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7 de julio de 2024

S.L.B.: CÓRDOBA CUMPLIÓ FELIZMENTE 451 AÑOS - ¿MARCHAMOS HACIA LA NORMALIDAD QUE MERECEMOS? - DUDAS QUE EL MINISTRO DE SEGURIDAD CONOZCA LA INSEGURIDAD QUE NOS RODEA- TERMINARÁ LA ESTIGMATIZACION DE UN PROCESO JUDICIAL – ES BUENO HABLAR DE LOS MIEDOS QUE NOS ACOSAN – NIÑOS, VERDADEROS REHENES DE UNA DEMANDA SALARIAL, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista cordobés Gonio Ferrari difundidos en su programa “Síganme los buenos” edición nº 838 del domingo 7 de julio de 2024 emitido por  la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
Gran urbe, caótica en muchos aspectos
CUMPLIÓ LA CIUDAD UN NUEVO ANIVERSARIO DE
SU FUNDACIÓN MÁS DE 4 SIGLOS Y MEDIO ATRÁS
 
   Mi Córdoba es para muchos el show de ver desfilar a la “Papa de hortensia”, la “Pelada de la Cañada”,  Efrain Bischoff,”, Alberto Cognigni, “Sapo” Cativa, Jaime Kloner, Ana María Alfaro, “Pelado” Alonso, Las Ponce, “Los del Suquía”,  Miguel Bravo Tedín, “Mona” Giménez,  Azor Grimaut y tantos otros señeros personajes que se traspapelan en la maraña del tiempo y en la senil desmemoria en la que debió aposentarse su fundador, don Jerónimo Luis de Cabrera allá por el 1573.
   Cordobés no es tan solo ser cuartetero, haber vivido en
El Abrojal, gustar del fernet, tomar mate con peperina, bañarse en las dudosas aguas del Suquía, saberse protagonista de la gesta de mayo del ’69, sentir orgullo por la reforma universitaria, evocar etílicas trasnochadas en “L’escargot” o en “El Príncipe”, incursiones por el 990, los corsos de San Vicente, las exposiciones en el Pabellón de las Industrias, la chetura de Los Pozos Verdes y el Parque Autóctono o los bailes en la pista “Teneme el chico”, el Sargento Cabral o “La Toscana”; haber leído Los Principios, Meridiano y el Córdoba y todavía leer lo que queda de La Voz del Interior en estos vertiginosos tiempos en que Internet te abre las puertas del mundo y te deja hojear sin medida diarios y revistas tanto cordobesas como de cualquier otro confín geográfico.
   Se me antoja que ser cordobés incluye también otras sensaciones, placeres  y
nostalgias no tan sólo dignas de la memoria.
   Ser cordobés contiene en tan pocas letras -sólo 11- también el espanto de las crecientes de su inestable río parcialmente urbanizado, de su tránsito caótico, de la impostada solemnidad de sus políticos, como los simples placeres de fanatizarse con el folklore de sus colores deportivos, de los íconos ciudadanos que el tiempo aporta en recuerdos, del concierto de campanas en cualquier mediodía…
   Ser cordobés supone la rebeldía mediterránea llevada a las nubes de su práctica, ejercicio y consecuencias como una especie de rito casi, casi fundamentalista que se identifica con el placer cotidiano de sentirlo así.
   Y como en un rezo me encanta hacer retumbar en mis oídos y en todos los rincones del alma esa especie de oración de amor, de entrega, de agradecimiento por sentirme genuinamente cordobés en toda la enorme pureza étnica y documentada de la condición de tal.
   Porque desde que me acuerdo, y que no son pocos años ahora más cerca del “no me extrañen” que del “hola varón…”, lo digo desde el alma y con orgullo porque así lo siento: Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria.  
   Simple y cariñosamente porque crecemos amando a la ciudad como es: anárquica y sensual; desordenada y doctoral, con humor de sobra  para exportar y un agrio y desoído malhumor social para atender de lo que el poder suele ocuparse frente a la inminencia de elecciones y cíclicamente hasta el cansancio de la gente.
   Aquí en Córdoba anidan el orgullo de las raíces, la histórica arrogancia de sus luchas, la humildad mediterránea y entre otras, las industrias del humor, del apodo y de los yuyos no tan sólo aquellos para infusiones.
   Porque somos sus hijos, amamos a esta Córdoba magnética, romántica, mágica y soberbia, aunque la descuiden los que debieran mimarla y hermosearla y aunque otros pretendan certificar autenticidad de origen pese a que vienen de lejanías.
   Córdoba tiene la protectora calidez de una mamá.
   También asume su condición de genuina madre sustituta.
   Ciudad símbolo, ruidosa, altiva, insegura y sorprendente, quiero abrazar ese poco prolijo laberinto de tus barrios, los rumorosos bares de cada esquina, la
estridencia de tus avenidas, los colores de tus clubes, el malo y caro transporte urbano, los candados de tus conventos, la pasión de tus políticos, la dañina insolencia de tu río cuando crece, la intemperie de tus villas, la sonoridad de tus campanas, el catálogo de tus baches, la penosa sorpresa de los cortes de luz, la casi permanente asamblea de los municipales, la fiestera pachorra de tu Justicia, la inimitable contundencia de tu tonada, la frescura de tus estudiantes, la protocolar etiqueta de tus doctores, la columna vertebral de tu Cañada, la mugre sabatina de tu invadida peatonal, la añosa certidumbre de tus templos, tu maravillosa lozanía en el otoño, el silencioso abrigo del invierno…
   Quiero más que nada, confesarte cuánto te amo.
   Por la generosa hospitalidad de tu tierra.
   Por el linaje de esas cadenas que me ataron férreamente a tu historia, a tus días y a tu gente…
   En este cumpleaños, y aunque vayan muriéndose los siglos, ¡salud mi ciudad, patria de siempre…!
   ¿Es necesario que lo repita? Porque Argentina es mi país, pero Córdoba es mi Patria…

Los molestos dolores del crecimiento
¿ESTAMOS MARCHANDO HACIA LA NORMALIDAD
QUE  MERECEMOS Y SE EMPEÑA EN NO LLEGAR?
 
   Una de las consecuencias menos deseada de cualquier espera es no resultar beneficiados con los resultados de la gestión encarada, para la solución de un conflicto o la superación de una situación crítica o conflictiva.
   Esa se me ocurre que es la síntesis de la situación en la que nos encontramos la mayoría de los argentinos, en la tensa y casi eterna como histórica espera de tiempos mejores, como adhiriendo en la mayoría de los casos sin saberlo, a lo que Aristóteles sostenía que “la esperanza es el sueño del hombre despierto”, aunque otro gran pensador como lo era Gustavo Le Bon asegurara que los pueblos viven sobre todo de esperanzas, y que sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas a las antiguas que perdieron su fuerza.
   Pero está demostrado en la misma historia de la humanidad que la esperanza misma deja de ser felicidad -si pretendemos que lo sea- si su compañía y cómplices son la impaciencia y la falta de soluciones.
   Tendríamos que ingresar a la evaluación de la seriedad o no que asuman eso que les llaman milagros, como manera válida de seguir aferrados a la idea que la única alternativa para salir de las frustraciones y los tiempos adversos está condicionada a la aparición, precisamente de un milagro, dado que las otras alternativas ya vividas no han dado los resultados que ansiamos, esperamos y merecemos por esa inacabable inclinación al aguante que tenemos nosotros como sociedad.
   Vivimos dominados por innumerables promesas de cambios que reparten todos los colores políticos con apetencias de poder y de vocación por la eternidad.
   Votamos influenciados por la demagogia en cualquiera de sus manifestaciones y somos demasiado lentos para reaccionar, frente a los derrapes y fracasos como si estuviéramos obligados a tolerar errores y carencias de las tantas que nos toman como objetivo, porque los poderosos no fracasan, sino que las culpas son nuestras, de los que sospechamos que vamos a fracasar.
   La oración cívica con la que el restaurador de nuestra democracia cerraba cada uno de sus discursos de campaña, allá por los albores de la década del ’80 en el pasado siglo, pregonaba que con la democracia comíamos, trabajábamos, estudiábamos, nos curábamos, crecíamos y algunas otras utilidades que nos aportaba ese estilo tan vulnerado en los últimos tiempos.
   Pero los resultados que saltan a la vista nos muestran el absurdo de carencias imperdonables, en un país ubérrimo como el nuestro, lo que lleva a ver crecer en la gente el desencanto por aquel lirismo alfonsinista, que pese al paso de los años no vemos en el duro terreno de la realidad.
   ¿Vamos ahora por el camino correcto?
   ¿Hacemos las cosas como esperando que los resultados sean masivamente positivos para todos?
   Evidentemente que no; que hay grietas en todos los terrenos, que hay máquinas de impedir en todos los estamentos de la sociedad; que la burocracia sigue imperando y los juegos de intereses dentro de la política llegan a niveles escandalosos y los “promesómetros” de las ideologías están al rojo vivo.
   No es ese el mejor de los caminos para que superemos nuestro eterno estado de crisis, mientras las apetencias se fortalezcan, siga imperando la ley del más pícaro y la comunidad siga valorando como logros los cambios epidérmicos que como tales, poco es lo que duran.
   Porque son para el consuelo y no para la solución…
 
