Está próximo el día que deje de ser probable para transformarse en realidad: en los tiempos que ya se nos vienen encima, la cinematografía argentina ha encarado un ambicioso proyecto, como lo es sin dudas un filme ambientado en la Luna, con protagonistas netamente cordobeses. Los "castings" ya están avanzados aunque todo se hizo dentro de un marco de reserva muy parecido a lo secreto, oculto, enigmático, recóndito y confidencial.
Los actores y actrices con pretensiones de gran pantalla universal desfilan ante los exigentes seleccionadores y poco a poco va quedando integrado un elenco surgido del anonimato. Las primeras figuras percibirán un "cachet" de 10.000 dólares pesificados al "cambio azul" merced a una generosa excepción autorizada desde el poder central, para estímulo de la cinematografía regional.
El plantel de figuras secundarias percibirá un poco menos, pero lo mismo será una jugosa cifra, al igual que lo presupuestado para los extras, que alcanzarán un número superior a los cien mil.
¡Cien mil extras!
Una de las condiciones principales planteadas a los candidatos, es que residan en barrio Alberdi, aunque la trama del filme nada tiene que ver con el Club Belgrano, o con los antigüos y añorados estudiantes que poblaban las casas y pensiones del emblemático sector del Clínicas.
La cuestión del vestuario, superada. Y la logística para alimentar a tanta gente ya está planificada y los recursos económicos asegurados.
Por eso la empresa nacional y popular productora de la película, se ha dirigido a las autoridades municipales de Córdoba para solicitarles que por el tiempo que dure la filmación, recomienden a los vecinos que después de cada lluvia, dejen de utilizar como aljibe un pozo instalado hace tiempo sobre calle Neuquén, casi esquina Santa Rosa, porque es el escenario que mejor se ajusta al libreto, ambientado en la superficie selenita.
Lo único que ruegan los promotores de tan maravilloso proyecto, es que a la Municipalidad no se le vaya a ocurrir despertar de su letargo y destinar un equipo, si es que todos no están rotos y los operadores gozando de una asamblea, para hacer un bacheo en serio.
Si así lo hicieren, dejarían sin trabajo por lo menos a cien mil personas, lo que no afectaría a más de diez mil que cobran a costillas de los que pagan impuestos y no reciben ni por asomo lo que merecen, aunque se publicite que la ciudad está cambiando.
A propósito, todo esto es parte de una pelicula (no de la que se proyecta filmar) que los cordobeses nos hemos cansado de ver.
G.F.
16 de octubre de 2012
15 de octubre de 2012
SLB-141012 LOS SUBSIDIOS INNECESARIOS,etc.doc
Desgrabación
de los comentarios emitidos por el periodista Gonio Ferrari en el
programa Síganme los buenos del domingo 14/10/12 por AM580 Radio
Universidad de Córdoba.
LOS
SUBSIDIOS INNECESARIOS
Días pasados estuvo en
Córdoba un meditador y santón proveniente de India, que reunió en
el campus de la universidad Siglo XXI a una respetable cantidad de
seguidores y curiosos.
Lo llamativo del caso es
que el Gobierno de la Provincia aportó una considerable suma de
dinero, se hablaba de más o menos 200.000 pesos, para subsidiar esa
presentación, a una empresa privada como lo es esa Universidad que
cobra un dineral mensual a sus alumnos.
Bueno sería dejar que
esa empresa, la Siglo XXI, siga amasando fortunas y deje que el
Estado cordobés invierta mi dinero que cobra por impuestos, en
trabajos de investigación científica o en atender los numerosos y
acuciantes problemas presupuestarios que afronta la provincia.
¿Quién es el ilustre
visitante, que tanto dinero demanda para hacer el bien?
¿Es un predicador, un
enviado del cielo, o un vendedor de humo o de grasa de serpiente?
Porque, hablando
primariamente, si su virtud es arreglar todo a través de la
meditación, tengo una sugerencia para hacerle, o para que la próxima
vez se la hagan los responsables de la Siglo XXI, siempre amigos del
poder.
Que vaya a su país, la
India, y les enseñe a los famélicos de qué manera es posible
alimentarse con la meditación.
Sería la mejor manera de
iniciar su camino hacia la santidad.
EL
BOTON ANTI PANICO
Dicen que para antes de
finalizar este año, el gobierno provincial instrumentará un sistema
de botón antipánico, para aplicar en los casos que ameriten
proteger a víctimas de maltratos.
Como ya se sabe, el
dispositivo consiste en una alarma que la persona afectada o
amenazada lo accionará, la señal llegará a la policía, y de
inmediato un patrullero llegará hasta el lugar indicado y evitará
males mayores.
Hasta allí, la casi
fantasiosa enunciación de intenciones como para descomprimir esa
angustia colectiva que surge de tantos casos de femicidios en los
últimos meses.
Y como a los anuncios que
luego se diluyen, los argentinos estamos ya cansados, y si no
recordemos los viajes interespaciales con base en Córdoba, el tren
bala, la carrera de Fórmula 1 y otros casos, corriendo el riesgo de
ser acusado de pesimista, tengo ciertas y fundadas dudas con relación
al dichoso botón antipánico.
Y la principal, es la
ejecución de la ayuda.
Si los patrulleros
demoran en llegar a los asaltos, si a veces desoyen los llamados de
los vecinos, si la ciudad es un incontrolable nido de delincuentes,
narcotraficantes, etc. no veo posibilidades que se pueda cumplir con
lo anunciado.
Si por lo general no
tienen combustible, o faltan efectivos, o los coches están en
reparaciones, la idea no va a prosperar, más allá del estrépito de
su anuncio.
Es como en muchas
situaciones similares: proyectamos las vías sin tener el tren, o
tendemos puentes donde no hay ríos.
Un viejo deporte
nacional.
RESPETAR
AL ADN
La verdad y para que lo
entiendan quienes no me conocen, no soy defensor de Clarín porque
supongo que ellos tienen sus abogados, aparte no soy ni llegaré a
ser abogado y odio tanto los monopolios privados como los estatales.
Deploro que alguien
pretenda obligarme a pensar de manera distinta a la propia o que me
impongan cepos ideológicos.
No quiero extenderme en
esta cuestión de la validez científica del ADN para la
identificación de patrones genéticos.
Lo único, ruego que así
como sirviera para establecer la identidad de tantas víctimas de las
atrocidades de la dictadura militar, se respete su rigor científico
cuando se trata de aventar maledicencias y denuncias infundadas.
Que sea un capítulo que
se cierra, con victoria para unos y derrota para otros, como en
cualquier contienda.
Una contienda que
plantearon desde un sector, como mecanismo de presión y de
estigmatización contra quien, para bien o para mal, le tocó tener a
su cargo uno de los diarios más importantes del habla hispana.
MAS
ACERCA DE LA MEGACAUSA
María Angélica Gelli,
Abogada especialista en Sociología Jurídica, Profesora de Derecho
Constitucional, entre otros antecedentes, publicó en la revista La
Ley el 30 de agosto último un artículo muy interesante y revelador.
Comenta una sentencia de
la Corte Suprema de Justicia en la que se debatió el plazo
legítimo y razonable de una prisión preventiva.
Dice Gelli que la
prisión preventiva pone en entredicho el principio
de inocencia y el derecho a permanecer en libertad durante el
proceso, hasta que una sentencia firme declare al
procesado culpable del delito que se le imputa.
La prisión preventiva
limita este derecho y deben existir buenas razones que salgan airosas
de un examen estricto del interés público, en que se sostenga esa
prisión.
La prolongación de la
prisión preventiva sin término, a más de poner en evidencia la
ineficiencia de la justicia para dictar sentencia en tiempo útil,
puede convertirse, en el mejor de los casos, en una verdadera pena
anticipada o en una pena sin causa en la hipótesis de que el
procesado resulte exculpado de las imputaciones.
Pero lo más interesante
es éste párrafo en el cual la Corte Suprema de Justicia de la
Nación establece en qué delitos correspondería aplicar esa medida
excepcional.
