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9 de marzo de 2025

S.L.B.: AYER, DÍA DE LA MUJER; HOY HABLAMOS DE TODAS ELLAS – LA EPOPEYA DE TALLERES Y PARTE DE SU HINCHADA DAÑINA Y DESTRUCTORA – LA VUELTA A LAS AULAS Y CONFLICTO – MEGACAUSA DEL REGISTRO NUNCA DECLINA – ¿CÓRDOBA PASÓ A SER CAPITAL NACIONAL DE LA FANTASMAGORÍA?

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición nº 873 del domingo 09/03/25 difundida por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.

 
Ellas fueron, son y serán siempre así…
DIVAGACIONES PARA UN DIA  MUY  ESPECIAL
SI DE SU PERFIL COMERCIAL LO APARTAMOS
 
   Es más o menos como el día de la madre, del padre, del abuelo, del amigo, del niño o del arquero, cuando uno tiene esa especie de obligación consumista de regalar algo, sin dejar para la indiferencia los otros 364 días restantes del año, y uno más si es bisiesto.
   Es más viejo que la espalda eso de establecer una fecha que marque el pico especial de un sentimiento de cariño y admiración.
   Igual de viejo y no por eso menos valioso, es el meneado argumento de que todos los días son el día de la madre, del padre, del amigo, del niño, de la Patria …
   El mundo alocado en que vivimos y su consumismo exacerbado nos graban a fuego conductas que en la mayoría de los casos, aceptamos a sabiendas que se trata de una ridícula y evitable exigencia mercantilista que bobamente aceptamos.
   De alguna manera, siempre se busca algún pretexto o lejana referencia histórica, para que agachemos la cabeza, y nos rindamos al imperio de costumbres que no entraban en nuestro calendario ni en nuestras tradiciones.
   Tenemos un día de la mujer y no hay un día del hombre, aunque dicen que alguien lo instituyó pero pocos nos dimos cuenta…
   Tenemos un día del niño y no hay un día del adolescente.
   Tenemos un día del arquero y no hay un día del wing.
   Tenemos un hallowen y no hay un día del ángel.
   Dicen que ayer fue el Día de la Mujer.
   En realidad, y como el mejor homenaje a ellas que ampliamente lo merecen, un día como cualquiera.
   Como todos …
   Pero bien mereció y valió despertarla personalmente, por celular o mensaje de texto, plantarle un beso, y decirle que es lo más maravilloso que existe en el planeta porque más que un saludo, fué un tierno y merecido acto de justicia.
   Ahora, de a poco y brevemente, iremos desglosando la trascendencia de la mujer en función de su cotidiano sacrificio.
 
LA MUJER ESPOSA
 

   Se entiende a las mujeres como se entiende el lenguaje de los pájaros: por intuición o de ninguna manera.
   La mujer casada, en su estado perfecto es -o debe ser, si de idealizar se trata- la prolija síntesis del orden, buena mano para la cocina, indiscutible administradora, mejor planchadora de camisas, adivina de lo que su marido va a pedir, siempre sonriente, bien llevada con su suegra, de mutua adoración con las cuñadas y de carácter complaciente, aunque la realidad la castigue.
   La mujer casada, fiel a morir aunque coqueta, deseable, comunicativa y enterada de todo lo que acontece en los grupos familiares más cercanos, es decir en el de sus padres y el de los parientes políticos.
   Hay tantas cosas para demandar a la mujer esposa por parte de los hombres, que en nuestro atávico egoísmo es como si quisiéramos imponerles tal cúmulo de obligaciones, que no les dejen tiempo para vivir, para pensar y para ser felices.
   Cuando en realidad, supongo, es lo mínimo que les debemos asegurar.
   Y por eso bien vale hablar de ella o intentar definirla -la mujer en sí es un apabullante y eterno misterio- en los distintos ámbitos de su vida y por eso después de buena música,
 
LA MUJER HERMANA
 
   Como no tuve hermana lo que diré ahora no será otra cosa que una simple manifestación de anhelos, posiblemente basados en experiencias ajenas, en situaciones conocidas o por simple y humana intuición.
   Supongo que si hay una sola palabra que sintetice a la hermana, esa palabra es cómplice.
   Porque no debe ser lo mismo confiarle una cuita al hermano que escucha por escuchar, casi por compromiso, que a la comprensión de ella, la que sin dudas todo lo perdona.
   Supongo también que confiarle algo a la hermana es como hacerlo con la mamá, pero más joven.
   Como confesarse, pero con ella que no pregunta, no reprende ni castiga.
   Imagino que con la hermana existe un  recóndito juego de complicidades y tácitos pactos de silencio, nacidos de una comprensión mutua, en el sigilo, pero sobre todo en la vocación protectora que la hermana, especialmente, tiene por el simple hecho de ser mujer.
 
