Mostrando las entradas con la etiqueta Pihen. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pihen. Mostrar todas las entradas

7 de junio de 2020

S.L.B.: DECLARACION DE PRINCIPIOS - LA "SETENTENA" SIGUE FIRME Y MUCHOS MERECEN ESTAR MEJOR GUARDADOS - EL PERIODISMO EN SU DÍA: LA PROFESIÓN MÁS INVADIDA - EN LA MEGACAUSA PERSISTEN MÁS INTERROGANTES QUE CERTEZAS - DURANTE LA CAMPAÑA PREELECTRORAL HABÍA VACUNAS. AHORA "ESTÁN EN FALTA" - LA CURIOSA JUBILACIÓN DE UN CUARTO DE MILLÓN DE PESOS - ¿CUÁNTO NOS SALDRÁ A LOS CONTRIBUYENTES LA DEUDA CONTRAÍA POR EL CORDOBESISMO?


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición n° 624 del 7/6/20 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Día del Periodista
CREO OPORTUNO, AL MENOS DE MI PARTE,
HACER  UNA  DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

   Cuando pasan los años y los kilos, porque lo único que adelgaza es la memoria, es que se nos viene a la cabeza y al área chica del alma el recuerdo de gente a la que debo agradecer, con pedido formal de perdón ante algún olvido en el que pudiera incurrir.
   A La Voz del Interior que me cobijó por más 20 años, al Dr. Carlos “Garó” Hairabedian quien de prepo me metió en la vieja e inexplicablemente inactiva Radio Municipal, a Carlos Revello que me recomendó al entonces Canal 11 de Buenos Aires hoy Telefé donde estuve 10 años, al amigo Eliseo Alvarez que me llevó al multimedio América, radio y TV por cable y luego abierto Canal 2,  y América por una década más, al “Gringo” Cognigni que me hizo integrar el plantel fundacional de “Hortensia”, al “Turco” Serbali que me hizo debutar en Canal 12, en tiempos de la televisión muda… a los Grimaut padre e hijo que me llevaron al diario La Razón por tantos años, al ingeniero Blaess quien me abrió las puertas y las cámaras de Canal 2, a los que tuve como compañeros en el informativo de la vieja LV3, a ese gran
hacedor de televisión como lo sigue siendo Jorge Zapata y también, imposibles de olvidar una especie de avanzados discípulos que con un empujoncito empezaron a caminar solos, como mi hijo Luciano, Matías Candoli, Leo Cavagni que es periodista aunque no ejerza, el niño Pablo Zélis, el “Larva” MIlich, Huguito Allende, “Charabón” Recalde, mi hermano Gustavo radicado en el Golfo Arabe quien estuvo años también en La Voz y algunos otros que ya partieron.
   Ellos también me enseñaron y algunos lo siguen haciendo…

Dos meses y medio eternos…
CONTINÚA EL ENCIERRO Y EN VERDAD, NO SON
POCOS LOS QUE MERECEN ESTAR GUARDADOS
   Casi diría que por naturaleza los argentinos y aún más los cordobeses que nos atribuimos la mayor picardía del país, tenemos esa especie de aureola contestataria que vendría a ser una de las banderas de la rebeldía y del disconformismo.
   Para colmo la realidad nos asesta cada golpe que si bien cada uno de ellos no es de nocáut, nos deja mal equilibrados, desorientados, angustiados y como obligados a pelear de cualquier manera con tal de subsistir y emerger de cada drama con la menor cantidad posible de heridas que después llevan su tiempo cicatrizar y no siempre cierran por completo.
   Debe ser por eso que a medida que transcurren los días son más quienes ya hartos del encierro impuesto se inclinan por la transgresión a las reglas. Y eso que la principal de ellas es la del respeto por quedarse en casa, por no salir, por limitarse a las compras básicas en cercanías o ante alguna emergencia seria y ni pensar en los asados con los amigos, la ida a la cancha, la milonga del sábado o la disipación que supone un inocente café en cualquier bar o como lo hemos visto en algunos barrios, el picadito en el potrero.
   Los sicólogos seguramente explican que las consecuencias del encierro son las angustias, temores ocultos, indefiniciones, voluntad doblegada, sentimientos todos que sin dudas asaltan a los internos de las cárceles y es por eso que muchos llegan a comprenderlos sin perdonarles las tropelías que hubieran perpetrado.
   Pero en este caso la situación es más delicada porque la violación de la cuarentena, o de la “setentena” como ahora debiéramos llamarla, conlleva el riesgo de contagio, con la emergente lógica de la prolongación del aislamiento, que más que social se agravaría por una especie de imprescindible privación de tan siquiera asomarse a la vereda, a despecho de los infaltables cultores de aquello que “Dios es argentino” y del “a mí no me va a tocar”.
   En resumen, cabe un llamado a la inteligencia de la gente, por aquello que el virus necesita especialmente de las aglomeraciones para multiplicarse y dañar a mansalva sin distinciones de ninguna clase.
   Entonces, si en la mentalidad mezquina de algunos prevalece esa creencia que se trata de acatamiento a un gobierno, que se quiten la máscara que les impide una percepción real de la situación y que, en defensa propia, de la salud de la familia y de la integridad de la sociedad de la que somos parte, cumplan con lo que la ciencia viene aconsejando: cuando hay que guardarse, lo mejor es no salir.
   Porque superada la pandemia, tendrán dos maneras de despertar, por así decirlo: una frente a un mundo que mucho habrá cambiado y la otra, de ver crecer el pasto desde abajo, lo que siempre ha sido igual para los habitantes de las tumbas.

