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27 de marzo de 2022

S.L.B.: METÁSTASIS DE USURA EN LA POLICÍA CORDOBESA: "LA CUEVA AZUL" - PRECIOS: ABRIERON LA RUTA A LA REMARCACIÓN - EN LA MEGACAUSA DEL REGISTRO SIEMPRE HAY NOVEDADES - RUSIA Y PÚTIN, RESPONSABLES DE GENOCIDIO - FIN DEL SILENCIO OFICIAL ACERCA DEL CRIMEN QUE COMETIERA UN POLICÍA - SEGUIMOS SIENDO REHENES DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición nº 718 del domingo 27/03/22 en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
¿Y si la bautizamos “la cueva azul”?
NO ES PARA EL ASOMBRO  SABER  QUE  EN LA
POLICÍA ENCONTRARON CIERTAS METÁSTASIS
 
   A la luz de todo lo que viene sucediendo en las entrañas de la policía cordobesa -al menos de lo que podemos enterarnos- ante cada irregularidad que toma estado público llegamos a preguntarnos con marcado azoramiento, en manos de quiénes estamos en materia de pensar que nuestra integridad física y patrimonial están protegidos.
   Los interrogantes se acentúan porque también tomamos en cuenta que con cierta asiduidad, desde el poder provincial se hacen rimbombantes anuncios de incorporación de personal, de adquisición directa de vehículos especiales, armamento, tecnología y otras erogaciones, como para intentar convencernos que de eso depende considerarnos a salvo de la imparable delincuencia que nos viene llevando a una asimilación de lo que poco a poco fue convirtiendo a Rosario en territorio dominado por el narcotráfico.
   Y no consideren estos conceptos como una exageración porque los hechos casi cotidianos están a la vista: policías complicados en numerosos hechos contra la propiedad, vinculados con delincuentes, apañadores de marginados de la ley, protectores de violadores, complicados en asaltos, a lo que debemos sumar hechos escandalosos por lo singulares, como lo son el robo de armamento de la mismísima Jefatura o la desaparición de dinero depositado en algunas dependencias.
   Mientras tanto la población cordobesa, cautiva en una inmensa zona roja que es toda su extensión urbana y marginal porque no existen sectores donde se perpetren menos delitos, soporta las constantes agresiones del hampa y se pregunta dónde cuernos están los patrulleros, el personal incorporado, la tecnología adquirida, el armamento y todo lo que demandó una fabulosa suma de dinero que proviene de nuestros impuestos y no de la generosidad del gobierno, como se nos quiere hacer creer en la profusa y onerosa práctica del autobombo.
   Y como si algo le faltara a esta situación caótica que de tanto en tanto busca que con dos o tres cambios en los niveles medios el panorama mejorará, resulta que ahora en las narices de la superioridad habría funcionado al amparo de una especie de impunidad interna, una mesa de dinero, un tugurio de usureros, una cueva donde se practicaba la ignominiosa concreción del despojo entre compañeros; entre colegas; entre iguales donde los más vivos jodieron a los incautos al amparo de sus galones, sus tiras y su irresponsabilidad.
   Y lo más doloroso de esta circunstancia inédita, plagada de vergüenza y reprobable desde donde se la mire, daña en la base de honestidad que adorma a muchos de los integrantes de la fuerza azul, sacrificados, responsables y fieles servidores de la ley que para el juicio envolvente de la sociedad, quedan virtualmente equiparados con los deshonestos y canallas que se encadenan en el delito.
   Sin dudas que este es el planteo, pero llama la atención que frente a hechos parecidos, nunca se supo que alguien de las cùpulas tanto policiales como políticas, debiera apartarse, irse, tener la dignidad de reconocer el fracaso y mandarse a mudar con la cabeza gacha y el prontuario sucio.
   No es posible que al existir una cadena de mandos estos hechos violatorios de la ley permanezcan en las tinieblas y que la ciudadanía se entere de estas impúdicas metástasis, cuando no existe manera de desarticularlas completamente o extirparlas en forma definitiva porque son un verdadero cáncer que carcome las bases de una institución que debiera ser modelo y ejemplo para la ciudadanía, que poco a poco va disminuyendo en el respeto que otrora le dispensara y mereciera como fuerza de seguridad
   Aquí es raro que rueden cabezas como escarmiento y eso, a la sociedad la está empujando a pensar y sospechar en complicidades gravísimas o en incapacidades insuperables.
   Veremos con el paso de las horas si también para la población cordobesa eso de las violaciones a la ley que se perpetran adentro, la toma como ocurre con la intención oficial de convencernos que la inseguridad creciente y el fortalecimiento del narcotráfico y del hampa, son caprichosas sensaciones inventadas o exageradas sin medida por los medios periodísticos.
   Alguna vez, ya lo dijimos en otras oportunidades, se impone una purga terminal que suba hasta donde tenga que subir, porque está visto que con los laxantes no alcanza…
 
Así fracasa cualquier buena intención…
DESDE EL PODER ANTICIPARON LO QUE HARÍAN CON LOS
PRECIOS Y SE LANZÓ EL OPERATIVO “REMARCACIÓN YA”
 
