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13 de febrero de 2022

S.L.B.: SI DE VERGUENZAS HABLAMOS NO MARGINEMOS LOS EJEMPLOS MÁS CERCANOS - EL SILENCIO DEL PODER ACERCA DE LA INSEGURIDAD PASÓ A SER CONMOVEDOR - OBRAS NECESARIAS QUE NO SON PRIORIDADES - MEGACAUSA: LAS CHICANAS Y SU VARIABLE APROVECHAMIENTO - LASTIMOSO PAPEL DE LA DIPLOMACIA NAC & PÒP - DOBLE BURLA: EL PRECIO DEL PAN Y EL 12 % A JUBILADOS - CEGUERA DEL DESTINO QUE EN REALIDAD ES MIOPÍA PROPIA: ¿A DÓNDE NOS LLEVAN? - UN DIA DE LOS ENAMORADOS ES POCO PARA ESE ENORME SENTIMIENTO.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” nº 712 del 13/02/22 difundido en dúplex por AM580 y la 88.5FM dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

En honor a la verdad y a la realidad…
SI HABLAMOS  DE  VERGÜENZAS, NO  COMETAMOS  EL
ERROR DE OLVIDARNOS DE ALGUNAS MUY CERCANAS
 
   No fue muy afortunada que digamos la intervención presidencial refiriéndose al periodismo argentino, al compartir en sus redes un tuit con un video donde la vocera oficial, nacional & popular Gabriela Cerruti discute con una de nuestras colegas del diario La Nación por el descontento de los Estados Unidos ante la gira presidencial en China y Rusia. “El periodismo mainstream argentino es una vergüenza nacional”, dice.
   “Pese a lo sostenido por la portavoz presidencial, la información en off de fuentes gubernamentales y diplomáticas es, en todo el mundo, sustento de coberturas periodísticas en medios de referencia”, se aseguró en un comunicado. Poco después, el mensaje fue borrado de la cuenta del Dr. Alberto Fernández.
   Es curioso el enfoque de la vergüenza que tienen ciertas personas, especialmente cuando son encumbradas o gozan de privilegios tales como los que otorga el poder, porque suelen coincidir en la maldita costumbre de sentirse impolutos y sostienen que el resto del mundo está contaminado, eludiendo de paso el sano y saludable ejercicio de la autocrítica, aunque es una actitud reservada a los elegidos, a los no contaminados de espíritu.
   O sea que palabra más u ofensa menos, el periodismo argentino en general es una vergüenza, así de simple.
   No quiero caer en el cómodo facilismo de sentirme agraviado dada la estatura gubernamental de quien ofende, pero en cuanto a lo saludable, suele ser gratificante refrescar memorias ajenas, ya que las propias lucen ya, a veces por la edad, ciertas fisuras por donde se escapan los recuerdos, las vivencias y los errores cometidos.
   Si es por vergüenza, bueno sería simplemente no olvidar antes que nada los 120.000 muertos de la pandemia, que pudieron ser menos -uno sólo menos bastaba- si no se interponía esa calamidad disfrazada de privilegio, que fue la fresca e impune instauración de los vacunatorios VIP para elegidos por el dedo del poder, las fiestas en Olivos donde la consigna parece haber sido viva el contagio ajeno, los barbijos y tapabocas una mariconería exagerada o las mascarillas que se remiten al carnaval, algo que debíamos respetar todos nosotros menos los ellos, o sostener y pregonar que adelantarse en la fila que también era para todos por igual y con paciencia no configuraba delito, aunque fuera un desembozado acto de autoritarismo.
   Vergüenza es decir que a los jubilados se les aumenta un 12 por ciento y la suma total de lo que mensualmente perciben no los coloca a los viejos a quienes todo se les debe, ni siquiera a la mitad de lo que necesitan para no ser indigentes.
   Vergüenza es ver el crecimiento exponencial de la miseria, la multiplicación de las villas, la muerte que decretaron a la dignidad del trabajo con el veneno del populismo que agiganta la marginalidad laboral para no perder el beneficio…
   Vergüenza es mirar hacia otro lado cuando vemos el avance incontrolable del narcotráfico, las cadenas de ocultas complicidades que todos conocemos, y la inacción que es velada protección a los personajes relevantes que sin dudas algo tienen que ver con esa maldita forma de enriquecerse con los vicios y las desgracias ajenas.
   Vergüenza es el alevoso enriquecimiento de ciertos exponentes de la dirigencia sindical, a quienes se les debiera obligar a rendir cuentas de sus posesiones, con los controles respectivos, tanto al asumir como al retirarse de esa actividad y no me vengan con que aporte ejemplos porque todos los conocemos y mi función es de periodista, no de batidor.
   Vergüenza son los sueldos que se asignan los legisladores de todas las banderas porque aunque no los voten y ganen las mayorías, no dejan de percibir esos beneficios que luego vemos en la vida rumbosa que llevan muchos de ellos.
   Vergüenza es la justicia pachorrienta que juega a las dilaciones con lo que se benefician autores de delitos que son agraciados por las prescripciones de las causas y de las acciones.
   Vergüenza, en definitiva, es padecer el dolor diario de ver de qué manera nos deterioramos como país, habiendo sido uno de los países más ricos del mundo no mucho tiempo atrás, hasta que diversos virus nos fueron cíclicamente atacando hasta dejarnos como piltrafas, llorando por lo que fuimos y llorando también por lo que no nos permiten ni nos dejan que seamos.
   Esas son vergüenzas y no macanas, como defenderse ofendiendo sin haber apelado a la propia conciencia que es la que no perdona aunque acepta los silencios propios y no negocia a la hora de formular íntimos cargos.
   Es cierto que la tarea periodística viene siendo bastardeada por oscuros intereses, apetencias políticas y otras aberraciones que le están haciendo perder su pasado de veracidad, de denuncia, de cierto romanticismo, para sepultarlo en los intereses que crea y que fortalece, en su poder innegable, en las riquezas que genera y en los dolores que provoca sobre todo al ejercerse en sistemas proclives a las mordazas  y los condicionamientos, en los que las fabulosas cifras que se manejan en publicidad estatal suelen borrar ciertas inmunidades por el mal que se tratan de difundir.
   Aquí entre nosotros, cuando se apela a la argentinidad para las declamaciones y los discursos grandilocuentes que ya no joden a nadie porque nadie los cree, debieran remontarse a la sabiduría de Martín Fierro cuando proclamaba que “si la vergüenza se pierde, jamás se vuelve a encontrar”.
   Y no se empeñen en buscarla, porque si es que la tenían, ya la perdieron…
   Un parrafito aparte para no olvidarme, asumiendo el riesgo que me rotulen como procesista de Videla y su banda: es imperdonable la manera en que han sido desactivadas las fuerzas armadas argentinas, por la imposición de aquel prurito izquierdoso aún persistente que están al servicio de la represión y de otras actividades repudiables.
   En cualquier país del mundo que se diga progresista, las fuerzas armadas son irreemplazables cuando cumplen con su real cometido y no son utilizadas para represión interior, salvo en los casos de necesidad y urgencia como ahora para luchar contra el narcotráfico, salvaguarda de fronteras y algunas otras aplicaciones menores.
   En lo personal y porque tomo lo del sr. Presidente como un golpe bajo, me permito opinar sin ninguna vergüenza, que la historia argentina nunca olvidará, gracias a la toma de estado público a través del periodismo, tantas actitudes vergonzantes que debió y debe pasar la ciudadanía por la desvergüenza de sus gobernantes.
 
