17 de agosto de 2025

LA INJUSTICIA, LOS ODIOS Y LAS ENVIDIAS NOS EMPUJAN A SER PARTE DE LA CLANDESTINIDAD

 EDICION “DOMÉSTICA” DE “SÍGANME LOS BUENOS”,
RESPUESTA A LA CENSURA APLICADA POR LOS S.R.T.

 

   Seguimos el camino trazado desde los orígenes de “Síganme los buenos” más de una década y media atrás, fieles al compromiso oportunamente asumido con la creciente audiencia que todavía no ha encontrado respuestas a sus requerimientos sobre la censura, sorpresiva y silenciosa, que se aplicara al espacio desde la conducción de los S.R.T. de la U.N. de Cba. el pasado domingo 13 de abril al igual que a otros dos  programas “domingueros” (“La voz de la Paz” y ”Siete mares”) todos integrantes de la grilla de AM580 hasta la fecha apuntada.
 
ANTES QUE NADA UN VUELO RASANTE
POR LA REALIDAD DE LOS ARGENTINOS
 
Lejos estamos de sorprendernos…
VIVIMOS SORDA LUCHA ENTRE LA DEMAGOGIA
Y LO PREVISIBLE QUE YA ESTABA  ANUNCIADO
 
   En alusión directa al disturbio, el arrebato, la brusquedad, la furia, la bestialidad o el salvajismo, sinónimos todos de violencia, Séneca supo sostener que nadie ha conservado jamás largo tiempo un poder ejercido con tales procederes, poniendo en relieve que ningún régimen político puede sustentarse indefinidamente en el simple ejercicio de tales actitudes, ampliamente nocivas y en la mayoría de los casos, irreparables.
   Y tal es, a grandes rasgos, la lucha que pone frente a frente a la demagogia con el factor sorpresa cuando deja de serlo para transformarse en anticipada como temida realidad. ¿Es oportuno aceptar esa síntesis, que nos está tocando asumir como actualidad, que será histórica para los argentinos, resulte lo que acaso resulte?
   El interrogante es tan duro como la desorientación que nos está envolviendo que no es nueva, porque lo vivido en los últimos años que aún no fueron integrados a la historia, nos viene preparando para llegar a cualquiera de los dos extremos que vendrían a ser el éxito que vivimos soñando, o el más penoso, temido y reiterado de los fracasos.
   Aunque sea un simplismo reduccionista plantear la lucha sólo entre dos grandes enemigos, tantas han sido las opciones que venimos padeciendo, que el resto de las alternativas vendría a ser un inocente juego de niños que en alguna medida merecemos, si lo que ansiamos es recobrar la tranquilidad, la paz y la concordia, lo que sería beneficio sin banderas, escudos ni proclamas, sino lo que bien merece una comunidad tan castigada como la que somos parte.
   ¿Por qué la batalla a muerte es entre la demagogia y lo oportunamente anunciado?
   No es complicado encontrar la respuesta acertada porque el resultado elemental es que, en una sociedad organizada, nadie gana un enfrentamiento de tales características. Y hurgando entre los sabios encontré duros conceptos, entre otros, de Pitágoras quien aseguraba que “para aquellos que aspiran al poder, no hay mejor elemento que la masa de los pobres, cuyo idealismo es alimentado por el descontento, hijo primogénito de la miseria”.
   Un tal Macaulay -político británico ya desaparecido- en cambio sentenció que “Los más viles ejemplares de la naturaleza humana se encuentran, en todas las épocas, entre los demagogos”. Por tales posturas es que llegamos a imaginar que entre la demagogia y lo previsible por haber sido anunciado, no son afines como para ir de la mano.
   Trayendo todos estos claros conceptos a lo nuestro, a la cotidianeidad argentina, ni siquiera así podemos llegar a la alquimia de pretender unirlos aunque el objetivo final fuera buscar la recuperación nacional, que vendría a ser el acceso a la reivindicación de la Patria como Nación que lo fuera -como ejemplo- en algún esplendoroso pasado.
   Porque si es por culpas, la “fabricación de pobres” para después utilizarlos en los cuartos oscuros es un duro ataque a la dignidad humana, y buscar incendiar al país cuando asoman los resultados positivos emergentes de las medidas que oportunamente se anunciaran, son dos despreciables actitudes o conductas por lo degradantes y nocivas.
   Está en nosotros, en nuestro compromiso y especialmente en el sano e imprescindible ejercicio de la memoria, “hacer cuentas” de los últimos 75 años de la vida nacional para que las comparaciones, aparte de justas, sean valederas.
   Porque es preferible luchar con el enemigo a la vista, en la mira de nuestras armas conceptuales y patrióticas, a la hora de diferenciar y cotejar para convencernos que los demagogos han sido el cáncer de nuestra economía, que nos mudó desde la envidiada opulencia a lo más indigno de la miseria, lo que bien puede resumirse en las apreciaciones de un alto dirigente el PJ que tuvo el desliz de pecar de sincericidio, cuando allá por la década de los ’80 supo referirse a la impunidad para el enriquecimiento apelando al robo al Estado por parte de dirigentes políticos y funcionarios de humildes orígenes, que esos personajes así de incorrectos “en vez de preocuparse en cambiar la situación de la gente, se preocupan en cambiar de casa, de auto y hasta de mujer”.
   Y acerca de mi situación personal, debo reconocer que la Biblia es una generosa manera de regalarnos sabiduría, nos resulte o no útil, para lo cual hago un paréntesis por horas escasas en las que otra vez tendremos el pacer de estar juntos: “No desdeñes las palabras de los viejos, que ellos también aprendieron de sus padres; ellos te enseñarán la prudencia y a responder en momento oportuno”.
   Eso pretendo hacer y seguir respetando desde la tarima de mis 86 añitos que desde hoy festejo ¡Salud!
                                                            GONIO FERRARI
Periodista censurado
que sigue pensando
 

