17 de agosto de 2019

En el ingreso a la 8va. Década…

EL NIÑO QUE FUI, AHORA
REFUGIADO EN EL ALMA
    A ese vetusto y tan andado tren de la memoria se le ha ocurrido llevarme de paseo hasta las estaciones más lejanas, allí donde ya no están los andenes, las señales rojas ni las barreras para impedir el asalto a los rieles. Y arranco desde la vieja casona de San Lorenzo al 200 en Nueva Córdoba donde el vecino y pintor Antonio Seguí hacía unos dibujos que no comprendíamos, y menos que hoy se cotizarían a unos 25.000 euros cada uno. Habitábamos casi tribalmente una “casa chorizo” con dos patios y como diez piezas en dos niveles, sala enorme con piano, junto a un baldío a pocos metros de Chacabuco.
   La primera mudanza se hizo a la vuelta de allí, Ituzaingó al 600, vecino al patio de la iglesia de los Capuchinos, donde el compasivo cura párroco de entonces se entretenía volteando palomas de los campanarios con su rifle de aire comprimido. Allí una vez, mi Viejo el Coco siendo joven se subió a la torre más alta a donde se llegaba hasta la cruz por el lado de afuera. Lo tuvieron que bajar los bomberos. Es por eso que ciertas locuras, actitudes y orientaciones filosóficas suelen tener su componente genético.
   Nos acogió luego el Barrio Firpo, al que Catastro y el progreso rebautizaron como General Bustos, en el terroso Pasaje Italia de sólo una cuadra entre Augusto López, una avenida poblada y perfumada por naranjales amargos, y Saravia. El tranvía 7 pasaba por allí y por lo general los “motorman” se sacudían con las explosiones que provocábamos poniendo sobre las vías chapitas de gaseosas con clorato de potasio, azufre y carbón.  Vivía con mi Vieja -la Celia- y el Coco -quien duró hasta sus tempranos 42 años- junto con mis tres hermanos Jorge, Horacio y Gustavo. Con el Pelado Contreras, el Pichón Rotlhisberger, el Araña Galíndez, el Keko Gomez (su hermana era hermosa), el Negro Puerta y el Victor Leguizamón éramos potencialmente vándalos y casi en el acceso a la delincuencia infantil.
   De allí saltamos a la casita propia por el Plan Eva Perón (que en aquellos tiempos no eran “sueños compartidos”) en Bajo Palermo a donde llegué ya mozalbete quinceañero. Fui laburante a partir de entonces y nunca hasta el presente dejé de trabajar. Tenía responsabilidades y a los 18 años y unos meses comencé en La Voz del Interior primero comentando rugby -mi pasión- y luego corrector y por fin en la Redacción.
   Recorrí el mundo hacia todas las lejanías, gocé paisajes, hice amigos, admiré otras culturas, incursioné sin éxito por idiomas inentendibles, conocí gente tan distinta como maravillosa, supe pasar hambre, sufrí miedos,  angustias y peligros y lloré más de una vez por la sangre propia y mucho por la ajena.
   Amé, fui y me hace feliz ser amado.
   El niño ¿había quedado atrás?.
   Así y todo es complicado pretender llegar a ser íntegramente un adulto porque el niño que fuimos es la raíz; es la curiosidad y la travesura; el desenfado y la inconsciencia; la impunidad hasta el correctivo de la chancleta y la respetuosa precoz madurez que llega cuando nos empezamos a mirar con las vecinas, ponernos colorados y sufrir los jóvenes sofocones que ya muchachos, le llamábamos calentura.
   Pero el niño, aquel niño sigue en nosotros con su frescura de maceta; con la sospechosa inocencia y el recóndito deseo de no crecer porque es el camino a la vejez el fantasma que más nos tortura y espanta.
   Dejamos atrás las figuritas difíciles, el trompo caprichoso, las chinches y las bolitas, el barrilete de agosto y los carnavales con agua para sumergirnos en el agresivo mundo de la competencia por el mango, la responsabilidad de una familia y esa intención no siempre alcanzada de vernos reflejados en los hijos y pretenciosamente más tarde en los nietos, como si la historia se tuviera que repetir a través del papel carbónico de la memoria, olvidando que ellos también merecen ser niños salvajemente libres como nosotros lo fuimos.
   ¡Bahh! No es para decir que fuimos, porque en algún rincón del alma tenemos encriptada para siempre esa niñez de juegos, de diabluras, de miraditas furtivas, de coladas en el cine, del amor por la maestra, del sueño de caramelos, de rodillas peladas y orejas sucias.
   “Un niño es un amor que se ha hecho cosa visible”, sostenía Novalis y tengo la certeza que lo dijo siendo niño cincuentón.
   Porque cuando tenemos mucho, mucho más pasado que futuro reconocemos con el alma, la bronca y las lágrimas, habernos visto obligados a crecer  para llegar a la madura y sesuda convicción que la niñez es la idealización de la vida.
   Como para jamás dejar de ser niño, pese a los 80 que cargo y atesoro desde hoy.
Gonio Ferrari


