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4 de septiembre de 2022

S.L.B.: LA VIOLENCIA INSUPERABLE YA ES PARTE DE LA HABITUALIDAD ARGENTINA – LA CIUDAD CAÓTICA E IMPACTADA POR LAS OBRAS – EN LA ESCALADA DELICTUAL, LO DEL PODER ES INEXPLICABLE – LA MEGACAUSA Y UNA INCURSIÓN EN LOS MEDICAMENTOS – LOS PRECIOS SE RIEN DE LAS PENURIAS DEL CONSUMIDOR – “CORDOBESISMO” IMPACTADO POR IMPREVISTOS – EL ATENTADO CONTRA EX-ELLA, EN EL ÁMBITO DE LA JUSTICIA, CON DUDAS INCLUIDAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 742 del 4/9/22, difundida en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Peligrosa inestabilidad emocional
UNA INSUPERABLE VIOLENCIA YA FORMA
PARTE DE LA VIDA  DE LOS  ARGENTINOS
 
   Por lo general cuando las amenazas pasan  a formar parte de la habitualidad de alguna corriente de pensamiento, bien vale suponer con mucho de certeza  que se han perdido los límites de la prudencia y la práctica del respeto hacia quienes piensan distinto al discurso y el mensaje del poder nacional y popular, y no deja de ser un peligroso antecedente porque también configura un ataque contra postulados básicos de la democracia que tanta sangre y dolor nos costara reconquistar.
   La provocativa intimidación lanzada desde un sector de la corriente gobernante advierte burdamente del quilombo que se armará si la tocan a
Cristina, refiriéndose sin dudas a la actuación de la Justicia que está cumpliendo con su deber republicano de juzgar casos de corrupción que habrían perpetrado prominentes personajes, y que la fiscalía interviniente acusa a la actual vicepresidente de la Nación de liderar una pandilla, asociación ilícita o algo parecido, que habría perpetrado numerosos actos de corrupción en beneficio propio para consolidar su enriquecimiento.
   Y si en forma virtualmente paralela el Sr. Presidente de la Nación culpa a los medios, a periodistas y a la oposición de fogonear la causa de la que derivarían condenas de comprobarse las autorías asignadas, nos encontramos frente a un sombrío panorama cercano a la ruptura violenta de la endeble paz social por el hecho que la intimidación se refuerza desde la mismísima cúpula del poder, en abierta guerra por ahora declamatoria adhiriendo a ese barato concepto del quilombo que se armará si la tocan a Cristina.
   Por suerte el Dr. Fernández es especialista y docente en Derecho Penal, lo que nos hace suponer que es consciente que al alimentar la incipiente hoguera con nafta o combustibles parecidos pero con la forma de abierta provocación, advertencia o ultimátum, es como si encabezara una movida que pretende imponerle a la Justicia y su majestad una salida que, como si hiciera falta reforzarla, consagre la impunidad de quienes han delinquido.
  ¿Esa es la manera de buscar la paz y la concordia?
  ¿Es el nuevo estilo de llevar adelante una causa hasta lograr su esclarecimiento y la identificación de quienes hubieran delinquido? Y entrando en los predios de las fantasías, ¿llegará el momento de recuperar todo lo malhabido y destinarlo a paliar las angustias y carencias de ese maldito 50 y pico por ciento de pobreza, en un país tan rico como el nuestro?
   Estamos viendo repetirse la historia de los últimos tiempos, al advertir que a la hora de repartir eventuales responsabilidades y culpas, estas son siempre ajenas en una nueva aunque reiterada versión de la autocrítica ausente y hoy, como si fuera novedad, al pecado de angurria se lo encajan al periodismo y a la oposición en una actitud tan injusta como cobarde, de sacarse el lazo de verdad que se ciñe cobre tantos y tantos pescuezos.
 
Es ridículo a la hora de las inevitables y dolorosas comparaciones, ver esa imagen deplorable de las carencias y por otra parte el despliegue alevoso e impune de tanta riqueza acumulada sin haber dejado en ella ni una puta gota de sudor o de sacrificio.
  No es esa la mejor manera de propiciar los reencuentros, oponiendo a la luz de la realidad tanta pobreza acumulada frente a la descarada ostentación de quienes sirviéndose del poder político, sindical e incluso hasta deportivo, han amasado fortunas difícilmente justificables sin apelar a los atajos de la notoriedad, la indemnidad, el acomodo y la alergia a todo lo que se parezca a justicia.
   Es cuando el pensamiento lógico de la gente nos lleva a discernir que esas actitudes soberbias, altaneras y arrogantes se muestran como escudo frente a la imperiosa necesidad y urgencia, en este caso real, de poner las cosas en su lugar, reivindicar a quienes lo merecen y obrar ni siquiera con piedad, con todos aquellos personajes a quienes les cabe la histórica responsabilidad de habernos llevado al caos económico, a la desocupación emergente y eso tan impúdico e inmerecido que configuran la pobreza y la indigencia precisamente a nosotros que hace menos de un siglo éramos potencia.
   Provocar de esa manera desde el poder, agitando fantasmas de quiebre institucional, de reacciones de la gente frente a lo que pueda decidir esa señora que no siempre tiene los ojos vendados y la balanza en su poder, no es otra cosa que un burdo atentado contra la democracia y la libertad que aún no están consolidadas porque si lo estuvieran, eso que se le llama dignidad hubiera aparecido en la mente y en el alma de todos los ladrones que con la protección de sus corazas demagógicas, nos arrastraron a esta postración que ahora padecemos.
   No necesitamos matones que  nos amedrenten.
   No necesitamos figurones que desde su opulencia nos vendan imágenes solidarias que lejos están de ser sinceras.
   No necesitamos patoteros rentados que amaguen con la maldad y la violencia descontrolada que supieron exhibir en aquellos tiempos no tan remotos que fueran caratulados como imberbes y estúpidos.
   Necesitamos gobernantes probos, sensibles, honestos y comprometidos con una realidad y no negadores de angustias ajenas, irreflexivos y autoritarios, acostumbrados a liberarse de las culpas propias para endosárselas a quienes, lamentablemente, son -y somos- sus previsibles víctimas.
   Resumiendo, necesitamos más patriotas que milagreros.
 
