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19 de diciembre de 2025

¡Era hora! Llaryora mostró su picardía…

DECIDIO   QUE  LOS  JUBILADOS  PAGUEN LAS DEUDAS
QUE FIRMÓ POR LAS FLORCITAS Y OTROS DERROCHES
 

    Ya pasaron las elecciones tan temidas que mostrarían -y mostraron- para alegrías y desencantos un rostro anticipado de lo que puede ser el futuro al menos de los sufridos cordobeses, y de manera especial para esa posición etaria a la que son -somos- obligados los que podemos sentirnos bien de motor hasta que nos levantan el capot, o dispuestos a caminar, manifestar y protestar mientras no nos revisen el cuore, las gambas, el colesterol, la presión y otros indicadores de los que es mejor ni tomarlos en cuenta, porque la medicina “social” actual resulta más cara que morir especialmente porque a las deudas -si sobreviven- las asumen los que quedan…
   Un punto a favor del mister se aflojó unos puntitos el torniquete de sus absurdas, abyectas y perfumadas o hediondas  pretensiones -según se las huela- y bueno sería saber si es por “consejo de sus mayores” o una simple manifestación de lo que los latinos de los tiempos de Esopo y sus adláteres solían llamarle “cagazus emergéntibus”.
   Corre también una versión que bien puede ser considerada antojadiza: que cuando se enteraron en Washington que muchos de los verdes que históricamente nos vienen asignando cono fraternal ayuda frente al descalabro “nacional y popular”, por eso de la vía caprichosa e indirecta de la ”coparticipación”, con sus abusos portuarios y sus mezquindades interiores, buena parte de esas sumas que envidiaría más de uno -y una en particular- no se destinaban a la ayuda solidaria para los hambrientos, los “destechados”, los privados de sus trabajos y todos los demás sufrientes argentinos (sin contar a los vecinos de fronteras y otros “colados”) sino a evitables, absurdos aunque vistosos maquillajes en este caso mediterráneos, como lo es nuestra amada y vapuleada Córdoba. Y eso que no menciono la generosidad de los kuaitíes quienes a lo mejor todavía están esperando -no creo que con apuro- si les van a devolver lo que nos prestaron años atrás con la garantía firmada allá lejos, en el rico emirato -se supone- de Schiaretti en persona.
   
(“Bajemos entonces el despojo exagerado y nos inclinemos por un modesto 4 por ciento que no molestaría a nadie, supongo…”) Dicen que se habría comentado en la mismísima cúpula del ahora ajado y desteñido “cordobesismo”, un pronóstico ya percudido desde que se anunciara como potencial salida de emergencia frente a los nubarrones oscuros que se acercaban, porque desde el poder no advirtieron que así o afectan solamente a los jubilados sin poder, músculos, garganta ni piernas como para seguir clamando por un derecho que año tras año -fueron más de 30- que les vendieron el verso del 82 por ciento inventado por alguna mente que de “trapo con piojos” pasó a ser quien diseñara con su alquimia numerológica un galimatías sólo entendible por mentes desesperadas y afiebradas, y no por quienes hasta festejaban lo que consideraban una valiosa conquista, como lo fuera algún posicionamiento gremial. Hasta que se dieron cuenta que también era una lenta incursión por sus chequeras, sus bolsillos y los cospeles de los afiliados.
   En un momento -debo confesarlo por honestidad- que mi certeza era que mensualmente mientras estábamos en actividad legal y no marginal, sin figurar, prestábamos un cierto porcentaje de nuestros haberes para la Caja que en brillante y límpido accionar los administrara y asignara con determinados y santos fines. Al diluirse esa creencia, caímos en cuenta que a nivel nacional pagábamos “fútbol para todos”, “autos o motos para todos”, “vacaciones para todos” y otras variadas ofertas que mediante una orden del máximo poder lograban los fondos suficientes como para honrar ese sano cuan pernicioso ejercicio de la demagogia… pagada por los viejos y de manera especial cuando se aproximaba alguna consulta electoral.
   ¿Es necesario que detalle lo que en tanto ocurría aquí …?
   ¿En la Córdoba doctoral, reformista, batalladora, guerrera y contestataria?
   “En la utopía de ayer se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de mañana palpitarán nuevas realidades” supo pontificar con notable acierto José Ingenieros muchas décadas atrás, antes de los ciclos:victoria-debacle-recuperación-desastre-calamidad-naufragio y actual promesa de resurrección.
   Debo reconocer que me queda por pecar de ladrón intelectual haciendo propias, con pocas pero maravillosas palabras, una genialidad del gigante Ernesto Sábato: “Les propongo, entonces, con las palabras finales de la vida que nos abracemos en un compromiso… sólo quienes, serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido”.
   Òptimo si fuéramos capaces de sostener la utopía.
   Sería para este periodista un final de maravillas, que al llegar a cierta edad (tengo 86 añitos y aún pienso y siento) todos, todas y todEs, del ‘status’ gubernamental que fuere, entendieran e hicieran un íntimo reconocimiento que la vejez empieza cuando los recuerdos y la memoria pesan más que las esperanzas.
                                                                                GONIO FERRARI
                                                                           (Periodista   censurado,
con  el extraño silencio
de onerosa Unicameral)

 

 

31 de agosto de 2025

EDICIÓN ESCRITA DE “SÍGANME LOS BUENOS”, ESPACIO CENSURADO POR LOS SERVICIOS DE RADIO Y TV DE LA CUATRISECULAR U.N.DE CBA.

Tardío pero merecido desagravio
ANTAÑO EL MES  DE  AGOSTO NO ERA DE
MORIR SIN QUE HICIÉRAMOS BARRILETES
 

