11 de julio de 2016

Hurgando en el archivo ---------------

CURIOSA AFINIDAD ENTRE
DIPLOMACIA E HIPOCRESÍA

   No han sido pocas las voces que en distintos tonos se alzaron cuando se conoció la presencia de los reyes de España en los actos centrales por el Bicentenario que tuvieron lugar en Tucumán, con repercusiones lógicas a lo largo y a lo ancho del país con proyección internacional.
   La más curiosa de las reacciones provino de los sectores más comprometidos del kirchnerismo que censuraban la determinación presidencial de invitar precisamente a los personeros de aquellos “colonizadores” que nos sojuzgaron, restándoles el derecho a participar de una fiesta cívica en la que se festejaban dos siglos de haber roto la antigua dependencia del reino de España.
   Es corta la memoria si como por arte de magia o encanto nos olvidamos de los negociados con Repsol-YPF, su posterior renacionalización y otros detalles afirmados en la historia reciente cuando el justicialismo -otra de sus vertientes- operó con la convicción de estar haciendo un beneficioso negocio para los argentinos.
   Dejando de lado esos detalles ya viejos por el vértigo de los tiempos, bueno sería memorar que en los primeros días de noviembre del 2003 el entonces presidente Néstor Kirchner y su esposa fueron anfitriones de quienes por entonces reinaban en España, don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía.
   Los pasearon por sus terrenos de El Calafate -que según dicen, por esos días eran predios fiscales- y después fueron agasajados con una comilona en el porteño Palacio San Martín donde las damas intercambiaron regalos y como al descuido y de paso sus esposos trataron el tema de las tarifas y el incondicional apoyo español a la Argentina.
   Pero no hay caso: los archivos a veces representan la mejor vacuna contra los olvidos, porque hurgando y hurgando, aparece una nota del diario “El País” de Madrid, cronicando el anuncio de la Sra. Cristina allá por el 2012 cuando retomaba la mayoría accionaria de Y.P.F. expropiándola a los españoles.
   Vale la pena -y en homenaje a la memoria-  transcribir uno de los párrafos de ese comentario: “La presidenta dijo que echaba en falta a su marido, Néstor, porque le habría gustado presenciar esa decisión. Las decenas de invitados que aplaudieron y corearon el nombre de Néstor recordarían seguramente que el matrimonio Kirchner fue uno de los más firmes partidarios a la compra de YPF por parte de Repsol en 1998”.
   Como se advierte, es de una imbecilidad absoluta e imperdonable cuestionar ahora la presencia de los monarcas actuales en nuestro festejo, cuando es la diplomacia la que manda y rige muchos de los actos de los gobernantes.
   Por más que a veces, esa diplomacia y la hipocresía hayan estado tan íntimamente emparentadas.
Gonio Ferrari

10 de julio de 2016

S.L.B.: EL GAS DE LA DISCORDIA - NO ES TANTA LA INDEPENDENCIA - TRANSPORTE URBANO INCORREGIBLE - UNA INJUSTA OMISIÓN - CARTA DE LOS FAMILIARES DE PRESOS POR LA MEGACAUSA - LA AUSENTE POLICÍA CORDOBESA - DE INHIBICIONES Y MORSAS - NUESTRO ETERNO ENDEUDAMIENTO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 10 de julio de 2016, emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
GAS PARA LA DISCORDIA


   No es positivo para nadie, tanto desde el poder como en cuanto a la gente, la complicada situación emergente del intempestivo, inconsulto y elevado incremento en la tarifa del gas, medida que en lo gruesamente comparativo, casi equivalente a interrumpir el servicio de agua potable en todo el país.
   Las idas y venidas del asunto sólo han contribuido a que sea mayor la incertidumbre, como si la improvisación hubiera ganado a la cordura y a la prolijidad para gobernar, argumentos de venta, por así decirlo, que desplegara el PRO en su campaña proselitista.
   Porque si el gas como otros vitales servicios tiene un fin social, llama la atención que virtualmente se lo aleje de las posibilidades de los sectores menos afortunados al asignarle carácter prohibitivo y casi inaccesible, precisamente, para quienes están en condiciones de gozar menos abrigo.
   Es cierto que fue más de una década el lapso en que los precios de ese combustible estuvieron muy por debajo de su valor real, pero no es el pueblo quien debe afrontar las consecuencias del desgobierno, del despilfarro y de la demagogia de subvencionarlo hasta niveles ridículos, que ahora se advierten a la hora de tener que pagar el fiado de la fiesta que se vivió.
   Es casi imposible pensar en sensibilidad social cuando nos referimos a un funcionario poderoso en el ámbito particular y con evidentes intereses, como para que piense en la imposibilidad de una marcada mayoría, para afrontar los nuevos y exorbitantes valores que se les pretende cobrar.
   La gradualidad del aumento hubiera sido lo más aconsejable y volver atrás no sería un acto de debilidad política, sino de respeto hacia los más necesitados, que no son pocos.
   Haber recalado el tema en la Justicia para que decida, es más una alternativa necesaria, frente a la indefensión ante el poder que parece robotizado para recaudar, sin medir adecuadamente el impacto de tal medida en la sociedad.
   Así las cosas, que desde el gobierno no esperen aceptación sino repudio.

