6 de septiembre de 2020

S.L.B.: A 13 AÑOS DE LA MUERTE DE LUCIANO PAVAROTTI – CONVERSACIÓN CON LA DIP. NACIONAL SOHER EL SUCARÍA - LA EXTRAÑA MEGACAUSA DEL REGISTRO DE LA PROPIEDAD AÚN SORPRENDE – EL IMPUESTO A LAS GANANCIAS Y LA BUENA MEMORIA – ¿LA PANDEMIA SE AGRAVA O SE BLANQUEAN OCULTAMIENTOS? – RUGGERI Y UN ATAQUE DE SINCERIDAD, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 6/9/20 emitido en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Luciano Pavarotti, tenor enorme  
SALÍA DE NOCHE A LOS ENSAYOS, DISFRAZADO Y
CON BARBA POSTIZA. SU HIJA LO CREÍA  LADRÓN
   Hay momentos en la vida de los grandes personajes incorporados a la historia universal que asoman como intrascendentes, pero que dejan su marca indeleble. Cuando cierta vez le preguntaron a la pequeña hija de Luciano Pavarotti, por entonces ignoto, a qué se dedicaba su padre, la pequeña supo admitir con mucha pena, que su papá era un ladrón, pues salía de casa siempre en la noche y usaba unos disfraces y barbas postizas.
   Era cuando Pavarotti salía a ensayar sus óperas en los comienzos de su carrera antes de convertirse en una celebridad que se transformó ahora en leyenda.
   Nació en Módena (Italia) en 1935 y creció deleitándose al escuchar a Fernando, su padre, un panadero que cantaba en el coro de la iglesia y que para Luciano siempre fue muchísimo mejor que él. Su padre supo recomendarle estudiar algo ya que sostenía que ganarse la vida con la música era bastante difícil, por lo que decidió ser maestro de escuela, pero cuando llegó el momento de decidir su trayectoria profesional, cuenta la historia que su madre le pidió que se decidiera por el canto, pues cuando cantaba ella sentía algo hermoso que no notaba cuando escuchaba a su padre.
   En un documental divulgado hace poco tiempo cuenta anécdotas imperdibles de Pavarotti como por ejemplo que recorriendo el caudaloso río Amazonas para llegar al Teatro de Manaos, escenario icónico de la ópera mundial donde cantó Enrico Caruso, su ídolo de infancia, vivió un curioso episodio.
   “¡Conocer el teatro y no cantar es un pecado!”, dicen que exclamó a lo mejor agregando alguna maldición, al verlo cerrado.
   Buscaron a alguien que abriere el teatro, que parecía abandonado y frente a un público de cinco o siete personas, entre ellas el personal de limpieza, y acompañado de un piano, cantó una opereta y ese 1 de marzo de 1995 fue la única vez que Pavarotti cantó en el majestuoso escenario de la ciudad brasileña, evento registrado en una pequeña cámara que llevaba su segunda esposa, Nicoletta Mantovani.
   Es tanto y tanto lo que hay para comentar de este baluarte de la lírica que consiguiera quitarle ese aire de elitismo con que fuera distinguida especialmente en la vieja Europa, hasta transformarla en pasión de multitudes compuesta por gente de todos los estratos sociales.
   Para ello integró a varios artistas de otros géneros con los que compartió escenarios y consolidó amistades que perduran aún más allá de los tiempos.

¿Fue dentro de la legalidad?
LA CURIOSA “SESIÓN” EN DIPUTADOS, DONDE MASSA
DEBIÓ ENFRENTAR DURÍSIMAS CRÍTICAS EN SOLEDAD
   Realmente por el hecho que la situación viene ocupando más discusiones e interpretaciones que certezas, todavía aparece en la bruma de las dudas lo que ocurriera en la última sesión de la Cámara de Diputados de la Nación presidida por un impersonal y abúlico Sergio Massa, quien debió soportar que muchos le dijeran lo que en realidad es un clamor de la curiosidad nacional: alguna definición acerca de la legalidad o no de aquella convocatoria y su realización, digamos mixta, entre presencial y remota.
   No fueron exitosas nuestras gestiones por obtener la palabra de algún representante kirchnerista o peronista, al parecer inclinados hacia un voto de silencio y como muy comentada fue la participación de la legisladora macrista por Córdoba, Soher El Sukaría, quien se despachó con algunas duras consideraciones, le vamos a interrumpir ahora la obligada cuarentena, encierro o como le quieran llamar, para tener al menos una palabra nacida desde el interior del problema que augura impredecibles consecuencias.
El audio de la conversación entre la legisladora nacional Soher El Sucaría y el periodista Gonio Ferrari puede ser escuchado buscándolo en la columna correspondiente, ubicada en
 la parte superior, lateral derecho de este blog.

