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15 de julio de 2018

S.L.B.: EL ESCONDIDO TEMA DE LAS ARMAS ROBADAS A LA POLICÍA - LA INFLACIÓN, TERMÓMETRO DEL HUMOR SOCIAL - EL TRANSPORTE URBANO ES UNA DIARIA PENURIA - LA MEGACAUSA Y EL RESPETO A LOS DERECHOS - PROVINCIA Y MUNICIPALIDAD ENFRENTADAS ¿Y LA GENTE? - YA PASÓ LA TORTURA DEL MUNDIAL: GANÓ ÁFRICA - EL MILAGRO DE LA CAVERNA, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” n° 525 del 15/07/18 emitido en dúplex por AM580 y 88.5 FM ambas de Radio Universidad de Córdoba

SUGESTIVAS CONEXIONES EN EL
TEMA DE  LAS  ARMAS ROBADAS
   Ya lo veníamos sosteniendo junto a la enorme mayoría de la sociedad cordobesa, que resultaba demasiado sugestivo y ya con mucho de oscuras sospechas, lo que acontecía con los reiterados robos de armamento incluso en el interior de la mismísima Jefatura de Policía.
   La reiterada participación de malos policías en hechos delictivos de gravedad como por ejemplo vinculaciones con el narcotráfico, asaltos, piratería del asfalto y otros despojos y también delitos sexuales, acrecentaban la idea generalizada que la mugre había invadido y tendía a quedarse dentro de la fuerza azul, destinada a preservar vidas y bienes de la comunidad, pero con un destino desviado por muchos de sus efectivos.
   Y a todas nuestras críticas las centrábamos en la caprichosa carencia de una política integral de seguridad que terminara con los parches y los remiendos que desde la política se venían aplicando con resultados siempre negativos pese a los enormes gastos que se hacían, sin concursos de precios ni licitaciones, para dotar a la fuerza de equipamiento modelo, vehículos y todo lo que se piensa necesario para combatir a una delincuencia más modernizada e inteligente que los organismos de la Ley pero amparada e impulsada por la impunidad.
   Las incorporaciones de personal, siempre apresuradas e interesadas y más basadas en amiguismos y compromisos partidistas que en selección seria, terminó por meterle en la cabeza a los cordobeses esa sensación permanente de desprotección e inseguridad; de improvisaciones lamentables, de muertes evitables si sólo se hubieran aplicado los lógicos mecanismos de prevención que el menos avisado conoce que existen en las comunidades organizadas.
   La conducción de la fuerza se allanó siempre a las determinaciones políticas del gobierno de turno, siempre del mismo signo partidario en esta escalada de necesarias continuidades y seguramente usted me entiende...
   Y así se registraron motines, asonadas, descontentos, acuartelamientos y otras modalidades de protesta que en lugar de ser sancionadas se pretendió minimizarlas para atenuar sus nocivos efectos en una sociedad agobiada por la inseguridad.
   Hasta un jefe de policía que amenazó a un colega periodista de los SRT resultó condenado por la Justicia a más de dos años de prisión de ejecución condicional, el mismo ahora ex jefe a quien en su casa le encontraron una poderosa pistola calibre 11,25 que comúnmente se designa 45 para cuya portación no estaba autorizado, y fue a parar a una celda en el interior provincial.
   Entonces con tal panorama, ¿puede alguien esperar que la gente, los contribuyentes que ven evaporarse su sacrificio de bolsillo, advertir que de poco sirve pagar si la protección no existe?
   No es cuestión de ser escandalosamente inclinados por la sospecha, pero una pregunta sigue flotando en el aire, a raíz de la reciente denuncia de un abogado: ¿Cuántas armas policiales han desaparecido de Jefatura y de las comisarías en los últimos años?
   ¿Quiénes las robaron, las vendieron o las alquilaron?
   Y una aseveración que planteáramos el primer día de 2017 tras una escandalosa sucesión de hechos en los que participaron malos policías: si no pueden limpiar la mugre de adentro, es imposible que puedan limpiar la mugre de afuera.
   Y a eso lo seguimos sosteniendo.

