16 de septiembre de 2018

S.L.B.: EL DE HOY, UN PROGRAMA DE CARACTERÍSTICAS ESPECIALES - MORENO Y "DADY" BRIEVA UN PAR DE IMPRESENTABLES - MEGACAUSA: LOS PRIVILEGIADOS Y LA IMPUNIDAD - DEMOCRACIA VIGENTE Y OPOSICIÓN ENCEGUECIDA - JOSÉ MANUEL DE LA SOTA Y SU VIAJE AL INFINITO - LOS CUADERNOS SIGUEN HABLANDO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 16/09/18 emitido en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

EL DE HOY, PROGRAMA ESPECIAL
   Aunque parezca un despropósito o una desconexión con la realidad, dos aspectos absolutamente distantes entre sí llevan a que modifiquemos el formato clásico de este espacio dominguero que suele destacarse por la emisión de música clásica de todos los géneros y opinión comprometida de lo que viene aconteciendo en lo social, lo político y lo económico de nuestra ciudad, en la provincia y del país todo.
   El fútbol nos alteró la formalidad de aparecer, por así decirlo, en AM y muy frecuentemente en dúplex con la FM88.5 razón por la cual la primera hora de “Síganme los buenos” irá solamente por la frecuencia modulada, aunque es posible escucharnos desde cualquier parte del mundo vía internet.
   Puedo asegurar que es increíble la cantidad de oyentes a los que llegamos, habitantes de remotas lejanías como Kasajistán, Nueva Zelanda o China con la certeza que se trata de argentinos nostálgicos que emigraron o están paseando, lo que nos llena de satisfacción por ser nosotros el vehículo a través del cual se reencuentran de alguna manera con sus pagos y las cotidianas trascendencias.
   Durante la segunda hora, a la finalización del fútbol, saldremos en dúplex para la AM580 y la FM 88.5.
   Un hecho tan trágico como inesperado se sumó a la obligación periodística de atender la demanda de la audiencia frente a una desgracia de magnitud, como es la muerte de quien fuera tres veces gobernador, inventor del cordobesismo, el Dr. José Manuel de la Sota, cuyos restos están siendo velados en la sede del gobierno provincial.
   Continuando con la completísima y prolija cobertura que se iniciara por estos mismos medios anoche y continuara esta mañana, en este espacio seguiremos, por parte de nuestros colegas del Servicio Informativo, junto a donde está la noticia ante la trascendencia histórica de las horas que nos tocan vivir.
   Ha sido una característica, un hecho distintivo, la calidad de las coberturas de este multimedio en los acontecimientos más salientes de los últimos tiempos.
   Y en honor a esa consolidada costumbre, hoy no puede ser la excepción.

GUILLERMO MORENO Y “DADY”
BRIEVA,DOS IMPRESENTABLES
   “Dady” Brieva es un gracioso, es un chistoso profesional con resonante éxito mediático y taquillero durante muchos años, como integrante de un mentado trío humorístico que siempre fue acompañado por la buena fortuna de las salas llenas.
   El que fuera secretario de Comercio Interior en la pasada administración nacional, Guillermo Moreno, supo sobresalir en otro campo, aunque a fuerza de la verdad, resultó en muchas circunstancias más gracioso que este muchacho ex Midachi.
   Recordemos su actuación en Angola cuando les vendió a los lugareños una cosechadora de telgopor, o su autoría que fuera sonoramente festejada, del cotillón anti-Clarín que pagamos todos (diario que seguramente sigue consultando) o sus presiones a los importadores, exportadores o todo aquel empresario que necesitara tener en frente por cualquier trámite o pedido.
   Su otro papelón, cuando participó sonoramente en una asamblea de directores y accionistas del grupo Clarín, sus bravatas en los programas periodísticos a los que por sus reacciones boxísticas fuera invitado porque era más gracioso que la Mole Moli y otros antecedentes que hacen a su curriculum de funcionario.
   Días pasados trascendió que le dirigió una carta al FMI para indicarles de qué manera tenían que negociar con el actual gobierno argentino o algunas sugerencias tan divertidas como esa, posiblemente en su condición de precandidato a la Presidencia de la Nación junto a otros insignes ciudadanos de la talla, por ejemplo, del pacífico y laburante Luis D’Elía.
   Volvamos por un ratitio a Dady Brieva, quien sin parpadear ni ponerse colorado, declaró lo que le encantaría, que a todos los argentinos nos fuera mal.
   Hay que entender su anemia cerebral, porque un tipo que dice hacer humor apelando alternadamente al sexo o a la política como únicos argumentos motivacionales, no es para considerarlo una estrella de la gracia ni de la creatividad.
  Fue beneficiario de jugosos contratos para hacer reir, que le facilitaron conspicuos dirigentes de la administración kirchnerista, con lo que, como argentino, ahora puede asegurar que le fue bastante bien, aunque al divulgarse urbi et orbe ese dañino deseo de maldad lanzado hacia todos nosotros, empezaron a derrumbarse sus contratos actuales en los que seguramente cosecharía buenas rupias.
   Hubo una corriente popular que invitaba a no asistir a sus “shows” pero sería una actitud discriminatoria contra un compatriota que busca ganarse el pan con el sudor de su cerebro: lo mejor es ir a la puerta de cada teatro, aplaudirlo cuando llegue y luego mandarse a mudar, como para demostrarle que no es un ataque a su persona aunque sí a su imbecilidad.
   Y en cuanto al otro impresentable pero no inimputable Guillermo Moreno, baste con recordar que en los tiempos de su esplendor como funcionario, una inspección del Fondo Monetario Internacional reprobó al INDEC y la participación del propio Moreno en el dibujo de las estadísticas oficiales, afirmando la falta total de credibilidad en esos trabajos, señalando ese organismo que “la distorsión del Indec obedece a la manipulación sobre los datos para subvaluar la inflación”, agregando que Si la inflación está subvaluada, el crecimiento de la economía que promociona el Gobierno en Argentina está sobrevaluado”.
   Lo penoso, es que ahora los nostálgicos de poder y de eternidad siguen insistiendo en que la pesada herencia es un invento de los inútiles que nos gobiernan.
   Por todo esto, Guillermo Moreno y Dady Brieva, un solo corazón…

