10 de mayo de 2020

S.L.B.: QUE NUESTRA VIDA NO SE LIMITE A LA PANDEMIA - MUNICIPALES EN LUCHA POR ALGUNOS PRIVILEGIOS - AMENA CONVERSACIÓN CON EL DR. EUGENIO SEMINO - EN LA MEGACAUSA HABRÍA QUE APLICAR LA "CIENCIA REGISTROLÓGICA" - TENEMOS PICARDÍA Y PÍCAROS PARA EXPORTAR - UN "ESPADEO" POLÍTICO COMO EL QUE NOS INSPIRABA SALGARI, ETC.


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba, el domingo 10 de mayo de 2020.

Pensar en presente… y en futuro
ESTÁ EN NOSOTROS QUE NUESTRA
VIDA  NO SE LIMITE A LA PANDEMIA
   Hay que estar en el  fuero íntimo de cada uno de nuestros semejantes, sin distinción racial, política, financiera o de lo que sea, para formarnos una idea cabal de lo que debe ser para nuestro prójimo eso de asumir o no la vigencia y la duración que puede llegar a tener la pandemia que ahora nos abruma, nos condiciona y nos llevó a un cambio de hábitos, impensado tan solo pocos meses atrás.
   Convivir con el drama, imagino que debe ser igual para todos, desde el momento que el microscópico atacante no se fija en quien se aloja, sino que está atento a quien le abra las puertas de su organismo para aposentarse allí, crecer, multiplicarse y matar: así de simple como trágico.
   ¿Y qué es lo que hacen muchos de nuestros congéneres? Están los resignados que aceptan las cosas como vienen, los fatalistas que ya se pusieron al día con el sistema de sepelio prepago y los otros, otros, vale repetirlo, que aseguran que somos víctimas de una conjura internacional manejada por alguna gran potencia que pretende la hegemonía mundial, para lo cual debe reducir a la mitad la población del planeta para hacerlo medianamente gobernable.
   Las tres corrientes son respetables, en cuanto a considerar válidas las opiniones que incluso no coincidan con nuestra percepción de las cosas y el análisis de la realidad.
   Sin embargo, se me ocurre que después de casi dos meses de encierro en el que aprendimos de prepo lo que es una pandemia, su desarrollo y sus consecuencias, la mayoría de nosotros es probable que se haya olvidado de un elemento a tener en cuenta como prioridad de pensamiento y acción emergente: es como si se nos hubiera borrado de nuestro panorama de vida, eso que le llaman futuro.
   Si. Es el futuro no de cada uno de nosotros sino de la Humanidad que toda, castigada sin límites étnicos, geográficos, políticos o financieros e incluso deportivos, tiene la obligación de no entregarse.
   ¿No sería hora de apretarnos en el imaginativo abrazo de hermanarnos frente al enemigo común?
   Cuando aparezca y roguemos que sea pronto, la vacuna que llegue a inmunizarnos a nosotros y a las generaciones venideras, recién comprenderemos que dejando de lado todas las barreras y diferencias, somos hermanos en la lucha y seas quien fuere quien llegue a esa vacuna, la disemine planetariamente, dejando de lado eso de culpar a los chinos, a los rusos, a Trump y la mar en coche, para llegar alguna vez a conformar la solidaridad fraternal que viene derrapando.
   Está en cada uno de nosotros, pensar en ese futuro y poner el alma para recuperarlo y poder dejárselo a nuestra descendencia.

En el medio nosotros, los vecinos
LOS  MUNICIPALES Y SU LUCHA POR NO
PERDER ALGUNOS DE SUS PRIVILEGIOS
   Ponerse a la par de muchos cordobeses que sostienen que no existen los empleados municipales sacrificados, cumplidores, solidarios con la gente, ejemplos de dedicación, sería caer al más injusto de los absurdos, porque de ese tipo de empleados, bien se puede sostener que es la mayoría de quienes dependen del mandato que emana de quienes mandan desde el Palacio 6 de Julio.
   Que están los díscolos, los aprovechados, los permanentes cultores de licencias varias, los “titulares” por así decirlo de microemprendimientos personales tales como venta de ropa, cuidado de uñas, provisión de bebidas y otros menesteres, también sería padecer de cierta marcada ceguera ciudadana.
   El gremio viene siendo manejado por la misma corriente de pensamiento desde hace al menos tres décadas y se ha llegado a casos en que muchos dependientes, encerrados en sus deudas contraídas a través de la mutual sindical o aprobada por su dirigencia, han llegado a cobrar simbólicamente un peso mensual para evitar eso de no cobrar ni un mango.
   Tal situación pienso que se ha superado, pero lo que no ha cambiado es el grado de combatividad sindical, porque ha sido el estilo prepotente y demandante que estableció el conflicto permanente, el que le aportó a los empleados las mayores satisfacciones, sin tomar en cuenta que utilizan como rehenes a los mismos que mensualmente y con mucho sacrificio, aportan impuestos notoriamente exagerados, con los que les pagan a esos guerreros urbanos los sueldos más elevados del país.
   Lo que no se explica es porqué, si trabajan como dicen horas extras, no se cumple con las demandas ciudadanas de servicios, que deben ser realizados por empresas tercerizadas.
   Ese es solo un detalle de una realidad indiscutible y a la vez indisimulable y es absurdo por otra parte, que pretendan seguir cobrando por horarios extraordinarios cuando en realidad no los trabajan y tomar eso como una conquista gremial, sería sacralizar una estafa al Estado y una onerosa injuria a los vecinos.
   Ya se verán las consecuencias de las medidas que adoptara el ejecutivo municipal en materia de reducción salarial y de negativa al pago de extensiones de jornadas, cuando ni siquiera se cumplen los horarios mínimos.
   Si interviene la Justicia, que la balanza también mire hacia el sector de los vecinos y no siempre hacia la concreción de nuevas ventajas destinadas a quienes no las merecen.


