23 de septiembre de 2021

Miles de monedas y UN billete

A LO MEJOR POR EL APURO EN EMITIR
ES QUE SE GENERAN ESTOS ERRORES
 
   Que una pila de años atrás, Carlos Saul I de Anillaco haya tenido algún apuro por emitir moneda, será un tema que manejará la historia, la verdad es que promediando la década del 90 se encargó a Inglaterra el acuñado de monedas argentinas de un peso que si no estoy errado, eran por entonces equivalentes a un dólar norteamericano. Ocurrió entonces que de las partidas encomendadas, alrededor de 54 millones de esas “chirolas”, muchas vinieron con un error de “fabricación” porque en lugar de una letra “C” apareció una “G” y la avidez actual por juntar unos mangos aguzó la vista de los argentinos y uno de ellos descubrió el error, publicitó la tenencia de uno de esos raros ejemplares y vaya a saber a quién se le ocurrió valuar cada moneda de esas en 15.000 pesos actuales de los nuestros, equivalentes en estos días a unos 81 “verdes” modelo blue.
    De los cuatro costados del mapa nacional aparecieron felices tenedores de esas monedas que quedaron atesoradas sin dudas en los bolsillos de viejos ropajes, en cajones mezcladas con botones, broches, hilos de coser y otros elementos o depositadas sin plazo fijo ni otras pretensiones en vetustas y casi desaparecidas alcancías, mientras su cotización en el chismoso mercado de las redes sociales por una parte se consolidaba y desde otros sectores se lo tomaba como exageración.
   Ocasionalmente, apareció en esta semana un curioso ejemplar de billete de 1.000 pesos argentinos actuales con su hornero -ave nacional- en su frente y en el dorso (¿es correcto llamarlo así?) la típica e histórica casita de barro del pajarraco constructor en la horqueta de un árbol. Tiene todos los elementos que hacen a su validez y seguridad por lo que se trata de un billete de curso legal, pero por el momento tiene la enorme ventaja de ser el único, hasta que aparezcan sus gemelos, mellizos o hermanos de fajo.
   La numeración del billete, de la serie “I” o sea la i mayúscula que va en dos sitios -ambos en el reverso- son distintas, una de ellas incorrectamente impresa y es entonces que surge la pregunta: ¿cuánto vale monetariamente hablando este billete para coleccionistas, guardadores de rarezas, especialistas en numismática (aunque no se trate de una moneda) o simples curiosos?
   La incógnita queda planteada, aunque es prudente adelantar que por ahora está prolijamente guardado a la consideración de estudiosos y se pondrá a la venta en el momento oportuno, una vez que se estime el valor que pudiera tener, más allá de su condición natural de billete circulante.
   Si por una moneda de un peso mal hecha de las que andan por allí varios millones se habla de 15.000 pesos cada una ¿cuánto puede costar un billete de mil pesos, de curso legal, impecable estado, único ejemplar, para quien se encapriche en tenerlo?
G.F.

22 de septiembre de 2021

Final oficial de la pandemia

SEGURAMENTE ALGUIEN PENSÓ YA
EN CREAR EL MUSEO  DEL BARBIJO
 
   Las novedades posteriores al rotundo fracaso del kirchnerismo en las PASO eran tan previsibles como el final de esa vieja y anualmente repetida película que proyectaban todos los cines en cada semana santa, titulada “Vida, pasión y muerte de Jesus”.
   Por eso ya desde ayer, cuando se advertía que el nerviosismo y la agresividad interna en el amplio espectro ideológico del peronismo/justicialismo/kirchnerismo/camporismo, etc. los oponía enfrentados irreconciliablemente, desde la inteligencia de la conducción bipartita aunque negada, debieron apresurarse a cambiar de planes diseñando para su inmediata aprobación una batería de medidas de neto corte populista, demagógico y descaradamente precomiciales.
   Fue demasiado duro el despiadado como inesperado y fuera de todos los versos de los gurúes y de los científicos de las encuestas, el golpe de las urnas sumado a los pases de facturas intercambiadas “en cercanía” aunque con una sugestiva coincidencia que es parte del ADN de quienes creen manejar las riendas del poder: las culpas son siempre ajenas.
   Como por arte de magia y por real necesidad, urgencia y desesperación colectivas, fue como si de golpe y porrazo el virus hubiera sufrido un nocaut fulminante y antes que lo retiraran de la lona ya estaba virtualmente incinerado, el mismo destino alcanzado por más de 100.000 vìctimas del manejo interesado, canallescamente obtuso y claramente visible -ahora- de todo lo relacionado con la pandemia, las vacunas, los adioses sin despedidas, las situaciones caòticas que se vivieron, los desplantes por parte de las autoridades con las medidas restrictivas que aplicaron pero que olímpicamente incumplieron y por la vigencia siempre firme de la corrupción en la compra de los inmunizantes, de su traslado, de la distribución y de la existencia de las vacunaciones de privilegio, las fiestas clandestinas en el corazón del poder y otras barbaridades que los argentinos debimos soportar, encerrados y sin derecho a protestar.
   Fueron manejando los hilos de las estadísticas con un desparpajo alucinante y jugando con los tiempos preelectorales creyendo tener asegurada la victoria suponiendo que los argentinos somos un hato de millones de imbéciles, crédulos de las fantasías, los engaños, las exageraciones y la resignación por eso tan fatalista que sembraron, del peligro de muerte masivo, a sabiendas que tal drama no los alcanzaría por haberse adelantado ellos en las filas para los pinchazos.
   Bueno… Ahora habrá dinero en todos los bolsillos, jubilaciones tempranas, crédito a largos plazos sin intereses, mayores mensualidades en el showl de planes, subsidios a los monotributistas, fronteras abiertas no tan sólo para los narcos como es ahora, turismo social, planes de vivienda, mejoras a los jubilados, bonos mensuales para todos los trabajadores, público en las tribunas, reapertura de locales de fiestas, shoppings con entrada sin restricciones, festival de Cosquín, en fin, una sarta de promesas muchas de las cuales serán solventadas por millones de dólares provenientes del odiado Fondo Monetario Internacional que originariamente estaban destinados a la lucha contra el maldito virus, pero que mágica y sorpresivamente habrían cambiado de rumbo.
   Hartaron con encierros, privaciones, inútil prolongación de restricciones, medidas que atomizaron a cientos de familias, quebrantos económicos particulares, cierres de empresas, muerte del turismo receptivo, prohibición al tránsito humano entre pueblos vecinos, pérdida de dos años en todos los ciclos lectivos, perjudiciales atrasos en la administración de justicia, brutal crecimiento de la pobreza y de la desocupación y otros males por todos conocidos y padecidos hasta extremos impensados.
   Y pretendían que creyéramos una cadena de estructuradas mentiras, lo que se alcanzó a través de la desesperación y una creciente desesperanza en el futuro.
   La pandemia quedó atrás al menos para quienes, como son los “carteludos” que están ampliamente inmunizados y son por todos conocidos. Estamos en camino a la salud en plenitud, que el poder necesita tener como rehén hasta el 14 de noviembre próximo que será para nuestra historia la auténtica hora de la verdad.
   Quiero reiterar unos conceptos que me enviara el rugbier y querido amigo Dr. J.C. “Chuncano” Villalba, sacrificado médico radicado en el Sur: “A los pavos en los días previos al de Acción de Gracias, los alimentan muy bien y les dan licores. Los pavos se enamoran de sus dueños y el día de la fiesta, les cortan el pescuezo. Lo mismo pretende este gobierno con la gente, antes de las elecciones. Los pavos no tienen escapatoria, pero nosotros en el cuarto oscuro, decidimos quien pierde la cabeza. No seamos pavos”.
   Y como seguramente se buscará pasar al olvido los símbolos de todos los sufrimientos y privaciones, se optó “desde arriba” como medida -digamos inicial y simbólica- terminar con la obligatoriedad de usar barbijos en lugares abiertos y para distender angustias y aliviar pesares, bien vale restarle aunque más no fuera un cachito así del dramatismo que los argentinos hemos venido soportando.
   Los barbijos pasarán a la historia, si no es que según lo que pase el 14 de noviembre se haga imprescindible sacarlos de su encierro, sacudirlos y volver a esa obligación de transformarnos todos en irreconocibles.
   Hay un Dios y le llamemos Cristo, Aláh, Mahoma, Vishnú, Jehová o como mejor nos parezca, y a ÈL nos entreguemos mansa y resignadamente.