No es exageración sino dura realidad
LA POBLACIÓN  CORDOBESA  ALEJADA  ESTÁ  DE
MERECER EL REINO DE  LA ANGUSTIA Y EL MIEDO
 
   De chicos nos asustaban con “el cuco”, el diablo, “el viejo de la bolsa”, la bruja, el infierno y muchos otros castigos como arma primitiva de los mayores para imponer su autoridad a veces cuestionada, por así decirlo, desde la más tierna de nuestras infancias.
   Pero el miedo es real y los cordobeses lo venimos aguantando a veces calladitos por vergüenza o para evitar que se nos burlen; algunos lo asumen e intentan superarlo con el encierro y algún otro método de aislamiento, y no son pocos quienes lo sienten, pero olímpicamente lo ignoran en una actitud temeraria y excesivamente machista de la que ni siquiera ellos están convencidos.
   La verdad es que los cordobeses vivimos en un estado de miedo creciente:

miedo a que nos asalten a plena luz del día, que nos violen la casa, que nos arrebaten el celular en pleno centro, que un motochorro nos afane e incluso nos mate porque ya están demasiado jugados para conseguir droga; el miedo a la desprotección porque el Estado no cumple con su obligación de protegernos y de últimas, por ese humano instinto de conservación.
   ¿Quiénes en Córdoba se ocupan del miedo? A la autoridad policial parece no preocuparle porque poco hace para remediar la situación, ellos andan armados y con permiso o no para balear -aunque eso y selectivamente poco les importa por lo visto- y los pretextos no faltan: hay cosas más importantes que proteger, el miedo es privativo de los pusilánimes, el miedo es una sensación que experimentamos por contagio social, escaso dominio de esfínteres o para ciertos insensibles, el miedo es inexistente como actitud frente a la vida.
   Pero que existe, no deja de ser una realidad que nos abruma sin que busquemos las maneras más peligrosas de enfrentarlo, porque basta con seguir los noticiarios televisivos, los relatos radiales o las publicaciones gráficas, para tener en el centro del alma y de la mente ese miedo insuperable que se acrecienta con la desprotección, las leyes inadecuadas por lo antiguas y cierta displicencia gubernamental frente a otros temores más trascendentes y mundanos, como lo es por ejemplo la inaccesibilidad al dólar blue.
   Pero que el miedo es una realidad, no es necesario certificarlo, aunque la explicación está en un tal Alain, profundo y sesudo pensador, que entre sus sobresalientes conceptos, afirmó en un momento que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo”.
   Los cordobeses, al menos, no necesitamos inventarlo porque en estos últimos tiempos, ha pasado a formar parte del vergonzoso ADN que nos está igualando a todos…
 
¿Cuántos años lleva el pesado trámite?
ALGUNA  VEZ  LLEGARÁ  A  SU FIN  ESE  ESTIGMA
QUE  REINA EN TORNO DE UN PROCESO  JUDICIAL
 
   Algunas situaciones reinstalan el debate de los inocentes presos.  En nuestro país desde 2014 funciona el “Proyecto Inocente”, iniciativa surgida en los EE.UU, y difundida a más de 20 países, que  busca revertir condenas equivocadas. En todos los casos se trata de encontrar errores en la investigación y en el juicio, que producen la condena de un inocente. 
   En el análisis de Argentina se consideró que había problemas en cómo los operadores judiciales valoran las pruebas y cómo las consideran; cómo los jueces justifican y argumentan sus decisiones, y también, casos de corrupción y problemas de ética.
   En tal contexto, y retomando la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, recordé el dictamen de un Juez, en el que confirmaba la prisión preventiva a dos imputados pese a reconocer que se carecía de pruebas contra ellos, como podrían ser firmas o escritos de su parte y que no se contaba tampoco con ningún testigo que los hubiera visto o acusado.
   El apego al diccionario enseña a considerar al error como un concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada, o precisamente en Derecho, como vicio causado por equivocación de buena fe que puede anular el acto jurídico.
   Debe ser inevitable que los jueces, limitados y falibles, puedan equivocarse, aun poniendo empeño y dedicación en su trabajo, pero, en este caso, no se puede hablar de errores de valoración, consideración, justificación o argumentación, porque el mismo juez reconoce no tener nada para valorar, considerar, justificar o argumentar.
   Lógicamente, estos imputados fueron absueltos después de casi tres años de prisión injusta. Hubo concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada y vicio judicial.
   Es difícil saber si de buena fe, o si puede orientarse hacia la corrupción y la ética.
 
Se impone más lucha que definiciones
NOS ASALTA LA DUDA SI  EL MINISTRO DEL ÁREA
SEGURIDAD  ESTÁ  ENTERADO  DE  LA  REALIDAD
 
   Partamos de una base cierta surgida de los tiempos que vivimos, en el sentido que la cuestión de la seguridad ciudadana corresponde más a las esferas técnicas que a las consideraciones políticas o ideológicas, porque es allí donde por lo general se desubican los conceptos o se alteran las definiciones, en la mayoría de las cosas por una inclinación hacia la facilidad e inmediatez de improvisar, o por escaso concepto  de respeto hacia la sociedad.
   En los últimos tiempos los diarios vienen perdiendo terreno ante ese alucinante ejercicio del ímpetu informativo, porque tanto la radio como la TV ofrecen hechos resonantes en vivo mientras suceden, con sonido y en colores.
   No dejó por eso de ser una mayúscula sorpresa el leer el diario donde aparecen audaces conceptos de nuestro ministro provincial de inseguridad -y así la califico porque es lo predominante-  sosteniendo “Nos preocupa mucho la capacitación. Acá no hay buenos y malos policías. Acá están los policías y los delincuentes que se disfrazan de policías” con lo que el funcionario aporta mayor confusión a una situación que se ha tornado intolerable y de mayúscula peligrosidad por lo inmanejable que se confiesa desde el poder.
   La crisis no es nueva y se han dado demasiados casos que fueron inútiles llamados de atención, en procura de enderezar el rumbo del tratamiento del tema desde el gobierno y los resultados han sido siempre negativos aunque se dibujen las estadísticas y se gasten fortunas en equipamiento, tecnología, etc. todo lo que no alcanza mientras, y lo insisto por enésima vez, no se instrumenten dos medidas básicas; la profesionalización en un nivel más elevado de los planteles y el urgentísimo estudio, elaboración, tratamiento, promulgación, reglamentación, implementación y contralor de su estricto cumplimiento, de una ley integral de seguridad para terminar con los remiendos tan costosos, los reemplazos de nombres, los apresuramientos de incorporar más efectivos y lanzarlos a la calle sin capacitarlos y tratando de dejar de lado esa certeza para muchos, que los cargos policiales suelen ser la resultante de deudas políticas con la militancia, contraídas en períodos precomiciales.
   Los cordobeses ya hemos agotado nuestro enorme caudal de paciencia ante el avance de una delincuencia que domina la ciudad, y no me vengan con el viejo verso de la sensación, que ya nadie cree, salvo como muletilla que parte desde la inoperancia del poder, en este caso culpable también por omisión.
   Es un escándalo el crecimiento del narcotráfico y bueno sería que alguna vez se investigara -aunque sospechas sobran- cuáles son las fronteras de su ingreso, y las maniobras que se perpetran para consolidarlo, aparte de la generosa e inexplicable impunidad que se les regala como valor agregado.
   Las autoridades se alarman por la cantidad de armas que compran los cordobeses, en lugar de ponerse las pilas y neutralizar a un hampa que se expande y serán inútiles los lamentos cuando se produzcan enfrentamientos de civiles en defensa de sus bienes y de sus familias, desamparadas por un Estado con la obligación de protegerlos.
   Sintetizando, la seguridad está visto que no es un tema para que se ocupen los políticos sino los técnicos, sin amiguismos, acuerdos innegables ni privilegios de ninguna clase.
   Y que el gobierno deje de quejarse y actúe de una buena vez, porque de nada sirve tener una ciudad bonita si no la podemos gozar.
   Y consagrar el estado de dominio que actualmente luce la delincuencia, sería una imperdonable bulodez…
 
