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19 de diciembre de 2021

S.L.B.: ¿UN "SHOW" QUE LLEVA A DESEMBOCAR EN LA GOBERNABILIDAD CON LOS DNU? - SIN REACCION OFICIAL ANTE EL FRACASO POR CONGELAR PRECIOS - INJURIOSO GOLPE DEL PODER A LA FRAGILIDAD DE LOS JUBILADOS - LA MEGACAUSA Y EL TERRENO DE LAS PROBANZAS - EL 2,5 % ANUNCIADO DE INFLACIÓN SUENA A BROMA - ¿QUEDARÁ ELIMINADO EL ASADO COMO NUESTRO PLATO PRINCIPAL? - CON LA TIMBA EN CASA INSTALARÁN LA POBREZA A DOMICILIO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” nº 704 del 18/12/91 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Quedan 2 años cruciales
¿HABRÁ SIDO UN SHOW  PARA  DESEMBOCAR
EN LA GOBERNABILIDAD MEDIANTE LOS DNU?
 
   Por los comentarios que se escuchan, y tantos análisis de personajes especializados en política y economía, ha sido un golpe demasiado duro para el gobierno lo acontecido con el tratamiento del Presupuesto para el año 2022 que fue rechazado cuando el oficialismo estimaba que en Diputados tenía los votos necesarios para su aprobación.
   Y es en este tipo de situaciones que se multiplican las versiones, los por si acaso, los no tan seguros conceptos y ciertas elucubraciones que llevan el asunto al terreno de las adivinanzas, en el que frecuentemente caen los incautos o poco conocedores del arte de gobernar.
   Dentro del cúmulo de versiones circulaba esa que señalaba a La Cámpora como iniciadora del operativo tendiente a la aprobación del proyecto aunque los hechos descalificaron esa posibilidad pero le agregaron otra, que no pocos consideraron de suprema inteligencia, como lo era eso de dejar las cosas como quedaron tras la votación y darse el gusto -muy costoso por lo general- de pasar dos años gobernando mediante la aplicación de decretos de necesidad y urgencia porque de paso les da tiempo de negociar votos para que esos mecanismos sean debidamente refrendados en su momento de su aplicación como salida a la frustración del trámite legislativo.
   Pero en el ambiente giraron otros pormenores que sirvieron para un previo pase de facturas desde el PRO, con el argumento que en distintas etapas del kirchnerato debieron resignarse a no tener aprobados los presupuestos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con Rodriguez Larreta, en la provincia de Buenos Aires con María Eugenia Vidal y en el país, durante la presidencia de Mauricio Macri, así que con tal argumento pensaron que bien podían oponerlo para equilibrar procederes y consecuencias. 
   Todo parecía encaminado: después de un largo debate la oposición iba a apoyar el pedido del oficialismo para pasar el Presupuesto 2022 a comisión y continuar la discusión parlamentaria este cercano marte pero al tomar la palabra el actual presidente del Justicialismo Bonaerense, Máximo Kirchner en un par de minutos lo cambió todo.
   El también titular del bloque del Frente de Todos y referente de La Cámpora aseguró que la elección de 2019 "definió quién gobernaba la Argentina" y pidió votar "por si o por no". "Terminemos el show", fue la frase del hijo de la vicepresidenta que generó ecos diversos en las paredes del recinto.
    Tal intervención fue reprobada por la oposición y, al instante, el diputado Cristian Ritondo (PRO) señaló que tras esas palabras, el bloque opositor no iba a votar a favor del pase a comisión del Presupuesto 2022 como lo habían acordado internamente.
   Se sumaron los conceptos de Mario Negri de la UCR y de Alejandro Rodríguez del Peronismo Federal, quienes adelantaron que también habían cambiado su decisión por las palabras de Máximo y votarían en contra del pase a comisión.
   En homenaje a la historia, bien vale consignar algunas palabras que pronunciara el exaltado dirigente, hijo de ExElla y de Néstor: “Presidente, presidente, presidente... Habiendo en esta Cámara un exvicepresidente presente, un exvice de gobierno presente y una exgobernadora de la provincia de Buenos Aires y un expresidente de esta Cámara... me llama la atención poderosamente el comportamiento que está teniendo también un exministro del Interior del gobierno que nos precedió", mientras arreciaban los gritos del resto de los legisladores.
   Y Máximo no se calló: "Me llama la atención el comportamiento que están teniendo ante una situación gravísima que dejaron cuando endeudaron este país en 44 millones de dólares".
   Ante la reprobación de la oposición en el recinto, Máximo buscó callarlos. "Aprendan a escuchar", repitió nada menos que ocho veces y Sergio Massa pidió silencio. Pero cuando ese silencio volvió a la sala, el diputado del Frente de Todos continuó con sus provocaciones: "Bien, nos vamos entendiendo...".  
   "Teniendo en cuenta la presencia de tan distinguidas personas que ocuparon tan altos cargos producto de la elección, claro que leemos los resultados de las urnas, y esta es una elección intermedia", consideró, en relación a las legislativas de noviembre.
   Pero señaló: "La del '19 definió quién gobernaba a la Argentina. Uno lo que quiere es que podamos votar. Es el pedido que recibimos de nuestro Presidente", gritoneó Máximo.
   "El Presidente se compromete a mandar estos proyectos al Congreso como es el que vendrá cuando sea el acuerdo del Fondo Monetario Internacional. Ojalá hubiera sido en el pasado tan meticulosa y aguda mirada de quienes hoy son oposición para pedir que tamaño endeudamiento pasara por este Congreso para cuidar la democracia".
   Y el joven dirigente se permitió el uso de la ironía al consignar que: "Quizás fue la cobardía también de no poder mandar ese proyecto (en relación al FMI). Votemos por sí o por no y terminemos el show".
   Llama la atención tal intervención, porque la cosa venía bien, tranqui, hasta que el hijo de, fue quien en un arranque de protagonismo, buscó el camino del show que terminó con la intención que abrigaban los legisladores con relación al proyecto que estaba en discusión. Massa le dio la palabra a Ritondo (PRO), quien fue categórico en su respuesta y planteó que la decisión de su bloque había cambiado y votarían en contra del pase a comisión.
   “Presidente, hasta la reciente intervención del presidente de su bloque (por Máximo), mi bloque iba a acompañar, ahora no lo hará.  "¿Sabe qué pasa? -se preguntó- nos tenemos que respetar. Uno tiene que entender cuándo uno gana y cuándo uno pierde. Nos tenemos que respetar, diálogo es respeto al otro", agregó, entre aplausos de unos y silbidos de otros.
   Por supuesto, una alusión que nada tiene que ver con ese curioso concepto kirchnerista de lo que significa ganar perdiendo o perder ganando… Y Ritondo cerró sus palabras diciendo que “Si quieren dialogar, no lo digan en la campaña porque cuando ganan no dialogan y cuando pierden tampoco”, exclamó.
  Mario Negri se sumó a Ritondo sosteniendo que "Los errores se pagan y a la responsabilidad hay que asumirla. Cuando uno tiene la responsabilidad de ser la mayoría, hay cosas de las que no se puede dar el lujo, si además tienen la responsabilidad de creer que tenían la mayoría para algo que estaba en minoría, lo que tienen que tener es templanza, no calentura ni agraviar".
   "Inevitablemente, las respuestas deben ser a la altura de lo que se ha hecho. El pase a comisión lo debe votar el oficialismo y quienes los acompañan. Nosotros no lo vamos a acompañar", concluyó.
   El resto es conocido: la votación fue adversa para el poder nacional, con lo que se abre un nuevo tiempo de expectativas.
   Roguemos que la situación sea ponderada como tal, que se calmen las calenturas y que se mire hacia el futuro dejando de lado las chicanas y los estériles enfrentamientos.
 
