18 de febrero de 2018

S.L.B.: NUEVA FRECUENCIA (POR FM 88.5) MÁS MÚSICA Y EL MISMO COMPROMISO CON LA GENTE – LA DELINCUENCIA TRIUNFA Y NADIE RENUNCIA – MOYANO, PALAZZO, ZAFFARONI Y MENOS ADHESIONES – LA MEGACAUSA CONTINÚA ACTIVA – EL REGRESO A LAS AULAS ¿Y EL TRANSPORTE URBANO? – EL BLOG DE “SÍGANME LOS BUENOS”, NUESTRO REFUGIO EN INTERNET.

Texto de los comentarios del periodista Gonio Ferrari difundidos en su programa “Síganme los buenos” que ahora transmite la 88.5 emisora FM de Radio Universidad de Córdoba, correspondientes a la edición n° 503 del 18/02/18.

MÁS MÚSICA Y EL COMPROMISO  DE  SIEMPRE

    El mundo, la vida en sí y todas las actividades humanas son una síntesis de la constante muestra de cambios que se operan, algunos para bien y otros no tanto, según desde qué ángulo se enfoque cada situación en particular.
   Estamos en una nueva y coqueta habitación,  estudio de emisión,  de esta gran casona del Marqués de Sobremonte que es la planta integral de los Servicios de Radio y Televisión de la cuatrisecular Universidad Nacional de Córdoba.
   Aunque hayamos cambiado de frecuencia, saliendo de la AM para refugiarnos en la FM seguimos manteniendo el compromiso de siempre, ese que nos llevó a ubicarnos en un lugar de privilegio dentro de la audiencia dominguera, contra muchos vaticinios que jamás se les ocurrió que llegaríamos a ese nivel de audiencia, a un palmo del líder.
   Y como guardamos una estricta fidelidad a ese viejo dicho que “es una tontera cambiar lo que anda bien”, no pensamos en introducir modificaciones a nuestro estilo, ofreciendo probablemente algo más de música porque entiendo que la FM no es para tantas palabras, sino para buscar allí el deleite de los sonidos, esos que envuelven  el espíritu y acarician el alma.
   Atesoramos la enorme satisfacción de saber que de la misma manera nos seguirán los oyentes históricos de tantos años apelando a la magia de internet, que todo lo acerca, simplemente con buscar en cba24n.com.ar  y esperar unos segundos, para encontrarse desde cualquier rincón del mundo con “Síganme los buenos” como siempre, como si nada hubiera cambiado.
   Una alegría sin dudas para nuestros seguidores amigos de Italia, Francia, España, Emiratos Arabes, Kuwait, Nueva Zelanda, Israel, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Australia, México al igual que los de Buenos Aires, el sur argentino, el norte maravilloso, el Oeste cuyano y el Este litoral, al igual también que desde Arguello, Villa Carlos Paz, La Calera, Dumesnil, San Francisco, Morteros, Cosquín o Villa María.
   Para todos, nuestro abrazo y la promesa de no cambiar jamás, salvo como en este caso, de frecuencia.
   Con todo nuestro cariño…

EL HAMPA TRIUNFANTE Y NADIE RENUNCIA
   Si fuera por una simple, acostumbrada e insensible cuestión estadística, cualquier desalmado puede llegar a pensar que se trata de una muerte más; de otro policía caído en el cumplimiento de su deber; de un nuevo sacrificio en aras de la tranquilidad ciudadana.
   Pero no.
   No y no.
   No, porque lo más doloroso e irreversible de todo, es que se pudo haber evitado el drama, con las lógicas y lastimosas consecuencias para la familia del policía abatido y por ende para toda la sociedad que asiste alarmada a esa mezcla deplorable de ineptitud y casi indiferencia que muestra el poder frente a estos hechos.
   Mataron al policía porque lo mató indirectamente la propia institución a la que sirvió hasta entregarle su vida.
   Lo mató el descrontrol interno que permitió, escondió y poco hizo para evitar el robo de tantas armas en sus propias narices, para asumir luego la postura hipócrita del dolor ante algo irreparable que ellos, si, ellos, los jerarcas de azul, pudieron haber evitado, si como siempre lo sostuvimos desde este espacio, que si la policía no sabe, no quiere o no puede limpiar su mugre interna, poco podrá hacer para limpiar la podredumbre externa.
   Al muchacho de San Carlos Minas lo mató la falta de instrucción para situaciones extremas, porque nadie puede entrar a un lugar donde hay delincuentes armados que los están esperando con una increíble potencia de fuego para abrirse camino a costa de vidas ajenas y no caer en  manos de la ley.
   Lo mató la Justicia lenta y permisiva, que muchas veces ampara más al delincuente que a quienes luchan contra el hampa, desde hace tiempo fortalecida por la impunidad que le regala el poder, un poder con probada ignorancia para instrumentar y aplicar una imprescindible política integral de seguridad, que no consiste solamente en comprar armas para después no tener balas, gastar en autos sin licitación ni concurso de precios, por compra directa ahora sospechosa y después no tener nafta e incorporar personal improvisado con tal que desfilen para que los medios les saquen fotos, la TV los filme y las radios los mencionen como grandes hacedores de una seguridad tan mentirosa como inexistente y penosamente costosa en vidas ajenas.
   ¿Hasta cuándo los cordobeses tendremos que seguir soportando a los ineptos que por ser políticos creen saberlas a todas?
   El angel de la guarda de la familia Kennedy era menos inútil que ellos, con la diferencia que aquellos fracasados se tuvieron que ir, mientras los artífices de este cordobesismo berreta se atornillan a sus sillones en cómodos despachos, jamás hacen autocrítica y van viajando de
ministerio en ministerio, como si fueran un compendio de sabiduría.
   Eso de que algunas cabezas deben rodar, es viejo tema sólo aplicable en algunos casos, aunque entre nosotros de poco serviría.
   Porque pondrían a otros tan inútiles como los que ya tendrían que haber pedido disculpas antes de renunciar, bancados por esa mugre de la política que se llama el pacto de silenciosa solidaridad entre iguales.
   Harán todo lo que quieran, anunciarán todo lo que inventen, sancionarán a quienes buscarán como chivos expiatorias y ninguno de ellos lo será, pero el muchachito de San Carlos Minas no volverá a la vida.
   Y eso es, simplemente, lo que hace a las autoridades inútiles, cómplices de homicidio o partícipes necesarios por omisión.
   No sé si los códigos lo dicen, pero la enorme mayoría de la gente así lo piensa.
   Y así lo expresa a la hora de votar
  