Gonio Ferrari

21 de septiembre de 2021

Día de doble júbilo

LLEGÓ LA PRIMAVERA Y DESDE EL PODER
DECRETARON  EL  FINAL DE  LA PANDEMIA
 

   Los cordobeses alguna vez cultores del romanticismo seguimos viviendo desorientados con relación a las estaciones que implacablemente nos indica con su esclavizante rigor el almanaque y a las temperaturas que de un día para el otro nos agobian por la pegajosa humedad, o nos obligan a sacar del placar la camiseta, la campera y el pulóver que habíamos arrumbado para no verlos ni tocarlos hasta el próximo año.
   Y finalmente, cuando suponíamos que la primavera no se había enterado que era su atávica costumbre alegrarnos la vida y seguía paseando por otras lejanas geografías, se aquerenció pidiendo disculpas y haciendo anunciar su insólita tardanza con temperatura acorde, clásica y aguardada para esta altura del sufrido período pandémico.
   Que ya está entre nosotros la estación de la juventud, bandera estudiantil, forjadora de romances, fabricante de flores, verdores y perfumes, se nota en el calor que industrializa la maravilla de las sonrisas, los ojos luminosos y la ansiada brevedad de la ropa. Las limitaciones en la circulación y la distancia social para los encuentros fraternos o casuales son en muchos casos motivos de evocaciones y recuerdos traídos a un impensado presente de hisopados, barbijos y encierros, como si el Dueño de Todos los Relojes quisiera demorar el estallido de las flores y aún más la dolorosa y salobremente lacrimógena postergación de los abrazos.
   Una simple recorrida por la peatonal cordobesa, pese a variables y antipáticas limitaciones, nos regala el magnífico y gratuito cuadro de la pasarela permanente por donde siempre desafiantes y pese a todo desfilan ellas, las dueñas de las miradas y destinatarias de los suspiros y de otras clásicas manifestaciones de masiva y sonora aprobación.
   Aunque pasen los tiempos; aunque habitemos Saturno o consigamos enfriar al Sol, jamás se perderá la evocación de aquellos instantes mágicos en que nos creíamos hombres y ellas ya se sabían mujeres. Esos remotos arrebatos, que ahora se atribuyen a la estudiantina, no eran otra cosa que la explosión sensual que ahora ataca sin edades y sin sexos, pero que cada vez menos nos ocupamos de ocultar.
   La primavera, verdugo de los ocres inviernos y concubina del color, del calor creciente, de los suspiros y de las flores, ya está entre nosotros para que la recibamos con el alma henchida de felicidad como homenaje a los recuerdos y las nostalgias de tiempos idos, tan lejanos y a la vez presentes en el momento de evocarlos.
   Debe ser por eso que cuando el espíritu no envejece y tenemos la dicha de la serena plenitud, la llegada de la primavera tiene cada vez que ocurre el explosivo despertar del amor naciente, ese dulce yugo de renovada frescura que silenciosamente nos encadena al placer de sentirnos vivos.
   Aunque dejando vacíos, tristezas y silencios hayan pasado demasiados años, casi como resucitando aquellos bisoños, inexpertos e íntimamente húmedos tiempos del picnic…
   Ahora, cuando la clandestinidad se transformó en un modelo “impuesto” desde arriba y le viene dando sopapos al irrefrenable deseo la primavera llega lo mismo, inclaudicable vencedora de las murallas, las prohibiciones, los ocultamientos, las leyes o los decretos de necesidad y urgencia.  
   Ya está, algo tardía, pero en todo su esplendor la primavera dueña de soles y de caricias; de fantasías y de intenciones; de pétalos y de abrazos… y también de esperanzas en poder ser felices pese a las desgracias. 
   La primavera llegó para quedarse y vale repetir que ni siquiera la pandemia puede ponerla entre paréntesis. Desde el poder y con claros objetivos de propaganda precomicial decretaron el milagro de la plena salud, así como supieron condenarnos al encierro exagerado y a los adioses sin despedidas.
   Se advierte algo parecido a una indisimulable desesperación emergente del resultado de las PASO.
Gonio Ferrari

19 de septiembre de 2021

S.L.B.: DESDE EL PODER, CURIOSO CONCEPTO SOBRE LA INSEGURIDAD QUE NOS AGOBIA – COMPLICADA LECTURA E INTERPRETACIÓN DE LAS P.A.S.O. – TRANSPORTE URBANO CONDENADO AL FRACASO – MEGACAUSA DEL REGISTRO: LLAMATIVAS CURIOSIDADES – SE VIENE UNA CAMPAÑA DE TONO ELEVADO - ¿ESTÁ EN RETIRADA LA PANDEMIA? – LA INFLACIÓN DE AGOSTO CON ÁCIDO SABOR A BROMA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 691 del 19/09/21 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¿Sobran delincuentes?
CURIOSO CONCEPTO  OFICIAL ACERCA DE
LA INSEGURIDAD QUE ACOSA A CÓRDOBA
 
