17 de junio de 2016

El festival de los escondrijos y el Tio Patilludo-----

DE CANUTOS, EMBUTES, AMURAMIENTOS Y
LA KIRCHNERISTA POLÍTICA DE “LA BURRA”


   En la marginalidad del hampa se utilizan términos que han superado al lunfardo y que sin llegar a constituir un “slang” como el que aplican en los bajos neoyorkinos o en los suburbios londinenses, no deja de inspirar curiosidad cuando trascienden y la sociedad en su conjunto se entera de su existencia.
   Esconder algo valioso que ha sido malhabido, aún se practica en pozos cavados y aislados del agua, la tierra y la humedad, debajo de un mosaico determinado cuya ubicación en la casa “aguantadero” es conocida por unos pocos “beneficiarios” del botín. Allí también se esconden armas y municiones.
   Son asimismo parte de viejas historias los amuramientos, que es cerrar cavidades en las paredes como si fuera un muro normal, en casos empapelado o coquetamente pintado, a donde las novelas policiales refieren que incluso dejaron a más de un ser humano condenado a una espantosa muerte entre sordos alaridos, decretada por los integrantes de la gavilla.
   Otra de las maneras de aislarse de pruebas comprometedoras como es la tenencia de dinero “físico” en papel contante y sonante o metálico, solía ser habitual en los funcionarios venales de algunos países africanos o fuera de esa geografía, no tan importantes en el concierto mundial: gestionaban cuentas en Suiza donde les ofrecían absolutas garantías de secreto y discrecionalidad y allí dejaban el producto de sus fechorías.

  En varios casos fue una buena manera de preservar el dinero hasta que se dieron algunas situaciones más que curiosas, producto de la mafia que, aunque pocos lo hayan creído, existía entre los helvéticos que al conocer acabadamente el origen delictivo de esos fondos, cuando se los iban a reclamar negaban su existencia y el valor de algunos acuerdos firmados, a la vez que amenazaban con hacer conocer esa situación en los países saqueados por sus desleales ex gobernantes. Y se quedaban con todo y los “pícaros” angurrientos sin derecho ni ganas de protestar.
   Es probable que existan mil maniobras distintas surgidas de la necesidad de ocultar dinero y la imaginación y creatividad de los delincuentes fueron llevadas a la práctica cuando se conocieron tantas grupos terroristas o del fundamentalismo religioso de cualquier color.
   Panteones, nichos, sillones, ataúdes, entretelas de sobretodos, arcones blindados, anaqueles de heladeras, barriles con oscuros líquidos y doble fondo, paneles interiores de vehículos, quillas de barcos, ruedas de aviones y en centenares de lugares inimaginables se escondieron fortunas cuya recuperación corrió suerte diversa y no existen estadísticas al respecto.
   En viejas capillas de siglos atrás, oratorios, iglesias y catedrales seguramente contaban con espacios secretos para esconder tesoros al resguardo de los pillos.
   Viajando en el tiempo, sabemos ahora que “la burra” es el nombre que para los  “soldados de la causa” enrolados en la corriente depredadora de los “K” -sin dejar de reconocer que también había algunos decentes- tenían los dineros producto de coimas, “retornos” y otras maniobras que se perpetraron a lo largo de la década ganada (que lo fue para muchos) para apropiarse de fondos del tesoro nacional, mientras declamaban sus intenciones destinadas a los desposeídos y marginados, con el mentiroso rótulo de la inclusión social.

  Lo del Ing. López no es un hecho aislado, como lo demuestra la historia que recién se está escribiendo en borrador, ni es el producto de una “operación” como lo delira la impune y cloacal bocaza de doña Hebe, ni el infantil desconocimiento acerca de esa rapiña por parte de De Vido, de la Señora Que Ya Fue o de la ciega, nostálgica y sorda militancia del fracaso.
   Se trata del “dinero físico” que embriagaba a El Que Partió, a quien le encantaba verlo, olerlo y abrazarlo emulando a lo que de chicos pensábamos que era una fantasía, cuando mirábamos en las revistas al Tio Patilludo nadando en su piscina repleta de dinero.
   La Justicia aunque no es tanto que haya pisado el acelerador, al menos ha soltado el pedal del freno y viene apurando las acciones tendientes a poner en claro lo del convento de las monjitas, que es solo un resonante episodio por sus características, pero que en lo cuantitativo y a la luz de lo que se viene ventilando, no sería otra cosa que “un vuelto”.
   López no está loco pese a que la endeble defensa de la cumbiera le haya aconsejado que obrara como tal. Lo bueno es que por lo general la cercanía de una celda frunce el que te dije, afloja memorias y destroza silenciosos pactos.
   Y si De Vido y la Señora Que Ya Fue sostienen que ignoraban  las oscuras maniobras de su empleado jerarquizado y de absoluta y añeja confianza, no deja de ser un insulto hacia la propia y pretendida inteligencia de ambos. Y en cuanto a las monjitas destinatarias de tantas limosnas, visitas y regalos, el mismísimo Papa Francisco debiera activar sus mecanismos de sospechas, esos mecanismos que cualquier alto dignatario posee.
   “La burra” que ya está a buen recaudo en manos de la Severa Imparcialidad, tuvo el destino que merece un pueblo sufrido, engañado, saqueado y ofendido por quienes soñaron con tener en sus vastedades geográficas, mil piletas como la del Tio Patilludo.

Gonio Ferrari

15 de junio de 2016

LA CORRUPCIÓN TANTAS VECES NEGADA SE ASOMÓ Y MOSTRÓ SU MÁS PERVERSA EXISTENCIA


   Atrás en el tiempo, como si hubieran transcurrido muchos más años, quedaron para la indignada evocación y los ingratos recuerdos aquellas cadenas nacionales de TV elaboradas con una impecable escenografía de honestidad, que la realidad reciente se encargó de desnudar en su real y dolorosa endeblez de cartón.
   Ya está la contracara. 
   Ya se vio lo de ayer y lo hemos atesorado. 
   Ya lo sentimos en el escalofrío de la sorpresa y esa dolorosa y gélida sensación de una puñalada con un cuchillo de hielo en el alma. 
   Los anuncios de la “década ganada” eran pomposamente serios, alentadores y dejaban traslucir una dorada grandeza futura, plasmada en rutas y otras obras magníficas que en el corto plazo mejorarían nuestra calidad de vida y aventarían todas esas sospechas que una oposición exacerbada por la concentración mediática imaginaba y creaba fantasmas vestidos de rapiña e indecencia.
   Desde la cúspide montada en el pedestal de la soberbia se cansaron de menoscabar nuestra inteligencia y mientras nos refregaban en las narices los fabulosos y cercanos tiempos del esplendor nacional y popular, esas mismas manos que aplaudían cada anuncio ya estaban sucias de saqueo con las uñas podridas que rasgaban las entrañas de un pueblo careciente por una parte, y anestesiado con las dádivas, por la otra.