Más sobre la vida de Pavarotti  
ERA HIJO DE UN PANADERO CON QUIEN DEBUTÓ
CANTANDO EN  EL CORO DE  SU MÓDENA NATAL
   Luciano Pavarotti era un tipo orondo, de elevada estatura, feliz de apariencia, dueño de una maravillosa voz de tenor lírico y se familiarizó con la ópera gracias a su padre, lo que comentamos hace unos minutos y la primera vez que enfrentó con su arte al público, lo hizo precisamente junto al viejo panadero en el coro de su ciudad natal.
   No consta que hubiera sido un éxito o un fracaso, pero siguiendo consejos de sus mayores estudió hasta ser maestro de escuela de lo que se ocupó durante un par de años pero sin abdicar de su sueño juvenil de llegar a ser arquero en un equipo profesional de fútbol, preferentemente de la Juventus, equipo por entonces de sus amores donde ahora entre otros luce nuestro comprovinciano el ex baluarte de “la gloria”, Paulo Dybala.  
   A lo mejor estoy salteando unos cuantos años, pero es dulce saber que allá por 1968 con 33 años el telón de la ópera de Berlín se levantó -escuche bien que no se trata de un error- nada menos que 165 veces mientras duraban los aplausos que durante 67 minutos, si, más de una hora, el público le reconocía su talento en la interpretación, en esa ocasión, de El elixir de amor, de Donizetti.
   Pavarotti poseía un elevado magnetismo acrecentado por haber conquistado a todos los públicos partiendo de una base por muchos considerada insólita: la ópera era para sectores socialmente encumbrados, admiradores de los encantos físicos pero Luciano no tenía la estampa de un conquistador.
   Remontándonos en los tiempos, es para recordar que la nodriza que lo amamantó desde niño también hizo lo propio con la gran soprano Mirella Freni, su contemporánea y con quien, amiga inseparable, deleitara en cientos de recitales, conciertos y presentaciones en todo el mundo.   
   Las canciones populares hicieron de él un ídolo en Estados Unidos, país en el que frecuentaba grandes shows televisivos y congregaba multitudes a cielo abierto. En Módena convocaba a las estrellas del rock y del pop -U2, Clapton, Celine Dion- a la vez que se erigía en desinteresado benefactor de los conciertos solidarios.
   Era una especie de contrafigura de Plácido Domingo hasta que la leucemia que atacara a José Carreras los reconciliara en un memorable recital brindado en las Termas de Caracalla allá por el año 1990 a raíz del cual sobrevino el fenómeno de los tres tenores. 
   Las giras y los millones de dólares tendieron a multiplicarse consolidándose entre ellos una fraternidad que se advertía en las interpretaciones, aunque en una de esas giras ciertas audaces imágenes de Pavarotti con su asistente en una excursión por Barbados destaparon un adulterio que removió la prensa chismosa y la familia de Luciano, quien terminaría desposando a Nicoletta Mantovani -34 años más joven como tantos casos parecidos- tendría un hija con ella y perdería otro. Un pasaje doloroso al que se añadiría el repudio de las tres hijas que concibió con su primera esposa, Adua Veroni de quien se divorció. Ella elogiaba la grandeza artística de Luciano, pero también lo retrató como un hombre inmaduro y arbitrario, a la vez alegre y triste.   
   Pavarotti fue un inmenso cantante, personaje mundano al que unió una profunda amistad con Lady Di, pero también un tipo caprichoso, arrogante, inestable y angustiado, hasta el extremo de que su pañuelo al viento en la mano izquierda tantas veces parecía una bandera blanca, reivindicando un armisticio, una tregua, una llamada de náufrago en la marea de los espectadores que lo idolatraban sin saber quién era.

“Extraña” Megacausa del Registro
UN TEMA VIGENTE QUE HA SUPERADO
LA DÉCADA Y PARECE  NO  TENER FIN

   Lo extraño es lo ajeno a lo propio, algo así como ser ajeno a la naturaleza de lo que forma parte. Así las cosas, se definiría como “extraña” la prisión preventiva sistemática utilizada en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, cuando el Código que rige el accionar judicial indica que tal medida debe ser una excepción y no una regla.
   “Extraña” decisión también que todos los juicios de esta causa estén a cargo de una comisión especial única, cuando la normativa vigente ordena que los jueces sean designados por sorteo para garantizar la imparcialidad.  
   Más “extraño” resulta que llegado el juicio los centenares de imputados deban demostrar que no cometieron el delito que se les atribuye, cuando lo establecido es que el acusador pruebe los hechos que acusa.
   Y “extrañísimo”, ya que estamos, que se encarcele a empleados de bajo rango, con muy difícil acceso a la información y/o contactos necesarios para cometer los ilícitos investigados y que funcionarios de altos cargos, con poder e influencias no sean ni siquiera sospechados.
   Y esto sin mencionar la abismal distancia entre los magros bolsillos de los trabajadores encerrados y los abultados patrimonios de los poderosos y orondos impunes. Y como frutilla del postre, la “extraña” reiteración cíclica de procesos a los mismos condenados, sin aportar nada nuevo más que el mantenimiento en el tapete de la sonada causa.
   Un funcionamiento extraño, ajeno a leyes, ajeno al accionar judicial idóneo, ajeno a la búsqueda de verdad.
   Tan ajeno, la verdad como otra extrañeza, que resulta poco razonable concluir que haya en esto algo de justicia.  

Impuesto a las ganancias
A VECES ES BUENO ANALIZAR CIERTAS
CURIOSAS Y RISIBLES  INCOHERENCIAS

