23 de agosto de 2015

23-08-15 - S.L.B.: EL SUPERMERCADO Y LOS PRECIOS - SABOTAJES Y VANDALISMO - EL CRIMEN DE JUJUY - ESQUINAS DE ALTO RIESGO - LA MEGACAUSA, PETRONE Y LA PRISION PREVENTIVA - CARLOS TÉVEZ, UN EJEMPLO - BIENVENIDO EL PAYAMÉDICO - EL GIGOLÓ DEL SUBDESARROLLO, etc.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el 23/08/2015 por AM580 Radio Universidad de Córdoba

SUPERMERCADOS Y PRECIOS
   La gente que en general ha eliminado el vidrio de su dieta cotidiana, ya pasa por alto las sesudas y técnicas discusiones que enfrentan a economistas, políticos y funcionarios especialmente los que algo tienen que ver con el poder.
   Tema de siempre es la escasa estabilidad de los precios en los artículos de primera necesidad; en los de uso común, de todos los días y para toda la familia, más allá de las elucubraciones por el crecimiento del dólar blue y de otros indicadores que a la mayoría de la gente no le interesan.
   Los números que informa el Indec son  menos creíbles que el aporte de las cigüeñas a la demografía mundial.
   El mejor referente para esas miles de ministras de economía que son las amas de casa es uno solo: el supermercado y las semanales visitas que le hacen tanto para comprar, chusmear o socializar, los muchachos con las cajeras y las jóvenes con los repositores.
   Dejando de lado la poca seriedad, vamos a la verdad que se revela en las góndolas.
   Todo aumenta de precio, o vale lo mismo pero los pícaros fabricantes en lugar de envasar medio kilo ahora llenan la caja o la bolsita con 400 gramos.
   Otra maniobra es con el papel higiénico, que antes era de 74 metros y ahora cada rollo es de mucho menos y ni siquiera se consigna la calidad en el envase.
   Se ha perdido nivel en la presentación de muchos productos que en la actualidad tienen una imagen de precariedad que asusta, pero cuestan lo mismo o más que antes.
   Está visto que los argentinos, más que acostumbrarnos a la inflación de cada día, debemos aprender que hay una actitud que nos atenúa el estrés aunque aumente la bronca: ésta es la resignación.

¡BASTA DE SABOTAJES Y VANDALISMO!
    Cuando con alarmante frecuencia se juntan el sabotaje, el daño solapado y el vandalismo por carencia de vigilancia, es porque no se puede esconder la propia mugre de quienes son artífices de esas enfermizas prácticas antisociales.
   En nombre del conflicto cero hace demasiado tiempo que no se actúa penalmente contra los responsables y lo único que se consigue es aumentar esos hechos delictivos y consagrar la impunidad frente al contribuyente, que no merece que el propio Estado se transforme en encubridor y virtual cómplice de los atentados al no denunciarlos.
   Haciendo pintar los dedos y procesando a cinco o seis autores materiales se podrá desenmascarar y desactivar a los responsables intelectuales e instigadores de esta práctica aberrante que deteriora la prestación de muchos servicios e instaura el terror en la sociedad, cuya paciencia pareciera no llegar a su límite.
   Quienes se benefician con estas despreciables maniobras son los malos dirigentes que
alientan esta modalidad para “vender” combatividad, dureza e intransigencia a sus bases.
   Y mientras no se apele a la intervención de la Justicia, los artífices del vandalismo no seguirán siendo solamente los anónimos encapuchados que se mofan de las leyes agrediendo a la sociedad con su peligrosa pirotecnia en las manifestaciones callejeras, sino los que desde la tribuna manejan los mecanismos de la violencia organizada y sostenida desde ciertas, conocidas y evidentes arcas dirigenciales.
   Al amparo de la ley y sin vulnerar el respeto existen muchas expresiones de protesta para hacerse escuchar en un marco civilizado, lejos del daño y de la agresividad, por lo que marginarse de esa saludable costumbre es caer burdamente al terreno donde rigen los designios de la brutalidad y la prepotencia.
   No tenemos por qué seguir siendo víctimas de los miedos que acosan a los gobernantes pusilánimes, que creen superarlos transformándose en cómplices por silencio, mal disimulada indiferencia u omisión.
La rapiña de insumos también es una extendida manera de debilitar a cualquier administración estatal, lo mismo que el colapso intencional de sistemas informáticos, obstrucciones cloacales, destrucción del alumbrado público, vandalismo en unidades del transporte público de pasajeros, anegamiento de desagües, interferencias en las comunicaciones, estragos en la red de semáforos, rotura y sustracción de espejos en las esquinas, obstáculos en las vías férreas y otros estropicios que, en definitiva, debilitan a los gobiernos y menoscaban la calidad de vida de la comunidad.
   Alguna vez, y rogamos que sea pronto, la dirigencia política dejará de lado sus temores de cuestionamientos internos y presiones de cualquier tipo, para ponerse del lado de la gente.
   En definitiva y después de todo es la gente que vota y no los dañinos impunes, quienes tienen las armas para llevarlos al poder, dejarlos permanecer allí, o correrlos a patadones.

EL CRIMEN DE JUJUY
   Todo apunta a evaluar que la mayor preocupación del poder central, es quitarle al crimen del militante jujeño, cualquier detalle que lo transforme en un hecho político, porque de llegarse a esa conclusión sería ponerle la cabeza a la guillotina.
   El super ministro Anibal Fernández, quien tiene la costumbre de sostener  posturas contra el viento  no es muy defendible que digamos, porque se apresuró a descalificar toda versión así aportara serios indicios en tal sentido.
   El crimen del militante, la verdad sea dicha, ha sido politizada tanto desde la oposición por rotularla así como por el gobierno en un desesperado intento por cubrirle la espalda a Milagro Sala, una de sus principales y mejor rentada de sus referentes en el norte del país.
   Si hasta el “Perro” Santillán, empedernido luchador por las causas sociales ha dicho que esa mujer ejerce un gobierno paralelo, el párroco de La Quiaca la cuestionó por sus procederes y la juventud radical jujeña sostuvo que el joven muerto era un activo militante de sus filas, lo que fue corroborado documentalmente por su familia.
   Más aún, se habló de afiliaciones compulsivas al movimiento Tupac Amaru, como condición excluyente para poder asistir a la escuela, maniobra refrendada por numerosos casos similares que ahora están apareciendo, al superarse el miedo que se imponía a quienes no adhirieran a los postulados y acciones de la señora Sala.
   El tema ya está hace días en la justicia, una justicia lenta y perezosa que pese a tener a tres detenidos vinculados con el caso, según dijo la fiscal, aún no se sabe con certeza cuáles fueron los móviles del asesinato aunque se presume -y posiblemente sea por obediencia debida- que en la muerte de un muchacho militante radical afiliado de prepo a Tupac Amaru, nada tiene que ver la política.
   Estamos casi en el umbral de los comicios presidenciales y es por eso que todo, absolutamente todo, algo tiene que ver con la política, más aún cuando en la cúpula del oficialismo se han advertido señales de nerviosismo con un elevado incremento de la intolerancia.
   A eso contribuyen la inflación negada, las demandas sociales, la desocupación que se compensa con planes, las sospechas de corrupción, la hotelería “K”, los desquicios en Aerolíneas Argentinas, los precios de los combustibles, el dólar blue, el narcotráfico incontrolable y descontrolado, los ocultos índices reales de pobreza y otros detalles de la actualidad nacional, aunque se busque maquillarlos con anuncios de relativa trascendencia pero intensiva difusión publicitaria en lo que se invierten millones de pesos diarios.
   Después de todo, por una simple cuestión de respeto a una persona muerta, al dolor de su familia y a la consternación de la sociedad en su conjunto, bueno sería que lo antes posible, dejaran que el alma de Jorge Ariel Velázquez de 22 años, asesinado de un balazo por la espalda, pueda descansar en paz.
   Ni Macri, ni Fernández ni la señora tienen ningún derecho a violarla.  