…Y ACERCA DE LA MUJER AMIGA
 
   El imaginario popular sostiene, en la mayoría de los casos, que la amistad entre un hombre y una mujer no puede existir.
   A mi criterio, un concepto totalmente falso siempre y cuando se lo aborde con inteligencia, pensando con el corazón… y no con  la entrepierna.
   No es necesario arrugar sábanas con una mujer para considerarla amiga.
   No es necesaria la dependencia física recíproca, para que hombre y mujer sean amigos.
   Basta con que piensen como personas, y actúen como tales.
   La mujer amiga es la que te aconseja sin pasiones, te contiene sin intereses secundarios y te alienta en acciones a las que otros pueden calificar como inútiles.
   La mujer amiga te cuida de sus amigas y de tus amigos.
   En pocas palabras, puedes hablar de sexo con tu amiga sin que ninguno se ponga colorado, se sobresalte o diga que no lo sabía. Y resumiendo, la mujer amiga es como un hermano, pero con lolas.
 
LA MUJER INFIEL
 


   Que las hay, las hay como las brujas.
   Que son un mal necesario, como los abogados.
   Que por algo lo hicieron, como tantas …
   Qué algún motivo habrán tenido.
   Que este desgraciado quiere que sostenga la casa con 100 lucas mensuales…
   No se trata de presentar un rosario de justificaciones o de pretextos para asegurar que existen las mujeres infieles.
   Sin embargo, considero que con ellas se comete una tremenda injusticia, nacida y alimentada por una sociedad machista.
   La mujer infiel pasa a ser una escoria en el círculo de sus relaciones.
   Pero cuando la infidelidad es atribuible al hombre, para su círculo de amigos se lo considera una hazaña, un triunfo de la picardía por encima de las correctas reglas de convivencia y el respeto hacia quien merece ser respetada.
   Cuando se quiebra el cristal de la fidelidad, lo quiebre quien lo quiebre, ya nunca será el mismo.
   No hablemos entonces de la mujer infiel, sino de la persona infiel.
   Aunque hoy, por obligación, pareciera que la única infiel es la mujer.  
   Suele ser complicado tener quieta e inactiva a la mujer, porque en la mayoría de los casos, ellas se empeñan en terminar lo que están haciendo y ya pensando en todo lo demás que le espera:
 
LA MUJER EN EL TRABAJO
 


   Es muy común que los hombres prefieran tener a hombres, solamente, en el ámbito de su trabajo cotidiano.
   A lo mejor, aparte de ser una expresión de egoísmo y oculta discriminación, el hombre más que compañeros necesita encubridores.
   En cambio las mujeres por lo general se sienten muy cómodas en el terreno laboral cuando les toca compartir largas horas con hombres.
   Y si están a su cargo, les aseguro que son más comprensivas y respetuosas en la atención de sus quejas, inquietudes o sugerencias.
   Hasta los servicios de Inteligencia del ejército de los EE.UU. aconsejaron la apertura laboral hacia el sexo femenino, una vez que comprobaron que la eficiencia militar había aumentado, con el ingreso experimental de mujeres en puestos clave, que antes estaban reservados a los hombres.
   El poder de comprensión natural que adorna a las mujeres, es un detalle que los hombres en su trabajo no han podido alcanzar, simplemente porque no está en su personalidad.
   Por otra parte el machismo, esa equivocación que la historia viene arrastrando desde tiempo inmemorial, le ha hecho más daño a la producción mundial que los errores en que pudieran haber incurrido las mujeres.
   Este no es un alegato en defensa de ellas, como ejecutoras de la autoridad.
   Una autoridad, espacios y tiempos que con el paso de los años y poco a poco, han venido conquistando lenta y pausadamente.
   Al decir machista, despacio y con seguridad, como los venenos …  
 
LA MUJER PROFESIONAL
 
   ¿Toleraría usted una médica mujer, haciéndole un examen de próstata, con las mismas técnicas que emplean los proctólogos?
   ¿Por qué las mujeres confían más en un ginecólogo?
   Son preguntas que lógicamente tienen sus respuestas contundentes pero que nadie se animaría a contestar, al menos públicamente y con la garantía de no ruborizarse.
   Pero es así.
   Las mujeres abrazan el compromiso y el juramento hipocrático con mayor responsabilidad profesional que los hombres.
   Puedo asegurar que del conjunto de médicos, el 95 por ciento de los hombres cobra plus y ellas ni siquiera alcanzan a la mitad.
   ¿La explicación? Muy simple, primaria y elemental: la mujer posee una mayor sensibilidad social que el hombre y una enorme predisposición en luchar contra las injusticias.
   Y esa médica está convencida que el cobro de plus, más que una injusticia, es un vil despojo a un semejante que para peor, está enfermo.
   Las arquitectas diseñan mejores espacios verdes que los hombres, porque son más sensibles a los colores.
   Las abogadas son capaces de llegar hasta más allá de lo prudente, en la búsqueda de un arreglo que impida el traumático paso por los estrados de Tribunales.
   Todo esto, a grandes rasgos, las hace distintas.
   Gracias a Dios, no somos iguales.
   Trabajando en México, varias décadas atrás, mis compañeros me decían que allí, en su país, eran todos machos.
   Jamás entendieron mi explicación de argentino, cuando les quería hacer entender que nosotros éramos mitad y mitad, pero que era más divertido.
 
