8 de junio de 2014

SLB-080614-DIA DEL PERIODISTA, LA CORDOBA POSTERGADA, CHAPAS DE TAXIS, MEGACAUSA Y FUNDAMENTOS, NO AL PENSAMIENTO UNICO, INNECESARIAS CHICANAS, ENFERMIZO TRIUNFALISMO, etc



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 8-6-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.


AYER, DIA DEL PERIODISTA

 

   Ayer  se conmemoró el Día del Periodista, establecido en recordación de un nuevo aniversario de la aparición de La Gazeta de Buenos Ayres, inspirada por Mariano Moreno, primera expresión criolla de acuñar ideas en libertad con el nacimiento de la Patria.
   La institución de esta fecha surgió en Córdoba durante el gobierno de Amadeo Sabattini, cuando en 1938 deliberó aquí el Primer Congreso Nacional de Periodistas, de cuyo seno nació la iniciativa.
   Un periodista es nada más que el hilo conductor entre el    suceso y su estado público.
   El periodista de raza no es defensor, fiscal, juez ni verdugo y solo muestra una realidad, a veces descarnada, que no puede modificar.
   Es asimismo un inductor de la toma de conciencia y orientador de opiniones; es quien hurga e investiga; es quien parte de la crítica para ayudar a construir.
   Pero no son todas delicias las que jalonan la vida del periodista, al menos de aquellos que son amantes de la libertad.
   Son las primeras víctimas de los autoritarios, de los dictadores y de quienes los someten a barrotes o a mordazas.
   Muchas veces son destinatarios de presiones de conciencia y son tambien víctimas, en los conflictos armados que los muestran actuando en el frente, junto al máximo peligro.
   Entre nosotros, la libertad de expresión no es ni ha sido la graciosa concesión de ningún gobierno, sino el ejercicio de la tarea periodística al amparo de la Constitución, de las leyes y del sentido ético.
   Los periodistas de ley no necesitamos que nadie nos indique lo que debemos decir o nos impongan lo que debemos callar, porque tenemos pensamiento y criterio propios, siempre que por la pauta publicitaria o por conservar el puesto no vendamos nuestra honestidad.
   Los periodistas de Córdoba sabemos que mientras impere el respeto a los preceptos básicos, y el pensar distinto no nos transforme en enemigos, no habrá sombras que perturben la certeza absoluta de libertad.
   Una libertad que no necesita padrinos ni leyes que la regulen, la condicionen o la impongan, porque el único reaseguro de gozarla radica en el simple respeto por la Constitución.
   Todo lo demás es inútil y disociante pirotecnia.

   Bien sabemos los periodistas, que formamos parte de una profesión invadida.
   Invadida por médicos, deportistas, curas, directores técnicos, rabinos, vedettes, manosantas, dietistas, funcionarios, pitonisas, empresarios, modelos, abogados, economistas, corredores de autos, políticos en decadencia o cocineros.
   Son ellos, los invasores, los que reivindican la vigencia discepoleana de la biblia junto al calefón.
   La base moral es el mejor reaseguro para edificar desde allí la honestidad de informar, de opinar, de criticar o de aplaudir.
   Solamente quienes la poseen se sienten libres y están en condiciones de transmitir esa convicción de libertad que se fortalece día a día, solo en la fragua del trabajo y no en las filas de los partidos políticos de donde ha surgido ese nuevo engendro que han llamado periodismo militante, un falso e hipócrita periodismo solamente interesado en imponer autoritariamente su ideología y el discurso único, por encima del sano y saludable disenso y del debate cívicamente enriquecedor.
   Renueva entonces su vigencia la cita del genial Goethe, cuando sostuvo que “solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.
   Ayer fue el Día del Periodista comprometido con la verdad y la realidad; sensato, sensible, respetuoso y sacrificado por una profesión que más se asemeja a un maravilloso vicio y que no se rinde a las tentaciones del poder, de las marquesinas o de la gloria.
   Solo para ellos, por ellos y con ellos, ¡Salud!