Pese a las infortunadas experiencias
SIN REACCIÓN OFICIAL SOBRE EL FRACASO DE
UN NUEVO INTENTO  POR  CONGELAR PRECIOS
 
   Suele ocurrir que tras resonantes fracasos en un cometido, los responsables buscan enmendar errores perpetrados a sabiendas o no y encaran medidas que permitan cuanto menos disminuir los consecuentes efectos nocivos de un derrape.
   Parece no figurar en el libreto ni en las plataformas e intenciones de los actuales gobernantes una medida dinámica, urgente, imaginativa, creativa, que permita superar el anunciado fracaso de una nueva experiencia de congelamiento de precios, en los que se gastaron millones y millones de pesos en promocionar lo que decían serían óptimos resultados, que finalmente no se dieron y no son tiempos de andar buscando a los culpables del papelón porque los conocemos a todos.
   Lo que sí se impone, es tomar el problema en su real dimensión y aportar mecanismos que permitan de alguna manera ubicar los precios de artículos de primera necesidad, especialmente alimentos y ¿sabe qué otro rubro es prioritario y poca atención se le brinda? ¡los medicamentos…! Que con el correr de los días treparon a cifras inalcanzables para una marcada mayoría de la población, cuya salud y bienestar dependen de esa mercadería tan sujeta a especulaciones internacionales, caprichos y otros mecanismos alejados de eso que se llama sensibilidad social y compromiso con los que menos tienen y los necesitan para sobrevivir.
   Los viejos métodos dieron buenos resultados en un escenario totalmente distinto al actual y uno de los detalles que diferencian las situaciones, es el estricto contralor que se ejercía sobre el comercio, con inspecciones permanentes y reiteradas, lo que permitía encontrarse en forma directa con las infracciones y eso posibilitaba la aplicación de los necesarios correctivos.
   Ahora entre cabildeos, negociaciones, tira y afloja entre los sectores involucrados en la comercialización de todo aquello que se compra o se vende, transcurren días aciagos con mayores privaciones y es el tiempo que ganan los especuladores para su propio e insaciable beneficio.
   Una de las consecuencias que fue dable advertir en el fracaso, fue en cierta medida la falta de productos esenciales, prolijamente acopiados en la espera de mejores tiempos y márgenes de comercialización.
   El tema consiste en adoptar medidas inteligentes, aplicar férreos controles y no perdonar a los infractores, porque todo indica que para estas situaciones sólo son exitosas las medidas que al no cumplirse, posibilitan duras sanciones que son una luz de alarma para todos aquellos que pudieran pensar en transgredirlas.
   Mano dura, altas multas y aplicación de la ley.
   Con eso sería más que suficiente…
 
La injuria de una limosna
EL  ESTADO  APLICÓ A LOS JUBILADOS OTRO
DURO GOLPE A SU ETERNA VULNERABILIDAD
 