   No es lo mismo, pero así como esperábamos Nochebuena, Navidad, el año nuevo y los carnavales, las ansias por apresurar la llegada de agosto solían ser superiores en cuanto a nuestras expectativas: el eólico agosto de los vientos, mes que nos remontaba a las alturas pendiendo de la debilidad de un hilo, la fragilidad del papel, la elasticidad de las cañas y los trapos inútiles que de por sí, bien estaban destinados a la cola.
   Sin etapas intermedias en el tiempo pasábamos a ser hermanos del engrudo y de las cañas, dejábamos los trompos, las figuritas y otros inocentes pasatiempos esperando los vendavales de aquel aire tibio, que no era necesario para subir la temperatura de nuestras primeras incursiones como si las ráfagas nos empujaran hacia ellas, las bonitas del barrio que coloreaban sus cachetes sin necesidad del cómplice sol.
Sin etapas intermedias en el tiempo pasábamos a ser hermanos del engrudo y de las cañas, dejábamos los trompos, las figuritas y otros inocentes pasatiempos esperando los vendavales de aquel aire tibio, que no era necesario para subir la temperatura de nuestras primeras incursiones, como si las ráfagas nos empujaran en aqellos entonces cuando me tocó vivir una de las décadas más flices e inolvidables, viviendo a la mitad justa el Pasaje Italia, a media cuadra de la arbolada Augusto López cuando los primeros sofocones de naciente virilidad nos coloreaban los cachetes sin necesidad del cómplice sol.
   Nuestros enemigos dejaban de ser los insoportables vecinos de la otra cuadra, o de otro barrio, o de la “barra” antagónica que vivía provocándonos y de manera especial a aquellos que tenían hermanas de la misma edad que
nosotros, pero de más avanzado desarrollo hormonal, nacientes curvas y polleras cada vez más breves estimuladas por las ráfagas calientes que contribuían a nuestro placer cuando se nos alejaba la niñez.
   Renacía en nosotros ese oculto artesano que dormía once meses y se despertaba cada año en agosto, cuando volaban los flequillos y los pelados se agarraban la frente no sé para qué.
   Buscábamos cañas y todo lo necesario incluyendo los trapos para la cola, a veces yapada con hilachas de ropas o con algunas tiras de escondidas prendas íntimas, porque los hacíamos nosotros y el placer era fabricar nuestros propios sueños de volar sin alas propias.
   La aérea sinfonía de mediomundos, estrellas, papagayos o cuadrados invadía de colores las alturas cuando la pericia se demostraba en el “tinquéo” del hilo, en los cabeceos de la pandorga, tratando de esquivar los ramazos y en la velocidad de los “mensajes” que enviábamos en papelitos aleteando por el cordel hasta los tiradores, mientras los bramadores hacían escuchar su ondulante grito autoritario.
   Allá arriba la distancia nos igualaba a los barriletes de papel de seda con los modestos modelos que lucían páginas de La Voz del Interior, de Los Principios o del Córdoba. Y estaban los otros más impersonales con tenuemente  amarronado papel de estrasa, ese que usaban en el almacén para envolver.
   Y solían quedarse bien arriba deleitándonos casi inmóviles o balanceándose en todas direcciones para nuestra delicia que casi nos embalsamaba los ojos con aquel paisaje.
   Esa era la dulce fascinación, nuestra inocente hipnosis de emborracharnos precozmente de ilusiones en cada agosto, mes mágico en el que envidiábamos a los pájaros.
    Siendo mocoso, el barrilete me hacía sentir que era dueño de un pedacito de cielo y que podía caminar entre las nubes…
    Nada mejor que las gratas y vívidas ausencias para tener ese enorme placer de recordarlas hoy, cuando aquel agosto ya viajó en el viento.
    Pretendo, simplemente, evitar la injusticia del olvido...
                                         GONIO FERRARI
                                   Periodista memorioso
 
Llegó la hora de volver a la normalidad
ES TAN PÉSIMO COMO  RIDÍCULO QUE EL
CAOS Y LA MENTIRA SEAN LOS CAMINOS
 
   Es absolutamente certero e indiscutible aquello que el apuro engendra indiscutiblemente el error en todo, y que de esa rapidez que es asimismo una virtud, engendra por su parte un vicio que es la prisa y es por eso que no pretendo apresurarme para no caer, involuntariamente pero a sabiendas de un error, que por y con rapidez, me empuje a caer en conceptos, acusaciones y sospechas que me trasladen sin escalas al ri
   Aunque si llegara a tal extremo me consuela haber leído que la sabiduría, que era un adorno del genial Willy Shakespeare, proclamaba que quien va demasiado aprisa, llega tan tarde como el que va muy despacio.
   Bahh, yo me entiendo, aunque trasladando mis dudas a la realidad nacional, quedo más en ayunas que el más empedernido, fanático y religioso de los fakires hambreados por su propia y sacralizada voluntad.
   Por todo este palabrerío, confuso e incoherente hasta pisar lo inentendible, es que no alcanzo a comprender a dónde, por dónde y cuándo pretenden llegar a normalizar la marcha del país con posturas tan enfrentadas como las de Milei, quien ya había anunciado en su campaña, motosierra en mano, todo, todo lo que haría pero sin caer en dramatismos ni incitaciones al suicidio masivo, en contraposición a lo que con enfermiza calma anuncian desde el poder, en este caso nacional pero impopular, que no dejarán la protesta callejera, las presiones dentro de los organismos estatales, los monumentales gastos de dinero aplicable a otros destinos, pero en este caso para ensobrar a ciertos ejemplares del periodismo rentado extra, que todos conocemos, pese a que en la vereda del oficialismo también existen…
   ¿Es para malpensar, entonces, que la imaginación, el conocimiento, la experiencia y la honestidad de quienes nos conducen o creen hacerlo, son virtudes en desuso, que jamás tuvieron o que las malgastaron en fracasos cuando les tocara ser gobierno y no siempre apelaban a las armas legales sino en muchos casos a las letales? Si algún funcionario quisiera tener
la bondad de aportar una respuesta, se lo agradecería de alma.
   Realmente, la pregunta surge porque vetar el aumento a los hambrientos y maltratados jubilados que ex ella les otorgara y ellos, los viejos ya habían gastado a cuenta, con la seguridad que les hicieron esa patraña esperando que creparan en masa… Es de terror pero que alguien, alguna vez, fundamente una medida tan criminal como lo que encerró aquella, que ahora parece querer
emular un presidente que pone en dudas casi diariamente, estar en sus cabales. Los legisladores nacionales o la mayoría de ellos optó por la comodidad cívica aunque humanamente comprensible- de hacerse los osos con la indiferencia de no arrepentirse de sus caras maquilladas con cemento que fueron acumulando con el tiempo.
   Que la inflación parece estar casi dominada parcialmente ya es un éxito plausible que aporta un cierto grado de beneficio popular, porque es como si fuéramos lentamente hacia la normalización del valor de nuestra alicaída moneda, porque ya caminábamos hacia una devaluación que nos llevaría al ridículo y al enriquecimiento… del hambre y de las privaciones.
   Los medicamentos en muchos casos tienen precios inalcanzables para la mayoría de la población; los capos de las compras masivas de remedios siguen engordando sus billeteras, las cuentas de ahorro y seguramente tienen “embutes” en el exterior porque deben asegurarse un futuro placentero y sin privaciones, como ahora están gozando mientras las carencias crecen sin solución cercana.
   Hay muchos dichos de los sabios que es necesario hacérselos conocer a los gobernantes; a los políticos en general, como por ejemplo conceptos de Nietzsche: “Lo que me molesta no es que me hayas mentido, sino que de aquí en adelante, ya no podré creer en ti” o esa enormidad que era Sófocles al expresar, sin vacilar, que “una mentira nunca vive hasta hacerse vieja” aunque un proverbio judío asegura que “con una mentira puede irse muy lejos, pero sin esperanza de volver”.
   Tratemos entonces de elegir a quienes no nos mienten, o que al menos sean menos fabuladores y embusteros, expertos en rascarse para adentro sin importarles las angustias ni las estrecheces que deben afrontar cada día más argentinos privados de ayuda estatal, de sustento diario, de trabajo digno, de salud pública sin beneficios para los funcionarios que la administran, con la seguridad de un techo acorde con las riquezas argentinas, de la seguridad de salir de tu casa y saber que regresas ileso, en fin, de buscar las formas y los caminos que nos lleven a una auténtica reconciliación.
   Los argentinos no merecemos vivir de sobresalto en sobresalto; de crisis en crisis, de peste tras peste, de despojo en despojo agravado porque lo hacen “en nombre de la Patria”, de angustia en angustia…
   Parece mentira que a los popes del poder no les entre en sus cabezas, en sus corazones ni en lo recóndito de sus almas, que estamos cansados de engaños, de trampas, de mentiras, de actitudes teatrales, de desprecios y pérdidas de confianza.
   También agotada nuestra paciencia frente a imposiciones absurdas, de privaciones inmerecidas.
   El Estado tiene la obligación cívica y moral, vale repetirlo una vez más, de legislar acerca el funcionamiento dinerario de los sindicatos, gremios o como les quieran llamar, para terminar con esa dolorosa dicotomía de saber que hay dirigentes llamados a la conducción por la eternidad, que vacacionan y pasean en el costoso exterior con familiares y algunas cercanas amistades, poseen más propiedades que el aloe Vera, los yuyos serranos, también autos, lanchas y aviones para dirigir a una pléyade de hambreados obreros que para colmo, los reeligen hasta el hartazgo.
   Y para el final de un tema tan espinoso como lo es el ejercicio y la práctica descarada de la demagogia, prefiero citar a Napoleón para que quienes nos gobiernan o creen que lo están haciendo, lo tomen y asuman como una verdad bíblica: “Es más fácil engañar que desengañar”.
   Los argentinos ya estamos molecularmente hartos, de hacer el triste papel de misérrimos habitantes de un suelo óptimo, productivo, exuberante y copioso, aprovechado por arribistas aunque en su mayoría, para el exterior y mucho y también en nuestro rico interior, sostienen que son esquimales, porque nunca transpiraron.
   Roguemos que pese a tantas penurias, podamos llegar a que la paz, la concordia y la justicia sean para todos y no tan sólo para un conjunto de afortunados que saben aprovechar descuidos ajenos.
   Aprendamos, por lo menos, a ser más cuidadosos…
   Los “arribistas” son como las cucarachas: nunca se terminan…
 
