Mostrando las entradas con la etiqueta Programa Radial. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Programa Radial. Mostrar todas las entradas

18 de noviembre de 2018

S.L.B.: ELEVADO AUMENTO EN EL PRECIO DEL BOLETO URBANO - SEPULCRO DE MAR PARA NUESTROS 44 MÁRTIRES - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO, SIEMPRE EN MOVIMIENTO - ATENTADOS Y ESA FEA SENSACIÓN DE REVIVIR TIEMPOS PASADOS - BONO PLAGADO DE IMPRECISIONES Y DUDAS, ETC

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba, el domingo 18 de noviembre de 2018.

OTRO “BOLETAZO” EN EL TRANSPORTE URBANO
   Otra vez ocupa la escena de las indignaciones cordobesas el nuevo y desmedido incremento aplicado a la tarifa del viaje en el servicio urbano de pasajeros, tan caro como si fuera eficiente o los empresarios estuvieran al borde de la quiebra y en tal sentido no se comprende por qué, si el negocio no es rentable como lo lloriquean, no dejan los bondis y se dedican a otra actividad.
   La discusión por los subsidios es el mayor elemento de presión con que cuentan los empresarios del sector, porque es allí de donde proviene el grueso de sus utilidades y en ese aspecto se supone que el Estado nacional ha disminuido sus obsequios que hacían descender el costo que paga el pasajero y de paso tanto empresarios como trabajadores del sector se benefician.
   Se benefician todos, eso sí, menos el pasajero que sigue siendo rehén de exigencias y caprichos frente a un poder concedente que es la Municipalidad, que suele tardar semanas sin resolver el agudo problema de las deficientes prestaciones del transporte de pasajeros que viene desde varios años atrás derrapando en cuanto a calidad.
   Pero en estos convulsionados tiempos que vivimos, no es tan solo la FETAP la que eleva su llanto al cielo sino que como de costumbre la acompaña la dirigencia de la UTA que se prende en todas y más cuando de mejorar los salarios se trata.
   Así este curioso ariete con mucho de concubinato condiciona a la Muni y la acorrala hasta que vía Concejo Deliberante y su evidente obediencia política debida, accede a cada demanda del sector sin exhibir siquiera un pedacito de sensibilidad social para una cuestión tan delicada como lo es transportar a una enorme masa de usuarios, en su gran mayoría trabajadores.
   Vemos cíclicamente que cuando se ponen de acuerdo los sectores empresario y sindical, la Municipalidad debe aflojar, para lo cual instruye a su cuerpo de ediles adictos en el sentido de reajustar el precio del boleto.
   Si hay protestas de la gente de nada sirven porque ya es una determinación añeja eso de ceder a las demandas de la FETAP consolidada por apremios paralelos provenientes de la dirigencia gremial.
   Porque en definitiva y apilando recuerdos, a esta película la hemos visto demasiadas veces y aunque los actores hayan ido pasando de moda, el final ha sido siempre el mismo.

SEPULCRO DE MAR PARA NUESTROS 44 MÁRTIRES
   Duele la manera cargada de vileza con la que desde distintos sectores de opinión se politizó un drama que caló muy hondo en la sociedad argentina, como lo fue la tragedia del submarino Ara San Juan con 44 compatriotas a bordo, un año atrás.
   Las conjeturas ganaron la calle y los aprovechados de siempre las insertaron en los medios adictos, que aún responden al remanente de derrotados del sistema de gobierno que debió entregar el poder tres años atrás.
   Se llegó al delirio de sostener con vehemencia que la nave había sido torpedeada por los ingleses, que los servicios de inteligencia soviéticos habían aportado datos que permitían darle verosimilitud a esa patraña y que incluso los chinos habían intervenido en el asunto.
   Personajes que supieron ser autoridades se encargaban de alimentar dudas entre los familiares de los ahora mártires y sembraban cizaña acerca de la intervención estatal en el tema, calificándola de ineficiente, tardía, equivocada y políticamente tendenciosa.
   Y ahora, con el hallazgo del submarino muy lejos de donde los delirantes aseguraban que había sido hundido, se posesionó en un sector de la sociedad ese curioso síndrome argentino del gataflorismo, descalificando todo lo que se hizo, se investigó, se consultó o se comentó privada o públicamente en torno de la suerte corrida por el ARA San Juan y sus 44 tripulantes.
   Se buscaba a toda costa instaurar semejanzas con las desapariciones y se instrumentaron acciones para recrear “la gran mapuche” pero en alta mar porque lo importante fue, es y será entorpecer todo lo que humana y profesionalmente se haga en procura de que no queden dudas acerca de todo lo que rodeó a la tragedia del submarino.
   Se utilizaron como estandarte todas las expresiones de dolor de los familiares que lógicamente reclamaban que no cesara la búsqueda, mientras participaban de los rastreos naves de distintas partes del mundo, en una acción conmovedora de solidaridad frente al dolor ajeno.
   Pero nada alcanzaba a los inventores de novelas que ahora se supone arriarán sus banderas de discordia, meterán violín en bolsa y dejarán que la Justicia y los técnicos tanto propios como extranjeros diluciden todo lo que fue un enorme misterio sepultado en las aguas del Atlántico.
   Se podrá ahora elaborar el duelo y optar por el luto vitalicio frente a la magnitud de la pérdida humana, pero quedarán también al descubierto los dueños y patriarcas de las novelas y mentiras que pretendían vender como parte de una realidad lejana.
   Los acostumbrados a lucrar con los ataúdes de la desgracia se quedaron sin material como para seguir transformando el dolor de los argentinos en beneficio de sus oscuridades ideológicas y devaneos políticos.
   Honremos a los 44 compatriotas con el respeto por su holocausto; por su entrega, por su patriotismo y tratemos que la ciencia descubra finalmente quiénes fueron los responsables del naufragio, los que aseguraron años atrás que la navegabilidad del ARA San Juan no estaba en riesgo y que podía hacerse a la mar.
   Lo mismo para quienes en los trabajos de mantenimiento realizados más cerca en el tiempo y a muy elevado costo, que no tuvieron la capacidad de evaluar los peligros y sus consecuencias que ahora estamos sufriendo y llevó a la muerte a 44 argentinos.
   Les rindamos a ellos el homenaje de nuestra admiración y a sus familias, el reconocimiento por el temple.
   Después de todo, bien vale citar a Leopoldo Lugones y aquella sentencia en uno de sus poemas: “…y entre el mar y el cielo quedó por mucho tiempo suspendido, el silencioso adiós de tu pañuelo”.
   Para los 44, el honor y la gloria ante su sacrificio por la Patria.
   Para el gobierno y la oposición, que alguna vez sean leales con la verdad y en homenaje a esos marinos y a la memoria, que no busquen modificar la historia porque será la historia el juez más inapelable a donde seguramente irá a parar esta causa.