 La justicia parcialmente domesticada se permitió lucir la ceguera de la complicidad y el apañamiento de situaciones claramente delictivas, que por eso de la prestidigitación política y su indignante lentitud devenían en casi inocentes y risueñas travesuras.
   Es por eso que posiblemente se haya sentado la base de una deplorable banalización de una realidad lacerante que escondió la pobreza y a los pobres; que manipuló todas las estadísticas y mintió que estábamos creciendo mientras día a día resbalábamos en el tobogán hacia la crítica e inevitable descomposición social.
   Desde el poder se alentó la configuración de un muro que separó a los aplaudidores de los críticos e impuso una repudiable distancia que transformó a los opositores en enemigos, destrozando el ejercicio del disenso y ahondando esa vapuleada grieta que tuvo su origen, precisamente, en la taimada y autoritaria arrogancia que se fortalecía en la cúpula y desde allí descendía para menoscabar y humillar a todo aquel ciudadano que osara pensar distinto del discurso oficial.
   Pese a todas las evidencias que se iban recogiendo y tomando conocimiento público, dos actitudes sobresalieron al respecto: en primer lugar la negación lisa y llana de los ilícitos y en caso que las versiones o las probanzas acuciaran la técnica se repetía en culpar siempre al prójimo con cero sentido y práctica de la autocrítica.
   El kirchnerismo estructuró una campaña precomicial basada en dudosas realizaciones, oscuros logros y principalmente sustentada en la descalificación de sus opositores y las empresas encargadas de las encuestas fallaron de medio a medio porque la mayoría complaciente y bien paga, se esmeró en asegurarles un triunfo y la continuidad en el sillón presidencial.
   El manifiesto e inocultable descontento de la sociedad quedó evidenciado en los guarismos finales, que desplazaron a un sorprendido modelo de gobierno que no estaba preparado para la derrota, hasta el punto que pasados varios meses, los que fueron sus principales personeros aún no terminaron de asumir ni digerir.
   Poco a poco fueron apareciendo los nichos de corrupción que involucraron a numerosos y encumbrados dirigentes que en muchos casos ni se dieron por enterados como consecuencia de la pachorra judicial que elaboraba sus chicanas hacia adentro, en una curiosa actitud de encubrimiento.  
   Ya estaba Lázaro Baez en el centro de la escena, a la vez que revoloteaba en la memoria de muchos sureños alguna sospechosa e irresuelta muerte ¿en un accidente? de quien fuera uno de los principales realizadores de la obra pública y estrechamente vinculado con el matrimonio que se alternara en el poder en el lejano y ventoso confín y luego en la Casa Rosada, prolijamente desplazado de aquellos quehaceres y reemplazado por el ahorrativo ex cajero de banco. 
   Uno de los puntos culminantes fue la mesa de La Rosadita donde se apilaban millones de dólares, atribuibles a parte del malhabido tesoro “K”, que para los nostálgicos no era más que un episodio aislado en el que, precisamente, se contaba dinero lo que no asumía el formato de una actividad ilícita.
   El estrépito mediático hizo que pasaran a un segundo plano algunas preocupaciones ciudadanas tales como las sospechas sobre los mentados “sueños compartidos”, las andanzas extraoficiales de quien ocupara la vicepresidencia de la Nación, el comportamiento de personajes tales como D’Elía, Moreno, De Vido o Jaime, los excesos que -entre otros- se cometieron en la utilización del Estado como bolsa de trabajo para la militancia adicta, la situación de Aerolíneas Argentinas, la venta de YPF, el contrato con Chevron, el pacto con Irán y otros temas menores que pese a la gravedad que adquiría cada situación, siempre hubo algo parecido a un blindaje que protegía a la expresidenta y exitosa abogada.
   La sospechosa muerte por homicidio o suicidio de un Fiscal mantuvo en vilo a la opinión pública pero luego esa  inquietud se amesetó superada por episodios que fueron creciendo en gravedad y trascendencia, pasando incluso por una especie de giro de brújula en las relaciones entre el Papa Francisco y los argentinos, hasta que llegamos al amanecer del reciente martes 14 de junio, que con toda certeza marcará una trascendente bisagra cuando se escriba la historia de la corrupción en nuestro país.
   Es tan conocido ya el caso en su profusión de detalles que van de lo jurídico a lo grotesco,
que cronicarlos ahora sería caer en una tonta e inútil reiteración.
   Decenas de intervenciones del principal protagonista de este gravísimo como inédito episodio donde queda certificada la cercanía del Ingeniero José López con la Sra. Cristina, llevan a pensar que una relación entre ambos iba más allá de lo institucional para configurar una cercanía societaria o al menos de un evidente conocimiento recíproco de todas sus actividades, desde el momento que ambos coincidieron en la función pública durante más de un cuarto de siglo, comenzando en la municipalidad de Rio Gallegos hasta terminar en el ministerio de Obras Públicas de la Nación como mano derecha de Julio De Vido.
   Si el dinero que se pretendió “depositar” en el convento llegó a los 10 millones de dólares, miles de euros y moneda catarí sumado a joyas y costosísimos relojes, es lo de menos.
   Lo trascendente fue la actitud del exfuncionario, desesperado y acosado por la inminencia de un allanamiento del que alguien le avisó y por eso adoptó la temeraria resolución de concretar la maniobra al amanecer, a donde estaba seguro que sería bien recibido, con la inocencia o el conocimiento de las monjitas a quienes frecuentaba al igual que De Vido, Scioli y otros mandamases.
   Le secuestraron una fortuna, una ametralladora y lo más importante, dos teléfonos celulares donde con toda certeza están registrados los llamados realizados y recibidos que serán claves para poner todo absolutamente en claro.
   Es para rogar que todas las actuaciones sean derivadas a una fiscalía cuyo titular no registre antecedentes como potencial suicida.
   “El drama del poder es que pone a personas ordinarias ante tentaciones extraordinarias”, sentenciaba Woodrow Wilson, aunque para los argentinos de bien es más contundente y aplicable una cita de Emerson: “No hay en todo el mundo cavernas que puedan ocultar a un malvado. Para el que comete un crimen, toda la Tierra es de vidrio”.
   De la historia reciente, ayer se comenzó a escribir uno de los capítulos más salientes por lo sórdido y feroz, que en sus conclusiones permitirá reconocernos como justos, desmemoriados o indiferentes.
Gonio Ferrari

