13 de octubre de 2015

Falta de argumentos ---------

¿PUBLICIDAD POLÍTICA O LA
INSTAURACIÓN DEL MIEDO?



“Vivimos en  un  tiempo  muy, muy ingenuo. Por 
ejemplo, las personas compran  productos cuya 
excelencia es anunciada por los mismos que los 
venden. Me  parece una prueba de ingenuidad”.
La  cita tiene su tiempo y es de Jorge L. Borges, 
anglófilo  declarado,  a lo que no hay que temer: 
Dieguito Maradona también  ha  pasado a serlo.

   Todo indica que al promesómetro de las variadas corrientes políticas le fallaron las pilas o estamos frente a una penosa falta de argumentos, como para convencer al electorado de las bondades que cada una exhibe como “mercadería” a ser votada el 25.
   Ya pasamos la etapa de la simbólica y almidonada seriedad que a todos mostraba como duques británicos, recorrimos la siguiente que fue la de descalificar al adversario de cualquier manera incluso sin dejar de lado alusiones a problemas físicos, luego vino algo parecido a “tomar envión” como que todos se sintieron ganadores, hasta caer a un miserable final donde el distintivo argumental es la instauración del miedo.

 Los grandes pensadores alguna vez se refirieron al miedo y James Froude lo definió como “el padre de la crueldad”, en tanto Octavio Paz sostuvo que “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo” y Hugo Wast fue terminante: “Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo pues se despertará teniéndote odio. Si quieres que te quieran no te hagas temer”. 
   Mientras en el cantero central de esta ancha avenida política desde el poderoso sector de la omnipresente propaganda oficialista -que pagamos todos- se agita el fantasma de la desaparición del festival de planes y subsidios y se hace hincapié en la Asignación Universal por Hijo transformando sospechosamente al beneficiario en rehén, desde una de las veredas opuestas las advertencias están centradas en el caos económico y social que sería emergente de la continuidad del modelo.
   En la acera de enfrente optaron por un falso tonito moderador aunque desafiante, apelando a que se sigan peleando entre los otros y esos tres protagonistas dejaron al margen en una actitud ideológicamente discriminatoria, al resto de los competidores y en especial a la izquierda legítima que no debe confundirse con la disfrazada de tal, que con su pasado violento vive en Puerto Madero.
   Las propuestas llegan a tal grado de delirio en muchos casos, que no tardan en mimetizarse entre sí conformando un intragable cóctel de utopías.
   Es como si se hubiera suscripto un repudiable pacto decretando la muerte de la lúcida confrontación de ideas; del frente a frente sin injurias pero con esperanzas; de llegar a la ilusión de compartir proyectos si de mejorar la calidad de vida de la sociedad se trata; de pelearla cada uno desde su propia trinchera baleando al enemigo y no al compatriota, pero sepultando esta estúpida costumbre de inspirar miedo como arma proselitista.
   No es la primera vez que se hace necesario recordar que desde hace tiempo los argentinos hemos eliminado al vidrio de nuestras costumbres alimentarias.
   La mayoría del electorado piensa, evalúa -unos con la mente, otros con el corazón y muchos con el bolsillo- y analiza la realidad con el grado de íntima honestidad que cada uno puede lucir, apelando tanto al presente como a la memoria, haciendo un guiño a un futuro demasiado cercano.
   Ese es el camino hacia la madurez del pensamiento que volvimos a recorrer desde el ‘83 cuando naufragaron la capucha, el secuestro extorsivo, la tortura y la muerte que dividieran tan penosamente a los argentinos en aquellos años de plomo y de sangre hermana.
   Que ahora no sea el miedo, de aquellos viejos y espantosos miedos que nos desvivimos por superar, lo que profundice la grieta que el autoritarismo y la sensualidad del poder insisten en fortalecer, por lo que ahora vemos, desde todo el arco ideológico en tiempos que debieran sacrificarse por la pacificación y la serenidad de los espíritus.
   Y tomar en cuenta la sentencia de Publio Siro: “Nadie llegó a la cumbre acompañado del miedo”.
Gonio Ferrari

   

   

11 de octubre de 2015

S.L.B.: 11/10/15 - ÉXITO SATELITAL ARGENTINO - LA POLICÍA DECORATIVA NO SIRVE - TRÁNSFUGAS PROVINCIALES - NUESTRA SELECCIÓN DE FÚTBOL - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - CUNITAS, UN PLAN PARA EMBARAZADAS - RESPETO POR LA VEDA - URBANAS MOLESTIAS NOCTURNAS, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 11-10-15 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

OTRO SATELITE ARGENTINO EN EL ESPACIO


   La Estación Terrena Benavídez de Arsat dirigió en forma exitosa la última de las cinco maniobras de apogeo, lo que permitió que el segundo satélite de telecomunicaciones argentino llegara a órbita geoestacionaria, según lo informó la empresa que lidera Matías Bianchi.
   La órbita es casi circular y está ubicada en el plano ecuatorial, a unos 36 mil kilómetros de distancia de la Tierra, quedando el aparato en control desde la Estación Terrena Benavídez.
   En detalle, el proceso consistió en que el Arsat 2 se desplazara en primer momento en una órbita de 250 kilómetros de perigeo -el punto más bajo-, hasta llegar a casi 36.000 de apogeo -el punto más alto-, cerca de donde se sitúa actualmente.
   Así, el aparato se ubica como un transmisor en la punta de una elevadísima torre virtual, para irrigar su señal a un extenso territorio panamericano desde un punto fijo sobre la Tierra, geoestacionario, al girar en un período de 24 horas igual al del Planeta.
   Todos los subsistemas de propulsión y autocontrol del satélite funcionaron correctamente, celebró la veintena de técnicos e ingenieros que vivieron pendientes del aparato desde su lanzamiento el 30 de setiembre, de la base Kourou, en Guayana francesa, al igual que hicieron con el Arsat 1.
   Todo un verdadero orgullo para los argentinos, lo que nos hace recuperar algo de terreno perdido en materia de tecnología en los últimos años.
   Sin restarle lo más mínimo de importancia al acontecimiento científico, no están muy equivocados aquellos sectores postergados que reclaman del poder, la aplicación del buen sentido cuando se trata de prioridades.
   En tecnología satelital avanzamos y merece el aplauso, pero bueno sería también que aplaudiéramos, por ejemplo, la derrota de la pobreza.