Reclamo salarial y sus consecuencias
SI EL PLANTEO SALARIAL AFECTA EL DICTADO DE
CLASES, LOS ALUMNOS SUFRIRÁN  EL  PERJUICIO
 
   No se me ocurriría ni siquiera evaluar la conveniencia, oportunidad ni posibilidades que tiene de imponerse el criterio sindical docente acerca de los reclamos de actualización salarial, en un período en que nuestra estabilidad monetaria es penosa, el Estado sigue presionando con los impuestos y los servicios -tanto estatales como privados, y es como si no tuvieran límites para su actualización hacia arriba y usando como guía los vaivenes del billete verde, tomando en cuenta la ridiculez, que cuando el dólar baja su cotización, los valores que pagamos se mantienen o se siguen incrementando.
   El componente de insensibilidad ya ha sido expresado y llevado a la realidad hasta el cansancio y de poco ha servido, porque los cráneos de la economía nacional, provincial y recaudatoria, poco entienden ni les interesa esa disyuntiva, detalle que mucha consideración merece porque afecta a la dignidad y a la condición humana.
   Y se trata de una percepción personal o es sólo un mal pensamiento, que suele invadirme cuando desde ambas veredas del tironeo están los alumnos, inocentes y aprovechados rehenes de cada prolongado y a veces eterno conflicto, sin pensar en el descalabro hogareño que entra al seno de las familias sin preguntar, cuando no hay maneras de hacer que los pequeños concurran a clases, tratándose de salitas o primarios, como asimismo en el caso de los secundarios, cuyo aprendizaje se resiente severamente y después no sabemos por qué no se registra progreso intelectual, ni atendemos con medidas reparatorias el decreciente nivel de conocimientos.
   Debiera el Estado en su condición indelegable de protector de la
comunicación entre las partes enfrentadas, instrumentar métodos y capacitar a los responsables de las discusiones salariales, para que no sean los niños las víctimas de los desacuerdos y caprichos, que pudieran haberse consolidado en el fuero íntimo de los funcionarios encargados de atender, negociar y ocuparse de las reiteradas y a veces prolongadas situaciones críticas.
   Es muy cierto ese consejo, digamos conminatorio, de “con los niños no” pero en forma de grito para que se cumpla no tanto como obligación de respeto y cariño hacia la inocencia de los pequeños, sino como prenda de paz, justicia y armonía que merecen aquellos que nos educaron, aunque hayan fracasado con tal cometido en algunos obtusos que no tienen otros mecanismos de protesta que dejar de trabajar y que para colmo no les paguen esos días.
   El dirigente gremial, en estos casos, se supone que está amparado y jamás deja de cobrar.





11 de septiembre de 2022

S.L.B.: CELEBRAMOS HOY (¿Y FESTEJAMOS?) EL DÍA DEL MAESTRO - EL ODIO, TEMA PARA ANALIZAR – NOSOTROS, LA MONARQUÍA Y UN COLEGA CON EL REY CARLOS III – MEGACAUSA DEL REGISTRO: ¿POR QUÉ NO UNA REVISIÓN? – ES UN JUICIO Y NO DEBE SER UN “SHOW” – LA MALDITA GRIETA TIENE SUS AÑOS Y SUS ORÍGENES – EL NIÑO, LA ESCUELA Y EL APROVECHAMIENTO DE LA INOCENCIA – INCENDIOS PREVISIBLES, MEDIDAS TARDÍAS, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición  nº 743 del 11/09/22 emitida en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¡Feliz Día del Maestro!
ATESORAMOS RECUERDOS Y NOSTALGIAS DE
AQUELLOS  TIEMPOS  QUE  FUERON  MÁGICOS
 
   Cuando se me ocurre activar la memoria y esa inestable neurona me traslada hacia la escuela primaria, me encuentro con que una de las que fui alumno ahora es el Patio Olmos y la otra, el Pío Décimo de los salesianos, se me traspapeló en la bruma de los almanaques.
   Confieso que soy de los tiempos en que la maestra, hasta primero superior, era nuestra segunda mamá.
   De tercero a quinto grado, la persona en el mundo que más sabía de la vida y sobre todo la que no perdonaba los horrores de ortografía, mi enemistad con todo lo matemático o los intrincados tiempos de los verbos.
   Ya en sexto, cuando nadie por entonces pensaba en ir a Bariloche dejaba de ser la segunda mamá, y era la peor de nuestras censoras, la que nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín había cruzado los Andes de a caballo.
   Y la maestra, frente a nuestra previsible y humana explosión hormonal, se transformaba mágicamente en un precoz objeto de deseo.
   Así es como atesoro en los recuerdo mis primeros viajes imaginarios a los más recónditos rincones del planeta, la importancia del Pi 3,1416 o aquella fantasía de las frases que según la historia edulcorada, habían pronunciado nuestros próceres al morir. ¿Es creíble eso de “muero contento…” dicho por un soldado atravesado por diez bayonetazos y cosido a tiros?
   Pero tampoco olvido las torneadas piernas de Marta Ceballos, los ojazos y la dulzura de Gloria Perla Grimaut de Milich, siempre lúcida y coqueta, mamá del ahora abogado Carlos “La Larva”, apreciado amigo y de Cristina.
   Gloria Perla partió y me dio mucha tristeza…  
   Pero todavía me sonrojo como entonces, al evocar imágenes y aéreos efluvios del inolvidable fervor etílico de un par de maestros que tenía en los salesianos.
    Y ahora son parte de mis nostalgias como íconos docentes por su entrega y sacrificio la Mima, Rosalba, Lucy Scanferlatto y muchas otras que se me aparecen flotando alegremente en nubes de recuerdos y evocaciones.
   Es cuando valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, la dedicación y el compromiso de la vocación por enseñar, al menos en aquellos tiempos que la maestra no era “la seño” sino un modelo a seguir más que compinche para sus alumnos.
   Que educaba y no conforme con ello se llevaba tareas a su casa.
   Que nos instruía para el aula y para la vida, a diferencia de la actualidad que por imposición de circunstancias están condenadas a ser cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administradoras.
   Si el niño por aquellos tiempos tenía malas notas, el culpable era el niño, como nunca debió ser de otra manera.
   Ahora si el niño repite grado, es como si la culpa pasara a ser de la maestra, muchas veces obligada a soportar agresiones del grupo familiar, de los vecinos y allegados de algún descarriado con naciente espíritu combativo.
   Por eso mi homenaje, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa ofrenda tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino porque me marcaron un recto camino de decencia, de honestidad, de respeto y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios lógicos que sobrevinieron con la llegada de la globalización y del progreso en las comunicaciones, que ampliaron el mundo y achicaron los mapas.
   Si hablamos de vocación, cada maestra íntimamente sabe cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   De aquellos lontanos tiempos de tranvías, barriletes, trompos, figuritas que se conseguían y no como ahora que escasean, no me quedaron imágenes de protestas, marchas ni huelgas implorando justicia salarial, ahora siempre postergada, porque el sueldo alcanzaba y no era mercancía para presión del poder como ahora lo es, ese poder que apela a la vocación exigiendo sacrificio sin reconocer el esfuerzo ni el compromiso docente.
   Parece una tontera que después de tantos años, sienta de ellas, mis maestras, una maravillosa sensación de presencia; de entrar al aula, de pasar al frente, de borrar el pizarrón y aspirar lo que tanto se extraña, la bocanada de esa mágica nube de tiza.
   Mi admiración, mi respeto y mi cariño por ellas.
   Por las de ahora y por las otras, las que se fueron y las que están, que ocupan el lugar de las ternuras aquí muy dentro de mí, atornilladas en ese rincón de mi alma de niño.
 