   Este conflictivo asunto de la inseguridad incontrolable, creciente y sin nada que la detenga de acuerdo con lo que se sabe, viene generando algunas situaciones que si no fuera por la enorme gravedad ciudadana e institucional que alcanza, sería para equivocarnos a la hora de tratar el tema con seriedad porque muestra aristas más que curiosas y generadoras de gestos de sorpresa e incredulidad.
   Porque una cosa es la inacción policial -así califico la situación a la luz de los magros resultados- y otra muy distinta y rayana en la ofensa a la inteligencia y al padecimiento de la gente, tratarnos como si fuéramos un rebaño de imbéciles que confundimos el crecimiento del hampa con aquel viejo verso recitado desde el poder, que se trata nada más que de una sensación y con esa declamación nos vienen charlando desde años atrás.
   Pero que se gastan dinerales en equipamiento, vehículos, armamento y otras erogaciones no es nada parecido a la sensación, sino la certeza  que toda esa inversión deviene en inútil mientras el gobierno siga negándose a diseñar, legislar, imponer y controlar su aplicación, de una política integral de seguridad que incluya la preparación técnica, científica y operativa del personal que se incorpora a la fuerza azul, siempre y cuando se deje atrás su condición de bolsa de trabajo para el pago de compromisos políticos con la militancia del pensamiento partidario que maneje las riendas de la provincia.
   Es como si desde arriba no hubieran caído en cuenta del llamativo crecimiento de la violencia en los hechos delictivos, que ha llegado incluso al espanto de picanear a las víctimas para quedarse con elementos y vehículos de su propiedad.
   Esto desnuda la presencia que viene en aumento, del componente de droga, cada vez más accesible a los delincuentes que la consumen por vicio y en la creencia de aportarles valentía, que la encuentran en decenas de puntos de venta de toda la ciudad y así como ellos saben dónde están, quienes y a cuánto la venden, y no me vengan con el verso que la autoridad ignora esos detalles porque si eso se siguiera sosteniendo, allí sí que la ciudadanía tiene derecho a pensar en falta de operatividad o connivencia con quienes manejan a su antojo y con llamativa impunidad el narcotráfico y la comercialización de las sustancias prohibidas.
   Alguna vez llegaremos a contar con una policía preparada en todo aspecto a nivel universitario, sin improvisaciones, amiguismos o padrinazgos, hasta el punto que no llegaría a sorprendernos si frente al fracaso de las políticas que se anuncian aplicar, el alejamiento de autoridades sea la lógica resultante.
   Es absurdo y casi demencial que un ministro provincial sostenga que “hacen falta menos delincuentes”, esconda estadísticas serias y vuelva al anuncio que están cumpliendo bien su cometido.
   Porque muchas veces se cambiaron hombres, se reemplazaron jerarquías, se pasaron a retiro pero todo eso de nada sirvió porque la podredumbre interior no ha sido neutralizada, y esa es la principal causa del actual y calamitoso estado de cosas.
   Cambiar para salir en los diarios, se los vea en TV o se los escuche por radio, en nada beneficia a la gente, porque nada mejora sino que nos hace pensar, cada vez con mayor convicción, que nos creen estúpidos.
 
Desencantos y sorpresas
COMPLICADA LECTURA E INTERPRETACIÓN
DE ALGUNOS RESULTADOS DE LAS P.A.S.O.
 
   El nuevo fracaso de los encuestadores y de las consultas que dicen que hacen, nos ha llevado a un estado de incertidumbre acerca de tomarlas o no en serio para futuros actos electorales, porque en las PASO el más desprevenido de los ciudadanos pudo haber pensado que estaba descubriendo la enorme cantidad de sapos hechos por los que dicen tener base científica para la elaboración de sus pronósticos.
   La verdad es que pasada la hora del cierre de las urnas y cuando se comenzaron a conocer los primeros números, se generalizó una actitud de sorpresa –agradable para muchos y dolorosa para el resto- hasta que el transcurrir del tiempo y bastante antes de la medianoche la tendencia aparecía marcada en el sentido de decretar un rotundo fracaso del oficialismo nacional y popular.
   Estoy seguro que más de uno pensará que es apresurado cantar victoria ahora, cuando falta el segundo y último round del combate para mediados de noviembre y en esa se metieron también los encuestadores, ahora vacunados contra el virus del asombro, adelantando con marcada cautela que las posibilidades de crecimiento de las actuales minorías eran poco probables, casi como tomando los remedios estando sanos.
   Las lecturas de los entendidos, aunque sean en cierta medida orientadoras de la opinión pública, quedaron de lado frente a la contundencia del escrutinio que marcaba fenómenos tales como el derrape en la provincia de Buenos Aires, que el niño Kiciloff ya tomaba como trampolín para llegar a mayores pretensiones de poder, lo que seguramente habrá alcanzado también a Máximo, el ahorrativo, preaspirante al sillón de Rivadavia pero lo que es más urgente familiarmente hablando, es el camino hacia una indemnidad que en estos momentos se le viene negando por eso, entre otras cosas, del número de adeptos y adictos tanto en Diputados como en el Senado de la Nación.
   Lo de Córdoba, tema aparte con un “Gringo” Schiaretti plantado, firme, en una casi indiferencia jugando la propia y sin contaminarse con las broncas de nivel nacional, devolviéndole la pelota al arquero para que le ayude a ganar tiempo, aunque no le hayan seducido las cifras que mostraron la casi impensable caída de su Sra. Esposa a cifras no previstas, sumado esto al papelón del hombre que se creía fuerte en Punilla con un cómodo y alejado tercer lugar en la grilla.
   Lo de Marito Negri sin dudas habrá sido la instancia más dolorosa, especialmente por haber sido vapuleado, escuche bien, por un hombre de raíces peronistas, pero dentro del radicalismo, como el caso de Luisito Juez.
   Bueno lo de Aurelio García Elorrio, candidato del vecinalismo en permanente crecimiento con relación a consultas populares anteriores y dejo para el final el desencanto nacional por haber perdido, el oficialismo, unas 14 provincias y con casos emblemáticos para el llanto, como lo fueron Santa Cruz, Chaco y algunas otras.
   Ya pasó una semana, los números siguen dando vueltas, la pelea intestina del justicialismo no ofrece respiro y las consecuencias se verán a mediados de noviembre, cuando la ciudadanía demuestre si sigue los designios de Perón o la impronta de un kirchnerismo devaluado, golpeado y minoritario.
   Allí se verá si es cierto aquello que los peronistas no se pelean y que son como los gatos que cuando se trenzan duramente no es que combatan entre ellos sino que se están reproduciendo.
   La carrera que resta no ofrece mucho margen para modificar sustancialmente la situación como para revertirla, pero si para mejorarla, sobre todo en el afán de no perder bancas en el Congreso.
   Se me ocurre que esa es la mayor preocupación del kirchnerismo remanente, porque aparte de la gobernabilidad que deben sostener por dos años más, está aquello de no perder porque significaría, si todo sigue su marcha frente a esa contingencia, la pèrdida de esa tranquilidad de estar libre, para muchos de ellos.
 