Autoridad en Previsión
INTERESANTE CONVERSACIÓN
CON  EL  DR. EUGENIO SEMINO



   En esta edición 620 de “Síganme los buenos” el periodista Gonio Ferrari mantuvo una interesante conversación con el Dr. Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a la vez “alma mater” de la Fundación Gerontovida. Participó de ese encuentro telefónico el abogado Héctor Mario Silvestro, estrecho colaborador de este y de otros espacios radiales, exgerente de la delegación Córdoba de Ansess y especialista en Derecho Previsional. Se abordaron varios temas, todos vinculados con la actualidad que vivimos en el mundo a raíz de la pandemia, los costados políticos, económicos e ideológicos, las versiones –algunas alocadas y delirantes- que circulan en torno de sus orígenes, sus implicancias en la vida del planeta y la realidad que nos espera cuando la normalidad quede restablecida, especialmente por el mundo que encontraremos luego de la tragedia que tantas vidas se cobrara. La grabación de la conversación puede ser encontrada en la columna de audios de este blog, ubicada en la parte superior de la columna de la derecha.


Megacausa
LA OBJETIVIDAD PIDE A GRITOS  QUE  SE
INVENTE LA “CIENCIA REGISTROLÓGICA”
   Alguna vez se dijo -con mucho de inocencia- que sería interesante crear la ciencia de la Registrología, cuyo objeto de estudio fuese la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba.  
El nombre surge de sumar a Registro, el término logos,  que significa explicar, conocer  o dar razón de algo y en este caso especialmente vaya si falta por conocer dentro de su drama intrincada y políticamente encriptada. Sería una especie de filosofía particular dedicada a desentrañar las posibles  verdades ocultas de esta causa, que tal vez pudiera aplicar algún método o técnica más científica para analizar hechos que al sentido común y la lógica vulgar resultan incoherentes.
   Por ejemplo si en un ejercicio puramente deductivo consideráramos como  premisa uno, que la Constitución Nacional prohíbe encarcelar sin juicio y como premisa dos, que los imputados en la causa del Registro no  tuvieron juicio, la conclusión sería que permanecen libres hasta el mentado juicio.
   Sin embargo, para los Tribunales cordobeses la resolución de tal proposición es inversa y los imputados son encarcelados en sostenidas prisiones preventivas e idéntico análisis podría aplicarse a otras premisas como la condena de personas sin pruebas, las declaraciones de testigos anónimos, la confabulación de personas que no se conocen, los negocios millonarios de personas sin fortuna o la ausencia de investigación cuando los denunciados están relacionados con el poder en cualquiera de sus tres vertientes.
   Más allá de merecer un perfecto cero en cualquier examen de la materia, tan ilógicas conclusiones desnudan la urgente necesidad de investigar sus causas. Y aquí debería lucirse entonces la Registrología. Eso sí, con científicos de otro planeta, para evitar cualquier riesgo de comprometer eso que le llaman “la objetividad”.
Los avivados de siempre
NUESTRA  PROVINCIA  CUENTA CON PICARDÍA
Y PÍCAROS COMO PARA EXPORTAR A GRANEL
    Bien se sabe no tan sólo en nuestro país sino que ha trascendido al exterior, la enorme facilidad de los cordobeses para ejercer eso que suena tan simpático como lo es la picardía, siempre que no se la utilice para perjudicar a algún sector de cualquier actividad u ocupación.
   Uno de los últimos pícaros que trascendiera gracias a su calidad humana y a la difusión que le hicieran los medios de comunicación, medio siglo atrás más o menos, fue Luis Fernando Correa, legítimamente apodado “El Pícaro Cordobés” porque tenía ocurrencias siempre originales y generosamente festejadas.
   Hubo otros ya enrolados en la categoría de los humoristas y no quiero resaltar a ninguno en particular porque temo olvidar a varios, lo que sería una injusticia pero quiero centralizarlo en uno de aquí y un par de ejemplares de afuera.
   De aquí al gordo Cognigni por su fabulosa e inagotable calidad creativa y de allá, más que a uno, a dos: el Cristobal “Mandrú” Reynoso, mejor dicho Crist y el Negro Fontanarrosa, quienes trascendieron aquí entre nosotros, más que como picaros, como exponentes de un humor altamente imaginativo.
   Pícaro también fue un pibe de Las Varillas que tiempo atrás inventó una historia que le vendió a De la Sota cuando era gobernador y el “Gallego” compró de buena fue hasta que se descubrió que la “máquina parlante de expender café” era un verso, tras haber agasajado a su inventor.
   Tampoco prosperó aquel delirante que decía haber inventado la licuadora con marcha atrás, que si no te gustaba el licuado, te volvía a armar la fruta…
   Pero dejemos este ramo para hablar de otro tipo de picardía, la que ejercen esos vivillos que están a la pesca de todo lo que pueden garronear, incluso teniendo mucho dinero, con tal de hacerle pagar al Estado sumas que no benefician como esos atorrantes pregonan y administrativamente declaran, a los trabajadores, sino que van a engrosar sus ávidos bolsillos, incluso de los que no están muy limpios de papeles ante los organismos recaudadores de impuestos.
   Porque pagarles a sus dependientes con retraso y solamente lo que les aportara el Estado -que somos todos- sin poner una mísera moneda después de haber hecho enormes diferencias en los últimos meses, es una actitud no de picardía sino de desprecio al prójimo, ese prójimo que con su esfuerzo les permitió enriquecerse.
   No me pidan nombres porque entre ellos, todos se conocen por compartir la misma mecánica: esperar el auxilio financiero del Estado cuando tienen sus alcancías repletas, tan repletas como encerradas en su propio egoísmo.
   Liegará sin dudas el día en que la realidad los desenmascare no ante la sociedad sino ante su propia comunidad comercial, donde todos y cada uno se sienten ejemplos de cumplimiento y solidaridad.
   Dejo de lado, en honor a la justicia, a todos aquellos cuya sensibilidad los está llevando, incluso, al sacrificio de su propio patrimonio, con tal de cumplir con quienes les forjaron sus riquezas.
   Ellos son ejemplo.
   Los otros, no llegan ni siquiera a ser escoria…

