14 de julio de 2024

S.L.B.: EL INVIERNO, EL FRÍO Y TANTOS DRAMAS QUE SON EVITABLES CON ALGO DE INTELIGENCIA – LOS PRECIOS NO SIEMPRE ACOMPAÑAN A LA BAJA INFLACIONARIA – LA OBRA PÚBLICA PUEDE ESPERAR SI SE RESPETAN LAS REALES PRIORIDADES – S.R.T.:NO SON TIEMPOS DE REFLOTAR NOSTALGIAS SINO DE RECONSTRUIR EL PAÍS, ETC

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 839 emitida el domingo 14/07/2024 por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.

 
Demasiados casos fatales…
EL INVIERNO, EL FRÍO Y TANTOS  DRAMAS QUE
SON  EVITABLES CON ALGO  DE  INTELIGENCIA
 
  Los cordobeses empezamos a temblar de frio no tan solo por las bajas temperaturas que nos condicionan la vida, las actividades, todo, con la llegada de esos fríos en serio, no tan solo con esos amagues de menos de 12 grados cuando empezamos a pensar en la manera que tendremos de calefaccionarnos en estos tiempos de crisis, con todos los precios por las nubes incluyendo la leña, el gas, la electricidad, el querosén, y cualquier otro combustible que nos ayude a sobrellevar la poco agradable e incontrolable intensidad invernal que tiene fecha exacta de aparición y a veces se anticipa o se prolonga sin que nos demos cuenta.
   Y en forma paralela, lamentablemente debemos reconocer que crece el número de imprudencias que se cometen, muchas de ellas -demasiadas, es lo correcto sostener- en que los desenlaces son fatales y lo más triste de todo es que en la mayoría de los casos esas tragedias son evitables con algo de responsabilidad para controlar el correcto funcionamiento de los artefactos.
   Estufas, aires acondicionados y todos los otros aparatos que sirven para estos casos, deben ser puestos “en apresto” por así decirlo con la debida anticipación para evitarnos sorpresas irremediables, como las tantas que vemos están sucediendo por falta de prevención.
   Por otra parte, es el Estado protector el responsable indirecto que tales acciones se concreten, porque no se advierten exigencias en tal sentido a las empresas proveedoras de esos servicios vitales.
   Si todo estuviera bajo control, seguramente decaerían las penosas estadísticas que diariamente nos castigan con su luto, la desgracia y las consecuencias irremediables.
   El confort es saludable, pero tomemos en cuenta que más saludable es seguir viviendo y no arriesgándonos a desenlaces irreparables.
 
Una situación realmente increible
LA MEGACAUSA DEL REGISTRO,  UN TEMA QUE
PARECE NO TENER FIN NI TAMPOCO SOLUCIÓN
 
  En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba el uso sistemático de la prisión preventiva, el encierro prolongado sin juicio y las decisiones en manos de una comisión especial única, motivaron que miembros del Colegio de Abogados de la Provincia de Córdoba y también de la Federación Argentina de Colegios de Abogados, reclamaran al Poder Judicial cordobés el cumplimiento de los derechos y garantías establecidos en la Constitución Nacional. 
   En idéntico sentido se pronunciaron el Servicio de Paz y Justicia de Adolfo Pérez Esquivel, el Centro de Estudios Legales y Sociales, el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) de Córdoba, el Programa Nacional de Lucha Contra la Impunidad y el Grupo de Trabajo contra la detención arbitraria de la ONU. 
    Muchos, como se puede apreciar.
   El diccionario de la Real Academia Española, al que nuevamente tenemos que acudir, define como garantía el efecto de afianzar lo estipulado, la seguridad de que una cosa va a realizarse, la protección contra algún riesgo y el compromiso de reparación.
   Ninguno de estos claros conceptos se cumple en la causa, dado que no se afianza el principio de inocencia ni la libertad estipulados en la Constitución, no se asegura el juicio previo al encierro, no se protege contra el riesgo de la mirada parcial y subjetiva y no se repara la prisión injusta. 
   Puede concluirse, en consecuencia, que en los tribunales cordobeses las garantías se incumplieron en forma casi unánime y, de hecho, así lo marcó la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
   Además de pensar seriamente en regalar un diccionario al Poder Judicial cordobés, que sea útil y conducente para repasar y poner en práctica estos básicos conceptos, sería importante saber también, quién debe asumir el compromiso de reparar y de investigar con seriedad las raíces de tanta, posiblemente inédita, molesta, ofensiva y tamaña irregularidad.
 
