16 de noviembre de 2014

SLB-161114-SOLIDARIDAD O DISCRIMINACION, SUSANA GIMENEZ TAMBIEN, EL LIBRO DE ANGELOZ, AEROREMISSES, LA MEGACAUSA, POLITICA Y FARANDULA, ETC



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 16-11-14 difundido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

¿SOLIDARIDAD O DISCRIMINACION?



   Bien conocemos que muchos sectores de la sociedad argentina son acérrimos cultores del gataflorismo y en tal sentido se manifiestan en contra cuando reciben, después de haberse quejado por no recibir.
   Pero cuando las circunstancias imponen el despliegue solidario del Estado sin miramientos de las posiciones económicas de los ciudadanos necesitados, lo aplicable es el equilibrio más cuando hay víctimas de la imprevisión y del descontrol, que precisamente está obligado a ejercer ese mismo Estado.
   No importa si los vecinos de Alta Córdoba afectados son pudientes o carenciados, porque “ligaron de arriba” una penosa situación que no buscaron ni de la que fueron responsables.
   Que lo entiendan las autoridades: fueron castigados por la desgracia e incorporados, en un fatídico instante, al reinado de la intemperie sin ninguna misericordia.
   Tuvo que pasar una semana para que Su Majestad la Justicia indagara al propietario del predio y a uno de sus asesores, cuando era dable imaginar que eso ocurriría en las horas inmediatas al estallido, para preservar las pruebas.
   La Municipalidad instaló una carpa con personal para receptar inquietudes, o sea una especie de confesionario destinado al ejercicio de la catarsis y anunció que pagaría los vidrios de las viviendas afectadas.
   La provincia con su gobernador lanzado de lleno a la campaña proselitista difundió anuncios marquetineros, movilizó algunos funcionarios y puso en movimiento su máquina de prometer como siempre se hizo y ya no es novedad.
   Todo bien, “lenteja” pero caminando, hasta que alguna mente brillante tuvo la genialidad de instrumentar el otorgamiento de créditos para los afectados, con lo que repararían sus viviendas y repondrían electrodomésticos, ropas, muebles y enseres perdidos.
   Gozarían de plazos extendidos y bajos intereses, pero con un curioso detalle ¡¡¡ tendrían que pagarlos !!! lo que en pocas palabras equivalía a regalarles una nueva deuda sumada al drama existencial, despertando una lógica y previsible reacción negativa.
   El último capítulo de esta sesuda trama en que se mezclan indiferencias, miserias políticas y carencia de sentido solidario, los cráneos tuvieron la despreciable ocurrencia de ofrecer ¡5.000 pesos! como subsidio a quienes no estuvieran en condiciones de afrontar el pago de los créditos anteriormente anunciados.
   Es preferible no hablar de discriminación, porque si desde el Estado se alimentan diferencias entre ricos y pobres o pudientes y necesitados, es otorgar ventajas a los blancos sobre los negros, a los flacos sobre los gordos, a los de Talleres por encima de los de Belgrano o a los radicales en desmedro de los peronistas o todas sus viceversas.
   Ahorremos tiempo: el Estado imprevisor, amante del relajamiento de los controles, debe pagar el precio de su ineficiencia, así como en otros casos e injustamente paga eficiencias inexistentes.
   Y debe hacerlo rápido, ya y totalmente, desafectando partidas presupuestarias de efectos inservibles para la gente, asignándolas al maravilloso ejercicio de la solidaridad, bajo el mandato bíblico que dice “El hermano que ayuda al hermano construye casi una fuerte ciudad”.
   Con Sergio Raponi, el dueño de la empresa entre rejas, cuyo predio no estaba habilitado por la Municipalidad, no se devuelve la vida de María Angélica Cueto, víctima fatal de la imprevisión, del descontrol y de la angurria empresaria, si es que no encuentran otros motivos por los cuales estaban allí almacenados ciertos productos.
   Los cordobeses necesitamos con desesperación y angustia recuperar la seguridad integral, pese a las omisiones y todo lo malo que hacen los políticos ineptos.
   La tragedia de Alta Córdoba no duró sólo un instante.
   Recién comienza y es una obligación cívica y más que nada humana, atenderla y repararla.

SUSANA GIMENEZ ESCONDIÓ SOLO UNO


   Las  noticias  indicaban que en un municipio cercano a Vaca Muerta, allí de donde se comenta que Chevrón se llevará buen petróleo regalado por legisladores argentinos que modificaron leyes para que ello ocurra, se ha detectado que algunos personajes notables de esta Argentina sorprendente, radicaron sus automóviles de alta gama para abaratar o eludir el pago de onerosos impuestos.
   Indican como ejemplos a Sergio Schoklender con una Ferrari descapotable; otra Ferrari similar de Jorge “Acero” Cali, cultor del kick boxing e íntimo amigo de Guillermo Moreno, actualmente becado en Italia, y a la vez dueño de la empresa Sport Enterteinment Group S.A.; tres coches más, un BMW, un Mercedes Benz y un jeep Cherokee, propiedad de Vanina Oneto, ex “leona” del hockey sobre césped y de su esposo; una flota de colectivos de Ecotrans S.A. (Grupo Plaza de los hermanos Cirigliano) y otros vehículos por un total cercano a los 7.500.
   Una ridiculez que todos estuvieran radicados en un predio de 17 x 25 metros, propiedad del municipio neuquino de San Patricio del Chañar, cuyo intendente generosamente certificaba la validez de las inscripciones,
lujito que solo pueden permitirse algunos argentinos que cultivan aceitadas relaciones con el poder.
   Es probable que la Ferrari que era propiedad de ese ejemplo de persona que es Sergio Schoklender, haya sido utilizada para sus habituales inspecciones a las viviendas del plan “Sueños compartidos” que el parricida devenido en empresario, administraba por orden de doña Hebe de Bonafini, mentora y titular de Madres de Plaza de Mayo.
   Y también, todo en el plano de lo probable, que ese muchacho haya concurrido a dar clases en la otrora financieramente endeudada y quebrada Universidad de las Madres, ahora estatizada, con deudas incluidas, que pagaremos todos los argentinos … y argentinas.
   Un escandalete que sin dudas será eclipsado por la trascendencia de la situación íntima y personal de nuestro rockero vicepresidente que cambió su nombre y ha desaparecido misteriosamente de escena: ya no es Amado.
Pensar que tiempo atrás todos los medios se ensañaron cuando a la rutilante Susana Giménez le descubrieron un Mercedes Benz que su marido de turno había escondido, tapado prolijamente por una parva en uno de sus campos.
   A ese caso, lo multipliquemos ahora al menos por 7.500.    
   Sigamos así.
   No estamos mal, pero seguimos peor …