Víctimas de la presión de la realidad -----------------
MOYANO,  ZAFFARONI Y PALAZZO, CÚPULA
DEL NOSTÁLGICO CLUB DEL HELICÓPTERO 

   Hay algo innegable en las palabras de Juan Pablo II cuando sostuvo que la violencia destruye lo que pretende defender. Y con Moyano restando adhesiones día a día y en decadencia asomó un cachorro que empezó a gruñir: nada menos que el titular de la Bancaria, Sergio Palazzo. Y si le sumamos la nueva arenga destituyente del ultrakirchnerista Eugenio Zaffaroni, tenemos “cartón lleno” en esta lotería que están jugando los golpistas de telgopor, dominados por la melancolía de los buenos tiempos que vivieron coqueteando con el poder y el actual terrorífico espanto que aunque intenten disimularlo, los ha llevado a la desesperación al actualizarse sus causas en la Justicia -especialmente en el camionero- ese mal que tanto lo aqueja que es la alergia a los barrotes.
   Como décadas atrás cuando la gente le huía a los sospechados de padecer tuberculosis o cualquier otra enfermedad contagiosa o que provocara rechazo social, el camionero gestor de un paro que fue adelgazando viene deslizándose por un tobogán que lo depositará de cu…bito en el piso, consecuencia del abandono del que resultara víctima por parte de los que fueran bravucones carteludos del sindicalismo superado, amansados hoy por la realidad y aquellos atávicos miedos.
   Como sabiamente dice el tango: “no te ha quedau  ni el pucho en la oreja de aquel pasado malevo y feroz”.
   Hugo Moyano, inicialmente conspicuo seductor con  la crema del kirchnerismo tuvo un tropiezo con la ley -se supone- ya que desde Tribunales lo requirieron para que respondiera por algunas “diferencias de caja” que había en el curriculum de su manejo del dinero familiar con enormes sumas -se supone también- que fueron a parar a su cuenta personal partiendo desde la organización sindical de la que es (o era) indiscutido cacique.
   Cuando desde el gobierno nacional se dispusieron medidas que modificaban la relación de los gremios con los trabajadores y frente al peligro de perder jugosas gangas, la luz amarilla ¡oh casualidad! fue una alarma de tiempos tormentosos frente al final de la fiesta que durante tantos años vivieron los encumbrados sindicalistas que creían en la eternidad de su poder y por ende en la consagración de la propia y perpetua impunidad.
   Moyano debe ser uno de los integrantes de aquel grupúsculo que muchos llaman “la logia del helicóptero” que alienta un final abrupto del mandato presidencial, como íntima convicción de lograr así la recuperación del terreno perdido por el PJ como consecuencia de tantos desgobiernos durante varias décadas que teñidos de populismo, fracasaron en la demagógica promesa de mejorar las condiciones de vida de los argentinos.
   Si no, que alguien explique los despistes y naufragios de Menem, de Anibal Fernández, de Scioli, de Mazza, de los Kirchner, de De la Sota, de Solá y de tantos otros conspicuos de la política pejotista en todas sus variantes desde la derecha fascista hasta la izquierda armada que ahora poniendo palos en la rueda del gobierno, piensan que reverdecerán tan viejos como desteñidos laureles.
   Solo falta un Lopez Rega para comandar huestes destituyentes, porque en la actualidad me encantaría que alguien me señalara a un verdadero líder auténticamente peronista -¡uno sólo!- que pueda dar la cara como estandarte del descontento -que en verdad existe- pero que no se animarían a presentarse en elecciones democráticas porque sus prontuarios no se lo permiten.
   Pero si leemos completos los conceptos del ex Pontífice Juan Pablo II, tendremos un panorama real de su certero pensamiento: “La violencia es indigna del hombre. Es una mentira, pues está en contradicción con la verdad de nuestra fe y con la de nuestra condición humana. La violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del hombre”.
   Lo de Sergio Palazzo, de cuna radical, dueño de La Bancaria entra al terreno de lo patético porque amenazó, obligó a cerrar los bancos durante casi una semana de largo feriado perjudicando a miles de argentinos, intimidó al gobierno con un paro bancario de dos meses y luego se ensució los pantalones diciendo que no había dicho lo que dijo cuando todos escuchamos que lo dijo vociferando en una asamblea, que después dijo no haber dicho. Se entiende ¿verdad?.

  La actitud del Dr. en Derecho Eugenio Zaffaroni (*) es algo distinta, más cercana a lo grotesco que a lo políticamente incorrecto, teniendo en cuenta los pergaminos que el ex titular de la Corte Suprema de Justicia puede mostrar a la sociedad, como por ejemplo su membresía en la Corte Interamericana de Derechos Humanos a la que ofende con su caprichosa postura antidemocrática y degradante. Al pontificar que "Si se van antes, podemos resolver el problema" creyó haber apelado a una sutileza sin caer en cuenta que había perpetrado un desatino.
   Imagino que para alguna situación parecida, Bioy Casares supo decir “El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de los grandes malvados. Entiendo que subestiman a la estupidez”.
   Y es para razonar con madurez que ese -para el caso- curioso término “podemos” lo haría partícipe de la solución, olvidando que durante más de una década, porque obviamente se refiere a sus conmilitones “K”,  fueron agrandando el drama nacional al cual ahora trabajosamente se le está buscando la salida. 
   Los actuales golpistas, ominosos agoreros de alejamientos forzados, olvidan que cuando eran poder sus fanatizadas huestes y las fuerzas de choque como La Cámpora, Luis D’Elía, Moreno, Esteche y otros impresentables reclamaban calma a la oposición, sugiriéndole que formaran un partido político y se presentaran a elecciones.
   Todavía deben estar lamentando haber aconsejado ese camino.
   Doloroso debe ser un balazo en el pecho pero peor sin dudas es de imaginar cuando el tiro sale por la culata.
   Aunque antes haya existido una dilatación como efecto de las urnas.
(*) Zaffaroni juró bajo los estatutos de la dictadura militar en el fuero penal tras la designación que suscribiera Jorge Rafael Videla, por eso sabía perfectamente bien cuál era su rol en esa etapa, y lo cumplió, señala Enrique “Cachito” Fukman, miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos: “Uno de sus roles era rechazar los habeas corpus”.