   ¿Qué fantasmas serán los que atormentan a los gobernantes que buscan en los mas débiles descargar sus frustraciones, errores y malos pasos?
   ¿Cuáles serán las vivencias negativas que arrastran con relación a la ancianidad y su desprotección, cuando merecen cuidados, atención y más que nada respeto?
   ¿Por qué será que se aprovechan de su vulnerabilidad para ningunearlos cuando merecen todo, después de haber sostenido con sus aportes a muchos de los vagos que ahora los ofenden?
   Son tantas las preguntas para formularle al poder, que seguramente no tendrían respuestas porque es como si se hubieran planteado esa puta costumbre de ignorar sufrimientos ajenos mientras ellos no los padezcan, porque tienen ya asegurado su futuro, el de sus hijos, de los nietos y de varias generaciones más…
   Porque tenerlos como rehenes de caprichos precomiciales, utilizarlos como estandartes para aprovecharse de la ternura que inspiran, es una de las cabronadas más imperdonables de nuestra historia, esa historia que marca los desencuentros de las generaciones que piensan en la eternidad en el poder y los otros, los alejados y postergados que sin poder de fuego deben resignarse al maltrato, a la desconsideración, a ser pasados por alto en los planes de ayuda, porque es probable que esos viejos ya no voten y es preferible sostener a vagos jóvenes que tienen su voto en oferta al mejor postor o sostenedor.
   Se anunciaron mejoras para los viejos antes de las PASO y antes de las de noviembre y el cumplimiento fue tan mínimo que significó una nueva injuria a la edad; un ataque a los válidos merecimientos de quienes dejaron jirones de sus vidas en el esfuerzo y en la dignidad del trabajo.
   La última limosna promocionada como mejora o reconocimiento, no alcanza ni para una mesa decorosa para el 24 y el 31 de este mes, porque esos viejos que recibirán monedas manchadas de indiferencia, tendrán comprometido ese dinero en otras obligaciones que no han podido atender.
   La miseria de unos pocos pesos es ofensiva y degradante de la condición humana, mientras los capitostes de la política se ufanan de mostrar eso que le llaman sensibilidad, que no es otra cosa que una máscara con la que pretenden cubrir su desinterés por los más veteranos.
   En la última contienda electoral, fue llamativo el número de muy mayores que concurrió a las urnas, en una demostración de civismo y de participación, para hacer escuchar no su grito desesperado, sino su voto esperanzado.
   Los gobernantes no pueden ser tan cabrones en pensar que serán eternamente jóvenes, porque sería uno de los pecados de soberbia más repudiables en los que pudieran caer.
   Y a eso, los viejos, los veteranos, los jóvenes y los adolescentes, suelen no perdonarlo…
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
ES BUENO VOLVER  A  INCURSIONAR
EN EL TERRENO DE LAS PROBANZAS
 
   Siguiendo con el tema de la prueba en el caso que nos ocupa de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, resulta útil el aporte de un reconocido profesor uruguayo, quien enseña que los problemas de la prueba consisten en saber qué es la prueba; qué se prueba; quién prueba; cómo se prueba y qué valor tiene la prueba producida. 
   Aplicado esto a lo actuado en la causa a la que cerca de una década y media hacemos referencia, podemos decir frente al primer interrogante que prueba es estar anotado en una agenda, ser compañero de trabajo, familiar o vecino de un imputado, llamar por teléfono, dar clase en la facultad y hasta coincidir en comer un plato de pastas.    En virtud de esto, ante la segunda cuestión, no queda claro qué se prueba y respecto de la tercera pregunta, quién prueba, en todos los casos es siempre la misma comisión especial.
   Es un gran dilema resolver cómo se prueba, ya que existen testigos anónimos, lugares y tiempos que no se definen, personas que se confabulan sin conocerse o se comunican sin verse ni llamarse y magistrados que afirman que pese a “no tener pruebas”, están convencidos de lo que acusan. Finalmente, el valor de lo producido resulta en un centenar de trabajadores comunes, sin antecedentes ni fortuna, condenados por supuestos delitos millonarios en un pomposo y por momentos exagerado y sobreactuado show mediático. 
   Bueno sería conocer la opinión del profesor sobre este ejemplo de manejo de la prueba, ya que, con mínima sensatez de ciudadano, se diría que no parece el camino ideal para alcanzar la verdad. 
 
La realidad muestra otros índices
ESO DEL 2,5% DE INFLACIÓN  EN  NOVIEMBRE
MÁS SUENA COMO BROMA DE PÉSIMO GUSTO
 
   Uno por allí se pone a pensar, evaluar, razonar y concluir que masivamente a los argentinos, nunca faltan aquellos ilusos que nos toman por tontos, ignorantes, desubicados o alejados de la realidad al menos de la que ellos viven sin apremios ni sobresaltos.
   Me refiero a los gobernantes en general, de todos los colores y tendencias que por haberse alejado de la gente no pueden albergar los mismos sentimientos, sensaciones, dolores y padecimientos del común de los mortales, sometido a presiones y angustias permanentes por eso de la inestabilidad, de la falta de planeamiento en muchos aspectos y en la escasa vocación por la grandeza -hablo de la ajena, no de la propia que ya la tienen segura- reemplazada por la improvisación y sus consecuencias de errores que terminan en parches y en remiendos.
   Confieso mi inclinación por hacer las compras hogareñas, por viajar en el transporte urbano de pasajeros y pataconear estas maravillosas calles cordobesas sin pensar en el deterioro al que las empujan, por diversas razones que ahora no vienen al caso.
   Eso me permite hablar de precios, de aumentos, de falta de mercadería, de maniobras de acaparamiento en espera de mejores horizontes comerciales, en la eficiencia o no del transporte urbano, para poder referirme por experiencia y no por tocar de oído.
   Es por eso que me revienta cuando intentan meterme en la cabeza que la inflación de noviembre alcanzó un mísero dos y medio por ciento.
   Mire… no quiero hacerme el entendido en las evaluaciones económicas y financieras, pero si el mes pasado un cacho de carne costaba 200 y ahora se fue a 350 es muy distinto: si la nafta vuelve a aumentar un 6 por ciento, la incidencia en los precios generales tendrá ese crecimiento; si el mes pasado pagaba 5.000 pesos de luz y ahora me cobran 7.000 con el mismo consumo es porque también de alguna manera aumentó; si el taxi hasta el centro en octubre costaba 220 mangos y ahora por el mismo recorrido se va a casi 300, es porque los valores también crecieron…
 Entiendo que hay que ser experto en economía y asumir que hay productos que no aumentaron y actúan de contrapeso con los que sí crecieron, como por ejemplo las miras telescópicas para misiles que están al mismo precio igual que las paletas para helicópteros o los largavistas de alta gama que usan los burreros.
   En fin… me siento burlado en mi buena fe de desconfiado con las cifras que dibuja en Indec, porque nada tienen que ver con la realidad cotidiana.
   Y si Ud. cree que son exactas, haga la prueba de emplanillar sus compras de supermercado, lo que gasta en ropa si es que compra, cuánto invierte en movilizarse y cuánto le sale de una semana a otra un simple e inocente café.
   No piense en el precio de los collares para perros, en el valor de los corpiños con aro o en el precio del frasco de gomina si es que usa.
   Así podrá barajar sus vivencias con los números que desde el poder, pretenden que creamos…
 
Crespón negro en las parrillas
¿SERÁ VIRTUALMENTE ELIMINADO COMO EL
PLATO PRINCIPAL DE LA DIETA ARGENTINA?
 