LA INFLACIÓN, TERMÓMETRO DEL HUMOR SOCIAL

   Dentro del cúmulo de preocupaciones de los argentinos, algunas heredadas no tan solo de los últimos años sino de algunas décadas atrás, el drama de la inflación es la mecha que hace explotar todas las bombas que dejaron, si, en los últimos años activadas y las más recientes, de genuina estirpe y fabricación macrista.
   Todo lo malo depende de los números mensuales o diarios, así sean certeros o dibujados pero que en el bolsillo de la gente revienta como un drama insuperable porque el ciudadano, aparte del voto, no tiene armas para defenderse de tal agresión.
   Ahora la cuestión no radica en investigar, hurgar ni establecer quiénes son los culpables de incrementos absurdos, sino de qué manera es posible encauzar las cosas para superar una situación que se viene agravando y nada pueden hacer las medidas lógicas, científicas o demagógicas que se adoptan, para la obtención como lo advertimos, de cero resultado.
   Si se plantea la solución del drama inflacionario como una romántica solución con enfoque patriótico, bien sabemos que los grandes especuladores, las empresas multinacionales y los insaciables ejecutivos, que manejan a los monopolios internacionales o cercanos a nosotros, aparte de insaciables les importan tres cuernos la patria, la gente o los gobiernos.
   Su bandera es la especulación a cualquier costo, con nada de sensibilidad social por esa atroz influencia de la angurria.
   ¿Qué podemos hacer los ciudadanos comunes, que no tenemos participación en las grandes decisiones políticas que se toman?
   Virtualmente, nada porque no tenemos armas, salvo aquellas que con cierta frecuencia depositamos en las urnas, porque paralizar un país, por ejemplo, no conduce a nada positivo salvo a fortalecer la posición también adornada con angurria, de una mala dirigencia sindical aferrada a su poder y a su chequera por eso de mostrarse combativos, total ellos no dejan de cobrar por el ausentismo.
   Dejar de comprar aquí no sirve porque no existe la conciencia solidaria de plegarse a medidas de ese tipo, tal como lo hacen en otros lugares del mundo con resultados dispares.
   ¿Estamos condenados entonces?
   La realidad nos muestra un panorama poco alentador y solamente nos resta seguir confiando en quienes tratan de conducir nuestra economía -y a veces la chocan- pero sin firmar cheques de confianza en blanco, porque a los caprichos de quienes creen saberlo todo, ya se les está terminando el tiempo de ser medianamente creíbles.
   Las soluciones se tienen que ver en lo inmediato, en no más allá de finales de octubre, por ejemplo, porque es lo que me parece ser el límite de tolerancia de una sociedad como la argentina, ya harta de comprar buzones.
   ¡Ahhh! Y un detalle antes de olvidarme: los vendedores de buzones, los vendedores de humo de antes y de ahora, para los argentinos sería una enorme satisfacción verlos entre rejas.
   Hay un autor al que no me gusta citar tan a menudo, pero tenía razón en una de sus afirmaciones que viene como anillo al dedo para esta cuestión, cuando Juan Perón sostenía que los pueblos que agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento.
   Así, tronando el escarmiento, puede que las cosas mejoren…

EL TRANSPORTE URBANO, LA DIARIA PENURIA

   Y pensar que hasta llegamos a pecar de crédulos cuando finalmente y sin que fuera sorpresa, volvió a aumentar hace pocos días el precio del boleto en el servicio urbano de pasajeros.
   Llegamos a suponer y con un elevado grado de infantilismo que ya con el boleto caro, los generosos empresarios del ramo -que precisamente no son flores lo que venden- tomarían algo de conciencia ciudadana y mejorarían las frecuencias.
   Y que esas frecuencias que el poder concedente que es la Municipalidad debiera controlar y sancionar en los miles casos de incumplimiento, serían medianamente normalizadas, aunque saltó el pretexto de las vacaciones de invierno, como si toda la masa trabajadora de esta ciudad asistiera a la escuela.
   Absurdo por donde lo miren, pero la verdad es que el transporte cada vez muestra su más renovada y aumentada imagen de desidia, incumplimiento y tomado como en joda por sus propietarios porque pese a la impunidad que gozan, al menos debieran tener una culitésima parte de sensibilidad.
   Pero no.
   Basta con tomarse algo de tiempo y controlar en cualquier parada que algunas líneas pasan hasta ¡con una hora de distancia entre uno y otro coche! Y esto hablando de días hábiles y no en los fines de semana o feriados, cuando se anuncia que el servicio “será con el esquema de los domingos”, toda una burla para quienes están condenados a la ofensiva amansadora de la espera.
   Pero los usuarios no lucen así de resignados en todos los casos, porque me ha tocado observar -soy pasajero frecuente tanto de ómnibus como de trolebuses- que los afectados hacen escuchar su protesta y a veces con justificada e indignada vehemencia.
   De allí a que pasen a otro nivel de queja por impotencia, que no sirva para que la dirigencia gremial o el cuerpo de delegados de la UTA reiteren sus amenazas de parar frente a insultos o leves agresiones físicas, porque es esa conducción la que a menudo se solidariza con la FETAP para reclamar en conjunto y cada uno por su parte, nuevos ajustes que llevan a elevar el precio del boleto.
   Que nadie se queje, llore o mariconee porque en manos de la dirigencia está el detener a tiempo esta confrontación de pobres contra pobres que estamos viendo venir.