   Por allí como una distensión a la penosa situación que vivimos los argentinos con relación a la inflación y su emergente guerra declarada desde el poder central, que intenta ganarla con balas de fogueo, gomeras o cerbatanas para impulsar bumbulas de paraíso, buscamos hacer ciertas comparaciones que pasan de lo risueño a lo absurdo, pero que bien valen para calificar la actualidad.
   En cuanto a lo risueño, es como pensar que suele suceder eso de avisarle a un delincuente que le van a allanar su casa, que se las pique y que borre todo indicio que lo pudiera comprometer, una pràctica sospechada desde ciertos niveles como habitual muy cerca de nosotros, que le posibilita al infiel que avisa, gozar las mieles de una buena paga.
   Y en cuanto a lo absurdo, no me niegue que es una boludez anunciar lo que se viene en materia de precios con una antelación suficiente, como para darle tiempo a los deshonestos a poner en marcha forzada la vieja y percudida costumbre de usar la rotuladora, elevando los precios a niveles ridículos e inalcanzables, porque es para discutir a cualquier funcionario la tontera de pretender que todo el comercio retrotraiga los precios a un mes atrás, porque no alcanzarían los médicos para atender tantos y tantos de los miles de casos de ataques imparables de risa.
   Basta con tener un cachito así de memoria casi inmediata y comparar los precios de hoy en cualquier supermercado, negocio de ropa, venta de clavos, tornillos y arandelas, panadería, autos usados, perfumes, artículos deportivos o lo que se le cante al potencial comprador, para darse cuenta que ya lo primerearon y todos hicieron su colchoncito para sostener después, que aplicaron rebajas.
   Cuando ha llegado el momento de implementar medidas reales, efectivas, aplicables y no tan solo efectistas, la situación me obliga a mirar hacia muchos años atrás, a mediados del siglo pasado, cuando una medida presidencial de Perón aplicó la ley contra el agio y la especulación, sin haberlo anunciado desde el histórico balcón ni haberse resfriado ante el empresariado.
   Los que la violaban eran sancionados con multas y prisión y si eran extranjeros, una patada en el tugges y los mandaban de vuelta a sus orígenes.
  Vivimos momentos complicados en nuestra economía, que es una buena parte de una tranquilidad que largamente merecemos después de tantos años de zozobra, en que nos despertábamos con un precio de cualquier artículo y nos acostábamos conociendo que habían aumentado su precio.
   No pretendo de ninguna manera enseñarle a gobernar a nadie, pero como ciudadano ¿sabe lo que me molesta, realmente? Que me tomen por imbécil ofendiendo de paso la inteligencia colectiva, porque el menos instruido sabe que todo esto no es otra cosa que una función del circo de la demagogia, porque no son pocos los que necesitan vender una imagen de compromiso con la sociedad, porque se acerca el 2023 y las elecciones son un ariete que empuja a todos.
   Es hora que nuestros gobernantes, al menos, respeten lo de inteligencia que aún no nos hayan arrebatado…
 
La Megacausa del Registro de la Propiedad
EN ESTE TEMA APARECE ALGO SIMILAR A
LA BASE DE LOS EE.UU. EN GUANTÁNAMO
 
   No ha sido difícil encontrar paralelismos entre la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba y situaciones de injusticia de reclamo internacional, como por ejemplo el horror de Guantánamo, un campo de concentración que Estados Unidos posee en Cuba.
   En la causa, al igual que en la isla, se encuentran encierros arbitrarios, poca presunción de inocencia, coerción y cuestionable juicio a manos de una comisión especial, pero también hay otras cosas que llaman la atención, como por ejemplo que hace unos años, un imputado ya fallecido, me envió copia de algo más de 30 denuncias sobre distintos hechos ilícitos que había presentado ante las autoridades correspondientes entre los años 2003 y 2009, con términos como apartamiento, sustitución, irregularidad, doble inscripción, doble sustracción, adulteración, reemplazos y otras expresiones similares.
   Debo confesar que también me remitió los números de distintos memorándums sobre documentación perdida que, según explicó, contienen todo el historial jurídico de los inmuebles y de los distintos dueños que pudieran haber tenido. Aunque no se necesita mucho conocimiento para entender la gravedad de estas denuncias, el imputado reclamó, hasta su muerte, que nada fue investigado, y que ningún alto funcionario siquiera haya sido citado para dar explicaciones.
   Sin embargo, y curiosamente, años más tarde el gobierno de turno impulsó una pomposa investigación que, con la misma terminología, encarceló a trabajadores comunes, incluido el denunciante, señalándolos como responsables de los delitos, con un accionar muy parecido al del cuestionado Guantánamo.
   Uno se pregunta entonces luego de leer, evaluar y digerir estos reclamos, por qué la Justicia no cruzó datos, ni buscó relaciones entre las denuncias, los poderosos funcionarios y sus abultados patrimonios. 
   ¿O tal vez lo hizo?
   Sería para pensar entonces, esto de las irregularidades y los chivos expiatorios. 
 
La ONU, el Papa, etc. con voto de silencio
RUSIA VS. UCRANIA PASÓ DE SER UNA INVASIÓN
A  UN  MONSTRUOSO Y DESPIADADO  GENOCIDIO
 