 
LA MUJER EN LA GUERRA
 

 
   A lo mejor el uniforme no te deja ver si ese soldado que corre fusil en mano esquivando balas que vienen de frente y misiles que caen a sus espaldas, es un hombre o una muchacha. Tu sorpresa será mayúscula cuando descubras, en un marco de sudor y de espanto, un par de ojazos color miel que te miran con el desafío de haber llegado: es una mujer.
   Lo mismo lo hubiera hecho un militante.
   Lo mismo, no sé si lo hubiera hecho un general.
   Es que la guerra moderna, la que alguna vez nos ha tocado vivir, jamás diferencia a los combatientes por su sexo sino por su compromiso, por su arrojo y por su valentía. No hablemos del desprecio a la vida, porque en esa podemos estar varios, seamos soldados a no.
   Pero el coraje, la temeridad y la bravura de las mujeres en el campo de batalla, en nada tienen que envidiar a las acciones de los hombres. ¿Las razones? Uno busca encontrarlas más allá de lo estrictamente militar y advierte que esa conducta, ese temperamento, está regido por el fuego de la justicia, mucho más desarrollado a mi entender, en las mujeres que en los hombres. Si la combatiente está convencida de lo justo de su causa, no habrá quien la pare.
   Es una verdad que lamentablemente corroboramos cada vez que leemos en los diarios, o la televisión del mundo nos muestra el rostro descarnado de la guerra y las consecuencias que pagan ellas, las mujeres que se inmolan por una causa que consideran noble.
   ¿Le parece poco, tratándose de una débil mujer?
   Siendo mocoso supe memorizar un versito con el que cada vez que lo necesitaba, sirvió para ensalzar en ellas su sublime condición femenina.     
   Aunque no recuerde el nombre de quien lo escribiera, considero que bien vale la pena aprenderlo y siempre tenerlo en cuenta:
A la mujer respeta como cumple un caballero:
tus labios siempre sinceros, tu mente siempre discreta.
Mírala como el poeta que juzga de ángel su ser.
Y si llegas a temer que te impulse otra corriente,
acuérdate solamente, que tu Madre fue Mujer.
   En lo personal, espero que el de ayer haya sido para millones de ellas un día mágico, una jornada de trabajo infernal o que en el peor de los casos recién caigan en cuenta que fue, de los 365 de cada año, SU día especial aunque realmente merecen que todos los días, para ellas, sean especiales. Y nosotros, tenemos la humana y varonil obligación de agradecer a los dioses, como quieran llamarse, que ellas existan…
 
 
LA MUJER HIJA
 
 
   No se trata de un olvido. No. Porque para cualquier padre, ella es el postre más dulce que el Creador nos haya servido porque el varón tiene lo suyo de valioso, compinche y ser irreemplazable, pero ella es una melodiosa campanita de oro, que ese mismo Supremo nos colgó en el alma…
   Y de las nietas ¿para qué hablar…? ¡Si son dos joyas…!
 
Megacausa del Registro y corrupción
UNO DE LOS OBJETIVOS  ES  QUE  NO  EXISTA
NINGUNA IMPUNIDAD PARA LOS PODEROSOS
  
 

   Cientos de veces los familiares de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba han reclamado terminar con la corrupción. Según nuestro cuidado mataburros del que nos enorgullecemos, corrupción significa vicio o alteración y en el caso de organizaciones públicas utilizarlas en provecho propio, económico o de otra índole. Aunque no tenga raíces etimológicas en común, el término está bastante emparentado con las palabras poder e impunidad, al punto que Santo Tomás consideraba al poder como causa de corrupción. 
    Así las cosas, en Córdoba se supo crear hace como dos décadas un Fuero Anticorrupción destinado a investigar, lógicamente, todas las denuncias por corrupción, con la obligación de juzgar estos delitos por jurados populares. Sin embargo, pese a contar con recursos, parece que el organismo no encontró mucho para juzgar, dado que un informe de un conocido diario cordobés emitido años después, concluyó que no había en su haber poderosos ni funcionarios del gobierno presos ni condenados. 
   Curiosamente el mismo artículo destacaba el accionar de la Unidad de Casos
Complejos, refiriendo que en la mitad del tiempo habían encarcelado a 104 personas en la causa del Registro. Tal comparación merece ciertos interrogantes, como saber por qué esa Unidad se dedica sólo al Registro o qué se dice de la prisión preventiva sistemática aplicada, que fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y por la Organización de las Naciones Unidas, o de la comisión especial nombrada para juzgar. 
   También cabe preguntarse por qué esa Unidad no imputó ni molestó a ningún alto funcionario siendo que fueron señalados en la causa o, en su defecto, por qué no los derivó para investigar a la Fiscalía Anticorrupción. 
   Es inevitable entonces que nos detengamos a pensar, razonar y concluir lo siguiente: ¿No sería mejor unificar los dos Organismos para la investigación honesta y eficaz que se reclama? ¿O es la división una radiante pantalla para impunidad de los poderosos?
   Mientras no exista una definición terminante, podría pensarse de la peor manera acerca del interesado e impune vistagordismo del poder. 
 