El estómago no maneja números
LA INFLACION EN BAJA NO ES GARANTÍA QUE
LOS PRECIOS SIEMPRE  DEBAN  ACOMPAÑAR
 
   Los argentinos y en este caso por amplia mayoría, estamos penosamente acostumbrados a creer o al menos desconfiar de los números que aporta el poder cuando debe confesar, como siempre lo hace sin ponerse colorado, sea quien sea quien gobierna, los números que sus técnicos elaboran en la tarea de medir la inflación de cada mes, un detalle que en la mayoría de los países desarrollados en serio, pocos tienen en cuenta, pero aquí soñamos con esas cifras y apostamos a que suben, se estacionan o decrecen.
   El tema es que hace años convivimos con el drama cotidiano de saber o especular a cuánto estará mañana el pan, cuánto nos vendrá en la factura por el consumo eléctrico, el gas, las expensas, las tarjetas, el agua, los impuestos y todo aquello que se mueva al impulso del dinero que pagamos los argentinos, unos más y otros menos, sumados a todos aquellos que por evasores, son una especie de privilegiados dentro de un universo de aprietes, plazos perentorios, embargos, secuestros y remates de bienes.
   Los número oficiales se plantaron en poco más de 4 y medio por ciento en el nivel nacional y algunos puntitos menos en nuestra patria chica que es Córdoba para muchos, aunque confieso una vez más que soy molecularmente argentino y Córdoba como es mi caso, es la patria que amo, respeto y por la que laburo y lo seguiré haciendo.
  El tema ahora reside en el respeto que tengan los formadores de precios por esas cifras reveladas, en un país como el nuestro donde desde el productor hasta el consumidor existen tantos peajes y en cada de uno de ellos, sus responsables quieren recibir la parte del león, sin importarle nada el resto que le quede para los otros reclamantes, entre ellos los más fuertes y numerosos que somos los consumidores.
   Sin embargo, una recorrida por el centro, o por los negocios de cercanías en los barrios, es saludable advertir que al menos el crecimiento de los precios es como si algo se hubiera detenido en el tiempo, a lo mejor por convicción, por ostensible baja de venta, por desesperación o para deshacerse de lo que pudieran haber encanutado  los especuladores de siempre, esperando que aumenten los precios para vender con buenos márgenes lo que compraron y pudieron almacenar.
   Lo bueno es que en la mayoría de los comercios los precios se han deprimido, aunque llaman la atención ciertos detalles para tener en cuenta a la hora de evaluar la conveniencia o no del gasto que tenemos que hacer, y vamos con un simple ejemplo.
   Si hace un mes una camisa equis estaba en vidriera a 70 lucas, es llamativo que ahora la misma camisa se ofrezca a 30, suponiendo que como a nadie le gusta perder, quien vende al menos salva el costo y le queda alguna moneda.
   Calculemos entonces si al ejemplo lo trasladamos a cualquier mercadería, que si cuando lo vendían a 70 lucas ganaban, al venderlo ahora a 30 tomamos conciencia que los márgenes de ganancia son absurdamente elevados y al bajar el precio, no sacrifican utilidades.
   ¿Ese puede ser, me pregunto, lo que explica los precios tan elevados de artículos que consideramos debieran estar más baratos?
   De los medicamentos es mejor no hablar, porque los seres humanos, mundial y masivamente hablando, hemos pasado a ser millones y millones de rehenes para los laboratorios, que sin ninguna sensibilidad humana ni social manejan los precios a su placer.
   Un juez inapelable que se llama el Dr. Bolsillo es quien tiene la postura más inclaudicable e indiscutible…
 
Una simple cuestión de sensibilidad
LA OBRA PUBLICA PUEDE ESPERAR, SI LAS
NECESIDADES  POPULARES SON MAYORES
 
   Medio que me desorientó escuchar como ciertas, algunas declaraciones de nuestro gobernador, al sostener que no detendría la obra pública que viene realizando porque responde a un panorama que no es nuevo y fue elaborado en tiempos no tan críticos como los actuales, donde debieran prevalecer otros valores por encima de la estética, el paisajismo o la atracción turística.
   Es tan simple la ecuación que es posible que al sostenerlas, se me ataque por agredir al sentido romántico de las cosas, cuando uno en el lugar donde está, esté donde esté, tiene una mirada crítica de una realidad que al parecer desde el poder no ven, o la ven y no les interesa, o es más importante dar inicio a una campaña que posibilite el ascenso a las ligas mayores como se dice, o sea llegar a la cúspide del gobierno nacional.
   Para este caso, si existiera una desinteresada inteligencia, debiera privilegiarse eso tan vital y más aún trascendente que es el respeto por las prioridades como para que la sociedad recupere viejos valores, que se perdieron porque la indigencia aprieta, la desocupación es una realidad y ya estamos cansados de vivir o sobremorir  en padecer, abrumados por las dudas y los fracasos, caprichosamente  cuáles son las prioridades de ellos y para ellos, sin tomar en cuenta los padecimientos ciudadanos.
  Privilegios a la vista y quiero ser breve, son la atención integral de la salud, el sostenimiento de la educación que forme seriamente y no que expulse; la seguridad que merecemos y cada día la vamos perdiendo a un elevado precio de dramas, asaltos, muertes por una parte e inacción por parte de quienes debieran controlar las cosas como para que al menos disminuyan las sangrientas estadísticas.
   La Justicia debe agiornarse, el transporte debe ser un servicio y no una caja registradora para quienes vienen a invertir desde afuera, en fin, muchos son los aspectos que necesitan ser atendidos antes que preocuparnos por los caminos, las rutas, los faros, los puentes y todo aquello que puede esperar.
   Eso del respeto por las prioridades nos ha sumido en un estancamiento de muchos aspectos, y nos queda el estúpido consuelo de vivir inseguros, sin clases en las escuelas, con demoras en la justicia, sin oferta laboral, pero metidos en medio de un paisaje de ensueño con vivos colores, flores y maquillaje nuevo, todos estos elementos de altísimo costo.
   Aprender a gastar, por lo que se advierte, también lleva su tiempo…
 