   “Solo hay que dar una patada a la puerta para que se derrumbe por completo un edificio carcomido” supo proclamar Adolfo Hitler antes del inicio de la invasión alemana a Rusia.
   Y parece haber sido una de las lecciones aprendida por Vladimir el bueno, me refiero a Pútin porque pronunciarlo Putín, acentuado, remite ineludiblemente a un diminutivo irrespetuoso porque no faltan quienes lo asocian a ciertas preferencias sexuales.
   Desde los sectores que simpatizan con el ruso y su ideología siguen sosteniendo que no es una invasión, sino que se trata de una anexión como se lo hizo en su momento, creo que con Crimea, pero el nivel de violencia, destrucción, humillación, violaciones de los derechos humanos más esenciales y desprecio por la vida como en el caso que ahora está sucediendo, pocas veces se ha visto tamaña crueldad.
   Y es la población civil obviamente la más vulnerable, la que viene sufriendo la hecatombe del armamento más sofisticado para crear muerte como el que tienen los rusos y hacen gala de poseerlo en cuanta ocasión lo llevan a su utilización, todo esto sumado a la amenaza del bombardeo con armamento nuclear.
   Y es dentro de la población civil, la más desprotegida física y mentalmente, el conjunto de los niños, donde el ensañamiento se ha hecho más manifiesto, como si hiciera falta luego de apreciar las imágenes de quienes están allí documentando las barbaridades y los excesos que se cometen en nombre de la angurria territorial, política, económica y del orden que nos podamos llegar a imaginar.
   ¿Por qué bombardear escuelas, geriátricos y hospitales? No hace falta ser Napoleón ni avezado estudioso de las estrategias bélicas para darnos cuenta que atacando precisamente a los más desprotegidos, se incrementa la certeza de claudicar en la lucha y entregarse a los designios del asesino invasor, conquistador o como lo prefieran rotular.
   Pero eso no debe confundirse con la valentía, el arrojo, el espíritu guerrero o comparaciones parecidas, sino la estudiada manera de terminar con la resistencia de un pueblo patriota, sacrificado, trabajador y apegado a lo suyo como lo son los ucranianos.
   Duele hasta el alma ver en la televisión mundial, escuchar los relatos radiales o leer el profuso material gráfico mediático, testimonial por excelencia, el ensañamiento con el que se pretende doblegar la libertad de un pueblo, aplicando como en este caso la ley del más fuerte y aprovechando, de paso, el cómplice silencio o los discursos medulosamente frios y casi impersonales, de quienes se solidarizan de palabra y ante los micrófonos y las cámaras pero a la hora de los bifes se encierran en un mutismo tan abrumador como cómplice.
   La verdad, que el diferendo que puedan tener los rusos con los ucranianos o viceversa, no es algo que nos afecte en forma directa salvo en el aspecto del intercambio comercial porque eso de las relaciones diplomáticas hace tiempo me convencí que es una de las maneras más caras y absurdas en que se manifiesta la hipocresía.
   ¿Pero sabe que es lo que más me duele, entre todo el dolor que ocasiona una guerra para alguien que supo vivirla de cerca?
   Es el silencio de quienes más que un discurso al aire debieran asumir la valiente actitud de la presencia, no sólo para el consuelo de tantos seres que todo lo han perdido incluyendo a la familia, su libertad y determinación, sino para instar a los poderosos a cesar en su actitud destructiva y criminal de abusar de la debilidad ajena.
   No basta con que Francisco, nuestro Papa compatriota, haya sugerido al presidente ruso que cese en su actitud, sino que por ser jefe mundial de su grey debiera ahondar el mensaje, viajar a Rusia e imponer su presencia más allá de las lejanas declamaciones, porque seguramente el Sumo Pontífice sabe el número de muertos de su religión que ahora son mártires.
   El papado no es tan solo para rezar desde el balcón más mirado del Vaticano, sino para comprometerse con uno de los valores más sagrados de su religión y de todas las religiones.
   Ese valor se llama simplemente vida, y Francisco debiera adherir a que se la respete.
   Tanto se ha dicho de las guerras, que bien vale citar ciertas posturas como la de John Kennedy, quien pensaba y sostenía que ”El hombre ha de fijar un final para la guerra; si no, la guerra fijará un final para el hombre”.
   Y pensemos con grandeza sobre los más desamparados y habremos de coincidir con Martín Descalzo, en lo que pregonó y lo voy a leer: “Y ante su cadáver comencé a descubrir que en las guerras mueren siempre muchos más de los que mueren. Yo estaba un poco muerto. Veía alejarse una ancha franja de mi infancia. Entendí que los niños de la guerra ya nunca volveríamos a ser niños del todo. Que era lo mismo que la ganaran unos u otros. Que en todo caso las víctimas seríamos todos, porque los muertos no tienen partido ni color”.
   Por eso, de cualquier credo que seamos, oremos por ellos…
 
Del silencio a la preocupación… 18 meses después
PARECE QUE LA CONSIGNA HUBIERA SIDO
QUE BLAS NO LOGRE DESCANSAR EN PAZ
 
   Hay silencios que son demasiado pesados y estruendosos; “el silencio es profundo como la eternidad y la charla es superficial como el tiempo. El silencio es el elemento en el cual se forman las más grandes cosas” lo que posiblemente habrá sido la guía de la cúpula gobernante de Córdoba a la hora de proceder con relación al crimen que perpetrara un policía en la persona  inocente de un mozalbete de 17 o 18 años.
   Nadie todavía se explica, razonable y adultamente, el porqué de esa indiferencia obsesiva, contundente y ofensiva para con la familia de la víctima y me estoy refiriendo al asesinato perpetrado contra el joven Blas Correas, a consecuencia de lo cual y pasado un tiempo que pareció eterno desembocó en sanciones a virtuales “perejiles” cuando en realidad la responsabilidad mayor e inexcusable era y sigue siendo de la escala de mandos que llega hasta el máximo nivel de la gobernación, pasando incluso por el filtro de dos ministerios como lo son el de Seguridad –o mejor dicho “inseguridad” porque es lo que hay- y la cartera de gobierno, donde más acentuada se advirtió la inexplicable mudez.
   El tema es que luego de un año y medio de aquel penoso suceso que no fue accidente, el gobernador recibió a Soledad Laciar, la mamá de la víctima, una luchadora incansable e insobornable que ni un minuto ha dejado de pelear por el esclarecimiento total del hecho, pero más que nada por ver en el banquillo de los acusados a los que verdaderamente debieran estar allí y no lo están porque su carcaza política los aisla de dar la cara y asumir la responsabilidad que tienen la obligación de asumir.
"Pude mirarlo a los ojos y decirle que sostengo que el gobierno es responsable del asesinato de mi hijo”, contó Soledad, tras la reunión -fue una audiencia privada- que el viernes 11 de este mes mantuvo con el Cont. Schiaretti, lo que se difundió en las últimas horas y fue el ministro de Justicia, Julián López, quien ofició de intermediario.
   "Fue una charla larga y positiva, porque yo lo estuve esperando mucho tiempo. Me dejó decirle todo lo que pensaba", declaró la mamá de Blas y agregó "Apenas llegamos me dijo que sentía mucho lo de mi hijo, le agradecí las condolencias, pero le dije que no iba a buscar eso en estos momentos, que las había esperado antes pero te olvidaste de mi hijo", indicó Soledad.
   La mamá del adolescente llevaba dos preguntas para hacerle al gobernador: "una era por qué ahora la recibía y antes no, a lo que me contestó que ellos tratan de no involucrarse mientras se está investigando (la justicia de Córdoba finalizó la etapa de instrucción del caso). Le dije que no estaba de acuerdo, que a las 24 horas se sabía absolutamente todo y que como humano, digamos, creía que no había sido buena su reacción. Su silencio había lastimado mucho. Pero que aceptaba su respuesta", señaló Laciar.
   "Y la segunda pregunta que le hice era por qué mantenía al ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, que creo que es el responsable número uno de lo que ocurre hoy con la policía de Córdoba, tanto en seguridad como en inseguridad", sostuvo la mamá del joven muerto.
   Además, contó que durante la hora y media que estuvo reunida con Schiaretti, se dio cuenta que en realidad no iba a hacerle ningún reclamo por Blas, sino por todo lo que pasa en Córdoba que involucra a policías de la provincia.
  "Por Blas el reclamo lo hago en la justicia. De hecho a la reunión con el gobernador estaba mi abogada, que se lo dije, el cuchillo en la panza para buscar justicia por mi hijo lo tiene él (se refiere a Alejandro Pérez Moreno) pero yo creo que como sociedad merecemos que las cosas estén mejor y la policía hoy está involucrada en tantísimos casos que podemos nombrar, no hace falta que yo se lo diga. No sé qué tan blindado lo tienen", se preguntó la mujer.
   Asimismo Soledad indicó que no entiende cómo Schiaretti mantiene en su puesto al ministro de Seguridad "porque si yo quiero pensar bien, que es una buena persona Mosquera, creo que no sirve para el cargo, y si no, es una flor de mala persona. Por una u otra razón para mí no debería estar (como ministro de Seguridad)", aseguró la madre de Blas.
Soledad declaró que aguarda ansiosamente la declaración del ex comisario Gonzalo Cumplido (quien en principio estuvo acusado por el presunto encubrimiento del homicidio del adolescente, y posteriormente fue sobreseído por la justicia). "Yo espero que cuando Cumplido declare, saquen las conclusiones" con relación a la situación jurídica de Mosquera, dijo la mujer.
   "Cumplido ha declarado conversaciones que él ha tenido con el ministro de Seguridad, donde lo mandan a arreglar el quilombo de ese día, y la resolución de su fuerza de seguridad fue plantar un arma. Después saquen las conclusiones ustedes", indicó Soledad.
      En lo personal, debo confesar que más de uno, en la cadena gubernamental hacia arriba, seguramente conocía esa sentencia de Confucio: “El silencio es un amigo que jamás traiciona”.
 