De mal en peor ante el avance del hampa
ES UN TEMA TAN RECURRENTE QUE ES COMO SI EL
PODER NOS QUISIERA  SILENCIAR POR CANSANCIO
 
   La verdad, ya casi no quedan argumentos periodísticos como para seguir protestando por el avance incontrolable del hampa, porque cualquiera que se esgrima, seguramente ya está gastado y ha perdido actualidad, vaya ironía, por su vigencia tan cotidiana como dañina.
   Estamos a merced de los delincuentes, la policía gasta fortunas en equipamiento en algunos casos de primerísimo nivel, pero no surge una conducción que nos permita avizorar una mejoría o al menos una cierta disminución de la actividad delictiva porque no deja de ser creciente y nada se habla ni siquiera como intención, de la necesaria instauración de una política integral de seguridad que nos aleje de los nefastos resultados de las improvisaciones y de los remiendos emergentes.
    Hay un detalle que desorienta a la sociedad, como resultado de la repetición de hechos delictivos perpetrados a la luz del día tanto en locales cerrados como en la vía pública, que son prolijamente documentados en filmaciones de los domos de seguridad instalados o por las cámaras particulares de los negocios afectados.
   En muchos de los casos, es tan nítida la calidad de la imagen cuando los malvivientes sabiéndose seguros e impunes actúan sin cubrirse el rostro, que es para pensar que con la tecnología que hemos visto aplicar en otros países, la identificación y la detención de los ladrones se reduce a pocas horas y siempre es certera.
   ¿Es que entre nosotros y con todo lo que se gasta, no podemos acceder a esos avanzados sistemas de identificación de personas? Si no podemos, es porque algo falla y lo importante es que la carencia está en la conducción, en el poder, que no apela a esas ventajas que aporta la tecnología vaya Dios a saber por qué, teniendo recursos económicos para hacerlo.
   Ya es repetir la oración echada al viento porque la verdad, estamos hartos de inseguridad y a cada instante los medios periodísticos -tengan o tengamos o no vergüenza- se encargan de que lo sepamos y que también se enteren desde el poder.
   La diferencia radica en que a nosotros nos preocupa, nos inquieta, nos angustia y nos deprime y a los que mandan no se les mueve ni un pelo.
 
La ciudad “bombardeada”
EL PROBLEMA NO SON LAS OBRAS EN MARCHA
SINO EL ESCASO SENTIDO  DE LO  PRIORITARIO
 
   A veces es necesario volver más de una oportunidad sobre los pasos ya dados, porque la sordera oficial suele ser tan marcada, que se hace imprescindible refrescar memorias en una actitud personal que más allá de la crítica periodística, demuestra mi profundo amor por esta ciudad única, irrepetible, llena de misterios y de contradicciones.
    En nombre del progreso y de la belleza, lo quiero suponer, se pinta a mansalva sin respetar convenciones internacionales al respecto en cuanto a los colores, se demuele, se cierran calles, se cambian rumbos, en una palabra, se complica la vida de los cordobeses acostumbrados ya al desórden de casi siempre y no me nieguen que es así…
   Pero si algo hay que criticar, es lo que están haciendo con las plazas, que aunque necesitaban actualización, limpieza y otras mejoras, sobre todo en las instalaciones eléctricas, ciertas prioridades estaban por encima como por ejemplo el tema transporte, atención de la salud más de la que tenemos a la vista, arreglo de calles barriales en la periferia, cloacas y desagues en vastos sectores de la traza urbana y otras mejoras imprescindibles que garanticen la recuperación de nuestra alicaída calidad de vida.
   Los lodazales en los sectores más alejados del centro donde la tierra todavía manda por encima del pavimento son un drama, como lo serán las escuelas si no están adecuadas a un correcto funcionamiento ahora, frente a la cercana reiniciación de las clases.
   Las plazas y pongo por ejemplo la Colón y la Rivadavia, muestran buenas perspectivas pero escaso progreso y eso que ya llevan más de un par de meses en obras.
   Roguemos que se apuren. Lo otro que hicieron está bien, era necesario, pero por favor, verifiquen que no es imprescindible ni prioritario acotar avenidas cuando el crecimiento del parque automotor y la agilidad del tránsito lo desaconsejan y sobre todo por respeto a los comerciantes que quedan, de todos aquellos que se les vino la noche cuando eso que le dicen progreso sin pensar en las prioridades, les obligó a bajar las persianas para transformarse en un nuevo problema social.
   Un problema que ellos ni nosotros merecemos.
 
