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5 de enero de 2025

S.L.B.: EN CÓRDOBA HAY DEMANDAS SILENCIADAS – CON EL RIESGO PAÍS, DÓLAR BLUE, ÍNDICE DE POBREZA E INFLACIÓN EN BAJA NO MEJORAN EL PANORAMA SOCIAL – LA MEGACAUSA Y UNA ESPERANZADA CARTITA – LA MUERTE DE LANATA – LA DE HOY, MÁGICA NOCHE DE DUDAS Y ESPERAS – DESPEDIDA CON BRILLANTES CONCEPTOS DE BORGES, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 864 del domingo 5 de enero de 2025, difundido por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.


¿Debemos reverdecer viejas glorias?
COMO SI CÓRDOBA  HUBIERA PASADO A SER
UNA PROVINCIA DOMINADA POR EL SILENCIO
 
   Pese a que algunos desmemoriados con poder político se inclinen por empujar hacia el olvido algunas gestas de las que los cordobeses nos sentimos legítimamente orgullosos, tenemos la obligación de refrescar ciertas memorias, atacar las amnesias auto-provocadas y darle a los acontecimientos la dimensión de hazaña que en cierta medida merecen.
   No se trata de arengar actualmente a reverdecer esos viejos laureles, porque el escenario es distinto en el aspecto político y lo mismo sucede con el marco social que es complicado pero con firmes intenciones de superar carencias, desencuentros, algunos casos de rapiña y la obtención de méritos que para los políticos en ascenso, es una escalera hacia la cúspide.
   Es por eso que llama la atención un clima que se ha instaurado como del reinado de la pólvora mojada, porque si bien el nivel de las protestas ha decrecido, debemos reconocer que todavía falta muchísimo para que podamos vivir el reencuentro con la tranquilidad, sin deudas, sin presiones para el pago de servicios, sin quejas por la calidad del transporte, dejamos de lado el drama que era caminar por el centro oliendo los hediondos y peligrosos olores de la basura acumulada, o de ver destrozados algunos ejemplares de la paquetería urbana, como lo son los cestos para desperdicios, las fuentes de agua potable y otros avances que debemos reconocer en el maquillaje a la ciudad.
   ¿Cuánto tiempo hace que los municipales y este es sólo un ejemplo- no salen a quemar basureros urbanos? ¿Cuánto hace que no salen furiosos tras las arengas que les queman lo sesos desde la conducción sindical? ¿Cuánto haceque el eterno dirigente que todos conocemos no promete kilombo?
   Las cosas, no me lo niegue, están cambiando y los optimistas aseguran que todo se debe a una especie de tranquilidad que nos transfieren desde el puerto, aunque ciertas medidas nos sigan perjudicando y esquilmando.
   De todos modos y toquemos madera, el servicio de ómnibus tiene sus baches pero medianamente cumplen con su obligación de llevar y traer pasajeros que pagan el boleto caro, pero el servicio se brinda y ya son historia aquellos paros del transporte que duraban una semana o más, aunque la gente hiciera oir su lamento no siempre escuchado por el poder.
   No es que estamos cambiando nosotros, ni que nos están cambiando desde arriba, sino que la realidad indica que pese a las privaciones, los aprietes impositivos, las crecientes tarifas de los servicios y el estancamiento salarial, quedan disimulados bajo un telón de esperanzados cordobeses que seguimos esperando vivir mejor, sin que nos asalten y nos maten, sin que se metan en los negocios a plena luz, maltraten a la gente y roben lo que quieran, en fin, toda la gama de la delincuencia mayormente drogona que se  provee de lo ilegal allí, donde todos sabemos que la venden y la policía no lo ignora, aunque poco hace por neutralizarlo.
   En fin, pese a todo y las perspectivas que vemos tormentosas, los cordobeses parecemos haber bajado al menos un cambio y vivimos estos tiempos aferrados a la esperanza, a lo mejor convencidos, como Aristóteles, que la esperanza es el sueño del hombre despierto.
   Y como siempre ocurre, otro gran pensador que se llama Gustavo Le Bon, sostiene que “Los pueblos viven sobre todo de esperanzas. Sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas, las antiguas que perdieron su fuerza”.
   Más que para pensarlo, tenemos la obligación de no bajar los brazos, para demostrar que no tan sólo sabemos protestar votando…
 
Hay otros índices que realmente aterran
RIESGO PAÍS, INFLACIÓN Y POBREZA EN BAJA
¿NO  ALCANZAN  PARA  SENTIRNOS  FELICES?
 