DESAJUSTES EN LA MEGACAUSA  
   En uno de los tantos corrillos que espontáneamente se generan en los pasillos del ámbito tribunalicio de Córdoba y por momentos alejados de la solemnidad habitual del recoleto ambiente, me comentaron que el tema de la causa del Registro de la Propiedad,  en particular el análisis de algunos de sus casos en lo que respecta a derechos,  ha sido material de clase en una Universidad.  
   Hace años que desde este espacio se llama la atención sobre el exceso en la aplicación de la prisión preventiva en dicha causa, que, en lugar de ser excepcional  fue convertida en regla por los funcionarios actuantes.
   Una situación extraña, donde las leyes caminaban por un lado y el accionar judicial transita por otro.
   Y tanto fue así que tuvieron que venir desde más arriba, desde nuestra Corte Suprema de Justicia de la Nación y peor aún, desde Ginebra,  al otro lado del mar y la Organización de las Naciones Unidas  tuvo que zamarrear al Estado Argentino para que se ajustara a la ley.
   Objetivamente calificado, un papelón absoluto.
   Resulta prometedor que las instituciones académicas, en especial las formadoras en  Derecho, puedan desmenuzar estos casos confrontando teoría y realidad, sobre todo porque está en sus manos la formación de quienes en el futuro estarán a cargo de tomar similares decisiones en idéntico orden.
   Se me ocurre pensar qué pasaría si, de manera similar a lo que se actuó en esta causa, un ingeniero construyera un edificio llevando a la práctica lo opuesto a lo que los cálculos matemáticos le indican.
   Como por íntima convicción nomás.
   No quisiera estar en ese edificio.
   Eso mismo está ocurriendo con la “ingeniería judicial”  de esta causa del Registro.

ENFRENTAMIENTO  ENTRE  PROVINCIA
Y MUNICIPALIDAD QUE DAÑA A TODOS
   Ya es casi parte de la historia cordobesa eso de las peleas que siempre o casi siempre existieron entre gobernador e intendente municipal de la capital, cuando les tocó la mala suerte de ser de distinto signo político. Y a veces del mismo palo.
   Hay que entenderlos, porque cada uno lucha por permanecer en el concepto de la gente y cada uno también con lógicas aspiraciones -dicho sea en el buen sentido- de encaramarse en algo superior: el lord mayor en gobernador y el gobernador en potencial presidente.
   Hasta allí es humano entender que existan diferencias de carácter y de estilo, pero lo que no se entiende es cuando apelan a métodos curiosos como lo es intentar demostrar que uno hace por el otro más de lo que debiera hacer, porque quien no lo hace tiene problemas de gestión.
   La provincia, que viene haciendo algunas obras en la ciudad porque desde Buenos Aires lo ayudan, pretende encaramarse en la consideración de la gente por sus otras aspiraciones, entre ellas la ilusión que a la ciudad la gobierne alguien del palo, y si es familiar, mejor.
   Por eso el PJ ya está en campaña por la intendencia.
   Pero entendiendo esos aspectos que hacen en parte a las lógicas apetencias y miserias humanas, lo que preocupa es que al medio de esa pelea por ahora incruenta está la gente, convidada de piedra que asiste en ringside junto al cuadrilátero donde se dan cariñosos trompadones quienes quieren quedar bien posicionados a futuro.
   Y esa gente condenada a la momentánea ausencia, se pregunta con mucho de sorpresa, por qué el gobernador tanto se esmera en intervenir en la ciudad, cuando la provincia, la provincia a la que dice gobernar, sigue sumida en la inseguridad, donde el narcotráfico es imparable, donde a sus jubilados les escamoteó buena parte de su mensualidad, donde muchas escuelas muestran daños edilicios; donde decenas de viviendas sociales exhiben paredes agrietadas y otros males.
   Bueno sería que trabajaran juntos y hagan del cordobesismo una marca registrada de solidaridad y respeto por la gente.
   Por lo contrario, si seguimos despilfarrando en caminos que hay que construir y pagar cinco veces, en un faro al que le harán seguramente un mar artificial y en hoteles lujosos donde pocos se alojan, que ni piensen en quedar en la memoria de los cordobeses.
   Al menos, en la parte positiva de la memoria…