La Megacausa del Registro de la Propiedad
LAS CHICANAS SON  DE  DOBLE  UTILIDAD POR SU
VIGENCIA EN LAS CONTRAPARTES DE UNA CAUSA
 
    La Real Academia Española a la que gustoso acudo una vez más, define la palabra “chicana” como una artimaña, un procedimiento de mala fe especialmente utilizado en un pleito por alguna de las partes y a veces se transforma en algo parecido a una treta o al decir español, de una zancadilla.
   En materia jurídica ciertos magistrados utilizan este término para justificar la mora judicial, alegando que los largos plazos en la resolución de causas son motivados por las “chicanas” interpuestas por los abogados defensores cuando ejercen el constitucional derecho a la legítima defensa. 
   En la causa del Registro de la Propiedad muchos reclamos contra la prisión preventiva, sistemáticamente dictada a la mayoría de los imputados, fueron tildados de “chicanas", transponiéndose el límite ético cuando un camarista consideró como “un verso” la solicitud de una madre de cumplir esta ilegítima prisión preventiva en su domicilio, para acompañar a su hija adolescente en riesgo de adicción.
   Cuando analizamos el particular accionar del Poder Judicial en esta causa, el abuso de prisiones preventivas justificadas en el riesgo de fuga en personas de escasos recursos, el antojadizo criterio para caratular la causa como una sola o como muchas según permita que los mismos jueces, conformando una comisión especial, persigan a los mismos imputados, la curiosa y particular interpretación e indiferencia ante fallos internacionales, la cuasi extorsión de exigir el pago de multas no firmes a cambio de libertad, los testigos anónimos utilizados por los investigadores en los juicios, las condenas que insólitamente terminan el 30 de febrero, y el arbitrario manejo de los plazos, es que se acumulan las sospechas.
   Y la principal, lleva a pensar que la "chicana" se ha mudado al otro lado de la barandilla.
 
¿A cuántos asesores pagamos?
UN LASTIMOSO  PAPEL DE  LA DIPLOMACIA
ARGENTINA, FRUTO DE LA IMPROVISACIÓN
 
   Seguramente no surgió de improviso eso de la “tournee” por Rusia, China y ese alivio de pasar por uno de los tantos paraísos fiscales como lo es Barbados, casi como imitando a ciertas incursiones por lugares afines que años atrás realizara el cuestionado Mauricio Macri.
   Lo de Rusia es comprensible por varios motivos: pagar seguramente las vacunas antes que nos manden sus abogados que me comentaron son cosacos de físico monumental y filosas armas, que manejan con la misma soltura que un fusil o una metralleta, agresivos y propensos a quitar vidas porque para ellos eso no tiene mayor importancia, lo que han venido demostrando a lo largo de la historia universal.
   Por otro lado otro de los objetivos habrá sido estrechar aún más los lazos de nuestra incipiente dependencia del eje que conforman los rusos, chinitos, venezolanos, salvadoreños y cubanos, por aquello declamado de la patria socialista aunque de eso poco es lo que tengan.
   Y por China y seguramente con parecidos propósitos de pagarles las vacunas que sacamos al fiado y firmar algunos acuerdos que andan por allí en el aire de los chismes y de las habladurías, que los emparentan con cierta dependencia ideológica.
   Lo de Barbados debió haber sido muy especial porque no fue escala técnica como le llamaron años atrás a una incursión similar que hiciera ExElla, sino que nuestro Presidente habló en un foro que comanda, acerca de algo vinculado con el medio ambiente y esas actividades tan en desarrollo y que contribuyen de manera notable, entre otros resultados, a la correcta alimentación de los pueblos prescindiendo de productos inalcanzables para la dieta común como el caviar iraní, el salmón rosado del Pacífico, las ostras de Australia, o los terneros argentinos.
   En definitiva y por tratarse ya de un asunto demasiado meneado mediáticamente, algunas pocas palabras para la argentina falta de previsión en cuanto al conocimiento de los sitios que nuestras autoridades van a visitar.
   Así se aprende, por ejemplo, a no llevarle al Papa almanaques de talleres mecánicos ni gomerías, a Maduro una constitución de su propio país ni a las autoridades cubanas otro alimento que no sea la merluza.
   Por eso nuestros representantes reverenciaron a los chinos como se hace con los japoneses, ensalzaron el sistema político que los transformó en una poderosa nación y los elogiaron por la calidad humana de sus gobernantes de ahora y de antes también.
   Es una pena que hayan olvidado a lo mejor por no saberlo, que Mao Tse Tung, monarca chino por tantos años, ha sido considerado por la historia universal como el más grande y prolífico violador de los derechos humanos, asesino de más de 50 millones de sus compatriotas.
   Vale señalar, para el final, que solo en aquella protesta estudiantil de la plaza de Tianamén, (se acuerdan del pibe que enfrentó a una columna de tanques, episodio que comentábamos recién) donde estuvieron reunidos hace pocos días ellos y los nuestros, la represión maoísta se despachó con alrededor de 2000 muertos.
   Así es eso a lo que le llaman diplomacia: el reinado de la hipocresía…
 
Desigual pelea: el pan vs. FMI
LA DOBLE BURLA DE “LOS PRECIOS QUE NO
AUMENTARÍAN” Y EL 12 % A LOS JUBILADOS
 
   Lo único que falta, si hiciéramos una proyección de los “precios cuidados” con la real situación inflacionaria que nos abruma, no serìa exagerado sostener que dentro de poco al pan pasarían a venderlo en las joyerías que contaran con seguro y rejas de protección, porque serían seguramente el blanco de la delincuencia que ni para entonces dejaría de crecer.
   El producto básico, es entendible que tiene ciertos “peajes” donde se va encareciendo de a poco porque cada uno de ellos reclama su parte, lo que es lógico, y por eso pensemos en el que siembra el trigo, sus empleados, el gasto en fertilizantes y remedios para las plantas, luego los cosechadores, acopiadores, mayoristas, supermercadistas -quienes siguen sosteniendo que no son formadores de precios- minoristas y por fin, el mostrador donde se reciben todos los lamentos, las puteadas y los cierres del fiado, cuando son tan víctimas como algunos de la cadena y los consumidores.
   Es una vergüenza el precio que tiene el pan, después que se hubiera anunciado oficialmente que el acuerdo con el Fondo Monetario no acarrearía desbordes de precios, a lo que la nafta de arranque contestó con un 12 por ciento de incremento o algo parecido.
   No ocurrió lo mismo con los postergados de siempre, los jubilados, que casi les obligaron a ponerse contentos cuando ya ni lágrimas tenían, por el aumento del 12 por ciento que recibirían los de la mínima ¡en marzo…!
   Realmente una burla más contra los más desposeídos, los menos afortunados, los más vulnerables. usarlos de felpudo para que allí limpien la miseria de su andar los poderosos, los que no se preocupan por los precios de nada.
   Los jubilados, con esa miseria, no alcanzan ni a la mitad de lo que necesitan para considerarse indigentes.
   Y después, los que mandan se llenan la boca con su verso de los derechos humanos…
 