LA POLICÍA DECORATIVA NO SIRVE



   Es obvio que la policía está en la calle como brazo armado de la ley, o sea que en buen romance, está para hacerla respetar y si es posible, prevenir para que no la violen. De lo contrario, si se trata de una fuerza sólo contemplativa o parte de la escenografía callejera, no estaría justificando su razón de ser.
   Y eso parece estar ocurriendo en esta Córdoba sorprendente, porque en las narices de los efectivos se transgrede alegremente ese código de convivencia que es el respeto, violando la ley y sin que haya quien le haga entender al poder eso del pleno e innegociable ejercicio de la libertad. De la libertad de informar; de la libertad de trabajar; de la libertad de adherir o no a movimientos de protesta por el motivo que fuera, sin restarle validez a los argumentos que se puedan declamar.
   En una reciente manifestación de taxistas dos periodistas de calle -Javier Sassi de Radio Suquía y Leonardo Guevara de Radio Mitre- que pese a su juventud llevan años haciendo esa pesada tarea con responsabilidad y honesto equilibrio, fueron amenazados y agredidos por algunos manifestantes, solo por estar documentando el ataque contra taxistas que al no adherir a la protesta, ejercían su libertad de trabajar.
 
  Sería de lo más normal la situación por lo reiterada en nuestras calles, si no fuera que tal acción -doble delito- se perpetró a la vista de efectivos policiales que optaron por la actitud más fácil y menos legal: instar a los periodistas a dejar de cumplir con su tarea, practicar el vistagordismo y aquí “no ha pasado nada”.
   Se plantea entonces para el periodismo la alternativa de castigar con el silencio a los taxistas y no cubrir sus demandas, extendiendo tal temperamento hacia el fútbol o cualquier otra actividad, cuando son blanco de agresiones o en las masivas concentraciones gremiales donde la prohibida, peligrosa y tolerada pirotecnia tiene como apuntado destino a los hombres de prensa para evitar que trasciendan las salvajes actitudes delictivas.
   En ese caso, sería perder a manos de los autoritarios y patoteros, la cotidiana batalla por informar.
   Y esto seguirá sucediendo, y los gremios volverán a la hipócrita y reiterada actitud de pedir disculpas, cuando es desde allí que los malos dirigentes exacerban los ánimos creyendo ser más valientes o “carteludos” al incitar a la violencia.
   Ejemplos tenemos por decenas y mientras la policía por obediencia debida al poder provincial, siga asumiendo ese lamentable rol decorativo en las manifestaciones en lugar de aplicar la ley, no nos asombremos si se entroniza ese perverso modelo de mirar hacia otro lado mientras esa ley es burlada.
   La tarea periodística bien se sabe que tiene sus riesgos que es necesario asumir, o dedicarse a tareas menos comprometidas como por ejemplo la jardinería, el tarot o el bordado.
   Que no sea el Estado con su displicencia el que empuje a los hombres y mujeres que abrazaron la vocación de informar, el responsable de una claudicación que el conjunto de la sociedad no merece.
   Una ciudad como la nuestra, sin periodistas de calle y con policía ornamental, se transformaría en el reino de la impunidad, indeseable consecuencia de la que lamentablemente no estamos tan lejos.

TRÁNSFUGAS PROVINCIALES


   No importa si fueron dos, tres, cinco o serán más con el paso de los días, porque tan solo un caso ya merece ser calificado como oportunista y ventajero, en esa enfermiza práctica del transfuguismo en política.
   Observado desde afuera, son casos muchas veces alimentados por el desagradecimiento que lleva a ese canibalismo que corroe las bases de cualquier movimiento con base ideológica.
   O no fueron tan fuertes las convicciones iniciales que llevaron a abrazar ciertas conductas y procederes, o la ambición de poder lleva a los tránsfugas a especular más con las encuestas que con su propia conciencia.
   Apenas nuestro retornado gobernador electo detectó un caso firmado, resuelto y anunciado, se apresuró en adelantar que cualquier otro que asumiera esa actitud -que en realidad es un maquillaje de la traición- quedaba relegado de sus planes en el inminente futuro provincial.
   Parece haber surtido efecto la advertencia, porque más de uno buscó micrófonos y cámaras para jurar que no estaba entre los infieles y perjuros al compromiso contraído hace años.

  Las tentaciones vienen con ropajes diversos, anzuelos tanto para vivillos como para incautos de esos que se creen pícaros, aunque alguna vez hayan comprado vidrios de colores creyendo que eran brillantes.
   Porque cuando las promesas vienen fogoneadas bien desde arriba, es como si les adornara la certeza de su cumplimiento, y la historia nos ha enseñado -y nos sigue enseñando- que no siempre es así, de lo cual se avivan y nos avivamos cuando ya es dolorosamente tarde.
   Un dirigente puede tener sus virtudes mezcladas con los defectos de cualquier mortal, y es quien lidera a las masas que lo siguen, lo apoyan y comulgan con sus ideales, aunque tenga enemigos y detractores.
   Pero el simple hecho de compartir proyectos e ilusiones es lo que nos fortalece en el compromiso de la lucha contra cualquier adversidad.
   Claudicar en tales principios no es tan solo una pérfida actitud de deserción, sino la confesión pública de un rotundo fracaso como persona.
   Porque no respetarse íntimamente, me suena que es más penoso que no inspirar respeto.