LA MEGACAUSA CONTINÚA  ACTIVA
   Es difícil mantener un reclamo de justicia cuando no parece haber receptor del tema.
   Si acceder a la justicia ya es tarea difícil para muchas  víctimas, qué decir cuando lo que se reclama es ser víctima, precisamente,  del Poder Judicial,  haber sido procesado en reemplazo de otro, de otros.
   Casi un delirio.
   El desconocimiento general ampara la situación, porque para entenderla se necesitarían horas de escudriñar expedientes, escuchar juicios, revisar leyes y  confrontar realidades. Ejercitando el sentido común es inevitable que resulten extraños varios hechos:
   Que en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba  la mayoría de los imputados y condenados sean empleados o personas comunes, que probadamente viven de sus trabajos, y que no poseen antecedentes ni fortuna.
   Que en tales condiciones se los haya encarcelado durante años sin haberlos juzgado previamente, cuando no representaban ningún peligro.  Y que además, eso haya ocurrido sin denuncia de ninguna víctima, ya que, salvo excepciones, no existen querellantes particulares.
   No  es bueno sucumbir al espejismo de algunos casos aislados y  bien publicitados, que hacen creer en la legitimidad de la causa, cuando la gran mayoría de los condenados responden al perfil arriba descripto.  
   Porque, hay que saber -la gente debe saberlo aunque el poder no lo ignora-  que existen personas que tenían poder y responsabilidad en el momento de esos hechos,  que existen altos funcionarios concretamente denunciados, que existen abultadas fortunas no explicadas, y muchos testimonios no investigados.
  Entonces, lo que parece faltar es una justicia objetiva e imparcial que, con los ojos vendados,  pueda buscar  a los verdaderos culpables.
   Es una objetiva cuestión de paciencia, bastante complicado no tan solo de explicar sino de impedir que continúe, mientras siga en el poder casi absoluto el mismo signo político que desde dos décadas atrás no encuentra decenas de soluciones para otros tantos dramas que vive lo que ellos, vaya creatividad, llamaron “cordobesismo”.

EL REGRESO A LAS AULAS ¿Y EL TRANSPORTE URBANO?
   Parece mentira, o que los almanaques cambiaron de ritmo y de velocidad, pero ya tenemos encima un nuevo ciclo lectivo en las escuelas cordobesas, siempre y cuando los docentes no sigan los pasos de sus colegas bonaerenses guiados por ese curioso  impresentable personaje que se apellida Baradel  y sus caprichos, que amenazan con iniciar el ciclo, pero sin trabajar.
   El problema anexo a esa posibilidad que depende de la conducción sindical que está más arrimada al kirchnerismo que a la realidad, es el impacto que puede sufrir el lamentable servicio del transporte urbano de Córdoba, en decadencia desde unos meses atrás llevado por la angurria empresaria, la complicidad sindical que ayuda a presionar y la indiferencia del poder concedente, Municipalidad de Córdoba, que supone que todo está bien, eficiente y sobre rieles.
   La verdad es que las demoras se han multiplicado al menos por tres en los sectores más afectados y necesitados de la población cordobesa, especialmente en la zona norte de la ciudad donde las esperas suelen llegar a una hora con el consecuente daño a la masa trabajadora que necesita ese vital servicio para no perder los adicionales de presentismo y puntualidad.
   Es probable que algo mejoren las prestaciones; que la FETAP muestre algo de sensibilidad social y retome el cumplimiento del servicio como ocurre cada vez y por pocos días, después que se aplica un ajuste en el precio del boleto.
   No tan solo los alumnos de escuelas primarias, secundarias o de nivel universitario muestran ansiedad ante lo que se pueden encontrar en materia de transporte urbano, sino los padres, que son tan afectados como los alumnos, porque de ellos depende en gran medida la asistencia a clases.
   Es para rogar que alguna vez, aunque sea en el comienzo de clases, los empresarios piensen con la cabeza, algo con el corazón y menos con el bolsillo.

EL BLOG, NUESTRO REFUGIO EN INTERNET
   Le comentamos en un bloque anterior que nos sorprende cada domingo la medición que hace Google en nuestro blog www.gonioferrari.com que es donde van a parar las dos horas de “Síganme los buenos” de cada domingo entre las 16,30 y las 18,30 debidamente ilustrado,  aparte de comentarios de la actualidad que aparecen en ese espacio durante la semana.
   La dinámica actual de las comunicaciones es tan amplia, que virtualmente no quedan nichos sin cubrir si se trata de ubicar una transmisión, seguirla, tenerla registrada y archivada y consultarla cada vez que sea necesario.
   Por eso, al salirnos de la frecuencia AM580 e ingresar a esta FM 88.5 nos refugiamos en lo más avanzado en materia de comunicación radial, por el enorme alcance de nuestra tarea periodística, sin límites geográficos, y con la inmediatez de un rayo láser.
   Pese al cambio -no hay cambio que deje de ser traumático por eso de la costumbre y el éxito- lo hemos asumido mirando hacia adelante, al futuro, a lo que viene, a lo que está llegando y se consolida día a día, sin olvidar nuestras raíces.
   Conviene entonces repetirlo: desde cualquier lugar del planeta Tierra -por ahora- simplemente buscando el link respectivo a la 88.5 en cba24n.com.ar podremos seguir abrazándonos sin distancias, razas, banderas políticas o delirios.