¿Un horizonte turbulento?
“LO  QUE  SE  CONSIDERA  CEGUERA  DEL
DESTINO ES EN REALIDAD PROPIA MIOPÍA”
 
   La sentencia es el Faulkner y si no fuera porque los argentinos tantas veces quemados con leche vemos una vaca y lloramos, bien sería que lo aplicáramos a nuestra actualidad porque en realidad hablar de “destino” sería sumamente caprichoso, porque han sido tantas las veces que nos llevaron por caminos equivocados que no siempre tuvimos la osadía de plantarnos y exigir correcciones o modificaciones de rumbos y cuando lo hicimos a través de las urnas, fuimos olímpicamente desoídos.
   Todos los gobernantes en los últimos tiempos quisieron vendernos una imagen de “pilotos de tormentas” y ocurrieron dos cosas: que no podían manejar ni aviones de calesitas o que demostraron una actitud suicida pretendiendo volar y volar sin percatarse que no les alcanzaba el combustible.
   Como ahora, que en el tanque del Banco Central queda la borra de lo que nos impulsaba y salimos a dar lástima afuera mintiendo hacia adentro que estamos mejor que nunca pese al “…pero Macri”, a la pandemia y a todos los otros contratiempos, sin tener la valentía cívica de confesar que también en su momento fueron alternando el piloto automático de la rapiña y el comando mal compartido cuyas consecuencias ahora están apareciendo.
   El doble discurso casi adquirió la categoría de triple, vemos la desorientación que es por lo general el anticipo del desparramo y volamos sin saber a dónde porque nadie, nadie de ningún color porque cada uno conoce sus culpas, es capaz de mostrarle a la sociedad un diagnóstico tan preciso como sincero de todos los males que nos carcomen que vienen del pasado, del presente y del futuro y sin plan de vuelo nos llevan vaya Dios a saber a qué estrella.
   Es por eso que debiéramos hacer carne en nosotros otra sentencia, en este alegórico caso, de Viktor Frankl: “Cuanto antes nos percatemos de que nuestro destino está en nosotros mismos y no en las estrellas, tanto mejor para nosotros”. Nunca, jamás, en salvaguarda de nuestro futuro dejemos la brújula en manos de quienes, más allá del destino, tienen sus propios y secretos horizontes.
 
El estado ideal del ser humano…
LA  MAGIA DE ENAMORARSE: ¿Y UN SOLO
DÍA PARA UN SENTIMIENTO TAN ENORME?
 
   Cuando los amores son asexuados, se corre el riesgo lógico de las malsanas interpretaciones, el tratamiento escatológico de la situación o su inevitable consecuencia que motiva bromas de dudoso gusto.
   Enamorarnos, en el caso de los machitos, podemos llegar a enamorarnos de una mujer: o una mujer de otra mujer, o aquel machito, de otro hombre.
   Por eso mañana quiero festejar dignamente el Dia de los Enamorados dejando de lado sus inocultables motivaciones comerciales y las tres alternativas que acabo de puntualizar. 
   Enamorarse es compartir sentimientos.
   Enamorarse es a lo mejor pensar distinto, pero caminar juntos.
   Enamorarse es mirarse a los ojos y que no sea necesario decirse otra cosa que te amo, sin remilgos ni vergüenzas.
   Es no invadir los espacios ni los tiempos del otro.
   Enamorarse es sentir juntos las mismas sensaciones.
   Enamorarse no es mirar hacia atrás con resentimientos, sino como valor de experiencias. Es compartir angustias; es mitigar soledades.
   Enamorarse es no mentir, es comprensión, es tolerancia.
   Es sinceridad. Es vivir en una nube de proyectos, de ansiedades, de urgencias por ganarle al tiempo, porque es el tiempo que los enamorados, juntos, quieren gastar a su manera.
   Pero por sobre todas las cosas, enamorarse es respetar.
   Porque el respeto es la base de toda relación que pretende prosperar y consolidarse. Mirar hacia adelante, vibrar con la misma intensidad, acompañar en la desgracia, gozar en las alegrías, mitigar en la enfermedad, también son síntomas del enamoramiento.
   Enamorarse no es tan solo arrugar las sábanas, prodigarse caricias o compartir burbujas.
   Quiero celebrar jubilosamente que estoy enamorado de todas las mujeres solo porque son mujeres; de los hombres buenos porque se lo merecen; de los árboles, como si fuera un perro; del cielo porque nos mira desde arriba con su incorruptible autoridad celeste: de mis amigos porque son pocos, pero son muy amigos; de mis amigas porque se salvaron que me enamorara de ellas al dejar de mirarlas como amigas.
   Enamorado de mis gatos que me acompañan a cambio de simples cariños que estoy seguro agradecerán apenas puedan decírmelo, de lo que no están lejos.
   Enamorado perdidamente de mi trabajo, que es como ponerme cada día una inyección de dignidad.
   Enamorado de las tristezas, que suelen ser las más dulces compañías.
   Enamorado de mis recuerdos y de la memoria, que es la que nos hace comer el mismo caramelo varias veces.
   Enamorado del agua y del fuego aunque entre ellos se odien.
   Enamorado de la libertad, de mi libertad y de las libertades ajenas porque también las siento mías.
   De tantas cosas estoy enamorado que no me alcanzaría un día para celebrarlo y por eso al enamorarme de la vida, canto un himno permanente, como permanente es la celebración.
   Hasta de mis enemigos, o mejor dicho adversarios estoy enamorado porque me atacan y para ello necesitan pensar en mí, y eso me conmueve.
   La pregunta entonces es inevitable: ¿Por qué un solo y miserable día para sentirnos felices por tantas maravillas, encerradas en un solo sentimiento?
   Vivir enamorado no es ni más ni menos que sentirse feliz.

