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21 de noviembre de 2018

Selección Nacional con nuevo estilo ---------------

LAS ENSEÑANZAS DEL FRACASO SON
MÁS DURAS QUE LAS DE LA VICTORIA
   Nunca se sabrá si la orden de encriptar al plantel de nuestra Selección Nacional de Fútbol de mediocre participación en Rusia 2018 vino del hiperdominado Sampaoli, de las autoridades afistas o fue una determinación adoptada por los jugadores de la representación argentina más cara -en cuanto a la cotización de sus integrantes- que recuerde la memoria.
   Más allá que no hubo  correlato entre el valor monetario y la posición alcanzada, sigue irritando el aislamiento de todo ese conjunto con relación a sus compatriotas. Ni los monjes tibetanos se encierran así, en sus propias e íntimas cárceles en una actitud más cercana al desprecio que a la necesaria concentración.
   Para algo sirvió el fracaso porque la realidad les enseñó a los millonarios engreídos que no son dioses ni patriarcas de un país sobrecargado de exitismo mediático, que se hartó de exagerar una certeza triunfalista no por patrioterismo, sino por ese fantasma de la conveniencia y la especulación económica que se posesionó de la mayoría de las actividades vinculadas con la participación argentina en el Mundial.
   Con su actual y casi inédito acercamiento a la gente, el renovado plantel ahora entenderá que el mejor pago por su esfuerzo es el cariño y la cercanía con quienes llegan a fanatizarse por nuestros colores y nuestros blasones. Cansados de halagos, de ofertas y borrachos de fama los encumbrados e inaccesibles personajes de aquel pasado ciclo de notoriedad e idolatría, cayeron a un previsible pozo donde la arrogancia se hizo añicos y pasó a ser infierno de indiferencia, allí donde arden y se consumen las humanas vanidades, la pedantería y los desplantes.
   Ahora es como si los sintiéramos más nuestros; más cercanos; humanamente más accesibles y  hermanados tanto entre ellos como hacia nosotros y ese es el milagro de brindarse y no de jugar a los misterios y a las escondidas.      
   Quiero arriesgar con una sentencia convertida en apuesta que seguramente me tendrá como perdedor. El fanatismo y su exacerbación es más poderoso que cualquier análisis a conciencia que se pretenda hacer acerca de este fenómeno de los que naufragaron en Rusia y a los que aplicaron su vocación por el silencio y el ocultamiento habría que meterles en las entrañas del alma este concepto: “Dichoso el que no ha conocido nunca el sabor de la fama; tenerla es un purgatorio y perderla, un infierno”. Lo dijo un tal George Bulwer Lytton y se me hace que fue una pelota que se las clavó en el ángulo de la fatuidad y la soberbia.

Gonio Ferrari

1 de julio de 2018

S.L.B.: FINAL DE SELECCIÓN PARA MESSI Y OTROS APELLIDOS - JUAN PERÓN Y LA INMORTALIDAD - LA PREPOTENCIA Y EL RESPETO A LAS INVESTIDURAS - LUCES QUE NO TENEMOS LOS VECINOS Y LA MUNICIPALIDAD TAMPOCO - MEGACAUSA, LOS RECURSOS Y LAS DIFERENCIAS – EL "POLLO" SOBRERO, UN GOLPISTA DESPLUMADO - ARTURO ILLIA, UN MODELO DE DECENCIA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 1 de julio de 2018, emitido en dúplex por AM580 y la FM 88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

MESSI, LOS HISTÓRICOS Y
EL  DOLOR  DE YA NO SER
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   Pocas palabras porque no valen la pena, sobre todo al comprender y asumir con madurez y sin fanatismos que el fútbol es un juego y no una instancia de vida o muerte entre los pueblos, las ciudades o los barrios.
   El clásico triunfalismo argentino padeció un duro golpe no de nocaut, pero sí doloroso como para hacerle pisar una realidad palpable pero el existismo exacerbado la ignoraba.
   Para Argentina terminó el mundial de Rusia.
   Ya hicieron las valijas los jugadores, el cuerpo técnico, los que se quedaron con poco dinero y la legión de periodistas que fueron en parte responsables de endiosar a un equipo mediocre y tan vulnerable como cualquier otro.
   Los históricos tras el golpe que le asestaron a la endeble autoridad de Sampaoli, producto del desmanejo institucional de la AFA o de su manejo mafioso, se enteraron que no eran lo mejor y así lo demostraron sepultando ilusiones y esperanzas.
   Para ellos se terminó la Selección que supo ser orgullo.
   Se terminó Messi; se terminaron otros apellidos.
   Por entrega y pudor deportivo, en lo personal quiero dejar aparte a Mascherano y a quienes llevaron más de paseo que para integrarse al equipo, los casos de Dybala, Pavón, Guzmán, Ansaldi y algún otro.
   De paso, proponer para Director Técnico a Mascherano, quien quiso erigirse en líder de un plantel disociado por envidias, intrigas y otros intereses.
   Y a Sampaoli, que le brinden una prolija patada en el tugges y le obliguen a devolver lo malcobrado.
   Y al “Chiqui” Tapia, capo de la AFA, que se borre por inútil.
  ¡Que viva el fútbol!
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JUAN PERÓN A 44 AÑOS DE SU
INGRESO A LA  INMORTALIDAD
   Aquel gris día inaugural de julio de 1974 moría una parte de la vívida historia argentina para hacer nacer simultáneamente, un mito que nos viene acompañando y así lo seguirá haciendo por los años y los años; que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en el tiempo en la derecha del viejo continente, fue Perón quien primero aplicó masivamente esa desusada costumbre de implantar la justicia social que produjo un saludable cambio en los argentinos.
   El tres veces ungido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país supo nacionalizar, industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos asimismo los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo al otro del pensamiento como lo fueron López Rega, Firmenich y algunos más, todos insignes referentes del caos, de la violencia y del desencuentro y las grietas entre los argentinos.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; el que despierta pasiones y odios: el paladín de las lealtades para unos y el artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas de vida y de su orgullo, que antes que político fue militar de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo y por eso llama la atención el halo que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos forzadamente a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que llegaron a ser veladas incitaciones a la vagancia, a la desindustrialización y la desocupación.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente a 44 años de su desaparición física.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar, pero olvidarlos no deja de ser una injusticia y una afrenta a la memoria.
   Y apropiarse de sus banderas es peor, tanto como usurpar derechos humanos que son de todos, al menos de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso  sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Han transcurrido 44 años y todavía, algunos de los tantos que se disfrazaron de peronistas,  no terminan de matarlo.