 
¿Quienes realmente generan conflictos?
DOCENTES CORDOBESES OPTARON POR AMENAZAR
CON PARAR, BUSCANDO AL MENOS UNA RESPUESTA
 


   Es un clásico anual casi desde la recuperación de la democracia, que los ciclos lectivos en las escuelas se inicien con tardanza en medio de conflictos sindicales, y sin que se hayan terminado las reparaciones edilicias para las que el poder tuvo a disposición el receso.
   Duele en el alma de cualquier ex alumno de cualquier escuela en la Provincia, la indiferencia con la que es tratado el tema salarial, como si la tarea docente no tuviera la trascendencia natural que la distingue, ni el costo que la historia debe pagar cuando es la ignorancia la corriente que se impone como resultado de
omisiones que ningún político sabe asumir.
   En sus Bases, Juan Bautista Alberdi sostenía que “La educación popular sólo había servido para que la gente absorbiera el veneno de la prensa electoral, que contamina y destruye en vez de ilustrar. La de nivel superior había sido fábrica de charlatanismo, de ociosidad, de demagogia y de presunción titulada”.
   Y Jaime Barylko, tiempo después sostuvo que “Nuestros jóvenes no saben qué hacer; por eso se dedican a deshacer. Tanta libre iniciativa los deja desnudos, deshechos…”
   Nunca fue positivo descuidar a la educación por cuestiones monetarias o de presupuesto. Es muy cierto que el alimento intelectual que aporta la instrucción es comparable al alimento material porque no alimenta todo lo que se come, sino sólo aquello que se digiere.
   Postergar a los maestros es ofender su vocación, su dedicación y sacrificio y es traicionar desde el poder los objetivos -incluso patrióticos- que aporta la correcta formación del individuo desde su niñez.
   Alguna vez los gobiernos entenderán que educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades y sinsabores de la vida.
 
¿Por qué dañar el patrimonio de todos?
TALLERES MERECIÓ GANAR PERO MUCHOS HINCHAS
PREFIRIERON FESTEJAR CON UN SHOW
REPUDIABLE
 


   No es cuestión de darle más identidad de la que merece la actitud de algunos violentos integrantes de la hinchada albiazul, que confundieron festejo con vandalismo, lo que suele generarse, más allá de la euforia que provocan las victorias, después de alguna exageración en ciertos consumos poco santos.
   Destrozar costosos elementos instalados para la seguridad ciudadana como lo son los semáforos y sus redes, configura aparte del delito que reprime la ley, una actitud de desprecio hacia sus semejantes y una estúpida boludez si se expone como motivo la alegría por el triunfo obtenido, en cuyo caso la neurona de cada vándalo ya le está quedando grande dentro del cerebro, si es que aún lo conserva en uso y aplicación.
   El tema tampoco amerita ser considerado por el club albiazul pues sería
supino error pretender que la entidad deba ser la niñera de cada inadaptado, aunque haría bien si llegara a identificarlos, prohibirles el acompañamiento cuando de festejar se trate, porque la que queda mal es la entidad y al dañino puede que poco le importe.
   De todas maneras, si fueran identificados los responsables del daño perpetrado contra el mobiliario y los elementos ciudadanos que son de la gente, lo correcto sería hacerles pagar las consecuencias de su accionar, hayan estado o no conscientes de sus actos.
   Unos pocos agresores viciosos o trastornados, no pueden comprometer a la entidad por la cual festejan de tan alocada manera, por lo que sería aconsejable identificarlos e impedirles la presencia en espectáculos deportivos, tras los cuales la gente decente que concurra lo haga para celebrar una conquista y no tenga la mala suerte de compartir complicidades que no buscó.
   A los vándalos, basta con su exclusión y la obligación de hacerles pagar por los daños ocasionados.
 
 
Por allí ahora quedan algunas y algunos…
LA ”PELADA DE LA CAÑADA” ÚLTIMA EXPONENTE DE
UNA FANTASMAGORÍA  CORDOBESA EN DECADENCIA
 

   Como genuinos símbolos fantasmales de nuestra Córdoba sorprendente todavía pasean por la memoria colectiva de los más veterano, las imágenes de “La pelada de La Cañada”, “la Llorona” y varios otros y otras que se fueron perdiendo o escondiendo en la bruma de los tiempos.
   También no son pocos los que comentan que por allí se aparecía “El último ajusticiado”, un tipo al que le habrían aplicado la pena de muerte en el paredón del calicanto, sumada a otras numerosas historias y referencias que enriquecen, de paso, el imaginario popular.
   Y como mucha gente sostiene que los ciclos de la historia alguna vez se repiten, tenemos ahora nuevos fantasmas que lejos de integrar la comunidad de los cirujas, se comenta que vienen tocando el cielo con sus manos, al cobrar buenos sueldos mensuales pero sin dejar a cambio ningún esfuerzo o sacrificio.
   Ellos son los mimados del poder, que gracias a la generosidad de ciertos funcionarios les proveen a ellos -a los funcionarios, digo- de suculentas entradas dinerarias aunque esos modernos fantasmas a veces ni estén enterados de figurar en la planta de personal.
   Alguien los descubrió, reveló la jugarreta de la que no pocos se beneficiaron, pero también alguien debió firmar los decretos correspondientes para el ingreso de cada uno o una, a la planta de empleados.
   Habrá que hurgar sin contemplaciones ni complicidades; sin votos de silencio compartidos; sin la caradurez demostrada hasta el presente, para que la gente tenga motivos que la lleven a volver a confiar en los hombres de la política y en sus instituciones.
   Si todo esto quedara en la nada como tantas otras anormalidades, habremos perdido una magnífica oportunidad de ser respetados por la clase dirigente.
 