Especial para vengativos y autoritarios
LA MANERA MÁS LENTA,SEGURA Y BRUTAL DE
MATAR A UN  PERIODISTA  ES  SILENCIÁNDOLO
 
DERECHO A LA INFORMACIÓN, LIBERTAD
DE EXPRESIÓN Y PLURALIDAD”.Art 51de la
CONSTITUCIÓN  PROVINCIA  DE CÓRDOBA



Al haber sido infantilmente censurado, sin notificación
formal alguna y desplazado del espacio de dos horas
(“Síganme los buenos”) que ocupaba los domingos a la
siesta desde más de 15 años atrás en la 580AM Radio
Universidad, dependiente de los SRT, estimo mi derecho
ciudadano de comentar tal acción despiadada y sin haber
asumido el duelo, la indignación y la tortura de tal
desvinculación unilateral porque estimo -no como disculpa
sino en calidad de respeto hacia la audiencia- que es
oportuno disipar las dudas que me vienen planteando
desde un par de semanas atrás, los oyentes sorprendidos
por la actitud empresaria y el mal trato al que se la somete
sin fundamentación de tan extrema medida que muchos
consideran autoritaria, exagerada e ilegal.
Bien sabemos que cualquier periodista sometido a
presiones políticas e ideológicas pasa a ser rehén de la
patronal, más aún cuando los dueños del poder empresario
piensan distinto con relación a la realidad. Esta actitud se
agrava ya que esa presión es injuriante, afecta el equilibrio
emocional y daña la estabilidad familiar del afectado, que
también merece respeto.
Así como muchos que en su momento se incorporaran a

ese engendro del “periodismo militante” por una bien
rentada convicción cometieron -y siguen perpetrando- un
evidente y deplorable papel de ficticio arrepentimiento y
hoy, donde aún se encuentren, reiteran como venganza las
mismas barbaridades y violaciones a las leyes enfermos de
odio y frustración, que por su apego a la improvisación y la
generosidad con parientes y amigos, no supieron superar.
¿Acaso creen que los mataron? No se equivoquen. Sólo
han logrado enriquecer memorias y respeto a todas las
leyes que protegen a los periodistas y cuando se aplican
como castigos a quienes las burlaron como recurso
postrero para no perder un poder mal ejercido y un fracaso que se empecinan en no reconocer, y los resultados están
frescos y a la vista, hasta el punto de convencerme y
convencer a la sociedad cordobesa que varios de esos
“ejemplares” hayan cultivado su grandilocuente sabiduría
en recintos universitarios.
Se llegó -entre otras curiosidades- al delirio de “comprar”, alquilar o contratar dos