GONIO FERRARI
Periodista censurado
*
 
NOS CONMUEVE LA COMPROMETIDA
ACTITUD DE NUESTRA AUDIENCIA
 
Gonio Ferrari junto a su sacrificado, respetuoso y profesional equipo de Producción agradecen, al igual que a técnicos, operadores/as, a la numerosa audiencia que nos venía y nos sigue acompañando, esa actitud de seriedad y consideración por las realizaciones cuyos contenidos buscan unir y no afectar la marcha de la democracia reinstaurada años atrás por Raúl Ricardo Alfonsín. El reconocimiento incluye a los apoyos publicitarios pero no a los organismos oficiales, de cuyas arcas no nos beneficiamos ni con un centavo, para conservar nuestra categoría de personas impolutas, libres de compromisos partidarios, de sobres y de otros beneficios como gangas que a tantos y tantas enriquecieron. Mil gracias también a quienes nos siguieron, esperando que esa fidelidad no decline, hasta que los hagamos partícipes de gratas novedades en cuanto a nuestro regreso al mundo de la información, el comentario, la crítica y el respeto sin medida hacia quienes piensan distinto. Escrìbannos lo que quieran a gonio.ferrari@gmail.com

1 de septiembre de 2024

S.L.B.: TEMAS MUSICALES SUJETOS A SU VIAJE POR LOS TIEMPOS – LA C.G.T. OBESA Y PORTUARIA SE OPONE A QUE LES LIMITEN LOS TIEMPOS EN SUS CARGOS – LA ANGURRIA POLÍTICA VULNERA LAS PARTIDAS AFECTADAS A LAS JUBILACIONES – UNA DÉCADA Y MEDIA VENTILANDO LA REALIDAD DE LA MEGACAUSA DEL REGISTRO- LA DEUDA CONTRAÍDA POR EL ‘CORDOBESISMO’ HIPOTECANDO EL FUTURO – DICEN QUE LA INFLACIÓN DECRECE PERO LOS PRECIOS NO BAJAN, etc.

 
Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 846 del domingo 01/09/24, emitida por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
¿Caso de plagio en un elevado nivel?
COPANI  SE  ADELANTÓ  Y  CREÓ  UNA  CANCIÓN
¿DE LA QUE SE APROPIÓ ALBERTO FERNÁNDEZ?
 
   Los memoriosos deben tener presente, sin ningún lugar a dudas, la notoriedad y luego la explosiva fama por su incansable repetición, alcanzada por una creación de Ignacio Copani que ocupó lugares relevantes dentro de las inclinaciones no tan sólo de la gente joven, sino de “dilettantes” de todas las edades por la simpleza argumental y la música pegadiza que fueron las características especiales de esa pieza que llegó a cansar por su desmedida repetición a lo ancho del dial de las radios y de las pantallas de la televisión, varios años atrás.
   Copani fue un precursor, hasta me atrevería a señalar que en la historia,
porque si analizáramos la letra, que es mi pretensión para que todos lo entendamos, poco nos costaría trasladarla mágicamente a los actuales tiempos que vivimos, cuando el fervor político que hoy nos rodea triplica o más, el que vivíamos los argentinos por aquellas décadas pasadas en que el ejercicio, la práctica y el goce de la democracia no estaban aseguradas, por cuanto el golpismo había pasado a ser casi una mala costumbre que incluso abrazaran unos olvidables referentes de la política de entonces.
   A Copani se le ocurrió entonces crear la canción pegadiza que trepó en el ranking nacional de manera fulminante, porque entre otros conceptos decía “El lunes temprano preparo la agenda, anoto a la rubia descarto a la renga. El martes lo ocupo del día a la noche dejando a punto detalles del coche. El miércoles miro novelas tres horas y copio galanes, frases matadoras, el jueves atiendo los llamados... soy un muchacho organizado. Imparable yo me siento... Cuántas minas que tengo. El viernes llega la hora de la verdad, arrojo tantas líneas que de alguna picará y si ninguna muerde el anzuelo... qué hay, total mañana no se me van a escapar.
   Cuántas minas que tengo. El sábado soy como lobo que ronda por cines, teatros, boliches de onda, no pasa naranja y la noche se vuela y entonces me voy con mi novia Manuela, algo es algo... yo me entiendo...
   Cuántas manos que tengo…”
   Hurgando la historia y apelando a la memoria, vale consignar que entre 1988 y 1993, Copani fue rechazado por varias compañías discográficas,  por lo que de manera independiente en 1988 edita su primer álbum y EMI pasa a ser su discográfica, reeditando en varios países el disco que incluye, entre otros éxitos, a «Cuántas minas que tengo», «Lo atamo’ con alambre», «Rebelde sin igual», «Cuándo será al revés» y el himno a la memoria llamado «Puede verme», en clara alusión a la dictadura cívico-militar.
   En 1989, con la aparición de Ya vendrán tiempos mejores, inicia una serie de shows en el estadio Luna Park y el disco incluye los éxitos «No te creo nada», «Por un dólar» (irónica canción referida a las cosas que es capaz de hacer la gente con tal de tener en su poder la moneda estadounidense), «Pase lo que pase no te metas», «Te pusiste a pensar» (tema que refleja a las claras la situación social que padecía en ese momento la Argentina) y «Pobre papá».
   Seguramente usted se estará preguntando qué caraxo tiene que ver Copani con nuestra agitada realidad nacional y es razonable que así piense, pero vale la pena hacer ciertas comparaciones, para llegar a la convicción que Copani fue un adelantado a la historia, porque el tiempo, los años, las campañas, la percudida demagogia y la desorientación de los argentinos, nos trajeron a un casi anónimo guitarrero que ahora se desespera por hacernos creer que fue un ejemplo de corrección, sacrificio y patriotismo.
   Así han pasado entre nosotros demasiados casos de personajes ungidos por la publicidad avasallante, que terminan siendo para nosotros y para la historia, ejemplos de lo que NO hay que ser en la vida, fortaleciendo la certeza, más allá que el exceso de poder es nefasto, que la mentira, el ocultamiento, la disipación descontrolada ni la violencia doméstica que no se cura con maquillaje, son  los mejores argumentos para hacerse famoso ni pretender una inmerecida cosecha de respeto.
   Por suerte, la chantocracia incorpora a nuevos personajes, acerca de los cuales no es necesario hacer una nómina porque aún nos quedan inteligencia y democráticas oportunidades -supongo- para no dejarnos engañar.
 