"El principio
republicano de gobierno impone entender que la voluntad de la ley,
cuando permite exceder el plazo ordinario, no es la de abarcar
cualquier delito, sino los delitos graves y complejos de investigar,
o sea en particular, aquellos contra la vida y la integridad física
de las personas cuya protección penal debe privilegiarse y cuya
impunidad acarrea gran alarma social y desprestigia en máxima medida
la función tutelar del estado.
A la magnitud de
la excepción corresponde una pareja delimitación por
gravedad y complejidad de los hechos bajo juzgamiento, pues lo
contrario implicaría anular virtualmente el carácter excepcional de
la norma, y aún en estos casos de gravedad se deben
juzgar los delitos en un plazo razonable para no incurrir
en negligencia lesiva del principio de inocencia"
La Corte en un fallo muy
reciente avala lo que ya está escrito y remarcó el Dr. Jiménez la
semana pasada en este programa: el carácter de excepcionalidad de
la prisión preventiva y su limitación a casos de delitos graves, y
aún en esos casos insiste en la celeridad judicial para no lesionar
el principio de inocencia.
Por allí suena como
demasiado, pedirle a la justicia cordobesa, salvo aislados casos, que
despierte de su pachorra y alguna vez pise el acelerador.
La Comisión
Interamericana de Derechos Humanos en respuesta
a denuncias recibidas contra el estado argentino
por el abuso en la aplicación de la prisión preventiva, establece
una serie de consideraciones: Además de decir que debe existir una
razonable sospecha como condición "sine qua non"; que se
debe tener en cuenta la seriedad del delito, que aún así el riesgo
de fuga debe probarse, y otros valiosos argumentos.
En otra parte de su
informe dice textualmente: "La Comisión considera que
no es legítimo invocar las "necesidades de la investigación"
de manera general y abstracta para justificar la prisión preventiva"
Sin embargo en esta
megacausa del Registro de la Propiedad no se trata de sospecha de
delitos graves, no hay riesgo de fuga probado y no hay riesgos para
la investigación, que en muchos casos está cerrada al elevarse la
causa a juicio.
Existe jurisprudencia
nacional e internacional que avala esta postura.
Entonces, ¿qué es lo
que permite que continúe tanta impunidad por parte del Poder
Judicial?
¿Cómo no pensar que con
un proceder tan curioso, se esconde algo -o a alguien- muy poderoso?
JOHANNA,
EL PPP Y EL QUIJOTE
Realmente era para
enternecerse mirarla a Johanna, viviendo debajo de un puente, como
ejemplo de estudiante con escasísimos recursos económicos, pero con
una envidiable voluntad de progresar en la vida pese a las
adversidades.
Corría el año 2006 y la
pequeña, por entonces de 12 años llegó a ser escolta de bandera en
una escuela de Barrio Müller.
Ese mismo año, el
gobernador De la Sota les asignó a la familia de la niña una
vivienda.
Por avatarea de la vida,
los padres vendieron después esa casa y perdieron la patria potestad
sobre Johanna quien pasó a un hogar sustituto donde es una más del
grupo familiar.
Se inscribió en el Plan
Primer Paso y comenzó a trabajar, con 17 años, en el bar El
Quijote, de Av. Vélez Sársfield 21.
Revistó allí más de un
mes y medio hasta que por problemas de comunicación, según dicen,
entre la Agencia de Promoción del Empleo y el bar que la empleara,
se quedó sin trabajo y no le pagaron ni un mísero peso.
Desde el gobierno
anunciaron que le otorgarán un nuevo beneficio pero los dueños de
El Quijote negaron, por telegrama, que la niña hubiera trabajado
allí.
Hay gente con el corazón
de oro, pero también están los desalmados, los insensibles, los que
buscan la fácil mediante la explotación de los desamparados o de
los incautos.
Puede que Johana ahora
tenga más suerte.
Los explotadores me
provocan náuseas.
Y por lo menos, esto me
ha servido para saber a donde nunca, jamás, volvería ni siquiera a
tomar un café.
LAS
FIESTAS SECRETAS, EL ALCOHOL Y LOS PADRES
El operativo fue exitoso,
en una casa de Villa Rivera Indarte interrumpieron una fiesta
clandestina donde había medio millar de jovencitos, muchos de ellos
borrachos, cerraron la casa y seguramente enjuiciarán a los
responsables de la convocatoria, que se hizo por Internet.
Son los peligros de
mantener en secreto los lugares donde abiertamente se violan las
leyes, con el agravante que con certeza, muchos padres de esos
menores, conocían que se trataba de una fiesta en un lugar no
declarado, como para ser la sede del encuentro, donde permanentemente
se alentaba el consumo de alcohol.
Si bien el uso de
Internet es incontrolable, no deja de ser facultad de los mayores
conocer los lugares que frecuentan sus hijos, sin caer en el extremo
de la castración social o en prohibir que se diviertan.
Y en las autoridades,
debiera estar actualizada la lucha contra la venta de alcohol a
menores en toda la ciudad, y no buscar en casos aislados, el impacto
que provoca un procedimiento de estas características.
No es necesario ir lejos,
en el centro de la ciudad, en Nueva Córdoba, en Alta Córdoba, en la
zona del Chateau, cerca del ex Mercado de Abasto, el alcohol corre
sin medida ni controles, y es humillante para la ciudad ver en las
madrugadas a jovencitos y chicas tirados en las veredas.
Y un detalle para no
olvidar: la educación de los niños y de los jóvenes no está en la
escuela, que es donde los instruyen.
La formación de una
persona, comienza en el hogar.
UNA
NOSTALGIA LLAMADA TRANVIA
Por
lo general cuando volvía de trabajar, metía una mano al carterón
de cuero, lo sacudía, y de allí me daba una moneda de 5 centavos
"para que comprara lo que quisiera".
Con cinco centavos, logicamente a los 10 años, compraba un puñado de caramelos.
Era cuando el "boleto obrero" costaba eso: solo cinco centavos y regía en un horario especial.
Vivíamos en el Pasaje Italia que tenía una sola cuadra en el viejo Barrio Firpo y quien generosamente se desprendía de esa moneda era el Coco, mi Viejo, que de tan buscavidas fue vendedor en Casa Vives, boletero en el Hipódromo, guarda de tranvía y terminó muriendo injustamente por lo joven, a los 42 años, siendo Administrador del por entonces Hospital Eva Perón.
Porque allá en los finales de los '40 casi todo se llamaba Juan Perón o Eva Perón, aunque no falten los desmemoriados o intolerantes que por esto me tilden de gorila.
Lo que les cuento, es para que vean que puedo hablar del tranvía con cierta vivencial autoridad y ejercicio de la memoria, que es donde uno archiva los momentos más gloriosos y mágicos.
El tranvía para mí y por entonces no servía tan solo para viajar, sino también para hacer explotar las tapitas de gaseosa con clorato de potasio (pastillas que se disolvían en la boca para el dolor de garganta) y azufre que colocábamos en las vías y hacían palidecer y entrar en situación de pánico, asombro y julepe a los motorman's.
Lo hacíamos sobre los rieles de la linea 7 en el centro de la Augusto Lopez, calle ancha con naranjales amargos en las veredas, cuando integrábamos una gavilla de dañinos juveniles, varios precoces vándalos como el Pichón Rothlisberger, el Queco Gomez, el Pelado Contreras, el Victor Leguizamón, el Araña Galíndez, el Negro Puerta y algunos otros valores del barrio que ahora se llama General Bustos.
El tranvía servía para aprender a "largarse" desde la puerta trasera en sentido contrario a la marcha y no darse un porrazo, por eso de la inercia.
El tranvía servía para viajar hasta en el techo después de algunos partidos del fútbol de entonces.
El tranvía era codiciado algunas noches por los que hacían despedidas de solteros y practicamente los secuestraban para hacer alocados, etílicos y pintorescos recorridos.
