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2 de julio de 2017

S.L.B.: MEDIO AÑO “PASÓ VOLANDO” - EL SUICIDIO DE UN JUBILADO - LA CAMIONETA DE LA FISCALIA GENERAL Y SU MENSAJE - MEGACAUSA: SIN DECAER, SIGUE LA LUCHA - LA INTENSIVA PUBLICIDAD PROSELITISTA, COSTOSA Y FUERA DE TÉRMINO - AVENIDA 9 DE JULIO: ¿SE TRATÓ DE REPRESIÓN O AMPARO AL DERECHO GENERAL? - CONVOCATORIA PARA EL MIÉRCOLES 5 - PASARON 43 AÑOS DE LA MUERTE DE PERÓN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 02/07/17 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba y 88.5 FM

SEIS MESES YA QUEDARON ATRÁS 

   Sería caer a un lugar común sostener que parece que fue ayer que festejábamos la Nochebuena y después recibíamos un año que pensamos sería venturoso, con menos sobresaltos y con la reinstauración de la Justicia que terminara con la corrupción estructural que supimos padecer y llegamos a creer que se terminaría.
   Las expectativas eran enormes porque la promesa de cambiar venía demorada y no en todos los casos para bien, porque no han sido pocas las medidas adoptadas de neto corte antipopular aunque fueran necesarias para corregir parte de los descalabros y desactivar los campos de la economía minados a mansalva por administraciones anteriores.
   No es disculpa ya apelar a la herencia porque nos habían dicho que el país florecería casi como por arte de una magia que no existió o al menos está demorando demasiado, agravada esta situación por las burdas maneras que asumió la pléyade desplazada del poder que no se resigna aún a la derrota y sostiene una palabra que cada vez es menos creíble: resistencia.
   ¿Resistencia a qué? ¿A que los investiguen? ¿A que los juzguen? ¿A que los condenen? ¿A que Dios y la Patria les demanden que devuelvan antes de intentar volver?
   Son demasiados los interrogantes que se mezclan con una actitud de creciente desencanto entre los más postergados que esperaban un milagro que solo aparece en los catecismos.
    La verdad es que ha pasado la mitad del año y los progresos se advierten a cuentagotas y siguen molestando la presión fiscal, el estancamiento salarial con relación a los precios que suben en muchos casos con la ayuda del descontrol estatal y la angurria empresaria, empeñada en sostener el visceral “por las dudas” que ya es parte de su añeja y repudiable operatoria.
   Reactivar la economía es una cosa, porque nos hará poner de pié para seguir en esta lucha desigual contra los especuladores de siempre, del gobierno que se fue y de los que vinieron.
   Lo malo es que al medio estamos nosotros, los ciudadanos, que vemos diluirse muchas intenciones y avanzar el desencanto.
   Solo fortaleciendo la cultura del trabajo y recuperando la honestidad, podremos salir del pozo, asomar los ojos al futuro y poder alimentar esa esperanza de una grandeza que tanto nos merecemos alcanzar.

EL ANCIANO QUE DECIDIÓ MORIR

   Es penoso advertir de qué manera distintos sectores de la sociedad reaccionan frente a una muerte, y más aún cuando se trata del resultado de una determinación personal como lo es -con todos sus matices- la autoeliminación.
   Y lo vimos con toda crueldad días pasados cuando un anciano terminó con su vida en las puertas del Anses -no en Córdoba- y a partir de eso salieron a desparramar idioteces a diestra y siniestra, aportando cada quien su visión del episodio, sus consecuencias y lo que es peor, las motivaciones que habrían llevado a la víctima a esa determinación.
   Las especulaciones fueron de todo tipo sin dejar de lado ciertos viles enfoques políticos e ideológicos, que iban desde la angustia económica, el ahogo por la situación, algunos mencionaron con paranoica frecuencia la palabra “hambre” y otros sostuvieron que era un mensaje fatal para las autoridades y su indiferencia frente a los desposeídos.
   Las cosas se fueron aclarando cuando se conoció lo que realmente percibía mensualmente el anciano y otros pormenores incluso del ámbito familiar, que transformaron el drama de la muerte en una feria de vanidades, supuestos, acusaciones, defensas y justificaciones, todo lo cual configuró una póstuma falta de respeto hacia quien había tomado una determinación sangrienta.
   Es cuando se comienza a pensar en que tal decisión es un acto de extrema cobardía por no enfrentar la realidad, o la valentía de sufrir estoicamente y terminar con todo.
   Sea como fuere, se trata de un caso apoyado en un íntimo acuerdo de conciencia, con juicio, fallo y sentencia pensados y elaborados por una persona en sus cabales y con determinación propia.
   Es lo único que se puede pensar razonablemente, sobre todo como expresión de respeto a quien optó por esa salida amparada en su libre albedrio de persona mayor y no demente, como algunos lo llegaron a sugerir.
   El hombre decidió morir.
   Y sin que sea una incitación a nada ni a nadie, debe ser maravilloso poder decidir, cada uno, el momento de dejar este mundo.
   Respetemos entonces a quien lo pensó así y obró en consecuencia.
  