LA PREPOTENCIA  CONTRA LA INVESTIDURA
ES UNA GRAVE AFRENTA A LA DEMOCRACIA
   Al ser la Democracia el gobierno del pueblo, duele cuando se la ataca a veces de las maneras más burdas o violentas como por ejemplo con la agresión contra cualquiera que por legítimo derecho consagrado por las urnas, la esté ejerciendo.
   Se puede coincidir o no; simpatizar a no con Juan Schiaretti, con su gobierno o con su gestión, pero las diferencias se desmadran cuando las actitudes hostiles pretenden reemplazar la vigencia del diálogo respetuoso, de la confrontación inteligente o de las discrepancias llevadas a una mesa de negociación.
   Si bien es entendible que los ánimos crispados del sindicalismo lucifuercista y de otros ámbitos llevan a muchos de sus trabajadores a perder la calma y la compostura, está en la dirigencia evitar que se generen situaciones de violencia en que suelen caer los inadaptados, mostrando un costado que debieran al menos disimular: la falta de argumentos que destierren en la sociedad la certeza del privilegio y del abuso de lo que toman como beneficio o conquista gremial.
   Lo repudiable y a la vez penoso en los tiempos que vivimos con el goce y la práctica de garantías constitucionales, es el ataque contra la investidura de quien gobierna la Provincia no por imposición de nadie, salvo de las urnas con su veredicto inapelable.
   Apedrear el vehículo en el que se trasladaba a un acto el mandatario provincial, más allá de configurar un episodio de prepotente cobardía, desnuda la impotencia de oponer la razón en los reclamos por encima de la agresión.
   La dignidad que adquiere un funcionario elegido por el pueblo debe ser inviolable porque es más que nada una demostración de confianza de la mayoría que lo elije y es una abyección desvirtuar la validez suprema del mandato popular, aunque existan motivos legítimos para la protesta civilizada o esa acción fuera el resultado de discrepancias que deben ser tratadas en la mesa de negociaciones.
   Por suerte existen mecanismos al amparo de la Justicia para que los responsables de esas embestidas inoportunas, reciban el tratamiento que la ley impone para tales excesos.
   No importan las banderas, los estandartes o las consignas que alentaran a los revoltosos, porque lo trascendente es, realmente, salvaguardar el respeto innegociable por las investiduras.
   Porque injuriarlas es un penoso síntoma de fanatismo.

LA MEGACAUSA SIGUE ACUMULANDO
SITUACIONES  CURIOSAS  E  INÉDITAS
   En esta semana ha sido noticia que el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba concedió al ex intendente Kammerath la posibilidad de presentar ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación un recurso extraordinario para que revise su sentencia, con lo cual no quedaría firme aguardando la palabra final del máximo tribunal.  
   Cuando, por el contrario, no se concede este recurso y el imputado insiste en su reclamo, debe acudir ante la Corte en situación de queja, pero la provincia considera el asunto cerrado poniendo en marcha la decisión tomada.  
   Y así ocurrió en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba en el caso de varios imputados contra quienes el Tribunal Superior de Justicia permitió prisiones preventivas de hasta tres años sin haber sido juzgados, y cuando solicitaron autorización para reclamar en la Corte, se las negaron.
    Por tanto, debieron acudir al Tribunal Supremo en queja, queja que además,  viajó legitimada por numerosas Organizaciones No Gubernamentales que se pronunciaron en contra del  abuso de esta prisión. El resultado de dicha queja es conocido,  porque la Corte avaló el reclamo y le indicó al  Tribunal Superior cumplir con la normativa legal en la materia, que establece la libertad previa al juicio.
   Lamentablemente los tiempos de estos procedimientos son tan dilatados que la larguísima prisión ya estaba prácticamente cumplida y la libertad penosamente perdida.
   En los últimos tiempos se ha manifestado desde el Poder Judicial la necesidad de generar una relación de mayor hospitalidad  y confianza con la comunidad, situación que difícilmente podrá lograrse si desde el interior de sus despachos no se cumple con las leyes en igualdad para todos.
   ¿Cuándo llegará ese mágico día?