Hoy es el Día del Periodista
LO SOSTUVE Y AÚN LO SIGO SOSTENIENDO: EL
PERIODISMO ES LA PROFESIÓN MÁS  INVADIDA


   Es para rogar que a nadie se le ocurra pensar que son todas graciosas delicias, jaranas, trasnochadas y disipación integral y casi permanente las que jalonan la vida del periodista, al menos de aquellos amantes de la libertad y cultores del compromiso con la sociedad, rescatando una imagen de bohemia que décadas atrás supo rodear a nuestra actividad.
   En tal sentido -y la verdad sea dicha en otros también- es mucho lo que ha cambiado este ejercicio de informar y de opinar porque antes jugábamos carreritas contra el reloj gracias a la telefonía y ahora internet nos regala media hora de ventaja y lo mismo llega antes que nosotros.
   El resultado de tal progreso alucinante llevó nuestra profesión a cambiar en sus raices porque antes caminábamos las calles, nos colgábamos de los tranvías, viajábamos con el abono en los bondis y ahora las nuevas generaciones de colegas -salvo los “movileros- por lo general aplastan el cuerpo en cómodos sillones frente a un monitor de 32 pulgadas, teclean una palabra en Google y el progreso les sirve un plato de primera y variada calidad, a precio regalado y en menos de dos segundos y eso explica lo atildados que son ahora en el vestir contraponiendo a nuestra imagen del cansancio y el desaliño.
   La historia sigue cronicando que son las primeras víctimas de los autoritarios, de los dictadores, de los fanáticos fundamentalistas y de aquellos censores que los someten a barrotes o a mordazas. Muchas veces son, somos destinatarios de presiones de conciencia y de cobardes ataques callejeros en las manifestaciones masivas.
   Tambien suelen ser mártires en los conflictos armados que los muestran actuando en el frente, junto al máximo peligro.
   Entre nosotros, la genuina libertad de expresión no es ni ha sido la generosa concesión de ningún gobierno, sino el ejercicio de la tarea de informar y emitir opinión al amparo de la Constitución, de las leyes y del sentido ético.
   Los periodistas de ley no necesitamos que nadie nos indique lo que debemos decir o nos impongan lo que debemos callar, porque tenemos pensamiento y criterio propios y sabemos que mientras impere el respeto a los preceptos básicos y el pensar distinto no nos transforme en enemigos, no habrá sombras que perturben la certeza absoluta de libertad.
   Una libertad que no necesita padrinos ni leyes que la regulen, la condicionen o la impongan, porque el único reaseguro de gozarla radica en el simple respeto por la Constitución. Todo lo demás es inútil y disociante pirotecnia y bien sabemos, los periodistas, que formamos parte de una profesión impunemente invadida.
   Invadida por médicos, actores, deportistas, curas, rabinos, vedettes, manosantas, dietistas, funcionarios desocupados, pitonisas, empresarios, modelos, abogados, economistas, corredores de autos, políticos en decadencia, cocineros, vendedores de humo o mercaderes de grasa de serpiente. Son ellos, los invasores, quienes reivindican la vigencia discepoliana de la Biblia junto al calefón.
   La base moral es el mejor reaseguro para edificar desde allí la honestidad de informar, de opinar, de criticar o de aplaudir. Solamente quienes la poseen se sienten libres y están en condiciones de transmitir esa convicción de libertad que se fortalece día a día, solo en la fragua del trabajo y no a través de ese engendro al que supieron llamar “periodismo militante”, de donde surgía el falso y unilateral periodismo solamente interesado en imponer autoritariamente su ideología y el hermético discurso, por encima del sano y saludable disenso que es el mejor antídoto contra la censura.
   Porque si hablamos de ese ultrajante agravio, tengamos presente que tal metodología de amordazar, desde el fondo de la historia, ha sumido en el fracaso a todos aquellos a quienes quiso servir.
   Los periodistas nos hemos acostumbrado a respetar los silencios ajenos y a no desertar de los propios. Confucio supo sostener que “El silencio es un amigo que jamás traiciona”.
   El de hoy es un dia propicio para renovar íntimamente el sano compromiso de la honestidad a la hora de informar y los votos de hacer prevalecer la legítima e innegociable convicción en el momento de opinar.
     De mi parte sería injusto si omitiera un detalle: mi agradecimiento enorme a esta empresa, los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba, donde ejerzo este vicio con salvaje libertad, lo que es una expresión de respeto, por sobre todas las cosas, a nuestra Constitución Nacional.
   En síntesis, cumplimos con nuestra vocación de anoticiar a la sociedad sobre una realidad que no podemos modificar.
   Y somos poética y asexuadamente hablando, seres marinos que vivimos en tierra soñando con ser pájaros...