   Cuando por allí escucho que en poco tiempo comer un asado pasará a ser un lujo, imagino el desencanto de millones de argentinos por ver evaporarse en las tinieblas de los costos, el plato más preciado, extrañado, frecuentado, gozado y endiosado de nuestra dieta desde el ciruja con su falda hasta las mollejitas, el vacío, el matambre, un sabroso costillar o el inocente y ultracasero bifacho o la carne molida para las hamburguesas de los chicos.
   ¿De dónde viene la malaria en el país de las vacas?
   ¿Qué extraño sortilegio es el que domina esa tendencia a la adoración de una media res, un cabrito, un costillar porcino o esta última moda que es la entraña, un corte que por lo general iba a parar, crudo, a la basura y ahora es estrella en el parrilla, en el horno y en ese otro maravilloso invento que son las bolsas para cocinar que ahorran tiempo, la carne sale condimentada y riquísima y jamás se quema de más, ¿lo probó? Le aconsejo que no tarde en hacerlo porque es una joya…
   Acá desde el productor ganadero hasta el carnicero del barrio se echan culpas recíprocas por el encarecimiento del producto, dejando de lado la enorme incidencia de la carga impositiva y de otros costos que el consumidor no tiene ni la más pálida idea de su aplicación.
   El tema es que la carne entre nosotros, así como el pescado en Japón y otras alternativas alimenticias en cualquier geografía terrestre, ocupa una de nuestras principales preocupaciones ante la posibilidad que nos priven de gozarla, por lo que debiéramos exigir de las autoridades y de todas las etapas de su comercialización un sinceramiento que nos permita evaluar si es justificado o no cada aumento.
   Porque si por omisión nos obligan a seguir en la incertidumbre de comprar para llenar el freezer y que tengamos bifes y asados para todo el mes, ese procedimiento que suponemos de ahorro se transformaría en tortura frente a su ausencia.
   En estos últimos tiempos de lomo a 1.600 pesos o costillas con carne a 1.500 estamos obligados a la decorosa alternativa del pollo que dentro de todo no es tanto lo que aumentó.
   El peligro de tan intempestivo cambio de dieta y de conducta alimentaria, nos llevará ya no tanto a cuidar que no aumente el colesterol, sino que podamos dominar el hecho de estar plagados de itas.
   Esos bichitos, tan chiquitos como las “láidis” son sumamente molestos hasta el agravio.
   Y vayamos pensando en crespones negros para homenajear a las parrillas…
 
¡Tantos intereses y angurrias de por medio!
CON LA TIMBA  A  MANO  DESDE  LOS  HOGARES
QUEDARÁ INSTALADA LA POBREZA A DOMICILIO
 
   Frente a lo que parece que ya está hablado, debatido, acordado en todos sus aspectos y virtualmente implementado y me refiero a la instauración de sistemas de juego que, permitan practicarlo desde tu casa o a través del celular, les quiero comentar cierta frase que le adjudicaron a Mark Twain: “Hay dos ocasiones en la vida en las que el hombre no debería jugar: cuando no tiene dinero para ello y cuando lo tiene”.
   Hacemos un paréntesis para tener presentes los dramas que provoca la ludopatía en el seno de cualquier hogar; las consecuencias desastrosas que arrastra, el escarnio social que vendría a ser secundario pero a veces asume trascendencia, la destrucción de familias, la quiebra de negocios y cualquier emprendimiento que requiera manejo transparente de sus números y en fin, los mil problemas que ocasiona esa desenfrenada pasión por la timba.
   Pasemos entonces a otro aspecto: desde el poder se asegura que las recaudaciones por quiniela, lotería y otros juegos va a parar a la asistencia social, pero los porcentajes así destinados tengo entendido que son mínimos, porque mucho se llevan entre las estructuras de personal y la tecnología aplicada a la ciencia de preparar las máquinas para que sea la banca la que gana casi siempre, salvo en los casos en que excepcionalmente se produce algún “batacazo” como vulgarmente se le llama a tener más culo que espalda.
   El tema esta hibernando hasta que asomó la puntita del asunto y ya es comentario generalizado en los más diversos tonos: ahora se podrá timbear desde la propia casa, lo que equivale a sostener, por eso de la suerte que siempre acompaña a la banca, que el Estado te llevará la pobreza a domicilio.
   ¿Es que no hay otras maneras de divertirse? Se entiende que por ser respetuoso de las determinaciones individuales, a nadie tendría que importarle lo que pierden Juan o Juana, lo que lleguen en algún momento a embolsar o todas las alternativas de angustias y ansiedades que padecen los ludópatas siempre que cada evaluador de esas situaciones no haya tenido la mala suerte de caer en las redes del juego, de donde muchos casos se han dado de la evasión final por un cuetazo en la cabeza, exceso de barbitúricos o el paso de un tren y no estoy dramatizando, sino pintando una realidad que el Estado tiene la obligación de atender.
   No basta con esa malsana hipocresía de sostener y difundir que el juego es un vicio, como en los cigarrillos que en sus etiquetas advierten que provoca cáncer porque la gente viciosa no deja por eso de fumar.
   Los que están detrás de los millones de pesos que aporta el juego dicen que se terminará la clandestinidad, cuando en realidad se fomenta la participación en un vicio con todas las garantías ciudadanas que merecen los apostadores, lo que suena ridículo.
   ¿Tan elevados son los intereses que rodean al juego tanto permitido como clandestino? Por eso hay que observar y evaluar con qué énfasis algunos defienden su puesta en práctica, cuando bien sabemos que el juego es una lacra social imperdonable aunque evitable, siempre y cuando el Estado asuma su real dimensión de protector de la sociedad.
   Si no lo hace, que no se quejen después de las consecuencias ni que tengan que atender casos extremos como derivación del descontrol en las apuestas.
   Por fortuna y bien vale el término, la mayoría de los cordobeses conocemos ciertas inclinaciones que aunque se escondan, ya trascendieron en ciertos momentos de nuestro devenir.
   Es para reiterarlo: hacer que se pueda jugar desde la casa, con todas las garantías y trabas que se puedan implementar, no deja de ser una ofensa a la tranquilidad hogareña, lo que configura un flagrante engaño: un tal Fuller, que supongo de allí deriva el término “fullero” supo sostener que “El que te engaña en el juego, te engañará donde quiera”.
   Sres. del cordobesismo y de las otras banderas y corrientes de pensamiento: jamás lo olviden…