¿Para terminar con la perpetuidad?
DIRIGENCIA CEGETISTA NACIONAL SE OPONE A
QUE EL PODER POLÍTICO RECORTE BENEFICIOS
 
   Desde el poder y sospechosamente por falta de experiencia, es probable que no hayan tenido en cuenta que hurgarle los bolsillos, las cuentas bancarias, las propiedades inmobiliarias, los viajes y las inversiones y la chequera, no son actitudes que caigan simpáticas de manera especial a la dirigencia gremial, que es vocacionalmente inclinada hacia la prosperidad empresaria y el reaseguro de buena vida sin privaciones para ellos, sus descendientes, los amigos contemplativos y algunos capitostes con los que más que simpatizar, cuidadamente se asocian.
   Y es curioso que desde el poder y durante tanto tiempo ,no se hayan avivado o al menos puesto en duda, un detalle virtualmente fundamental para lograr aquellos apetecibles objetivos: que para llegar a la opulencia, lo más necesario
que pasa a ser imprescindible, es la permanencia sin interrupciones que es el ansiado camino hacia la eternidad en el cargo con manejo discrecional de los dineros del trabajador, al amparo de un autoconvencimiento que se quedan porque la gente -su gente- los elige.
   No es para poner en tela de juicio la aceptación que puedan tener en las bases, porque el trabajo que se realiza desde la dirigencia se alimenta de alguna manera aunque subsiste un detalle que pocos se animan a explicar y es la síntesis del absurdo y de la discordia: no es posible ni aconsejable, aparte de ser lastimoso, que exista una dirigencia opulenta y una clase obrera en muchos casos cercana a la inanición.
   La “obesidad dirigencial” por llamarla de alguna manera a la vocación por eternidades no merecidas, debiera tener respeto por quienes durante tanto tiempo los han venido sosteniendo pese a las diferencias salariales -les llamemos- que son abismales y basta consignar que no son pocos los que en la cúpula gremial llevan arriba de los 30 años, merced a las reelecciones por tiempos indefinidos que como si hiciera falta explicarlo, son producto de no tener fijado un límite razonable para la permanencia en posiciones tan dominantes, dueños y señores de los arreglos, los pactos, los acuerdos, las obligaciones y los secretos que muchas veces comparten con el empresariado y  las cúpulas del poder, lo que ha quedado evidenciado en lo que vemos repetirse con hartante frecuencia.
   Es obvio que la conducción de la CGT rechace una reglamentación que legalice aquello de pasarse la vida atrás del escritorio mayor de una organización sindical y con manejo discrecional de la chequera y de otros factores en los que su majestad es el dinero.
   Y ese dinero en su mayor porcentaje es el que aportan precisamente las bases, donde sobran los candidatos, como se dice, a “jugar en las ligas mayores” por ser una aspiración legítima que cuando se plasma, ya llegan contagiados de ese espíritu de supervivencia allí, donde todo se maneja.
  Todo es una cuestión de dialogar y discutir, dejando de lado esa chicana que presentara uno de los ocupantes de la conducción nacional, advirtiendo que para el gobierno, el objetivo es el debilitamiento de las organizaciones sindicales” agregando que tal actitud jamás es buena para los trabajadores.
   Y si sopesamos los argumentos, las conducciones debieran comprender que más daña a los trabajadores, esa certeza de saber que están luchando contra, por así decirlo, es dos frentes opuestos y ellos están al medio: el gobierno que busca aflojar tensiones e imponer equilibrio por una parte, y esa otra maldita diferencia de saber que sus líderes gremiales no necesitan luchar, laburar ni sacrificarse porque ya aseguraron su propio futuro.
 
Quieren $$$ con el menor esfuerzo…
OTRA VEZ LA ANGURRIA POLITICA VULNERA EL
DINERO AFECTADO AL PAGO DE JUBILACIONES
 
   La verdad, no es para ponernos a pelear acerca de quiénes son culpables o al menos responsables que en todos los gobiernos, en todas las corrientes y de todos los colores, echaron mano a los dineros que los trabajadores aportaban mensualmente, a mi entender, como préstamo a las cajas de jubilaciones, para que cuando obtuvieran eso que mal le llaman ”beneficio” vuelva como jubileo; como premio y reconocimiento al esfuerzo y el sacrificio de tantos años.
   Siempre que hizo falta efectivo, allí estaba el dinero de los actualmente más vulnerables que son -somos- los viejos de edad pero aún fuertes en materia de reclamar y merecer por los derechos que nos vendieron, que eran nuestros pero en definitiva son del poder y de la capacidad o no de sus hombres, algunos de los cuales llegaron a la maravilla histórica de hacernos creer que cobrábamos un 82 por ciento mentiroso y amañado, con el agravante que no hace mucho tiempo, alguien que ya conocemos vetó la ley aprobada en tiempo y forma por los legisladores, por la cual se obligaba a las cajas a cumplir con aquel generoso anuncio y ahora son miles los casos que demandan su pago, con sentencia favorable, para chocar con el poco feliz argumento que “no hay plata”.
   Además es oportuno preguntar si los gobiernos provinciales tienen una dispensas especial, o no son responsables por cuanto lejos de tomar a los más débiles como prioritarios, se los desplaza con argumentos escasamente válidos como el destino de fondos incalculables para aplicarlos a la demagogia especialmente en períodos precomiciales o para lucirse con faraónicas obras públicas que si bien son bonitas, no alcanzan la trascendencia de lo imperativo, como lo es el caso de cumplir con los jubilados, inermes y muchas veces casi abandonados a su mala suerte.
   Vale como ejemplo, si es que hiciera falta, recordar que en cuanto a la coparticipación que debiera recibir Córdoba, ingresos de agosto que es para suponer se destinan a lo más urgente, se ha perdido casi un 20 por ciento con relación a lo recibido en el anterior agosto del 2023.
   La situación según se ha conocido, determina que Córdoba está dejando de percibir 18 mil millones mensuales de los que el gobierno nacional tiene la obligación de remitir.
   Lo mal, lo peor en este caso, es que desde el máximo nivel, vivan a la libertad carajo o exhibiendo la motosierra, se gastan enormidades en pago de muchos gastos que no son para nada necesarios, cuando las prioridades son educación, salud, vivienda, trabajo, jubilaciones, seguridad y otros destinos que han sido al menos hasta ahora, condenados al olvido.
 
