Desgrabación
de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los
buenos” emitido el 13/03/22 en dúplex por la 580AM y la FM88.5 ambas
dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.
Encrucijada del oficialismo
“…PORQUE SI ENTRE ELLOS PELEAN, LOS DEVORAN
LOS DE AFUERA”: SENTENCIA DEL
MARTIN FIERRO
"Los hermanos sean
unidos porque ésa es
la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera",
son algunos de los versos emblemáticos de la obra cumbre de José Hernández,
autor del celebérrimo Martín Fierro, nuestro icónico personaje prototipo del
gaucho argentino, plagado de advertencias, consejos y sentencias que
trasladados a la vida simple y corriente no deja de ser algo parecido a un
manual de la supervivencia.
Y voy a permitirme un
paréntesis en este asunto, para referirles algunos detalles históricos
vinculados con horrendos relatos acerca de “Los caníbales de la Patagonia”: la banda que se comió a más de un
centenar de personas a principios del siglo pasado de acuerdo con un
interesante material aportado por Infobae, en el que consigna que esa geografía
sureña era una región salvaje y violenta donde una banda de caníbales mapuches
descuartizaba y devoraba mercachifles turcos, como llamaban a los comerciantes
de origen árabe -para ellos todos eran turcos- que se aventuraban con su
mercadería por aquellas inhóspitas lejanías. Un episodio oculto de la historia
de Argentina y Chile marcado por el salvajismo y la xenofobia.
La que fuera llamada “matanza
de los turcos” ocurrió entre los años 1904 y 1909 y su saldo de muertes, según
los registros del oficial que la investigó, fue de cerca de 130 víctimas, la
gran mayoría de ellas de origen sirio libanés, que por esos años llegaban por
cantidades a Chile y Argentina buscando establecerse en actividades de
comercio.
Ante la magnitud de las
denuncias por las misteriosas “desapariciones” el gobernador de Río negro,
Carlos Gallardo, designó al jefe de la policía, José Torino, a que se trasladara hasta el lugar de las
desapariciones e investigara lo sucedido. La empresa parecía ser un
total fracaso hasta que lograron capturar a un mapuche que era responsable de
varios crímenes, pero que tampoco sabía nada de los “turcos” desaparecidos. El
joven apresado se llamaba Juan Aburto, y declaró que pocos días atrás que en la
choza de un tal Ramón Sañico habían matado a tres sirios.
No solo eso, en otras oportunidades habían asaltado y matado a otros
turcos que llegaron al lugar.
Cuando el policía llegó al toldo no encontró al hombre que buscaba, pero
sí recuperó varios objetos robados. El uniformado Torino implementó
métodos brutales para encontrar a la banda, capturó y torturó a toda persona
que considerara sospechosa, Todo quedó documentado en sus diarios, en especial
las referencias a Antonio Cuece,
el líder de la banda, un personaje especial, pues vestía de mujer y era conocido con el
apodo de “Macagua”, una “machi” -bruja o curandera- que había convertido a su
pandilla de atracadores y asesinos en caníbales.
Eran en su mayoría indígenas
mapuches procedentes de Chile, que se dedicaban a criar ovejas, caballos, cazar
avestruces y guanacos. Bajo las directrices de la bruja “Macagua”, les extraían el corazón, el pene y los
testículos. Con estas partes hacían amuletos para la buena fortuna y el éxito
en sus empresas criminales, pero también los consumían en rituales canibalistas
con la creencia de que los dotaría de virilidad. Esas partes y otras más
extraídas de los cadáveres de los “turcos” asesinados, eran cocidas, asadas y
repartidas entre todos los integrantes de la banda.
En los cuatro meses que duró la
cacería de caníbales del alguacil Torino fueron capturados más de 80 personas, todas señaladas de ser parte de la
banda que, según el propio jefe policial, habría asesinado y consumido cerca de
130 comerciantes “turcos”.
Pero entre sus capturas no estaba la supuesta líder de la banda, la
machi “Macagua”. A ella Torino la describe como “una mujer vieja y moribunda, postrada en una cama con tuberculosis avanzada
y enfermedades venereas, y que por eso no la llevó con el resto de los
detenidos”.