NO ES TANTA LA INDEPENDENCIA



    El pensamiento propio me obliga a sostener con el paso y el peso de los años, que la independencia es igual a la libertad: si no es salvaje, no es aconsejable cometer la exageración de llamarle independencia.
   Porque una cosa es el legado de aquellos próceres que en Tucumán sacudieron el yugo de entonces y otra es la realidad actual que si somos absolutamente sinceros en la evaluación, llegaremos a la convicción que en muchos aspectos, seguimos tanto o más dependientes que en 1816.
   Generalmente los argentinos, apegados por idiosincrasia a las nostalgias, en los días patrios solemos deleitarnos al escuchar las radios copadas por fervores folklóricos de antaño, que se volatilizan en pocas horas cuando los intereses comerciales manejados desde el exterior, nos vuelven a invadir.
   Citando esa situación como ejemplo, en todos los órdenes de la vida nacional ocurre casi lo mismo al advertir lo que sucede en la economía, en el deporte y en todos los usos y costumbres que son parte de nuestra no definida identidad, que soportó y todavía soporta influencias no sólo de nuestros antepasados nativos sino de quienes alguna vez nos sojuzgaron.
   La globalización que pulverizó barreras y distancias permitió que irrumpieran en nuestra vida ciertos elementos nocivos que llevaron a desvirtuar valores que creíamos acendrados en la cultura propia y lo que puede ser tenido como símbolo dentro del campo productivo, es la muerte virtual del trigo a manos de la soja, imposición de los mercados internacionales que dejará como consecuencia, al decir de muchos entendidos, el agotamiento de la tierra para intentar en el tiempo retomar aquello de “el granero del mundo” cuando el hambre tanto exterior como interno nos obligue a volver a las espigas.
   Por creernos independientes y autoválidos nos encerramos y la tecnología extranjera nos superó sin esfuerzos y en la mayoría de los casos, llegamos tarde y nos conformamos con llamarle progreso a nuestra condición de armadores más que de fabricantes, de productos que en el exterior ya están discontinuados.
   No ha perdido actualidad lo que comentara un año atrás en este mismo espacio: “En lo político, los del interior dependemos del humor porteño, de las trenzas que se arman, de los acuerdos que se concretan, de las fidelidades que se exijan, de las broncas que se generen o de las mentiras a las que estaríamos obligados a tomar como verdades.
   En lo deportivo, dependemos de cómo se estructuren los campeonatos, de cómo se comporten los árbitros y de qué apoyo económico estatal reciban nuestras instituciones.
   En lo cultural, de qué música nos impongan como moda, qué ropa nos insten a usar, qué comidas y bebidas nos sugieran casi como una obligación de consumo”.
   Sostener desde un curioso sentido del patriotismo que somos independientes, tomado con algo de escepticismo es para confesarnos cultores de una mal disimulada hipocresía en coincidencia con lo que siglos atrás sostuviera Cicerón: “De todos los hechos culpables ninguno tan grande como el de aquellos que, cuando más nos están engañando, tratan de aparentar bondad”.
   Aranguren, por caso, no puede sentirse independiente ni pretender que lo tengamos como tal.

TRANSPORTE INCORREGIBLE


   Ya no se trata de echarle la culpa sólo a la Municipalidad frente a la deplorable calidad del servicio de transporte urbano de pasajeros de la ciudad, sino acusar a las empresas prestatarias de regular el servicio para obtener mayores utilidades, a expensas de los usuarios que están pagando el boleto más caro del país.
   Esto sucede por la simple y sencilla razón que los controles no existen, que la ciudad en materia de transporte urbano es un feudo que cogobiernan la Fetap y la UTA, ambos en una luna de miel que están pagando los miles de rehenes que son los humillados pasajeros.
  
La ecuación es tan simple, que las ausentes autoridades merecen ser calificadas como cultoras de la candidez, la inocencia o la ignorancia, porque al regular las frecuencias y esconder las unidades, aporta mayores utilidades aunque el cordobés deba esperar media hora el paso de su ómnibus o trolebús.
   Un simple y elemental chequeo en algunas paradas, dio el resultado sospechado: que las esperas se han duplicado en los últimos días, y por manifestaciones de choferes -ellos y ellas- es virtualmente la mitad de la flota la que está en servicio, pero quienes cobran óptimos sueldos para controlar, están gozando de unas inmerecidas vacaciones de invierno.
   De esa manera los empresarios, injustos beneficiarios con un 10 por ciento que la Muni les quitó a los pasajeros, están haciendo su evidente colchoncito “por si las moscas” ya que sería inminente un nuevo estudio para actualizar la tarifa, a lo que sucedería como es costumbre, una demanda de la UTA por mejores salarios.
   Es una maligna rueda que soportamos los cordobeses, para tener un servicio de calidad ciclotímica y un precio que no se da en ninguna otra ciudad del país.

UNA INJUSTA OMISIÓN


   No es la primera vez que se comete el atropello del olvido o la equivocación, ambos con groseras características, en la persona del Dr. Ramón Bautista Mestre, ya sea en vida o después de su fallecimiento.
   Allá por 1995 en el solemne acto de entrega de su diploma de gobernador, cargo que asumiría días después, al recibir el colorido documento Mestre cayó en cuenta que lo habían rebautizado, porque antes de su apellido decía Juan Bautista en lugar de Ramón Bautista.
   El gobernador electo no lo aceptó y visiblemente indignado dejó el escenario de nuestro teatro mayor donde se desarrollaba la ceremonia y el episodio derivó después en varias renuncias en el Tribunal Superior de Justicia.
   Pero lo que sucedió días atrás cuando en una placa se rinde homenaje por el bicentenario, a los gobernadores cordobeses que asumieron tras la recuperación de la democracia, el único que no aparece en el mármol ni en el bronce, es Ramón Bautista Mestre.
   Mas allá de la reacción o no de su hijo intendente que estaba en la ceremonia y de la airada protesta del radicalismo, lo que se pretende resaltar es la displicente actitud del gobierno anfitrión, muy cercana a la indiferencia que si bien suele ser costumbre entre políticos, no lo es si de respeto queremos hablar.
   A Ramón Bautista Mestre se lo puede admirar u odiar por su desempeño, pero no es de buena gente ignorarlo si lo que miramos es el vaso de la historia medio lleno, porque la provincia no está en situación floreciente, con un inédito nivel de endeudamiento en números y en gestión, con  los de ahora.
   Se impone no tan solo la corrección de la placa y la sanción a los responsables de la marginación histórica de Mestre, sino un acto de desagravio a su memoria, como homenaje al cercano devenir de los cordobeses.

LA MEGACAUSA


   En estos días de reposo por la feria judicial, no se han producido novedades acerca de la megacausa del Registro de la Propiedad, aunque en realidad hubo un hecho lamentable que mucho tiene que ver con este dilatado asunto: la muerte de un hombre que debió soportar una prisión anticipada de tres años y nunca llegó a juicio.
   Ese debe haber sido el motivo para que los familiares de los involucrados en esta causa, dieran a conocer una carta dirigida a la comunidad, que dice: “El fallecimiento de Roque "Cacho" Finós nos ha sacudido profundamente, dejándonos el sabor amargo de una Justicia ausente. Su caso es un paradigma de lo que reclamamos. El Poder Judicial, en nombre del Estado, tiene el deber de investigar delitos, debiendo hacerlo en forma pronta y eficiente.
   Ningún derecho legítimo justifica encerrar inocentes por las dudas y durante años, sin ninguna preocupación por sus vidas. Y si se tienen pruebas para encarcelarlo, ¿ por qué no se realiza un juicio rápido para establecer la verdad?.
   Todos los derechos fueron pisoteados en esta causa convirtiendo a los imputados en chivos expiatorios ante la comunidad. La prisión preventiva sistemática a la que se los condenó durante años se robó sin razón válida la libertad, las fiestas familiares, los cumpleaños, los actos de la escuela, las pascuas, las navidades, y cuántos momentos más, imposibles de recuperar.
   Separó hijos de padres, familias, hermanos y amigos; devoró  alegrías, ilusiones, sueños  y esperanzas. Se convirtió en tortura, buscando obtener confesiones o vaya  a saber Dios qué más.
   Cacho Finós no se doblegó mostrando siempre  para quienes lo rodearon, valores de solidaridad y compañerismo que quedarán grabados.
   Y se puso a disposición de la Justicia cumpliendo su parte en el proceso, proceso que para siempre, quedará sin respuesta”. 
   Ese es el texto que cumplimos en divulgar, porque tengo la seguridad que para estas instancias que cuestionan a la Justicia, seguiremos siendo el único espacio que lo haga, como hace más de tres años.
   No somos fiscales, defensores, jueces ni verdugos, pero a veces indigna advertir ciertas dependencias entre poderes, que no debieran existir.

