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17 de mayo de 2017

Doña Hebe y sus hijos adoptivos --------------

UNA HISTÓRICA TRAVESÍA DESDE LOS
DERECHOS  HUMANOS A LA RECIENTE
PESADILLA DE SUEÑOS COMPARTIDOS

   Si el tema está en manos de la Justicia es por algo y quien piense en una maniobra política pergeñada en año electoral, puede visualizar dos opciones: una, que era hora de empezar a terminar con un despojo mayúsculo que se habría perpetrado en nombre de los derechos humanos, un sentimiento que a lo largo de la década saqueada fue a parar -de manera casi exclusiva- al bolsón de los argumentos del kirchnerismo una vez aferrado al poder, porque según la historia que se remonta a Santa Cruz poco había hecho en tal sentido el matrimonio que creyó ser padre y exclusivo propietario.
   La otra opción puede que también tenga su fundamento en lo que es la moderna concepción de las campañas preelectorales: mostrar logros y propuestas propias sin dejar de desnudar pausadamente y día a día toda la mugre residual que pudieran cargar en sus espaldas derrotadas y sin arrepentimiento, aquellos personajes ahora opositores, que al amparo de la impunidad que les consagró el poder, se sirvieron precisamente de los derechos humanos para estafar los pesares ajenos y en su lacrimógeno nombre enriquecerse a costa del Estado, que somos todos.
   Nadie cuestiona la lucha que en su momento liderara doña Hebe, que en cierta medida fue desvirtuada por sus aristas de venganza más que de Justicia; de revancha por sobre la reparación; de represalia más que desagravio a la memoria. El movimiento que generaran las Madres de Plaza de Mayo adquirió relieve internacional mientras fue una bandera que enarbolaron en la búsqueda desesperada y en el castigo exigible para los genocidas que instrumentaron la vigencia del secuestro, de la capucha, de la tortura, de la muerte y de la desaparición.
   Esa, vale reiterarlo, fue una dura y valiente contienda entre el desacuerdo ideológico y el imperio del terrorismo de Estado.
   Penoso fue lo posterior, que bajo la protección y la complicidad de funcionarios del mismo Estado, esta vez salpicado por las dudas, la corrupción  y el “congelamiento” de la causa emergente en un juzgado adicto como lo era el de Norberto Oyarbide.
   Fue así que se encubriera el despojo mayúsculo que con la caída del kirchnerismo en elecciones libres, que la causa fuera avanzando hasta llegar a la incriminación de Hebe, los hermanos Schoklender y varios funcionarios más del anterior gobierno por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública y otros cargos, disponiéndose embargos preventivos que sumados, rondarían los mil millones de pesos.
   Doña Hebe por su lucha supo ser ejemplo para el mundo, despertando lógica admiración y encumbrando su figura pese a las burdas descalificaciones que tuviera con la figura y la universal investidura del Papa Francisco, con quien luego haría buenas e inexplicables migas. Mandó a sus fanáticos seguidores a utilizar como baño el atrio y el interior de la Catedral, se abrazó con su amigo el genocida general Milani a quien no cuestionó por ser del mismo palo político y por fin naufragó en el ambicioso plan de construir viviendas para los más desposeídos, con dinero nuestro; con dinero del Estado.
   Respondiendo cloacalmente a las acusaciones de la Justicia jugó a la rebeldía, para que la policía fuera a buscarla y poder representar una vez más su estudiado y perenne papel de víctima, lo que sumado a la carencia de autocrítica fue como si suscribiera un pacto de fidelidad al estilo “K”.
   Aunque sea lerda, la Justicia también llega para que los acusados le respondan, que es lo mismo que responderle al pueblo sobre todas las dudas y las sospechas, porque el Fiscal sabe que ella -doña Hebe- avaló como titular de su Fundación todas las decisiones de Schoklender y conocía de los desmanejos financieros pero aprobó los balances irregulares.
  Es bueno ir conociendo la realidad y desmitificando ciertas posturas guerreras y falsa e hipócritamente solidarias, porque son las que minan la confianza de la gente en instituciones que aparecen como sensibles y responsables frente a la necesidad ajena.
   Más allá del rugiente y ominoso silencio kirchnerista sobre el tema, la mudez de su militancia y la llamativa exclusión de funcionarios de inevitable conexión con esos delitos, es para pensar que si el abrigo de un techo es un derecho humano que de sueño compartido termina en pesadilla, el juicio de los hombres es secundario.
   Si en gente tan desalmada existieran la voz y el juicio de la conciencia sería suficiente, justo y eterno castigo.
   El pañuelo blanco, siempre lo dijo doña Hebe, no se mancha.