Semanas después de la partida
de Torino, se supo que la bruja estaba vagando por el desierto. Cuando este
quiso volver a arrestarla, enviando una comisión policial por ella, encontró
sobre una mesa un papel firmado por un poderoso patrón de la zona en la que se le pedía al comisario dejar de
perseguir a la mujer “porque era una buena persona y no le había hecho mal a
nadie”. Fue lo último que se supo de la machi “Macagua”, o Antonio
Cuece, como era su verdadero nombre y pasó a ser una leyenda.
Y pisando la tierra en la
actualidad, es para rogar que la forma en que se vienen mordiendo y devorando
quienes se enrolaron en la misma causa nacional y popular y accedieron
legítimamente al poder, no terminen como aquellos sangrientos precursores.
La seriedad del país reclama
mesura, madurez, diálogo, divergencias y acuerdos, pero nunca es bueno
desviarse de ese camino que nos beneficia a todos, en aras de ambiciones
personales, tales como el enriquecimiento, los olvidos o la impunidad.
Los argentinos merecemos
respeto y grandeza, el mismo respeto que con pesar advertimos que entre ellos
se vienen faltando.
Porque superando sus diferencias
intestinas, tendremos más disipado el camino hacia la grandeza de todos.
Los nuestros, gracias a Dios,
no son tiempos de canibalismo.
Pensábamos que sería una
quincena…
PASARON YA DOS AÑOS EN QUE CAMBIÓ TODO
AQUELLO QUE CONSIDERÁBAMOS RUTINARIO
Parece mentira que han
transcurrido solamente dos años desde que el Destino nos condenara a sufrir
encierros, privaciones, dolores, angustias y uno de los peores sentimientos que
puede albergar el alma humana, que es el miedo.
Un miedo inédito, porque miedo
siempre tenemos a que triunfe la delincuencia por encima del imperio de la ley;
a que prevalezca la injusticia y nos afecte; a que el clima determine sus
amenazas de vientos, aluviones y tempestades sin que nada podamos hacer.
Padecimos la casi atomización
de la familia, el sufrimiento de las lejanías, la tortura de no vernos, ni
tocarnos, ni abrazarnos, las distancias con los amigos…
Fueron estos dos años de
inmerecidos adioses sin despedidas, de no saber realmente el contenido de las
ominosas bolsas negras ni los motivos reales por los cuales algún ser querido
tuvo tal destino.
Fueron meses de aislamiento, de
sufrir aunque parezca ridículo aquellos afectos próximos, cercanos, que la
fatalidad transformó en distancias, en barreras, en prohibiciones…
Pero así como todo eso ha sido
incorporado a la memoria individual de los terráqueos, aprendimos por su
resurgimiento, que todavía existen los valores, la solidaridad, la convivencia
y tuvimos que acostumbrarnos a la cercanía de alguna presencia molesta hasta
que sobrevino la maldición de la pandemia.
Aprendimos también, a fuerza de
padecimientos y esperas, que ciertos privilegios se fortalecieron al amparo del
poder: que los ventajeros de siempre afinaban su puntería y se transformaban en
certeros francotiradores defendiendo las ventajas de las que eran propietarios,
responsables y beneficiarios.
Pero también quedó la parte
buena, la del sacrificio, la relación vecinal, los reencuentros familiares
aunque se hicieran mediante distancias y lo más trascendente, fuimos parte del
motivado sacrificio de tantos congéneres que desde la ciencia en todos sus
niveles, procuraron salvarnos, incluso a costa de sus propias vidas.
Han pasado dos años y si pensamos
en nuestro derredor cuántos han sido los más próximos que partieron, es para
rogar por ellos y su eternidad, su sacrificio y la mala fortuna de no haber
alcanzado la milagrosa panacea de la inmunización.
Vivimos ahora tiempos de
recuperación, de mirar hacia adelante, de comprometernos con el futuro sin
dejar de lado el cariñoso recuerdo hacia todo lo que hemos perdido, en ese
suspiro que han sido estos dos años, 24 meses, desde cuando pensábamos que
nuestra cárcel hogareña no duraría más de dos semanas y se iba estirando, a la
par de nuestras angustias.