NUESTRA SELECCIÓN DE FÚTBOL


   Debo confesar una vez más que de fútbol conozco poco y nada, salvo que me encanta ver un buen partido porque es un  deleite visual cuando allí descubro armonía, solidaridad, respeto por el adversario y ansias de triunfo.
   Cuando jugaron hace pocos días las selecciones de Argentina y de Ecuador, me senté frente a la tele con el objetivo de establecer, dentro de mi ignorancia futbolera, si nuestra muy bien remunerada representación nacional era o no messidependiente.
   Es claro, porque no estando la Pulga, suponía que el estilo de juego se adaptaría a esa circunstancia que bien pudiera llegar a darse en pleno mundial, por ejemplo, o en alguna otra competencia de nivel internacional.
   Pero cuando uno deja solo en el primer tiempo un par de veces el mullido sillón y la colorida pantalla, para buscar en la cocina un café o servirse un chardonnay de la heladera, es porque el espectáculo no es lo atractivo que habíamos calculado o el resultado tampoco se ajusta a nuestras ansias exitistas.
   Resumiendo, llegamos a la conclusión -hablo en plural porque pienso que no es el único caso- que la Selección Argentina de Fútbol, el equipo más caro del planeta, no juega a nada, ha perdido su personalidad y está definitivamente amodorrado sin la presencia del más endiablado maestro del desequilibrio para el adversario.
   Es para rogar por el pronto restablecimiento de Messi, porque parece que es el dueño de todos los mecanismos del éxito, que traslada de un lado a otro del césped a bordo de sus piernitas cortas, pero alimentado por su enorme talento creativo.
   Por favor, desde ahora tienen que cuidarlo para que ni siquiera tosa o se amoquille.
   De él dependen, por haber quedado demostrado ante Ecuador, nuestras alegrías y frustraciones…

ALGO DE LA MEGACAUSA

   La imparcialidad en el proceso penal es una garantía establecida en nuestra Carta Magna y constituye uno de los pilares fundamentales de un juicio justo. Las sentencias dictadas por un Tribunal sólo son legítimas si el procedimiento no deja duda alguna sobre su posición desprejuiciada.
   Este principio ya fue reconocido por los romanos quienes adoptaron la imagen de la diosa Iustitia llevando en sus manos balanza y espada y los ojos vendados como manifestación de la ausencia de todo interés en decidir el conflicto con juicios ajenos a los ventilados por los litigantes que comparecen a su presencia.
   Según la Real Academia la imparcialidad es la falta de designio anticipado a favor o en contra de alguien, o algo que permite juzgar o proceder con rectitud.
   Lo expuesto fundamenta la prohibición de que un juez intervenga en una causa que ya conoce y en la que ya participó porque al tener  una opinión formada, carecerá de imparcialidad.
   En la causa del Registro los mismos jueces, conformando una comisión especial, se ocupan de todas las causas, repitiéndose en cada juicio pese a la incompatibilidad que supone el contacto previo con el proceso. Algunos, incluso, han participado de programas televisivos y notas periodísticas hablando al respecto lo que torna evidente el designio anticipado.  
   Si hablamos de despojo, es el que en la causa del Registro se le ha hecho a la Justicia. Sin la venda y la balanza difícil será proceder con rectitud.

CUNITAS “DE CAMPAÑA”


   Parece que la ocurrencia no es de ahora, pero es ahora que saltó la bronca por un pedido del juez Bonadío para que comparezca el súper ministro Fernández a explicar detalles de lo gastado en un plan que provee un set  que incluye cunita, ropas, chupetes y otros elementos con destino a mujeres embarazadas.
   Se habla de una cifra varias veces millonaria, y de la participación de algunas empresas que están medio flojas de papeles en cuanto a su integración societaria y al cumplimiento de sus obligaciones tributarias.
   Salga como salga el tema, lo sugestivo es la implementación de esa ayuda, a pocos días de elecciones presidenciales y con pomposos anuncios que incluyeron la presencia en pantalla del principal candidato oficialista.
   Eso, aparte de configurar un aprovechamiento de la acción de gobierno en beneficio de la campaña electoral, puede que sea legal, pero convengamos que es al menos una inoportuna imprudencia.
   Continuar con este festival del asistencialismo, quieran que no, es contribuir en el buen aspecto, a mitigar falencias que el poder esconde o se cansa de negar, pero también significa escamotear la dignidad del trabajo como base del sustento popular.
   Bienvenidas las cunitas para todas las embarazadas, siempre que se paguen lo que valen y que no sean el pretexto para súbitos enriquecimientos, como tantos que hemos visto prosperar si de funcionarios se trata.
   Porque a esas cunitas como a todos los otros planes que andan revoloteando sobre el ocio, los pagamos todos y de ellos, indirectamente, se sirven unos pocos vivos a quienes los pobres solo les interesan como partícipes necesarios para alcanzar su propia riqueza.

EL RESPETO A LA VEDA


   Desde antenoche rige prácticamente la veda consagrada por la ley electoral para actos de proselitismo, lógicamente emparentados con las elecciones presidenciales del 25 de este mes.
   No se pueden hacer inauguraciones, formular anuncios rimbombantes ni cualquier otra acción que signifique acto de propaganda en beneficio de los candidatos, todo por parte de organismos del Estado.
   Ya quedó atrás la inauguración de un hospital con el nombre del señero René Favaloro, acerca de lo cual la familia del malogrado científico cuestionó con desagrado.
   La señora Presidenta ubicó a su lado a Daniel Scioli después de haber estado ausente de muchas fotos, a lo mejor para contrapesar su ausencia en el debate entre los candidatos al sillón de Rivadavia, negativa que al decir de los especialistas en conductas políticas, le significó alguna pérdida de adherentes.
   Para el tiempo de las PASO las transgresiones a la ley electoral fueron demasiado reiteradas como evidentes, se formularon reclamos por la vía judicial correspondiente, pero ese papelerío todavía duerme la siesta eterna de los olvidos.
   Una pena, porque tales acciones desprestigian nuestra propia calidad institucional sembrando dudas y ahondando -si es que hay lugar para que ello ocurra- la grieta que afecta a la sociedad argentina entre los pro y los contra del oficialismo.
   La inminencia de una fecha trascendental impone recuperar, más que la seriedad de los actos, el respeto por la ley.
   Continuar quebrantándola no es el mejor camino para lograr el reencuentro entre los argentinos.