Registro de la Propiedad
CASI 15 AÑOS  SIGUIENDO  EL  DESARROLLO
DE UNA CAUSA DESTINADA A LA ETERNIDAD
 
   En el tan meneado asunto del Registro de la Propiedad de Córdoba, tema del que nos venimos ocupando desde una década y media atrás, hasta el punto que llevamos con relación a esa curiosa cuestión cerca de 600 comentarios,  mucho queda por aclarar en materia de la administración de estricta justicia.   
   El estado de salud de esta causa padece de varias afecciones, hasta el punto que familiares de ese asunto poco tiempo atrás decidieron teatralizar frente a la puerta de Tribunales, sugiriendo   un esperanzador  tratamiento con una megadosis de aquellos componentes que nunca debió perder,  como la libertad, que hubiera evitado el escándalo de las prisiones preventivas abusivas; la racionalidad, que hubiera evitado la imputación indiscriminada de compañeros, vecinos y conocidos como nuevos sospechosos; la legalidad que hubiera evitado actuar fuera los mandatos constitucionales.
   Y hay más todavía en este dilatado tema destinado a la eternidad, al amparo de acciones que para muchos son inexplicables, porque a las  apuntadas es oportuno agregarle  la igualdad, que hubiera evitado los privilegios para los conocidos y amigos del poder político y judicial;  la sinceridad que hubiera evitado el pomposo marketing mediático; la independencia que hubiera evitado la impunidad de los poderosos culpables; la honestidad que hubiera evitado inmortalizar la causa, la imparcialidad que hubiera evitado la creación de una única comisión especial juzgadora y la objetividad  que hubiera evitado la íntima convicción como fundamento de sentencias absurdas.
   Sólo cuando el Poder Judicial consiga empaparse de estos componentes, podrá abrigarse al menos una esperanza de ansiada y merecida Justicia.
   Y como para validar la ocurrente cuestión, no representan detalle menor, los dictámenes de organismos incluso de nivel internacional idóneos en la materia, advirtiendo sobre el abuso de prisión, y para quienes, se hicieron los sordos frente a tales sugerencias incluyendo la intervención de nuestra Corte Suprema de Justicia que dictaminó, ya con fuerza de ley, la arbitrariedad de la prisión preventiva sistemática adoptada en la causa.
 
Compromisos en moneda extranjera
UN PELIGRO QUE REPRESENTA PARA LA GENTE
EL INCREMENTO  DE LA  DEUDA CORDOBESISTA
 
   Bueno sería al menos sugerirles a las autoridades provinciales el conocimiento o por lo menos la lectura de encumbrados personajes en la historia reciente que pueden orientar a sus funcionarios en varios aspectos de la conducción y nos bastaría solo con citar que “Con el dinero se pueden comprar muchas cosas pero no el espíritu de desprendimiento y de servicio. Durante algún tiempo tal vez sea posible recibirlo prestado de otras naciones, pero
cuando falta durante largo tiempo del organismo de un pueblo, puede afirmarse que su poder se asienta sobre pies de barro y será inevitable la catástrofe. En todo ello se pone claramente de manifiesto que un pueblo no puede vivir únicamente de su producción, como supone el ingenuo materialismo de nuestra opinión pública, sino que necesita las fuerzas de la inteligencia y del espíritu para persistir”.
    Seguramente si estos conceptos fueran de un anónimo o de un ciudadano cualquiera no serían tomados en cuenta desde el poder, por ese componente de soberbia que suele adornar o deformar a muchos políticos, pero esta definición cabal bien vale ser tenida en cuenta.
   Córdoba está endeudada virtualmente poco menos que a perpetuidad, y lo
más grave que se trata de compromisos que deberemos saldar si o si porque fueron suscriptos, tomados y gastados en moneda extranjera, así sean dólares, dinares kuwaitíes o de cualquier otro origen y como siempre, será mediante ajustes impositivos que el “cordobesismo” no tendrá otra manera de afrontar a menos que la generosidad del puerto se desborde.
   No quiero olvidar al autor de los conceptos que hace un momento les estuve obsequiando, porque son en verdad un regalo adherido a la circunstancia que vivimos provincialmente acerca del endeudamiento.
   A todo eso, tan certero como actualizado, se le ocurrió nada menos que al Cardenal Ratzinguer. quien ocupara el trono mayor del Vaticano y de la cristiandad universal si mal no recuerdo desde el 2005 hasta el 2013.
   El paso del tiempo y de los apremios, reduce tales consejos a una llamativa vigencia para nosotros, los cordobeses…
 
Maravilloso sería si todos ayudaran
SOSTIENEN QUE LA INFLACIÓN VIENE EN CAÍDA
LIBRE  PERO  LOS  PRECIOS SIGUEN SIN BAJAR
 
   Son tan disímiles los enfoques sectoriales acerca de la inflación que en lugar de aclarar un panorama tan conflictivo, no se obtiene otro resultado que el incremento de las dudas y las inquietudes de la población, que presa de la desorientación ha optado por no creerle a nadie, obrar por su cuenta y riesgo y enfrentar la situación con el menor nivel de estrés y desesperación que se pueda poseer.
   Mientras el poder dice que rondamos los 4 puntos en el pasado agosto, desde otros ángulos dicen poco menos que estaríamos en un cero ideal, tan ideal como mentiroso al menos para quienes realizamos compras o están y estamos destinados a mantener una familia que come, trabaja, a veces se enferma, debe desplazarse, vestirse y de cuando en cuando comprarse una pilchita y distraerse en un cine o dando una vuelta de cafeteada, sin siquiera pensar en una parrillada, burbujas, o postres sofisticados.
   La realidad para el ciudadano común es otra y nada mejor que las experiencias propias y más accesibles para pisar la tierra y no hipnotizarnos con los cantos de sirenas -que abundan desgraciadamente- porque la realidad nos ha demostrado que la carne aumentó un 20 por ciento, azúcar tiene precio según donde se la compre y nunca más barata que ayer, un pimiento vale más de mil mangos y eso que no quiero acordarme de ciertos gastos fijos, móviles e inevitables como lo son la nafta, el alquiler, las expensas, el gas, la electricidad, el agua, las obras sociales, el colegio de los críos y otras, les llamemos inversiones hogareñas.
   No es un panorama muy alentador, pero al menos tenemos las esperanzas que alguna vez sean reales las cifras estadísticas en las que siempre se apoyan los políticos como pretexto, pero que son dibujos que a los consumidores lisos y llanos o los desocupados que ya sobran, ya no llegan a engañar.
   De todas maneras y en la sacrificada y generalizada lucha diaria, lo que es bueno agradecer suele ser la bendición de tener trabajo, familia sin apremios monetarios, suerte en el quini-6 o un familiar encumbrado en el maravilloso y anhelado mundillo de la política.
   Y mejor todavía, si es legislador nacional.
 