Un añejo padecimiento
TRANSPORTE URBANO EN REITERADA
ETAPA  DE  FRACASO  COMO  SISTEMA
 
   Por allí mezclando sensaciones y vivencias, me asalta la certeza de comparar, aunque parezca ridículo, dos situaciones diametralmente diferenciadas como lo son el combate a la inseguridad y la delincuencia por una parte, y la solución del agudo, viejo, percudido y agotador problema del transporte urbano de pasajeros en esta Córdoba sorprendente.
   Y hago un paralelo de ambos temas porque en la policía no existe una política integral que le guíe, como en el transporte de pasajeros tampoco se cuenta con parámetros que aporten sorpresa y soluciones porque los protagonistas no han cambiado: en el tema seguridad los delincuentes tienen más o mejor inteligencia que las autoridades del área, y en el transporte urbano siguen los mismos protagonistas de siempre como parte de la situación: la Municipalidad que es el poder concedente, la FETAP que agrupa a las empresas prestatarias, la UTA, gremio que aglutina a los trabajadores de la actividad y por último el sector más desprotejido, vapuleado, ofendido, charlado y menoscabado que es el de los usuarios, obligados sostenedores de un sistema realmente perverso.
   Lo es porque es el pasajero quien se transforma en obligado rehén de los caprichos tanto de los empresarios como de los sindicalistas, sectores que a veces se abrazan en el objetivo común de llevar las situaciones a tal punto que a la Muni no le queda otra salida, al menos medianamente decorosa, que ajustar el precio del boleto para evitar mayores quilombos y carencias y es así que la de Córdoba es la tarifa más elevada del país, dejando a consideración de la gente eso de los subsidios, que son elevados para Buenos Aires y pijoteros para el interior.
   Entonces, si la solución es hacerse cargo de las empresas que declinan o están mal administradas, incorporar el personal al plantel de la Muni y comprar 100 o más bondis, tampoco será la solución integral porque la dependencia de los otros dos factores -FETAP y UTA- se mantendrá contra viento y marea.
   Esto será hasta que el poder tome conciencia cabal que así las cosas no van a mejorar, mientras exista esa tácita alianza de darse una mano para presionar por aumentos en el boleto, hasta que algún legislador se anime a meterse en el tema e instrumentar leyes que preserven la fuente de trabajo, pero que fundamentalmente protejan al usuario, que es quien no mantiene tan solo a los que trabajan en el transporte, sino que con su voto aplauden o reprueban la gestión de las autoridades.
   Y con eso no se jode, porque ya hemos advertido de qué manera la gente puede quejarse sin hacer quilombo, quemar contenedores, romper vidrieras o incendiar barricadas…
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
ALGUNAS LLAMATIVAS  CURIOSIDADES QUE
SON PARTE DE ESTE APASIONANTE ASUNTO
 

   El Dr. Daniel Pastor, catedrático de la Universidad de Buenos Aires, afirma que la posibilidad de aplicar una pena sin sentencia es una violación de garantías fundamentales muy tentadora, ya que esta pena anticipada no necesita cumplir con las exigencias (acusación, defensa y pruebas) que el Estado de derecho impone para la procedencia de una pena.
   Ante esta tentación sucumben los tribunales cordobeses en la causa del Registro de la Propiedad, ya que dos de cada tres personas condenadas cumplen la pena de manera anticipada, sin ningún juicio, pese al nada pequeño detalle de que los delitos sospechados son excarcelables, con penas mínimas de 6 meses, y la mayoría de los imputados son trabajadores sin antecedentes penales.
   Otro dato, tampoco menor, es que en todos los juicios actúa la misma Cámara, con los mismos jueces, salvo excepción, y de la misma manera se repiten los fiscales, incluso en un curioso y cuestionado intercambio de roles, ya que quien está encargado de investigar también comanda la acusación en el juicio, a contramano de lo establecido. De esta manera se ha formado para esta causa una comisión especial para juzgar, prohibida por nuestra Constitución nada menos que por poner en riesgo la imparcialidad.  
   Más allá de avasallar garantías, tal situación genera un espejismo de justicia, destruye la confianza en el derecho y aumenta las dudas acerca de la capacidad jurídica de quienes juzgan, o de la existencia de compromisos políticos, amiguismos y/o complicidades que enturbian la genuina administración de justicia.
 
60 días pasan volando
SI PARA LAS P.A.S.O. FUE DURA, NOS APRESTEMOS
A UNA CAMPAÑA PROSELITISTA DE TONO ELEVADO
 
   Eso de las peleas previas entre personajes amparados por la protección de la misma bandera política, registradas y divulgadas antes de las elecciones primarias como las PASO recientes, ya van camino a ser graciosas anécdotas, recuerdos oxidados o simplemente tienen como destino implacable ir a parar al antipático rincón de los olvidos.
   Decíamos días atrás que algunas actitudes “combativas” hacia adentro dejaban la duda si se trataba de percudidos enconos, desesperación por acceder o conservar el poder o simples y mundanas manifestaciones de humana hipocresía porque los adversarios se ofendían, se atacaban, se desvalorizaban y a la hora de luchar por el voto aparecían abrazados en una fraternal muestra de desorientación que invadía al ciudadano.
   La obligada pausa hasta noviembre transcurre con el unívoco anuncio desde todos los sectores que esa campaña, la que ahora dicen que va en serio, ya empezó al cerrarse la recepción de sufragios el último domingo, aún sin estar invadidos por la sorpresa grata para unos y nefasta en general para el actual oficialismo por lo impensada y fuera de los cálculos más pesimistas, que casi no los había en el confiado y exitista seno del poder.
   Los entendidos o quienes dicen serlo, aparte de los encuestadores que en su mayoría reincidieron en el papelón, se mantuvieron cautos incluso al ir avanzando la sorpresa con la mediatización de los resultados, pero pocos por no decir ninguno, aventuró la posibilidad de un quiebre institucional como derivación de la feroz lucha interna de un partido político que alguna vez fuera mayoritario. Más allá de los chisporroteos políticos, de las apresuradas reuniones y de ciertas tomas de posición de personajes “del palo” la situación tendió a serenarse y las cosas retomaron el ritmo que alcanzaran una vez consolidadas las cifras del escrutinio, lo que lógicamente despertó un intensivo y recíproco “pase de facturas” por aquello tan viejo que las victorias tienen muchos padres pero las derrotas son huérfanas.
   Dentro de todo, más que injusto hubiera sido si por la lucha interna de un sector del pensamiento argentino, se hubiera puesto en peligro al sistema democrático con lo onerosa que resultó su recuperación tras oscuros años de dictadura. Los ajenos a esa corriente de pensamiento que divide ahora el origen del libreto gobernante entre el Instituto Patria y Balcarce 50, por lógica interpretación cabe suponer que entre ellos se pueden ofender, pelearse, hacerse daño, tirotearse o arañarse, pero sin complicar en tal crisis al resto de la población que ahora es comprobada mayoría y ansía vivir en paz un camino que se supone es el que lleva a la recuperación.
    No es bueno para el pueblo ni saludable para la Democracia, hacerse eco de malignos rumores que hablan de un digitado agravamiento de la pandemia y sus efectos, pretexto para un decreto de necesidad y urgencia u algún otro mecanismo aplicable, que podría llegar a utilizarse con el propósito de ampliar los tiempos para una recuperación del oficialismo con una postergación de las elecciones previstas para noviembre.
   Y el otro peligro emergente: sobre que nadie encontró la manera de al menos atenuar la grieta ya existente en la sociedad argentina, empujar a la ciudadanía a otra grieta aún más riesgosa, que es la encarnizada pelea entre dos sectores de la misma corriente política con el agravante de imponer como rehén a la vigencia de la Democracia.
   Lo malo es que conociendo el paño acerca de esas usinas para la desorientación ciudadana, bien sabemos que no son una novedad, y no es tan sólo para sospechar que estarían operando ahora, sino que la historia nos ha demostrado que siempre existieron, y eso las hace aún tan repudiables como peligrosas. Confiemos entonces en la madurez cívica de los argentinos de bien -gobernantes y ciudadanos- para ahuyentar esos nubarrones que los disconformes y los tramoyeros de todos los tiempos, han inventado y empujado con la intención de socavar y debilitar los cimientos de una Democracia que aún perfectible, es el sistema que nos ofrece mayores garantías de paz, respeto y seguridad.
   No es prudente ni aconsejable para los extraños al peronismo en todas sus facetas y vertientes, meterse en una lucha tan descarnada como ajena al sentimiento generalizado.
   Si tienen ropa sucia, lo mejor es que la laven adentro y entre ellos y el agua oscura que no salpique al resto de la ciudadanía.
 
