24 de agosto de 2025

EDICION DOMINICAL ESCRITA DE “SÍGANME LOS BUENOS”,RESPUESTA A LA CENSURA

La “gran familia” de los SRT, investigada
NO FUE EXAGERACIÓN SOSTENER QUE LOS
S.R.T. DE LA UNC ERA “EMPRESA FAMILIAR”
 

   
    La búsqueda de la Justicia, dicha y escrita con mayúsculas, suele ser una simple cuestión de confianza en las instituciones y paciencia en cuanto a su concreción, que es cuando comienza el camino hacia la reivindicación de los ofendidos frente a esa manía que abrazaron muchos argentinos de “familiarizar” conducciones de instituciones estatales o con alguna otra dependencia del Estado, buscando el propio beneficio con la simple y reiterada costumbre de rodearse de parientes y/o allegados en la conducción de esos organismos, para lo cual comprometen presupuestos, soslayan licitaciones, realizan compras directas y otras maniobras que lejos están de ser cubiertas con el lógico y saludable manto del respeto por la ley.
   Ahora resulta que hilando fino, existen elementos como para sostener que alguna razón teníamos en este espacio radial que los escamoteara “entre gallos y medianoche” la conducción de los SRT, Servicios de Radio y Televisión de la respetable y cuatrisecular Universidad Nacional de Córdoba que se llamó durante más de 15 años “Síganme los buenos” y que se instalara con buenas mediciones dentro de la población cordobesa, provincias vecinas y algunos cercanos y también remotos países del exterior.
   Nos censuraron malamente, por la espalda y sin aviso, cuando se nos ocurrió -éste periodista en particular- sostener que los SRT se habían convertido en una “empresa familiar” y existen ahora detalles como para confirmar plenamente aquella revelación que fue tomada por artero motivo para desplazarlo de su espacio, al igual que otros emprendimientos periodísticos porque esos espacios -también lo señalamos en su momento- fueron liberados para albergar allí a su “propia tropa” y disponer de ellos con miras a futuras elecciones.
   Resulta ahora que desde el exilio obligado, que no consiguió acallarnos, vemos con satisfacción que la Justicia se ocupa de ventilar aquella certeza de la “empresa familiar” a la que hacíamos mención y que fuera tomada en su momento a chanza, exageración, equivocación o fruto de alguna “mala entraña” sobreactuada en la defensa de sus auténticos derechos.
   A los efectos de expandir tal actualización de la situación, considero oportuno, en lo personal, la lectura de la página18, sección “Ciudadanos” del diario La Voz del Interior de este domingo 24 deagosto, donde aparecen los detalles de las maniobras perpetradas desde los SRT en beneficio de parientes cercanos y no tanto, de la conducción renovada unos meses atrás, “remanente” del kirchnerismo y que se venían dando con alguna anterioridad.
   Frente a esa situación callaron tanto el gremio de Prensa como legisladores y políticos de todos los colores en una dolorosa actitud de silencio e indiferencia, que incluso comprendió a los casos fatales de Roxana Menéndez, Claudio Ferrer y otras curiosas “inversiones” concretadas que fueron a parar al rincón de las anécdotas y los olvidos.
   Celebramos con mi  tenaz y eficiente equipo de trabajo y producción, esta revelación periodística que coloca las cosas en su lugar, con el ruego personal de no ceder frente a las presiones que seguramente sobrevienen con quienes cometen “el error” de hurgar en las arcanas entrañas de los “errores” perpetrados.
  En tanto para cerrar este capítulo inicial de lo que se supone será un largo proceso de dimes y diretes, este periodista opta por hacerlo con una sentencia de un gran pensador como lo era Eurípides, para que en los SRT procuren instalar hacia la Justicia un ruego de no aflojar, hasta las últimas consecuencias: “A las personas con las que hemos sido injustos, raramente solemos mirarlas con buenos ojos. Al contrario, despiertan en nosotros el deseo de ser todavía más despiadados la próxima vez, aunque sólo sea por suavizar la primera injusticia que cometimos”.
   Reconforta saber, después de todo, que no toda lucha es vana y puedo asegurar que ese es uno de mis más íntimos orgullos…
GONIO FERRARI
Periodista censurado
que todavía piensa…
 
Millonarios del sindicalismo  
URGE UNA “VACUNA” QUE IMPIDA EL
ENRIQUECIMIENTO DE LA DIRIGENCIA
 