PELIGROSAS ESQUINAS CÉNTRICAS
   No es cuestión de cargar las culpas a los inspectores municipales, sino más bien asignar la responsabilidad de lo que ocurre y pueda ocurrir, a los cerebros que diagraman la presencia de los “zorros verdes” en la ciudad, especialmente en ciertas intersecciones de comprobado riesgo para los peatones.
   Es cuestión, si, de pararse en la esquina de San Jerónimo y Buenos Aires o una cuadra más adelante, junto a la Iglesia Catedral, para presenciar el paso a veces demencial de automóviles, taxis, ómnibus y otros vehículos de gran porte que se asemejan a participantes de un rally serrano.
   Justo enfrente está emplazado el Banco Nación, a donde concurren diariamente cientos de jubilados y gente de la tercera edad para hacer efectivos sus haberes y es penoso ver los malabares y las piruetas a las que deben apelar para esquivar, como decadentes toreros, las embestidas de esas moles lanzadas a velocidades absurdas con total desaprensión de sus conductores.
   Allí nunca hay un inspector que ordene el tránsito ni que lo interrumpa en intervalos regulares para facilitar el cruce, pero siempre uno, dos o tres están a 50 metros de allí en la ímproba y arriesgada tarea de impedir el estacionamiento frente al Teatro Real, de los vehículos no autorizados.
   Este último viernes la tragedia puso una reiterada voz de alarma, cuando un ómnibus embistió a una señora que cruzaba y por suerte la víctima resultó sólo con golpes y magullones, salvando providencialmente su vida.
   ¿Qué esperan? ¿Qué se produzca una desgracia mayor por imprevisión e indiferencia?
   Está visto que poco ha cambiado en cuanto a conductas de los funcionarios, que siguen firmemente apegados al estilo de las “soluciones pos mortem”: es imprescindible algún desenlace fatal para que les haga ver que estaban obrando mal o no haciendo nada.
   No colocar semáforos en la esquina del Banco Nación y la Catedral, es un pecado que en cualquier momento nos hace lamentar algo irreparable, como casi sucede a pocos metros de allí.
   Desafío a las autoridades, a que por gusto ubiquen allí un radar detector de velocidad, para que se lleven una sorpresa.
   ¡Bahh! Sorpresa es un decir, porque bien conocen lo que allí sucede, pero es más cómoda la oficina, el aire acondicionado, el cafecito o el mate y una buena provisión de criollitos.



LA MEGACAUSA                                                                            

   La causa del Registro ha vuelto a ser noticia, pese a que lo sucedido no es nuevo ni original y si bien el Tribunal Superior de Justicia rechazó el recurso extraordinario presentado por Jorge Petrone, lo que la Cámara Décima ha hecho es dictar otra vez una prisión preventiva.
   Y así lo informa La Voz del Interior que textualmente dice: “La prisión preventiva que dispuso el tribunal que lo condenó tiene sus fundamentos basándose en la peligrosidad que adquiere el condenado, que ahora reúne dos sentencias en igual sentido, sosteniendo que existe mayúsculo riesgo procesal de que Petrone tratará de eludir la acción de la Justicia".
   Continúa el matutino diciendo: “Petrone debe completar cinco años y medio de prisión, lo que podría interrumpirse sólo si tiene éxito el recurso de queja ante la Corte Suprema que sus abogados anunciaron que presentarán en breve”.
   Sin defender en absoluto a Petrone, cuya causa no conozco en detalle como para opinar, lo objetivo es que estamos lisa y llanamente ante una nueva prisión preventiva y si un dictamen de la Corte Suprema de Justicia de la Nación es una opción posible, tarde llegaría si de antemano se ha cumplido la condena “por si acaso”.
   La prisión preventiva sistemática y las decisiones tomadas por una única comisión especial formada para la causa, así como los cambios de jurisdicción de algunos procesos, como en los casos Loyo-Fraire o Fraga, que fueron sacados de sus jueces naturales, con el mediático objetivo de “engordar” los números de la causa, y más grave aún, el sobreseimiento express de algunos imputados pertenecientes a la parentela del Poder Judicial o a la elite política, se enmarcan dentro de una serie de irregularidades ya descriptas en el proceso y que muy poco se publican en los medios.
   Y resulta una verdadera pena, porque cuando el Poder Judicial mismo se aparta de las normas establecidas, esas que jura defender, la idoneidad, objetividad e imparcialidad de sus decisiones pueden ser legítimamente cuestionadas. 

EL EJEMPLO DE TÉVEZ 

   Carlitos Tévez, oriundo de Fuerte Apache que es un sector donde a veces se puede entrar pero es complicado salir invicto, despertó mayores simpatías en la gente por su ausencia de la selección mayor de fútbol que por su obstinadamente negada presencia.
   La cuestión es que el tipo no comulga con los protocolos de antipatía a los que se rinden los jugadores famosos, tan creídos de si que eluden a la hinchada que los alienta, se niegan a integrarse y menos que les saquen fotos con ellos, salvo que sea con alguna circunstancial botinera.
   En pocas palabras, se aíslan en su mundo de fama y billetes.
   Tévez rompió ese antipático esquema y habló, después de haber visitado Formosa, de la pobreza de parte del pueblo y de la hipocresía de algunos funcionarios que buscaban sacarse una foto junto al ídolo para obtener réditos políticos.
   Y como Formosa es muy parecida a territorio feudal como en cierta medida también lo son Jujuy, Tucumán y alguna otra provincia mal gobernada y saqueada, la reacción de algunos fue nerviosa y desmedida, como de aquellos a los que descubren orinando en la plaza.
   Uno de los mandamases formoseño se la agarró con la Mamá del exitoso futbolista utilizando para ello el Facebook y de puro cagón cuando vio la repercusión, se apresuró a borrarla y desaparecer de la red.
   Pero era tarde, porque no fueron pocos los que capturaron las ofensas de un tipo descerebrado que trató a Tévez de “negrito villero europeizado”, acusándolo de ser empleado de Macri.
   Y yendo más allá en la ofensa, le pidió a la estrella de Boca y de tantos otros equipos, que no pisara más Formosa, porque tenía que lavarse la boca antes de hablar así de ellos.
  
Tonto es el hombre cuando el fanatismo y el sentimiento de íntima culpa lo invaden, como si solamente siendo empleado de Macri se pudiera comentar la pobreza y la postergación de tantos formoseños.
   Como si a Carlitos Tévez, amigo de la “Mona” Gimenez, le hubiera sido necesario ocupar los titulares de los principales diarios del mundo, para caer en la torpeza de la indiferencia o de la amnesia.
   A Jorge Manuel Santander, de la jefatura del gabinete ministerial de Formosa, ya le han ofrecido buen trabajo cuando seguramente tenga la inteligencia de renunciar.
   Será abanderado -rentado, por supuesto- en el próximo desfile patrio que haga el SADECHUME, Sindicato Argentino de Chupamedias.