   Durante largo tiempo incluyendo parte de la administración macrista, el tema del descuento del impuesto a las ganancias a los trabajadores e inclusive a los jubilados, fue tema de controversias, denuncias, presentaciones judiciales, fallos, apelaciones y mil maneras más de reclamar por los afectados y de chicanear por parte de un Estado, que incluso permitió y aún lo permite, que los privilegiados magistrados de la justicia, no fueran tomados como sujetos a contribución por el mismo tributo, más cercano a la confiscación.
   Tengo entendido que incluso en algunos casos, la Corte Suprema falló a favor de los despojados, pero fue como si el tema les hubiera pasado por alto a los dueños del poder y más aún frente al desquicio de la economía, cuyos operadores políticos no sabían de dónde manotear para que los números no les resultaran tan inalcanzables como objetivos y tan mezquinos en cuanto al concepto que de ellos tenía y aún conserva la sociedad.
   Por supuesto que el tema se prestaba y todavía se presta como apetitoso postre a la hora de la demagogia en tanto desde todos los sectores se pregona la abolición de tal tributo por no considerarlo ganancia, sino salario.
   Algunos otros entendidos en la materia sostenía y no se cansan de pregonar que las mensualidades que reciben los jubilados son algo así como la devolución que el Estado les hace por el dinero que prestaron para que ese Estado lo administrara hasta llegar el momento del jubileo, que lo tendrían que devolver ya utilizado.
   Las interpretaciones son muchas, pero por eso de la trascendencia de los archivos, era común que los candidatos a puestos de relevancia en la administración estatal, apelaran a promesas que el tiempo se encargó de transformar en utopías, pero que en su momento fueron básicas en las plataformas de esos candidatos, plagadas de buenas intenciones en la batalla por conseguir votos.
   Volviendo a la cuestión de los archivos, que vienen a ser una dosis de “memorex” para la historia, se da la coincidencia que en una de las mesas donde doña Mirta Legrand demostraba que tenía sus años y los sobrellevaba con envidiable lucidez, coincidieron dos de los postulantes más relevantes de hace poquitos años.
   En esa ocasión la diva tocó el tema del impuesto a las ganancias y vale la pena escuchar los conceptos tanto del actual Presidente de la Nación, el penalista Dr. Alberto Fernández y de quien ahora preside la Cámara de Diputados de la Nación, el joven y zigzagueante Sergio Massa.
   Realmente, vale la pena escucharlos…

El audio al que se hace referencia, del que participan Mirta Legrand, el Dr. Fernández y el Dip. Nacional Sergio Massa puede ser escuchado buscándolo en la columna correspondiente, ubicada en la parte superior, lateral derecho de este blog.

Tiempos de pandemia y desorientación
NO SABEMOS SI LA SITUACIÓN SE AGRAVA
O SI EL PODER BLANQUÉA OCULTAMIENTO
   No me nieguen lo que primero nos asaltaba como una sensación pero con el correr de los días, del encierro, de las ansiedades y del manejo caprichoso y politizado de las estadísticas, nos encontramos con un panorama sanitario desolador, que transformó aquella percepción en un duro impacto de la realidad.
   Idas y vueltas, desorientación, improvisaciones y parches a lo largo y a lo ancho del país, en un escenario donde Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y el resto del territorio nacional han sido y siguen siendo una especie de conflictuado y pestoso campo de batalla donde se dirimen posturas políticas e ideológicas más que objetivos sanitarios.
   Desde un comienzo incierto y olvidable aunque para muchos será lo contrario, históricamente inolvidable, que el virus desde China no llegaría de acuerdo con la científica percepción del ministro de Salud que habían colocado allí para subsanar aquel enorme error macrista de transformar ese organismo en una simple secretaría.
   La cuestión es que ministerio o como lo podamos calificar, entró en una etapa de ciclotimia operativa hasta llegar al colmo de transformar a la Argentina en uno de los países del mundo con mayor incidencia de la peste, mientras el aplanamiento de las curvas se sigue postergando y para peor, agravándose en buena parte del territorio nacional.
   ¿Volver a la fase “uno” del encierro total? ¿Habilitar gimnasios, peluquerías, algunos deportes, caminatas y funcionamientos de los casinos? Todo eso era y siguen siendo también parte de las diarias sorpresas que nos depara el tratamiento de la pandemia. Mientras todo eso ocurre y sólo Dios o como le quieran llamar al Supremo sabe, nuestros legisladores en su mayoría siguen apoltronados en sus casas, les encanta mirarse por televisión y creen que debaten.
   Y la rueda sigue girando en un escenario de ridículas y perniciosas dudas que nos acercan peligrosamente a un incipiente estado de anarquía, hasta el punto que se están multiplicando las ocupaciones de tierras privadas y otras invasiones parecidas, que vienen originalmente paridas en el Vaticano y ejecutadas por los que se creen guiados por la luz divina, jugando con ser los iluminados salvadores de la indigencia y de la hambruna.
   Se me ocurre que ha llegado la hora de dejarse de joder, de buscar otra manera de distraernos del desastre de nuestra economía, del aumento brutal de la pobreza, de la desocupación creciente, del crak financiero de las pymes, de la evasión de muchas empresas, de la inflación tan incontrolable como negada y escondida y de todas las otras consecuencias derivadas de los errores actuales que buscan disimularse y atenuarse en otros errores, igual de inocultables, los de la gestión anterior.
   Se cacarea con el arreglo de la deuda, aunque sólo haya sido eso de “patearla para adelante” como obsequio explosivo para quien le toque gobernar desde el 2025 y aunque exista continuidad de lo que le llaman “gestión”.
   No estamos bien, hay un empecinamiento en tenernos encerrados mientras las estadísticas se manipulan como si los argentinos fuéramos un conjunto de imbéciles que creemos todo lo que nos cuentan,
   Para colmo, la mayoría de los argentinos tienen o mejor dicho tenemos, la desventaja de no contar con la maquinita, esa que Boudou quería vender, que es la que nos podía también imprimir la felicidad.
   El, al menos, ya la tiene bien guardada.  
  Sanitariamente no sabemos si la situación se agrava o si el poder blanquea ocultamientos de lo que venía ocurriendo desde el lejano marzo pasado, sí, de este año.