EL LIBRO DE ANGELOZ



   No se trata de plantear, como algunos lo hicieron, una objeción por la edad del autor, sino por la falta de elegancia y de consideración por los códigos no escritos que rigen vidas, obras e historia de los hombres públicos.
   Que Angeloz haya reconocido su error del tercer mandato como gobernador, es una confesión que ya ocupa un lugarcito en la memoria de los cordobeses, y especialmente de sus opositores internos que en su momento estuvieron en contra de aquella decisión que demandó, incluso, una reforma de la Constitución Provincial.
   No he leído el libro ni tengo apuro por hacerlo,así que me guío por comentarios mediáticos que al coincidir en forma casi unánime, me clarifican el panorama como para opinar.
   A lo que Angeloz ni nadie tiene el derecho, es de juzgar a los muertos, porque es caer a la injusticia de condenarlos sin que puedan ejercer su defensa y nos deja la duda, entonces, de silencios y secretos compartidos y ahora rotos fuera de tiempo.
   No quiero ubicarme en posición de fiscal sobre las memorias ni los recuerdos de nadie, pero no escuché si Angeloz descorre el velo, por ejemplo, de su fraternal amistad con ese gris personaje de la época, Luis Medina Allende, ex comando civil en el ’55 y su principal operador político en varias ocasiones, aunque lo niegue en el extracto que hoy publica La Voz del Interior.
   Cuando se habla mal de los muertos con quienes se han compartido éxitos, fracasos y crisis, es derrapar en la más penosa de las irrespetuosidades, dejando en la gente la duda si la amistad de entonces no era otra cosa que un calculado ejercicio de la hipocresía, o de la momentánea conveniencia.
   Las autobiografías, las memorias autorizadas o el simple anecdotario, suelen ser, más que trozos de cualquier historia personal, veladas demandas de indulgencia.
   Pero es preferible pedir perdón en vida tanto de uno, como de quienes marcaron a fuego tu existencia.

LOS AEROREMISSES

   Habría que ver, en el caso que un argentino carenciado necesite ser trasladado para su salvación de un mal, a Europa, Estados Unidos o Australia, si el Estado nacional se hace cargo del viaje alquilando un avión.
   O que un marginado del norte demanda una atención especializada no tan lejos sino en Buenos Aires, para ver si el dispendioso ministro habilita los fondos necesarios.
   La verdad, habría que preguntar para qué sirve o servirá este viaje oficial y privadísimo a Australia, más allá que para mostrar la hilacha nacional del desprecio por el respeto, y la gracia de aparecer en la protocolar foto  conjunta haciendo gracias con las manos.
   En el exterior necesitamos recuperar una imagen que para nada nos favorece, y no ponernos en evidencia como subdesarrollados, secos y llenos de deudas pero pícaros y distendidos.
   Realmente, haber gastado lo que se malgastó, habiendo vuelos comerciales que hacen el mismo trayecto por cinco mil dólares viajando en clase turista, como el presidente uruguayo, es un síntoma inequívoco que la fiesta continúa, aunque crezca la inflación, los sueldos pierdan su poder adquisitivo, la desocupación se incremente y las reservas caigan para bajar el blue.
   Cuatro aviones, cuatro vuelos, para menos de diez personas, todo a un costo sideral que el país no está en condiciones de afrontar, más que un desatino es una lamentable demostración de soberbia.
   Es el típico aquí mando yo y gasto lo que quiero, como alguna vez supiera decir Galtieri.
   Total para pagar caprichos y exageraciones están los impuestos, el único instrumento nacional y popular que cuenta con millones y millones de rehenes.
   Aparte de toda esta puesta en escena con la presencia de Kicillof en Australia, ¿alguien se refirió, allá y hasta ahora, al tema de los fondos buitre?
   Esa es solo una cortina de humo íntimamente argentina.

MÁS SOBRE LA MEGACAUSA

   La prisión preventiva, o detención de una persona que aún no ha sido juzgada y que debe gozar de su derecho fundamental de libertad, es una medida de carácter absolutamente excepcional que puede utilizarse sólo para evitar la fuga del sospechoso o el entorpecimiento del proceso penal, siempre y cuando existan firmes indicios de su culpabilidad.
   Opinar sobre la correcta aplicación de la medida en casos particulares es difícil si no se conocen en profundidad los detalles de la causa y sin embargo, en el caso del Registro, existen datos objetivos que generan cuestionamientos.
  Primero, el número de personas detenidas porque si la Real Academia Española define el término excepcional como “algo que ocurre rara vez” y en esta causa la prisión preventiva se aplicó en más del 60% de los imputados, ¿eso es excepcional?
   Segundo, la finalidad, dado que si sólo sirve para evitar la fuga o el entorpecimiento de la investigación en personas con indicios de culpabilidad y los imputados fueron detenidos años después, cuando les había sobrado el tiempo para huír, y bajo la excusa de  investigarlos para encontrar pruebas, ¿esa es la verdad? 
   Tercero la duración, porque si el tiempo no debe ser mayor a  dos años para no convertirse en una condena y muchos llegaron a cumplir tres años en prisión sin haber llegado aún hoy a juicio, o sea, sin saber si son culpables o inocentes, ¿eso es razonable?
   Si además, amparándonos en la igualdad ante la ley, comparamos con situaciones como la de Ricardo Jaime quien no fue detenido pese a que sí había huido, o la de Marcelo Falo quien tampoco lo fue, pese a que las pruebas sí eran concretas y claras, no escapa al más mínimo sentido común que en esta causa, la prisión preventiva fue desviada de su verdadera función, y lo que todavía no sabemos es por qué.
   La verdad, esta megacausa sigue sumando misterios.