BIENVENIDOS LOS PAYAMÉDICOS 

   Si hubo al menos en mi memoria un precursor de los payamédicos, se me aparece la graciosa figura de Robin Williams personificando al médico Patch Adams, introductor de la buena onda y el humor en los hospitales, especialmente en los sectores afectados a los enfermos terminales.
   La película es graciosa, entretenida, aleccionadora y simpática con un final tan impactante que valió todo el filme por lo estrepitosamente divertido, pese a que en el desarrollo hay situaciones humanamente lastimosas.
   Ahora, la tarea del "payaso de hospital" se incorporó al sistema de salud bonaerense como medicina complementaria con el fin de llevar alegría a niños enfermos, sus familias y al personal médico y no médico, según una ley oportunamente publicada.
   Determina la ley sancionada por la Legislatura bonaerense, que "se entenderá por payaso de hospital aquella persona especialista en el arte de clown que reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos de la esfera estatal.
   Cada servicio de terapia pediátrica deberá contar con un servicio de especialistas en el arte de clown o payasos hospitalario", explicó el autor de la norma, el diputado del Frente para la Victoria, Darío Golía, quien elaboró su proyecto basándose en la experiencia, precisamente del médico estadounidense de risa terapia Hunter Patch Adams, después llevada al cine, en 1998.
   “La capacidad de la risa mejora el acto médico y esto ha sido científicamente demostrado cuando se descubre que el cortex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír, porque cuando nos reímos el cerebro emite información necesaria para activar la secreción de encefalinas, que poseen propiedades similares a la morfina con capacidad de aliviar el dolor", explicó Golía al fundamentar la ley.
   Una ley inteligente, humana y absolutamente aplicable, por una parte para ayudar a los enfermos y por la otra, quizás la más importante, para humanizar una profesión que para la mayoría es un sacerdocio, pero donde aparecen a veces los que hacen prevalecer el bolsillo por encima del sufrimiento ajeno. 
   Bienvenida sea, y que Córdoba la imite, en lugar de seguir imitando errores e imposiciones.

GIGOLÓ DE MEDIO PELO 

   A mucha gente le causó gracia ver a ese esperpento autotitulado “gigoló” tratando de desplegar sus mecanismos de seducción, inexplicablemente exitosos en algunos casos pero determinantes de su prisión en el último de ellos.
   Es cuando se plantea el dilema de asignar la culpa al chancho o a quien le da de comer.
   Es difícil que gente vinculada con la farándula, las bambalinas o el circo mediático haya sucumbido a los delirios de grandeza de un impresentable que se les metía en la casa -con la aceptación de ellas- para aprovecharse de su hospitalidad, su cuerpo, su dinero y hasta de las tarjetas de crédito.
   Todo indica que hacerse pasar por polista, meterse un apellido vinculado con ese deporte y prometer grandezas, es la comida que muchas ricachonas y no tanto sueñan despiertas, ya no esperando al príncipe azul sino de cualquier color y aunque no sea ni siquiera bufón de algún reino imaginario.
   El cruce que hizo ese monigote con un notorio personaje como por mérito propio es Flavio Mendoza, ha ingresado a la antología del más percudido mal gusto, porque si el acuático bailarín quería arreglar las diferencias como lo hacen los hombres, hubiera prescindido de las cámaras y optado por los puños o por las uñas.
   Está bien que defienda a su hermana ultrajada, pero tendría que haber buscado promoción de otra manera menos cómica, con miras a la temporada teatral que se avecina y donde con seguridad, tendrá algún cuadro ridiculizando al malogrado gigoló de cartón.
   Es una desgracia social.
   Ya ni siquiera esos personajes grotescos, lamentables y olvidables son de pura cepa y origen.
   Hasta gigolós truchos tenemos los argentinos.

19 de agosto de 2015

¿HASTA CUÁNDO EL VANDALISMO?


 Cuando con alarmante frecuencia se juntan el sabotaje, el daño solapado y el vandalismo por carencia de vigilancia, es porque no se puede esconder la propia mugre de quienes son artífices de esas enfermizas prácticas antisociales.
   En nombre del conflicto cero hace demasiado tiempo que no se actúa penalmente contra los responsables y lo único que se consigue es aumentar esos hechos delictivos y consagrar la impunidad frente al contribuyente, que no merece que el propio Estado se transforme en encubridor y virtual cómplice de los atentados al no denunciarlos.
   Haciendo pintar los dedos y procesando a cinco o seis autores materiales se podrá desenmascarar y desactivar a los responsables intelectuales e instigadores de esta práctica aberrante que deteriora la prestación de muchos servicios e instaura el terror en la sociedad, cuya paciencia pareciera no llegar a su límite.
   Quienes se benefician con estas despreciables maniobras son los malos dirigentes que
alientan esta modalidad para “vender” combatividad, dureza e intransigencia a sus bases.
   Y mientras no se apele a la intervención de la Justicia, los artífices del vandalismo no seguirán siendo solamente los anónimos encapuchados que se mofan de las leyes agrediendo a la sociedad con su peligrosa pirotecnia en las manifestaciones callejeras, sino los que desde la tribuna manejan los mecanismos de la violencia organizada y sostenida desde ciertas, conocidas y evidentes arcas dirigenciales.
   Al amparo de la ley y sin vulnerar el respeto existen muchas expresiones de protesta para hacerse escuchar en un marco civilizado, lejos del daño y de la agresividad, por lo que marginarse de esa saludable costumbre es caer burdamente al terreno donde rigen los designios de la brutalidad y la prepotencia.
   No tenemos por qué seguir siendo víctimas de los miedos que acosan a los gobernantes pusilánimes, que creen superarlos transformándose en cómplices por silencio, mal disimulada indiferencia u omisión.
 
 La rapiña de insumos también es una extendida manera de debilitar a cualquier administración estatal, lo mismo que el colapso intencional de sistemas informáticos, obstrucciones cloacales, destrucción del alumbrado público, vandalismo en unidades del transporte público de pasajeros, anegamiento de desagües, interferencias en las comunicaciones, estragos en la red de semáforos, rotura y sustracción de espejos en las esquinas, obstáculos en las vías férreas y otros estropicios que, en definitiva, debilitan a los gobiernos y menoscaban la calidad de vida de la comunidad.
   Alguna vez, y rogamos que sea pronto, la dirigencia política dejará de lado sus temores de cuestionamientos internos y presiones de cualquier tipo, para ponerse del lado de la gente.
   En definitiva y después de todo es la gente que vota y no los dañinos impunes, quienes tienen las armas para llevarlos al poder, dejarlos permanecer allí, o correrlos a patadones.
Gonio Ferrari 

16 de agosto de 2015

S.L.B.: 16-08-15 - EL NIÑO ETERNO - ACUERDOS TRAS LAS PASO - VIAJE INOPORTUNO - ¡ESPERÉ LA CADENA! - LA MEGACAUSA - LA PRECOCIDAD AL PODER - HOMENAJE A SAN MARTÍN - ¿ENCUESTAS O RESULTADOS?