URBANAS MOLESTIAS NOCTURNAS


   Se ha detectado que en Córdoba, miles de vecinos viven atormentados por la agresión acústica que en muchos casos ha llevado a la indeseada mudanza, con pérdida patrimonial incluida, como única solución a un drama que para los afectados, crece en cada fin de semana.
   No es como por allí se comenta, responsabilidad exclusiva de los bailes porque hay bares, restaurantes, gimnasios, canchitas de fútbol y templos de distintos credos que son culpables de las penurias de miles de cordobeses.
   La municipalidad cuenta con personal y medios técnicos como para aplicarlos en la inspección de los lugares cuestionados, en salvaguarda de la salud e integridad de quienes con sus contribuciones, sostienen ese aparato municipal no siempre aplicado en beneficio de la gente.
   Las ordenanzas están vigentes y sólo es necesario aplicarlas con el rigor que ello implica, y más todavía, instrumentar los mecanismos de control de las sanciones impuestas.
   No es posible que un local preventivamente clausurado, a las tres horas de lucir la faja respectiva abra alegremente sus puertas y vuelva a mofarse de la ley.
   Los mal intencionados sostienen que hay tanto dinero de por medio, que las clausuras no existen o las fajas se desprenden solas.
   Con tres o cuatro infractores que deban acudir a la justicia y que les pinten los dedos, las cosas tenderán a mejorar, porque mientras nadie se ocupe de este drama vecinal, los transgresores seguirán sin contener sus ataques de risa.
   Es hora que dejen de burlarse de la autoridad.
  


8 de octubre de 2015

Periodismo callejero ------

DIFÍCIL CONFIAR EN LA 
POLICÍA DECORATIVA

   Es obvio que la policía está en la calle como brazo armado de la ley, o sea que en buen romance, está para hacerla respetar y si es posible, prevenir para que no la violen. De lo contrario, si se trata de una fuerza sólo contemplativa o parte de la escenografía callejera, no estaría justificando su razón de ser.
   Y eso parece estar ocurriendo en esta Córdoba sorprendente, porque en las narices de los efectivos se transgrede alegremente ese código de convivencia que es el respeto, violando la ley y sin que haya quien le haga entender al poder eso del pleno e innegociable ejercicio de la libertad.
   De la libertad de informar; de la libertad de trabajar; de la libertad de adherir o no a movimientos de protesta por el motivo que fuera, sin restarle validez a los argumentos que se puedan declamar.
   En una manifestación de taxistas, dos periodistas de calle -Javier Sassi de Radio Suquía y Leonardo Guevara de Radio Mitre- que pese a su juventud llevan años haciendo esa pesada tarea con responsabilidad y honesto equilibrio, fueron amenazados y agredidos por algunos manifestantes, solo por estar documentando el ataque contra taxistas que al no adherir a la protesta, ejercían su libertad de trabajar.
   Sería de lo más normal la situación por lo reiterada en nuestras calles, si no fuera que tal acción -doble delito- se perpetró a la vista de efectivos policiales que optaron por la actitud más fácil y menos legal: instar a los periodistas a dejar de cumplir con su tarea, practicar el vistagordismo y aquí “no ha pasado nada”.
   Se plantea entonces para el periodismo la alternativa de castigar con el silencio a los taxistas y no cubrir sus demandas, extendiendo tal temperamento hacia el fútbol o cualquier otra actividad, cuando son blanco de agresiones o en las masivas concentraciones gremiales donde la prohibida, peligrosa y tolerada pirotecnia tiene como apuntado destino a los hombres de prensa para evitar que trasciendan las salvajes actitudes delictivas.
   En ese caso, sería perder a manos de los autoritarios y patoteros, la cotidiana batalla por
informar.
   Y esto seguirá sucediendo, y los gremios volverán a la hipócrita y reiterada actitud de pedir disculpas, cuando es desde allí que los malos dirigentes exacerban los ánimos creyendo ser más valientes o “carteludos” al incitar a la violencia.
   Ejemplos tenemos por decenas y mientras la policía por obediencia debida al poder provincial, siga asumiendo ese lamentable rol decorativo en las manifestaciones en lugar de aplicar la ley, no nos asombremos si se entroniza ese perverso modelo de mirar hacia otro lado mientras esa ley es burlada.
   La tarea periodística bien se sabe que tiene sus riesgos que es necesario asumir, o dedicarse a tareas menos comprometidas como por ejemplo la jardinería, el tarot o el bordado.
   Que no sea el Estado con su displicencia el que empuje a los hombres y mujeres que abrazaron la vocación de informar, el responsable de una claudicación que el conjunto de la sociedad no merece.
   Una ciudad como la nuestra, sin periodistas de calle y con policía ornamental, se transformaría en el reino de la impunidad, indeseable consecuencia de la que no estamos tan lejos.
Gonio Ferrari