POLITICA Y FARÁNDULA

   Tanto se han acercado la política y la farándula, que ahora es un tema que se toma con naturalidad, lejos de los escándalos que años atrás provocaban situaciones con tales características.
   Lejos quedaron las calificaciones de sainete, tramoya o conventillo porque la realidad y el paso de los años se han encargado de otorgarle naturalidad a esa relación que antes era prolijamente ocultada, entre  miembros de la dirigencia política y pulposas exponentes del varieté.
   La mediatización globalizada tiene esa característica de acercar posiciones que antes aparecían como antagónicas, cuando era pecado mortal mezclar las actividades de ellos con las bambalinas, las pestañas postizas, las siliconas o el conchero de ellas.
   El candidato y la vedette, si se aman y han jurado estar unidos hasta que la muerte los separe, aparte de ser una incitación al crimen según Fontanarrosa, bien puede ser tomado como un compromiso a cumplir por ambas partes  y nadie tiene derecho a ser agorero.
   Tampoco es elegante apelar a las estadísticas, porque los amores pasajeros ganan por goleada así la situación de pareja sea con papeles, apalomamiento, vacaciones en el Caribe o departamento compartido en Puerto Madero.
   El crecimiento y la consolidación del gaterío y la lujuria, son una consecuencia indirecta del éxito de la tinellización de la tevé, y está visto que no hay político que se resista al imán promocional que significan unos minutos de fama en la pantalla chica, horario central, de uno de los programas más vistos.
   Las parejas que han surgido de esa usina mediática, si existe amor de por medio, en nada se diferencian de las otras que nacen en un baile, en las redes sociales, en la calle, en la cola del supermercado o de una reunión de amigos.
   La única diferencia es que a veces se transforman en cuestiones de Estado, un Estado que no está para circos.

13 de noviembre de 2014

¿Créditos o subsidios?

LA MAS DOLOROSA DE
LAS DISCRIMINACIONES


¿A qué mente privilegiada, dentro de la nutrida legión
de funcionarios, se le habrá ocurrido una idea que en
lugar de cerrar filas solidarias solo sirve para desunir?
Bien conocemos que muchos sectores de la sociedad argentina son acérrimos cultores del gataflorismo y en tal sentido se manifiestan en contra cuando reciben, después de haberse quejado por no recibir.
Pero cuando las circunstancias imponen el despliegue solidario del Estado sin miramientos de las posiciones económicas de los ciudadanos necesitados, lo aplicable es el equilibrio más cuando hay víctimas de la imprevisión y del descontrol, que precisamente está obligado a ejercer ese mismo Estado.
No importa si los vecinos de Alta Córdoba víctimas de la explosión son pudientes o carenciados, porque “ligaron de arriba” una penosa situación que no buscaron ni de la que fueron responsables.
Que lo entiendan las autoridades: fueron castigados por la desgracia e incorporados, en un fatídico instante, al reinado de la intemperie sin ninguna misericordia y gracias a la casualidad o al factor que le quieran asignar, no hubo pérdidas irreparables en vidas humanas.
Tuvo que pasar una semana para que Su Majestad la Justicia indagara al propietario del predio y a uno de sus asesores, cuando era dable imaginar que eso ocurriría en las horas inmediatas al estallido.
La Municipalidad instaló una carpa con personal para receptar inquietudes, o sea una especie de confesionario destinado al ejercicio de la catarsis y anunció que pagaría los vidrios ¿? de las viviendas afectadas.
La provincia con su gobernador lanzado de lleno a la campaña proselitista difundió anuncios marquetineros, movilizó algunos funcionarios y puso en movimiento su máquina de prometer como siempre se hizo y ya no es novedad.
Todo bien, “lenteja” pero caminando, hasta que alguna mente brillante tuvo la genialidad de instrumentar el otorgamiento de créditos para los afectados, con lo que repararían sus viviendas y repondrían electrodomésticos, ropas, muebles y enseres perdidos.
“Gozarían” de plazos extendidos y bajos intereses, pero con un curioso detalle ¡¡¡ tendrían que pagarlos !!! lo que en pocas palabras equivalía a “regalarles” una nueva deuda sumada al drama existencial, despertando una lógica y previsible reacción negativa.
El último capítulo de esta sesuda trama en que se mezclan indiferencias, miserias políticas y carencia de sentido solidario, los cráneos tuvieron la despreciable ocurrencia de ofrecer ¡5.000 pesos! como subsidio a quienes no estuvieran en condiciones de afrontar el pago de los créditos anteriormente anunciados.
Es preferible no hablar de discriminación, porque si desde el Estado se alimentan las diferencias entre ricos y pobres; entre pudientes y necesitados, es como si otorgaran ventajas a los blancos sobre los negros, a los flacos sobre los gordos, a los de Talleres por encima de los de Belgrano o a los radicales en desmedro de los peronistas o todas sus viceversas.
Ahorremos tiempo: el Estado imprevisor, amante del relajamiento de los controles, debe pagar el precio de su ineficiencia, así como en otros casos e injustamente paga eficiencias inexistentes.
Y debe hacerlo rápido, ya y totalmente, desafectando partidas presupuestarias de efectos inservibles para la gente, asignándolas al maravilloso ejercicio de la solidaridad, allanándose al mandato bíblico que dice “El hermano que ayuda al hermano construye casi una fuerte ciudad”.
Los cordobeses y su pregonado cordobesismo, necesitamos estar seguros de ser fuertes, pese a las omisiones y todo lo malo que hacen los políticos ineptos para intentar debilitarnos.
Porque la tragedia de Alta Córdoba no duró sólo un instante.
Recién comienza y es una obligación atenderla y repararla.
Gonio Ferrari

