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20 de octubre de 2019

S.L.B.: FESTEJEMOS HOY A QUIEN TODO LO PERDONA: LA MAMÁ - ¿DOMESTICAR AL PERIODISMO CON UNA "CONADEP" PARA ELLOS? - PROTOCOLOS Y CONSTITUCIÓN EN LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - FRACASO DEL GRADUALISMO MACRISTA - LA MEMORIA NECESARIA PARA UNA HISTORIA RECIENTE – CLARA NAUM OTRA VEZ EN CÓRDOBA - "BONUS TRACK": LA LEALTAD, ALCANCES E INTERPRETACIONES, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa difundido por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba. Esta fue la emisión n° 591 de “Síganme los buenos”.

Día de la Madre, la tengamos o no…
HOY  FESTEJEMOS A QUIEN  TODO  LO
MERECE Y QUIEN TODO NOS PERDONA        
   Es ella, la única, el ser que todo nos perdona aunque a veces nos haya hecho tronar el escarmiento en el patíbulo de su chancleta, la pena capital del tirón de orejas o ahora los deje sin televisor, les secuestre el celular y los aleje de la play por un par de días.
   La que imparte su justicia alejada de los códigos pero que lo hace desde el corazón sabiendo que en su rigurosa o permisiva aplicación de la ley no existen el dos por uno, las apelaciones del llanto, los arrepentimientos poco sinceros o el lloriqueo que busca enternecer.
   Es la que nos regala el mágico prodigio de la vida, nos quita los miedos, espanta las brumas y las sombras, comprende lo incomprensible y ahuyenta nuestras penas.
   Nada interesa si es casada o soltera, viuda o divorciada.
   Sus méritos como esposa, concubina o como le quieran llamar poco importan, porque esa mujer, por encima de cualquier vetusto o almidonado rótulo convencional, es Mamá.
   ¿Por qué será que teniendo desde el alma tanto para decir de ella las palabras nunca alcanzan?
   ¿Por qué será que sentimientos como el cariño, la admiración, el respeto, la lucha, la ternura o el amparo sirvan para sintetizarla?
   ¿Por qué una caricia, una lágrima, una mirada, un gesto cómplice o un recuerdo basten para que tengamos la certeza milagrosa de su presencia?
   Sabemos, y ella también lo sabe, que a la hora de estar junto a nosotros no existen los enojos, las barreras ni las lejanías.
   Y si abrumados por la angustia, buscamos un motivo que nos devuelva la alegría de vivir, más que a nosotros, en nosotros la encontramos a ella, así la tengamos o no.  
   Ese es el insondable, laberíntico y misterioso sortilegio de su amor, porque con ella tal sentimiento está mucho, muchísimo más allá de lo terrenal; de lo humanamente explicable. Y podemos conocerla o no -eso es lo de menos en muchos casos- pero estoy convencido que aquellos que no la conocen, lo mismo, al extrañarla, regresan a su cálido vientre, respiran por ella y miran por sus ojos.
   Vale recordar entonces unos hermosos versos de Isidoro Blastein.
   “Adiós Mamá.
   Hasta pronto.
   Trázame un sendero con tu voz
   y una estela luminosa con tu gesto,
   resérvame una gruta de ternura
   y guárdame un lugar en tu regazo.
   Yo llegaré hasta ti de cuando en cuando
   a conversar contigo sentado en las estrellas.”
   Vieja, ¡salud…!

En el terreno de los delirios
ESA PEREGRINA INTENCIÓN DE
“DOMESTICAR” AL PERIODISMO
   Los censores desde el fondo de la historia buscaron siempre acomodar el mensaje masivo de los voceros a su capricho y antojo, llegando a casos extremos de asesinar a quienes no aceptaban las imposiciones de divulgar lo que ellos o sus mandantes imponían.
   Pasaron largos años y siglos para que después de tantos intentos por imponer el mensaje único con éxito variado, surgiera cerca de nosotros un fantoche, exponente de humor escatológico, misógino y degradante, que en un desborde de imaginación y chupamedismo sugirió la creación de un organismo que neutralizara opiniones adversas al gobierno kirchnerista.
   Dady Brieva, el mal payaso en cuestión, pretendió quedar bien con quienes durante tanto tiempo pagaron con dinero de la gente, elevadas sumas para que se presentara en distintos escenarios con su humor barato, pendenciero y más conflictuado que la relación que mantenía hipócritamente con los otros dos integrantes de su terceto, otrora exitoso y convocante.
   Pero lo que buscaba este mamarracho disfrazado de gracioso, jocoso y burlesco, era que el Estado tomara a su cargo el control de la opinión que se vierte a través de los medios de comunicación, algo así como la implantación de un sistema de censura previa, que sólo podía ser divulgada si no contenía críticas al sistema o a sus personeros, calificar buscando los antecedentes de los periodistas.
   Por fortuna el extravagante personaje llegó tarde con su iniciativa porque apenas asomó como rumor, se levantaron las voces que con base en lo más sagrado de la democracia que es la libertad de pensamiento y de opinar, lo ubicó en el lugar de los despreciables caricatos, clown de cabotaje, saltimbanqui de los escenarios.
   Que agradezca este ridículo lametrastes de quienes ahora procuran retomar el poder por medios legítimos como lo son los votos, que a ningún periodista se le haya ocurrido en contrapartida, sugerir la creación de un sistema que, en salvaguarda de la salud nacional y popular, implantara la obligatoriedad de la rinoscopia anual para todos los integrantes de nuestra variopinta y veleidosa farándula.
   La verdad, creo que los periodistas saldríamos gananciosos…
   O ellos nos ganarían por varios nariguetazos de ventaja.