Junto al miedo, dupla despreciable
EL ODIO MÁS QUE UN SENTIMIENTO SUELE
TRANSFORMARSE EN PÉSIMA COSTUMBRE
 
   “Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo, pues se despertará teniéndote odio. Si quieres que te quieran no te hagas temer” supo comentar con absoluta precisión Hugo Wast, y precisamente vivimos momentos en el país donde no sabemos si el miedo es generador de odio o está sucediendo al revés, pero ambos sentimientos permanecen lamentablemente vigentes para nuestra preocupación ciudadana, lo que oscurece aún más los nubarrones que venimos agorando para el futuro.
   Los gobiernos de la prepotencia, del sojuzgamiento y del desprecio por la liberad apoyaron siempre su repudiable estilo de la instauración del miedo; del miedo a reunirse, del miedo a opinar, del miedo a pensar, del miedo a ser libres, incluyendo al ridículo miedo de ser felices, con lo que terminamos por comprender que el poder del terror nos hizo distintos.
   Ha sido el miedo impuesto y en cierta medida lógico y atendible, el que nos recluyó por más de dos años, mientras los privilegiados se mofaban de las limitaciones a la libertad, manejaban su propia ventaja de ostentar el poder y un grupo selecto que habitaba las alturas de la conducción, se dio el lujo de violar las leyes que habían impuesto al resto, lo que tuvo un doble y pernicioso efecto: fueron ganando terreno el odio, las diferencias y el aprovechamiento de cierta indemnidad.
   La cuestión de la famosa y creciente grieta será motivo de otras consideraciones, pero lo que ahora intento es saber aquello del odio, partiendo de la premisa cierta que viene a ser la cólera de los débiles, aunque un milenario proverbio chino pontificaba que el odio nunca cesa con odio; el odio cesa con amor. Porque el que lucha con amor gana la batalla, conceptos de una visión de la realidad más romántica que objetiva.
   Y como el tema de los odios se presta para el serio análisis de los estudiosos de conductas y sentimientos, Nietzche aseguraba que no se odia mientras se menosprecia y no se odia más que al igual o al superior.
   El discurso cargado de odio desde arriba hacia abajo o viceversa de nada sirve, salvo para fortalecer rechazos y desencuentros insuperables, y estamos viviendo momentos en que esto ocurre y cada vez nos provoca menos asombro, porque ya forma parte de lo habitual y eso derrumba en lugar de reparar o construir.
   De última, tomemos en cuenta el pensamiento de un maestro de las definiciones ingeniosas como lo fue Lord Chésterfield, para que lo analicemos y lo tengamos en cuenta para aplicarlo en cada momento  o instancia que lo consideremos ajustado y oportuno, para los de arriba y para los de abajo: “La gente odia a quienes le hacen sentir su propia inferioridad”.
   Además y como si todos estos conceptos no alcanzaran para ubicarnos en nuestra propia realidad, jamás olvidemos que cuando todos los odios han salido a la luz, todas las reconciliaciones son falsas.
 
La realidad y los cuentos de hadas
QUE ALGUIEN ME DIGA SI ALGUNA VEZ NO
SOÑÓ CON  LA  ILUSIÓN DE SENTIRSE REY
 
   Desde chiquitos, tanto nenes como nenas, es milenaria la costumbre de nosotros, los súbditos, de ilusionarnos vanamente en que alguna vez llegaríamos a reyes o ellas a reinas, como parte de los sueños que cada noche nos ocupaban la mente y nos hacían despertar con un gusto dulce en la boca, aunque cayéramos en cuenta que seguíamos siendo plebeyos, pero felices a nuestra manera.
   Hay reyes y reyes: una cosa es el Rey Pelé, otra el Rey Pelusa, otra el Rey del Colchón o el Rey del chori, para nuestra cultura históricamente divorciada de las celebridades propias y mayúsculas de los territorios manejados por sistemas monárquicos.
   Por eso ahora y para salir de dudas, ¿cómo puede tratar, de qué manera diplomática que no sea la risible de nuestro inefable y atornillado canciller o tomando en cuenta ciertas diferencias y protocolos, a quien desde ayer es Carlos III Rey de Inglaterra?
   Imagino el torbellino mental que afectaría a cualquier argentino que tenga a su frente, mano a mano, pensando en el año 82 y antes de compartir seguramente un buen scotch, al mismísimo que con el tiempo llegaría ser rey, pero rey en serio…
   Tengo en línea a un periodista argentino que supo trabajar un tiempo en La Voz del Interior, estuvo preso en el Cabildo porque sacaba fotos en el Cordobazo y fue necesario rescatarlo de tantas botas y ablanda cabezas que estaban sedientos de actuar…
   Era jugador de rugby del Bajo Palermo y emigró hace más de cuatro décadas, pero nada mejor que conversemos con él…
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La interesante conversación telefónica que mantuvieron los hermanos Gonio (en la radio) y Gustavo Ferrari (en Kuwait desde hace 44 años) giró en torno del encuentro que el radicado en aquel emirato tuvo con el actual Rey Carlos III de Inglaterra en oportunidad de la celebración del último cumpleaños de la desaparecida recientemente Reina Isabel II lo que da motivo a una fiesta equivalente a una fecha patria.  El audio completo de la agradable charla puede ser encontrado en el sitio correspondiente, ubicado en la parte superior de la columna derecha de este blog.
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Registro de la Propiedad
SERÍA ACONSEJABLE  COMO  HOMENAJE A LA
VERDAD,LA  INTEGRAL REVISIÓN DE LA CAUSA
 
   El término revisar, como pedido de someter algo a nuevo examen con el fin de corregir, enmendar o reparar, ha sido utilizado con frecuencia en reclamos de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. Es así que se solicitó revisar las sistemáticas prisiones preventivas dictadas, que tantas ONG, incluso la ONU, y la Corte Suprema de Justicia de la Nación tildaron como arbitrarias, sin producirse reflexión ni autocrítica alguna por parte de nuestro sistema judicial. 
   Se ha denunciado el incumplimiento de esta acción en los juicios, donde el Fiscal de Cámara debe revisar lo actuado por su colega, el Fiscal de Instrucción, en lo que se llama doble instancia judicial, a fin de prevenir errores y garantizar la objetividad e imparcialidad. También siguen pendientes pedidos de revisión para muchas condenas fundadas en íntima convicción más que en pruebas. 
   Asociaciones de estudios sobre derecho como el Centro de Estudios de Justicia de las Américas, destacan como problemas del Poder Judicial que no existe verdadero interés en revisar el propio funcionamiento ni cultura de automejoramiento, y que no se evalúa el desempeño de los jueces de modo habitual, entre otras cosas. La Justicia cordobesa en la causa encaja a medida con ese diagnóstico, anulando todos sus sentidos ante los reclamos presentados.
    Más allá de la ocurrente idea de la pildorita o la vacuna sería urgente que se establecieran de manera obligatoria y sistemática los mecanismos de revisión que aseguren la presencia de verdadera justicia, lo que nos diferenciaría, según el decir de San Agustín, de una banda de delincuentes. 
 
