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22 de septiembre de 2025

“Síganme los buenos” edición de emergencia en Primavera

Edición escrita especial de “SÍGANME LOS BUENOS” que desde una década y media
atrás viene produciendo y dirigiendo el periodista “Gonio” Ferrari, como repudio y
rechazo a la censura que a dicho espacio radial de elevada y fiel audiencia dominical
le impusiera sin ninguna intimación ni aviso la conducción de los Servicios de Radio y
Televisión dependiente de la cuatrisecular Universidad Nacional de Córdoba.

TODAVÍA NO MERECEMOS EL
SILENCIO. AÚN HAY QUE GRITARLO
Hugo Mujica



PARA  NO  PERDER  LA COSTUMBRE, DE VEZ EN CUANDO
TENDREMOS ALGUNOS  TEMAS COMO PARA COMENTAR
 
   Antes que nada, conviene aclarar que la nuestra es una medida que tomamos en legítima defensa de nuestra libertad de expresarnos, como actitud de respeto a las leyes y de manera especial a nuestra Constitución Nacional, vulnerados por esa pésima y repudiable ya instaurada como costumbre, de exigir “urbe et orbi”  que todos pensemos según el caprichoso e infantilizado libreto que parte desde alguna empecinada usina de conducción política que no escarmienta ni se adecua a la evolución de los tiempos ni de las consultas populares.
   El  volumen de información que se genera en estos escenarios no tan sólo en Córdoba sino en Argentina, el cono Sur y en todo el universo nos enloquece por agotamiento, que estamos con la cabeza a punto de estallar y que no vemos la hora de volver a la normalidad para tomarnos revancha de tantas exigencias que la realidad nos impone, hacer la maleta con poca ropa, algún buen libro, el pasaporte al día, unos cospeles que hayamos podido amarrocar y partir con rumbo desconocido en actitud de merecido descanso.
   Queda por establecer sin enojos pero con objetividad si haremos que sea un viaje de placer o que lo hagamos con la familia.
   Dejando de lado cualquier especulación en tal sentido y seriamente evaluando, suele ser saludable descansar de tanta ponzoña, desencuentros, rivalidades, enconos y estériles como inoportunos enfrentamientos para llegar a masticar y deglutir una realidad que bien puede tratarnos bien o como en la mayoría de los casos, que la disconformidad sea otro de los sentimientos que nos invada hasta hacernos perder los estribos, disparar al banco, extraer todos los ahorros que hayamos acumulado y corramos raudamente para evitar los alevosos recargos por mora que nos fusilan, poner al día nuestras cuentas por alquiler o cuota del crédito que solían otorgar para la casa, el pago de la luz, el teléfono fijo, los celulares de ella y de los chicos, el kiosquero que nos deja el diario, la cuenta del gas, los impuestos municipales, provinciales y nacionales, las cuotas atrasadas de los seguros, el colegio de los chicos, el transporte escolar y alguna otra obligación que, realmente, nos obliga a sentirnos crocantes de secos con la soga apretándonos el cuello, más 
algunos olvidos que el volumen de la morosidad al menos ha servido para dejarlo de lado hasta el próximo mes o para la cuota del medio aguinaldo a mediados de diciembre, si no es que se les ocurre a los que mandan que deberán pagarlo en cuotas, porque… bueno, razonesy pretextos jamás faltan.
   Lo tomemos con calma, porque el mañana puede ser más severo con nosotros, a menos que seamos empleados públicos de nivel, jubilados de privilegio, legisladores o ediles, beneficiarios de alguna jugosa herencia o seamos parte de esa pléyade de sacrificados servidores de la Patria que son aquellos argentinos y argentinas dedicados a servir desde las conducciones sindicales. 
   Algo tenemos para que leamos hoy y podamos comentar mañana en la oficina, en el bar, durante el viaje en el bondi o mientras cumplimos con el mandato de no quedarnos quietos, porque los huesos se oxidan.
   En consecuencia, vamos a lo nuestro agradeciendo la actitud de frecuentarlo, lo que nos hace menos desgraciados y un poquito más felices…
                                                           G.F. y su fiel equipo de producción
 

Estación más esperada que a los reyes magos
LA PRIMAVERA YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS
CON  SU  CARGA DE  ABRIGOS Y PERFUMES  
  