Recuerdos para la actualidad
UN “ESPADEO” COMO LOS QUE HACÍAMOS
EN  NUESTRA TIERNA Y LEJANA  INFANCIA
   Posiblemente las novelas de Emilio Salgari, las historias de piratas, eso del indómito “Zorro” y otras fantasías, hayan marcado nuestra infancia sin asomos de televisión, consolas play, la posibilidad de jugar desde casa con un amigo que está en Sri Lanca, o ponerse de novio con una mocosa de Bombay, de la que nos enamoramos por la foto.
   Tal el marco para meternos en una historia que al final no fue mucho lo que aportó buenos recuerdos para atesorar, pero que al menos sirve para enriquecer eso que se llama memoria, a la que algunos renuncian por una mera cuestión de conveniencia que suele ser pasajera o coyuntural.
   Ocurrió que en una entrevista radial  el presidente Fernández, al referirse a manifestaciones del exministro de Hacienda del gobierno macrista de Cambiemos, el joven Alfonso Prat-Gay, respondió a las críticas sobre el manejo de la economía durante la suspensión de actividades por el coronavirus que expresó el economista.
   El primer mandatario nacional expresó que había leido una nota, en la que Prat-Gay decía que con la cuarentena están destruyendo la economía enfatizando luego Fernández refiriéndose al macrismo, que “ellos destruyeron la economía sin coronavirus".
   Fernández también cuestionó -y a mi criterio personal con mucho de razón- las críticas por parte de algunos sectores de la política ante el pedido de salir de la cuarentena. "Me parece que se está jugando con el malestar que los argentinos tienen", señaló. Luego agregó: "Le pido a la gente que reflexione porque hay en el planteo mala intención e intencionalidad política. Sepan todos que salir en los términos que reclaman es llevar a la muerte a miles de argentinos, porque no podemos controlar eso. Uno no tiene un gotero para manejar".
   Respecto de la oposición, añadió el Presidente: "Tengo la suerte de que los opositores ven como yo la situación". Luego apuntó nuevamente contra Prat-Gay. "Los que no lo ven así son los que no gobiernan y hacen política en Twitter y van a los programas de televisión a explicarnos que estamos destruyendo la economía. Ellos la destruyeron sin ningún virus de por medio", insistió Fernández cerrando con una frase para tener en cuenta: "Hablé de Prat-Gay, porque él habló, pero otros lo hacen en silencio".
   Casi inmediatamente, pocas horas después, Prat-Gay sostuvo que la cuarentena decretada para hacer frente a la pandemia del coronavirus "destrozó la economía" del país. Además, reflexionó sobre la negociación de la deuda y lanzó: "Si no resuelven es porque no querían resolver. Si vamos a un default es un fracaso del que no supo negociar" a lo que seguidamente resaltó que "la cuarentena cumplió su propósito en términos de que nunca vimos la curva de contagiados” y sin embargo, disparó: "Para frenar esa curva, hemos destrozado la economía".
   Pasaron las horas y obviamente Prat-Gay no había envainado su sable y tuvo conceptos en los que mezcló actualidad con historia, diciendo que  “Habría que hacerle recordar al Sr. Presidente que él fue funcionario durante los gobiernos de Carlos Menem, de Eduardo Duhalde, de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández… ¿No creen que tiene responsabilidad respecto a la historia económica del país? Casi cuatro décadas viviendo del Estado…”   
   Y no dejó las cosas allí, al sostener: “Cuatro décadas manipulando a los pobres con los dedos en “V” y enriqueciéndose sólo ellos a expensas del dinero público… Mientras tanto lo único que creció en el país fueron las villas miseria y la pobreza… Callado hace mejor papel, Sr. Presidente… Doble moral presidencial, intolerancia y altanería… modelo y conductas “K”.
   Evaluando los dichos, dos ejemplos de posiciones enfrentadas como lo hacen los espadachines, pero luchando cada uno por y con sus propias convicciones.
   Y para que también tengamos un ejercicio de la memoria, revolviendo los archivos me encontré con declaraciones que el bueno de Sergio Massa perpetraba en un programa televisivo no mucho tiempo atrás: para el final de este comentario, lo escuchemos: (La grabación de los dichos de Sergio Massa forman parte de los audios de “Síganme los buenos” que pueden ser consultados en la columna respectiva, ubicada en el costado superior derecho de este blog.)