LA CORDOBA POSTERGADA

   Un informe periodístico reciente indica los niveles de pobreza e indigencia que con toda su crudeza imperan en el noroeste provincial, de manera más notoria en el departamento Pocho.
   Naturalmente no es la única región postergada en la geografía cordobesa porque en la mismísima capital aún subsisten las miserias y el abandono, tanto en materia económica como en prestación de servicios esenciales.
   Se pueden hacer miles de estudios, sesudos análisis, costosas evaluaciones por parte de consultoras, como asimismo anunciar pomposamente -como siempre se hizo- las soluciones a corto plazo que esos sectores reclaman.
   Sin embargo y dejando de lado todo lo que pudiera asociarse con el escepticismo, es para suponer que las cosas seguirán como siempre, o que cada situación tenderá a un lógico agravamiento.
   Mientras los índices demográficos señalen que hay pocos votos, el interés de los políticos es decreciente.
   Solo cuando obren con grandeza dejando la inveterada costumbre de cosechar votantes, dejarán de tener su oscura vigencia el abandono y la indiferencia.
   En el perdido noroeste cordobés ruegan que ese milagro no demore tanto.

CHAPAS DE TAXIS

   Pensar que al menos hasta unos días atrás, una chapa de taxi se cotizaba a 450 mil pesos, el equivalente a tres autos y medio, al valor de las unidades que pueden ser afectadas a ese servicio.
   Dicen que esas chapas no son transferibles, pero siempre existe un atajo que permite burlar lo legal para concretar el negocio.
   Ahora la tarifa vuelve a aumentar, los coches amarillos se amontonarán en las paradas y pasearán por las calles en la búsqueda de pasajeros.
   Hay una situación que no se entiende del todo: ¿por qué piden aumentos si el negocio es tan rentable, como para que una patente cueste casi medio millón de pesos?
   El negocio es siempre para los patrones; para los dueños de los vehículos, porque los choferes son los que merecen ganar dignamente por su trabajo.
   El dueño se capitaliza en forma casi automática por las utilidades que le aporta el coche, por lo general tiene empleados en negro y aunque algún día sale empatado, siempre conserva el capital del auto.
   Y la chapa, que se cotiza alocadamente.
   Si ahora se permite el ingreso de más coches al sistema, el valor de la chapa caerá estrepitosamente, lo mismo que si se unifica el servicio con los remisses.
   Seguramente es por eso que protestan a cada rato.
   A nadie le gusta que le quiten el caramelo de la boca.

MEGACAUSA Y FUNDAMENTOS

   Las absoluciones declaradas en el último juicio de la megacausa revalidaron la vigencia de uno de los principios básicos que rige el proceso penal, por el cual toda persona se reputa inocente hasta tanto una sentencia firme declare su culpabilidad, incumbiendo a la parte acusadora la demostración de la responsabilidad del imputado y no a éste la de su inocencia. 
   Esto está consagrado en nuestra Constitución, y en todos los tratados internacionales que nos amparan y en tanto no se arrimen a la causa los elementos que lo destruyan, no se puede modificar ese estado de inocencia.
   Esto trae aparejado que la falta de pruebas ha de dar lugar, necesariamente, a una sentencia de corte absolutorio.
   Un reconocido penalista destaca que la sentencia de condena  sólo puede estar fundada en la certeza y que esta certeza debe construirse sobre pruebas contundentes y no con elementos de escaso o nulo valor probatorio y múltiples interpretaciones.
   Señala otro que cuando la convicción no se apoya en una base sólida, no debe satisfacer al hombre prudente y concienzudo, ni suministrarle una regla de conducta; menos aún debe bastar al juez, cuya decisión recae sobre la culpabilidad de un acusado, pudiendo su error perjudicar los derechos más sagrados de los ciudadanos.
   También explica que cuando no hay certeza, sino tan sólo probabilidad, no puede tomársela por base de una condena, porque siempre queda lugar a la duda y la conciencia no puede quedar satisfecha.
   Así la prudencia y la correcta valoración de los elementos probatorios será un presupuesto necesario e ineludible a fin de evitar la conculcación de los derechos más elementales de los seres humanos.
   Es por este motivo que nuestra Constitución prohíbe  los juicios por comisiones especiales o por los mismos jueces, quienes al tener una idea preconcebida de los hechos, pueden estar afectados en su imparcialidad y objetividad, impidiendo que se cumpla lo ya expuesto y dando lugar a condenas masivas y por las dudas.
   En la causa del Registro estos mandatos constitucionales no se han cumplido y muchos condenados continúan peleando por su inocencia y  reclamando justicia.
   Por eso está plenamente vigente su interrogante del domingo pasado: ¿Será que existen otros casos como los absueltos? 
   La única garantía de Justicia es el cumplimiento estricto de la ley y sin ella todo se convierte en capricho, arbitrariedad, dictadura, inquisición o como quiera llamarse, pero nunca y en ningún idioma será justicia.