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido el 16/08/2015 por AM580 Radio Universidad de Córdoba

EL DIA DEL NIÑO

    Es muy gracioso porque en mi niñez de Nueva Córdoba y del viejo barrio Firpo me pedían que me portara bien, pero veía que Tarzán andaba desnudo, Cenicienta volvía después de medianoche, Pinocho era bastante mentiroso, Aladino era medio ladrón, la Bella Durmiente era vaga, Blancanieves vivía con siete amantes, Caperucita le mentía a su mamá, Betty Boop se vestía como trola y Popeye fumaba una dudosa hierba.
   Dentro de todos esos malos ejemplos, considero que salí bastante decente…
    Cuando uno cree que hace mucho dejó de ser niño, es el momento en que más niño uno se siente.
    Porque el camino del desamor, de la indiferencia, de los relojes apresurados y de las envidias, siempre nos hace regresar a la grata evocación de la infancia perdida.
    No es bueno llorar cuando se ha dejado de ser niño, siéndolo aún.
    Es muy cierto que de niño, se busca en la magia de un juguete el reemplazo de los afectos.
    Por eso  nunca transformes en olvido tu rebeldía de niño, tus caprichos de niño, tus sueños de niño ni tus lágrimas de niño.
    Ser así te hará seguir siendo niño y vas a conseguir de tu intemperie, hacer un abrigo íntimo y seguro.
    Nunca, por nada, cometas el error de ahogar al niño que llevas en tu alma.
    Porque tienes, tenemos y tengo un corazón de juguete.
    Y algún día te pediré que me lo regales.
    No lo quiero para jugar, porque temo que se rompa.
    Lo quiero para tenerlo, apretado y siempre conmigo.
    Es la maravillosa manera de hacer de la niñez una utópica eternidad.

ACUERDOS TRAS LAS PASO

   Pasaron las PASO y dejaron según de quien se trate, sabores tan distintos como preocupantes, que van desde la miel hasta el ácido muriático.
   En un país como el nuestro, con una sociedad en general triunfalista y exitista, es lógico advertir que todos sostienen haber ganado y en algunos casos, como el condenado que está con la guillotina a punto de descabezarlo y piensa que su causa arrasó ovacionado en las arenas del triunfo.
   Están los que ganaron y para que éstos existan, son imprescindibles los que perdieron.
   No hay empates, porque de haberlos, para eso están los desempates o ese arte nacional de las mudanzas masivas a domicilios inexistentes, en pueblitos de 200 habitantes donde todos se conocen por el nombre y actividad, por las enfermedades, por los análisis y por las deudas.
   Sin embargo, hay votantes fantasmas que solo aparecen entre las 8 y las 18 del día de elecciones, no saludan a nadie ni nadie los saluda porque son desconocidos.
   En Córdoba se ha dado un caso así, de trasplantes sospechosos, que tuvo como valiosísimo resultado que Unión por Córdoba tenga mayoría propia en la Unicameral.
   Pero dejando de lado esa intrascendente anécdota -hasta creo que intrascendente solo para la justicia electoral- es posible advertir que con todo ímpetu han comenzado los acercamientos, la imposición de distancias, conversaciones entre vencedores y vencidos y negociaciones afines, tanteando posibilidades de uniones transitorias para enfrentar desde las minorías, a la mayoría.
   Pese a que se publicitaron impensados acuerdos, como la política es el arte de lo posible, entonces no será sorpresa encontrarnos mañana con alianzas insólitas y solo instrumentadas desde el instinto de conservación y la supervivencia política.
   El aceite y el agua no se mezclan, pero en una sabrosa ensalada conviven, por ejemplo, el aceite de oliva con el agua de los tomates, de las cebollas y de la lechuga.

VIAJE INOPORTUNO

   Hay chicos que ya en la secundaria, tienen acabada noción de lo que son las prioridades y el criterio de la oportunidad y aplican eso que es un sentimiento, al evaluarlas y luego obrar en consecuencia.
   Sorprende por eso que un tipo grande, experimentado, exitosísimo empresario naviero, bendecido por el menemato para ingresar a la política y emergente gobernador de medio país, con ambiciones más elevadas, haya pensado que era más importante pasear por Italia con su bella esposa, despreocupadamente, y ya que estamos, un par de días dedicados al sérvice de su brazo artificial, mientras buena parte de ese medio país sufría la inclemencia de lluvias torrenciales y la consecuente inundación.
   Pero lo mismo, como los baldes de plástico que aunque se los cuide se rajan, se mandó a mudar dejando un escenario de angustias y acusaciones de indiferencia frente al drama de tantos argentinos desamparados, a los que les soltaron la mano, dejándolos librados a su suerte dentro del espanto de muertos, desaparecidos, evacuados y daños que no movieron la sensibilidad oficial del nivel y jurisdicción correspondiente, sino que fueron elementos tomados para una vergonzosa lucha política.
   Y el tipo, sin siquiera haber abierto sus valijas tuvo que volverse, sensible sí en este caso al previsible tirón de orejas o de alguna de sus sobrecargadas partes pudendas.
   Cuando volvió hizo lo que no había hecho, pero tarde.
   Se metió en la crisis y solo sirvió para que sus opositores, que antes durante su acotada pero estruendosa ausencia se habían conformado con un sánduche de argumentos, ahora tuvieran un banquete.
   Lo más penoso de todo, dejando aparte las implicancias políticas y precomiciales del caso, está el otro hecho mucho más grave, que es el abandono del campo de batalla que es cuando el enemigo goza ciertas ausencias y trata de suplir la contención, la ayuda, la presencia, el consuelo y el respeto por la desgracia, que son elementos con los que se abriga la esperanza.
   Scioli tuvo que volverse y con toda certeza que uno de sus mayores desvelos, más allá de la situación que en su momento poco le inquietó, es el precio que está pagando y le seguirán cobrando por haberse ido.

AUSENCIA DE LA CADENA

   Con esta cuestión quiero ser muy breve y concreto, para evitar que los trasnochados, autoritarios y delirantes que nunca faltan aunque ladran menos, tomen este comentario como una maniobra destituyente y golpista alentada desde los medios hegemónicos.
   Debo confesar con una mano en el corazón que como argentino y compatriota esperé con ansias la cadena nacional, esta vez si, para compartir mi beneplácito con las medidas que pensé anunciaría la Sra. con relación al desastre de las inundaciones.
   Esos son los silencios que alimentan a los rumores y al macaneo, elementos omnipresentes en la vida nacional, que algunos saben aprovechar aportando agua a su molino y otros también a la hora de pasar facturas.
   Este sí era un caso doloroso de necesidad de contención, de dominio de la situación, de manejo del poder y la autoridad en un caso extremo como el que se vivió en la provincia de Buenos Aires.
   Pocas veces, un silencio como éste, fue tan estrepitoso.

SOBRE LA MEGACAUSA

   En un comentario anterior destacamos la existencia de un documento de Naciones Unidas que reconoce la importancia de la tarea de los fiscales para mantener la integridad del sistema judicial y la confianza en él, razón por la cual aprobó recomendaciones para garantizar el trabajo ajustado a derecho y un cuestionario como herramienta de evaluación.
   Fue evidente que muchos puntos no se respetaron en la causa del Registro de la Propiedad, colocando a este proceso en una situación de infracción del Estado frente al Derecho Internacional.
   Pregunta la ONU: ¿En qué medida la fiscalía reconoce su papel en la mitigación de problemas sistémicos como la prolongación excesiva de la prisión preventiva o el hacinamiento de las prisiones?
   La respuesta provoca vergüenza ajena: no sólo no se mitigó el problema y por el contrario, desde la Fiscalía se originó la prisión preventiva sistemática, prolongada y excesiva y  la negativa persistente a cualquier pedido de libertad, aún en condiciones de enfermedad extrema.
   La evaluación es más que interesante ya que incluye el análisis de la forma en que se desarrolla un caso penal desde la sospecha del delito, la instrucción, la acusación formal, la sentencia y la resolución, la manera de investigar, el manejo de los recursos y de los expedientes y la información al público entre muchos otros.
   El Documento plantea también la necesidad de realizar visitas, en especial cuando hay fiscalías especializadas, como en este caso, a fin de conocer mejor sus prácticas.
   Habida cuenta de que lo actuado en la causa poco o nada se ajusta a lo allí establecido y que mucho aún permanece oscuro, buena falta  haría una visita para aportar, a más de derecho, un poco de imprescindible claridad.