El tranvía servía para viajar sentado en la parrilla salvavidas que venía plegada en la parte posterior, o para ubicarse en el privilegiado rincón al lado del mótorman, siempre que este lo permitiera.
El tranvía servía para ver con qué cancha y maestría los guardas se bajaban con un fierro en la mano y haciendo palanca cambiaban de vía.
El tranvía tenía una bocina metálica, un fierro que golpeaba a otro fierro cuando el mótorman lo accionaba con la planta de su botín antes de cada esquina y producía un sonido que ahora mismo al evocarlo, en este instante, me despierta eso tan maravilloso que es la nostalgia.
Medio siglo atrás, el progreso firmó el certificado de defunción del tranvía y por muchos años las vías siguieron haciendo caer a los motociclistas, tropezar a los chicatos y a los pasajeros llevarlos a optar por los "loros", unos ómnibus que reemplazaron su servicio pero no su mística ni el romanticismo de un paseo por la ciudad.
El tranvía sirvió para que sacralizáramos personajes como "El chancho", mote que recibían los inspectores de boletos que cuando subían provocaban que se bajaran los que habían conseguido colarse o eran amigos del guarda.
El tranvía sirvió para el lucimiento de "La Gitana", el más emblemático de los guardas con su rostro castigado por la viruela y color borravino, andar "amochilado" y simpatía para derrochar.
El tranvía murió medio siglo atrás, lo extrañamos y es mentira (por ahora) aquello de que todo resucita o renace de las cenizas -así lo declamaba un borracho amigo- como el Gato Félix.
En definitiva y como el más sentido de los homenajes a su ausencia, me endulza el alma evocar que era el tranvía lo que posibilitaba que mi Viejo, el Coco, me regalara allá lejos, una moneda de cinco centavos cada día.
Y ahora que me acuerdo, la verdad, confieso que no extraño tanto al tranvía ni a la moneda, como extraño al Coco, mi Viejo.
Con cinco centavos, logicamente a los 10 años, compraba un puñado de caramelos.
Era cuando el "boleto obrero" costaba eso: solo cinco centavos y regía en un horario especial.
Vivíamos en el Pasaje Italia que tenía una sola cuadra en el viejo Barrio Firpo y quien generosamente se desprendía de esa moneda era el Coco, mi Viejo, que de tan buscavidas fue vendedor en Casa Vives, boletero en el Hipódromo, guarda de tranvía y terminó muriendo injustamente por lo joven, a los 42 años, siendo Administrador del por entonces Hospital Eva Perón.
Porque allá en los finales de los '40 casi todo se llamaba Juan Perón o Eva Perón, aunque no falten los desmemoriados o intolerantes que por esto me tilden de gorila.
Lo que les cuento, es para que vean que puedo hablar del tranvía con cierta vivencial autoridad y ejercicio de la memoria, que es donde uno archiva los momentos más gloriosos y mágicos.
El tranvía para mí y por entonces no servía tan solo para viajar, sino también para hacer explotar las tapitas de gaseosa con clorato de potasio (pastillas que se disolvían en la boca para el dolor de garganta) y azufre que colocábamos en las vías y hacían palidecer y entrar en situación de pánico, asombro y julepe a los motorman's.
Lo hacíamos sobre los rieles de la linea 7 en el centro de la Augusto Lopez, calle ancha con naranjales amargos en las veredas, cuando integrábamos una gavilla de dañinos juveniles, varios precoces vándalos como el Pichón Rothlisberger, el Queco Gomez, el Pelado Contreras, el Victor Leguizamón, el Araña Galíndez, el Negro Puerta y algunos otros valores del barrio que ahora se llama General Bustos.
El tranvía servía para aprender a "largarse" desde la puerta trasera en sentido contrario a la marcha y no darse un porrazo, por eso de la inercia.
El tranvía servía para viajar hasta en el techo después de algunos partidos del fútbol de entonces.
El tranvía era codiciado algunas noches por los que hacían despedidas de solteros y practicamente los secuestraban para hacer alocados, etílicos y pintorescos recorridos.
El tranvía servía para viajar sentado en la parrilla salvavidas que venía plegada en la parte posterior, o para ubicarse en el privilegiado rincón al lado del mótorman, siempre que este lo permitiera.
El tranvía servía para ver con qué cancha y maestría los guardas se bajaban con un fierro en la mano y haciendo palanca cambiaban de vía.
El tranvía tenía una bocina metálica, un fierro que golpeaba a otro fierro cuando el mótorman lo accionaba con la planta de su botín antes de cada esquina y producía un sonido que ahora mismo al evocarlo, en este instante, me despierta eso tan maravilloso que es la nostalgia.
Medio siglo atrás, el progreso firmó el certificado de defunción del tranvía y por muchos años las vías siguieron haciendo caer a los motociclistas, tropezar a los chicatos y a los pasajeros llevarlos a optar por los "loros", unos ómnibus que reemplazaron su servicio pero no su mística ni el romanticismo de un paseo por la ciudad.
El tranvía sirvió para que sacralizáramos personajes como "El chancho", mote que recibían los inspectores de boletos que cuando subían provocaban que se bajaran los que habían conseguido colarse o eran amigos del guarda.
El tranvía sirvió para el lucimiento de "La Gitana", el más emblemático de los guardas con su rostro castigado por la viruela y color borravino, andar "amochilado" y simpatía para derrochar.
El tranvía murió medio siglo atrás, lo extrañamos y es mentira (por ahora) aquello de que todo resucita o renace de las cenizas -así lo declamaba un borracho amigo- como el Gato Félix.
En definitiva y como el más sentido de los homenajes a su ausencia, me endulza el alma evocar que era el tranvía lo que posibilitaba que mi Viejo, el Coco, me regalara allá lejos, una moneda de cinco centavos cada día.
Y ahora que me acuerdo, la verdad, confieso que no extraño tanto al tranvía ni a la moneda, como extraño al Coco, mi Viejo.
9 de octubre de 2012
UNA NOSTALGIA LLAMADA TRANVIA
Por lo general cuando volvía de trabajar, metía una mano al carterón de cuero, lo sacudía, y de allí me daba una moneda de 5 centavos "para que comprara lo que quisiera".Con cinco centavos, logicamente a los 10 años, compraba un puñado de caramelos.
Era cuando el "boleto obrero" costaba eso: solo cinco centavos y regía en un horario especial.
Vivíamos en el Pasaje Italia que tenía una sola cuadra en el viejo Barrio Firpo y quien generosamente se desprendía de esa moneda era el Coco, mi Viejo, que de tan buscavidas fue vendedor en Casa Vives, boletero en el Hipódromo, guarda de tranvía y terminó muriendo injustamente por lo joven, a los 42 años, siendo Administrador del por entonces Hospital Eva Perón.
Porque allá en los finales de los '40 casi todo se llamaba Juan Perón o Eva Perón, aunque no falten los desmemoriados o intolerantes que por esto me tilden de gorila.
Lo que les cuento, es para que vean que puedo hablar del tranvía con cierta vivencial autoridad y ejercicio de la memoria, que es donde uno archiva los momentos más gloriosos y mágicos.
El tranvía para mí y por entonces no servía tan solo para viajar, sino también para hacer explotar las tapitas de gaseosa con clorato de potasio (pastillas que se disolvían en la boca para el dolor de garganta) y azufre que colocábamos en las vías y hacían palidecer y entrar en situación de pánico, asombro y julepe a los motorman's.
Lo hacíamos sobre los rieles de la linea 7 en el centro de la Augusto Lopez, calle ancha con naranjales amargos en las veredas, cuando integrábamos una gavilla de dañinos juveniles, varios precoces vándalos como el Pichón Rothlisberger, el Queco Gomez, el Pelado Contreras, el Victor Leguizamón, el Araña Galíndez, el Negro Puerta y algunos otros valores del barrio que ahora se llama General Bustos.
El tranvía servía para aprender a "largarse" desde la puerta trasera en sentido contrario a la marcha y no darse un porrazo, por eso de la inercia.
El tranvía servía para viajar hasta en el techo después de algunos partidos del fútbol de entonces.