6 de mayo de 2020

Cavallo: pandemia para los jubilados


¿SISTEMA PREVISIONAL ARGENTINO
INGRESÓ A UN ESTADO DE AGONÍA?
   Ante las declaraciones del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, en relación a aplicar el criterio discrecional del Poder Ejecutivo para reajustar los haberes jubilatorios, tal como se hizo para el reajuste de marzo, achatando la pirámide y desvinculado el haber jubilatorio de la historia laboral de cada trabajador, y ante las versiones de seguir aplicando este criterio durante el resto del año, caben algunas apreciaciones.
   Es preciso señalar que dicho criterio ya fue considerado Inconstitucional por miles de beneficiarios, a los que patrocinamos conjuntamente con los Dres. Andrés Gil Domínguez y Adrián Tróccoli, mediante la presentación que hoy está en conocimiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Es por ello que de confirmarse el nuevo decreto se reiterará el planteo de Inconstitucionalidad.
   A su vez vale la pena advertir a los representantes sindicales y políticos que, de confirmarse este criterio para el resto del año, se estará  materializando el sueño de Domingo Felipe Cavallo, ratificado por los organismos multilaterales de crédito, tal cual se había expuesto en la anterior Administración.
   Es decir, el sueño de poner fin al Sistema de Reparto Asistido, reemplazando el beneficio jubilatorio por un subsidio cuyo monto será decidido por el poder discrecional del gobernante de turno.
   El jubilado dejará  de ser un Sujeto de Derecho para convertirse en un mero súbdito electoral.

Dr. Eugenio Semino
Defensor de la Tercera Edad
Ciudad Autónoma de Bs. As.

3 de mayo de 2020

S.L.B.: HOY, DÍA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN - PASÓ EL DÍA DEL TRABAJADOR - UNA PELIGROSA SUBVERSIÓN DE VALORES - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO SIGUE SU CURSO - LA CULPA NO ES DE LOS JUBILADOS - LOS PRECIOS Y LA LEY, TOMADOS "PARA LA JODA" - MEDICOS CUBANOS: TEMA ADORMECIDO, ETC.


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición n° 619, emitido el 3 de mayo de 2020 en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

No es un regalo. Es la Ley
HOY ES  EL DIA  MUNDIAL DE 
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
   Suele ser un argumento de los gobiernos autoritarios, sostener que le otorga a los medios periodísticos y por ende a la ciudadanía, el beneficio o la gracia de poder decir lo que se les antoje.
   La necedad está en que ningún gobierno debiera asumir esa temeraria potestad, porque la verdad sea dicha, es un derecho consagrado en nuestra Constitución Nacional y es básico en los genuinos sistemas democráticos.
   Si desde el poder se pregona la generosidad de dejarnos opinar o hablar a los periodistas, es cuando más se esconde la censura disfrazada de varias sutiles maneras, como son el condicionamiento económico a través de la pauta publicitaria, la discriminación a la hora de informar o el perverso y tan aplicado sistema de premios y castigos.
   Existe entre nosotros y ya es conocida por su práctica habitual, la malsana costumbre gubernamental de suponer que con la onerosa y por lo general inoportuna publicidad oficial que la maquillan como difusión de los actos de gobierno, lo que en definitiva es un disfraz de promoción partidaria, se compran aplausos.
   O que con los montos exagerados que se destinan a los medios de mayor audiencia, se pagan silencios.
   Finalmente ambas posturas son dos de las visiones que nos aporta esa insuperable vocación por la hipocresía que caracteriza a muchos de los malos políticos, y más aún cuando manejan eso tan sensual que es el poder.
   Después de todo, el hecho de sentirse salvajemente libre está en cada uno de nosotros, con una sutil diferencia: los que tomamos esa actitud como una forma de vida, y los grises que al quedar bien con Dios y con Satanás, creen que transmiten una imagen de libertad.
   Y tomemos en cuenta, sobre todo por recientes declaraciones presidenciales, que el periodismo independiente nunca coincidió con aquella vieja costumbre de aceptar como válidas, esas excusas que pretenden cubrir errores propios cargándole culpas a quienes las difunden, creyendo evitar ser encubridores de situaciones anormales.
   Antes era contra los medios no alineados ideológicamente con el poder y ahora la preocupación los asalta desde las redes sociales con su vertiginosa modalidad, aunque cabe reconocer que se cometen algunos excesos.
   Es como esos desubicados que cuando les llegan las cédulas de notificación por un embargo, se la agarran con el cartero…

El Día del Trabajador
UN AÑO MÁS CON EL TRABAJO SUMIDO
EN UN INQUIETO  MAR DE  CONFLICTOS

