24 de noviembre de 2019

S.L.B.: UN MARINO PERUANO ANALIZA LA REALIDAD DE LAS IZQUIERDAS - DENUNCIAS CONTRA FUNCIONARIOS CAEN AL SOMBRÍO DESTINO DEL ARCHIVO - EL TANGO MUESTRA AMORES, DESENGAÑOS O DESENCUENTROS - MILES DE MILLAS AÉREAS DEL PAPA Y NO VIENE A SU PAÍS - UNA PARCIAL ALERGIA LEGISLATIVA A LA "FICHA LIMPIA" - NUESTRA CÓRDOBA SIGUE SIENDO ÚNICA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición n° 596 del 24/11/19 que emitieran AM580 y FM88,5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Una opinión para reflexionar
MARINO PERUANO RETIRADO DE LA FUERZA
ANALIZA LA REALIDAD  DE  LAS  IZQUIERDAS.



   En un interesante trabajo analítico, el peruano Contralmirante retirado Luis Marchini comenta que “Los sucesos de Chile dejan varias lecciones que debemos aprender. En primer lugar, es evidente que la izquierda nos ha ganado la guerra cultural. De otro modo no se entiende el respaldo que llegan a tener los vándalos en diversas instituciones civiles, en la prensa y hasta en las FF.AA., que salieron a las calles para garantizarles a los manifestantes que no serían molestados en su tarea de destrucción.
   La guerra cultural es la más silenciosa de las que ha emprendido la izquierda. En los últimos años, la izquierda se adueñó de los derechos humanos, tanto del discurso como de las instituciones. Esto llega incluso a niveles de vergüenza en las Naciones Unidas. 
   Luego se apropiaron de la memoria histórica. Los académicos de izquierda se han encargado de contar la historia desde su propia perspectiva. No solo la han contado, sino que la han reforzado con museos de la memoria, películas, documentales, obras de teatro y toda clase de arte representativo, además de las efemérides que a la izquierda le encanta rememorar, y en las que los delincuentes y criminales han sido transformados en héroes o víctimas”. 
   Sigue comentando el militar peruano que “Luego nos fueron metiendo, poco a poco, la idolatría por toda clase de manifestación callejera, convertidas en expresiones auténticas de la democracia popular. Implantaron el famoso y falso “derecho a la protesta” que no existe, por lo menos en nuestra Constitución.
   Pero lo repiten tanto que todos creen que es, en efecto, un derecho constitucional. En consecuencia, se negaron siempre a regular las protestas, acusándonos de pretender “criminalizarlas”, cuando es un hecho que muchas protestas son criminales.
   Nos vendieron el cuento de la “protesta pacífica” y de los “infiltrados” para lavarse las manos cada vez que una manifestación terminaba en vandalismo. Los abogados de DD.HH. de las oenegés de izquierda estaban siempre prestos a rescatar de la cárcel a los vándalos, dándoles la sensación de impunidad y de heroísmo.
   Toda reacción del Estado mediante la policía era condenada como “abuso y exceso policial”. Y si aparecía un muerto de bala, el ministro del ramo era llamado a dar cuentas al Congreso, donde se le exigía su renuncia, si no lo había hecho ya bajo presión de los medios.
   Toda manifestación callejera fue elevada a los altares, como la expresión del pueblo. Es decir, del dios máximo de la izquierda. El pueblo, ese ente vacío cuyo espacio ninguna manifestación puede llenar, pasó a ser el ser supremo al que se le debe todo. Cualquier manifestación callejera era vista como la encarnación material del dios pueblo y había que rendirle pleitesía. Nadie puede osar levantar su mano contra el dios pueblo.
   Pero el torpedo más temible para toda sociedad fueron los “derechos sociales”, una especie de doctrina teologal que convierte en derechos (es decir, en obligaciones para el Estado e incluso para los privados) todo lo que un grupo social necesita, desde el agua potable en un desierto hasta el empleo con garantías de estabilidad laboral eterna.
   Los derechos sociales son un cheque en blanco a ser llenado a voluntad por los demagogos más grandes de la historia. Ya lo dijo Evita; “donde hay una necesidad, nace un derecho”.