¿HACIA EL PENSAMIENTO UNICO?




   El pensamiento y su íntima relación con la libertad, supone el libre albedrío espiritual que lleva a la toma de posiciones en todos los aspectos de la vida. Pensar suele ser la mejor manera de ver pasar el tiempo o detenerlo; de evocar a través de ese ejercicio de la mente y los sentimientos y lograr una casi presencia con la sola remembranza de una imagen fugaz.
   Bacon decía que quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota y quien no osa pensar es un cobarde.
  Por eso es para pensar -y entender- que todo aquel que pretenda inducir, modificar o condicionar el pensamiento ajeno es un tirano manipulador.
   Todos los racionales pensamos, bien o mal, pero lo hacemos nosotros, bajo nuestra responsabilidad que por lo general se fortalece con el paso de los años.
   Los ejemplos de totalitarismo a lo largo de la historia dejaron marcas indelebles en la Humanidad: el nazismo en un extremo y el comunismo en el otro armaron esquemas autoritarios hacia el pensamiento único, pretendiendo alentar generaciones robóticas sin otra idea de la realidad que no fuera la implantación del discurso elaborado desde el mezquino y egoísta enfoque de su ideología.
   Ni siquiera al amparo de una pretendida educación o formación intelectual como pretexto, la democracia tolera imposiciones que vulneren la libre y soberana determinación de los ciudadanos en ningún aspecto.
   El filósofo Ricardo Forster, creador y referente de la agrupación de intelectuales “K” Carta Abierta, fue designado secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, que depende del Ministerio de Cultura, a cargo de la cantante Teresa Parodi.
   Un organismo innecesario, inoportuno y seguramente con envidiable presupuesto, que los argentinos no necesitamos porque entre otras cosas, pretendemos conservar la libertad del pensamiento propio, que desde algunos sectores del gobierno se pretende alterar y violentar con el disfraz del diálogo, el debate y el disenso, tres elementos fundamentales de la sociedad que están ausentes en la ensoberbecida y muchas veces intolerante militancia.
   Habida cuenta de la sincera objetividad actual, imprescindible sería la creación de un Ministerio de la Pobreza y la Indigencia, otro de la Reactivación Industrial, otro de la Piedad por los Adultos Mayores, otro de la Seguridad Ciudadana y algún organismo que se ocupe de la Lucha contra la Corrupción Interna.
   Y con sentido prioritario el Ministerio de Resguardo Fronterizo que frene aunque sea en parte el creciente ingreso de drogas a nuestro país, que si no es la madre de todas las desgracias, al menos es la tía.
   Antes que “coordinación estratégica del pensamiento nacional” que suena más a tentativa de masivo adoctrinamiento, los argentinos necesitamos el restablecimiento del respeto en todas las direcciones, de abajo hacia arriba pero también de arriba hacia abajo para que nos consideren como quieren ser considerados.
   No nos extrañe que después de este engendro casi ministerial, se pretenda designar a Luis D’Elía como titular de un necesario Ministerio de la Tolerancia.

¿POR QUÉ LAS CHICANAS?