¿Ciudad concentrada?
IMPACTANTES OBRAS AUNQUE EL CAOS
URBANO  PARECE NO TENER  SOLUCIÓN
 
   Realmente resulta molesto vivir en una ciudad que, aunque todo sea una cuestión de buena voluntad de sus autoridades, haya que convivir en un estado de obra permanente lo que lógicamente condiciona la vida corriente de sus habitantes, siempre sujetos a limitaciones a veces enojosas y negativas en disímiles aspectos como lo son la economía, los desplazamientos y el conservar la calma frente a lo impredecible.
   Las pérdidas de tiempo se suman a los problemas habituales que tiene una gran ciudad como lo es la nuestra, subliminalmente sujeta a manejos impulsados por una buena dosis de demagogia, basada en algo así como que hay que descartar lo que antes se hizo aunque estuviera bien hecho, para hacer algo nuevo con sello propio total a los gastos no los asume el poder, sino la gente a través de su creciente contribución impositiva.
   Sería una pavada cívica remar contra la corriente en materia de progreso, pero es demasiado oneroso el costo que estamos pagando en distintos aspectos que hacen a mejoras que se vienen realizando en esta Córdoba sorprendente: los cierres de calles cuando se necesitan más arterias si tomamos en cuenta el constante crecimiento del parque automotor, las limitadas playas de estacionamiento y las mayores exigencias de transporte público; las limitaciones en ciertas arterias ahora severamente afectadas en su actividad comercial y otras medidas tomadas, por lo que se advierte, acciones encaradas con el evidente e inocultable propósito de posicionarse en la consideración de la gente, por apetencias electoralistas.
   No es que se cuestione dicha actitud, asumida y practicada por todos los colores políticos sin excepción, pero llega un momento que el ciudadano privilegia su tranquilidad y su libertad para desplazarse, por encima de los beneficios que con el tiempo puede llegar a recibir y gozar, porque es cierto que algunos criterios urbanísticos hablan de hermosear las ciudades, embellecerlas con parques, jardines, colores, murales y otros adornos visuales para atenuar la creciente vigencia y frialdad del cemento.     
   Porque para el cordobés corriente es más útil y trascendente contar con servicios esenciales que le faciliten la vida, no que se la compliquen con las súbitas modificaciones de costumbres, recorridos y otras rutinas ciudadanas que le suman estrés al habitual de padecer inmovilidad de transporte, oscuridades peligrosas, caprichoso cumplimiento del cuidado de la higiene urbana y otros aspectos corrientes de la vida en sociedad.
   No se trata de quejarse porque en verdad se están haciendo cosas, más allá del respeto por las prioridades que, lo quiero insistir, no figuran dentro de los esquemas de gobierno en los últimos y recientes años, porque si el objetivo es crecer, que no lo hagamos alocada y onerosamente, e impongamos orden, antes que sumar obstáculos.
 
Imparable escalada delictual
EL INEXPLICABLE EMPEÑO DEL PODER EN
DEFENDER LO  QUE SABEN INDEFENDIBLE
 
   Tengo la sensación muy cercana a la plena certeza que muchos pueden llegar a pensar que el tema de la inseguridad que nos obsesiona, es fruto de un capricho o simplemente oponernos porque sí a una situación que es incontrolable y lo tomamos cada día como tema recurrente, como si no existieran otros dramas que nos agobien.
   Y es entonces que obligadamente debemos caer en la reiteración de conceptos que por lo general chocan con esa perniciosa costumbre oficial de negar una realidad, disfrazarla o asumirla íntimamente pero bien escondida debajo de la alfombra a donde van a parar todas las frustraciones que no tienen solución, pero es necesario acallar el clamor ciudadano que las multiplica y más aún en estos anticipados y apresurados tiempos de campaña proselitista.
   La situación de creciente e inmanejable inseguridad tiene su techo, que al revés de la construcción de un muro cualquiera, está la capa aislante en la parte superior en lugar de estar donde debe ser, que es cerca de los cimientos. Obviamente que a la hora de descomprimir tanto clamor ciudadano se aportan respuestas que muchas veces ofenden la inteligencia de la gente, como es una de ellas y la más frecuente, sostener que disminuye la cantidad de hechos delictivos, que existen patrullajes preventivos permanentes o que el crecimiento del narcotráfico y de la impunidad del hampa son sólo sensaciones.
   La verdad, uno se cansa cuando advierte que los gastos crecen, las deudas se agigantan y la situación de la inseguridad sigue su curso estadístico hacia arriba, aunque desde el poder se lo niegue y lo voy a sintetizar en dos cuestiones, como para no abusar de la indignación que crea el conocimiento de situaciones francamente evitables, pero prolijamente escondidas en cuanto a su divulgación.
   Me encantaría que la Sra. Jefa de Policía, quien por obediencia debida sin dudas debe cumplir con el libreto de justificaciones que le imponen, divulgara las estadísticas reales, no las dibujadas, porque la televisión nos sorprende cada día con dos, tres o más casos de robos en comercios o accionar de manadas salteadoras pero para la autoridad, muchos de esos casos son inventados o son el fruto de mañosas ediciones de imágenes.
   Y que esta señora ponga en claro cuántos han sido los casos de asaltos documentados fílmicamente, en los que se identificó a los cacos, se los buscó y se los detuvo y se los puso a disposición de la Justicia.
   Porque resulta que todo lo que se gasta, las decenas de patrulleros que se agregan y los efectivos que se incorporan a la fuerza azul, no alcanzan para protegernos y si eso es verdad, quiere decir que están escupiendo para arriba porque así queda demostrado el crecimiento y la impunidad incontrolables de la delincuencia.
   Un solo caso como ejemplo, que al final no he podido encasillarlo en la tristeza que provoca nuestra propia desprotección, o para felicitar a los ladrones por su oportunismo y creatividad: pocos días atrás, dos o tres, cerca de mediodía, ¿sabe qué se afanaron…?
   ¿Usted ha visto el simpático espectáculo que representa en plena 27 de Abril, al costado de la Catedral, a 20 metros de la Plaza San Martín y a poco más de 100 metros de una dependencia policial de la calle Independencia, que un restaurante de marcada concurrencia turística, coloca dos grandes parrillas donde humean nuestras mejores carnes?
   Mire… algo de vergüenza me invade decirlo, pero a la vista pública, y en uno de los puntos de la ciudad donde se dice que existe celosa vigilancia, de allí se afanaron un costillar entero, listo para ser consumido.
   Ese sí hubiera sido buen motivo para que, sin ánimo de castigar con la ley a sus autores, nuestro silencioso ministro de Inseguridad -porque es lo que sobra- debiera enviarles a los ladrones una cumplida felicitación…
 