   Con todo ese mar de conceptos maniqueos y falsas verdades, nuestra cultura fue travestida en un manicomio de izquierdas, donde la utopía reemplaza a la realidad y el discurso flota en el delirio, sustentado apenas por la pose del bienhechor social.
   Por supuesto, la estrella polar de todo ese universo de delirio psicodélico progresista fue la “igualdad social”, el más aberrante de todos los conceptos enarbolados por el progresismo; pero, al mismo tiempo, el más repetido y el de efectos más psicotrópicos, pues convence de inmediato a todo bípedo parlante de que semejante disparate es el mayor objetivo de una sociedad humana. Como si se tratara de una granja de ovejas o gallinas.
   Pero como casi nadie tiene el valor de oponerse a la frondosa variedad de conceptos alienados de la izquierda, y pocos se resisten a posar como poseedores de tanta sabiduría política y nobles bienhechores sociales, la izquierda tuvo campo libre para distribuir su basura ideológica como si fueran paquetes de cocaína entre los jóvenes. Y una vez más en la historia, los jóvenes acaban siendo los tontos más útiles de la izquierda y la carne de cañón de sus revoluciones”.
   Hasta allí el comentario y lógicamente las similitudes y las diferencias a la hora de comparar, quedan libradas a la libre y democrática evaluación de cada ciudadano.

Megacausa del Registro
LAS  DENUNCIAS  CONTRA  FUNCIONARIOS NO
MERECEN EL SOMBRÍO DESTINO DEL ARCHIVO
   En consonancia con lo expresado por el Papa Francisco la semana pasada, ahora fue noticia destacada que un grupo de legisladores conformaron una asociación civil para participar como querellantes en causas de corrupción, que esperan del Tribunal Superior de Justicia una respuesta a su inquietud.
    El motivo de su pedido es evitar que las denuncias presentadas puedan ser archivadas sin posibilidad de revisión por otras instancias y es cuando inevitablemente nos atropellan los recuerdos cuando se viene a la mente el Fuero Anticorrupción, que nunca encontró delito en denuncias contra funcionarios,  pretendiéndose justificar su trabajo con causas como la del Registro de la Propiedad de Córdoba, que mediáticamente se presentó a la población como una cruzada contra ladrones de guante blanco.
    El más elemental diccionario define a los ladrones de cuello o guante blanco  como pertenecientes a estratos sociales altos y privilegiados, con buen pasar económico y con contactos con personas poderosas, lo que les permite influir sobre la legislación y los medios de comunicación a fin de mantener su impunidad.
    En honor a la verdad parece broma, ya que es exactamente opuesto a la realidad de los imputados del Registro, personas comunes, carentes de privilegios, trabajadores que viven del sueldo, sin fortunas personales, lejos de las relaciones con el Poder y tan huérfanos de influencias, que la mayoría de los medios locales hicieron oídos sordos ante sus reclamos.
   ¿Y las denuncias en la causa a los funcionarios del Poder? 
   Fueron prolija y reiteradamente desestimadas. 
   Me parece entonces, bienvenido y prometedor que se generen espacios para que “otras miradas” puedan conocer y participar en estos procesos judiciales.

Como dos extraños
TODO TANGO ENCIERRA UNA HISTORIA DE
AMOR,  DESENGAÑOS O DESENCUENTROS
“Todo tango”, sitio declarado de interés nacional, con las firmas de Néstor Pinsón y Ricardo García Blaya, publica la interesante historia de este tango estrenado en 1940 y dice entre otras cosas que fue un tema de muy buena aceptación en su momento, fue cayendo en el olvido junto al desinterés por nuestra música típica en general -a partir de los años sesenta- y en particular, debido a que nuestra juventud se volcó al rock and roll y a otros ritmos foráneos.  
 La historia dice que Pedro Laurenz le entregó la melodía a José María Contursi, quien era fiel seguidor de Aníbal Troilo cuando tocaba en el Marabú. Allí, el poeta se enteró de un suceso singular. Se necesitaban chicas de buena estampa para trabajar en ese cabaret y una llamó la atención por su belleza, venía de la provincia de Córdoba y la tomaron de inmediato. Al tiempo, se enamoró de un empleado del local, también cordobés. 