   Antes el caso era para abogados, penalistas y analistas de la jurisprudencia. Casi de improviso, se transformó en cuestión digna de sociólogos y luego el tema pasó para la evaluación de los siquiatras.
   Con el correr de las horas, la situación del joven y rockero vicepresidente devino en algo parecido a la desesperación, porque después de anunciar que pediría un adelantamiento de su presentación por la causa Ciccone Calcográfica, todo indica que el pánico llevó ahora a sus abogados a objetar ante el juez federal Ariel Lijo el llamado a declarar, sosteniendo que la acusación no tiene una descripción precisa de los hechos y pidiendo de paso la nulidad de la indagatoria prevista para el 15 de julio y  se hará mañana sin televisación.
   Quien ejerce la segunda autoridad del país se había mostrado tranquilo, sosteniendo que no apelaría ninguna cuestión para evitar ese trámite.
   La gente común, el ciudadano, se plantea la situación como si le ocurriera a cualquier persona segura de su decencia, honestidad y correctos procederes.
   Es oportuno para el caso citar a Santo Tomás: "La corrupción de la justicia tiene dos causas: la prepotencia del poderoso y la astucia del sapiente. La astucia del sapiente que le demora los juicios indefinidamente y, por supuesto, muchas veces, la prepotencia del poderoso que impone condiciones".
   Si Boudou es inocente como lo sostiene y es su derecho, tiene ahora la ocasión de demostrarlo, sin necesidad de haber apelado a la descalificación del juez buscando su apartamiento, lo que supone el pase de la causa a otro magistrado.
   ¿Es que Amado está "nerviosho"?

ENFERMIZO TRIUNFALISMO

   La verdad, fue una biava tremenda, incuestionable y sin ninguna misericordia, ni siquiera en nombre del sentido humanitario que debiera tener un deporte rudo y agresivo de por sí, como lo es el boxeo.
   Nuestro promocionado representante Sergio Martínez, apodado “Maravilla” quien había prometido llenarle la cara de dedos al super tatuado portorriqueño Miguel Cotto, ya en la primera vuelta había visitado la lona tres veces, cuando su rival ni siquiera transpiraba.
   En la cara y en el cuerpo tampoco le quedaban lugares para más moretones, uno de sus ojos estaba a media asta y la expresión de sorpresa, desorientación e impotencia había transformado en penosa y ausente la que fuera su original mirada desafiante.
   Que se lo bancó, no hay que discutirlo, como tampoco el corazón que puso “Maravilla”, pese a recibir sopapos que capítulo tras capítulo iban alejándolo de la milagrosa posibilidad de un remoto nocaut hijo de la casualidad, o de un infarto masivo que podía llegar a sufrir el boricua, por el esfuerzo de colocar certeramente tantas trompadas.
   Resumiendo, aunque no fuera con palos, fue una paliza memorable.
   La decisión de no salir de su rincón en el noveno asalto fue acertada, para evitar que siguiera padeciendo un inútil castigo.
   Los memoriosos recordamos aquella pelea, también en Nueva York cuando antes de la campana inicial José María Gatica dedicaba por anticipado el triunfo al General Perón.
   Dos minutos después, “El Mono” Gatica dormía el sueño de un fulminante nocaut que le propinara Ike Williams.
   Lo que no se entendió anoche y aún no la entiendo, es la actitud de ese preclaro y egregio periodista, relator, comentarista, justificador económico y analista político uruguayo becado en nuestro país, de apellido Morales.
   Sobre todo porque minutos previos a la pelea detalló la estrategia supuestamente ganadora que adoptaría nuestro compatriota, a quien definió, palabra más palabra menos, como un luchador que en el 2001 estaba en la miseria, que luchó y batalló hasta llegar a este nivel consagratorio y que podía ser considerado como un ejemplo paralelo con la recuperación nacional de la última década.
   Cuarenta minutos después, el clásico triunfalismo argentino caía magullado y con el cuerpo lleno de dedos, como resultado de una mediática y exagerada glorificación, que ni siquiera permitió que la maravilla nacional colgara los guantes con algo de dignidad.
   Y cuando regrese, Martínez será carne de olvido y el país seguirá siendo el mismo.
   Y por algún tiempo, Víctor Hugo Morales también.





