11 de agosto de 2019

S.L.B.: SENSACIONES, CONTRASENTIDOS Y SORDERAS EN LA MEGACAUSA DEL REGISTRO DE LA PROPIEDAD Y COMO REFLEXIÓN, ALGUNOS ANHELOS Y URGENCIAS ACERCA DEL PAÍS QUE NOS MERECEMOS LOS ARGENTINOS. SUPERADA LA HORA LÍMITE DE LA VEDA, UN "POR QUÉ VOTO" Y OTROS COMENTARIOS DE LA ACTUALIDAD -EN SU MOMENTO- CON LAS PRIMERAS CIFRAS DEL ESCRUTINIO.



Con las primeras cifras…
PASÓ LA VEDA Y ENTRARON A
JUGAR LAS ESPECULACIONES

   Sería una alocada imprudencia especular seriamente en base a números sin consolidar, aunque exista en la puja presidencial una tendencia de supremacía de la fórmula F&F por encima del oficialismo macrista, como tampoco servirían de prematuro consuelo algunas declaraciones de dirigentes que han calificado a estas PASO a nivel de “entrenamiento”.
   Pecaría asimismo de contrasentido aventurar que para octubre con toda certeza los votos de Lavagna por su propio peso irían a parar a la reelección de MM, porque frente a un electorado tan voluble como el argentino es complicado cualquier juego de pronósticos.
   Lo atinado en este caso es ser respetuosos de la lectura técnica que puedan hacer los analistas con los resultados finales, evaluando el comportamiento de los votantes distrito por distrito y sería más que insostenible suponer que Macri podría vencer porque en Córdoba tuvo mayoría, sin conocerse todavía las cifras de otros importantes centros de votación, como lo son Capital Federal y provincia de Buenos Aires, más lo que ocurra en Santa Fé y en Mendoza más el resto del país.
   Es preciso asimismo analizar la fortaleza o debilidad de las alianzas en el escenario de polarización que nos toca vivir, al abrirse ahora la etapa de las negociaciones, los nuevos acuerdos y los alejamientos, por tan dinámicas que son las relaciones políticas y las coincidencias ideológicas aparte de la comunión de objetivos.
   Un detalle que no es menor será la reacción de los mercados tanto interno como externo, que serán los que marquen niveles de aceptación o de rechazo de quienes realmente manejan la economía del país; es el termómetro que estimula o derrumba inversiones y niveles de confianza.
   La paciencia no es una virtud ni un elemento que distinga a los argentinos, razón por la cual habrá que entender y asumir que sabiendo esperar es como se dilucidarán todas las dudas, aunque esa misma paciencia desbordada por el exitismo, lleve a pensar que octubre casi no tendría importancia.
   Hay más de dos meses para fortalecer campañas, adoptar  medidas en beneficio de la gente y emprolijar muchos aspectos de las gestiones, tanto del oficialismo como de las administraciones provinciales y municipales que no comulguen con sus postulados.
   En resumen, es para tomar en cuenta algunas sentencias por encima de aquella que sostiene que los cementerios están llenos de apurados porque otra de ellas, menos macabra es de Kant: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte”.
   Desde el punto de vista personal me quedo con Balzac: “Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo”.
Gonio Ferrari
   
Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en la edición reducida de “Síganme los buenos” del 11/08/19 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de                                                     Radio Universidad de Córdoba.

Megacausa del Registro de la Propiedad
SENSACIONES, CONTRASENTIDOS Y SORDERAS

   Realmente es una curiosa sensación, porque ensordece el  pesado silencio que existe y es casi palpable, para responder a cualquier reclamo  por la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. 
   Cuando se afinan los sentidos es que se perciben las mudas voces que continúan gritando irregularidades. Con los recursos de la lengua se puede definir la encarcelada libertad y la liberada condena utilizadas como irregular norma.  
   O también reconocer a  los inocentes culpables y a  los culpables inocentes, mezclados todos bajo la oscura luz de la descabellada razón.  Además,  escuchar  a los muertos vivos en sus denuncias  y a los  vivos  inertes en sus condenas.  
   Se pueden identificar claras antítesis como esa independencia bastante dependiente,  la imparcialidad demasiado parcial, la objetividad ampliamente subjetiva y  los finales continuamente inacabados.  
   Pero lo más grave es que tanta palabra no es novela,  ni cuento,  ni poesía, sino  pura y cruda realidad.
   Más exactamente, terrorífica realidad, que se constituye en  injusta justicia,  como  acostumbran  definirla quienes continúan  los reclamos.  