12 de noviembre de 2014

De los sueños a las pesadillas

RICOS Y FAMOSOS, ENTRE ELLOS EL BUENO
DE SERGIO SCHOKLENDER, ESCONDIAN SUS
AUTAZOS EN EL SUR Y EVADIAN IMPUESTOS
Las primeras noticias con trascendencia mediática indican que en un municipio cercano a Vaca Muerta, allí de donde se comenta que Chevrón se llevará buen petróleo regalado por legisladores argentinos que modificaron leyes para que ello ocurra, se ha detectado que algunos personajes notables de esta Argentina sorprendente radicaron sus automóviles de alta gama para abaratar el pago de onerosos impuestos.
Indican como “ejemplos” a Sergio Schoklender con una Ferrari descapotable; otra Ferrari similar de Jorge “Acero” Cali, cultor del “kick boxing” e íntimo amigo de Guillermo Moreno (actualmente becado en Italia) y a la vez dueño de la empresa Sport Enterteinment Group S.A.; tres coches -un BMW, un Mercedes Benz y un jeep Cherokee- propiedad de Vanina Oneto, ex “leona” del hockey sobre césped y de su esposo; una flota de colectivos de Ecotrans S.A. (Grupo Plaza de los hermanos Cirigliano) y otros vehículos por un total cercano ¡a los 7.500! todos radicados en un predio de 17 x 25 metros, propiedad del municipio neuquino de San Patricio del Chañar, cuyo intendente generosamente certificaba la validez de las inscripciones.
Un lujito que solo pueden permitirse algunos argentinos que cultivan aceitadas relaciones con el poder.
Es probable que la Ferrari que era propiedad de ese ejemplo de persona que es Sergio Schoklender, haya sido utilizada para sus habituales inspecciones a las viviendas del plan “Sueños compartidos” que el parricida devenido en empresario, administraba por orden de doña Hebe de Bonafini, mentora y titular de Madres de Plaza de Mayo.
Y también, todo en el plano de lo probable, que ese muchacho haya concurrido a dar clases en la otrora financieramente endeudada y quebrada Universidad de las Madres, ahora estatizada con deudas incluidas que pagaremos todos los argentinos … y argentinas.
Un escandalete que sin dudas será eclipsado por la trascendencia de la situación íntima y personal de nuestro rockero vicepresidente que cambió su nombre: ya no es Amado.
Sigamos así. No estamos mal pero seguimos peor …


11 de noviembre de 2014

Más que ayuda es un ultraje

ES UNA MALDICION QUE A LAS
VICTIMAS DE ALTA CORDOBA
LES “REGALEN” MAS DEUDAS



Mientras se gastan camionadas de plata con la
intención de instalar nacionalmente la figura del
inventor del cordobesismo, las víctimas de Alta
Córdoba no pueden creer que sea cierta ni seria
la idea de ser beneficiadas con la insolencia de
una nueva deuda que en lugar de dignificarlos
frente a la desgracia, les suma preocupaciones
a las que ya tienen. La provincia demuestra así
que cuenta con una selectiva inclinación por el
disparate y la extravagancia en el manejo de su
presupuesto. Anteponer la campaña por encima
de la innegociable solidaridad, no es argumento
ideal a la hora de salir en la búsqueda de votos.

Los argentinos sin dudas, tienen en su idiosincracia un distintivo característico, que es el de la memoria corta y discriminatoria siempre ajustada a la conveniencia individual, porque también esa postura suele ser acompañada por un componente de egoísmo.
No es posible entonces entender como acertada, la intención de “ayudar” a las víctimas de Alta Córdoba con créditos bancarios, por más ventajosos que sean sus montos, intereses y plazos porque no es otra cosa que regalarles una deuda que no merecen, por algo de lo que no son culpables y que deberán afrontar fuera de toda previsión.
Lo que imponen las penosas y apremiantes circunstancias, es un despertar del sentido solidario por parte del gobierno provincial, ahora más enfrascado en posicionar al mentor del cordobesismo en su aventura presidencialista que venimos solventando todos los cordobeses, compartamos o no el pensamiento político y el enfoque ideológico del Sr. Gobernador, que en los últimos meses ha viajado más que Chébere, Jean Carlos y la Mona juntos.
¿Se pretende acaso, con una medida tan errada, zafar de un sentimiento de culpa?
El establecimiento arrasado por la propia imprudencia de sus empresarios no fue colocado allí por los vecinos; ellos se cansaron de protestar por su absurdo asentamiento en el corazón de manzana, por los efluvios y otros síntomas de que algo no andaba bien y sin embargo una planta industrial en plena zona residencial no generó -al entender de la gente- ni un mísero llamado de atención o el emplazamiento para dejar ese lugar igual que se hiciera con Dioxitec.
La fábrica que explotó estaba allí porque las autoridades lo permitieron y ahora pretenden liberarse de su responsabilidad intentando comprar silencios con créditos, préstamos o como le quieran llamar a esos dineros que seguramente tenían otros destinos, que el de morigerar las consecuencias de la propia indiferencia e insensibilidad oficiales.
Con solo una parte de las enormidades que se gastan en la aventura de sentar a De la Sota en el principal despacho de Balcarce 50, bien se podría construir todo lo que habrá que demoler y reparar las propiedades afectadas que se mantienen en pie.
Cada casa -dicen- es un universo y la provincia tiene la obligación
moral y cívica de equiparlas de la misma manera que lo estuvieran antes del desastre del cual sus propietarios -bien vale reiterarlo- no tienen ninguna culpa porque el error de su emplazamiento y la omisión del control es atribuible exclusivamente al Estado provincial, responsabilidad compartida con la comuna capitalina.
¿El propietario de la empresa?
Ya se encargará de negar anormalidades, de declarar que no conocía la existencia de sustancias peligrosas allí almacenadas, contratará uno o dos abogados de renombre y huirá hacia adelante ayudado por el paso del tiempo y la seguridad de la desmemoria colectiva.
Porque si es decente y honesto, ya tendría que haber pelado su chequera para acudir en ayuda primaria de sus víctimas.
A menos que algunas de las sustancias cuestionadas -la gente a veces es mala y comenta- hayan servido para fines muy alejados de objetivos industriales, sino para la elaboración de productos más emparentados con el vicio que con la metalurgia, la minería u otros rubros.
La prisa por volver a la normalidad es acuciante y no admite dilaciones, razón por la cual el gobierno provincial, la municipalidad y la Justicia deben entender que el reloj de la angustia es más veloz que la pachorrienta y enfermante burocracia que los caracteriza.
Ellos, las autoridades, no sufrieron como muchos lo actuaron, aunque haya lágrimas de cocodrilo para exportar.
Los vecinos víctimas de los desaciertos, los derroches y las tardanzas, son los que dejarán de lado su memoria corta cuando dentro de un año, para lo cual no falta tanto, estén frente a las urnas.