La Megacausa del Registro
MÁS DE UN INTERROGANTE EN ESTE
RESONANTE CASO A VECES OCULTO
   Pese a haber pretendido usar a la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba como ejemplo de lucha anticorrupción, una encuesta realizada a los ciudadanos cordobeses hace pocos años reveló que más de un 85 por ciento desconfiaba de la honestidad de los jueces y fiscales, cuestionándose la eficiencia, los favoritismos, la lentitud y la falta de garantías.
   Según aquel informe, los cordobeses veían a la Justicia sometida al poder político y sin compromiso para investigar la corrupción, siendo la falta de independencia la mayor queja tanto de ciudadanos como de letrados, focalizándose el reclamo en el fuero Anticorrupción que en todos sus años de existencia no realizó ninguna condena de peso. 
   La total ausencia en la causa del Registro de funcionarios de alto cargo sospechados, imputados, juzgados o condenados, haciéndose oídos sordos a las persistentes y repetidas acusaciones contra ellos, legitima la preocupación de los ciudadanos, aunque desde el Poder Judicial siempre se niegue cualquier dependencia y/o relación con el poder político.
   El enriquecimiento ilícito definido como incremento del patrimonio de un funcionario público, con significativo exceso respecto de sus ingresos legítimos durante sus funciones, pese a resistir la ecuación judicial de ganar y gastar, resulta evidente en muchos casos hasta para un alumno del nivel primario. Un patrón que no se corresponde con el de otros países donde se persigue, con sensata objetividad, a personas con dinero y poder. Los “de arriba”, en la causa del Registro, son invisibles, inimputables, (in)-carcelables,  (in)-juzgables, (im)-perseguibles, impunes. En consecuencia, en esta manifiesta y palpable desigualdad, lejos estamos de remover la corrupción.
Si la 2ª. dosis “está en falta…”
¿LA 1ª DOSIS DE LA VACUNA CONTRA LA NEUMONÍA
FUE ENTONCES PARTE  DE  LA CAMPAÑA POLÍTICA?
   No sería la primera vez que se utilizan argumentos que suelen ser arteros, si de consolidar una campaña proselitista se trata, cuando el exceso de actos demagógicos pasa a ser alimento corriente para saciar el apetito de los más desposeídos, de los marginados o de aquellos a quienes les asiste el derecho de gozar las bondades de un Estado protector no tan solo de su seguridad, de sus bienes y de la justicia y educación, sino lo que es sumamente trascendente, de su salud.
   No llamó la atención que promediando el año pasado, se pusiera en marcha un plan de vacunación anti neumonía, un mal que había sido letal para muchos cordobeses especialmente para los que superaron los 60 años de edad pasando a la condición de vulnerables y sujetos a prioridad en los centros de vacunación, que había en casi todos los hospitales y dispensarios de la ciudad y del interior.
   Se aplicaba la primera dosis y de acuerdo con las estimaciones de los epidemiólogos o entendidos en el tema, se imponía una segunda dosis que muchos llamaban “de refuerzo” para asegurarse la inmunización frente a tan dañino mal.
   Corrían febriles tiempos preelectorales y muchos estímulos se acentuaban frente a ese acontecimiento cívico que mostraba posibilidades ciertas para más de una corriente de pensamiento y así fue que entonces, las vacunas no escaseaban.
   Sin embargo no siempre las cosas se manejan con sentido social cuando prevalecen las ansias de poder que según comentan quienes lo poseen, tiene una especie de sensualidad y debe ser por eso que saciado ya el placer del triunfo, cayó en el olvido la lógica obligación de aplicar la segunda dosis a quienes habían sido beneficiarios de la primera, pero no es así el actual panorama.
   La vacuna hace meses no existe, dicen en los hospitales que la culpa es de la Nación que las retiene, no son pocos los que le asignan alguna conexión con un apriete para llegar a la total “armonización” y otros entendidos dicen que la verdad, es que no hay plata para pagarla.
   Y la APROSS que no es una obra social sino una administradora de servicios de salud, para que se aseguren activos y jubilados bajo lo que ellos mal le llaman protección, tienen que ir a una farmacia, pedirla, pagarla y ellos con su habitual generosidad se hacen cargo de una enormidad: el 30 por ciento para ese medicamento por el que hay que ponerse con 3.300 pesos.
   Un ofensivo absurdo y por allí se me ocurre pensar en cuántas vacunas, garantía de bienestar, de salud y vida para tantos cordobeses, se podrían aplicar, aunque fuera con parte de los 1.700 millones de pesos nuestros que se gastaron en publicidad oficial durante el 2019 y los 52 millones de pesos que el “cordobesismo” depositó estos últimos días en dos medios periodísticos muy cercanos a nuestros afectos.
   Y no hablo de las obras mal hechas o inoportunas, algunas de las cuales fue necesario rehacer a costos siderales.
   Hay burradas que ni en nombre de del ejercicio de la Democracia podemos llegar a comprender…
   Y menos a justificar.