Evidentes presiones sobre la Justicia
POR CUESTIONES VITALES PARA EL PAÍS NO ES
ACONSEJABLE QUE EL SHOW DEBA CONTINUAR
 
   Es un tema tan delicado, que es necesario tomarlo con la seriedad y el equilibrio que demanda algo que está en poder de la Justicia, ámbito que pese a ser tan discutido por quienes dudan de su honestidad a la hora de juzgar, sea de la vereda que le toque actuar porque para estas situaciones frente al mismo problema, son demasiado dispares los conceptos que de ella se tienen.
   Es por esta razón de respeto a uno de los poderes republicanos y su independencia, que desde adentro miran de qué manera se busca desgastarlo, condicionarlo e inclinarlo para el costado de cada uno de los que sutil o descaradamente, lo ofenden sin tomar en cuenta, por parte de uno de los sectores abiertamente disconformes con la marcha de una causa, el debido respeto que merece la majestad de la Justicia.
    Y como de la lectura de los grandes pensadores me encanta extraer conceptos valiosos, Alberdi sostenía el pensamiento de Platón en el sentido que el grande acto del gobierno, es hacer amar de los pueblos la Constitución y las leyes, y que para que los pueblos la amen, es menester que la vean rodeada de prestigio y esplendor.
   Por esa simple razón es que prefiero dejar que el agua corra por el cauce del rio que corresponde, en una actitud más que nada de respeto, el mismo respeto que se vulnera cuando desde cualquiera de los ángulos de tiro tanto ideológicos como políticos y partidarios la bombardean y la injurian, muchas veces al amparo de una falsa indemnidad que no merecen y de la hipocresía de actuar de acuerdo con los vientos que soplen.
   La causa de la obra pública en Santa Cruz es sólo un eslabón de una cadena sujeta a investigación y esclarecimiento y de acuerdo como se activan los mecanismos de adhesiones y rechazos, se corre el peligro de transformarla en un “show” que los argentinos no merecemos. Dejemos que la Justicia haga lo suyo; que se respeten los plazos, que las leyes sean sagradas en su consideración y que los mecanismos de la memoria no presenten baches que puedan modificar el curso de la historia.
   Al respecto y antes de  olvidarme como parecen haberlo olvidado en el Sur, que refloten entre otros hechos la muerte del gringo Gotti padre, sacrificado laburante que de levantar paredes y muros en Córdoba con sus hijos Vittorio, Gigi, Roberto y el resto de su familia se trasladó al Sur, se vinculó estrechamente con el poder, nadie le regaló nada, y tuvo un final accidentado, plagado de dudas y sospechas que nadie osó develar.
 
Los archivos y el valor de la memoria
UNA  HUMILDE  CONTRIBUCIÓN PARA TENER
LA CERTEZA DEL NACIMIENTO DE LA GRIETA
 
   Esa palabreja que copó la atención nacional & popular y que es sinónimo de creciente alejamiento, desunión o abandono tiene sinónimos tales como hendidura, abertura, hendedura, raja, rendija, fisura, resquicio, gotera, resquebrajadura y algún otro término con el que coincida, y me estoy refiriendo a la grieta.
   Es probable que muchos se hayan quemado las pestañas buscando sus orígenes dentro de lo que somos los argentinos, pero hasta el momento, nadie seriamente ha logrado compendiar antecedentes como para asegurar que eso, la grieta, viene de alguna parte.
   Es por eso que en mis ratos de ocio que no son tantos como muchos piensan, me puse a hurgar en el archivo y ¡oh sorpresa! encontré unas pocas palabras del tres veces presidente de los argentinos, el general don Juan Domingo Perón Sosa y allí nomás, la adherí a unos pocos segundos de un discurso que pronunciara allá por el 84 del siglo pasado, con la democracia recién recuperada entonces, de quien también fuera presidente, el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín en un acto en La Rioja, compartiendo el palco con quien también ocupó la Casa Rosada y la casona de Olivos y casi rey, el bien o mal recordado Carlos Saúl 1º de Anillaco.
   No se asombre: lo de Perón y lo de Alfonsín están pegaditos, pero es interesante escuchar el marco de aquel acontecimiento…

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El audio al que se hace referencia está inserto en el area correspondiente, que es la parte superior de la columna derecha de este blog y allí puede ser  ubicado y escuchado.
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El aprovechamiento de la inocencia
ESA PERNICIOSA Y REPUDIABLE COSTUMBRE
DE  ADOCTRINAR EN  LA  ESCUELA  PRIMARIA
 
   El método no es novedoso, los estilos de llevarlo a la práctica no son un invento reciente y los efectos y consecuencias son los mismos y desastrosos que demostró la historia contemporánea, porque ya lo había impuesto el nazismo en Alemania, lo perfeccionó Stalin en la vieja Union Soviética, lo adoptaron los Ceacescu en Rumania, aún lo mantienen los seguidores de Fidel en Cuba, lo pusieron a prueba en Formosa y ya lo había utilizado el peronismo en sus años de esplendor gubernamental, a mediados del siglo pasado.
   El tema es la utilización de los niños en edad de escolaridad primaria, para meterles no tan sutilmente en sus cabecitas los gérmenes del fanatismo político endiosando a los gobernantes de turno, o sea la enfermiza utilización de la infancia para fines de expansión ideológica.
   Perón me cuida, Evita me ama, admiro a Perón, estos son regalos de Perón y de Evita y un largo temario de alabanzas que aunque en su momento fueran aceptadas porque se estimaba que eran merecidas, se pasaron de moda, hasta los tiempos actuales en lo que, por ejemplo doloroso, la desnutrición infantil avanza, la deserción escolar está en el mismo camino y finalmente, a diferencia de los gastados eslóganes de aquellos tiempos, los niños han dejado de ser los únicos privilegiados como se pregonaba y en cierta manera se cumplía, seamos memoriosos, pese a que ahora muchos privilegios adornan a personajes del poder político y sindical.
   Aprovecharse de la inocencia para trasplantarles en la mente la semilla del fanatismo, no es una tarea digna de aplauso, cuando la modernidad exige, por ejemplo, que todos -pero todos de verdad- tengan las mismas oportunidades entre otras cosas, de comer, de estudiar, de tener vivienda digna y de trabajar sin vivir dependiendo de las becas a la vagancia.
   Eso que se pregona “Con los niños no” debiera ser una consigna que los dueños del poder debieran tatuarse en el alma…
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El breve audio que se consigna en el comentario ocupa los últimos minutos que son parte de “Síganme los buenos” y están en la parte superior de la columna derecha de este blog.
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¿Negligencia o inoperancia?
LOS INCENDIOS RURALES EN CÓRDOBA
SON  TAN  DAÑINOS COMO PREVISIBLES
 
   Pocas palabras bastan para hablar de un tema demasiado doloroso cuyas consecuencias tanto daño nos hacen, especialmente por tratarse la nuestra de una provincia pujante, crecientemente turística y dotada de paisajes maravillosos que nos regalara la sabia Naturaleza.
    El problema sin salida está representado por los incendios, por un simple y elemental planteo: si son tan previsibles por su cíclica condición, ¿por qué no se adoptan las medidas preventivas para estar preparados ante las primeras llamas?
   ¿A quién se le ocurrió, si es que todavía es esa la situación, sacar las alertas tempranas que a partir de las cuales el ataque al fuego se hacía sin tantas desventajas?
   ¿Cuántos aviones tenemos, pero seriamente hablando y sin esconder la realidad, cuándo se compraron, cuánto costaron y por qué los siniestros siempre nos ganan y poco a poco nos van dejando sólo cenizas, muerte de la flora y de la fauna y quebrantos particulares?
  ¿De qué manera se utilizaron los dineros recaudados con aquel impuesto que creo se llamaba y destinaba “al manejo del fuego”?
   ¿Por qué se gasta más dinero en publicitar las medidas de prevención y el propio Estado provincial las adopta tan tardíamente o las pasa por alto?
   Por qué, si aún está en vigencia ese lastimoso estilo, los sacrificados bomberos voluntarios deben hacer rifas para sostenerse?
   Mire, la verdad, cuando tengamos respuestas a todos estos interrogantes, desde el poder podrán tener base para hacer cáscara cuando en las publicidades dicen “gestión de…” porque en materia de incendios, la gestión necesaria está en un paupérrimo nivel…
  

 

 

 

2 de mayo de 2021

S.L.B.: CORRUPCIÓN RESIDUAL DE VACUNATORIOS VIP SE EXTENDIÓ A EZEIZA - HACE 47 AÑOS QUE PERÓN ECHÓ DE LA PLAZA DE MAYO A LOS MONTONEROS - SEGUNDAS DOSIS: MÁS DUDAS QUE CERTEZAS - HASTA EN LAS ESTADÍSTICAS GANA EL HAMPA - LA MEGACAUSA Y EL REINO DE LAS SOSPECHAS - TRABAJADORES DIGNOS DE RESPETO POR SU SACRIFICIO - EL SAINETE INTERNO DEL PODER, LA ÍNTIMA GRIETA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 2/5/21 emitido por la AM580 Radio Universidad, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.