LA CAMIONETA DEL FISCAL GENERAL

   Son tantas las maneras que existen de enviar mensajes mafiosos, como advertencias de males mayores, pero hay algunas que hicieron historia, como por ejemplo en uno de los capítulos de El Padrino, cuando a un adversario le metieron en su cama la cabeza seccionada de un pura sangre de sus propiedad, caballo que costaba millones de dólares.
   Por eso debe ser que no son pocos los que pensaron -o pensamos- que el robo facilongo del que fue víctima la Fiscalía General de la Justicia cordobesa fue uno de esos telegramas cargados de simbolismos aunque de pocas palabras.
   Los motivos, vaya Dios a conocerlos aunque con el nivel delictual de Córdoba, cualquiera puede llegar a las máximas de las fantasías.
   Se llevaron el lujoso vehículo burlando lo que tendría que haber sido una rigurosa guardia policial, por el servicio al que estaba afectada la camioneta y por su elevado costo.
   No tuvieron impedimentos -dicen que fue una mujer- para llevárselo de la playa de
estacionamiento de Tribunales I, donde te piden hasta el certificado de vacuna antirrábica y libre de caspa para entrar o salir con un coche.
   Cuando unas horas después lo encontraron abandonado en una calle de Bella Vista, a menos de 15 cuadras del Palacio de Justicia, estaba intacto, nada le faltaba, tenía su rueda de auxilio que cuesta como 20 lucas y todos los chiches de un vehículo de alta gama.
   Lo único que faltaba era el sobretodo del Sr. Fiscal General Dr. Moyano quien es el funcionario que utiliza la camioneta.
   Versiones hay muchas y delirios son los que sobran en estos casos, atribuyendo a distintos sectores interesados la autoría del momentáneo despojo y la sugestiva “recuperación” del coche.
   Hace tiempo al gobierno de la provincia, muy cerca de su casa, le dejaron un muerto a la orilla del rio y de eso se dejó de hablar, como menospreciando el lúgubre valor del mensaje.
   Esto no significa que ambos episodios tengan conexión, pero bueno sería conocer en su plenitud, los detalles que rodearon al tema del coche.
   Porque con lo del muerto a la orilla del Suquía, las versiones circulantes en nada clarifican un panorama que alguna vez saldrá a la luz, aunque sean muchos lo que en verdad conocen sus pormenores.
   Son, precisamente, los que no quieren recibir ese tipo de mensajes…

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO SIGUE ACTIVA

   La post-verdad es una palabra de moda, que, usada fundamentalmente en política, hace referencia a circunstancias donde se genera una opinión pública apelando a emociones o creencias personales más que apoyándose en hechos objetivos.
   Para los más sensatos, es sinónimo de mentira.
   No puede dejar de advertirse que la causa del Registro de la Propiedad se inscribe como claro ejemplo en Córdoba de esta moda, porque apelando al sentimiento de impotencia y al reclamo de justicia de la sociedad contra la corrupción enquistada, que habitualmente goza de impunidad, fue posible instalar la convicción de que se investigaron todos los delitos con inmuebles de la Provincia, y que se logró encarcelar y condenar a cientos de personas que, integrando grandes bandas, eran responsables de los hechos.  
   Si bien hay muchos delitos y varios responsables, sobran pruebas objetivas, que bien analizadas por cualquier pensante, indicarían la no participación de muchísimas personas, que  por el sólo hecho de compartir un lugar de trabajo fueron rotuladas como cómplices, con la finalidad de generar una causa inabarcable, cuya magnitud y difusión fuera por sí sola sinónimo de justicia.
   Y no se puede decir que no lo lograron, dado que en Córdoba cualquiera con quien se hable, más aún periodistas, la han aceptado como tal.
   Por el contrario, son invisibles, ya que nadie las nombra, las rotundas irregularidades como haber encarcelado a todas las personas antes de juzgarlas, durante años; haber nombrado una comisión especial que se encargara de todos los casos; haber condenado personas por ser vecinos o compañeros, y no terminar nunca el proceso, volviendo a citar a la misma gente en forma cíclica.
   Y que nadie se pregunte por qué...