El tranvía era codiciado algunas noches por los que hacían despedidas de solteros y practicamente los secuestraban para hacer alocados, etílicos y pintorescos recorridos.
El tranvía servía para viajar sentado en la parrilla salvavidas que venía plegada en la parte posterior, o para ubicarse en el privilegiado rincón al lado del mótorman, siempre que este lo permitiera.
El tranvía servía para ver con qué cancha y maestría los guardas se bajaban con un fierro en la mano y haciendo palanca cambiaban de vía.
El tranvía tenía una bocina metálica, un fierro que golpeaba a otro fierro cuando el mótorman lo accionaba con la planta de su botín antes de cada esquina y producía un sonido que ahora mismo al evocarlo, en este instante, me despierta eso tan maravilloso que es la nostalgia.
Medio siglo atrás, el progreso firmó el certificado de defunción del tranvía y por muchos años las vías siguieron haciendo caer a los motociclistas, tropezar a los chicatos y a los pasajeros llevarlos a optar por los "loros", unos ómnibus que reemplazaron su servicio pero no su mística ni el romanticismo de un paseo por la ciudad.
El tranvía sirvió para que sacralizáramos personajes como "El chancho", mote que recibían los inspectores de boletos que cuando subían provocaban que se bajaran los que habían conseguido colarse o eran amigos del guarda.
El tranvía sirvió para el lucimiento de "La Gitana", el más emblemático de los guardas con su rostro castigado por la viruela y color borravino, andar "amochilado" y simpatía para derrochar.
El tranvía murió medio siglo atrás, lo extrañamos y es mentira (por ahora) aquello de que todo resucita o renace de las cenizas -así lo declamaba un borracho amigo- como el Gato Félix.
En definitiva y como el más sentido de los homenajes a su ausencia, me endulza el alma evocar que era el tranvía lo que posibilitaba que mi Viejo, el Coco, me regalara allá lejos, una moneda de cinco centavos cada día.
Y ahora que me acuerdo, la verdad, confieso que no extraño tanto al tranvía ni a la moneda, como extraño al Coco, mi Viejo.
Gonio Ferrari
8 de octubre de 2012
SLB Comentarios 07 10 12 - PROTESTAR ES CONSTITUCIONAL, FRAGATA EMBARGADA, ENSUCIAR LA CIUDAD Y UNA CONVERSACION ACERCA DE DERECHOS HUMANOS
Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en el
programa “Síganme los buenos”, emitido el domingo 07/10/12 por AM580 Radio
Universidad de Córdoba.
PROTESTAR
ES CONSTITUCIONAL
Uno queda medio desorientado cuando escucha
ese viejo y gastado discurso del irrestricto respeto por los preceptos
constitucionales, y a la vez advierte que la realidad muestra otra cosa.
Es como si molestaran las protestas porque
eso demuestra que las cosas no están así de ideales como se las pinta y que la disconformidad
de alguna manera tiene que expresarse.
La intolerancia del poder es el camino que
inexorablemente lleva al autoritarismo dentro del sistema democrático y de eso,
los argentinos estamos ya demasiado cansados.
Los mecanismos de protesta pueden a veces no
ser los adecuados o aconsejables, como tampoco lo son las medidas que se
adoptan para neutralizarlos por lo general e manera tardía, inoportuna o
inadecuadas a las circunstancias.
Pero el primer detalle imprescindible para
atender cualquier reclamo, es no negarlo ni esconderlo.
Conocer la realidad es el primer paso lógico
previo a enfrentarla y buscarle una salida decorosa y dentro del marco de las
leyes.
Desconocer esa realidad crispa más aún el
animo de quienes reclaman, porque equivale a que desde el poder se ignore la
gravedad de una situación.
De todas maneras, si protestar es
constitucional, de nada sirve desacreditar a quienes protestan o castigarlos
con la indiferencia, porque esa si es una actitud, más que autoritaria, de
hipocresía política e incapacidad para resolver los problemas que se le
plantean a la autoridad.
Y de esas actitudes nacidas en la
impotencia, debemos ponernos a resguardo.
¿Y de qué manera?
Muy simple: protestando hasta que nos
escuchen.
ENSUCIAR
LA CIUDAD Y
JUSTIFICARLO
Fue muy gracioso y doloroso advertir que la
incultura y el daño por el daño en si, quedaban estampados en las paredes recién
restauradas de la Academia Nacional
de Ciencias, en nuestra ciudad.
Es que un movimiento político, en ese caso
su orientación kirchnerista es lo de menos, se encargó de ensuciar esos muros
con algunas consignas de su repertorio.
La policía demoró a quince de los
militantes, porque lo que habían hecho está penado por la ley.
Y como nunca falta un abogado para estos
casos, uno de ellos salió a defender la actitud que si bien no se puede
exagerar calificándola de vandálica, fue cuanto menos incorrecta y repudiable
por la falta de respeto que supone una acción de esas características.
Pero lo más gracioso fue el comentario de
ese letrado, conocido por su actuación en los juicios contra los genocidas y su
intervención en temas de derechos humanos.
Palabras más, palabras menos, con relación
al procedimiento policial dijo que ese era el apoyo del gobierno neoliberal de
Córdoba a cualquier manifestación a favor del gobierno nacional y popular y que
esas actitudes corporativas hablaban de la bajeza, la perversidad y la poca
visión política del gobierno de Córdoba.
¡Qué me dice!
Poco más, había que pedirles disculpas a los
dañinos y entregarles la brocha de oro y un premio de pintura.
A esta altura de la vida, escuchar ciertas
pavadas provoca dos efectos: uno, de indignación y el otro, más frecuente y
menos estresante, de carcajada más que de risa.
FRAGATA
EMBARGADA
Sobre
que éramos muchos, la Nona
tuvo un atraso.
El gobierno de un país africano mandó a su
oficial de justicia y en el puerto que tiene sobre el Atlántico, le puso una
enorme faja con la inscripción “embargado” a nuestra emblemática fragata
Libertad, buque escuela orgullo de los argentinos.
Escasa trascendencia tuvo este papelón
internacional porque prefectos y gendarmes se encargaron, seguramente sin proponérselo,
de eclipsar la trascendencia del hecho ocurrido en el oeste del continente
negro.
Las explicaciones que se escucharon,
atribuían esa medida a una operación elaborada por tenedores de fondos buitres
depositados allí, que no habían podido canjear sus acreencias.
Sea como fuere, el hecho asume una gravedad
que se pretende minimizar, porque hacerlo conocer y trascender significa una
pérdida de imagen para Argentina.
Los últimos días no han sido pródigos en
noticias acerca de ese episodio y en realidad, poco se sabe si se levantó la
restricción y la nave pudo zarpar.
Eso en verdad es lo de menos, porque lo importante es mostrarle decencia y
honestidad al mundo, sin apelar a pretextos incomprobables o sacados de una
galera que siempre está lista para traernos alguna sorpresa.
Pero es como si el hecho no hubiera ocurrido
y eso es lo que le otorga aún mayor trascendencia.
Igual que muchas otras actitudes que van a
parar allí, escondidas, debajo de la alfombra.
ENTREVISTA
AL DR. LUIS FERNANDO JIMENEZ
En la grabación de audio de “Síganme los buenos”
parte II , en el costado derecho del blog, aparece íntegramente la conversación
que mantuvieron, acerca de los Derechos Humanos, el periodista Gonio Ferrari y
el Dr. Luis Fernando Jiménez, ex abogado de la OEA durante 21 años y durante una década, abogado
principal de la Secretaría Ejecutiva
de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos con sede en Washington. Abordaron temas inherentes a la
función del letrado y de manera especial, su enfoque sobre la situación que
viven quienes están con prisión preventiva alojados desde tiempo atrás en el
penal de Bouwer, por sus presuntas vinculaciones con el sonado caso de la
megacausa del Registro de la
Propiedad.
4 de octubre de 2012
¿NADIE ESCUCHÓ LA OLLA A PRESIÓN?