Gonio Ferrari

9 de noviembre de 2014

S.L.B. – 09-11-14- DESASTRE EN ALTA CORDOBA - ETERNO CONFLICTO EN LA MUNI - AEROLINEAS, UN AGUJERO NEGRO - EPEC Y SU BUROCRACIA - LA MEGACAUSA - KICILLOF, LA INFLACION Y LOS SALARIOS - UNICAMERAL EN CAMPAÑA, etc



Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 09-11-14 difundido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
DESASTRE EN ALTA CORDOBA


   Antes que nada, quiero ponderar de corazón, la brillante cobertura informativa realizada por los SRT el jueves último desde donde se produjera el destructivo y brutal estallido en Alta Córdoba.
   El esfuerzo de periodistas, productores, camarógrafos y técnicos de planta, posibilitó estar casi al instante en el escenario del desastre, lo que me llevó a recordar tiempos pasados cuando los grandes impactos noticiosos tenían el sello inconfundible de los profesionales de esta casa.
    Y muchas veces es la propia burocracia la culpable de ciertos desastres, porque es bastante complicado que coincidan los numerosos trámites que se requieren, por ejemplo, para la habilitación de un negocio, el funcionamiento de una industria, o el asentamiento de un depósito.
   Lo acontecido bien puede insertarse en el sombrío panorama de la inseguridad que padecemos los cordobeses.
   Por otra parte, cuando los responsables de una empresa equis esconden detalles de sus actividades, es lo mismo que fracturar la seriedad y la seguridad del trámite.
   El titular de la empresa que estallara en Alta Córdoba ocasionando más de medio centenar de heridos, dos de los cuales continúan con pronóstico reservado y cuantiosos daños materiales, no fue sincero a la hora de consignar sin ocultar nada, a qué se dedicaba.
   La existencia de inflamables, solventes y otras sustancias inapropiadas fue lo que determinó la tragedia de la que resultará muy difícil y engorrosa la recuperación de las pérdidas ocasionadas a los vecinos.
   En este tipo de episodio, lo más doloroso del panorama es que se pudo haber evitado si hubieran actuado en forma correcta tanto los responsables de la empresa como la provincia y el municipio.
   El material de riesgo medio debe ser seguido y chequeado permanentemente y si eso se hubiera hecho a conciencia, sin dudas la existencia de sustancias más peligrosas se detectaba precozmente, se aplicaban las sanciones obvias y se corregía preventivamente la situación.
   Por otra parte, se me ocurre que la obligación de quienes habilitan una actividad, es la de controlar con más asiduidad para evitar las trampas que derivan luego en hechos irreparables.
   La cuestión no debe morir en la inspección previa, el cobro de los aranceles respectivos, la habilitación y dejar abandonados a los vecinos por la omisión de realizar controles frecuentes y sorpresivos.
   Y frente a lo irreparable como es el caso de Alta Córdoba, me sonó a ridiculez la noticia que el gobierno concedería créditos ventajosos tanto en monto como en plazos, para que los afectados por la explosión pudieran reconstruir sus viviendas.
   ¿Fueron los vecinos quienes les prendieron fuego?
   ¿Fueron los vecinos, responsables que sucediera lo que sucedió?
   Me parece de una insensibilidad inaceptable, buscar una solución de esas características, cuando desde el poder se dilapidan los dineros de todos en tantos subsidios para cualquier destino, ninguno que represente ni remotamente la gravedad de lo sucedido en Alta Córdoba.
   Los responsables son otros: los dueños de la empresa que no declararon las sustancias peligrosas, y el Estado tanto municipal como provincial, que no ejercieron los debidos controles de prevención.
   Y más aún: cualquier gobierno medianamente sensible, ya tendría que haber dispuesto un alojamiento digno para aquellos que no pueden volver a sus ruinas.
   Y por último pedirles disculpas una por una a las víctimas por ser tan desaprensivos, aunque esa actitud sería ejercer una autocrítica desacostumbrada.
   La soberbia del poder, es muy difícil que reconozca sus propios errores.

EL CONFLICTO ETERNO EN LA MUNI


   Ilusos aquellos que creyeron que con el último aumento acordado con el SUOEM, las autoridades del municipio podían dormir tranquilas sin el acoso, hasta en los sueños, del conflicto permanente.
   Y lo señalamos oportunamente en tal sentido aunque no fuera novedad, que los planteos tienen una especie de motor propio que se alimenta a veces con la demanda justificada, pero en la mayoría de los casos se trata de sindicales caprichos.
   Mientras suman caos a una ciudad que ellos tampoco saben controlar, los inspectores municipales se han encachilado con tener al joven intendente rodeado por su permanente actitud hostil, para que les jure por la biblia que les adjudicará poder de policía para terminar con algunas agresiones de las que dicen ser víctimas.
   Ese pretexto, para la gilada que ignora la real motivación de la medida de fuerza que lleva una semana, y se agravará cuando a fin de mes los huelguistas vean que sus sueldos no son tan suculentos porque les descontarán, como debe ser, los días no trabajados.
   En realidad, la bronca es por el despido sin cobrar un peso, de dos de sus compañeros de tareas, quienes abusaron de las inasistencias.
   A llorar al campito.
   Porque es sugestivo que la conducción del gremio no haya manifestado su apoyo al paro y guarde inteligente silencio sobre las cesantías, igual como lo hiciera con el despido de cerca de medio centenar de agentes por causas parecidas: inasistencias y otros abusos.
   Los vecinos ya están más que hartos con el estado de conflicto permanente, un día aquí con paro, al otro día allá con asamblea y otras lindezas por el estilo.
   Se quejan los empleados que la gente es intolerante con ellos y que a veces los insultan y los maltratan.
   La verdad, es sorprendente que los vecinos, pese a las variadas injurias de que son víctimas, sean tan pacíficos.