6 de octubre de 2015

No todo está perdido -------------

SOLDADO QUE HUYE, BIEN
SIRVE PARA OTRO DEBATE

   Es tan curioso el ritual de la política argentina, que muchas veces suelen ser más importantes las ausencias que las presencias.
   Y si no, el reciente caso de timidez escénica que padeció el principal referente preelectoral del oficialismo así lo confirma, seguramente aconsejado por sus gurúes que sin dudas sostienen que si está bendecido de antemano por las encuestas, es mejor que se peleen entre los demás postulantes por aquello de que “a rio revuelto …”
   El náutico bonaerense prefirió el silencio antes que enfrentar a una horda de curiosos que seguramente lo increparían por algunos de los temas que más afligen a los argentinos como la corrupción, la inflación, la inseguridad, el déficit de viviendas, la situación de los jubilados, la caída de reservas, el crecimiento de la pobreza y los evidentes progresos en el fortalecimiento del narcotráfico sindicado como el padre de la mayoría de los males que injurian a la sociedad.
   Y como algunos malos ejemplos cunden, hizo “la gran Boudou” y privilegió un festival de rock transformando ese acontecimiento musical en velado insulto a la grey política argentina y a las crecientes expectativas ciudadanas.
   Aunque se la tome como expresión de mal gusto, el tipo puso el freno de mano, dejó la butaca vacía, hizo notar su deserción pero la propia realidad llenó el contenedor de la incertidumbre porque al no existir el cotejo de ideas, propuestas, proyectos y promesas de todo el arco ideológico, la gente pensante quedó condenada al recelo parcial que es hermano putativo del escepticismo.
   El gobernador de casi medio país faltó a una cita que más que obligación representaba un compromiso: el inexcusable deber cívico de dar la cara que es la manera más honesta de rendir cuentas y de abrir camino a una necesaria, impostergable como negada autocrítica.
   Pero todo eso ya pasó.
   Incluso el desborde mediático acerca del tema tiende a diluirse desde su trascendencia inicial, pasando por la lógica perplejidad del momento y terminando casi en el poco deseado terreno de la indiferencia.
   El soldado huyó de la guerra, pero se llevó sus armas, sus argumentos, sus ideas, el caudal de promesas a futuro que no concreta ahora con el poder en la mano y la humana ansiedad que provoca el recelo frente al devenir de la campaña.
   Fiel a esa postura tan argentina de no debatir por creerse triunfador, con toda certeza estará baqueteando el caño de su fusil, llenando de agua fresca la caramañola y lustrando el casco, porque ya dejó entrever que la primera vuelta no es de triunfo seguro.
   Para una segunda que definiría la guerra, es para apostar que estará al frente, ¡firrrrme!.
   Pero hasta ahora, su trinchera queda vacía, aunque llena de sospechas.
Gonio Ferrari

4 de octubre de 2015

S.L.B.: 04-10-15 - JAIME, NIEMBRO Y CALÓ - CORDOBA INDEFENSA - MEJORA DEL TRANSPORTE URBANO - ADVERTENCIA DEL EPISCOPADO - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - ¿JUGADITA DE BOUDOU? - EL VERANO Y LA ELECTRICIDAD - PROSTITUCIÓN POLÍTICA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 4 de octubre de 2015 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

JAIME, NIEMBRO Y CALÓ


   Bien lo sabemos aunque lo veníamos sospechando desde tiempo antes, que el bueno de Ricardo Jaime está hasta las manos no tan solo en la causa en la que recientemente fue condenado con benevolencia, sino en otras cuestiones pendientes, como por ejemplo el accidente de la Estación Once, con 51 muertes como consecuencia.
   Dos millones de pesos, para ese no tan ex funcionario, es una bagatela por las cifras presupuestarias que manejaba a su gusto y placer.
   El comentarista deportivo  Fernando Niembro, candidato macrista a legislador, metió las manitos en la lata en el rubro publicidad en beneficio propio y acosado por la certeza de su culpabilidad, debió resignar su apetecible postulación, aparte de lo cual debiera devolver aunque fuera en plan Z, todo lo que consiguió delictualmente.
   Queda la situación de Antonio Caló quien no es candidato a nada, sino a continuar al frente de la pachorrienta y poco comprometida CGT oficialista, denunciado y con evidencias, de haber recibido la pavada de 20 mil dólares mensuales, puntualmente desde hace ocho años, en una supuesta maniobra de lavado de dinero.
   Los casos de Jaime y de don Niembro son virtualmente indefendibles y casi emblemáticos como actos corruptos que los descalifican para cualquier futuro de carácter político, cuyas puertas les han sido cerradas con toda justicia frente a las evidencias dadas a conocer.
   Distinto es lo de Caló, denunciado en su condición de secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica por un ex gremialista del mismo palo, un tal Segundo Pantaleón Córdoba, procesado en otras causas y con varias cuestiones judiciales pendientes.
   Y en este tsunami de denuncias cruzadas, de acusaciones en ida y vuelta, surge otra de las muestras con argentino sello propio, que es investigar al denunciante.
   En este caso está bien, porque el volumen del prontuario de ese tal Pantaleón Córdoba se asemeja a la guia telefónica de Buenos Aires, lo que de ninguna manera puede ser utilizado para exculpar a Caló.
   Lo correcto, lo legal, es que se profundice la investigación sobre la calidad de la denuncia contra el mandamás de la CGT adicta al modelo nacional y popular, pero que con ello no se consagre su inocencia en el tema de los 20 mil dólares mensuales.
   En pocas palabras, la Justicia tiene la obligación de investigar los dos casos hurgando hasta el hueso, para llegar a la verdad condenatoria o absolutoria.
   No hacerlo o demorarlo, será una muestra que las agresiones, las denuncias y las descalificaciones, durante una campaña preelectoral, tienen otro precio.
   Y eso, no es para nada justo ni correcto. 