La megacausa sigue firme
LOS PRIVILEGIADOS Y LA IMPUNIDAD
   Hablando de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, el domingo pasado referimos  como situaciones de “privilegio” el trato diferencial que reciben miembros de los distintos poderes cuando son acusados o denunciados por algo, existiendo para con ellos una benévola interpretación de la ley.  
   Así, citamos el caso del Fiscal y el Juez integrantes de la comisión especial juzgadora en esta causa, denunciados respectivamente por encubrir un accidente de tránsito  y por haber recibido coimas.
   En general, cuando estas denuncias salen  a la luz, hay escasas novedades posteriores, siguiéndoles el  pronto olvido en los medios y el veloz archivo en Tribunales y esta, al evaluar la actualidad,  no parece ser la excepción. 
   Hace unos años una vocal del Tribunal Superior de Justicia presentó a la  causa del Registro como un ejemplo de persecución a los poderosos, mencionando la existencia de poderes económicos, sociales, etc. y como el  entrevistador preguntó entonces por los políticos o funcionarios, la entrevistada reflexionó que “poderoso” es el que puede sobre el que es débil.  
   Parece una elegante salida.  
   Pero cuando repasamos que la mayoría de los trabajadores comunes imputados fueron encarcelados sin juicio alguno, permanecieron en prisión preventiva por años, y en muchos casos fueron condenados  por la íntima convicción de los jueces, con  intensa y sostenida difusión mediática, caemos en la cuenta que no hay salidas posibles.
    Como se lo quiera definir, maquillar, disfrazar o lo que sea, en esta causa faltan los poderosos, todavía amparados en la impunidad de los privilegios.

DE CARA AL FUTURO, PENSANDO Y OBRANDO CON SERIEDAD
   La Democracia no puede vivir sin la oposición, pero una oposición seria puede destruirla.
   Esta frase no es propia sino de un gran pensador como lo fuera Octavio Irineo Paz Lozano, poeta, ensayista y diplomático mexicano -ya desaparecido-  y laureado con el Nobel de Literatura en 1990 considerado uno de los más influyentes escritores del siglo pasado.
   Y no estaba equivocado porque muchas veces las ansias de concentración de poder con toda la sensualidad que ello implica, lleva a los gobernantes a buscar perpetuarse y por otra parte a rodearse de personajes que a la postre resultan contrapesos para la gestión que se pretende materializar y es cuando naufragan todas las buenas intenciones que invariablemente en forma de postulados se anticipan a la sociedad.
   Y es allí donde se mezclan dos elementos antagónicos pero a la vez estrechamente vinculados con cualquier sistema de gobierno, como lo son la honestidad política con claridad ideológica y la despreciable demagogia que para muchos es el andamiaje que sostiene su permanencia.
   Y es la oposición a un régimen legitimado por el sufragio, aunque parezca ridículo, el mejor reaseguro del bienestar general por su inexcusable rol de controladora de la realidad, un cometido que en la mayoría de los casos se transforma en agresividad, sed de revancha y fuente de la instauración del miedo como ominoso anuncio de catástrofes sociales y quiebra económica de un país.
   ¿Y todo para qué? Respuesta obvia a la obviedad de la pregunta, porque aquella sensualidad del poder es cosa del pasado y no se miden riesgos para recuperarla y volver a gozarla a cualquier precio incluyendo el ataque al sistema democrático, en lugar de seguir apostando al dictamen de las urnas que es la más acabada expresión de la voluntad popular.
   Los argentinos somos expertos en crisis tanto en lo individual como en lo colectivo y tuvimos que sufrir demasiado hasta llegar a la recuperación de un sistema de respeto por las instituciones y por la gente: la Democracia que pese a los vendavales se ha seguido sosteniendo, a lo mejor con muletas, pero en pie.
   Viene de perlas cerrar estas apreciaciones con otra célebre frase de Octavio Paz, cuando sostuvo que “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”.