Es lógico que sobrevuelen algunas dudas
UNA JUBILACIÓN OTORGADA EN TIEMPO RÉCORD
CON CONOCIMIENTO DEL RECORTE QUE SE VENÍA

   Es cierto que en los últimos tiempos con la tecnología alucinante que día a día nos sorprende, terminó con ciertas angustiantes demoras y los memoriosos deben recordar años atrás que, por ejemplo para llegar a tener teléfono, las demoras solían ser de dos o tres años, siempre y cuando hubiera una línea que pasara cerca y en el mismo rubro, aún resuenan en mis oídos esa letanía que a veces, cuando pedíamos una llamada a larga distancia con Villa Allende, o Carlos Paz o Alta Gracia, escuchábamos a la operadora con un impersonal “servicio condicional por líneas mal”.
   ¿Y cuánto demoraba la obtención de un pasaporte para poder viajar al exterior, así fuera a un país limítrofe? Supe ser víctima de una de esas demoras, que llegaban hasta los cuatro meses o más, hasta que algo se alivianó la espera cuando a esa documentación se la comenzaba a gestionar en Córdoba, pero casi inexcusablemente había que ir a Buenos Aires para activarla, allí donde Dios solamente atendía no mucho tiempo atrás, hasta que el barba puso sucursales a diestra y siniestra.
   Y si hablamos de jubilaciones, las vetustas maneras de gestionarlas debieron esperar la invasión de la modernidad para acortar las demoras y solían darse casos, y no pocos, que los candidatos a beneficiarios morían antes de verse favorecidos con el otorgamiento de esa beca para descansar, o de la pensión, que venía tramitando desde años atrás pese a que en algunos casos y como por entonces se decía, “una cuña” política solía generar milagros.
   ¡Cómo y cuánto han cambiado los tiempos!
   Las jubilaciones ordinarias ahora demandan una espera de pocos meses porque los cálculos no se hacen manualmente sino que existen sistemas que automáticamente los van actualizando a medida que transcurren los años.
   Sin embargo los ansiosos nunca se acaban, en su lógico apetito por gozar el beneficio cuando aún se pueden solazar de buena salud, posición económica estable u holgada y perspectivas de un futuro sin apremios económicos para él y para su descendencia y en algunos casos, para dos generaciones incluidas.
   Existe ahora, como en Mc Donald y en otros negocios de comidas rápidas, tanto chatarra como de las buenas, eso que la extranjerización y nuestro idilio con lo foráneo rotuló como “delívery” sin que muchos conozcan su auténtico significado.
   Y en Córdoba, con el apoyo que sin dudas le ofreciera esa corporación llamada “obediencia debida”, se dio un caso en las últimas horas de jubilación fulminante y jugosa, acerca de lo cual, para no caer en inexactitudes, debo requerir una rueda de auxilio como lo es mi amigo, especialista en derecho previsional y cuestiones de la tercera edad, el abogado oriundo de Saturnino María Laspiur, Dr. Héctor “Maco” Silvestro a quien tengo en línea…  
   El audio completo de la conversación entre el periodista Gonio Ferrari y el abogado Héctor “Maco” Silvestro está incluida en la columna correspondiente a esta edición n° 624 de “Síganme los buenos” en la parte superior de la columna a la derecha de este blog.

Para colmo, en dólares
¿CUÁNTO  NOS  SALDRÁ  A LOS  CONTRIBUYENTES LA ENORME DEUDA CONTRAÍDA POR EL CORDOBESISMO?