Agitando nuestro pañuelo de despedida…
UNA  LLAMATIVA COMO  INTELIGENTE  ARENGA
FRENTE A LA ASAMBLEA NACIONAL FRANCESA
 
   La despedida de la edición nº 846 de “Síganme los buenos” más allá de los problemas surgidos con la falta del sistema para la recepción de mensajes de la audiencia durante esta edición, con  una  simple sentencia  de   Dantón dirigiéndose a la Asamblea Nacional Francesa: “Audacia, más audacia y siempre audacia”, expresando  ese  requisito para   poder  vencer a los enemigos de  la República.         
   Todo un  histórico  ejemplo  que  bueno  sería  imitarlo.

 

24 de diciembre de 2023

S.L.B.: A POCAS HORAS DE LEVANTAR LAS COPAS – DESTINO INCIERTO A LA GOBERNABILIDAD POR DECRETO – LA DEMORA CON EL MEDIO AGUINALDO, SEÑAL DE ALARMA – LA MEGACAUSA Y LOS VERDADEROS RESPONSABLES – LOS VÁNDALOS DEBERÁN PAGAR LO QUE DESTROCEN – ÍNTIMO Y SOÑADO INSTANTE DE JUZGARNOS – DESPEDIDA CON EL CARDENAL RATZINGER, ETC.

 
Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición nº 810 del domingo 24/12/23 difundido por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba:
 
Bella Nochebuena y ¡feliz Navidad!
SALUDO A POCAS  HORAS  DE  LEVANTAR  
LAS COPAS CON BURBUJAS Y PRUDENCIA
   Restan escasas horas para llegar al mágico instante de la cristiandad, en la evocación del nacimiento de Jesús.
   Los tiempos con su loca y atrapante evolución han transformado a esta celebración en un hecho meramente consumista, pagano y gastronómico, razón por la cual y en forma personal, estimo que es tiempo propicio para hacer algunas pequeñas consideraciones.
   Entre otras, procurar que el encuentro sea para unir a la familia, y no para desmembrarla ahondando las diferencias que pudieran existir en su seno.
   Intentar cuidar el cuerpo, porque en el nombre de Jesús y de sus santos apóstoles y venerables personajes, se cometen excesos lamentables tanto en la comida, pero sobre todo a la hora de levantar las copas, hacerlas tintinear y luego beber, con las consecuencias que después lamentamos.
   Procurar ser prudentes a la hora de los gastos, porque estas fiestas de fin de año sirven para caer al absurdo endeudamiento que dura por lo general hasta abril o mayo, merced a la intensiva utilización del dinero plástico, con el agravante de los abusos que se perpetran a la hora de sumarle intereses y otros recargos.
    Es una de las consecuencias de esa vieja costumbre argentina de patear los problemas hacia adelante, y mejor si son deudas.
   De todas maneras, lo importante es sentirse feliz.
   Saberse acompañado, aunque sea en la soledad que no siempre es hermana del aislamiento.
   Saberse apreciado y querido, aunque sea por una sola persona.
   Saberse digno de ser considerado así: una persona.
   Saberse respetado en todo sentido y en todos los ámbitos.
   Sentirse en un escenario de bienestar momentáneo, pasajero o permanente, del que cada uno haya sido su artífice.
   Después de todo, ninguna religión aconseja hacer el mal y esa es la principal razón que nos obliga, no siendo malos, a ser felices a cualquier precio.
   Feliz Nochebuena, para los que amamos y para los otros también, porque merecen ser tan felices como nosotros al menos quienes lo intentamos.
   Mirando hacia las alturas y agradeciendo estar vivos, ¡Salud!
 
¿Apuro o desesperación libertaria?
DESTINO INCIERTO  LE  AGUARDA A LA INTENCIÓN
OFICIAL DE CAMBIAR LA SITUACIÓN POR DECRETO
 