   Pasó el día nuestro, de los que por convicción y alta responsabilidad hemos abrazado desde décadas atrás la cultura del trabajo, que no deja de ser una innegociable actitud frente a la vida que nos enaltece ante la sociedad.
   Y no es tanto para festejar, sino para evocar en el respeto a los mártires de Chicago y su sacrificio, al entregar sus vidas en la lucha por reivindicaciones que por aquellos años eran una de las tantas utopías para el reinado del capitalismo.
   Como siempre y en casi todo el mundo, la celebración del día del trabajo, o del trabajador, fue motivo para reuniones multitudinarias como los casos de La Habana, Moscú y la inestable Caracas por ejemplo, o entre nosotros con la sagrada expresión del locro, cuyos efectos se advierten recién por la noche o entrada la madrugada, cuando es común que en los casos de los matrimonios, se produzcan ruidosos y momentáneos divorcios o despavoridos abandonos del lecho.  
  Quiero de paso ofrecer un humilde reconocimiento a todos los dirigentes sindicales que ofrendaron buena parte de sus vidas -y algunos la vida misma-  en la diaria fragua de la lucha gremial, sin claudicaciones ni privilegios. 
  A los que siguieron siendo ejemplo de fervor laboral en su trabajo cotidiano y no vivieron prendidos a la licencia sindical, en cuyo nombre se cometen tantos abusos.
  Quiero eximir de este reconocimiento, por estrictas cuestiones de justicia, a los que se sirven de su condición de dirigentes en provecho propio, de sus familiares, de los amigos y de las amigas, porque no merecen figurar en el cuadro de honor de los honestos.
  Quiero, en definitiva, valorar el esfuerzo de tantos hombres y mujeres que se dignifican laburando, sacrificando su descanso, buscando siempre algo más para hacer; para sentirse útiles, para saberse capaces, que es la manera más maravillosa de sentirnos libres.   
  El actual marco referencial no es el mejor, con el preocupante número de desocupados reflejado en las estadísticas, el deterioro del salario en su poder de compra, los aumentos en mercaderías y servicios y una inflación agazapada pero ahora no escondida ni negada, que nos castiga sin misericordia.
   Por otra parte las becas a la vagancia (algunos les llamaban y les llaman planes o subsidios) no hicieron otra cosa que robar la poca dignidad que les quedaba a muchos argentinos, que preferían eso: la dádiva en lugar de transpirar, precisamente para dignificar y adecentar lo que cobraban como ñoquis.
   Debemos reconocer también la culpa de muchas empresas, que cuentan con dos curiosos mecanismos destinados a la reducción de sus planteles: las tecnologías aplicadas a mansalva y la injuria del pago en negro, no para beneficiar al trabajador, sino como otra manera de evadir tributos.  
  Seguramente con la madurez democrática que pese a todo aún no hemos alcanzado, llegará el momento en que la sinceridad se coloque por encima de la especulación.
Y se haga carne en los argentinos aquello que sostenía Ghandi: “Dios ha creado al hombre para que gane su sustento trabajando, y ha dicho que aquel que come sin trabajar, es un ladrón”.
   Y ese viejito de sencilla y eterna vestimenta blanca, algo sabía de sacrificios…

La suelta de presos
EL MUNDO DEL REVÉS: ELLOS ESTÁN
SUELTOS Y NOSOTROS ENTRE REJAS
  Cuando se escriba la historia de aquí a varios años si la pandemia permite la preservación de la raza humana y no haya un energúmeno que prohíba pensar, recordar y hablar, los memoriosos evocarán en los diarios digitales si es que no fueron reemplazados por ondas mentales, que fue un tal Aimée Boudou quien hizo la punta cuando aún no era noticia aquello del riesgo del hacinamiento, la edad superior a los 60 años, tener tos, algo de fiebre, no distinguir ciertos olores o estornudar sin cubrirse y eran términos comunes y corrientes el barbijo, el aislamiento social obligatorio o hacer la de Pilatos por lo menos tres veces al día.
   Es muy difícil que el pueblo Argentino olvide aquella noche patria del 25 de mayo de 1973 cuando quien acababa de asumir como ministro de Justicia Esteban Righi, cumpliendo directivas del flamante Presidente, ungido por el voto popular, el odontólogo Héctor “El Tío” Cámpora, en el penal de Devoto abrieron las celdas para que una masa de presidiarios se tomara como se dice “las de Villadiego”, de lo que fueron beneficiarios algunos montoneros y erpianos, estafadores, criminales, violadores y una gama indiscriminada de delincuentes que incluyó a un personaje internacional.
   Desde algunos sectores políticos con marcada ideología izquierdosa se tomó dicho acto como una reivindicación de la libertad, una libertad no merecida pero aplicada al fin, pero dejemos este costado anecdótico para volver raudamente a la realidad de los tiempos actuales.
   La alergia a los barrotes de muchos procesados y algunos condenados por hechos de corrupción y delitos mayores  perpetrados en épocas recientes, que contaba con la humana comprensión de un sector del gobierno actual a nivel nacional, se me ocurre que fue el factor que movió a instrumentar un desenlace parecido, pero sin apresuramientos, bien pensado y sin aparentes apremios, salvo la desesperación de muchos de esos penados a quienes la Justicia se les venía encima, aunque algunes pudieron esquivarla o dilatarla.
   A los pretextos de la edad, la falta de sentencia firme y la seguridad que no se transformarían en prófugos, fue reforzada por un factor hasta pocos meses antes impensado: el riesgo de contagio masivo en los penales donde estaban alojados.
   Pensar que un microorganismo como el virus corona pueda tener tamaño poder, llegaron a comprenderlo cuando sumaron ese peligro a la demanda de una urgente liberación que los transformaría en delincuentes de peligros relativos, pero acomodados libremente en sus casas y sin usar la pulsera electrónica porque no había cantidad suficiente para instalárselas a todos.
   Llovieron los pedidos de los penados, la proliferación mediática de sus abogados, las controversias y las interpretaciones del beneficio y toda la menesunda que nos podamos imaginar.
   Muy simple, porque como en todos los casos que se otorgan beneficios, nunca faltan los colados en la fila que con caras de “yo no fui” acceden al sector de los beneficiarios pese a ser violadores, homicidas o autores de otros delitos aberrantes cumpliendo condenas superiores a los ocho años o más. Ningún “bebé de pecho”.
   En pocas palabras, algo parecido a un viva la joda, hasta que las autoridades cayeron en cuenta que tal desmesura no había caído simpática y antes de un sonoro cacerolazo, sartenazo y tarrazo popular y nacional, optaron por rever todo lo actuado y prometer que en cuanto a las libertades no se registrarían equivocaciones.
   Lo malo fue que en ese tiempo perdido, más de un delincuente a las pocas horas ya había vuelto a su costumbre de robar, otros a balear y algunos, creo que un solo caso, a matar y si me equivoqué pido disculpas. Pero a un violador se le permitió vivir a pocas cuadras de la ahora mujer que siendo menor, fue su víctima.
   Aunque disculpas, formalmente y con seriedad creíble, debieran pedir todos los capitostes que quisieron hacer pensar que salvaban vidas a delincuentes condenados porque no había derecho a que murieran en las cárceles, sin tomar en cuenta que las víctimas de esos indeseables no gozaron de los beneficios de una democracia y un sentido de la libertad pésimamente entendidos.
  Ahora volver atrás, será para que la Justicia en su majestad no padezca un nuevo embate de aquellos que a toda costa procuran consagrar su impunidad.
   A una certeza irrebatible arribamos cuando fuimos advirtiendo que la inseguridad dejaba de ser esa sensación que pretendían vendernos desde el poder, porque precisamente con la consagración de esa impunidad, llegamos a la ominosa realidad que los delincuentes estaban libres y los decentes entre rejas.