   En realidad y sabiendo tomarle el pulso a nuestra economía nacional y popular, no debe ser muy complicado trazarse un panorama de lo que puede llegar a ocurrir con nuestra vapuleada economía, castigada y endulzada cíclicamente por los desastres o por las buenas cosechas que tiempo atrás solían ser la salvación.
   Naturalmente los doctores en ciencias económicas, los contadores y los otros especialistas nos llevan a los ciudadanos comunes, una ventaja sideral, por lo que solemos confiar en sus pronósticos.
   Y así nos está yendo, dejando de lado los efectos principalísimos más que colaterales, que está dejando la pandemia que nos abruma, nos condiciona y nos achata aunque el manejo que está haciendo sobre ella el poder central es más aceptable que reprobable, salvo el descontrol del conurbano bonaerense confiado a un niño con menos calle que Venecia pero especialista en tirarle muertos a sus vecinos de la Capital y viceversa con Larreta.
   Pasemos ahora a Córdoba, esta Córdoba bendecida por el clima, por el fervor de su gente, por las ansias de progresar, por todo lo positivo que tiene para lucir y hacer cáscara ante el resto del país, que ahora, vaya sorpresa más dolorosa que el virus, está mostrando las pústulas de su pus contenido y que representa un elevado compromiso para las futuras generaciones, porque los antecedentes que arrastra vienen desde casi la segunda fundación a la que ciertos optimistas le llamaron “cordobesismo”.
   No quiero molestar a un tipo que conoce al dedillo la situación, cuánto estamos en rojo y las oscuras perspectivas que nos acechan, porque me van a saltar a la yugular acusándome de desestabilizar a través de un vecinalista como el Dr. Aurelio García Elorrio, quien se la viene cantando al gobierno pero el eco no es el que supongo espera este legislador.
   Estamos hasta las manos con compromisos, gravemente acentuada la situación por tratarse de deuda contraída en dólares, cuando el verde andaba más o menos por los 20 pesos o algo parecido, pero a los acreedores les importa un soto a cuánto haya trepado, porque lo mismo hay que pagarlo.
   Quiero hacerlo breve: ¿Tiene el gobierno provincial, aparte de recontra endeudarse con el poder central y quedar a su capricho, alguna otra alternativa que esa que asoma, tenebrosa y amenazante?
   Es muy simple: me refiero a un aumento de los impuestos, a la revalorización de propiedades urbanas y rurales y echar mano a toda aquella contribución popular que sirva para sumar, y no para cancelar, sino para solamente cumplir con los intereses de esa deuda.
   ¿Y quién pagará el total?
   Siempre nosotros…
   Seguramente para las próximas elecciones, será la única vez que los actuales cultores del “cordobesismo” estarán rogando perder…

4 de diciembre de 2016

S.L.B.: EL ESTADO, ESE OCULTO CARTERISTA - ¿TIRONES DE OREJAS EN CHAPADMALAL? - S.E.P., UNA PROTESTA QUE DESORIENTA - LA GLORIA Y EL LUTO, EN POCOS DÍAS - MEGACAUSA Y PERSECUSIÓN - SERGIO BERNI, A LA JUSTICIA - INVASIÓN CANINA EN LA CIUDAD, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 04/12/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.
  
EL ESTADO, ESE OCULTO CARTERISTA
  En el apretado interior de un ómnibus donde están prohibidos los roces o en la marea humana de una urbana concentración de gente, el riesgo que algún carterista nos meta uno de sus hábiles "ganchos" en el bolsillo, se multiplica si la indemnidad lo acompaña como por ejemplo la complicidad de quien nos empuja o nos distrae, para que el "caco" haga su faena, que suele ser tomada como un "trabajo" por los amigos de lo ajeno.
   Pero cuando es el Estado, supuestamente protector, el que impunemente y apoyado sólo por sus personeros te mete no una, sino ambas manos en los bolsillos, es que el ciudadano más allá de la lógica bronca, sufre la agresión de un elemento -la insensibilidad social-  para la cual no existen la prevención ni los remedios.
   En realidad la prevención debiera aplicarse en el momento de votar pero ya está hecho, con lo que el daño adquiere mayor magnitud porque se acentúa por el agregado del engaño basado en la siempre vigente demagogia de los malos políticos.
   De un solo golpe los cordobeses ya estamos poniendo ambas mejillas para recibir un par de traicioneros sopapos, o si se prefiere, que el carterista nos haga víctima de un doblete robándonos de dos bolsillos al aumentarnos desmedidamente los precios de la electricidad y del boleto del transporte urbano.
   El caso de la EPEC ya es crónico por ineptitud en su administración, y del servicio de ómnibus y troles, por la evidente complicidad gremial-empresaria agravada por la ciclotimia municipal a la hora de aplicar los legales e imprescindibles correctivos.
   Los directivos de la empresa eléctrica seguirán cobrando esa anual e inmerecida "bonificación por eficiencia" por proveer el servicio de dudosa calidad pero el más caro del país, al igual que los empresarios del transporte regulando a su antojo las frecuencias para engordar sus utilidades, con el beneplácito sindical lo que lleva a una conclusión que para nada beneficia a los usuarios: el boleto más oneroso de Argentina y los mejores sueldos a los choferes, para una prestación en muchos casos lamentable.
   Un estado como el cordobés, selectivamente dispendioso hacia adentro y amarrete hacia la sociedad, no es correcto que gaste más en vender una imagen de eficiencia que no tiene, en comparación a lo que debiera erogar para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, casi como un remedo a la situación nacional -de donde surgen todas las políticas de Estado- que no encuentra el rumbo correcto, al menos el que tanto se anunció en la campaña precomicial.
   Y así, con una base de insensibilidad, es imposible superar cualquier crisis que pueda ser tomada como rémora a la hora de los pretextos o de asumir responsabilidades por equivocación o por omisión.
   Miremos el panorama con la honestidad de la autocrítica descarnada para no terminar siendo devorados por la certera apreciación de Frossard: "En su incomparable cobardía, la sociedad contemporánea prefiere legalizar los errores antes que combatirlos".

¿TIRONES DE OREJAS EN CHAPADMALAL? 