Debiéramos aprender a no endeudarnos
¿CAIMOS EN CUENTA QUE SE AFIRMA NUESTRA
CONDICIÓN  DE  ETERNOS REHENES DEL F.M.I.?
 
   Si en algo somos expertos los argentinos y especialmente los cordobeses aparte del fútbol, el truco, el polo, el asado, las empanadas, la peperina, el fernet con coca y los alfajores, está esa inimitable e insuperable capacidad que tenemos para endeudarnos, porque después del día 12 de cada mes hacemos tronar los plásticos y a fin de mes lloramos porque debemos refinanciar lo que debemos por tarjetas, de los gastos del mes anterior.
   Con la deuda externa pasa más o menos lo mismo pero a escala mucho mayor, lógicamente, porque desde mediados del siglo pasado cuando no se podía caminar por los pasillos del Banco Central porque se tropezaba con los lingotes de oro allí almacenados, hasta los tiempos actuales hemos perfeccionado nuestra vocación por deberle algo a todo el mundo, y así en menor escala sucede con el almacenero, el kioskero de los puchos, la panadería, la vinería, el super vecino y otras relaciones que de buena o mala gana nos otorgan la ventaja del crédito.
   ¿Será por eso que es como si nos encantara que a cada rato estén tocando el timbre del Banco Central para que al menos adhiriéramos al plan “Z” que impuso con genial criterio la Orange Card, muy nuestra que se pasea por el mundo, de pagar a largo plazo?
   De lo contrario no se entiende por qué se abusa de esa pésima costumbre de meternos en compromisos para que pague el que sigue, mientras los que están -nación, provincias y municipios siguen abultando la cuenta y ni se les ocurre pensar en los intereses que por lo general y para el caso de los usureros, sobrepasan el límite de lo legalmente aceptable y pagable.
   Y ahora estamos frente al usurero universal y es para rogar que nuestras autoridades tengan y hayan tenido el tino de pensar que la deuda aunque una parte no sea de ellos, que no la abulten tanto como para empernarnos a nosotros y a los que vengan en los períodos posteriores.
   No es simpático que te visite el cobrador no de vez en cuando sino todos los meses, casi pistola en mano, como tampoco lo es que te imponga conductas y procederes bajo la presión de lo que le estamos debiendo, que incluso nos lleven al sacrificio de la propia ideología como fórmula para llegar a un arreglo que aunque no sea conveniente, mediáticamente se lo transforma en decoroso.
   Roguemos que nunca nos hagan caer a esas redes de las que es muy difícil y sobre todo costoso, salir indemnes sin dañarnos a futuro.
   Ahora, como hace una punta de años, somos rehenes del Fondo Monetario Internacional y es como si en el poder, de aquí y de más arriba, no lo tuvieran en cuenta.
 

6 de marzo de 2022

S.L.B.: LA DESHUMANIZACIÓN DE VLADIMIR PUTIN - LA CIUDAD RECOBRA EL CAOS DE TIEMPOS PASADOS - EL TEMA DE LAS "BANDAS" EN LA MEGACAUSA DEL REGISTRO - HORA DE CICATRICES Y RECUPERACIÓN DE LA CASTIGADA CORRIENTES - UNA VISITA CASUAL A LA REALIDAD DE KUWAIT - EL PERRO PRESIDENCIAL YA TIENE QUIEN LO EDUQUE - AJUSTE EN TODO, QUE FUERA NEGADO Y AHORA LO TENDREMOS , ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 715 del 6/3/2022 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba

 