La ventaja de poder decirlo…
AL  CABEZÓN RUGGERI NO “SE  LE SALIÓ LA
CADENA”: TUVO UN ATAQUE DE SINCERIDAD
   Los que seguimos algunos programas deportivos que difunde la televisión donde se generan debates a veces interesantes y otras con una notable carga de agresividad, bien sabemos que el “Cabezón” Ruggeri es un calentón y poco cuesta sacarlo de sus casillas, lo que se acentúa porque al no lucir pelos en su lengua, aplica su lenguaje tribunero y más de uno de quienes compartieron el panel se ha mostrado sorprendido.
   Partiendo de esa base como para que lo conozcan quienes piensan que Ruggeri sólo jugaba al fútbol, siempre con temperamento hirviente y pierna fuerte, tendrán al escuchar y evaluar una de sus participaciones televisivas, una idea más acabada de su personalidad.
   Un futbolista punzante y por momentos bravucón puede llegar a ser cáustico a la hora de evaluar la realidad que nos toca vivir y viene al caso entonces recordar de no hace mucho tiempo, cuando el “Cabezón” Ruggeri en un panel televisivo, tuvo un ataque de sinceridad a la hora de evaluar momentos y situaciones que vivía el país.
   Por lo que se advierte, hoy me toca pecar de nostalgioso y aferrado por imperio de circunstancias a ese enorme valor documental que en la vida moderna y como homenaje a la historia, tienen los archivos.
   Lo escuchemos…

El audio con la participación de Ruggeri en el panel televisivo de un interesante programa deportivo al que se hace referencia, puede ser escuchado buscándolo en la columna correspondiente, ubicada en la parte superior, lateral derecho de este blog.

Pavarotti derribó el muro del elitismo 
UNA PERSONALIDAD SOLIDARIA Y SENSIBLE EN UN
SER  DOTADO  DEL  PRIVILEGIO DE PODER AYUDAR

   La fama  alcanzó a Pavarotti cuando el público lo veía llegar a un Do agudo con muchísima facilidad y desde entonces, la vida del tenor se convertiría en un mágico recorrido que lo acercó a todo tipo de música y artistas, como los casos de U2, Eros Ramazzotti, Sting, Andrea Bocelli, Celine Dion, Elton John, Frank Sinatra, Michael Jackson, Barry White, Bryan Adams, Spice Girls y hasta la mismísima Mercedes Sosa, entre otros.
   También fue un filántropo, conversaba e ilustraba a los jovencitos inclinados hacia la lírica e hizo escuelas de canto en zonas de guerra, como la que construyó en Bosnia en medio de la Guerra de los Balcanes, y se volvió íntimo amigo de grandes líderes mundiales como la princesa Diana de Gales, Bono y Nelson Mandela. Viajó a todos los rincones del mundo, casi siempre alejado de su familia, con el único propósito de llevar la ópera hasta los más recónditos lugares del planeta.
   Su objetivo en la vida era expandir la lírica al mundo para que más gente se enamorara de la ópera. Por ejemplo, la llevó por primera vez a China y llenó sin problemas el Madison Square Garden haciendo recitales líricos y no óperas. Aunque Pavarotti murió en el 2007, sigue siendo un artista excepcional con una personalidad fascinante y una historia de vida poco conocida.
   El tiempo y la fama hicieron que Pavarotti se convirtiera en uno de los intérpretes más grandes de la historia de la ópera y una celebridad icónica de los años 90.

BONUS TRACK

   Por falta de tiempo pese a pasar por alto dos tandas comerciales y dos o tres temas musicales interpretados por Pavarotti, incluimos ahora el último de los comentarios que estaba previsto en el homenaje al enorme tenor, a 13 años de su desaparición física:

Ya pasaron 13 años de su ausencia 
LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL GRAN TENOR FUERON
DE  CAMBIOS Y DESENCUENTROS  FAMILIARES
   Diez años se cumplen hoy, 6 de septiembre, del fallecimiento de uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, Luciano Pavarotti, quien falleció casi a punto de cumplir setenta y dos años víctima de un cáncer de páncreas complicado con una neumonía.
   Con los años, su fama traspasaría los escenarios europeos para triunfar prácticamente en todo el mundo, allí donde tuvieran un teatro apropiado para el género que practicaba. Célebres fueron sus conciertos junto a Plácido Domingo y José Carreras, en un espectáculo titulado "Los 3 Tenores", que representaron en varias ciudades, con cifras espectaculares de audiencia, que también se difundiría en grabaciones disco y videográficas. Con Plácido tuvo "sus más y sus menos", en declaraciones donde el ego del italiano quedaba sobradamente conocido, aunque preguntado por las razones de su encono con el madrileño él resolvía respondiendo que sólo era debido a una cuestión de rivalidad, propia de primeras figuras del arte lírico.
   Tras la apariencia de un ser duro, curtido en el sacrificio de su profesión, se escondía probablemente su disimulada ternura. Y un carácter firme, que podía soportar todo tipo de
 contratiempos. Porque ya desde niño vivió los estertores de la II Guerra Mundial, cayó enfermo y tuvieron que suministrarle la extremaunción en cinco ocasiones. Todavía en 1975 pasó por otro inesperado e inolvidable trance al salir ileso de un accidente aéreo.