Lo bueno de las campañas precomiciales…
INESPERADO MILAGRO CON LA PANDEMIA
EN  VIRTUAL  RETIRADA DE NUESTRO PAÍS
 
   Más de un año y medio llevamos domesticados por cifras que nos espantan, como lo son la cantidad de contagiados, de muertos, de vacunas que faltan, de hisopados que se imponen y de otras informaciones que nos mantienen en vilo dentro de la angustia, con los lógicos ruegos de superar una situación de horrenda tristeza dentro de los miedos propios, por naturaleza, y de los que nos imponen no muy sutilmente para obligarnos al encierro mientras ellos ni siquiera usan barbijos.
   Estos últimos meses, vale reconocerlo, una sensación placentera de casi tranquilidad fue creciendo con el ritmo de la prevención por inmunizaciones, aunque esas interrupciones por la vigencia de los vacunatorios para privilegiados, las fiestas tanto clandestinas como las que se hicieron al amparo del privilegio que otorgan ciertas jerarquías dentro de poder, tendieron a imponer en buena parte de la población una vívida sensación o seguridad de desprotección, y al comienzo también de actitudes oficiales que llevaban a pensar en una manipulación de la apremiante situación con fundamentos precomiciales.
   Los números mientras tanto seguían creciendo mientras la compra de vacunas se dispersaba en la geografía universal y nos decían que venían ampollas de Rusia, de Holanda, de los Estados Unidos y hasta de Cuba, en una clara intención de buscar elementos que contuvieran el avance del desencanto, con miras a un hecho trascendental como son las elecciones primarias.
   Puede que me descalifiquen, que me insulten, que menosprecien mi opinión, pero sobraron elementos para sostener que nos estaban usando política y demagógicamente y que habíamos pasado a ser rehenes de ciertos designios.
   Empezaron por vacunar a los privilegiados, a las autoridades, a dirigentes gremiales, a notables de la política y a miles que se adelantaron en la fila aunque para el Sr. Presidente eso no era delito, pese a representar para ciertos casos la distancia breve entre la vida, el virus y la muerte.
   A medida que se acercaba el 12 de septiembre fue como que los envíos se aceleraban, aparecían vuelos y más vuelos, vacunas y más vacunas, en fin, el paraíso de la prevención, lo que no consiguió disipar esa atroz cifra actual que supera los 115 mil muertos, imposibles de esconder con la facilidad con que años atrás inventaran 30.000.
   ¿Recuerda en los últimos días un recrudecimiento de los contagios, del número de muertos, o de la permanente falta de camas para internación? Todo funcionaba como un relojito.
   Más aún, llegaron miles de vacunas Pfizer, repudiadas meses atrás por el poder.
   Roguemos que ahora, pese al duro revés que la ciudadanía le aplicara al oficialismo, la situación se mantenga y no volvamos a padecer esa espantosa amenaza del contagio, o de la falta de vacunas, o la saturación hospitalaria, porque los sacrificados luchadores de esos centros asistenciales, no merecen sufrir la manipulación interesada de la situación.
  Muchos de ellos sacrificaron sus vidas por amparar al prójimo en situaciones extremas y no es posible que se ofenda el heroísmo de quienes, más que los políticos, merecen nuestro monumento de recordarlos y admirar su sacrificio.
 
Contradicción con la realidad
LA INFLACIÓN OFICIAL DE AGOSTO ES PARA
PENSAR QUE NOS TOMAN POR IGNORANTES
 
   Mire, la verdad, no quiero entrar en detalles de la bronca que en lo personal me invade cuando desde arriba pretenden que crea -que creamos, mejor dicho- que la inflación del pasado mes de agosto llegó a la miserable cifra del 2 y medio por ciento, cuando una simple visita por un supermercado y su obligatorio paso por la línea de cajas, nos lleva a una realidad que nos pretenden vender como dulce y en camino de nuestra recuperación, al menos en el poder de compra del dinero que cada vez es menos, a la hora de recibirlo como paga por el trabajo.
   Pareciera que las autoridades no caen en cuenta de dos elementos que mucho hacen a la tranquilidad de la población, que lleva demasiado tiempo de zozobra con la pandemia, sus alcances, consecuencias y derivaciones tristes, como esas despedidas sin abrazos; esos lutos sin lágrimas, esas ausencias incomprensibles.
   Si tan sólo fueran los precios exagerados que por necesidad estamos obligados a enfrentar y pagar, sería cuestión de medirse hasta lo imprescindible a la hora de comer, sacrificar compras evitables como ropa de temporada, vinos que no sean tan berretas, olvidarse del rubro paseos y entretenimientos, anular el cable de TV, fumar menos o prescindir de las golosinas.
   Porque medicamentos, a cierta edad, no es un rubro al que le podamos esquivar, pese a los abusos que los laboratorios cometen y perpetran en nombre de la necesidad de salud de la gente.
   Pero que el Estado claudique en su posición de protector es algo pocas veces visto.
   La presión impositiva es ofensiva y encarnizada, cuando el propio Estado debiera achicarse en beneficio de la gente que lo mantiene, que somos todos nosotros incluyendo los excesos que se cometen en su nombre.
   Basta de asesores en número exagerado para los políticos, basta de gastos de representación, basta de dilapidar recursos que debieran aplicarse al bienestar de la gente. Basta de abusos, porque todo eso y teniendo en cuenta lo crítico de la situación que vivimos, configura una especie de corrupción sobre todo porque es evitable.
   Ni pensar que alguien del poder tenga la grandeza de legislar acerca de esta cuestión y los entiendo: eso es parte de la sensualidad del poder, una ninfa demasiado atractiva para dejarla pasar de largo…
   Y seguramente es lo que más extrañarán cuando pierdan las prerrogativas que se toman de prepo, hasta que en eso de la sensualidad del poder, por perder espacios pasan a la condición de viudos… o de viudas.