Compleja situación en los SRT
NO SON TIEMPOS DE REFLOTAR NOSTALGIAS
SINO  DE  AYUDAR  A  RECONSTRUIR  EL  PAÍS
 
   Vivimos en esta casa momentos, días, etapas que han venido variando del éxito artístico, de la renovación de los valores periodísticos que la caracterizaran incluso en los oscuros años de los pésimos gobiernos, y los SRT son una especie de bandera impoluta a la hora de pensar no tanto en su pasado indiscutible en la mayoría de los casos y salvo poco honrosas excepciones, sino en lo que significa para un futuro que los argentinos nos merecemos en concordia y esfuerzo, por encima de todo lo sufrido y lo que ahora nuevamente se padece con la sombra de un futuro con mayores obstáculos y oscuras perspectivas, al menos en lo profesional.
   No quiero perpetrar la torpeza de juzgar porque es una tarea reservada para otros niveles, pero es mi deber como periodista independiente, no militante radial de ninguna corriente, que me doy el lujo de no subsistir con la pauta oficial que siempre condiciona aunque la mayoría de sus beneficiarios lo niegue.
   Suena injusto eso de atacar la subsistencia de una fuente de educación, formación y sabiduría como lo es esta casa y siempre lo ha sido, y recuerden cuántos profesionales que ahora lucen en otros medios fueron el resultado de su paso por los SRT.
   Los SRT han sido en su momento parte del botín que se asignaron aquellos que bastardearon la profesión más invadida que es el periodismo, con aquel engendro del periodismo militante, una pantalla que procuraba disimular un grado demasiado elevado de fanatismo y de ceguera tan diferencial como selectiva e interesada.
   Si hubo desmanejos a la hora de los números, es una tarea que deben afrontar los técnicos que diagnostiquen los males que nos aquejan, y si quienes por cualquier motivo se creen perseguidos, es aconsejable que tengan la tranquilidad, si la conciencia y los números no tienen nada que reprocharles, que el camino es amplio y generoso para ellos, siempre que prevalezcan en sus acciones los intereses de un medio histórico como éste y no intenten reflotar aquel fanatismo que finalmente resultó un búmerang.
   Queremos seguir creciendo, pero antes es necesario restañar heridas, recalcular acciones, olvidarnos por ejemplo que alguna vez y no hace mucho alguien hizo comprar dos autobombas, para encarar un proyecto personal alucinante y después nunca más se supo.
   Recordar que al aire algunos se dieron el lujo de descalificar a colegas entre los que me incluyo, y terminaron con los dedos pintados y abrevando en viejos sueños compartidos que para esta casa, sospecho se transformaron en pesadillas.
   Prefiero no seguir con esta cuestión, porque serán los acontecimientos los que pongan claridad en una situación que viene turbia por viejas culpas y como consecuencias de anuncios que aún no sabemos si se van a concretar.
   No creo que la inteligencia del poder, albergue en su seno la intención de formar generaciones de ineptos que aquí no necesitamos por la calidad técnica y humana de la mayoría de quienes están aquí.
   Y un detalle, posiblemente el más significativo que se puede exhibir: en ningún medio de esta Córdoba sorprendente los periodistas tenemos la libertad salvaje de expresarnos según nuestras convicciones, con respeto por las leyes y eso, la verdad, no tiene precio.
   No son horas ni situaciones como para que los nostálgicos, sean ahora los que ponen palos en la rueda histórica de esta respetable casa…

  

7 de julio de 2024

S.L.B.: CÓRDOBA CUMPLIÓ FELIZMENTE 451 AÑOS - ¿MARCHAMOS HACIA LA NORMALIDAD QUE MERECEMOS? - DUDAS QUE EL MINISTRO DE SEGURIDAD CONOZCA LA INSEGURIDAD QUE NOS RODEA- TERMINARÁ LA ESTIGMATIZACION DE UN PROCESO JUDICIAL – ES BUENO HABLAR DE LOS MIEDOS QUE NOS ACOSAN – NIÑOS, VERDADEROS REHENES DE UNA DEMANDA SALARIAL, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista cordobés Gonio Ferrari difundidos en su programa “Síganme los buenos” edición nº 838 del domingo 7 de julio de 2024 emitido por  la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
Gran urbe, caótica en muchos aspectos
CUMPLIÓ LA CIUDAD UN NUEVO ANIVERSARIO DE
SU FUNDACIÓN MÁS DE 4 SIGLOS Y MEDIO ATRÁS
 