   Ya estamos viendo las hormonas pasearse por las calles, por los parques y plazas, caminando por la peatonal, en fin… por toda la ciudad maravillosa que es nuestra Córdoba, cuando a decir del poeta todo revive y sale de la hierba un ruido que se eleva como un largo
murmullo... La vemos en una juventud única, irrepetible y en mucha medida candorosa ante la natural carencia -todavía-  deexperiencias negativas y por exceso de cariño en el ámbito de su vida cotidiana, con el cofre del alma lleno de proyectos, deseos y la cercana esperanza de vivir gratos momentos.
   Ricos y pobres, clase media o con vocación de carencias es lo mismo para cuando se ronda desde los 14 años del acné hasta la edad de la emancipación en todo sentido, el ansiado picnic con destino o no de romance que les cambia la vida y les va enseñando el camino para llegar a los años adultos ya cargados de recuerdos, así sean alegrías, sinsabores o tempranos y lacrimógenos olvidos.
   Todo esto es el anuncio primaveral, que por una inusual forma de asomarse, nos hace pensar que incluso el Creador, el Dueño de Todos los Relojes, estuviera apresurado por ver felices a los adolescentes.
   Casi no hemos tenido invierno riguroso hasta ahora. Seguramente ese viejo gruñón de vientos llegará tarde para hacer sentir la severidad del frío, la inseguridad de la escarcha y la moquera molestia de las narices heladas.
   La primavera, más que insinuándose y haciéndose desear, ya llegó y nos llenó el alma de colores, polleras breves, diluvios hormonales, esperanzas y la felicidad que estuvo amodorrada en la antipática y abrigada estación con su carcelera obligación de encierros, fogones, cachetes colorados, poco románticos calzoncillos largos y un pañuelo en cada bolsillo
   Le abramos las puertas tanto los jóvenes como nosotros que por una ley natural, cada vez más nos encanta ver la felicidad en nuestro prójimo, como si ya nos aburriera la rutina anual de pasos apresurados, mullidos acolchados y  espirituosas bebidas. Porque ser feliz, también para el Altísimo como le quieran llamar, debe ser la mayor de las glorias.
   El secreto está en saber compartirlas, dulcemente  y en plenitud…
Gonio Ferrari
 


A propósito de un dicho que arrastra mala fama
LA SOMBRA DE  UN ARBOL QUE NO ALCANZÓ A
ECLIPSAR CASOS DE INJUSTICIAS IRREPARABLES
 