autobombas anti incendios y pasear allí a una “estrella” del firmamento “K” anunciándolo como conductor de un
espacio de TV por Canal 10 que sería único, inédito, jamás
visto, inimitable, etc. y jamás ni siquiera se vio un capítulo y
aquella “luminaria” a la que le opacaron el debut y su fama,
terminó siendo impune acosador de compañeras, quien
buscó refugio en los brazos generosos de doña Hebe y su
radio porteña, la de los “sueños compartidos”, que se
transformaron en históricas pesadillas.
Sería mejor, para no angustiar exageradamente a
quienes llevan peso en sus conciencias, citar al menos dos
casos emblemáticos de pernicioso “vistagordismo” de la
cúpula directiva: los motivos, las causas y las
consecuencias de esa brutal costumbre de muchos que en
la historia no tan lejana buscaron silenciar a periodistas: los
evitables decesos -víctimas de “congelamiento laboral” y
sus consecuencias- de los queridos colegas Roxana
Menéndez y Claudio Ferrer. Sería un homenaje a la
memoria de ambos que esos casos fueran puntillosamente
aclarados y castigados sus culpables e instigadores.
   Injusto sería -ya que estamos- dejar de lado la desvinculación de Alejandro “Toto” Colombo, un símbolo de la radio, con más de 30 años de experiencia que fue apartado del micrófono cuando aún conserva las bondades de su voz potente y requerida, a quien le cerraron las puertas cuando mucho le queda por ofrecer en materia de honradez en cargos gerenciales y calidad profesional.
   Mientras tanto, sepan que tengo tiempo y paciencia
suficientes para esperar aunque más no fuera, una
explicación amistosa acerca de mi situación.
   Les comento, por si todavía y pese a mis 66 años
ininterrumpidos de la práctica y el goce del periodismo con
salvaje libertad -en tal sentido en los SRT nunca me
condicionaron salvo algunos ya apuntados intentos
individuales- sigo siendo un ciudadano que sólo reclama
respeto y más que nada, justicia.
                                                                               GONIO FERRARI Periodista

                                                                  

En nuestro S.L.B. del domingo 28/07/24                                                                                                                        

CUANDO LA CRISIS SE ACERCABA INTENTAMOS
ADVERTIRLO, PERO  NO FUIMOS  ESCUCHADOS
 
   Por lo general, los analistas de cualquier situación de crisis, tienen su particular manera de evaluarlas una vez que se han desatado, pormenorizando   eventuales motivos, circunstancias, resultados y dramas emergentes de tan conflictiva instancia.
   Sin embargo, a la hora de buscarles salidas decorosas, cuando es más de uno el actor de lo que viene ocurriendo, pocas veces se opta por evaluar con la misma óptica y desapasionadamente, los orígenes de la que está aconteciendo pero respetando a rajatabla las razones y  los hechos que la motivaron.
   Y me voy a permitir y ruego que los oyentes opten por la misma actitud, aportar un valioso comentario acerca de las crisis.
   “La evolución de la Humanidad viene marcada por la alternancia de cuatro clases de grupos sociales: los menesterosos, los guerreros, los intelectuales, los logreros; éstos se caracterizan por la comercialización de todo tipo de valores y por un desmedido culto al enriquecimiento personal; cuando los demás ven que los ricos obtienen más rápidos beneficios con negocios especulativos, no productivos, tienden a imitarlos.
   Los estafadores medran y los planes quiméricos para sacarle dinero a la gente. Los logreros triunfan cuando la autoridad política se desentraliza, revelándose incapaz de controlarlos. La mentalidad adquisitiva se transmite a todos los sectores de la sociedad. Las artes, ciencias, valores espirituales, acaban siendo objeto de comercio y transacción. La inevitable degradación de esta sociedad y sus corruptelas acaban provocando que intelectuales, guerreros y menesterosos se junten para derrocar a los logreros.
   Naturalmente los guerreros toman el mando y todo el ciclo vuelve a comenzar. El desastre vendrá marcado por la deflación, es que la gente cada vez tiene menos para comprar los productos debido al elevado paro y escasa actividad empresarial… si se produce una depresión en el futuro próximo, no sólo sobrevendrá un colapso económico sino que, además, acarreará la transformación de la estructura política”.
   Todo lo que acabo de leerles no es una ocurrencia propia sino la palabra de Ravai Barra, profesor de teoría económica hindú, residente en los Estados Unidos de Norteamérica.
   A propósito, vale aclararlo, de todo lo que se dice y se comenta mediáticamente acerca de  la conflictiva situación surgida en estos Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba.
   Debo confesar todo lo que voy aprendiendo acerca de evaluar, siempre, siempre, los motivos, las acciones, los errores y las travesuras que llevaron a un estado de postración.
   ¿Usted se dejaría intervenir quirúrgicamente sin que su cirujano tuviera un informe completo de su dolencia y un precio diagnóstico?
   No sé usted, pero yo no lo aceptaría…