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PARA LA DESPEDIDA DE HOY
NADA MEJOR QUE UN RUEGO
 


   Kyrie eleison.
   Es un  salmo que traducido del griego, es
   del Evangelio de San Mateo con lo que se
   ruega, simplemente, “Señor, ten  piedad”.
   En verdad que  la  estamos necesitando…
 
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7 de julio de 2024

S.L.B.: CÓRDOBA CUMPLIÓ FELIZMENTE 451 AÑOS - ¿MARCHAMOS HACIA LA NORMALIDAD QUE MERECEMOS? - DUDAS QUE EL MINISTRO DE SEGURIDAD CONOZCA LA INSEGURIDAD QUE NOS RODEA- TERMINARÁ LA ESTIGMATIZACION DE UN PROCESO JUDICIAL – ES BUENO HABLAR DE LOS MIEDOS QUE NOS ACOSAN – NIÑOS, VERDADEROS REHENES DE UNA DEMANDA SALARIAL, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista cordobés Gonio Ferrari difundidos en su programa “Síganme los buenos” edición nº 838 del domingo 7 de julio de 2024 emitido por  la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
Gran urbe, caótica en muchos aspectos
CUMPLIÓ LA CIUDAD UN NUEVO ANIVERSARIO DE
SU FUNDACIÓN MÁS DE 4 SIGLOS Y MEDIO ATRÁS
 
   Mi Córdoba es para muchos el show de ver desfilar a la “Papa de hortensia”, la “Pelada de la Cañada”,  Efrain Bischoff,”, Alberto Cognigni, “Sapo” Cativa, Jaime Kloner, Ana María Alfaro, “Pelado” Alonso, Las Ponce, “Los del Suquía”,  Miguel Bravo Tedín, “Mona” Giménez,  Azor Grimaut y tantos otros señeros personajes que se traspapelan en la maraña del tiempo y en la senil desmemoria en la que debió aposentarse su fundador, don Jerónimo Luis de Cabrera allá por el 1573.
   Cordobés no es tan solo ser cuartetero, haber vivido en
El Abrojal, gustar del fernet, tomar mate con peperina, bañarse en las dudosas aguas del Suquía, saberse protagonista de la gesta de mayo del ’69, sentir orgullo por la reforma universitaria, evocar etílicas trasnochadas en “L’escargot” o en “El Príncipe”, incursiones por el 990, los corsos de San Vicente, las exposiciones en el Pabellón de las Industrias, la chetura de Los Pozos Verdes y el Parque Autóctono o los bailes en la pista “Teneme el chico”, el Sargento Cabral o “La Toscana”; haber leído Los Principios, Meridiano y el Córdoba y todavía leer lo que queda de La Voz del Interior en estos vertiginosos tiempos en que Internet te abre las puertas del mundo y te deja hojear sin medida diarios y revistas tanto cordobesas como de cualquier otro confín geográfico.
   Se me antoja que ser cordobés incluye también otras sensaciones, placeres  y
nostalgias no tan sólo dignas de la memoria.
   Ser cordobés contiene en tan pocas letras -sólo 11- también el espanto de las crecientes de su inestable río parcialmente urbanizado, de su tránsito caótico, de la impostada solemnidad de sus políticos, como los simples placeres de fanatizarse con el folklore de sus colores deportivos, de los íconos ciudadanos que el tiempo aporta en recuerdos, del concierto de campanas en cualquier mediodía…
   Ser cordobés supone la rebeldía mediterránea llevada a las nubes de su práctica, ejercicio y consecuencias como una especie de rito casi, casi fundamentalista que se identifica con el placer cotidiano de sentirlo así.
   Y como en un rezo me encanta hacer retumbar en mis oídos y en todos los rincones del alma esa especie de oración de amor, de entrega, de agradecimiento por sentirme genuinamente cordobés en toda la enorme pureza étnica y documentada de la condición de tal.
   Porque desde que me acuerdo, y que no son pocos años ahora más cerca del “no me extrañen” que del “hola varón…”, lo digo desde el alma y con orgullo porque así lo siento: Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria.  
   Simple y cariñosamente porque crecemos amando a la ciudad como es: anárquica y sensual; desordenada y doctoral, con humor de sobra  para exportar y un agrio y desoído malhumor social para atender de lo que el poder suele ocuparse frente a la inminencia de elecciones y cíclicamente hasta el cansancio de la gente.
   Aquí en Córdoba anidan el orgullo de las raíces, la histórica arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y entre otras, las industrias del humor, del apodo y de los yuyos no tan sólo aquellos para infusiones.
   Porque somos sus hijos, amamos a esta Córdoba magnética, romántica, mágica y soberbia, aunque la descuiden los que debieran mimarla y hermosearla y aunque otros pretendan certificar autenticidad de origen pese a que vienen de lejanías.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá.
   También asume su condición de genuina madre sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, insegura y sorprendente, quiero abrazar ese poco prolijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de cada esquina, la
estridencia de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo y caro transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos, la dañina insolencia de tu río cuando crece, la intemperie de tus villas, la sonoridad de tus campanas, el catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, la casi permanente asamblea de los municipales, la fiestera pachorra de tu Justicia, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la protocolar etiqueta de tus doctores, la columna vertebral de tu Cañada, la mugre sabatina de tu invadida peatonal, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   Quiero más que nada, confesarte cuánto te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas cadenas que me ataron férreamente a tu historia, a tus días y a tu gente…
   En este cumpleaños, y aunque vayan muriéndose los siglos, ¡salud mi ciudad, patria de siempre…!
   ¿Es necesario que lo repita? Porque Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria…