      La relación  creció en intensidad y se prometieron todo un futuro venturoso, pero una noche se apareció un señor que directamente se dirigió a ella, la agarró del pelo y la fue arrastrando hacia las escaleras que llevaban a la calle. Todos reaccionaron, pero el hombre no era ningún petimetre, no sacó un arma del bolsillo sino algo más contundente: la libreta de casamiento. Era su esposa y venía a buscarla. El mozo parece que siguió con su trabajo sin que se le cayera ninguna bandeja. Pero por el suelo arrastraba su ánimo. 
 Pasaron un par de años y el recuerdo de la mujer permanecía inalterable en la cabeza del muchacho. Sus compañeros lo alentaron para que fuera por ella. Finalmente, partió hacia Córdoba. Tenía algunos datos y contactos y aprovechó un permiso. No fue fácil, pero la encontró en el almacén donde despachaba mercancías detrás de un mostrador. Quedó sorprendido al verla gorda, desaliñada, con la ropa gastada y los ojos sin brillo.
    ¿Cómo en tan poco tiempo pudo haber cambiado tanto? Sólo quien pasó por una situación más o menos parecida puede comprender lo que sintió aquel hombre. 
    Seguramente, Contursi escuchó la historia del propio damnificado. No necesitó de príncipes ni princesas, sólo recurrió a dos personas muy sencillas para que brotara su inspiración, y escribió una letra carente de recursos melodramáticos, sutil y sugerente. Pero a nuestro entender -dicen Pinsón y Blaya en su reseña-  se debe una aclaración: los versos no reproducen la historia de modo lineal, ni de cerca pretenden copiar esa relación, sino que el relato actúa únicamente como disparador del tango. No hay, entonces, una desilusión por el aspecto de la mujer, sino un desenlace más espiritual, de dolor e impotencia, que involucra a los dos amantes, en un encuentro convertido en desencuentro, el final de la pasión y la frustración que siempre produce la imposibilidad de volver hacia atrás. 
Es, sin duda, una visión mucho más romántica y poética, una constante de toda su obra, algo similar a lo que nos sugiere Alfredo Le Pera con su inolvidable “Volvió una noche”.

Que viene, que no que viene, que a lo mejor…
LOS MILES DE MILLAS RECORRIDAS POR EL PAPA
FRANCISCO Y LA EXTRAÑEZA DE  NO VISITARNOS    
      Juan Pablo segundo durante su mandato de 27 años, apiló nada menos que 104 viajes al exterior, o sea fuera de Ciudad del Vaticano y a los cuatro puntos cardinales del planeta y sería demasiado engorroso hacer la suma de millas aéreas que recorrió en su pontificado.
   Muy distinto, hasta ahora, es el caso de nuestro compatriota Jorge Mario Bergoglio, quien desde que se constituyó con el nombre de Francisco en el Pontífice número 266 de la iglesia católica, hasta fines del 2017 tenía un rodaje de 19 viajes por todos los continentes con acento en América del Sur de donde es oriundo.
  Fueron hasta entonces -reitero, 2017- visitas a Brasil, Tierra Santa (Jordania, Palestina e Israel); Corea del Sur, Albania, Francia (Estrasburgo), Turquía, Sri Lanka y Filipinas; Bosnia y Herzegovina (Sarajevo); Ecuador, Bolivia y Paraguay; Cuba y Estados Unidos; Kenia, Uganda y la República Centroafricana; México, Grecia (isla de Lesbos), Armenia, Polonia, Georgia y Azerbaiyán; Suecia, Egipto y Portugal. Después estuvo en Chile, Colombia y en otros territorios de ultramar.
   Visitó Israel, Palestina y Jordania, repitió Brasil si la memoria no me traiciona donde colmó la playa de Copacabana con más de 3 millones de asistentes, multitud nunca vista en el país hermano para recibir a un personaje y allí ofició una misa a la que asistieron entre otros  las expresidentas Dilma Rousseff, del país anfitrión y Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina), al igual que el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, y de Surinam, Desiré Bouterse.
  También pasó y se quedó en muchos otros países donde en general fue muy bien recibido aunque subsistieran históricos problemas que separaron a su feligresía con las creencias de los nativos.