VELADA (NO TANTO) PROPAGANDA PROSELITISTA

   “En esta ridícula intención de vencer a los relojes y a los almanaques, estamos viendo con asombro el enorme despliegue publicitario, en esta etapa de una campaña proselitista disfrazada de difusión de las obras de gobierno.
   Tantos fueron los avisos pagos, que hasta se me ocurre que algunas obras fueron inauguradas más de una vez.
   O por tramos, cuando avanzaban unos kilómetros.
   La maratónica sucesión de actos oficiales para la presentación de realizaciones en caminos, escuelas, plazas, parques, etc., ocupó páginas y páginas de medios gráficos y un exagerado segundaje en televisión y radios.
   Si nos ponemos a hacer cuentas, veremos que, sin exageraciones, con lo erogado por el Estado provincial, o mejor dicho por nosotros, bien se hubieran podido afrontar los gastos de arreglos edilicios en varios colegios.
   Podrán decir, con razón, que toda esa publicidad está enmarcada en lo legal.
   Es cierto.
   Pero no forma parte del respeto a la oportunidad de hacerlo, porque hay dos detalles a tener en cuenta: ¿por qué esas obras no se hicieron antes y se publicitan ahora, muy cerca de las elecciones?
   Y otra más: ¿Por qué no se limitan a la difusión que los propios medios de comunicación, pueden ofrecer a la ciudadanía, como noticia periodística?
   La campaña proselitista no comienza ahora.
   La inició el gobierno de la provincia hace dos meses o más, gastando mi dinero sin consultarme, en apoyo a un partido cuyos postulados no coinciden con el mío ni con el de mucha gente.
   Puede que sea legal, pero no es elegante”.
   Estas palabras corresponden a un comentario en este mismo espacio, de algunos años atrás, pero que no han perdido vigencia porque la situación se repite.
   Si hay que instalar al pibe Llaryora o a la esposa del gobernador en la consideración  de la gente, nada mejor que exhibirlos en inauguraciones, reuniones, cócteles, conferencias, deportes, festivales y en todo lugar donde haya cobertura mediática.
   Y sumarle la costosa publicidad oficial, que a veces es más onerosa que la obra que se promociona o inaugura.
   En la Muni pasa lo mismo, y me dirán que es solo mostrar lo que se está haciendo.
   La situación es lamentable, por el gasto que debemos pagar todos, en detrimento de auténticas prioridades que se marginan.
   Pero no es solo el PJ ni el mestrismo ni nadie en especial.
   En su momento, siempre, cada uno apeló a este odioso estilo de hacer campaña fuera de término, hasta colmarnos anticipadamente la paciencia.

¿REPRESIÓN? FUE SOLO HACER  CUMPLIR LA LEY

   Si nos tomamos el trabajo de consultar que para el mismo día distintas organizaciones, tanto de izquierda como del remanente kirchnerista, habían estructurado actos y manifestaciones en Buenos Aires, veríamos que abarcaban desde la mañana hasta casi el anochecer.
   Con eso que le llaman ”resistencia” pero que en realidad es agresión al ciudadano y burla a las leyes porque impiden al resto ejercer su derecho a circular e ir a trabajar, tenían el objetivo de empiojar la situación creando caos en uno de los sectores vitales de la capital argentina: la
avenida 9 de Julio, considerada la más ancha del mundo.
   Y allí fueron -o los llevaron- los chicos malos que necesitan taparse la cara y portar palos, bates, machetes coloridos y mochilas cargadas con piedras, para hacer prevalecer su pensamiento autoritario y la agresividad de sus convicciones.
   Porque al crear enfrentamientos con la policía es que se genera el peligro de las víctimas fatales, que parece ser el objetivo que los delirantes y trasnochados necesitan como bandera para mostrarle al país y al mundo.
   Bien sabemos que la mayoría de estos especímenes de gladiadores por sus ideales son profesionales del tumulto, dejando de lado el respeto que se merecen los auténticos luchadores que optan por el diálogo, el debate y el intercambio de ideas por encima de la violencia del enfrentamiento.
   La ciudadanía está harta que esas minorías prepotentes les condicionen su desplazamiento y su derecho a circular, lo que genera pérdidas de sueldos, de presentismo y muchas veces impide consultas médicas, el cumplimento de compromisos o lo que fuere, porque el derecho a protestar se impone con armas y golpes sobre el derecho ciudadano a ser respetado.
   Intervinieron efectivos policiales y de gendarmería, los heridos fueron de escasa consideración por ambos bandos y se registraron solamente siete detenciones, de los más revoltosos, agresivos y desacatados.
   Una nueva frustración para los manifestantes, entre los que se divisaron a varios ex funcionarios del kirchnerismo, activistas y los rentados de siempre para estas trifulcas.
   La gente, en su mayoría tomó la actitud como un respiro y un apoyo a sus derechos constitucionales.
   Desde la otra vereda se cansaron de hablar de “represión”.
   Habría que preguntarles entonces, si el reclamo y las causas eran justos, ¿para qué disfrazarse de valientes con palos y tapándose la cara?
   Porque tapados y todo, los tenemos más junados que a cualquiera…