 






































































1 de junio de 2014

S.L.B - 01-06-14 DEL CLUB DE PARIS A LA UNIVERSIDAD DE DOÑA HEBE, BOMBEROS INDIGENTES, JUBILACION DOCENTE, MEGACAUSA E INOCENTES ENTRE REJAS, LA INJURIA A LOS JUBILADOS, DAÑINA Y AGRESIVA PIROTECNIA,CONCURSOS O PIPA DE LA PAZ EN LA MUNI, etc



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 01-06-14 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

DEL CLUB DE PARIS A LA UMPM


   Desde los sectores del poder, califican como histórico el acuerdo, o el arreglo logrado con el Club de París por nuestra deuda, sin la más mínima ingerencia del tan odiado y a la vez necesario FMI, Fondo Monetario Intramuscular, así llamado porque cada dos por tres te vacuna.
   El viaje de la comitiva encabezada por el joven ministro a la ciudad luz no fue en vano, porque afortunadamente ahora no existe la obligación de ajustar los números ya que el grueso de la deuda tendrá que ser prolijamente pagado por el próximo gobierno.
   Que seguramente si cae en eso de la amnesia argentina de ponerse al día, tendrá que vérselas nuevamente no tan solo con los marcadores de punta del Club de París, sino con aquellos cultores de la vacuna que les comenté al principio.
   Realmente un logro del que tenemos la obligación de sentirnos legítimamente orgullosos y agradecidos al modelo nacional y popular, aunque en el 2009 nuestra deuda externa haya sido de 129 mil millones de dólares según lo consigna la historia, y la actual haya trepado a 250 mil millones.
   Pero los números son lo de menos, porque se amortizarán con la creciente producción en todos los órdenes, la desocupación cero, la drástica eliminación de la corrupción y una significativa reducción en los siderales costos de funcionamiento del Estado.  
   Y otro detalle que casi olvido: el ahorro que puede llegar a significar la no estatización de una universidad de dudosa calidad académica y una orientación ideológica emparentada con la violencia, a la que no se preocupa por repudiar.
   Trascendente lo acordado con el Club de París, pero una burla a la educación y la decencia, que por conocidos desmanejos tengamos que pagar nosotros las deudas cuantiosas contraídas por una organización que en nombre de los derechos humanos, dilapidó 200 millones de pesos.

LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS

   Si existe una tarea abnegada, riesgosa y de valiosa ayuda a la comunidad en ciertas emergencias y situaciones críticas, es la de los bomberos.
   Y si son voluntarios, el compromiso es mayor porque el esfuerzo humano se coloca por encima de la obligación que abrazan los servidores públicos, pagos por el Estado.
   En los últimos años, la falta de recursos hizo que la tecnología contra incendios en Córdoba padeciera un inadmisible retraso, que se vio penosamente reflejado en los miles de hectáreas que de su verdor original se transformaron en llamas, cenizas y tragedia.
   Se apeló entonces a lo más fácil, en lugar -por ejemplo- de afectar partidas de la publicidad, viajes o fiestas, se legisló para que los cordobeses pagáramos un nuevo impuesto que integra, todavía, la facturación por el consumo de electricidad.
   Resumiendo, pagamos 10 pesos por mes que según se dijo tiempo atrás, iban a parar a un fondo para la atención de la frecuente lucha contra incendios, donde principales protagonistas son los valerosos bomberos voluntarios de distintas poblaciones del interior.
   Cuando pensamos que ellos nunca más tendrían que obligarse a requerir la caridad popular en las rutas vendiendo bonos, tampoco nunca se nos cruzó por la cabeza que estábamos equivocados, aunque el gobierno de la provincia pregone a los cuatro vientos que los bomberos voluntarios no necesitan nada.
   Por eso apena e indigna, saber que muchos de ellos, sin recursos que les permitan seguir sirviendo, cocinan y venden locro y alquilan los cuarteles para la realización de fiestas particulares  porque de alguna manera tienen que sostenerse.
   Realmente, es para que a los responsables de administrar esos fondos que todos pagamos, se les caiga la cara de vergüenza.
   Naturalmente, si es que la tienen.