YA PASÓ LA TORTURA DEL MUNDIAL
   Ya pasó…
   Ya no duele tanto y pensando con mucho de chauvinismo, porque no ganaron ni Brasil, ni Uruguay y ni siquiera participó Chile en la etapa definitoria.
   Nos hubiera gustado que triunfara o llegara más adelante Perú, pero no se dio.
   Finalmente ganó Francia con nativos congoleños, de Camerún, de Guinea, de Senegal, de Togo, de Angola, de Malí, de Argelia y de Marruecos, frente a un equipo croata ejemplar en su planteo, en su conducta, en su juventud y en sus ganas de jugar, acompañados desde la tribuna por su bella presidenta que incluso viajó a Rusia en avión de línea, clase económica aunque seguramente tienen un Tango 01 con nombre adecuado que raramente utilizan.
   Nosotros, mejor dicho los jugadores que alguna vez dijeron que nos representaban y defendían la camiseta celeste y blanca, volvimos y volvieron en número reducido, sin pena -o con demasiadas penas- y con cero de gloria, porque no la alcanzaron y mucho peor aún porque no la merecieron.
   El lujoso avión que les pagamos todos como si fueran reyes, volvió con menos de 30 personas, la mayoría colados…
   Hicieron prevalecer lo personal por encima del compromiso y del fervor.
   Cuidaron sus piernitas en homenaje a sus contratos con los clubes europeos donde revistan.
   Y dejaron demostrado dolorosamente para la rica historia de nuestros deportes, que los apellidos que tienen y los dólares y euros que acumulan no los transforman en dioses, como tantos los endiosaron.
   De última, más que Francia y al conocer el origen de muchas de sus estrellas, al Mundial lo ganaron Africa y sus colonias…


EL MILAGRO DE LA CAVERNA
   Un ejemplo ante el mundo en cuanto a llegar a las instancias necesarias en defensa de la vida, en homenaje a la inocencia, en tributo a la buena suerte y la fe, lo ocurrido con los niños y su entrenador en esa recóndita caverna asiática.
   Asemejamos, porque bien lo vale, a situaciones más o menos similares como las ocurridas con los 33 mineros chilenos virtualmente condenados a la espantosa muerte por asfixia o la epopeya de los rugbiers uruguayos que sobrevivieron más de 70 días en las nieves cordilleranas cuando su avión cayó.
   Ellos fueron más fuertes que la adversidad; que las inclemencias, que la desconfianza e incluso fueron más allá de la supervivencia porque el tributo de quienes no pudieron salvarse les permitió subsistir con agua pero sin comida aunque la fatalidad les brindó.
   En pocas palabras, tres hechos que si los conectamos adecuadamente, nos dan como resultado lo que pueden la templanza, la solidaridad y la fe de quienes están a salvo.
   Los tres casos, un maravilloso himno a la vida…

27 de mayo de 2018

S.L.B.: QUE FALTE EL JABÓN PERO NO EL PAN - RIAL CAYÓ A UNA BANQUINA SIN RETORNO - PARA EL SENADOR CASERIO SÓLO HAY TARIFAZO NACIONAL - LA MEGACAUSA Y ARISTÓTELES - ¿SERÁ RUSIA 2018 UNA ANESTÉSICA BISAGRA? - AUNQUE ERA NADA MÁS QUE UN PERRO ¿POR QUÉ LA TORTURA? - LAS VACUNAS ANTIGRIPALES ¿SE TERMINARON? - VOLVER A LOS CASTIGOS POR AGIO Y ESPECULACIÓN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emiten en dúplex AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba, edición n° 518 del 27/05/18.