Mientras no haya escarmiento…
LA CORRUPCIÓN RESIDUAL DE VACUNATORIOS PARA
ELEGIDOS  REPLICÓ EN  EL AEROPUERTO  DE  EZEIZA
 
   En nuestro íntimo interior argentino no tan solo nacional & popular sino seguidores de cualquier corriente de pensamiento, albergamos esa curiosa certeza de ser pícaros, ventajeros y más vivos que cualquier otro, con el agregado que esas actitudes cuando trascienden en hechos concretos, despiertan simpatía en algunos y repulsa en muchos otros.
   Eso de adelantarse haciéndose el bobina en la cola para la caja del súper, en la de esperar el ómnibus o para la ventanilla del banco o del cajero automático, más se acercan a chiquilinadas que a vocación por sacar partido de las distracciones ajenas.
   Aquella hijaputesca picardía de beneficiar con primicia vacunatoria a notorios personajes de la política, el mundillo legislativo, del deporte, el empresariado y otros especímenes acostumbrados a los privilegios y más si son gratuitos, ha venido consolidando nuestra fama de aprovechadores y en tal sentido como tales nos tienen por ejemplo los hermanos chilenos que nos vendieron atados a los ingleses, los uruguayos que viven del turismo argentino, los paraguayos del campo rentado de la política sucia que cruzan el rio para votar en nuestras urnas y otros terráqueos de distintas latitudes que no caen en cuenta que, a su modo, también son ventajeros.
   La trascendencia mundial que tuvieron las maniobras urdidas desde la anterior gestión de GGG, nos ubicó en la consideración mundial con acciones de seriedad en baja en la bolsa universal de la confianza, tras lo cual se conocieron otras vacunaciones preferenciales a capitostes del sindicalismo -esos que pregonan la igualdad entre todos- incluyendo a sus familiares que no les movieron las agujas de la autocrítica para asumir algo que desde la mismísima presidencia de la Nación se proclamó que ni siquiera se trataba de un delito.
   No se tuvo en cuenta, por eso de algunos que sienten un especial desprecio por la vida y el sufrimiento ajeno, que una de esas vacunas reemplazaba a la de algún prójimo vulnerable que ahora mira crecer el pasto desde abajo.
   El naufragio del sentido solidario de algunos egoístas no forma parte de las excepciones que pueden ser íntimamente sentidas, dejando prevalecer aquella inclinación hacia la trampa, hacia el atajo, todo direccionado en función de apetencias personales que no toman en cuenta el daño que a cabal conciencia lastima a sus semejantes.
   No habían pasado los efectos de aquel papelón internacional de los vacunatorios VIP instrumentados desde algunos personajes estrechamente vinculados con el poder, cuando sucedieron otros hechos repudiables tomando el del médico trucho que dependía del Estado y nadie se hizo cargo de haber instrumentado ni tolerado esa patraña, hasta que el caso se diluyó en un absurdo taponamiento del hecho porque quien apadrinó al peligroso impostor no debe figurar, seguramente, en los niveles medios de la conducción provincial sino algún escalón más encumbrado.
   Y llegamos a Ezeiza, donde se montó una especie de industria de la estafa a la vida propia, sin dudas nacida de la maldita creatividad de quienes, vale repetirlo, sienten un insano desprecio por la salud ajena.
   Dos minitributistas inscriptos en el nivel de los kioskos de barrio, se llenaron de dinero mintiendo hisopados a los inocentes e incautos que creyeron estar protegidos por un Estado ausente a la hora de los controles y de las verificaciones.
   Luego del daño aplicado se conoció la verdad y la situación pasó al ámbito de la Justicia.
  Roguemos que ese caso, doloroso y criminal, no se diluya como aquello del médico que sin ser descubierto en sus bisoños 19 años, dictó clases, certificó defunciones, indicó medicamentos y provocó, lo que hasta ahora se sabe, al menos una muerte evitable.
   Es hora que el poder, en materia de prevención y más en tiempos de pandemia, actúe con algo de seriedad.
   No es mucho lo que se pide, aunque resulte políticamente costoso hacerlo realidad.
   Franklin fue certero en su comentario: “Si los pícaros fuesen capaces de conocer las ventajas que hay en ser hombres de bien, serían hombres de bien por picardía”…
 
47 años atrás en la memoria y la historia
CUANDO PERÓN LOS ECHÓ DE PLAZA DE MAYO JAMÁS
HABRÍA  IMAGINADO  QUE  REGRESARÍAN  CON  PODER
 
   Bullía la Plaza de Mayo, las expectativas eran enormes aquel Día del Trabajador en que Juan Domingo Perón, 47 años atrás, pronunciaría su discurso de circunstancias, en momentos difíciles para el país.
   Las columnas de partidarios llegaban al gigantesco escenario enfrente de la Casa Rosada portando sus banderas, estandartes, cartelones y entonando las clásicas consignas del histórico folklore peronista, aguardando que salieran triunfalmente al amplio balcón los principales actores de esa fiesta multitudinaria, sonora y entusiasta hasta los límites del delirio.
   La aparición del líder levantó una de las ovaciones de mayores decibeles que recuerden los memoriosos, y fueron repitiéndose los vítores hacia Isabelita, tercera esposa de Perón, su secretario José López Rega y los otros integrantes de la plana mayor gobernante.
   Pero en la plaza no todo era paz: las derechas y las izquierdas peronistas -ideológicamente distantes, por supuesto- se enfrentaron por obtener la mejor ubicación y desde la columna de montoneros que portaban un cartel de grandes dimensiones, partieron algunos estribillos que molestaron a Perón.
   Pocos minutos después las cosas se fueron agravando hasta que desde la misma columna de izquierda surgieron algunos agravios que despertaron no la ira, sino la palabra dura, pensada y expresada con vehemencia oratoria por alguien que de luchas internas conocía más que todos los asistentes a la plaza.
   Fue cuando se escucharon no más de dos minutos, cuando Perón hablaba de esos muchachos que vociferaban, y fue cuando dijo…
   (La grabación de ese tramo del encendido discurso de Perón puede ser consultada en el sitio de los audios, ubicado en la columna de la derecha, parte superior, de este blog)
   A medida que crecía el fervor de Perón, los montoneros se iban retirando con toda su parafernalia militante, aunque no para siempre.
   Los tiempos modernos y la ausencia de Perón contribuyeron a que los viéramos en una especie de tardía resurrexión, incluyendo a la “Pato” Bullrich por si alguien no lo sabe, queriendo jugar a que son respetuosos del pueblo y de la democracia.
   Y así seguimos transcurriendo una historia que no nos contaron, sino que fuimos y seguimos siendo protagonistas.
   Los tocadores de oído, debieran ser respetuosos y llamarse a silencio…
   Porque cuando Perón los echó de la Plaza de Mayo, jamás hubiera imaginado que regresarían con poder.
 