AEROLINEAS, AGUJERO NEGRO


   Es la única empresa aérea en el mundo que cuenta con más de 33 pilotos -la cifra correcta es 33,4- por cada avión de su flota.
   Al igual que Fadea y otros organismos que dependen del poder central, Aerolíneas Argentinas se ha transformado en una apetecible fuente de trabajo para que ingresen cientos de militantes de los grupos políticos afines al gobierno nacional.
   No quiero asegurarlo categóricamente, pero por allí escuché los números catastróficos de las pérdidas de nuestra línea de bandera, que al llevarlos a una comparación con el millón de dólares diarios que perdían los ferrocarriles durante el reinado de Carlos Saul I de Anillaco, aquello eran solo monedas.
   ¿Por qué entonces ese empeño de pretender mostrar una empresa mañosamente exitosa?
   Una empresa adquiere tal categoría cuando sus servicios son óptimos hacia fuera, pero aunque no sean tan rentables hacia adentro, por lo menos que no generen tamaña pérdida que necesite de la ayuda del tesoro nacional como una muleta para su renguera.
   Los organismos sobredimensionados en su planta de personal, jamás pueden ser rentables y su sostenimiento es la resultante de un milagro político más que un éxito empresario.
   Subsidiada de tan onerosa manera Aerolíneas Argentinas puede vender pasajes en 15, 20 o 30 cuotas y sin intereses, pero no se pretenda que con ese volumen de ocupación se transforme en generadora de utilidades, salvo para quienes viven de la empresa y poco les importe su saneamiento.
   Aunque no debemos preocuparnos tanto porque cuando Fadea estabilice su planta de personal, posiblemente  fabrique algún gran avión que pueda ser incorporado en cantidad a la flota de Aerolíneas Argentinas.
   Si eso se da, habremos encontrado un tapón para el agujero negro por donde se escapa tanto y tanto dinero.

EPEC: VELOCIDAD Y BUROCRACIA

   Cuando en honor a la verdad ya no quedaban argumentos para sostener la visible e injuriosa ineficiencia y decadencia de la EPEC, sus autoridades sin dudas fogoneadas por el gobierno provincial, tuvieron que caer a un acto de sincericidio y reconocer errores de conducción y otras falencias, al anunciar que los cortes se repetirían, como siempre, en el verano por el calor, en invierno por el frío y en la temporada de vientos por el viento.
   Más claro imposible.
   Tan claro, como que en los últimos 14 años de gobierno del mismo signo poco o nada se hizo para prevenir lo que era cantado, ni para corregir lo que resultaba inevitable hasta para el más incapaz de los funcionarios.
   La empresa que es en realidad casi una bolsa de trabajo político-familiar donde se suceden los apellidos como castas y los apadrinados tanto por el gremio como por los funcionarios, viene injuriando a los cordobeses con su obsolescencia, su tendenciosa y engañosa publicidad y una “eficiencia” que ha ingresado al reino de la risa luego de abandonar sus viejos laureles de calidad.
   Es en cambio muy eficiente a la hora de cobrar y de aplicar recargos por demoras desde un día después de cada vencimiento, con una tarifa elevada con relación a lo que se cobra en otros puntos del país, y prestándose a la complicidad del cobro compulsivo de un monto destinado -o no- a combatir los incendios, supuesto apoyo económico a cuarteles de bomberos voluntarios cuyos integrantes deben realizar rifas y alquilar sus instalaciones para fiestas particulares, como forma de sostenerse.
   Y a la hora de responder por los daños y las pérdidas que indudablemente ocasionan sus cortes o los envíos de sobrecargas, los usuarios deben peregrinar meses y meses en procura que la EPEC reconozca su responsabilidad e indemnice a los afectados.
   Denuncias, papelerío, inspecciones que se prometen y no se cumplen, en un maligno juego burocrático que es una ofensa para quienes pagando la tarifa más alta del país, sostienen ese sistema perverso.
   A la gente que pierde electrodomésticos, a los comerciantes que se les pudre la mercadería o a los enfermos que ven inutilizables sus medicamentos, no les interesa cuáles son las empresas asociadas, el sistema interconectado nacional ni los tercerizados que intervienen, porque ellos pagan a la EPEC, según consta en las facturas.
   Cuando la reparación del daño es remisa y pachorrienta, es como si se estuviera jugando con la desesperación de la gente para ganarle por cansancio y eso está más cerca de la canallada que de las imbéciles y pretendidas justificaciones.
   EPEC tiene la obligación social y solidaria de la celeridad, como exige celeridad en el pago de su pésimo servicio.
   No se trata de un capricho, sino de hacerle entender a la empresa que esa actitud debe ser parte innegociable de una exageración que ellos, al cobrarla jugosa e injustamente -así lo poco que incidiera en el presupuesto- pomposamente le llaman eficiencia.
  
LA MEGACAUSA

   El pasado fin de semana  se llevó a cabo el 5º Encuentro de la Red Provincial de la Memoria en la ciudad de Río Cuarto, planeándose entre sus objetivos el de compartir experiencias entre distintas organizaciones e instituciones del ámbito local, provincial, nacional e internacional relativas a problemáticas actuales de derechos humanos, en los ejes de memoria, identidad, justicia y violencia institucional.
   En referencia a esta problemática participaron los familiares de la causa Registro, al igual que lo habían hecho el año pasado, con el objetivo de socializar las experiencias vividas en la causa. 
   En dicho marco trabajaron diversas comisiones donde pudieron exponer, debatir y documentar  las violaciones de derechos constitucionales ocurridas, tales como el abuso de la prisión preventiva, la conformación de una comisión especial y única para juzgar todos los casos, la pérdida de la imparcialidad  y la violación del debido proceso legal.
   Finalmente lo aportado por cada organización pasó a integrar un Maletín de Memoria que permite compartirlo y difundirlo.
   El objetivo de estas actividades es alcanzar el respeto y la garantía de los derechos reconocidos en la esfera internacional, que en muchos casos, y la causa del Registro es uno de ellos, no están vigentes.