Registro de la Propiedad
SUGERENCIA  MEDICAMENTOSA DEDICADA A
LA PROTECCIÓN DE TANTOS INVOLUCRADOS
 
   Quizás como respuesta a la particular manera de percibir la verdad de la justicia cordobesa en la causa del Registro de la Propiedad, hace ya un tiempo, familiares de imputados en ese tema protagonizaron frente a Tribunales una obra de teatro en la que un médico le recetaba a esta justicia, comprimidos de Constitucionex Forte para curar sus patologías. 
   El imaginativo remedio cuenta con varios componentes, incluyendo: libertad, para evitar el abuso de prisión preventiva; racionalidad, para evitar la imputación indiscriminada a compañeros, vecinos y conocidos como nuevos sospechosos; legalidad, para evitar actuar fuera de los mandatos constitucionales; igualdad, para evitar privilegios hacia los conocidos o amigos del poder político y judicial; sinceridad, para evitar el pomposo marketing mediático; imparcialidad, para evitar la creación de una única comisión especial juzgadora; objetividad, para evitar la íntima convicción como fundamento de sentencias absurdas; independencia, para evitar la impunidad de los poderosos y honestidad, para evitar inmortalizar la causa.  
    La verdad sea dicha, suena como urgente e indispensable la necesidad de esta fórmula para conseguir la sana justicia que se requiere en la causa, aunque constituye un desafío a la más avezada imaginación, descubrir cómo administrar a la Justicia esta mágica pildorita.
   Tal vez y sólo a título de sugerencia, una exhaustiva revisión de cada accionar por organismos de expertos independientes pueda ser una manera de lograrlo. Y por qué no soñar para un futuro con el desarrollo de una vacuna que inmunice a los funcionarios contra cualquier intento de influencias, amiguismos, parcialidad o conveniencias.  
 
Alocado descontrol
LOS  PRECIOS PARECEN  REÍRSE  DE LAS
PENURIAS DEL CASTIGADO CONSUMIDOR
 
   Es una sensación personal lo que me acompaña a la hora de evaluar la situación o simplemente ante el cansancio de ver los fracasos, me ha borrado de la memoria todo lo relacionado con tantos anuncios que se hicieron casi diariamente acerca de los controles de precios que severamente se implantarían para asegurarle a la gente -creo que ese era el principal objetivo- una cierta previsibilidad o algo parecido al respeto por la economía familiar.
   Como era absolutamente previsible para cualquiera de nosotros, menos para el gobierno que se empecina en utopías, los precios y quienes los imponen se matan de risa y poco importan las angustias que generan las carencias, especialmente a la hora de referirnos a los alimentos.
   Por supuesto que todo aumenta, desde el kilo de azúcar hasta el precio exorbitante de los autoplanes, pasando por toda la gama imaginable de gastos que una familia realiza para sobrevivir, un empeño que ha llegado a significar un verdadero sacrificio para terminar derrapando en las deudas o en las privaciones.
   Y el tema no se reduce a culpar por incapacidad al gobierno, porque más de lo malo que hizo al respecto de los precios, es imposible continuar en ese capricho de pensar que esos controles existen, que las ofertas prometidas se respetan y que los comerciantes han sido como se dice “puestos en caja” para que no se alteren los postulados impartidos desde el poder, para un cometido que desde antes de implementarlo ya se sabía o en el mejor de los casos, se intuía que tenía destino de fracaso.
   Y eso que el sector comercial tiene las de ganar, porque no se le ocurra a nadie discutirme la manera en que han crecido las ventas en negro, que no todos te dan la factura, que pocos la exigimos pero que los vivillos de siempre en poco han cambiado su manera de comerciar.
   Es brutal el ritmo de crecimiento que tienen los artículos de primera necesidad alimentaria, a lo que debemos agregar, entre otros, a los medicamentos, los servicios que mejor no hablemos de lo que se viene en tal rubro, incluyendo eso de los subsidios…
   El tema es que la víctima principal es el consumidor porque en las otras etapas de la intermediación, siempre existen maneras de esquivarle a las obligaciones tributarias.
   Se me ocurre que es allí donde el Estado, en su indelegable condición de protector, tiene que afinar la puntería…
 