   Mi Córdoba es para muchos el show de ver desfilar a la “Papa de hortensia”, la “Pelada de la Cañada”,  Efrain Bischoff,”, Alberto Cognigni, “Sapo” Cativa, Jaime Kloner, Ana María Alfaro, “Pelado” Alonso, Las Ponce, “Los del Suquía”,  Miguel Bravo Tedín, “Mona” Giménez,  Azor Grimaut y tantos otros señeros personajes que se traspapelan en la maraña del tiempo y en la senil desmemoria en la que debió aposentarse su fundador, don Jerónimo Luis de Cabrera allá por el 1573.
   Cordobés no es tan solo ser cuartetero, haber vivido en
El Abrojal, gustar del fernet, tomar mate con peperina, bañarse en las dudosas aguas del Suquía, saberse protagonista de la gesta de mayo del ’69, sentir orgullo por la reforma universitaria, evocar etílicas trasnochadas en “L’escargot” o en “El Príncipe”, incursiones por el 990, los corsos de San Vicente, las exposiciones en el Pabellón de las Industrias, la chetura de Los Pozos Verdes y el Parque Autóctono o los bailes en la pista “Teneme el chico”, el Sargento Cabral o “La Toscana”; haber leído Los Principios, Meridiano y el Córdoba y todavía leer lo que queda de La Voz del Interior en estos vertiginosos tiempos en que Internet te abre las puertas del mundo y te deja hojear sin medida diarios y revistas tanto cordobesas como de cualquier otro confín geográfico.
   Se me antoja que ser cordobés incluye también otras sensaciones, placeres  y
nostalgias no tan sólo dignas de la memoria.
   Ser cordobés contiene en tan pocas letras -sólo 11- también el espanto de las crecientes de su inestable río parcialmente urbanizado, de su tránsito caótico, de la impostada solemnidad de sus políticos, como los simples placeres de fanatizarse con el folklore de sus colores deportivos, de los íconos ciudadanos que el tiempo aporta en recuerdos, del concierto de campanas en cualquier mediodía…
   Ser cordobés supone la rebeldía mediterránea llevada a las nubes de su práctica, ejercicio y consecuencias como una especie de rito casi, casi fundamentalista que se identifica con el placer cotidiano de sentirlo así.
   Y como en un rezo me encanta hacer retumbar en mis oídos y en todos los rincones del alma esa especie de oración de amor, de entrega, de agradecimiento por sentirme genuinamente cordobés en toda la enorme pureza étnica y documentada de la condición de tal.
   Porque desde que me acuerdo, y que no son pocos años ahora más cerca del “no me extrañen” que del “hola varón…”, lo digo desde el alma y con orgullo porque así lo siento: Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria.  
   Simple y cariñosamente porque crecemos amando a la ciudad como es: anárquica y sensual; desordenada y doctoral, con humor de sobra  para exportar y un agrio y desoído malhumor social para atender de lo que el poder suele ocuparse frente a la inminencia de elecciones y cíclicamente hasta el cansancio de la gente.
   Aquí en Córdoba anidan el orgullo de las raíces, la histórica arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y entre otras, las industrias del humor, del apodo y de los yuyos no tan sólo aquellos para infusiones.
   Porque somos sus hijos, amamos a esta Córdoba magnética, romántica, mágica y soberbia, aunque la descuiden los que debieran mimarla y hermosearla y aunque otros pretendan certificar autenticidad de origen pese a que vienen de lejanías.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá.
   También asume su condición de genuina madre sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, insegura y sorprendente, quiero abrazar ese poco prolijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de cada esquina, la
estridencia de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo y caro transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos, la dañina insolencia de tu río cuando crece, la intemperie de tus villas, la sonoridad de tus campanas, el catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, la casi permanente asamblea de los municipales, la fiestera pachorra de tu Justicia, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la protocolar etiqueta de tus doctores, la columna vertebral de tu Cañada, la mugre sabatina de tu invadida peatonal, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   Quiero más que nada, confesarte cuánto te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas cadenas que me ataron férreamente a tu historia, a tus días y a tu gente…
   En este cumpleaños, y aunque vayan muriéndose los siglos, ¡salud mi ciudad, patria de siempre…!
   ¿Es necesario que lo repita? Porque Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria…

Los molestos dolores del crecimiento
¿ESTAMOS MARCHANDO HACIA LA NORMALIDAD
QUE  MERECEMOS Y SE EMPEÑA EN NO LLEGAR?
 