   No hace mucho tiempo y siendo tontos sin que nos diéramos cuenta, nunca se nos dio por escudriñar en las súbitas y desmedidas riquezas que muchas veces sin pudor, mostraban los “popes” de la dirigencia gremial argentina y en un exceso de inexistente inocencia, llegamos a pensar que la base de esas fortunas estaba en el sentido del ahorro que se había posesionado de quienes a brazo partido luchaban a veces con desmedido fervor que pasaba a ser violencia para encaramarse en las cúpulas y pasar de la categoría “laburante” a la ansiada, apetecida y ya envidiada figuración de “dirigente”.
   Ahora nos sorprende ver a muchos capitostes sindicales marchar junto a los jubilados que protestan, cuando ellos, desde sus conducciones, poco hicieron en favor de quienes se retiraban para acogerse a todos los “beneficios” que supuestamente recibirían en el “jubileo” de sus existencias terrenas, como jamás tampoco me enteré de la existencia de laburantes ricos y sindicalistas en la pobreza extrema, aparte de conformar una “elite” con vocación de eternidad en sus cargos, hasta el punto que hay algunos casos con más de 30 años gozando del poder y de las chequeras, con las que seguramente pudieron pasar a la gran vida con mansiones, viajes al exterior, servidumbre, autos de alta gama, guardaespaldas y otras gangas, muy superiores, entren otras, a las que resultan agraciados beneficiarios los legisladores especialmente los nacionales.
   La enorme mayoría de los sindicalistas se confiesa fanáticamente peronista y actuar siempre en defensa y apoyo de los trabajadores aunque ahora, muchos de esos “conductores”, sin siquiera ponerse colorados, han pasado a la calificación de “socialdemócratas”.
   ¿Quién los entiende?
   Llegará el día que la situación y las revelaciones derroten a las complicidades y a los silencios, hasta que se conozca toda la verdad y la historia de inexplicables riquezas alcanzadas por ciertos dirigentes gremiales que pese a ser “lacra” dentro de sus organizaciones, viven de reelección en reelección por dos razones aparte de eso que le llaman “respeto” pero que no todos inspiran, que son las dádivas que reciben privilegiados sostenedores de sus renovadas candidaturas.
   Llegará el día que de alguna manera los trabajadores se vacunen contra esos personajes que tanto daño le hacen a la masa de “seguidores” encandilados por sus propias ansias de llegar a tales alturas con el menor de los esfuerzos.
   Que no se enojen entonces los capos” de esas organizaciones, si muchos ya los tilden de “esquimales”, porque nunca, jamás, han transpirado.
GONIO FERRARI
 
Desde el Covid al Fentanilo  
¿ES CULPABLE  DE  FATALES NEGLIGENCIAS
EL ESTADO A LA HORA DE LOS CONTROLES?
 