   De aquel viejo dicho que históricamente se juega sosteniendo que se necesita un escándalo  público para neutralizar la trascendencia de otro, no viene dando los resultados apetecidos imprudentemente de antemano por quienes -“sesudamente”- lo metieron en la consideración ciudadana para alcanzar escasa trascendencia popular, sin que a la vista les redituara al menos el consuelo de un escaso y mezquino beneficio.
   Aquello tan trillado de la sombra de un árbol que se necesitaba para silenciar o sacar de su escena al bosque, alcanzó una notoriedad “al revés” de quienes la llevaron a la práctica en un vano intento por alcanzar algo parecido a un equilibrio de los números de audiencia o “rating” que le llaman, tanto en las señales televisivas, como en las varias frecuencias radiales que tienen su punto de partida en los Servicios de Radio y Televisión de nuestra cuatrisecular Universidad Nacional de Córdoba.
   Es la misma empresa que no muchos años atrás lograra ser líder en las mediciones y aportante de algunas actuales “estrellas” del periodismo que emigraron seguramente persiguiendo una estabilidad que no gozaban, el equipamiento para que el esfuerzo humano no fuera vano  y la consecuente repercusión, lo que ligado especialmente con la llegada de cada final de mes a los números los consolidan porque aportan eso que le llaman seguridad, una especie de vacuna contra el descontento, la debilidad del entusiasmo y un “acta de defunción” para las consabidas medidas de fuerza.
   Sus cámaras y micrófonos llegaron a ser señeras hasta que la aparición de ese flagelo que le llamaron “periodismo militante” -precariamente disimulado-  los fue rotulando con inclinación y preponderancia hacia el kirchnerismo y dejando lentamente en el rincón de los olvidos,  aquella saludable costumbre del respeto a ultranza de la libertad de expresión consagrada en nuestra Constitución Nacional pero con mal disimulado acatamiento en el ámbito periodístico, pese a lo cual y con pésimos balances “hacia adentro” fueron desprestigiando una imagen otrora respetada pero doblegada por el fanatismo ideológico.
   En los últimos meses o pocos años ha venido creciendo una situación anormal en el manejo de los SRT al menos dentro de lo que se conoce y existen pruebas, que obtuvieron como resultado -entre otros- un cierto deterioro en cuanto a la cantidad de oyentes y televidentes que acompañan a esas señales. Es en cierta medida por el desplazamiento de algunos segmentos periodísticos con vigencia superior a una década, al igual que otros espacios casi “clásicos” que ya habían consolidado posiciones dentro de las respectivas carteleras, con el agravante de haber lesionado el sacro respeto que se le debe a la libertad de expresión,  la estabilidad de propuestas muy bien conceptuadas y medidas y la afrenta que significa “filtrar” por el cedazo de la intolerancia fortaleciendo las tendencias izquierdosas, desplazando a ciertas expresiones donde la libertad es realmente “salvaje” porque a nadie se censura, a nadie se le niegan espacios ni se les exige un acatamiento a la línea periodística ni se los limita tanto en micrófonos como frente a las cámaras.
   Una manera cabal de establecer las diferencias, es acudiendo al registro del número y textos de los mensajes que se cursan a una línea telefónica. Allí no se seleccionan y menos se eligen las opiniones, que tampoco se marginan y menos aún que sean víctimas de la atrocidad cívica y “zurdoide” que es la censura lisa y llana, sin explicaciones, lo que ha creado algunas rispideces cuando se leen textualmente ciertas participaciones de oyentes que lo hacen con escaso respeto por el pensamiento ajeno.
   Y ahora es preciso que retomemos  la consideración del tema principal de este comentario, una alusión a eso tan relativo que es alguna conclusión inteligente acerca del árbol que impide tener acceso visual hacia el bosque.
   Hay veces que los intereses, la angurria, la impunidad consagrada y las ventajas que aportan los silencios otorgados mueven a que se fortalezca el cúmulo de primacías que ayuda a quienes buscan asegurarse la indemnidad y robustecer su imagen de ciudadanos decentes. No sería novedad que actuaran con sentido familiar, como se sospecha  que lo venían haciendo, en lo que lograron un éxito pasajero hasta que el tema -por ejemplo- de las autobombas “hizo agua” hacia adentro con abortivo resultado y con la suerte al menos monetaria pero no eterna ni segura porque aquel embarazo “venía de nalga” y con otras complicaciones, hasta el punto de terminar en un aborto no deseado ni calculado por sus ”papis” que confiaron demasiado en ”silencios ajenos” que no les permitieron siquiera pedir disculpas a quienes engatusaron con la promesa y los anuncios -incluida costosa publicidad callejera- de acceder a un espacio televisivo de la mano de una “estrella en pleno eclipse” que dejó esta inquietud de lado y para mejor futuro soñando con vientos favorables guardando para otros venideros tiempos sus maquillajes, pelucas y  atuendos que creíamos eran todos exclusividad de quienes lucían en los ya superados y antiguos “teatros de revista”.
   Las cosas se venían complicando aunque en otro terreno de las anomalías pero con los cuestionados personajes, “arribistas” y ventajeros, guiados por un líder de pacotilla que resultó ser acosador de compañeras y frente a todos los testimonios en su contra que venía acumulando, no le quedó otra salida -ni siquiera decorosa- que abandonar la nave que inexorablemente se hundiría y buscó refugio en Baires -allá donde se cocinan muchas cosas de aquí- logrando el amparo, la “protección” y la impunidad que alcanzara una cuestionada “puntera” ya condenada, en tiempos no tan lejanos dedicada a gestionar y lograr ayuda financiera para sus productos relacionados con la defensa de los derechos humanos, pero que se dio el impune lujo de enriquecerse, “comprar” una radio -o una frecuencia-  y asociarse con uno de los fantoches, criminal convicto, que pelechó saliendo al aire con esa emisora para vender entre otras mercaderías, “sueños compartidos” que terminaron en verdaderas y dolorosas pesadillas.
   La “estrella” mediática que conduciría ese espacio televisivo por el canal universitario -que supo ser sin excepciones orgullo de los cordobeses- se quedó en llanta cuando trascendieron sus andanzas persiguiendo y acosando a mujeres que fueran sus compañeras y al derrumbarse ese castillo de naipes marcados, las dos autobombas (¡Siii! dos autobombas) que fueron adquiridas, o alquiladas, o cedidas por cuarteles de bomberos del interior provincial que las habían desafectado para la lucha contra el fuego, pasaron un largo tiempo a la intemperie en el amplio y arbolado parque que rodea a los S.R.T. y de la frustrada “estrella de la TV” nada más se supo aunque sus andanzas de cuando en cuando trascienden junto a otro “personaje” que en la cúspide de su notoriedad, dejó silenciosamente esta Córdoba que no es tonta y el tipo luce ahora en el canal de televisión por cable más amarillento que tiene el país.
  Con estos datos advertimos con preocupación y mucho de angustia, que Buenos Aires pasa a sumare a los destinos que eligen o las circunstancias imponen a no pocos ejemplares de la fauna periodística de esta Córdoba siempre sorprendente, en la que están sospechados por su participación en algunas ”travesuras” con las que nuestras leyes no están de acuerdo y con lo que los SRT de la Universidad Nacional de Córdoba de la que todos seguimos sintiéndonos orgullosos y ahora en situación o “estado de sospecha” alcanzado, no merecen ni lo merecen los blasones, el cariño y el respeto que lucen pese a todo -los SRT- aunque los invasores por la vía ideológica no 
merezcan esos sentimientos cosechados con más de 400 años de vigencia, lucha tenaz contra la ignorancia y generosa formación de profesionales.
   Es momento entonces de volver al árbol y a su sombra, convencido que esa sombra quebuscara eclipsar situaciones más graves por lo atentatoria a los consagrados y humanos derechos, no logre el objetivo de sepultar en el más lacerante de los olvidos situaciones anormales, como lo son los casos de profesionales del periodismo que resultaron víctimas de medidas absurdas, que en los casos de la periodista Roxana Menéndez y del colega Claudio Ferrer tuvieran desenlaces fatales al ser víctimas de esa brutal manera de castigar opiniones no coincidentes con la conducción empresaria, aplicando una de las más crueles medidas disciplinarias para
silenciar a un periodista, que es impidiéndole serlo con la aplicación del cumplimiento del horario laboral, pero sin opinar acerca de nada.
   Saber que ambos descansan en paz no alcanza ni siquiera para exculparlos, porque la justicia de los hombres suele ser exageradamente tardía,  demasiado leve, insuperablemente contemplativa y cercana a las amnesias.
   No habrá ningún árbol ni la más interminable y extensa de las sombras, que consigan empujar a Roxana ni a Claudio y a todas las víctimas de la feroz censura con inhumanas consecuencias, a los oscuros recovecos del olvido.
   Y tampoco habrá manera de convencerme, en mi condición de periodista libre e independiente, que los responsables e instigadores de esas partidas sin retorno pueden, cada noche, mirar de frente a sus familiares y  dormir en paz.
 