Los molestos dolores del crecimiento
¿ESTAMOS MARCHANDO HACIA LA NORMALIDAD
QUE  MERECEMOS Y SE EMPEÑA EN NO LLEGAR?
 
   Una de las consecuencias menos deseada de cualquier espera es no resultar beneficiados con los resultados de la gestión encarada, para la solución de un conflicto o la superación de una situación crítica o conflictiva.
   Esa se me ocurre que es la síntesis de la situación en la que nos encontramos la mayoría de los argentinos, en la tensa y casi eterna como histórica espera de tiempos mejores, como adhiriendo en la mayoría de los casos sin saberlo, a lo que Aristóteles sostenía que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”, aunque otro gran pensador como lo era Gustavo Le Bon asegurara que los pueblos viven sobre todo de esperanzas, y que sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas a las antiguas que perdieron su fuerza.
   Pero está demostrado en la misma historia de la humanidad que la esperanza misma deja de ser felicidad -si pretendemos que lo sea- si su compañía y cómplices son la impaciencia y la falta de soluciones.
   Tendríamos que ingresar a la evaluación de la seriedad o no que asuman eso que les llaman milagros, como manera válida de seguir aferrados a la idea que la única alternativa para salir de las frustraciones y los tiempos adversos está condicionada a la aparición, precisamente de un milagro, dado que las otras alternativas ya vividas no han dado los resultados que ansiamos, esperamos y merecemos por esa inacabable inclinación al aguante que tenemos nosotros como sociedad.
   Vivimos dominados por innumerables promesas de cambios que reparten todos los colores políticos con apetencias de poder y de vocación por la eternidad.
   Votamos influenciados por la demagogia en cualquiera de sus manifestaciones y somos demasiado lentos para reaccionar, frente a los derrapes y fracasos como si estuviéramos obligados a tolerar errores y carencias de las tantas que nos toman como objetivo, porque los poderosos no fracasan, sino que las culpas son nuestras, de los que sospechamos que vamos a fracasar.
   La oración cívica con la que el restaurador de nuestra democracia cerraba cada uno de sus discursos de campaña, allá por los albores de la década del ’80 en el pasado siglo, pregonaba que con la democracia comíamos, trabajábamos, estudiábamos, nos curábamos, crecíamos y algunas otras utilidades que nos aportaba ese estilo tan vulnerado en los últimos tiempos.
   Pero los resultados que saltan a la vista nos muestran el absurdo de carencias imperdonables, en un país ubérrimo como el nuestro, lo que lleva a ver crecer en la gente el desencanto por aquel lirismo alfonsinista, que pese al paso de los años no vemos en el duro terreno de la realidad.
   ¿Vamos ahora por el camino correcto?
   ¿Hacemos las cosas como esperando que los resultados sean masivamente positivos para todos?
   Evidentemente que no; que hay grietas en todos los terrenos, que hay máquinas de impedir en todos los estamentos de la sociedad; que la burocracia sigue imperando y los juegos de intereses dentro de la política llegan a niveles escandalosos y los “promesómetros” de las ideologías están al rojo vivo.
   No es ese el mejor de los caminos para que superemos nuestro eterno estado de crisis, mientras las apetencias se fortalezcan, siga imperando la ley del más pícaro y la comunidad siga valorando como logros los cambios epidérmicos que como tales, poco es lo que duran.
   Porque son para el consuelo y no para la solución…
 
No es exageración sino dura realidad
LA POBLACIÓN  CORDOBESA  ALEJADA  ESTÁ  DE
MERECER EL REINO DE  LA ANGUSTIA Y EL MIEDO
 