Gonio Ferrari

2 de abril de 2017

S.L.B.: CORDOBA Y SU CRECIENTE POBREZA - LOS HÉROES Y LOS OLVIDOS - ALFONSÍN PARTÍA 8 AÑOS ATRÁS - ¡SUPERAMOS AL MILLÓN DE VISTAS! - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO – EL PARO GENERAL DEL JUEVES PRÓXIMO - MARCHAS EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA , ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 2/4/17 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
¿POR QUÉ NOS OCULTARON TANTA POBREZA?
   De la paradisíaca isla de Angeloz al endeudado cordobesismo delasoteano, los únicos giles que creímos en ambas posturas fuimos precisamente los cordobeses, que no le dejamos al Pocho que cumpliera su mandato, pero si le permitimos a la dupla Gallego-Gringo que se alternaran en el poder y consiguieran lo que parecía imposible dado nuestro potencial, de hacernos más pobres con el paso de sus mandatos.
   La noticia en realidad fue escandalosa, porque casi nadie podía creer que Córdoba tuviera el índice de indigencia más alto del país con el 10,8 por ciento y uno de los más elevados en cuanto a la pobreza, con el  40.5 por ciento.
   Los culpadores que nunca faltan revolearon sus medias y fue poco sutil lo que se habría deslizado desde el Rayador de Queso que algunos le llaman “El panal”, sede del gobierrno provincial.
   Lo que se intenta y está a la vista, es esa intención de equiparar a los últimos gobiernos del peronismo y del radicalismo, como responsables de las consecuencias que ahora se padecen.
   Considero entonces un hallazgo documental las manifestaciones de Javier Horacio Fabre, cuando sostiene que “entre 1984 y 1994 (Gobierno de Angeloz) en Córdoba, los hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas apenas superaban el 10 por ciento y la indigencia el 3.
   Entre 1994 y 1998 (Gobierno de Mestre) dicho índice se mantiene estable con tendencia a reducir, a pesar del complicado contexto internacional.
   Es decir que durante los gobiernos radicales (1983-1995 / 1995-1999), se advierte un clarísimo proceso de reducción de la pobreza. Con un índice similar al de Santa Fe y dentro de los cinco más bajos del país, si recordamos que hoy encabezamos el ranking de las Provincias con más pobreza e indigencia de Argentina”.
   Agrega Fabre que “Todo esto tiene una explicación bastante sencilla: durante los Gobiernos de la UCR se destinaban 7 de cada 10 pesos en Inversión Social, mientras que el gobierno actual apenas destina 3 de cada 10. Esta política social de estado repercutía, no solo en los índices de pobreza e indigencia, sino en Educación, Salud y sobretodo en seguridad”.
   Una explicación clarísima, apoyada en estadísticas de entonces.
   Ahora, el drama del agua con el remiendo que le permitieron poner al Grupo Roggio, el conflicto docente, la inseguridad creciente y el abrumador exceso de publicidad son los detalles que si los unimos, conforman un alocado cuadro donde conviven la necesidad, el peligro, la demorada justicia hacia los docentes y el despilfarro en promocionar acciones oficiales, que más que la difusión de obras de gobierno, es una costosa y velada campaña en esta etapa de un año electoral.
   Y no es justo que esto esté sucediendo, porque desnuda intenciones más de perpetuidad a cualquier precio, que una vocación por mejorar la calidad de vida de los cordobeses.
   Y ya están manejando la continuidad del binomio “tomala vos, dámela a mi”, que puede estar personificado en un candidato… o en una candidata.
   Si…
   Esos mismos...
   Hablo de aquellos del vapuleado cordobesismo.