GONIO FERRARI
Periodista censurado

NO PERDAMOS LAS ESPERANZAS Y ROGUEMOS
QUE LA JUSTICIA NO SEA OTRO ESCOLLO A SUPERAR

Esperamos para el próximo domingo haber superado los inconvenientes técnicos –más allá de la inconstitucional aplicación de la censura que padecimos este día inicial de la Pimavera, jornada de festejos y jolgorio especialmente para la maravillosa juventud argentina. Seguramente nuestros seguidores tienen noción de lo que es poner en las redes un espacio radial que no se escucha, pero al día siguiente es posible leerlo. Ese es momentáneamente nuestro objetivo hasta recuperar lo que tan injustamente nos birlaran en una actitud autoritaria y desembozada, para caer a un abismo de mediocridad que se acentúa con el paso del tiempo y una eventual consagración de la impunidad, en un acto violatorio de las leyes que nos rigen, incluyendo a la Constitución Nacional que bueno sería al menos la leyeran antes de apresurarse a tomar una medida que nos perjudica, aunque sirve para que la opinión pública tenga noción de un proceder tan vertiginoso, más que injusto y repudiable.
   Si todo camina como lo imponen las leyes, el domingo próximo tendremos la enorme satisfacción cívica y profesional, de volver a leernos y escucharnos en ejercicio de eso tan sagrado que se le llama gozar de la salvaje libertad. ¡Mil gracias!
G.F, y equipo