   Es como si el paso implacable del tiempo hubiera tejido una cortina de imperdonable olvido, transformando en penosa anécdota los miles de casos de muertes evitables como consecuencias de la angurria que prevaleciera por encima de la realidad, cuando desde la cúpula  del poder “nacional y popular” de entonces era un hervidero de intereses a la hora de negociar la compra de vacunas en el exterior, mientras los funcionarios encargados de brindarnos protección vivían más pendientes de los números que manejaban en moneda extranjera, que del sufrimiento de tantos parientes que despedían sin siquiera poder ver a sus familiares embolsados en el negro plástico de lo irreversible.
   Cuando el poder se destaca por su ausencia que es el disfraz de la indiferencia y la ineptitud, lo peor es que con tal ausencia se potencia la gravedad de cualquier situación conflictiva.
   El vértigo del dolor obró en un viraje a la obligada resignación al menos por aquellos enlutados tiempos, hasta que se conocieron las tramoyas en las que incurrieran -en beneficio propio y para desgracia ajena- desde aquel penosamente inolvidable G.G.G. a quien le confiaran la patriótica tarea de ocuparse de la provisión de vacunas con la casi segura recomendación de manejar los números fatales para restarle dramatismo a la situación que nos tocaba vivir. Por eso redondeaban las cifras ocultando la dolorosa verdad de alrededor de cien mil casos fatales.
   Precisamente -tengo entendido- al bueno y eficiente Ginés Gonzalez García no le quedó otra salida que renunciar y si mal no recuerdo lo hizo desde la comodidad que pagamos los argentinos, del hotel que lo alojaba en España y no faltaron los maledicentes que aseguraban que G.G.G. se vio obligado a volverse apresuradamente de España por problemas con el idioma…
   Las alarmas cundieron con los primeros desenlaces fatales y es sorprendente que al menos dentro de lo que se conoce, fueron muy reservados como recónditos y encubiertos secretos de Estado por temor al pánico, pero más por el descrédito hacia la seriedad de un gobierno que optó por el escondrijo a un gravísimo caso de intoxicación masiva. Y algo tardíamente surge el interrogante: ¿se inició de alguna manera por parte del poder central, una investigación seria -seriamente dicho- que terminara adjudicando responsabilidades de tantas muertes, muchas de ellas evitables?
   Algo tardíamente  aquella es la misma pregunta que ronda seguramente en la intimidad de las conciencias de quienes primero escondieron y después “descubrieron” los casos de muertes por Fentanilo o como le quieran llamar, que hasta ahora ronda superando un centenar de desenlaces fatales, y la raíz de tantos crímenes por ahora impunes  está entre las tinieblas del origen y de las complicidades que comparten los verdaderos irresponsables, cultores del “yo no fui”.
   Allá por los confines de la historia, Cervantes supo decir que “necio es y muy necio el que, descubriendo un secreto a otro, le pide encarecidamente que le calle”, aplicando cierta analogía con una inocente pregunta que solía plantear por entonces Lope de Vega: “No guardas tú tu secreto ¿y quieres que otro le guarde?” aunque sin embargo y como culminación de lo que se consideraba arcano, muchos optaron por seguir a Confucio: “El silencio es un amigo que jamás traiciona”.
   Aquello que alguna vez nos tocó afirmar que era un maligno juego de intereses, celos, envidias, codicias y ambiciones viene lentamente caminando por la relajación en su ruta hacia la amnesia y de lo que se conoce, es como si no existieran quienes tienen la desgraciada culpa y la impostergable misión de hurgar a fondo, “hasta el hueso” porque al tamaño costo político que nos reclama la realidad que debemos pagar por inacciones o maniobras dinerariamente redituables para ”los elegidos”, alguien tiene que asumirlo.
   Y uno de los detalles que asoma desde los silencios consagrados, es que aquello de “cero autocrítica” y la memorable maniobra de que “las culpas son todas ajenas” no será para la historia una exclusividad que se cansaran de recitar los responsables de una parte importante de la postración, que al irse del poder desalojados por las urnas, nos dejaran los que ahora sueñan y amagan con volver.
   Y ya que vamos de dicho en dicho fue nadie menos que Juan Perón quien descerrajó en su momento algo que fue tomado como un desafío a la ley: “Para los amigos, todo; para los enemigos, ni justicia” aunque a título personal y por haber soportado una que otra injusticia, me  inclino por la enorme sabiduría de San Agustín, dicha como si en sus tiempos hubiera conocido a los argentinos: “Sin la justicia ¿qué son los reinos sino una partida de salteadores?”
   Algo se avanzó desde menos que la nada para la identificación, búsqueda y resguardo de riguroso y controlado  encierro, con algunos de los implicados en lo que derivaran el espanto de llanto, luto, pesar e impotencia, ahora que podemos llegar a sostener que las cárceles están llenas de atrasados mentales; la mayoría de los criminales inteligentes están libres paseando por las calles o con alguna cuota de poder político, y muchos de ellos están convencidos de ser personas respetables.
   Para esos casos, bien y oportunamente, sin más pérdidas de valioso tiempo en inútiles idas y vueltas que facilitan un visible “trabajo” aplicado a la limpieza de pruebas condenatorias, para esos sátrapas hambrientos de poder y de dinero, enemigos de la vida, cuadraría aquel poco sutil y aplicable pensamiento de Juan Domingo Perón referido a la Justicia.
GONIO FERRARI
Periodista censurado
 
Más allá del triunfazo de ayer
FÚTBOL Y RUGBY, ENORMES DIFERENCIAS
QUE  ES  PRECISO TOMARLAS  EN CUENTA
 

   Es muy cierto que el más popular de los deportes sea una muestra de habilidad, juego en equipo, táctica, jugadas preparadas, rigor de entrenamientos, vida sana, control de los romances, desborde muscular, más de dos pulmones por jugador y otras exigencias, impone una conducta para enfrentar algunas de las alternativas del fútbol pero de manera especial lo atinente a las lesiones que se llegan a padecer, por parte de quienes han hecho de ese deporte una forma de vida y una escalera hacia la fama y la fortuna, sobre todo si sobresalen entre nosotros y luego son “comprados” por equipos extranjeros especialmente europeos, lo que no difiere entre las dos disciplinas porque para el fútbol somos desde hace años un “mercado internacional” de buenos exponentes del balompié así sean avezados practicantes o entrenadores.
   En cuanto al rugby y más allá de la trascendental victoria lograda ayer por Los Pumas en su encuentro en casa propia frente a los temibles neozelandeses, quienes ya los vencieran más 30 veces contra dos o tres victorias de los nuestros y un empate, es bueno establecer algunas diferencias entre fútbol y rugby, para que poco a poco sea mayor la cantidad de seguidores con los que cuenta el deporte de la pelota ovalada.
 