KICILLOF Y LA INFLACION


   Nunca faltan agoreros ... ni agoreras.
   Pero de allí a seguir sosteniendo tozuda y ciegamente que la inflación no es tanta y "manejable", es una actitud gubernamental que se acerca más a una tomadura de pelo que a un reflejo de la acuciante realidad.
   Basta un solo detalle: con relación a diciembre de 2013 los precios de los productos tradicionales de las fiestas se han incrementado en un 90 por ciento y eso que todavía los supermercados no han remarcado como suelen hacerlo a esta altura del año, para fabricarse el habitual colchón de precios y cubrirse, precisamente, de la casi normal y previsible estampida de los números.
   Las hélices para helicópteros mantienen su precio, el nabo híbrido de Bahamas bajó un 3 por ciento y la sopa de tortugas en Galápagos sigue a 5 dólares.
   Mientras tanto nuestro joven admirador de las políticas económicas del superado stalinismo, se enoja cuando se dan a conocer valores sin maquillajes, pero más ajustados a la objetividad de lo que vivimos.
   El optimista Axel, quien pretende contagiarnos ese estado a 40 millones de argentinos ... y argentinas, sostiene que no observa pérdida del poder adquisitivo del salario.
   Será de su salario.
   Y también que "Algunos quieren un diciembre de tormentas, de incendios, de quilombos en Argentina".
   Lo más curioso de esta situación y de este mozalbete, es que pontificó: “Hay que ser prudente y optimista en Argentina, porque es la quinta, centésima vez que nos dicen que todo va a estallar por los aires, y no pasa; me parece a mí que alguien que quiere que haya devaluación está poniendo plata para que digan eso”,
   Seguramente se ligará un tirón, al menos de orejas, de su jefa.
   Corto de memoria, el joven Axel debe haber olvidado que fue Ella quien dijo, meses atrás, que si la inflación fuera del 25 por ciento, el país estallaría.
   Seriamente tomado el tema y siendo generosos, una simple visita al supermercado, subir al transporte público, comprar un par de medicamentos y estrenar una camisa, nos permiten llegar a la conclusión que por lo menos, la inflación del año ya superó holgadamente el 35 por ciento.
   Doñita: le estamos regalando, por ahora, un diez por ciento de nuestra limitada paciencia y tolerancia.

CAMPAÑA EN LA UNICAMERAL

  En una sesión de la unicameral, quedó legislada como política de estado, la continuidad obligatoria a los programas Primer Paso y Becas Académicas de Educación Superior y viene al caso indicar que desde su creación, ambos programas se caracterizaron por favorecer la formación profesional y la inserción laboral de miles de jóvenes en toda la provincia.
   Sin embargo las opiniones de la gente están muy divididas, ya que algunos le llaman PPP, plan pibes pobres; otros que aplauden porque posibilita la inserción laboral y además las becas son un premio al cumplimiento y la responsabilidad porque también dignifican al joven que se inicia.
   Es preferible este modelo del cordobesismo, más que las becas para no trabajar que otorga el Estado Nacional.
   Otras voces sostienen que el programa PPP le dio a Córdoba lo que le quitaron al cerrar los colegios industriales, y que de la forma en que estos se adjudican, son superiores en calidad y objetivos a los planes que llaman “K”, que solo fomentan la vagancia y el clientelismo.
   Sea como fuere y más allá del hecho auspicioso, se escucharon voces discrepantes con relación a la sesión del cuerpo legislativo, enmarcada más en un circo proselitista y marketinero que en una manifestación de legislar por el bien común.
   Todo el folklore justicialista, incluyendo una máquina de lanzar papelitos que haría la envidia de Caloi y su personaje Clemente, fue dispuesto, sin dudas, como parte de la costosa campaña delasotista para instalarse en la consideración nacional.
   A esa barra ruidosa, musical y bullanguera, no se la vio cuando perpetraron el despojo a los jubilados, que deben esperar seis meses para cobrar monedas por los aumentos que el gobierno ordenó retenerles.
   Es posible que con esa plata, financien el plan de atornillarse en Córdoba o entrar a jugar en la liga nacional.

6 de noviembre de 2014

¿Usuarios o “kelpers”?

EPEC: VELOZ PARA COBRAR,
BUROCRÁTICA PARA PAGAR



Los atrasos en el pago de su pésimo servicio, sufren
un recargo automático en la facturación que elabora
la empresa provincial. Pero es penosamente tardío y
engorroso el trámite para llegar a cobrar -con suerte-
por los daños que se originan en los cortes, como así
también por las sobrecargas de energía posteriores a
la interrupción de cada prestación. EPEC es dueña de
la suerte o la desdicha de particulares y comerciantes