JOSE MANUEL DE LA SOTA, AL INFINITO

   Era un joven pujante, dicharachero, contador de cuentos y de anécdotas, algo desafinado baladista pero a la hora de la pasión política, el más despiadado y cerebral de los analistas.
   Fanático del progreso, enfermo del estudio, compinche y protector de sus amigos, encefálico y meníngeo estudioso de la sociedad, con una cuota de esa infaltable demagogia que a todos nos acompaña, en unos secretamente y en otros a flor de piel y de discurso.
   No es la casualidad la que allana esos difíciles e intrincados caminos que llevan al poder desde el más humilde y laburante de los ediles, hasta el magnífico portador del bastón de mando, la banda azul y blanca cuyo sol se mueve cuando el corazón, por llevarla, se desboca.
   En la mayoría de los casos es el veredicto inapelable y no siempre respetado de las urnas, el que encumbra o sepulta; el que premia o castiga; el que aplaude o abuchea y a él le tocó vivir casi todas estas sensaciones y sentimientos, pero nunca se detuvo porque era como esos boxeadores que terminan con la cara sin formas pero el espíritu de lucha sigue intacto, como si después del nocaut esperaran otro round.
   No se ocupa, tampoco la casualidad está ausente en estos casos, la gobernación de una provincia complicada, progresista, universitaria, industrial, no conformista y contestataria como lo es Córdoba a lo largo de tres mandatos ni se pelea por la Presidencia de la Nación si los galardones del curriculum no alcanzan.
   Pero era así, “Gallego” de apodo casi formal y extendido, “Peluquín” para sus detractores y sólo José Manuel para quienes se acercaban a su gesto amistoso de mano tendida o lo enfrentaban en el fragor de cualquier lucha.
   Fue el inventor del cordobesismo y artífice imprescindible de ese curioso y hasta ayer vigente “tomala vos, dámela a mí” con el Gringo Schiaretti.
   Y se fue, estrepitosamente como ingresó a ese mundo misterioso, apetecido, soñado y envidiado de la política en su más elevado nivel, que supo transitar haciéndose tiempo para intercalar esa su vocación, con la diplomacia lo que le valió la conquista de sólidas relaciones bilaterales con Brasil.
   Era su capricho entre otros por ver grande a su provincia, la expansión de carreteras, autopistas y todo lo que sirviera para acercar y eliminar las distancias geográficas y por eso entre otras, la autopista a Rio Cuarto que lo llevaba a donde era su actual domicilio formal.
   Y vaya ironía, el “Gallego” que por la traza de esa ruta y sus garantías de seguridad reclamaba que se elevara la velocidad máxima hasta los 130 kilómetros por hora, fue seguramente ese factor el que le quitó la vida…
   En lo personal, alguna vez fuimos amigos, compartimos momentos gratos y angustias como todos los argentinos de estos tiempos, hasta que algunas de sus espadas no aceptaban el ejercicio de la crítica y obraron en consecuencia quitándolo de la lista de mis respetados afectos.
   Pero esas son cosas entre dos personas que discrepando se respetaban y aún se respetan.
   Me dolió su partida, porque la vida ni la suerte le dieron ni me dieron el enorme placer de una cálida despedida.
   Y me juego la cabeza, esa que hace decir lo que el alma piensa, que le hubiera encantado, y a mí también, un fuerte apretón de manos…

LOS CUADERNOS SIGUEN HABLANDO
   Contra la opinión de muchos asustados o apremiados por las revelaciones de las fotocopias de los famosos cuadernos que habría escrito con excelente redacción un humilde remissero, comprometiendo a funcionarios, empresarios, banqueros y otras gentes que brillaron durante la vigencia del kirchnerismo, no se apagó todavía la llama con la que vienen calcinando a diestra y siniestra.
   A tal punto están quemando gente, que se ha debido reforzar al personal que custodia las filas de arrepentidos que ahora buscan atemperar el rigor de la ley, ofreciéndose como colaboradores para la investigación.
   Así las cosas, sin dejar de lado que ha recrudecido en la actualidad el tema Nismann con el descubrimiento de algunas novedades respecto de este muchacho Lagomarsino, no es del todo auspicioso el futuro inmediato de muchos sospechados de haber engordado sus alcancías a costillas del Estado y su selectiva generosidad.
   Por eso de la vigencia de las fotocopias de aquellos cuadernos, hasta la Sra. tendrá que volver este semana a Comodoro Py -y ya pidió por favor a la militancia que no la acompañe porque sabe arreglárselas solita- para enfrentarse con su indagador de turno, con relación a ciertos números que no cierran  en eso tan meneado de la ruta del dinero que se manejaba como jugoso emergente de un sistema de “pague hoy la coima que cobró, guárdese su diego y nos hagamos ricos todos”.
   Y por allí también andan rondando otras causas en otros juzgados lejanos a Bonadío, con idénticas intenciones de poner en claro muchos temas pendientes, incluso algunos que salpican a Córdoba y sus gobernantes.
   Otro emergente de esos cuadernos cuyos originales no se encuentran por ninguna parte, es lo que vino aconteciendo con los sueños compartidos de la carismática y bienhablada doña Hebe que tuvo varias derivaciones, entre ellas la gente ilusionada con el techo para toda la vida que se quedó sin techo, amparo ni protección y los cientos de trabajadores de esas obras que no se hicieron, fueron cobradas, pero ellos se quedaron sin laburo.
   Ya es viejo y percudido calificar que esos sueños se transformaron en pesadillas, salvo que uno tenga la sensibilidad de ubicarse en el lugar de los afectados, burlados en sus ilusiones y humillados al derivarlos a la intemperie, el abandono y la indiferencia.
   Las causas en trámite avanzan y seguirán avanzando, pese a las trabas legales y de las otras que se vienen sucediendo sin pausa, porque hay que entender el pánico que agobia a quienes sabiéndose culpables o responsables de los despojos, sufren por anticipado lo que la ley pueda aplicarles y con un agravante: que al no estar preparados para la derrota, tampoco lo estuvieron para enfrentar a la Justicia.
   Pero en la vida, todo llega a su tiempo.