Un buen momento para reflexionar
ALGUNOS ANHELOS Y URGENCIAS ACERCA DEL
PAÍS  QUE  NOS MERECEMOS  LOS  ARGENTINOS

   Quiero un país, el país que soñaron sus grandes hombres y mujeres ahora bronce, modelos o ejemplos que muchos se esmeraron en desconocer.
   Quiero un país de convivencia y no de odios ni rencores.
   Quiero un país donde se recupere y se respete a quien piensa distinto porque no quiero una Argentina de rebaño sino una Patria donde la Democracia sea una práctica y no tan sólo una declamación.
   Quiero una Argentina federal en la que cada provincia sea un puerto y la Capital Federal no siga siendo el único lugar donde atiende Dios.
   Quiero en mi país una Iglesia que prioritariamente cumpla con su apostolado, que tenga su enfoque político pero sin prestarse a ser parte de ningún partidismo y menos invocando a Cristo.
   Anhelo que en mi Argentina los jubilados no sean una carga para el Estado, sino que el Estado dignifique a esa clase pasiva tan maltratada y postergada, víctima frecuente y pretendidamente oculta del saqueo a sus aportes que se destinan a objetivos demagógicos. Es una ofensa hacia quienes confiaron sus dineros a ese Estado amnésico durante buena parte de su vida, para después recibir sólo indiferencia y marginación.
   Quiero instituciones sanas y respetables gremios que defiendan y amparen a sus bases, y que los trabajadores dejen de endiosar a dirigentes ávidos de poder y de riquezas, que estén obligados a presentar declaración de bienes al asumir y demostrar y justificar la evolución de su patrimonio al dejar la conducción sindical.
   Quiero a mi país del diálogo y del disenso sin caprichos, presiones ni rehenes.
   Para mi país quiero una Justicia realmente independiente del poder político, sin ataduras partidistas y sin la vigencia de padrinazgos nocivos, e irritantes privilegios que le quiten o condicionen su obligado equilibrio y le hagan recuperar su imagen de impoluta que nunca debió estar en duda.
   Quiero un comercio y un empresariado honesto, sin mañas ni evasiones.
   Aspiro a un campo laborioso y sacrificado como siempre, que viva más pendiente de ser parte de la sociedad, que mire al mundo que reclama sus productos y no viva prisionero de los vaivenes del dólar.
   Aspiro a la recuperación de la educación integral, estatal o privada que se ocupe más de los alumnos y de su formación para el futuro, que de los sueldos que merecen los docentes históricamente postergados.
   Quiero fuerzas de seguridad cuyos integrantes desde el más encumbrado hasta el último efectivo puedan mostrar un curriculum impecable y no un prontuario enjuagado.
   Quiero fuerzas armadas profesionales, modernamente equipadas y sin participar en actividades que no sean las suyas, para que entre otras situaciones las fronteras terrestres, marítimas, fluviales y aéreas dejen de ser un consentido colador, corredores abiertos a la entrada y salida del narcotráfico, del contrabando y de corrientes de fundamentalistas de pensamiento.
   Sueño con que los científicos y técnicos formados en el país sean respetados, estimulados y protegidos en sus actividades, para asegurarnos que la alternativa de emigrar sea sólo un mal recuerdo o una superada opción ante tantos ejemplos en tal sentido.
   Quiero que la salud pública reciba del Estado todo el apoyo que necesita para reconciliarse con los requerimientos de la sociedad y terminar con el inhumano reinado de los angurrientos laboratorios multinacionales y su costumbre de necesitar cada día más enfermos.
   Quiero que volvamos a tener deportistas de nivel que nos representen en el mundo y no figuras de ahora o del pasado que más se destacan por los sainetes de su vida privada que por sus logros deportivos.
   Y me encantaría que el Estado apoyara más al deporte amateur sacrificado y comprometido, que sosteniendo a empresas que se llaman grandes clubes y hacen su negocio tanto con sus espectáculos y competencias, como con la compra y venta de gente a través de cuyas operaciones, sobre todo con el exterior, se perpetran tantos episodios de evasión.
   Que así como un delirante pidió una CONADEP para periodistas, desde el periodismo decente propiciemos rinoscopia para los actores.
   Quiero, en definitiva, un país del reencuentro donde la razón, la tolerancia y el respeto sean más fuertes que la impunidad.
   Me duele aunque no me sorprende la actitud de liberar a Milani y de meterle juicio a un periodista por investigar.
   Y que a la Democracia que supimos conseguir a precio de sangre, de luto y de dolor la consolidemos entre todos.
   Vale repetir entonces lo que clamé desde el comienzo: quiero un país de convivencia y no de odios, grietas ni rencores.
   Si a esto no lo entendemos, el fracaso y la desintegración están llamando a nuestra puerta…

Respetando la veda
PALABRAS PARA EL CIERRE
DE ESTA REDUCIDA EDICIÓN

   En la despedida hasta el próximo domingo, quiero hacerlo con una cita de Nizar Qabban que encontré en el muro de la querida amiga y colega Cristina Castello, quien durante un tiempo trabajó en Córdoba, luego de radicó en Francia y poco tiempo atrás volvió a brillar en Buenos Aires:“Busco a los hombres del fin del tiempo y no veo en la noche salvo a los miedosos cuyas almas sólo temen el poder de las ratas.
   Nos hemos acostumbrado a nuestra ofensa.
   ¿Qué queda del hombre
cuando se acostumbra a la insignificancia?”