JUAN D. PERÓN, A 43 AÑOS

   Aquel gris día inaugural de julio del 74 moría una parte de la rica historia argentina para hacer nacer simultáneamente, un mito que nos acompaña y lo seguirá haciendo por los años y los años; que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en la derecha del viejo continente, fue Perón quien primero aplicó esa desusada costumbre de implantar la justicia social que produjo un saludable cambio en los argentinos.
   El tres veces ungido por abrumadoras mayorías para ocupar la presidencia del país supo nacionalizar, industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos, no son pocos los que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos asimismo los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo al otro del pensamiento como lo fueron Lopez Rega, Firmenich y algunos más, todos insignes referentes del caos y de la violencia.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; que despierta pasiones y odios: paladín de las lealtades para unos y artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas de vida y de su orgullo, que antes que político fue militar de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo y por eso llama la atención el halo que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos forzadamente a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que son veladas incitaciones a la vagancia, a la desindustrialización y la desocupación.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente a 43 años de su muerte.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar, pero olvidarlos no deja de ser una injusticia y una afrenta a la memoria colectiva.
   Y apropiarse de sus banderas es peor, tanto como usurpar derechos humanos que son de todos, al menos de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso  sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Ya pasaron 43 años y por allí andan todavía, algunos que se disfrazaron de peronistas, que no terminan de matarlo. 

30 de octubre de 2016

S.L.B.: BOLETO URBANO CARO Y SERVICIO DECADENTE - CONVERSACIÓN CON LA DIPUTADA NACIONAL MIRTA TUNDIS - EL RECUERDO DEL BESO AZUL - PARA LA SRA. "K" LAS CULPAS SON SIEMPRE AJENAS - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO DE LA PROPIEDAD - CLIMA SOCIAL CON PRONÓSTICO RESERVADO - VERDURAS ASTRONÓMICAS - UNA DOLOROSA NOTICIA: EL VINO AUMENTÓ UN 50% Y MÁS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 30 de octubre de 2016, emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

NUESTRO INESTABLE BOLETO URBANO
   Desde días atrás, situación que puntillosamente se ventilara casi como una obsesión en este mismo espacio, se observaba un cambio notorio en el servicio urbano de pasajeros, con demoras en las frecuencias y un deterioro general del sistema, que es el resultado de la caprichosa e impune regulación que practican los empresarios como elemento de presión frente al poder concedente que es la permeable Municipalidad de Córdoba.
  
En forma paralela -como siempre- surgió un foco de conflicto en el gremio que nuclea a los choferes, durante la semana anterior, llegándose a una suspensión parcial de las prestaciones, todo lo cual beneficia a los propietarios porque las multas que eventualmente se pueden aplicar por esa agraviante situación, en general son parte de negociaciones posteriores a la hora de “ajustar” el precio del boleto.
   Con empresarios y sindicalistas de la mano, era obvio que la suma de esos sectores llevaría inexorablemente a un nuevo capricho en provecho de ambos, como lo es instalar el fantasma de otro aumento en la tarifa porque el gremio aprieta a sus patrones y ellos, en pleno romance con los representantes de los empleados, elevan su demanda a la comuna que abandonó a los usuarios quitándoles poco tiempo atrás una migaja de subsidio como estrategia para otorgar a los empresarios un incremento no tan encubierto.
   La historia vuelve a repetirse, porque en la intendencia no quieren otro frente de tormenta que se sume al conflicto permanente que viene planteando el SUOEM y ya se están aflojando el cinturón de sus pantalones. 
   Pero de este escenario de especulaciones y luna de miel sindical-empresaria al delirio de un boleto a  pesos 13 con 50 hay una distancia sideral por sus nocivos efectos en la sociedad, que está pagando resignadamente -¿qué alternativa queda?- el boleto más caro del país para un servicio ciclotímico e inestable que se ajusta por igual a las apetencias tanto de los permisionarios como de los dependientes de la UTA, sectores que son los únicos beneficiarios porque si en este culebrón hay un perjudicado, ese es el usuario.   
   Incrementar el valor del boleto recargándole un 50 por ciento por encima del actual, exista o no un subsidio de por medio, es un agravio a la necesaria estabilidad social que se requiere para escaparle al temido estallido popular como ocurriera en otras ocasiones similares.
   Alguna vez alguien debe tener la suficiente espalda política y la imprescindible sensibilidad comunitaria, como para ponerle freno a las siempre renovadas y desmedidas pretensiones de estos actores que aparecen como antagónicos, pero que terminan siendo socios para el beneficio común en desmedro del ciudadano.
   Tanto FETAP como la UTA vienen caminando por la cornisa del desborde, al amparo de una cierta e inexplicable indiferencia oficial que con su acostumbrada displicencia sólo aporta combustible a una situación al límite de las llamaradas.   
   El problema será que cuando estallen, no alcanzará el agua inexistente para sofocar el incendio que se avizora en el horizonte de un servicio cada vez más exageradamente oneroso y peor atendido por los tres protagonistas de la novela: los empresarios, los choferes y el municipio que debiera regularlo.
   Y una única víctima que es el sostenedor de un sistema que desde tiempo atrás se transformó en perverso sin que nadie hiciera nada por evitarlo.
   Por eso estamos como estamos y es muy peligroso que así sea.