   Una de las consecuencias menos deseada de cualquier espera es no resultar beneficiados con los resultados de la gestión encarada, para la solución de un conflicto o la superación de una situación crítica o conflictiva.
   Esa se me ocurre que es la síntesis de la situación en la que nos encontramos la mayoría de los argentinos, en la tensa y casi eterna como histórica espera de tiempos mejores, como adhiriendo en la mayoría de los casos sin saberlo, a lo que Aristóteles sostenía que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”, aunque otro gran pensador como lo era Gustavo Le Bon asegurara que los pueblos viven sobre todo de esperanzas, y que sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas a las antiguas que perdieron su fuerza.
   Pero está demostrado en la misma historia de la humanidad que la esperanza misma deja de ser felicidad -si pretendemos que lo sea- si su compañía y cómplices son la impaciencia y la falta de soluciones.
   Tendríamos que ingresar a la evaluación de la seriedad o no que asuman eso que les llaman milagros, como manera válida de seguir aferrados a la idea que la única alternativa para salir de las frustraciones y los tiempos adversos está condicionada a la aparición, precisamente de un milagro, dado que las otras alternativas ya vividas no han dado los resultados que ansiamos, esperamos y merecemos por esa inacabable inclinación al aguante que tenemos nosotros como sociedad.
   Vivimos dominados por innumerables promesas de cambios que reparten todos los colores políticos con apetencias de poder y de vocación por la eternidad.
   Votamos influenciados por la demagogia en cualquiera de sus manifestaciones y somos demasiado lentos para reaccionar, frente a los derrapes y fracasos como si estuviéramos obligados a tolerar errores y carencias de las tantas que nos toman como objetivo, porque los poderosos no fracasan, sino que las culpas son nuestras, de los que sospechamos que vamos a fracasar.
   La oración cívica con la que el restaurador de nuestra democracia cerraba cada uno de sus discursos de campaña, allá por los albores de la década del ’80 en el pasado siglo, pregonaba que con la democracia comíamos, trabajábamos, estudiábamos, nos curábamos, crecíamos y algunas otras utilidades que nos aportaba ese estilo tan vulnerado en los últimos tiempos.
   Pero los resultados que saltan a la vista nos muestran el absurdo de carencias imperdonables, en un país ubérrimo como el nuestro, lo que lleva a ver crecer en la gente el desencanto por aquel lirismo alfonsinista, que pese al paso de los años no vemos en el duro terreno de la realidad.
   ¿Vamos ahora por el camino correcto?
   ¿Hacemos las cosas como esperando que los resultados sean masivamente positivos para todos?
   Evidentemente que no; que hay grietas en todos los terrenos, que hay máquinas de impedir en todos los estamentos de la sociedad; que la burocracia sigue imperando y los juegos de intereses dentro de la política llegan a niveles escandalosos y los “promesómetros” de las ideologías están al rojo vivo.
   No es ese el mejor de los caminos para que superemos nuestro eterno estado de crisis, mientras las apetencias se fortalezcan, siga imperando la ley del más pícaro y la comunidad siga valorando como logros los cambios epidérmicos que como tales, poco es lo que duran.
   Porque son para el consuelo y no para la solución…
 
No es exageración sino dura realidad
LA POBLACIÓN  CORDOBESA  ALEJADA  ESTÁ  DE
MERECER EL REINO DE  LA ANGUSTIA Y EL MIEDO
 
   De chicos nos asustaban con “el cuco”, el diablo, “el viejo de la bolsa”, la bruja, el infierno y muchos otros castigos como arma primitiva de los mayores para imponer su autoridad a veces cuestionada, por así decirlo, desde la más tierna de nuestras infancias.
   Pero el miedo es real y los cordobeses lo venimos aguantando a veces calladitos por vergüenza o para evitar que se nos burlen; algunos lo asumen e intentan superarlo con el encierro y algún otro método de aislamiento, y no son pocos quienes lo sienten, pero olímpicamente lo ignoran en una actitud temeraria y excesivamente machista de la que ni siquiera ellos están convencidos.
   La verdad es que los cordobeses vivimos en un estado de miedo creciente:

miedo a que nos asalten a plena luz del día, que nos violen la casa, que nos arrebaten el celular en pleno centro, que un motochorro nos afane e incluso nos mate porque ya están demasiado jugados para conseguir droga; el miedo a la desprotección porque el Estado no cumple con su obligación de protegernos y de últimas, por ese humano instinto de conservación.
   ¿Quiénes en Córdoba se ocupan del miedo? A la autoridad policial parece no preocuparle porque poco hace para remediar la situación, ellos andan armados y con permiso o no para balear -aunque eso y selectivamente poco les importa por lo visto- y los pretextos no faltan: hay cosas más importantes que proteger, el miedo es privativo de los pusilánimes, el miedo es una sensación que experimentamos por contagio social, escaso dominio de esfínteres o para ciertos insensibles, el miedo es inexistente como actitud frente a la vida.
   Pero que existe, no deja de ser una realidad que nos abruma sin que busquemos las maneras más peligrosas de enfrentarlo, porque basta con seguir los noticiarios televisivos, los relatos radiales o las publicaciones gráficas, para tener en el centro del alma y de la mente ese miedo insuperable que se acrecienta con la desprotección, las leyes inadecuadas por lo antiguas y cierta displicencia gubernamental frente a otros temores más trascendentes y mundanos, como lo es por ejemplo la inaccesibilidad al dólar blue.
   Pero que el miedo es una realidad, no es necesario certificarlo, aunque la explicación está en un tal Alain, profundo y sesudo pensador, que entre sus sobresalientes conceptos, afirmó en un momento que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo”.
   Los cordobeses, al menos, no necesitamos inventarlo porque en estos últimos tiempos, ha pasado a formar parte del vergonzoso ADN que nos está igualando a todos…
 