LA MEGACAUSA Y SU PERMANENTE ACTUALIDAD
   Nuestro país ha sido incluido en un estudio referido a la independencia judicial realizado por el Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) donde se destacan como problemas del Poder Judicial que se busca  ser afín a  intereses externos, que no existe verdadero interés en revisar el propio funcionamiento ni cultura de “automejoramiento”; que no se receptan los intereses de la población y que no se evalúa el desempeño de los jueces de modo habitual para poder corregir situaciones antes que demanden la necesidad de un juicio político y la remoción del magistrado.
   Con respecto a la evaluación, algo muy similar planteamos el domingo pasado cuando compartimos un escrito del señor  Andrés Pérez, en el que manifestaba su inquietud  por la falta de valoración y control  de las acciones de los funcionarios judiciales a cargo de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, en especial, el irregular abuso de la prisión preventiva, los encarcelamientos sin pruebas y los  juicios repetidos a cargo de una única comisión especial.   
   Estas irregularidades, que semanalmente repetimos desde hace más de un lustro, han sido reconocidas y reprochadas  por numerosos organismos del derecho,  incluida la propia Corte Suprema de Justicia de la Nación.  
   Decía San Agustín que no es el tamaño ni la fuerza, sino la presencia de la justicia lo que diferencia a un estado de una banda de delincuentes. 
   No hace falta aclarar entonces, la urgencia de hacer presente la justicia en esta causa, para que nuestro Estado no lo sea.

ATENTADOS: UNA FEA MIRADA AL PASADO
   Se me erizan hasta los pelitos de la nuca cuando la memoria nos lleva a evocar aquellos oscuros años en que nos despertábamos algunos con la bomba de las 2 y media, otros con la de las 4 y 20 y no faltaban los que referían más explosiones en distintos puntos de la ciudad, todos como resultado de atentados que perpetraban las organizaciones de todo tipo que se disputaban la supremacía de sus ideas ante la sociedad, de un modo tan catastrófico y repudiable por la cobardía de encender la mecha, provocar la explosión y causar estragos.
   Pero allá por los últimos tramos de la democrática gestión de la Sra. María Estela Martinez de Perón a cargo de la Presidencia de la Nación -para muchos aún inexplicablemente-  cuando la Triple “A” de su protegido Lopez Rega instauró el prólogo del espantoso terrorismo de Estado, comenzamos a vivir como parte de la habitualidad la bomba en domicilios, en comisarías, en industrias, en sindicatos, en organizaciones barriales y en todo aquel sitio que pudiera ser considerado, por los sectores en pugna, como un objetivo a dañar o destruir.
   Los tiempos pasaron, la ciencia en materia de explosivos ha evolucionado para mal porque ahora con un aparatito del tamaño de una uña es posible perpetrar grandes perjuicios, y es entonces que se daba al atentado explosivo como una acción pasada de moda.
   Pero sin dudas es la falta de recursos financieros lo que mueve a recrear viejos y caseros métodos como lo son el caño con explosivos, la utilización de la pólvora casera y el resurgimiento de la vieja y a veces deshilachada mecha, madre de muchas desgracias.
   En estos últimos días en el porteño, coqueto y turístico Cementerio de la Recoleta, un par de pájaros de segunda categoría que se dice eran anarquistas, cuando a lo mejor ni saben lo que eso significa, cometieron la bajeza de atacar un sepulcro para ellos simbólico porque allí descansan los restos de alguien que fuera un bravo como cuestionado jefe de policía.
   No lo hicieron bien, parece que ella -una mujer como parte del reducido comando- encendió la mecha y con el propósito de pasar con su imagen a la posteridad, se preparó velozmente para hacerse una selfie.
   Pero la mecha fue más rápida que ella y le voló media cara, tres dedos, la dejó hecha una piltrafa a quien no le cabían más moretones y a su compañero lo trató con mayor benevolencia porque sólo le dejó un ojo en compota.
   Pasó, afortunadamente y roguemos que se trate de un caso aislado como también debe haber sido otro atentado menor contra el Juez Bonadío.
   Lo que ustedes quieran pueden pensar, pero por un momento me hizo viajar en el tiempo y recordar que esa, la sucesión de bombas, solía ser el umbral de ataques más violentos y muchas veces escudados por ciertas ideologías y ciertos personajes.
   Roguemos que esta vez, haya sido un caso aislado de una pareja que pretendió conseguir alguna secreta notoriedad y terminó más escrachada que el cura Grassi.