CORDOBA INDEFENSA


   Es tal la desorientación del gobierno de la provincia en materia de inseguridad, que ya ni los remiendos alcanzan para evitar el crecimiento de la delincuencia y pese a todo lo siguen negando.
   Y quienes suponían meses atrás que habíamos llegado al límite de la tolerancia en materia de desamparo estatal con relación a los ataques del hampa, volvieron a equivocarse y así es como seguimos pagando las consecuencias, con la obligación de reconocer que igual que los corderos, con nuestra mansedumbre nos estamos dejando matar.
   Es como si la resignación hubiera doblegado nuestra capacidad de reaccionar. No hemos cambiado un ápice esa maldita costumbre de sucumbir ante los espejismos, mientras llenamos los vacíos de nuestra ansiedad con discursos, promesas y otras formas que adquieren las cuentas de colores.
   Los altos funcionarios le rehúyen referirse públicamente al tema, sosteniendo a través de voceros que no es cuestión de hablar sino de actuar, cuando vemos que tal desverguenza se destroza al chocar con la diaria realidad de una policía aletargada que carece de directivas sensatas porque no existe, desde hace tiempo, una política integral de seguridad.
   No es atinada política de seguridad seguir gastando millones y millones de pesos en autos nuevos, ni en armamentos, ni en comunicaciones, ni en apresuradas incorporaciones de personal, porque está dolorosamente demostrado que eso no sirve para nada, porque el hampa por la impunidad que le regalamos está mejor organizada y es más inteligente.
   Le regalamos, es así, a  través de nuestros representantes surgidos por el voto tras campañas que resultaron más costosas que haber reinstaurado la merecida tranquilidad en el seno de la sociedad, porque una vez asegurada su continuidad en el poder, ellos se olvidan de lo pomposamente anunciado, de las tonteras de optimizar algo inviable y caen a la estúpida amnesia al embriagarse de apetitos políticos mientras pelean por llegar a sitiales tan encumbrados como inmerecidos.
   Estamos demostrando ser el único pueblo que premia y sostiene a los inútiles; a los demagogos inservibles que son incapaces de instrumentar gestiones que mejoren nuestra calidad de vida, privilegiando eso sí, su crecimiento patrimonial que sin dudas les mejora el propio nivel.
   La Justicia suele ser el ámbito que funciona como puerta giratoria para quienes se burlan de la ley y ese es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta, aunque existe la base evidente de lo que nos está sucediendo: estamos al borde, si no en los umbrales de la cartelización cordobesa calcada de los tristes y sangrientos modelos de Colombia en sus peores tiempos, o de México en los actuales.
   “No se puede aceptar esa resignación (la nuestra) que confunde el conformismo con la virtud, que es aceptación serena del dolor y de los hechos. Me repugna cualquier resignación que amortigüe las ansias de vivir y de mejorar”, supo sostener Martín Descalzo y no estuvo equivocado.
   Ya resulta una pavada gritar a los cuatro vientos que todos conocemos quienes, donde, cuándo y a cuánto se vende lo prohibido, empezando por el alcohol, con el agravante que tanto los legisladores como las policías (provincial y federal) y la Justicia (provincial y federal) tampoco lo ignoran, todos sumidos en una repugnante y sospechosa apatía.
   Si nosotros, que como única arma contra lo que sucede tenemos el voto y no lo usamos a conciencia, deberemos reconocer nuestra oculta vocación no tan solo por la indiferencia, sino por el suicidio.
   Que nosotros como sociedad impotente, engañada e indefensa miremos hacia otro lado es comprensible por el desamparo y el miedo, pero que las autoridades lo hagan, no tiene perdón de nadie.
   Ni siquiera de Dios.


¿JUGADITA DE BOUDOU?


   Si dentro de la enorme cantidad de entretenimientos que de niños practicamos los argentinos, a alguien se le ocurriera premiar al número uno en el juego de las escondidas (¿se acuerda eso de que el que no se escondió se jodió?) nuestro vicepresidente se llevaría los laureles.
   ¿Por dónde anda? ¿Qué es de su vida?
   En lugar de ubicarlo por su gestión como segunda autoridad del país, lo conocemos por sus viajes al exterior, amoríos y una intensa actividad social en el círculo de sus más intimas relaciones.
   Y es la pregunta de muchísimos argentinos: ¿qué será de su futuro en el caso de un cambio del signo político que nos gobierna?
   ¿Irá a responderle a la justicia sin padrinazgos que le aseguren impunidad?
   Como la gente es mala y a veces comenta chismes de vereda, ha empezado a dar vueltas la versión de una operación que salvaría a Aimèe Boudou del traje a rayas.
   Si los que ocupan la Casa Rosada son los amigos que le quedan, se haría nombrar embajador en México, allí se casaría con su bonita y reciente novia azteca, por esa razón pediría la nacionalidad, y de esa manera no podría ser extraditado para rendir cuentas entre nosotros, ya que sería ciudadano mexicano y no se lo puede extraditar de su país.
   No está mal pensado, aunque la bronca se multiplique a la hora de hacer números en el caso que le encuentren maniobras reñidas con la ley.
   Porque si se siente inocente; si sabe que nada incorrecto ha cometido, es sumamente extraño que se esconda de tal manera, incluso cuando teóricamente está a cargo del gobierno nacional durante las ausencias de la Señora.
   Para el joven motoquero y rockero guitarrista, parece que las preocupaciones son otras, como por ejemplo, que no gane nadie adversario del modelo gobernante.

LA VERDAD, MEJORA EL TRANSPORTE


   Para conocer los problemas de la ciudad nada mejor que recorrerla, tanto en auto como caminando -preferentemente de día- y utilizando el servicio de taxis y el transporte urbano de pasajeros.
   La verdad, con relación a los ómnibus y sus recorridos, se puede decir que ha mejorado bastante al menos haciendo comparaciones con aquellos días de caprichos sindicales, endurecimiento de posiciones por la interna de la UTA y esa permanente injuria al resto de la masa trabajadora que utiliza ese servicio por obligación y debió padecer la pérdida de los plus por presentismo y puntualidad.
   Se advierte la incorporación de nuevas unidades, las demoras se han reducido y la calidad del servicio en consecuencia ha dado un salto cualitativo hacia delante, aproximándose a un nivel de excelencia.
   Es cierto que faltan unidades adaptadas al requerimiento de personas especiales, pero poco a poco se va cumpliendo con lo tantas veces prometido y olvidado después de las urnas.
   Además y aunque parezca un detalle inconexo, el bacheo de calles ha permitido mejorar la velocidad comercial del servicio de transporte urbano, lo que se suma a la evidente mejora generalizada.
   Es de esperar que los otros servicios controlados por la comuna reciban la misma atención en cuanto a una mejora en su calidad, como para convencernos que vamos en camino a vivir en una ciudad ordenada.
   Que el tránsito caótico se ordene, que las peatonales vuelvan a serlo sin mercado persa donde conviven ropas, mascotas, zapatos, juguetes, sombreros, frutas, salames de perro y quesos vencidos por el sol.
   Que haya cloacas y buen servicio de recolección de basura y limpieza de calles.
   Merecemos una Córdoba bonita, hospitalaria y vivible.
   Que sea orgullo para nosotros y seamos orgullosos de mostrarla a quienes nos visitan.
   Que no sea solo cómoda para viajar en ómnibus.