La Megacausa del Registro
EL ENCIERRO CON POCO FUNDAMENTO ES
MAS  QUE  SIEMPRE CONDENA ANTICIPADA
   Las curiosidades de nuestra lengua permiten que mientras las palabras prisión y cárcel son sinónimos como lugares de encierro y privación de la libertad, sus términos derivados, prisionero y carcelero, son totalmente opuestos.
   La Real Academia Española define como “prisionero” a quien en campaña cae en poder del enemigo, o a la persona que está presa generalmente por causas que no son delito, y como “carcelero” a quien cuida la cárcel, literalmente a uno y otro lado de la reja. A la luz de estas definiciones podríamos considerar a los detenidos en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba como prisioneros, por cuanto al no haber sido juzgados y conservar el estado de inocencia, no existe certeza de que hayan cometido delitos.
   Del otro lado, la condición de carcelero podría asignarse a los funcionarios judiciales que integran la comisión especial, que con su persistente  afán de dictar y mantener las prolongadas prisiones preventivas, cuidan que nadie salga de la cárcel. 
   Paradójicamente en las últimas semanas, a este pertinaz encierro se ha contrapuesto la veloz liberación de numerosos presos comunes, en muchos casos condenados y no siempre inofensivos, con precarios controles, excusándose en la pandemia, el hacinamiento como si fuera novedad y en otros pretextos poco sustentables.
   Recordando que en la causa del Registro abundaron condenas anticipadas, condenas por íntima convicción y hasta condenas a quienes fueron víctimas de los estafadores, la actual compasión y generosidad judicial para con los otros, confirma que en dicha causa queda bastante verdad para recuperar de abajo de la alfombra.
   La escoba deberá ser de respetable tamaño.

Endeudamiento provincial
SI LOS JUBILADOS NO TIENEN LA CULPA ¿POR
QUÉ NUEVAMENTE SE ENSAÑAN  CON  ELLOS?

   Antes que alguien diga nada porque en realidad el achique a los jubilados es hacia los que más ganan, y el escalonamiento de los pagos es -a todas luces una falsa excusa- para que no se amontonen en los bancos, lo negro del panorama es que tales medidas son una especie de anestésico antes que los empalen de aquí en adelante hasta que la provincia pueda salir, si es que sale, del brutal endeudamiento dolarizado al que la llevaron los cráneos de las finanzas que siguen alimentando la ominosa bola de nieve que día a día aumenta en velocidad y volumen.
   Que el banco equis de los yanquis aplica tasas bajas, que los otros bancos europeos son amigablemente generosos, que los árabes nos otorgaron plazos amplios y años de gracia, son detalles que colisionan con un argumento irrebatible en lo que son las finanzas internacionales: los yanquis, los europeos, los árabes y cualquier otro banco próximo o lejano, en su momento querrán cobrar y allí quiero ver a los dibujadores -que no es lo mismo que dibujantes- jugando con números verdes, caramelos en los frascos o extensiones de compromisos para que los afronten nuestros bisnietos, porque los nietos ya están hasta las manos en deudas.
   Ese mismo estilo de la alquimia perversa que hizo creer a los viejos que cobraban el 82 por ciento, manipulando números aunque lo hicieran según explican, dentro de la ley, es lo que nos viene llevando al abismo del que sólo podrá sacarnos, emisión e inflación de por medio, la ayuda del tesoro nacional siempre y cuando -quisiera que jamás ocurriera- nuestra Caja de Jubilaciones armonizara con el nivel nacional, donde la mayoría de los que malsanamente llaman “beneficiarios” cobran mensualidades que no alcanzan a superar ni a la mitad a la ya desactualizada línea de pobreza.
   Algunos podrán pensar que frente a la encrucijada de la coyuntura pandémica, la generosa actitud del Sr. Gobernador fue esa, la de donar parte de su sueldo, aunque más allá del acto de desprendimiento, estuvo esa manera especial de marcar la cancha, estableciendo al menos por cuatro meses el techo que alcanzarían en sus haberes los integrantes de la planta política, sin contar como siempre viene ocurriendo con la aplicación de idéntico criterio a la Justicia ni a los actuales becarios de la Unicameral.
   Los haberes de los pasivos provinciales no es que sean elevados, sino que sus aportantes contribuyeron con mayores porcentajes a lo largo de los años, pero no son culpables de la indiscriminada manchancha de beneficios que instrumentara el Estado provincial a hombres y mujeres que en su vida aportaron un mísero peso a las arcas siempre sedientas de la Caja de Jubilaciones.
   El pago de favores políticos y esa maldita costumbre de comprar votos y poder con dinero ajeno, han sido la sangrienta pandemia encerrada en una Caja de Jubilaciones que en un tiempo fuera modelo, hasta que la demagogia y su aplicación echaran por tierra a esos justos blasones.
   Una provincia con sus números en rojo, no es bueno que apele al dinero de quienes se esforzaron por años y años, en lugar de equilibrar sus desajustes achicando el Estado y limitando tantos gastos en autobombo y en obras que de ninguna manera eran prioritarias.
   Que no sea éste el comienzo de una escalada mensual de injurias a quienes menos las merecen.
   Ya los han hecho sufrir bastante.
   Porque la mentira también es una tortura.
  