   Se me ocurre que ya es hora que los argentinos dejemos de vivir tiempos de quimeras, promesas de los políticos y otros sentimientos que nos invaden, cuando desde el poder pretenden hacernos creer que vivimos la bonanza de tiempos maravillosos y horizontes de abundancia sin carencias mientras la calle, las afueras de cualquier ciudad y en el hogar que se nos ocurra, solo encontramos lamentaciones y ayes, esos ayes dolorosos que provocan las frustraciones, para muchos casos permanentes y sin soluciones a la vista.
   En estos días algo viene cambiando y lejos estoy de erigirme en defensor de los que mandan, pero es de buena cuna reconocer que ciertas situaciones tienden a cambiar y también ciertas penurias se vienen aplacando.
   Lo que sucede es que cada día más nos acercamos al conocimiento y la evaluación de indicadores, que tiempo atrás pasaban raudamente frente a nuestra narices, pero no les llevábamos el apunte y los despreciábamos como
mensajes que la propia realidad nos enviaba.
   ¿Cuántos años hemos pasado enterándonos del alocado crecimiento de la pobreza?
   ¿Cuántas veces nos mintieron que tenían la solución a ese drama nacional, en un país riquísimo como lo es el nuestro.
   Y un mes antes de cada elección salían sonrientes en la TV, en los diarios, se hacían escuchar por radio e inundaban las redes, con las expresiones más alocadas e hijaputescas, prometiendo soluciones inmediatas que jamás llegaban, aunque ellos, sí, llegaban a manejar el poder, los dineros públicos, las prebendas y toda la artillería propia de la demagogia más obscena y repudiable, porque si el dinero y la opulencia existieron, estaban en poder de muchos sinvergüenzas que fueron cayendo de a uno, o como parte de mafias, agobiados por las probanzas y el descubrimiento de las vidas rumbosas que llevaban, sin tener cómo justificar tamañas riquezas malhabidas.
   Las elecciones nacionales después de las complicadas internas partidarias que sirvieron más para atomizar que para unir, dejaron dos alternativas con posibilidades para el electorado: votar por el inútil, vocinglero, vendedor de humo y prometedor de utopías como la de sanear el empleo público o el desquiciado cuya arma, más que el promesómetro, era una motosierra con la que graficaba sus intenciones de terminar con la corrupción y con los corruptos.
   Y no me vayan a calificar de irrespetuoso, pero ganó el loquito…
   El loquito que en pocos días anunció todo lo que haría y está haciendo; todo lo que consideraba oscuro y tuvo razón; que llevó una acelerada vida amorosa -de alguna manera hay que rotularla- que preocupó a muchos allegados por eso de la imagen de cordura que debe mostrar un presidente, con sus conflictos familiares, con su amor por los perros y por su hermana, por ser un tipo que de buenas a primeras te sorprende abrazándose con un presidente extranjero con quien hizo buenas migas -como el caso del triunfador Bukele- o con impensadas cesantías en cúpulas de la administración pública, o nombramientos que nadie esperaba, cambios furibundos de algunos altos funcionarios, o esos “operativos de limpieza” que ordenó en la ex Afip y en otros organismos.
   ¿Todo esto, me pregunto con mucho de inocencia, eran acciones descabelladas y tomadas de improviso, frente a un determinado problema?
   Si prestamos atención y conservamos la memoria de los últimos 18 meses a esta parte, nos encontraremos con que todos, absolutamente dodos los acontecimientos que se dieron en dependencias estatales, habían sido oportunamente anunciados, aunque las huestes del anterior gobierno se mataran de risa por considerarlas impracticables.
   Y allí anda, el pibe que gobierna Buenos Aires, desesperado por trenzar con algún capitoste que lo acompañe, lo que ahora no pudió, dejando a la doña en un segundo plano, como por ejemplo la vicepresidencia porque tengo entendido que ese cargo SÍ tiene fueros y no así el Jefe del Estado.
  Volvemos a la realidad: el riesgo país sigue en baja y después de haber rondado los 3.000 puntos allí anda por los 600, la pobreza habría descendido 4 o 5 puntos, la inflación dentro de poco se estabilizará, según dicen los que saben, en un solo dígito y en una de esas volvemos a comprar dólares en cualquier banco, al precio oficial, porque nuestras reservas estarán en un punto esperado en los últimos 15 años por lo menos y siempre que no hubieran quedado sorpresas como lo de YPF o lo de Aerolíneas Argentinas…
   Debo reiterar que estoy aportando datos de la realidad, no tengo relación partidaria ni particular con nadie del gobierno nacional, provincial ni municipal salvo una interesantísima propuesta que tenía para llevarle al Intendente pero pese a mis llamados nunca me atendió, confieso que me encantaría tener un programa completo, con el Presidente Milei durante las dos horas de este programa, y que no he gestionado, recibo ni recibiré publicidad oficial porque va en contra de mis principios.
   Estamos viviendo todo lo que nos aseguraron que harían y si esperamos tantos años, por ejemplo, para que algunos encaramados en el poder devolvieran lo rapiñado, bien podemos tener la patriótica paciencia de aguardar resultados, más que augurar fracasos.
   Es cierto -dejando de lado lo que sostienen todas las religiones acerca de ciertos hechos impensados por lo curiosos o casuales-  que los milagros no existen y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que en base al trabajo y al sacrificio, volvamos a los gloriosos tiempos de la prosperidad.
   De aquellos tiempos en que éramos un modelo de país, tan distinto a la actualidad que nos tienen como ejemplo de fracaso, siendo uno de los países potencialmente más ricos del mundo.
   Después, con el tiempo, la historia deberá evaluar si el sacrificio de tantos argentinos de bien, valió la pena…
   Se me hace que vamos transitando un tortuoso camino lleno de obstáculos, problemas, plagado de deudas en moneda extranjera, especialmente nuestra Córdoba, y justicia pendiente.
   Hemos salido de peores situaciones y la mejor arma que podemos utilizar para esta sorda batalla son la inteligencia, el sacrificio, las ansias de superarnos, la ayuda de un Supremo con el nombre que le quieran poner, el ejercicio de la memoria y más que nada, el patriotismo.
   Tantas veces hemos superado los malos tiempos, que si es por entrenamiento, ya tenemos, en ese aspecto, más que suficiente…
 
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LA MUERTE DEL GORDO LANATA
 
   Debo confesar que es curioso y extraño haber tenido un amigo y colega “no ensobrado”, cuando solamente en la vida conversamos poco más de cinco minutos. Un tipo ferviente, apasionado, creativo, incansable y nicotínico, era ese ejemplar que a los 64 años se adelantó en el camino. Comparto el dolor de quienes tanto lo estimaron dentro de los que me incluyo y el relajamiento de conciencia de aquellos que lo aborrecieron. Los primeros sufren; los otros se alegran con el alivio de quienes están en la sala de espera del patíbulo.
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Si son magos, pueden hacerlo…
EL  REITERADO  PEDIDO DE  LOS AFECTADOS
BUSCANDO LA GENEROSIDAD DE LOS REYES
 