Prepotencia nuclear y brutal ensañamiento
LA  DESHUMANIZACIÓN  DE  PUTIN,  SURGIDO
COMO NUEVO Y FEROZ CRIMINAL DE GUERRA
   Vivimos de sorpresa en sorpresa, sobre todo al ir advirtiendo de qué manera el hombre hace todo lo posible para desaparecer como ser creado, y creerse el dueño de la Humanidad, del mundo, de su pasado y de su futuro, aunque pocos se ocupan del presente.
   Lope de Vega, eminente pensador, escritor y otros varios rótulos en una breve definición supo sostener que “la vida es corta, viviendo todo falta, muriendo todo sobra” en una magnífica síntesis que comprende a décadas y siglos que se vienen acumulando, aunque Víctor Hugo -me refiero al verdadero, no al charlatán- pregonaba que “solo viven aquellos que luchan” y a lo mejor el buen amigo ruso del gobierno nacional & popular que nos rige opina de la misma manera, aunque confunde luchar con invadir y asesinar, que es lo que está haciendo en estos últimos días.
   Y adhiriendo al pensamiento de Charles Chaplin que “la vida es maravillosa si no se le tiene miedo”, nada mejor que encarar por ese andarivel del pensamiento propio, que analiza y evalúa actitudes ajenas con el enorme riesgo de equivocarse, lograr que alguien coincida o caer al más estrepitoso de los fracasos, sobre todo si se me ocurre coincidir con aquello que si no me equivoco era el pensamiento de George Clemensó en el sentido que “la guerra es una cosa demasiado grave para confiarla a militares” por lo que el inescrutable de rostro como lo es el Vladimir, optó por manejar un conflicto que nos puede llevar al final del género humano. Y eso que Putín es civil…
   Las atrocidades que están cometiendo los rusos con un pueblo que fuera casi su hermano, no se limitan a la destrucción de su economía, al colapso de sus bienes y servicios, a la demolición de escuelas, hospitales y universidades, o el ataque alevoso contra la población civil, generando en la gran mayoría de la sociedad univesal -ya estoy calculando que me dirán sucio capitalista y pro yanky y otras lindezas- pero es imposible permanecer indiferente frente a tanta deshumanización que ofende los principios de preservación del género y de la condición humana.
   El asesinato de niños, de ancianos indefensos, de enfermos internados son detalles comunes a cualquier guerra de los años más recientes, pero no por eso hay que tomarlo como inherente a un conflicto que circula por otros carriles tanto ideológicos, estratégicos, políticos, económicos, religiosos y financieros.
   Siendo plenamente conciente de mi intrascendencia para una coyuntura mundial como la que estamos viviendo, azorados espectadores de una invasión con posteriores matanzas, me encantaría elevar un canto de esperanza, en que todo llegue a solucionarse pese a la enorme cantidad de vidas y bienes sacrificados estúpidamente por ese cataclismo que le llaman guerra, absolutamente evitable si la diplomacia fuera tal y no una acabada expresión de la hipocresía.
   Debemos ser concientes de estar viviendo momentos cruciales, por eso de la obligada universalización del conflicto porque entre otros detalles, seguimos en la dudosa y tensa espera de cómo reaccionarán finalmente China y el gendarme universal norteamericano.
   Y de paso, bueno sería que nuestra Cancillería, si para algo patriótico sirve, se ocupara de tomar el sentimiento de nosotros los argentinos y no se limite a los compromisos de todo orden que hubiera contraído con las potencias en disputa, de lo que en cuentagotas nos vamos enterando más por trascendidos y chismes que por la información directa que como habitantes de un país libre -así lo creo- bien merecemos.
   Para terminar y evitar la molesta e inútil pesadez discursiva, se me ocurre citar en primer lugar a Erasmo por haber dicho que “quien elogia la guerra no le ha visto la cara” y de eso algo en otro momento les puedo llegar a comentar más como confesión que como novedad.
   Sin embargo es para tener en cuenta declaraciones de un personaje histórico referidas a la guerra y escúchelas porque se las voy a leer: “No creeré nunca que los responsables de la guerra son únicamente los poderosos, los gobernantes y los capitalistas. No. El hombre de la calle está también contento con la guerra. Si no fuera así los pueblos se hubieran sublevado hace mucho tiempo. Los hombres nacen con el instinto de destrucción, de masacrar, de asesinar y de devorar. La guerra persistirá mientras la Humanidad no sufra una enorme metamorfosis. Las reconstrucciones, las tierras cultivadas volverán a ser destruidas. Y la Humanidad tendrá que volver a empezar de nuevo”.
   Hasta allí los dichos, que más o menos son una radiografía de lo que está haciendo el bueno de Putín…
   Y como sugerencia que de ninguna manera pretende entrometerse en el concepto que cada persona tenga de lo que está ocurriendo, me viene a la memoria una acertada afirmación de John Kennedy, cuando comentó por íntima convicción y sobradas experiencias, que “el hombre ha de fijar un final para la guerra; si no, la guerra fijará un final para el hombre.
   ¡Ahh! Perdón porque casi olvido comentarle que el párrafo que les leí haceun ratito fue escrito en su diario por Ana Frank.
   ¿Le suena…?
 
Calles angostadas, etc.
LA CIUDAD VUELVE A LUCIR EL CAOS
DE  SUS  TIEMPOS  MÁS  BRILLANTES
 
   Pareciera que los cordobeses estuviéramos condenados sin solución aparente, a vivir un eterno estado de polvillo en las narices, bronca por la circulación, despelotes en el tránsito y todo esto, aparte de otras situaciones enojosas, por culpa de quienes gobiernan la ciudad y en casos como el actual, por la inyección de deuda, que al sediento municipio le sigue aportando una provincia que virtualmente figura en una gran cantidad de “seven” de morosos por distintas geografías mundiales, y me dijeron que por allá lejos, hasta aparecen en la tapa de esos boletines que alertan al mundo acerca de los flojos de memoria que son algunas administraciones estatales a la hora de pagar lo que prometieron.
   En realidad, esa es solo una de las grandes amnesias argentinas, sumadas a otras emparentadas con el abuso permanente de la demagogia, que terminan minando la confianza de la gente que cada día más descree de la palabra de quienes nos gobiernan, aunque sean prolijitos y eficientes marketineros.
   El drama principal es el estado de centro de la ciudad y varios de los sectores barriales más próximos a la zona peatonalizada, porque el descalabro que se hizo con los recorridos del transporte público, entre otros detalles, se agrava con el angostamiento de vías de circulación tan importantes como lo son la 27 de Abril o la que fuera avenida Maipú aunque el jardincito del centro pueda llegar a ser una expresión de belleza urbana si es que lo cuidan y evitan las habituales y ya folklóricas vandalizaciones.
   En una ciudad como la nuestra, donde es notable el crecimiento sostenido de su parque vehicular, si se angostan avenidas lo ideal sería con tiempo diseñar los reemplazos que eviten el caos permanente que vivimos.
   Y también por una cuestión de salud colectiva, no parece aceptable para los pulmones y los hígados cordobeses, sentarse a una mesa en la segunda cuadra de la 27 de Abril a degustar un sabroso “costillar al smog” por la acumulación vehicular del sector, la lentitud del tránsito y esa puta costumbre de acelerar estando quietos, como si así adelantaran recorrido.
   Dejemos de lado el perjuicio a comerciantes del sector, acosados y agobiados por la presión impositiva, que trabajan en muchos casos sólo para cumplir con los tributos porque el municipio les espantó la clientela que los sostenía.
   Pero a la ciudad tienen que respetarla y amarla, para que tengamos el orgullo de invitar a los turistas y ofrecerles un menú de paisajes y aire fresco, en lugar de contaminarlos con escapes, bocinazos y -vale repetirlo- un picnic que se hace el smog con nosotros y con quienes nos visitan.
   De lo contrario, habrá que ofrecer a los turistas un servicio posterior y gratuito, de “limpieza de cañerías…”
 