14 de septiembre de 2021

Momento de íntimas evaluaciones

“NUNCA INTENTES VENGAR CADA AFRENTA QUE TE 
 HAGAN.  NO TENDRÍAS TIEMPO PARA  OTRA COSA”

   El viejo proverbio norteamericano es tan sentencioso que conviene tomarlo en cuenta en situaciones críticas y conflictivas como las que vivimos los argentinos, por la inestabilidad general de la situación, su agravamiento pandemónico -que es el sitio donde reinan la confusión y el desórden- y se lo considera la capital imaginaria del infierno. No es momento ni circunstancia de abalanzarse sobre el caído ni es bueno ni humano golpearlo -como en el mal boxeo- cuando está contra las cuerdas o virtualmente nocaut sobre la lona.
   Entremos antes que nada por puntualizar algunos detalles que nos llevan de viaje por la historia, ya vacunados de los olvidos y las amnesias por ese maravilloso antídoto para esos casos que es la memoria desapasionada, completa y sin manipulaciones que la muestren parcial: quienes atesoran hechos relevantes dirán que en su momento Macri nos endeudó por varias generaciones, que “exportó” fortunas malhabidas, que contrabandeó, que minimizó a un ministerio tan esencial como el de la salud, que desvalorizó escandalosamente nuestra moneda, que permitió el crecimiento de la pobreza, que no supo dominar el flagelo de la inflación, que no peleó contra la desocupación creciente, que aceptó sin chistar la libertad de muchos sospechados, acusados y procesados por ilícitos enriquecimientos; que no reprimió salvajes, dañinas y vandálicas manifestaciones “populares”, que no supo controlar a las empresas de servicios públicos y sus desmedidas apetencias y caprichos, que se negó a intervenir a organizaciones sindicales nocivas y generadoras de conflictos permanentes manejadas por dirigencias eternizadas y que viraron de “trabajadores” a prósperos empresarios y tantos otros cargos que se le pudieran echar en cara a un hombre que gobernó al país durante cuatro años.
   El resultado de una elección nacional primaria y obligatoria puso momentáneamente las cosas en su lugar y el electorado al momento de votar colocó en la balanza de sus íntimos análisis otros hechos salientes e inolvidables: el masivo crecimiento del clientelismo como argumento y accionar del populismo, la desenfrenada corrupción, los intentos por manejar a la Justicia,  el brutal desarrollo del narcotráfico y de la impunidad que lo rodea, la inestabilidad comercial, la desvalorización de la palabra empeñada, el aislamiento internacional, la creciente pobreza estructural, la desarticulación operativa de las Fuerzas Armadas, el casi hermanamiento con regímenes autoritarios como Cuba, Venezuela, China y algunos otros más, la lenta agonía de Aerolíneas Argentinas, el pésimo y oneroso “acuerdo” por Y.P.F., la penosa confusión de políticos presos por “presos políticos”, las digitadas libertades a ex funcionarios condenados por corrupción al igual que a delincuentes a quienes se beneficiara graciosamente, al sometimiento de las provincias “no alineadas” con el deshilachado proyecto nacional & popular, la instauración de una inicialmente sutil censura al periodismo libre mediante el manejo de la publicidad oficial y de oscuros mecanismos y otras acciones que fueron minando la proclamada calidad de un modelo que hacía agua por distintos flancos.
   Sobrevino la pandemia primeramente minimizada en su condición de tal, entramos a un campo de empecinada instauración del miedo, encierros renovados quincenalmente, muertes sin despedidas,  manipulación ideológica y política de la compra, traslado y distribución de vacunas y cuando desde el poder se convencieron de estar mediante esas acciones en camino a un seguro procerato, aparecieron los ocultos y apañados vacunatorios para privilegiados funcionarios y sus familias, la cantidad de argentinos a quienes le impidieron regresar, dirigentes gremiales adictos incluyendo a sus más allegados, personajes de la farándula, ìntimas fiestas de cumpleaños en la Residencia Presidencial de Olivos con conocimiento directo del máximo poder nacional mientras los errores, las improvisaciones y los remiendos obligaron al alejamiento de dirigentes de nociva actuación. Lo positivo fue que trascendieron acciones maravillosas, sacrificios impensados, entregas conmovedoras por parte de los que luchaban en serio, patrióticamente contra el coronavirus, sin hacer distingos de pensamientos o inclinaciones políticas.
   Llegamos a superar los 110.000 muertos y pese a una cifra tan ominosamente abrumadora la preocupación del poder estaba más centrada en que la cifra no creciera ni trascendiera, porque la proximidad de las PASO le imponía manipular la situación de tal manera que no significara un desgaste mayor a su ya deteriorada imagen, hasta el punto de llevarnos a pensar que si en su momento y por coincidencia ideológica inventaron 30 mil muertos, ahora les resultaba imposible esconder o negar a 110 mil.
   Y llegamos a las PASO y se comenta que quien más fogoneara su concreción fue el heredero del imperio “K”, Máximo el ahorrativo de dinero y de esfuerzo. Creyeron que dominando Provincia de Buenos Aires y dos o tres distritos más tendrían “la vaca atada” y operaron en tal sentido motorizando un obsceno festival de planes y subsidios (que en su momento Macri no neutralizó) mientras lentamente se derrumbaba la economía y crecían exponencialmente la pobreza, la inflación, el dólar marginal, la desocupación y otros indicadores sociales.
   En el nivel del cordobesismo las grietas se ahondaron y uno de los principales referentes del kirchnerismo, optó por enfrentar al único gobernador que al menos en cierta forma no cedió a las imposiciones del puerto y se rebeló frente a medidas restrictivas de la libertad de decisión, que cabe a un mandatario provincial en ejercicio del federalismo. Y así le fue al “hombre fuerte de Punilla” que cosechó en las urnas un escaso caudal de voluntades y quien fuera su amigo, dueño de una proclama tendiente a cosechar el voto femenino pensó “en ellas” sin tomar en cuenta -entre otros detalles- que el pueblo cordobés no olvida que “Juan” olvidó a la madre del joven Blas Correas, asesinado por su policía.
   Una ola amarillenta se abatió sobre la provincia de Buenos Aires asestándole un cívico e impensado garrotazo a la dupla Fernández & Fernández y dejando en el desamparo al irresoluto muchacho gobernante del idioma innovador, quien fuera elegido para un cargo que demostró le quedaba demasiado holgado y ni siquiera La Pampa y San Luis, históricamente peronistas que con Chaco y Santiago del Estero acompañaron las intenciones del ahora kirchnerismo remanente.
   Así como las vacunas necesarias para la inmunización casi masiva aparecieron virtualmente en simultaneo con las urnas para las PASO al igual que la brusca caída de las estadísticas de víctimas fatales conformando un milagro inédito, es para ponernos en guardia que en estos 60 días próximos no vaya a querer recrudecer la pandemia que vuelva a sumirnos en el miedo y en los encierros.
   El acto eleccionario fue prolijo aunque las ausencias no hayan sido pocas y no trascendieron hechos para ser considerados anormales, salvo aquellos casos de muertos habilitados para sufragar, o extranjeros de países vecinos que en los últimos tiempos tomaron la rentada costumbre de venir a visitarnos los días de elecciones.
   Antes de la medianoche del domingo 12 cundieron en forma paralela el espanto y la alegría para muchxs y la alarma para todes. Porque en tan escaso tiempo no aparece posible un cambio de rumbo en el electorado, de tal dimensión, que revierta las cifras como para ahuyentar en muchos ese previsible síndrome de alergia a los barrotes.
   El Pueblo se ha manifestado en libertad elevando un canto de respeto y adhesión a la Democracia tantas veces mancillada pero por fortuna ya recuperada y en vías de fortalecimiento, aunque lleve un tiempo alcanzar tan patriótico objetivo.
   Rescatando un párrafo del interesante libro “Maquiavelo no conoció a los argentinos”
del cordobés Enrique N’Haux me permito transcribirlo: “La teoría del italiano gira alrededor de que en una sociedad donde predominaban los valores de la corrupción, el conductor político no debía tener reparos en utilizar prácticas de ese tipo para asegurar una buena gobernabilidad y garantizar la prosperidad de su país”.
   Sospechemos entonces y nadie relaje la guardia, si vemos aparecer en el horizonte cercano, nubes de nuevos subsidios y planes como para recuperar votos perdidos y capturar a los que se mostraron remisos a sufragar.
   Jamás olvidemos a los grandes pensadores cuando se refieren, entre otros temas, a la venganza, la revancha o como quieran llamarles a las actitudes similares: que en la venganza el débil es siempre el más feroz. Que el que se dedica a la venganza conserva frescas sus heridas y que la venganza es un placer que sólo dura un día y la generosidad es un sentimiento que en todo momento puede alegrarte.
   En consecuencia, tengamos la grandeza cívica de optar por la generosidad en el disenso, el respeto por el adversario y la indulgencia frente a los errores, pero sin olvidos.
   Y menos aún, a la hora de votar.
Gonio Ferrari