PROSTITUCIÓN POLÍTICA


   En la actualidad, realmente una confusa e incierta actualidad, ya resulta casi imposible al ver a un político, determinar con exactitud y sin especulaciones, a qué corriente pertenece.
   No sabemos si es normal y correcta tanta movilidad en lo ideológico, porque alguno que solía desgañitarse contra otro, ahora se los vé como en matrimonio ultra moderno donde parece que el sexo original no cuenta.
   Los cambios de camiseta han pasado a formar parte de lo normal, destrozando aquellos viejos postulados devorados por las polillas de la realidad, como por ejemplo para un peronista no hay nada mejor que otro peronista o que se rompa pero que no de doble y tantos otros …
   Es probable que este comentario sea tomado como un planteo vetusto, a contramano de la modernidad política que exige e impone una dinámica de pensamiento y acción muy distinta a la obsolescencia de años anteriores.
   La aparición permanente de nuevos protagonistas agrega cantidad pero dudosa calidad por carencia de antecedentes y claros objetivos, aunque acompañada de generosas partidas -algunas graciosamente rotuladas como anónimas- destinadas a marketing y fortalecimiento de esa epidemia argentina que es el asistencialismo.
   Es cuando nos acosan las dudas, porque todo este cambio que vivimos tiene como mentores a personas; a seres dedicados a la política como camino a recorrer para la toma del poder, o sea con claros objetivos de grandeza sin que importen los costos ni los orígenes.
   Si cayera en el simplismo, hasta me animaría a decir que se trata de una velada forma de prostitución mental.
   Pero no… prefiero que lo analicen, más allá de los politólogos, gurúes o sociólogos, los siquiatras que mejor conocen los vericuetos del sentimiento humano.
   Ellos seguramente tendrán la palabra más autorizada.

CALOR Y ELECTRICIDAD


   Cuando días atrás rescatamos de los placares las ojotas, el short, los corpiños calados, las musculosas y los bermudas, llegamos a pensar que despedíamos al invierno y sin primavera mediante ingresábamos plenos de gozo y transpiración a un anticipado verano.
   Nos equivocamos de medio a medio y anoche, por ejemplo, volvimos a la bufanda, la campera inflable, los calzoncillos largos y las medias y el gorro de lana.
   En aquellos días que pasaron el desborde en la demanda de energía eléctrica para alimentar los acondicionadores, determinó uno que otro colapso en el suministro domiciliario y los cortes volvieron selectivamente a determinados barrios.
   De acuerdo con el cronograma de interrupciones que da a conocer la EPEC, es para pensar que están trabajando no tan solo en extender las redes en una ciudad que tanto crece, sino a reforzar las existentes con miras al vecino tiempo de los calores.
   Roguemos que al explotar la previsible demanda podamos advertir que las previsiones de algo sirvieron, al menos para impedir que se nos pudra la carne, que debamos tirar comida frizada o que estemos obligados al padecimiento del termómetro enloquecido.
   Y que el trabajo haya sido bien hecho para que no lamentemos la vuelta de la electricidad que nos queme televisores, heladeras o micro ondas por exceso de voltaje, hagamos los reclamos y nos contesten un año después que la culpa fue nuestra por no desenchufar los artefactos.
   Si estas premisas se cumplen, es para pensar que la gente de EPEC, pueda ser merecedora del jugoso y envidiado plus por eficiencia, que han venido cobrando durante tanto tiempo, incluso cuando la realidad demostró que esa proclamara calidad, era demostrablemente remota.
   Imploremos que ese panorama haya cambiado.

EL EPISCOPADO Y LA CORDURA


   El difícil pensar con sentido absoluto acerca de la intromisión de los ministros de la Iglesia en cuestiones que hacen a la política, pero se debe entender que se trata de personas que por lo general están en contacto directo y frecuente con la gente, a diferencia de ciertas autoridades que llegan al poder y lo primero que hacen es cerrar las puertas de sus despachos.
   Por eso es una obligación de la conducción política del país tomar a conciencia y con seriedad el reciente documento del Episcopado Argentino, advirtiendo la existencia de un clima de agravios, sospechas y denuncias planteadas en casos como el de los comicios tucumanos.
   Sostienen los prelados que ese clima lamentable debilita la credibilidad de personas e instituciones, agregando que la democracia que tanto esfuerzo costó alcanzar y preservar, es una conquista que no puede ponerse en riesgo.
   Y como si tales argumentos no tuvieran peso, en el texto del Episcopado se citan conceptos del Papa Bergoglio en el sentido que es necesario retomar el camino de los valores éticos y promover una cultura del encuentro que facilite la amistad social.
   Exige que los partidos y candidatos presenten con claridad sus plataformas, propuestas e ideas y que sean respetuosos ante los ocasionales adversarios.
   La Iglesia en este caso no olvidó a la oposición, instándola a morigerar el clima de reclamo que ha instalado en la sociedad.
   Con tamaña claridad, se me antoja que es el mensaje más claro y contundente que necesita no tan solo la ciudadanía, sino quienes aspiran a gobernarla.
   Que no caigan a la soberbia de desoírlo.