Empezando por lo inmediatamente anterior a un encuentro internacional, la ceremonia de los himnos es eso: una ceremonia plena de respeto porque los jugadores de rugby no mascan chicle, no se acomodan los flequillos, no se sacan los mocos ni hacen “fonomímica” y “playback” con sus canciones patrias mientras los rugbiers se desgañitan y muchos lagrimean entonando sus himnos.
   Durante los encuentros se advierten otras enormes diferencias porque el fútbol es habilidad, creatividad, estado físico, teatralización como de esas lesiones inexistentes pero  reacciones aparatosas como de recibir tres puñaladas en el pecho y dos disparos de revólver en la nuca.
   Párrafo aparte para los árbitros, atados a un viejo concepto del rugby que reza “El árbitro siempre razón y más cuando no la tiene” y nadie osa protestar cintra un fallo del soplapitos aparte que se posee tecnología de apoyo similar al Var para las jugadas confusas.
   En el rugby advierto que existe mayor respeto por el rival y su “barra” en un juego de alto y riesgoso contacto, a fuerza de habilidad y fuerza que muchas veces se confunde con casos de extrema gravedad como producto de la mala intención del adversario.
   Por último, el “tercer tiempo” en el fútbol es por esa pésima costumbre de tomárselas en “estado de guerra” con el adversario en las tribunas, con escenas de violencia, pugilato, tenencia y uso de armas blancas y de fuego y otras lindezas, a diferencia del rugby que al dar por finalizado el enfrentamiento deportivo, todos actúan como buenos amigos, se abrazan y en los vestuarios por lo general comparten birras, scotch y algún vinito con “choris” y otras vituallas.
   Sólo eso, para que alguna vez se comprenda que el rugby, deporte de alto contacto y el fútbol, muestrario de habilidad, equipo, fervor y gambeta, permitan ser desvirtuados por algunos loquitos que nunca faltan y creen que la maldad es un distintivo que los resalta como héroes.
   ¿Algunos delitos graves, perpetrados por jugadores de rugby borrachos y lejos de las canchas? Existieron, pero en mínima comparación con los que protagonizan activos y ex exponentes del fútbol encumbrados o no, incomparables por su gravedad, con los que suelen “distinguirse” algunos rugbiers.
   Porque si es por patotas, existen como “final de fiesta” para muchos, de distintas actividades no tan sólo deportivas.
 
Megacausa del Registro, infaltable
VARIOS “CUANDO” ENSOMBRECEN UN
PANORAMA  QUE  RECLAMA CLARIDAD
 

   Enseña la Real Academia Española que el absurdo es algo contrario y opuesto a la razón, que no tiene sentido, resulta contradictorio, arbitrario y disparatado. Esta definición trae de inmediato a la mente la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba y sus curiosas situaciones.
   Como ejemplo de ello: Cuando un juez dice que no tiene ninguna prueba contra un imputado, pero igual lo encierra en prisión preventiva por su convicción. Cuando se acusa a personas por figurar en una agenda, en un contacto de teléfono, por ser compañero, familiar, vecino o cercano a otro imputado. Cuando se encarcela sistemáticamente a estas personas durante tres años sin llevarlas a juicio. Cuando los imputados llegan a juicio con la condena ya cumplida.
   Y seguimos con los “cuando”: Cuando se designa una comisión especial para juzgar los casos, algo prohibido por la Constitución, en lugar de los jueces que por sorteo corresponden. Cuando se sostiene que la causa es una sola y que son distintas a la vez (así como se escucha) a fin de que la comisión se haga cargo de todos los juicios. Cuando se juzga repetidamente a los mismos imputados. Cuando la fiscalía cita las palabras de testigos anónimos que nadie puede ver, conocer, citar, ni mucho menos confrontar. Cuando se acusa de confabularse y ser una banda a personas que no se conocen ni se comunican entre sí. 
   Casi es el último “cuando”, sin ninguna certeza: Cuando se ignoran las acusaciones de los testigos contra altos funcionarios. 
   Estas situaciones reúnen varios requisitos del absurdo, un atributo que ejercido por un Poder Judicial debiera ser motivo de profundo y severo análisis.
 
 
No es “adiós”. Es ¡hasta pronto!
ÍNTIMO  MENSAJE DESTINADO A
NUESTROS FIELES SEGUIDORES
  

   Giácomo Leopardi, poeta y filósofo italiano, supo sentenciar años atrás -muchos- que “Siempre oprime dolorosamente el corazón humano, aunque sea extraño, el que se va y dice adiós para siempre”. No es mi caso porque nunca me fui de donde estuve feliz y respetado hasta que… Por eso opto, en esta instancia, inclinarme por un proverbio árabe que posee la fuerza de una verdad enorme: “Sólo el que tiene el pié sobre la brasa sabe lo que es la quemadura”.
   Con mi enorme agradecimiento…
GONIO FERRARI
Periodista en reposo

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