LA POLICÍA AUSENTE

   Baste un solo ejemplo por experiencia propia y reciente, como para tener idea del despropósito del abandono policial en una noche de intensa circulación entre nuestra capital mediterránea y Alta Gracia, por la hermosa y amplia autovía que une a ambas ciudades.
   El viernes último, día de notable incremento en el tránsito hacia puntos claves de nuestra geografía debido al largo fin de semana que se iniciaba, me tocó un viaje desde nuestra capital hasta la cercana Alta Gracia, dejando constancia que no soy adepto a los casinos, sino a la buena cocina.
   Ida y regreso por un billar de autopista, sin un bache, muy bien señalizada, correcta atención en los peajes tanto de ida como de regreso, pero un detalle que rompió con la imagen integral del paseo: ¡ni un policía, patrullero, policía caminera o motociclista!
   Aquella costumbre de apostarse cerca de las cabinas de pillaje controlando de ojito las luces encendidas e imaginando cinturones colocados, parece haber caído en desuso o es que estamos demasiado lejos de elecciones, como para vender una imagen de prevención que tanto necesitamos y se nos niega a los pocos días de cualquier comicio.
   Si me dijeran que se trata de una exageración puedo asegurar que no, porque lo reitero, ni tan sólo un policía en un camino que lo requiere porque no faltan quienes por la impunidad que les regalan, abusan de la velocidad en el trayecto y de las copas en el destino.
   Alguna vez las autoridades, más enfrascadas en un desfile que en la prevención que se nos niega, tendrán la inteligencia de trabajar para la gente, que es la que paga impuestos y sin embargo la dejan librada a su buena suerte, si la tienen.
   Como siempre, ahora por un par de días veremos policías por todas partes.

INHIBICIONES Y MORSAS


   Ya cuando las exitosas “leonas” de nuestro hockey femenino sobre césped le dieron la espalda, el bueno y soberbio Aníbal Fernández debiera haberse dado cuenta que el mundo se le venía abajo, porque si desde el deporte nacía tamaño e inédito desprecio, su viveza de funcionario polifuncional tendría que haberle advertido que en el campo de la política y de la justicia el ensañamiento de la realidad con su figura sería mayor.
   Igual que ella, La Que se Fue, conocedora como nadie de su propia fortuna, que no calculó -o lo hizo como burla a todos y todas- que una de las medidas que adoptaría la ley, sería encapsularle sus bienes como medida cautelar, posiblemente con la peregrina intención de recuperar algo de la rapiña de la que el pueblo fuera víctima a lo largo de tantos años.
   Ayer en el Canal 26 y sin repreguntas, Anibal Fernández se mostró con la pureza de las Carmelitas Descalzas, impoluto y víctima de las maledicencias propias de una persecución atroz de la que se siente víctima y afirmó entre otros delirantes conceptos que si la Sra. que se fue se presentara ahora a elecciones, ganaría por escándalo.
  Y le asiste la razón, porque más que adhesiones, la doña está inmersa en un escándalo de corrupción cuyo resultado y derivaciones depende de la rapidez e inteligencia con que actúe la justicia, en cuyo ámbito -y en ningún otro- debe ventilarse -por una simple cuestión de respeto a la democracia- la situación de la expresidenta.
   Podrá presentarse a elecciones en su momento, si se dejan de lado las culpabilidades que la sociedad y algunos de sus ex funcionarios de confianza hacen pesar sobre ella.
   Pero lo más curioso de esa entrevista televisiva, fue que en ningún momento se mencionó esa palabra que altera el pulso de muchos ex funcionarios y que más vincula a Anibal Fernández con actos de depravación política, como si el término “efedrina” no figurara en el actualizado vocabulario periodístico.
   Es probable entonces que Pérez Corradi, si no tiene la pésima idea de suicidarse, refresque la memoria de tantos olvidadizos.


NUESTRO ETERNO ENDEUDAMIENTO


   Cada vez son menos los fanáticos que enarbolan como estandartes algunas estadísticas y cifras de curiosos orígenes o autorías, en un desesperado e inútil intento por defender lo indefendible, seguramente por haber sido beneficiarios de alguna ventaja en lo económico, en lo político o en lo ideológico, cuando ya está resquebrajada aquella ciega actitud de acompañamiento a un modelo que derrapó en la historia de los argentinos.
   Desde aquella fantasiosa historia del desendeudamiento casi mágico que desde la cúpula kirchnerista se anunciara como el mayor logro del siglo es una infinidad de números lo que es parte de una curiosa historia de verdades y mentiras.

  Lo que fortalece ese pensamiento es que son pocos los que saben cuánto estamos debiendo en realidad, debiéndonos conformar con las cifras que interesadamente se manejan según sea su origen y destinatarios.
   Pero nadie, absolutamente nadie, puede negar que estamos hasta las manos desde años atrás, siempre creciendo y nunca amortizando los monstruosos números que históricamente nos agobian y condicionan el futuro nacional.
   Ningún gobierno en los últimos tiempos -y confieso que puedo equivocarme de medio a medio, lo reconozco- entregó el poder con menos de lo que debíamos y ese es un síntoma no tan sólo alarmante sino peligroso.
   Dentro del exagerado caudal del dinero de todos que los políticos, sin excepciones han gastado en autopromocionarse como los mejores, tendrían que disponer a futuro, de recursos para informarnos sin ocultamientos ni mentiras, cuánto es el monto real de nuestra deuda externa.
   Y no caer a los perversos efectos de aquella circular 1050, que pagábamos una cuota del auto y al mes siguiente teníamos una deuda superior a la contraída.
   Así no vamos a ninguna parte.