   El Presidente, sus ministros, la gobernadora de Buenos Aires y otros altos funcionarios participaron de una especie de “retiro” en la localidad costera de Chapadmalal, con el anunciado propósito de analizar el primer año de la gestión.
   En este tipo de encuentro, que por lo general sirven para el borrador de una pública y necesaria rendición de cuentas, suelen darse algunas circunstancias políticas que provocan reacciones, las que a su vez originan renuncias, enroques y otras alternativas.
   Naturalmenmte las expectativas se centraron en los eventuales relevos que podrían darse dentro del gabinete nacional y en los lugares más sensibles de la administración macrista, especialmente en las areas de economía y en seguridad.
   Sin embargo las informaciones que surgieron desde el seno del encuentro no hablan de cambios ni de correcciones, lo que de por si para muchos sectores de la vida argentina ha sido un duro golpe en función de los rumores que en tal sentido habían ganado fuerza en los últimos días.
   La verdad y por mera intuición, es para pensar que se buscó desdramatizar la compleja situación nacional llevada a extremos de riesgo, lo que se potencia frente a una escalada opositora tendiente a instaurar el miedo con rumores de saqueos e infantiles alusiones al helicóptero.
   Y si nos llevamos por recientes declaraciones del titular de Economía, bueno sería que hiciera conocer los fundamentos de algunas de sus apreciaciones, sobre todo las que tienen que ver con la recuperación del empleo, la baja en las tasas de interés y la certeza con que sostuvo que en el 2017 habrá un crecimiento del consumo y que por ahora no le preocupan la inflación ni las alternativas en el valor del dólar, que alcanzó su máxima cotización de los últimos 5 meses ubicándose alrededor de 16,15 por cada billete verde.
   Seguramente Prat Gay no puede olvidar que en los días cercanos a la curiosa transmisión del mando presidencial, que como se recordará fue un himno al desprecio dadas las notorias ausencias a las ceremonias principales, la moneda norteamericana estaba por encima de los 17 pesos y que en 2003 había cotizado a modestos 3 pesos con 50 centavos.
   Lo que sí se ha conocido, es que no habrá cambios de nombres ni modificaciones en los rumbos de la gestión, como refirmando la continuidad de un plan que más allá de la herencia recibida y prolijamente acentuada, la situación del país no es floreciente.
   Se achican los tiempos de las excusas, eso es cierto, como tampoco es mentira que los milagros no existen, que son privativos de los catecismos, que es imposible edificar con cimientos de escombros y que desde algunos sectores de los nostálgicos “K” han asumido la postura golpista que le endilgaban, cuando eran gobierno, a la oposición de entonces.
   Es probable que lo de Chapadmalal haya sido un encuentro para consolidar posiciones, rendir íntimas cuentas y jugarse por la continuación de un modelo coherente en su lucha contra un pasado reciente del que no nos podemos enorgullecer.
   O también, que ahora se busque que la sociedad amplíe los plazos de su paciencia, rechace las agorerías y tenga presente que las ansiedades son la resultante de no contar con las soluciones mágicas que se habían anunciado.
   Porque en política la magia no existe ni Mandrake forma parte del gobierno.

SEP: UNA PROTESTA QUE DESORIENTA

   Por lo hablado, anunciado, mentido y especulado, el tema del bono provincial más se asemeja a un gigantesco campeonato de truco que a la realidad que necesitamos dilucidar los cordobeses, al menos los empleados tanto estatales como privados.
   Hay extremos en tal sentido que son cercanos al delirio pese a la seriedad, por caso, de lo adelantado por la provincia de San Luis, que entregará a sus dependientes nada menos que 7.500 pesos a cada uno antes de finalizar el año.
   Pero en el otro escenario, en el sindical, el pedido de los petroleros roza el absurdo o se trata de una encubierta declaración de guerra por lo imposible de satisfacer si nos ajustamos a la realidad económica del país: el pedido es un bono de 25 mil pesos para cada empleado de dicha actividad.
   Pero viajando a nuestro territorio, todavía no se conoce cuál será la palabra definitiva, que concilie las apetencias de los que exigen y las lloronas disponibilidades de los que gobiernan aunque se empecinen en anunciar que pagarán alrededor de 2.500 pesos que los laburantes no aceptarán.
   Todo indica que en la actividad privada cordobesa, más allá de la intervención de los gremios, viene creciendo la modalidad de arreglar con los empleados empresa por empresa, lo que no deja de ser una alternativa que los trabajadores han tomado como válida, discutible cara a cara y sin que provoque desgastes en la relación con los patrones.
   Y al menos curiosa es la actitud de la dirigencia sindical vinculada a las actividades oficiales, porque es como si de paso y ya que están, esta pelea les sirviera para recrear la interna que viven dentro de las CGT a la que quisieron unificar, en alguna medida lo hicieron pero es poco lo que se nota.
   La provincia, al igual que lo hiciera con el escamoteo de importantes sumas a los jubilados a través de una perversa interpretación matemática de las liquidaciones, caerá a la casi discriminación estableciendo odiosas escalas de merecimientos cuando a los únicos que debiera exceptuar del bono es a los miembros de la Justicia, a los delegados gremiales, a los legisladores y a toda la planta de  funcionarios de subsecretario para arriba.
   ¿Sería acaso una actitud discriminatoria?
   Es probable que pueda ser tomada como tal, pero encerraría, al menos, algo de justicia distributiva.