Seguimos vivos por aquello tan
viejo que lo que no mata fortalece y en eso estamos, de consolidar este milagro
que se llama vida y rendirle culto y homenaje, como un bien de valor
incalculable.
Se me vienen a la cabeza unos
versos de Borges, cuando dice “mirar el rio hecho de tiempo y agua, y recordar
que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los otros
pasan como el agua”.
Y Séneca fue terminante: “Todas
las cosas nos son ajenas; sólo el tiempo es nuestro”.
Tomemos ahora como que cada
día, cada hora, son regalos de algún Supremo.
“No podemos matar el tiempo sin
herir la eternidad” sostuvo Toró y fue más que certero…
Megacausa del Registro de la
Propiedad
YA ESTÁ A LA VISTA POR SU PRÁCTICA, UN
NUEVO Y PARTICULAR DICCIONARIO PENAL
A la luz de lo que se observa
en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba podría decirse que tal
asunto ha acuñado un nuevo y particular diccionario penal, absolutamente
propio. En efecto varios conceptos han sido transformados: la prisión
preventiva, constitucionalmente excepcional, significa “todos presos”. El
principio de inocencia hasta la realización de un juicio justo, significa
“culpables hasta que demuestren lo contrario”.
La garantía de libertad durante
el proceso, significa “llegar esposados desde Bouwer a cada audiencia”. El riesgo procesal de no tener arraigo o
trabajo, significa “encarcelar trabajadores con familia y sin
antecedentes”.
El plazo razonable, significa
“tres años de prisión sin juicio”.
Como lo comentáramos el domingo
pasado, el concepto de banda como personas organizadas con un fin, significa
“juntar en la misma bolsa un montón de personas que no se conocen entre sí”. La
lógica del juicio previo a la condena, significa “llegar al juicio con la
condena cumplida”. La normativa de
jueces distintos para preservar la imparcialidad, significa “comisión especial
juzgadora”.
La prohibición de juzgar a las
mismas personas por lo mismo, significa “reciclar a los mismos imputados para
nuevos juicios”.
La garantía constitucional de
igualdad sin privilegios, significa “ser ciego, sordo y mudo ante cualquier
acusación contra funcionarios poderosos”.
Ante tan propio y particular
diccionario, sería relevante cuestión de estricta justicia encontrar la
conveniencia o justificación de sus significados, para no ser ejemplo en
Córdoba de las palabras de San Agustín, quien expresó que no es el tamaño ni la
fuerza, sino la presencia de justicia, lo que diferencia a un Estado de una
banda de delincuentes.
Se registran esperas interminables
EL TRANSPORTE URBANO TARDA DEMASIADO EN
RECUPERAR EL RITMO ANTERIOR A LA PANDEMIA
Era para suponer que en el
tiempo de receso del transporte urbano de pasajeros, las empresas se ocuparían
de actualizar el estado, en muchos casos calamitoso, de su flota de ómnibus
pero no fue así, porque al retomarse una mediana normalidad, advertimos que
poco se hizo en aquel sentido porque la cantidad de coches afectados pareció
haber disminuido sensiblemente.
Ya sé, lo imagino y me duele,
pero hay que reconocer que esas empresas durante muchos meses no tuvieron casi
recaudación. Pero alguna manera debe existir y si existió mucho me alegra, de
paliar esa parte negativa con subsidios y otras ventajas que como auxilio debió
entregar el Estado.
El tema es que esa situación no
planteó alternativas tan críticas porque la utilización del servicio disminuyó
en su intensidad, hasta que se normalizó el tema de la presencialidad escolar
en coincidencia con la reanudación de clases en el ciclo lectivo 2022.
Es allí cuando más se notó la
distancia existente en las frecuencias de las principales líneas y en la cantidad
de gente que con una paciencia ilimitada aguardó la llegada del colectivo,
hasta que, vaya mala suerte, pasaban tan repletos que ni siquiera se los podía
abordar, especialmente en los sectores más poblados.
Alguna manera debe haber para que
el servicio busque la forma de regularizarse y estar de acuerdo con el elevado
precio del boleto.