   Como cada año en la causa del Registro los familiares renuevan su carta a los Reyes Magos con algunos anhelos sobre la Justicia cordobesa.  
   ¿Qué piden? Una Justicia transparente, que respete la libertad y la inocencia, sin abusos, sin prisiones preventivas, sin condenas anticipadas, sin comisiones especiales ni opiniones preconcebidas.
    Una Justicia que juzgue con imparcialidad y decida con objetividad, sin tergiversaciones, sin abultados expedientes, sin arbitrariedad, sin íntima convicción.
    Una Justicia que busque la verdad guiada por la lógica y el sentido común, sin privilegios para funcionarios, poderosos o allegados, sin intereses de ningún tipo, color ni pertenencia ideológica. Una Justicia ágil y eficiente que trabaje con integridad, combatiendo las eternas demoras y evitando daños y pérdidas irreversibles. 
      Una Justicia capaz de autocrítica y escucha humilde, que acepte los dictámenes superiores y las numerosas recomendaciones de organismos idóneos en la materia. 
   Y finalmente, una Justicia comprometida con la defensa de la dignidad y con la reparación de cuánto sea posible. 
   Aunque todo esto figura en cualquier manual como requisitos o atributos esperados para cualquier sistema judicial, en Córdoba parece utopía, ya que, en la causa, pese a los reclamos y al apoyo de instituciones, todos los principios fueron ignorados.
   Por eso cada año, como ayuda y bastante de clamor, se renueva el pedido a los Reyes Magos.  No debe ser fácil para los humanos con todos sus defectos y compromisos, pero al menos con los niños, ellos son magos.
   Poco les costaría hacer lo mismo con los más grandecitos., aunque no les dejen agua fresca ni tierno pasto para los camellos…
 
Atesoramos imágenes inolvidables
LA DE HOY, UNA MÁGICA NOCHE  QUE  TIEMPO
ATRÁS VENÍA COLMADA DE DUDAS Y ESPERAS
 
   Esta noche, millones de criaturas -cada vez de menor edad- van a renovar el maravilloso y milenario rito de la curiosidad y de la espera, una espera tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares a medias con un solo ojo, curiosidad por el misterio, el misterio de la curiosidad y sospechas por alguna recóndita certeza, porque nunca falta un pavote destructor de ilusiones y de quimeras.
   Será la noche en que los mayores disimulemos más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos mucho más pasado que futuro, guardamos y a veces escondemos un niño adentro del alma.     
   Será la noche en que los mayores disimulemos más nervios y ansiedades que
los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos mucho más pasado que futuro, guardamos y a veces escondemos un niño adentro del alma.     
   Me vienen al recuerdo las horas previas de acostarnos temprano después de juntar por los jardines del barrio, cuando el pastito para los camellos y preparábamos la jarra con agua y los chicos de hoy seguro agregan adermicina  para las nalgas de Melchor, Gaspar y Baltasar. Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo, un ovillo de hilo para el barrilete y en casos de malaria, un arrugado billete de un peso.
  Ellas, el “muñeco malcriado”, la pepona o el juego de ludo para pelear con los hermanos…
  ¡Es tanto lo que han evolucionado los tiempos…!
  Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el camino que ya de viejos, entendimos que eran hacia el milagro.
   Ahora que los chicos a las cartas las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, una play station, un reproductor de MP3, un celular satelital, un secreto y vedado abono al Canal Venus o las coordenadas para acceder a los canales de timba.
   Gracias a Dios y al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.
   A la de hoy, bien podemos calificarla como la noche universal de la magia y lo pido por Dios, que a nadie se le vaya a ocurrir destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras ilusiones.                                  
   Si todavía, y si me lo niega no pienso creerle, recordamos haberlos visto a los tres Magos y sus camellos, entre sueños, entrando y saliendo de casa.
   Le pido, si, que asuma la valiente actitud de refugiarse en la memoria, aunque se le piante un lagrimón…
 
DESPEDIDA  BORGESIANA  COMO
PARA ESTABLECER DIFERENCIAS
 
                 Este domingo quiero  despedirme con una sentencia y   
                 humilde  confesión  de  Jorge  Luis Borges:  “Para una
                 persona  que  escribe  en  el  “dialecto periodístico”      
                 parece muy difícil que pueda escribir después en el                      
                 otro dialecto, un poco más digno, de la literatura. El              
                 periodismo mancha a la literatura y conviene que el
                 escritor lo evite.Yo no he podido evitarlo”.Por lo que
                 se advierte,nuestra máxima expresión,verdadero prócer
                 del firmamento literario, tenía “chispazos” de autocrítica.

5 de enero de 2024

Noche universal de la magia

LOS REYES MAGOS RENUEVAN NO TAN SÓLO
FANTASÍAS; TAMBIÉN   DULCES  NOSTALGIAS
 
   Esta noche, millones de criaturas -cada vez de menor edad- van a renovar el rito milenario de la curiosidad y de la espera.
   Esa espera tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares de un solo ojo, curiosidad por el misterio y sospechas por alguna recóndita certeza porque nunca falta un pavote destructor de ilusiones y de quimeras.
   Será la noche en que los mayores disimulen más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos mucho más pasado que futuro, guardamos y a veces escondemos un niño adentro del alma.
   Me vienen al recuerdo las horas previas de acostarnos temprano, cuando juntábamos el pastito para los camellos y preparábamos la jarra de agua y los chicos de hoy seguro agregan adermicina  para Melchor, Gaspar y Baltasar. Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo o un ovillo de hilo para el barrilete.
   Ellas, el “muñeco malcriado”, la pepona o el juego de ludo para pelear con los hermanos.
   ¡Tanto han cambiado los tiempos…!
   Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el camino hacia el milagro.
   Ahora que los chicos las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, una play station, un reproductor de MP3, un celular satelital o un secreto abono al Canal Venus.
   Gracias a Dios y al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.
   La de hoy, es la noche universal de la magia.
   Lo pido por Dios, que a nadie se le vaya a ocurrir destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras ilusiones.
   Si todavía, y no me lo niegue, recordamos haberlos visto a los tres Magos y sus camellos, entre sueños, entrando y saliendo de casa ni refugie hoy en su memoria que se la humedece un lagrimón...

Gonio Ferrari

6 de enero de 2023

Todos fuimos niños…

NOCHE DE REYES Y MÁGICO DESPERTAR EN
AQUELLA EDAD DE  TODAS  LAS  FANTASÍAS

    Anoche, millones de criaturas -cada vez de menor edad- volvieron a renovar el rito milenario de la curiosidad y de la espera, esa espera tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares de un solo ojo, curiosidad por el misterio y sospechas por alguna recóndita certeza.

   Fue la noche en que los mayores escondieron más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso que todos, aunque tengamos más pasado que futuro, guardamos ahora un niño adentro del alma. Me viene al recuerdo cuando juntábamos el pastito y el agua fresca para los camellos y preparábamos la jarra desbordante para Melchor, Gaspar y Baltasar.

   Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo o un ovillo de hilo para el barrilete. Ellas, el muñeco “malcriado”, la pepona o el juego de ludo para pelear con los hermanos.

   Los tiempos han cambiado.

   Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el camino hacia el milagro.

   Ahora que los chicos las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, un play station, un reproductor de MP3, un celular satelital o un secreto abono al Canal Venus.

   Gracias a Dios y al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.

   La de anoche, fue la noche universal de la magia.

   Lo pido por Dios, que a nadie se le vaya a ocurrir destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras ilusiones.

   Si todavía, y no me lo niegue, recordamos haberlos visto a los tres, entre sueños, apeándose de sus camellos y entrando y saliendo de casa.

   Otra vez la ilusión en los más chicos y el endeudamiento en los mayores, marcó la hora de renovar aquella tradición: pasaron los Reyes Magos y se me pianta un lagrimón de nostalgias por aquellas noches en que queríamos dormir para que llegara la mañana y no queríamos dormirnos para conocer la realidad de aquellos que en sus camellos, hacían miles de etapas rumbo a Belén, demasiado lejos para creerles y pensar en lo que engordarían si en cada casa comían y bebían lo que les dejábamos.

   ¿Qué habrán pedido los notables? Es la pregunta que siempre nos hicimos y nos seguimos haciendo.

   ¿Habrá pedido un micrófono el Sr. Presidente para decir que “privilegiados” son los otros? ¿Schiaretti un  champú flequillero? ¿El joven sanfrancisqueño una vacuna anti Daniele? ¿Ella, si, ella, una mini birome y dos hojas en blanco para escribir sus amnésicas memorias? ¿Massa una impresora de billetes de alta velocidad?. Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos.

   Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos más que contentos si en los zapatos nos hubieran dejado honestidad, trabajo, solidaridad, inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración, recuperación de la dignidad del esfuerzo por encima del asistencialismo y un regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el adversario.

   Solo con eso, nos sentiríamos inmensamente felices.

   Y haciendo historia y memoria, aun atesoro un párrafo de la cartita que allá por diciembre del 1949 con mis lejanos 10 años, les “enviaba” a esos personajes que ocupaban mis sentimientos, inquietudes y expectativas y sin que nadie me ayudara:  “A los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables. No tengo vocación de eternidad. Son ansias de vivir”.

   Exactamente las mismas de ahora…

Gonio Ferrari

5 de enero de 2022

Melchor, Gaspar y Baltazar

ESTA NOCHE, CUANDO QUERÍAMOS

DORMIRNOS  CON UN OJO ABIERTO


   Esta noche otra vez la ilusión en los más chicos y el efectivo o plástico endeudamiento en los mayores, marcará la hora de renovar aquella añorada tradición del pastito, el balde con agua fresca y algún malbec para los sedientos monarcas precursores del rally celestial.

   Llegan los Reyes Magos y me atormenta un lagrimón de nostalgias por aquellos 5 de enero en que queríamos dormir para que al fin llegara la mañana siguiente y a la vez no queríamos dormirnos para conocer la realidad de aquellos que en sus camellos, pasaban rumbo a Belén, demasiado lejos para creerles y pensar en lo que engordarían si en cada casa comían y bebían lo que la gente les dejaba.

   El ritual indicaba la cartita previa que por ejemplo hablaba años atrás de un mecano, un autito Matarazzo, la muñeca Pepona o esa otra que camina. Ahora los nenes piden el celu de última generación, la tablet, el visor de realidad virtual o la play en una clara demostración de haberse modernizado, frente al vetusto e histórico pasto y el agua que derrotaron a los tiempos. Si ellos piden una muñeca inflable o ellas “pastillas para el día después”, es porque ya dejaron de ser tan niños.

   ¿Qué pedirán los famosos?

   Es la pregunta que siempre nos hicimos.

  ¿El Sr. Presidente pedirá estabilidad monetaria, un acuerdo ventajoso con el FMI, respeto por su investidura e individualismo, trabajo para todEs y reelección, o un helicóptero inflable? ¿Schiaretti un champú flequillero, agua de mar para su faro y que los choros le firmen una tregua por dos años?¿Giordano ooootro préstamo en dólares para que como siempre “pague el que sigue”?¿El marketinero Lord Mayor una vacuna rusa, china, japonesa o británica anti caos urbano y un perdón masivo de los comerciantes que se fundieron cuando los dejó aislados?¿Ella, si, Ella, una mini birome y sólo una hoja en blanco para escribir sus memorias?¿Florencia de la V un bisturí y anestesia? ¿Victoria Donda una doméstica que no la escrache?  ¿Boudou un curso de astronauta a distancia?¿los chicos de La Cámpora un cargamento de “Memorex”? ¿Moyano un manual acerca de la práctica del ocio? ¿Macri una reposera reforzada y un ticket aéreo Ezeiza-Panamá-Ezeiza? ¿Ginés González García algún trago para brindar con “Pato” Bullrich? ¿Rodríguez Larreta que le devuelvan lo que le afanaron “legalmente”? ¿Kicillof una vacación donde “haiga” paz y un diccionario para conocer cómo son? ¿Los empresarios una camionada de pañuelos? ¿Los sindicalistas un curso acelerado de cómo invertir utilidades? ¿Los sojeros una explosiva cosecha?

   Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación o exceso de anhelos o necesidades, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos y de los caprichos del poder tanto político como económico o sindical.

   Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos sumamente contentos si nos trajeran soluciones reales para enfrentar definitivamente a la peste y derrotarla y para rehacer la desquiciada economía, toneladas de honestidad, trabajo, solidaridad, un antídoto contra la pavada, verdadera inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración y el regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el rival o por quienes piensen distinto y todo aquello que contribuya a que recuperemos la perdida frescura de enfrentarnos como adversarios y no como enemigos.

   Que nos traigan la paciencia suficiente que derrote a los encierros y a sus ansiedades y que las ausencias sin despedidas sean un negro recuerdo.