Vienen, no vienen o ya vinieron?
LAS SEGUNDAS DOSIS TIENEN DESARROLLADO
SU  SENTIDO  DEL  AMAGUE  Y  DEL  ESCONDITE
 
   Es tan incierto el panorama y tan dispersa la comunicación entre el poder y la ciudadanía con relación a los detalles del sistema vacunatorio implementado y su logística pendular, que la desorientación domina especialmente a todos aquellos comprendidos en segmentos etarios alternativamente postergados, vueltos a convocar, informados que la espera es beneficiosa y los otros, a quienes no les llega ni siquiera la palabra del consuelo o la resignación que no sirven para nada pero a veces son palabras de aliento.
   Lo que sí con inexplicable frecuencia inunda pantallas de TV, frecuencias de radio y expresiones del periodismo gráfico son las idas y regresos de los aviones de nuestra línea de bandera y otros de empresas extranjeras que salen a Rusia, a China, a otros destinos y regresan, pero se dice que traen y traen, que nos envían lo que estaban debiendo, pero poco se dice dónde ni en qué condiciones se almacenan, qué destino tienen y a quiénes se beneficiará con el pinchazo salvador.
   La primera dosis, se sostenía con el rigor científico inicial se aplicaba y la segunda, entre los 21 y los 28 días posteriores o la inmunización fracasaba.
   Cuando sobrevinieron las demoras inexplicables, surgió una excusa frente a la tardanza, con mayor base política que científica, sosteniendo que mientras más tiempo transcurriera entre las dosis, se trataba de una alternativa que aumentaba los efectos de la inmunización.
   Realmente frente a la disyuntiva de a quién creerle, en la gente prevaleció la atención puesta en los resultados reales, que eran las convocatorias a vacunarse con la segunda dosis a los que inicialmente habían sido postergados.
   Pero estamos como hace muchos días, más desorientados que Adán en el Día de la Madre y demasiado próximos a la desesperación y la sospecha de haber sido engañados en la reiterada y repugnante práctica de esa costumbre que dentro del poder gana día a día mayor cantidad de adeptos: la demagogia.
   Se impone entonces, aunque la iniciativa seguramente no encontrará eco en los niveles oficiales porque ellos han estructurado las cosas de manera distinta, que así como con bombos y platillos se viene anunciando y mostrando la salida y el regreso de cada avión desde cualquier punto de la geografía terrestre, se instrumente un micro de sólo 10 minutos diarios por cadena nacional de radio y TV, que así servirían para algo con ese estilo que tanto éxito tuviera en inolvidables 12 años de nuestra historia reciente, para dar a conocer finamente el esquema vacunatorio a implementarse en todo el país, provincia por provincia incluyendo a esos otros países que son cada cual por su cuenta Buenos Aires y la Capital Federal.
   Así, de paso, llegaríamos a volver a creer en el federalismo…
 
Nadie se hace cargo del fracaso
¿QUÉ SENTIDO TIENE HABLAR DE LA INSEGURIDAD
SI SOLO CON LAS ESTADÍSTICAS GANA EL HAMPA?
 
   Es para imaginar con amplio sentido de equidad y justicia, que no debe ser tarea simple ni estimada en cuanto a tiempos, eso de manejar la seguridad de una ciudad tan multifacética como lo es Córdoba, a lo que hay que sumarle la provincia que padece el mismo flagelo aparentemente sin solución, al menos para las últimas autoridades que tuviéramos en las dos pasadas décadas o algo más.
   En realidad lo que deben acostumbrarse a manejar las autoridades del área no es la seguridad, porque es difícil y más diría imposible, ocuparse de algo que no existe, razón por la cual lo correcto sería que el ministerio respectivo sea rebautizado como “de inseguridad”, porque como verdad dolorosa, es lo que hay.
   Cambian hombres, compran armas, establecen directivas tan vetustas como inútiles, actúan de forma tan previsible que el hampa siempre les lleva ventajas, incorporan personal ahora con un poquito más de exigencias, porque anteriormente era una bolsa de trabajo para aplicar pago de militancia y otras dilaciones con lo que consiguen que la delincuencia, siempre activa, les siga ganando de mano.
   Esto ocurre y seguirá ocurriendo mientras no terminen de concretarse dos factores fundamentales: la instauración de una política integral de seguridad basada en la prevención real y en la profesionalización humana y mayor esmero en eso de cuidar los ingresos, porque debo repetirlo por enésima vez, si la Policía no sabe, no quiere o no puede limpiar íntegramente la mugre interna, nada podrá hacer para limpiar la mugre de afuera.
   Días pasados con no poco asombro escuché declaraciones del actual ministro del área, Alfonso Mosquera, quien vaya novedad reconoció que la delincuencia es un flagelo, dijo que lo que más le inquietaban eran los asesinatos y confesó que están viviendo este momento “con profunda preocupación” y dijo que los últimos asesinatos son el tema que más inquieta a las autoridades provinciales.
   “Comprendemos los reclamos, la indignación y el hartazgo de los vecinos”, aseguró y agregó: “Entendemos la realidad”. En ese sentido, Mosquera aseguró que, gracias a que Córdoba está en Fase 4, todos los recursos policiales están dispuestos para la prevención del delito y no sólo para los controles por la pandemia, pero con ver pasar el tránsito por los puentes no hacemos nada.
   El Dr. Mosquera analizó el panorama nacional y lamentó que “la actividad delictiva y la violencia social se esparcieron por todo el país”. Y advirtió que “la pandemia puede dejar graves huellas a nivel social” que incidan en el nivel de delincuencia.
   Personalmente, no había llegado al límite de mi asombro profesional, hasta que frente a cámaras de TV el ministro aseguró que “en Córdoba no hay sectores tomados por los narcos”, a la vez que reclamó estar “muy atentos para que no ocurra lo que pasa en otras ciudades del territorio nacional”.    
   Ministro: respetuosamente le pido no haga comparaciones porque a la gente no le interesan: vivimos en Córdoba y el resto del mundo es otra cosa.
   Hasta aquí puedo llegar porque a veces me enternecen los contenidos de inocencia o de candidez y por eso de no ingresar a la categoría de “buchón” o de “batidor”, es para sugerir que con un simple encuentro que el integrante del gabinete provincial mantuviera con el equipo de inteligencia policial, tendría -si se lo quieren suministrar- un detalle de donde se recibe la droga, se estira, se fracciona y en un mapa los puntos de distribución, de venta mayorista y al menudeo y cada precio....
   Todo radica en la voluntad de hacerlo en beneficio de la gente, aunque a veces la prudencia y el instinto de conservación le aconsejen mirar hacia otro lado.
   Porque la vida, dentro de todo, es demasiado bella…
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
ESTÁ EN ESCENA  ALGO  PARECIDO
A UN FESTIVAL DE LAS SOSPECHAS
 
   La expresión “bajo sospecha” significa poner en tela de juicio algún hecho o alguna afirmación. En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, en la que se juzgaron supuestas maniobras fraudulentas millonarias que desbarataron la seguridad jurídica de la provincia, no deja de caer “bajo sospecha” el hecho de que no haya ningún alto funcionario ni miembro del poder político responsabilizado, pese a haber sido denunciados, y que el asunto pretenda darse por solucionado culpando, encarcelando y condenando a empleados, trabajadores y personas comunes sin fortuna.  
   Bajo sospecha resultan  también la sistemática prisión preventiva dictada a casi todos los imputados, contrariando las normativas nacionales e internacionales vigentes, la comisión especial y única designada para juzgar todos los casos, las amnesias de los investigadores judiciales que olvidan en los juicios lo que declararon frente al Fiscal, los testigos anónimos, a quienes nadie puede ver, escuchar, ni confrontar;  los compradores de buena fe, que lejos de  ser defendidos por la justicia, son sindicados como cómplices de la situación y los condenados por íntima convicción. Y podemos seguir con los extorsionados a declararse culpables a cambio de libertad, en contraposición a los disculpados emparentados con el Poder, en cualquiera de sus dimensiones.  
   El diccionario define así a “sospecha” creencias, conjeturas o dudas que se generan a partir de ciertos indicios o indefiniciones. En esta causa más que indicios, hay hechos concretos de avasallamiento de garantías, convalidados por instancias superiores autorizadas en la materia, razón por la cual, poner en “tela de juicio” los verdaderos motivos que existen ocultos, no es más que estricto ejercicio de inteligencia promedio y elemental sentido común.
 