13 de junio de 2016

Tomar en cuenta ------------

RIO CUARTO: MÁS QUE  
AVISO ES UNA LECCIÓN

   Por una simple cuestión de enfoques y conveniencias sectoriales, los números de una elección suelen ser siempre manejados con la suficiente creatividad política que sirven para potenciar un triunfo y acentuar los efectos de las derrotas.
   En Rio Cuarto ganó la intendencia municipal el candidato delasotista por amplio margen, el radicalismo resignó un baluarte que mantuvo durante 12 años y un frente de la izquierda, accedió históricamente al Concejo Deliberante del imperio del sur por primera vez.
   Cosa curiosa, Cambiemos -el macrismo que resultó segundo- dilapidó la mitad de los sufragantes que lo acompañaron en la última elección presidencial, posiblemente como una luz de alarma e intención de escarmiento porque no debe haber mayor expresión de repudio que el “cuco” popular que se despierta cuando le tocan la más sensible de sus vísceras que es el bolsillo.
   Es tan indiscutible el triunfo de Unión por Córdoba, como “trucha” e inoportuna la alegría de un kirchnerismo decadente y en vías de extinción limitado a manifestaciones individuales de algunos de sus personeros, casualmente los más repudiados por la mayoría y más cercanos a las rejas que al regreso.
   Los números que no admiten discusión, aunque el perdedor procure minimizar sus contundentes efectos, deben ser tomados no tanto como un aviso de venideras debacles, sino como respetuosa lección de la democracia que procura corregir rumbos o suavizar ajustes que aunque necesarios, son casi violentos y a veces confiscatorios.
   Que el poder desgasta no será un hallazgo de estos tiempos sino que su vigencia se acentúa con el paso de los almanaques y vaya coincidencia, en doce años que es el mismo lapso en que el kirchnerismo se disfrazó de justicialismo y ni siquiera así pudo subsistir.
   El de Rio Cuarto fue un triunfo legítimo y oportuno como para neutralizar los desaciertos que con la firma del PJ o de la UPC se vienen sucediendo en la provincia, más allá del costoso márketing que busca instalar una imagen idílica y positivamente ascendente.
   La gente -lo demuestra la historia reciente- dejó de creer en los vidrios de colores, los espejitos y los cantos de sirenas.
Gonio Ferrari

12 de junio de 2016

S.L.B.: LA MUERTE DE UN DIARIO - UN NUEVO ESCÁNDALO VIAL - Y LAS VACUNAS ANTIGRIPALES NO ALCANZARON - LA LEGALIZACIÓN DEL HUMO - LA MEGACAUSA NECESITA ESTADÍSTICAS COMPLETAS - UN FERIADO MÁS - OTRO ACUERDO ENTRE UTA Y FETAP - NUEVAS TARIFAS DE TAXIS, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emite AM580 Radio Universidad de Córdoba.
LA AGONÍA Y MUERTE DE UN DIARIO
   Dentro de la capacidad para asimilar infortunios que caracteriza a los seres humanos, la pérdida del trabajo debe ser una de las más estresantes por lo artera.
   La Mañana de Córdoba nació más de una década y media atrás y si bien no fue el impacto periodístico que muchos estimaron, sirvió al menos para quebrar la monotonía de una sola voz gráfica más que centenaria y enraizada en la elección y en la costumbre de los cordobeses.
   El nuevo diario cambió varias veces de conducción tanto en lo empresario como en el manejo de sus contenidos, hasta que tuvo la mala fortuna de caer en manos de los políticos muy duchos para el manejo de trenzas y componendas, pero de probada ineptitud en el campo de las comunicaciones, sin olvidar sus estrepitosos fracasos en el propio escenario que dicen o creen dominar.
   En momentos de cualquiera de las necesidades comiciales aparecían sonrientes, activaban su promesómetro y utilizaban sus columnas para el autobombo por una parte y para la descalificación del adversario por otra, pero siempre eran los más buenos, honestos, correctos, sinceros, cumplidores y dispendiosos, especialmente con el dinero ajeno.

  Pero cuando las urnas les fueron dando la espalda cambiaron su actitud para erigirse en escondidizos, inhallables y casi anónimos energúmenos que jugaban con los salarios de sus servidores, con el sustento de cien familias y con su propia imagen, desgastada por su marcada inoperancia apoyada en una llamativa insensibilidad social impropia en candidatos a gobernantes.
   Aparte de todo el caótico panorama que estos curiosos exponentes de la más cruel chantocracia empresario-político-periodística encarnaban, está la certeza de saberse impunes, que demostraban con sus actitudes de injuria y soberbia.
   El círculo de la maldad se fue cerrando, como se cierran todos los círculos y en este caso con personas, con seres humanos, con trabajadores adentro engrillados con su angustia y el desamparo al que fueron sometidos.
   El cierre de una empresa, más allá de los fundamentos técnicos que se puedan esgrimir, no deja de ser un censurable acto de cobardía personal, de desprecio por el dolor ajeno, de indiferencia frente al drama que se ocasiona, sobre todo por contar con los medios financieros para evitarlo.
   No fue en este caso el Estado supuestamente protector quien interviniera para evitar la debacle o encontrarle una solución, mostrando un comportamiento que no se condice con lo que suele reaccionar, por ejemplo, cuando cierra una empresa metalúrgica, una escuela privada, una empresa de transporte o frente a exagerados reclamos de viviendas.
   Fue el Estado una síntesis de la ausencia y de la carencia de sentido común a la hora de jugarse por cien familias.
   Demostró, si leemos el mensaje subliminal que dejó flotando en el ambiente, que el Estado provincial no dispone de presupuesto como para pagar a quienes lo criticaron.
   Y si es así, no es sólo un mal comportamiento sino una canallada.