CONVERSAMOS CON MIRTA TUNDIS

  Durante unas horas en el curso de esta semana visitó Córdoba la Sra. Mirta Tundis, diputada nacional, presidente de la Comisión de Previsión y Seguridad Social de ese organismo legislativo y cumplió una serie de actividades inherentes a sus importantes funciones.
  
Concurrió a la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Abogados y Procuradores de la Provincia de Córdoba donde fue recibida por su titular el Dr. Gonzalo Paulí, el representante de los abogados jubilados Carlos Ruiz Palacios, referentes de todas las cajas de jubilaciones de los profesionales (ingenieros, escribanos, del arte de curar, etc.) y otros dirigentes.
   La presentación de la Sra. Tundis estuvo a cargo del titular de la Fundación Graduados Universitarios de Córdoba, nuestro amigo y especialista en cuestiones previsionales, el abogado Héctor Mario Silvestro.
   En ese marco, los profesionales le plantearon su inquietud y preocupación frente al estudio que se está llevando a cabo con el proyecto de modificación de la ley de jubilaciones. 
   Posteriormente en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, la legisladora ofreció una clase acerca del “Presente y futuro de la previsión social en Argentina”, que fue seguida por una numerosa concurrencia de docentes, egresados y estudiantes del Derecho.
   Mirta Tundis, con domicilio y actuación en el bonaerense partido de La Matanza, integra el bloque del Frente Renovador que responde a Sergio Massa.
   La legisladora, con brillantes antecedentes periodísticos y descollante paso por radios porteñas y los canales  de televisión 13 y TN, conversó con el conductor de “Síganme los buenos”, su colega cordobés Gonio Ferrari, creador y director del espacio que difunde Radio Universidad de Córdoba, oportunidad en la que abordaron temas vinculados con las jubilaciones y otros aspectos de la realidad que rodea a la tercera edad, como lo son la indiferencia, los olvidos, la indignidad de las mensualidades y otras carencias que configuran un panorama de irrespetuosidad hacia quienes todo lo merecen.

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   En este blog que se actualiza prácticamente a diario, está aparte la grabación completa de dicha entrevista, que de manera fraccionada se difundió en la emisión de “Síganme los buenos” de este domingo 30 de octubre.