   Que le hagan recordar al Papa Francisco que es argentino y no necesita pasaporte italiano, por si alguna vez programa visitarnos.

  Solo con todo eso aunque parezca exagerado, nos sentiríamos inmensamente felices.

   Se mire desde el ángulo que quiera mirarse, la de esta noche y sin edades será de magia, ilusiones, insomnios y algún desencanto montado no en los camellos sino en la crisis, y a la ominosa sombra de una grieta que muchos se empeñan en agrandar.

   Y en lo particular porque también allá lejos fui niño, cultor de sueños y casi inalcanzables quimeras, artífice del pastito y la palangana con agua cada 5 de enero antes de intentar dormir con un ojo abierto.

   Y dejando de lado tantos años encima, a los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables en sus cometidos, hermanados con el Destino y dependiendo de esas dos palabras que viven peleándose: siempre y nunca.

   La mía no es vocación de eternidad.

   Son ansias de vivir.

Gonio Ferrari

5 de enero de 2021

Melchor, Gaspar y Baltazar

 
MAGIAS Y FANTASÍAS PARA LA ESPERA DE UNA
NOCHE QUE LOS AÑOS  HICIERON INOLVIDABLE
 
   Esta noche otra vez la ilusión en los más chicos y el efectivo o plástico endeudamiento en los mayores, marcará la hora de renovar aquella añorada tradición del pastito, el balde con agua fresca y algún malbec para los sedientos monarcas precursores del rally celestial.
   Llegan los Reyes Magos y se me pianta un lagrimón de nostalgias por aquellos 5 de enero en que queríamos dormir para que al fin llegara la mañana siguiente y a la vez no queríamos dormirnos para conocer la realidad de aquellos que en sus camellos, pasaban rumbo a Belén, demasiado lejos para creerles y pensar en lo que engordarían si en cada casa comían y bebían lo que la gente les dejaba.
   El ritual indicaba la cartita previa que por ejemplo hablaba años atrás de un mecano, un autito Matarazzo, la muñeca Pepona o esa otra que camina. Ahora los nenes piden el celu de última generación, la tablet, el visor de realidad virtual o la play en una clara demostración de haberse modernizado, frente al vetusto e histórico pasto y el agua que derrotaron a los tiempos. Si ellos piden una muñeca inflable o ellas “pastillas para el día después”, es porque ya dejaron de ser tan niños.
   ¿Qué pedirán los famosos?
   Es la pregunta que siempre nos hicimos.
   ¿El Sr. Presidente pedirá estabilidad, respeto por su investidura e individualismo, trabajo para todEs y reelección, o un helicóptero inflable? ¿Schiaretti un  champú flequillero y agua de mar para su faro?¿Giordano ooootro préstamo en dólares para que “pague el que sigue”?¿El marketinero Lord Mayor una vacuna rusa, china, japonesa o británica anti caos urbano?¿Ella, si, Ella, una mini birome y una hoja en blanco para escribir sus memorias?¿Florencia de la V un bisturí y anestesia?¿Victoria Donda una doméstica que no la escrache?  ¿Boudou una lima?¿los chicos de La Cámpora un cargamento de “Memorex”?¿Moyano un manual acerca de la práctica del ocio? ¿Macri una reposera reforzada y un ticket aéreo Ezeiza-Panamá-Ezeiza?¿Ginés González García algo para brindar con “Pato” Bullrich? ¿Rodríguez Larreta lo que le afanaron “legalmente”?¿Kicillof una vacación donde “haiga” paz?¿Los empresarios una camionada de pañuelos?¿Los sojeros una explosiva cosecha?¿Los maiceros que les permitan exportar…?
   Así podemos llegar hasta el infinito en cuanto a eso que se llama imaginación o exceso de anhelos o necesidades, sin olvidarnos de nuestros propios deseos que no dependen tanto de los reyes Magos sino de nosotros mismos y de los caprichos del poder tanto político como económico o sindical.
   Más allá de todo lo obsequioso que puede ser un regalo, los argentinos nos mostraríamos sumamente contentos si nos trajeran soluciones reales para enfrentar a la peste y para rehacer la desquiciada economía, toneladas de honestidad, trabajo, solidaridad, un antídoto contra la pavada, verdadera inclusión sin intereses subalternos ni demagogias, integración y el regreso impostergable a una práctica penosamente lesionada en estos últimos tiempos: el respeto por el adversario o por quienes piensen distinto y todo aquello que contribuya a que recuperemos la perdida frescura de enfrentarnos como adversarios y no como enemigos.
   Que nos traigan la paciencia suficiente que derrote a los encierros y a sus ansiedades.
   Que le hagan recordar al Papa Francisco que es argentino, por si alguna vez programa visitarnos.
   Solo con todo eso aunque parezca exagerado, nos sentiríamos inmensamente felices.
   Se mire desde el ángulo que quiera mirarse, la de esta noche y sin edades será de magia, ilusiones, insomnios y algún desencanto montado no en los camellos sino en la crisis, y a la ominosa sombra de una grieta que muchos se empeñan en agrandar.
   Y en lo particular porque también allá lejos fui niño, cultor de quimeras, artífice del pastito y la palangana con agua cada 5 de enero antes de intentar dormir con un ojo abierto.
   Y dejando de lado tantos años encima, a los Reyes Magos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables en sus cometidos, hermanados con el Destino.
   No es vocación de eternidad.
   Son ansias de vivir.
Gonio Ferrari

5 de enero de 2020

S.L.B.: ESTREPITOSA CAÍDA DE LA PIROTECNIA - PRECIOS ¿CONGELADOS? RUMBO AL FRACASO - INFLACIÓN Y POBREZA, TÉRMINOS AHORA EN DESUSO - LOS ZAPATITOS DE LA JUSTICIA ESPERAN REGALOS - CONCEJALES DE CÓRDOBA CONDICIONAN A PERIODISTAS - NOCHE DE REYES Y AMANECER MÁGICO - SE FUE UN AÑO Y EL NUEVO LLEGÓ PLAGADO DE DUDAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” n° 602 del 5/1/20 difundido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