LA GLORIA Y EL LUTO

   Dos acontecimientos diametralmente opuestos en sus consecuencias vivimos en los últimos días, con relación al deporte: la prolija victoria de nuestro equipo nacional de tenis en la lejana Zagrev conquistando la codiciada Copa Davis y el terrible accidente aéreo en territorio colombiano que se ensañara con el simpático y promisorio conjunto brasileño de Chapecoense, que se aprestaba a disputar la final de un torneo americano.
  Para el ciudadano común, amante de las disciplinas del músculo, un durísimo golpe por la antagónica magnitud de ambos acontecimientos que en pocas horas trasladaron la alegría del festejo a un pavoroso escenario de tragedia, lágrimas y luto. 
   Y ahora con la mente serenada y el corazón a su ritmo habitual, estamos en mejores condiciones de dimensionar la gesta argentina no tan solo en Croacia, sino a lo largo de estos últimos años en los que el otrora "deporte blanco" creció para zafar del corsé que le imponía esa creencia del imaginario popular de ser un deporte elitista.
 Las frustraciones quedaron atrás, en la bruma de las broncas y en el mal recuerdo de los desencuentros que tuvieron por escenario la dirigencia y el seno del propio plantel, en cierta medida ganado por el vedetismo que fue el principal enemigo de un éxito por entonces merecido y no alcanzado.
   Ya está para la historia el trofeo más ansiado, que sirvió de antídoto para las duras críticas que en su momento se abatieron sobre algunos tenistas, que tuvieron actitudes que desde ciertos sectores calificaron como poco comprometidas con el orgullo de representarnos con  los colores patrios ante el mundo.
   Regresar a los pergaminos de la fama que se creían perdidos será sin dudas tomado como un premio extra a tanta pasión, a tamaño sentido del compromiso y a esa actitud de dura lucha contra la adversidad, los dolores, el quirófano y la inactividad insuperable que fue el peor de los fantasmas que acosó a "La torre" tandilense. Y si le sumamos las pocas chances que le asignaban al casi ignoto muchacho de Azul, la dimensión de la hazaña adquiere un nivel histórico.
   Ellos fueron las caras más visibles de la proeza alcanzada por un equipo compacto en sus principios y en su gestión, siendo un deber asignarle enorme trascendencia a lo que hicieron los entrenadores, sicólogos, terapeutas, utileros, nutricionistas, en fin todo el conjunto que en Zagrev llegó a la esperada consagración.
   Y en el otro extremo de la sensibilidad humana y lejos del terreno donde se dirimen las victorias y las derrotas, la improvisación en la contratación de sus traslados, llevó a la muerte a 71 personas, entre ellas los integrantes de un equipo del fútbol brasileño que dado su modesto origen, había sorprendido al llegar a la instancia final de un certamen continental que la tragedia le impidió enfrentar, a lo que debemos agregar la muerte de 21 periodistas que viajaban a la cobertura de la final, más dirigentes y técnicos del equipo brasileño.
   La conmoción inicial dio paso, con el correr de las horas, a la certeza que el desastre se pudo evitar, si en su momento la racionalidad hubiera sido parte de la negociación del contrato con una empresa de dudosa reputación, sin seguro, desatendido mantenimiento y escasa previsión humana a la hora de calcular distancias y consumo de combustible.
   Ocurrió lo que pudo haber padecido nuestra Selección de fútbol que utilizó para uno de sus traslados, 20 días antes, el mismo avión de una empresa venezolana pero con bandera de Bolivia que operaba desde Paraguay, según se estableció en las últimas horas.
   El dolor no tiene banderas y no sabe de fronteras, pero se acentúa cuando la toma de conciencia llega a la convicción que el drama no hubiera ocurrido si mediara en su momento la racionalidad en todos los factores humanos involucrados.
   Alegría por la guapeza de unos y dolor por la desdicha de los hermanos brasileños se mezclaron en pocas horas, dejándonos una curiosa y amarga sensación de espanto por una parte y de hazaña por otra.
   El luto universal frente al calamitoso infortunio de los futbolistas brasileños y de todas las víctimas de la catástrofe, que al menos sirva para aportar eso tan declamado como inútil y tardío que es la resignación.