8 de julio de 2016


   El pensamiento propio me obliga a sostener con el paso -y el peso- de los años, que la independencia es igual a la libertad: si no es salvaje, no es aconsejable cometer la exageración de llamarle independencia.
   Porque una cosa es el legado de aquellos próceres que en Tucumán sacudieron el yugo de entonces y otra es la realidad actual que si somos absolutamente sinceros en la evaluación, llegaremos a la convicción que en muchos aspectos, seguimos tanto o más dependientes que en 1816.
   Generalmente los argentinos, apegados por idiosincrasia a las nostalgias, en los días patrios solemos deleitarnos al escuchar las radios copadas por fervores folklóricos de antaño, que se volatilizan en pocas horas cuando los intereses comerciales manejados desde el exterior, nos vuelven a invadir.
   Citando esa situación como ejemplo, en todos los órdenes de la vida nacional ocurre casi lo mismo al advertir lo que sucede en la economía, en el deporte y en todos los usos y costumbres que son parte de nuestra no definida identidad, que soportó y todavía soporta influencias no sólo de nuestros antepasados nativos sino de quienes alguna vez nos sojuzgaron.
   La globalización que pulverizó barreras y distancias permitió que irrumpieran en nuestra vida ciertos elementos nocivos que llevaron a desvirtuar valores que creíamos acendrados en la cultura propia y lo que puede ser tenido como símbolo dentro del campo productivo, es la muerte virtual del trigo a manos de la soja, imposición de los mercados internacionales que dejará como consecuencia, al decir de muchos entendidos, el agotamiento de la tierra para intentar en el tiempo retomar aquello de “el granero del mundo” cuando el hambre tanto exterior como interno nos obligue a volver a las espigas.
   Por creernos independientes y autoválidos nos encerramos y la tecnología extranjera nos superó sin esfuerzos y en la mayoría de los casos, llegamos tarde y nos conformamos con llamarle progreso a nuestra condición de armadores más que de fabricantes, de productos que en el exterior ya están discontinuados.
   No ha perdido actualidad lo que comentara un año atrás en este mismo espacio: “En lo político, los del interior dependemos del humor porteño, de las trenzas que se arman, de los acuerdos que se concretan, de las fidelidades que se exijan, de las broncas que se generen o de las mentiras a las que estaríamos obligados a tomar como verdades.
   En lo deportivo, dependemos de cómo se estructuren los campeonatos, de cómo se comporten los árbitros y de qué apoyo económico estatal reciban nuestras instituciones.
   En lo cultural, de qué música nos impongan como moda, qué ropa nos insten a usar, qué comidas y bebidas nos sugieran casi como una obligación de consumo”.
   Sostener desde un curioso sentido del patriotismo que somos independientes, tomado con algo de escepticismo es para confesarnos cultores de una mal disimulada hipocresía en coincidencia con lo que siglos atrás sostuviera Cicerón: “De todos los hechos culpables ninguno tan grande como el de aquellos que, cuando más nos están engañando, tratan de aparentar bondad”.
   Aranguren, por caso, no puede sentirse independiente ni pretender que lo tengamos como tal.
Gonio Ferrari


6 de julio de 2016

EL ORGULLO Y LA PASIÓN DE SENTIRME CORDOBÉS



   Cordobés no es tan solo ser cuartetero, haber vivido en El Abrojal, gustar del fernet, tomar mate con peperina, bañarse en las dudosas aguas del Suquía, saberse protagonista de la gesta de mayo del ’69, sentir orgullo por la reforma universitaria, haber conocido a la “Papa de Hortensia”, recordar andanzas por las Ponce, trasnochadas en “L’escargot”, incursiones por el 990, los corsos de San Vicente, las exposiciones en el Pabellón de las Industrias, la chetura de Los Pozos Verdes y el Parque Autóctono o los bailes en la pista “Teneme el chico”, el Sargento Cabral o “La Toscana”, haber leído Los Principios, Meridiano y el Córdoba y todavía leer La Voz del Interior.
   Se me antoja que ser cordobés incluye también otras sensaciones, placeres  y nostalgias no tan sólo dignas de la memoria.
   Ser cordobés contiene en tan pocas letras -sólo 11- también el espanto de las crecientes de su río parcialmente urbanizado, de su tránsito caótico, de la impostada solemnidad de sus políticos, del folklore de sus colores deportivos, de los íconos ciudadanos que el tiempo aporta en recuerdos, del concierto de campanas en cualquier mediodía…
   Ser cordobés supone la rebeldía mediterránea llevada a las nubes de su práctica, ejercicio y consecuencias como una especie de rito casi, casi fundamentalista que forma parte esencial de nuestro ADN; que nos identifica con el placer cotidiano de sentirlo así.
 
 Y como en un rezo me encanta hacer retumbar en mis oídos y en todos los rincones del alma esa especie de oración de amor, de entrega, de agradecimiento por sentirme genuinamente cordobés en toda la enorme pureza de la condición de tal.
   Porque desde que me acuerdo, y que no son pocos años, lo digo desde el alma y con orgullo porque así lo siento: Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria.  
   Crecemos amando a la ciudad como es: anárquica y sensual; desordenada y doctoral, con humor de sobra  para exportar y malhumor social para atender.
   Aquí en Córdoba anidan el orgullo de las raíces, la histórica arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y entre otras, las industrias del humor, del apodo y de los yuyos.
   Y porque somos sus hijos, amamos a esta Córdoba magnética, romántica, mágica y soberbia, aunque la descuiden los que debieran mimarla y hermosearla.
   Amamos a la ciudad avasallante que ejerce idéntica atracción en sus hijos adoptivos, en
los que la visitan para después quedarse y en los que se aquerencian con el pretexto de estudiar.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá.
   También asume su condición de genuina madre sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, insegura y sorprendente, quiero abrazar ese poco prolijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de cada esquina, la estridencia de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo y caro transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos, la dañina insolencia de tu río cuando crece, la intemperie de tus villas, la sonoridad de tus campanas, el catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, la casi permanente asamblea de los municipales, la fiestera pachorra de tu Justicia, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la protocolar etiqueta de tus doctores, la columna vertebral de tu Cañada, la mugre sabatina de tu invadida peatonal, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   Quiero más que nada, confesarte cuánto te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas cadenas que me ataron férreamente a tu historia, a tus días y a tu gente …
    En este cumpleaños, y aunque vayan muriéndose los siglos, ¡salud mi ciudad, patria de siempre …!
Gonio Ferrari