   El progreso es tan avasallante, que a todos nos iguala …

11 de febrero de 2018

SLB.: EDICIÓN DE EMERGENCIA CON TRES TEMAS CENTRALES DE LA ACTUALIDAD: EL PARO Y MOVILIZACIÓN RESUELTO POR EL CAMIONERO MOYANO, LA MEGACAUSA DEL REGISTRO DE LA PROPIEDAD DE CÓRDOBA Y COMO “BONUS TRACK” UNA VÁLIDA Y OCURRENTE ALTERNATIVA PARA DIGNIFICAR A LOS ADULTOS MAYORES.

Comentarios del periodista Gonio Ferrari, conductor de “Síganme los buenos”, edición n° 502 que no se emitió por Radio Universidad con motivo de una transmisión de fútbol en el mismo horario.

Hugo Moyano, gremialista en lucha -----------
NO ES POR LOS TRABAJADORES SINO EL
LÓGICO TEMOR A PERDER  LA LIBERTAD

   En uno de sus celebrados ensayos, Montaigne supo sostener que “con frecuencia se quejan de soledad personas que empezaron por rodear su alma de alambre espinado. Primero se cierran, luego lamentan no tener compañía”. Y eso mucho se acerca a una definición acerca de la personalidad de Hugo Moyano, ahora próspero empresario que tuvo sus humildes raíces en la conducción sindical del gremio de los camioneros.
   Y no cometa nadie el error de pensar que sólo se ocupan de llevar y traer mercaderías, que son los referentes de los buenos lugares para comer en los paradores de las rutas, que son los más generosos cuando se trata de responder a quienes “hacen dedo” (y si son mujeres, mucho mejor) en los caminos de su diario esfuerzo, sino que se hicieron fuertes en algunos aspectos muy esenciales como por ejemplo los pesados vehículos transportadores de dinero con los que se cargan los cajeros automáticos, los afectados a la recolección de basura y otras aplicaciones de un amplio panorama laboral.
   En suma, manejar un gremio con tales características apoyadas por una incalculable cantidad de rehenes que dependen de esos servicios, transforma a cualquier dirigente del ramo en una persona importante, con esa importancia que no para de crecer a la par del imparable desarrollo demográfico.
   De allí, desde ese trampolín a “las grandes ligas”, Moyano fue avanzando en dos aspectos fundamentales que para su caso son escalar hasta la cúpula de la conducción nacional cegetista y en forma paralela asegurarse la prosperidad futura ya en su emergente condición de floreciente empresario que necesita obviamente garantizar su continuidad conductiva.
   Convencido por la realidad que no todo es para siempre, Moyano ahora busca atrincherarse en el movimiento obrero que con algunos moretones sigue siendo la columna vertebral del peronismo en muchas de sus versiones (los auténticos, los interesados, los fundamentalistas de derecha y de izquierda y los “disfrazados de”) para resistir lo que considera una persecución política cuando en realidad se trata de un trámite judicial que puede llevarlo a un futuro de barrotes.
   El resto de la dirigencia de la fragmentada “central” obrera, muchos de cuyos exponentes han pasado a vivir las mismas angustias de la misma alergia al presidio, le vienen soltando la mano de la histórica solidaridad que no medía consecuencias -por eso de la impunidad consagrada- y dejaban sus diferencias ideológicas momentáneamente de lado para ejercer su bien rentado papel de opositores, en aquella vieja declamación de “la vida por Perón” después de haber bastardeado aquel otro concepto de “combatiendo al capital” asociándose con ese atractivo sector, para compartirlo.
   Poco a poco se fueron alejando de la inicialmente agresiva intención de enfrentar una realidad socioeconómica de la que bastante culpa tienen, en salvaguarda de su propia libertad, como esperando  “negociarla” con el poder, razón por la cual se entiende el anuncio con tanta anticipación del paro y movilización programado para el 22 de este mes, sin haber advertido que ese día, de dolor y congoja para los argentinos de bien, se recuerda el martirio de más de medio centenar de compatriotas que murieron en la tragedia ferroviaria de Once, a la vez que no pueden olvidar (si es que tienen conciencia y memoria) la indiferencia del más alto nivel del poder que se divertía bailando en una plaza con una “actriz” con penosos antecedentes de “veleta”.
   Moyano fue perdiendo adherentes y desfiló por micrófonos y cámaras, soberbio y desafiante en un intento por atenuar el sostenido avance de las causas judiciales que lo involucran utilizando como arma ¿persuasiva? la movilización que el buen tino hizo adelantar un día para no coincidir con los actos de recordación de aquel fatídico día en que el tren sobrepasó la última barrera y provocó el horror.
   No es para decir que está más sólo de lo que estaba Videla en el día del amigo, pero al desinflarse la adhesión al paro especialmente por gremios vinculados con la movilidad para asistir a trabajar, es bastante lo que Moyano y sus acólitos arriesgan a futuro no tanto en el campo sindical sino en el reñidero tribunalicio.
   Y el líder camionero, artífice de su riqueza y la de su familia, tiene que resignarse a ese “salvavidas de plomo” que es la adhesión de grupos ideológicos que históricamente tuvieron más que ver con el vandalismo y la agresiuón que con las ideas superadoras.
   No existe margen de “negociación” posible en el diferendo Moyano-Justicia porque sería consagrar una vez más la indemnidad, a cambio -entre otras cosas- que no haya vandalismo, que exista respeto hacia quien quiere trabajar y que la violencia no se adueñe de las calles.
   La democracia consagra derechos y también plantea obligaciones que es necesario cumplir a rajatabla, sin que sean -los derechos ni las obligaciones- parte de ningún trato ni componenda por la impunidad de nadie.
   Con lo que se está viviendo en las vísperas, a Moyano le cabe eso que algunas personas son solitarias porque en lugar de puentes construyen paredes y uno no está solo cuando nadie viene a visitarlo, sino cuando no tiene uno a quién visitar.
   El presente de Moyano es ese porque la gente viene entendiendo, a fuerza de dolor propio y prepotencia ajena, que lo único que puede salvarnos es trabajar, siempre que colaboremos para ser parte de esa epopeya que supone la recuperación de la cultura del trabajo.
   Y muchos malos dirigentes políticos y sindicales -dejando aparte la honra, el sacrificio y el compromiso de los buenos que aún quedan- son los responsables de haberla destrozado.