LA PRECOCIDAD AL PODER

   La práctica del nepotismo asume en estos tiempos que corren, la misma y repudiada dimensión del acomodo descarado, donde prevalecen las relaciones con los que mandan, por encima de otros merecimientos que pueda lucir el candidato a ocupar un sitio importante o no, dentro de la estructura del poder.
   Existe un detalle que se hace necesario respetar, y es el de la confianza que un superior tenga por quienes más de cerca lo han de acompañar en una gestión.
   No es censurable que un hijo sea secretario de su padre o de su madre, o que a la función la desempeñe un familiar, porque así está asegurada una total confidencialidad en ciertos aspectos de la gestión que así lo requieren.
   En el caso puntual, cercano y argentino de la niña que ha sido designada como directora del Banco Nación, entran a jugar otros elementos como que su padre sea ministro nacional, que ella tenga jóvenes 26 años, que haya vivido durante los años recientes en el exterior y que se ufane de tener la sólida experiencia de haber dado clases de teatro y música a niños y adolescentes.
   No es prudente ni justo descalificarla por la edad, porque caeríamos al absurdo de muchos empresarios que cometen la torpeza de publicar avisos convocando a personal joven, no mayor de 23 años y con sólida experiencia, un planteo absolutamente ridículo porque si queremos hilar finito, equivale a fomentar el trabajo y la explotación infantil.
   De cualquier manera, aunque se sostenga que se trata de una persona capaz, bueno sería hacerle demostrar sus conocimientos a través de un concurso de antecedentes y oposición.
   Sería la mejor manera de ahuyentar suspicacias, sobre todo en una comunidad como la nuestra, donde subsisten tantas envidias y sospechas de acomodos.
   A lo mejor no se trata de un acomodo pero como se dice si tiene cuatro patas, mueve la cola y ladra, seguro que es un perro.
 
HOMENAJE A SAN MARTIN

   Las versiones escolares sobre vida y obra de José de San Martín, medio como que no coinciden con lo que fue la realidad de nuestro más ilustre personaje, Padre de la Patria.
   Y en las cuestiones históricas, uno con el paso y el peso de los años, entiende que lo mejor es consultar a distintos autores, más allá de los textos que nos hacían leer.
   Es cierto que nació terminando febrero en Yapeyú, de donde dos años atrás habían expulsado a los jesuitas.
   El pueblo no era un paraíso, sino un asentamiento de indios guaraníes y escasa presencia del hombre blanco.
   Seguramente los únicos españoles eran don Juan de San Martín, designado allí por la corona gobernador intendente, y su familia.
   Esa región era tan complicada, que no se sabe si el nombramiento era un premio o una condena.
   El matrimonio no era noble ni mucho menos.
   Doña Gregoria Matorras no aportó alcurnia ni dinero.
   Vivieron y murieron siendo pobres.
   Ahora bien sabemos que José de San Martín fue hijo de carenciados.
   No tuvo cuna de oro, sangre azul ni privilegios.
   Hasta las malas lenguas decían que era hijo de una india.
   Para los libros de la escuela primaria, San Martín era hijo de nobles y tenía que casarse con una dama de la sociedad porteña.
   Y se casó con Remeditos, hija de un comerciante ligado a intereses británicos, cuya familia cuestionaba esa relación.
   Tanto fue así, que al injertado pariente lo nombraban despectivamente el plebeyo, el soldadote, el indio o el tape.
   Comentaban los memoriosos que cierta vez, cuando los Escalada no invitaron a la mesa de la familia al asistente de San Martín, el Libertador se instaló en la cocina para comer con él.
   Y cuando le regalaron un costoso ajuar a la novia, hizo que lo devolviera sosteniendo que la esposa de un soldado no necesitaba tales lujos.
   Hay más para hablar de San Martín…
   San Martín formó el Regimiento de Granaderos a Caballo y lo integró con gauchos, indios que hizo llevar desde su tierra natal, artesanos, algunos marineros que habían quedado varados en el puerto de Buenos Aires y después incorporó a un grupo muy reducido de jóvenes de la alta sociedad.
   A este ejército de composición popular se agregaron luego en Mendoza algunos escuadrones de negros, ex esclavos.
   En lo que hoy es el norte argentino, San Martín hizo buenas migas con otros grandes revolucionarios de la época como Manuel Belgrano y Güemes, ambos despreciados por los poderosos e incluso acordó con Martín Miguel una táctica de pueblo en armas para contener a los realistas que se proyectaban desde el Alto Perú.
   Con Belgrano, que era abogado y economista, tuvo gran amistad y recibió experimentados consejos para la lucha contra la minoría conservadora, provinciana y porteña.
   Los libros de la primaria omiten por ejemplo, que Güemes fue muerto por una partida realista, a la que fue entregado por la oligarquía salteña.
   Es que el guerrillero patriota irritaba a los grandes terratenientes, ya que la aplicación de la Ley Gaucha, una especie de reforma agraria en medio de la guerra, era perjudicial para sus intereses.
   Tanto se acosó a Manuel Belgrano, que murió pobre y abandonado, cuando había dado toda su fortuna, que no era poca, a la causa revolucionaria
   En la ciudad puerto, las masas populares se levantan contra los déspotas de Buenos Aires.
   Los poderosos convocan al Ejército de los Andes para reprimir a los alzados en armas.
   San Martín se niega a ser verdugo de su pueblo y esa desobediencia le cuesta la enemistad de la oligarquía rioplatense y por otro lado el cariño de los patriotas.
   Después el exilio, la tristeza enorme y la muerte en aquellas lejanías.
   Fue en Boulogne-sur-mer, de mañana hará 165 años.
   En eso si coinciden los libros.
   Con la verdad en la realidad de los tiempos actuales, es para pensar que San Martín nos hace falta.
   Es una pena no haberlo clonado …

¿ENCUESTAS O RESULTADOS?

   Una de las mayores discusiones y discrepancias en las redes sociales y en los medios periodísticos, está basada en el comportamiento de las encuestadoras que oficiaron de virtuales oráculos para no todos los políticos.
   Y como si eso fuera lo trascendente, no han sido pocos los necios que desde una vereda y otra de las ideologías y corrientes políticas, ahora se empeñan en sostener que en las PASO, los cálculos fueron sumamente acertados.
   Mirado el tema sin pasiones ni fanatismos, es para pensar que se privilegia el fracaso o el éxito de los pronósticos por encima de los resultados, que son el mejor reflejo de una realidad más allá de los oráculos, chantas y adivinadores.
   Las liviandades en el análisis de preferencias o determinaciones populares suelen ser el pañuelo donde enjugan su llanto los que al final y con la certeza de los números, resultaron menos afortunados, por lo que muchos de esos personajes se apegan infantilmente a la nostalgia de tiempos mejores.
   No es cuestión de prohibir la publicación de encuestas, aunque en muchos casos obran como inductoras de conductas comiciales o sirven a la hora de negociar poder, que es la especialidad de los políticos.
   Así como se reguló la utilización de los números a boca de urna y otras especulaciones parecidas, bueno sería legislar en materia de encuestas para evitar que su estado público sirva para torcer o condicionar voluntades.