5 de julio de 2016

El Eninder y algunas travesuras ------------------

SE TERMINA LA BUENAVENTURA, DE LA
NOCHE A “LA MAÑANA”,DE QUIEN QUISO
GOBERNAR LA PROVINCIA DE CÓRDOBA


   Uno lo escuchaba y era como Maradona que “se comía la cancha” aunque tuviera como oponente al mejor de los marcadores y contara con un caudal de simpatizantes y seguidores que -según lo anticipaba a los cuatro vientos- le aseguraban la victoria, incluyendo los delirantes pronósticos de una “consultora” que ya lo ungía triunfador y con el cetro en la mano.
   Fracasó casi risueñamente cuando incorporó el humor a su fórmula mostrando una patética imagen de improvisación en desmedro de muchos políticos de raza que quedaron en el camino, mordiendo la impotencia y la bronca de haber sucumbido no ante un “peso pesado” de sus huestes, sino frente a un iluso y voluntarioso personaje que no midió la realidad que le estaban vendiendo un tranvía en cuotas pero con seguro descarrilamiento a fecha fija.
   Derrapó queriendo manejar un diario y lo chocó en la angurria de su propia ineptitud en el rubro, posiblemente por creer que un medio periodístico exitoso es aquel que recibe más recursos, pero dejando el tendal de trabajadores a los que había embriagado con promesas de poder y de grandeza.
   Años atrás, siendo legislador nacional, ya se había rodeado de algunos especímenes excedentes de los movimientos armados setentistas, en los que buscó asesoramiento y consejos, logrando orientación política e ideológica para sus claras pretensiones de jugar en las ligas aún mayores, porque la intendencia de la tercera ciudad cordobesa le tiraba de sisa aportándole esa incómoda aunque dulce sensación de quedarle chica.
   En honor a la verdad, no fue poca la obra pública que encaró en su gestión con indudable beneficio para la población que lo viera crecer, con lo que también hizo crecer su imagen (¿y su patrimonio?) que más tarde tuvo un claro derrumbe electoral, allí donde las urnas no reciben ninguna participación de las sumas “extras” que se logran a través de lo que se muestra haber hecho.
   Le venía esquivando el traste a la jeringa hasta que alguien reflotó su relación con el bueno de De Vido, generoso a la hora de santificar con partidas de dinero a quienes apoyaban el modelo nacional & popular, le palmeaban la espalda y lo felicitaban por su honrada gestión, sepultando en la ignominia del olvido a buena parte de su prontuario que ya había superado al tamaño de la guía telefónica de Tokio y alrededores.
   Un tal Alejandro Nieva, de la Auditoría General de la Nación aseguró pocas horas atrás que “la corrupción en la obra pública nacional iba de arriba hacia abajo”, señalando que hubo sobreprecios cercanos al 150 por ciento, durante los años en que el Ente Intermunicipal Para el Desarrollo Regional (Eninter) fuera administrado por Accastello, Martín Gil o su exesposa y exintendenta de Villa María, la Sra. Nora Bedano.
     “Desde la Auditoría General de la Nación advertimos en numerosos informes sobre la matriz de la realización de la obra pública que posibilitaba el pago de los sobreprecios y la discrecionalidad que llevó a la corrupción que se está viendo”, manifestó Nieva, quien le hizo una sugerencia a la expresidenta: “Yo le recomendaría a Cristina Fernández que lea lo que tal vez no leyó o ignoró durante todo este tiempo”, dijo el funcionario de la Auditoría General.
      Las sospechas se remontan al 2009 luego que un miembro del Tribunal de Cuentas villamariense presentara una denuncia por los sobreprecios, que el Fiscal de instrucción Gustavo Atienza arrumbó prolijamente en el archivo y los intendentes afectados evitaban referirse a la cuestión especialmente ante la Justicia, porque sabido era que así quedaban marginados de los planes a través de los cuales recibían las partidas de dinero provenientes de la Nación. 
     Para citar solo aislados ejemplos, la cuadra de pavimento cuyo costo el Eninder en 2010 fijó en 175.000 pesos su precio de mercado era de 80.000 pesos; una rotonda de acceso entre Cruz del Eje y Charbonier costó más de dos millones y sólo se construyó el 11 por ciento de la obra y para refuerzo de infraestructura en el camino que une Alta Gracia con Embalse se pagaron 49 millones de pesos y la obra aún no se inició.
     Y el trasnochado amigo de los conventos y devorador de scones, ex mano derecha de De Vido, Ing. José Lopez -experto en lanzamiento de bolsos, próxima disciplina olímpica para la que ya Argentina aseguró la medalla de oro- había anticipado esos cuantiosos fondos según los últimos trascendidos. “Hicimos auditorías en todo el país sobre el manejo de la obra pública durante el kirch­nerismo y todos los casos ­tienen la misma matriz. Había un sistema que no pudo ser ignorado ni llevado adelante sin la decisión de las más altas autoridades del país; el primero fue Néstor Kirch­ner”, manifestó Nieva.
    El gobernador Schiaretti no fue muy simpático, risueño ni generoso en su vaticinio con relación a la verdadera conducta y al destino cercano de su “compañero” Eduardo Accastello, a quien también, como si algo le faltara, se lo sindica como titular de jugosos “ahorros” sombríamente depositados en dólares.
    La sonrisa de los afiches quedó atrás.
    Roguemos que la impunidad también.

Gonio Ferrari

3 de julio de 2016

S.L.B.: LA PATRIA DESCALZA O LA INJURIA DE LOS PIES DESNUDOS - PEAJES DE LA DISCORDIA - LIONEL MESSI EN EL OJO DE LA TORMENTA - 200 AÑOS DE ¿INDEPENDENCIA? - LA MEGACAUSA FATAL - LOS JUBILADOS Y LAS CARROZAS - ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE PERÓN - UNA VEZ MÁS GANARON LOS LADRONES - LA CIUDAD Y SU CUMPLEAÑOS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 3 de julio de 2016 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