Megacausa del Registro de la Propiedad
PROTOCOLOS Y CONSTITUCIÓN, ALEJADOS
DE  SU  CORRECTA Y JURÍDICA APLICACIÓN
 
   La palabra protocolo puede definirse como un conjunto de reglas o normativas que nos dicen cómo actuar en ciertos procedimientos, aplicándose en distintas ciencias. En la salud, por ejemplo,  los protocolos permiten  tomar decisiones basadas en evidencia científica o  en “pruebas”, con la finalidad de evitar errores.
   En la naturaleza es conveniente seguir los protocolos, porque la verdad de la evidencia no se puede negociar sin arriesgarse a que nos pase factura.  Se me ocurrió extender la palabra a la Justicia  y a la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, pensando que seguramente un protocolo, también basado en la evidencia y los estudios de años, es  la Constitución Nacional cuando  establece que cualquiera que resulte sospechado o acusado de un delito debe ser juzgado para que pueda defenderse y no encarcelado sin juicio previo, por las dudas.
   También como protocolo  dispone que no deben existir comisiones especiales de jueces que tengan opiniones preestablecidas  sobre el tema y  que no se puede juzgar dos veces a la misma persona por el mismo hecho, todo para evitar equivocarse.
   No está claro por qué ningún elemento de este protocolo Constitución fue respetado en la causa del Registro,  invirtiéndose, por el contrario,  cada una de las recomendaciones,  por lo cual,  se encarceló a los imputados sin juicio,  una comisión especial se encargó de juzgarlos, y muchos  juicios se repitieron  más de una vez.
   En las acciones de los hombres los protocolos pueden ignorarse, la evidencia taparse y la verdad negociarse,  lo que  no significa que en algún momento, más tarde o más temprano, la Justicia pueda despertar  para pasar factura.

Llegó demasiado tarde
EL FRACASO DEL GRADUALISMO ES LO QUE
CASI  NOS CONDENA A LA DESINTEGRACIÓN
   Cuando casi cuatro años atrás Mauricio Macri accedió a la Presidencia de la Nación por el voto popular, lo hizo con suficiente apoyo y espalda política como para encarar la reconstrucción de un país asolado por la corrupción, los negociados y la rapiña y el aislamiento internacional.
   Y a grandes rasgos era inevitable un ajuste que sincerara la economía, que no escondiera realidades y aunque significara un duro golpe al bolsillo de los argentinos, era la única manera de comenzar a detener la demolición, luego vendría la remoción de escombros y en la parte final, la ansiada reconstrucción de un país asolado por los conflictos, las diferencias y los odios.
   Aquel pretendido equipo de gobierno calificado como el mejor en medio siglo resultó ser inoperante o timorato de aplicar los correctivos necesarios y naufragó en sus dilatados intentos por imponer un gradualismo inútil e improcedente porque el estado de gravedad institucional requería terapia de choque y no suaves paliativos.
   Forbes, la prestigiosa revista estadounidense, dedicó una columna sobre cuáles son los problemas económicos que azotan al país, comentando que la victoria de los Fernández en las PASO “virtualmente les garantiza a Alberto y a Cristina Kirchner ocupar la Casa Rosada luego de octubre” y explica que no fue una sorpresa porque hace más de un año que viene advirtiendo que el gradualismo, “un mantra para Mauricio Macri” es la fórmula para un desastre político. Los otros dos factores que llevaron al Presidente a este final fueron el peso argentino y el pedido de ayuda al Fondo Monetario Internacional. Dice que Argentina vio a muchos políticos ser arrastrados por el gradualismo.
   Y el columnista, de apellido Hanke, agrega que “las prescripciones del FMI resultaron ser la medicina equivocada. Para estabilizar el tipo de cambio de una moneda devaluada, ordena subir las tasas de interés. Con estas tasas la economía colapsa y con ella, la moneda que el FMI trata de estabilizar”.
   Luego cita a Roberto Barro, profesor de Harvard, para insistir sobre las consecuencias que tiene para un país acudir al Fondo: un mayor préstamo de ese organismo reduce el crecimiento de la economía, no trae inversiones y la participación en sus programas baja el nivel del estado de derecho y la democracia”.
   En el final el artículo se refiere a cómo reaccionaron los argentinos luego de los resultados del domingo de las PASO: “Están comprando dólares lo más rápido que pueden. Y completa con su solución para empezar a encauzar el rumbo: el peso debería ser reemplazado por el dólar y el gobierno argentino debería hacer lo que todos sus ciudadanos hacen en tiempos de crisis: dolarizarse. Es tiempo de que las élites en la Argentina se despierten y enfrenten la realidad”.
   Resumiendo, ese capricho de sostener un gradualismo que a nada bueno condujo, nos valió el deterioro de todo aquello que se pretendía poner en orden aunque las soluciones que anuncia y propone actualmente una oposición que quiere volver a gobernar, no tienen la seriedad que imponen las críticas instancias que vivimos los argentinos, porque si ellos tuvieron el poder en sus manos durante tantos años y nos llevaron a una situación de permanente emergencia en lo económico, es para volver a preguntarnos por qué, teniendo las mágicas soluciones que ahora pregonan, no las aplicaron en su momento cuando transitábamos por el tobogán hasta la casi desintegración.
   La presión permanente de la dirigencia sindical abiertamente comprometida con el justicialismo y conductores millonarios para legiones de trabajadores pobres, consiguieron debilitar aún más a un gobierno que no supo reaccionar frente a los paros salvajes, el asalto a las cajas de las organizaciones gremiales y la implantación de un estado de conflicto casi permanente.
   No se aprovechó todo lo que estatuyen las leyes para esos casos y al ceder terreno, provocaron el agrande de aquellos acostumbrados a la prepotencia y en muchos casos al vandalismo y al daño a bienes y propiedades que son de la comunidad.
   No se atacó a la pobreza creciente, que estaba muy por encima de aquella peregrina declaración que aseguraba que estábamos mejor que en Alemania, porque la manipulación de cifras estadísticas se había hecho parte del deporte nacional y popular.
   Es cierto que hubo un saludable retorno a la sinceridad a la hora de radiografiar la realidad del país, pero ese gesto no alcanzó para modificar conductas ni tendencias, sino que fue más el reconocimiento de la propia equivocación y el mal aprovechamiento del apoyo mayoritario de la gente, esa gente que aún ansía la recuperación del país, la cicatrización de las heridas y el reencuentro de los argentinos.
   No se obró al principio con la diligencia que imponían las graves circunstancias, y ahora sería aventuroso hacerlo, cuando la moneda echada a volar, aún está en el aire.