MEGACAUSA Y PERSECUSIÓN
   Nuestro Código Procesal Penal establece para los fiscales un plazo de cuatro meses para la investigación a partir de la detención o declaración del imputado, transcurridos  los cuales pueden solicitar al Juez una prórroga de otros cuatro o seis meses  según los casos para continuarla.
   El  proceso continúa, siguiendo la ley, con la elevación  a juicio o sobreseimiento y el  debate oral o juicio a manos de un Tribunal imparcial que determinará la inocencia o la culpabilidad de la persona. 
   Hasta aquí se conforma la “persecución penal” con la que el Estado intenta garantizar la Justicia y si bien en la práctica estos plazos poco se cumplen y hemos naturalizado una mora judicial que aumenta exponencialmente cualquier tiempo, la lógica impone ciertos límites.
   Cuando una  investigación celebra ya  más de una década y su fiscal continúa removiendo aquello mismo que investigó para convertirlo en nuevas causas, citando a los mismos que ya fueron encarcelados, juzgados y condenados, para un nuevo juicio por lo mismo, situación que se está repitiendo actualmente en la causa del Registro de la Propiedad, es claro que estamos ante una situación de persecución, pero con grandes probabilidades de que no sea ni penal ni legal.   
   La Real Academia Española asocia la definición del término persecución con hechos crueles y sangrientos ocurridos en la antigüedad y con el continuo acoso a alguien, a fin de que sea condescendiente con lo que le solicitan.
   En cualquier caso, demasiado lejos de la Justicia y más distante aún de encontrar la verdad. 

ERA HORA DE INVESTIGAR A BERNI Y CIA.

   No hace falta ser tan memorioso como para que cueste traer al presente aquel detalle demasiado sugestivo con relación al crimen o suicidio del fiscal Nisman: la presencia casi inmediata en el escenario de la muerte, del que fuera Secretario de Seguridad de la Nación, el joven e impulsivo Sergio Berni.
   Dicen los que saben y están allegados a la investigación del caso, que el funcionario en lugar de ayudar contaminó y alteró la escena del crimen, por cuya razón no fueron pocas las pruebas con relación al hecho, que desaparecieron o no pudieron ser tomadas en cuenta.
   Se disculpaba Berni con su estudiada vehemencia con que sólo había cumplido con el cometido del organismo a su cargo y en tal sentido fueron más las confusiones que las certezas aportadas, lo que contribuyó sin dudas a dilatar exageradamente los tiempos para la resolución del sangriento y controvertido episodio.
   Es probable que haya pasado demasiado tiempo desde entonces, que no sería tanto si recordamos la pereza en la marcha de la causa Amia y de otros muchos y trascendentes hechos policiales de los últimos años.  
   Pero ahora la Justicia Federal ha pedido a la fiscalía interviniente, que se abra la investigación por el operativo emergente de la muerte de Alberto Nisman, mencionando en el tema a Sergio Berni y a los ex funcionarios judiciales Manuel de Campos y Viviana Fein, y a los efectivos de seguridad, por la sospecha de una supuesta liberación de la zona.
   Un cargo gravísimo, aunque en realidad para cuestiones tan trascendentes, lo que se impone es el habitual compromiso o pacto de silencio entre los que se saben involucrados en la maniobra.
   Liberar zonas calientes y excluir de ellas a la presencia de las fuerzas de seguridad, es la modalidad más criminal que alientan los que hacen causa común entre la autoridad y la delincuencia.
   Terminar con esa dolorosa y sangrienta práctica marcará algo de progreso en la lucha contra el hampa, cualquiera sean los que la llevan a cabo, sean funcionarios o no.

INVASIÓN PERRUNA EN LA CIUDAD
 

   Antes en Córdoba eran sólo algunos barrios los que se destacaban por la exagerada presencia de perros abandonados que constituían peligrosas jaurías que atacaban a los vecinos y vivían a la pesca de algún alimento que les permitiera subsistir.
   Ahora no es necesario irse demasiado lejos. En pleno centro, en cualquier esquina, en cualquier plaza o paseo los vemos en actitud de combate casi permanente, intentando no sucumbir en una jungla a la que no están acostumbrados, porque en algún momento fueron el mejor amigo de muchos ciudadanos.
   Pero andan en grupos, de distintas razas y pelajes, de talla minúscula o enormes perrazos, silenciosos o ladradores, pero todos con la misma actitud de enfrentar el abandono del que resultaron víctimas.
   ¿Falta de recursos de sus amos?
   ¿Falta de espacio adecuado para criarlos?
   La verdad los interrogantes son lo de menos, porque ellos en su sinrazón, no saben de futuros, ni de jaulas, ni de cámaras de gas u otras formas más atroces de la eliminación.
   La tenencia de mascotas debiera ser una actitud responsable, y aquel que quiera tener una, debe asumir el compromiso de cuidarla, de atenderla, de aportarle alimento, vacunas y otros mimos, o de lo contrario que se compre un peluche a cuerda, si quiere, y lo ponga en una repisa.
   La solución no es la impiadosa perrera, sino la castración para evitar la desmedida proliferación perruna, pero si el Estado hasta en ese aspecto falla, en cualquier momento habrá más pichichos que habitantes.
   No permitamos la solución final que muchos desalmados proponen, porque los animalitos, aunque no piensen, merecen ser tratados con dignidad.
   La dignidad, que nosotros seamos caritativos y respetuosos de una vida.