Temas pendientes
“CORDOBESISMO” IMPACTADO FRENTE A  
PROBLEMAS  QUE  NO  TIENEN SOLUCIÓN
 
   Debe ser bastante complicado evaluar, desde un poder provincial embarcado con llamativa anticipación en la campaña proselitista, con miras al recambio de autoridades en ese ámbito y en la Municipalidad capitalina y en otras del interior, las posibilidades que le asisten a su espada mayor quien no puede repetir candidatura dentro del “cordobesismo”, pero sí postularse, por ejemplo, a la Presidencia de la Nación o a integrar esa fórmula con algún ignoto -por ahora- aspirante al sillón mayor de la Casa Rosada.
   Sostengo apoyado en la realidad que nos rodea y al amparo de la buena memoria que por lo general luce el electorado en los momentos de definir su voto, que cuando las campañas previas son tan meticulosamente articuladas y ejecutadas como la que vemos los cordobeses con su enorme despliegue y costo, nadie puede darse el lujo de asumir interferencias nocivas que modifiquen el esquema de actuación que seguramente ya tienen estructurado desde el Justicialismo y sus aliados, para cuando llegue el momento de asumir.
   Pero el problema, como en cualquier caso corriente de navegación terrestre, marítima o aérea, suelen ser los nubarrones agoreros de tormentas y vientos huracanados que a las molestias que ocasionan, le suman su efecto negativo en la percepción que la sociedad tiene tanto de las propuestas como de los antecedentes, conductas y valores de los postulantes.
   Por eso, seguramente son preocupantes algunos aspectos no muy beneficiosos para el Contador Schiaretti y su vocación por ascender, seguramente, en la escala de preferencias a lo mejor intentando lo que todo político argentino legítimamente ambiciona, que es mudarse temporariamente a morar al menos por cuatro años en la Residencia de Olivos.
   Veamos entonces las sombras oscuras por sobre las sanas intenciones, y es probable que se me escapen algunas, diluidas por el viento de los tiempos que pasan: el aún inconcluso e irresuelto caso del adolescente Blas Correas marcó un mojón con la trascendencia de un molesto forúnculo; la aparición de repetidos casos de deshonestidad funcional y “gatillo fácil” descubiertos en efectivos de la policía provincial, más allá de la jerarquía de agentes o suboficiales, imagino que siguen siendo una rémora en las pretensiones del PJ y por lo que se advierte, dentro de lo que se conoce y dejando de lado lo que se oculta.
   Y cuando desde algunos sectores optimistas de la corriente gobernante en Córdoba se tomaba con algo de mentiroso alivio, que los conflictos tendían a diluirse, aparecieron dos situaciones que pueden llegar a ser determinantes de muchas decisiones, especialmente por el lado de quienes aún y pese a sentirse abrumados por la apresurada campaña todavía no han hecho uso de sus íntimas preferencias a la hora de ejercer el sacrosanto, democrático y patriótico derecho de votar.
   Un casi mocoso de 19 años embaucó, apoyado por los infaltables mercaderes de influencias y chapas de cartón que al mojarse pierden su textura, virtualmente a todo un gobierno y se metió impune y salvajemente en un tembladeral de ignorancia donde el precio que se paga es la vida; donde una aspirina mal aconsejada es para un drama consecuente; donde un consejo infundado lleva a la desgracia…
   A sabiendas lo disfrazaron de médico y lo dejaron obrar como tal en plena pandemia, y los mentores de ese acto criminal mantuvieron silencio que fue ascendiendo de jerarquía hasta llegar a la conducción que ya jaqueada, tuvo que reaccionar demasiado tarde…
   Esa situación que tomó trascendencia internacional fue un duro golpe que la fatalidad de las complicidades y los silencios se asociaron en perjuicio de un proyecto preelectoral encarado, sinceramente, con honestidad ideológica aunque con mucho de inocencia acerca de que la mala gente existe. Y la demora en abordar el caso y llevarlo al ámbito de la justicia agravó una situación que jamás debió suceder.
   Para colmo y en la parte final del rigor pandémico cuando un grado de prolijidad estaba siendo consolidado en la provincia, ocurre el penoso caso criminal de los recién nacidos sanos, pero que fueron muriendo en cuestión de horas, sin explicaciones en su momento, con imposición de silencio a las madres desesperadas aconsejándoles la inconveniencia de la autopsia y otras actitudes francamente repudiables…
    Aquí el tema no se solucionó con la renuncia de un  ministro a lo mejor víctima de su propia candidez, o en un exceso de su confianza en quienes no la merecían porque son muchas las vidas que se perdieron, cuando eso ahora se supone que era evitable…
   Todo esto, aunque desde el poder se lo pueda tomar con la liviandad que sería juzgar una desmemoria de la gente, son cargas demasiado pesadas para quienes intentan en el escenario de un país desquiciado por la corrupción, maltratada e irresueltas la inflación, la desocupación y otros fracasos, encaminarse hacia objetivos tan ansiados como nobles políticamente hablando.
   Se impone en consecuencia, más allá de una profunda acción de la Justicia en los temas pendientes, una toma de conciencia por parte de las autoridades, que los ocultamientos en algún momento fracasan y eso lleva también al infortunio de cualquier ambición de poder.
   Por eso a veces, debiera imponerse el criterio que tiempo atrás sostenía Lord Chésterfield, quien no era fabricante de cigarrillos sino un prominente pensador universal: “El que obra apresuradamente, parece mostrar que lo que tiene entre manos es demasiado grande para él”.  
 
Atentado contra la Sra. Cristina
EL TEMA ES TAN DELICADO QUE PREFIERO
SEA LA JUSTICIA QUIEN APORTE CLARIDAD
 
   Pocas veces en la historia argentina se han dado casos de atentados contra figuras prominentes de la política, pero especialmente perpetrados contra la autoridad máxima de la República y por eso del respeto hacia la majestad de la Justicia que es el ámbito a donde van las grandes causas, quiero limitarme a consideraciones personales basadas en lo que se conoce y ha trascendido del suceso acaecido días atrás en el centro porteño.
   Mi intención es que individualmente se evalúen todos estos detalles como para que se adopten las posturas de interpretación personal e individual de ese penoso suceso.
  Ningún custodio tuvo lo que se llama una actitud profesional y si no, recordemos cuando atentaron contra un ex presidente de los EE.UU. en plena calle. Ninguno de los guardaespaldas atinó derribarla al piso y cubrirla con su cuerpo y el de sus compañeros, como es la rutina.
   La señora en instantes se preocupó coquetamente por su peinado, se agachó para recoger un ejemplar de su libro “Sinceramente” y momentos después continuó firmando autógrafos.
   El portador del arma que no estaba en condiciones, les llamemos operativas para funcionar fie neutralizado pero no esposado.
   Se tardó demasiado en cercar el escenario del suceso y al observar detenidas las imágenes, el brasilero responsable del ataque, no tenía su dedo en la cola del disparador, al que comúnmente se le llama “gatillo”.
   El mismo sujeto, que en reportajes callejeros de días atrás manifestó su desacuerdo con el otorgamiento de planea sociales y se declaró partidario de trabajar, ya tenía un par o más de apariciones por el canal de noticias porteño de fama amarillista.
   Cuando lo introducen al móvil policial, se nota que tampoco entonces estuviera esposado, no existía separación interna entre él y el policía sino que lo acompañaba, me pareció ver, un camarógrafo que a lo mejor era también policía.
   Alrededor de la medianoche el Sr. Presidente de la Nación en un breve discurso y tras repudiar el atentado, anunció que el día siguiente sería declarado feriado nacional, facilitando así la organización de una concentración en repudio al atentado y en apoyo de la Sra. Cristina, y los mal pensados suponen que en ese acto inició su campaña proselitista con miras a las elecciones del 2023.
   Y me van a tener que dispensar por no evaluar más técnicamente esta situación, porque la verdad y no lo tomen a mal, no soy un periodista habituado a la promoción de espectáculos.