EL PAN, LOS TALLARINES, EL TRIGO Y EL DÓLAR



   Para qué comentar nada con relación al valor del pan como elemento de nutrición y como símbolo de la mesa, desde la más humilde a la mejor y más abundantemente servida y es por eso que cuando se produce cualquier alteración en su precio, por mínima que sea, significa un duro impacto tanto económico como espiritual.
   En los últimos tiempos y con lamentable frecuencia el producto ha estado sujeto a las más disímiles variaciones acerca de los motivos y es posible -dejando de lado las sesudas interpretaciones que tienen los economistas y los industriales del ramo- que la impresión generalizada se aproxime más a la exageración que a la realidad.
   Se busca atar todo al valor del dólar, como si la moneda norteamericana estuviera presente en los salarios y en todas las transacciones que se hacen con dinero.
   El pan subió de precio porque la cotización del dólar también lo hizo, se ajustó el precio internacional del trigo y a los panaderos que son el penúltimo escalón del consumo, les obligaron al aumento que viene desde las espigas y transformaron a la población en una multitud de rehenes porque en tu casa puede faltar el jabón, pero jamás el pan.
   Bueno sería sincerar técnicamente este asunto, porque en este caso el consumidor apunta al panadero, quien también viene a resultar una consecuencia de factores externos aunque la harina le sea imprescindible.
   Es más o menos como con los combustibles: el pretexto más utilizado para justificar sus aumentos es el valor internacional del barril de crudo, pero cuando bajó más de una vez, el precio final de las naftas se mantuvo firme.
   Es necesario que ingresemos a tiempos de sinceridad en todas las etapas de la comercialización porque de lo contrario, estamos condenados, irremisiblemente, a curiosos caprichos sectoriales.

RIAL SE FUE A UNA BANQUINA SIN RETORNO
   Realmente si lo tomamos desde el punto de vista literario, no son expresiones de alto vuelo, sino la oculta confesión de una persona atormentada por fracasos en distintos órdenes, para lo cual tendríamos que remontarnos a la calificación que le marcara a fuego nadie menos que Diego Maradona, aunque sería un golpe bajo recordársela, sumada a los casos de crecimiento de sus protuberancias frontales que padeció.
   Pero cordobés y gracias a la explosiva expansión de conceptos que permiten las redes sociales, es para rogar que le lleguen a ese sopador de la farándula -a la que vive agrediendo y humillando pero de la cual vive- algunos pensamientos que se me amontonaron en el alma cuando escuché su voz “sustancialmente” alterada agrediéndonos en conjunto, sin anestesia y a conciencia -si es que la tiene- de lo que estaba gritándole a su hija.
   Sus frases más salientes, dentro de la maraña de improperios y percudidos epítetos, quien supo comer de la mano de muchos mediterráneos y de la obsequiosidad de alguna coterránea, maltrató telefónicamente a su hija Morena y textualmente se despachó para la posteridad vociferándole: “Me cagaste todas las parejas que pudiste. No estudiás, no hiciste un carajo. Vas a esa provincia de mierda con esa gente de mierda, todos ladrones, delincuentes, negros…" y otras lindezas poco cervantinas.
   Quiero dejar de lado todo el contexto familiar y novelesco que rodea a esas expresiones porque respeto la privacidad ajena, aunque en este caso al tomar trascendencia pública, tales agravios se transforman en vehículo del pensamiento y la convicción de quien los dice. Y no por esto estoy sugiriendo ni remotamente una pronta intervención del INADI porque sería promocionar a un personaje que de la mediocridad saltó a la fama recorriendo un escandaloso camino de baldones y oprobios.
   Prefiero, humildemente y con la caballerosidad que distingue a los bien nacidos de este maravilloso territorio cordobés, invitarlo -no a que se retracte ni pida disculpas porque su soberbia no se lo toleraría- a que venga a vivir a Córdoba, donde podrá gozar nuestro ambiente social y la generosidad fraternal que nos caracteriza.
   Porque si es una provincia de mierda con gente de mierda, todos ladrones, delincuentes y negros, no es otra cosa que una maloliente cloaca.
   Jorge Rial, serás bienvenido.
   Nadie podrá sentirse aquí como es tu caso, tan cómodo como un buen sorete.