   No hay mejor encuesta que un buen escrutinio.

12 de agosto de 2015

Inundaciones en Buenos Aires ----------

PONER DISTANCIAS NO SIEMPRE
ES LA SOLUCIÓN MÁS ADECUADA

Suele ocurrir que el individuo, acosado por una desgracia
que no puede resolver, opta por alejarse del problema. Es
la argucia más perversa para la negación de una realidad.

   Debemos entender las presiones y el altísimo grado de estrés que con toda certeza debe soportar alguien que sea candidato a gobernar un país de tan compleja realidad -en lo bueno y en lo malo- como lo es el ejemplo argentino.
   La alternativa de un viaje suele ser la mejor opción, lejos de los teléfonos, de la compu, de las reuniones de gabinete, del estrujón mediático permanente, de las tensiones y los apremios, más aún tratándose del caso puntual de Daniel Scioli, gobernador de media Argentina y postulante a regirla en su totalidad si el electorado lo acompaña.
   Es comprensible cualquier pretexto siempre que se esgrima en tiempos de normalidad no tan solo institucional, pero es muy difícil aceptar un alejamiento cuando el tremendo drama de la inundación se abate sobre la provincia con su lamentable saldo de muertos, desaparecidos, evacuados e incalculables daños materiales, crítica instancia cuya responsabilidad de conducir debe ser asumida con grandeza, compromiso, presencia y patriotismo.
   Si es por ejemplos propios, los cordobeses no terminamos de digerir la situación de abandono que padecimos un diciembre fatídico, cuando la ciudad quedó en el desamparo, asolada por hampones, asaltantes y gente que hasta entonces era decente, todos lanzados al daño, el saqueo y el despojo en todas sus formas, aprovechando una sublevación policial mientras el mandamás de la provincia estaba y permaneció en el exterior pese a la inédita gravedad de esos episodios.
   Dejar Buenos Aires a merced de la caprichosa y volátil naturaleza no deja de ser un acto de inconciencia e irresponsabilidad, por más que se pretenda minimizarlas sosteniendo que el problema es manejable por quienes quedaron en reemplazo y a cargo.
Por suerte y según el dicho popular Dios es argentino y es probable que Scioli y Sra. hayan viajado a Italia -entre otros destinos- para rogarle al Papa Francisco que rece pidiendo sequía.
Gonio Ferrari

11 de agosto de 2015

Saldos y retazos de las Primarias --------------

LECTURAS E INTERPRETACIONES, 
TRIUNFALISMOS Y DESENCANTOS
                
Aunque no hacía falta reconfirmar -por evidente- el calamitoso 
fracaso de las encuestas, lo del último domingo fue en realidad 
una encuesta obligatoria en todo el país. El escrutinio despertó
curiosas e impensadas reacciones en el mundillo de la política

   En un país donde desde todos los sectores tanto sociales como deportivos y políticos se alentó siempre la cultura del triunfalismo, no cuesta mucho entender que en las publicidades previas a los actos electorales, los postulantes anuncien pomposamente lo que piensen hacer porque ya se consideran triunfadores.
   Menos entonces cuesta digerir la actitud de la dirigencia política y sus seguidores a la hora de interpretar cifras, pretendiendo con una sacrílega aunque infantil candidez vulnerar la científica exactitud de los números.
   Todos dicen que ganaron porque sumando esto con aquello y restándole eso otro al adversario, los guarismos se acomodan al arbitrio de quien los maneja alentado por una desequilibrada vocación hacia el autoengaño o el onanismo ideológico.   
   Aquel genuino aunque gastado 54 por ciento ya no existe, canibalizado por una realidad que se pretendió maquillar sin éxito y cuando se hizo más evidente, tampoco fue aceptado el recurso de la negación o de su ocultamiento entre los pliegues de mentirosas estadísticas.
   El ciudadano cada vez toma mayor conciencia al abandonar la tozudez y reconociendo logros alcanzados que no han sido pocos, pero está incorporando en su chip la certeza que hacer las cosas bien es la obligación de sus gobernantes, porque para eso fueron elegidos. 
   La oposición, tan fragmentada como la sociedad, navega en el mar de su propia e inexplicable soberbia timoneada por una dirigencia con generalizada inclinación a ser caciques y esa tendencia a taponar los intentos de las juventudes militantes, que en la mayoría de los casos solo están para engrudarse pegando afiches antes de caer en el olvido de sus líderes.
   Las alianzas a futuro prosperan cuando hay coincidencias programáticas, horizontes parecidos y el común denominador de caminar hacia la grandeza y no a la eternización en el poder.
   A la hora de los análisis y las evaluaciones parciales, las cartucheras de las balas previsibles y fáciles son el resbalón en Río Gallegos, la abrumadora mayoría en Santiago del Estero, la inútil pelea entre Domínguez y Fernández, el bolsillo del jefe de gabinete lleno de votos ajenos, el alejamiento previo entre Macri y Massa, la consolidación delasotista sólo en Córdoba y asomándose hacia afuera, la virtual inexistencia de Sanz y Carrió en la suma de votos, el impensado progreso de la Sra. Vidal en la provincia de Buenos Aires, el crecimiento trosko que no simpatiza con los “K”, la tenaz insistencia del puntano Rodríguez Saá, el silencio de la Sra. Patrona de Olivos, la inutilidad de elegir delegados a un organismo internacional que comenzará a funcionar dentro de cuatro años, la duda de saber si Boudou aún existe, el artero golpe de aumentar de precio los combustibles (medida generadora de mayor inflación) en la noche del domingo y alguna otra extraviada perlita.
   Bueno sería que alguna vez todos los candidatos, sus equipos de campaña y la militancia sufrieran en beneficio de la gente; de los esperanzados sufragantes, un altruista y masivo ataque de sinceridad sin especulaciones, para que el pueblo al que dicen servir se libere de las dudas y las sospechas de turbios y trasnochados manejos a sus espaldas. 
   Porque las urnas, más que de votos, se llenan de aplausos y de rechiflas.
   El lunes de madrugada y con los números a la mano, el conjunto de “la opo” viró de la angustia a la esperanza.   
   Abreviando y en la vereda de enfrente, bastaron pocas horas para que el kirchnerismo pasara de una encendida euforia a una contenida y solapada reflexión y del optimismo exagerado a la casi respetuosa ponderación matemática.
   En suma, del triunfalismo precomicial a la realidad.
Gonio Ferrari
   

9 de agosto de 2015

“Síganme los buenos” -------------------------

ABUSOS Y FALENCIAS ALREDEDOR
DE LA MEGACAUSA DEL REGISTRO

   El Manual de Evaluación de la Fiscalía de Naciones Unidas afirma que los fiscales desempeñan una función única en los asuntos penales en tanto actúan en nombre del Estado como representantes de la ciudadanía en general y no de una víctima individual, lo que difiere de la función de los letrados de la defensa, cuya obligación es representar al acusado con el mayor celo posible de conformidad con la ley.
   Los fiscales tienen como obligación la defensa del estado de derecho velando, desde el punto de vista ético y profesional, porque el acusado reciba un juicio equitativo. El hecho de no cumplir estas obligaciones se traduce en injusticias (enjuiciamientos abusivos, condenas injustas, etc.), lo que daña la    integridad del sistema judicial y vulnera la confianza ciudadana.
   En 1990 se aprobaron las “Directrices sobre la función de los Fiscales”, que ayudan a garantizar que la fiscalía respete los derechos humanos fundamentales promoviendo la eficacia, la imparcialidad, la equidad  y la prontitud en los procedimientos penales, protegiendo la dignidad humana y contribuyendo a asegurar el debido proceso y el buen funcionamiento del sistema de justicia penal.
   Basta una mirada para dar cuenta de que  lo arriba apuntado no se cumplió en la investigación de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, por  la
prisión preventiva sistemática violando el derecho constitucional al principio de inocencia, el encarcelamiento prolongado sin juicio aboliendo el derecho fundamental a la libertad; la ineficacia y la tardanza de una investigación que, superando una década, aún no encuentra la verdad; la inequidad de un sistema que es “ciego y sordo” a las acusaciones contra funcionarios y  poderosos, la parcialidad de los juicios repetidos y la comisión especial para juzgar y el agravio a la dignidad humana de la prisión preventiva en personas con enfermedades terminales.
   No es difícil detallar otras falencias, aunque la consecuencia es penosa e inevitablemente la misma: el daño a la integridad del sistema judicial cordobés y a la confianza ciudadana.