LA INJURIA DE LOS PIES DESNUDOS


  Si el peliteñido y retocado con botox, abogado Fernando Burlando defiende a su tocayo Fernando Esteche agitador profesional, apologista de la violencia y enemigo de la democracia, capomafia de Quebracho que incita públicamente al daño y al desencuentro y la abogada que atiende al ahorrativo kirchnerista Ing. José López bailará en el programa de Tinelli, es patéticamente evidente que la farandulización ha sentado sus reales -para quedarse- en un importante sector de la política argentina.
   Y en ese contexto, que un niño azotado por la miseria no obstante lo cual es el abanderado de una escuela misionera haya asistido descalzo en un día patrio para portar la Enseña Nacional, pasa a ser una pavada intrascendente.
  Un dolor abrumador de pena e impotencia en el alma, porque esa situación no es de pocos meses atrás sino que viene de arrastre por aquello que los más vulnerables son los peor atendidos en lo que le llamaron inclusión, para encubrir el verdadero sentido de expulsión que albergaban ciertas mañosas políticas asistencialistas.
  Pero como homenaje a la coherencia en cuanto al sentido solidario de los argentinos, bueno sería que Burlando resignara solo el uno por ciento de lo que le pagará Esteche y la “letrada hot” bailarina de caño y modelo nudista -Fernanda Herrera- otro tanto de lo que le cobrará a Tinelli, para solucionar las carencias de esa escuelita de Misiones y de los niños que allí asisten en la búsqueda del saber.
  Sin embargo estoy seguro que la dignidad y pureza del abanderado, que se adivinan en su mirada sufrida y con un aire de resignación, no permitirá que lo alcance el merecido y necesario beneficio del abrigo con dinero turbiamente habido.
   En un marco de pobreza extrema donde ni siquiera tienen intemperie, los alumnos de la comunidad Ñamandú, pertenecientes a la parcialidad mbyá guaraní, habitan el valle del Cuñá Pirú, bello parque provincial misionero allá en la tierra colorada y es probable que como disculpa o excusa se aclare que el hecho de andar descalzos responde a una pauta cultural.
   El problema no se reduce a los pies desnudos sino que ataca los estómagos frecuentemente vacíos de alimento y cargados de carencias, que es lo que produce retrasos mentales y padeceres a los que quienes debieran remediarlos no están en lo más mínimo acostumbrados.
   La imagen del niño con orgullosa banda y bella bandera pero con los pies del desamparo es una injuria a la humanidad; a la historia; es una siniestra burla a los derechos humanos tan cacareados cuando en su nombre no fueron pocos los vivillos que crecieron políticamente y luego se enriquecieron enarbolando estandartes ajenos.
   Dejando de lado la urgencia que cabe para solucionar este drama sin apelar a los consabidos y demagógicos remiendos, alguien debe ser declarado culpable de la desidia; del abandono; de una indolencia alimentada por la indefensión en la que están sumidos esos ciudadanos, tan argentinos como cualquiera de nosotros que vivimos reclamando por nuestros derechos mientras los de ellos, hijos del desabrigo y la negligencia son avasallados al amparo de una indemnidad inconcebible.
   Porque si ésta como tantas otras situaciones termina por alojarse en el más oscuro de los olvidos, los argentinos tendremos la certeza de haber sacrificado para nuestro porvenir tres valores esenciales de la convivencia: el compromiso, el respeto por la condición humana y la solidaridad.

PEAJES DE LA DISCORDIA


   Las casillas de peaje, si nos atenemos a pensar con el criterio de costo-beneficio, son sólo cajas recaudadoras de abultadas riquezas conseguidas en base a demagogias, insensibilidades e inacciones.
   Se supone que el espíritu para la implantación del sistema obedeció a la búsqueda de un mejoramiento de la red vial históricamente deteriorada y venida a menos por negligencias, falta de mantenimiento y descontrol absoluto en su uso, especialmente por el pesado transporte de carga que sustituyó al tren gracias a las interesadas políticas oportunamente implantadas por Cavallo y la bendición de Carlos Saul I de Anillaco.
   Casi todas las principales rutas del país fueron entregadas en concesiones super ventajosas, con el compromiso lógico de mantener los trazados, señalizarlos y disponer de vías alternativas que evitaran el abusivo gasto que significaba para muchos ciudadanos especialmente del interior, que estaban obligados a pagar cada vez que pasaran por esos caminos recorriendo pocos kilómetros entre un pueblo y otro.
   Los concesionarios en la enorme mayoría de los casos se allanaron sin problemas a los derechos, pero dejaron para el olvido muchas de sus obligaciones, como ser el tema de mantener los caminos en condiciones de transitabilidad.
   Una gran cantidad de accidentes se originan en el pésimo estado de las carreteras, la falta de señalización, la carencia de puestos de auxilio y otros detalles negativos, en tales condiciones por su abandono.
   Pero a las casillas no las abandonan como así tampoco al negocio de seguir cobrando, con permanentes aumentos y sin cumplir con el compromiso de tener las rutas en condiciones al menos aceptables.
   Si se repitieran los casos de usuarios que se niegan a pagar por un servicio que no existe o es pésimo en su calidad, sería ni más ni menos que justicia por mano propia.
   No es posible que nadie se haga responsable de esta defraudación que salta a la vista y que ningún fiscal, de esos que pasan habitualmente por caminos y casillas de pillaje, tenga el valor de actuar de oficio.
   Porque la estafa es tan evidente como entrar a una casa, robar y dejar allí la cédula de identidad.
 
MESSI SOBRE EL TAPETE

   Atendiendo a que mi juicio futbolístico se basa en la más supina ignorancia en cuanto a lo técnico y dejando de lado lo emotivo, quiero desempolvar algunas definiciones ajenas como la que corresponde a Shakespeare y sostiene que “La perfección llevada al exceso muere de saturación y hartazgo”
   Otra muy interesante, de Pearl Buck dice que "El afán de la perfección hace a algunas personas totalmente insoportables".
   Y lo que sostiene Martín Descalzo: "Yo temo mucho que nos hayan educado demasiado para la perfección. Y no es lo malo el buscar la perfección. Lo peligroso es amarla de tal manera que para evitar errores, se termine no en la perfección sino en la más absoluta mediocridad".
   Lo entendamos alguna vez: Messi no es Dios.
   Es un ser humano.
   Y la revista argentina "Joyas hoy" en su edición n° 99 de mayo último, en su página dedicada a "Perlas", junto al comentario sobre el remate del diamante ovalado azul más caro de la historia -28 millones de euros o 32 millones de dólares- publica una noticia referida a nuestro vapuleado Lionel Messi, que bien merece su transcripción textual: "El diseño de la bota de platino se basa en el modelo Messi 15. El logotipo de Messi está hecho de platino real y en la parte trasera de la bota están en relieve los cuatro Balones de Oro y un quinto en platino. En la plantilla de la bota se encuentra escrita la frase "El Más Grande de Todos los Tiempos". Las botas no se comercializarán y serán de uso exclusivo del futbolista culé".
   Un reconocimiento más para este excepcional deportista que como persona, no ha necesitado un casamiento fastuoso, un divorcio escandaloso, vinculaciones con la farándula ni la droga ni se ha erigido en analista político ni juez universal de todo, menos de sus propios desvaríos y papelones.
   Messi es un señor que tuvo una infancia signada por algunas complicaciones en su crecimiento, que logró superar hasta convertirse en un futbolista tan endemoniado en su gambeta como inolvidable por sus logros.
   Pero así es el exitismo argentino, de no perdonar un yerro y encapsular en un histérico olvido las victorias alcanzadas.
   La injusticia enorme, de por sí, es comparar a este modelo con quien nos avergonzara por sus desplantes, vicios y desprecios.
   Hay casos en que es imposible escindir al músculo del cerebro o al alma del corazón.
   Entonces no caigamos en juicios exagerados porque cada uno, íntegramente es una persona y Messi es admirable -también íntegramente- como tal.
   No necesita andar abrazando a jeques, presidentes ni tiranos, ni que sus gambetas endiabladas vayan por una parte y su conciencia por otra.