LOS HÉROES Y LOS OLVIDOS  

   Poco ha hecho el paso del tiempo para mitigar el dolor que dejara la guerra de Malvinas, especialmente en las familias de quienes dejaron allí sus esperanzas, su espíritu de lucha y su propia vida.
   Han pasado 35 años y aún se escuchan los reclamos de los sobrevivientes, muchos marginados del mercado laboral, desatendidos en sus requerimientos de apoyo sicológico y no pocos transformados casi en parias, mientras para otros sectores continuaba el festival de subsidios ahora algo atemperado por imperio de cambios y circunstancias.
   Como si la historia reconociera más méritos patrióticos a los que se decían románticos y armados setentistas, que a los que debieron ir a enfrentar la superioridad británica apoyados por una tecnología bélica notoriamente obsoleta e insuficiente, empujados al previsible infierno por el desborde etílico del entonces presidente usurpador de la Casa Rosada.
   No todo está claro en los tantos grupos de ex combatientes que transitan, algunos como autómatas, las oficinas públicas donde confían encontrar un reconocimiento a su sacrificio, a la ofrenda que hicieron a nuestra Patria.
   Problemas internos los desunen, cuando la memoria de los vivos y el respeto por los muertos, debiera ser el motivo aglutinante.
   Algún día llegará la hora de la redención para aquellos que no vacilaron en colocarse muy junto a la muerte, amparados por nuestra bandera, el paupérrimo armamento, el frío calando el alma pero con el heroísmo de no llegar a congelar  sus convicciones.
   Será la hora en que unidos y no tan engañados, como estuvimos al menos aquel 2 de Abril, entonaremos nuestro Himno y lo haremos recordando el sacrificado valor de los soldados argentinos.
   Si no hubiera sido por la derrota y el sacrificio de tantos jóvenes inexpertos guiados por quienes siquiera habían jugado a la batalla naval en papel cuadriculado, todavía tendríamos régimen de facto.
   Una de las patas de la democracia recuperada tiene el multitudinario nombre de los titanes del ’82 -ahora cenizas y recuerdos- cuyo fracaso militar significó que empezáramos a ver una luz de esperanza al final del oprobioso túnel de nuestra historia de aquellos años de plomo, de secuestro, de capucha, de tortura y de muerte.
   Por todo eso, y pidiéndoles perdón, sean eternos nuestros héroes que muchos han optado por olvidar.


RAÚL ALFONSIN, A 8 AÑOS DE SU PARTIDA

   El nuestro debe ser el único país donde los buenos y honestos, para confirmar esas virtudes, tienen que morirse, porque hay otros que sin ser buenos ni honestos, reciben el beneficio de algo así como una bondad post morten.
   Raul Alfonsín nos dejó serenamente, como turbulentos fueron los años de su gobierno con una democracia en pañales, unos pañales que todavía tenían el olor a la caca que le habían dejado los uniformados que se fueron y que nunca -si estamos unidos para defendernos- volverán a usurpar el poder.
   Tanto se habló del gran muerto, que me parece una irreverencia seguir abusando de su recuerdo, porque la malsana y reciente costumbre de arrastrar ataúdes es lo que impide que cicatricen las profundas heridas de los argentinos.
   Nos dejó un estadista en serio.
   Se fue ocho años atrás un ardoroso defensor de lo que actualmente podemos gozar, que es la libertad, que algunos nostálgicos se empeñan en injuriar.
   Que buscó lo mejor para nosotros, frente a un movimiento obrero al servicio de una corriente política cuyos dirigentes no entendieron que los objetivos republicanos, estaban por encima de su beligerancia y de sus apetencias personales.
   Hizo que la Justicia se aplicara a quienes nos diezmaron en esa sucia bacanal de picanas, capuchas, desaparición y muerte.
   Veló por nosotros, no por debilidad, sino para que los dueños de las armas que todavía humeaban ominosas y amenazantes, no volvieran con sus ansias de revancha y su maldito rencor.
   Pero por sobre todas las cosas se murió una buena persona, que como pocos políticos podía darse el gusto de recorrer las calles del país sin custodia, sin vidrios polarizados ni disfraces.
   Si hay algo que sintetice todo lo que hizo Alfonsín por la democracia, se lo digo en pocas palabras, que me cambiaron la vida.
   Hizo que perdiéramos el miedo a ser libres.
   Eso solo, de por si, ya es una enormidad y lo estamos gozando.

SUPERAR EL MILLÓN EN CUALQUIER
ASPECTO, NO DEJA DE SER HAZAÑA

   Es para pensar con plena convicción matemática que llegar a un millón en cualquier aspecto de la vida supone una meta importante, mientras no se trate de deudas, de años de condena o de glóbulos rojos, porque sería anemia.
   Allá por septiembre del año 2015 tomamos conciencia que Google medía tanto visitas como vistas con relación a los blogspot y que el nuestro, www.gonioferrari.com lucía 89.667 de las primeras y 340.974 de las otras y caímos en cuenta que podíamos crecer si continuábamos con el compromiso de respetar la libertad de expresión, no censurar incluso a muchos desorbitados y manteniendo una conducta periodística que nos empujara hacia arriba.
   Pasaron los meses y hoy, con enorme satisfacción queremos compartir la dicha de gritar a los cuatro vientos que estamos en 233.000 visitas y hemos superado el millón de vistas, lo que nos llena de orgullo y nos estimula a seguir en la misma senda.
   Si bien es mayúscula por lo profesional la tarea de quienes nos ponen al aire desde estudios, operadores, locutora (permanente y reemplazantes cada vez que Carola viaja por el mundo) y el apoyo técnico de planta trasmisora, pocos conocen el esfuerzo que realiza la pos producción de “Síganme los buenos”, procurando las desgrabaciones de los comentarios, ilustrando las notas y armando estéticamente el blog, todo con una celeridad admirable.
   Por eso es que todos merecen el mayor de mis agradecimientos al igual que la gente; las autoridades de esta casa radial que nos cobija, la audiencia de “Síganme los buenos” de cada domingo que nos sigue, nos tolera y nos impulsa a continuar en esta lucha diaria -más allá de lo dominical- que con humildad y compromiso busca consolidar la democracia que tanto nos costara reconquistar.
   A todos los que escuchando y participando, opinando, criticando o insultando son parte de nuestro espacio radial, vaya entonces y de corazón el reconocimiento por mantenernos vigentes, segundos en audiencia radial en este segmento horario de 16,30 a 18,30, lo que no es poco.
   Los abrazamos con cariño en el festejo fraternal, mi equipo y yo.