  

 

6 de marzo de 2022

S.L.B.: LA DESHUMANIZACIÓN DE VLADIMIR PUTIN - LA CIUDAD RECOBRA EL CAOS DE TIEMPOS PASADOS - EL TEMA DE LAS "BANDAS" EN LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - HORA DE CICATRICES Y RECUPERACIÓN DE LA CASTIGADA CORRIENTES - UNA VISITA CASUAL A LA REALIDAD DE KUWAIT - EL PERRO PRESIDENCIAL YA TIENE QUIEN LO EDUQUE - AJUSTE EN TODO, QUE FUERA NEGADO Y AHORA LO TENDREMOS , ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 715 del 6/3/2022 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba

 

Prepotencia nuclear y brutal ensañamiento
LA  DESHUMANIZACIÓN  DE  PUTIN,  SURGIDO
COMO NUEVO Y FEROZ CRIMINAL DE GUERRA
   Vivimos de sorpresa en sorpresa, sobre todo al ir advirtiendo de qué manera el hombre hace todo lo posible para desaparecer como ser creado, y creerse el dueño de la Humanidad, del mundo, de su pasado y de su futuro, aunque pocos se ocupan del presente.
   Lope de Vega, eminente pensador, escritor y otros varios rótulos en una breve definición supo sostener que “la vida es corta, viviendo todo falta, muriendo todo sobra” en una magnífica síntesis que comprende a décadas y siglos que se vienen acumulando, aunque Víctor Hugo -me refiero al verdadero, no al charlatán- pregonaba que “solo viven aquellos que luchan” y a lo mejor el buen amigo ruso del gobierno nacional & popular que nos rige opina de la misma manera, aunque confunde luchar con invadir y asesinar, que es lo que está haciendo en estos últimos días.
   Y adhiriendo al pensamiento de Charles Chaplin que “la vida es maravillosa si no se le tiene miedo”, nada mejor que encarar por ese andarivel del pensamiento propio, que analiza y evalúa actitudes ajenas con el enorme riesgo de equivocarse, lograr que alguien coincida o caer al más estrepitoso de los fracasos, sobre todo si se me ocurre coincidir con aquello que si no me equivoco era el pensamiento de George Clemensó en el sentido que “la guerra es una cosa demasiado grave para confiarla a militares” por lo que el inescrutable de rostro como lo es el Vladimir, optó por manejar un conflicto que nos puede llevar al final del género humano. Y eso que Putín es civil…
   Las atrocidades que están cometiendo los rusos con un pueblo que fuera casi su hermano, no se limitan a la destrucción de su economía, al colapso de sus bienes y servicios, a la demolición de escuelas, hospitales y universidades, o el ataque alevoso contra la población civil, generando en la gran mayoría de la sociedad univesal -ya estoy calculando que me dirán sucio capitalista y pro yanky y otras lindezas- pero es imposible permanecer indiferente frente a tanta deshumanización que ofende los principios de preservación del género y de la condición humana.
   El asesinato de niños, de ancianos indefensos, de enfermos internados son detalles comunes a cualquier guerra de los años más recientes, pero no por eso hay que tomarlo como inherente a un conflicto que circula por otros carriles tanto ideológicos, estratégicos, políticos, económicos, religiosos y financieros.
   Siendo plenamente conciente de mi intrascendencia para una coyuntura mundial como la que estamos viviendo, azorados espectadores de una invasión con posteriores matanzas, me encantaría elevar un canto de esperanza, en que todo llegue a solucionarse pese a la enorme cantidad de vidas y bienes sacrificados estúpidamente por ese cataclismo que le llaman guerra, absolutamente evitable si la diplomacia fuera tal y no una acabada expresión de la hipocresía.
   Debemos ser concientes de estar viviendo momentos cruciales, por eso de la obligada universalización del conflicto porque entre otros detalles, seguimos en la dudosa y tensa espera de cómo reaccionarán finalmente China y el gendarme universal norteamericano.
   Y de paso, bueno sería que nuestra Cancillería, si para algo patriótico sirve, se ocupara de tomar el sentimiento de nosotros los argentinos y no se limite a los compromisos de todo orden que hubiera contraído con las potencias en disputa, de lo que en cuentagotas nos vamos enterando más por trascendidos y chismes que por la información directa que como habitantes de un país libre -así lo creo- bien merecemos.
   Para terminar y evitar la molesta e inútil pesadez discursiva, se me ocurre citar en primer lugar a Erasmo por haber dicho que “quien elogia la guerra no le ha visto la cara” y de eso algo en otro momento les puedo llegar a comentar más como confesión que como novedad.
   Sin embargo es para tener en cuenta declaraciones de un personaje histórico referidas a la guerra y escúchelas porque se las voy a leer: “No creeré nunca que los responsables de la guerra son únicamente los poderosos, los gobernantes y los capitalistas. No. El hombre de la calle está también contento con la guerra. Si no fuera así los pueblos se hubieran sublevado hace mucho tiempo. Los hombres nacen con el instinto de destrucción, de masacrar, de asesinar y de devorar. La guerra persistirá mientras la Humanidad no sufra una enorme metamorfosis. Las reconstrucciones, las tierras cultivadas volverán a ser destruidas. Y la Humanidad tendrá que volver a empezar de nuevo”.
   Hasta allí los dichos, que más o menos son una radiografía de lo que está haciendo el bueno de Putín…
   Y como sugerencia que de ninguna manera pretende entrometerse en el concepto que cada persona tenga de lo que está ocurriendo, me viene a la memoria una acertada afirmación de John Kennedy, cuando comentó por íntima convicción y sobradas experiencias, que “el hombre ha de fijar un final para la guerra; si no, la guerra fijará un final para el hombre.
   ¡Ahh! Perdón porque casi olvido comentarle que el párrafo que les leí haceun ratito fue escrito en su diario por Ana Frank.
   ¿Le suena…?
 
Calles angostadas, etc.
LA CIUDAD VUELVE A LUCIR EL CAOS
DE  SUS  TIEMPOS  MÁS  BRILLANTES
 