MEGACAUSA: ¿Y LOS VERDADEROS AUTORES?
      Se define a los ladrones de cuello  blanco como personas pertenecientes a estratos socio-económicos altos, cuyos sofisticados  
delitos se relacionan inevitablemente con suculentos réditos económicos.
   Cualquiera sabe que estas personas tienen relación directa con el poder y el dinero.  Cuando se investigan  hechos fraudulentos  relacionados con inmuebles de inmenso valor, y más aún, en el contexto de manejar datos de toda una provincia, es indudable que estamos en presencia de este tipo de delitos,  que  deben ser investigados y perseguidos con todo el peso de la ley.
   Aplicado a Córdoba hablamos de la causa del Registro de la Propiedad, pero lo que no puede entenderse y desafía el sentido común, es que quienes fueron imputados y condenados, en su mayoría, no responden ni por asomo, a las características descriptas para este tipo de delincuentes.
   Curiosamente quienes sí reúnen ese perfil y casualmente también han sido denunciados, son ignorados por la investigación. Cuando insistimos en que el grueso de los condenados son trabajadores comunes, sin poder para acceder a datos, sin cargos jerárquicos que permitieran tomar decisiones relevantes, sin fortuna pasada ni presente, estamos cuestionando la puntería del sistema investigador.      Si  además,  valoramos que el proceso fue asignado a una comisión especial, que  invirtiendo el orden de la ley los condenó primero con la prisión preventiva de tres años y los juzgó después, lo cuestionable es la intencionalidad de esa puntería.  
   Porque si de  los delitos no se duda, desbordan  aún los interrogantes sobre sus  verdaderos autores.

OPCIÓN PARA ANCIANOS: ES PREFERIBLE LA CÁRCEL
   Alguien de mi amistad, persona querida y respetada, me acercó una sugerencia que me pareció atinado darla a conocer por la contundencia de su planteo, referida a la postergación en muchos sentidos que sufren los adultos mayores especialmente aquellos que por una razón u otra deben abandonar el hogar y alojarse fuera de su casa, en un desarraigo tan creciente al hacerse costumbre, como virtualmente inevitable en los tiempos que vivimos.
   Colocar a los jubilados en las cárceles y a los delincuentes en las residencias para ancianos, que algunos les llaman “geriátricos” y la mayoría son depósitos de viejos. De esta manera  nuestros ancianos tendrían acceso a una ducha todos los días, al ocio, cultura, educación, medicamentos, etc.
    Recibirían gratis sillas de ruedas, prótesis, anteojos, etc.; no pagarían por su alojamiento y comida, tendrían vigilancia continua por lo que de inmediato recibirían asistencia en casos de emergencia.   
   Tendrían un lugar especial para recibir a su familia y otras visitas.
   Asimismo tendrían acceso a una biblioteca, sala de ejercicios físicos y gimnasia, campos de deportes e incluso enseñanza gratuita y sala de TV en alta definición.
   En cambio los delincuentes tendrían platos fríos y escasos, se quedarían solos y enrejados. Las luces se apagarían a las 20 hs., los atiborrarían con sedantes e hipnóticos para que no molestasen.
   Tendrían derecho a un baño por semana, vivirían en una pequeña habitación compartida por la que tendrían que pagar al menos 25.000 pesos mensuales, con escasas esperanzas de salir de allí con vida y esto no es una exageración sino parte de una realidad que muchos se empeñan en esconder.
   De esta manera habría justicia para todos, por lo que se plantea una sugerencia a los abuelos o abuelas: antes de ir a un geriátrico, háganse delincuentes y vayan a parar a la cárcel.
   Es para pensarlo detenidamente, porque al Estado como preso cada uno le cuesta aproximadamente 70.000 pesos mensuales.
   Y un jubilado con alrededor de 7.000 pesos se las tiene que arreglar como pueda…
   ¿Que la comparación es dolorosa?

   Para muchos adultos mayores es la horrenda proyección de su futuro.