7 de febrero de 2021

S.L.B.: BREVE RESEÑA DE UN ESCÁNDALO POR UN FALSO MÉDICO - ES MÁS ONEROSA LA DIFUSIÓN QUE EL COSTO DE UN TRABAJO MUNICIPAL - TAMBALEA LA LOGÍSTICA CULPA DE LAS IMPROLIJIDADES CON LA VACUNA - MEGACAUSA Y JUSTICIA PROVINCIAL ENFRENTADAS - DOLOROSO Y CÓMPLICE SILENCIO DE CÚPULAS GREMIALES ANTE LA CRISIS - VIAJE DESDE LA PARRILLA HASTA EL COLESTEROL: LA CARNE BARATA - YA NO SIRVE NI EL MAQUILLAJE PARA DISFRAZAR A LA INFLACIÓN - POLÍTICA DE FUSIBLES, LA SALVACIÓN DE LOS QUE MANDAN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” nº 659 del 7/2/21 emitido en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba

Lo del falso médico, un sainete
EL JOVEN ES MUY INTELIGENTE O
LOS CONTROLES SON UN RELAJO
 
   Es casi de película, podemos decir, lo que protagonizó este muchachito quien sin dudas por alguien muy importante como amparo y sostén, burló durante un tiempo los controles que se suponen estrictos para la práctica y el ejercicio de la medicina y más aún en estos convulsionados tiempos de pandemia.
   El tipo tenía su sello, atendía pacientes, los diagnosticaba, recetaba medicamentos e imponía tratamientos, hacía derivaciones a terapia intensiva y según trascendió, hasta habría firmado un certificado de defunción y todo esto nada menos que desde una importante posición en el COE, organismo al que teníamos como incontaminado y sujeto a permanente observación por parte de las autoridades del área salud y por consiguiente en forma directa desde la gobernación del cordobesismo.
   Ahora que todo -me encantaría asegurarlo- ha quedado al descubierto es que aparecen detalles que bien pueden ser considerados escalofriantes por las derivaciones que ciertas situaciones pudieron tener, cuando la vida de un ser humano pasa a depender de un charlatán, vendedor de humo, que paseó su curiosa impunidad en las narices del poder y hasta se dio el lujo de ser contratado y cobrar una mensualidad por ello.
   Ahora, más allá de las actuaciones judiciales, de la desesperación oficial por acallar las repercusiones de este delicado asunto, es que surgen los inevitables interrogantes, aunque poco es lo que trasciende en cuanto a complicidades con las que seguramente habrá contado el charlatán a lo largo de demasiado tiempo.
   Aquí entre nosotros, que el ejercicio ilegal de la medicina es cosa corriente que hasta se promociona mediáticamente con promesas tales como curar el cáncer y otros males que bien se sabe son incurables, lo que plantea una situación dramáticamente risueña y comparable con algún culto religioso que asegura curar todo con un trago de agua.
   Jugar de esa manera con la salud de la gente es un delito moralmente gravísimo aunque muchas veces la justicia no alcanza y las corporaciones de médicos no siempre actúan con celeridad frente a situaciones de este tipo.
   Así las cosas con la situación planteada con la detención de Ignacio Martín, lo más importante de todo esto, es llegar a conocer de dónde, por qué, para qué y quienes eran o continúan siendo, los protectores de una conducta tan repudiable como la de este muchacho que no es tan delirante como parece sino abiertamente responsable de sus actos, porque lo que falta es que alguien pretenda hacerlo pasar por insano, lo que suele surgir a la hora de las chicanas.
   Hay una cadena de responsabilidades que son parte de un inexplicable encubrimiento, en el que sin dudas muchos miembros del gobierno están complicados sobre todo por omisión y bien sabemos que ciertas “omisiones” entre comillas, caen verticalmente.
   Es increíble que la denuncia con sus imprevisibles consecuencias haya dormido más de un mes en algún escritorio, mientras los pacientes seguían confiando en la protección y la orientación del Estado velando por la salud comunitaria.
   Es probable que el muchacho cante la verdad, para que sepamos quién o quienes han sido los desalmados que en medio de una pandemia, nos empujaron un poquito más hacia un abismo que con desesperación y sacrificio estamos tratando de evitar.
 
Cuesta más mostrar que hacer
LA PUBLICIDAD ES MÁS INTENSA QUE
LAS TAREAS  DE  REMENDAR CALLES
 