   Pareciera que los cordobeses estuviéramos condenados sin solución aparente, a vivir un eterno estado de polvillo en las narices, bronca por la circulación, despelotes en el tránsito y todo esto, aparte de otras situaciones enojosas, por culpa de quienes gobiernan la ciudad y en casos como el actual, por la inyección de deuda, que al sediento municipio le sigue aportando una provincia que virtualmente figura en una gran cantidad de “seven” de morosos por distintas geografías mundiales, y me dijeron que por allá lejos, hasta aparecen en la tapa de esos boletines que alertan al mundo acerca de los flojos de memoria que son algunas administraciones estatales a la hora de pagar lo que prometieron.
   En realidad, esa es solo una de las grandes amnesias argentinas, sumadas a otras emparentadas con el abuso permanente de la demagogia, que terminan minando la confianza de la gente que cada día más descree de la palabra de quienes nos gobiernan, aunque sean prolijitos y eficientes marketineros.
   El drama principal es el estado de centro de la ciudad y varios de los sectores barriales más próximos a la zona peatonalizada, porque el descalabro que se hizo con los recorridos del transporte público, entre otros detalles, se agrava con el angostamiento de vías de circulación tan importantes como lo son la 27 de Abril o la que fuera avenida Maipú aunque el jardincito del centro pueda llegar a ser una expresión de belleza urbana si es que lo cuidan y evitan las habituales y ya folklóricas vandalizaciones.
   En una ciudad como la nuestra, donde es notable el crecimiento sostenido de su parque vehicular, si se angostan avenidas lo ideal sería con tiempo diseñar los reemplazos que eviten el caos permanente que vivimos.
   Y también por una cuestión de salud colectiva, no parece aceptable para los pulmones y los hígados cordobeses, sentarse a una mesa en la segunda cuadra de la 27 de Abril a degustar un sabroso “costillar al smog” por la acumulación vehicular del sector, la lentitud del tránsito y esa puta costumbre de acelerar estando quietos, como si así adelantaran recorrido.
   Dejemos de lado el perjuicio a comerciantes del sector, acosados y agobiados por la presión impositiva, que trabajan en muchos casos sólo para cumplir con los tributos porque el municipio les espantó la clientela que los sostenía.
   Pero a la ciudad tienen que respetarla y amarla, para que tengamos el orgullo de invitar a los turistas y ofrecerles un menú de paisajes y aire fresco, en lugar de contaminarlos con escapes, bocinazos y -vale repetirlo- un picnic que se hace el smog con nosotros y con quienes nos visitan.
   De lo contrario, habrá que ofrecer a los turistas un servicio posterior y gratuito, de “limpieza de cañerías…”
 
Continúa pero con lentitud exasperante…
NO SE DETIENE LA ETERNIZADA CAUSA QUE SE
ORIGINARA EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD
 
   Con diferentes posturas en la jurisprudencia, el vocablo “banda” hace referencia a la presencia de tres o más personas organizadas con el fin de delinquir, con una concreta distribución de tareas, una jefatura o conducción claras y con la conciencia individual de pertenencia y adhesión al grupo. Los fallos de altos tribunales coinciden en afirmar que no cualquier cosa es banda, destacando en general como atributos esenciales la permanencia y pertenencia.
   Una de sus aplicaciones tiene que ver con la música, pero eso aquí entre nosotros no viene al caso.
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba el término banda fue empleado como una especie de "palabra mágica" que permitió en cualquier instancia y a cualquiera de los siempre mismos funcionarios, justificar cualquier decisión, como imputar a cualquier conocido o vecino, dictar sistemáticas y extensas prisiones preventivas, justificar condenas efectivas mayores que las de un homicidio, elevadas multas, inhabilitación profesional e inacabable persecución penal.  
   Lo que con ligereza afirmó la teoría, no encontró la prueba objetiva y verificable que la ciencia seria exige. La comunicación, la organización y la pertenencia a la gigantesca “banda” de no menos de 200 personas, residentes en diferentes lugares y en general desconocidos entre sí, quedó para el terreno de la telepatía, la clarividencia, la novela, la ficción y en muchos casos emparentada con el delirio.
   Por el contrario, podría afirmarse que la “comisión especial” encargada de los casos, responde a los presupuestos de organización, jerarquía, permanencia y pertenencia, aunque de ninguna manera, se nos ocurre pensar que el Poder Judicial tenga fines delictivos. Sin embargo, teniendo en cuenta que sus acciones han sido declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y por los organismos de derechos humanos, es lícito preguntarnos cuál es el verdadero fin de esta curiosa y sorprendente actividad que continúa.
 
Profunda herida del fuego y la inacción
LLEGADA LA HORA DOLOROSA DE LAS CICATRICES Y LA
RECONSTRUCCIÓN, POCOS SE OCUPAN DE CORRIENTES
 
   Es lógico pensar que cualquier acontecimiento, positivo o no, corre el riesgo de ser aprovechado políticamente y me refiero a casos que van desde los festivales musicales, pasando por los inevitables conflictos laborales, la inestabilidad de nuestra moneda o los incendios como el caso de Corrientes, que las llamas devoraron algo así como casi un millón de hectáreas de acuerdo con las últimas estimaciones.
   Hay mucha tela para cortar con relación a esta desgracia que se abatiera sobre la provincia hermana, que van desde las especulaciones acerca de los orígenes de las llamas, ciertas explosivas como imprudentes e impunes arengas de doña Hebe, la verborrágica, o la intervención de militantes que así como cortaban o inutilizaban silos bolsa que atesoraban cereales, esta vez habrían utilizado combustibles para generar el principio de una hecatombe que más allá de sus límites provinciales, nos afectó a todos los argentinos por igual, en este caso a los argentinos de bien.
   Demoras en las reacciones, funcionarios que se enteraron de la desgracia y ni siquiera se arrimaron, otros que andaban por el mundo haciendo trámites y algunas operaciones sospechosas, la cuestión es que a la hora de los bifes no estaban los aviones hidrantes que años atrás se anunció estaban comprados, que el gobierno gatuno anuló esa operación, pero que en declaraciones periodísticas los gobernantes sostenían tener dominada la situación.
   Ese control no existió, los daños fueron terribles como cuantiosos y será necesario que pasen varios años para recuperar la generosa bondad de esas tierras y volver a contar con el sacrificio de sus peones y empresarios de la actividad rural.
   No conozco que se hayan dictado medidas de protección y ayuda a los damnificados, a los que no tan solo perdieron campos ubérrimos sino vidas, edificaciones, maquinaria y ganado al que veíamos padecer entre las llamas y la desesperación.
   Nada se dijo de la compra tan necesaria como inmediata de equipamiento moderno y efectivo para enfrentar situaciones similares a futuro, ni de la instauración de un sistema de alertas tempranas que permita luchar contra el fuego antes de su loca y dañina expansión.
   Tampoco se escuchó la identificación de qué organismos están encargados de todo lo que requiere para una acción inmediata de la reparación de daños, porque una parte de la culpa de esos incendios es del Estado que en lugar de atender reales prioridades, afectó partidas para emprendimientos que bien podían y pueden esperar.
   En pocas palabras, ya que la prevención fue inexistente, que la reparación sea rápida, tanto como lo merece el respeto que debemos por los sacrificados hombres del campo.
   Y un detalle que no es menor: que la Justicia, si actuó, detalle quiénes, por qué y cumpliendo órdenes de quién o quienes debían producir el daño.
   En estos casos, más se nota cuando impera la impunidad.
 