   Su paso por Tierra Santa fue histórico al visitar, como lo acabo de consignar,  Palestina, Jordania e Israel. Estuvo en varios de los lugares sagrados, entre ellos el Cenáculo, el río Jordán, el Santo Sepulcro y el Monte de los Olivos. Asímismo, el Papa predicó por la paz en medio del conflicto en Siria y reconoció dos Estados en pugna, el de Israel y el de Palestina.
  Luego dio un mensaje al islam desde la Explanada de las Mezquitas, en el que exhortó a aprender y a comprender el dolor del otro y a no instrumentalizar el nombre de Dios para la violencia. 
      En la visita también se destacó su abrazo con el rabino Abraham Skorka y el musulmán Omar Abboud ante el Muro de los Lamentos, a lo que se le denominó el ‘abrazo de las tres religiones’ y estuvo además en el museo del Holocausto, donde se le oyó exclamar: “¡Nunca más, Señor, nunca más!”.
      El papa Francisco oró en la barrera de separación entre Israel y Palestina el 25 de mayo de 2014.
      En su primera visita al continente asiático, el Papa eligió como destino Corea del Sur, convirtiéndose en el segundo pontífice de la historia en visitar ese país, donde estuvo en agosto del 2014 e hizo un llamado a las dos Coreas para superar las recriminaciones por medio del diálogo y dejar de recurrir al despliegue de fuerzas.
      Precisamente, días antes de su llegada, el régimen de Kim Jong-un había lanzado tres misiles de corto alcance al mar a manera de protesta por las visitas de alto nivel que tenían lugar en Corea del Sur. Con ese viaje, el papa Francisco se convirtió en visitante de un país con una de las poblaciones católicas más pequeñas del mundo, de apenas 5,4 millones de creyentes.
      En sus cinco días, el Santo Padre proclamó como beatos a 124 mártires coreanos y celebró la santa misa por la paz y la reconciliación
       En  septiembre de 2015, el papa Francisco estuvo en La Habana en una de sus más emblemáticas visitas, donde ofició una misa en la plaza de la Revolución, donde criticó la supremacía de las ideologías en el desarrollo de una sociedad mejor. También visitó al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, en una reunión privada que tuvo lugar en la casa del expresidente cubano y que duró 40 minutos. Se supo que intercambiaron libros y que en la reunión estuvieron también familiares del prócer del gran lagarto verde.
      Tras su visita a la isla caribeña, el papa Francisco visitó Estados Unidos, donde fue recibido por el entonces presidente, Barack Obama y su esposa Michelle. Fue el primer Papa en pisar el Congreso de EE. UU. en Washington para pronunciar un discurso.
      En su visita a Nueva York, criticó que se use la Carta de Naciones Unidas para legitimar guerras y abogó por una “ONU sin segundas intenciones”; trató temas delicados como la pederastia, la abolición de la pena de muerte y la igualdad de oportunidades. Además, realizó una histórica visita a Harlem, uno de los barrios más humildes y no mucho tiempo atrás sumamente peligrosos del país, donde tuvo un encuentro con niños inmigrantes.
   La agenda posterior, aparte de algunos territorios europeos, mencionan visitas a Chile, Perú y otras naciones como Birmania, Bangladesh, el archipiélago de Cabo Verde y otras lejanas latitudes de nuestro vasto universo.
   Como es fácil de advertir, Francisco o Bergoglio como prefieran llamarle, no es un hombre que le tema a los aviones, al cansancio lógico por su edad y trajinar ni al compromiso que supone llevar su mensaje a los más remotos lugares de la Tierra.
   Entonces es que surge la pregunta inevitable: ¿Qué le impide visitar a sus compatriotas en nuestro territorio? más aún cuando ha rozado tantas veces sus fronteras, cuando ha cruzado por su espacio aéreo y cuando ha cosechado entre nosotros, sólidas relaciones tanto políticas como ideológicas; comerciales y funcionales y especialmente por haberse confesado en su momento simpatizante del justicialismo, por el que operó institucionalmente y lo sigue haciendo ya sin tapujos.
   Porque cuando desde tan elevada y casi sublime estatura religiosa se predica con el verbo de la sinceridad y el amor al prójimo, no se advierte nada que pueda enturbiar su presencia en Argentina.
   A menos que en la intimidad, piense que su sentido del equilibrio emocional e ideológico en el nombre de Dios, no haya sido tenido tan sacrosantamente en cuenta.