Si los controlaran…
¿QUIÉNES PERSISTEN  EN  TOMAR A
BROMA A LOS PRECIOS Y A LA LEY?
   Recuerdo patente de años atrás -no tanto es el tiempo que ha transcurrido- cuando generaba ciertas expectativas en distintos ámbitos de la actividad ciudadana, conocer los índices de inflación que se anunciarían oficialmente con origen en el Indec.
   La credibilidad en dicho organismo estatal fue decayendo porque la realidad, lo cotidiano, aportaban cifras que poco tenían que ver con los dibujos que prolijamente y a veces no tanto, producían los cerebros políticamente alimentados que se encargaban de esa tarea.
   Resumiendo, en los últimos tiempos de la vigencia de aquel estilo mentiroso y artero, la gente pasó a tomarlos más a risa que a indicadores idóneos para la toma de decisiones, mientras los precios en todos los órdenes aumentaban desmesuradamente pero las cifras del Indec indicaban otra cosa muy diferente, obviamente hacia abajo.
   No se puede todavía establecer si durante el macrismo los números que se daban a conocer de la inflación fueron rigurosamente reales y sinceros, pero siendo elevados se buscó -a decir de las autoridades de entonces- privilegiar la sinceridad por encima del engaño que en nada ayudaba a frenar la creciente inflación.
   Dejando de lado la transición, los dimes y diretes, las posiciones enfrentadas, los argumentos contrapuestos, las técnicas de medición diferentes y todos los argumentos que me puedan exhibir, el sostener que la inflación de marzo fue tan exigua, derrumbó el poco respeto que nunca el Indec se preocupó en recuperar.
   Pero no obstante, aparecieron los salvadores de bolsillos ajenos -los propios ya están a salvo- con sus fórmulas mágicas para evitar el incremento de los precios y así pomposamente nacieron los precios cuidados y otros artilugios que perseguían idéntico fin.
   De nada sirvieron, porque el propio Estado se encargó de aumentar productos básicos en materia de servicios como el agua, el gas, la electricidad, los otros combustibles, la carga impositiva, etc. a niveles para muchos inalcanzables. A nadie se le ocurrió la simpleza de recrear el viejo método peronista que aplicaba la Ley del Agio y la Especulación por considerarla anticuada, mientras que con la modernidad cada día vienen deshilachando un poco más los bolsillos de los argentinos.
   En Córdoba hasta se permite a la empresa eléctrica aplicar recargos a las facturas que no llegaron en tiempo y forma a los usuarios por problemas de la EPEC y de su correo contratado, pero no de los vecinos.
   Así las cosas, es complicado pensar que podamos alguna vez recuperar la estabilidad entre precios y salarios por una razón demasiado simple y elemental: los salarios están bajo severo control mientras que los empresarios y los comerciantes, con los precios, hacen lo que quieren.
   Y no hay nadie que se los impida…