 
Vigente sabiduría discepoleana
“TODO ES IGUAL NADA ES MEJOR…” LO MISMO UN
BURRO (O UN PICHICHO) QUE UN GRAN PROFESOR
 
   Sería carencia de imaginación o de creatividad o de ambos atributos, si limitara algunas consideraciones acerca del nombramiento de un adiestrador del perro presidencial, basándome en las genialidades discepoleanas, que respetuosamente opto por dejar de lado
   Hablando del funcionario promovido a tan alta responsabilidad, se trata de Ariel Zapata, quien con un sueldito de 290.000 pesos mensuales fue designado como Director de Planificación Operativa y Centro de Monitoreo en el Ministerio de Seguridad, nombramiento oficializado en el Boletín Oficial.
   Hago un paréntesis para recrear un viejo cuentito cordobés, de aquel amigo que se encuentra con otro a quien hacía tiempo no veía y le dice “macho toy chocho, porque me nombraron en la Secretaría General de Programación, Estudio y Ejecución de Obras para Grandes Conglomerados Urbanos con Asentamiento en esta Capital…
   ¡Bien ahí, amigazo mío…! Toy maravillado porque por fin se comprendió tu capacidad… ¿Y qué hací allí? Le preguntó entusiasmado.
   Cafeeeé…
   Pido disculpas por el lapsus… y sigo con el nombramiento de Ariel Zapata…
   Por supuesto que la ridiculez tomó estado público y significó un escandalete de tono menor, más cercano al puterío de conventillo que a su trascendencia para la historia nacional & popular, de lo que tiene demasiados casos.
   Y al producirse las lógicas reacciones, el ministro del área, don Anibal Fernández, defendió airadamente la nominación de don Zapata, quien asumió sus funciones.
   Y ante las maledicencias que siempre surgen para casos similares aunque no haya tantos, aparecen los defensores de pobres y desamparados y en este caso ese papel fue gratuitamente cubierto por Fernández, el ministro, y no el amo del can presidencial y presten atención: de manera académica Aníbal se despachó diciendo: “Me importa un culo si es el entrenador del perro de Alberto Fernández, yo busqué al mejor y es él”, aseguró ese Fernández en declaraciones periodísticas.
   El adiestrador del Dylan no es un improvisado y carga con un respetable currículum: En su historial aparece que ocupó su cargo similar en la provincia de Buenos Aires bajo la conducción de Sergio Berni y además, en su experiencia en Linkedin se presenta como Jefe de Instructores de la Escuela de Adiestramiento Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA desde 2004 y fue por tales conocimientos que trabajó durante el aislamiento por la pandemia de coronavirus como adiestrador del perro del jefe de Estado en la Quinta de Olivos.
   Dicen que su contrato expira en seis meses, aunque bueno sería aprovechar no su experiencia en particular, sino que tuviera la generosidad de brindar su sapiencia en materia de adiestramientos, para que desde el poder central instauren una corriente en tal sentido, con claros objetivos como para colaborar con el futuro de grandeza que merecemos los argentinos.
   Que don Zapata se ocupe de adiestrar a funcionarios en temas tan trascendentes como viajar al exterior sin necesidad, arrojar bolsos con dinero en los conventos, asistir al Congreso cuando los amigos los están necesitando, no renunciar dejando a muchos en banda, no arrebatar los micrófonos a ningún orador por más pistín o encumbrado que fuera, y otras actitudes que hacen a mostrar correcta ubicación, sentido del respeto y amor a la Patria.
   Si cumpliera con tales objetivos, la ciudadanía en pleno apoyaría a don Zapata y le rogaría al amo de Dylan a que prorrogue el contrato por toda la eternidad.
   Sería justicia…
 
Política económica y su comando remoto
TARIFAS DE SERVICIO NO AUMENTARÍAN HASTA
QUE  EL F.M.I. DECIDIERA TODO  LO  CONTRARIO
 
   No los voy a entretener y menos está en mi intención confundir a nadie, pero tomo como obligación reiterarles que de ninguna manera ni siquiera me acerco a la categoría de analista económico ni título que se le parezca, aunque por eso de andar calles y calles se aprende a que la intuición y el conocimiento marginal al menos nos orienta a la hora de juzgar alguna situación sin tecnicismos.
   Nos dijeron no hace mucho tiempo, enfatizando el discurso, que el acuerdo con el Fondo Monetario de ninguna manera significaba un incremento en los valores de los servicios de los que habitualmente goza el ciudadano sin acomodos, o sea los del llano y considero que son la luz, el agua, el gas, teléfono, el alquiler o el crédito por una casita, el combustible para quienes pudieron comprarse un autito, impuestos municipales, provinciales y nacionales, lo que trajo algo de tranquilidad de manera especial para quienes, por obligación y carencias, están -o mejor dicho estamos- obligados a pensar con el bolsillo que es el órgano más sensible al menos de los argentinos.
   Pasaron los días, las noticias fueron y vinieron, los funcionarios pasaron más tiempo en los aviones viajando a los Estados Unidos que en los sillones de sus despachos y poco a poco y sin vaselina de por medio, nos anoticiamos que una de las exigencias del organismo internacional era aplicar un severo ajuste en todos esos rubros, aparte de otros que ni siquiera se hace necesario recordarlos.
   ¿En qué quedamos entonces?
   Vociferaban que al FMI no había que pagarle, que nos arreglaríamos solos con nuestra producción, esfuerzo y sacrificio y que poco a poco saldríamos adelante evitando la cesación de pagos, si no es que dentro de tal calificación estamos desde tiempo atrás.
   El mensaje no puede ser ambiguo ni confuso, porque eso desalienta y desubica, colocándonos en una posición de angustia existencial que no merecemos.
   Seguramente los funcionarios, legisladores y los capos de la Justicia no sacrificarían parte de sus suculentas mensualidades en contribuir no para pagar la deuda sino para que debamos menos.
   Considero que por sobre todas las especulaciones, los anuncios que crean expectativas no siempre válidas, las demagogias y las distracciones, merecemos que el poder unifique el discurso y cese en su actitud de vendernos tranvías y buzones.
   No todos los argentinos somos expertos en economía, pero de versos y frustraciones sabemos un montón…
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   El audio con la amena conversación mantenida con el hermano y colega Gustavo Ferrari, argentino radicado en Kuwait desde hace 44 años y de amplia trayectoria en medios periodísticos del mundo Árabe, de Europa y de América, con experiencias junto a talibanes de Afganistán y otras coberturas en situaciones extremas, puede ser encontrada en la columna correspondiente ubicada en el costado superior derecho de este blog.
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El drama y sugerentes soluciones
LOS  MIEDOS  Y  LA  INSEGURIDAD QUE NOS
ACOSAN, MOTIVOS DE UN PROLIJO ENSAYO
 