LAS LUCES QUE LE FALTAN AL GOBIERNO
MUNICIPAL SON NUESTRAS OSCURIDADES
   A veces son abrumadoramente agobiantes las publicidades oficiales anunciando obras, mejoras, adelantos, proyectos o iniciación de trabajos, todo lo que se multiplica en etapas preelectorales.
   Es cuando más se aceitan los mecanismos de la promesa que motorizan la captación de votos, aunque los desencantos hayan sido la resultante de tan costosa cháchara.
   Y cuando los frentes de problemas se van sumando en una ciudad como la nuestra, es que más se notan los desaciertos y el incumplimiento de lo anunciado tiempo atrás.
   Se proclamó tantas veces la solución al problema del transporte urbano, que la gente ha caído a un plano de resignación por impotencia, mientras sigue juntando bronca e indignación frente al tema irresuelto de la recolección de residuos, del caos urbano, de las cloacas reventadas y de otras carencias urbanas.
   Pero lo más acuciante por su parentesco con la inseguridad, son los barrios y todos los sectores sumidos en las oscuridades por falta de alumbrado público, pese a que se anuncia el cambio de miles de luminarias por lámparas led, de mayor duración y menor consumo.
   Es cierto que el vandalismo hace lo suyo, porque los ladrones necesitan tinieblas, pero algún mecanismo de protección se debe implementar para evitar los reiterados destrozos en las redes de alumbrado céntricas y barriales.
   Hay un caso emblemático que lleva al menos tres años sin solución y es el de las oscuridades en Alta Córdoba, verdaderas bocas de lobo, reino de arrebatos, entraderas, salideras, robos de vehículos y toda la gama de delitos que nos podamos imaginar.
   Y dentro de ese panorama desolador, tomemos como emblema a tres cuadras, las de Fragueiro entre el 1700 y el 1900 vecinas a la Plaza Rivadavia, consideradas las de mayor movimiento comercial del sector por la presencia de numerosas firmas y negocios importantes: por lo menos desde tres años a esta parte, si no fuera por las luces que dentro de sus horarios de atención encienden los comerciantes, la oscuridad sería completa y absoluta.
   Eso si: la Muni viene agobiando e insistiendo con impuestos y tasas por servicios que no presta, porque también allí se revientan las cloacas y el río de caca corre atrayendo a los vecinos y turistas  en la esquina de Fragueiro con Antonio del Viso.
   La gestión municipal con tantos frentes en su contra por impericia, ignorancia o falta de presupuesto -casi el 70 por ciento de lo que se recauda se destina a sueldos- debiera respetar el compromiso asumido de atender primordialmente todos aquellos aspectos de su incumbencia, emparentados con la lucha contra la inseguridad.
   Pero si lo importante para la Municipalidad son otras obras de mayor impacto en la gente, en detrimento de una añeja demanda, que no espere apoyo electoral y vaya evaluando que los vecinos, por sufrimientos y carencias, están pensando cada vez con mayor fuerza en eso que le suelen llamar rebelión fiscal.
   Porque no es justo que la gente pague onerosa y puntualmente por servicios que no recibe.

LO QUE NOS FALTABA: LA APARICIÓN
DE UN  RARO  GOLPISTA DE OPERETA
   Llama la atención que al amparo de la democracia y las libertades que garantiza, algunos personajes le den rienda a sus históricos instintos golpistas, en la íntima certeza de no acceder jamás al poder a través del democrático sistema del voto.
   En realidad no hay que tomarlos como peligrosos, sino más bien y con indulgencia, como elementos del folklore político en un país como el nuestro que en ese aspecto no tiene muchas sorpresas para ofrecer, pero siempre hay alguna que rompe la monotonía de lo tradicional.
   El “Pollo” Sobrero supo estar en Córdoba en aquellos días calientes del salvaje paro instrumentado en disidencia con la conducción local de la UTA por ese otro muchacho de mente acelerada de apellido Marín, que se erigió en paladín de un movimiento que terminó con la cesantía de más de un centenar de sus compañeros choferes y varias compañeras trolebuseras.
   El tema fue que al apersonarse Sobrero a la barricada de Avenida Vélez Sársfield se topó de una con Marín quien lo abrazó en una pretendida demostración de agradecimiento a algún apoyo recibido -que no existió- y todavía está en la memoria la cara de disgusto del porteño por sentirse gratuitamente calcinado e incinerado porque así quedaba enfrentado a la conducción nacional de la Unión Tranviarios Automotor.
   Eso al menos en lo risueñamente anecdótico, aunque luego la debilidad del poder permitió que quienes tanto daño le hicieron a buena parte de la masa trabajadora cordobesa, al privarla de movilidad para concurrir a sus obligaciones, fueran paulatinamente reincorporados como para que con el tiempo, seguramente puedan reincidir en su actitud disociadora del resto.
   Y ese “aparato” por designarlo de alguna manera, quien supo confesar que su peluquero le había deteriorado su imagen, no  tuvo mejor idea para intentar destacarse que incitar a la rebelión que terminara antes de tiempo con el mandato legítimamente obtenido a través del voto popular, por las autoridades nacionales.
   Cuando desde todos los sectores se ha venido repudiando aquella vieja costumbre, gracias a Dios desterrada con el “nunca más”, de apropiarse del poder mediante la violencia armada al menos del sector militar que tantas veces desconociera una Constitución a la que jurara defender, aparecen estos monigotes, revolucionarios de telgopor, delirantes trasnochados incapaces de gobernar ni en su casa.
   Pero debemos tener cuidado porque no son tan inofensivos como cómicos, porque suelen esmerarse en sembrar semillas en los sectores más postergados de la sociedad argentina, allí donde anidan muchas carencias y algunas esperanzas.
   Ese es el peligro de seguir a cualquier loquito que se disfraza de líder y no lo sigue ni la familia…
   Bueno… algo rescatable en el encendido discurso del mandamás de la Ferroviaria en Buenos Aires, el lanudo -o plumudo en este caso- “Pollo” Sobrero, trotskysta en ideología y violento en sus procederes, cuando dijo que iba a trabajar hasta acabar con el gobierno nacional.
   Positivo: al menos prometió que iba a trabajar…        