Aunque no siempre es bueno mirar hacia atrás
LA  MEMORIA  SUELE APLICARSE  PARA  EVITAR
AQUELLOS TROPEZONES CON LA MISMA PIEDRA
   Se dice que no es conveniente conducir un vehículo con la mirada fija en el espejo retrovisor, o sea mirando hacia atrás, aunque a veces en homenaje a la historia suele ser saludable mirar hacia el pasado en un intento de no repetir situaciones negativas o adversas.
   Por eso, cuando rescatamos de los recuerdos ciertas situaciones, lo hacemos aportando todo eso al archivo de la memoria, que como bien se sabe es el lápiz de la Historia.
   Es así que recordamos los 200 muertos de Cromañón, el medio centenar de víctimas evitables en el accidente del ferrocarril en Estación Once, los 180 muertos en las inundaciones de Lujan y La Plata, o los 12 muertos por los saqueos en Tucumán, sin pretender establecer una competencia de casos fatales.
   Se cerraron las importaciones, nos quedamos sin insumos, medicamentos, prótesis y nos quitaron los subsidios al gas, la electricidad y otros servicios y nadie se quejó. Se construyeron y pagaron rutas que llegaban al pie de montañas y no había túnel, se entregaron terrenos en Neuquen a los chinos según dijeron para una base científico militar.
   El costo de vida, la pobreza, la mortalidad infantil, la inflación y otros indicadores eran dibujos elaborados impunemente por el Indec y la inseguridad pasó a ser sólo una sensación impuesta por los malditos medios hegemónicos.
   Creció el narcotráfico, las fronteras argentinas eran un colador y se alzaban voces de protesta cuando a alguien se le ocurría reaccionar en defensa propia. La Sra. Kirchner vetó el 82 por ciento para los jubilados que seguían postergados, cientos de muertos siguieron cobrando jubilaciones y pensiones, calificaron a Milagro Sala como militante social al momento de defenderla mientras ella y su familia acumulaban riquezas.
   Hubo un fiscal que iba a presentar al día siguiente una denuncia contra un importante personaje del gobierno nacional, pero no llegó a concretarla porque de acuerdo con los dictámenes científicos, lo suicidaron.
   Le compramos por 6 millones de dólares a España una ristra de vagones ferroviarios que nunca sirvieron, el fútbol para todos nos salió más de seis mil millones de pesos entre 2009 y 2015, Hebe de Bonafini se asoció con un parricida para los sueños compartidos que terminaron en pesadilla, la agrupación Vatayón Militante es acompañada un par de veces por presos condenados a perpetua.
   En Fadea llenaron de militantes y no fabricaron ni un puto tornillo pese a la tecnología que anunciaron había sido dotada la planta, que en su tiempo fuera orgullo e inicio de la industrialización de Córdoba de la mano del brigadier Juan Ignacio San Martín.
   Todavía estamos pagando la nacionalización de YPF que nos iba a salir gratis, hay un exvicepresidente que vivía en una duna y truchó los papeles de un auto e intentó vender una imprenta del Estado, recordemos que los fondos de Santa Cruz nunca volvieron y que la ahorrativa Florencia tenía cerca de cinco palos verdes en su caja de caudales.
   En fin, contra aquellos que consideren a este comentario como un acto de gorilismo, que tengan la grandeza al menos de respetar la historia y ya que estamos, también a la memoria de la que tanto se habla.   Y entendamos que si tropezamos con la misma piedra otra vez, será por nuestra propia y exclusiva responsabilidad.
   Y allí aprenderemos entonces, cuando lleguen las consecuencias, que no siempre es malo ni riesgoso mirar hacia atrás.