8 de febrero de 2018

Alumbrando odiosas comparaciones -----


HÁGASE LA LUZ, “ES UNA LUZ”, LUZ
MALA  Y  OTRAS CONSIDERACIONES


    El tema de la luz ocupa lugares casi de privilegio en cualquier texto que se conozca desde la creación del mundo hasta nuestros días, con aplicaciones según sea el autor y a qué cuestión puntual estuviera dirigido, porque viene desde la primera vez que Eva “dio a luz”, hasta la luz que casi todos los días nos corta la EPEC en una especie de perverso rito sin aviso ni advertencia.
   La desgracia del cordobesismo radica en que si la empresa proveedora -no sus obreros pero sí sus directivos- fuera realmente eficiente, esos cortes con sus consecuentes trastornos y perjuicios monetarios serían virtualmente imposibles, situación que existe en los países serios, con empresas serias y con ejecutivos capacitados en lo técnico más que en lo político o partidista.
   Pero como aquí entre nosotros las empresas del Estado o las mixtas son parte del botín comicial, el pago de favores, el reconocimiento a la militancia y el amiguismo, están siempre por encima de los intereses ciudadanos relegados a la trastienda del padecimiento para el que nadie siquiera pudo encarar soluciones reales. Distinto sería si dejaran de lado la demagogia barata de la renovada promesa juntavotos y tuvieran en cuenta el interés supremo de la gente, obligada a pagar la electricidad más cara del país para un servicio que vive en casi permanente cortocircuito con la realidad y las genuinas necesidades.
   El “hágase la luz” viene recibiendo permanentes palizas de las tinieblas y aquellos funcionarios que en las campañas “eran una luz” están demostrando que su voltaje funcional quedó paralizado cuando les saltaron los tapones de su incumplido compromiso con la sociedad que está soportando hasta que deje de tolerar la injuria y haga tronar el escarmiento, como ya pasó poco tiempo atrás en las urnas provinciales.
   Y entonces las preguntas son recurrentes: ¿por qué en Córdoba la energía eléctrica es tan cara? ¿Por qué duplica -por ejemplo- a lo que se paga en San Luis o el triple del costo de San Juan, cuatro veces lo de Santa Fe y ni hablemos con la abismal diferencia con relación a Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, todo esto con datos relevados en el año 2016 que se supone no han variado tanto.
   El ingeniero electro industrial José R. Salvador Sesma elaboró un interesante e impactante análisis sobre el precio de la energía eléctrica en el país e hizo llamativas comparaciones. Una de ellas consigna que “Se pueden encontrar muchos estados de EEUU donde la electricidad es más barata que en Córdoba (US$ 0,097 por Kwh), Santa Fe (US$ 0,088 por Kwh) y Neuquén (US$ 0,084 por Kwh) tras los aumentos de 2016: Louisiana (US$ 0,071 por Kwh), Oklahoma (US$ 0,073 por Kwh), Arkansas (US$ 0,076), Nevada (US$ 0,076), Iowa (US$ 0,077), Texas (US$ 0,077), Idaho (US$ 0,079), Kentucky (US$ 0,080). Todos estos estados de EEUU tienen un PBI per cápita más alto al de las provincias argentinas mencionadas. También podemos notar que en Entre Ríos y Catamarca, tras los aumentos de 2016, el costo de la electricidad es mayor que en los estados de Louisiana y Oklahoma” y remata señalando que “En Córdoba -el lugar con el costo de electricidad más alto del país a US$ 0,097 el Kwh- la electricidad es más cara que en el promedio de Australia (US$ 0,082) y Canadá (US$ 0,072), mientras que es apenas más barata que el promedio estadounidense (US$ 0,098)”.
   En pocas palabras, los cordobeses estamos condenados a “la luz mala” (y cara) que espantaba gauchos y chinitas en los campos argentinos, ya que la versión modernizada obliga a morirse de frío en invierno y sufrir los calorones del verano porque no es aconsejable el uso de estufas ni ventiladores o aire acondicionado.
   Pese al fracaso en las prestaciones, es probable que el estímulo que supone el cobro de la franeleada “Bonificación a la eficiencia” dentro de pocos días, empuje a los directivos políticos de la EPEC -aunque dijeron que no la cobrarían pero de alguna manera recibirán esos cospeles- a tomarse cada mañana como desayuno un té de cinta aisladora, sonreir y enchufarse con los requerimientos de la sociedad. 
   Finalmente digan lo que digan, lloren lo que lloren, pataleen lo que pataleen, sufran lo que sufran, en el semáforo de ingreso a la antología del absurdo -¡mire lo que son las cosas!- la BAE, como injusticia para muchos, ya tiene luz verde.
Gonio Ferrari

4 de febrero de 2018

S.L.B.: NEPOTISMO Y DISCRIMINACIÓN, ¿DE LA MANO? – EL MENSAJE DE SCHIARETTI Y SU AMNESIA DE IMPRESCINDIBLE AUTOCRÍTICA - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO, REACTIVADA - EL CAMIONERO MOYANO CON LA CARA PINTADA Y EN PIE DE GUERRA - LA ENERGÍA MÁS CARA, EPEC Y UN PREMIO QUE MUCHOS NO MERECEN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que difunden AM580 Radio Universidad de Córdoba y su FM88.5. En la emisión n° 501 del domingo 4 de febrero de 2018 estos fueron los temas principales:

NEPOTISMO Y DISCRIMINACIÓN, UNA MALA JUNTA
   Muchas veces, en procura de atenuar los efectos de una determinación que puede llevar a conflictos y fisuras en la sociedad, los gobernantes suelen transitar esa delgada cornisa que separa al nepotismo de la discriminación.
   Es simple: en aras de ser y parecer correcto, por huirle al escándalo habitualmente mediático se deja de incorporar a alguien intelectual y honestamente valioso buscando con tal decisión una especie de vacuna preventiva contra el qué dirán: eso no es otra actitud que un acto discriminatorio hacia la propia familia.
   Y en el extremo opuesto a la situación, la hipocresía de reemplazar a quien lo merece por méritos comprobables por amigos del poder, que en sus antecedentes sólo atesoran una militancia que deriva en el consecuente “pago de factura por los servicios prestados”.
   Imagino que esa es la enorme duda de quienes tienen en sus manos la posibilidad de incorporar empleados con buenos sueldos, sin muchas exigencias en cuanto a capacidad, limpieza de prontuarios y otros detalles.
   Pero el problema radica en el abuso de esa lamentable práctica que es el nepotismo que muchos pretenden disfrazar de preocupación por la familia, cuando en realidad no son pocas esas familias que todos están prendidos a la inagotable teta del Estado en los tres poderes, en todas las provincias y municipios en una práctica a la que adhirieron todos los partidos políticos, con las únicas excepciones históricas -así me lo comentaron- de Domingo Faustino Sarmiento y de don Amadeo Sabattini.
   Ahora, cuando el escándalo mediático se hizo imparable, es que se manotean soluciones que no son tales, porque hay casos en que se cae precisamente a la discriminación por no pecar de nepotismo.
   ¿Qué culpa tiene un funcionario que es capaz, honesto, trabajador, sacrificado, de portar un apellido vinculado con el poder?
   Pasa a ser una especie de desocupado por obligación o por decreto, cuando por sus dotes y calidad humana puede ser un orgullo para el propio Estado que lo desplaza.
   Es probable que el mayor causante de estas situaciones sea la falta de exigencias a la hora de las incorporaciones, porque si todas se hicieran por concurso, las cosas estarían lo suficientemente claras como para no dejar dudas ni suspicacias.
   Hay cargos en que si o si, el funcionario necesita y merece a alguien de su mayor confianza como puede ser esposo o esposa, hijos o el propio padre si la situación así lo amerita.
  Pero lo que aquí se ha cuestionado, vale repetirlo, es el abuso de una práctica que ha llevado la situación a plantearnos la duda si la solución viene de la mano de la separación del cargo para atenuar el escándalo, o es un llano acto de discriminación.
   Seguramente los afectados, son los mejores exponentes a la hora de evaluar con seriedad la apresurada solución que se buscó, que tiene un tufillo a demagogia e impacto, frente a otras situaciones en el marco social que son demasiado complicadas de disimular.
    Roguemos que el buen criterio sea el que impere a la hora de todas las decisiones y no tan solo de ésta, que si de ahorro se trata, son monedas en comparación al volumen del presupuesto y del endeudamiento en el que nos estamos sumergiendo.