PASARON 52 AÑOS DE UNA INFAMIA QUE
ALTERÓ LA HISTORIA DE NUESTRO  PAÍS
   Recordemos con patriótico pesar que el 28 de junio de 1966, la soldadesca del onganiato junto a un periodismo golpista y luego arrepentido, encarnado entre otros por Jacobo Tímerman y Tomás Eloy Martínez y la ayuda de algunos sectores clericales, derrocó de la Presidencia de la Nación al más cruzdelejeño que porteño Dr. Arturo Umberto Íllia.
   Hasta la Casa Rosada se llegó un contingente militar que previamente había aterrorizado a los pocos transeúntes de la fría noche con su despliegue de tanques, camiones, ametralladoras y toda la parafernalia pagada por el pueblo pero utilizada para atacar a la democracia, como casi siempre ha venido ocurriendo.
   Fue el coronel César Luis Perlinger el encargado por sus superiores de amenazar con un desalojo armado y violento al presidente constitucional Dr. Íllia, quien le reprobó tal actitud tratándolo de vulgar sedicioso, que deshonraba el uniforme.
   Penoso fue este tramo de nuestra historia en que prevalecieron la violencia instaurada desde el poder de las armas, con absoluto desprecio por las libertades, luego de derrocar a un gobierno que entre otros logros, hizo crecer el producto bruto interno en alrededor de un 10 por ciento en cada uno de los tres años en que duró la democracia.
   Por primera y es para estimar que por única vez, el presupuesto para educación superó el 25 por ciento.
   Así y todo los estudiantes universitarios en todo el país fueron duramente reprimidos y numerosos científicos, intelectuales, investigadores y académicos  terminaron siendo condenados al exilio.
   Onganía tuvo relaciones carnales con  las corporaciones y ya ataviado como tiranuelo con pretensiones monárquicas les otorgó a los sindicatos el manejo discrecional de las obras sociales y le obsequió a jueces la eximición del pago del impuesto a las ganancias.
   Desde entonces se acentuó la tendencia en la mala dirigencia sindical, de utilizar al gremio y a sus trabajadores como trampolín para sumergirse en el mundo empresarial y amasar cuantiosas fortunas, pésima costumbre que aún ahora goza de lozana vigencia.
   Y los capitostes de la justicia, ya de por si en la mayoría de los casos reservada a la alcurnia y los apellidos patricios, pasaron a conformar el privilegio de su propia casta que desterró la obligación moral de tributar impuestos y gozar de otras prerrogativas que irritan a la sociedad.
   Aquellos trasnochados que falsamente en nombre de una Patria que no representaban sino que injuriaban, terminaron con un gobierno democrático que estaba mostrando señales de mejoras en lo económico, político, educacional y en otros aspectos de la vida ciudadana, claudicó en sus falsos objetivos y terminó siendo parte de una interna militar que lo cocinó en su propia salsa.
   Recordemos a Íllia en su grandeza, honestidad y humildad, hombre probo, respetuoso y progresista que hasta permitía el diario insulto de sus opositores que lo ridiculizaban y descalificaban como gobernante, porque nunca se rindió a los designios de las corporaciones ni de las componendas entre el poder y la dirigencia sindical…
   A 52 años de aquel delirio uniformado, el homenaje que merece un grande de nuestra historia como lo fue el médico Arturo Umberto Íllia, ejemplo y modelo digno de ser imitado.
   Y colocado también en el sitial de prócer que bien conquistó.