   Y en todo sentido, para que tomen nota los delirantes del helicóptero, es una herejía pretender ganarle a los relojes.

11 de septiembre de 2018

Homenaje al 11 de Septiembre y las maestras -----

DE SER LA SEGUNDA MAMÁ, FRENTE A
NUESTRO  ESTALLIDO HORMONAL ERA
YA UN TEMPRANO OBJETO DEL DESEO
¡Cuánto se extraña  aquella nube de tiza que
nos envolvía cuando borrábamos el pizarrón!

   Me atropella una desbandada de recuerdos que no vienen en fila sino desordenados y caóticos como son estos tiempos, cada vez que busco en los rincones de la memoria aquellas aulas en donde ahora es el shopping Patio Olmos y la solemnidad salesiana del Pio Décimo.
   Por entonces nuestra maestra era la segunda mamá, al menos hasta primero superior y de tercero a quinto grado pasaba a ser la totalidad de la ciencia y el conocimiento, que se espantaba con los horrores de ortografía y la ignorancia que al menos en mi caso lucía -y aún conservo- para los números, repudiados por no aportar sorpresas y ser tan insobornablemente exactos.
 Los intrincados tiempos de los verbos eran causantes tanto de cefaleas y morriñas como de posteriores reprimendas, penitencias o al volver a casa, el temible y doloroso reinado de la chancleta.
   Ya en sexto, no era la segunda mamá, pero sí la peor de nuestras censoras, la que nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín, lesionado y con su ejército, había cruzado los Andes.
   Y la maestra, frente a nuestra preadolescente explosión hormonal, maravillosamente se transformaba y no me avergüenzo en confesarlo, en un precoz y sorpresivo objeto de deseo.
   Por eso no olvido mis primeros viajes imaginarios a  geográficas lejanías, la importancia del Pi 3,1416 o aquella utopía de las frases que según la edulcorada historia, habían pronunciado nuestros próceres al morir.
   Pero también recuerdo con envidiable y detallada fijación las esculturales y torneadas piernas de Marta Ceballos, la ternura y los ojazos de Perla Grimaut de Milich, siempre lúcida, que nos dejó meses atrás pisando elegantemente el umbral de la centuria.
   También es gracioso evocar el fervor etílico y las narices color borravino de un par de maestros que tenía en los salesianos.
   Y ahora valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, el sacrificio y el compromiso de la vocación por enseñar, al menos en aquellos tiempos que la maestra era modelo de autoridad a seguir y respetar, más que compinche para las diabluras o las inconductas de sus alumnos.
   Que educaba, formaba y se llevaba tareas a su casa.
   Que nos instruía para el aula y para la vida en sociedad,  y no como ahora que por imposición de circunstancias son cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administrativas.
   Por eso mi homenaje en el cálido recuerdo, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa entrega tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino a las que con infinito cariño me marcaron un camino de decencia, de honestidad, de respeto, de la cultura del trabajo y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas lejanas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios que sobrevinieron con la avasallante llegada del progreso en las comunicaciones.
   Si hablamos de vocación, cada maestra -urbana, marginal o rural- sabe a conciencia y con saldo positivo cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   Parece una tontera que después de tantos años, sienta de ellas una fantástica y milagrosa sensación de presencia; de entrar al aula, de pasar al frente, de borrar el pizarrón y aspirar lo que más se extraña, la bocanada de esa etérea y transparente nube de tiza.
   Mi admiración, mi respeto y mi enorme cariño por ellas, al igual que el patriótico e ineludible reconocimiento en el tiempo y la distancia al gigantesco Domingo Faustino Sarmiento, el Gran Sanjuanino…
   Y me asalta la obligación y el placer de brindar por las maestras de ahora y por las otras, las que quedaron allá, almanaques atrás pero muy presentes en la nostalgia y atesoradas en un rincón de mi alma del niño que fue alumno.
   Una lágrima para las ya no están.
   Admiración y respeto para las que jamás dejaron de educar…

Gonio Ferrari

9 de septiembre de 2018

S.L.B.: UN AÑO Y MEDIO ATRÁS, SE VEÍA VENIR - LA C.G.T. CORDOBESA Y SUS AMBIGUEDADES - EL PENOSO TRANSPORTE URBANO QUE SEGUIMOS PADECIENDO - LA MEGACAUSA Y LOS PRIVILEGIOS - EL DRAMA DE LA BASURA ¿PASÓ PARA DICIEMBRE? - FORMADORES DE PRECIOS: "YO NO FUI" - NO ES POCO CUMPLIR 60 AÑOS DE PERIODISMO - UNA OCUPACIÓN DEL RECTORADO CON ESCASO SENTIDO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que el domingo 9/9/18 emitieron en dúplex AM580 y la FM88,5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