La pirotecnia en retirada
POCO A POCO, EL ESPLENDOR  DE  LAS  LUCES
VIENE REEMPLAZANDO AL ESTRUENDO DAÑINO
   Desde que siendo menos que adolescente me tocaba fabricar mis propios cohetes y petardos, allá en el viejo barrio Firpo, el Pasaje Italia lejano en los tiempos, el recuerdo de los últimos días de diciembre me trae imágenes de cielos iluminados tanto por la solvencia económica de quienes se proveían de pirotecnia venida de afuera, hasta los pistines que teníamos más creatividad en el manejo del azufre, del clorato de potasio, del carbón molido y de otros insumos imprescindibles, muchos de los cuales ni siquiera tenían mechas porque eran prolijamente colocados para su estallido en las vías por donde andaba el ruidoso tranvía 7 en la Augusto López.
   Y desde mediados del último mes el cielo nocturno lucía esa luminosidad permanente del exceso no tan solo de luces multicolores, sino de estrepitosos sonidos y ruidos atronadores que molían los oídos, torturaban a las mascotas y ocasionaban accidentes evitables a veces, con saldos lamentables en vidas y en bienes.
   La importación de pirotecnia fue ganando espacios y se transformó en un gigantesco negocio, pero alejado de todo aquello que significara control del uso y de los abusos, como así también de limitar la potencia de los explosivos utilizados con frecuencia e impunidad en las protestas callejeras y en muchos otros casos como armas contra la autoridad.
   La toma de conciencia fue ganando espacios de a poco y la sociedad comprendió tanto el mensaje como el peligro en el que vivíamos, y poco a poco fue reduciendo sus partidas hogareñas destinadas a las noches del 24 y del 31 y a la vez los vendedores de los fuegos de artificio montaban sus puestos de venta en garajes, en la calle y en cualquier lugar donde los pudieran exhibir.
   Surgieron y prosperaron empresas dedicadas a usar esos adornos visuales en cumpleaños, en espectáculos deportivos, en casamientos y cualquier otra reunión de familia, de amigos o de empresas donde algo se festejaba.
   No me quiero acordar, por la pena y el dolor que provoca, de lo acontecido en Cromañón con esa terrible como evitable consecuencia de casi 200 muertos.
   Pese a ello los accidentes se repitieron aunque lejos de tal gravedad y era común padecer en cada día posterior a los desbordes, los informes periodísticos acerca de víctimas fatales, heridos graves, niños afectados y mascotas que nunca regresaron a donde vivían.
   Han prevalecido algunos factores que contribuyeron a terminar con un peligro que pocas veces el poder se encargó de neutralizar porque era desoído o superado, porque el costo nos colocaba ante la opción de las cañitas voladoras o el menú y por ese atávico instinto de conservación que tenemos los seres humanos.
   En este último diciembre, si hubo un gran ausente fue ese: el desborde de explosiones y si el cielo esporádicamente robó colores, fue porque las luces ganaron su callada lucha contra las detonaciones.
   En la guerra contra el descontrol, esta vez ganó la sociedad con armas tan simples como la mesura, la memoria y el respeto por las vidas ajenas y sus bienes.

Estampida de precios
NO SIRVE CONGELAR. YA LOS VIVOS DE
SIEMPRE  HICIERON SU BUEN COLCHÓN
   Todos, absolutamente todos los gobiernos aunque es probable que pueda estar olvidando a alguno, apelaron a la declamación del congelamiento de precios para neutralizar al menos desde la demagogia, las escaladas de ajustes que se vienen abatiendo sobre la sociedad argentina desde tiempos inmemoriales.
   Si precisamente la memoria no me juega una de sus trampas, la última vez que recuerdo haber visto de cerca las consecuencias de la actuación del Estado para neutralizar abusos, fue cuando Perón puso en vigencia aquella ley que llamaron “contra el agio y la especulación” a mediados del siglo pasado.
   Se establecieron precios testigo y no recuerdo si habían sido rotulados como máximos, pero la cuestión era que si se detectaba algún comercio donde los valores de venta al público estaban por encima de lo establecido, las sanciones eran durísimas e incluían la clausura definitiva, en muchos casos la cárcel y en las situaciones de transgresión que involucraban a  comerciantes extranjeros, el pago de elevadas multas y la casi automática deportación.
   Trasladando aquella situación a nuestra actualidad mediterránea, es para asegurar que el Estadio Kempes no alcanzaría para alojar a los empresarios vivillos, de todos los rubros, que desde siempre viven fabricando y colocando “colchones” que les aseguren rentabilidad, aunque el abuso sea la lana que los llena y los transforma en mullidos lugares donde asentar el tujes asegurado contra las contingencias de nuestra vacilante economía.
   Párrafo aparte y con claro sentido de justicia para los que no cayeron en la trampa de la ilegalidad y que pagaron, pagan y seguirán pagando las consecuencias de su honestidad: son aquellos que cumplen con los impuestos, que no remiten sus utilidades afuera postergando al personal, que no bajan la calidad de sus productos a la vez que aumentan sus precios y que, en definitiva, cumplen íntegramente con la ley.
   Son los más sufridos; los que por ser decentes terminan fundidos y marginados de un sistema canibalizado, donde prevalecen los más hambrientos y se cagan de hambre los que hacen la comida.
   Desde el productor hasta llegar al consumidor, en cada una de las tantas etapas de comercialización, hay un cabrón que cobra peaje y artificialmente va elevando el precio final. Contra eso es virtualmente imposible luchar porque no quedan señas, aunque si las inspecciones fueran más intensas y se adecentaran eliminando la tentación del famoso “por las dudas” y el casi institucionalizado “diego”, distinto y más auspicioso sería el panorama.
   Eso de congelar por seis meses, por 30 días, por 48 horas o por uno o dos años es la misma patraña con distintos enunciados pero con un solo y común resultado que es el fracaso.
   Porque si se hace, entre otros, con los servicios públicos, llegará el momento que serán insostenibles por los costos foráneos y por las demandas salariales emergentes de una desvalorización de nuestro salario, a donde ya tendremos enquistada la inflación.
   Que las cosas se hagan de manera tal que el jaque mate sea contra los inescrupulosos y no como siempre, que a la fiesta de los indecentes la paguemos los laburantes.