Resulta patetícamente grosera la actitud del superministro nacional cuando graciosamente expresa que "no van a permitir ningún tipo de violencia" refiriéndose a un par de aislados episodios enmarcados en el reclamo de prefectos y gendarmes, tibiamente extendido a otras areas militares. Lo que no entiende ese nervioso muchacho son dos cosas: una, que la violencia de arriba como lo es la disminución salarial con olor a "vendetta" genera violencia y que su desmemoria le ha hecho perder la impronta de su propio origen.
Lejos de admitir la existencia de actitudes desconstituyentes o de exclusión social (exagerados vocablos puestos en boga desde el mismísimo gobierno nacional) lo que no se entiende desde el poder, es un detalle fundamental que es vinculante incluso al respeto por los derechos humanos, una bandera que se hace ondear según la conveniencia: que quienes reclaman son personas, que tienen familias, que cumplen con sus obligaciones y que en definitiva son víctimas de esa aberrante costumbre que es el pago en negro de la gran parte de sus salarios, con el agravante de un tufillo parecido a la revancha.
Queda también patentizada la decreciente credibilidad acerca de la dirigencia, porque nadie se movió de los lugares de protesta frente al apresurado relevo de las cúpulas tanto de Prefectura Naval como de Gendarmería Nacional, lo que es un inequívoco mensaje en el sentido de que la disconformidad no es tanto con la conducción como por las políticas oficiales hacia las fuerzas de seguridad, emanadas del Ministerio de Defensa.
Sería exagerado suponer que la actitud de los contrariados que rompieron su silencio pese a no estar agremiados ni conducidos como rebaño por una dirigencia sindical, pretende avanzar más allá de las intenciones denunciadas, y aprovechándose del estrépito mediático (que no es una actitud corporativa de opositores sino la obligación de reflejar una realidad) piden un básico acorde con la crisis salarial que padecen y reclaman que les blanqueen sus sueldos, pero por sobre todo exigen la dignificación de su tarea que no es simple ni burocrática: nada menos que la defensa de nuestras fronteras y en algunos casos, la actuación para restablecer el orden en lugares donde la policía no alcanza.
Se decretaron relevos pero eso no es suficiente, porque los responsables están bastante más arriba, desde donde se imparten las pautas de acción para las fuerzas armadas y de seguridad. Lo sucedido no es culpa del grupo hegemónico en materia de comunicaciones ni la mano traviesa de ningúin desestabilizador. Resulta fantasioso suponer, como lo hacen algunos políticos oficialistas en su afán por desligarse de culpas, que se trata de algo parecido a un golpe de estado o un ataque al sistema democrático, porque también es democrático protestar.
Es, sencillamente, una olla a presión a la que le falló el silbido o los cocineros estaban demasiado lejos cuando se hizo escuchar.
G.F.
Lejos de admitir la existencia de actitudes desconstituyentes o de exclusión social (exagerados vocablos puestos en boga desde el mismísimo gobierno nacional) lo que no se entiende desde el poder, es un detalle fundamental que es vinculante incluso al respeto por los derechos humanos, una bandera que se hace ondear según la conveniencia: que quienes reclaman son personas, que tienen familias, que cumplen con sus obligaciones y que en definitiva son víctimas de esa aberrante costumbre que es el pago en negro de la gran parte de sus salarios, con el agravante de un tufillo parecido a la revancha.
Queda también patentizada la decreciente credibilidad acerca de la dirigencia, porque nadie se movió de los lugares de protesta frente al apresurado relevo de las cúpulas tanto de Prefectura Naval como de Gendarmería Nacional, lo que es un inequívoco mensaje en el sentido de que la disconformidad no es tanto con la conducción como por las políticas oficiales hacia las fuerzas de seguridad, emanadas del Ministerio de Defensa.
Sería exagerado suponer que la actitud de los contrariados que rompieron su silencio pese a no estar agremiados ni conducidos como rebaño por una dirigencia sindical, pretende avanzar más allá de las intenciones denunciadas, y aprovechándose del estrépito mediático (que no es una actitud corporativa de opositores sino la obligación de reflejar una realidad) piden un básico acorde con la crisis salarial que padecen y reclaman que les blanqueen sus sueldos, pero por sobre todo exigen la dignificación de su tarea que no es simple ni burocrática: nada menos que la defensa de nuestras fronteras y en algunos casos, la actuación para restablecer el orden en lugares donde la policía no alcanza.
Se decretaron relevos pero eso no es suficiente, porque los responsables están bastante más arriba, desde donde se imparten las pautas de acción para las fuerzas armadas y de seguridad. Lo sucedido no es culpa del grupo hegemónico en materia de comunicaciones ni la mano traviesa de ningúin desestabilizador. Resulta fantasioso suponer, como lo hacen algunos políticos oficialistas en su afán por desligarse de culpas, que se trata de algo parecido a un golpe de estado o un ataque al sistema democrático, porque también es democrático protestar.
Es, sencillamente, una olla a presión a la que le falló el silbido o los cocineros estaban demasiado lejos cuando se hizo escuchar.
G.F.
3 de octubre de 2012
LAS CULPAS SON SIEMPRE AJENAS
Un vacilante, nervioso y tartamudo superministro pretendió explicar durante una mal llamada "conferencia de prensa", que la culpa de lo acontecido con Prefectura Naval y con Gendarmería Nacional (por ahora) no era de su órbita sino debido a problemas administrativos, seguramente atribuibles a la cartera de Economía, "que se investigarían".
Entonces alguien debiera avisarle a la silenciosa ministra de ¿in? Seguridad, que la están "puenteando" y sin que ella se entere, hay traviesos que firman decretos en su nombre, le recomendarán que no suscriba papeles en blanco y le aconsejarán tibiamente que renuncie porque su principio de autoridad ha caido a un abismo sin retorno. La responsabilidad y la transparencia son eso: cristales que se quiebran una sola vez y no hay ni siquiera un poder divino que los reconponga.
El impensado brote de rebeldía tiene connotaciones más que severas, porque una paralización de tareas en ambas fuerzas supone la desprotección total de las fronteras y las puertas abiertas para todos (o todo) lo que quiera ingresar o egresar ilegalmente del país. Porque no veo a la Sra. Garré con agallas propias ni prestadas, para requerir -por ejemplo- el apoyo de la Policía Aeronáutica o de fuerzas similares que le garanticen la cobertura de objetivos tan sensibles.
Cuando un gobierno pontifica y aconseja al sector privado regularizar los salarios evitando su pago en negro, e incurre en la misma deleznable práctica, está demostrando escasa inteligencia y excesiva angurria recaudatoria. Por otra parte, es un alarmante síntoma de iliquidez lo que se confirma por las ansias de recomponer su caja.
El mismo autoritarismo de siempre con los medios periodísticos: dar la cara, por así decirlo, inclinarse por el tenso monólogo y negarse a responder preguntas, cuando bien hubieran apelado al "comunicado oficial" y en este caso sí, justificadamente, a la cadena nacional. Pero a través de ese mecanismo, el mensaje a la ciudadanía hubiera mostrado el real grado de desesperación imperante en el gabinete, frente a la ausencia de la Sra. Presidenta.
Los gendarmes y prefectos que ganaron las calles porteñas y las rutas del interior no se mostraron felices ni triunfantes ante el apresurado e improvisado anuncio, porque no están convencidos del cumplimiento de lo que ahora es solo una promesa más de las tantas que han venido recibiendo.
La cuestión ahora no es dramatizar, ni pensar en el quiebre de las instituciones ni en nada parecido que pueden llegar a alentar los trasnochados de siempre, de una vereda y de la otra. Pero es preciso tomar en cuenta como un severo llamado de atención esta actitud y no como actuaron frente a la sorpresa de los cacerolazos, que fue y sigue siendo negar la realidad, Y debieran recordar y respetar a Perón, de que la única verdad es la realidad.
Sin dudas, en las próximas horas se conocerán algunas renuncias.
Siempre y cuando, como es costumbre, el hilo no se corte por lo más delgado.