MEGACAUSA DEL REGISTRO

  Les comento que el TEG es un juego de estrategias en el que cada participante intenta conquistar el mundo, para lo cual debe comprar, negociar, atacar o invadir las partes que están en poder de los otros.
  En el año 2005 el Poder Judicial de Córdoba impulsado, según se anunció, por una denuncia gubernamental, dio comienzo a la causa del Registro de la Propiedad, que ha recorrido el mundo entero como ícono de  disputa por la libertad.  
  Y como si fueran las fichas del juego, los imputados entran y salen de la cárcel, tironeados entre un grupo de funcionarios judiciales, la comisión especial, que discute distintos puntos de vista destinados a la apropiación de sus libertades mediante el dictado de la prisión preventiva, y los abogados  defensores, que buscan rescatarlos, intentando recuperar la garantía constitucional bombardeada por el bando oficial.
  En el ir y venir de los dados, es inevitable cuestionarse si es posible que una comisión de personas formadas  y dedicadas durante 12 años a investigar lo mismo, no hayan adquirido ya la experiencia y eficiencia para hacerlo con celeridad y sin necesidad de violentar la ley.
  Porque debe reconocerse, sin defender a nadie en particular, que las acciones de los defensores por mantener a una persona que aún no ha sido juzgada, fuera de la cárcel, no obedecen  a trampas ni a chicanas, sino al más celoso apego y respeto por las reglas del juego, las  que marca la ley.  
  Quienes por el contrario toman atajos, son los funcionarios, y esto dicho con una mano en el corazón, no deja de caer bajo sospecha.

EL PARO DEL JUEVES

   La dirigencia cegetista que nuclea a la columna vertebral del movimiento justicialista, está afinando los detalles para asegurarse el éxito del paro de actividades que, impulsado como quedó demostrado por La Cámpora como parte de su delirante “Operativo helicóptero”, fue programado para el jueves próximo en todo el país, sin actos ni otras manifestaciones como solían hacerse cuando eran combativos más que chamuyeros.
   Dentro de la logística, era fundamental la adhesión de todos los gremios vinculados con el transporte de cualquier distancia como para asegurarse la falta de ese vital servicio y el consecuente ausentismo de sus usuarios, aunque quisieran ir a trabajar.
   Y haciendo honor a su condición aún no caduca de ser la columna vertebral del movimiento justicialista, los directivos de las tres CGT, aunque se hayan replegado como trabajadores y sean prósperos empresarios, son fieles al mandato de las circunstancias que los han llevado a la atomización partidaria, y el instinto de conservación los obliga a una combatividad de telgopor que no convence a nadie.
Pero quienes durante tanto tiempo se sirvieron de ellos, ahora lógicamente les pasaron factura obligándolos a un paro, pero los chicos duros del sector “K” olvidaron lo fundamental que debe tener cualquier cese de actividades: la movilización, la concentración y los encendidos discursos.
    Y no tuvieron en cuenta la modalidad de aplicación de la medida, y pan comido para la dirigencia, que ni lerda ni perezosa se apresuró a decretar que sería sólo paro de actividades por 24 horas en todo el país, pero tipo matero de entresemana, sin actos ni nada parecido.
Entonces, lo fundamental es paralizar al país, para lo cual como ya lo apuntamos, la adhesión del transporte es fundamental.
Pero así planteado el escenario, en la gente está posándose ese bichito de la incertidumbre, cuando cualquiera se pregunta para qué sirve un paro, más allá que para ejercer un derecho constitucional y la certeza de hacer escuchar sus reclamos, que no son pocos dada la situación del país.
Aunque la verdad es una sola, para todos y sin distingos entre oficialistas y opositores; entre peronistas, macristas, comunistas o como quieran pensar; entre obreros y patrones; entre ricos y pobres: hay una sola e inevitable como incuestionable manera de salir adelante.
     Y saldremos adelante sólo trabajando.
Todo lo demás es verso…

MARCHAS: LA HORA DE LAS COMPARACIONES

   No se conoció que hubiera existido alguna convocatoria oficial para defender al presidente, sino la intención casi generalizada de apoyar la continuidad democrática, frente a los agoreros anuncios de los delirantes trasnochados que aún no han asumido la derrota y menos todavía, se han acostumbrado a no tener en sus manos el poder ni la impunidad.
  