24 de septiembre de 2024

S.L.B.: EL PAPA FRANCISCO NOS SIGUE ESQUIVANDO – YA ESTAMOS EN LA ESTACIÓN MÁS ROMÁNTICA DEL AÑO – LA MEGACAUSA DEL REGISTRO ¿SERÁ PASIBLE DE UNA PROFUNDA REVISIÓN? – LOS PREVISIBLES INCENDIOS QUE NOS SIGUEN AZOTANDO ¿DEJARON DE SER PRIORIDAD? – EL CLIMA DE INSEGURIDAD SE VIENE ACRECENTANDO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”, edición nº 849 del domingo 22/09/24 difundida por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
Curiosa actitud de olvido o desprecio
EL  PAPA  ARGENTINO  SIGUE  ESQUIVANDO  SU
VISITA AL HISTÓRICO LUGAR DE SU NACIMIENTO
 
   En su obra “El Rey Lear”, la genialidad literaria de Shakespeare supo sentenciar que “Vale más ser despreciado y saber, que vivir adulado y tenido siempre en desprecio” y a quienes les ha tocado -y no me considero de ninguna manera una excepción- el impacto en la médula del alma, ha sido demasiado fuerte y en cierta medida insuperable por lo sentenciosa y casi brutal de la agresión.
  Algunas personas han sabido llegar a creer íntimamente y sin ponerse coloradas, que son ofensas leves, tersas y livianas que el tiempo se encarga de suavizar aún más, sin caer en cuenta que es el tiempo, precisamente, el que se encarga de refregarnos en la cara que el desprecio que suele llegar a ser humillante desaire, es virtualmente una irreverencia y una indisimulable subestimación de la persona; del ser humano a quien se ofende de tal manera y con actitudes más que descomedidas, lisa y llanamente ofensivas y ultrajantes, que ni siquiera el tiempo es capaz de cicatrizarlas ni con el hipócrita manto del olvido.
   Me parece que fue ayer, que desde entonces el tiempo se detuvo y los relojes homenajearon a la historia, deteniendo sus agujas implacables y sentenciosas; que en esa historia, la historia de nosotros, los argentinos, hacíamos allí un generoso acto de justicia y con gozo y alegría, abríamos las puertas de nuestras almas sedientas de protagonismo, en el sacro escenario universal: una fumata blanca, allá lejos y océano de por medio, nos anunciaba que un compatriota se sentaría, por fin, allí desde donde San Pedro repartía fe y santidad.
   Fuimos por varios días exponentes de una alegría ilimitada; de un fervor contagioso que alimentaba nuestras esperanzas de volver a ser lo que nunca merecimos dejar de serlo, y estábamos seguros que llegaban para nosotros tiempos de redención, una íntima sensación no de santidad pero sí de justicia divina que nos ayudara a superar tiempos de crisis, que ya eran parte no deseada de nuestra idiosincracia; de nuestra habitualidad, como si fuera un renovado estilo de vida o el ADN santificado…
   No todas las reacciones por entonces fueron de algarabía y de celebración y por eso tan sabio que no siempre los éxitos son totales, se alzaron algunas voces de rechazo luego suavizadas por la hipocresía que desde el poder político de entonces, buscaba congraciarse para superar desencuentros.
   No fueron pocos los inclinados por el saqueo impune que ofendieron al Dueño de los Relojes y de los Tiempos; usaron como baños algunos sitios sagrados de la feligresía y aturdieron con reclamos absurdos, frente a los cuales no fuimos pocos los que llegamos a pensar que en la primera visita que hiciera el nuevo Pontífice a su Patria de cuna, el diálogo sería para superar una situación que no cabía previamente ni en la más alocada imaginación de nadie.  
   Nada pasó y por el contrario el terreno que separaba se ensanchó, surgieron nuevos protagonistas avezados en la práctica del saqueo, “ahorraron” dicho sea entre comillas sumas astronómicas para SUS arcas e impidieron una reconciliación -y es más, se esmeraron en poner trabas- hasta llegar al cisma que transformó aquel gozo del Papa compatriota, en la aparición de su ciclotimia en el trato del Santo Padre a quienes habían glorificado su llegada al trono de San Pedro.
   Los adulones de la primera fila fueron los primeros y más exitosos en “pasar la gorra” recaudando millones y millones para obras y cometidos que jamás salieron a la luz ni fueron alcanzados.
   Y ahora para sorpresa aunque no tanta, nos encontramos con que Francisco se niega a visitarnos vaya Dios a saber -el mismo Dios de él y de la mayoría de sus compatriotas- los reales motivos de su determinación de ausencia y de desprecio.
   Y ahora exige que el Estado, del que forma parte, traiga soluciones al problema de la postergación casi eterna que -entre otros sectores- sufren los jubilados con sus magros y dolorosamente absurdos ingresos que les abonan las arcas nacionales para quienes merecen el cumplimiento del jubileo siempre prometido pero nunca respetado.
   Olvida Francisco que la caridad también sería de su parte un acto de justicia, con el fabuloso dineral que maneja el Vaticano; con sus propiedades, bancos y emprendimientos diseminados en el mundo; con el oro acumulado en sus arcas,  inversiones inmobiliarias, a lo que podemos agregar que ni siquiera el boato y las joyas alcanzan a restarles ni un peso de su valor.
   La negativa permanente del Papa Francisco de visitarnos es una llaga que seguramente afecta a todos los cristianos, practicantes o no de su religión, por tratarse de una forma de despreciarnos y lo que es peor, de ignorarnos a la hora que más ayuda necesitamos los argentinos, por culpa de la avidez mostrada por muchos gobiernos que nos tocaron en suerte o en pésima suerte, de cualquier color o creencia que hubieran gozado las mieles del poder.
   Esa actitud, que en lo personal puedo tomar como de olímpica y humillante grosería, me hace coincidir con Lord Chésterfield, cuando sostuvo y guardó para los tiempos que “se olvidan a veces las injurias, pero  el desprecio no se perdona jamás”.
   Casi cierro diciendo “amén” pero sería una imperdonable ofensa a la creencia de millones de compatriotas.
 