   Sería cometer el pecado periodístico del apresuramiento, actualmente muy común en su práctica y ejercicio, si se me ocurriera evaluar el enorme cartapacio que contiene esa pila de decretos con los que se pretende cambiar el rumbo y los destinos de nuestro país, cíclicamente castigado por vendavales de errores, improvisaciones, remiendos inoportunos, parches insostenibles, intereses poco patrióticos, intromisiones desde adentro como desde afuera y seguramente muchos otros factores negativos, que poco a poco han venido deteriorando nuestra calidad de vida que en algunos fugaces momentos de nuestra historia, fueran un distintivo que lucíamos ante el mundo.
   Somos ricos; inmensamente ricos en muchos aspectos y esa debe ser la razón por la cual, pese a los empeños de muchos políticos que nos hicieron pisar primero los umbrales y luego el ingreso a ese espantoso mundo de las carencias, de la subocupación, del deterioro salarial, de la trampa impositiva, de la insensibilidad social, de la ceguera del poder, no han logrado sumergirnos en la hambruna de la indigencia generalizada, aunque duela reconocer que son miles y miles los compatriotas  que padecen privaciones en todo aspecto, como por ejemplo en alimentación, vivienda, educación, seguridad, justicia, salud y otras lamentables privaciones.
   Naturalmente si tomamos estos detalles como norma, cabe entonces puntualizar las excepciones porque en cualquier parte del mundo si existen los pobres, es porque también existen los ricos de antes, los ricos por sacrificio y los otros que ya conforman la categoría de los despreciables, cuando se han enriquecido por el esfuerzo ajeno, por sus posiciones dominantes en los campos de la política y del sindicalismo y por ser parte de cualquiera de los existentes mecanismos de la corrupción que van desde el aprovechamiento de sus cargos, la vocación de perpetuidad dirigencial y ese otro creciente rubro, que es el aprovechamiento de una llamativa impunidad en las actividades del narcotráfico.
   No es tampoco saludable vivir revoleando pálidas, pero la realidad es esa, que la sufrimos y pocos han sido los gobernantes que se dedicaran a la abolición de ciertas malas costumbres y aquellos que lo intentaron chocaron hasta el cansancio con las trabas de siempre que todos conocemos.
   La novedad libertaria exhibió su escaparate de ilusiones, intenciones o propósitos, porvenir más cercano a las utopías que a un razonamiento mesurado con miras hacia un realismo imaginario, tan imaginario por lo remoto y tantas veces intentado desde todos los colores y matices del arco político e ideológico, cayendo en la simpleza de enfrentar a la derecha con la izquierda y viceversa, sin advertir que así como tanto se distancian hacia los extremos, al dar la vuelta en redondo terminan mezclándose…
   Y volviendo al paquete de leyes impuestas según se informó “por necesidad y urgencia” y advirtiendo que la actitud aparte de sorprender, descolocó a muchos actores de este inmenso escenario, nos lleva a pensar a la luz de la realidad que fue el motivo esgrimido, o una especie de medida extrema emparentada con esa prisa con la que se viste la desesperación, empujada por las sorpresas que el libertario máximo habrá encontrado al hilar fino en los números de nuestra castigada economía y en las estadísticas, no en los arteros dibujos, con los que se maquillaban tanto la inflación como el brutal endeudamiento nacional & popular más reciente como los anteriores.  
   Seguramente ni siquiera los máximos popes por fuera del oficialismo reinante hasta el 10 de este mes, habrán tenido noticias acerca de la causa abierta en la justicia de los Estados Unidos con relación a la demanda planteada por la esa nacionalización de lo que según Kiciloff en su momento, intentó pontificar que a los argentinos no nos costaría ni un peso y me refiero a la operación con nuestros Yacimientos Petrolíferos Fiscales.
   Aterra pensar lo que podrán embargarnos tanto dentro como fuera de nuestro vasto territorio, hasta integrar el monto del embargo muy cercano a los 17 mil millones de dólares, cuyo pago debiera concretarse en plazo perentorio, cuando nuestro tesoro nacional en sus arcas ni siquiera tiene pelusa y si la tiene, de ella se encargará el ordenanza responsable de la limpieza.
   Sintetizando, nuestro país, la República Argentina, este 10 de enero próximo deberá pagar la friolera de 17 mil millones de dólares, o comenzarán a correr los pedidos de embargo y es también para poner en claro que la misma Justicia de Estados Unidos rechazó el pedido argentino para presentar la garantía.
   La jueza Loretta Preska, que condenó al país a pagar esa suma, nos había dado tiempo hasta el 10 de enero para concretar el depósito de acciones de la petrolera por el monto total de la sentencia, razón por la cual nuestros abogados solicitaron la suspensión o la extensión por otros 90 días de esa obligación y decía el escrito, que ese monto representa el 32 por ciento del Presupuesto 2023, a la cotización oficial y cabe señalar que la magistrada negó la posibilidad de extender los plazos.
   Sintetizando aún más, es hora “de ponerse” y pedir alguna explicación al propio Kicilloff y a quien en momentos de la operación presidía nuestra República.
   Frente a este panorama, se me ocurre que todos los demás temas que integran el gran paquete de necesidad y urgencia pueden esperar, para que sea el Congreso como máxima expresión democrática, el encargado de debatir la cuestión y resolver las medidas que se puedan adoptar.
   Eso sí, mirando hacia el futuro, sería un tema de necesidad y urgencia…
 
La Megacausa del Registro
¿HABRÁ  LLEGADO  EL  TIEMPO DE  EMPEZAR A
BUSCAR A LOS VERDADEROS RESPONSABLES?
 
   Me crucé con un artículo sobre la causa del Registro de la Propiedad  de Córdoba, publicado hace algún tiempo en un diario de Buenos Aires, en el que se destacaban al respecto el gran poder de los integrantes de la organización, los millonarios patrimonios y los funcionarios públicos. 
   Un combo que no asombra en materia de estafa. Nuestro diccionario -al que acudimos como siempre- define la palabra poder como “control, imperio, dominio y jurisdicción que un hombre dispone para concretar algo o imponer un mandato”. Otros términos como mando, autoridad, supremacía, señorío, permiso, licencia, privilegio, influencia, venia, atribución, arbitrio, aparecen como sinónimos, asociando inevitablemente la palabra poder con el gobierno o con quienes ocupan altos cargos. 
   Supondría entonces un lector de sentido común que los encarcelados, juzgados y condenados por estos ilícitos fueran funcionarios de altos cargos y poseedores de fortunas crecientes y regordetas. 
   Pero no…
   Quien se tome el trabajo de leer la causa, y no sólo de repetir lo que se cuenta, descubrirá, a riesgo de desquiciar su raciocinio que esos presuntos poderosos son empleados comunes, sin acceso a la información, trabajadores  y profesionales sin rango jerárquico, sin poder de decisión y sin fortuna, que viven de su esfuerzo diario.
   Parece bastante ingenuo creer que con esas condiciones se podría formar una organización de gran poder que permitiera desbaratar la seguridad jurídica de la provincia de Córdoba.
   Está pendiente entonces, quizás como nacimiento de la verdad y como iniciativa en Navidad, que la Justicia salga a buscar a los verdaderos responsables, aquellos a medida de este combo.
 
¿Las jubilaciones en peligro de colapsar?
SEÑALES INQUIETANTES  COMO LA DEMORA EN EL
PAGO DEL MEDIO AGUINALDO,UNA LUZ DE ALARMA
 
   Si se trata de “cortar clavos” con esa fea sensación de apuro e impotencia, habría que preguntarles a los jubilados provinciales si la sintieron, la padecieron y lograron superarla, pese a la tardanza que existió en la liquidación del esperado medio aguinaldo, una especie de refuerzo para mitigar angustias y asegurarse al menos una mesa digna para festejar la santa natividad y despedir un año plagado de apuros y privaciones, con el alocado crecimiento de la inflación indomable.
   El problema no radica tan sólo en la demora del pago, sino en las luces de alarma que se encendieron en torno de esa situación, anormal para estos recientes años de “cordobesismo” en que la puntualidad para los pagos era sacramente respetada, con lo que era posible calcular medianamente el presupuesto hasta el mes siguiente, pero siempre “la estrella” del firmamento salarial era, fue y seguirá siendo el aguinaldo.
   Luces de alarma, porque esa verdad echada a rodar posiblemente sin intención de daño, encubre una alternativa que algunos la tildan como remota y otros ya la están viendo llegar, que es el doble daño de entregar la Caja al nivel nacional con todo lo negativo que se puede elucubrar como consecuencia, y la otra es que la provincia está apretada en su presupuesto y no es una equivocación, sino parte de la abultada deuda, acrecentada por la ignominiosa cantidad de dinero que se invirtió en publicitar a sus candidatos para la continuidad de la gestión.
   Esas deudas, de pago perentorio, se enciman con la contraída en dinero extranjero que es también cuantiosa, por más que debamos reconocer el desarrollo casi explosivo de la obra pública para embellecer a la provincia, pero lamentablemente hubo un olvido u omisión de las reales prioridades como vivienda, generación de trabajo genuino, salud pública, educación, justicia y la mayor demanda en materia de restaurar la seguridad que alguna vez supimos gozar.
   ¿Cuántos años estuvimos sufriendo el capricho de sostener a una conducción policial ineficiente? ¿Por qué ese empecinamiento en mirar hacia otro lado cuando las evidencias de corrupción se asomaban en el servicio penitenciario?
   Fueron necesarias tres o cuatro tragedias para corroborar lo que primero fueron sospechas, que iban creciendo hasta transformarse en parte de una realidad que vaya Dios a saber por qué, desde el poder se empecinaban en esconder y en no reconocer como existentes, hasta que rodaron cabezas aunque no todas las que merecían quedar fuera del sistema.
   Y el sistema previsional, cuestionado por un 82 por ciento declamado que en la realidad no es tal, más sumado a otras diferencias, mostraban un panorama donde las esperanzas de una recomposición naufragaban pese a las protestas, sin dejar de reconocer que el nivel de remuneraciones a los pasivos es la envidia de muchas provincias e incluso a nivel nacional, salvo para el caso de los políticos que se retiran.
   El “cordobesismo” exportó a un funcionario ducho en la creación de una curiosa alquimia matemática que lleva a pensar que se cobra lo justo como jubileo, cuando no es así de acuerdo con expertos que lo vienen estudiando desde tiempo atrás.
   Lo más importante, es que al pibe de San Francisco no se le vaya a ocurrir regalarnos al poder portuario, o que tal medida haya sido fruto de algún acuerdo político entre cúspides, porque de ser así, caeríamos a un profundo pozo.
   Al pozo de sentirnos estafados, después de habernos usado para obtener beneficios de las privaciones ajenas.
    La peor amenaza es si se llegara a concretar la pérdida de la movilidad jubilatoria, un tema que lo explicó unos minutos atrás el Dr. Héctor Mario Silvestro, quien responde las consultas que le dejen grabadas en el teléfono 472-6090 y si llama desde fuera de Córdoba, anteponerle la clave 0351.
 