Es probable que si hacemos números finitos, la suma de las concurrencias en las plazas donde se manifestó esa actitud de defensa de un sistema como el vigente no llegue a ser varias veces millonaria, pero muchos han sido los aspectos observados en la concreción de las reuniones, como para hacer algunas oportunas comparaciones.
   No había ómnibus donde habitualmente en el gobierno anterior movilizaban a numerosos grupos captados bajo promesas de subsidios o entrega de vales, los que se sumaban a los que lógicamente por convicción acompañaban al modelo nacional y popular.
   En las concentraciones de ayer casi no se observaron pancartas ni carteles ofensivos como anteriormente se estilara, incluso por parte de los que ahora son poder.
   Los cánticos eran mesurados y sin agresiones gratuitas.    
   Todo el mundo, ayer, concurrió a cara limpia sin antifaces, trapos cubriéndoles el rostro ni palos u otras armas, de esas que llevaban por las dudas …
   Si algún símbolo prevaleció en todas estas manifestaciones populares convocadas por voluntariosos adherentes a la democracia a través de las redes sociales -que demostraron su enorme penetración- fueron los colores celeste y blanco.
   El fantasma de la castigada Venezuela era el rostro de lo que en el peor de los casos hubiéramos llegado a ser, navegando en las incertidumbres del descontento, la desmonetización, el descalabro económico y todo lo negativo que para el gobierno anterior no existía, porque los dibujos de las estadísticas eran de lectura y aceptación casi automáticas.
    Ha quedado demostrado, por si hacía falta, que para defender a la democracia no son imprescindibles los ómnibus especiales, el apoyo de los gremios, los viáticos, los carteles amenazantes, las consignas guerreras, los enmascarados blandiendo garrotes ni las sombras de helicópteros.
No hay que regresar al penoso tiempo de las agresiones ni caer en expresiones o actitudes que denoten nerviosismo.

En los que ya conocemos, se notan demasiado …

26 de marzo de 2017

S.L.B.: ES OBLIGACIÓN HACERSE CARGO DE ALGO - ¿PIENSAN "ENQUILOMBAR" LA CIUDAD? - ELLA Y ALGUNOS OTROS, A JUICIO ORAL - MEGACAUSA Y EL "SIEMPRE MÁS" - A 41 AÑOS DEL ESPANTO - LA MARCHA FEDERAL, DESVIRTUADA POR PARTIDISTA - DOÑA HEBE, ÉMULO DE HERMINIO IGLESIAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”                              del 26-03-17 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

HORA DE HACERSE CARGO DE ALGO
 
   Una escena patética, la de ese muchacho Kicillof, el que alquiló un avión por miles de dólares que pagamos todos, para hacer con algunos compinches un viaje a Europa en misión oficial, en vez de utilizar esa empresa aérea, de bandera, que el mismo ministro dijo haber rescatado.
   En el Congreso donde se supone que las bancas están ocupadas por la flor y nata de la política nacional, reclamaba como desde el tablón de una cancha de fútbol porque un ministro actual, le exigía a Kicillof y a su bancada, que se hicieran cargo de algo de todo lo desastroso que hicieron mientras eran dueños del poder.
   Ese reclamo de autocrítica no es nuevo, porque si tenemos algo de memoria, debemos recordar que esa actitud venía alimentada desde arriba, plasmada en los silencios por la ausencia de conferencias de prensa y en las reiteradas negativas, imponiendo su número, de permitir la concurrencia de funcionarios a dar explicaciones en el Congreso cuando la oposición y las propias circunstancias así lo requerían.
   La salida que se buscó para preservar al modelo y ampararlo de críticas y cuestionamientos, fue el abuso de las cadenas nacionales, verdaderas expresiones de onanismo funcional porque solo se daban a conocer números de estadísticas dibujadas, que pretendían confundir a una ciudadanía que tiempo atrás y por cansancio, eliminó el vidrio como componente de su alimentación.
   Dejando de lado la herencia porque no hay poder de Dios que haga entender que doce años son más que 18 meses, numerosos indicadores muestran que es imposible llegar a situaciones en tan poco tiempo, si no traen un arrastre histórico como son los casos de la inflación, la consecuente desocupación y la emergente pobreza.
   Toda la culpa de la crisis es para cargarla en las espaldas de la actual gestión, jaqueda como era de esperarse por la complicidad de la dirigencia sindical angustiada e inquieta frente a la posibilidad de ver menguado su poder, con la conducción justicialista que frente a la amenaza de su desaparición por atomización, se aliaron para recrear entre otras acciones “la gran Ubaldini” que los uniera en reclamos salvajes, aunque las motivaciones tuvieran un asidero que está a la vista, porque la crisis existe pero no es nueva.
   Pero no. Kicillof y sus compañeros miraron como antes para otro lado, porque no perdieron esa costumbre de victimizarse y cargar siempre, siempre e invariablemente, las culpas sobre el prójimo.
   Las culpas nunca fueron asumidas como propias.
   Toda la culpa es de Macri.
   Ellos son inocentes y fueron progresistas.
   Así estamos …
   La Justicia, si Dios así lo quiere, pondrá las cosas en orden.