SCHIARETTI, AMNÉSICO CON LA AUTOCRÍTICA

   Es un clásico de la política autóctona eso de dirigirse al pueblo y cansarse de prometer cosas, porque no son tantos los memoriosos que el día de mañana pueden reclamar por amnesias totales o parciales con relación a lo anunciado.
   Pero cuando un gobernante pregona una rendición de cuentas pero se olvida de ese detalle de la autocrítica, el daño a la sociedad es mayor porque es como si concientemente o no, ofendiera la inteligencia de la gente.
   La enunciación de propósitos es saludable para quien la ejerce porque debe ser parecido a una satisfacción interior placentera y cargada de expectativas.
   Pero para la gente que espera, la frustración suele ser la reacción lógica frente a ciertos olvidos que no pueden ser considerados involuntarios, sino el resultado de acciones mal encaradas u otros motivos valederos o no, pero que terminaron con la esperanza de ver concretadas algunas ilusiones.
   Nada se habló en la Unicameral, del altísimo y escondido endeudamiento de la provincia, aunque haya sido para obras que mejoraran nuestra calidad de vida.
   Nada se dijo de las generosas partidas que envía el poder central para encarar tareas tan necesarias como impostergables, muchas veces anunciadas y jamás realizadas y eso puede considerarse una ingratitud si se recuerda la penitencia que la Nación le impuso al cordobesismo durante tantos años.
   Nada se dijo, porque cuando se habló hace pocos días del tema, nos sacudió una nueva ola de violencia delincuencial, de la mayor preocupación de los cordobeses que es la inseguridad, cuya lucha -dicen que frontal- está a cargo de un bioquímico que puede ser buen político, persona correcta, pero que de seguridad sabe menos que de física nuclear y los resultados están penosa y dolorosamente a la vista.
   Nadie me comentó que hubiera algún mea culpa -que varias veces lo dijimos no es lo mismo que tomar diuréticos- acerca de los papelones de la nueva terminal de ómnibus, del Camino del Cuadrado, de la exageración del Hotel de Ansenuza, del faro sin mar que solo se usa en diciembre y de tantos otros emprendimientos que terminaron en costosos fracasos.
   ¿Que habló de todo lo hecho, de las cosas que se encararon con éxito, de los dudosos avances en salud pública, en educación y en otros aspectos?
   Después de todo, los gobernantes tienen la obligación de hacer las cosas bien y no esperar los aplausos por haber cumplido con su deber porque para eso contribuimos con los impuestos, cada día más elevados, que es de donde cobran sus sueldos.
   Habrá que esperar el paso del tiempo, insobornable analista de las realidades y de los fracasos, para que sepamos, quizá demasiado tarde, que durante tantos años nos estuvieron vendiendo espejitos y piedras de colores.
   Sin embargo no todo está perdido: es en las urnas donde se ve la opinión de la gente, pese a que quien tiene la manija del poder y de la chequera, dispone de suficientes dineros como para vender una imagen de eficiencia y honestidad, que suele resultarnos más caro que las mismas obras que dejaron de hacer.
   La costumbre de la promesa superará a los siglos, pero la matemática es incuestionable.
   Aún más que la bioquímica.

LA MEGACAUSA RETOMA SU PROTAGONISMO
   El regreso de la feria judicial anuncia para la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la continuidad de un juicio contra  un ex director de la repartición, convertido a estas alturas del proceso en un caballito de batalla del Poder Judicial para aparentar la persecución a peces gordos.
   Y cuando de gordos hablamos, bien sabemos que nos referimos a los grandes funcionarios,  que ocupaban y aún mantienen altos cargos en el gobierno,  y que además han sido denunciados.  
   No nos meten el perro -al menos a nosotros-  con un repetido y remachado ex director. Resulta complicado entender el razonamiento judicial cordobés que condena  con celeridad a trabajadores  comunes por  supuestos negocios millonarios, de los que no resulta ninguna fortuna, y no investiga  ni somete a sospecha,  a  personajes con inmenso patrimonio, adquirido  ¡oh casualidad! mientras ocupaban altos cargos públicos en la misma época.  
   Se asocia trabajador  con delito y funcionario millonario con impunidad.  Así a la ligera parecería  una alteración del razonamiento,  pero mirado a través del  prisma de la prisión preventiva sistemática, decidida para esos mismos trabajadores y la designación de una comisión especial para juzgarlos y condenarlos,  el sentido común destapa más bien una planeada estrategia destinada  posiblemente a proteger a algunos.  
   Se la suele llamar corrupción.  
   Para colmo de males -y de maledicencias- el fuero que debía combatirla se ha eliminado, y nada más se ha dicho sobre ella.
   Como si no nombrarla la hiciera desaparecer.
   O peor aún, como si cargarla en los hombros de un ex director nos hiciera creer que los de arriba son inocentes. 