A 200 AÑOS DE TUCUMÁN

   El sábado próximo celebraremos un nuevo aniversario de nuestra independencia, nada menos que dos siglos, que no acaba de concretarse pese al paso de los años.
   Y como no es tanto lo que ha cambiado desde el año pasado, me permito refrescar algunos conceptos emitidos en el 2015.
   De alguna manera, seguimos dependiendo, y no poco.
   En lo económico, por ejemplo, de los caprichos de la banca internacional que nos tiene agarrados de allí.
   En lo productivo, de lo que decidan el campo, la industria y otros sectores en nombre de todos, como si todos tuviéramos soja, sembráramos trigo, cosecháramos maíz o fabricáramos aviones.
   En lo político, los del interior dependemos del humor porteño, de las trenzas que se arman, de los acuerdos que se concretan, de las fidelidades que se exijan, de las broncas que se generen o de las mentiras a las que estaríamos obligados a tomar como verdades.
   En lo deportivo, dependemos de cómo se estructuren los campeonatos, de cómo se comporten los árbitros y de qué apoyo económico estatal reciban nuestras instituciones.
   En lo cultural, de qué música nos impongan como moda, qué ropa nos insten a usar, qué comidas y bebidas nos sugieran casi como una obligación de consumo.
   Un año atrás y llevado seguramente por el delirio, Ricardo Forster, principal referente de Carta Abierta, núcleo del pensamiento ultra “K” y por entonces secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, o sea quien nos enseñaría a pensar, habló de “las dos independencias” sosteniendo que ellas “son la fundacional, la que tiene en el 9 de julio su fecha emblemática” y en referencia a la segunda dijo que “Sin dudas a partir de la llegada de Néstor Kirchner comienza una nueva etapa en la vida contemporánea argentina” desde que asumió la Presidencia en 2003.
   Para Forster, “Argentina maduró, renació en el interior de un proceso histórico de estos 12 años que ha ido reparando la vida social, cultural, democrática e institucional. Por eso pensamos que estamos en el interior de una nueva emancipación con libertad e igualdad”.
   Casi equiparando la grandeza de cruzar los Andes, libertar naciones, pelear -en serio- en el campo de batalla, crear banderas o luchar a brazo partido por la educación, este funcionario, evaluando su torpe pretensión, debió haber entendido cuando tenía poder, que los próceres no se fabrican por decreto ni son el resultado de algún acto de prepotencia legislativa.
   Un año atrás, cuando el poder “K” soñaba con la eternidad de su vigencia, nadie hablaba de Lázaro Baez el ahorrista, de los hoteles del sur, de los enriquecimientos ilícitos y las súbitas fortunas, de la cueva en La Rosadita y de otras cuestiones que ahora nos quitan el sueño, pero también se los quitan a quienes con certeza se saben culpables, y más ahora sin la impunidad que supieran conseguir. 
   Resumiendo, seguiremos siendo dependientes de otros, tanto de afuera como de adentro, mientras no asentemos nuestra propia identidad y aprendamos de nuestra rica historia que el camino al procerato es arduo, sacrificado y patriótico más allá de las apetencias materiales y la vocación por las inclinaciones dinásticas.
   Esto se resolverá cuando entendamos y obremos con coherencia de Nación, respeto a la paciencia y sentido de argentinidad.
   Aquel 9 de julio de 1816 en Tucumán conquistamos lo que todavía es uno de los principales motivos de la lucha diaria de los actuales 40 millones de argentinos.
   No es necesario inventar prohombres ni fabricar más bronce del que nos señalan el tiempo y la memoria.

LA FATAL MEGACAUSA


El señor Roque "Cacho" Finós tenía 57 años y era oriundo de Santa Fe.
En abril del año 2011 fue imputado en la causa del Registro de la Propiedad y encarcelado con prisión preventiva y pese a no tener antecedentes penales sus pedidos de libertad fueron rechazados, e incluso se le negó un traslado a Santa Fe para poder estar más cerca de su familia.
Producido el Fallo de la Corte Suprema que estableció la inconstitucionalidad de esta prisión preventiva, en marzo de 2014, y faltando sólo un mes para cumplir los tres años, la Cámara Décima de Córdoba le fijó una fianza desmesurada que no pudo pagar, por lo que debió permanecer hasta el último día preso y con esto no vayamos a pensar que había ensañamiento... 
   Roque Finós falleció esta semana después de haber sufrido la tortura de permanecer en prisión preventiva durante tres años, desde abril del 2011 al 2014. Sin embargo, no se pueden encontrar referencias a su supuesto delito en ninguna sentencia porque nunca, escuche bien, nunca fue juzgado.   
   Acorde con nuestra Constitución, Roque Finós es inocente porque el Estado no demostró ninguna culpabilidad, pero en cambio, fue víctima de un sinfín de atropellos, el Poder Judicial de Córdoba sembró la duda sobre su honestidad, lo publicó en diarios, lo encarceló, le quitó el trabajo, lo separó de su familia a la que obligó a viajar durante tres años desde Santa Fe para visitarlo y lo condenó sin haberlo juzgado.
   Más aún, luego de la libertad, lo mantuvo como rehén, en estado de permanente sospecha, sin permitirle una vida normal. Nuestro Código Penal establece que un fiscal tiene tres meses para realizar la investigación y puede solicitar otros tres que, en casos de suma gravedad, y éste no lo era, se pueden extender a 12. 
   Agotado este tiempo, debe realizarse un pronto juicio que establezca la verdad. Los números no dan, la comisión especial a cargo ha violentado todos los plazos exigidos, almacenando a los imputados como combustible vivo de la causa.
   Las consecuencias son previsibles y como en una dictadura, la vida se apaga, hasta “desaparecer”. Y es lo que ocurrió. Ya no es posible el  juicio y ningún sobreseimiento reparará tamaña injusticia, injusticia que se ha convertido en sinónimo de la causa Registro.
   Es curioso también, que esta dolorosa muerte no haya tenido repercusión mediática, como interesadamente sucede con detalles casi intrascedentes de este inédito proceso.
   Lo que se llama, en el caso de Finos, obtener la inocencia o la no culpabilidad por haber dejado la vida sin que la Justicia le permitiera demostrarlas. 