DESACTIVAR  EL  “OPERATIVO HELICÓPTERO”,
DEJAR LOS DELIRIOS Y PONERSE A TRABAJAR
   El 7 de marzo del año pasado, es decir un año y medio atrás, se me dio por comentar la realidad nacional con relación a ciertos movimientos que se advertían en las esferas del kirchnerismo residual y en el ámbito de la dirigencia sindical.
   Ha transcurrido el tiempo y cuando se hace necesario actualizar la situación, la memoria y el archivo me ahorran el trabajo de analizar y es por eso que quiero remitirme a lo que decía en aquella oportunidad:Era demasiado evidente desde meses atrás que la desbandada conducción del kirchnerismo remanente, había iniciado acciones en varios frentes con el evidente propósito de socavar todo lo que fuera parte de la gestión del gobierno nacional.
   Otros temas menores se fueron desdibujando superados por la diaria revelación de algún hecho de corrupción perpetrado en la última década, que han sido el eclipse de ese delirio que los fanáticos no resignados a la derrota bautizaron en un alarde de creatividad como “Operativo helicóptero”.
   Y continuaba diciendo: “Todo lo sucio que contiene la mala política alimentada por la frustración se puso en marcha y basta con auscultar en las redes sociales, de qué manera los activistas otrora ñoquis, becarios o simplemente militantes por convicción -los únicos merecedores de respeto- se lanzaron a la divulgación de rumores tremendistas que afectaron a la economía y al escenario social de los argentinos.
   Por su parte el movimiento obrero de raigambre peronista -columna vertebral del movimiento justicialista- con los gordos como gastado ariete optaron por recrear “la gran Ubaldini” iniciando sus agoreros anuncios de paralización, con el tiempo suficiente como para que desde el gobierno fueran a negociar al pie.
   Es una suerte y la memoria ayuda, que el pueblo aparte de sus banderías políticas o enfoques ideológicos, advirtiera a fuerza de prepotencia sindical que los paros no conducen a nada, salvo para los dirigentes que disfrazados de combativos cuando son en su mayoría prósperos empresarios, consiguen perpetuarse en la conducción y no es casual que existan casos de 25, 30 y 45 años de antigüedad con la sartén por el mango… y los mangos también.
   Más allá de las justas razones que hayan tenido los docentes para frustrar a varios millones de alumnos, la propia inteligencia de los educadores debiera advertirles que esas medidas son estériles; que sólo benefician a quienes los empujan porque ellos no dejan de cobrar y que existen otros métodos enmarcados en el diálogo civilizado para zanjar diferencias.
   Pero si todas esas acciones vienen impuestas desde el remanente “K” con lo que caen a lo que durante años ellos acusaron a su oposición de “destituyente”, no hacen otra cosa que mostrar la hilacha de su falta de argumentos válidos, sin dejar de reconocer la crisis reinante en muchos segmentos de la sociedad que dejando de lado -por percudido- el pretexto de la herencia recibida, es pasto de ansiedades e impaciencias que pretenden milagros que sólo figuran en los catecismos”.  
   “Como todo esto sin dudas forma parte del plan de hostigamiento contra el poder central con claras metas alocadamente desestabilizadoras, es para pensar que el “Operativo helicóptero” tuvo su primer aterrizaje de emergencia, afortunadamente con pocos heridos y sin pérdida de vidas.
   Lo peligroso y por lo vivido en el último año y medio, es esa ominosa certeza -soy medio brujo y ya verán que lo dirá la historia en su momento- basada en que los kirchneristas nunca, jamás, estuvieron preparados para perder”.
   Hasta allí el comentario de marzo del 17 que pese a su vigencia en algunos aspectos merece ser actualizado desde el momento que piqueteros impresentables, izquierda delirante, empresarios evasores, banqueros de manos sucias, kirchnerismo residual, sectores del peronismo, radicales enrolados en la traición, el mismísimo Eduardo Duhalde inventor de la pareja “K” al poder; artistas otrora beneficiarios de increíbles subsidios y contratos, ex funcionarios desplazados acusados de la corrupción más alevosa que registra nuestra historia y arsenal mediático sostenido por los mismos corruptos, son los responsables de esta nueva edición de la instauración del miedo; de la inminencia del desastre, del fracaso de las instituciones de la República.
   Don Roemmers, patriarca de un gigantesco laboratorio que sobrefacturaba al Estado en más de un 25 por ciento sus medicamentos oncológicos, fue uno de los manejadores de montos siderales en la compra de dólares para alterar el mercado cambiario, al igual que Eurnekian y otros capitostes del dinero.
   A ellos jamás los olvidemos.
   ¿Recuerdan, al menos los viejos y los memoriosos, lo de septiembre del ’55 aquel golpe civil, militar y clerical que le llamaron revolución libertadora?
   Hoy, ahora, los militares tienen menos poder de fuego que Doña Jovita, la ciudadanía tiene ya un enorme respeto y cariño por la Democracia que tanta sangre costó recuperar y es cada vez menos subyugable frente a los cantos de sirena que entonan los fracasados, aunque la cúpula del Vaticano haya enviado a sus agitadores rentados.
   El dólar empezó a deprimirse, bajó el riesgo país y se fortaleció nuestro Mercado de Valores.
   Hay conciencia mayoritaria que los autoritarismos y la prepotencia son cosas del pasado y que solamente el esfuerzo y el respeto nos pueden salvar, siempre y cuando el gobierno entienda que el sacrificio no siempre hay que imponérselo a la gente sino a los que más tienen, acumulan, especulan y evaden, y que actúe en consecuencia con la mayor sensibilidad social que pueda desplegar sin miedos.
   La purificación de la banca, del empresariado y el fin del sindicalismo panzista y su inclinación por la prepotencia por encima del diálogo maduro, respetuoso y civilizado, serán las claves que nos aseguren el final de las penurias, la superación de la grieta, la felicidad tan ansiada, la tranquilidad imprescindible y el futuro que nos merecemos.