   Quiero agradecerles la presencia en esta sala para que nos acompañen, a Marco Antonio y a mi, a presentar este ensayo que procura unirnos en el conocimiento de los miedos, pero más que nada en el análisis y la búsqueda de soluciones que nos lleven a superarlos, dejando de lado esa certeza de resignarnos a vivir con ellos, a que sean una parte de nuestras vidas; a que sean, lamentablemente, algo así como integrantes de la familia.
   Hay mucho para hablar académicamente de los miedos y es mi obligación cívica, intentar que estemos convencidos que el miedo no es tan sólo una desagradable sensación como se insiste en llevarnos a creer, en un enfoque reduccionista y demasiado simplista del severo problema, sino que en los últimos tiempos se ha incorporado a nosotros hasta condicionarnos cada acto, por mínimo que sea, como parte de nuestras vidas.
   Siento un enorme respeto por los especialistas en definirlo; en evaluarlo científicamente y en tratar que lo superemos sobre todo por aquello que las masas humanas más peligrosas, son aquellas en cuyas venas, ha sido inyectado el veneno del miedo.
   Lejos de intentar universalizarlo, quiero y pretendo abordar los miedos de nosotros; de los que dejamos nuestros hogares para adentrarnos a un mundo hostil, desagradable y dominado por esas penumbras del temor, porque bien sabemos por experiencias cotidianas, que al ser víctimas de los miedos le damos la razón a quienes sostienen que el miedo es padre de la crueldad.
   En lo personal debo confesar sin temor a que se me considere un timorato, que en muchas ocasiones de mi vida profesional ha sido el miedo un sentimiento esencial; un recelo hermano menor del pánico y dilecto desasosiego, que nos empuja al terror para convencernos que nos conduce por el camino que lleva, entre otros destinos, al recelo y a la cobardía, aunque en otros casos se transforma en la justificación de reacciones desmedidas.
   Bien sabemos e íntimamente lo sentimos, que vivimos acosados por los miedos que muchos los niegan, los minimizan o tratan de tomarlos como una sensación para evitar ser considerados responsables de su dañina vigencia.
   No es posible que se nos obligue, por inoperancia o falta de creatividad y muchas veces exceso de burocracia, a que los miedos se hayan incorporado a la habitualidad de convivir con ellos, en un mundo inmerso en la desprotección por omisión de políticas integrales, que nos lleven a recuperar la tranquilidad de no vivir pendientes, nosotros y nuestras familias y la sociedad en general, de las amenazas permanentes de quienes se aprovechan del miedo para refugiar allí sus oscuras intenciones.
   Córdoba en particular no es segura y nos basta para afirmarlo con la simple lectura mediática del día a día; de la violencia cotidiana de sabernos víctimas de una enfermedad que no tiene remedio aunque tenga tratamiento, una terapia que el Estado protector intenta aplicar pese a los síntomas inequívocos e incuestionables, en la convicción que a eso lo padecemos con el cercano peligro de llegar al acostumbramiento que es para desgracia colectiva, la antesala de la resignación o la aceptación de algo parecido al abandono.
   Debo sincerarme en un aspecto vinculado con la actividad profesional del periodista y nuestra actitud visceral frente a los miedos, tan habituales entre los que nos toca ejercer no siempre en la comodidad de las redacciones, sino en ámbitos de riesgos, amenazas, temores y sorpresas: la valiosa y contundente utilidad del miedo al que tomamos -mejor voy a decir que siempre tomé- con la experiencia de saber que es el padre de la prudencia.
   En un ámbito ciudadano donde reina el miedo, es que poco a poco se viene deteriorando esa plenitud de vivir sin sobresaltos, de salir de casa con la certeza de volver indemnes; de gozar la tranquilidad de sabernos protegidos dentro y fuera del hogar, de convencernos que existen leyes y que se aplican, más allá de su declamación y de formar parte de ciertas y reiteradas demagogias.
   En nuestro trabajo que estamos presentando, procuramos por mi parte definir los miedos porque es imposible atacar cualquier mal si no existe un aceptable diagnóstico, y en cuanto al tratamiento del tema en su parte técnica, la experiencia y el conocimiento sobre la materia que por vivencias atesora y luce Marco Antonio Séptimo.
   Les puedo asegurar que no se van a encontrar con que creamos haber inventado la pólvora o que somos dueños de la magia de saber y pontificar, de un momento a otro, cuál es el camino que nos lleve a la tranquilidad se sentirnos seguros, alejados de los sobresaltos, reconciliados con la confianza en quienes tienen la obligación moral y cívica de protegernos.
   Es muy cierto aquello que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo” y absurdo sería convivir con una definición tan real como agresiva y molesta.
   Sobre todo si llegamos a la sana convicción de coincidir con Hugo Wast, autor de una sentencia indiscutible para que el poder -especialmente- la mastique y la digiera: “Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo, pues se despertará teniéndote odio. Si quieres que te quieran no te hagas temer”, comentario que en su momento era para muchos, aplicable frente a todo lo que se decidió para los argentinos en materia de encierros y temores frente a un enemigo tan minúsculo como desconocido.
   Los dejo ahora con la parte más difícil y complicada de abordar los miedos, en este caso particular los que tienen profundas raíces en la inseguridad que nos agobia, nos rodea y nos domina, que no es sólo una sensación como tan livianamente se la considera por ineptitud, por desprecio a las prioridades o por debilidad de compromiso, desde algunos sectores.
   Marco Antonio Séptimo tiene a su cargo comentar cuáles son las salidas que tenemos para esta coyuntura que en verdad, ha llegado a un punto de urgencia tal, que para nuestra sociedad es un ominoso karma, por cuanto condiciona a uno de los estados esenciales al que somos indiscutibles acreedores: nuestra propia felicidad y la seguridad para nuestras familias y para el conjunto de la sociedad a la que pertenecemos.
   Considero que como ciudadanos, merecemos ampliamente llegar a gozarlas en plenitud.
   Muchas gracias.