   Suele ser abrumadora en vísperas comiciales, esa maniobra de los gobiernos, digo de todos los gobiernos, por hacer publicidad partidaria disfrazada de divulgación de actos propios de su gestión, y es tan común el subterfugio que ha pasado a formar parte de las costumbres sociales de la mayoría de las comunidades.
   Hay ejemplos que realmente sublevan y molestan porque es como si no supiera el origen de esos fondos cuantiosos que se destinan a publicidad, que provienen, ni más ni menos, que del bolsillo de los castigados y apremiados contribuyentes.
   Así los aportes tributarios en lugar de ser afectados con respeto por las prioridades, pasan a solventar, si, la prioridad de los candidatos en vender una imagen que los posicione mejor a la hora de reclamar el voto de la gente. En tal sentido los tenemos por decenas pero hay algunos que han pasado a formar parte de la simbología del absurdo, como los gastos realizados para erigir nuestro faro sin mar, las veces y veces que
fue necesario recauchutar las obras mal hechas como los casos emblemáticos de la nueva terminal de ómnibus o el Camino del Cuadrado, con el agravante que se realizaban actos inaugurales con cada pocos kilómetros que se construían pero la cuestión era hacer ruido mediático en épocas preelectorales.
   Más o menos lo mismo es lo que viene sucediendo con la Municipalidad de Córdoba y el tema baches callejeros, muchos de los cuales y por legítimo derecho han adquirido la categoría de cráteres en muchos casos y de aljibes en otros.
    Bueno sería tener cifras comparativas entre el costo de esos trabajos y el dineral que se gasta en promocionarlos, como si la gente no advirtiera que hay alguna mejora por la que medio mundo transita.
 Después si surgen ciertas tareas impostergables es que aparece el fantasma de la falta de recursos, cuando en realidad lo que se debiera respetar es la relación entre la obra necesaria y su divulgación pública. Es para entender que el objetivo es posicionar al joven intendente en la consideración popular, ya que virtualmente es el heredero de la gobernación al menos como candidato, para la próxima renovación de autoridades en ese nivel.
   Pero la gente merece el respeto de ver que el poder se preocupa realmente por las carencias y hace lo imposible por superarlas, pero esa inquietud pareciera no estar dentro de las preocupaciones de quienes gobiernan, que privilegian su continuidad por encima de las necesidades comunitarias
  
No alcanzan o tardan demasiado…
EL APURO POR VACUNARSE VIENE CEDIENDO
TERRENO  ANTE UNA LOGÍSTICA CON FALLAS
 
   Es entendible, con mucho de indulgencia y comprensión, que la situación impuesta por la pandemia por su condición de inédita, puede llegar a sorprender a cualquiera y es la única disculpa que pueden tener quienes ahora están aplicados a conseguir, hacer trasladar, distribuir y aplicar la vacuna que nos aleje de las estadísticas fatales, en las que no estamos muy bien ubicados.
   Muchos se reían de Chile por la cantidad de vacunas que habían comprado, pero los trasandinos en pocos días aplicaron màs vacunas, muchas más, que nosotros con todo el despliegue del que se hizo gala con cada salida de aviones a Rusia, que incluyeron transmisiones radiales y televisivas cargadas de épica, lo que no se escuchó en los casos de las frustraciones.
   Haciendo un paréntesis, el tema de las vacunas que se anunció ahora le compraremos a China es probable que tenga alguna conexión, por así decirlo, con aquel episodio ocurrido en el puerto de Buenos Aires tengo entendido, donde no se le permitió el acceso a un barco militar estadounidense dedicado a combatir la pesca en aguas de países que cuentan con plataforma propia, como es el caso del nuestro.
   Lo grave es que el 99 por ciento de las embarcaciones dedicadas a la pesca ilegal en nuestras aguas es de origen chino y es por eso que surge la suspicacia de conectar ese hecho con la sorpresiva compra, recientemente, de importante cantidad de vacunas a los chinos con los que se pagaría la impunidad para que siguieran depredando nuestra riqueza pesquera.
   Pero volvamos a nuestra pandemia y los problemas que está presentando la logística con fallas tales como la alteración de la cadena de frio con sus pèrdidas emergentes, el desorden en las distribuciones territoriales y la parte fina del asunto, cuando no se llega a poner en claro qué segmentos etarios son los prioritarios para recibir el antídoto.
   Es como si marginaran a los comprendidos más allá de los 70 años obligándolos a pensar con mayor fundamento en su condición de descartables, mientras advertimos que no son pocos los que gozan del medicamento sin estar dentro de los grupos de riesgo, con despliegue mediático incluido.
   Probablemente sea una simple cuestión de ajustes, pero es imperioso poner algo de orden, como en el tema de las compras, que se pagó o se compró al fiado, que se cambió de origen sin dar mayores explicaciones, que se producirá en nuestro país y  otras extravagancias parecidas que provocan màs desorientación que certezas, en la sociedad angustiada por la amenaza de una casi inminente segunda o tercera ola del virus, que llegaría con refuerzos.
   La cuestión es que lo importante es apurar los trámites, obrar con seriedad y seguir con una positiva gestión de preservar la vida, lo que nos lleva a pensar que de esa manera, al menos, estaremos providencialmente a salvo de que pretendan protegernos -por esa cuestión de parentesco ideológico y simpatías políticas- con las “goticas milagrosas” que con su mejor cara de piedra anunció días atrás el inefable presidente venezolano.
 
El tema del Registro, al libro Guinnes
LA MEGACAUSA CAMINA A CONFIGURAR UN
RECORD DE PERMANENCIA EN TRIBUNALES
 
   Un grupo de familiares de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, se acerca con urgencia a un médico llevando a la Justicia Cordobesa, y explican al galeno que están muy preocupados por su extraño modo de actuar.
   ¿Qué hace? pregunta el doctor, ¿Qué síntomas tiene?
   Le responden que ha perdido el juicio, sus razonamientos no tienen lógica, ha perdido la sana crítica racional, ha olvidado lo que dice la Constitución, luce perdida y desorientada, tiene alucinaciones, ve delincuentes por todos lados, confunde los hechos, no comprende lo que lee, como si tuviera un Alzheimer muy grave.  Mientras tanto la Justicia forcejea, gritando que los va a mandar a todos a prisión preventiva.   
   Los familiares insisten, ¿se da cuenta doctor? Así está todo el tiempo. Parece no escuchar nada ni a nadie. Lo que le decimos lo tergiversa y por todo eso tenemos miedo que haga algo
irreparable. 
   El médico decide hacerle algunas pruebas, solicita al enfermero que le alcance la Constitución y pregunta a la Justicia: Supongamos que Ud está investigando un delito y sospecha de algunas personas que han estado en el lugar, ¿Los investiga?
   La Justicia responde: ¡Qué fácil! Los mando inmediatamente a prisión preventiva y después los investigo.
   Inquieto, el doctor continúa ¿Si usted en un juicio no tiene pruebas de que una persona es culpable, qué hace?
   Molesta, la Justicia responde: ¡Los condeno a todos! Si para eso los meto en prisión preventiva. ¡Yo sé que son culpables!
   El médico razona que según la Constitución la prisión preventiva es excepcional y a nadie se puede condenar sin pruebas, concluyendo que la Justicia está realmente enferma, por lo que decide recetar unos comprimidos con una combinación de objetividad, imparcialidad, independencia, sinceridad, igualdad, legalidad, racionalidad y libertad, de los que, con algo de esperanza, se aguarda el efecto. 
 