UN NUEVO ESCÁNDALO VIAL
   Ni las eternas pirámides de Egipto han necesitado tantas reparaciones como el ya mítico y casi cómico Camino de El Cuadrado, que si fuera el rostro de una vedette, ya tendría más cirugías que Moria Casán. 
   Se ha pagado ya como tres o cuatro veces su costo original y a ningún funcionario se le ocurre un gesto de grandeza como por ejemplo asumir equivocaciones de proyecto, de elección de la empresa realizadora o del incalificable abuso de poder que significa una erogación, en este caso monstruosa, solo para un camino que sin dudas, con su traza apresurada y sin estudios de suelo, a alguien termina beneficiando.
   Hablan de millones y millones de pesos como si los sacaran de sus obesos bolsillos, y es el inagotable e injuriado bolsillo del pueblo el que recibe los reiterados e impunes manotazos por una obra mal parida y peor criada.
   El Camino de El Cuadrado es un himno a la improvisación, al apuro preelectoral, a su sospechosa construcción y a las repudiables inhabilitaciones con los consecuentes “mayores costos” que ahora lo hacen más oneroso que el Taj Mahal.  
   ¿Se conoce cabalmente quién es el interesado y afortunado beneficiario por esa traza?
    Mientras tanto, olímpicamente, mirando hacia otro lado con el mayor desparpajo y sin ponerse coloradas, las autoridades están haciendo exactamente lo mismo que los perros cuando los están curando.
LAS VACUNAS QUE NO ALCANZARON
   Que el invierno tuvo la pésima idea de adelantarse en el almanaque no es culpa de nadie, salvo de la Naturaleza a la que no podemos pasarle facturas.
   Pero que hubo imprevisión oficial, es una verdad que no admite disculpas, justificaciones ni remiendos a esta fría altura del año.
   Se acabaron las vacunas contra la gripe, no hay en los lugares que decían estar habilitados, tampoco en las farmacias pese a su costo cercano a los 240 pesos la unidad y los laboratorios anunciaron que no cuentan con existencias ni con la posibilidad de fabricar por ahora.
   ¿Y qué hacemos entonces?
   Limpiarnos las manos con gel desinfectante, usar bufandas, guantas, gorros y otros abrigos, dirigir el estornudo hacia donde no se expandan los bichos y frenar los síntomas con cualquier otro medicamento de los que si abundan, menos las vacunas.
   Una gran mentira estuvo rondando, porque mientras a los cuatro vientos se pregonaba la existencia de las vacunas, fue posible comprobar personalmente que no era cierto, porque más se preocuparon por colocar el frio e impersonal anuncio: por ahora y hasta nuevo aviso, no hay …
   Llevamos contabilizados, si no aumentaron, cuatro muertos por la gripe, y eso que para llegar al invierno aún nos faltan diez días a los que debemos sumar los 90 de su vigencia real.
   ¿Qué tal si en lugar de boludear con el puente sobre el San Roque, importamos las vacunas necesarias desde donde sea, Suiza por ejemplo?
   Sería una demostración, tardía pero positiva, que el miedo a una epidemia puede servir para poner en vigencia eso tan olvidado que son las prioridades.

LA LEGALIZACIÓN DEL HUMO



   Realmente y como dijo Peredo, hay que estar muy al vicio para pensar, estructurar, proyectar y proponer tonteras mientras la ciudad es un caos del que poco se ocupan quienes debieran desesperarse por ello.
   A un concejal se le ocurrió que para los vecinos es necesario que se permita la habilitación de bares, confiterías o vaya a saber qué tipo de negocio, exclusivos para fumadores.
   Primero, que si se busca incrementar el consumo de tabaco, va contra una saludable corriente indicadora de una merma en tal sentido, lo que disminuye también el riesgo de las enfermedades así originadas.
   Otra, que se establece una especie de discriminación hacia la salud, porque bien sabemos -y es de suponer que el imaginativo edil no lo ignora- que el tabaco mata o enferma y por ese vicio enfermedad se hace mayor la demanda de atención médica, en detrimento de otras patologías que no son provocadas por el mismo enfermo y su actitud de suicida potencial e irredimible.
   Legalizar el humo llevaría a que los alcohólicos anónimos sacrificaran su anonimato y pidieran bares exclusivos para mamarse desde la adolescencia y no tener que andar pagando sobreprecios y coimas para poder hacerlo fuera de horario o en los boliches y bailables, sobornando también el vistagordismo de quienes deben impedirlo.
   Después de todo y dejando de lado un enfoque que más se aproxima a lo gracioso que a lo positivo, la actitud del concejal nos lleva a una ineludible pregunta: ¿no hay en la ciudad otros problemas muchísimo más graves que ocuparse de una pavada así?
   O dejarla para después que iluminen las calles, que corten los yuyos, que tapen los baches, que arreglen el transporte, que solucionen el caos vehicular, que eliminen el mercado marginal de las peatonales y que manejen los gobernantes, y no el SUOEM, la UTA y la FETAP la marcha de esta Córdoba que pese a ellos, sigue siendo maravillosa.
   Y la publicidad de bebidas alcohólicas alguna vez tiene que limitarse y esa es tarea del Estado.
   Se hizo con el tabaco.
   ¿Por qué no con el alcohol?
MEGACAUSA ESTADÍSTICA
   El debido proceso, consagrado en nuestra Constitución y en el Derecho  Internacional, es un conjunto de garantías que tienen por objeto proteger al imputado de los abusos de las autoridades.
   Incluyen  no ser penado sin juicio previo ni ser juzgado por comisiones especiales; no ser  obligado a declarar contra uno mismo ni utilizar medios de coacción físico o psíquico, la presunción de inocencia  y la prohibición de la persecución repetida, pero todo esto es sistemáticamente incumplido en la causa del Registro de la Propiedad en los tribunales provinciales.
  Ayer la justicia provincial, muy posiblemente la comisión encargada del tema, publicó en un matutino de esta ciudad una recortada estadística de datos de esta causa que incluye el número de juicios realizados, de sentencias, de personas juzgadas y condenadas  a prisión efectiva y condicional.
   El informe concluye sin brindar información más completa como por ejemplo: ¿Cuántas personas fueron detenidas bajo prisión preventiva? ¿Cuánto tiempo se extendió esa prisión? ¿Cuántos juicios se le han realizado a cada imputado? ¿Cuántos juicios realizó el mismo juez a la misma persona? ¿Cuántos imputados  cumplieron la condena previa al juicio? ¿Cuántos de los que se declararon culpables llegaron al juicio libres y cuántos venían esposados desde la cárcel?.
   Y hay más todavía: ¿Cuántos juicios ha realizado la Cámara Décima en los últimos años fuera de esta causa? ¿Cuántos juicios pendientes  se realizarán a los mismos imputados? Las respuestas objetivarían el avasallamiento a la normativa arriba expuesta.  
   El término megacausa no existe en el diccionario y se construye adicionando el prefijo mega que significa millón, excesivo y desmesurado  para pretender justificar tan importantes delitos juzgando  reiteradamente a un puñado de chivos expiatorios.
   En nuestro país nos remite a  los delitos de lesa humanidad, con secuestro, apropiación, desaparición y asesinato  de numerosas personas.  ¿Quiénes y cuántas son las víctimas en la causa del Registro?
   Más correcto sería  utilizar la expresión megacausa para que esta comisión especial explique qué ha hecho con la vida de los imputados. 
UN FERIADO MÁS
   Pecaría de desubicado si llegara a sostener que Argentina es uno de los países del mundo que cuenta con mayor número de feriados en su almanaque, como homenaje a próceres, batallas u otras gestas históricas o acontecimientos.
   Sin embargo y sin que signifique menoscabo alguno a la memoria o el heroísmo de nadie, es como si se pretendiera estimular el turismo interno cuando no alcanza con qué, o que nos vengan a visitar desde el mundo porque aquí es feriado.
   Por lo general entre los empresarios hoteleros no ha variado su quejosa actitud de necesitar más días inhábiles para elevar los índices de reservas y ocupaciones, pero al final de cada temporada o cada feriado largo, se renueva el lamento del casi fracaso, para justificar un reclamo por ventajas impositivas o alguna otra ganga del Estado a las que se acostumbraron en los últimos años.
  