DOCENTES: EDAD JUBILATORIA

   No se trata de pretender una alquimia de números, años y porcentajes, para llegar a la conclusión que es necesaria una urgente adecuación a los tiempos que vivimos, de la ley que regula las jubilaciones de los docentes en nuestra provincia.
   Si únicamente tomáramos en cuenta los años al frente del aula, los vertiginosos tiempos de la tecnología informática dirían que no son iguales 25 años de antes con los 25 de ahora.
   Solo la insensibilidad, que no es materia ausente en la personalidad de mucha gente, puede sostener que el docente trabaja solamente en las horas de clase, que corta el año con el receso de invierno y que en verano goza al menos de dos meses de vacaciones.
   La realidad enseña que el docente debe presentarse una quincena antes de iniciarse el ciclo lectivo y por lo general, cuando suena el timbre o la campana de salida, acomoda sus petates para llevárselos a su casa y preparar las clases del día siguiente.
   Las correcciones de carpetas y cuadernos no se hacen en el aula, sino que le roban tiempo al hogar, a los hijos, a la intimidad y al descanso merecido.
   No debe ser simple y si, sumamente estresante, formar intelectualmente a niños en la edad del crecimiento, cariñosamente vándalos en potencia, en sus tiempos de la curiosidad y la desorientación.
   El docente merece jubilarse cuando todavía puede gozar las mieles del reposo, y no solo para atender su salud deteriorada por el desgaste físico e intelectual.
   A estas cuestiones las resuelven los políticos, que en su enorme mayoría no padecen las presiones a las que está sometido un docente, especialmente cuando llega fin de mes y advierten que con suerte, llegarán al día 15 del mes siguiente.