Nobleza, fidelidad, honradez, rectitud, etc.
HOMENAJE AL  DÍA DE LA LEALTAD, QUE NO ES
PROPIEDAD DE NINGUNA CORRIENTE  POLÍTICA
   Las imágenes de aquel octubre del ‘45 nos traen otra vez a la memoria el fervor de la gente y los pies inflamados por la caminata, metidos allí en el agua de las fuentes de Plaza de Mayo sacudida por el grito que nacía desde el fondo de cada pecho. Es allí que con aquella remembranza nos invade una nostálgica y apartidaria admiración.
   Admiración por la convicción; por la lucha inicial contra una oligarquía terrateniente, latifundista, soberbia, ricachona, negrera y de nariz parada, casta que con frecuencia viajaba a Europa llevando su propia vaca en el barco para asegurarse la provisión de leche.
   Aquellos agobiados trabajadores de rostros y cuerpos cansados por la explotación, bolsillos exhaustos, esperanzas en vías de extinción y derechos impunemente vulnerados sin pudor y sin medida fueron los factores motivantes que marcaron el rumbo hacia la redención, cercana al milagro. Ellos y nadie más merecen quedar en la historia como legítimos forjadores de la lealtad: lealtad a sus principios, lealtad a su lucha, lealtad a su propio sacrificio; lealtad al valor inconmensurable de su compromiso con un ideal.
   Los argentinos a veces cometemos la imprudencia de alterar y devaluar básicos conceptos y algunos delirantes todavía pretenden convencernos que ciertos personajes, estén o no con nosotros, son más importantes que las instituciones o que la Patria misma. Ese deporte nacional de endiosar casi al voleo ha llevado a la desilusión de muchos, habituados a fabricar patéticos dioses de cartón, charlatanes iluminados con alma mentirosa y demagógica.
   A la lealtad -como muchos creen- no la inventaron Perón ni sus acólitos simpatizantes, aunque en la historia de los argentinos si recorremos esos intrincados laberintos de la memoria, es posible que no alcancemos a encontrar otro ejemplo comparable a la comunión de pensamiento que unía al viejo líder con los seguidores de sus postulados.
   La lealtad debe inclinarse hacia la honorabilidad de principios, hacia la ética, hacia la honestidad, hacia la sana y beneficiosa cultura de la productividad y la creación; del esfuerzo y de una actitud constructiva hacia la sociedad. Cuando lo que se impone es la generación de trabajo digno, no es positivo ni socialmente viable ser leales al bolsón, a la beca inmerecida, al subsidio politizado ni a ninguna expresión de dádiva o asistencialismo que son las credenciales con que se identifica el populismo y la senda más breve para llegar a la destrucción de la noble cultura del sacrificio.
   Lealtad es el inclaudicable y honrado cumplimiento de las leyes, la fidelidad a la verdad y el ejercicio del honor y de la hombría de bien. Lo contrario es politiquería no siempre barata y es el reinado de la pobreza disfrazada de abundancia porque la historia, nuestra historia de siempre nos enseña y a veces con secuelas de dolor, que los espejismos nos vienen saliendo demasiado caros. La lealtad a principios básicos de convivencia, es la mejor garantía que tenemos para recuperar todos los valores que se han ido perdiendo por los caminos de nuestra propia historia de desencuentros.
   La lealtad no es invento de nadie, ni es himno o estandarte de ningún político.

   La lealtad es simplemente una honesta manera de pensar y de vivir.