  

Muchas veces la cobardía de la censura
dignifica más a quien la padece
 
Nos hartamos de reiterarlo
ESTABAMOS  EN  LO  CIERTO  Y  DESDE
EL PODER IGNORARON ADVERTENCIAS
 
  Se viene corriendo el telón negro que tapaba la realidad de lo absurdo que existía en el seno policial, si partimos desde la "desaparición" de demasiadas armas -costosas y flamantes-asignadas a la fuerza "guardadas" en la propia Jefatura que al poco tiempo "aparecían" en poder de asaltantes, homicidas, en fin, hampones, porque alguien se las "alquilaba" al igual que a “estrellas” del creciente y descontrolado narcotráfico, cuando cualquier cordobés sabe, conoce y se indigna frente a la indiferencia gubernamental, la ubicación, el funcionamiento y las ventas -incluso a notorios menores de edad-  en cualquier barrio sin hacer excepción de todos los sectores urbanos. 
   Lo sostuvimos en repetidas placas consignando que “Si la policía no puede, no sabe o no la dejan limpiar la mugre de adentro, menos podrá hacerlo con la mugre exterior”. No nos escucharon o lo escucharon y "se hicieron los osos" respondiendo con onerosas compras directas de equipos ¿con o sin licitación?, frecuentes cambios de nombres, desfiles callejeros para mostrar decenas de patrulleros nuevos que posteriormente no operaban como pomposamente lo anunciaban, por falta de combustible y de repuestos para los que se accidentaban, e invirtiendo dinerales en publicidad no tanto a los periodistas, sino a los medios "ensobrados" y necesitados de apoyo económico especialmente en las campañas precomiciales, gastos que pagamos todos -pensemos como pensemos- a través de la presión tributaria y del elevado precio de ciertos servicios.
  Algo se ha corrido la moda del engaño, de la especulación partidista y del escondite y es de esperar que ahora les entre en las cabezas de los que dicen que saben pero lo disimulan, que nada cambiará mientras seriamente no se estudie, se legisle, se aplique y se controle el cumplimiento y la vigencia de una política integral de seguridad alejada de la conducción netamente política y se enrole en la sabiduría de los especialistas nivelados hacia arriba. Que la policía abandone su estilo de "fuente de trabajo para la militancia" y se profesionalice en la sapiencia técnica que necesita y reclama a gritos la sociedad cordobesa, existiendo la posibilidad de lograr tan ansiados objetivos en el nivel universitario.
  No nos escucharon en su momento y con bastante antelación. Personalmente marginaron a algunos "molestos moscardones" que ventilaban (ventilábamos) anormalidades y omisiones, con ese falsamente vetusto y edulcorado verso de los "periodistas acreditados", cuando nuestra acreditación es simplemente el ejercicio honesto de la profesión, así no estemos acreditados por el Papa, el presidente de la Nación, el gobernador, algún ministro figurón, el jefe de policía de turno o "Mongo Aurelio".
  Aparece una tenue luz sobre un tema complicado, que viene siendo silenciado hasta que la consagración de la impunidad de la que muchos hicieron gala, parece irse retirando del complejo escenario de una inseguridad  y deshonestidad que no merecemos.          
   Y uno de los penosos efectos/consecuencia es el error que muchos cometen, de generalizar la autoría de maniobras de neto corte maffioso penadas por las leyes, perjudicando injustamente a los sacrificados efectivos de la fuerza azul que cumplen decentemente con su arriesgado deber.
   No es, al menos por ahora, pretender reinstaurar la vigencia de aquel sonoro “que se vayan todos”…
  Roguemos que nadie coloque palos en la rueda del esclarecimiento de un panorama sombrío, nefasto, peligroso e inmerecido que los cordobeses venimos padeciendo.
  Y que sepan las autoridades que aunque "descalifiquen" o borren de sus "secretos" registros a los periodistas no acreditados, aunque les pese, con acreditaciones o no, seguimos y seguiremos siendo periodistas.
Gonio Ferrari
 