 

13 de junio de 2021

S.L.B.: DIPLOMACIA, ARTE RESERVADO A LOS ENTENDIDOS - ¿POR QUÉ SÍ A LOS SUPER Y NO A GALERÍAS Y PASAJES? – ANGURRIA POR RECAUDAR PARA PAGAR EL DESPILFARRO – ESTAMOS LEGÍTIMAMENTE ORGULLOSOS - LENTA PERO SEGURA AVANZA LA MEGACAUSA – LA CARESTÍA DE LA VIDA ENFRENTADA CON LA SORDERA DEL PODER – SIGUEN LAS DEMORAS PARA LA SEGUNDA DOSIS - A VECES SON CURIOSAS LAS EXPLICACIONES SOBRE VACUNAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 677 emitida el 13/06/21 en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¿Para qué existe la diplomacia?
ARISTÓTELES:  “NO  SE  SIENTE  TANTO  LA OFENSA
DEL ENEMIGO COMO LA QUE SE RECIBE DEL AMIGO”
 
   No sé si entre los gobiernos de Argentina, Brasil, México y  Perú había  amistad tan estrecha e inconmovible, pero tengo la plena certeza que entre sus pueblos hubo una histórica fraternidad que ahora, por una o dos pavadas, ha sufrido una penosa fractura que llevará tiempo superar porque desde aquí partió la torpeza que lesionó gratuitamente los lazos que consolidaban una hermandad sin tiempos.
   El tono despreciativo de algunas declaraciones que pretenden ser inteligentes, logra consolidar eso tan cierto que las injurias a veces ingresan a la desmemoria, a diferencia de aquel desprecio que jamás se olvida y eso en la percepción de los anémicos de personalidad, pasa a ser parte de la propia negligencia y de la dispersión conceptual que se padece, pero se oculta o se maquilla con pretendidas altisonancias discursivas enemistadas con la realidad.
   A veces el desmedido agrande se empina de tan exagerada manera que eleva o mejor dicho finalmente derrumba a quienes por propia bajeza, creen estar hablando desde la tarima de una falsa superioridad, como escudo que busca proteger la íntima y poco avergonzada convicción de ser inferior.
   Por una simple cuestión de consideración hacia la máxima investidura no pretendo calificar levemente como inoportuna o desafortunada la deplorable intervención, porque resulta difícil pensar que nadie de la Cancillería -dirigida por alguien que en la materia no tiene los suficientes y necesarios pergaminos como para lucirse- tuvo la prudencia de aconsejarlo al menos en cuanto a la calificación de ciertos detalles relacionados con los orígenes étnicos y otras menudencias que se aludieran con tremenda e imprudente y ofensiva liviandad.
   Mexicanos y brasileros orgullosos de sus orígenes no abdicarán de su propia historia porque a un extranjero con poder lejano se le ocurra plantear comparaciones absurdas, improcedentes y ominosamente vejatorias, porque arrastran una historia propia que no necesita revisores ni cuestionadores extraños a su idiosincrasia por eso de la sagrada propiedad de lo ancestral.
   Y los peruanos con quienes nos hermanaran las glorias sanmartinianas, no merecen intromisiones aventuradas ni oráculos que les anticiparan el futuro inmediato, empujados por coincidentes corrientes de pensamiento y buscando consagraciones por las que es preciso esperar y más en el caso de los argentinos, ajenos al proceso electoral de ellos, tal como deploramos cuando alguien pretende inmiscuirse en nuestras contingencias electorales. 
   En estas espinosas cuestiones de la diplomacia o de su carencia tan notoria como nociva, lo más aconsejable es buscar conclusiones más prácticas que políticas al calificar a ciertos de nuestros dirigentes ebrios de poder, pero con bebidas truchas o de segundas marcas, hasta hacerles entender una vieja sentencia de un relevante músico, convencido que el arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que dejar de lado la batuta para no molestar a la orquesta.
   Sobre todo en un escenario como lo es la realidad nacional y popular, con músicos con más mañas que sapiencia entrenados vivencialmente para otros procederes y no para ofrecer como ahora viene ocurriendo, conciertos más pentagramados con la violencia y la ignorancia, que con acordes de la democracia y del imprescindible respeto.
   Por eso es que muchas veces, los altos dignatarios de la política a quienes les encanta el onanismo oral de escucharse y gozar, dejan de lado todo lo que represente sensatez, discreción, cordura, moderación y equilibrio para sacar a pasear sus reprimidos instintos de poder, preponderancia y dominio de situaciones ajenas, sin medir las consecuencias de papelones emergentes que no dejan margen ni siquiera para explicaciones pueriles e inaceptables.
   Así son las cosas, y que en este caso no signifique una improcedente irrespetuosidad para calificar a una anterior, ya universalizada mediáticamente, partiendo de esa gran verdad que un tonto siempre encuentra otro más tonto que lo admira.
   Esa es la base de las ofensas que no tienen remedio.
   Ahora roguemos a todos los dioses que los ofendidos y menoscabados mexicanos, brasileros y peruanos no dejen de ser amigos nuestros y no sólo enemigos de los gobernantes que nos rigen.
   La histórica y sólida hermandad internacional en la que muchos hipócritas confían y esperan, no puede quebrarse y ni siquiera resentirse ante expresiones imprudentes disfrazadas de elocuencia discursiva. 
   No son tiempos de peroratas sino de encarar la crisis sin engaños, manipulaciones y con la sinceridad, por parte del poder, que todos merecemos.
   Todo esto que acabo de expresar sea dicho con especial respeto y formal pedido de disculpas a dos embajadores radicados en lejanas geografías: al mejicano don Miguel Angel Isidro y al brasileño don Mauro de Holanda.
   Y que tanto nuestros hermanos mexicanos como brasileros o peruanos, sepan también que no todos los argentinos somos iguales…
 
Pierden las galerías
ALGUIEN  DEBIERA  EXPLICAR ESA ODIOSA
SELECTIVIDAD A LA HORA DE LOS CIERRES