UN BONO PLAGADO DE DUDAS
   A los fines de establecer cuáles han sido las motivaciones que empujaron al gobierno nacional a perpetrar un inusitado caso de parcial generosidad, bueno sería conocer qué componentes se movieron para llegar al exceso de disponer selectivamente el pago de 5.000 pesos no remunerativos no a todo el mundo, pero con el seguro afán de desactivar un paro general que se veía no tan solo asomando sino formalmente anunciando.
   Tuvo su resultado porque un sector de la dirigencia gremial claudicó frente a esa suma, algo así como 100 dólares y algunas monedas que si bien no enriquecen, para mucha gente no deja de ser un paliativo.
   El problema de los que van a recibir esa suma ya está resuelto porque nadie seguramente se negará a cobrarla.
   El drama está en los excluídos que son miles y miles, contando hasta ahora a los jubilados, el sector más vulnerable y más postergado de nuestra sociedad, destinatario de permanentes injusticias por aquello de la condición de “descartables” como muchos los consideran a los viejos que se pelaron el tugges, aportaron buena plata durante años y ahora reciben del Estado algunas monedas que ni siquiera les hacen llegar a la mitad de lo que se llega a considerarse pobre.
   Bueno sería que como medida producto de un estudio real de la situación, y hasta se aceptaría que se tratara de una medida abiertamente demagógica, que se dispusiera urbe et orbe al menos en el territorio nacional, que todo empleado privado o estatal recibiera esa suma antes del 20 de diciembre, de un solo saque, como se dice.
   La mayoría del empresariado está en condiciones de asumir ese compromiso, solo con que se resignen a ganar menos y el Estado por su parte tiene la maquinita, esa que tanto amaba Boudou, para echarla a imprimir y mejorar mínimamente la crítica situación.
   Total se gasta tanto dinero en estupideces que no son prioritarias, que darse alguna vez una ducha de bondad, realidad y generosidad, le cambiaría al menos el rictus de desencanto con el que mucha gente se despierta, pasa el día y se va a dormir.


14 de octubre de 2018

S.L.B.: QUEJAS POR LA APLICACIÓN DE UNA NORMA IMPUESTA POR EL PERONISMO - LA CONDUCCIÓN DE EPEC HA CAIDO EN LA INSENSIBILIDAD SOCIAL - DE VIDO PURGARÁ 40 DÍAS Y MEDIO POR CADA MUERTO EN ONCE - LA MEGACAUSA Y EL CONCEPTO DE INOCENCIA - UTA, FETAP, LA MUNI Y LA PRÁCTICA DEL POLIAMOR - USURPADORES BUSCAN APARECER COMO LUCHADORES POR UNA CAUSA NOBLE, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” n° 538 del 14/10/18 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba

Gas, retroactividad y marcha atrás -----------
NO CAYÓ BIEN LA APLICACIÓN DE UNA
NORMA IMPUESTA POR EL PERONISMO

   Apenas se conoció la intención del gobierno central de aplicar “correctivos” a las tarifas ya abonadas por la provisión de gas natural, lógicamente se alzaron las voces de protesta por una parte y de sorpresa por otra ya que llamaba la atención el alarmante índice de ignorancia y la falta de calidad institucional a la hora de comunicar.
   De entrada nomás el asunto ya asumía ribetes casi cómicos por aquello de que puede ser considerado inconstitucional, todo intento de aplicar leyes con efecto retroactivo por lo que la intención de recaudar más de lo legal se caía por su propio peso rayano en el absurdo.
   Pero no fue tan así, porque los cráneos de la gestión que manejan la elaboración de los decretos demostraron no ser tan tontos porque si nos llevamos por la historia medianamente reciente, con certeza que ellos sabían que allá por los tiempos en que la convertibilidad pasaba a ser historia, promediando el 1993 entró en vigencia y a nadie se le ocurrió derogarla, una ley de Carlos Saúl I de Anillaco y del Mingo Cavallo, que a las productoras de gas se les confería el derecho de ser compensadas ante una devaluación.
   Y así lo hicieron, sin violar la ley que pese a todo lo que se dispuso y no se está haciendo, continúa lozanamente vigente.
   Que el escenario, la ocasión y la crisis indicaban que su aplicación sería escandalosa, nadie lo ponía en duda, salvo los inútiles que manejaron una situación absurda, algo así como un parto sin embarazo previo porque de hecho -y a lo mejor incurro en un acto de ignorancia- el aumento aunque rigurosamente legal era absolutamente utópico.
   Y en un comentario de entresemana fijamos posición que el tema se derrumbaba, que no era posible la aplicación de ajustes sobre lo ya pagado y que dar un paso al costado a veces no es síntoma de cobardía o de cagazo sino el resultado de una tardía toma de conciencia.
   Y así fue.
   Nadie puede pagar por algo achacable a la ignorancia oficial, aunque haya actuado ajustado a una ley que a nadie se le ocurrió derogar o al menos actualizar para adecuarla a la realidad.
   Una realidad alarmante, porque aporta un importante caudal de dudas acerca de la capacidad de algunos niveles medios que nos gobiernan, que por esa necesidad de recaudar para cubrir errores propios y ajenos o antiguos, se cae a la ridiculez de pretender cobrar lo incobrable.
   Que esté dentro de la ley es una cosa, pero que haya sido un error tan grueso es imperdonable, aunque luego no haya rodado ninguna cabeza como hubiera sido lo correcto.
   De todas maneras no es una situación cómoda en la que ha quedado el gobierno, por la simple razón que pase lo que pase, al ajuste lo pagará el Estado.
   Y el Estado, aunque nos duela, somos todos nosotros.