Gonio Ferrari
Entonces alguien debiera avisarle a la silenciosa ministra de ¿in? Seguridad, que la están "puenteando" y sin que ella se entere, hay traviesos que firman decretos en su nombre, le recomendarán que no suscriba papeles en blanco y le aconsejarán tibiamente que renuncie porque su principio de autoridad ha caido a un abismo sin retorno. La responsabilidad y la transparencia son eso: cristales que se quiebran una sola vez y no hay ni siquiera un poder divino que los reconponga.
El impensado brote de rebeldía tiene connotaciones más que severas, porque una paralización de tareas en ambas fuerzas supone la desprotección total de las fronteras y las puertas abiertas para todos (o todo) lo que quiera ingresar o egresar ilegalmente del país. Porque no veo a la Sra. Garré con agallas propias ni prestadas, para requerir -por ejemplo- el apoyo de la Policía Aeronáutica o de fuerzas similares que le garanticen la cobertura de objetivos tan sensibles.
Cuando un gobierno pontifica y aconseja al sector privado regularizar los salarios evitando su pago en negro, e incurre en la misma deleznable práctica, está demostrando escasa inteligencia y excesiva angurria recaudatoria. Por otra parte, es un alarmante síntoma de iliquidez lo que se confirma por las ansias de recomponer su caja.
El mismo autoritarismo de siempre con los medios periodísticos: dar la cara, por así decirlo, inclinarse por el tenso monólogo y negarse a responder preguntas, cuando bien hubieran apelado al "comunicado oficial" y en este caso sí, justificadamente, a la cadena nacional. Pero a través de ese mecanismo, el mensaje a la ciudadanía hubiera mostrado el real grado de desesperación imperante en el gabinete, frente a la ausencia de la Sra. Presidenta.
Los gendarmes y prefectos que ganaron las calles porteñas y las rutas del interior no se mostraron felices ni triunfantes ante el apresurado e improvisado anuncio, porque no están convencidos del cumplimiento de lo que ahora es solo una promesa más de las tantas que han venido recibiendo.
La cuestión ahora no es dramatizar, ni pensar en el quiebre de las instituciones ni en nada parecido que pueden llegar a alentar los trasnochados de siempre, de una vereda y de la otra. Pero es preciso tomar en cuenta como un severo llamado de atención esta actitud y no como actuaron frente a la sorpresa de los cacerolazos, que fue y sigue siendo negar la realidad, Y debieran recordar y respetar a Perón, de que la única verdad es la realidad.
Sin dudas, en las próximas horas se conocerán algunas renuncias.
Siempre y cuando, como es costumbre, el hilo no se corte por lo más delgado.
Gonio Ferrari
2 de octubre de 2012
ACERCA DE LO ENVIDIABLE E INALCANZABLE, DEL CEPO Y DEL ORTO
Intentar una curiosa mezcolanza que contenga elementos tan disímiles como lo envidiable, lo inalcanzable, el cepo y el orto, nos llevaría a la consumación de una alquimia confusa e incomprensible, y como tal, peligrosa como toda pócima desconocida.
Existen filósofos de cabotaje, lambiscones profesionales e improvisados pensadores de frases elocuentes y efectistas, que pretenden instalar en el colectivo ciudadano una especie de biblia nacional y popular con el propósito de adoctrinar a los indecisos, de cambiar la orientación ideológica o política de los ya decididos y de instaurar una idea única y autoritaria nacida de la imposición de conceptos.
Ya no basta con descalificar; lo importante es santificar.
El anglófilo e insuperable Borges, sostiene que los españoles siempre están pensando en la envidia, tanto que para decir que algo es bueno, dicen que es envidiable.
Ni los Dioses son inalcanzables, siempre y cuando se dejen alcanzar.
Porque muchas veces en el orto de la vida suele aparecer el sol de la esperanza, del cambio provechoso, del respeto a quien piensa distinto del discurso oficial, del adversario que es solo eso y no un traidor a la Patria. El orto de Moreno (equivalente a la salida de su cotidiano sol) debiera alumbrar un ejemplo de florecer... en ideas superadoras y no en arcaicas posturas de patético malevo de cartón.
El filósofo y escritor José Pablo Feinmann, exégeta ¿ad-honorem? de CFK será creible. respetable y digno de consideración cuando recupere una coherencia irrecuperable porque nunca la tuvo. En diciembre del año pasado dijo textualmente "...es muy incómodo adherir a un gobierno de dos gobernantes multimillonarios que están comandando un gobierno nacional, popular y democrático ... y porque saben y te hablan del hambre".
Y acerca del cepo, es una mera cuestión semántica: si las acepciones de nuestro idioma lo equiparan entre otras a lazo, trampa, acechanza, anzuelo o emboscada, para el caso es lo mismo: la imposibilidad de hacer cada uno lo que se le antoje con su dinero. Y aconsejar su puesta fuera de uso es un vano intento de tapar el Sol con las manos.
Eso es parte de la libertad salvaje que estamos dilapidando.
Por todo esto y por la salud de la República y el respeto al libre albedrío, hagamos lo posible y alcanzable para evitar que se amalgamen lo envidiable, lo inalcanzable, el cepo y el orto para conformar un cóctel de padecimiento, fracaso, cercenamiento de las libertades y la reinstauración del miedo que desde 1983 veníamos perdiendo.
En definitiva y procurando una patriótica vacuna contra los exabruptos, es un error denunciar a Moreno ante la Justicia.
Lo que se impone, es acusarlo de mala praxis idiomática ante el ministerio de Educación.
Y para incorporarlo al gabinete nacional, designarlo Ministro de Asuntos Ridículos.
G.F.
Existen filósofos de cabotaje, lambiscones profesionales e improvisados pensadores de frases elocuentes y efectistas, que pretenden instalar en el colectivo ciudadano una especie de biblia nacional y popular con el propósito de adoctrinar a los indecisos, de cambiar la orientación ideológica o política de los ya decididos y de instaurar una idea única y autoritaria nacida de la imposición de conceptos.
Ya no basta con descalificar; lo importante es santificar.
El anglófilo e insuperable Borges, sostiene que los españoles siempre están pensando en la envidia, tanto que para decir que algo es bueno, dicen que es envidiable.
Ni los Dioses son inalcanzables, siempre y cuando se dejen alcanzar.
Porque muchas veces en el orto de la vida suele aparecer el sol de la esperanza, del cambio provechoso, del respeto a quien piensa distinto del discurso oficial, del adversario que es solo eso y no un traidor a la Patria. El orto de Moreno (equivalente a la salida de su cotidiano sol) debiera alumbrar un ejemplo de florecer... en ideas superadoras y no en arcaicas posturas de patético malevo de cartón.
El filósofo y escritor José Pablo Feinmann, exégeta ¿ad-honorem? de CFK será creible. respetable y digno de consideración cuando recupere una coherencia irrecuperable porque nunca la tuvo. En diciembre del año pasado dijo textualmente "...es muy incómodo adherir a un gobierno de dos gobernantes multimillonarios que están comandando un gobierno nacional, popular y democrático ... y porque saben y te hablan del hambre".
Y acerca del cepo, es una mera cuestión semántica: si las acepciones de nuestro idioma lo equiparan entre otras a lazo, trampa, acechanza, anzuelo o emboscada, para el caso es lo mismo: la imposibilidad de hacer cada uno lo que se le antoje con su dinero. Y aconsejar su puesta fuera de uso es un vano intento de tapar el Sol con las manos.
Eso es parte de la libertad salvaje que estamos dilapidando.
Por todo esto y por la salud de la República y el respeto al libre albedrío, hagamos lo posible y alcanzable para evitar que se amalgamen lo envidiable, lo inalcanzable, el cepo y el orto para conformar un cóctel de padecimiento, fracaso, cercenamiento de las libertades y la reinstauración del miedo que desde 1983 veníamos perdiendo.
En definitiva y procurando una patriótica vacuna contra los exabruptos, es un error denunciar a Moreno ante la Justicia.