   Existe una especie de desacuerdo a la hora de interpretar especialmente las conductas de la gente con relación a los encierros, privaciones e imposiciones que lejos de conformar por su sentido preventivo, sirven para enervar reacciones y desacatar las indicaciones de quedarse en casa y de respetar, en ciertos casos, las limitaciones que desde el poder se imponen.
   La verdad es que los desajustes y las improvisaciones conspiran contra la efectividad de esas determinaciones porque pareciera que depende de ciertos factores, que las exigencias se cumplan parcialmente y de manera caprichosa como si subsistieran privilegios para ciertos sectores de la ciudad. En Buenos Aires la situación algo se ha flexibilizado en concordancia con una baja en las estadísticas de los contagios y ya se anticipa que habrá una reanudación de las clases presenciales y rehabilitación de gimnasios y otros lugares destinados al esparcimiento como así también el regreso de las reuniones familiares de hasta una decena de participantes.
   En Córdoba mucho se habla de los exitosos operativos de hisopados y de vacunación en algunos casos durante las 24 horas en puntos clave de la ciudad, pero los números en cuanto a contagios no ceden y aumentan con lo que es para pensar con fundamento estadístico que de poco valieron las medidas restrictivas adoptadas, que no surtieron efecto por una razón que asoma como fundamental: fueron insuficientes y demasiado permisivos los controles en los lugares de actividades restringidas. Ahora, cuando ya es tarde para lamentaciones se endurecen las determinaciones de no reunirse, de prolongar la prohibición de actos sociales y religiosos, los deportes tienen una serie de limitaciones y seguirá esa obsesión por cerrar las galerías comerciales y los pasajes céntricos mientras se permiten las concentraciones donde si, se incrementa el peligro del contagio. Y es como si no se tomara en cuenta el padecimiento de tantas familias que pierden su diario sustento al prohibírseles el desarrollo de la actividad comercial en momentos tan cruciales.
   Lo mejor sería ponerse de acuerdo con lo que se determina en cuanto a prohibiciones pero poniendo el acento en el cumplimiento de tales medidas, para que resulten efectivas y no actúen para el efecto contrario como multiplicadores de la expansión virósica. Es toda una cuestión de sentido común y organización para ayudar con la prevención a que disminuyan los niveles de contagio, aumenten las recuperaciones y comience a disminuir la curva ascendente de muertos por Covid que al superar diariamente el medio centenar, fortalece el espanto de los terribles momentos que nos tocan vivir.
   Si se mantienen o profundizan las limitaciones, se respeta el control estricto y eso ayuda a que nos encaminemos hacia la superación de los penosos efectos de la pandemia, habremos ganado aunque más no sea, una batalla en esta terrible guerra que por lo que se adelanta desde la ciencia, aún no ha llegado al límite de su mortal gravedad: el país llora a más de 85 mil muertos…
   Sintetizando, eso de cerrar los pasajes y las galerías y liberar el acceso a los supermercados, es una medida absurda e inconducente que en nada contribuye a garantizar la salud pública y consigue, como resultado, que el malestar social se acentúe y afecte a mucha gente trabajadora y empresarios que no merecen padecerlo.
 
No evalúan que vivimos una enorme crisis?
LA INSENSIBILIDAD QUE APORTA LA ANGURRIA POR
RECAUDAR PARA HACER  FRENTE AL DESPILFARRO
 
   No faltarán quienes ahora pretendan sostener que es un error suspender entre otras cosas los planes de construcción de caminos, por ejemplo, porque las prioridades humanas acosan con sus urgencias que son impostergables por encima de cualquier otro argumento, en favor de desconocer que la crisis tanto sanitaria como económica ha modificado todo el panorama social con miras al futuro inmediato.
   Por otra parte algunos gastos evitables por su condición de veladas promociones partidistas en un año electoral, son los válidos argumentos que debieran impulsar una revisión no tan sólo de lo que se gasta, sino que se despilfarra sin pudor y sin medida, cuando se impone que la mayoría de los recursos se afecte a la intensa lucha planteada entre una ciudadanía enclaustrada e imposibilitada de protestar frente a lo que muchos consideran encierro exagerado por sus limitados efectos preventivos.
   Y cuanto el Estado asume como ofensiva prioridad el mecanismo de la presión y del acoso sobre sus contribuyentes, es signo inequívoco de la desesperación que existe por alimentar sus cajas exhaustas, agotadas por la demanda de partidas que se destinan y no siempre subliminalmente, a posicionar a sus candidatos a costa del sacrificio de quienes pagan onerosos impuestos que debieran ser asignados a otros más nobles destinos que alimentar egos, muchos de ellos en decadencia.
   La persecución que es una manera poco sutil que tiene el hostigamiento, pisar los talones y no dejar ni a sol ni a sombra de fatigar, no son métodos para cargar en las espaldas de los procuradores porque ellos, sin dudas, son leales cultores de la obediencia debida por eso de “cumplir órdenes superiores” como era la pueril excusa de quienes asaltaron el poder allá en aquel lejano 1976, pero que dejó herederos que tomaron tales injurias como método de coacción despiadada, dejando de lado por una parte la indefensión de los amenazados y todo asomo de sensibilidad social en momentos tan críticos como los que vivimos desde hace más de un año.
   No se trata de condonar deudas, sino de cumplir con dos preceptos fundamentales: por una parte ofrecer plazos razonables o moratorias con intereses no abusivos tratando de no imitar los desbordes de las empresas de servicios para tales situaciones, y lo más importante de todo, cumplir con lo que insistentemente se promete: eso de brindar seguridad, justicia, educación, vivienda, salud, vida digna y otros promocionados beneficios por los cuales al contribuyente se le reclama el pago, sin cumplirle con lo que mañosamente se le anuncia.
   No me pidan ejemplos porque eso es lo que sobra con solo mirar la complicada realidad que nos rodea.
   No se asombren después si el hastío y la desesperación de la gente conducen a la rebelión fiscal, porque el poder debe evitar llegar a esos extremos que no tienen retorno y no necesitan, como están las cosas, que alguien se ocupe de alentar.
   Es preferible que la historia recuerde a quien salvó más vidas que a quien hiciera kilómetros de caminos, pintara calles, colocara plantas y limpiara basurales, para una población desencantada y agobiada por sus deudas.
  