JUBILADOS Y CARROZAS



   En varios países del mundo se han adecuado las edades jubilatorias en función del crecimiento de la expectativa de vida, lo que asoma lógico siempre y cuando la medida se anticipe un par de años y se ponga en práctica respetando esos plazos.
   O sea anticipar lo que se piensa hacer y dando tiempo.
   En el nuestro, país de sorpresas, en cualquier momento se modifica ese aspecto y muchos miles quedarán colgados del precipicio y tendrán que resignarse a una espera inmerecida.
   Pero en Córdoba, alguna vez mal considerada una isla, las cosas se hacen de prepo, entre gallos y medianoche y sin importar un bledo aquello del respeto por los viejos.
   Y mire vea, caso curioso, aquí no necesitaron modificar la edad jubilatoria porque mañosamente se pasaron por ya sabe dónde la Constitución y un cerebro maligno edificó una estructura que parece legal pero es toda una ignominia.
   Está basada por lo que se aprecia en dejar pasar el tiempo, demorar todo trámite y esperar que el reclamante se muera porque es complicado para los derechohabientes, o sea los parientes, meterse en trámites que les llevarán costos y años.
   Si para contestar que no a un simple trámite administrativo en la Caja de Jubilaciones se tarda más de un año … ¡si! aunque parezca fantasioso, más de un año, calcule lo que puede llevar la judicialización del asunto.
   Y peor aún, la relación entre lo que cobra un activo y el pasivo que ocupara el mismo cargo es tan absurda, que el jubilado apenas recibe poco más del 50 por ciento, en una maniobra de descarado despojo disfrazado de beneficio pero enmarcado en un sistema perverso maquinada, como es lógico, por una mente perversa.
   Es el costo que ahora los pasivos pagan por los regalos de jubilaciones que se hicieron sin aporte alguno, por las sumas exorbitantes que cobran muchos jubilados de la política y de la justicia y por haber destinado los fondos de los viejos a estupideces que de ninguna manera eran prioritarias y para qué enumerarlas, si todos las conocemos.
   Como conocemos y tendremos que pasarles facturas en las urnas, a los irresponsables que maquinaron este sistema y que terminaron siendo premiados.
   Lamentablemente es el único poder de fuego, protesta y escarmiento que tienen quienes deben resignarse a que los maltraten y los humillen.

A 42 AÑOS DE LA MUERTE DE PERON


   Aquel gris día inaugural de julio del ‘74 moría una parte de la vívida historia argentina a la vez que simultáneamente, nacía un mito que nos acompaña y lo seguirá haciendo superando a los tiempos y será eternamente utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus banderas fundacionales que abrevaran allá lejos y décadas atrás en la derecha de la vieja Europa, fue Perón quien primero aplicó masivamente esa desusada costumbre de alumbrar la justicia social que produjo un saludable e inédito cambio en los argentinos.
   El tres veces ungido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país supo nacionalizar, industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos asimismo los que recuerdan pero optan por no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo al otro del pensamiento como lo fueron Lopez Rega, Firmenich y algunos más, todos insignes y fundamentalistas referentes del caos, del enfrentamiento y de la violencia.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; el que todavía despierta pasiones y rechazos: el paladín de las lealtades para unos y el artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas de vida y de su orgullo, que antes que político Perón fue militar, general de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender caer al reduccionismo, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo y por eso llama la atención el halo que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos forzadamente a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que en su vigencia se transformaron en veladas incitaciones a la vagancia, a la desindustrialización y al desempleo.
   Pero no es justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente a 42 años de su desaparición física.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el debido y ganado respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar, pero olvidarlos no deja de ser una injusticia y una afrenta a la nostalgia.
   Y apropiarse de sus banderas fue peor, tanto como usurpar derechos humanos que son de todos, al menos de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso  sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos maquillando así su propia violencia.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Han transcurrido 42 años y aún, algunos que se disfrazaron de peronistas,  no terminan de matarlo.

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 UNA VEZ MÁS GANARON LOS LADRONES

   El audio completo de la conversación con el empresario Ricardo Cuestas, propietario de una industria en Los Boulevares que fue asaltado o robado 33 veces en los últimos años y tres veces en los pasados 10 días, razón por la cual cerrará su fábrica con 40 empleados, está en la segunda parte de los audios, en la columna derecha de este blog.

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LA CIUDAD Y SU CUMPLEAÑOS


   Debo jurar, por si es necesario, que pasan los años y en nada cambia mi homenaje de cada 6 de julio a esta ciudad donde nací, crecí, me malcrié protestando, trabajé y pienso despedirme de ella ni un minuto antes de lo establecido por el Dueño de Todos los Relojes.
   Porque desde que me acuerdo, y que no son pocos años, lo digo desde el alma y con orgullo, porque así lo siento: Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria.  
   Crecemos amando a la ciudad como es: anárquica y sensual; desordenada y doctoral, con humor de sobra  para exportar y malhumor social para atender.
   Ciudad aporreada por la desidia de los que dicen que mandan y por la anarquía que permiten esos mismos, los que dicen que la gobiernan.
   Aquí en Córdoba anidan el orgullo de las raíces, la histórica arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y las industrias del humor, del apodo, de los yuyos, del fernet y del cuarteto.
   Y porque somos sus hijos, amamos a esta Córdoba magnética, romántica, mágica y soberbia, aunque la arruinen los que debieran mimarla y hermosearla.
   Amamos a la ciudad avasallante que ejerce idéntica atracción en sus hijos adoptivos, en los que la visitan para después quedarse y en los que se aquerencian con el pretexto de estudiar.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá.
   También asume su condición de genuina madre sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, insegura y sorprendente, quiero abrazar ese poco prolijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de cada esquina, la estridencia de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo y caro transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos, la dañina insolencia de tu río cuando crece, la intemperie de tus villas, la sonoridad de tus campanas, el catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, la casi permanente asamblea de los municipales, la fiestera pachorra de tu Justicia, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la mentirosa solemnidad de tus doctores, la columna vertebral de tu Cañada, la mugre sabatina de tu invadida peatonal, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   Quiero más que nada, confesarte cuánto te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas cadenas que me atan a tu historia, a tus días y a tu gente …
    En este cumpleaños, y aunque pasen los siglos, salud mi ciudad, ciudad de siempre …