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EL RECUERDO DEL BESO AZUL
   En el QTH de la femenina, (tal como lo consignaría un parte oficial de la policía con su ya conocido y difundido “slang”) en circunstancias que otra femenina se le apropincuó con intenciones que se tratan de establecer, la persona de marras se dirigió a la uniformada y le manifestó
--Agente de patrulla, ¡la voy a besar…!
--¡Proceda, femenina, está autorizada! fue la marcial respuesta, caminaron de la mano hasta la plaza del barrio y con suaves arrumacos llamaron la atención de la gente que circulaba de infante e interrumpieron el tránsito sin necesidad de tocar pito alguno.
   No es una cuestión de imaginación solamente, porque con seguridad que en algún momento existió ese diálogo tan jugoso como breve, expresivo, cuartelero y aleccionador, entre esa chica agente de policía, en esta Córdoba sorprendente y una joven panadera (repito: panadera) de Arguello.
   A los pocos meses después del flechazo ya convivían y luego, Registro Civil de por medio, blanquearon la relación igualitaria, se acogieron a la ley y se casaron en la primera experiencia formal de esas características que registran los archivos en la provincia mediterránea.
   Pueden buscarle los costados que quieran, pueden calificar la situación de la manera que se les pueda ocurrir, pueden tejerse miles de conjeturas vecinales, especulaciones de orden religioso, moral o ético, pero ninguna de las conclusiones a las que se lleguen superará lo que para ellas, sin dudas no es sino una historia de amor.
   En lo personal bien sabemos que las opiniones acerca de las legalizadas relaciones entre personas de un mismo sexo, son parte de un interminable debate en la sociedad y es por eso que lógicamente existe una atendible curiosidad, cuando estos casos trascienden y son motivo de aprobación, de censura o lisa y llanamente de reprobación.
   Más allá de los enfoques individuales que les puedan asignar a ciertas actitudes propias de tales situaciones, está claro que la exteriorización de tal tipo de cariño, afecto, ternura, pasión o como se la quiera rotular, no deja de ser un impacto si se advierten en lugares públicos o concurridos -lo que para muchos roza la condición de escándalo- porque aún no hemos adquirido la costumbre de tomarlas como parte de una creciente habitualidad.
Y no es casual citar la breve historia de la mujer policía y su actual esposa o esposo.
   No es casual porque unos días atrás se produjo un revuelo en la Plaza Colón de esta ciudad cuando una vecina advirtió que una pareja visualmente femenina se prodigaba arrumacos, caricias y besos y no tuvo mejor idea que llamar a la policía para que pusiera fin a lo que se supone consideraba libertino, repugnante y vergonzoso. 
   Tres patrulleros concurrieron “al toque” y en un marco de innecesario despliegue operativo se llevaron a las tortolitas a donde las tuvieron, según comentarios callejeros, en condición de “retenidas” por vaya a saberse la violación a qué disposición discriminatoria, si es que está vigente, hasta que seguramente algún funcionario azul haya recordado la situación de la colega uniformada y su pareja “femenina”.
A veces uno se plantea la duda si ese tipo de denuncia es por sentirse víctima de una agresión visual, por alboroto social, asombro, estrépito vecinal o simplemente por íntima envidia.

SRA. “K”: ¿LAS CULPAS SON SIEMPRE AJENAS?  

   En uno de sus espacios de las redes sociales, la Sra. ex presidenta de la Nación que ahora procura volver, envió un mensaje con nada de subliminal, que textualmente voy a recordar, que decía así: “El objetivo global del manoseo de las estadísticas públicas es construir el relato del macrismo”.
   Por lo que se advierte, al menos se ajustó a los 140 caracteres que reclama el sistema, pero desnudando una enorme dosis de amnesia.
   No es necesario exigirle demasiado a la memoria para traer a la mente y al raciocinio aquellos tiempos duros para buena parte de la sociedad argentina, cuando como por arte de magia o de mentira desde el poder partía ese mensaje de bienestar y progreso basado en que no existían la inflación, la pobreza ni la desocupación.
   Tampoco eran parte de nuestra realidad cotidiana la pérdida del poder adquisitivo del salario y la fantasía llegó a tan delirantes niveles que hasta se aseguraba que en Alemania había más indigentes que entre nosotros, los regidos por el modelo nacional y popular. 
   Pasó lo que pasó con una transición traumática aunque sin caer a eso tan negativo y negador de los recuerdos como lo es aquello de “borrón y cuenta nueva”, pese a lo complicado que resulta escribir algo entendible sobre el pizarrón plagado de garabatos.
   Ahora, quienes cargan en sus espaldas y en la conciencia del fracaso el peso de una culpa no asumida, pretenden enseñar a gobernar y en lugar de hacerlo desde la humildad del derrotado, se empinan en su propia soberbia que es la causante innegable de su lamentable amnesia.
   No les importa o no quieren reconocer el burdo desapoderamiento de cuantiosos bienes, como si esa maniobra fuera un pasaporte a la tardía honestidad y endilgan a sus reemplazantes en el poder, acciones que durante mucho tiempo fueron sus banderas ante el pueblo, como por ejemplo una, la mentira de las estadísticas que dibujaba el Indec.
   Todo se sabe. La verdad como la falacia recorren un camino circular y en algún momento vuelven a sus orígenes y pasan por allí hasta el papel carbónico de la historia que se cansa de recordarlas. 
   Ahora que vienen los tiempos más cercanos a “devolver” que a volver, puede que exista una toma de conciencia que al menos lleve a no mentir.
   Es para asignarle alguna razón a Maquiavelo, quien supo sostener que la naturaleza de quienes son soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.
   Ni más ni menos, salvo eso de la “humildad” …


LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
   Allá por diciembre del año 2013 el Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de la ONU emitió un dictamen en el marco de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba en el que determinaba que la prisión preventiva  de uno de los imputados era arbitraria, por lo que recomendaba su inmediata libertad  y la reparación económica del daño sufrido.
   Anteriores dictámenes de  reconocidas organizaciones no gubernamentales en la materia como el CELS y el Servicio de Paz y Justicia, liderado por el premio Nobel de la Paz Pérez Esquivel, y poco después nuestra Corte Suprema, fallaron en idéntico sentido, con lo cual quedó claramente establecido que la prisión sistemática aplicada en la causa que nos ocupa desde más de tres años atrás, se convirtió en abusiva.
   Estos dictámenes son esperables si tenemos en cuenta que a lo largo y ancho del mundo las leyes  proclaman la inocencia de toda persona hasta que sea juzgada por un tribunal objetivo e imparcial que no debe conocer previamente al imputado, ni tener opinión preconcebida sobre el supuesto delito.
   Y aquí otra vez, como dicen los chicos, estamos en el horno porque los jueces de  la comisión especial nombrada repiten de memoria los juicios a los mismos de siempre y hasta han salido en televisión a opinar sobre el tema, por lo que de imparcialidad….ni hablar.    
   No es fácil encontrar los motivos por los que el Poder Judicial en esta causa desvirtúa lo establecido, encarcelando sin juicio y condenando sin imparcialidad, pero es probable que algún nuevo fallo acomode también esta realidad.
   Lo mismo que para los que permanecen detenidos sin saber a conciencia los reales motivos, es para suponer que se trata de una simple y perezosa cuestión de paciencia y de respeto por la Ley.

EL CLIMA SOCIAL CON PRONÓSTICO RESERVADO
   Mentiroso y deshonesto sería sostener que recorremos tiempos de bonanza y bienestar económico, del que sólo gozan los encumbrados empresarios, los altos funcionarios con jugosas mensualidades y muchos de los que fueron paradigmas de la cercana década más saqueada, rapiñada y mentida que ganada como se la proclamó con total desparpajo.
   Tiempos complicados en lo laboral, en nuestra economía, en el campo social y en la percepción de la gente aún no curada de espanto, que desde su pesimismo elabora situaciones a futuro no del todo placenteras, sino más bien emparentadas con el reiterado sacrificio y en el peor y menos deseado de los casos, con la peligrosa e indeseada resignación.
   Sería infantil que desde el poder se pretendiera remendar la situación con dos mil pesos urbi et orbe nacional, porque es equivalente a darle una aspirina a un enfermo terminal y así vemos que tampoco alcanzará con los retoques al pago del impuesto a las ganancias, medida que absurdamente implantara el gobierno anterior, cuando bien siempre se supo que el sueldo y más la jubilación pueden ser considerados como ganancia.
   Y para colmo uno de los sectores más beneficiado con el sueldo mensual aunque sea merecido por la responsabilidad del cargo, que son los jueces, ellos sentenciaron hacia adentro que no tributan y que su mensualidad es intocable.
   Si se resuelve pagar esos pesitos a los dependientes del Estado, habrá reclamos para que imiten ese temperamento los del ámbito privado, pero no esa suma irrisoria, sino el resultado de conversaciones y consensos según cada actividad.
   Ese de por sí, ya es un foco de conflicto como otro lo será si se excluye a algún estamento de la sociedad, como por ejemplo los jubilados que en el orden nacional y en la mayoría de las provincias son los más postergados y sujetos a la injuria del olvido.
   Es para pensar entonces que los 20 mil millones con los que el Estado pretende instrumentar ayuda mediante diferentes planes sociales y otros mecanismos de contención, no alcanzarán a evitar la palpable efervescencia social que se agudiza con el correr de los días hasta las fiestas de fin de año.
   La tranquilidad está momentáneamente en tiempos de espera, adormecida hasta que los empresarios como siempre y aduciendo defensa propia, comiencen a poner en vigencia esa maldita costumbre del “por las dudas” a la hora de establecer los precios de sus productos, cuando ellos representan a un sector al que también es necesario reclamarle una parte del sacrificio al que está obligada desde siempre la población en general.
   Entonces y por ciertas analogías de pensamiento se nos viene a la memoria aquella histórica frase del dirigente sindical Luis Barrionuevo, aquella vez que sostuvo que el país saldría adelante “cuando nos dejemos de robar por lo menos durante dos años”.
   El gremialista fue duramente cuestionado, ridiculizado y sus dichos pasaron a la antología de las descalificaciones y las ofensas.
   Pero a medida que pasan los años, vamos entendiendo cuánta razón le asistía a Barrionuevo.