LA CONDUCCIÓN DE EPEC SE VIENE ACERCANDO
PELIGROSAMENTE  A LA  INSENSIBILIDAD SOCIAL
   El hecho que la electricidad haya aumentado en el último año por encima de la inflación, es una especie de sincera confesión que hace la empresa proveedora -en este caso la EPEC- de su propia, alarmante y escondida ineficiencia, pese a lo cual muchos jerarcas cobran jugosas recompensas por no contar con ese atributo de la inteligencia y de la honradez profesional.
   Primero nos embadurnaron con la imprevista aplicación del cobro mensual para intentar suavizar el brutal incremento en el precio de la energía residencial, lo que llevó a colocarla en el pedestal nacional por ser la más cara del país.
   La inoperancia de la costosa e inconclusa Central Pilar que es una ofensa al bicentenario argentino, es otro de los ítems que los cordobeses venimos pagando para que se enriquezcan sus mentores y quienes seguramente lo mismo cobraron aunque la criatura que dijeron había nacido, ni siquiera abrió los ojos.
   Poco a poco nos fueron enhebrando con la tarifa, pese a los baches en las prestaciones originados por la desinversión en equipos, aunque se pregone actualización tecnológica que no se aprecia en el suministro ciclotímico, especialmente en los sectores de mayor densidad poblacional.
   Ahora resulta que los aumentos son por imposición de los transportadores de la energía y la gente no tiene idea de qué se trata, pero lo mismo debe pagar.
    Se viene otro incremento, se hará esa parodia teatral de la audiencia pública para cumplir con una formalidad que está más emparentada con la payasada política que con la realidad que nos toca vivir, todo para que el ERSEP le ponga la firma a una nueva suba que habrá que pagar si o si, por eso del monopolio en el suministro.
   ¿Qué haría la EPEC si existiera otro proveedor, como ocurre en cualquier país civilizado?
   No quiero ni pensarlo, porque en verdad se caería a pedazos si tuviera que competir en calidad y precio con cualquier otra alternativa.
   La cuestión es que habrá que aprontarse a las nuevas facturaciones que son una demostración cabal de insensibilidad social con el incremento que la empresa está reclamando, para consolidarse en el sitial más encumbrado en materia de costos, paralelo a su propia ineficiencia.
   Y a los cordobeses no nos quedará otra alternativa que pagar o acostumbrarnos a las tinieblas para lo cual la EPEC nos viene entrenando desde hace demasiado tiempo.
   Un detalle a tener muy en cuenta a la hora de votar…
  
La Justicia “le hizo precio” --------------------
DE VIDO PURGARÁ 40 DÍAS  Y  MEDIO
POR CADA VÍCTIMA DE LA TRAGEDIA
   Realmente es para pensar que este tiempo que lleva en la cárcel Julio De Vido es una ganga para el ex encumbrado personaje del kirchnerismo condenado por su responsabilidad en la tragedia de la estación Once de los ferrocarriles porteños, que arrojó el luctuoso saldo de 51 muertos y más de 700 heridos.
   Se salvó de la acusación de estrago culposo, pero deberá purgar 5 años y ocho meses de capacha, que llevado esto a las matemáticas nos deja un resumen de más o menos 40 días y medio por cada víctima fatal de una tragedia que bien pudo haberse evitado.
   Y por esas cosas de las leyes, de la benignidad y de otros detalles en la computación del paso de los tiempos, el bueno de Don Julio podrá, seguramente en un par de añitos o algo más o posiblemente también menos, gozar de la vida en libertad y vaya paradoja, no lo podrán hacer los inmolados por su inoperancia funcional.
   Demasiado tiempo duró el juicio y por más que De Vido y sus dependientes la sacaron barata, cualquier pena por más rigurosa que signifique para los culpables, de poco servirá para atenuar el enorme dolor de los familiares ni el sufrimiento de los que todavía luchan por recuperar su salud quebrantada por el desgobierno y la displicencia a la hora de gestionar.
   En verdad cinco años y unos meses no son nada en la vida de una persona que amparada en su poder de antaño eludió la responsabilidad de manejar correctamente un área tan sensible como es la de la prestación de esenciales servicios públicos.
   Son los que requieren al factor seguridad como uno de los más importantes de la prestación.
   ¿Si De Vido se enriqueció merced a las relaciones que tejió desde su función ministerial?
   Esa es una duda que seguramente se disipará cuando la Justicia avance en otras causas en las que el ex alto funcionario kirchnerista está involucrado y por las que en su momento deberá responder.
   Pero cuando está de por medio la vida de medio centenar de seres humanos y la integridad física de tantos y tantos otros heridos, no hay cárceles para los responsables que puedan mitigar el enorme dolor que provocaran las pérdidas tan irreparables como, ya lo dijimos, también evitables.
   De ahora en más cada 40 días y medio, Julio De Vido tendrá que tomar obligada conciencia que está dejando morir a un ser humano.
   Y esa puede ser la peor de las penas, si es que tiene conciencia, que no lo dejará vivir en paz.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
Y  EL CONCEPTO DE INOCENCIA
   La inocencia se define como “condición libre de culpa o falta de malicia o mala intención”. La palabra deriva del término latín “innocens” y está formada por un prefijo negativo in y la palabra nocens que significa nocivo o dañino.
   En conclusión, un inocente es alguien “no dañino” o “que no hace mal”.  En la antigua Roma los primeros juristas se esforzaron por defender como “principio de inocencia” que toda persona debía ser considerada inocente, y tratada como tal,  hasta que un juez probara su culpa, y  de esta manera es reconocido y aceptado también hoy en nuestras leyes.
   Podría parecer que todo el mundo sabe esto, excepto los juzgadores de la causa del Registro  de la Propiedad de Córdoba. Basta la lectura de algunos escritos judiciales que reconocen no tener pruebas o no saber en qué o cómo habría participado un imputado, para entender la violación a este principio y a toda la ley, que se cometió al encerrar a estos acusados por largos años sin juicio alguno, cumpliendo condenas anticipadas.
   Aunque muchos lucharon sin tregua para defenderse y fueron reconocidos por dictámenes de las las ONG, de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de la propia  Organización de las Naciones Unidas, no podemos caer en el error de pensar qué otra cosa más  debieron hacer.
   Es muy claro nuestro Código Penal cuando afirma que es el Estado quien debe probar la culpa y no el acusado quien debe demostrar su inocencia, y que esa culpa debe probarse en juicio justo y sin encierro.
   Por qué ese orden se invirtió, arbitrariamente y en contra de la ley,  es algo que todavía el Poder Judicial debe explicar.
   Y los afectados por la injusticia, tienen derecho a saber por qué se los trató tan injustamente. 