G.F.

Se impone regresar a la cordura --------

LA SOCIEDAD FRAGMENTADA

No es nada grato advertir el profundo cambio operado en 
la sociedad argentina en estos últimos años. Se pasó del
debate a la intolerancia, al sentido solidario en caída libre, 
se dividieron familias y se disgregaron sólidas amistades.

   De ninguna manera la intención es ventilar un pretendido análisis sociológico de la evolución y la realidad que está viviendo la sociedad argentina ni poner al descubierto lo que primero fue una sensación, se desarrolló creciendo como impensada cultura y se instaló en un trono que es más para sentar allí a los olvidos que a la cruda y dolorosa actualidad nacional.
   Cuando la ominosa barrera del miedo, la capucha y el silencio se quebró con la recuperación de la democracia allá por el ’83 creímos haber ingresado a un  paraíso duradero, enaltecedor de nuestra calidad de vida y superador de tantas instancias dramáticas que nos tocara padecer a los argentinos.
   Recorrimos caminos de concordia dentro del disenso y las diferencias en el terreno político e ideológico se zanjaban con el debate encendido aunque enriquecedor; con la sana exposición de ideas y proyectos; con la revitalización del diálogo como instrumento de armonía en la saludable variedad del amplio espectro de la intelectualidad.
 La maduración que se venía operando en nuestra forma de pensar, de asumir las complejas y adversas circunstancias y de obrar con el ánimo de mejorarlas se empezó a deteriorar cuando una incipiente soberbia se instaló urnas mediante en el poder, enarbolando estandartes de viejas y sufridas antinomias y tomando como de exclusiva propiedad la lucha por los derechos humanos, tan vulnerados por los malos cuarteleros que asaltaron la Patria en el ’76.
   De allí a la instauración de cierto fanatismo que no admite pensar distinto y se atribuye la propiedad de la palabra bíblica, transcurrió muy poco tiempo para que raudamente se erigiera en fundamentalismo tanto en lo político al igual que en lo ideológico y lo económico, con una peligrosa tendencia a descalificar, cerrar diálogos, manipular la Justicia y bajo el pretexto de luchar contra  corporaciones mediáticas, edificó la propia que crece con los dineros de todos pero con el mensaje único del modelo.
   Así las cosas, “fabricando” pobres que pasaron a ser parte de la realidad pero no de las estadísticas, desde el poder se fortaleció la poco digna política del subsidio que es enemiga del trabajo, de la producción y del desarrollo pero que alienta la continuidad del asistencialismo y la comida demagógica disfrazada de justicia social, elementos todos que al final de la rueda transforma a esos carenciados en rehenes de las urnas.
   Más allá de los inocultables logros alcanzados en distintos órdenes de la vida nacional -es obligación de todo gobierno trabajar para la gente y no sólo para el aplauso- queda el amargo sabor de la prepotencia en muchos aspectos, los desmanejos de la economía, las mentiras estadísticas, la superpoblación de los organismos del Estado, el manejo discrecional del presupuesto, la postergación de algunas provincias “no simpáticas” al poder central, los índices de corrupción, el exceso de “yoísmo” en las comunicaciones con el pueblo, la inseguridad que se pretende esconder, la inflación incontrolable que agota nuestras reservas, el brutal crecimiento del narcotráfico padre y señor del hampa enquistada, el escaso respeto por tantos miles de ancianos que después de haber dejado buena parte de sus vidas en el trabajo, están sometidos a necesidades cobrando como jubilación menos de lo que fija la línea de pobreza; el escaso criterio oficial para el manejo y la atención de prioridades … en fin, situación actual que solo beneficia a los especuladores y a los amigos del poder.
   Por eso cuando el asistencialismo se disfraza de solidaridad se inyecta en parte de la opinión pública -los beneficiarios- una sensación irreal de un bienestar que no es tal o no existe, pero son ellos -los gobernantes-  principales sostenedores de un sistema perverso que deriva lógicamente en fundamentalismo para la defensa de tantas ventajas a costa del sufrimiento ajeno.
   Este panorama lleva a pensar que ciertos procederes antipopulares no encierran el objeto “de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general…” que son postulados constitucionales.
   Tal propensión a convencernos que vivimos en el país de las
maravillas y que toda opinión en contrario no merece ser escuchada y menos tenida en cuenta, ha llevado a desarrollar mentes en la obcecación del discurso único e inapelable, lo que en buen romance es una grosera forma que asume la prepotencia que es el umbral de las tiranías.
   Apena entonces y no es nada grato advertir el profundo e impensado cambio observado en la sociedad argentina en estos últimos años, porque se pasó del debate a la intolerancia, se fracturó el sentido solidario, se dividieron familias y se disgregaron sólidas amistades.
   La soberbia y el capricho no son estilos aceptables para gobernar ni siquiera un club.
   Es una situación que debemos superar entre todos regresando a la concordia y al diálogo; a la exposición de ideas susceptibles de ser mejoradas pero sin descalificaciones apresuradas; al debate civilizado que derrote salvajismos, obstinaciones y atropellos; volver a los viejos tiempos de la convivencia entre adversarios y no la actualidad de considerar enemigo y traidor a todo aquel que ose pensar distinto.
   No necesitamos salvadores mesiánicos ni delirantes nostalgiosos que nos sumerjan sino gobernantes que nos respeten.
   No necesitamos próceres de cartón.
   Casi con desesperación necesitamos patriotas.
Gonio Ferrari