Continúa pero con lentitud exasperante…
NO SE DETIENE LA ETERNIZADA CAUSA QUE SE
ORIGINARA EN EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD
 
   Con diferentes posturas en la jurisprudencia, el vocablo “banda” hace referencia a la presencia de tres o más personas organizadas con el fin de delinquir, con una concreta distribución de tareas, una jefatura o conducción claras y con la conciencia individual de pertenencia y adhesión al grupo. Los fallos de altos tribunales coinciden en afirmar que no cualquier cosa es banda, destacando en general como atributos esenciales la permanencia y pertenencia.
   Una de sus aplicaciones tiene que ver con la música, pero eso aquí entre nosotros no viene al caso.
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba el término banda fue empleado como una especie de "palabra mágica" que permitió en cualquier instancia y a cualquiera de los siempre mismos funcionarios, justificar cualquier decisión, como imputar a cualquier conocido o vecino, dictar sistemáticas y extensas prisiones preventivas, justificar condenas efectivas mayores que las de un homicidio, elevadas multas, inhabilitación profesional e inacabable persecución penal.  
   Lo que con ligereza afirmó la teoría, no encontró la prueba objetiva y verificable que la ciencia seria exige. La comunicación, la organización y la pertenencia a la gigantesca “banda” de no menos de 200 personas, residentes en diferentes lugares y en general desconocidos entre sí, quedó para el terreno de la telepatía, la clarividencia, la novela, la ficción y en muchos casos emparentada con el delirio.
   Por el contrario, podría afirmarse que la “comisión especial” encargada de los casos, responde a los presupuestos de organización, jerarquía, permanencia y pertenencia, aunque de ninguna manera, se nos ocurre pensar que el Poder Judicial tenga fines delictivos. Sin embargo, teniendo en cuenta que sus acciones han sido declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y por los organismos de derechos humanos, es lícito preguntarnos cuál es el verdadero fin de esta curiosa y sorprendente actividad que continúa.
 
Profunda herida del fuego y la inacción
LLEGADA LA HORA DOLOROSA DE LAS CICATRICES Y LA
RECONSTRUCCIÓN, POCOS SE OCUPAN DE CORRIENTES
 
   Es lógico pensar que cualquier acontecimiento, positivo o no, corre el riesgo de ser aprovechado políticamente y me refiero a casos que van desde los festivales musicales, pasando por los inevitables conflictos laborales, la inestabilidad de nuestra moneda o los incendios como el caso de Corrientes, que las llamas devoraron algo así como casi un millón de hectáreas de acuerdo con las últimas estimaciones.
   Hay mucha tela para cortar con relación a esta desgracia que se abatiera sobre la provincia hermana, que van desde las especulaciones acerca de los orígenes de las llamas, ciertas explosivas como imprudentes e impunes arengas de doña Hebe, la verborrágica, o la intervención de militantes que así como cortaban o inutilizaban silos bolsa que atesoraban cereales, esta vez habrían utilizado combustibles para generar el principio de una hecatombe que más allá de sus límites provinciales, nos afectó a todos los argentinos por igual, en este caso a los argentinos de bien.
   Demoras en las reacciones, funcionarios que se enteraron de la desgracia y ni siquiera se arrimaron, otros que andaban por el mundo haciendo trámites y algunas operaciones sospechosas, la cuestión es que a la hora de los bifes no estaban los aviones hidrantes que años atrás se anunció estaban comprados, que el gobierno gatuno anuló esa operación, pero que en declaraciones periodísticas los gobernantes sostenían tener dominada la situación.
   Ese control no existió, los daños fueron terribles como cuantiosos y será necesario que pasen varios años para recuperar la generosa bondad de esas tierras y volver a contar con el sacrificio de sus peones y empresarios de la actividad rural.
   No conozco que se hayan dictado medidas de protección y ayuda a los damnificados, a los que no tan solo perdieron campos ubérrimos sino vidas, edificaciones, maquinaria y ganado al que veíamos padecer entre las llamas y la desesperación.
   Nada se dijo de la compra tan necesaria como inmediata de equipamiento moderno y efectivo para enfrentar situaciones similares a futuro, ni de la instauración de un sistema de alertas tempranas que permita luchar contra el fuego antes de su loca y dañina expansión.
   Tampoco se escuchó la identificación de qué organismos están encargados de todo lo que requiere para una acción inmediata de la reparación de daños, porque una parte de la culpa de esos incendios es del Estado que en lugar de atender reales prioridades, afectó partidas para emprendimientos que bien podían y pueden esperar.
   En pocas palabras, ya que la prevención fue inexistente, que la reparación sea rápida, tanto como lo merece el respeto que debemos por los sacrificados hombres del campo.
   Y un detalle que no es menor: que la Justicia, si actuó, detalle quiénes, por qué y cumpliendo órdenes de quién o quienes debían producir el daño.
   En estos casos, más se nota cuando impera la impunidad.
 