¿Cuántos años lleva el pesado trámite?
ALGUNA  VEZ  LLEGARÁ  A  SU FIN  ESE  ESTIGMA
QUE  REINA EN TORNO DE UN PROCESO  JUDICIAL
 
   Algunas situaciones reinstalan el debate de los inocentes presos.  En nuestro país desde 2014 funciona el “Proyecto Inocente”, iniciativa surgida en los EE.UU, y difundida a más de 20 países, que  busca revertir condenas equivocadas. En todos los casos se trata de encontrar errores en la investigación y en el juicio, que producen la condena de un inocente. 
   En el análisis de Argentina se consideró que había problemas en cómo los operadores judiciales valoran las pruebas y cómo las consideran; cómo los jueces justifican y argumentan sus decisiones, y también, casos de corrupción y problemas de ética.
   En tal contexto, y retomando la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, recordé el dictamen de un Juez, en el que confirmaba la prisión preventiva a dos imputados pese a reconocer que se carecía de pruebas contra ellos, como podrían ser firmas o escritos de su parte y que no se contaba tampoco con ningún testigo que los hubiera visto o acusado.
   El apego al diccionario enseña a considerar al error como un concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada, o precisamente en Derecho, como vicio causado por equivocación de buena fe que puede anular el acto jurídico.
   Debe ser inevitable que los jueces, limitados y falibles, puedan equivocarse, aun poniendo empeño y dedicación en su trabajo, pero, en este caso, no se puede hablar de errores de valoración, consideración, justificación o argumentación, porque el mismo juez reconoce no tener nada para valorar, considerar, justificar o argumentar.
   Lógicamente, estos imputados fueron absueltos después de casi tres años de prisión injusta. Hubo concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada y vicio judicial.
   Es difícil saber si de buena fe, o si puede orientarse hacia la corrupción y la ética.
 
Se impone más lucha que definiciones
NOS ASALTA LA DUDA SI  EL MINISTRO DEL ÁREA
SEGURIDAD  ESTÁ  ENTERADO  DE  LA  REALIDAD
 
   Partamos de una base cierta surgida de los tiempos que vivimos, en el sentido que la cuestión de la seguridad ciudadana corresponde más a las esferas técnicas que a las consideraciones políticas o ideológicas, porque es allí donde por lo general se desubican los conceptos o se alteran las definiciones, en la mayoría de las cosas por una inclinación hacia la facilidad e inmediatez de improvisar, o por escaso concepto  de respeto hacia la sociedad.
   En los últimos tiempos los diarios vienen perdiendo terreno ante ese alucinante ejercicio del ímpetu informativo, porque tanto la radio como la TV ofrecen hechos resonantes en vivo mientras suceden, con sonido y en colores.
   No dejó por eso de ser una mayúscula sorpresa el leer el diario donde aparecen audaces conceptos de nuestro ministro provincial de inseguridad -y así la califico porque es lo predominante-  sosteniendo “Nos preocupa mucho la capacitación. Acá no hay buenos y malos policías. Acá están los policías y los delincuentes que se disfrazan de policías” con lo que el funcionario aporta mayor confusión a una situación que se ha tornado intolerable y de mayúscula peligrosidad por lo inmanejable que se confiesa desde el poder.
   La crisis no es nueva y se han dado demasiados casos que fueron inútiles llamados de atención, en procura de enderezar el rumbo del tratamiento del tema desde el gobierno y los resultados han sido siempre negativos aunque se dibujen las estadísticas y se gasten fortunas en equipamiento, tecnología, etc. todo lo que no alcanza mientras, y lo insisto por enésima vez, no se instrumenten dos medidas básicas; la profesionalización en un nivel más elevado de los planteles y el urgentísimo estudio, elaboración, tratamiento, promulgación, reglamentación, implementación y contralor de su estricto cumplimiento, de una ley integral de seguridad para terminar con los remiendos tan costosos, los reemplazos de nombres, los apresuramientos de incorporar más efectivos y lanzarlos a la calle sin capacitarlos y tratando de dejar de lado esa certeza para muchos, que los cargos policiales suelen ser la resultante de deudas políticas con la militancia, contraídas en períodos precomiciales.
   Los cordobeses ya hemos agotado nuestro enorme caudal de paciencia ante el avance de una delincuencia que domina la ciudad, y no me vengan con el viejo verso de la sensación, que ya nadie cree, salvo como muletilla que parte desde la inoperancia del poder, en este caso culpable también por omisión.
   Es un escándalo el crecimiento del narcotráfico y bueno sería que alguna vez se investigara -aunque sospechas sobran- cuáles son las fronteras de su ingreso, y las maniobras que se perpetran para consolidarlo, aparte de la generosa e inexplicable impunidad que se les regala como valor agregado.
   Las autoridades se alarman por la cantidad de armas que compran los cordobeses, en lugar de ponerse las pilas y neutralizar a un hampa que se expande y serán inútiles los lamentos cuando se produzcan enfrentamientos de civiles en defensa de sus bienes y de sus familias, desamparadas por un Estado con la obligación de protegerlos.
   Sintetizando, la seguridad está visto que no es un tema para que se ocupen los políticos sino los técnicos, sin amiguismos, acuerdos innegables ni privilegios de ninguna clase.
   Y que el gobierno deje de quejarse y actúe de una buena vez, porque de nada sirve tener una ciudad bonita si no la podemos gozar.
   Y consagrar el estado de dominio que actualmente luce la delincuencia, sería una imperdonable bulodez…
 