¿Por qué voto? Lo confieso…
EL HECHO DE VOTAR NO ES TAN
SÓLO  UNA  OBLIGACIÓN  CÍVICA
 
   Para muchos, el día esperado.
   Para no pocos, un día cualquiera que ofrece la certeza de un buen asado, el reencuentro con los afectos y la espera de la noche, por mera curiosidad de conocer los resultados.
   Para otros, que no son pocos, el día de elecciones les importa tanto como ir al proctólogo, pagar viejas cuentas, visitar a la suegra, lavar el auto o limpiar la casa como tiempo atrás no lo hacía.
   El voto es obligatorio.
   No cumplir con este deber cívico constituye una transgresión que la ley castiga con multa y tiempo atrás, los que no votaban se encontraban con problemas a la hora de realizar trámites administrativos, bancarios o viajes al exterior.
   Eso ya pasó.
   En este país con alto grado de impunidad generalizado, ese tipo de castigo ya no existe.
   Sin embargo se hace necesario votar, aunque sea tapándose la nariz, porque entre otras cosas es una obligación que después nos da derecho al pataleo.
   Para cambiar las cosas, para aplaudir lo hecho, para repudiar las omisiones y los errores, es necesario participar desde adentro del sistema y no marginarse, pensando equivocadamente que negarse a votar es un acto de rebeldía.
   Y a la hora de hacerlo, se impone el uso racional de la memoria más que de las emociones, la rutina o la disciplina partidaria.
   Confieso ser un soldado implacable de esa memoria, a  la que debemos apelar en homenaje y salvaguarda de  nuestra propia dignidad y quiero aprovechar este acto que me otorga la democracia para ser parte del timón del destino y no la consecuencia lamentable de haber sido indiferente.
   Votar es ejercer el mágico derecho de cuestionar y de hacerles saber a los políticos que soy una persona; que soy un ciudadano libre y no un rehén de sus caprichos y devaneos, sean los “mandamases” del color que fueren.
   A través del voto anhelo que los políticos me reconozcan como partícipe de esto tan maravilloso que es la Democracia, esa misma democracia que es negocio para algunos que la toman como inversión.
   Voto para elegir con la honestidad de mis ideas y castigar con el rigor de mis frustraciones.
   Voto para que me respeten y me escuchen, exigir que atiendan mis problemas y no que me cierren las puertas una vez que se instalen en sus despachos.  
   A la hora de votar YO quiero ser YO y no lo que algunos dirigentes pretenden que sea: un autómata seducido por la publicidad, el bolsón o la promesa disfrazada de mentira.
   Voto por convicción, no sólo por obligación cívica.
   Y no perdono.
    Resumiendo, votar es lo mismo que desnudarse en un cuarto al que califican como oscuro, que está rodeado de reflectores tan potentes como el deber cívico, la conciencia y la memoria.
Gonio Ferrari



7 de agosto de 2019

Agosto eólico

VENTOSO HIMNO AL BARRILETE
   No es lo mismo, pero así como esperábamos Nochebuena, Navidad, el año nuevo y los carnavales, las ansias por apresurar la llegada de agosto solía ser superior en cuanto a nuestras expectativas: el agosto de los vientos, mes eólico que nos remontaba a las alturas pendiendo de la debilidad de un hilo, la fragilidad del papel, la elasticidad de las cañas y los inútiles trapos de la cola.
   Era el mes en que mágicamente pasábamos a ser hijos del viento y hermanos del engrudo; cómplices de las ráfagas y enemigos de los cables barrileticidas porque renacía en nosotros ese oculto artesano que dormía once meses y se despertaba cada año en agosto, cuando volaban los flequillos y los pelados se agarraban la frente no sé para qué.
   Buscábamos cañas y todo lo necesario incluyendo los trapos para la cola, a veces yapada con hilachas de ropas o con algunas tiras de escondidas prendas íntimas, porque los hacíamos nosotros y el placer era fabricar nuestros propios sueños de volar sin alas propias.
   La aérea sinfonía de mediomundos, estrellas, papagayos o cuadrados invadía de colores las alturas cuando la pericia se demostraba en el “tinquéo” del hilo, en los cabeceos de la pandorga, tratando de esquivar los ramazos y en la velocidad de los “mensajes” que enviábamos en papelitos aleteando por el cordel hasta los tiradores, mientras los bramadores hacían escuchar su ondulante grito autoritario.
   Allá arriba la distancia nos igualaba a los barriletes de papel de seda con los modestos modelos que lucían páginas de La Voz del Interior, de Los Principios o del Córdoba. Y estaban los otros más impersonales con papel de estrasa, ese que usaban en el almacén para envolver.
   Y solían quedarse bien arriba deleitándonos casi inmóviles o balanceándose en todas direcciones para nuestra delicia que casi nos embalsamaba los ojos con aquel paisaje.
   Esa era la fascinación, nuestra inocente hipnosis de emborracharnos precozmente de ilusiones en cada agosto, mes mágico en el que envidiábamos a los pájaros.
   Siendo mocoso, el barrilete me hacía sentir que era dueño de un pedacito de cielo y que podía caminar entre las nubes.