El país, si bien necesita estimular el turismo, su necesidad prioritaria es producir; es trabajar; es estimular la demanda de mano de obra que baje la desocupación y los índices de pobreza, porque la anunciada pobreza cero no se consigue con días inhábiles sino con trabajo, con sacrificio, y una prueba dolorosa la tuvimos con el festival de subsidios que pretendió reemplazar al sudor y al esfuerzo.
   Existen mil maneras de homenajear a nuestros próceres sin que lo hagamos exclusivamente paralizando al país, que necesita recuperar una dinámica de industria, de rendimiento, de fecundidad laboral que se fueron evaporando con el tiempo.
   Si la consigna que se impone es trabajar, no hagamos que se imponga la antítesis del ocio, por encima de nuestra necesidad de progresar por encima de la chatura.
EL AGUINALDO, FETAP Y UTA
   Tomarnos desprevenidos es algo a lo que los cordobeses nos acostumbramos con los "paros sorpresivos" que en realidad se maquinan con bastante anticipación en este maligno juego de los intereses que alimentan a los angurrientos empresarios del transporte automotor de pasajeros.
   Ahora, como en aquellas funciones continuadas que daban en el viejo y céntrico cine Odeón, nos quieren pasar la misma película pretendiendo engrupirnos con que se trata de un estreno.
   Desde este espacio lo anticipamos varias veces, que para presionar al híbrido poder concedente que es la Municipalidad, algo harían en fraternal acuerdo la FETAP y la dirigencia de la UTA y la realidad una vez más nos regala la razón: un paro en cercana perspectiva.
   ¿Es que son tan ignorantes esos empresarios que no saben cómo, en tiempo y forma, se debe pagar el medio aguinaldo? A lo mejor existe alguna argucia legal para modificar el uso y la costumbre, pero eso de anunciar que lo harían en cuotas, es una abierta provocación y un programado llamado al conflicto.
    Y como era de esperarse, los también angurrientos dirigentes de la UTA ya se están pintando la cara para volver a concretar una nueva y dañina injuria contra los usuarios que son los obligados sostenedores de este sistema que varias veces hemos calificado de perverso.
La presión sobre la Muni ya está acordada.
Le pusieron otra vez la espada de Damocles al joven intendente que no encuentra la vuelta para terminar con esa incestuosa relación sindical-empresaria, que nuevamente conseguirá pulverizar el sentido solidario que tiempo atrás unía a los trabajadores de todas las actividades.
   ¿Quienes perderán? Los de siempre. Los que se quedarán sin cobrar el presentismo y la puntualidad, los que no podrán ir al colegio, a consultas médicas o a donde planeaban viajar.
    Ganadores serán también los de siempre: los empresarios que viven llorando y los sindicalistas de esa actividad que han visto que la "sociedad" con sus patrones les da mayores utilidades que el sacrificio y la honra de trabajar.

TAXIS CON NUEVAS TARIFAS


   Si hasta pocos días atrás eran interminables las colas de taxis esperando pasajeros, es de imaginar lo que ahora puede llegar a ocurrir con la tarifa actualizada que transforma a este servicio en suntuario y posiblemente el más caro del país.
   Los buenos taxistas que no son pocos, coinciden en que cada aumento es un espantaclientes porque ha transformado al taxi en un lujo o en una prestación de la que se puede prescindir, cuando se ubica fuera del presupuesto de cualquier usuario.
   A veces resulta gracioso escuchar a propietarios de taxis, lamentándose de lo caro que les resulta mantener las unidades por los elevados costos en los insumos, seguros, combustibles, repuestos y otras exigencias.
   Entonces vamos a los bifes, y para que no sigan multiplicando ni ampliando su actitud lacrimógena, es para preguntarles: ¿por qué trabajan cuando quieren, nunca en días de lluvia o viento, difíciles los domingos, inencontrables en Navidad y Año Nuevo entre otras fechas y a ciertas horas del día?
   El argumento más sólido para desbaratar el llanto, es que entonces alguien me explique por qué una chapa de taxi, que la ley no permite vender pero se venden, cuesta el triple del valor del vehículo.
   Si no fuera un gran negocio, andarían regalándolas para sacarse el clavo.