Impunes manifestaciones callejeras
EL SALDO DE LAS PROTESTAS TIENE AHORA
A  QUIÉNES  COBRAR  SI  PROVOCAN  DAÑOS
 
   Con una concepción delirante, algunos malos dirigentes gremiales piensan que ellos pueden golpear y dañar, pero que a nadie se le ocurra tocarlos.
   Cuando la policía actúa en salvaguarda de los intereses ciudadanos, esos dirigentes sienten vulnerados sus derechos humanos y supieron apelar a todo un repertorio de amenazas contra las fuerzas del orden, que para eso están: para preservar el orden.
   Por allí llegamos a pensar, fundamentándonos en la cotidiana realidad, que el gataflorismo cordobés navega en las aguas de su propia dualidad: se queja de la policía que no actúa y de la policía cuando actúa.
   Se quejan como maricas cuando algún perdigón de goma le dejan una marca, mientras esconden el terrorífico cóctel molotov con el que pueden incinerar a una, dos o tres personas, un automóvil o una vivienda.
   Pretenden que los traten cordialmente, cuando ellos transforman la pirotecnia en armas y las gomeras que usan, no llevan proyectiles de goma sino bulones, tuercas y otras dañinas y peligrosas formas de metal.
   Que se la banquen: si van a pelear, que no tengan preparadas las lágrimas, los discursos ni a sus abogados.
   Si sus convicciones son firmes y justas, tendrán el acompañamiento de la gente y no el odio que provoca su inclinación al daño y la agresión tanto edilicia como física.
   Alguna vez caerán en cuenta que no se lucha para saber quién es más macho, sino quien tiene argumentos y razones que sean tan valederas como atendibles.
   No vengan entonces a lamentarse y llorar malos tratos, cuando hace tiempo que los cordobeses nos sentimos maltratados por la misma gavilla que se disfraza de activistas, ocasionan desastres, molestias urbanas y otros daños colaterales amparados por sus mandantes y las capuchas, y después tiran la tohalla cuando la policía los reprime.
   Si hubo excesos, que lo determine la justicia como ahora puede hacerlo fundamentando tal actitud cívica en lo más recientemente legislado por la vía de la necesidad y la urgencia, tomando nota que los gastos emergentes por daños, deberán ser solventados por las organizaciones que se manifiestan en desacuerdo con medidas y resoluciones del poder, así sea desde la autoridad constituida o del sector empresario.
   Pero que esa justicia evalúe a unos y a otros por igual y cada uno en lo suyo.
   La policía, que se entienda de una buena vez, también está para que el orden sea respetado.
 
Se aproxima la magia de brindar
LLEGA EL SOÑADO  E  ÍNTIMO INSTANTE DE
MIRARNOS Y JUZGARNOS  HONESTAMENTE
 
   Más allá del mentado y algo gastado por el uso, eso que le llaman espíritu navideño, del trineo con el importado y mundialmente impuesto Papá Noel, del pesebre con el Niño Dios, del arbolito adornado y luminoso y los abusos gastronómicos que hacen trabajar horas extras a los jugos gástricos, luego empachados de uvasales, alikales o similares, alguna vez debiéramos rescatar lo espiritual de la fecha y no limitarnos a tomarla (si, a tomarla) como la jornada de máximo endeudamiento con tarjetas o al fiado o de chamuscarnos los dedos con un apresurado petardo, antiguo elemento de festejos caído en el desuso y exagerada utilización en las protestas.
   Lo tomemos -término por todos abusado para esta noche- como una ocasión de abrazos, reencuentros, lagrimones y perdones.
   Lo tomemos -seguimos tomando- como punto de partida para un necesario adiós a los odios, a los enconos, a las ofensas que muchas veces en nombre de la convicción o del fanatismo se mantienen durante meses y meses, aunque por dentro el arrepentimiento se revuelva en su timidez por aparecer y hacerse escuchar.
   Cerremos las grietas, miremos con ojos de indulgencia hacia delante y tengamos la grandeza de absolver al adversario quien al obrar con generosidad navideña, podrá otorgarnos su clemente piedad y su corazón abierto hacia donde siempre quisimos mirar y la desconfianza mutua lo impidió.
   No es verdad sino una religiosa mentira que todos somos hermanos, porque si así fuera no existirían las guerras.
   No es verdad que en las guerras no existen vencedores ni vencidos.
   Lo cierto es que en la sociedad tenemos la obligación, si no de ser, al menos de comportarnos como buenos hermanos, como amigos que no necesitan abrazarse ni franelearse a cada rato para demostrar que lo son.
   Tomemos esta noche -seguro que lo haremos- como una liturgia de paz entre los hombres y entre los pueblos; entre peronchos y radichetas, entre bosteros y millonarios, entre kirchneristas y macristas, entre zurdos desencantados y libertarios contentos, entre gordos y flacos, entre rubios y morochos, entre tallarines y piratas, entre machistas y feministas, entre gays y lesbis, entre Ford y Chevrolet, entre civiles y militares, en fin, entre todos los seres y aquellos de  pensamientos antagónicos, pero de buena voluntad que se allanen a la recuperación de la concordia, del respeto y de la necesaria tolerancia.
   Y ya que tomaremos, brindemos entonces por esos valores esenciales, sin olvidar a quienes ya no están y les hubiera fascinado participar de un brindis así.
   ¿Se han dado cuenta al escucharme, que no es necesario y menos aún imprescindible, para estos casos, usar la palabra “amor”?
   Por todos ustedes y por mí, ¡Salud!