ALGO SOBRE LA MEGACAUSA

  El juicio de Fraga continúa esta semana y no escapa, como todos los de la causa del Registro de la Propiedad, a la existencia de situaciones particularmente curiosas.
   La Fiscalía citó, como parte de sus testigos, a un miembro de la Policía Judicial que en su momento habría estado a cargo de la investigación de los supuestos ilícitos.
   El expediente contaba con una declaración previa del investigador, realizada tiempo atrás "a puertas cerradas con el Fiscal", sin la presencia de contraparte o abogado defensor que pudiera objetar algo. 
   Es por esto que nuestro sistema judicial prevé la instancia del juicio oral para que quien sea acusado de algo, y con seguridad es lo que a cualquiera de nosotros nos gustaría, tenga la oportunidad de defenderse y confrontar esa acusación.
   No ocurre así en esta causa.
   El investigador llamado a declarar respondió ante cada pregunta de la defensa: "No lo recuerdo..", "..fue hace mucho tiempo..", "..no estoy seguro..", y un sinfín de expresiones que enriquecen los sinónimos del olvido y que culminaron con la autorización de los jueces para que el Fiscal leyera la declaración y el testigo asintiera. 
   Y podría parecer un hecho aislado de no ser porque nuestra memoria y la revisión de los procesos anteriores muestran que los investigadores judiciales de esta causa han hecho de la amnesia su bandera distintiva.
   Incluso podría ser contagioso porque lo mismo ocurrió con otra testigo presentada por la Fiscalía y a quien el Fiscal además, y ante la protesta de la defensa, también le indicó la respuesta.
   En general, la capacidad del ser humano para recordar información  es extraordinaria. Por eso en las culturas ancestrales, sin escritura, la historia quedaba en manos de los ancianos, capaces de rememorar acontecimientos de varias generaciones. 
   Es difícil pensar, a más de grave, que quien se especializa en una tarea se olvide con tanta facilidad de ella, como si un ingeniero no recordara cómo hacer los cálculos antes de construir su casa o un cirujano olvidara la anatomía justo al momento de operar
  Sin embargo los investigadores de Tribunales en la compleja causa del Registro de la Propiedad todo lo olvidan, especialmente al momento de dar la cara.


1 de octubre de 2015

Córdoba indefensa -----------------------

LO MISMO QUE LOS CORDEROS,
NOS ESTAMOS DEJANDO MATAR

Es tal la desorientación del gobierno de la provincia en materia
de inseguridad que ya ni los remiendos alcanzan para evitar el
crecimiento de la delincuencia. Pese a todo lo siguen negando.

  Quienes suponían meses atrás que habíamos llegado al límite de la tolerancia en materia de desamparo estatal con relación a los ataques de la delincuencia, volvieron a equivocarse y así es como seguimos pagando las consecuencias, con la obligación de reconocer que igual que los corderos, con nuestra mansedumbre nos estamos dejando matar.
   Es como si la resignación hubiera doblegado nuestra capacidad de reaccionar. No hemos cambiado un ápice esa maldita costumbre de sucumbir ante los espejismos, mientras llenamos los vacíos de nuestra ansiedad con discursos, promesas y otras formas que adquieren las cuentas de colores.
   Los altos funcionarios le rehúyen referirse públicamente al tema, sosteniendo a través de voceros que no es cuestión de hablar sino de actuar, cuando vemos que tal desverguenza se destroza al chocar con la diaria realidad de una policía aletargada que carece de directivas sensatas porque no existe, desde hace tiempo, una política integral de seguridad.
   No es atinada política de seguridad seguir gastando millones y millones de pesos en autos nuevos, ni en armamentos, ni en comunicaciones, ni en apresuradas incorporaciones de personal, porque está dolorosamente demostrado que eso no sirve para nada, porque el hampa por la impunidad que le regalamos está mejor organizada y es más inteligente.
   Le regalamos, es así, a  través de nuestros representantes surgidos por el voto tras campañas que resultaron más costosas que haber reinstaurado la merecida tranquilidad en el seno de la sociedad, porque una vez asegurada su continuidad en el poder, ellos se olvidan de lo pomposamente anunciado, de las tonteras de optimizar algo inviable y caen a la estúpida amnesia al embriagarse de apetitos políticos mientras pelean por llegar a sitiales tan encumbrados como inmerecidos.
   Estamos demostrando ser el único pueblo que premia y sostiene a los inútiles; a los demagogos inservibles que son incapaces de instrumentar gestiones que mejoren nuestra calidad de vida, privilegiando eso sí, su crecimiento patrimonial que sin dudas les mejora el propio nivel.
   La Justicia suele ser el ámbito que funciona como puerta giratoria para quienes se burlan de la ley y ese es uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta, aunque existe la base evidente de lo que nos está sucediendo: estamos al borde, si no en los umbrales de la cartelización cordobesa calcada de los tristes y sangrientos modelos de Colombia en sus peores tiempos o de México en los actuales.
   “No se puede aceptar esa resignación (la nuestra) que confunde el conformismo con la virtud, que es aceptación serena del dolor y de los hechos. Me repugna cualquier resignación que amortigüe las ansias de vivir y de mejorar”, supo sostener Martín Descalzo y no estuvo equivocado.
   Ya resulta una pavada gritar a los cuatro vientos que todos conocemos quienes, donde, cuándo y a cuánto se vende lo prohibido, empezando por el alcohol, con el agravante que tanto los legisladores como las policías (provincial y federal) y la Justicia (provincial y federal) tampoco lo ignoran, todos sumidos en una repugnante y sospechosa apatía.
   Si nosotros, que como única arma contra lo que sucede tenemos el voto y no lo usamos a conciencia, deberemos reconocer nuestra oculta vocación no tan solo por la indiferencia, sino por el suicidio. 
   Que nosotros como sociedad impotente, engañada e indefensa miremos hacia otro lado es comprensible por el desamparo y el miedo, pero que las autoridades lo hagan, no tiene perdón de nadie.
   Ni siquiera de Dios.
Gonio Ferrari