¿Camino directo a la impunidad?
UNA  ESPECIE  DE  PARCIAL  ALERGIA LEGISLATIVA
PARA APROBAR LA VIGENCIA DE LA “FICHA LIMPIA”
   En la Cámara de Diputados de la Nación pocos días atrás se registraron expresiones en minoría sobre el proyecto denominado “Ficha Limpia”, que propone que no puedan ser candidatos a cargos electivos aquellos –o aquelles si así se prefiere- que hayan recibido condena por hechos de corrupción.
   El macrismo había pedido una sesión especial para tratar esa iniciativa, péro la intención quedó en la nada por falta de quórum. Sin embargo se registró una interesante toma de posiciones por parte de oradores de distintos bloques minoritarios acerca del tema.
   Como miembro informante, el diputado nacional Pablo Tonelli (Pro) se refirió a la importancia del proyecto que establece que “aquellas personas condenadas por cierto tipo de delitos y que tengan una condena confirmada en segunda instancia queden inhabilitados para ser candidatos a cargos públicos” agregando que “Esta ley sería un gran paso en la lucha contra la corrupción y el delito”, aseguró el titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, quien resaltó asimismo que  “Se trataría de un gran avance para que el Estado y la administración pública funcionen cada vez de manera más decente”.
   Por su parte la diputada nacional Silvia Lospennato, también del Pro, una de las principales impulsoras de la iniciativa que prohíbe a los condenados en segunda instancia por los delitos de cohecho y tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, ser candidatos o precandidatos.
   El texto incluye a los condenados por exacciones ilegales, enriquecimiento ilícito de funcionarios y empleados, encubrimiento, fraude en perjuicio de la administración pública y delitos contra la seguridad de la Nación”, resaltando la legisladora que. “La corrupción es un delito gravísimo que pone en riesgo el desarrollo democrático” y también planteó que es necesario tener una ley “que deje afuera de los cargos de representación política a aquellos que hayan cometido delitos de corrupción y por lo tanto hayan atentado contra el sistema democrático y la confianza de los ciudadanos”.
   En cuanto al diputado radical Gustavo Menna, comentó que “no hay motivos para oponerse a la sanción de esta norma”, ya que -consideró- “la Constitución no quiere funcionarios en conflicto con la ley penal. Se trata de proteger a la sociedad de funcionarios venales", lo que fue acompañado por los conceptos de la diputada nacional de la Coalición Cívica, Marcela Campagnoli, quien fue terminante al indicar que “Argentina necesita un cambio moral y cultural y volver a creer en sus instituciones y representantes”.
    Desde Consenso Federal, Graciela Camaño expresó que “la corrupción es un tema en el que hay que meterse, es un tema pesado porque el poder tiende a proteger al poder” y fue crítica con el actual gobierno al asegurar que “se va con una oficina anticorrupción cuestionada, con funcionarios llamados a indagatoria y cuestionados jurídicamente, y con la expectativa de quienes los votaron totalmente decepcionada”. “No emprendimos la lucha por la institucionalización de combatir la corrupción. Porque el tema principal está en el control”, enfatizó Camaño.
   A su turno, el jefe del interbloque Cambiemos, nuestro comprovinciano Mario Raúl Negri, indicó que “buscamos una ley a favor de algo y no en contra de alguien”, al tiempo que añadió: “La moral administrativa en democracia es absolutamente incompatible con la corrupción, igual que el ejercicio de cargos públicos” y que “Es necesario ser más que una ideología; tenemos que representar una ética para sostener la República”, subrayó el diputado de la UCR.
   Desde la Coalición Cívica, la reaparecida Elisa “Lilita” Carrió comentó que “Para hablar de corrupción hay que haber enfrentado la corrupción y en todos los gobiernos. Es cierto que no son todos, pero también es cierto que hay que ponerle nombre y apellido”. 
   Por su parte, la diputada nacional Brenda Austin (UCR) recordó que el proyecto de “Ficha Limpia” ya obtuvo dictamen en comisión. El pasado 6 de agosto, un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Justicia de la Cámara de Diputados aprobó un dictamen de mayoría, mientras que los bloques opositores presentaron dos dictámenes de minoría. “¿Cómo puede ser que permitamos que los que van a ingresar a este Congreso, que van a tomar decisiones sobre la cosa pública, puedan tener condena en primera y en segunda instancia?”, cuestionó.