Lo que se impone, es acusarlo de mala praxis idiomática ante el ministerio de Educación.
Y para incorporarlo al gabinete nacional, designarlo Ministro de Asuntos Ridículos.
G.F.
1 de octubre de 2012
SLB Comentarios 30 09 12 - CADA CUAL TIENE SU LOPEZ REGA, etc.doc
Desgrabación
de comentarios realizados por el periodista Gonio Ferrari en su
programa Síganme los buenos, emitido por AM580 Radio Universidad de
Córdoba, el domingo 30/09/12.
LOS
DERECHOS HUMANOS Y LA MEGACAUSA
El
Dr. Luis Jiménez, abogado de Derechos Humanos, quien se ha
desempeñado además en la Secretaría Ejecutiva de la Comisión
Interamericana de los Derechos Humanos, es el autor de un interesante
artículo publicado días atrás en el diario La voz del interior.
Allí
comentó muchas de las situaciones que venimos repitiendo en nuestros
últimos programas, aunque el Poder Judicial parezca ser sordo a
estas verdades que están internacionalmente reconocidas.
En
el derecho internacional la prisión preventiva también es la
excepción y no la regla y afecta el derecho a la libertad personal,
la presunción de inocencia y a la igualdad ante la ley,
constituyendo un serio menoscabo a los derechos humanos de las
personas afectadas, situación que lógicamente se hace extensiva al
núcleo familiar.
Es
interesante comentar que la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos señala que la prisión preventiva encierra la paradoja de
ser una privación de la libertad para ver si procede la privación
de la libertad.
Y
cuando se prolonga en el tiempo como está ocurriendo en Córdoba,
por períodos de dos años, se convierte en pena anticipada.
De
aquí la urgencia que las autoridades judiciales se ocupen
seriamente de éstos casos, teniendo en cuenta que se trata de
personas trabajadoras, sin antecedentes penales y a simple vista,
sin riesgo procesal, tomando en cuenta que la Justicia debe probar
que existe riesgo de fuga o de entorpecer la investigación, y no
ampararse en esto para mantener la prisión.
También,
en el comentario periodístico, se menciona que las autoridades
judiciales han omitido realizar el control de convencionalidad para
establecer si corresponden las disposiciones legales argentinas con
lo dispuesto por la Convención Americana, la doctrina y la
jurisprudencia hemisférica.
Entonces
ahora cabe preguntar ¿Qué esperan algunos funcionarios del Poder
Judicial cordobés, para cumplir con las leyes internacionales?
EL
13, FEO NUMERO QUE PUEDE TRAER SUERTE
Cuando
a la mayoría de la gente le sobra mes al final del sueldo, es como
si desde el poder se esmeraran en hacérselo notar con un golpe de
efecto. Ahora pretenden que el argentino-persona subsista dignamente
-es decir, fuera de un escenario de pobreza- con 13 pesos diarios. Y
la afirmación oficial se basa en los indicadores de un organismo
federal que es menos creíble que Fabuleti o que Luis Juez jugando al
truco, o que Schiaretti haciendo edificar terminales de ómnibus, o
que Moreno tratando educadamente al prójimo.
Es
tan cómica e inconsistente la apreciación, que más allá de la
ofensa que supone agraviar la inteligencia colectiva, la gente ha
comenzado a tomar esos "medulosos estudios" como una
expresión más del agrio humor de la conducción política nacional.
Ese mismo humor que nos hace tomar a risa el papelón del anuncio de
la Fórmula 1 en Mar del Plata, el virtual encarcelamiento del ahorro
con relación al destino que cada uno quiera darle en uso de su
libertad o el ejercicio del proselitismo de Estado que vienen
llevando a cabo algunos grupos paraideológicos, en muchas escuelas
argentinas, con el beneplácito, el aliento y el apoyo económico y
logístico del poder central.
Pero
no todas son pálidas.
Por
aquello del vaso medio lleno o medio vacío, es aconsejable
inclinarse por la primera opción para evitar las consabidas
consecuencias del infarto, el ACV o las úlceras gástricas como
explosivo y previsible resultado de la acumulación de estrés.
Entonces
dejando de lado esa ridiculez de alimentarse a diario con 13 pesos,
hagamos de ese número fatídico para los que padecen
triscardicafobia,
que es el temor exacerbado a esa cifra, un ejercicio positivo para
tratar de sacarle provecho.
Para
ello, antes que nada, hay que hacer un poquito de historia: el 13
(peor que el gato negro) tiene mala prensa desde antes de la última
cena, en los aviones ni figura la fila con ese número que se
reemplaza por el 12 bis, en los ascensores se pasa del piso 12 al 14,
en la Fórmula 1 ese número no existe, las basílicas originales de
la cristiandad son 13, los tanques de oxígeno de la misión espacial
Apolo 13 explotaron el pleno vuelo, en Madrid no existe una
línea de ómnibus con ese número y creo que en Córdoba tampoco, en
los equipos de fútbol nadie se pondría una camiseta con el 13 y
muchos otros ejemplos que andan dando vueltas por el mundo.
Acerca
de lo positivo del 13 habría que consultar a los mayas porque era su
número sagrado que representaba las 13 fases lunares; en los EE.UU.
el 13 vendría a ser un número con suerte porque en el reverso de
algunos dólares hay una pirámide incompleta de 13 escalones,
el águila de sus símbolos patrios -que sobre su cabeza luce 13
estrellas- sostiene en una de sus garras una rama de olivo con 13
hojas y 13 frutos y en la otra, nada menos que 13 flechas. Un músico
fundamental como lo fue Richard Wagner era todo 13: eso suman las
letras de su nombre y apellido, nació en un año terminado en 13,
suman 13 los años de su nacimiento (1813), compuso 13 óperas y
falleció un día 13. De esos casos debe haber miles.
Al
grano: lo mejor entonces es disponer una vez al mes de 13 pesos, de
esos que pueden sobrar en una familia tipo luego de invertir en
comida, servicios, alquiler, medicamentos, impuestos, vestimenta y
recreación, llegarse hasta el kiosko de quiniela del barrio y
jugarle esa cifra al 13 a la cabeza por la nocturna de Lotería
Nacional.
A
lo mejor ese número no aparece muy seguido a primera, pero las
estadísticas -según me lo confió un funcionario del Indek-
reflejan que sale cuatro veces al año.
Si
eso es tan creíble como el anuncio de que es posible comer por día
con 13 pesos, vamos a los resultados: como la gente tiene cero
confianza en lo que le pretenden hacer creer, al 13 hay que
anteponerle el 0. Así queda el 013 a la cabeza y por 13 pesos a tres
cifras ganará $ 6.500 cada vez que salga y si eso ocurre (como
dicen las estadísticas) cuatro veces al año, amasijará una pequeña
fortuna de 26.000 pesos que le permitirán gastar $ 71,20 por día.
Si
tiene familia tipo y come ahora con 52 pesos diarios por lo que ha
dejado de ser pobre, le estará ganando al Indec y a la desconfianza
de la mayoría de los argentinos, y se salvará que le hagan una
bolsilloscopía, un mapeo de ahorros e inversiones, un escaneo de
canutos o una canutoscopía, como debieran practicarles a los malos
funcionarios.
Y
usted y familia serán argentinos y argentinas felices, contentos y
contentas, orgullosos y orgullosas y agradecidos y agradecidas.
NO
A UN PAÍS DE SILENCIOS
Siendo
los argentinos tan discutidores y amantes de la contienda verbal y la
polémica, corremos el riesgo de transformarnos en un país
penosamente silencioso.
Desde el poder consideran en general que el debate es un fantasma de discordias eternas en lugar de plantearlo como la modalidad con mayor sabor a democracia.
Es complicado incentivar en las jóvenes generaciones, conductas que no vienen por la vía del ejemplo.
