Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 864 del domingo 5 de enero de 2025, difundido por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
5 de enero de 2025
S.L.B.: EN CÓRDOBA HAY DEMANDAS SILENCIADAS – CON EL RIESGO PAÍS, DÓLAR BLUE, ÍNDICE DE POBREZA E INFLACIÓN EN BAJA NO MEJORAN EL PANORAMA SOCIAL – LA MEGACAUSA Y UNA ESPERANZADA CARTITA – LA MUERTE DE LANATA – LA DE HOY, MÁGICA NOCHE DE DUDAS Y ESPERAS – DESPEDIDA CON BRILLANTES CONCEPTOS DE BORGES, ETC.
5 de enero de 2024
Noche universal de la magia
FANTASÍAS; TAMBIÉN DULCES NOSTALGIAS
Esta noche, millones de criaturas -cada vez de menor edad- van a renovar el rito milenario de la curiosidad y de la espera.
Esa espera tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares de un solo ojo, curiosidad por el misterio y sospechas por alguna recóndita certeza porque nunca falta un pavote destructor de ilusiones y de quimeras.
Será la noche en que los mayores disimulen más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos mucho más pasado que futuro, guardamos y a veces escondemos un niño adentro del alma.
Me vienen al recuerdo las horas previas de acostarnos temprano, cuando juntábamos el pastito para los camellos y preparábamos la jarra de agua y los chicos de hoy seguro agregan adermicina para Melchor, Gaspar y Baltasar. Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo o un ovillo de hilo para el barrilete.
Ellas, el “muñeco malcriado”, la pepona o el juego de ludo para pelear con los hermanos.
¡Tanto han cambiado los tiempos…!
Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el camino hacia el milagro.
Ahora que los chicos las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, una play station, un reproductor de MP3, un celular satelital o un secreto abono al Canal Venus.
Gracias a Dios y al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.
La de hoy, es la noche universal de la magia.
Lo pido por Dios, que a nadie se le vaya a ocurrir destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras ilusiones.
Si todavía, y no me lo niegue, recordamos haberlos visto a los tres Magos y sus camellos, entre sueños, entrando y saliendo de casa ni refugie hoy en su memoria que se la humedece un lagrimón...
6 de enero de 2023
Todos fuimos niños…
AQUELLA EDAD DE TODAS LAS FANTASÍAS
Anoche, millones de criaturas -cada vez de menor edad- volvieron a renovar el rito milenario de la curiosidad y de la espera, esa espera tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares de un solo ojo, curiosidad por el misterio y sospechas por alguna recóndita certeza.
Fue la noche en que los mayores escondieron más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso que todos, aunque tengamos más pasado que futuro, guardamos ahora un niño adentro del alma. Me viene al recuerdo cuando juntábamos el pastito y el agua fresca para los camellos y preparábamos la jarra desbordante para Melchor, Gaspar y Baltasar.
Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo o un ovillo de hilo para el barrilete. Ellas, el muñeco “malcriado”, la pepona o el juego de ludo para pelear con los hermanos.
Los tiempos han cambiado.
Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el camino hacia el milagro.
Ahora que los chicos las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, un play station, un reproductor de MP3, un celular satelital o un secreto abono al Canal Venus.
Gracias a Dios y al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.
La de anoche, fue la noche universal de la magia.
Lo pido por Dios, que a nadie se le vaya a ocurrir destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras ilusiones.
Si todavía, y no me lo niegue, recordamos haberlos visto a los tres, entre sueños, apeándose de sus camellos y entrando y saliendo de casa.
Otra vez la ilusión en los más chicos y el endeudamiento en los mayores, marcó la hora de renovar aquella tradición: pasaron los Reyes Magos y se me pianta un lagrimón de nostalgias por aquellas noches en que queríamos dormir para que llegara la mañana y no queríamos dormirnos para conocer la realidad de aquellos que en sus camellos, hacían miles de etapas rumbo a Belén, demasiado lejos para creerles y pensar en lo que engordarían si en cada casa comían y bebían lo que les dejábamos.¿Qué habrán pedido los notables? Es la pregunta que siempre nos hicimos y nos seguimos haciendo.
¿Habrá pedido un micrófono el Sr. Presidente para decir que “privilegiados” son los otros? ¿Schiaretti un champú flequillero? ¿El joven sanfrancisqueño una vacuna anti Daniele? ¿Ella, si, ella, una mini birome y dos hojas en blanco para escribir sus amnésicas memorias? ¿Massa una impresora de billetes de alta velocidad?. Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos.
Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos más que contentos si en los zapatos nos hubieran dejado honestidad, trabajo, solidaridad, inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración, recuperación de la dignidad del esfuerzo por encima del asistencialismo y un regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el adversario.
Solo con eso, nos sentiríamos inmensamente felices.
Y haciendo historia y memoria, aun atesoro un párrafo de la cartita que allá por diciembre del 1949 con mis lejanos 10 años, les “enviaba” a esos personajes que ocupaban mis sentimientos, inquietudes y expectativas y sin que nadie me ayudara: “A los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables. No tengo vocación de eternidad. Son ansias de vivir”.
Exactamente las mismas de ahora…
Gonio Ferrari
5 de enero de 2022
Melchor, Gaspar y Baltazar
ESTA NOCHE, CUANDO QUERÍAMOS
DORMIRNOS CON UN OJO ABIERTO
Esta noche otra vez la ilusión en los más chicos y el efectivo o plástico endeudamiento en los mayores, marcará la hora de renovar aquella añorada tradición del pastito, el balde con agua fresca y algún malbec para los sedientos monarcas precursores del rally celestial.
Llegan los Reyes Magos y me atormenta un lagrimón de nostalgias por aquellos 5 de enero en que queríamos dormir para que al fin llegara la mañana siguiente y a la vez no queríamos dormirnos para conocer la realidad de aquellos que en sus camellos, pasaban rumbo a Belén, demasiado lejos para creerles y pensar en lo que engordarían si en cada casa comían y bebían lo que la gente les dejaba.
El ritual indicaba la cartita previa que por ejemplo hablaba años atrás de un mecano, un autito Matarazzo, la muñeca Pepona o esa otra que camina. Ahora los nenes piden el celu de última generación, la tablet, el visor de realidad virtual o la play en una clara demostración de haberse modernizado, frente al vetusto e histórico pasto y el agua que derrotaron a los tiempos. Si ellos piden una muñeca inflable o ellas “pastillas para el día después”, es porque ya dejaron de ser tan niños.
¿Qué pedirán los famosos?
Es la pregunta que siempre nos hicimos.
¿El Sr. Presidente pedirá estabilidad monetaria, un acuerdo ventajoso con el FMI, respeto por su investidura e individualismo, trabajo para todEs y reelección, o un helicóptero inflable? ¿Schiaretti un champú flequillero, agua de mar para su faro y que los choros le firmen una tregua por dos años?¿Giordano ooootro préstamo en dólares para que como siempre “pague el que sigue”?¿El marketinero Lord Mayor una vacuna rusa, china, japonesa o británica anti caos urbano y un perdón masivo de los comerciantes que se fundieron cuando los dejó aislados?¿Ella, si, Ella, una mini birome y sólo una hoja en blanco para escribir sus memorias?¿Florencia de la V un bisturí y anestesia? ¿Victoria Donda una doméstica que no la escrache? ¿Boudou un curso de astronauta a distancia?¿los chicos de La Cámpora un cargamento de “Memorex”? ¿Moyano un manual acerca de la práctica del ocio? ¿Macri una reposera reforzada y un ticket aéreo Ezeiza-Panamá-Ezeiza? ¿Ginés González García algún trago para brindar con “Pato” Bullrich? ¿Rodríguez Larreta que le devuelvan lo que le afanaron “legalmente”? ¿Kicillof una vacación donde “haiga” paz y un diccionario para conocer cómo son? ¿Los empresarios una camionada de pañuelos? ¿Los sindicalistas un curso acelerado de cómo invertir utilidades? ¿Los sojeros una explosiva cosecha?
Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación o exceso de anhelos o necesidades, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos y de los caprichos del poder tanto político como económico o sindical.
Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos sumamente contentos si nos trajeran soluciones reales para enfrentar definitivamente a la peste y derrotarla y para rehacer la desquiciada economía, toneladas de honestidad, trabajo, solidaridad, un antídoto contra la pavada, verdadera inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración y el regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el rival o por quienes piensen distinto y todo aquello que contribuya a que recuperemos la perdida frescura de enfrentarnos como adversarios y no como enemigos.Que nos traigan la paciencia suficiente que derrote a los encierros y a sus ansiedades y que las ausencias sin despedidas sean un negro recuerdo.