Gonio Ferrari

4 de agosto de 2019

S.L.B.: LAS ENCUESTAS, ESPECIE DE PRONÓSTICOS RELATIVOS Y A VECES INTERESADOS - CONVERSAMOS CON YORDAN, JOVEN VENEZOLANO QUE OPTÓ POR DEJAR SU PAÍS – LA TRANSICIÓN MUNICIPAL: QUE SEA SIN DETENER EL PLAN DE OBRAS - LA MEGACAUSA Y LAS DURAS DECLARACIONES DE UN PRESO "VETERANO" - DIRIGENTES SINDICALES CON VOCACIÓN POR ETERNIZARSE - ALGUNOS VEGANOS Y LA INVASIÓN A LA RURAL - EL TRANSPORTE URBANO DE CÓRDOBA, SISTEMA FRACASADO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” -edición n° 580 del 4/8/19- difundido por dos de las emisoras dependientes de Radio Universidad de Córdoba.

Vigencia de las encuestas
EN REALIDAD, UNA ESPECIE DE PRONÓSTICOS
RELATIVOS  Y  MUCHAS  VECES  INTERESADOS
   Ya se venció el término que establece la ley electoral para la divulgación de encuestas, pero de todas maneras y sin violar esa disposición legal no hablaremos de los números manejados o no, pero sí del valor relativo que tienen esos mecanismos que les llaman de consulta a la sociedad.
   Primero que nada, se me ocurre pensar a título personal que el fracaso de muchas de esas encuestas en los últimos actos eleccionarios celebrados en el país, afirman la sospecha que cada una representa a cualquiera de los sectores en pugna, que se cotizan en cifras millonarias y que a la postre todos caen en la certeza absoluta que la mejor encuesta es la del lunes siguiente a cada comicio.
   Es lógico para mucha gente pensar que si alguien encarga una encuesta, lo hace para sentir la satisfacción de saberse ganador de antemano y así ha ocurrido alguna vez que al traje de asumir lo debieron guardar celosamente o lo hicieron desaparecer para no sufrir burlas de sus relaciones o de extraños.
   Ese vendría a ser el primer escalón en el ascenso hacia las dudas que se plantean, suposición agravada en la cuestión económica, porque nadie paga para que le digan que saldrá segundo, tercero o que en definitiva, que no será el ganador.
   Así hemos visto caer estrepitosamente muchos niveles de añeja seriedad porque una cuestión es errarle por unas décimas y pasa a ser papelón cuando la distancia de los pronósticos basados en esas encuestas quedan ostensiblemente desvirtuados por la realidad.
   Me comentaba un político días atrás, que en Argentina el tema de las encuestas se había transformado en un compendio de Quini 6, Loto, Brinco y alguna otra raspadita porque se consigna en cada una de ellas una elevada participación de consultados que no es real y además peca de parcializada por su escaso volumen, muy poco representativo y dudosamente consultado.
   El otro costado de las encuestas es sin dudas su nivel de inducción en el electorado indeciso o en aquellos sufragantes que alientan ese viejo anhelo de haber sido parte de un triunfo, aunque lo hayan empujado a votar sin tomar en cuenta sus íntimas convicciones ideológicas o sus simpatías por una corriente de pensamiento.
   En suma, lo de las encuestas suele tomar costados de seriedad cuando después de cada elección, se hacen las comparaciones entre los pronósticos y los resultados finales, gesto que en realidad no se ha destacado por su práctica real al menos en los últimos tiempos.
   La cuestión es tener memoria por una parte y por la otra, la paciencia de atesorar todos los pronósticos de los encuestadores y con los números finales en la mano, poder calificar la seriedad de cada uno.
   Porque en definitiva, no sería alocado acudir a las brujas o a los adivinos, porque cualquiera de ellos y sumándole a algunos encuestadores que hacen su negocio, no dejan de ser vendedores de humo.
   Queda todavía una semana para que sepamos quiénes son serios, quienes jugaron para uno u otro sector o quienes, una vez más, demostrarán que a la condición de chanta no se la podrán sacar de encima.