EPEC Y LUZ Y FUERZA NO GANAN NI
PIERDEN: PIERDEN  LOS  USUARIOS
   Por el momento aparecen como irreconciliables las posturas tanto del gobierno de la Provincia y la conducción de la autárquica Empresa Provincial de Energía y el poderoso Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba en el conflicto -uno más- que se desatara en los últimos días.
   Finalmente el tema fue judicializado por las partes y bueno sería aguardar el dictamen de la Justicia, no obstante lo cual continúan los encuentros conjuntos en procura de encontrar una salida decorosa para los sectores en conflicto, lo que suena como absolutamente positivo y razonable
   Sin embargo a la hora de evaluar integralmente la situación, se vería con agrado que quienes luchan cada uno sustentando posiciones propias, no se olviden del sector al que menos en cuenta se lo tiene y que es a la postre el sostenedor de un sistema que hace agua por los cuatro costados.
   Estoy hablando del usuario, convidado de piedra y legítimo como el que más, principal actor de este sainete que en el tira y afloja entre políticos, técnicos, chantas, sindicalistas y otros actores, resulta el más directamente perjudicado.
   Los cordobeses, si los números que se conocen son exactos, estamos pagando por lejos la electricidad más cara del país y como ejemplo, citemos que cuesta al menos cinco veces más cuando hacemos comparación con Capital Federal y lo que allá se paga en consumo familiar.
   Es probable que mucha de la culpa sea la dispendiosa e histórica administración de la EPEC en casi las dos últimas décadas, con actualizaciones tecnológicas salteadas y esporádicas, desde que se aplicó la costumbre de sufrir mala calidad del servicio culpando al calor en verano y al frío en invierno, como si eso no fuera previsible.
   Todavía en espera seguramente en vano, el funcionamiento pleno de la central Pilar y otras mejoras en el equipamiento que son sólo remiendos al crítico estado de las instalaciones.
   Muchos dicen que la culpa es de los altos salarios y los exagerados beneficios que recibe el personal, que lo transforma en más privilegiados que los legisladores, pero la incidencia de esos detalles en los números no es lo significativo que se pudiera suponer.
   ¿Y entonces?
   Dejemos que las cosas se diluciden en los niveles judiciales, suponiendo que sea real y verdadero aquello de la independencia de los poderes y la nula injerencia del gobierno en este agudo diferendo que tanto daño ocasiona a la sociedad.
   Eso de vivir pendientes de los cortes de luz, de las dañinas sobrecargas y de otras situaciones francamente evitables, no creo que sea para pensar que los cordobeses las merecemos.
   Llevamos demasiados años penando con prestaciones lamentables, por parte de una empresa plagada de conflictos, que para colmo se olvida del actor más importante en su vida.

   Se olvida del usuario.

24 de junio de 2018

S.L.B.: NUESTRA SELECCIÓN NACIONAL DE FÚTBOL EN EL DIVÁN - LA BASURA, EL ETERNO PROBLEMA EN CÓRDOBA - EL DÓLAR BAJA Y LOS PRECIOS SUBEN - LA MEGACAUSA Y LA (IN)JUSTICIA - ¿DE QUÉ SIRVE PARALIZAR A UN PAÍS? - EPEC, LUZ Y FUERZA Y EL CORDOBESISMO, A TRIBUNALES - MERECIDO Y JUSTO HOMENAJE A LA MEMORIA DE ROBERTO FONTANARROSA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el 24/06/18 en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

AL DIVÁN: LA SELECCIÓN ¿EN ESTADO DEPRESIVO?
  No han sido pocos los que con un exceso de optimismo por el solo hecho de contar en el plantel con el mejor del mundo, daban como un simple trámite la superación de la etapa clasificatoria, las instancias siguientes y el acceso a la final por la copa mundial de fútbol que se juega en Rusia.
   De nada sirvió el susto que tuviéramos para no quedarnos en las eliminatorias, porque el clásico exitismo que nos caracteriza tuvo una inyección de ánimo para encarar la etapa final de esta competencia que se disputa cada cuatro años.
   Los exagerados de siempre, que se tomaron el trabajo de estudiar al primer rival no por sus condiciones deportivas sino por las características del pequeño país al que representaban, llegaron a la errónea conclusión que se les podía ganar sin que siquiera se despeinaran las luminarias mundiales que integran la blanquiceleste.
   Y así nos fue, porque ese equipito de ignotos vikingos aguerridos por historia y por físico, aunque sean -por clima- los más pechos fríos del certamen ecuménico dirigido por un dentista, nos tuvo con el traste al norte para que termináramos pidiendo la hora.
   Un pésimo comienzo en el que asomaron algunas grietas en el plantel, trascendiendo de paso el rumor que al equipo más que Sampaoli lo armaba Messi y que al pelado le habían dejado como regalo la facultad de definir el estilo de juego…
   También en eso nos fue como el tugges porque hasta el momento y reconociendo mi ignorancia táctica sobre fútbol, tengo entendido que aún no se sabe a qué juega nuestra selección, un equipo como sin alma ni espíritu guerrero, que ni siquiera canta el himno ni lo murmura.
   Ya frente a Croacia se derrumbó la estantería en una actuación humillante para los laureles argentinos que un par de veces, con esfuerzo y sacrificio supimos conseguir.
Muchos nos sentimos defraudados por ciertas actitudes de quienes nos representan en el mundial de Rusia porque sin   dudas existen marcadas diferencias entre los jugadores y Sampaoli pero no por ello tienen derecho a obligarnos a digerir lo que hasta ahora es un estrepitoso fracaso.
Mucha culpa es del enfermizo triunfalismo alentado mediáticamente por intereses alejados del deporte donde como en el cambalache discepoliano se mezclan cuestiones personales, razones políticas, apetencias comerciales, conflictos de pareja, sospechas de cuernos, rumores de puterío barato, y todo  en un escenario con un técnico ciclotímico que en lugar de enfrentar a los atletas adversarios con los habilidosos que nos sobran, permite que le impongan nombres.
Insistió en jugadores que perdieron nivel, fueron escasos de talento o son de la cerrada y millonaria camarilla de Messi y es como si hubieran declarado el "trabajo a reglamento" sin importarles su responsabilidad, el sentido deportivo y el compromiso con los colores que defienden y con la gente.     
Alguien debiera decirles y recalcarles que resta sólo una oportunidad, este martes que viene, para demostrar que algo sienten por la camiseta cuyos colores defienden, más allá de sus blasones deportivos, de los dólares y de los euros.
Una camiseta que imperiosamente necesita más transpiración que espónsors; más dignidad y esfuerzo que pasaporte a la fama.
La culpa no es toda de Sampaoli, sino compartida solidariamente con quienes lo sentaron en un trono que por ahora le queda demasiado grande.
Entonces, no preguntemos solamente ¿qué le pasa a Messi? sino qué nos pasa a todos...
Porque si Messi está deprimido, ¿qué dejamos -por ejemplo- para un jubilado que cobra la mínima, un empleado en negro o un desocupado?