 
Vigente sabiduría discepoleana
“TODO ES IGUAL NADA ES MEJOR…” LO MISMO UN
BURRO (O UN PICHICHO) QUE UN GRAN PROFESOR
 
   Sería carencia de imaginación o de creatividad o de ambos atributos, si limitara algunas consideraciones acerca del nombramiento de un adiestrador del perro presidencial, basándome en las genialidades discepoleanas, que respetuosamente opto por dejar de lado
   Hablando del funcionario promovido a tan alta responsabilidad, se trata de Ariel Zapata, quien con un sueldito de 290.000 pesos mensuales fue designado como Director de Planificación Operativa y Centro de Monitoreo en el Ministerio de Seguridad, nombramiento oficializado en el Boletín Oficial.
   Hago un paréntesis para recrear un viejo cuentito cordobés, de aquel amigo que se encuentra con otro a quien hacía tiempo no veía y le dice “macho toy chocho, porque me nombraron en la Secretaría General de Programación, Estudio y Ejecución de Obras para Grandes Conglomerados Urbanos con Asentamiento en esta Capital…
   ¡Bien ahí, amigazo mío…! Toy maravillado porque por fin se comprendió tu capacidad… ¿Y qué hací allí? Le preguntó entusiasmado.
   Cafeeeé…
   Pido disculpas por el lapsus… y sigo con el nombramiento de Ariel Zapata…
   Por supuesto que la ridiculez tomó estado público y significó un escandalete de tono menor, más cercano al puterío de conventillo que a su trascendencia para la historia nacional & popular, de lo que tiene demasiados casos.
   Y al producirse las lógicas reacciones, el ministro del área, don Anibal Fernández, defendió airadamente la nominación de don Zapata, quien asumió sus funciones.
   Y ante las maledicencias que siempre surgen para casos similares aunque no haya tantos, aparecen los defensores de pobres y desamparados y en este caso ese papel fue gratuitamente cubierto por Fernández, el ministro, y no el amo del can presidencial y presten atención: de manera académica Aníbal se despachó diciendo: “Me importa un culo si es el entrenador del perro de Alberto Fernández, yo busqué al mejor y es él”, aseguró ese Fernández en declaraciones periodísticas.
   El adiestrador del Dylan no es un improvisado y carga con un respetable currículum: En su historial aparece que ocupó su cargo similar en la provincia de Buenos Aires bajo la conducción de Sergio Berni y además, en su experiencia en Linkedin se presenta como Jefe de Instructores de la Escuela de Adiestramiento Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA desde 2004 y fue por tales conocimientos que trabajó durante el aislamiento por la pandemia de coronavirus como adiestrador del perro del jefe de Estado en la Quinta de Olivos.
   Dicen que su contrato expira en seis meses, aunque bueno sería aprovechar no su experiencia en particular, sino que tuviera la generosidad de brindar su sapiencia en materia de adiestramientos, para que desde el poder central instauren una corriente en tal sentido, con claros objetivos como para colaborar con el futuro de grandeza que merecemos los argentinos.
   Que don Zapata se ocupe de adiestrar a funcionarios en temas tan trascendentes como viajar al exterior sin necesidad, arrojar bolsos con dinero en los conventos, asistir al Congreso cuando los amigos los están necesitando, no renunciar dejando a muchos en banda, no arrebatar los micrófonos a ningún orador por más pistín o encumbrado que fuera, y otras actitudes que hacen a mostrar correcta ubicación, sentido del respeto y amor a la Patria.
   Si cumpliera con tales objetivos, la ciudadanía en pleno apoyaría a don Zapata y le rogaría al amo de Dylan a que prorrogue el contrato por toda la eternidad.
   Sería justicia…
 
Política económica y su comando remoto
TARIFAS DE SERVICIO NO AUMENTARÍAN HASTA
QUE  EL F.M.I. DECIDIERA TODO  LO  CONTRARIO
 
   No los voy a entretener y menos está en mi intención confundir a nadie, pero tomo como obligación reiterarles que de ninguna manera ni siquiera me acerco a la categoría de analista económico ni título que se le parezca, aunque por eso de andar calles y calles se aprende a que la intuición y el conocimiento marginal al menos nos orienta a la hora de juzgar alguna situación sin tecnicismos.
   Nos dijeron no hace mucho tiempo, enfatizando el discurso, que el acuerdo con el Fondo Monetario de ninguna manera significaba un incremento en los valores de los servicios de los que habitualmente goza el ciudadano sin acomodos, o sea los del llano y considero que son la luz, el agua, el gas, teléfono, el alquiler o el crédito por una casita, el combustible para quienes pudieron comprarse un autito, impuestos municipales, provinciales y nacionales, lo que trajo algo de tranquilidad de manera especial para quienes, por obligación y carencias, están -o mejor dicho estamos- obligados a pensar con el bolsillo que es el órgano más sensible al menos de los argentinos.
   Pasaron los días, las noticias fueron y vinieron, los funcionarios pasaron más tiempo en los aviones viajando a los Estados Unidos que en los sillones de sus despachos y poco a poco y sin vaselina de por medio, nos anoticiamos que una de las exigencias del organismo internacional era aplicar un severo ajuste en todos esos rubros, aparte de otros que ni siquiera se hace necesario recordarlos.
   ¿En qué quedamos entonces?
   Vociferaban que al FMI no había que pagarle, que nos arreglaríamos solos con nuestra producción, esfuerzo y sacrificio y que poco a poco saldríamos adelante evitando la cesación de pagos, si no es que dentro de tal calificación estamos desde tiempo atrás.
   El mensaje no puede ser ambiguo ni confuso, porque eso desalienta y desubica, colocándonos en una posición de angustia existencial que no merecemos.
   Seguramente los funcionarios, legisladores y los capos de la Justicia no sacrificarían parte de sus suculentas mensualidades en contribuir no para pagar la deuda sino para que debamos menos.
   Considero que por sobre todas las especulaciones, los anuncios que crean expectativas no siempre válidas, las demagogias y las distracciones, merecemos que el poder unifique el discurso y cese en su actitud de vendernos tranvías y buzones.
   No todos los argentinos somos expertos en economía, pero de versos y frustraciones sabemos un montón…
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   El audio con la amena conversación mantenida con el hermano y colega Gustavo Ferrari, argentino radicado en Kuwait desde hace 44 años y de amplia trayectoria en medios periodísticos del mundo Árabe, de Europa y de América, con experiencias junto a talibanes de Afganistán y otras coberturas en situaciones extremas, puede ser encontrada en la columna correspondiente ubicada en el costado superior derecho de este blog.
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El drama y sugerentes soluciones
LOS  MIEDOS  Y  LA  INSEGURIDAD QUE NOS
ACOSAN, MOTIVOS DE UN PROLIJO ENSAYO
 