Superamos el medio millón de visitas
EL ESTÍMULO DE CRECER NOS ACERCA CADA DÍA
MÁS A LOS OBJETIVOS  QUE NOS  IMPUSIÉRAMOS
 
   Les pido que no vayan a pensar que vamos a descorchar burbujas, que haremos un festejo especial, que organicemos algún encuentro clandestino, pero debo confesar que nos sentimos henchidos de orgullo por un logro que acariciamos desde que comenzamos esta aventura de lanzarnos a las redes sociales con la versión compendiada de “Síganme los buenos” y su blog actualizado casi diariamente.
   Lógicamente empezamos desde cero o mejor dicho desde menos cero porque los temores y la inexperiencia restan entusiasmo, pero en lugar de ese efecto, multiplicamos tanto el esfuerzo como aquel entusiasmo que fue adquiriendo crecientes dimensiones propias.
   Cuando llegamos a los 10.000 visitantes nos pusimos contentos, imaginen lo que habremos sentido con 100.000 mil y ahora navegamos entre nubes de satisfacción, que nos lleva a ese ansiado cielo y al momento de reconocer el esfuerzo denodado y permanente de nuestro equipo.
   Locutoras, productora, operadores y operadoras, telefonista, técnicos de planta, desinteresados colaboradores, pasantes, anunciantes y más que nadie, ustedes que nos siguen, nos sostienen y nos alientan, aparte del merecido agradecimiento a esta titánica empresa que es la de los SRT.
   El abrazo especial y cariñoso al sacrificado equipo de posproducción y a un ladero incondicional como lo es nuestro orientador en cuestiones de gente mayor, el abogado “Maco” Silvestro.
   Casi me olvido del motivo de esta euforia: ayer superamos el medio millón de visitas y considero que, pese a un escenario de angustias, bien se merece que lo celebremos.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
UNA  CUESTIÓN  QUE NO  HEMOS  DEJADO DE
SEGUIR DURANTE CASI UNA DÉCADA Y MEDIA
 
   La verdad y como meros espectadores del acontecer tribunalicio de Córdoba, nos subleva advertir, entre otros defectos, que la prisión preventiva que es la excepción sujeta a ciertas circunstancias, se ha transformado en regla configurando una violación a preceptos constitucionales y dictámenes de organismos internacionales defensores de los derechos humanos.
   Existen en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, documentos y testimonios que permiten reconstruir una penosa historia de abusos judiciales y desprecio por la ley. Se trata de personas, a las que sin poseer antecedentes penales, se las mantuvo en prisión preventiva prolongada siendo mayores de edad, padeciendo enfermedades graves o con hijos discapacitados a cargo, destacándose por su crueldad, el caso de una mujer con cáncer terminal que fue juzgada estando presa y en medio de sus sesiones de quimioterapia, permitiéndole que regresara a su casa un mes antes de morir.
   Existe gente a la que se le negó un traslado a una cárcel de su provincia, obligando a la familia a viajar cientos de kilómetros cada semana para la visita, y un caso en el que faltando quince días para cumplir los tres años de prisión preventiva y ya habiéndose recibido el Fallo de la Corte Suprema que estableció la arbitrariedad de las prisiones, se le fijó una fianza impagable que hizo continuar el encierro. 
   Dado que en todos los casos nos referimos a personas en prisión preventiva, situación que por ley debiera ser excepcional, más que estricta actitud justiciera, lo relatado estaría relacionado con acciones carentes de humanidad, crueldad, dolor físico, psicológico, castigo, que el diccionario define bajo los términos de saña y tortura. 
   Pero lo más llamativo de todo, es que respecto a los altos funcionarios denunciados, acusados y señalados en los juicios, siempre en libertad, los mismos juzgadores aplican los términos de benevolencia e indulgencia, comprendiendo, tolerando, sobreseyendo y archivando sus causas.
   Realmente se trata de una administración de justicia tan diferenciada, que produce estrépito en la razón.
 
Acciones dañinas e incontrolables
DE NADA SIRVE PROTESTAR ANTE LA CRECIENTE CARESTÍA
EN LOS PRECIOS, AGRAVADA POR LA SORDERA DEL PODER
 
   Tengo entendido que todas las medidas que a lo largo de los tiempos se tomaron en nuestro país para evitar los abusos en los aumentos de precios cuando no existían factores que los justificaran, estuvieron condenados al fracaso muchas veces estrepitosos.
   Y cuando la memoria -bien vale reiterarlo hasta el cansancio- que es el lápiz de la historia acude en mi ayuda, me aporta imágenes que en su momento y siendo mozalbete pude apreciar vívidamente, de la aplicación durante el primer mandato peronista, allá promediando el siglo pasado, de la Ley contra el agio y la especulación que penaba severamente, en muchos casos con elevadas sanciones dinerarias, prisión o deportación para los transgresores extranjeros, los excesos que cometían en los precios de los más variados artículos, especialmente en los comestibles.
   Esos atropellos en tiempos en que la inflación y el deterioro salarial estaban aún sin materializarse, ni ser parte de la cotidianeidad, recibían el rigor de la ley y como escarmiento que cundía en el ámbito productivo, empresario  y comercial e impactaba gratamente en una sociedad al borde del agotamiento por aquel despotismo de la extralimitación en que incurrían los violadores de aquella ley.
   La verdad, mi memoria más reciente no registra hasta qué momento rigió esa ley de alto contenido social, que protegía de manera especial a los segmentos más postergados de la población, situación que recobró gravedad cuando aparecieron la inflación, el endeudamiento interno y externo y otros factores negativos.
   ¿Qué es lo que hace imposible tener bajo control de honestidad y sin exceso los precios al consumidor? ¿Cuál es el secreto inaccesible que posibilite recuperar no tan solo la costumbre de confiar? ¿De tal manera aumentó la cantidad de “peajes” entre el productor y el consumidor, como para que en cada uno se sume exageradamente?
   Más de un economista supongo habrá pensado en su momento que el aumento de la tecnología reduciría costos y sería posible controlar todo aquel producto sujeto a un precio, pero la realidad muestra que no fue -o es- nada más que una utopía.
   Apelamos a la sabiduría muchas veces disimulada de los políticos para que encuentren y apliquen medidas que protejan al ciudadano, sin desmedro de las lógicas utilidades por las que trabajan los productores y las otras etapas intermedias de la comercialización, sin abusos ni “estaciones” prescindibles.
   Es probable que un producto al pasar por tantas manos e instancias, vaya cargando su precio y está en la creatividad encontrar la manera de terminar con esas odiosas y prescindibles etapas encarecedoras que son simples “pasamanos”, lo suficientemente gravosas como para perjudicar sensiblemente al último eslabón que es el consumidor.
   Si no es con el rigor de la prisión otrora exitoso, que se apele a la imaginación para encontrar la forma que las extralimitaciones y el despotismo comercial pasen a ser historia, después de haber logrado sanos objetivos, como lo fuera aquella Ley peronista contra el agio y la especulación.
 