Inflación y pobreza, temas “tabú”
¿ES QUE NADIE QUIERE ACORDARSE DE
AQUELLOS ARGUMENTOS DE CAMPAÑA?
   Resulta patéticamente gracioso recordar con mucho de legítima indignación, aquel rimbombante anuncio macrista de la “pobreza cero” cuando la indigencia abatida sobre los argentinos se había encaramado a valores virtualmente inéditos en nuestra historia, al menos de la más reciente.
   Dejemos de lado todas las trabas que se opusieron a la materialización de tan exagerado anuncio que no obstante la poca confianza en su concreción que inspiraba, era tomado como una buena base en el arsenal de propaganda grandilocuente que maquina cualquier corriente política antes de algún acto eleccionario y más aún si su objetivo es quedarse.
   Naturalmente y como era lógico, la contrapartida de la oposición de entonces que ahora es gobierno,  utilizó ese argumento que le estaba regalando el equipo que tendría a su cargo acceder a ese ambicioso logro y que ni siquiera consiguió -bahh, en realidad algo poco hizo- para recuperar en la población más postergada eso que se le llama vida digna. 
   Otro tanto viene sucediendo con una odiada palabreja que pareciera haber abandonado el vocabulario corriente de los argentinos: me refiero al término “inflación”, posiblemente el más utilizado también por el ahora agrandado remanente “K”, en aras de prometer aquel viejo cuento de un solo dígito o algún otro delirio semejante.
   Lo cierto, palpable y a la vez inaudible, es que esa palabra es como si se hubiera mandado a mudar de vacaciones, tan necesarias para superar su desalmada utilización y el emergente desgaste o lo que califican como fatiga de material en los años más recientes.
   Pero lo que son las cosas con las rarezas de los comportamientos argentinos en todos sus aspectos, sobresaliendo en aquellos de la utilización de situaciones para comparar cualitativamente distintos períodos de nuestra historia.
   Los que poco tiempo atrás vociferaban de la inflación imparable e incontrolable del macrismo, han dejado de hablar de eso mismo, de inflación, y se apresuraron en un alarde de falta de imaginación, de hacer suyo aquel percudido argumento de la herencia recibida.
   Los impuestazos y tarifazos de ahora, se han suavizado pasando a ser reacomodamientos o medidas necesarias.
   Pero si en esta situación faltaba un elemento que agregara algo de comicidad negra al drama cotidiano de los argentinos, surgió el milagro que partiendo desde la compatriota santidad del Vaticano, llegó de la mano generosa de la Universidad Católica Argentina -supongo que esa es la escala de autoridades dentro de la Iglesia Católica- una gratísima nueva, como lo puede ser divulgar la estadística de haber alcanzado en 20 días de gestión, el místico y portentoso prodigio de haber bajado en más de 10 puntos los índices de pobreza que nos estigmatizaban y nos dolían.
   Que en tiempos precomiciales éramos pobres de toda pobreza casi la mitad del país, fue otro de los caballitos de batalla, o argumento de campaña días antes de la segunda vuelta electoral.
   Queda entonces comprobado y expuesto a la consideración e inclusión en la historia de los tiempos, que las quimeras no son todas inalcanzables, siempre y cuando su empuje declamatorio provenga de quien fuera inicialmente descalificado por su elección, y luego le invistieran algo cercano a la santidad, en la instancia que más que desplegar actividad política, se inclinara por el activismo partidista.
   ¿Fue una travesura mal calculada?
   Sea como quiera que haya sido, no deja de ser la confirmación que de la pobreza todos se ocupan, incluyendo a quienes la fomentan, la denuncian y especulan con ella.

Si los Reyes Magos pudieran…
LA MEGACAUSA DEL REGISTRO INGRESA A
UN AÑO MÁS DE CUESTIONABLE  VIGENCIA
   Domingo a domingo han motivado los comentarios sobre la causa del Registro.de la Propiedad de Córdoba la prisión preventiva sistemática y sostenida durante años sin ningún juicio de casi el 70 por ciento de los imputados, pese a ser gente común y sin antecedentes, el manejo de la causa por una comisión especial, la particularidad judicial de convertir un hecho en cien, reimputando a los mismos protagonistas y la desigualdad  de accionar del Poder Judicial -por evidente y reiterada omisión- para con políticos y poderosos.
   No parecería algo descabellado ocuparse de este tema dado que expertos tanto en el orden nacional como internacional que tuvieron acceso a la causa, condenaron duramente las medidas sosteniendo que en nada se amoldan al derecho vigente.
   Por eso ahora, dada la exasperante y enojosa lentitud del Poder Judicial en responder a los reclamos y en la víspera de la fiesta, sería buena una ayudita de los Reyes Magos para alcanzar esta Justicia pendiente.
   Entonces  en la cartita de los zapatos podríamos pedir una Justicia sin abusos, que  respete la libertad; sin condenas anticipadas, que respete la inocencia; sin comisiones especiales ni opiniones preconcebidas, que decida con imparcialidad; sin tergiversaciones, que busque la verdad; sin abultados expedientes, que hable con claridad  y transparencia;  sin arbitrariedad, que se guíe por la lógica y el sentido común;  sin íntima convicción, que resuelva con objetividad; sin privilegios, que juzgue con equidad y  sin intereses, que trabaje con integridad  evitando daños y pérdidas irreversibles.
   No creo que sea fácil, pero ellos al menos con los niños, son magos.
   Y con los funcionarios denunciados, parece que también.