7 de junio de 2016

¡Feliz Día del Periodista! ------------------

¿LO SOY? CONFIESO QUE CADA
DÍA ME ESFUERZO POR SERLO

A toda persona que ejerce el periodismo pero tiene colgado en alguna pared el diploma que lo acredita como tal que le fuera entregado en una solemne ceremonia académica y social, le asiste el legítimo derecho al orgullo de haber plasmado una vocación o una meta vital.
Pero estamos los otros, los que abrazamos si, una fuerte propensión a informar, a analizar, a dar a conocer lo oculto, encubierto o ignorado sin pensar en la notoriedad o en la fama propia ni con delirios de marquesinas ni tumultos callejeros por firmar autógrafos. Somos -y descaradamente lo confieso- los que sin estudiar estilos, poses, silencios o elegir ropa de última moda, el mejor peinado y más cinematográfico maquillaje nos lanzamos a esta cotidiana aventura de sentirnos útiles a la sociedad.
Somos -porque en verdad no somos pocos- los que hacemos periodismo procurando las reacciones hacia afuera, hacia la gente y no hacia adentro como parte de esas sórdidas batallas internas que desgastan a la persona humana y pretenden transformarnos en objeto negociable.
Venimos del tiempo en que el ejercicio de esta maravillosa actividad nació como una adicción; como un vicio porque escribíamos o hablábamos desde el alma, sin antes hacer pasar la opinión por los bolsillos, en una actitud más emparentada con lo romántico que con el compromiso laboral que era dentro de todo prolijamente respetado.
No deja de ser una piadosa mentira eso de la vieja bohemia, de las cabareteras trasnochadas al fiado o las interminables y amanecidas cafeteadas, sino una verdad de aquellos tiempos en que el periodismo era casi hermano de la literatura y no una parte esencial del marketinero divismo actual.
De todas maneras y dejando al margen a ese engendro -pariente de la promoción ideológica- que le llamaron “periodismo militante” y es una ofensa a la honestidad de informar, tenemos la obligación de unirnos los académicos y los líricos a la hora de la celebración, por el simple hecho de coincidir en lo que hacemos.
Y rindamos homenaje -a Mariano Moreno ya le hicimos muchos- a Goethe quien tuvo la genialidad de sostener que “Solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.
Los periodistas comprometidos -todos menos aquellos a los que prefiero ignorar- que hacemos lo nuestro como un mimo para el espíritu y un virtuoso desenfreno para la propia intimidad, sabemos que nunca se llega a la meta y la desaparecida colega Oriana Fallaci definía magistralmente esa actitud: “Yo quiero caminar, no quiero llegar. Llegar es morir”.
Es por eso, seguramente y no porque tenga vocación de eternidad, que más allá del diploma, prefiero esforzarme cada día en ser periodista.
Gonio Ferrari



5 de junio de 2016

S.L.B.: QUEDAR SEGUNDOS YA ES GANAR - NUESTRO CICLOTÍMICO TRANSPORTE URBANO - ¿Y LAS VACUNAS ANTIGRIPALES? - LA VOZ Y SU NUEVO FORMATO - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - ATENCIÓN DE LA SALUD EN CRISIS Y DESHUMANIZACIÓN DE LA MEDICINA - PASADO MAÑANA, DÍA DEL PERIODISTA, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 5/6/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.


ESTAR SEGUNDOS YA ES GANAR


   Anualmente la consultora IBOPE realiza mediciones de audiencia en las radioemisoras cordobesas, tanto de AM como de FM. El estudio se fracciona en algunas variantes y una de ellas es por segmentos horarios en días determinados durante los meses de abril y mayo.
   Nuestro espacio "Síganme los buenos" se difunde un sólo día -los domingos de 16,30 a 18,30- por ésta AM580 Radio Universidad de Córdoba. La conducción está a cargo del periodista (sin título) que les habla y lo secunda en la locución Carola Maldonado y el abogado Héctor "Maco" Silvestro asesora a los oyentes en cuestiones previsionales.
   La operación en la consola de sonidos y puesta en el aire está a cargo de los jóvenes operadores Juan Meis y Ezequiel Torres con la valiosa colaboración de los técnicos en planta transmisora. El espacio, ya con más de 400 emisiones, está conformado por música clásica de todos los géneros y opinión comprometida, sin mordazas, condicionamientos ni censuras o elección de mensajes.
   Es creciente y llamativa la participación de los oyentes a través de distintos mecanismos de comunicación, lo que ha hecho crecer su audiencia en forma permanente, hasta el punto de colocarse muy cerca de la líder que es Cadena 3.
   No es simple pelearle, entre otras cosas, al fútbol.
   El agradecimiento especial, es el reconocimiento a la gente por su participación inclaudicable y el acompañamiento a un particular estilo de periodismo.
  
Un párrafo sentido para quienes tienen a su cargo la valiosa entrega del blog www.gonioferrari.com que cada domingo a las 21, ya tiene instalado a "Síganme los buenos" en Internet con todos sus contenidos, las ilustraciones a los comentarios y la medición que hace Google, en la que le asigna al espacio en el último año más de 143.000 lectores y ¡casi 637.000 vistas! consignando que se lee y consulta en 82 países.
   Es por eso que en este caso, un segundo puesto como el alcanzado en terreno tan competitivo, es un estímulo invalorable para continuar creciendo con la reiterada gratitud a la gente, verdadera artífice de lo que han logrado "Síganme los buenos" y su equipo.

   Este domingo, como cada domingo desde hace casi una década, estamos junto a ustedes, los oyentes, que por ahora y vaya paradoja, son los únicos que nos acompañan en la celebración.
   Sin los laureles, pero con una enorme satisfacción.
   Hay veces que salir segundo tiene la magia del triunfo.,, aunque genere puntuales, imperdonables e inéditas envidias, indiferencias y resentimientos profesionales a los que uno, con los años, se viene acostumbrando.
   ¡Salud!