La memoria es el lápiz de la historia
HURGANDO RECUERDOS, ES BUENO DE VEZ
EN  CUANDO  REVIVIR  EMOCIONES BÉLICAS
 
(Ante la atroz  posibilidad de una nueva guerra, simple homenaje a la memoria y el profesionalismo de los corresponsales -periodistas, camarógrafos y fotógrafos-
que no volvieron de Gaza)
 
 No quiero hablar de judíos ni de palestinos.
   No quiero hablar de razones, derechos ni apetitos territoriales.
   No quiero hablar de los cuerpos destrozados, del clamor de los heridos, ni del olor de los muertos.
   Quiero hablar de ellos, que sin ser soldados y sin responder a ninguno de los bandos que solo piensan en matarse, están allí, en el centro del espanto, donde no caben las retiradas dignas ni las pausas que de vez en cuando otorgan los impiadosos bombardeos.
   Quiero hablar de ellos, los periodistas que les toca ser testigos de la masacre anunciada, planificada y ejecutada con precisión quirúrgica, para vergüenza del género humano, si es que algo de vergüenza nos queda.
   Y si es que en realidad somos humanos.
   Pero sobre todo, quiero hablar de los que no volvieron, porque su compromiso profesional los arrancó de la prudencia y los llevó ese pasito más adelante, que equivale a pisar el umbral del no regreso; de la dolorosa eternidad.
   Me puse a pensar, en un duro ejercicio de la memoria,  de las angustias y de las nostalgias, cuáles pueden ser los motivos que a veces nos llevan a las entrañas mismas del peligro; a esa ominosa e inútil trituradora de carne que es la guerra.
   Y entonces evalúo el porqué dejaron allí sus cuerpos, sus anhelos, sus temores y sus imágenes.
   Pienso que no volvieron porque posiblemente no hubo quien les dijera que preferían esperarlos aquí; que les aconsejaran que no fueran; que les metieran en la cabeza la prudencia y el miedo, que son los padres de la supervivencia.
   Que antes, sinceramente, les dijeran de su amor.
   Porque a lo mejor es lo que ansiaban escuchar para no ir, y quedarse juntos, cerca de la lumbre y lejos del horror, ese horror que a veces no encuentra palabras y su único idioma son las imágenes y el drama que encierran.
   Los que no volvieron, ¿son mártires, o héroes?
   No.
   Son, simplemente, previsibles víctimas de su propio compromiso o de algún recóndito desamor que no supo retenerlos entre nosotros, los que estamos vivos.
   Por lo menos, vivos hasta el próximo desafío.
   Esos retos que surgen en cualquier momento y despiertan esa vocación casi insana, demencial, de estar cerca del riesgo, como si fuera una inocente aventura.
   La verdad, es como una especie de suicidio, al que muchos llegan alegremente, tal si se tratara de un trabajo más.
   Sin embargo, la mayoría de esos corresponsales razona, sabe y entiende cabalmente, que se están suicidando.
   Nunca, nadie, jamás, descubrirá por qué lo hacen.
   Por los que no volvieron e injustamente pocos recuerdan, levanto mi copa con las burbujas que presagian el inevitable reencuentro o la despedida sin tiempos....
  
G.F.
Será el tiempo quien dirá en qué momento nos volveremos a encontrar en el aire, siempre y cuando sean aires de libertad y de respeto.
 

2 comentarios:

  1. Graciela Ghirardi7:40 a.m.

    Siempre en la historia de la humanidad terminan ganando los malos porque los "buenos" prefieren silenciarse so riesgo de perder mucho, hasta la vida

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  2. Anónimo11:38 a.m.

    Una verdad casi bíblica...

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