AMBIGUA C.G.T. MEDITERRÁNEA
   Por allí es tanta la desorientación general, que mucha gente no alcanza a comprender por cuál camino los dirigentes emprenderán su ruta del reclamo, si por unas horas están codo a codo con el gobierno y en otras ocasiones se los muestra alterando el orden público, violando la ley, vulnerando derechos de los otros trabajadores y reclamando lo que ellos tampoco serían capaces de ofrecer.
   Nuevamente la CGT nacional representante del movimiento obrero organizado y columna vertebral del movimiento justicialista, anunció lo que mejor sabe hacer: un nuevo paro para volver a insistir en querer demostrar que dejando de laburar vamos a superar la cíclica crisis que ahora nos viene afectando.
   Y es con la enorme masa de dinero que dispone la organización sindical, producto de los aportes de trabajadores,  que mueve concentraciones, voluntades, tendencias, acuerdos con las mismísimas patronales y otras lindezas a las que ya estamos penosamente acostumbrados.
   Es probable que la protesta sea exitosa porque hay que entender y atender el malhumor social existente, algo atemperado tras el fracaso del -llamémoslo de alguna manera- cuartelazo cambiario que perpetraron dos o tres vivillos recontramillonarios que perdieron ciertos privilegios cuando desde el poder se empezó a concretar eso de la corrupción cero, y ellos eran parte de esa corriente tan rentable.
   Así las cosas en Córdoba ocurrirá lo de siempre, cortarán calles, tirarán bombas, atormentarán a la ciudadanía con el caos callejero, pronunciarán arengas, jugarán a ser combativos y después tendrán que volver a su habitualidad de dirigentes privilegiados que manejan chequeras y crecen en patrimonio mientras caminan a la perpetuidad en ese poder sindical.
   Está visto que el país no cambiará con ellos, que son los que menos quieren cambiar…

OFENSIVO TRANSPORTE URBANO
   Todo indica que el naufragio de los subsidios nacionales al transporte urbano de Córdoba llevará a la siempre lacrimógena actitud empresaria de amenazar con paralizar los servicios por falta de rentabilidad e incapacidad operativa, por el aumento de todos los insumos que intervienen en la puesta en marcha de esas prestaciones, las más caras del país cuando de transporte urbano estamos hablando.
   Es claro que durante años la embolsaron a granel y cuando llega la hora no de perder, sino de no ganar tanto, es que el lloro vuelve a repetirse, con el agravante que si el poder concedente que es la Municipalidad cumple con su palabra, hasta fin de año la tarifa es intocable.
   ¿Qué pasará? La respuesta es trágicamente simple: sobre la porquería que es el actual servicio en muchos recorridos, la situación habrá de empeorar porque habrá restricción de frecuencias para no perder rentabilidad.
    En definitiva, el usuario toma a la FETAP como un antro donde los poderosos e insensibles, decretan para muchos otros laburantes la muerte del presentismo, de la puntualidad y de otras conquistas legítimamente logradas en la lucha sindical o en el marco de negociaciones y acuerdos con las patronales.
   Eso de fomentar directa o indirectamente la evitable lucha de pobres contra pobres no deja de ser una actitud canalla, porque el empresariado frente a la desidia municipal de no tomar con seriedad el problema del transporte urbano, demuestra su ya desembozada actitud de manejar a su antojo y conveniencia las frecuencias, con lo que se salvaguarda la enorme rentabilidad que para ellos significa este servicio penoso, ofensivo y lucrativo.

LA MEGACAUSA Y LOS PRIVILEGIOS
   La Real Academia Española define al privilegio como ventaja exclusiva o especial que goza alguien por concesión de un superior o por determinada circunstancia propia.
   La historia nos tiene acostumbrados a ciertos personajes “privilegiados”, que se repiten hoy en los dueños del poder  y es así  que en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, a la par que se imputó y encarceló sistemáticamente a trabajadores comunes, se omitió cualquier accionar contra  poderosos o funcionarios.  
   Mientras con los primeros  ni siquiera se respetó la ley de la libertad como regla, con los segundos se embanderaron los privilegios.  
   Y no son los únicos porque hace un tiempo dos miembros de la “comisión especial”  de esta causa protagonizaron un escandalete cuando el Fiscal denunció al Juez por haber recibido coimas y el Juez le recordó con aparente ofensa todas las veces que le había dado la razón.
   Aunque suene grave, la noticia pasó pronto a los predios del olvido, otro Juez determinó que no había mérito, archivó el hecho y el denunciado se jubiló, sin problemas ni descuentos.
   Nada se explicó de esa denuncia, que de no ser cierta debió merecer una imputación por falsedad.  
   Este viernes se ha hecho público un pedido de Jury contra ese mismo Fiscal por un hecho ocurrido hace varios años en el que habría atropellado a dos trabajadores que iban en moto.  Lo denunciado es que el hecho fue encubierto y que, además,  el damnificado fue imputado en lugar del Fiscal.
    Más allá del resultado de esta investigación, si es que la hay, lo claro es que “sin igualdad” y “con privilegios” la Justicia no existe.
   Y por ello no puede extrañar que es creciente en la gente que no todos confíen en ella.