   Su vida sentimental parecía tranquila al lado de Adua Veroni, con quien contrajo matrimonio en 1961. Treinta y nueve años de aparente felicidad en un hogar al que fueron llegando tres hijas: Giuliana, Cristina y Lorenza. Pero terminó cayendo en las redes amatorias de la atractiva secretaría que tenía, Nicoletta Mantovani, 34 años más joven que él.  
   Enterada su esposa de que le ponía los cuernos se fue directamente hasta su rival y la  sorprendió en el camerino que ocupaba su marido en el Albert Hall, de Londres y allí se entrecruzaron palabras fáciles de imaginar, tratándose sobre todo de dos vehementes tanas.
   El asunto se zanjó cuando Nicoletta dijo a su oponente: "Señora Veroni, es cierto lo que usted sospecha: Luciano y yo nos amamos". Unas fotografías de la adúltera pareja en las islas Barbados en actitud que no admitía dudas determinaron que Adua Veroni pusiera a su esposo de patitas a la calle. Y pidió la separación y el consiguiente divorcio.
   Pavarotti y su secretaria se casaron civilmente en 2003. Tendrían dos hijos, los gemelos Alice y Riccardo; este último falleció a poco de nacer. Como todo divo que se precie, tenía sus costumbres y manías. Nunca viajaba con menos de cuarenta valijas. Su habitación de hotel tendría que estar recubierta en sus ventanas por papel metálico, con el fin de que no se filtrara el menor rayo de luz. Las sábanas, de color negro. El somier, con una tabla de madera encima, para que soportara sus muchos kilos de peso.
   En la "suite" dispondría de un frigorífico de grandes dimensiones, conteniendo buena parte de los alimentos que viajaban con él. Pues él mismo llegaba a cocinar sus platos favoritos, sobre todo pasta, cuando se encontraba de gira. Quienes conocieron a Luciano Pavarotti lo consideraron un hombre generoso y solidario, que aportaba importantes cantidades de dinero a la Cruz Roja, a ONGs que velaran por los refugiados y a otras fundaciones benéficas.
   A Pavarotti se le debe, entre otros, el enorme logro de llevar la ópera y la lírica en general a sectores de todo el mundo, a quienes esa maravilla del arte les estaba vedada lo que no es poco, en estos tiempos donde las desigualdades en muchos casos son una moda, o la exaltación del esnobismo.

30 de agosto de 2020

S.L.B.: A LA CENSURA LE PISARON EL FRENO - ¿HABRÁ UNA IMPOSTERGABLE ALZA TRIBUTARIA? - FERIAS: SOLUCIÓN PARA ALGUNOS Y MOLESTIAS A LOS VECINOS - MEGACAUSA: EL ESTILO "SHOPPING" Y DELIVERY - ALGÚN DÍA VOLVEREMOS A LA NORMALIDAD - HAY QUE SUPERAR EL CAOS URBANO - PERSISTEN LOS SILENCIOS INEXPLICABLES QUE SON UNA TORTURA, ETC.


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición n° 636 del 30/08/20 emitida en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¿Pensaron que era “negociable”?
A LA CENSURA POR LO MENOS LE PISARON EL
FRENO Y PLANCHARON  EN  OBLIGADA PAUSA
   Por allí se me antoja pensar que el silencio, la mayor de las persecusiones según Pascal, es primo o cercano pariente de la censura, esa costumbre de los autoritarios y déspotas que ha perdido a todos aquellos a quien quiso servir, que es la que obliga a sostener que frente a esos casos al silencio hay que gritarlo.
   Uno de los puntos que en los últimos días marcó lo que bien pudo considerarse como básico y objetivo de la trama que llevaría según los más fanatizados y necesitados del oficialismo al control de la opinión pública o publicada, como se la prefiera catalogar, fue perdiendo consistencia frente a la pesada artillería que se le descerrajara en un país que por su propia idiosincrasia, tiene a la libertad como uno de sus mayores baluartes del pensamiento y de la vida misma.
   Una ocurrencia izquierdosa que fuera entronizada en regímenes totalitarios, aunque casos hubo de su aplicación por el fascismo, empujaba también a la autocensura tan gravosa para el ejercicio de esa libertad de pensar y de decir, naufragó y no faltaron quienes llegaron a sostener que era la prenda de negociación para la instauración de la reforma judicial.
   Por fortuna uno de los mentores se esa alocada idea debió retroceder en ojotas, y aquella pretensión de imponer silencios fue a parar y roguemos que no sea en forma temporaria para aquietar la indignación que provocara, al desván de esas cosas que se guardan por las dudas que más adelante se puedan utilizar.
   Ya conocemos porque la historia no se escribe sólo para testimoniar actitudes sino también para testificar aquello que el buen sentido y el respeto por la libertad fue descartando al ver lo que sucedía en la Rusia soviética, en la China maoísta, en la Cuba castrista, en la caribeña Venezuela, en la sufrida Albania y en algunos otros confines de la geografía terrestre.
   Por ahora, los altos funcionarios judiciales no podrán acusar a los medios periodísticos de perseguirlos, acosarlos y endilgarles culpas, aunque persisten otros mecanismos legales que garantizan el respeto a la ley.
   El tratamiento del proyecto oficialista, dejando de lado todo el chusmerío que lo acompaña y las motivaciones ciertas o sospechadas que se le asignan, debe quedar para el terreno anecdótico por el poco vuelo adquirido en el debate, mediocremente asistido por una tecnología a la que ni los legisladores están acostumbrados, pesado y a veces con demasiada carga de ironía, pero que en algunos casos tradujo la urgencia, sumada a la necesidad, llamémosle de libertad, de algunos personajes a lo que aludimos recién.
   A la hora de la votación con resultado previsible no se registraron mayores sorpresas, porque el plato fuerte será el tratamiento, la consideración y la votación en el seno de los Diputados, porque aparte de ser trascendente lo que está en juego, están de por medio las monedas de cambio, por así decirlo, con las que tientan desde el poder para conseguir los votos necesarios.
   Algunas posturas ya se han adelantado incluyendo la de nuestros representantes de la provincia, aunque siempre e invariablemente a último momento suelen surgir promesas, apresurados compromisos o veladas amenazas de condicionar la ayuda financiera nacional lo que suele alterar mágicamente temperamentos que se consideraban sólidos.
   Después de todo, cualquiera que sea el resultado del trámite pendiente, agradezcamos poder gozar y conocer todo lo que ocurra, porque no podrán aquellos cultores de la mordaza, obligarnos a ignorar lo que dijeron, callaron o juraron cumplir.