12 de septiembre de 2021

S.L.B.: EVOCANDO A LOS MAESTROS DE AÑOS ATRÁS – SCALONI, SU VARITA MÁGICA Y “LA PULGA” MESSI – MEGACAUSA: EN LA ESPERA DE UNA AUTÉNTICA JUSTICIA – HEMOS GOZADO UNA VEZ MÁS DEL DERECHO A ELEGIR, MARAVILLA DE LA DEMOCRACIA, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 690 del domingo 12 de septiembre de 2021 en formato reducido ante la veda electoral y difundido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¡Feliz Día del Maestro!
ES FASCINANTE PODER EVOCAR UNA SUMA DE
INSTANTES  MÁGICOS, VOLVIENDO A  LA NIÑEZ
 
   Cuando activo la memoria lejana y esa inestable neurona me regresa hacia la primaria, me encuentro con que una de las que fui alumno ahora es el Patio Olmos y la otra, el Pío Décimo de los salesianos, se me traspapeló en la bruma de los almanaques. Soy de los tiempos en que la maestra, hasta primero superior, era nuestra segunda mamá.
   De tercero a quinto grado, la persona en el mundo que más sabía de la vida y sobre todo la que no perdonaba los horrores de ortografía, mi enemistad con todo lo matemático o los intrincados tiempos de los verbos.
   Ya en sexto, cuando empezábamos a saber lo que era el acné, no era tanto la segunda mamá, pero nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín había cruzado los Andes de a caballo.
   Y la maestra, frente a nuestra previsible y humana explosión hormonal, pasaba mágicamente a transformarse en un precoz objeto de deseo.
   Todavía atesoro en los recuerdos mis primeros viajes imaginarios a los más recónditos rincones del planeta, la importancia del Pi 3,1416 o aquella fantasía de las frases según la historia edulcorada, que habían pronunciado nuestros próceres al morir. ¿Es creíble eso de “muero contento …” dicho por un soldado atravesado por diez bayonetazos y cosido a balazos?
   Pero tampoco olvido las torneadas piernas de Marta Ceballos, los ojazos y la mirada tierna de Perla Grimaut de Milich y hoy me sonrojo como entonces, al evocar imágenes del indisimulable fervor etílico de un par de maestros que tenía en los salesianos. Y como íconos docentes por su entrega y sacrificio las evoco a la Mima y a Lucy Scanferlatto.
   Ahora valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, la dedicación y el compromiso de la vocación por enseñar, en aquellos tiempos que la maestra no era “la seño” sino un modelo a seguir, más que compinche para sus alumnos.    
   Educaba y no conforme con ello llevaba tareas a su casa.
   Nos instruía para el aula y para la vida, a diferencia de la actualidad que por imposición de circunstancias están condenadas a ser cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administradoras.
   Ni hablemos de la escuela ni de la docencia en tiempos de pandemia porque ellas supieron y saben que no es lo mismo el ejercicio de su docencia en un escenario de angustias, incertidumbres, cercanos pesares y adioses sin abrazos ni despedidas enmarcado todo en lejanías y sin la tibieza de la presencia física pretendidamente reemplazada por una tecnología no accesible para todos.
   Por eso mi homenaje, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa ofrenda tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino porque me marcaron un recto camino de decencia, de honestidad, de respeto y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios lógicos que sobrevinieron con la llegada de la globalización y del progreso en las comunicaciones, que ampliaron el mundo, achicaron los mapas y pulverizaron distancias.
   Y para estas maestras, las actuales en los aciagos tiempos de barbijos, contagios, hisopados, terapias intensivas, muertes y aterradoras cremaciones, el reconocimiento por tanto que vienen dando, por tan poco que reciben -por tanto sacrificio- a la hora de entrar a considerar la anemia salarial que las castiga.
   Si hablamos de vocación, cada maestra sabe cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   Parece una tontera que después de tantos años, ellas me transmitan una maravillosa sensación de presencia; de entrar al aula, de pasar al frente, de borrar el pizarrón y aspirar lo que tanto se extraña, la bocanada de esa inquieta nube de tiza.
   Mi admiración, mi respeto y mi cariño por ellas.
   Por las de ahora y por las otras, las que se fueron y las que hoy están peleando a brazo partido contra todo lo negativo interno y externo que las acosa, que ocupan el lugar de las ternuras en ese rincón de mi alma de niño que supe ser porque al evocarlas, juro que es un placer sentir el amor, su calidez maternal y la justicia del agradecimiento que aún me inspiran.


Una revancha merecida
LA VARITA MÁGICA DE SCALONI Y EL CONCIERTO
DE  TODO EL EQUIPO CON MESSI  COMO  SOLISTA
 
   Hacía tiempo que no me deleitaba viendo una apilada de cuatro defensores para pasar entre ellos como una luz, en escasos dos metros cuadrados y con la mirada fija en los tres palos y en el arquero, mientras las gambas interpretan un concierto como letanía celestial de esa religión que es el fútbol: ese fue uno de los goles de Messi.
   Imagino las caras y los gestos de las autoridades de su anterior club que pensaron seguramente que el rosarino empezaba a utilizar ese tobogán que se usa para bajar de una altura, pero el “Pulga” demostró que está en su mejor momento, con un elemento trascendente que seguramente no tenía en el Barcelona y que es algo así como más que una sensación, la certeza de pertenencia en este caso de nuestra selección nacional.
   El D.T. Scaloni ha sido sin dudas quien consolidó al grupo humano, lo llevó a la sana y para muchos olvidada aplicación de la solidaridad de equipo; del compañerismo casi fraternal, del jugar sin egoísmos aunque las estrellas sean conocidas y otros nombres nos resultaran casi extraños, pero seguramente tomarán notoriedad con el paso del tiempo y con los resultados deportivos.
   Más allá que la selección del Altiplano no es de las más fuertes ni temibles del circuito, la conquista de la Copa América es un impecable antecedente como para alimentar nuestras legítimas esperanzas con miras al cercano Mundial.
   Ahora resta superar y si es en la cancha mucho mejor, el escollo que representa Brasil, dejando de lado para no caer en el fanatismo ni en el exitismo, esa idea fuertemente localista de sospechar que las autoridades brasileñas pasaron factura por aquella cercana conquista nuestra en la final de la Copa América en el Maracaná.
   Volviendo a nuestra representación nacional nos dominan las ansias por ver su desempeño ante un rival más exigente que aquellos a los que ha venido superando y para el caso, Brasil sería el adversario más indicado y lo reitero: no en alguna oficina rectora del fútbol mundial, sino en la cancha…
   Reservemos entonces los aplausos, los vítores, las caravanas, los bocinazos y la pirotecnia para agasajar no tan sólo a Messi sino a todos, titulares y suplentes, pero sin marginar al artífice del cambio de actitud operado en el equipo, victoria que se le está debiendo a Scaloni.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
¿LLEGARÁ EN ALGÚN MOMENTO LA
 HORA DE LA AUTÉNTICA JUSTICIA?
 