PARA CASERIO SOLO EXISTE EL TARIFAZO NACIONAL
   Por allí uno se encuentra con declaraciones de funcionarios que antes sorprendían pero ahora desorientan porque se transforman en síntesis de la banalidad o de la insensibilidad, ambas impresiones en todo caso lamentables o por ser indulgentes, las califiquemos de desafortunadas.
  Pocos días atrás y en este caso dejemos de lado el contexto, el senador nacional cordobés Carlos Caserio, mandamás del justicialismo local dijo palabra más o palabra menos, que el ajuste nacional de tarifas en los servicios era impagable.
   Llama la atención que se mire hacia el puerto cuando aquí los mediterráneos venimos padeciendo -y rigurosamente pagando- la energía eléctrica por lejos la más cara del país y sosteniendo una empresa que la produce que es un canto a la desinversión y a la cuestionable calidad de sus prestaciones.
   Pero si, sus directivos y empleados gozan de una escala salarial que es también envidia nacional, aunque en algunos casos sean desmedidas conquistas gremiales que pagamos todos en cada boleta que nos llega.
   Ni una palabra del costo del agua, servida por una empresa que en su momento gozó de generosas facilidades para hacerse cargo de su provisión, y menos para referirse a los peajes, a cargo de otros grupos económicos que recaudan y recaudan, dejando siempre para otro momento todo lo que sea prolijo cuidado de las rutas, que también pagamos todos tengamos vehículo o no.
   Si lo que dijo el ahorrativo Caserio es parte de la puja que vienen sosteniendo Nación y provincia por buenos dineros que recíprocamente dicen adeudarse, es hora que pongan las cosas en claro y terminen con esta situación tan penosa como ridícula.
   El tarifazo de Córdoba, lo entendamos, es tan despiadado como el que Caserio aparece cuestionando.

ARISTÓTELES Y LA MEGACAUSA

   Aristóteles define la noción de una justicia universal referida al bien común, y de una justicia particular que se enfoca en las relaciones entre individuos, sean éstos  juez,  gobernante o compañero.
   En ambas dimensiones puede haber acciones justas o injustas. 
   Si repasamos  algunas particularidades de la causa del Registro como la prisión preventiva sistemática aplicada por las dudas a personas sin ningún antecedente que se usó como elemento extorsivo para forzar culpables;  la comisión especial designada para juzgar, teñida de  parcialidad al reconocer que mantenía presos sin pruebas amparada en su íntima convicción;  la ilógica existencia de bandas  conformadas con personas que no se conocían entre sí, la utilización masiva de los medios para difamar pomposamente a personas que ni siquiera habían sido juzgadas;  la atribución de negocios millonarios a trabajadores sin fortuna y la más absoluta ceguera hacia quienes ejercían el poder, se genera una racional sospecha de que nos encontramos frente a una sucesión de actos injustos.
   En muchas partes del mundo existen recursos  para combatir estos casos como distintas organizaciones no gubernamentales que reciben denuncias contra el Poder Judicial cuando está cuestionada su independencia,  o plataformas habilitadas en los medios  a las que puede acceder cualquier ciudadano en forma anónima.
   Enseñaba Martin Luther King, en su lucha por la libertad,  a ejercer  una resistencia pacífica, dirigida contra la opresión y no contra los opresores, lo que en esta causa se traduciría contra la injusticia.  
   Pero si pudiéramos replicar estos mecanismos de control de otros lugares, identificar también a los injustos nos garantizaría que la injusticia no se repitiera.

SE ACERCA RUSIA 2018, ANESTÉSICA BISAGRA
   Poquitos días quedan para que se eche a rodar la pelota más ambiciosa de la historia futbolística universal: un nuevo mundial esta vez en la lejana Rusia, con las mismas pretensiones que tuvimos desde la primera edición de llegar a la cima del podio como lo hiciéramos dos veces.
  Tiempo atrás un superministro que desmanejó nuestra economía solía decir -me refiero a don Alvaro Alsogaray- que “había que pasar el invierno” como medida de tiempo para llegar a las soluciones que la sociedad argentina demandaba a sus líderes políticos.
   En fin, fueron varios los inviernos que pasamos en espera de la bonanza, pero esa unidad de tiempo a la que me refiero, quedó sellada en la memoria de los argentinos.
   Después la creatividad y la esperanza establecieron a los mundiales de fútbol como bisagras en el proceso de cualquier orden que vivía el país. También sirvió para fijar plazos en el pago de deudas, en la devolución de favores, en el cambio del coche, en la compra de la casa o en un postergado casamiento.
   Todo se transformó el “después del mundial”.
   Poco ha cambiado en el panorama global, porque los argentinos que seguimos apegados a la ilusión del resurgimiento de entre los escombros, sentimos que a esos escombros originarios en la famosa década ganada se han apilado los actuales, muchos de los cuales son prolijamente escondidos a maquillados para que no se noten tanto.
   Esperamos con ansias el mundial y una de sus causas fundamentales tiene que ver con lo deportivo, porque tenemos la necesidad imperiosa de ganar algo, en cualquier terreno de la vida.
   Pero está lo otro, lo subyacente, que esperamos una economía fortalecida y no decadente, una seguridad recuperada, un entendimiento entre adversarios y no enemigos, un aura de tranquilidad a una sociedad más cerca del desquicio que de la armonía.
   ¿Puede conseguirse todo esto por el sólo hecho de pasar un mundial de fútbol en el que podemos volvernos en la primera ronda, o levantar el preciado trofeo?
   Todo es posible, siempre y cuando tengamos la patriótica grandeza de seguir intentándolo…
   Tontos seríamos si permitiéramos que el Mundial de Rusia fuera sólo una engañosa y anestésica bisagra.