La presión insoportable
LA CRISIS EN NUESTRA ECONOMÍA LLEVA AL
RIESGO  DE  IMPONER  UN  ALZA TRIBUTARIA
   Ya desde el momento que los combustibles aumentaron poco en realidad, alrededor de un 7 por ciento días pasados, era para suponer que todo se iría hacia arriba empujado por ese incremento aunque en realidad no se necesita de tal estímulo para que los precios aumenten.
   Desde la Confederación General Empresaria de la República Argentina se propuso una serie de medidas para reformular tributos que afectan a importantes sectores, y aseguró que “el país se merece una verdadera reforma tributaria, pero para salir de la pandemia necesitamos medidas urgentes”.
   No es que se mezclen las cosas, sino que a veces se hace necesario acudir al tecnicismo de los entendidos para comprender la realidad y en este sentido, el Presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina, Marcelo Fernández, manifestó que “la reforma tiene que ver con un modelo de país y una estructura productiva que aún no se ha explicado en el marco de lo que el gobierno llamó ‘pacto social’, o en la constitución del Consejo Económico y Social, en el que se establezcan objetivos y herramientas”.
   Agregó que “Desde la entidad entendemos que una reforma o una reformulación de los tributos es necesaria en lo inmediato” y que en este sentido, Fernández explicó que “para bajar el impuesto de cargas sociales, recomendamos no hacerlo en forma directa, sino tomar las cargas sociales a cuenta del IVA, ya que de esta manera no se desfinancia a la seguridad social, y se fomenta a las empresas en blanco, que se ven favorecidas con la disminución de las cargas mientras se blanquea la economía”.
   Con respecto al régimen monotributista,  se propuso “reconocer la relación de trabajo-trabajo, ya que un trabajador monotributista puede contratar a otro trabajador, pero tanto por los costos de cargas sociales, como si factura para cubrir ese salario, puede pasarse de categoría y no le queda otra que contratar en negro y no registrar ventas para poder pagar”.
   Además, Fernández aclaró que “los beneficios por tiempo determinado para la contratación de nuevo personal no suele incentivar a tomar más trabajadores, ya que se trata de rebajas pasajeras que no se suelen tomar en el precio, y menos para la exportación o contratos de venta a largo plazo.
   En esta línea, añadió que “lo único que hace que un empresario contrate empleados es el aumento de ventas o la generación de nuevos mercados, por lo tanto, es más importante que las reducciones sean menores, pero que abarquen a todo el personal y para siempre, así mejora su competitividad y esto sí genera mercado. De otra manera, es ponerle plata en el bolsillo a quien no lo necesita”.
   Estas y otras propuestas surgen de la ventaja de las charlas virtuales, donde empresarios de todas las federaciones del país participan y hacen su aporte.
Desde Empresarios Nacionales por el Desarrollo, emitieron un comunicado en el que consignan  que  del  monitoreo permanente que realizan cada 15 días desde el 20 de Marzo, fecha de inicio de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio para defender a la sociedad del coronavirus, pudieron establecer que de cada diez empresas pymes 8 apoyan el aporte extraordinario a las grande fortunas. 
   Consultados las pymes sobre la iniciativa del gobierno de impulsar un aporte extraordinario a las grandes fortunas para reforzar los ingresos del Estado un 78 por ciento de las pymes está de acuerdo en aplicar un impuesto a la riqueza para afrontar la crisis provocada por la pandemia.
   Al respecto de la reactivación económica un 3,7% de las pymes considera que llevará menos de 6 meses mientras que un 90% afirma que llevará más 6 meses y en rigor, se empiezan a sintonizar las expectativas de recuperación económica con aplicación de las nuevas vacunas para el covid-19 a partir del 2021.
   Resumiendo y pensando sin tanta estadística y detalles, es para asegurar que la presión tributaria continuará en alza pero nadie dijo de qué manera la ciudadanía tan castigada por un cúmulo de situaciones negativas, podrá soportarla.

Instalación de ferias callejeras
ES  SOLUCIÓN PARA ALGUNOS PERO TAMBIÉN
REPRESENTAN UNA MOLESTIA A LOS VECINOS
   Tiempo atrás, cuando primero con cierta timidez hasta que el crecimiento constante lo transformó en un problema urbano, la feria que poco a poco fue instalándose en el Parque Las Heras significó un agudo dolor de cabeza para las autoridades municipales, pese a tomar conciencia que no eran 5.000 puestos instalados como sostenían quienes ocuparon ese predio sino muchos menos.
   Lo mismo el terreno en la noche de cada domingo lucía más parecido a tierra arrasada que a un parque habilitado para la gente: basura por kilos y kilos, desperdicios de toda clase, la mala costumbre de transformar ciertos conductos en cloacas, la utilización de árboles para apoyar las instalaciones precarias y otros inconvenientes que fueron minando la paciencia de los vecinos.
   Llegaron algunas soluciones temporarias y poco consistentes como la intención de llevarlos a otros sitios, pero esos anuncios fueron tomados con una enorme carga de rebeldía, razón por la cual siguieron instalándose en el lugar y no se trataba tan solo de artesanos como se pretendió hacer creer, sino una especie de mercado donde se comerciaba de todo, especialmente prendas de vestir tanto de legal como de dudosa procedencia, especialmente en lo que hacía a prendas de vestir o artículos importados.
   Pasó el tiempo y la autoridad municipal que como todo debutante busca impactar a su público, instauró la modalidad de los gazebos, o sea pequeñas carpas, para que allí en un número determinado se instalaran quienes usurparan tiempo atrás terrenos que son de todos.
   Alambraron el parque, arreglaron las veredas, pintaron la calle e instalaron la feria formalmente, pese a que no todos sus ocupantes estaban conformes porque aspiraban a lugares más cercanos al centro, por lo que se explica la permanente ocupación que hacían de las calles peatonales.
   Ya están allí, supongo que plenamente contentos, pero los vecinos que se quejaban por los anteriores ocupantes, levantan ahora su malestar contra las autoridades municipales porque les han reducido el trazado de la calle, provocan superpoblación de vehículos, no pueden operar en sus propias cocheras y el temor es por el estado en que eventualmente pueden quedar esas cuadras entre los dos puentes.
   Es cuestión de tranquilizar los ánimos, permitir que se pueda ejercer la libertad de trabajar especialmente en tiempos de agudas necesidades, pero sin perder el respeto por los auténticos propietarios de esa parte de la ciudad que son los vecinos.
   Si la Municipalidad no controla su correcto uso y a la postre resultan afectados los vecinos, se habrá cometido una gran injusticia y sería hora que el tema se considerara de otra manera, buscando alternativas que no perjudiquen a nadie.
   No será simple, pero peor es permitir que se dañe a quienes no lo merecen.