   Quiero agradecerles la presencia en esta sala para que nos acompañen, a Marco Antonio y a mi, a presentar este ensayo que procura unirnos en el conocimiento de los miedos, pero más que nada en el análisis y la búsqueda de soluciones que nos lleven a superarlos, dejando de lado esa certeza de resignarnos a vivir con ellos, a que sean una parte de nuestras vidas; a que sean, lamentablemente, algo así como integrantes de la familia.
   Hay mucho para hablar académicamente de los miedos y es mi obligación cívica, intentar que estemos convencidos que el miedo no es tan sólo una desagradable sensación como se insiste en llevarnos a creer, en un enfoque reduccionista y demasiado simplista del severo problema, sino que en los últimos tiempos se ha incorporado a nosotros hasta condicionarnos cada acto, por mínimo que sea, como parte de nuestras vidas.
   Siento un enorme respeto por los especialistas en definirlo; en evaluarlo científicamente y en tratar que lo superemos sobre todo por aquello que las masas humanas más peligrosas, son aquellas en cuyas venas, ha sido inyectado el veneno del miedo.
   Lejos de intentar universalizarlo, quiero y pretendo abordar los miedos de nosotros; de los que dejamos nuestros hogares para adentrarnos a un mundo hostil, desagradable y dominado por esas penumbras del temor, porque bien sabemos por experiencias cotidianas, que al ser víctimas de los miedos le damos la razón a quienes sostienen que el miedo es padre de la crueldad.
   En lo personal debo confesar sin temor a que se me considere un timorato, que en muchas ocasiones de mi vida profesional ha sido el miedo un sentimiento esencial; un recelo hermano menor del pánico y dilecto desasosiego, que nos empuja al terror para convencernos que nos conduce por el camino que lleva, entre otros destinos, al recelo y a la cobardía, aunque en otros casos se transforma en la justificación de reacciones desmedidas.
   Bien sabemos e íntimamente lo sentimos, que vivimos acosados por los miedos que muchos los niegan, los minimizan o tratan de tomarlos como una sensación para evitar ser considerados responsables de su dañina vigencia.
   No es posible que se nos obligue, por inoperancia o falta de creatividad y muchas veces exceso de burocracia, a que los miedos se hayan incorporado a la habitualidad de convivir con ellos, en un mundo inmerso en la desprotección por omisión de políticas integrales, que nos lleven a recuperar la tranquilidad de no vivir pendientes, nosotros y nuestras familias y la sociedad en general, de las amenazas permanentes de quienes se aprovechan del miedo para refugiar allí sus oscuras intenciones.
   Córdoba en particular no es segura y nos basta para afirmarlo con la simple lectura mediática del día a día; de la violencia cotidiana de sabernos víctimas de una enfermedad que no tiene remedio aunque tenga tratamiento, una terapia que el Estado protector intenta aplicar pese a los síntomas inequívocos e incuestionables, en la convicción que a eso lo padecemos con el cercano peligro de llegar al acostumbramiento que es para desgracia colectiva, la antesala de la resignación o la aceptación de algo parecido al abandono.
   Debo sincerarme en un aspecto vinculado con la actividad profesional del periodista y nuestra actitud visceral frente a los miedos, tan habituales entre los que nos toca ejercer no siempre en la comodidad de las redacciones, sino en ámbitos de riesgos, amenazas, temores y sorpresas: la valiosa y contundente utilidad del miedo al que tomamos -mejor voy a decir que siempre tomé- con la experiencia de saber que es el padre de la prudencia.
   En un ámbito ciudadano donde reina el miedo, es que poco a poco se viene deteriorando esa plenitud de vivir sin sobresaltos, de salir de casa con la certeza de volver indemnes; de gozar la tranquilidad de sabernos protegidos dentro y fuera del hogar, de convencernos que existen leyes y que se aplican, más allá de su declamación y de formar parte de ciertas y reiteradas demagogias.
   En nuestro trabajo que estamos presentando, procuramos por mi parte definir los miedos porque es imposible atacar cualquier mal si no existe un aceptable diagnóstico, y en cuanto al tratamiento del tema en su parte técnica, la experiencia y el conocimiento sobre la materia que por vivencias atesora y luce Marco Antonio Séptimo.
   Les puedo asegurar que no se van a encontrar con que creamos haber inventado la pólvora o que somos dueños de la magia de saber y pontificar, de un momento a otro, cuál es el camino que nos lleve a la tranquilidad se sentirnos seguros, alejados de los sobresaltos, reconciliados con la confianza en quienes tienen la obligación moral y cívica de protegernos.
   Es muy cierto aquello que “El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar el miedo” y absurdo sería convivir con una definición tan real como agresiva y molesta.
   Sobre todo si llegamos a la sana convicción de coincidir con Hugo Wast, autor de una sentencia indiscutible para que el poder -especialmente- la mastique y la digiera: “Que nadie se vaya a dormir teniéndote miedo, pues se despertará teniéndote odio. Si quieres que te quieran no te hagas temer”, comentario que en su momento era para muchos, aplicable frente a todo lo que se decidió para los argentinos en materia de encierros y temores frente a un enemigo tan minúsculo como desconocido.
   Los dejo ahora con la parte más difícil y complicada de abordar los miedos, en este caso particular los que tienen profundas raíces en la inseguridad que nos agobia, nos rodea y nos domina, que no es sólo una sensación como tan livianamente se la considera por ineptitud, por desprecio a las prioridades o por debilidad de compromiso, desde algunos sectores.
   Marco Antonio Séptimo tiene a su cargo comentar cuáles son las salidas que tenemos para esta coyuntura que en verdad, ha llegado a un punto de urgencia tal, que para nuestra sociedad es un ominoso karma, por cuanto condiciona a uno de los estados esenciales al que somos indiscutibles acreedores: nuestra propia felicidad y la seguridad para nuestras familias y para el conjunto de la sociedad a la que pertenecemos.
   Considero que como ciudadanos, merecemos ampliamente llegar a gozarlas en plenitud.
   Muchas gracias.