¿POR QUÉ? SI ERA NADA MÁS QUE UN PERRO…
   Cuando trascendió la triste y brutal historia del perrito “Chocolate” nos invadió, al menos a los que tenemos una especial sensibilidad hacia esos seres vivos, no pensantes pero memoriosos y generosos en la devolución del cariño que son los animales, una sensación de profundo pesar y tristeza.
   No entendíamos ni aún lo comprendemos, en qué mentalidad humana puede caber la satisfacción de la tortura al irracional; del daño a un indefenso… y no cometamos el error de tratar de “animal” a quien lo hizo porque estaríamos ofendiendo a todos los irracionales que en su inmensa mayoría profesan desmedido cariño por sus crías.
   Es un hito en la Justicia a la que tanto se le reclama por los malos tratos y la indiferencia hacia la “Ley Sarmiento” y como tal debemos tomarlo porque no deja de tener la trascendencia de un comienzo que jamás debió postergarse por tanto tiempo.
   No faltan quienes califican de excesiva la pena aplicada a quien esa Justicia encontrara culpable del despellejamiento en vida de un perrito que no tenía como defenderse, hasta el punto que ni siquiera conmovió al peluquera con lo que con toda certeza fue su sufrimiento, sólo por el pecado de haberlo molestado con sus ladridos.
   Un año pero en libertad, para un apático e indiferente individuo a quien por sus declaraciones, no se le escuchó arrepentimiento sino la lisa y llana negación del hecho como arma defensiva que de nada le sirvió.
   Ese tipo, incalificable por su conducta, tendrá ese tiempo y toda la vida, para que su conciencia le martille el cerebro al traerle a su desteñida memoria, lamentos de dolor ajeno que durante su “hazaña” histérica, no quiso escuchar.
   Y esa mirada sufriente de “Chocolate” no la olvidará jamás…