En la Megacausa del Registro
TEMA  SIEMPRE  VIGENTE EN  UN ESCENARIO DE
ABUSO CONSTANTE DE LA PRISIÓN PREVENTIVA
   Genera cierta intriga pensar que en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba pudieran existir disposiciones predeterminadas desde afuera que menearan los hilos del circuito judicial porque la verdad, existen, sí, hechos sumamente curiosos y diferentes a los procedimientos habituales.
   El uso y el manejo sistemático y sostenido de la prisión preventiva utilizada como regla ha atrapado a los imputados en un colosal y obligado espectáculo de condenas con modalidad shopping y en muchos casos tipo delivery, en el que los acusados encerrados son extorsivamente tentados con ofertas al estilo de "traiga un nuevo sospechoso y llévese unos meses de descuento" o "acepte todo lo que el fiscal lea y salga para las fiestas".
   También se ofrecen cupones tipo dos por uno como "benefíciese con dos juicios por cada delito sospechado" o promociones exclusivas como "declárese culpable y reciba rebajas de hasta 50 por ciento" o "aporte nuevos datos, aunque sean imaginarios y obtenga un descuento extra, acumulable con otras promociones". 
   Y todo rematado con el apremiante "no se pierda esta oportunidad, hable ya, o le garantizamos que se arrepentirá". 
   Así de tragicómico como real y aunque muestre costados que para algunos puedan sonar exagerados, en esta polémica causa la prisión preventiva es el pasaporte que garantiza la efectiva vigencia del mega show, que evidentemente por su continuidad ha de seguir proporcionando suculentas ganancias a los desconocidos marionetistas.  

Ansiedades en dudosos encierros
NO DESESPEREMOS: ALGÚN DÍA TENDREMOS LA
DICHA  DE  HABER RECOBRADO LA NORMALIDAD
   La situación casi se asemeja a la vieja, histórica y mundial imagen de la zanahoria delante de la cabeza del burro o del caballo, que se aleja permanentemente pese a la proximidad de aplicarle un tarascón que calme las lógicas y animales ansiedades.
   Recuerdo que mis tías atropelladas por los años solían sostener y decirme que la paciencia tiene un límite, coincidiendo con Kant cuando se le ocurrió sentenciar que la paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
   Y a esa casi indescifrable certeza estamos sometidos en cualquier rincón del planeta por ese maldito y minúsculo bicho que nos tiene locos, que nos hace avanzar un paso, gozar el placer del progreso y luego debemos retroceder tres pasos o más no siempre por culpas propias sino por la irresponsabilidad de algunos descerebrados, algunos con poder y otros del montón, que adoptan determinaciones lesivas para la sociedad de la que forman parte.
   Desde hace tiempo hemos asumido una esclavitud para la mayoría desconocida salvo para los japoneses que en sus pagos forma parte de la habitualidad, porque ahora vivimos pendientes del barbijo, de tener dos o tres y uno en cada bolsillo por las dudas, buscar los que más se adecuen a la moda vigente en materia de diseños y ese otro rito de alcoholizarnos las manos de tal manera que llegamos a pensar en una especie de cirrosis entre los dedos.
   Aún gozamos de libertad para protestar siempre que lo hagamos dentro de la ley, pero ajustados siempre al ejercicio de la democracia que tanto dolor y sinsabores nos costara reconquistar después de los oscuros años del desgobierno militar.
   Algunos sostienen que la democracia no sirve, pero allá ellos con su respetable percepción de lo cotidiano.
   Pero ahora nuestro presidente -que para muchos tiene la función de vice, por una supuesta cuestión de invertir los cargos- ha cuestionado las movilizaciones masivas contra el Gobierno aunque en realidad no hayan sido instrumentadas por la oposición y aseguró que "cada vez que hubo marchas, 15 días después crecieron los casos de coronavirus". Tal pretexto se veía venir, o velada explicación de las crecientes estadísticas que no estaban en los cálculos del equipo de especialistas encabezado por el ministro Ginés González García.
   Comentó al respecto que "Estamos en una pandemia y el mundo lo padece, y todos los días vemos cayendo amigos contagiados. Ahora quiero calmar los ánimos y que se entienda que estamos en situación crítica", advirtió Fernández, como si hiciera falta, en una entrevista periodística.
   Para el jefe del Estado, "cada uno tiene derecho a reclamar, pero hay que aprender a reclamar en pandemia, no puede haber manifestaciones. Prefiero que salgan a los balcones y golpeen las cacerolas" y puso como ejemplo lo que ocurrió en Avellaneda, Santa Fe, que "no tenía ningún caso y marcharon por Vicentin y la libertad, y ahora el intendente tiene coronavirus". Y lo de Vicentín fracasó.
   En realidad es para pensar que de vez en cuando conviene mirar hacia adentro más que por la tapia lo que hacen los vecinos, porque no son pocos los funcionarios del oficialismo que cayeron en las redes de la peste.
   "Yo hubiera preferido esperar un poco más y él me planteó una presión grande de los comerciantes” dijo refiriéndose a Rodriguez Larreta agregando queno quiero cargar la responsabilidad sobre él porque es una decisión que tomamos, pero estamos muy lejos de ganar la batalla", insistió.
   Aquí no se trata de una simple cuestión de paciencia o de contagios, sino de coordinar una tarea conjunta sin tener en marcha sólo el motor de su ideología política, porque el corona no se fija si sos fernandista, macrista, cristinista o abstemio de la política.
   La lucha es despiadada y siguiendo el pensamiento de Lyn Yutang “Todo prospera a su hora. No hay que apresurarse” y en tal sentido bueno sería adoptar una percepción que los alemanes tienen de la paciencia, al sostener que es una planta amarga pero tiene frutos dulces.
   “Todo poder humano se forma de paciencia y de tiempo” lo dijo Balzac y respetemos ese concepto, porque está visto que la impaciencia es lo que empuja a mucha gente al apresuramiento de hacer cosas que la ciencia y el sentido común vienen prohibiendo.
   Todo es cuestión, por encima de las impaciencias, de querernos un poquito…