ES INSALUBRE GUARDAR LA MUGRE HASTA DICIEMBRE
   Parece que una empresa ya puso la firma en la renovación del convenio, pero falta su hermana casi melliza que capotó al demostrar y quedar en dolorosa e insalubre evidencia, la devaluada calidad de sus prestaciones.
   El problema que es una afrenta a la salubridad pública y un permanente atentado con futuro de pestes por la concentración de porquerías en toda la ciudad, lo que debiera ser una prioridad ahora y no cuando haya que enfrentar las consecuencias de la contaminación ambiental que seguramente será la emergente de este atroz descuido de las autoridades y la indiferencia de las prestatarias más dedicadas a la mentirosa autopromoción que al servicio de la población.
   Me estoy refiriendo al servicio de recolección domiciliaria de basura y limpieza de calles.
   Hace días que no aburren con el sonsonete de los consejos para el tratamiento domiciliario de los residuos, por la simple razón que la recolección no respeta ningún esquema, recorrido ni horario como se hacía cuando asumieron una responsabilidad que ahora eluden olímpicamente.
   Si es cierto que para normalizar las prestaciones tenemos que esperar hasta diciembre amenazados y cercados por la mugre, los olores y el espectáculo callejero poco edificante, será negocio más que rentable comprar barbijos y máscaras antigases, para vender a buen precio  con explosiva demanda.
  Con certeza que serán los elementos que más necesiten los vecinos, porque está visto que reclamarle a las autoridades de poco sirve.
   Por ahora, la basura viene ganando la batalla por muerte
FORMADORES DE PRECIOS Y ESPECULACIÓN
   Es gracioso y a la vez alarmante que por ejemplo el salame de la colonia en cualquiera de sus llamémosles modelos, la deliciosa bondiola o el queso casero de cabra o de búfala, se manejen también por la cotización del dólar.
  Y cuando tomamos conciencia, que para muchos es una actitud en extinción, que los combustibles se regulan por el valor internacional del crudo, inevitablemente nos empujan a sostener que estamos siendo manejados y vapuleados por una sarta de individuos con mentalidades genocidas, porque no les cabe otro calificativo cuando con sus abusos fabrican situaciones de hambre y otras privaciones.
   Supongamos, siendo buenitos y bien pensados e intencionados, que ahora con la baja del dólar no muy notable pero si un par de pesos por cada billete verde, los salames bajarán de precio y podremos excluirlos de las obligadas privaciones como otros productos de primera necesidad.
   Y que cuando en los mercados internacionales retroceda el valor del crudo, es para imaginar que así como aumentan los combustibles tomándolo como parámetro, lo mismo hagan pero hacia abajo, los que dicen manejar nuestra economía.
   Pero es soñar despiertos, porque los precios de las naftas y similares jamás bajaron en nuestro país con las fluctuaciones del crudo, salvo una vez hace poco tiempo, que tuvieron la generosidad de bajar algo así como 10 centavos por litro.
   Pero aquí nadie quiere asumir la responsabilidad de ser formador de precios y todos le esquivan a ese rótulo en verdad socialmente descalificante en tiempos de crisis e inflación porque nadie quiere reconocer culpas y como siempre las culpas son ajenas, tanto para el gobierno como para el empresariado.
   No hay caso… este es el país de los vivos, por la sencilla razón que los tontos, que somos mayoría, toleramos que eso sea ya parte del ADN argentino…

CUMPLIR 60 AÑOS NO ES POCA COSA  EN  UNA
PROFESIÓN TAN INVADIDA COMO LA NUESTRA
   Debo confesar gallardamente que no pensaba recordar (me) la fecha de ayer, en que caí en cuenta que habían pasado seis décadas, o doce lustros, o 60 años o más o menos 525.600 horas de aquella tarde en que pisé como quien camina con escarpines en una nube, el crujiente piso de lustroso parquet en la redacción de La Voz del Interior de la Avenida Colón 37, a la hora en que los próceres del periodismo de entonces hacían tiritar las Rémington y en
 los escritorios lucían las cuartillas en blanco y las otras, ya listas para ser devoradas por las hambrientas linotipos que mágicamente cambiaban esos latidos en papel por un humeante tufo del plomo derretido, padre de todos los saturnismos.