LA INFLACIÓN, EL AGIO Y LA ESPECULACIÓN

  De casualidad lo encontré en un viejo ejemplar de La Nación, cuando con relación a la inflación comenta que hay un punto de partida preciso: "La inflación -dice-, considerada como fenómeno de naturaleza endémica, comenzó en la Argentina en 1945". Y lo sostiene con cuadros estadísticos, "donde la magnitud del aumento en el costo de la vida -señala- surge límpido y claro de esas cifras.
Es suficiente hacer notar que en una década, de 1945 a 1954, el costo de vida experimentó un alza superior al 500 por ciento, mucho mayor que el habido entre 1914 y el quinquenio 1940-44".
   Asimismo se observa que "la tasa de inflación en la Argentina se despegó de la tasa de Estados Unidos y Europa occidental a partir de 1949". Y Juan Carlos de Pablo lo explica claramente cuando señala: "Durante la primera mitad de la década del 40, la Argentina sufrió un proceso inflacionario al igual que muchos otros países. La diferencia fue que a partir de 1948 la inflación desaparece en el resto del mundo desarrollado, pero no en nuestro país.
Desde ese momento la inflación es de origen nacional". Y esa inflación neutralizó cualquier aumento de salarios que el gobierno de entonces decretaba con suma facilidad. En 1952, el nivel del salario real de un peón industrial bajó el 25 por ciento con relación a 1948. Era la contrapartida de la euforia 1946-48, cuando el ingreso nacional creció un 26 por ciento.   
 Una visión de todo el ciclo revela, sin embargo, que 1946-52 estuvo caracterizado principalmente por la existencia de una ocupación plena. En el sector agrario la balanza se inclinó del 34,7 por ciento en 1945 al 25 en 1952. En ese mismo lapso, la ocupación en servicios se elevó del 44 al 49 por ciento; esto es "de una rama de ocupación más productiva a otra menos productiva".
  Perón apeló al recurso de otorgar aumentos masivos de salarios y a la vez fijar precios máximos en niveles anteriores a dicho incremento general. "El mito de la omnipotencia estatal -agrega- se esconde detrás de estos ingenuos intentos de alcanzar de la mañana a la noche un amplio bienestar por simples disposiciones gubernamentales." Sin combatir con armas reales el proceso inflacionario, el gobierno intentó detener su inevitable secuela inmediata: el alza de los precios.
  Volvió la batalla contra el agio y la especulación, iniciada en 1946 con la famosa "campaña de los sesenta días", la que llevó esta vez a la cárcel a decenas de pequeños comerciantes.      La mayoría de ellos eran almaceneros, a quienes se aplicaron severos castigos que afectaban tanto sus intereses comerciales como sus derechos civiles. "Hubo sanciones desmedidas contra nuestros afiliados", se quejarán los directivos del Centro de Almaceneros.
Una lista proporcionada por esa entidad refleja hasta qué extremo se cumplió la ley contra el agio y la especulación durante el gobierno peronista, cuyas penas máximas consistían en la clausura definitiva del negocio, una inhabilitación comercial de seis años a su dueño, arrestos de noventa días en la cárcel de encausados y las multas correspondientes. Cuando se trataba de extranjeros (y esto ocurrió frecuentemente en el caso de los almaceneros, en su mayoría españoles) el proceso incluía el pedido de aplicación de la ley 4144, de residencia.
  Entre los casos más famosos de aquellas campañas se cuenta el de José Bello, cuyo negocio instalado en Bacacay 3500, del barrio de Floresta, fue clausurado definitivamente "por vender queso de rallar a 8 pesos con 70 centavos, precio correspondiente al doble crema, en lugar de ofrecerlo a 8 pesos como corresponde". Bello debió pagar 30.000 pesos, cumplir tres meses de encierro en Villa Devoto, y estuvo a punto de ser deportado a España.
  Lo mismo le ocurrió a su compatriota Mariano Gómez, instalado en Arenales 3002, "por haber confundido los precios de las yerbas Cruz de Malta Flor de Lys ". Una diferencia de 35 centavos en el precio de los quesos gruyére y roquefort costó a José Manuel Martínez, de Tucumán 400, una multa de 100.000 pesos; y el exceso de 15 centavos en una porción de medio kilogramo de dulce de membrillo determinó a José Antonio Taborcias la pérdida de su carta de ciudadanía y una sanción de 50.000 pesos.
  Todo esto es historia, pero dejando de lado una interpretación progresista, a veces nos preguntamos si ahora, no sería esa la solución que imponen las circunstancias y que tanto y tanto necesitamos poner las cosas en orden.
Basta de avasallamiento.
Basta de peajes improductivos.
Basta de aumentos desmedidos sin justificación.

¿HAY O SE TERMINARON LAS VACUNAS ANTIGRIPALES?


   A veces en estos últimos días aburre el exceso de propaganda oficial de la provincia -que pagamos todos- recomendando la vacunación antigripal especialmente a los grupos más vulnerables de la sociedad como son, tenemos entendido, las embarazadas, los niños y los mayores de 65 años de edad.
   Sin embargo son numerosas las quejas que se escuchan en todos los medios, de personas que se han cansado de concurrir a los centros de vacunación que se promocionan, dándose con la sorpresa que no existen vacunas ni saben para cuándo tendrán para cumplir con tan profusa publicidad.
   Suelen darse casos más graves, como por ejemplo a gente que madruga para tentar la suerte de ser vacunados, y a media mañana después de haber soportado las inclemencias del frio y a veces con lluvia, les informan que las existencias de vacunas se agotaron y no tienen fecha establecida para volver a la aplicación del preventivo.
   ¿Quién miente?
   ¿Quién exagera gastando en publicidad mucho más de lo que costaría reponer la existencia de vacunas?
   ¿Se aprovecha la coyuntura de una demanda tan esencial para transformarla en propaganda política?
   Poco importa la calificación de lo que está sucediendo, porque lo más trascendente es que haya vacunas antigripales para todos los vecinos que las necesiten.
   De lo contrario, sería consagrar una vez más la demagogia por encima de la salud de la comunidad cordobesa.
   Y eso, de confirmarse en los hechos, sería imperdonable.