Es nocivo para la sociedad escuchar el discurso unico, enceguecido y soberbio, porque no deja de ser una patética demostración de autoritarismo. El ruido de las cacerolas no fue un invento de las señoras conchetas ni de los sojeros. Hagamos un poco de honesta memoria. Porque si era lícito y oportuno escrachar a los militares genocidas y a los que colaboraron con ellos desde el sector civil, no hay que escandalizarse al ver que los descontentos adoptan la misma modalidad cuando quieren hacerse escuchar, en su búsqueda de las vacunas contra la prepotencia, la injusticia y el maltrato.
Se han cerrado las puertas a las importaciones, pero resulta que ahora desde el más alto nivel nos damos el lujo de exportar falsedades, como las diarias conversaciones con el periodismo o la negación de la inflación. Porque no es lo mismo hablar DE los periodistas como ahora ocurre. Y el obstinado ocultamiento de la realidad económica, es privilegio de quienes no pisan un supermercado, no viajan en bondi, no compran remedios o no pagan servicios, y sin embargo atesoran suculentos ahorros.
Como estaremos de anestesiados, porque si es por la apreciación presidencial, el país ¿ha estallado? y no nos damos cuenta.
Desde el poder consideran en general que el debate es un fantasma de discordias eternas en lugar de plantearlo como la modalidad con mayor sabor a democracia.
Es complicado incentivar en las jóvenes generaciones, conductas que no vienen por la vía del ejemplo.
Es nocivo para la sociedad escuchar el discurso unico, enceguecido y soberbio, porque no deja de ser una patética demostración de autoritarismo. El ruido de las cacerolas no fue un invento de las señoras conchetas ni de los sojeros. Hagamos un poco de honesta memoria. Porque si era lícito y oportuno escrachar a los militares genocidas y a los que colaboraron con ellos desde el sector civil, no hay que escandalizarse al ver que los descontentos adoptan la misma modalidad cuando quieren hacerse escuchar, en su búsqueda de las vacunas contra la prepotencia, la injusticia y el maltrato.
Se han cerrado las puertas a las importaciones, pero resulta que ahora desde el más alto nivel nos damos el lujo de exportar falsedades, como las diarias conversaciones con el periodismo o la negación de la inflación. Porque no es lo mismo hablar DE los periodistas como ahora ocurre. Y el obstinado ocultamiento de la realidad económica, es privilegio de quienes no pisan un supermercado, no viajan en bondi, no compran remedios o no pagan servicios, y sin embargo atesoran suculentos ahorros.
Como estaremos de anestesiados, porque si es por la apreciación presidencial, el país ¿ha estallado? y no nos damos cuenta.
CADA
CUAL TIENE SU LOPEZ REGA
Se
me hace que este muchacho de apellido Abal Medina, una especie de
superministro, vendría a ser el editor de lo que tiempo atrás era
el diario de Irigoyen, que era lo que le hacían leer a ese
presidente cada mañana, siempre con buenas noticias y su imagen
pública por las nubes.
José
Lopez Rega, más conocido como El Brujo, que creció velozmente de
cabo de la policía federal a virtual presidente, con otros elementos
pero casi de la misma manera, hacía esa tarea con Isabel, la tercera
esposa del que fuera General Perón y presidenta después de la
muerte del viejo caudillo nacional.
Y
como se comenta en los ámbitos oficiales que Abal Medina es muy
inteligente, a lo mejor es el Lopez Rega de la actualidad, que pinta
a su jefa un panorama que no se condice con la realidad.
Y
por haber sido alumno en Harvard, según también se comenta, era
para suponer que por ser conocedor del paño, habría aconsejado a la
Sra. Presidenta concurrir allí para disipar las dudas de los jóvenes
universitarios.
No
quiero siquiera imaginar lo que le habrán dicho después de las dos
sesiones de preguntas y respuestas, en otras tantas universidades, a
ese muchacho sospechado de ser talentoso.
Porque
sin dudas, si fue responsabilidad de Abal Medina, cometió una
imprudencia imperdonable: permitir que ella entrara a las mandíbulas
de un animal sediento de sangre política.
Ya
se sabe que es muy riesgoso, aunque a algunos les guste por el riesgo
que implica eso de jugar con los bigotes del león.
EL
SUOEM Y SUS LOGROS
El
sindicato de los municipales de nuestra ciudad de Córdoba ha
conseguido un aumento que a lo largo de un año, acumulará más de
un 30 por ciento.
Es
sin dudas el resultado de las presiones, en muchos casos salvajes,
que los municipales impusieron a las autoridades que en su afán de
evitar malestar, no tuvieron otra alternativa que bajarse los
lienzos.
Ahora
la masa salarial aunque la recaudación crezca, será mayor mes a
mes, como menor será el exiguo saldo restante, para encarar obras
imprescindibles y atención de servicios que se han mostrado
últimamente con un marcado deterioro.
Pero
hay una lectura entre líneas que sin dudas no caerá simpática a
las autoridades nacionales, empeñadas en su ceguera con relación a
la inflación, un mal ya inocultable y no una sensación o un invento
mediático, como dicen los fanáticos.
El
titular del gremio municipal, enrolado en las filas del kirchnerismo,
desconoce las estadísticas del Indec y consigue un aumento que a la
vez, derrumba el dibujo oficial, porque reconoce la realidad, de una
inflación proyectada a más del 30 por ciento anual.
¿Habrá
tirón de orejas para Daniele?
Es
difícil, porque hasta la misma Justicia pretendió mostrarle tarjeta
amarilla por violento, y solo recibió el ofrecimiento de dictar
clases para esquivarle el costo político de sentarse en el banquillo
de los acusados.
Es
para pensar, con algo de lógica, que es mayor la autoridad nacional,
que la ciclotimia de nuestra Justicia.
EFRAIN
BISCHOF, EL CENTENARIO
Llegar
a los 100 años, con la plenitud de la capacidad mental, buen humor,
buen apetito, salud física superior a lo común y un caudal
impresionante de memoria, es un regalo de la Naturaleza y un toque de
suerte.
Esa
biblioteca autoportante que es mi vecino Efraín Bischof, padre del
Lalo legislador y de la Susana, puede darse el lujo de seguir mirando
al futuro, porque atesora en su alma algo parecido a una vocación de
eternidad.
Esa
eternidad reservada a los elegidos.
Y
Efrain Urbano Bischof, protagonista de la historia de Córdoba, es
uno de ellos.
Debe
ser maravilloso llegar al centenario con el respeto sin excepciones;
con la memoria sin lagunas; con la fuerza de seguir adelante.
Me
vienen a la memoria esos versos de José Hernández, cuando dicen que
“no tuvo nunca principio, ni jamás acabará; porque el tiempo es
una rueda y rueda, es la eternidad”.
¡HE
VUELTO A LA TV!
Anoche
un amigo me envió un mensaje, felicitándome por haber vuelto a la
televisión.
Pensé
que mi amigo a esa hora ya iba por la segunda botella, o más.
Y
más desorientado que caballo arriba del techo, en lugar de contestar
el mensaje de texto le llamé al amigo para que me explicara.
Si,
me dijo … te estoy escuchando por Canal 10 haciéndole una
entrevista a Roberto Carmona.
Cambié
de canal porque estaba viendo Discóvery y me encontré con las
imágenes de uno de los tres reportajes exclusivos que le hice al
multihomicida desde 1991 hasta el más cercano, en el ciclo de mi
programa Conmigo que hacía en este canal, el 10, en el año 2006.
Buen
material, como para elevar el rating de ese espacio de anoche.
Lástima
que no dijeran la autoría del reportaje y aprovecharan su contenido
para extenderse durante una hora en análisis relacionados con la
personalidad del condenado.
Muchachos,
no es para enojarse, pero en mis 54 años de ejercicio del periodismo
libre, si alguna vez usé material de colegas, tuve al menos el buen
gesto y la buena cuna, de mencionar el origen y agradecer.
Con
eso hubiera bastado, porque dejando de lado cualquier cosa parecida a
la humildad, los moños de ese material no son de Zapata ni de nadie
más que míos.
Y
a lo mío, a mi trabajo, tengo la sana costumbre de defenderlo a
muerte.
Gonio Ferrari
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