Porque con la normalización de
la mayoría de las actividades ciudadanas, la demanda tiende a un incremento no
calculado o mal previsto por parte de las empresas y ya no es posible sostener
que si el bondi no pasa, bueno es apelar al taxi, con los últimos aumentos
decretados para esa prestación, a la que se sumarán alrededor de 4.000 nuevas
licencias, por lo que se avizora un cercano conflicto.
El tema es simple; de manera
especial en las horas pico, al menos en tales circunstancias se impone un refuerzo
de los servicios y no es una tarea imposible, sino que requiere, por encima de
cualquier otro factor, el respeto por el usuario y el sensible ejercicio de la
solidaridad.
Alguien debe defender a los
afectados
VIENEN ASOMANDO ALGUNOS EXCESOS EN EL
MONTO DE LAS CUOTAS DE LOS AUTOPLANES
Basta con imaginar la cara de
estupor y la bronca llevada al límite, cuando varios, les llamemos
“beneficiarios” de autoplanes, recibieron la notificación que debían pagar una
cuota con una asombrosa y exagerada barbaridad de recargos, y en plazo
perentorio.
La verdad, ese tipo de
operaciones no es mi fuerte, pero advierto que en los últimos tiempos ha tenido
una vigorosa aceptación, lo que posibilitó a muchos argentinos concretar el
sueño del autito, aunque después, el pago de ese autito les quitara el sueño.
Ignoro y bueno sería saber con
certeza, si esa actividad encarada desde años atrás por las terminales
automotrices, lo que les posibilitó la bonanza de aumentar considerablemente la
producción y las ventas tiene un sustento legal; una reglamentación de su
aplicación, alguna escala de recargos de la que el cliente tuviera que estar
enterado y notificado, como para no padecer una de esas desagradables sorpresas
de recibir el aviso de una deuda virtualmente impagable.
Una persona de mi amistad me
comentaba el drama que le sobrevino al enterarse de una señora que recibió una
intimación de pago superior a los 300 mil pesos, cuando la cuota anterior que
abonara rondaba los 25 mil pesos.
Bueno sería que la autoridad
competente, se llame defensa del consumidor, lealtad comercial o algún otro
organismo afín, se ocupara al menos de poner en claro una situación que más que
anormal, es peligrosa para quienes no están advertidos, a lo mejor por haber
omitido la lectura de la letra chica del contrato, que le podía ocurrir tal
desastre.
Se me ocurre que en nombre de
la seriedad comercial de las grandes empresas, no debieran dejar pasar el
tiempo para poner las cosas en claro, y restarle a buena parte de la población
un drama que seguramente carcome la economía de miles de hogares.
Nada peor que las dudas acerca
de las deudas, para alterar a cualquiera y más entre nosotros, donde las leyes
y los acuerdos tienen a veces una letrita tan minúscula que hasta da bronca
leerlas.
Pero es bueno, mediante el susto,
acostumbrarse a leer hasta la última letra, por pequeña que sea…
Tiempo de definiciones
EL ACUERDO CON EL F.M.I. Y EL RUMBO DE
NUESTRA ECONOMÍA, GRANDES DILEMAS
Para aquellos argentinos y
argentinas de limitado acerbo académico en materia de macroeconomía como tantas
veces he confesado que es mi caso, eso de la intuición al menos nos sirve para
tomar un panorama epidérmico de la situación nacional con miras a la inminente
definición de nuestra relación, no se si de dependencia o fraternidad con el
Fondo Monetario Internacional, que para mí siempre sostuve, es fondo monetario
intramuscular porque siempre nos vacuna.
Esa cuestión por una parte
donde la maraña de números, vencimientos, dinero verde, deuda pendiente, pagos
parciales, default y otras palabrejas de la misma familia obran el milagro de
quitarnos el sueño, aunque estemos fundidos de cansancio productivo -dejo fuera
de esta apreciación a beneficiarios de planes- al menos sirven para orientarnos
en la vida diaria, en la inocencia de ir al supermercado para las compras
hogareñas o a la hora de cumplir con el pago de onerosos servicios tales como
electricidad, gas, teléfono, agua y expensas en el caso de los alquileres.