10 de diciembre de 2018

Memoria …

EN  AQUELLAS  URNAS  DE 1983
QUEDÓ SEPULTADA LA MUERTE
   Al auscultar en los meandros de la memoria se entremezclan en una vorágine alocada demasiadas vivencias y evocaciones que configuran una especie de caos mental, pero que resulta útil a la hora de entrelazar acontecimientos que son la base de la historia. Los días oscuros de la dictadura, las noches sonoras de bombas, las sombras sigilosas de quienes buscaban esconderse y de los otros, los que salían de cacería con su uniforme de impunidad.
   Las acciones y las omisiones de los que tiempo atrás sacaron de su silencio a los cuarteles para empujar a sus habitantes a la instauración de un abismo al que muchos sin juicio ni defensa fueron condenados, fue la rémora histórica que luego con los años se pretendió negar con intenciones de volver como si no hubieran sido culpables de nada.
   Habían enterrado su paternidad en el terrorismo de Estado, nacido del infame maridaje político entre una bataclana y un brujo.
   Era aquella estructura de un populismo que nos enterró en la mediocridad, la que se instaló al servicio de un proyecto caduco que se opuso al desteñido poder militar que frente a la derrota en una guerra, con soberbia pretendió utilizarla como garantía para la eternidad en el poder.
   La sangre por Malvinas es aún tan dolorosa como la derramada en una y otra vereda durante los años negros del desgobierno militar, lo que no significa reivindicar aquello de los dos demonios sino de respetar integralmente la historia y sin dejar interesadas fisuras.
   Ciertos grises personajes de nuestra historia reciente después apelaron a la desmemoria, quemaron un ataúd y allí cremaron su propio futuro inmediato, frente a un oponente austero aunque cerebral que sin apelar a la demagogia ni al recurso de las promesas incumplibles, le bastó con recitar el preámbulo de nuestra Constitución para rezar una oración cívica inolvidable. 
   Ya a mediados del ’83 existía enmarcada en las tinieblas del miedo que nos supieron imponer, una tendencia hacia el fortalecimiento de un alfonsinismo casi subterráneo y vergonzante que crecía en forma paralela al misterio que inspiraba.
   Las urnas de 1983 fueron el pudridero sepulcro para la muerte.
   Recuperada que fue la Democracia ni uno -la casta militar- ni el perdedor a través del voto, se resignaron al saludable regreso a un sistema que aún perfectible es el mejor. La historia refiere cuán dolorosa ha sido para cualquiera en tiempos idos, la pérdida del poder pero por encima de tal valor intrínseco, está el otro, el de perder los instrumentos que entre otras cosas llevan al enriquecimiento con mínimo esfuerzo.
  Han pasado 35 años desde aquella señera fecha en que Raúl Ricardo Alfonsín abrazara con su victoria el compromiso de, al menos, cumplir con aquellos sencillos postulados de nuestro preámbulo constitucional.
   La República se sostuvo y funcionaron sus instituciones.
   La unión nacional dejó de ser una utopía, aunque se deben superar abismos ideológicos que la condicionan y postergan; el afianzamiento de la Justicia no es una quimera y la alcanzaremos cuando el poder le permita caminar sin sus endebles y malditas muletas de la dependencia; la paz interior se fortalecerá cuando nos hermanemos como ciudadanos aunque adversarios pero no enemigos; la defensa común será una lógica consecuencia de esa paz; el bienestar general llegará el día que consolidemos al respeto como valor innegociable y al arribar a esos objetivos tendremos asegurados los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar nuestro suelo.
   Seamos entonces patrióticamente agradecidos.
   Cuidemos y respetemos a la Democracia que es garantía de libertad.
   Sin ellas, a todo esto y al preámbulo no lo hubiéramos podido siquiera mencionar.
Gonio Ferrari


25 de marzo de 2018

UN ANIVERSARIO DE 44 AÑOS Y NO DE 42 - EL PIROPO CALLEJERO ¿A UN PASO DE SER "ACOSO"? - CUESTIONAN A LA EVENTUAL REEMPLAZANTE DE GILS CARBÓ - MEGACAUSA Y ANTICORRUPCIÓN - LOS PERIODISTAS, EL TERRORISMO DE ESTADO Y LA DICTADURA - LA BASURA REBELDE INTENTANDO QUEDARSE - ZANNINI Y D'ELIA EN LIBERTAD, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 de Radio Universidad de Córdoba, el domingo 25/03/18
 LEJANO Y RUIN 24 DE  MARZO
DEL ’76 Y EL TERRORISMO DE
ESTADO QUE NACIÓ EN EL ‘74
 
   Parece mentira ya pasaron 42 años desde aquella noche que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas interrumpió la legitimidad de un gobierno que pese a sus carencias y errores era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo, de terror, de terror a dos puntas como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar la teoría de los dos demonios sino la honesta y sincera enunciación de la realidad.
   Las enormes ventajas aprovechadas por el terrorismo de estado que en honor a la verdad nació allá por 1974 de la mano del funesto Lopez Rega con el silencio de Isabel Perón y sus seguidores, terminaron con una o dos generaciones de argentinos, románticos e ilusos patriotas para unos y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre.
   Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado para darnos cuenta que la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y a la destrucción del país.
   Es cierto eso de no perder la memoria porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando sea una memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo se dijo que había llegado la hora de la recuperación nacional y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen. Los argentinos que amamos a esta Patria, nuestra Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha y la venganza. Nadie pretende el olvido siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria sirva para unirnos y no para ahondar el odio y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años que me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que ahora muchos improvisados tocadores de oído que desde su ignorancia o fanatismo pretenden reflejar sin ponerse colorados. Fueron 42 años o mejor 44 y algo más en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo y aún se hace con el enorme componente político de ideologías, tan enfrentadas igual que en aquellos tiempos.
   No digo que sea necesario aquietar las pasiones porque sería pretender un arco iris en blanco y negro.
   Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del respeto y la grandeza de pensamientos sin mezquindades ni autoritarismos, pero sobre todo dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección.
   Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
  Y jamás olvidemos, bien vale repetirlo una vez más, que el terrorismo de Estado no se inició en 1976 sino que los argentinos lo empezamos a padecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.


LOS LEGISLADORES YA SON MAYORCITOS
COMO PARA COMETER ACTOS INFANTILES
  --¡Me dijo potra!
   --¡Me dijo que me partiría como a un queso!
   --¡Me dijo que en medio turno nos matamos!
   --¡Me dijo Mami amamántame!
   --¡Me dijo torturadora del bidé!
   --¡Me dijo juguemos al teto!
  