¿QUIÉN “ENQUILOMBA” LA CIUDAD?
   La malsana costumbre de meter miedo y zozobra solía ser aprovechada por los dictadores décadas atrás, o por quienes manejaban los discursos fascistas y del otro extremo, que les posibilitaba plantear caprichos y demandas a las que los gobiernos débiles cedían por mero instinto de conservación.
   Esa debe ser la marca registrada de Rubén Daniele, un profesional diplomado, inteligente y peleador -no es lo mismo que luchador- rara especie de agitador profesional a quien siguen por aquello del amor al bolsillo con el menor esfuerzo, en cuyo sentido quiero dejar a salvo la merecida excepción de los municipales sacrificados, cumplidores y respetuosos.
   Y los funcionarios, cada vez que truenan sus arengas, encendidas y amenazantes, comienzan a aflojarse los cinturones de sus lienzos porque saben que a la corta, la media o la larga, los tendrán cubriéndoles sus zapatos.
   Enquilombar la ciudad parece ser el objetivo inmediato, en apoyo a la incorporación en la planta permanente de un centenar de contratados, a quienes con seguridad la ley y los convenios amparan, pero hay maneras y maneras de exigir su cumplimiento.
   Porque los vecinos no tienen la culpa de lo que sucede, y siguen pagando y tributando enormidades de impuestos para servicios que no reciben, para oficinas que no atienden, para ver a la ciudad cada vez más descuidada, víctima de la desidia y la vagancia.
   De todas maneras es tan lamentable el estado de nuestra Córdoba en cuestiones tales como el tránsito, las peatonales, las plazas, los parques, el transporte urbano, la iluminación y otros rubros, que el quilombazo que propone realizar Daniele casi ni se notaría.
   Por eso, se me ocurre que sería bueno aconsejarle a este personaje que buscara otros métodos de protesta en procura de tener más cotizantes a las arcas de su sindicato, que holgadamente ha superado los doce mil, como por ejemplo hacer cumplir -sin su presión- el servicio de recolección de residuos, el barrido de calles, el funcionamiento permanente y a pleno de los CPC y todo aquello que viene demostrando falencias insalvables, que para colmo de acentúan cuando la gente piensa en lo que cobran los municipales.
   De esa manera, viéndolos trabajar y dedicarse a la ciudad y sus vecinos, sería un llamado de atención que superaría con creces las puteadas que se ligan cuando, cosa de locos, se enfrentan precisamente con quienes pagan para ser atendidos y son injuriados.
   A lo mejor, es la solución para el drama cotidiano que no merecemos estar padeciendo los cordobeses.

ELLA Y VARIOS MÁS, A JUICIO ORAL
   Es curioso y llamativo que aquella exigencia de memoria, verdad y justicia, tenga ribetes de aceptación o de rechazo, según sea a quienes pueden alcanzar esos tres elementos fundamentales de la vida en convivencia y armonía.
   Le reclamamos memoria, verdad y justicia al poder, cuando cayó el telón sobre una de las situaciones más dramáticas que debimos padecer los argentinos, sojuzgados por la milicia arrebatadora de nuestros derechos que teníamos amparados en el ejercicio de la libertad.
   Pero ahora, cuando las circunstancias nos llevan del mismo modo a exigir memoria, verdad