Concejo Deliberante encriptado
DIFÍCIL ACOSTUMBRAR AL PERIODISMO
A UNA ESPECIE DE “ESTADO POLICIAL”
   La verdad me pareció tan puntualmente atendible por tratarse de colegas, como intrascendente por provenir de un organismo estatal cuyos integrantes parecieran estar alejados del respeto por las libertades consagradas, y más aún por la libertad de expresarse y opinar, que es la función del periodismo, para lo cual nada mejor que tener abiertas las puertas del poder, sin agachadas ni escondrijos que perjudiquen su tarea de informar.
   Es probable por eso de los tiempos vertiginosos que corren los políticos incorrectos para que nadie les pise la cabeza, que haya sido una medida inconsulta, desubicada, inoportuna y más cercana a la pavada que a su puesta en práctica con todas las limitaciones que implicaría “encarrilar” a los periodistas y condicionarles el acceso a las fuentes de información.
   Días atrás me comentaron que en el Concejo Deliberante de la ciudad habían implantado, virtualmente, una especie de “estado policial” donde todos los periodistas verían acotado su radio de acción, debiendo informar internamente cada paso que daban.
   Eso equivaldría más o menos a pretender que todos los políticos cumplieran, entre otras cosas, con su declaración patrimonial antes de asumir y después de apartarse de la función pública.
   La cuestión es que habiendo tantas y tantas cosas que atender en una ciudad ganada en muchos aspectos por el caos, la preocupación de ciertos ediles sería el chusmerío del “qué dirán de mí”, lo que transformaría su gestión en una liviandad de chismes de feria barrial o del momento de barrer la vereda.
   El acceso irrestricto -con ciertas lógicas, mínimas y atendibles limitaciones- a todas las dependencias del cuerpo legislativo comunal, consagraría por si hiciera falta, la libertad de acudir a las fuentes sin la necesidad de estar sorteando barreras burocráticas y caprichos personales o quebrando algunas estrechas relaciones que le restan equilibrio a la gestión de informar.
   Es el concepto equivocado donde abrevan aquellos creyentes que el autoritarismo exacerbado y el control desmedido son bretes de contención,
   Uno de los errores está en aquella equivocada consagración del “periodista acreditado” que es una burda maniobra selectiva que desplaza a quienes ejercen la profesión, sin necesidad de estar registrados porque hacerlo, no deja de ser un acto discriminatorio.
   A la condición de periodista no la otorga la Presidencia de la Nación, ni la Gobernación de Córdoba, ni la Municipalidad ni su Concejo Deliberante.   
   El periodista, de hecho, está acreditado por su tarea.
   Sería bueno que el poder alguna vez lo entendiera y lo respetara.

Vigilia con un ojo abierto
LLEGAN LOS  REYES MAGOS Y
LA NOCHE SERÁ INOLVIDABLE
   Esta noche millones de criaturas -cada vez de menor edad- van a renovar el rito milenario de la espera.
   Esa vigilia tensa, nerviosa, sumida en cabeceos de sueño, despertares de un solo ojo, curiosidad por el misterio y sospechas por alguna recóndita certeza precoz.
   Será la noche en que los mayores escondan más nervios y ansiedades que los pequeños, por eso de que todos, aunque tengamos más pasado que futuro, guardamos un niño ansioso adentro del alma.
   Me viene al recuerdo la noche previa, cuando juntábamos el pastito para los camellos y preparábamos la jarra de agua para Melchor, Gaspar y Baltasar.
   Ahora para muchos son Malchoro, Garpar y Basaltar.
   Era el ritual de la fantasía, porque sabíamos que tendríamos un despertar de trompos, fútbol con tientos, autitos Matarazzo o un ovillo de hilo para el barrilete.
   Para ellas el muñeco malcriado, la pepona con pelo de lana o el juego de ludo para pelear con los hermanos.
   Los tiempos han cambiado.
   Las cartas que enviábamos con el pedido, interceptadas por los padres, eran el previsible camino hacia el milagro.
   Ahora, que los chicos las mandan por Internet, desorientan a cualquiera para sumirnos en una especie de incertidumbre cibernética: no sabemos si pidieron una laptop, un play station, un reproductor de MP3, un celular satelital o un secreto abono al Canal Venus.
   Gracias al progreso, los reyes ahora vienen en 4x4.
   La de hoy para los niños es la noche universal de la magia y lo pido por Dios, que a nadie se le ocurra destruir en los esperanzados, ese secreto que fue parte de nuestras lejanas ilusiones.
   Si todavía, y no me lo niegue, recordamos haber visto a los tres monarcas, entre sueños, entrando y saliendo de casa con sus camellos pisando las baldosas. 
   A los Reyes Magos, por el agua de los cielos y el pastito de los campos quiero pedirles un reloj sin agujas ni números, porque unas y otros son implacables.
   La mía no es ni por asomo, vocación de eternidad.
   Son sólo mis humanas y terrenales ansias de vivir.

Un año más para unos; un año menos para otros
RECUPERAR VALORES Y NO PERDER LAS
ESPERANZAS  ES  NUESTRA OBLIGACIÓN
   Terminó un año duro para muchos, positivo para otros muchos, pero implacable para todos porque no es otra cosa que ir despidiendo tiempos irrepetibles: en la historia de la Humanidad ningún instante ha sido igual a otro.
   Y en ese intermedio de llegar y de partir está eso que le llamamos la vida, sucesión de placeres o pesares y así son las cosas según se las mire a través del cristal del optimismo, o con el oscuro filtro que muchas veces impone la realidad. Lo más importante de todo es abrir las puertas a la esperanza, a la unión, a la solidaridad a veces desdibujada, que es preciso recuperar, al igual que otros valores innegociables como la decencia, el compromiso con el prójimo y el respeto por quien piensa distinto. 
   Es tonto pelearse cuando los que pelean van en la misma dirección de la felicidad que es el rostro de la grandeza que no es una utopía, desde el momento que los felices existen.
   Los amigos y los enemigos y entre sí los adversarios son iguales por su inexorable y riguroso sentido de la viceversa. Lo maravilloso, lo positivo, es el alucinante desafío del futuro.
   Y atesoramos desde siempre aunque sin reconocerlo una secreta e íntima envidia hacia quienes los años no les preocupan.  Lo malo es que así como los tiempos, nosotros también pasamos. Se fueron primero los que ya no están, tanto los años como ellos.   
   Y nosotros también partiremos.
   Así son los años y es así la rueda implacable de la vida y de la historia. Recibamos al debutante con cariño y procuremos nosotros, los protagonistas de la vida, que sea mejor que su antecesor. Será un año más para unos y un año menos para otros.
   Hermanados mirando hacia adelante.
   Por nosotros, por ustedes y por todos los militantes de la ilusión, bien vale un brindis.