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¿El hambre es instrumento político?
SITUACIÓN REAL EN EL TESTIMONIO DIRECTO
DE UN VENEZOLANO QUE  VINO A RADICARSE
 
   Dejando de lado cualquier especulación de las muchas que rodean a la situación de Venezuela, el hecho concreto es su estado de crisis por la trascendencia que ha tomado no tan solo por versiones de la prensa de aquel país, selectivamente silenciada, sino por la arrolladora vigencia de dos elementos: las redes sociales y su expansión instantánea, y los testimonios de quienes consiguieron dejar atrás su tierra para formar parte de una numerosísima legión de desarraigados.
Si existe para la vida del ser humano algo peor que la pérdida de la libertad u otras calamidades, eso del desarraigo; de sacrificar sus raíces para emigrar a veces sin rumbos ni esperanzas, debe ser uno de los más terribles castigos del Destino.
   En la extensa conversación se abordaron temas delicados como la falta de medicamentos especialmente oncológicos y Yordan -tal el nombre de nuestro visitante- se explayó hasta comentar que su esposa, precisamente, había suido una de las víctimas fatales de esas carencias.
   Aludió a las expresiones vertidas recientemente por la Sra. Cristina Fernández de Kirchner, al sostener que en materia de comida, Argentina estaba en la misma situación que en la Venezuela de la actualidad, considerando que tales conceptos habían configurado una imprudencia.
   Otro de los temas puestos a consideración fueron la existencia de paramilitares, la insignificancia de los sueldos, las penurias para conseguir, aún teniendo dinero, elementos básicos para la cotidiana subsistencia.
   Ingeniero en sistemas y una especialización en informática le permitieron venir a nuestro país dejando en Venezuela su departamento, un automóvil, motocicleta, otros bienes y muchos afectos familiares, mostrándose feliz y agradecido de haberse radicado aquí, entre nosotros, con la esperanza de poder nacionalizarse. Padre de dos varones de 9 y 11 años confía en que habrá de adaptarse rápidamente a nuestro estilo de vida y ya se encuentra trabajando en una importante industria cordobesa donde recibe una correcta paga por sus servicios.
   El audio de la conversación con Yordan se puede encontrar en la columna derecha de este blog, parte superior, en la sección correspondiente.


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Transición en la Municipalidad
LO IMPORTANTE ES QUE SEA RESPETUOSA Y
NO SE DETENGAN LAS OBRAS EN EJECUCIÓN
   Por el momento no se escuchan quejas serias en cuanto al desarrollo de la transición en la Municipalidad de Córdoba entre el saliente Lord Layor, el joven Ramón Javier Mestre y quien triunfara en las últimas elecciones para el cargo, el sanfrancisqueño Martín Llaryora.
   Algunas leves morriñas ocasionó el conocer que en estos últimos tramos Mestre se ocupó de suscribir numerosos nombramientos, asignación de horas extras y otros beneficios se supone que a empleados de su extrema confianza, pero el chisporroteo no pasó por el momento a mayores y rogamos que se disipe hasta que cabalmente se conozca y se revele la trascendencia o no de esa acción postrera, si es que se albergan dudasen cuanto a su legitimidad.
   Pero lo importante para la sociedad cordobesa, más que las peleítas por los nombramientos, es que no se paralicen las obras y que se reactiven aquellos emprendimientos que por una u otra razón sufrieron postergaciones o simplemente se los dejó de lado.
   Es cierto que mucho se hizo en obras que no se ven, no generan aplausos pero que eran imprescindibles como los desagues y el sistema cloacal, la pavimentación de calles, el cuidado de plazas y paseos, la reposición de luminarias, el agudo problema de la recolección de basura y la limpieza de calles, pero en esos aspectos es mucho aún lo que resta por encarar porque algunos sistemas ya colapsaron al igual que las redes de agua potable, atendidas por Aguas Cordobesas, que vienen reventando con alarmante frecuencia.
   La transición final del 10 de diciembre ya demasiado próximo debiera ser el traspaso de la enorme responsabilidad de atender los males de esta ciudad asombrosa, terminar con el caos urbano, mejorar alguna vez el lamentable servicio de transporte público, no permitir que falten materiales en los hospitales y dispensarios, ordenar la peatonal tan invadida y seguir mejorando la traza urbana tan castigada por el crecimiento alocado de la ciudad.
   En consecuencia, si tanto el que se va como el que viene quieren a Córdoba, en la madurez cívica y en el respeto por sus pobladores debieran asumir el compromiso de concretar una transición que no sea traumática, sino un merecido beneficio para quienes habitamos esta Córdoba maravillosa.