“Necesitamos tener una herramienta para evitar la impunidad y lograr que este Congreso no sea un refugio”, concluyó Austin.
El diputado de la UCR Luis Petri, enfático fue al sostener que “Necesitamos una ley de ficha limpia en la Argentina”. Dijo que "las condenas tardan 14 años en quedar firmes, por eso queremos ficha limpia, porque impide ser candidato a aquel que esté condenado en segunda instancia y tenemos que atacar el flagelo de la corrupción y hacerlo como política de Estado”,subrayó..
Desde Unidad Justicialista, Karim Augusto Alume Sbodio consideró que “la discusión real debe ser sobre el funcionamiento concreto de la Justicia en la Argentina”.
Por último, Graciela Ocaña (Pro) señaló que Ficha Limpia “no limita ningún derecho político, sino que requiere condiciones mínimas para ser candidatos, tales como la honestidad”.
   Todas las voces todas, no. Todas las opiniones todas, tampoco.
   Faltaron los legisladores de la corriente próxima a tomar las riendas del país, con algunos de sus personajes ligados estrechamente al tramiterío que se sustancia en Comodoro Py y en otras instancias judiciales. Cabe mencionar que la herramienta de Ficha Limpia rige en Brasil, Chile, Uruguay, México, Perú, Honduras y España, entre otros países.   Y como siempre la pregunta: ¿Qué temor se le puede tener al accionar de la Justicia si todos, absolutamente todos, tienen las manos limpias?
  Es una simple cuestión de toma de conciencia, de responsabilidad y de respeto por las leyes.
 De cualquier color político, porque la honradez no tiene banderas ideológicas.

Cuestión de personalidad.
CÓRDOBA, NUESTRA CÓRDOBA, SIGUE
SIENDO ÚNICA EN MUCHOS ASPECTOS
   Dejemos atrás de una buena vez aquella gastada y percudida imagen de la Córdoba sólo identificable por la tonada, por la Cañada, por el cuarteto, por el fernet o por el Cordobazo, para darle lugar a una nueva concepción en materia de rótulos, a la luz de todo  lo que viene sucediendo en los últimos tiempos o al menos en las últimas dos o tres décadas.
    Córdoba no es tan solo la peperina, la Reforma Universitaria, el viejito Jardín Florido o cualquiera de los personajes que abundan muy cerca de nosotros, porque Córdoba es sinónimo de rebelión ante lo que considera incorrecto, de sublevación frente a cualquier autoritarismo, de paciencia frente a las injusticias, de máxima tolerancia ante la inseguridad creciente y mucho de resignación por ver el maltrato a que se la somete muchas veces desde el poder central, con algunos atenuantes en los últimos años.
   Córdoba en muchos sentidos es única, lo que no es patrimonio exclusivo de sus nativos, pero es enternecedor advertir de qué manera sus hijos adoptivos toman la posta de costumbres y actitudes de sus anfitriones, para convertirse en nuevos cordobeses por convicción.
   Córdoba le ha demostrado al país que tiene vuelo y pensamiento propios en cuanto a su forma de elegir no tan sólo en los comicios por autoridades, sino en otros importantes aspectos de la vida en comunidad.
   Córdoba es para muchos un ejemplo, especialmente para aquellos que se aquerenciaron en su generosidad, recibiendo apoyo, cuidados y mimos a la hora de estudiar o de buscar nuevos horizontes laborales en estos tiempos en que la inclinación por la vagancia rentada viene ganando adeptos en muchos otros rincones del país.
   Córdoba, con embates, ninguneos, aprietes o demandas de mayores impuestos y servicios demasiado onerosos, seguirá siendo la Córdoba nuestra, de nuestros desvelos, de nuestras inquietudes, de nuestros sueños que en muchos otros casos llegaron a transformarse en pesadillas.
   Córdoba es esta, solidaria y rebelde, jodona y laburante, con el humor que la hace distinta por creatividad, imaginación y hospitalidad para regalar.

   Córdoba somos todos nosotros, gracias a Dios…

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