VERDURAS ASTRONÓMICAS Y PROHIBITIVAS
   Debo jurar por mi honor, aunque lo haya perdido en mi primer picnic decía un despistado amigo, que pensé estar frente a una broma cuando el verdulero de mi barrio, autotitulado empresario del cinturón verde de la ciudad, me avisó cuando estaba comprándole algunas cositas para el diario cocinar, que el calabacín costaba casi 100 pesos el kilo y los pimientos, poco más que esa cifra de por sí alocada.
   ¿Cien mangos? Fue mi pregunta entre el estupor, la bronca, la indignación y la incredulidad.
   No había error. Eran los números ajustados a una realidad que me quisieron hacer entender en el marco de la sorpresa recibida, mientras pensaba en algunas latas de sardinas y en otras conservas que atesoraba en mi despensa, siempre a disposición y por la costumbre adquirida en tiempos de malaria.
   Es una impresión que ahora tenemos, o por allí llegamos a pensar que tiempo atrás no existían los precios ajustados por los excesos de lluvias, por la sequía, por las inundaciones o por los vientos.
   La cuestión es que ahora, más que el esfuerzo de los sacrificados productores que por lo general reciben monedas, se tiene el cuenta el pronóstico o la evaluación de cada meteorología regional, para tomar idea de lo que mañana nos puede costar una papa, una cebolla, un casi  inaccesible atado de espárragos, un zapallo como los que dejábamos crecer en el jardín o el otrora gratuito perejil, sinónimo actual de las personas sin importancia social, política, empresarial o deportiva.
   No es posible para la mayoría de los argentinos prescindir de las verduras y hortalizas, porque tal temerario temperamento nos llevaría al seguro endeudamiento con el carnicero.
   El brochet de arroz representa una paciente tarea artesanal que lleva su tiempo y el consecuente deterioro por cansancio visual, y los tallarines a la parrilla son una ofensa a nuestros criollos ancestros.
   En consecuencia, habrá que seguir tolerando el ayuno de lo verde como a veces nos toca practicarlo y respetarlo con las achuras, las costillas, un tierno matambre o las tiernas, crocantes y enloquecedoras mollejitas.
   Es cuando uno siempre intenta un salto al vacío y a veces se encuentra con la parrilla ardiente o las cenizas todavía dañinas a la piel.
   Mientras, los verduleros que se empachen con sus propios calabacines, pimientos, zapallos, arvejas, lechugas y perejiles que supieron conseguir.
   Y no pudieron vender …
  
DOLOROSA NOTICIA

   No tan sólo el querido y malogrado Dr. René Favaloro fue quien alguna vez aconsejara que no había nada mejor para controlar el colesterol y la presión alta, que un vaso diario de buen malbec, cabernet, tempranillo, tannat o borgoña.
   Algunos ahora enrolados en Alcohólicos Anónimos lo tomaron -si, lo tomaron- demasiado al pie de la letra y el exceso fue más pernicioso que el pretendido remedio a esos males que se controlan mediante la ingesta de medicamentos que para colmo, son carísimos aunque en algunos casos en parte los cubra la obra social.
   Ocurre que el vino regala tantas sensaciones memorables, que no existe nada mejor que beberlo en la plenitud de los sentidos, sin interferencias que modifiquen texturas, sabores reales o imaginarios al paladar, acidez, suavidad o retrogusto, que es esa sensación que nos acompaña un largo rato luego de catarlo.
   Y toda esta introducción absolutamente necesaria, sirve para acompañar una mala noticia, que consigna que el producto que más aumentó de precio en el último año, ha sido precisa y lamentablemente, el vino.
   Algunos culpan a la mala cosecha, considerada como la peor de los últimos tiempos, cuando la mejor que existió, recuerdan los que saben, fue la del 2002 y por eso los vinos de esa vendimia son los más difíciles de encontrar y los más caros a la hora de comprar.
   Por todo este panorama al haber sido una mala cosecha la oferta es inferior y por eso los precios aumentan en proporciones desusadas, como acontece en este último año.
   En Córdoba los vinos genéricos -esos que vienen en cartones- (¡puajj!) aumentaron un 65 por ciento y más pero en los vinos llamados finos, el incremento en general fue de alrededor del 50 por ciento.
   La producción vitivinícola nacional estuvo en uno de los niveles más bajos de su historia y de acuerdo con datos de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, la producción alcanzó los 8,8 millones de hectolitros en lo que va de 2016, lo que implica una caída de alrededor del 35 por ciento anual.
   Son culpables las inclemencias del clima en Cuyo, las lluvias demasiado abundantes y la reiteración de los ataques del granizo, los más dañinos en el último medio siglo.
   Con este panorama, Mauricio Macri tendrá que modificar las agujas de su promesómetro, porque eso de la “revolución de la alegría” si carece de vino a precios accesibles, pasará a ser el festival de la gaseosa o del jugo casero.
   Y los argentinos no merecemos tal ignominia.