Megacausa del Registro de la Propiedad
PASAN LOS AÑOS Y ¿ES POSIBLE QUE
SE ABRA UN PROCESO  DE  REVISIÓN?
Repetidamente nos venimos ocupando en este espacio de las irregularidades denunciadas en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba,  en especial,  del  abuso sistemático de la prisión preventiva, que se consagró como regla para los imputados, que en forma habitual  primero cumplieron la pena y después fueron juzgados.  
Autoridades en la materia ya han dicho que semejante situación expone gravemente al detenido,  no sólo por la violación de su garantía y carácter de inocente, sino también por la presión que se impone sobre el Tribunal para declararlo culpable, debido a la pena  que ya cumplió.  
Sería como si un cirujano primero lo operara y después le hiciera el diagnóstico.  El domingo pasado conversamos con Daniel Cerdá,  pionero en juicios,  ya que comentó que  le realizaron 26 por los mismos hechos, en los que habría  acumulado una pena de 58 años, que por acuerdo, y seguramente por sentido razonable, se llevó a 16.  
Sin meternos en las idoneidades judiciales, pero teniendo en cuenta la economía procesal tan necesaria, resulta lógico pensar que podría haberse realizado un solo juicio,  en el que posiblemente se hubiera arribado a idénticas conclusiones.  
Quisiera destacar algunos dichos que ameritan reflexión:  Cerdá mencionó que un imputado falleció escaso tiempo después de ser detenido porque habría sido envenenado,  dijo que hay cosas que no se saben en profundidad y que el Poder Ejecutivo habría estado a cargo de la organización de la causa.  
Tales afirmaciones,  de comprobarse,  enturbian  tanto el panorama que  podrían invalidar  el proceso.  Sin dudas que se debe investigar,  y tal vez  reorientar la brújula judicial.
    Se me ocurre que estamos a tiempo de sostener que pese a todo, la Justicia existe aún sin la dependencia del poder.

Dirigencia sindical argentina
COINCIDENTE VOCACIÓN  DE  ETERNIZARSE
Y ASPIRACIONES DE BIENES Y DE RIQUEZAS
   En honor a la verdad, no me consta que en otras latitudes exista como aquí entre los argentinos, esa creciente modalidad advertida en la dirigencia sindical, de buscar eternizarse en el poder, utilizar su cargo gremial para acceder a cargos partidarios electivos e ir acumulando, aunque no en todos los casos, fortunas enormes que pasan a ser groseras por sus características y que configuran una afrenta para la comunidad decente y honesta.
   Si bien hay que recordar -y reconocer- que el movimiento obrero de nuestro país pasó a ser la columna vertebral del peronismo virtualmente desde mediados de la década del 40, fue el resultado lógico y ansiado de todo lo que realizó Juan Domingo Perón en beneficio de la por entonces postergada, explotada y sojuzgada clase trabajadora, cuando uno de los postulados era combatir al capital, y ahora pasaron a ser parte de ese sector.
   Lo que molesta e indigna a la sociedad, es la angurria en la que incurrieron algunos encumbrados gremialistas que enrolados dentro de una determinada corriente ideológica, dejaron de lado aquello de servir a sus bases para encaramarse en cargos públicos, incorporarse a legislaturas y empeñarse en atesorar riquezas muy difíciles de justificar si en realidad existieran controles que permitieran hacerlo.
   No me pidan nombres porque los conocemos a todos con pelos y señales, aunque se encaprichen en sostener que los bienes no son tantos, que sus inversiones en el extranjero son chismes del periodismo opositor y que los coches de alta gama en los que se desplazan son prestados o los ganaron en una rifa.
   Ofende a la inteligencia colectiva conocer que no tan solo son adictos a los coches de grandes marcas, sino que al quedarles chicas esas obscenas exhibiciones de poder, algunos se agrandaron comprando embarcaciones, aviones y hasta helicópteros para poder desplazarse a sus anchas y sin padecer las penurias del tránsito congestionado, a veces, por sus mismos seguidores que reclaman apoyo a sus demandas.
   Ni hablar de las residencias en las que viven, en los viajes de placer que realizan por lo general acompañados, de su poderío que trasladan a la actividad deportiva dirigencial y otros destinos que les dan a enormes y ofensivas sumas de dinero.
   Si al más humilde de los ediles en cualquier pueblito de nuestra geografía se le exige una declaración de bienes al ingresar al puesto público y con la debida actualización al momento de retirarse, es irritante que la dirigencia sindical cuente con la impunidad de esconder todo lo que tiene.
   Y si estuviera en vigencia esa obligación, que la verdad no me actualicé en ese aspecto, es llamativo que si se practica, la ciudadanía no la conozca en detalle.
   Por respeto a la gente y en cumplimiento de aquello que se pregona en cuanto a la igualdad de todos ante la ley, es de esperar que el próximo gobierno, sea de la vertiente que fuere, le regale a la ciudadanía esa costumbre de obligar a la dirigencia sindical a revelar sus bienes.
   Tanto los que muestran, como los que ocultan y de paso justificar hasta el último peso que ingrese a sus bolsillos. Ese sería el mejor homenaje que el gobierno le pudiera hacer a la ciudadanía.
   Y también, a esa dirigencia austera y decente que supo honrar sus cargos con sacrificio y compromiso, desinteresadamente y pensando hacia las bases más que hacia las alturas sensuales, tentadoras y encandilantes del poder.
   