¿LOS CORDOBESES CONDENADOS A MUGRE PERPETUA?

   Pasear por el centro suele ser para los cordobeses al igual que para quienes nos visitan desde otras latitudes, un placer visual que se suma a la carga de historia, de laureles y de otros componentes que hacen a la imagen de una ciudad cosmopolita como la nuestra.
   Últimamente se ofrece en las calles tanto del casco chico como de cualquier barrio, un espectáculo deplorable a la vista, vomitivo para el olfato y dañino para la salud y el medio ambiente.
   Es la acumulación de residuos domiciliarios, comerciales, patógenos y de toda laya que se acomodan no tan sólo en las esquinas sino en cualquier rincón de la planta urbana.
   Por supuesto que todo se remite a los reiterados paros que realizan los recolectores de residuos y encargados de la limpieza de calles por disímiles razones: a veces en apoyo de los camioneros nacionales liderados por el bueno y ahorrativo Moyano, padre o hijo para el caso es lo mismo, o por desplantes de los concesionarios que con tal proceder presionan al poder concedente que es la Municipalidad.
   El tema real, lamentable y pernicioso es el permanente foco de contaminación que es en lo que se ha transformado la ciudad en esos días en que las bolsas con basura en estado de hediondez y putrefacción han ganado las calles, las veredas y las esquinas, reiterando el espectáculo poco grato que se transforma en un festival de moscas y perros callejeros.
   “Ciudad limpia, ciudad linda” pregona la Muni y una de las empresas de recolección tiene el eslogan “Ciudad limpia, ciudad mejor” que se cansa de repetir por radio y TV un monigote al que le obligan a mentir dando consejos para el tratamiento de la basura, que ellos mismos se encargan de transformar en inviable.
   Estamos a merced de intereses económicos, posturas políticas y desprecio por el medio ambiente por parte de los tres protagonistas de este conflicto que parece adquirir estatus de eternidad: la Municipalidad, las empresas recolectoras de residuos y el sindicato que nuclea a sus empleados.
   Y lo peor de todo es que la población, abrumada por impuestos, contribuciones y tasas para servicios debe soportar estoicamente la inoperancia de quienes debieran protegerla.
  Aunque todavía resta algo por consignar: el problema no es nuevo, se viene reiterando sin soluciones y ahora han sido renovadas las concesiones a los mismos protagonistas, que sin dudas cuando llegue el momento volverán a las andadas para apoyar cualquiera de sus caprichos y demandas.
   Es como si a los cordobeses nos quisieran ganar por cansancio, pero no lo van a conseguir porque antes, a ellos en su descontrol, lo más probable es que se los coman las moscas.

EL DÓLAR BAJA Y LOS PRECIOS NO DEJAN DE SUBIR
 

   La última semana viene siendo más que movida por esto de las variaciones del dólar, del euro que pegó un salto más notable, del rescate de las Lebac con un éxito relativo porque impidió que una enorme masa de dinero se volcara hacia los billetes verdes y otras alternativas cambiantes que nos deparó nuestra sorprendente economía nacional, antes también popular.
   Así como ese añejo fenómeno que se producía cuando el precio del petróleo subía lo mismo ocurría con los combustibles derivados, pero que jamás bajaban cuando se depreciaba el crudo internacionalmente, algo similar viene ocurriendo con el dólar. Mientras iba en aumento todos acompañábamos: los industriales, los comerciantes grandes, medianos y pequeños, las tarifas de servicios y todo aquello que se manejara con dinero.
   Pero hete aquí que cuando el dólar empezó a bajar en los últimos días de a centavo en centavo, a nadie se le movió un pelo por reacomodar los números en beneficio del consumidor o del contribuyente: en una palabra, que viva la pepa y se joda el más postergado.
   Alguien, alguna vez, tendrá que poner orden en estas situaciones tan enojosas como perjudiciales para el bolsillo de la gente, espectadora obligada de todas las especulaciones, los negociados y las ventajas que se manejan con el cambio de cotización de una moneda que no es la nuestra. Cuando prevalezca la producción por encima de la especulación e incluso volvamos a pensar en pesos argentinos, es probable que la situación se modifique para bien, y no como ahora que estamos pendientes y muchos de nosotros sumidos en la ignorancia, de lo que acontece en la bolsa de Nueva York.
   Se me ocurre que todo eso sería una manera de recuperar una identidad que los desgobiernos nos obligaron a asumir.