Día del Trabajador y pandemia de por medio
LOS  VERDADEROS  MÁRTIRES  MERECEN EL
HOMENAJE DE ESTE DÍA POR SU SACRIFICIO
 
   Ayer fue celebrado el día nuestro, de los que por convicción y alta responsabilidad hemos abrazado desde décadas atrás la cultura del trabajo, que no deja de ser una innegociable actitud frente a la vida que nos enaltece ante la sociedad.
   Y no es tanto para festejar, sino para evocar en el respeto a los mártires de Chicago y su sacrificio de entregar sus vidas en la lucha por reivindicaciones que por aquellos años eran una de las tantas utopías para el reinado del capitalismo. No hay para qué extendernos en discursos, sino más bien en una especie de enunciación de principios, que hacen a la dignidad de trabajar.
   Como siempre y en casi todo el mundo, la celebración del día del trabajo, o del trabajador, es motivo para reuniones multitudinarias como los casos de La Habana, Moscú y la inestable Caracas por ejemplo, o con la parcial inactividad y la sagrada expresión del locro, entre nosotros. Aquí el clima en los años más recientes ha sido adverso para los seguidores del criollo potaje, porque la temperatura más cercana al calor que al fresco, acentúa los efectos de una ingesta descontrolada.
   Esos efectos se advierten recién por la noche o entrada la madrugada, cuando es común en los casos de los matrimonios,  que se produzcan ruidosos y momentáneos divorcios o despavoridos abandonos del lecho, lo que seguramente se potencia con el obligado encierro “interpandémico” que ya superó los 14 meses. 
    Quiero de paso ofrecer un humilde reconocimiento a todos los dirigentes sindicales que ofrendaron buena parte de sus vidas y en muchos casos la vida misma, en la diaria fragua de la lucha gremial, sin claudicaciones ni privilegios. A los que siguieron siendo ejemplo de fervor laboral en su trabajo cotidiano y no vivieron prendidos a la licencia sindical, en cuyo nombre se cometen tantos abusos.
   Y un abrazo enorme, de corazón, para todos los trabajadores afectados a tareas que tienen que ver con la pandemia. Eso sí que es trabajar sacrificada y solidariamente.
   Me impongo eximir de este reconocimiento, por estrictas cuestiones de justicia, a los que se sirven de su condición de dirigentes en provecho propio, de sus familiares, de los amigos y de las amigas, porque no merecen figurar en el cuadro de honor de los honestos sino en la revista “Forbes” que califica a los financieramente poderosos.
    Quiero, en definitiva, valorar el esfuerzo de tantos hombres y mujeres que se dignifican laburando, sacrificando su descanso, buscando siempre algo más para hacer; para sentirse útiles, para saberse capaces, que es la manera más maravillosa de sentirnos libres.  
    El actual marco referencial no es el mejor, con el preocupante número de desocupados reflejado en las estadísticas, el deterioro del salario en su poder de compra, los aumentos en mercaderías y servicios y una inflación agazapada que nos castiga sin misericordia.
    Por otra parte las becas a la vagancia (algunos les llamaban y les llaman planes o subsidios) no hicieron otra cosa que robar la poca dignidad que les quedaba a muchos argentinos, que prefirieron y aún optan por eso: la dádiva en lugar de transpirar, precisamente para dignificar y adecentar lo que cobraban y miles cobran como ñoquis.
   Debemos reconocer también la culpa de muchas empresas, que cuentan con dos curiosos mecanismos destinados a la reducción de sus planteles: las tecnologías aplicadas a mansalva, la utilización de jóvenes necesitados que son “empleados” porque el gobierno paga una parte del sueldo lo que sirve para “desprenderse” de trabajadores que les resultan “más caros” y la injuria del pago en negro, no para beneficiar al trabajador, sino como otra manera de evadir tributos e impuestos.  
   Seguramente con la madurez democrática que pese a todo aún no hemos fortalecido como para aplicarla en plenitud, llegará el momento en que la sinceridad se coloque por encima de la especulación.
   Y se haga carne en los argentinos aquello que sostenía Ghandi: “Dios ha creado al hombre para que gane su sustento trabajando, y ha dicho que aquel que come sin trabajar, es un ladrón”.
 
La grieta no es una sóla…
EL SAINETE INTERNO DEL PODER  OBLIGA A PENSAR QUE LA PELEA ENTRE ELLOS ES HASTA EL NOCAUT O EL ABANDONO
 
   No tan sólo el país, nuestro país sino el mundo entero, atraviesa por momentos cruciales en los que las alternativas aunque parezca escalofriante simplemente pensarlo, son la supervivencia o la eliminación masiva hasta volver a los lejanos inicios de la edad de piedra.
   No se trata de agorerías ni de exageraciones, pero la realidad nos viene mostrando su rostro más tétrico y hablar de cataclismo cada vez se acerca más a lo que vemos acercarse, sin ser fatalistas y sólo con mirar en nuestro alrededor basta para ser parte de lo cotidiano, aunque nos empeñemos en un optimismo más humano por naturaleza que real por circunstancias.
   Es cuando esa realidad acuciante nos lleva a pensar en la necesidad imperiosa e incondicional de abrazarnos sin distinciones ni diferencias políticas ni ideológicas, porque la peste cuando llega no pregunta cómo piensa o cómo siente cada uno de nosotros, los mortales.
   Y es por eso que duele ser espectadores de luchas innecesarias, de una marcada desesperación por la acumulación de poder; por esas ansias de ser superiores al resto, amasijar fortunas y encanutarlas como si el dinero y el poder fueran a inmunizarlos contra la desgracia creciente de la pandemia.
   El hombre primitivo luchaba por su vida y muchas veces contra enemigos muy superiores a él y no le fue del todo mal, porque pese a todo, aquí estamos sobreviviendo o mejor dicho, para algunos agoreros, sobremuriendo y con las esperanzas derrumbadas.
   Si el panorama asoma así de sombrío, volvamos a nuestra tierra para preguntarnos ¿por qué se pelean por espacios de poder, si son parte del poder mismo?
   ¿Por qué se enfrentan en sordas luchas cuyos resultados, sean los que fueren, afectarán a más de 44 millones de seres humanos?
   ¿Qué tienen en lugar de cerebro? ¿Aserrín? ¿O han sido cooptados por el virus del maldito egoísmo con la misión de contagiarnos a todos, de matar al sentido solidario, de transformar en ruinas lo que pese a todo es la convivencia?
   A quien se le ocurrió relevar de funciones a un dirigente político de su palo, no se le cruzó por la cabeza que esa medida caería antipática a otro integrante -o integranta, para ser mal hablado- de su misma corriente de pensamiento, como para generar un entredicho que les afloja el andamiaje interno de ellos, los que conviven bajo los mismos colores partidarios.
   No hablen nunca más, encarecidamente se los pido, de insalvables e insuperables grietas externas.
   Las luchas estériles, aunque para muchos tengan trascendencia fundacional, poco aportan a una grandeza nacional que venimos persiguiendo desde siempre, para que tenga sentido esa certeza de ser un país rico, ubérrimo como lo somos, pero con un permanente pecado de infantilismo político que nos hace dar un paso adelante y dos hacia atrás.
   Lo pensemos nosotros, roguemos que la dirigencia coincida y empujemos todos porque de lo contrario estamos condenados al fracaso, un fracaso que no hace distingos entre quienes piensen y obren distinto, sino que a todo se lo lleva por delante y lo sepulta.
   En estos tiempos de incertidumbres, tengamos la grandeza de ser generosos en el esfuerzo por contribuir a la paz interior, porque si bajo la misma bandera partidaria se trenzan en combate, nada esperemos de una historia que poco a poco, año tras año, nos viene condenando.