y justicia, los mismos que vociferaban en su reclamo, pretenden huirles cuando son ellos los que deben responder a la República por los hechos de los que resultan sospechosos y acusados.
   ¿En qué país vivimos?
   ¿Es posible tamaña ignorancia de la ley y de los principios básicos del respeto?
   La Justicia se está moviendo al amparo de la ley, con las garantías consagradas por nuestra Constitución, pero eso no les basta, porque acostumbrados a la escandalosa impunidad pretenden eludir lo traumático de un juicio y de una eventual condena, aunque si se sienten libres de culpas, ¿por qué no pensar en una absolución?
   No llevan a nadie ante un pelotón de fusilamiento, patíbulo ni a ningún cadalso: simplemente deben comparecer ante esa señora de la balanza y de los ojos vendados, pese a que algunas veces mira de reojo, para responder por el daño a nuestra economía a través de maniobras con el dólar futuro, que según la fiscalía alcanza a los 54 mil 921 millones, 788 mil, 702 pesos con cuarenta centavos.
   ¿Por qué ese rencor que alimenta amenazas, instaura el miedo y nos lleva a los tiempos en que todo se resolvía por la vía de la violencia?
   Quienes deben enfrentar a un tribunal, se supone que cuentan con argumentos para defenderse y buscar una declaración de inocencia de la que están seguros, al menos cuando los escuchamos formular declaraciones que más que para defenderse, son para atacar a sus adversarios políticos.
   Vemos que otras culturas en el mundo toman como natural enjuiciar a sus ex, porque existe un respeto ancestral por la majestad de la justicia, lo que aquí se ha venido deteriorando con el paso de los tiempos y de los gobiernos, que tuvieron en la mayoría de los casos la maldita costumbre de anexarla al poder.
   Roguemos que la Justicia triunfe por encima de los intereses, las impunidades y algunas exageradas pasiones.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
   Definido por el uso del terror como metodología para lograr sus objetivos, el terrorismo puede presentarse bajo diferentes caras, a veces, inclusive, perversamente disfrazado de justicia.  
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la acusación indiscriminada a cualquiera por ser conocido, la prisión preventiva sistemática, las investigaciones parciales y arbitrarias, las condenas anticipadas, los juicios repetidos a los mismos, las sentencias fundamentadas en la íntima convicción de una única comisión especial, los procesos reiterados con ensañamiento contra quienes se defienden, y la duración indefinida del proceso desde hace más de una década, fuera de lo que marca la ley, son actos más ligados al terrorismo que a la buena administración de justicia.  
   Es indudable que, en realidad, esconden mecanismos de violencia, despojo, extorsión, tortura y amedrentamiento contra los imputados, presiones destinadas a doblegar voluntades, quebrantar integridades, aniquilar enterezas y pulverizar hasta la vida, sirviendo al armado de una gigantesca pantalla mediática que no sabemos bien qué ni a quiénes protege.  
   Mucho daño y varias víctimas han quedado en el camino.    
   Por ello, para esta causa es actual y legítimo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia:  memoria, para que el paso de los años no borre  los injustos acontecimientos; verdad, para que el Poder Judicial busque y encuentre a los “verdaderos” culpables, y justicia para todos los que fueron acusados y condenados injustamente.  
   Para que el nunca más sea una realidad que acalle al actual y doloroso siempre más.

A 41 AÑOS DEL ESPANTO  
 

   Contar con los dedos o con la memoria el resultado es el mismo: parece mentira, pero han pasado 41 años…
   Y ha transcurrido tanto tiempo -o un instante, para muchos- desde aquella noche en que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas, interrumpió la legitimidad de un gobierno que, pese a sus carencias y errores, era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo y de plomo; de terror a dos puntas, como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte, sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar una estúpida reivindicación de la teoría de los dos demonios, sino la honesta y sincera enunciación de una realidad que nos tocara padecer. Las enormes ventajas de impunidad aprovechadas por el terrorismo de estado terminaron con una o dos generaciones de argentinos, románticos e ilusos patriotas para unos, y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre.
   Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado, para darnos cuenta que aquello de la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y la destrucción del país. Y es cierto eso de no perder la memoria, porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando se la aproveche honestamente como memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo y al paso de varios gobiernos se dijo que había llegado la hora de la recuperación y del reencuentro nacional, y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas sangrantes heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen.
   Los argentinos que amamos a esta Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha o la venganza. Nadie pretende el olvido, siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria, sirva para unirnos y no para ahondar el odio, la grieta y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años y sinceramente me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que hoy muchos improvisados tocadores de oído, imberbes ahora y espermatozoides en el ’76, pretenden reflejar a su manera y sin ponerse colorados.
   Han sido 41 años en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo, y aún se hace, con el enorme componente político de las ideologías, tan enfrentadas ahora como en aquellos tiempos del desprecio.
   No digo que sea necesario aquietar las pasiones, porque sería pretender un arco iris en blanco y negro. Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del respeto y de la grandeza de pensamiento, sin mezquindades ni autoritarismos.
   Pero sobre todo, dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección.
   Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
   Y jamás dejemos de recordar que el terrorismo de estado no se inició en 1976, sino que los argentinos lo vimos recrudecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.
   Procuremos honrarla sin olvidos y no permitamos que una gavilla de loquitos, derrotados y nostálgicos, nos vuelvan a poner en la cornisa, demasiado cerca del abismo.
   Ayer repudiaron a los milicos y hoy son golpistas…