Tres “patas de lana” para engañar al usuario
UTA, FETAP, LA MUNI Y ESA PRÁCTICA
POR SIEMPRE OCULTA DEL POLIAMOR
   Cuando se puso de moda no por nuevo sino por trascender superando todas las humanas hipocresías y desverguenzas eso del “poliamor”, que es más viejo que la espalda, se me apareció asociado a un padecimiento que los cordobeses venimos soportando con estoicismo y resignación.
   Ese sufrimiento que como algunos antibióticos se consume cada seis, ocho o doce horas por día, se llama transporte urbano de pasajeros, un drama que se viene reiterando y perfeccionando desde que la CATA ¿se acuerda? dejó las calles y los recorridos, para que entraran a volar las empresas que se presentaban a las licitaciones de servicios y ganaban con buenas propuestas, que nunca se materializaron en beneficio de los usuarios.
   Esa es, era y seguirá siendo una de las patas de este sainete, porque la otra es la UTA, el gremio que nuclea a los choferes de bondis ahora los mejor pagos del país por merecimientos propios, supongo, porque no debe ser grato estar a bordo de un ómnibus que cuando llega a cada parada los pasajeros miran al fercho con ganas de acomodarle un saque como si fuera el único culpable del desastre.
   El otro actor es el que llaman “poder concedente” que es la Municipalidad de Córdoba, desde donde se diagraman los recorridos, las exigencias de frecuencias y todo lo atinente al correcto y eficiente funcionamiento del servicio, que dicho sea también de paso, es el más caro del país si de transporte urbano estamos hablando.
   Ya están las tres patas de este poliamor apasionado que nos quita el sueño no por celos ni envidias, sino por indignación frente a las esperas cada vez más prolongadas, el precio cada vez más caro y los caprichos cada vez más demandantes, todo lo cual ha transformado en rehén a cada uno de los sufridos usuarios con lo que  es algo así como el concubinato normal entre empresarios y sindicalistas, que someten al pasajero que es la víctima por una simple cuestión de mayoría, de prepotencia compartida y de elemento de presión hacia quien legisla acerca del funcionamiento del servicio.
   Y la Muni, que viene a ser el último eslabón de este curioso “poliamor”.
   UTA y FETAP con sus intereses abiertamente similares y paralelos, vulneran al poder concedente por presión conjunta, al que no le queda otra que aflojar sus lienzos pese a que no se soportan y de vez en cuando se dan besitos de reconciliación.
   Y en este juego perverso de amor desenfrenado, es como si hubiera tres “pata de lana” que se burlan de la única víctima que es el pasajero usuario.
   Es a quien y dolorosamente para su bolsillo te toca pagar el telo, el brindis y todo lo que implica esa tardíamente descubierta práctica del poliamor en el transporte urbano.
   Y para colmo, ninguno de sus actores piensa en el divorcio…

USURPADORES  BUSCAN  APARECER  AHORA
COMO LUCHADORES POR UNA CAUSA NOBLE
   Por supuesto que los buenos entendedores comprendemos que las causas nobles son aquellas por las que se lucha de frente, sin antifaces ni ocultamientos, a cara descubierta y con declarados objetivos que no incluyan apetencias personales o delirios ideológicos.
   Pero si esas causas a las que se pretende rotular como nobles se las bastardea de cualquier manera, pierden la nobleza declamada desde el seno de sus ejecutores y se transforman en casi payasadas costosas para la cultura y para la sociedad.
   Porque en la usurpación de espacios de nuestra cuatrisecular Universidad se mezclaron en un absurdo cóctel algunas reivindicaciones atendibles con cuestiones como el aborto, lo que aún algunos consideran el secuestro, tortura y muerte del artesano Maldonado y otros temas tan descolgados como los que acabo de enunciar.
   El perjuicio emergente a terceros ajenos a los temas y diferencias universitarias es otro de los aspectos que se suma a los daños en el mobiliario, los sanitarios y otros detalles de los recintos donde durante un mes “se atrincheraron” estudiantes reales, estudiantes crónicos, dirigentes políticos y “zampados” como siempre ocurre en casos similares, que de ninguna manera podían justificar su presencia.
   Existió la cautela de no desalojarlos con las fuerzas de seguridad para no fabricar víctimas que imperiosamente necesitaban los mentores del movimiento.
   Pero la Justicia tardó demasiado tiempo en actuar de oficio, con cierta certeza por la inocultable afinidad ideológica de algún fiscal con los ocupantes ilegales.
   Finalmente los invasores se fueron llevándose sus colchones, enmascarados como activistas clandestinos y dejando un alto perjuicio económico para muchos, más allá del concesionario del comedor y de sus empleados.
   Muchos estudiantes, algunos extranjeros -se comenta- perdieron becas por negárseles el acceso a documentación que se guarda en el Rectorado y eso es imperdonable.
   Ahora la Justicia, aunque tardíamente, tiene la oportunidad de demostrar que es tal; que estamos dejando atrás los tiempos de las prepotencias y que todo debe ajustarse a los dictados de la ley.