¿Recordarán lo que era una protesta?
DOLOROSO Y CÓMPLICE  SILENCIO DE LAS
CÙPULAS SINDICALES FRENTE A LA CRISIS
 
   Es como si viviéramos en algo parecido o similar a un paraíso donde las carencias son una fantasía, la abundancia una constante y la felicidad fuera compartida por más de 40 millones de sufridos argentinos a quienes, según supo sentenciar Duhalde, nadie nos perdona el éxito en el hipotético y costoso caso de alcanzarlo.
   Gracias a Dios la memoria colectiva tiene siempre un chip de capacidad interminable, como para atesorar momentos históricos que nos marcaron para la posteridad, tales como la profusión de marchas de protesta, los piquetes, los destrozos del mobiliario urbano que es de todos, las sentadas frente al Congreso y las manifestaciones populares multitudinarias donde la prohibida agresión acústica hacía gala de su lozana impunidad.
   Lejos quedaron en la memoria los combativos de otrora, los jugados, los sacrificados tanto en su trabajo como en el gremio, cuando las licencias gremiales eran auténticas y no un abuso como ahora ocurre, porque todo lo irregular de los dirigentes cuenta con el amparo de poderosas organizaciones que en definitiva y en suma, son el brazo sindical y columna vertebral del movimiento justicialista nacional.
   Vivimos tiempos de zozobras, de angustias, de privaciones, de reclamos por levantar aunque no fuera más que un cachito así nuestra calidad de vida y pese a que las respuestas del poder son siempre negativas, la panzocracia sindical emparentada directamente con el poder o siendo parte de él, no reacciona porque a ese nivel, lejos de las bases, los apremios no existen.
   Todos o la inmensa mayoría para no generalizar, tienen ya asegurado su futuro y los de su parentela y amigotes, porque de dirigentes con apoyo estatal pasaron a formar parte de una elite de privilegiados y prósperos empresarios con importantes inversiones tanto en nuestro país como en el extranjero, aparte de la obscena exhibición de su poderío económico traducido en propiedades inmobiliarias, autos de alta gama, vacaciones casi permanentes en el exterior, lanchas y aviones en algunos casos y efectivo cuidadosamente invertido o encanutado.
   Ese silencio, de los silencios que aturden, ha generado en las bases conductas dispares como lo son la reprobación por el abuso que representan, o la aprobación en base a la humana envidia.
   Sea como fuere, eso de silenciar y hacer lo propio o al menos intentarlo con las bases, puede llegar a ser la perdición de quienes piensan en la eternidad dentro de la conducción, que en muchos casos se transforma en hereditaria tanto en el cargo como en las inversiones.
   Habrá que ver si la situación no se endereza, por parte de sus socios del mismo palo, si las bases seguirán siendo víctimas de tantos silencios, de oprobiosos escondites a la hora de reclamar o de esa vocación creciente de utilizar al cargo sindical como trampolín para saltar a la política, a esa que le llaman “de las grandes ligas”.
   Porque si continúan con su inacción por comodidad propia o por compromisos con el poder, no vaya a ser que se cumpla aquel dicho, tengo entendido fue de Perón, que en las demandas habrá que marchar con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes.
 
Amarillenta grasa para todos…
ESE IMPACTANTE VIAJE SIN  ESCALAS
DESDE LA PARRILLA  AL COLESTEROL
 
   Uno de los sibaríticos placeres argentinos, desde el fondo de los años, es ir a la carnicería a comprar el asadito individual o la parrillada para un pilón de amigos o de familiares.
   El manjar, precisamente en el país de la carne, adquiere la doble relevancia para quien lo prepara, de elegir lo mejor y considerarse el mejor asador del mundo, especialista en elegir la leña o el carbón, encender el fuego sin echarle nafta, esperar que se hagan las brasas y luego lucirse atendiendo todos los detalles, hasta el glorioso momento de servir en la mesa y esperar con ansiedad aquel tradicional aplauso para el asador.
   En consecuencia, es todo un rito que tiende en los tiempos actuales a modificarse por una cuestión de carestía de la vida por una parte y de macaneo oficial por la otra.
   Pero vamos al grano: frente a los exorbitantes precios que alcanzó la carne en nuestro país, desde el poder surgió la idea salvadora de bajarlos, según se anunció profusamente “para llevarla a la mesa de todas y todos”.
   La verdad, viendo esos productos en los lugares de venta, en supermercados los miércoles, sábados y domingos durante las primeras tres semanas de cada mes, los fantasmas del colesterol y sus letales consecuencias volvieron a invadirme.
   ¿Es posible vender carne, realmente de calidad, a los precios que dicen?
   Se lo quiero preguntar a mi joven amigo Javier Carro, experimentado comerciante de carne con más de dos décadas dedicado a esa actividad a quien considero sin exageraciones, persona ducha en el tema si las hay:
La conversación entre el periodista Gonio Ferrari y el comerciante Javier Carro, establecido con su negocio en el corazón de Alta Córdoba, puede ser consultada buscándola en la respectiva columna de audios ubicada en la parte superior de la columna derecha de este blog.
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Esa aquerenciada pandemia
LA INFLACIÓN DEJA CICATRICES QUE NI
EL MAQUILLAJE LAS PUEDE  DISIMULAR
 