   De chicos nos asustaban con “el cuco”, el diablo, “el viejo de la bolsa”, la bruja, el infierno y muchos otros castigos como arma primitiva de los mayores para imponer su autoridad a veces cuestionada, por así decirlo, desde la más tierna de nuestras infancias.
   Pero el miedo es real y los cordobeses lo venimos aguantando a veces calladitos por vergüenza o para evitar que se nos burlen; algunos lo asumen e intentan superarlo con el encierro y algún otro método de aislamiento, y no son pocos quienes lo sienten, pero olímpicamente lo ignoran en una actitud temeraria y excesivamente machista de la que ni siquiera ellos están convencidos.
   La verdad es que los cordobeses vivimos en un estado de miedo creciente:

miedo a que nos asalten a plena luz del día, que nos violen la casa, que nos arrebaten el celular en pleno centro, que un motochorro nos afane e incluso nos mate porque ya están demasiado jugados para conseguir droga; el miedo a la desprotección porque el Estado no cumple con su obligación de protegernos y de últimas, por ese humano instinto de conservación.
   ¿Quiénes en Córdoba se ocupan del miedo? A la autoridad policial parece no preocuparle porque poco hace para remediar la situación, ellos andan armados y con permiso o no para balear -aunque eso y selectivamente poco les importa por lo visto- y los pretextos no faltan: hay cosas más importantes que proteger, el miedo es privativo de los pusilánimes, el miedo es una sensación que experimentamos por contagio social, escaso dominio de esfínteres o para ciertos insensibles, el miedo es inexistente como actitud frente a la vida.
   Pero que existe, no deja de ser una realidad que nos abruma sin que busquemos las maneras más peligrosas de enfrentarlo, porque basta con seguir los noticiarios televisivos, los relatos radiales o las publicaciones gráficas, para tener en el centro del alma y de la mente ese miedo insuperable que se acrecienta con la desprotección, las leyes inadecuadas por lo antiguas y cierta displicencia gubernamental frente a otros temores más trascendentes y mundanos, como lo es por ejemplo la inaccesibilidad al dólar blue.
   Pero que el miedo es una realidad, no es necesario certificarlo, aunque la explicación está en un tal Alain, profundo y sesudo pensador, que entre sus sobresalientes conceptos, afirmó en un momento que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo”.
   Los cordobeses, al menos, no necesitamos inventarlo porque en estos últimos tiempos, ha pasado a formar parte del vergonzoso ADN que nos está igualando a todos…
 
¿Cuántos años lleva el pesado trámite?
ALGUNA  VEZ  LLEGARÁ  A  SU FIN  ESE  ESTIGMA
QUE  REINA EN TORNO DE UN PROCESO  JUDICIAL
 
   Algunas situaciones reinstalan el debate de los inocentes presos.  En nuestro país desde 2014 funciona el “Proyecto Inocente”, iniciativa surgida en los EE.UU, y difundida a más de 20 países, que  busca revertir condenas equivocadas. En todos los casos se trata de encontrar errores en la investigación y en el juicio, que producen la condena de un inocente. 
   En el análisis de Argentina se consideró que había problemas en cómo los operadores judiciales valoran las pruebas y cómo las consideran; cómo los jueces justifican y argumentan sus decisiones, y también, casos de corrupción y problemas de ética.
   En tal contexto, y retomando la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, recordé el dictamen de un Juez, en el que confirmaba la prisión preventiva a dos imputados pese a reconocer que se carecía de pruebas contra ellos, como podrían ser firmas o escritos de su parte y que no se contaba tampoco con ningún testigo que los hubiera visto o acusado.
   El apego al diccionario enseña a considerar al error como un concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada, o precisamente en Derecho, como vicio causado por equivocación de buena fe que puede anular el acto jurídico.
   Debe ser inevitable que los jueces, limitados y falibles, puedan equivocarse, aun poniendo empeño y dedicación en su trabajo, pero, en este caso, no se puede hablar de errores de valoración, consideración, justificación o argumentación, porque el mismo juez reconoce no tener nada para valorar, considerar, justificar o argumentar.
   Lógicamente, estos imputados fueron absueltos después de casi tres años de prisión injusta. Hubo concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada y vicio judicial.
   Es difícil saber si de buena fe, o si puede orientarse hacia la corrupción y la ética.
 
Se impone más lucha que definiciones
NOS ASALTA LA DUDA SI  EL MINISTRO DEL ÁREA
SEGURIDAD  ESTÁ  ENTERADO  DE  LA  REALIDAD
 