LA MARCHA FEDERAL Y SU VERDADERO ROSTRO
   El abierto enfrentamiento entre la máxima dirigencia docente y la gobernadora de Buenos Aires adquirió trascendencia nacional, al extenderse el problema a la mayoría de las provincias argentinas.
   Detalles que algunos consideran secundarios pero que son parte esencial del conflicto, es el ingreso de las ideologías y el partidismo en este enojoso diferendo que tiene como rehenes a miles de niños en casi todo el país y la solución no se avizora cercana.
   Baradell, líder del alzamiento sindical, se reporta al kirchnerismo, más allá que su esposa sea legisladora por esa corriente en la provincia de Buenos Aires, creo, o en la ciudad autónoma.
   Y en Córdoba, bien sabemos que la conducción de la Union de Educadores es demasiado cercana y comprometida con los nostálgicos del poder, porque sus antecedentes políticos muestran una marcada simpatía con el kirchnerismo, al menos cuando ocupaban los cargos más elevados en el concierto nacional.
   Entonces, es para pensar que la marcha federal que convocaran, más que principios sindicales de los maestros, los motivos eran otros, como parte de esos curiosos movimientos que vienen desarrollando los no resignados a la derrota, los mismos que hablan de helicópteros, destituciones y otros mecanismos totalmente divorciados de la democracia a la que ofenden.
   La marcha federal, que para muchos docentes era una civilizada manera de protestar frente a la situación que padecen, fue más que nada y las imágenes, los discursos y los cánticos así lo certifican, una expresión partidista que alentó el quiebre de las instituciones como puerta de acceso a la recuperación de un poder que no supieron administrar.
   Una pena, porque las buenas intenciones de los docentes humillados y maltratados en sus salarios y en otros aspectos, se diluyeron al ritmo de expresiones golpistas, por parte de los mismos personajes que tiempo atrás, cuando eran poder, utilizaban para amedrentar y meter miedo a la oposición.
   Desvirtuar así una expresión pretendidamente popular y sindical, es aprovecharse de la buena fé de los luchadores en serio; de los gremialistas comprometidos con sus bases y no con las nostalgias.
   Las cosas retomarán su cauce normal, cuando los docentes, todos, entiendan que en su justa lucha, no necesitan ofender a la democracia que tanta sangre y dolor nos costara reconquistar.

DOÑA HEBE EMULA A HERMINIO IGLESIAS
   Si existe una manera de retener a doña Hebe y su verborragia cloacal y golpista mientras pregona su desprecio por Videla y compañía, seguramente está desvelando a los responsables de la campaña política de Macri.
   Solo dejándola hablar y cuidándola para que nadie la toque para evitar que se transforme en la víctima que los “K” están buscando, es suficiente para que la ciudadanía tome conciencia de lo que significaría un hipotético regreso.
   Es que los argentinos ya estamos cansados de soportar prepotencias, saqueos, vendedores de humo y ciertos ejemplares con vocación mesiánica, entronizados por la violencia y alimentados desde el Estado.
   ¿Sería capaz esa señora del insulto alevoso y de su ceguera hacia adentro, explicar la relación, por ejemplo, que tuvo con el general Milani?
   A lo mejor allí, es que acude a reconocer su ancianidad -que es respetable solo por eso- y la decrepitud de su razonamiento, si es que alguna vez lo tuvo.
   ¿Recuerdan lo del Rey de España al bolivariano Chávez, cuando lo interrumpía en su discurso?
   Lo más sano para la República, sus instituciones y la preservación de la democracia, sería que esa señora se llamara a silencio, antes de caer al reconocimiento de su deteriorada salud mental.
   Porque actualmente, ni estando loco a ningún argentino bien nacido se le ocurriría alentar cualquier acción que injurie el mandato de las urnas.
   De cualquier manera y por piedad, es para hacer propias aquellas palabras de Cristo en la cruz: “dejadlos, que no saben lo que hacen”.
   Pareciera que doña Hebe, pese al paso del tiempo, lleva en su cartera y aunque parezca un delirio, todavía con su llama el encendedor con el que una vez, Herminio Iglesias en el cierre de campaña del ’83, quemara aquel ataúd ante un millón de personas y el azorado pueblo argentino.
   Que alguien, por favor, le pida a la doña que la apague, porque pese a ser historia antigua, su costo será eterno.
   Y de arrepentimiento, ni hablemos …