LA MEGACAUSA Y SU ACTIVIDAD
   El nuevo presidente de la Asociación de Magistrados de Córdoba manifestó en una reciente entrevista que la sociedad no tiene un buen concepto del Poder Judicial, y que existe hacia los magistrados una baja credibilidad que hay que recuperar,  mencionando entre sus posibles causas la asociación de la corrupción con  lo público, la cuestionada independencia y la reconocida demora en la administración de Justicia.
   Fue entonces que me vino a la mente la novela de George Ornwell  considerada una distopía o utopía negativa, en la que se predice un mundo indeseable donde con el nombre de  Amor se tortura,  con el de Paz se hace la  guerra, con el de Abundancia se raciona  y con el de Verdad se miente.  
   Y es inevitable relacionarla con  la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba  y la actuación del Poder Judicial, en la que con el encabezado de negocios millonarios se acusa a trabajadores que viven de su sueldo, con el nombre de delincuentes se encarcela a personas comunes sin antecedentes,  con reconocida falta de pruebas se dicta prisión preventiva, con evidente duda se condena  y con conveniente convicción se ignoran las acusaciones y testimonios contra los altos funcionarios.
   Se titula Justicia a una indeseable injusticia.
   En esta paradoja  los cuestionamientos de corrupción o dependencia son concretas cuestiones  a resolver, precisamente, para recuperar la credibilidad.

EL PARO GENERAL ¿MEJORARÁ LA SITUACIÓN?
   Es muy importante el resultado que pueda alcanzar la convocatoria cegetista a un paro nacional en el día de mañana, casi como transformando el almanaque en un largo fin de semana.
   La modalidad de hacerlo sin movilizaciones populares también indica que para la mayoría de los trabajadores, lo ideal será quedarse en casa, pasear, visitar parientes, matear a la siesta e intensificar la actividad social o deportiva, a menos que se decida concurrir a trabajar.
   El estilo del paro sin movilización no deja de ser, para los más agudos observadores, un síntoma inequívoco de miedo al fracaso.
   Es posible que así lo hayan entendido organizaciones piqueteras y grupos de izquierda, que ya anunciaron su propia modalidad que será la de ganar las calles.
   Naturalmente todas esas perspectivas alejan a la medida de todo lo que pueda considerarse el camino hacia las marchas multitudinarias con sus habituales consecuencias de vandalismo, contaminación del medio ambiente, agresiones acústicas y saqueos a comercios como tantas veces se ha dado.
   Sería insensato e injusto negar la validez de muchas de las demandas y motivos esgrimidos para la adopción de una medida tan extrema, como lo es la paralización de un país con sus consecuencias negativas en muchos aspectos de la vida ciudadana.
   Pero es inevitable en este caso plantearse un interrogante fundamental: ¿qué se piensa conseguir con el paro nacional? ¿Qué las autoridades se enteren de una situación de crisis de la que son principales protagonistas?
   Ya lo saben y sería tonto pensar que lo ignoran.
   Después de todo al país lo sacaremos adelante trabajando alejados de los odios, sin que ello signifique claudicar en la lucha por conseguir mejoras en distintos aspectos, pero obrando civilizadamente y no apelando a la violencia -porque violencia también es dejar de a pié a quienes no están de acuerdo con el paro- u otros daños colaterales al movimiento de fuerza.
   Y si de hacer especulaciones se trata, no podemos pasar por alto que a la determinación de no hacer nada aunque haya tenido una relativa aceptación de las bases, fue adoptada por una dirigencia que no sabe de privaciones ni de injusticias, porque la mayoría integra ahora las filas del próspero empresariado.
   Es cuando no pocos se preguntan por qué los dirigentes adinerados hacen parar a los laburantes que por convicción y necesidad optarían por trabajar.
   Por eso a veces es necesario hacerse dos veces la misma pregunta: ¿para qué un paro general que no suma nada?

LUZ Y FUERZA VS. EPEC EN EL RING DE TRIBUNALES
   Aparece como sumamente complicado el conflicto que mantienen el gobierno de la provincia, el Sindicato de Luz y Fuerza y la Empresa Provincial de Energía de Córdoba que en estos días ha sido judicializado y pese a las reuniones mantenidas por los sectores en pugna, no se avizoran soluciones en lo inmediato.
   Los inventores del cordobesismo necesitan a toda costa equilibrar los números de su cuantiosa deuda que desde el poder se intenta minimizar en su importancia y más aún en su monto.
   Recordemos que con idénticos fines, la experiencia nos remite al despojo “legal” le llamemos, que le hicieron a los jubilados provinciales y el cuestionado cobro del impuesto a las ganancias sobre sueldos y mensualidades a los pasivos, que claramente no son ganancia.
   Entonces y a caballo de esa intención del schiaretismo gobernante, se busca sanear a una empresa que desde el propio gobierno y a lo largo de muchos años se la transformó en deficitaria con gastos desmedidos en actualizaciones tecnológicas que nunca se hicieron y las pruebas están a la vista, con la mayor simpleza.
   Porque nadie puede negar que la energía eléctrica falta en verano por el calor y lo mismo ocurre en el invierno, echándole la culpa al frío.
   Entonces atacaron a las conquistas del gremio que en realidad y vistas objetivamente, varias de ellas son privilegios más que conquistas.
   El gremio lógicamente reaccionó con la virulencia de sus cortes de luz sin anuncio previo, con asambleas que configuran paros encubiertos y con la negativa a realizar lectura de medidores que es lo que lleva a la facturación y el cobro del servicio.
   Los castigaron pagándoles el sueldo con retraso y una bonificación en cómodas cuotas.
   Así las cosas, todo fue a parar a la Justicia, de la que se espera ecuanimidad por aquello tan dudoso de la independencia de los poderes, porque frente a situaciones enfrentadas, alguien tiene que laudar.
   Porque lo más importante dentro de todo no son el gobierno, Luz y Fuerza, EPEC ni la Justicia, sino los derechos de la gente, que se perjudica por una lucha de la que no es parte sino víctima.
   Alguna vez los gobernantes y los sindicalistas, deberán tomar cuenta de ello, para que realmente sean tomados como servidores del pueblo y no como quienes se benefician con la desgracia ajena.