Reclamo salarial y sus consecuencias
SI EL PLANTEO SALARIAL AFECTA EL DICTADO DE
CLASES, LOS ALUMNOS SUFRIRÁN  EL  PERJUICIO
 
   No se me ocurriría ni siquiera evaluar la conveniencia, oportunidad ni posibilidades que tiene de imponerse el criterio sindical docente acerca de los reclamos de actualización salarial, en un período en que nuestra estabilidad monetaria es penosa, el Estado sigue presionando con los impuestos y los servicios -tanto estatales como privados, y es como si no tuvieran límites para su actualización hacia arriba y usando como guía los vaivenes del billete verde, tomando en cuenta la ridiculez, que cuando el dólar baja su cotización, los valores que pagamos se mantienen o se siguen incrementando.
   El componente de insensibilidad ya ha sido expresado y llevado a la realidad hasta el cansancio y de poco ha servido, porque los cráneos de la economía nacional, provincial y recaudatoria, poco entienden ni les interesa esa disyuntiva, detalle que mucha consideración merece porque afecta a la dignidad y a la condición humana.
   Y se trata de una percepción personal o es sólo un mal pensamiento, que suele invadirme cuando desde ambas veredas del tironeo están los alumnos, inocentes y aprovechados rehenes de cada prolongado y a veces eterno conflicto, sin pensar en el descalabro hogareño que entra al seno de las familias sin preguntar, cuando no hay maneras de hacer que los pequeños concurran a clases, tratándose de salitas o primarios, como asimismo en el caso de los secundarios, cuyo aprendizaje se resiente severamente y después no sabemos por qué no se registra progreso intelectual, ni atendemos con medidas reparatorias el decreciente nivel de conocimientos.
   Debiera el Estado en su condición indelegable de protector de la
comunicación entre las partes enfrentadas, instrumentar métodos y capacitar a los responsables de las discusiones salariales, para que no sean los niños las víctimas de los desacuerdos y caprichos, que pudieran haberse consolidado en el fuero íntimo de los funcionarios encargados de atender, negociar y ocuparse de las reiteradas y a veces prolongadas situaciones críticas.
   Es muy cierto ese consejo, digamos conminatorio, de “con los niños no” pero en forma de grito para que se cumpla no tanto como obligación de respeto y cariño hacia la inocencia de los pequeños, sino como prenda de paz, justicia y armonía que merecen aquellos que nos educaron, aunque hayan fracasado con tal cometido en algunos obtusos que no tienen otros mecanismos de protesta que dejar de trabajar y que para colmo no les paguen esos días.
   El dirigente gremial, en estos casos, se supone que está amparado y jamás deja de cobrar.





1 de julio de 2024

A medio siglo de la muerte de Perón

NO SON POCOS LOS QUE LE ENDILGAN LA
CULPA  DE  NUESTROS  MALES ACTUALES
 
   En aquel gris primero de julio de 1974 moría una parte de la vívida historia argentina para parir, simultáneamente, un mito que nos viene acompañando y así lo seguirá haciendo por los años y los años, que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en el tiempo en la derecha europea, fue Perón quien primero aplicó masivamente esa desusada costumbre de la justicia social que produjo un saludable e inédito cambio en los argentinos.
   Tres veces elegido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país, supo industrializar y regalar progreso, ubicándonos para asombro de muchos, dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas y en cierta medida incomprendidas variaciones ideológicas.
   No son pocos, asimismo, los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas y nocivas de un extremo a otro como lo fueron Lopez Rega, Firmenich y algunos otros referentes del caos y de la violencia.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; el que despierta pasiones y odios: el paladín de las lealtades para unos y el artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas que antes que político, fue General de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo. Por eso llama la atención eso que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Asombra en gran medida que sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva, la beca a la vagancia, el aliento al subsidio, el dudoso enriquecimiento de muchos dirigentes gremiales y otros irritantes detalles. Pero no me parece justo, en estricto y merecido homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente, hoy a medio siglo de su muerte.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y banderas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos. Bien sabemos y así lo sentimos íntimamente que se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar.
   Pero olvidarlos, en honor a la historia y por respeto a la memoria, no deja de ser una inmerecida injusticia.