Cuando en honor a la verdad ya no quedaban argumentos para sostener la visible e injuriosa ineficiencia y decadencia de la EPEC, sus autoridades sin dudas fogoneadas por el gobierno provincial, tuvieron que caer a un acto de sincericidio y reconocer errores de conducción y otras falencias, al anunciar que los cortes se repetirían, como siempre, en el verano por el calor, en invierno por el frío y en la temporada de vientos por el viento.
Más claro imposible.
Tan claro, como que en los últimos 14 años de gobierno del mismo signo poco o nada se hizo para prevenir lo que era cantado, ni para corregir lo que resultaba inevitable hasta para el más incapaz de los funcionarios.
La empresa que es en realidad casi una bolsa de trabajo político-familiar donde se suceden los apellidos como castas y los apadrinados tanto por el gremio como por los funcionarios, viene injuriando a los cordobeses con su obsolescencia, su tendenciosa y engañosa publicidad y una “eficiencia” que ha ingresado al reino de la risa luego de abandonar sus viejos laureles de calidad.
Es en cambio muy eficiente a la hora de cobrar y de aplicar recargos por demoras desde un día después de cada vencimiento, con una tarifa elevada con relación a lo que se cobra en otros puntos del país, y prestándose a la complicidad del cobro compulsivo de un monto destinado -o no- a combatir los incendios, supuesto apoyo económico a cuarteles de bomberos voluntarios cuyos integrantes deben realizar rifas y alquilar sus instalaciones para fiestas particulares, como forma de sostenerse.
Y a la hora de responder por los daños y las pérdidas que indudablemente ocasionan sus cortes o los envíos de sobrecargas, los usuarios deben peregrinar meses y meses en procura que la EPEC reconozca su responsabilidad e indemnice a los afectados.
Denuncias, papelerío, inspecciones que se prometen y no se cumplen, en un maligno juego burocrático que es una ofensa para quienes pagando la tarifa más alta del país, sostienen ese sistema perverso.
A la gente que pierde electrodomésticos, a los comerciantes que se les pudre la mercadería o a los enfermos que ven inutilizables sus medicamentos, no les interesa cuáles son las empresas asociadas, el sistema interconectado nacional ni los tercerizados que intervienen, porque ellos pagan a la EPEC, según consta en las facturas.
Cuando la reparación del daño es remisa y pachorrienta, es como si se estuviera jugando con la desesperación de la gente para ganarle por cansancio y eso está más cerca de la canallada que de las imbéciles y pretendidas justificaciones.
EPEC tiene la obligación social y solidaria de la celeridad, como exige celeridad en el pago de su pésimo servicio.
No se trata de un capricho, sino de hacerle entender a la empresa que esa actitud debe ser parte innegociable de una exageración que ellos, al cobrarla jugosa e injustamente -así lo poco que incidiera en el presupuesto- pomposamente le llaman eficiencia.

Gonio Ferrari

4 de noviembre de 2014

Se están agotando los argumentos

FRÍO, CALOR, ARBOLES Y OTROS
PRETEXTOS PARA JUSTIFICAR LA
COSTOSA INEFICIENCIA DE EPEC



Mientras tanto, viene asomando en el horizonte cordobés un
fantasma que tiempo atrás intentara hacer de las suyas: el de
la privatización con todas sus implicancias sociales. Pero de
alguna manera hay que superar una situación caótica que ha
llegado el límite de la tolerancia. ¿Será por la desinversión?

Anoche en una reunión del Sindicato de Ladrones, Motochoros, Asaltantes, Arrebatadores y Afines, los participantes se frotaban las manos cuando el apagón número taitantos que padecemos los cordobeses se abatió sin misericordia -como siempre- sobre la capital y varios puntos del interior.
En algunos sectores duró media hora pero en otros, ya con el sol alto de la mañana, continuaban los padecimientos a los que peligrosamente nos estamos acostumbrando y casi resignando, porque el aparato publicitario del poder provincial se encarga de minimizar una realidad agobiante y de inciertas soluciones.
La creatividad del cordobesismo presidencialista anduvo transitando graciosamente por las culpas adjudicadas al calor en verano, al frío en invierno, a las lluvias en sequía, a la caída de ramas y a otros pretextos que en un principio fueron digeribles pero se han transformado en altamente indigestos para una sociedad castigada por la ineficiencia de una empresa deficitaria y endeudada, que se viene dando el inmerecido lujo de pagar los mejores sueldos, con la tarifa más cara y jugosos premios en efectivo a todos, como si su capacidad operativa y la prestación fueran un ejemplo.
Resuenan en la memoria las aplaudidas palabras de un ex gobernador que ahora quiere volver, en aquellas declaraciones que más fueron un remiendo a la bronca de la gente que una solución a la injuria de los oprobiosos cortes casi continuos: que nunca más tendríamos problemas de electricidad por más consumo que creciera, porque habían invertido no sé cuánta plata en actualizar equipos y en modernizar instalaciones. Y en aumentar sueldos.
Y como una oscura broma del destino, desde entonces los cortes se multiplicaron y la culpa era de los pobres que se calefaccionaban electrificando elásticos de cama, o colgaban los ganchos para tener artefactos eléctricos y no alcanzaban los esfuerzos para terminar con esa cultura de no pagar, aunque existiera la “tarifa social”.
La modernidad de la mentira desplazó a los carenciados como artífices del desastre y se les ocurrió culpar a la gente de clase media por instalar equipos de calefacción o de aire acondicionado, cuando habían jurado que la demanda no les haría saltar los tapones.
Todo verso. Todo marketing. Todo enmarcado en esa costumbre argentina de echarle siempre la culpa a los otros, en lugar de optar por la imprescindible valentía de la autocrítica, que no es otra cosa que una expresión de respeto por la gente.
Parece que la gente les importa tres pitos porque para los malos gobernantes lo único importante son los votos que, vaya paradoja, aporta la gente, que antes de las próximas elecciones padecerá el bombardeo de las percudidas promesas de siempre y como los argentinos somos de memoria corta, otra vez les creerán como les creyeron antes.
Ahora anda revoloteando un fantasma que tiempo atrás fuera el encargado de quitarles el sueño a muchos y alentar expectativas y angurrias en otros: el de la privatización, como solución a la pobre calidad del servicio, que daña intereses comerciales y particulares; que alimenta la inseguridad con sus penumbras y la calidad de vida en general; que traslada su caos a las calles, que se jacta de cubrir los costos que generan las interrupciones de la prestación y eso es una burda mentira, porque la mayoría de los usuarios afectados pierde por cansancio.
La EPEC se está quedando sin excusas para justificar lo que sus directivos saben, a íntima conciencia, que es imposible hacerlo con honestidad sin caer a la mentira, a la demagogia y al engaño.
Puede que sea un pensamiento equivocado, pero la gente aunque poco entienda de política y de macro economía, supone -con el fundamento de lo que padece- que eso sucede en una empresa del Estado, o mixta, o como sea, pero jamás ocurriría con una empresa privada.
Es claro … en esas condiciones no sería botín de guerra.
O de urnas …


Gonio Ferrari