   Es bueno que alguna vez, desde chiquitos, los argentinos vayamos tomando conciencia que es la única manera de honrar al respeto por la Democracia.

19 de agosto de 2018

S.L.B.: CUADERNOS: SUERTE QUE PARA MUCHOS SEAN FOTOCOPIAS - LA POLICÍA Y SU IRRESUELTA INSEGURIDAD INTERNA - HABLA OTRA VÍCTIMA DEL HAMPA EN CÓRDOBA - LA MEGACAUSA, CODICIA Y VERGUENZA - LEJOS EN EL TIEMPO, LA NIÑEZ COMO NOSTALGIA - ¿HABRÁ OTRO "BOLETAZO" EN EL TRANSPORTE URBANO?, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 19/08/18 difundido en dúplex por AM580 y la FM 88,5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

FOTOCOPIAS: CON ADEPTOS Y NEGADORES
SON LA CONMOCIÓN DE LOS ÚLTIMOS AÑOS
   Realmente es tanto lo que se dice, se rumorea, se comenta, se miente y se especula con el tema que más atrae la atención de la gente que son los famosos cuadernos prolijamente fotocopiados, que son tales el barullo y la incertidumbre, que cuesta ponerse en analista de una cuestión que está en manos de la Justicia que es el mejor destino que pudo haber tenido.
   Pero no hay caso: los argentinos somos únicos en el arte de pelearnos apasionadamente o no, por temas que a veces nos dividen irreconciliablemente, y así nos vá…
   Es ridículo descalificar la validez de la documentación entregada por un chofer de remisses que según doña Carlotto escribe demasiado bien, es prolijo en su vocabulario y meticuloso a la hora de memorizar situaciones, lo que no coincide con su evaluación del nivel intelectual de un trabajador del volante.
   Por eso se ganó una denuncia ante el INADI en su contra, por considerarse que se trata de un acto discriminatorio.
   Todos esos argumentos descabellados, a la luz de lo que revelan con quirúrgica precisión los escritos de Centeno, se derrumban por su propio peso político y su contundencia testimonial y si de evaluar se trata, es para no imaginar lo que hubiera ocurrido si los que salían a la luz eran los originales.
   El estadio de River estaría ya desbordado de presos, mientras hacían preparar las instalaciones de algún gran recinto cordobés para albergar a quienes muy posiblemente llegarán a ser moradores temporarios hasta que la justicia resuelva estas enojosas situaciones que tanto afectaron a la gente en particular y a la imagen del país en el exterior, aunque como no hay mal que por bien no venga, sirve para fortalecer la idea que se está procurando poner las cosas en orden.
   Pero hay un doble y perverso juego en todo esto que salpica a las dos veredas, porque desde una por donde transita la minoría nostálgica y aún no resignada a la derrota, se ningunean los elementos probatorios de la rapiña y de la coima, desde la otra se busca utilizar la situación como para aminorar las sospechas que rondan en los procederes de actuales funcionarios.
   Por todo esto y con el debido respeto, a la hora de citar autores de sesudos análisis de las situaciones, me quiero permitir refrescar la actualidad con algunas definiciones, por supuesto partidariamente interesadas, con relación a lo que se viene ventilando con diarios progresos y actualizaciones en función de las declaraciones y confesiones de ex funcionarios y empresarios, que apegados al “sálvese quien pueda” procuran vacunarse y se me hace que tardíamente, contra su alergia a los barrotes.
   El diputado nacional Mario Negri, cordobés, titular de la bancada del PRO, expresó -y lo quiero leer textualmente, por las dudas- que “Cuando se entienda que el saqueo al estado perpetrado durante el kirchnerismo es una de las principales causas del déficit fiscal, de la inflación y de la pobreza que hoy sufren muchísimos argentinos, habremos dado un gran paso para empezar a construir el país que nos merecemos”.
   Indirectamente vuelve a apelar al percudido tema de la herencia, pero me encantaría escuchar una explicación más convincente que se aleje de esa apreciación realmente objetiva porque forma parte de nuestra historia reciente debidamente documentada, aunque sea en fotocopias que algún valor deben poseer por lo temidas.
   Y en cuanto al escándalo de cabotaje, alejado del tema nacional pero formando parte de nuestra agobiante realidad cordobesa, apelo ahora a manifestaciones de un joven político, enrolado en el juvenil partido “Primero la gente” o un nombre parecido. El joven abogado y principal dirigente de esa corriente, Sebastián García Díaz luego de preguntarse si en Córdoba necesitamos elementos parecidos a esos cuadernos, se contestaba, lo que también quiero leer: “Si Jaime fue secretario de De la Sota encargado de hacer las escuelas con Electroingenieria. Y ahora Jaime y la empresa están presos y comprometidos con la cadena de corrupción. Si Odebrecht confesó haber dado coimas por toda América Latina e hizo las obras en Córdoba... Si el titular de Kolektor salió filmado ofreciendo miles a un periodista. Si hay un hotel que salió el triple en Anzenuza. Si la central de Pilar es cuestionable. Y la estatización de Caminos de las sierras. Y la redes que en su momento monto la Olga para corromper a la Apross. Si el juego en la provincia tiene olor raro. Y faltan 1.500 armas en la sede policial. Si un narcotraficante decidió alquilar el campo de un familiar de De la Sota en Río Cuarto para aterrizar allí las avionetas. Si Acastello hizo lo que hizo en Villa María... Si Hak renuncia envuelto en un escándalo por familiares metidos en el narcotráfico y la noche... Si Miro o Britos... Si hasta en las compras del Paicor hay feo olor. Podríamos seguir con municipalidades e intendentes corruptos. Y empresarios que nunca han podido explicar cómo dieron semejante salto en tan poco tiempo. ¿Cuándo llega el "efecto dominó a Córdoba?”, hasta allí lo de García Díaz.
   Tiempo al tiempo, porque los tiempos jurídicos no son los mismos que alimentan las ansiedades populares, que es el primer paso hacia el camino que lleva a la verdad y eso es lo que hay que esperar, sin premuras ni presiones respetando los relojes, precisamente, de quienes juzgan.
   Es probable, dadas las circunstancias y lo último que nos llega desde el Vaticano, que el Santo Padre por eso de las simpatías y posibles acuerdos, les otorgue a sus declarados y promocionados amigos -de él y de lo ajeno- una indulgencia plenaria en un rapto de religiosa y cristiana  generosidad.
   Pero la justicia de los hombres es otra cosa y gracias a Dios -o a quien sea- que es así.