  
NUESTRO CICLOTÍMICO TRANSPORTE


    Por ahora, todo indica que el tan anunciado y repudiado aumento en el precio del boleto para el transporte urbano de pasajeros, está alojado en el freezer y es como si el tema se hubiera borrado de las preocupaciones de los cordobeses.
   Puede que los empresarios hayan tomado conciencia de la realidad o que el tirón -seamos indulgentes- y digamos que de orejas a la conducción local de la UTA, surtió el efecto de calmar demandas exageradas y la repetición de caprichos que en verdad eran recíprocos pases de facturas entre los sectores internos, en pugna por la conducción sindical.
Y los pasajeros, como siempre, rehenes gratuitos de unos y de otros.
   Así y todo las prestaciones no se han normalizado, las esperas se han hecho más extendidas, las frecuencias no se respetan, los controles estatales no existen y el servicio ha decaído en su calidad, en una maniobra urdida para disminuir los costos operativos.
   No deben ser pocas las unidades que han salido de circulación no por fallas mecánicas o falta de repuestos, sino que se trata de una de las habituales jugadas de los empresarios para ahorrar en combustible y en otros insumos, al amparo de la impunidad que les obsequia la ausencia de vigilancia estatal sobre el cumplimiento del servicio.
   Si los controlaran y se aplicaran las merecidas sanciones por incumplimiento, a los “marajás” de la FETAP les resultaría más barato cumplir que pagar las penalizaciones, aunque estas por lo general son parte de las negociaciones que se hacen en las tratativas de nuevos incrementos de tarifas.
   Pero la verdad sea dicha, en la actualidad y en este tiempo de espera del nuevo boletazo, la calidad del transporte urbano ha disminuido notablemente en algunos sectores.
   Eso parece importar poco, porque los únicos perjudicados son los usuarios, obligados sostenedores de este sistema pervers

¿Y LAS VACUNAS ANTIGRIPALES?


   Días atrás comentábamos los problemas que se reiteraban con la carencia de vacunas antigripales en los centros de vacunación habilitados por el gobierno.
   Lo único visible de esas vacunas era en consabido cartelito en la puerta, donde se anuncia “No hay vacunas hasta nuevo aviso” pero los funcionarios seguían con su mediática costumbre de sostener lo contrario.
   Es cierto que el invierno se anticipó al menos 20 días, pero es notable y dolorosa la imprevisión gubernamental, más preocupada en hacerle un puente al lago San Roque o construir un hotel innecesario, que en velar por la salud de una población amenazada por la peste que viene haciendo estragos aunque se sostenga que está controlada.
   Los grupos de riesgo, en ambos extremos de la vida, son los que resultan más perjudicados por la indefensión de la que son las más previsibles víctimas, libradas a su suerte en una especie de abandónica e insensible burocracia.
   Desde el poder se trabajó a destiempo, cuando la amenaza ya era más que eso para transformarse en una preocupación también desatendida en su momento, porque si se hubiera obrado con criterio y respetando las prioridades, no estaríamos ahora lamentando las evitables víctimas fatales.
   La gripe sigue azotando y la preocupación estatal parece estar en otra sintonía más cercana a la pavada, que a las reales necesidades de la población.
   Alguna vez los legisladores, que seguramente están todos vacunados, asumirán su responsabilidad de atender las necesidades y las demandas de quienes, vaya ironía, los ubicaron en ese sitial de privilegio donde no le pueden escapar a la peste de la indiferencia.
   Por lo menos, un humilde pedido de informes para tener certeza de la situación y sospechas reales acerca de la propiedad de las culpas.
   En estas cuestiones, la inocencia no existe.

DESPEDIDA DE PAPEL


   Vivimos tan sujetos a las costumbres y los ritos, que es como si cambiar algo nos alterara el pulso de la vida o el escenario donde nos desenvolvemos cotidianamente, apegados a rutinas y hábitos que a veces es necesario abandonar, o al menos actualizar.
   ¿Ha visto, por ejemplo, que alguien lea La Voz del Interior en el trole o aunque fuera sentado en un ómnibus?
   Es probable que lo lea, desprolijamente doblado y robándole la esencia original de las columnas alineadas, lo que permite una lectura sin el peligro de perderse en una noticia sin salida porque no encuentra la continuación en la misma página.
   Las cosas han cambiado, aunque La Voz allá por el año 29 del siglo pasado apeló al
tamaño reducido y después al poco tiempo debió regresar al formato “sábana”, bastante más grande que el utilizado hasta ayer sábado.
   Únicamente en grandes ocasiones La Voz apeló a un tamaño distinto, digamos tipo sábana de una sola plaza, en grandes acontecimientos que demandaban ediciones extras, sorpresivas y muy buscadas por los lectores apenas se apagaba la estridencia de la sirena que desde la primera cuadra de Avenida Colón alertaba que algo inusual había sucedido en el mundo.
   Golpes de estado ¿se acuerda que solían ocurrir?, asesinato de Kennedy, muerte del Papa o terremotos, sacaban de su molde a La Voz y transformaban al diario en una caja de sorpresas con su inefable y casi adictivo olorcito a la tinta fresca.
  
Si fue un salto enorme cuando dejó el blanco y negro para vestirse con el colorido de una paleta manejada por Dalí, la innovación que rige desde hoy se viene preparando desde algunos meses atrás en el seguro afán de la empresa por darle pelea a Internet, que es el panteón donde descansan los restos de muchos emprendimientos periodísticos gráficos.
   No nos asombrará ahora que podamos leer “de ojito” el diario de nuestro vecino de asiento en el trole o dentro de un ómnibus.
   Como tampoco, ver que no ha perdido su vigencia como suplente del tenue y cariñoso papel enrollado antaño en 74 metros, en las casas humildes o ahorrativas, o como envoltura de media docena de huevos, o hecho bollos como relleno de bolsos y carteras en los negocios del ramo o para tapar el asado en la parrilla.
   Pero una de sus mejores utilidades, cuando el diario pasó a ser viejo al mediodía después de los noticieros de la televisión o los informativos radiales, es su condición única para limpiar con toda prolijidad, vidrios de ventanas.
   Bienvenido el nuevo cuerpo de La Voz, aunque la utilidad secundaria de su material nos siga acompañando desde hace tanto tiempo y con cualquier formato, lo mismo que cuando asumió ser el dueño indiscutible de esa magia eterna que tiene el papel impreso.