   Fue mi primer día, 8 de septiembre de 1958, el de mi bautismo sin bendición, cuando comenzara a escribir para comer y me rindiera a la pasión desenfrenada del periodismo artesanal, aquel que no mostraba diplomas ni certificados sino la firme vocación de transformar en vicio y en pasión esas ansias por comunicar.
   Malcolm Forbes, quien para pensar no era tonto, sostuvo tiempo atrás que “La jubilación mata más gente que el trabajo”.
   Y es cierto, porque si a uno le toca -como a la enorme mayoría- la mala suerte de no cobrar una jubilación de privilegio, corre el penoso riesgo de pasar a las huestes de los desposeídos.
   Por eso, porque me encantan los manjares, el buen vino, viajar y esquivarle a las penurias, no me jubilé de mi vocación y he seguido trabajando, para llegar, precisamente hoy, a cumplir 60 años ininterrumpidos en el ejercicio del periodismo que para mí no es un trabajo sino una pasión, una adicción, un saludable vicio.
   Ya ni me acuerdo por cuántas redacciones de diarios, revistas, radios, noticieros de cine y canales de televisión he pasado, en muchos tramos de mi vida con una curiosa simultaneidad, que a la hora de hacer números, suman 110 años efectivos.
   No es lo mío un acontecimiento social ni es para tapa de diarios, recibir distinciones, reconocimientos, estatuillas, transformarme mágicamente en ciudadano ilustre o que me envíen almidonados saludos protocolares.
   Los que abrazamos esta profesión, sin dudas la más invadida del universo, sabemos que nuestra lucha es hacia afuera y hacia adentro, contra los oportunistas y los avivados de siempre que se cuelgan de una ideología, de un personaje o de una promesa; pontifican aquí y allá a los cuatro vientos, juegan a que son comunicadores impolutos y por su militancia, más que por la profesión, reciben jugosos beneficios disfrazados de publicidad oficial que por lo general, vía impuestos, pagamos todos nosotros.
   Puede que eso sea divertido, que les permita facturar y socializar mejor que si fueran carpinteros, farmacéuticos o artesanos -solo por citar casos distintos- pero cuando desnudan su liviandad de conceptos o el compromiso es solo parcial, interesado y sectorizado, es que descubrimos a los invasores de los que  hablaba, por más títulos o diplomas que puedan exhibir.
   Lo quiero festejar simbólicamente, sin ceremonias, misas de acción de gracias ni nada parecido.
   Todavía tengo amigos de fierro y colegas a los que admiro y frecuento, porque quiero seguir aprendiendo.
   Quiero celebrarlo evocando momentos, trayendo al alma instantes únicos, recordando a los afectos que me acompañaron y me acompañan: a mi familia que le tocó sufrir las persecuciones que me agobiaron, las presiones, las amenazas y los malos ratos.
   De no ser por ellos, probablemente hubieran tambaleado mis convicciones y al primer traspié hubiera cedido al retiro.
   Debo ser agradecido con los que me enseñaron, cuando el periodismo se ejercía y no había aulas para aprender.
   Debo también caer a la folklórica simpleza de confesar que mi universidad fue la calle, las angustias, conocer el mundo, acercarme al horror, vivir instancias mágicas, llorar a escondidas y ser feliz con la sencillez de un abrazo, de una caricia o de un oportuno consejo.
   Porque pese a los contratiempos, al sufrimiento, a la marginación laboral de algunos sectores, cada uno de nosotros tiene el mejor antídoto contra eso de sentirse libre, que es la certeza de sentirse útil.
   Solo esto quería decirles, como una confesión de vida, que en 60 años de trabajo me colmó de sorpresas.
   En este mundo, aquí donde nadie regala nada salvo que sea un despreciable demagogo, no existe placer mayor que seguir trabajando; no abandonar lo alcanzado, porque la meta está siempre enfrente de nosotros.
   Y los malos momentos, la indiferencia y las traiciones, en lugar de amontonarlos para que te hagan daño, hay que seguir el dictado de Roberto Stevenson, quien tuvo la genialidad de decir “Mi memoria es magnífica para olvidar”.
   A mi edad y con 60 años de periodismo sobre mis hombros y dentro del alma, no es necesario que le toque el timbre a la nostalgia.
   Esa dama sensual e imprescindible, amante sin tiempos ni preguntas; sin celos pero brutalmente apasionada, tiene siempre sus puertas abiertas…


OCUPACIÓN ESTÉRIL Y DESGASTANTE
   Como resulta demasiado complicado dilucidar los motivos, las causas y los efectos de una actitud grupal con su inevitable juego de intereses y de pasiones ideológicas, bien vale como introducción una humorada que si bien puede asomar como un acto discriminatorio, nos muestra distintos enfoques de un mismo caso, con un sano componente, como lo es el humor.
   Tiempo atrás en la mayoría de los ómnibus del transporte urbano de las grandes ciudades argentinas había un cartelito que advertía, textualmente “Está prohibido conversar con el conductor”.
   Dicen que en los transportes públicos de París también hay carteles por el estilo pero con aditamentos llamativos: “No distraiga al chofer hablándole de mujeres, de champagne o de buenos quesos” mientras que en el transporte público londinense son más lacónicos: “Si usted distrae al operador de esta unidad hablando de habanos, de la humedad o de la niebla, puede provocar evitables accidentes”.
   Como se advierte, son todos coincidentes en materia de prevención y pintan claramente la idiosincrasia de cada pueblo.
   Pero comentan que en el mundo hay un caso que echó por tierra con todas las especulaciones acerca del mismo tema y con sentido dramáticamente práctico formula una sabia advertencia, encerrada en las pocas palabras de una pregunta: en el servicio de transporte público de Israel, según me comentó un paisano amigo, el cartel es el que mejor efecto provoca en los pasajeros, porque dice: “¿Qué gana, hablando con el conductor?”.
   Una maravilla de síntesis, contundencia y efectos que bien viene para preguntarse y aunque parezca descolgada la comparación, cuál es el beneficio comunitario y civilizado, que se obtiene manteniendo ocupado el Rectorado de nuestra cuatrisecular Universidad Nacional cuando el problema que la motivara está en etapa de conversaciones y negociaciones intersectoriales.
   Muchas veces, cuando los argumentos de los ocupantes no lucen la solidez necesaria, suelen darse estos casos de inexplicables caprichos…