LA POLICIA Y SU IRRESUELTA INSEGURIDAD INTERNA
   Cuando parecía que los vientos desfavorables podían atenuarse en la tormenta interna que castiga a la Policía de nuestra provincia, a uno de sus recientes designados para cuidarnos, se le ocurrió nada menos que asaltar un sex-shop no queremos imaginar si para llevarse dinero o  mercadería.
   Un mal síntoma que se agrega al imparable crecimiento de la actividad delictiva, lo que se intenta aminorar en su gravedad escondiendo hechos delictivos especialmente en los informes a los medios periodísticos, y vaya como ejemplo el curioso e inédito caso de una industria de los Boulevares donde les robaron buena parte del techo, en casi medio centenar de ocasiones, sin que nada se haya hecho para remediar el daño o al menos para impedir su curiosa reiteración.
   Ya estamos hartos y nadie crea que se trata de falta de temas para abordar, porque siempre ha sido parte de nuestro compromiso procurar que el poder salga de su letargo y alguna vez instrumente una auténtica y genuina política integral de seguridad, porque de poco sirven las compras por valores astronómicos y sin concurso de precios que se hacen en armamentos, comunicaciones, vehículos y otros rubros porque no se advierten los progresos que pudieran alcanzarse con esa modernización.
   Hace pocos días presentaron a un millar y medio de nuevos efectivos que seguramente deambularán por las calles para hacerse ver, no ellos sino la fuerza azul, en una actitud preventiva que no existe porque los índices delictuales se han escapado ominosamente hacia arriba.
   Dicen que el padre y la madre de esta situación incontrolable es el narcotráfico que goza de una de las más históricas e inexplicables impunidades, porque los procedimientos que desde el poder les llaman exitosos representan una mínima parte de las sustancias prohibidas que ingresan, se estiran y se comercializan en Córdoba.
   Entonces, si seguimos a expensas de los deli9ncuentes, de alguna manera el poder tiene que cambiar de rumbo o mejor dicho tomar el camino correcto que asegure la protección de la vida y de los bienes de los cordobeses.
   Y vale repetirlo una y otra vez: la inacción estatal ha conseguido subvertir los valores de manera tal que los decentes debemos estar entre rejas mientras los delincuentes están libres.
   Ya se, no lo ignoro: mucha culpa puede tener el costado garantista de algunas leyes que protegen más al delincuente que al decente, pero para eso están los legisladores en cuanto a la actualización de los instrumentos legales adaptados a la modernidad y las circunstancias.
   Y en cuanto a la policía y la llamativa cantidad de hechos delictivos en los que están involucrados muchos de sus efectivos, la frase ya gastada: mientras no limpie la mugre de adentro, es imposible que se ocupe de la mugre de afuera.

*********************************************************************
OTRA VICTIMA DEL HAMPA CUENTA SU DRAMA
   El pasado domingo inauguramos un espacio dentro de este programa, destinado a los cordobeses que hayan sido víctimas de la delincuencia y poco escuchados a la hora de requerir la presencia policial. El primer caso que hicimos público fue el de un industrial cuyo establecimiento fabril, ubicado en Los Boulevares, fue despojado casi medio centenar de veces de parte de su techo, en hechos que bien pueden ser considerados insólitos. Jamás tuvo una respuesta efectiva y constante de la autoridad, salvo esa curiosa preocupación inicial que se diluye con el paso de tres o cuatro días, cuando la vigilancia por el sector afectado se relaja y luego desaparece. Este domingo presentamos el caso de una mujer de Alta Córdoba que necesita encontrar la buena voluntad de un vecino que la acompañe en el momento de barrer la vereda o sacar la basura porque ya fue agredida varias veces con propósito de robo, siempre por hombres que la amenazaron con armas de fuego. La conversación de esa ciudadana con el periodista Gonio Ferrari, se puede buscar en la columna derecha, parte superior de este blog.
********************************************************************
MEGACAUSA, CODICIA Y VERGUENZA
 

   Una noticia reciente asocia la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba con la codicia y la vergüenza. Es claro que resulta muy lógica esa relación cuando se trata de investigar bienes mal habidos. Entonces me puse a reflexionar sobre las condiciones de muchos de los imputados y condenados en esa causa, trabajadores que no contaban con ningún tipo de fortuna ni antes, ni durante, ni después de todo el proceso.  Y también reflexioné sobre los muchos personajes del gobierno actual cuyos abultados patrimonios son “vox populi” y que, oh casualidad, se desempeñaron como funcionarios con altos cargos en aquella época y que, extrema casualidad, fueron nombrados, señalados y acusados en los juicios. En mi crítico razonamiento todas estas coincidencias se ajustaban como un molde a la definición de la mencionada codicia. Entonces, por lógica, busqué los juicios realizados a funcionarios o responsables de altos cargos, y nada. Nada, ni juicio, ni imputación, ni siquiera sospecha. Pese a que la relación parecía tan clara. Repasé otra vez las definiciones y sin dudarlo la de codicia se sigue correspondiendo más con los ricos poderosos que con los pobres condenados. Y con respecto a la vergüenza, entendida como pérdida de dignidad por actos que merecen ser reprobados, es la que identifica claramente a aquellos que actuando como ciegos, sordos y mudos, evitan investigar o difundir la verdad.  