   Partamos de una base cierta surgida de los tiempos que vivimos, en el sentido que la cuestión de la seguridad ciudadana corresponde más a las esferas técnicas que a las consideraciones políticas o ideológicas, porque es allí donde por lo general se desubican los conceptos o se alteran las definiciones, en la mayoría de las cosas por una inclinación hacia la facilidad e inmediatez de improvisar, o por escaso concepto  de respeto hacia la sociedad.
   En los últimos tiempos los diarios vienen perdiendo terreno ante ese alucinante ejercicio del ímpetu informativo, porque tanto la radio como la TV ofrecen hechos resonantes en vivo mientras suceden, con sonido y en colores.
   No dejó por eso de ser una mayúscula sorpresa el leer el diario donde aparecen audaces conceptos de nuestro ministro provincial de inseguridad -y así la califico porque es lo predominante-  sosteniendo “Nos preocupa mucho la capacitación. Acá no hay buenos y malos policías. Acá están los policías y los delincuentes que se disfrazan de policías” con lo que el funcionario aporta mayor confusión a una situación que se ha tornado intolerable y de mayúscula peligrosidad por lo inmanejable que se confiesa desde el poder.
   La crisis no es nueva y se han dado demasiados casos que fueron inútiles llamados de atención, en procura de enderezar el rumbo del tratamiento del tema desde el gobierno y los resultados han sido siempre negativos aunque se dibujen las estadísticas y se gasten fortunas en equipamiento, tecnología, etc. todo lo que no alcanza mientras, y lo insisto por enésima vez, no se instrumenten dos medidas básicas; la profesionalización en un nivel más elevado de los planteles y el urgentísimo estudio, elaboración, tratamiento, promulgación, reglamentación, implementación y contralor de su estricto cumplimiento, de una ley integral de seguridad para terminar con los remiendos tan costosos, los reemplazos de nombres, los apresuramientos de incorporar más efectivos y lanzarlos a la calle sin capacitarlos y tratando de dejar de lado esa certeza para muchos, que los cargos policiales suelen ser la resultante de deudas políticas con la militancia, contraídas en períodos precomiciales.
   Los cordobeses ya hemos agotado nuestro enorme caudal de paciencia ante el avance de una delincuencia que domina la ciudad, y no me vengan con el viejo verso de la sensación, que ya nadie cree, salvo como muletilla que parte desde la inoperancia del poder, en este caso culpable también por omisión.
   Es un escándalo el crecimiento del narcotráfico y bueno sería que alguna vez se investigara -aunque sospechas sobran- cuáles son las fronteras de su ingreso, y las maniobras que se perpetran para consolidarlo, aparte de la generosa e inexplicable impunidad que se les regala como valor agregado.
   Las autoridades se alarman por la cantidad de armas que compran los cordobeses, en lugar de ponerse las pilas y neutralizar a un hampa que se expande y serán inútiles los lamentos cuando se produzcan enfrentamientos de civiles en defensa de sus bienes y de sus familias, desamparadas por un Estado con la obligación de protegerlos.
   Sintetizando, la seguridad está visto que no es un tema para que se ocupen los políticos sino los técnicos, sin amiguismos, acuerdos innegables ni privilegios de ninguna clase.
   Y que el gobierno deje de quejarse y actúe de una buena vez, porque de nada sirve tener una ciudad bonita si no la podemos gozar.
   Y consagrar el estado de dominio que actualmente luce la delincuencia, sería una imperdonable bulodez…
 
Reclamo salarial y sus consecuencias
SI EL PLANTEO SALARIAL AFECTA EL DICTADO DE
CLASES, LOS ALUMNOS SUFRIRÁN  EL  PERJUICIO
 
   No se me ocurriría ni siquiera evaluar la conveniencia, oportunidad ni posibilidades que tiene de imponerse el criterio sindical docente acerca de los reclamos de actualización salarial, en un período en que nuestra estabilidad monetaria es penosa, el Estado sigue presionando con los impuestos y los servicios -tanto estatales como privados, y es como si no tuvieran límites para su actualización hacia arriba y usando como guía los vaivenes del billete verde, tomando en cuenta la ridiculez, que cuando el dólar baja su cotización, los valores que pagamos se mantienen o se siguen incrementando.
   El componente de insensibilidad ya ha sido expresado y llevado a la realidad hasta el cansancio y de poco ha servido, porque los cráneos de la economía nacional, provincial y recaudatoria, poco entienden ni les interesa esa disyuntiva, detalle que mucha consideración merece porque afecta a la dignidad y a la condición humana.
   Y se trata de una percepción personal o es sólo un mal pensamiento, que suele invadirme cuando desde ambas veredas del tironeo están los alumnos, inocentes y aprovechados rehenes de cada prolongado y a veces eterno conflicto, sin pensar en el descalabro hogareño que entra al seno de las familias sin preguntar, cuando no hay maneras de hacer que los pequeños concurran a clases, tratándose de salitas o primarios, como asimismo en el caso de los secundarios, cuyo aprendizaje se resiente severamente y después no sabemos por qué no se registra progreso intelectual, ni atendemos con medidas reparatorias el decreciente nivel de conocimientos.
   Debiera el Estado en su condición indelegable de protector de la
comunicación entre las partes enfrentadas, instrumentar métodos y capacitar a los responsables de las discusiones salariales, para que no sean los niños las víctimas de los desacuerdos y caprichos, que pudieran haberse consolidado en el fuero íntimo de los funcionarios encargados de atender, negociar y ocuparse de las reiteradas y a veces prolongadas situaciones críticas.
   Es muy cierto ese consejo, digamos conminatorio, de “con los niños no” pero en forma de grito para que se cumpla no tanto como obligación de respeto y cariño hacia la inocencia de los pequeños, sino como prenda de paz, justicia y armonía que merecen aquellos que nos educaron, aunque hayan fracasado con tal cometido en algunos obtusos que no tienen otros mecanismos de protesta que dejar de trabajar y que para colmo no les paguen esos días.
   El dirigente gremial, en estos casos, se supone que está amparado y jamás deja de cobrar.