5 de agosto de 2015

Habiendo elecciones cercanas …

ARTIMAÑAS Y TRANSGRESIONES QUE
SON PARTE DE DISTINTAS CAMPAÑAS

   Si algo simpático y risueño hay que reconocer en los políticos, es cierta habilidad y un enorme componente de picardía si de provocar hechos impactantes para la opinión pública se trata, que no siempre sirven para la captación de votos sino que algunas veces horadan el piso de los enemigos o adversarios.
   Vamos entonces a los dos extremos, dejando de lado por ahora a la provincia, o sea que miremos hacia el municipio y en dirección a la Nación, De las PASO estamos a pocos días y de los comicios municipales a poco más de un mes.
   Aquí, un paro salvaje por lo reiterativo y exagerado se abatió una vez más sobre los trabajadores que menos tienen y están obligados a movilizarse en el servicio de ómnibus, para concurrir a sus tareas con puntualidad y así cobrar el beneficio del plus por presentismo.
   Pero no.
   Los afortunados choferes de la UTA sacaron de su galera de recursos baratos y gastados un dudoso motivo que los llevó a paralizar sus servicios, agrandados por los miles de rehenes que con demasiada frecuencia les aseguran dos factores que ellos adoran: más dinero y mayor impunidad.
   Lo del ataque armado al chofer parece que fue una disputa por poder dentro de la interna gremial, ya que los trabajadores en punta de línea es difícil que lleven efectivo, diluyendo así la motivación del asalto. Quedaba entonces la mínima diferencia salarial que no llega ni al 4 por ciento de lo que en promedio cobran mensualmente y era un aspecto que si bien le cabe responsabilidad a las empresas, bien podía negociarse sin perjudicar a los usuarios, verdaderos y sufridos sostenes de un sistema perverso.
   El Intendente Municipal y el ministro de Trabajo de la provincia son candidatos, cada uno a un cargo electivo y están en plena campaña así que cualquier acto que los tenga como protagonistas, les juega a favor para algunos y en contra para otros. Hay que ver quién o quienes se benefician con esta disputa.
   Una vez más la prepotencia está por encima de la razón, del buen criterio y del sentido solidario. Y como siempre cuando esto se arregle y los ofendidos usuarios insulten a quienes tanto los perjudicaron, se reiterarán los hipócritas y sindicales pedidos de disculpas y las mariconerías de sentirse agraviados, escupidos o ultrajados.
   Después de todo, las cesantías que se pudieran producir nada solucionarían y más aún, irritarían a una dirigencia gremial que también por su propia subsistencia vive ávida de mostrarse “pintada de guerra” frente a sus bases, ante sus patrones -a veces socios- y de cara al poder concedente.
   La amenaza ahora es de extender la medida si no se satisfacen sus caprichos, de los que ya estamos tan hartos como utilizados y humillados en carácter de rehenes permanentes que nunca resultamos indemnes y así lo siento como usuario.
   Y a nivel nacional con todo el reforzado cotillón precomicial la Sra. Presidenta reapareció de sus ausencias por prescripción médica, formulando anuncios en beneficio de la clase más postergada, ninguneada, ofendida, atropellada y denigrada por los últimos gobiernos: los jubilados que merecen todo el cariño y el respeto pero reciben (por su escaso poder de fuego y su imposibilidad de nuclearse masivamente para protestar) la afrenta permanente del olvido.
   Un olvido, una omisión o un acto de desmemoria institucional de la máxima autoridad del país, a cuatro días de elecciones primarias. Alguien tendría que haberle recordado un par de párrafos de una ley vigente desde 2009 que dice textualmente: “Queda prohibido durante los quince (15) días anteriores a la fecha fijada para la celebración de las primarias, abiertas simultáneas y obligatorias y la elección general, la realización de actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo y, en general, la realización de todo acto de gobierno que pueda promover la captación del sufragio a favor de cualquiera de los candidatos a cargos públicos electivos nacionales”.
   Con todas las irrespetuosidades que se cometen infringiendo alegremente la ley, no pretendamos entonces que la ciudadanía las observe y las acate, cuando el ejemplo viene dado vuelta desde arriba.
   Total, como muchos políticos lo sostienen, “en campaña todo vale”.
Gonio Ferrari

4 de agosto de 2015

Caso Lanata/Fernández/Lanatta ----

INFANTILISMO ARGUMENTAL O 
SILENCIAMIENTO DEL CARTERO
COMO ESTRATEGIA DEFENSIVA

   Es una verdad a voces y gritos que el condenado Lanatta nada tiene que perder estando sentenciado a perpetua y esa certeza puede haberle soltado la lengua, la imaginación y una irrefrenable sed, más que de revancha, de venganza frente a lo irreparable de su condición de preso al menos por 20 años más, lo que no es para desearle a nadie.
   Ahora para colmo y después que tomara estado público el polémico reportaje, confinado como castigo a un recinto sin agua, sin luz e incomunicado con el exterior del penal, lo que si es así, sería una ilegalidad.
   Es cierto que el manejo de los tiempos por parte de los productores del estigmatizado Canal 13 ha transcurrido para ellos almanaque en mano, por la ancha avenida que conduce a las elecciones en sus diversas instancias que nos llevarán a un futuro nacional de continuidad o de cambio.
   No es mentira y cualquiera lo sabe que lo denunciado por el cada vez más obeso periodista es solo una escaramuza de la batalla que lleva a la guerra cívica que varios millones de argentinos librarán en el estrecho escenario de miles de urnas de cartón, mes y medio antes de desempolvar la poco respetada Biblia, un libraco con santas intenciones y preceptos que se usa para asunciones y juramentos, éstos casi siempre vulnerados. Y hace años no atienden en la oficina de demandas donde pueden acudir Dios y la Patria.
   Por estas razones y seguramente sumadas a los valiosos intereses en juego tanto patrióticos como de los otros que prevalecen, tal es la sensualidad del poder, es para pensar que se avecinan tiempos de mayor turbulencia política, tomando en cuenta un detalle que vendría a repetir la conducta social que viéramos en el ’83 antes de la consagración de Raúl Alfonsín: esa especie de militancia vergonzante que escondía una intención de voto pero no se animaba a manifestarse por saberse minoría.
   La quema del cajón con el emblema radical por parte de “Exterminio” Iglesias en el cierre de la campaña del peronista Italo  Luder, para los memoriosos puede haber sido -seguramente lo dirá la historia- la gota que rebalsara el vaso e inclinara hacia quien fuera ganador, la balanza de los indecisos.
   Y ahora es como si desde los sectores que no simpatizan ni comulgan con el poder, estuvieran buscando alguien que queme un cajón.
   Y es probable que Lanata (y Lanatta) busquen entregarle un fósforo casi encendido al
superministro Aníbal Fernández persiguiendo idénticos objetivos y resultados de aquel no tan lejano 1983.
   Y como con el correr de las horas la bola de nieve afecta a las encuestas triunfalistas, parece que para aquellos cuyo origen está en la violencia ideológica, apelaron a la intimidación baleando el edificio donde vive Lanata en un claro mensaje mafioso que como trágico resultado -que no se dio- pudo llegar a ser el silencio del cartero, cuando la carta ya fue leída.
   Sorprende entonces y llama la atención que en defensa del lenguaraz matutino, algún funcionario empachado de inocencia o de ignorancia informática haya apelado a un recurso que con intenciones tramposas, es capaz de utilizar cualquier alumno que haya superado los palotes en el manejo de un ordenador y del correo electrónico donde es demasiado improbable dejar rastros lo que garantiza la seguridad del anonimato, lo mismo que baleando y apedreando una casa.
   Es tan burdo y “trucho” el inventado intercambio vía chat que lo transforma, más allá de un acto desesperado, en una expresión de irrespetuosidad hacia la inteligencia colectiva; en un agravio a los argentinos que todavía piensan libremente por encima de los autoritarismos y los manotones de ahogados. 
   El episodio de esta siesta en el barrio de Retiro puede que no sea tan grave como muchos piensan, pero su gravedad la aportaron los sectores desde donde partió la versión que se trataba de un auto atentado. 
   No han sido muchos los compañeros de ruta del Jefe de Gabinete que le hayan acercado expresiones solidarias avalando su declamada inocencia en el caso de la efedrina y sus consecuencias.
   Y desde lo más alto del poder, lo más elocuente ha sido el silencio.
   No es para sostener que Aníbal Fernández -quien ha sabido jurar 17 veces, supongo que por la Biblia- esté ahogándose.
   Para sus acérrimos defensores, es solo un inoportuno y pasajero ataque de tos.
Gonio Ferrari