MERECIDO HOMENAJE A UN GRANDE
   Días pasados me tocó integrar un panel de homenaje a la memoria del dibujante, humorista y escritor rosarino Roberto Fontanarrosa, fallecido 11 años atrás. Compartí la mesa junto a talentosos personajes como Crist “Mandrú” Reynoso, Manuel Peiró, Antonio “Cascote” Granero, Oscar Salas, la Dra. Ana Beatriz Flores (investigadora de la UNC) y el Lic. Pablo Iván Lomsacov en su carácter de moderador. Cada uno de los amigos hizo una sentida evocación del desaparecido “Negro” y a continuación transcribo lo que tocó decir de quien fue paradigmático en el quehacer del humorismo gráfico y en la literatura futbolera: “Un tipo que es capaz de decir “Yo al cielo le pondría canchitas de fútbol y un par de bares porque en el bar estás en tu casa…” aparte de identificarme con esa postura, lo hace digno de respeto y admiración.
Y si también es capaz de hacer hablar coherentemente a un perro, ya entra a la categoría de prócer que generó dolor y luto el día que se adelantó en el camino.
Con el Negro Fontanarrosa no éramos íntimos amigos pero fue un placer compartir mágicos momentos cuando venía a Córdoba, no tantos como los que pueden haber vivido y atesorado Cristobal Reynoso, “Cascote” Granero, Oscar Salas o Manuel Peiró.
¿Para qué redundar en exaltar su enorme creatividad, la calidad de sus trazos, el sentido solidario o su condición de escritor, como supo decir “sin pretensiones del Premio Nobel de literatura”?
 Y que se daba por bien pagado cuando alguien se le acercaba y le decía “me cagué de risa con tu libro”.
    Es oportuno entonces, si de homenajear su memoria se trata, evocarlo como un modelo de humildad que se reía de la fama; un modesto antisolemne que crecía en estatura intelectual empujado por una mal disimulada timidez.
     Fontanarrosa jamás se valió de la vulgaridad ni apeló al golpe bajo de la escatología, de lo que abusan los escasos de talento a la hora de generar sonrisas o carcajadas.
     Una de sus tantas genialidades, cuando a Inodoro Pereyra le preguntaron si estaba enamorado de su concubina, al responder “Si tengo que elegir otra vez, la elijo a la Eulogia con los ojos cerrados. Porque si los abro elijo a otra".
     Ni Walt Disney hizo hablar a un chancho como el Negro lo hizo con Nabucodonosor, vegetariano y autoproclamado sex-symbol del chiquero.
    Si hasta fue capaz de darle vida a un matón con ternura.  
    No era un empedernido adicto al trabajo, sino que el humor gráfico y escrito era su razón existencial.
    Seguramente “Cascote” Granero tiene decenas de vivencias compartidas con Fontanarrosa porque los unía la fraternal conexión de la sana agudeza adornada con una breve y luminosa energía de relámpago..
    El rosarino que hizo poner de pie a muchos laureados participantes del Tercer Congreso de la Lengua Española, en su medular e hilarante análisis de las malas palabras allá por el 2004 en Rosario, no fue una persona cualquiera.
    La vida lo abrumó de distinciones tanto nuestras como internacionales, el Kónex de platino, una mención de honor del Senado de la Nación y otros reconocimientos a su trayectoria.  
    A los 62 años, de esto hace casi 11 años, la esclerosis que padeció y soportó con estoicismo y una llamativa lucidez mental que no le impedía crear, terminó con su vida y pasó a ser recuerdo y ejemplo.
   El día de su partida -26 de noviembre- quedó instituido como Día Nacional del Humorista.
   No por cualquiera que muere se iza la bandera a media asta en el monumento junto al río Paraná.
   En el bar El Cairo lo extrañarán eternamente y tengo la certeza por haberlos conocido a los dos, que estén donde estén, seguramente juntos, desandarán nostalgias de tiempos idos el Negro Fontanarrosa con su mente brillante y caudalosa y el Gordo Cognigni, quien debe haber sido su más ferviente admirador.
   Si hasta les estoy escuchando las risas…”

Gonio Ferrari