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba el uso sistemático de la prisión preventiva, el encierro prolongado sin juicio y las decisiones en manos de una comisión especial única, motivaron que miembros del Colegio de Abogados de la Provincia de Córdoba y también de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, reclamaran al Poder Judicial cordobés el cumplimiento de los derechos y garantías establecidos en la Constitución Nacional. 
   En idéntico sentido se pronunciaron el Servicio de Paz y Justicia de Adolfo Pérez Esquivel, el Centro de Estudios Legales y Sociales, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) de Córdoba, el Programa Nacional de Lucha Contra la Impunidad y el Grupo de Trabajo contra la detención arbitraria de la ONU.       Muchos. 
   El diccionario de la Real Academia Española, al que nuevamente tenemos que acudir, define como garantía el efecto de afianzar lo estipulado, la seguridad de que una cosa va a realizarse, la protección contra algún riesgo y el compromiso de reparación.
   Ninguno de estos claros conceptos se cumple en la causa, dado que no se afianza el principio de inocencia ni la libertad estipulados en la Constitución; no se asegura el juicio previo al encierro, no se protege contra el riesgo de la mirada parcial y subjetiva y no se repara la prisión injusta.  
   Puede concluirse en consecuencia que en los tribunales cordobeses las garantías se incumplieron en forma casi unánime y, de hecho, así lo marcó la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
   ¿Quién debe asumir entonces el compromiso, no sólo de reparar, sino también de investigar con seriedad las raíces de tanta irregularidad?
 
Consolidarla entre todos…
UNA VEZ MÁS GOZAMOS LA MARAVILLA DE
VOTAR QUE NOS REGALA LA DEMOCRACIA
 
   Estamos a pocos minutos del cierre de otro histórico capítulo en el devenir argentino, cuando el pueblo ha expresado su voluntad, sus sentimientos, las simpatías que inspiran sus líderes o el rechazo hacia quienes no coinciden con la propia línea de pensamiento.
   Fue una campaña ardua, pesada, cargosa, con ciertas particularidades aunque ya ni siquiera sorprendan, como por ejemplo la participación de tantos encumbrados funcionarios promoviendo a sus candidatos o la intervención directa de algunos que ya se fueron y no figuran en las huestes de los gobernantes.
   Intercambiaron más acusaciones e insultos que propuestas superadoras; olímpicamente se dejaron de lado las necesarias autocríticas y hubo expresiones de autoritarismo desde el poder. No se instruyó debidamente a la gente ni se dispuso del tiempo necesario para dominar el intrincado mecanismo de sufragar frente a un desmedido número de boletas y de postulantes, aunque una de las disculpas será que la inactividad escolar fue un escollo para alcanzar tal objetivo.
   En plena y rigurosa crisis se gastaron dinerales en propaganda y como siempre, como ocurrió con cualquier signo político en el poder, se maquilló de divulgación de actos de gobierno a una publicidad realmente desembozada, gravosa y por momentos hartante, con el agravante que a esa avivada la pagamos todos, pensemos como pensemos.
   Si la libertad algo significa, es el derecho a decirle a los demás lo que no quieren oír, según sentencia de George Orwell y me permito considerar que le asiste la razón. Muchas veces un resultado electoral, síntesis del pensamiento popular, esperanzador para algunos y nefasto para otros, es un mensaje que en ciertas ocasiones y así lo certifica nuestra historia, algunos no quisieron escuchar.
   Y como si estuvieran en un gigantesco ring urbano, sin árbitros ni jurados, se cometieron tropelías tan baratas como repudiables, acusaciones sin sustento, siembra de dudas, golpes bajos, amenazas de juicios y otras acciones en muchos casos inéditas por lo intelectualmente violentas.
   No me entra en la cabeza discernir si estamos frente a inmadurez política o en el reino de la hipocresía, porque los que tenemos un cierto apego a la sinceridad vemos como absurdo eso de atacarse internamente, insultarse, desvalorizarse y luego los vemos -ya sin asombro por ser costumbre- festejando con sus manos unidas en una falsa actitud fraternal.
   Toda manifestación popular consagrada por la Democracia debe tomarse como positiva, salvo en los casos en que la realidad de un pueblo aconseje y más aún en tiempos de excepciones, tomar otros caminos dentro del sistema, pero sin malgastar los dineros públicos en consultas que bien pudieran evitarse o modificarse de acuerdo con las circunstancias.
   Como siempre las reales prioridades se dejan de lado y las lamentaciones, ya inútiles, llegan con el paso del tiempo.
   Y cuando todo termine y para otros algo comience, que no me vengan con el verso de “ni vencedores ni vencidos”, porque esa es una de las más históricas burlas que venimos padeciendo y así lo certifican las heridas sin miras de cicatrizar, que todavía nos abruman en ambos costados de una grieta que lejos de superarse, tiende a crecer.
   Macri buscó, sin conseguirlo, disipar dudas y sospechas sobre turbios manejos durante su gestión; Schiaretti impuso el slogan “con ellas” pero se olvidó de la Mamá de Blas, asesinado por su policía; Llaryora acrecentó el caos urbano pero mostró obras no prioritarias; el Sr. Presidente tiñó de amnesia sus intervenciones en la campaña y ex ella en el cierre descalificó la condición de independientes de algunos periodistas, menos los de su círculo íntimo y agravió a miles de los que Perón calificó como “los únicos privilegiados” quitándoles una ilusión que creíamos inviolable.
   Lo peor de todo, vale recalcarlo, es que ninguno de ellos era candidato a nada pero con muchas pretensiones a futuro.
   Por allí me invaden las dudas porque no alcanzo a entender cierto grado de la estupidez humana, que viendo el problema miran hacia otro lado o dicen que no existe: es cuando debemos resignarnos a sostener que la imbecilidad puede llegar a ser más grave que la pandemia.
   Aunque la mejor vacuna sea el ejercicio, el fortalecimiento y el respeto por la Democracia, no faltan los que mueven el traste para esquivar el pinchazo.