¿El tema está firme?
DESORIENTA A LA SOCIEDAD UNA CIERTA
PERPLEJIDAD ACERCA DE  LOS CUBANOS
   Fue un asunto tan meneado que finalmente es como si el tiempo se estuviera encargando de diluirlo, más que posiblemente por el rechazo que generó especialmente en la comunidad científica, esa especie de “invasión” de ¿médicos? cubanos propiciada por el Estado nacional, so pretexto de su imprescindible presencia para darnos una mano en la tarea de enfrentar a la pandemia.
   No es cuestión de pensar que los argentinos somos un pueblo desagradecido o indiferente y rechazamos por rechazar la supuesta ayuda humanitaria que vendrían a darnos desde el país caribeño, pero cuando los rumores de ciertos detalles pasan a formar parte de los comentarios habituales de la sociedad, alguna atención es preciso prestarles aunque más no sea por darle lugar a una humana actitud de curiosidad.
   Casi como por arte no de magia sino de prudencia, para no seguir dándole manija a una situación acerca de la cual poco se informó oficialmente, la trascendencia mediática que alcanzó el tema de los supuestos especialistas cubanos fue aplacándose hasta llegar a un estatus muy cercano al silencio. O será tal vez que el avance de la pandemia contribuyó a licuar un aspecto que para la gente no representa la trascendencia que algunos sectores cargados de ideologías buscaron asignarle.
   Y para no seguir sumando leña a una hoguera que tiene más cenizas que llamas, pude leer la atractiva oferta o mejor le llamemos patriótico ofrecimiento de un ciudadano argentino, cordobés, calificado galeno especialista en cardiología, quien públicamente se ofreció a integrar un tribunal científico que tuviera a su cargo evaluar y revalidar, si se daba el caso, la sabiduría profesional que desde afuera se atribuía a la legión que tendría más de medio millar de integrantes.
   La verdad, el tema se diluyó y no encontré respuesta por la afirmativa o no, de la generosa oferta de nuestro médico comprovinciano. En una de esas, no existía tal calidad profesional o desde el poder habrán asumido que teniendo tantos miles de médicos egresados de nuestras calificadas universidades, debiéramos contar con un exceso de postulantes para la lucha contra el virus.
   Somos en el mundo el segundo país en cantidad de médicos por habitante, después de Italia, y parece que mucha gente aún no se enteró de tamaño orgullo.

1 de mayo de 2020

Con la salvaje pandemia de por medio


EN ESTE  DÍA DEL TRABAJADOR, UN JUSTO
HOMENAJE A LOS VERDADEROS MÁRTIRES
   Hoy es el día nuestro, de los que por convicción y alta responsabilidad hemos abrazado desde décadas atrás la cultura del trabajo, que no deja de ser una innegociable actitud frente a la vida que nos enaltece ante la sociedad.
   Y no es tanto para festejar, sino para evocar en el respeto a los mártires de Chicago y su sacrificio, al entregar sus vidas en la lucha por reivindicaciones que por aquellos años eran una de las tantas utopías para el reinado del capitalismo. No hay para qué extendernos en discursos, sino más bien en una especie de enunciación de principios, que hacen a la dignidad de trabajar.
   Como siempre y en casi todo el mundo, la celebración del día del trabajo, o del trabajador, es motivo para reuniones multitudinarias como los casos de La Habana, Moscú y la inestable Caracas por ejemplo, o con la parcial inactividad y la sagrada expresión del locro, entre nosotros. Aquí el clima en los años más recientes ha sido adverso para los seguidores del criollo potaje, porque la temperatura más cercana al calor que al fresco, acentúa los efectos de una ingesta descontrolada.
   Los efectos se advierten recién por la noche o entrada la madrugada, cuando es común que en los casos de los matrimonios, se produzcan ruidosos y momentáneos divorcios o despavoridos abandonos del lecho, lo que seguramente se potencia con el obligado encierro “interpandémico” que ya superó los 40 días.  
  Quiero de paso ofrecer un humilde reconocimiento a todos los dirigentes sindicales que ofrendaron buena parte de sus vidas y en muchos casos la vida misma, en la diaria fragua de la lucha gremial, sin claudicaciones ni privilegios. A los que siguieron siendo ejemplo de fervor laboral en su trabajo cotidiano y no vivieron prendidos a la licencia sindical, en cuyo nombre se cometen tantos abusos.
  Quiero eximir de este reconocimiento, por estrictas cuestiones de justicia, a los que se sirven de su condición de dirigentes en provecho propio, de sus familiares, de los amigos y de las amigas, porque no merecen figurar en el cuadro de honor de los honestos sino en la revista “Forbes” que califica a los financieramente poderosos.
  Quiero, en definitiva, valorar el esfuerzo de tantos hombres y mujeres que se dignifican laburando, sacrificando su descanso, buscando siempre algo más para hacer; para sentirse útiles, para saberse capaces, que es la manera más maravillosa de sentirnos libres.   
  El actual marco referencial no es el mejor, con el preocupante número de desocupados reflejado en las estadísticas, el deterioro del salario en su poder de compra, los aumentos en mercaderías y servicios y una inflación agazapada que nos castiga sin misericordia.
  Por otra parte las becas a la vagancia (algunos les llamaban y les llaman planes o subsidios) no hicieron otra cosa que robar la poca dignidad que les quedaba a muchos argentinos, que prefirieron y aún optan por eso: la dádiva en lugar de transpirar, precisamente para dignificar y adecentar lo que cobraban y miles cobran como ñoquis.
 Debemos reconocer también la culpa de muchas empresas, que cuentan con dos curiosos mecanismos destinados a la reducción de sus planteles: las tecnologías aplicadas a mansalva, la utilización de jóvenes necesitados que son “empleados” porque el gobierno paga una parte del sueldo lo que sirve para “desprenderse” de trabajadores que les resultan “más caros” y la injuria del pago en negro, no para beneficiar al trabajador, sino como otra manera de evadir tributos e impuestos.  
 Seguramente con la madurez democrática que pese a todo aún no hemos fortalecido como para aplicarla en plenitud, llegará el momento en que la sinceridad se coloque por encima de la especulación.
Y se haga carne en los argentinos aquello que sostenía Ghandi: “Dios ha creado al hombre para que gane su sustento trabajando, y ha dicho que aquel que come sin trabajar, es un ladrón”.
Gonio Ferrari