LA LIBERTAD, UN FRAGIL CRISTAL


   Todo aquel que sabe encubrir la propia injusticia bajo el manto lujoso de la elocuencia, merece un gran castigo”, sostenía Eurípides.
    Cuando fue posible advertir que una Cámara de la Justicia cordobesa había adquirido la ritual práctica de transformar la prisión preventiva en costumbre dejando de lado su aplicación excepcional, no dejó de ser un llamado de atención dirigido a la cordura y al equilibrio, por el riesgo de caer en penosas equivocaciones, evitables solo con el respeto por la ley, la Constitución y las recomendaciones de importantes entidades internacionales defensoras de los derechos humanos.
   Ya era una sospecha fortalecida en diversos sectores de la sociedad, que el abuso y la rapiña sobre propiedades ajenas se había viralizado de tal manera, que era imposible sostenerla sin la complicidad o el vistagordismo del Registro de la Propiedad que es donde se desenvuelve el somnoliento papelerío de la burocracia.
   Y entonces, salvando las distancias con las detenciones masivas que supieran practicar poderosos extremismos ideológicos a lo largo de la historia, fueron encarcelando a unos cuantos empleados (algunos ordenanzas), un jefe de aquel organismo de control y un abogado, que nunca fue autoridad aunque se haya buscado destacar una condición -que no tenía- de secretario del titular del organismo.
   El grueso de los imputados eran escribanos, tramitadores y compradores que alegaron buena fe, dado que los informes emanados del Registro de la Propiedad no indicaban anomalías.    
   Todos ellos, en una práctica descarnada, fueron sometidos a una especie de anticipada condena y elemento de coacción que intentaba inducir la autoincriminación con apresuradas prisiones preventivas.
   La febril imaginación acusadora mostró pruebas inconsistentes e infantiles; magnificó relaciones casuales y funcionales que pasaron a ser determinantes, presionó con la tortura del confinamiento, las rejas, el quebranto económico y la disociación familiar para dar sustentabilidad al capricho emergente de la politizada obediencia debida.
   Hubo condenas, exagerados montos de caución que los erigían en imposibles de aportar, oídos sordos a instancias y consejos de entidades calificadas y toda una gama de descréditos e injurias hacia quienes permanecían en el purgatorio de Bouwer esperando nada más que justicia, pero que llegara con los ojos vendados y sin dependencia.
   En este sano afán periodístico de no ser defensor, fiscal, juez ni verdugo, se llegó -como a veces lo confiesan quienes juzgan- a la íntima convicción profesional del error no por torpeza sino por la participación de componentes extraños a la justicia que podían llegar a ubicar la marcha de la causa en el cenagoso terreno de la duda.
   Con curiosas idas y venidas, omisiones, actitudes inéditas y burdas descalificaciones, esta cuestión arribó al punto cúlmine del pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que resolvió el planteo incoado por una de las víctimas de la prisión preventiva: debían devolverles la libertad mientras las sentencias no estuvieran firmes o fueran partícipes de la causa aún en trámite.
   La pomposa “comisión especial” creada para aplicar la ley debió rendirse ante la resolución del superior, desactivar los candados y devolver al seno de la sociedad a todos aquellos que habían sido encarcelados por las dudas o por una endeblez probatoria de alarmantes características, como por ejemplo figurar en la agenda de alguno de los acusados o haber intercambiado escasas llamadas telefónicas administrativamente necesarias, en uno o dos años.
   No es la cuestión defender, acusar, juzgar o condenar desde afuera.
   La Cámara juzgadora, sin la presencia de ninguno de los fiscales intervinientes anunció  el martes pasado las sanciones y un par de absoluciones.
   Los castigados convencidos de su propia honradez seguramente apelarán las sentencias y seguirán batallando en esta causa por tiempos impredecibles.
   Es indiscutible que los declarados culpables por consistencia probatoria con ajuste a la ley merecen la prisión y deben responder pecuniariamente por el daño causado.
   El drama está en los exculpados, inocentes por unanimidad, que debieron soportar años de encierro, la pérdida de su trabajo, su anulación profesional, el escarnio social, el desmembramiento familiar, el lucro cesante, el emergente quebranto económico, los elevados gastos en defensores y otras inmerecidas penurias.
   ¿Será que existen otros casos como los absueltos?
   La libertad es un cristal de solemne y sacra fragilidad.
   La justicia lo quebró y le será imposible remendarlo.
   Nadie bebe el néctar de su triunfo sobre la oscuridad, en una copa rota.
   Truman Capote fue contundente al afirmar que “Es imposible que un hombre que goza de su libertad, se haga cargo de lo que significa estar privado de ella”.
   Ni todo el oro del mundo vuelve las agujas de los relojes, cura las injurias ni borra la ominosa imagen de las rejas impuestas por la injusticia, el empecinamiento o el verticalismo funcional.
   El alma humillada no sabe de cicatrices.
   Es la calidad y la calidez del cristal invicto que fuera, lo que ahora y por siempre serán añicos de escarnio y menosprecio.
   San Agustín fue menos contemplativo y poético que Capote, al proclamar que “Sin la justicia, ¿qué son los reinos sino una partida de salteadores?”.
   La verdad, no merecemos ser resignados súbditos de ese reino.

¿DEMORA DE 6 MESES O MALTRATO?

   La inhumana, absurda e inaceptable medida aplicada a los jubilados provinciales que deben esperar seis meses para cobrar la actualización de sus haberes, más que inscribirse en la antología de la caradurez política, representa un golpe bajo a uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.
   El argumento que cobran monedas envilecidas por la inflación ya está gastado, percudido y desactualizado debido a su tenebrosa vigencia y sin soluciones a la vista.
   Con un gobernador que solo habla en Buenos Aires donde no lo conocen y en Córdoba con los periodistas que elige, a cuyos medios aporta la generosidad de su pauta publicitaria oficial, ya se está viendo cuál será la salida que se concretará con un mal disimulado decoro y maquillada como obra de bien en el marco de una demanda justa.
   Como quiere ser presidente, o que al menos se lo conozca sin mácula fuera de Córdoba, el inventor del hipócrita cordobesismo avanzará en su campaña y como golpe de efecto, anunciará el regreso a la normalidad en las liquidaciones a los pasivos, cuando su calendario preelectoral se lo aconseje.
   O sea que los jubilados, seguramente contra la voluntad de la mayoría, serán carne proselitista, para lo cual habrán pagado un alto precio de postergación e indiferencia.
   Los usaron en su momento para equilibrar el desmanejo de la Caja de Jubilaciones, y los volverán a usar ahora, para una ambiciosa como utópica aventura presidencialista.