Hay dilaciones inexplicables
¿LA SEGUNDA  DOSIS  PARA  LOS  MAYORES DE 80
SE ACERCA AL VENCIMIENTO DE SU EFECTIVIDAD?
 
   Es absolutamente entendible que en los grandes acontecimientos de la vida surjan problemas que muchas veces modifican, agravan o simplifican acciones emprendidas en situaciones conflictivas, hasta el punto de hacerlas fracasar o coronar con el más resonante de los éxitos
   Es oportuno entonces mirar un poco hacia atrás, cuando poco a poco fueron apareciendo las gratas nuevas del descubrimiento o la elaboración de una vacuna, cuya aplicación masiva permitiría destruir a ese agazapado fantasma de la peste que poco a poco pero sin detenerse en su alocada expansión, destruía fronteras y venía causando estragos en nuestra humanidad azorada por el creciente número de víctimas fatales y tengamos presente, recién lo expresamos: el país llora a más de 85 mil muertos.
   Poco a poco también fuimos enterándonos que científicos de diversos países habían descubierto el costado débil del virus y con resultados aceptables lo estaban enfrentando, hasta que el vértigo del apuro empujado por la desesperación mundial empezó a mostrar los resultados que hasta poco tiempo atrás se esperaban únicamente por la vía del milagro.
   Dejemos de lado los costados ideológicos, los intereses políticos y el aspecto económico para centrarnos en la validez preventiva de la inoculación de cualquiera de las vacunas consideradas aptas, que comenzaron a ser distribuidas para agigantar las esperanzas de la supervivencia.
   Aparecieron las dos dosis, sin las cuales el peligro seguía firme y en general se coincidió en que debían transcurrir de 21 a 28 días entre una y otra aplicación, lo que se empezó a cumplir y no es momento de evaluar el éxito o la seriedad con que cada país asumió la campaña de prevención.
   Entre nosotros comenzaron a espaciarse los embarques cuando miles de primeras dosis ya estaban haciendo lo suyo, correctamente y ajustándose a los tiempos pero como no siempre la perfección demuestra su vigencia, entraron las dudas acerca de la efectividad de la vacuna cuando se había superado el plazo que inicialmente se aseguró que era imperioso respetar entre una inoculación y la otra, la definitiva, la que sellaba la ansiada inmunización integral.
   Algo falló en la logística, en los plazos de pago, en las condiciones de algún acuerdo internacional, en preferencias según factores ideológicos o la improvisación que caracteriza a quienes piensan y sostienen que la pericia operativa, viene de regalo a la mentalidad de cada funcionario.
   Nada mejor entonces que remendar la impericia ampliamente demostrada, sosteniendo que la dilación por algunos meses entre un pinchazo y el otro, en muchos casos optimizaba los resultados de la vacuna pero advertimos y en muchos casos con más desesperación que confianza, que las segundas dosis no llegan para las franjas etarias más comprometidas privilegiando a la juventud -que también merece ser atendida- como si los viejos pasaran a la categoría de descartables, impresión consolidada por ciertas versiones que reconocían que podíamos llegar a la disyuntiva de seleccionar para beneficiar a unos y abandonar a los otros.
   Si no es así; si eso es el fruto de una fantasía alimentada por las ansiedades, los miedos y las angustias, es bueno que con creíble fundamento científico desde el poder pongan las cosas en claro, con la seriedad que merece una situación extrema como la que estamos viviendo.
   No hacerlo, dilatarlo o negarlo, sería la confirmación de una penosa conducta que nos transformaría en una sociedad en la que solamente y como privilegio, merecen salvarse los elegidos.
   Ese es el peor de los fantasmas de nuestra actualidad que a muchos les quita el sueño.
 
Llamativos conceptos de un gobernador
NO SIEMPRE SON CON BASE CIENTÍFICA
LAS  EXPLICACIONES  SOBRE VACUNAS
 
   El más variado repertorio que pasea impunemente por el mundo desde el rigor científico hasta risueñas interpretaciones acerca del conocimiento sobre vacunas, es una moda que se ha instalado en la sociedad no sabemos si como recurso dilatorio o es un simple distractivo para aflojar lógicas tensiones.
   Desde aquellas ahora lejanas aunque inolvidables afirmaciones de GGG cuando sostenía que el virus tardaría en llegar o no lo padeceríamos nunca por la distancia entre China y nosotros, fueron apareciendo burdas explicaciones de índole casera, por cierto brumosas o inentendibles pero que al menos, en estos tiempos de zozobra y encierros rigurosos, han servido para la distensión, el análisis informal y la diversión de la gente.
   Lo gracioso en tiempos de crisis no deja de ser un ansiado bálsamo que atempera sufrimientos, dudas y esperas que se hacen eternas, hasta que aparece algún iluminado que aporta lo suyo, desde la política y la acción, al menos para entretenernos.
   Uno de esos casos nos dejará para la memoria parte de declaraciones que hiciera no hace muchos días el Sr. Gobernador de la provincia de Buenos Aires, el simpático
Axel Kicillof y nada mejor entonces que escucharlo, dentro de una ingeniosa edición de audios mezclados:
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El audio con las aludidas declaraciones del primer mandatario bonaerense puede ser escuchado íntegramente buscándolo en el sitio correspondiente, ubicado en la parte superior de la columna situada en el costado derecho de este blog.
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