   ¿Imagina alguien la cara que pondría el policía de la esquina (cuando lo hay) en el momento de recibir una “denuncia” como cualquiera de esas?
   Realmente hay que estar muy al garete para intentar que un Congreso Nacional con otras preocupaciones y urgencias mayores como lo es el nuestro, gaste tiempo y capital político para debatir una cuestión tan liviana como lo es intentar que la ley regule ciertos comportamientos mayormente masculinos que afectan al pudor de ellas, aunque casos hay en que son ellas las piropeadoras con expresiones tan lascivas como ¡qué ojazos!” o “espero que tu mujer no sea celosa” o ya subiendo el tono y la imaginación “¡qué tabla de lavar!” o “¡qué paquete de café…!”
   Porque el problema no son el texto de lo que se elabore ni el articulado que incluya las penalidades para quienes una vez comprobada la comisión del hecho y haber enfrentado a un Tribunal, reciban la condena respectiva.
   Carece también de relevancia la “cantada” sospecha que esto salta a la luz como una nueva cortina de humo que desvíe la atención de la gente para que deje de preocuparse por pavadas como la inflación, la desocupación, las importaciones o la suba del dólar, de la nafta, de los precios de los comestibles, de los medicamentos y de los servicios.
   Las feministas que no se contentaron con su actitud frente al debate sobre el aborto, ya enarbolan una nueva bandera de “sumisión al macho” amenazándolo con hacerle tronar el escarmiento y romperle sus partes pudendas, cuando osen ensalzar bellezas femeninas apelando a un lenguaje que no sea el que se aplica en la diplomacia, en Versalles o en las religiones.
   Lo más gracioso de todo es que la mayoría de las “ellas” por citar sólo un ejemplo, jamás dejarían de pasar por una esquina céntrica dominada por hombres a quienes ya a la distancia identifican como posibles ofensores, porque el piropo es muchas veces una caricia para el alma en cuanto a las bonitas, y una inyección de autoestima para las menos agraciadas. Ergo, el piropo es valioso e imprescindible.
   Frente a una ley incuestionablemente inaplicable por su propio espíritu y por lo inoportuno de su aparición en la escena nacional, lo mejor es tomarlo con la liviandad que merece, sin entrar en consideraciones técnicas o jurídicas que hablen de derechos, de obligaciones o de conductas porque son otras las urgencias que apremian a los argentinos.
   Para colmo el legalizado engendro tendría su origen en Córdoba, donde el paso del tiempo no ha logrado eclipsar la graciosa figura de Fernando Albiero Bertapelle, “Jardín Florido” para los memoriosos, quien hizo del requiebro una religión urbana a la que los apóstatas de siempre le faltaron el respeto convalidando un injusto olvido. Uno de los hechos lamentables fue que la autora de hermosas mayólicas con la figura de Bertapelle, doña Nélida Baraldi, no encuentra el destino que tuviera una de esas obras, que en nombre del entonces intendente Giacomino retiró de su hogar-taller gente de Ceremonial de aquella administración y “nunca más se supo”.
   Además como si hicieran falta maledicencias, hicieron escuchar su desaprobación a la figura y la memoria de “Jardín Florido” algunas damas que lo consideraron una especie de “adelantado” en acosos, como si el veterano vecino de Alta Córdoba hubiera aplicado vocabulario inconveniente para sus piropos.
   El mecanismo de la consideración del anteproyecto de ley de censura a la lisonja o adulación, como le quieran llamar, ya está en movimiento y ha generado el debate popular con una enorme mayoría que asume el tema como una afrenta a la inteligencia de la gente por el hecho de marginar con tan infantil y desubicado motivo, la consideración de otros proyectos que demandan urgente atención.
   Prohibir o “regular” los piropos no nos cambiará la vida ni nos hará más buenos o peores de lo que somos.
   Simple y lamentablemente, le mostraremos al mundo que en Argentina hay legisladores con suficiente tiempo libre como para malgastarlo tan penosamente y con absoluta impunidad, en nombre de la democracia... o del feminismo.
   Y eso si que es imperdonable.

HACIA UNA NUEVA PROCURADORA
   El presidente Mauricio Macri comentó que propondrá para la Procuradoría General de la Nación, en reemplazo de la jubilada Gils Carbó, a la Dra. Inés Weimberg de Roca, integrante del tribunal superior de la ciudad autónoma de Buenos Aires y supuestamente, si de política hablamos, del “palo” del jefe del Estado.
   Es increíble el poder de rechazo que tienen algunos sectores de la sociedad cuando se trata de considerar conductas o antecedentes de cualquier candidato, porque en lugar de cuestionar, por ejemplo, la idoneidad funcional, la calidad profesional, sus antecedentes financieros o cualquier otro rasgo de su personalidad, se las toman con la familia o con los amigos del candidato o de la candidata.
   Como si la conducta de algún familiar fuera un válido antecedente, se han escuchado voces y opiniones que descalifican o al menos pretenden hacerlo, a la Dra. Weimberg de Roca por estar casada  con un ex  diplomático a quien le tocó ser embajador de las dos últimas dictaduras: Eduardo Roca.
    Ocupó esas importantes funciones ante la OEA en 1966 y representando a nuestro país ante el gobierno de los EE.UU. y más tarde, en 1982 ante la Organización de las Naciones Unidas
   Hay actitudes que se descalifican por sí solas, porque el hecho -y quiero poner un ejemplo que no es ofensa ni mucho menos pero que es penosamente real- que tal persona sea gay, no obliga a que su hermano, su tío o su sobrino también lo sean.
   Es como cuando vemos a un borracho en la calle, promoviendo escándalo, y demos por sentado que toda su familia está inclinada al exceso etílico.
   En ese sentido los argentinos seguimos con esa malsana costumbre de condenar al prójimo por su portación de apellido o de parentesco.
   Porque hay otras maneras de calificar, pero suelen ser complicadas y no al gusto de quien pretende embarrar conductas ajenas.