Ni hablar del tema
combustibles, la escuela de los chicos, la indumentaria y los impuestos
municipales, provinciales, nacionales y ese invento nuevo que me comentaron se
llama algo así como contribución solidaria.
La cuestión es que todo el
mundo habla de la deuda con el FMI, los pagarés vencidos que tenemos con prestamistas
de todo el mundo, que estamos en la tapa de las revistas internacionales de
seven, el crecimiento de lo que los cordobeses estamos debiendo alocadamente en
dólares -asumiendo deudas que pagamos todos con enorme sacrificio, cualquiera
hace obras- y todo lo demás que ya hemos vivido, estamos padeciendo y aún nos
espera, sobre todo al enterarnos que como Juan no puede ser gobernador otra vez
ni soñar con la Casa Rosada porque las encuestas no le dan, aspirará a ocupar
el mullido sillón actual del sanfrancisqueño.
Para ello, seguramente se
redoblará el endeudamiento porque toda campaña proselitista es cara y cada
participación mediática se cotiza en equivalencia con moneda extranjera,
¿verdad?
En consecuencia, eso del plan económico
que la oposición rechaza inclusive su consideración legislativa, pasa a un
segundo plano y mejor así para que no se transforme en otra preocupación.
Y dentro de las grandes e
indelebles dudas aún existentes en el panorama nacional, están aquellas que
surgieron acerca del destino de aquellos 45 mil millones de dólares que el
Fondo Monetario Internacional le prestara a Mauricio Macri en el último tramo
de su gestión.
Por esa costumbre de husmear en
los archivos, encontré declaraciones realizadas por el ex Presidente al diario
La Nación y a la cadena televisiva CNN en las que escuetamente reconoció que a
esa suma se la dieron a los bancos en crisis, para que no se fueran del país y
textualmente, Macri manifestó que “esos bancos se querían ir por miedo a que
volviera el kirchnerismo”.
En fin, maledicencias que le
dicen, y a propósito para no aburrir, les comento que como un índice del valor
de nuestra moneda, un pariente cercano me llamó por teléfono para contarme que
en un carrito del Central Park de Nueva York este mediodía almorzó un pancho
pequeñito y una latita de gaseosa.
Cuando realizó la conversión a
nuestra moneda, le dio como resultado que había gastado 2.050 pesos de los
nuestros.
O mejor, si se prefiere, la
bagatela de 10 dólares.
En el conocimiento de tales
antecedentes, que el poder diseñe y aplique el plan económico que se le cante…
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La solución no siempre pasa por
Ezeiza
MUCHOS ILUSOS PIENSAN QUE LO MEJOR
ES MANDARSE A MUDAR FUERA DEL PAÍS
El pasado
domingo Gonio Ferrari invitó a “Síganme los buenos” a su hermano Gustavo,
periodista internacional y autor de seis libros documentales acerca de sus
andanzas y logros, quien está de visita en Córdoba donde se formó en la
experiencia que le aportara su condición de cronista, redactor y fotógrafo en
La Voz del Interior. Gustavo está radicado hace 44 años en el emirato de Kuwait
donde desarrolla sus actividades profesionales como corresponsal de importantes
publicaciones gráficas y cadenas televisivas de Europa, Estados Unidos de
Norteamérica, Japón y el conglomerado de emiratos árabes. Recogió valiosas
experiencias en coberturas tales como su convivencia durante un tiempo con los
talibanes y otras tareas que en su momento le fueran encomendadas. En Kuwait
goza de un bien ganado prestigio logrado por la calidad de las publicaciones
que le encomendaran y para aprovechar su presencia en Córdoba, en el espacio
radial “Síganme los buenos” que emite Radio Universidad con la conducción de
Gonio Ferrari -su hermano mayor- se refirió ampliamente a la situación de dudas
que existe en buena parte de la juventud argentina inclinada por abandonar el
país para la búsqueda de nuevas emociones y alternativas laborales, que les
permitan una vida más holgada y con las garantías de seguridad integral que
entre nosotros no contamos. El audio de la entrevista puede ser consultado en
la columna respectiva, parte superior, costado derecho de este blog.
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