                                                                                              G.F.

“Este viejo adversario despide a un amigo”

LA IMPACTANTE  DESPEDIDA DE RICARDO
BALBÍN A LOS RESTOS DE JUAN D. PERÓN
 
   Es para atesorar en los recuerdos y en la memoria, las sentidas palabras de hace hoy medio siglo con las que el por entonces presidente de la U.C.R. Dr. Ricardo Balbín despidió los restos del Gral. Juan Domingo Perón, por entonces Presidente de la Nación: “Llego a este importante y trascendente lugar trayendo la palabra de la Unión Cívica Radical y la representación de los partidos políticos que, en estos tiempos, conjugaron un importante esfuerzo al servicio de la unidad nacional: el esfuerzo de recuperar las instituciones argentinas y que, en estos últimos días, definieron con fuerza y con vigor su decisión de mantener el sistema institucional de los argentinos.
   En nombre de todo ello, vengo a despedir los restos del señor presidente de la República de los argentinos, que también con su presencia puso el sello a esta ambición nacional del encuentro definitivo, en una conciencia nueva, que nos pusiera a todos en la tarea desinteresada de servir la causa común de los argentinos. No sería leal si no dijera también que vengo en nombre de mis viejas luchas, que por haber sido claras, sinceras y evidentes, permitieron en estos últimos tiempos la comprensión final, y por haber sido leal en la causa de la vieja lucha, fui recibido con confianza en la escena oficial que presidía el presidente muerto. "Nunca tomes una decisión sin consultarlo a Balbín". Isabel y el radical en Olivos con el canciller Juan A. Vignes “Ahí nace una relación nueva, inesperada, pero para mí fundamental, porque fue posible  comprender, él su lucha, nosotros nuestra lucha y, a través del tiempo y las distancias andadas, conjugar los verbos comunes de la comprensión de los argentinos.
   Pero guardé yo, en lo íntimo de mi ser, un secreto que tengo la obligación de exhibirlo frente al muerto. Ese diálogo amable que me honró, me permitió saber que él sabía que venía a morir a la Argentina, y antes de hacerlo me dijo: ´Quiero dejar por sobre todo el pasado, este nuevo símbolo integral de decir definitivamente, para los tiempos que vienen, que quedaron atrás las divergencias para comprender el mensaje nuevo de la paz de los argentinos, del encuentro en las realizaciones, de la convivencia en la discrepancia útil, pero todos enarbolando con fuerza y con vigor el sentido profundo de una Argentina postergada´.“Por sobre los matices distintos de las comprensiones, tenemos, todos hoy aquí en este recinto que tiene el acento profundo de los grandes compromisos, que decirle al país que sufre, al pueblo que ha llenado las calles de esta ciudad sin distinción de banderías, cada uno saludando al muerto de acuerdo a sus íntimas convicciones -los que lo siguieron, con dolor; los que lo habían combatido, con
compresión-, que todos hemos recogido su último mensaje: “He venido a morir en la Argentina, pero a dejar para los tiempos el signo de paz entre los argentinos”.“Frente a los grandes muertos tenemos que olvidar todo lo que fue el error, todo cuanto en otras épocas pudo ponernos en las divergencias; pero cuando están los argentinos frente a un muerto ilustre, tienen que estar alejadas la hipocresía y la especulación para decir en profundidad lo que sentimos y lo que tenemos. Los grandes muertos dejan siempre el mensaje”.“Sabrán disculparme que recuerde, en esta instancia de la historia de los argentinos, que precisamente en estos días de julio, hace cuarenta y un años el país enterraba a otro gran presidente: el doctor Hipólito Yrigoyen”.“Lo acompañó su pueblo con fuerza y con vigor, pero las importantes divergencias de entonces colocaron al país en largas y tremendas discrepancias, y como un símbolo de la historia, como un ejemplo de los tiempos, como una lección para el futuro, a los cuarenta y un años, el país entierra a otro gran presidente. Pero la Fuerza de la República, la comprensión del país, pone una escena distinta, todos sumados acompañándolo y todos sumados en el esfuerzo común de salvar para todos los tiempos la paz de los argentinos”. Este viejo adversario despide a un amigo. Y ahora, frente a los compromisos que tienen que contraerse para el futuro, porque quería el futuro, porque vino a morir para el futuro, yo le digo señora presidente de la República: los partidos políticos argentinos estarán a su lado en nombre de su esposo muerto, para servir a la permanencia de las instituciones argentinas, que usted simboliza en esta hora”.
   Este es un cabal y auténtico ejemplo de grandeza política, de sentido patriótico sin fanatismos y de ponderable riqueza cívica, donde debieran abrevar aquellos descarriados convencidos que con la violencia lograrán imponer los que fueron sus fracasos, pero maquillados de grandilocuencia.
   No están equivocados aquellos ciudadanos que sin temor a equivocarse, siguen sosteniendo con firmeza que en verdad, políticos eran los de antes…