MEGACAUSA Y ANTICORRUPCIÓN
   En el inicio del año Judicial la Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba anunció la puesta en marcha del “Observatorio de Causas Anticorrupción y de Interés Público”. Es de esperar que este Organismo  tome a su cargo lo que el frustrado Fuero Anticorrupción dejó pendiente. 
    Si de “observar” hablamos, se me ocurre desde ya una tarea: En la causa del Registro de la Propiedad se plantea una contradictoria dualidad cuando se advierte que los  acusados por millonarias estafas son ciudadanos comunes sin fortuna, mientras que altos funcionarios con abultados patrimonios alcanzados en los últimos años, no son ni siquiera citados.
   Cuando se analiza que la mayoría de los imputados no ocupaba puestos de jerarquía que posibilitara los negocios endilgados, se advierte que los que manejaban el poder y la información están libres de cualquier sospecha. Cuando se percibe  que el grueso de los juzgados ni siquiera han sido acusados, mientras los funcionarios expresamente señalados por los testigos jamás han pasado por  Tribunales.  
   Y finalmente, cuando se reflexiona que los primeros, son condenados argumentando la íntima convicción de una comisión especial de jueces, y que con la misma íntima convicción  absuelve o  sobresee a los segundos.  
   Algo no  concuerda con lo proclamado en la Constitución.  
   Vaya que es necesario observar, y leer, y pensar, y razonar, y todo lo que sea necesario, para que las decisiones y los fallos en esta causa no se ajusten a la cara ni al nombre del cliente, sino a lo que estrictamente manda la ley.

NOSOTROS LOS PERIODISTAS Y LA DICTADURA   
   En estos últimos años la sociedad cordobesa y con expectativas más allá del ámbito nacional, asistió al juzgamiento y duras condenas a varios militares e integrantes de otras fuerzas de seguridad acusados por delitos aberrantes perpetrados durante la década del ’70.
   Naturalmente no estuvieron solos y como siempre, contaron con la complicidad de civiles amigos, seguidores, soplones y no hay que negarlo, la cercanía de algunos personajes vinculados con los medios de comunicación.
   Buena parte de la Iglesia colaboró con su silencio.
   Buena parte de la comunidad aportó su cuota de miedo.
   Algunos sectores políticos mostraban indiferencia.
   Las empresas periodísticas acataban sin chistar el manual de estilo, la censura y los aprietes telefónicos que les imponían los militares.
   Si hasta prohibieron una historieta: Lindor Covas, un gaucho matrero, mujeriego y enemigo de la autoridad.
   Le hicieron cambiar el nombre artístico al Soldado Chamamé porque se sentían ridiculizados y ofendidos.
   Alberto Olmedo no pudo hacer más el Capitán Piluso, porque desde la cúpula gubernamental sostenían que un militar no podía andar armado con una gomera.
   Los periodistas debíamos caminar entre las dos veredas, apretados por ambas: nos tocaba ir a retirar los “partes de guerra” que dejaban montoneros, erpianos y otros en los baños de algunos bares o bajo el banco de cualquier plaza, como asimismo asistir a las conferencias de prensa que ofrecían autoridades del ejército o de otras fuerzas de seguridad. Desde ambos bandos -aunque no lo dijeran- seguramente estábamos sospechados de trabajar “para los enemigos”.
   Escribíamos a conciencia lo que veíamos, pero después en muchos casos se publicaba otra cosa.
   Y cuando aparecían las listas negras de distintos orígenes, algunas reales y otras fabricadas maliciosamente, estábamos allí  los periodistas y no los empresarios de los medios de comunicación, para muchos de los cuales éramos solamente un número de legajo y un sobre a fin de mes.
  Y ante los dictadores, una moneda de cambio que asegurara su impunidad y su prosperidad.
  La tarea de investigar la actuación de los medios periodísticos durante los oscuros tiempos del desprecio, aunque sepa que es un sector poderoso, es una deuda pendiente que ahora, hoy, la Justicia tiene con la sociedad y aquellos medios o mejor dicho sus dirigentes de entonces, la obligación de la autocrítica..
   Muchos de esos medios que claudicaron y agacharon la cabeza sin pudor, ahora son leones lo mismo que los “descolgadores de cuadros” que con gran sentido del oportunismo supieron aprovechar el ocaso militar.
   Claro.
   Ya no había riesgos, no tenían fierros y tampoco soldados.
   Muchos exponentes de eso que ahora llaman moderno periodismo y “periodismo militante” -direccionado hacia un solo objetivo que curiosamente no es la objetividad- pretenden actualmente y tocando de oído, enseñarnos cómo se vivían aquellos tiempos dentro de nuestra profesión y para colmo con cierta desfachatez de juzgarnos con rigor, sin testimonios válidos y sin el pudor del respeto.
   Los periodistas de aquellos tiempos, de los cuales no somos tantos los sobrevivientes por eso de la edad entre otras cosas, tenemos la tranquilidad de conciencia como para enfrentar a los imberbes que pretenden hacernos digerir una historia que inventaron, víctimas de su propia ideología al servicio de la que trabajan y divulgan.
   ¿Será por eso, entre otras cosas, que al sostener que el terrorismo de estado nació durante un democrático gobierno peronista, la Unicameral del cordobesismo haya cancelado un encuentro público con la gente, que nos tenía como expositores a un par de periodistas que vivimos todo aquello y nadie nos lo contó?
   Es para ser mal pensado, porque así es la realidad.