   Que la inflación desde años atrás en que apareció durante todos los gobiernos, en algunos más y en otros menos, fue escalando posiciones hasta formar parte de la habitualidad nacional con la que hay que convivir, es algo innegable.
   Hay tres generaciones al menos con este desgraciado parentesco: hijos, padres y abuelos aunque también existen los bisabuelos emparentados -como víctimas- con la inflación que por una parte y en un extremo de la sociedad mata ilusiones, sepulta sacrificios, devora ahorros y contribuye de manera notable a un permanente deterioro de la calidad de vida.
   La inflación y a esto se me ocurre como espectador y vìctima, porque a los análisis técnicos hay que dejárselos a los que saben, sirvió y sigue sirviendo y lo continuará con los tiempos, al enriquecimiento de muchos especuladores con menos corazón que una ita y para gobernantes que lo manejaron, lo manejan y por desgracia la seguirán manejando como elemento de presión a una sociedad aplastada por sus efectos.
   Debe ser por eso, el empeño en minimizarlo, negarlo, esconderlo o maquillarlo para hacerlo medianamente visible y percibir beneficios al lograr que la sociedad se acostumbre a la convivencia, que es peor que dormir con el enemigo o con una serpiente debajo de la almohada.
   Es de suponer que la inflación tiene sus contrapesos, por ejemplo en el comercio internacional, pero peor aún en la imagen de credibilidad o de marcada imprevisión que podemos mostrar a los inversores de afuera, ya que dicen que esas operaciones son las que pueden curar y hacer cicatrizar nuestras heridas financieras y volver a que confíen en nosotros.
   Lo que duele dentro de este panorama que es desolador especialmente para el común de la gente, es que el poder nos mienta; que minimice los alcances y las consecuencias de estar estrechamente ligados a esos números que esperamos al fin de cada mes, para encontrarnos con la renovada sensación de ser engañados.
   Ya sé que la inflación no se genera tan sólo en el supermercado, en la tienda de ropa o en los servicios, porque son muchos los ítems a través de los cuales se establece la medida mensual de la depreciación de nuestro dinero.
   Pero por citar un solo y reciente ejemplo, eso de aumentar el precio de los combustibles varias veces en un mes, aunque sea de un dígito inferior al 5 por ciento, es un acto de temeridad e injuria al pueblo trabajador que observa con pánico el estancamiento salarial y el acoso de impuestos y tasas.
   Los combustibles a todo lo mueven y su incidencia en la apreciación general es trascendente.
   Lo malo es que esas mentiras, ocultamientos, disfraces y maquillajes no conmueven al poder con su insensibilidad ni le sirven a la gente para sobrevivir, sino para sobremorir de angustia.
 
Los Inferiores o ausentes, siempre culpables
NOTORIA “POLÍTICA DE FUSIBLES” QUE BUSCA
SALVAR A LOS  VERDADEROS  RESPONSABLES
 
   Ya es demasiado vetusto aquel ejemplo de las gallinas de arriba con relación a las de abajo para aplicarlo a nuestro folklore político, porque la modernidad y la tecnología han hecho interesantes aportes como para renovar las comparaciones con ciertos fundamentos técnicos que son irrebatibles.
   Los fusibles, trataré de explicarlo rudimentariamente, son unos aparatitos minúsculos en el caso de los autos, electrodomésticos, etcétera que ante una falla en el sistema reaccionan cortando el flujo eléctrico, lo que lleva a la paralización del funcionamiento del artefacto que se trate.
   Bien. Espero haberme hecho entender.
   Para eso, en la política como en el comercio y en cualquier otra actividad, existen los mandos medios y debajo de todo, la indiada del malón y por encima de todos ellos están los capitostes, los cerebros, los privilegiados que nunca se equivocan y si lo hacen, lo mejor es no hacérselos notar.
   En los esquemas de poder el que manda es intocable lo mismo que sus más cercanos, llamémosles ministros, secretarios de Estado y cargos similares, con trayectoria partidaria y una responsabilidad que se incrementa con cada cargo que alcanzan hacia arriba pero pone en peligro a los que están abajo.
   Bien. A lo mejor alguien no me entendió, pero sigo.
   Por ejemplo si una subalterna de la Pato Bullrich se equivocaba y metía la gamba, pese a que la ministra era indirectamente responsable, salía indemne y se tenía que ir esa subalterna u otra de menor rango.
   El ejemplo viene a cuento de algunas situaciones que se plantean en Córdoba y especialmente en dos: lo de la policía con el caso del pibe Blas en el que día a día aparecen nuevos implicados. Al principio el papel de fusible fue cubierto por el entonces jefe de la fuerza, cargo en el que asumió -y como impactante medida- una dama con la antiguedad y las jinetas necesarias para ocupar esa función, pese a que se rumorea que estaba a cargo de la Dirección de  Recursos Humanos, en su momento, que se dio ingreso a la Policìa de Córdoba a elementos con prontuarios algo manchados y se permitió que siguiera en su función, portando armamento y uniforme, quien al final está sindicado como el asesino de Blas.
   Sin embargo, sería poco prolijo que a la reciente Jefa le apliquen la condición de fusible, porque ella sin dudas cumplía directivas “de arriba”, lo que no deja de tener importancia.
   ¿Qué pasará entonces con el sonado tema del médico trucho”?
   Lo comenté en este mismo programa, lo importante que debe ser la cadena de complicidades, amparos, protecciones y encubrimientos que existe para que un caso así suceda y perdure por demasiado tiempo.
   Lo peor de todo, que para ese tema, no parecen muy visibles ni se harían cargo quienes realmente debieron poner las cosas en orden y evitar el papelón institucional, tanto para el cordobesismo como para nuestra condición de cordobeses que trabajamos sin tener ningún fusible que nos ampare.
   A veces la Democracia tiene esas lagunas…