El caos urbano en la capital mediterránea
ALLÍ  ES  DONDE SE IMPONEN LAS SOLUCIONES  QUE
PERDUREN Y SUPEREN AL TIEMPO Y A LOS CAMBIOS

   Sería un despropósito descalificar desde el vamos lo que se está haciendo para modificar de manera tan sustancial el ordenamiento urbano de una ciudad tan especial en su traza como lo es Córdoba, porque si los resultados son aceptables, muchos tendrían que comerse sus propias críticas.
   No debemos repudiar todo lo nuevo que se pueda hacer, al menos mientras no tengamos a mano aunque más no fuera un atisbo de los resultados, porque por ejemplo aislar virtualmente al centro de la ciudad con las emergentes secuelas en lo económico y en otros órdenes, suena más a descabellado que al resultado de algunos sesudos estudios.
   Partamos de la base cierta que al cordobés medio le encanta tomar el bondi en la puerta de su casa y que lo deje, en otra puerta, la de su destino y eso en las grandes urbes ya pasó de moda por lo complicado de satisfacer tamaña pretensión.
   Lo que sí es necesario evaluar, es el impacto sobre el comercio afectado por ese aislamiento, para colmo un segmento de la actividad lucrativa sobre la que pesa una gravosa carga tributaria y pongamos un solo ejemplo: se beneficia a tres exponentes de bar y restaurante pero caen en desgracia al menos 12 o 15 comercios de distintas actividades, todos los cuales viven del movimiento que generan el paso y parada de ómnibus del transporte urbano de pasajeros.
   Dejemos de lado el tema de taxis y remises, de los camiones de caudales en plena zona bancaria y de otras actividades que necesitan vitalmente no estar aisladas.
   Deberá la Municipalidad estudiar en profundidad caso por caso y buscar una solución conveniente y decorosa para cada afectado por el nuevo ordenamiento, siempre y cuando a la comuna la anime un estricto, humano y necesario espíritu de justicia.
   En las otras zonas, caso de los mercados céntricos y de otras arterias afectadas por el bloqueo, deberá ponerse el acento en los beneficios que otorga ese cambio a todos, salvando de alguna manera los inconvenientes y perjuicios que ocasiona.
  Y no bastará con las excenciones impositivas, con las tasas diferenciales que se puedan aplicar, sino con la sensibilidad social y el correcto criterio superador que se requieren para sostener medidas que afecten a una parte de la ciudadanía, sin que se la compense de alguna manera.

Los casos de Blas y de Solange
HAY SILENCIOS  INEXPLICABLES  QUE  TODAVÍA SON
UNA TORTURA PARA LA SOCIEDAD “CORDOBESISTA”
   Que oficialmente se conozca, no hubo condolencias directas con los familiares, nadie del gobierno se acercó no tan solo con el consuelo sino con la palabra de ánimo; con algún concepto cercano al  ruego de resignación; con el corazón en la mano de quienes tienen la obligación de poseer sensibilidad más humana que social.
   Siguen los trámites, los estudios, las especulaciones, los ocultamientos, las tramoyas urdidas dentro de la policía o entre quienes se aferran más a los protocolos que al dolor que provocan, los contrasentidos de los maquiavélicos que dibujaron un hecho irreal y todo con el pesar tremendo e insuperable de varias familias a quienes entre la fatalidad, el descontrol y la burocracia les arrancaron de su seno a seres queridos.
   Los casos del joven Blas y de la sufriente Solange aún recorren los intrincados caminos del poder y de los tribunales de los hombres, a veces divorciados de la justicia del Supremo.
   Ya pasaron a ser evocación, recuerdo, lágrimas e indignación frente a sonoros silencios e indiferencias que procuramos descifrar sin entenderlo.
   Cuando es la autoridad la que debe enfrentar una realidad precisamente para descubrirle hasta sus más mínimos gestos, esa omisión es la que al ciudadano le duele casi tanto como la tragedia misma, en este caso dos tragedias vividas en tan pocos días.
   Ya lo dijimos el domingo pasado: muchas veces duelen más las ausencias, cuando es imposible comprenderlas.
   Es para pensar que Martín Descalzo tiene razón cuando pontifica que el ser humano es más ancho que sus esperanzas. Decimos no resistiré más; si llega una gota más de dolor estallaré. Y luego llega, no una gota sino un chorro de espanto. Y resistimos. Seguimos resistiendo. También seguimos diciendo que ya no podemos más, que estamos en las últimas. Pero sabiendo que la goma del corazón se estirará más sin romperse.
   Porque a veces, esa goma tiene la fragilidad de los silencios y también de los olvidos…