BASURA REBELDE QUE QUIERE QUEDARSE

   Así como los empresarios de nuestro deficiente transporte urbano se hacen los osos con el estrepitoso mal servicio que prestan hasta que llegue el día de la consagración de un nuevo aumento del boleto, casi lo mismo se me ocurre que está pasando con la recolección de residuos domiciliarios en la ciudad.
   No es una apreciación caprichosa y basta con recorrer tanto el centro como cualquier barrio, a la hora que a usted se le antoje, para encontrarse con ese insalubre paisaje de la basura desparramada después de la indiferencia de los hombres y la famélica costumbre de tantos perros que andan sueltos.
   El servicio de la basura se ha venido deteriorando porque los empresarios responsables de esa operativa hacen lo mismo que sus colegas de las empresas de ómnibus: degradar las prestaciones para hacerlas rentables, hasta que el poder concedente afloje a esas presiones e instituya una nueva afrenta a los cordobeses.
   O mejor dicho dos injurias, porque una es el transporte de pasajeros que cada día se hace más deficiente porque sus responsables regulan las frecuencias para hacer rentable el negocio, y la otra porque los concesionarios de la prestación aguardan el seguro reajuste que les posibilite seguir embolsando fortunas con el menor esfuerzo y la dedicación a los vecinos, obligados sostenes de ambos negocios sólo beneficiosos para sus empresarios.
   Se están negociando seguramente en materia de recolección de residuos las renovaciones de contratos, sumas mediante que de solo verlas asustan por lo abultadas, pese a lo deplorable del cometido que no cumplen.
   Y con el transporte ocurre otro tanto: tenemos por lejos el transporte urbano más caro del país, que por lo general mucho dista de ser al menos correcto.
   Ya cambiarán las cosas por un tiempito, cuando se establezcan y se suscriban los nuevos contratos de la basura por montos exorbitantes y suficientes para que Cotrequito haga otro video bailando de felicidad mientras miente por obediencia debida, que el servicio es correcto.
   En el transporte aumentarán dos o tres frecuencias como para calmar a los más exaltados y frustrados pasajeros, hasta que los chicos malos de la UTA adviertan que los de la FETAP la embolsan desmedidamente y tomen de rehenes a los pasajeros para apoyar sus caprichos.
   Y la rueda seguirá girando, porque esta es la historia sin fin, que ya la hemos padecido.

ZANNINI Y D’ELÍA EN LIBERTAD Y LA PROVOCACIÓN
   Por esos insondables misterios y vericuetos que encierra la aplicación de la Justicia en nuestro país, que por allí proteje más al delincuente que al ciudadano honesto entre tantas otras particularidades, ya están libres aunque no de culpa y cargo dos personajes nacionales & populares de los últimos y tortuosos tiempos de nuestra historia reciente.
   Uno, el que aspiraba a suceder al bueno de Aimée Boudou y el otro, que pretendía llegar a la presidencia del país partiendo desde su base política e ideológica de prepotencia, alimentada en su momento desde el poder para hacer el trabajo de zapa al actual gobierno nacional.
   Los dos de la mano, Zannini y D’Elia dejaron los barrotes y tomaron el camino de la libertad al menos momentánea porque no se han detenido las causas en las que están involucrados.
   Zannini, al menos es lo que me pareció advertir, optó por una medida exposición pública, limitándose a las congratulaciones de sus seguidores entre los que estaban familiares de la ex Sra. Presidenta y otros personajes, mientras que D’Elía, fiel a sus principios patoteros, no perdió oportunidad de encarar a todo micrófono o cámara de TV que se le arrimara para reiterar su patético estilo de prometedor de calamidades y de incitador a la violencia para la toma del poder.
   En suma, dos libertades que a sus beneficiarios mucho  agradan porque debe ser complicado eso de ver cada mañana el sol apresado por los mismos cuadritos.
   Pero lo más importante de la situación, es que pese a todo es para tomar conciencia que la Justicia todavía existe para todos… y todas y que las causas no se detienen y llegarán hasta el momento de la culpabilidad o la inocencia.

   Pero siempre, a la sombra de esa señora con los ojos vendados que a veces sabe ver pese a eso, con lo que está asegurada esa enorme ventaja que por sobre el autoritarismo y la prepotencia, todavía se respira en ese aspecto el saludable aire de la democracia.