Que le hagan recordar al Papa Francisco que es argentino y no necesita pasaporte italiano, por si alguna vez programa visitarnos.
Solo con todo eso aunque parezca exagerado, nos sentiríamos inmensamente felices.
Se mire desde el ángulo que quiera mirarse, la de esta noche y sin edades será de magia, ilusiones, insomnios y algún desencanto montado no en los camellos sino en la crisis, y a la ominosa sombra de una grieta que muchos se empeñan en agrandar.
Y en lo particular porque también allá lejos fui niño, cultor de sueños y casi inalcanzables quimeras, artífice del pastito y la palangana con agua cada 5 de enero antes de intentar dormir con un ojo abierto.
Y dejando de lado tantos años encima, a los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables en sus cometidos, hermanados con el Destino y dependiendo de esas dos palabras que viven peleándose: siempre y nunca.
La mía no es vocación de eternidad.
Son ansias de vivir.
Gonio Ferrari
5 de enero de 2021
Melchor, Gaspar y Baltazar
MAGIAS Y FANTASÍAS PARA LA ESPERA DE UNA
NOCHE QUE LOS AÑOS HICIERON INOLVIDABLE
El ritual indicaba la cartita previa que por ejemplo hablaba años atrás de un mecano, un autito Matarazzo, la muñeca Pepona o esa otra que camina. Ahora los nenes piden el celu de última generación, la tablet, el visor de realidad virtual o la play en una clara demostración de haberse modernizado, frente al vetusto e histórico pasto y el agua que derrotaron a los tiempos. Si ellos piden una muñeca inflable o ellas “pastillas para el día después”, es porque ya dejaron de ser tan niños.
¿Qué pedirán los famosos?
Es la pregunta que siempre nos hicimos.
¿El Sr. Presidente pedirá estabilidad, respeto por su investidura e individualismo, trabajo para todEs y reelección, o un helicóptero inflable? ¿Schiaretti un champú flequillero y agua de mar para su faro?¿Giordano ooootro préstamo en dólares para que “pague el que sigue”?¿El marketinero Lord Mayor una vacuna rusa, china, japonesa o británica anti caos urbano?¿Ella, si, Ella, una mini birome y una hoja en blanco para escribir sus memorias?¿Florencia de la V un bisturí y anestesia?¿Victoria Donda una doméstica que no la escrache? ¿Boudou una lima?¿los chicos de La Cámpora un cargamento de “Memorex”?¿Moyano un manual acerca de la práctica del ocio? ¿Macri una reposera reforzada y un ticket aéreo Ezeiza-Panamá-Ezeiza?¿Ginés González García algo para brindar con “Pato” Bullrich? ¿Rodríguez Larreta lo que le afanaron “legalmente”?¿Kicillof una vacación donde “haiga” paz?¿Los empresarios una camionada de pañuelos?¿Los sojeros una explosiva cosecha?¿Los maiceros que les permitan exportar…?
Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación o exceso de anhelos o necesidades, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos y de los caprichos del poder tanto político como económico o sindical.
Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos sumamente contentos si nos trajeran soluciones reales para enfrentar a la peste y para rehacer la desquiciada economía, toneladas de honestidad, trabajo, solidaridad, un antídoto contra la pavada, verdadera inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración y el regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el adversario o por quienes piensen distinto y todo aquello que contribuya a que recuperemos la perdida frescura de enfrentarnos como adversarios y no como enemigos.
Que nos traigan la paciencia suficiente que derrote a los encierros y a sus ansiedades.
Que le hagan recordar al Papa Francisco que es argentino, por si alguna vez programa visitarnos.
Solo con todo eso aunque parezca exagerado, nos sentiríamos inmensamente felices.
Se mire desde el ángulo que quiera mirarse, la de esta noche y sin edades será de magia, ilusiones, insomnios y algún desencanto montado no en los camellos sino en la crisis, y a la ominosa sombra de una grieta que muchos se empeñan en agrandar.
Y en lo particular porque también allá lejos fui niño, cultor de quimeras, artífice del pastito y la palangana con agua cada 5 de enero antes de intentar dormir con un ojo abierto.
Y dejando de lado tantos años encima, a los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables en sus cometidos, hermanados con el Destino.
No es vocación de eternidad.
Son ansias de vivir.