MOYANO, UN MODERNIZADO “CARAPINTADA”
   Con demasiada anticipación, en una de esas con el doble objetivo de meter miedo y por otra parte darle tiempo a las eventuales negociaciones (en una de esas por su propia libertad que está en juego) el líder nacional de los camioneros, jefe de una barra brava del fútbol y algunos otros lucrativos negocios, ladró con un paro y movilización para el jueves 22 de este mes.
   Pero no las tiene a todas consigo, porque una buena  parte de la CGT fragmentada le dio la espalda aunque lo apoyen gremios importantes, los Barrios de Pie y otras organizaciones de izquierda, más apegadas al quilombo que al trabajo.
   La cuestión es que desde el gobierno le han hecho saber al ex amigo y eventual socio de Cavallo y de Carlos Saúl I de Anillaco, por aquello de la muerte de los trenes, que no están dispuestos a tolerar aprietes, uno más en el extenso rimero de este sindicalista que de pobre pasó a ser próspero empresario con inversiones en el exterior y otros dudosos ahorros.
   Supo coquetear con el kirchnerismo hasta que la Justicia se les tiró encima y los tienen cercados al menos a las principales “cabezas” de varias maniobras urdidas en beneficio propio y muchas veces a expensas del dinero de los argentinos de bien.
   Acérrimo enemigo del grupo “Clarín” supo bloquear varias veces la salida del diario en un violento ataque a la libertad de prensa y después, cuando no lo requerían tantos micrófonos ni cámaras, vociferaba sintiéndose víctima de un afrenta a la libertad de expresarse.
   Desde algunos sectores se califica a ese movimiento de fuerza como una reminiscencia de aquel plan siniestro que Saúl Ubaldini y sus muchachos tejieran contra el gobierno de Raúl Alfonsín, con paros materos y de los otros que fueron más de 10, marcando una época oprobiosa en cuanto a las relaciones del poder con la obesa y burocratizada dirigencia gremial.
   Muchos de los que ahora se llenan la boca con citas del repertorio peronista, olvidan que fue desde la secretaría de Trabajo y Previsión que el viejo líder se lanzó al campo de la lucha, tomando como base y razón de ser las conquistas para los trabajadores argentinos.
   Desde aquello que “no hay dignidad más alta que el trabajo” mucha es el agua que ha corrido bajo los puentes de la historia argentina, jalonada por igual con victorias y fracasos a lo largo de las últimas décadas.
   Y para colmo a Moyano se le ocurre, porque seguramente el almanaque es su menor preocupación, ordenar una medida de fuerza que amenaza con ser salvaje, en una fecha que con el paso del tiempo será cada día más un símbolo de la sinrazón, que protegió un negociado con una tragedia: seis años atrás, de ese mismo día, ocurría la tragedia de la Estación Once, con un saldo de más de medio centenar de víctimas fatales.
   Un elemento que a lo mejor Moyano tuvo en cuenta para atemorizar o lo que sería peor, que ni se le cruzó por la cabeza que el mismo jueves 22 habrá marchas pidiendo por una pronta aplicación  de justicia efectiva, y no efectista, sobre esa causa.
   Un detalle que todas y todos deberíamos tener muy en cuenta.

LA ENERGÍA ES MÁS CARA, TANTO COMO LA B.A.E.


   Creo, porque no he querido leer en detalle al saber que el aumento de la luz para este mes será del 7 por ciento, mango más o mango menos y después vendrán oootros ajustes, que seguimos teniendo la energía eléctrica más cara del país, al igual que el transporte urbano, el agua corriente, creo que el gas y alguna otra minucia por el estilo.
   Hace tiempo que nada se sabe, por ejemplo, de aquel estandarte de la eficiencia política que exhibían como trofeo de victoria desde unos cuantos años atrás: la central Pilar con lo que nunca más faltaría la electricidad por las estufas en invierno ni por los aires acondicionados y los ventiladores en verano.
   El cordobesismo lo tomó como bandera para sus desfiles y para la permanente activación del ya gastado y percudido promesómetro, al que lustran y ponen a punto, dentro de lo que se puede, antes de cada elección.
   En la última, que les fue como el tugges, aprendieron la lección para un futuro que se les presenta poco auspicioso a la luz del descontento de la gente en varios rubros, aparte del exagerado costo de la electricidad no tan  solo hogareña.
   Hay otros puntos de fricción con la gente y de entre ellos se destaca ese engendro aplicado a la distinción de la inutilidad; a la sobreexposición al ridículo por decir que es una empresa rentable y no deficitaria; a la risa que provoca, dentro de la pena emergente, saber que sus directivos cobrarán largamente seis gordos dígitos como bonificación por ser eficientes, hacia adentro.
   Si. Ya lo sé. Dijeron que la planta política, esta vez no lo cobrará.
   Les creo tanto como lo de los Reyes Magos o aquellos anuncios que nunca más habría cortes de sorpresa.
   De alguna manera se las ingeniarán, en esa alquimia de números a la que entre otros los acostumbró el actual ministro de finanzas, artífice del despojo a los jubilados, para cobrar lo que ellos creen que merecen, cuando lejos están de merecerlo.
   Habrá que estar atentos a las jugaditas que puedan hacer.
   Los muchachos del obreraje eléctrico de Córdoba metieron violín en bolsa cuando les aseguraron que, como lo establece la ley, cobrarán lo que les corresponde -muchos de ellos también con seis dígitos- por tratarse de una conquista gremial de tiempos idos que se mantiene vigente por la fuerza que representa su sindicato y la dependencia ciudadana a su servicio esencial.
   El premio a la eficiencia, bien podría asegurarse a todos los sufridos comerciantes y particulares que resultaron víctimas de esa otra eficiencia, bien rentada, de reconocer con dinero a los fracasados en su gestión.
   Así son las cosas, y lo peor es que nos estamos acostumbrando, en este mundo del revés.