DAÑINA PIROTECNIA

   Si no me equivoco, existe una ley que prohíbe el uso de pirotecnia en la vía pública, restricción referida obviamente a las manifestaciones de protesta que tanto hartan a la ciudadanía y perjudican al sector comercial.
   El tema no es prohibirlas porque es un derecho consagrado por la Constitución, pero la misma Constitución consagra el derecho ciudadano de circular libremente sin ser obligados testigos de la violencia, el vandalismo y la prepotencia.
   Usar pirotecnia es peligroso, dañino, conmocionante y agresivo para la gente y a quienes la usan sin pudor y sin medida poco les importan las consecuencias que sufren los vecinos, totalmente desprotegidos por esas agresiones que se perpetran junto a un ridículo, pasivo y sorprendente acompañamiento policial, transformado en encubridor de un delito.
   Días pasados una mujer joven sufrió lesiones por el descontrol en las calles, porque los manifestantes utilizan sus poderosas bombas como armas ofensivas, que tienen como blancos preferidos las vidrieras, la policía y los camarógrafos y fotógrafos que documentan esos desmanes.
   El día que aprendamos a protestar civilizadamente, será que hemos madurado como sociedad.
   Mientras esto no ocurra, la dirigencia sindical, el Estado falsamente protector y la policía con su omisión de actuar ante la flagrancia de un delito, deberán pagar por su irresponsabilidad.
   Y otra cosa: ¿para qué los legisladores elaboran y aprueban leyes, sabiendo que no se aplicarán?
   A ellos les corresponde asumir su condición de ilusos.
   Aunque dudo que todos lo sean.

LA MUNI: LOS CONCURSOS, PIPA DE LA PAZ

   Este meneado asunto de los concursos para el ingreso a los envidiables puestos de trabajo en la Municipalidad de Córdoba, que para muchos son solo de asistencia y no siempre, viene adquiriendo calidad de sainete.
   Que se dieron por adelantadas las respuestas a los exámenes, que las plazas ya estarían asignadas, que lo que se divulgó era solo una guía para los candidatos, que todo es transparente y otras alternativas que ocuparon la atención de la opinión pública.
   Los concurso se harán, fue la postura unánime tanto de las autoridades comunales como del gremio comandado por el eternauta Rubén Daniele.
   Y si coinciden tanto así, es como para pensar que lo hacen por una simple cuestión de mutua conveniencia.
   El joven intendente blanquea los exagerados ingresos desde años atrás y el fogoso dirigente asegura un estado de conflictividad cero, muy distinto al actual, de conflicto saltarín que lo hace permanente.
   Todos contentos.
   Menos los vecinos, convidados de piedra en una disputa que solo aporta perjuicios, caos, precariedad de servicios, mayor presión impositiva y otras carencias desde hace tiempo insuperables.
   Será el tiempo, insobornable e inmanejable, quien decida cuándo la ciudad entrará al menos en un camino hacia su normalización, si eso depende de la cantidad y la capacidad de los que sean responsables de llevarnos a ese estado ideal.
   Es tan visible el pacto de no agresión recíproca, que no habrá explicaciones ni voceros que sean creíbles cuando pretendan justificarlo de cualquier manera.
   Lo importante, que el llamado no sirva para que como siempre se hizo a dedo, no siga aumentando la planta de personal y sigamos teniendo una ciudad decadente.
   Tan decadente y  caótica como la padecemos ahora.