LEJOS, EN EL TIEMPO, TAMBIÉN FUI NIÑO…

      Por allí en la evocada bruma de la calle de tierra en el viejo Pasaje Italia entre Augusto López y creo que se llamaba Saravia, andarán paseando el Pichón Rotlhisberger, el Queco Gomez, el Vitrola Leguizamon, el Negro Puerta, el Pelado Contreras, el Chiquito Cuadrado, los Rojas, el Araña Galíndez y otros candidatos a personajes que escribieron su propia historia por aquellos tiempos en que el carnaval seco no existía, poníamos tapitas de coca con clorato de potasio y azufre en las vías del tranvía 7 espantando a mótormans y pasajeros, jugábamos a las bolitas en la calle y corríamos -si, corríamos- por las tapias del vecino para refugiarnos en la maraña del aguaribay de mi casa desde donde espíabamos a las chicas Ribotta por una parte o desprendíamos racimos de la cercana parra.
   Ese vendría a ser el ADN de mi condición de niño mezcla de lector de todo, hasta de la guía telefónica de entonces de cuatro dígitos, con el vándalo que era terror de amigos y vecinos por la contundencia de sus bromas y su precoz facilidad para fabricar explosivos.
 Hoy la niñez que está celebrando su día impuesto seguramente por cuestiones comerciales, debe agradecernos a nosotros que por necesidad y urgencia, reclamábamos los progresos que ahora gozan ellos, los pequeños y nosotros estamos ya demasiado creciditos como para deleitarnos, por ejemplo, con la play -salvo algunas poco honrosas y obesas excepciones- y algún tecnológico reemplazo del barrilete que hacíamos con cañas, papel de seda, hilo común de envolver, engrudo y trapos viejos.
   Todavía me resuenan en los recuerdos los bramadores de los medio mundo y las estrellas que veíamos alejar hacia las nubes hasta casi perderse de vista y mientras la canilla de hilo tuviera resto.
   Jugábamos a las bolitas o a las figuritas en la calle de tierra y casi aplaudíamos si en algún momento llegaba a pasar un auto, la jardinera del lechero o el ciruja “7 sacos” que ni siquiera nos insultaba, lo mismo que el aquel flaco que se creía auto, y en la cintura, costado derecho, llevaba un pedazo de palo de escoba que era el cambio de marcha.
   Bahh… Solo recuerdos que vamos atesorando allí, en ese rinconcito del alma donde reposan las nostalgias, que de vez en cuando evocamos sólo para tener el placer de sentirnos vivos y de haber vivido todos aquellos tiempos.
   Porque, para que se sepa, algo intelectualizado para mi pendeja y tímida condición y vándalo por naturaleza, también fui niño y por eso estoy seguro que a un día como el de hoy, merezco festejarlo.
   Con todo el cariño interior y mi incondicional respeto por la historia y por los tiempos que pasaron…
   No puedo decir que ahora sean peores o mejores.
   De lo que sí estoy seguro, que esos tiempos eran nuestros.

¿OTRO “BOLETAZO” EN EL TRANSPORTE URBANO?
   Todo indica que un equipo técnico de la Universidad Católica elaboró un estudio de costos acerca del transporte urbano de pasajeros de Córdoba, arribando al poco feliz resultado que el boleto debía costar, actualizado, alrededor de 24 pesos.
   Obviamente los insaciables de la FETAP que manejan las prestaciones, las frecuencias y todo el servicio a su antojo y conveniencia, saltaban de contentos y de acuerdo con chismeríos, habrían hecho una presentación formal ante la Municipalidad para reclamar en base a ese estudio, el reajuste de la tarifa.
   Realmente es para pensar en un acto más que de insensibilidad social, de angurria porque si es como lloriquean que las empresas les dan pérdida, que renuncien a las concesiones y pongan un frigorífico, un cabaret, una cadena de mercerías o casas de tolerancia.
   Es inadmisible la porquería de servicio que ahora están prestando, con demoras inimaginables de hasta 50 minutos o más, entre una y otra unidad de algunas líneas.
   Es tal el desmanejo que a veces llegan dos bondis de la misma línea, juntos a la parada y eso es inexplicable, incluso tomando en cuenta el caos del tránsito en la ciudad.
   No vaya a ser que el poder concedente que es la Muni tome en serio esa demanda que no deja de ser otro de los habituales caprichos empresarios, o que negocien con ese techo para terminar ajustando el boleto a 20 o 22 pesos, total la gente se vino preparando para garpar 24…
   Una maniobra de esas características no contaría con la simpatía de los usuarios, obligados rehenes de las presiones a las que deben acostumbrarse, pese a ser los sostenedores de uno de los sistemas de transporte más perversos de los que tengamos memoria.
   Si los de la FETAP dicen que pierden plata, que se vayan y serán despedidos con todos los olores.

   Dije bien: olores…