Gonio Ferrari
5 de enero de 2020
S.L.B.: ESTREPITOSA CAÍDA DE LA PIROTECNIA - PRECIOS ¿CONGELADOS? RUMBO AL FRACASO - INFLACIÓN Y POBREZA, TÉRMINOS AHORA EN DESUSO - LOS ZAPATITOS DE LA JUSTICIA ESPERAN REGALOS - CONCEJALES DE CÓRDOBA CONDICIONAN A PERIODISTAS - NOCHE DE REYES Y AMANECER MÁGICO - SE FUE UN AÑO Y EL NUEVO LLEGÓ PLAGADO DE DUDAS, ETC.
Y desde mediados del último mes el cielo nocturno lucía esa luminosidad permanente del exceso no tan solo de luces multicolores, sino de estrepitosos sonidos y ruidos atronadores que molían los oídos, torturaban a las mascotas y ocasionaban accidentes evitables a veces, con saldos lamentables en vidas y en bienes.
La toma de conciencia fue ganando espacios de a poco y la sociedad comprendió tanto el mensaje como el peligro en el que vivíamos, y poco a poco fue reduciendo sus partidas hogareñas destinadas a las noches del 24 y del 31 y a la vez los vendedores de los fuegos de artificio montaban sus puestos de venta en garajes, en la calle y en cualquier lugar donde los pudieran exhibir.
Han prevalecido algunos factores que contribuyeron a terminar con un peligro que pocas veces el poder se encargó de neutralizar porque era desoído o superado, porque el costo nos colocaba ante la opción de las cañitas voladoras o el menú y por ese atávico instinto de conservación que tenemos los seres humanos.
Trasladando aquella situación a nuestra actualidad mediterránea, es para asegurar que el Estadio Kempes no alcanzaría para alojar a los empresarios vivillos, de todos los rubros, que desde siempre viven fabricando y colocando “colchones” que les aseguren rentabilidad, aunque el abuso sea la lana que los llena y los transforma en mullidos lugares donde asentar el tujes asegurado contra las contingencias de nuestra vacilante economía.
Son los más sufridos; los que por ser decentes terminan fundidos y marginados de un sistema canibalizado, donde prevalecen los más hambrientos y se cagan de hambre los que hacen la comida.
Naturalmente y como era lógico, la contrapartida de la oposición de entonces que ahora es gobierno, utilizó ese argumento que le estaba regalando el equipo que tendría a su cargo acceder a ese ambicioso logro y que ni siquiera consiguió -bahh, en realidad algo poco hizo- para recuperar en la población más postergada eso que se le llama vida digna.
Los que poco tiempo atrás vociferaban de la inflación imparable e incontrolable del macrismo, han dejado de hablar de eso mismo, de inflación, y se apresuraron en un alarde de falta de imaginación, de hacer suyo aquel percudido argumento de la herencia recibida.
Que en tiempos precomiciales éramos pobres de toda pobreza casi la mitad del país, fue otro de los caballitos de batalla, o argumento de campaña días antes de la segunda vuelta electoral.
Es probable por eso de los tiempos vertiginosos que corren los políticos incorrectos para que nadie les pise la cabeza, que haya sido una medida inconsulta, desubicada, inoportuna y más cercana a la pavada que a su puesta en práctica con todas las limitaciones que implicaría “encarrilar” a los periodistas y condicionarles el acceso a las fuentes de información.
Días atrás me comentaron que en el Concejo Deliberante de la ciudad habían implantado, virtualmente, una especie de “estado policial” donde todos los periodistas verían acotado su radio de acción, debiendo informar internamente cada paso que daban.
El acceso irrestricto -con ciertas lógicas, mínimas y atendibles limitaciones- a todas las dependencias del cuerpo legislativo comunal, consagraría por si hiciera falta, la libertad de acudir a las fuentes sin la necesidad de estar sorteando barreras burocráticas y caprichos personales o quebrando algunas estrechas relaciones que le restan equilibrio a la gestión de informar.
Será la noche en que los mayores escondan más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos más pasado que futuro, guardamos un niño ansioso adentro del alma.
Para ellas el muñeco malcriado, la pepona con pelo de lana o el juego de ludo para pelear con los hermanos.
La de hoy para los niños es la noche universal de la magia y lo pido por Dios, que a nadie se le ocurra destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras lejanas ilusiones.