MEGACAUSA ACTIVA


   Aunque sin pompa en los diarios, la “comisión especial” del Poder Judicial de Córdoba continúa los juicios de la causa del Registro de la Propiedad sin ningún esbozo de vergüenza por reciclar una y otra vez a los mismos imputados con la finalidad  de mantenerla viva.
   Podríamos imaginar una especie de archivo secreto en donde se mantiene en estado latente a cientos de acusados, a quienes se permite apenas un intento de vida entre juicio y juicio, conservándolos siempre al alcance para poder alimentar el proyecto.
   De esta manera la rueda de acusaciones, debates, prisiones  y condenas, en conmutativo orden, permanece girando eternamente y estas circunstancias es inevitable evocar el famoso best-seller “Coma”,  donde seres humanos eran mantenidos en estado de vida vegetativa a fin de poder quedarse con sus órganos.
   No se les ocurra creer que la comparación es menor, cuando semejante proceder pretende, y lo ha logrado en varias ocasiones, adueñarse de  la voluntad, la determinación, la inocencia y la vida misma de las personas.
   La sucesión de procesos brinda algunas ventajas al Poder Judicial, como por ejemplo que un imputado que ya fue juzgado se presente al nuevo juicio como portador de antecedentes penales, antecedentes fabricados tramposamente por el  desgajo de las causas, o que, con la excusa de unificar las acusaciones, se extorsione a las personas  para dejar firme una sentencia anterior renunciando a cualquier reclamo.
   Nadie se explica  por qué los hechos no son juzgados en un único proceso y sometidos a un análisis único. Es evidente que, como en la novela, hay una gran verdad por descubrir.

SALUD Y MEDICINA COMERCIAL


   Una de las grandes preocupaciones de la sociedad moderna es la deshumanización de la tarea médica, superada por el mercantilismo y la notable incidencia de los laboratorios internacionales -y nacionales- en dicha actividad.
   Sin siquiera mencionar el juramento hipocrático como referencia para la crítica, a nadie escapa que el ingreso de la mutualización al mercado de la salud, fue en principio una enorme ventaja en cuanto a contar con la certeza de atención, para todo aquel que por su trabajo estaba adherido a ese sistema.
   Ahora tanto han cambiado las cosas, que suele ser preferible acudir al hospital público,
antes que soportar los maltratos y las demoras en que incurre el sistema privado de atención, rebasado por el número de afiliados y sin incrementos en el plantel de prestadores.
   Las consultas no duran más de 15 minutos cuando es mutualizado incluso pagando un plus ilegal, y para conseguir turno se dan casos de dos meses de espera.
   Un caso testigo, de los muchos que han llegado a mi mesa de trabajo, consigna a una señora afiliada a Dentis, creo que subsidiaria de Met o del Sanatorio Allende, que después de reclamar por la curación imprescindible de un diente, claudicó en su intento tras casi dos meses de trámites por conseguir un turno.
  
Eso la lleva a renunciar a esa prepaga, a la que destina casi 2.000 pesos mensuales para ser maltratada, y buscar soluciones en la medicina estatal o en cualquiera de las otras numerosas opciones de la competencia.
   La medicina privada, ahora abarrotada y sin respuestas a la explosiva demanda, ha multiplicado vaya a saberse por cuánto los tiempos de espera, incluyendo las guardias.
   Ya pasó el tiempo del médico amigo del paciente, desde que el paciente se transformó en cliente.
   Quedan para la historia los médicos sacrificados en serio, que no son pocos y todos los conocemos, sin horarios, sin regalos de laboratorios, que siguen abrazando su compromiso con la gente y con la humanidad, en una actitud de humildes servidores del prójimo.
   Las semillas que plantaron dos de los tantos próceres que tiene la medicina, como los doctores Maradona y Favaloro, no siempre cayeron en el fértil terreno de la solidaridad.

PASADO MAÑANA, DIA DEL PERIODISTA
  

   Pasado mañana celebramos el Día del Periodista, establecido en recordación de un nuevo aniversario de la aparición de La Gazeta de Buenos Ayres, inspirada por Mariano Moreno, primera expresión criolla de acuñar ideas en libertad con el nacimiento de la Patria.
   La institución de esta fecha surgió en Córdoba durante el gobierno de Amadeo Sabattini, cuando en 1938 deliberó aquí el Primer Congreso Nacional de Periodistas, de cuyo seno nació la iniciativa.
Un periodista es nada más que el hilo conductor entre el    suceso y su estado público.
El periodista de raza no es defensor, fiscal, juez ni verdugo y solo muestra una realidad, a veces descarnada, que no puede modificar.
No son todas delicias las que jalonan la vida del periodista, al menos de aquellos que son amantes de la libertad.
   Son las primeras víctimas de los autoritarios, de los dictadores y de quienes los someten a barrotes o a mordazas.
Suelen ser destinatarios de presiones de conciencia y  también víctimas, en los conflictos armados que los muestran actuando en el frente, junto al máximo peligro.
   Entre nosotros, la libertad de expresión no es ni ha sido la graciosa concesión de ningún gobierno, sino el ejercicio de la tarea periodística al amparo de la Constitución, de las leyes y del sentido ético.
Los periodistas de ley no necesitamos que nadie nos indique lo que debemos decir o nos impongan lo que debemos callar, porque tenemos pensamiento y criterio propios, siempre que por la pauta publicitaria o por conservar el puesto no vendamos nuestra honestidad.
Los periodistas de Córdoba sabemos que mientras impere el respeto a los preceptos básicos, y el pensar distinto no nos transforme en enemigos, no habrá sombras que perturben la certeza absoluta de libertad.
Una libertad que no necesita padrinos ni leyes que la regulen, la condicionen o la impongan, porque el único reaseguro de gozarla radica en el simple respeto por la Constitución.
   Todo lo demás es inútil y disociante pirotecnia.
   Bien sabemos los periodistas, que formamos parte de una profesión invadida.
   Invadida por médicos, deportistas, curas, directores técnicos, rabinos, actores, actrices, vedettes, manosantas, dietistas, funcionarios, pitonisas, empresarios, modelos, abogados, economistas, corredores de autos, políticos en decadencia o cocineros.
   Son ellos, los invasores, los que reivindican la vigencia discepoleana de la biblia junto al calefón.
   Solamente quienes poseen base moral se sienten libres y están en condiciones de transmitir esa convicción de libertad que se fortalece día a día, solo en la fragua del trabajo y no en las filas de los partidos políticos de donde surgió escasos años atrás ese engendro que le llamaron periodismo militante, un falso e hipócrita periodismo solamente interesado en imponer autoritariamente su ideología y el discurso único, por encima del sano y saludable disenso y del debate cívicamente enriquecedor.
   Renueva entonces su vigencia la cita del genial Goethe, cuando sostuvo que “solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.
   Ya llega el Día del Periodista comprometido con la verdad y la realidad; sensato, sensible, respetuoso y sacrificado por una profesión que más se asemeja a un maravilloso vicio y que no se rinde a las tentaciones del poder, de las marquesinas o de la gloria.

Solo para ellos, por ellos y con ellos, otra vez ¡Salud!