Se hicieron ver en la Rural
ALGUNOS VEGANOS Y SU INTENCIÓN DE
IMPONER UN CURIOSO  ESTILO  DE  VIDA
   La verdad y a título personal, pensar que alguien pueda creerse con derecho -más allá de mi médico de cabecera- de obligarme a comer lo que le aconseja su militancia en tal sentido, me haría pensar más allá del autoritarismo que supone una actitud de tal naturaleza y ejecución, un ataque alocado a mi libertad de discernir.
   Por eso me desorienta la reacción de ese movimiento no sé si orientado desde algún sector político, frente a la inminencia de elecciones o por otras motivaciones, que asaltó la pista de la Sociedad Rural en un “acting” de la corriente vegana que repudia la matanza de animales y alienta el consumo de otros alimentos tales como verduras, hortalizas y no sé que otras menudencias.
   Se zamparon a la pista portando carteles y los gauchos no tardaron en reaccionar en legítima defensa, porque es su casa y son respetuosos de las ancestrales costumbres, a menos que se predique cortarles un bife de nalga a los terneros, sin la obligación de sacrificarlos o amputarles las alas a los pollos dejándolos vivos.
   Posiblemente algo de razón les asista cuando luchan por cesar con el maltrato a los caballos en las domas o en festivales de monta; en el estado a veces deplorable que padecen en los zoológicos o en los casos de circos que ilegalmente hacen trabajar a cierto tipo de animales.
   Hay carreros que por ignorancia o porque se les ocurre nada más, se ensañan con pobres y debilitados jamelgos, sin importarles que son los que les posibilitan hacer algunos pesos para subsistir y sin embargo no los alimentan y así sucumben en medio de su desnutrición y en plena calle.
   Tampoco se advierte que se quejen por las peleas de perros o por las riñas de gallos y tantas otras maneras que existen de maltratar a cualquier bestia.
   No la sacaron barata en su incursión por la Rural y eso de pretender imponer ideologías en el ámbito que fuere, no fue aceptado por la enorme mayoría de la opinión pública por la actitud prepotente, premeditada y dirigida vaya uno a saber con qué propósitos extraños, por ese tufillo a la cercanía de las elecciones, con tal de hacer quilombo porque sí.
   Sirva entonces la ocasión para un desagravio a la hermosura chispeante de una parrilla colmada de costillas, vacío, chorizos de puro chancho, morcillas con cebolla de verdeo y nueces, muslos de pollo, mollejitas crocantes y una jugosa tira de entraña.
   Nuestras tradiciones no merecían la afrenta de unos desubicados que pretenden que todos vivamos contentos comiendo yuyos.
   Porque los yuyos, entre nosotros sea dicho, sirven sólo para esconderse…
  
Transporte urbano
CON LA BRÚJULA DESORIENTADA, SIGUE LA
DECADENCIA  DE  UN  SISTEMA FRACASADO
   Es penoso advertir que otra vez las expectativas de una sufrida población, le llamemos “bondidependiente”, han sido superadas por la histórica angurria de las empresas que tienen a su cargo eso que le llaman “servicio” del transporte urbano, una actividad tan onerosa para los usuarios, como decadente en su calidad.
   Se aplicó el aumento que pedían, centavo más o centavo menos y las cosas en lugar de mejorar o de superarse los incumplimientos ya acostumbrados, empeoraron en la mayoría de los corredores justo ahora en el invierno, cuando no resulta cómodo ni saludable un plantón de más de media hora en cualquier parada.
   Porque los señores de la FETAP manejan las frecuencias a su antojo y conveniencia, amparadas por la ausencia de controles por parte del poder concedente que es la Municipalidad.
   Ya se. No me lo digan. El tema es de los subsidios y en ese terreno ¿qué culpa tiene el ciudadano de a pié de la pelea que por esos mangos tienen la Muni, el gobierno de Juan y lo que estaría debiendo Mauricio?
   Pero ocurre lo de siempre, que el hilo se corta en lo más delgado que es el vapuleado, ofendido y maltratado pasajero que paga el boleto más caro del país para un servicio que dejó de ser lastimoso para transformarse en lesivo y motivante de enfermedades y otros trastornos.
   Es para rogar, en bien de los cordobeses que como usuarios seguimos siendo rehenes de la angurria por momentos de la FETAP y  luego consecuente e indirectamente de la dirigencia de la UTA, que una vez más el reclamo es por esa maldita carencia de sensibilidad social, y más en tiempos de crisis.
   Si los señores empresarios siguen diciendo que pierden plata, hay que refregarles en la mente que es de tontos permitir que eso ocurra, cuando lo que se impone es que cambien de rubro y que a sus ganancias las inviertan en otra actividad que consideren más rentable.
   Pero aquí, en Córdoba, la paciencia de la gente ya se agotó y después no vengan a mariconear con que los rechazan.
   Porque ampliamente merecido lo tienen.