Estación no tan sólo de la juventud…
AL MENOS EN EL ALMANAQUE YA EMPEZAMOS A
GOZAR LOS  DULCES ENCANTOS  PRIMAVERALES
 
   Los cordobeses hemos estado viviendo desorientados con relación a las estaciones que nos indica con su infalible rigor el almanaque y a las temperaturas que de un día para el otro nos agobian por la pegajosa humedad, o nos obligan a sacar del placar la camiseta, la campera y el pulóver que habíamos arrumbado para no verlos ni tocarlos hasta el año que viene.
   Pero finalmente, cuando suponíamos que la primavera no se había enterado que debía alegrarnos la vida y seguía paseando por otras geografías, se aquerenció pidiendo disculpas y haciendo anunciar su insólita tardanza con truenos, relámpagos, ventarrones, despiadados y previsibles incendios, lluvias que se extrañan a las de tiempos pasados…
   Que ya está entre nosotros la estación de la juventud, la bandera estudiantil, la forjadora de romances, la fabricante de flores, verdores y perfumes, se nota en el calor que industrializa la maravilla de las sonrisas, los ojos luminosos y la ansiada brevedad de la ropa.
   Una simple recorrida por la invadida peatonal cordobesa, nos regala el magnífico y gratuito cuadro de la pasarela permanente por donde desfilan ellas, las dueñas de las miradas y destinatarias de los suspiros y de otras clásicas manifestaciones de masiva y sonora aprobación.
   Inspiradora de poetas, la primavera en su esplendor ha recorrido etapas tan placenteras como desatadamente románticas hasta llegar a la lujuria, aunque en tiempos pasados y no tan lejanos para aludirla, se empleaba más el recato que ha sucumbido a la inspiración actual simbolizada por las eróticas y hormonales exaltaciones del amor en su práctica, más allá de las vetustas y anticuadas teorías que pretendían definirlo.
   Por eso es bueno rescatar de la memoria algunas expresiones poéticas consideradas audaces allá por mediados del siglo pasado, que son un caramelo para el alma, porque están desprovistas de la intrepidez y la osadía literaria de la actualidad que más se aproxima a lo explícito que a la ensoñación.
   Es una pena no recordar el nombre del autor  de “Margot”, un soneto delicioso y todo un atrevimiento para aquellos tiempos, aunque por el título se puede llegar a deducir un parentesco tanguero y lejanamente lunfardo:  
 
MARGOT
Pasa Margot con su bolsón de raso,
largo el andar y la pollera breve
y muestra el muslo su filón de nieve
con cada balanceo de su paso.
 
Ojos rasgados, con mirar de ocaso,
boca sensual para el mordisco aleve,
senos en flor luciendo su relieve
desnudos, bajo de la blusa acaso.
 
Se detiene en la esquina y con delicia
suya el viento mancebo la acaricia.
El viento sabe de caricias tiernas.
 
Y al formarse una arruga en su vestido
parece que Margot ha consentido
que le ponga una brisa entre las piernas.
 
   La verdad, una suave ternura que pinta no tan solo al personaje sino a tiempos cálidos, con imaginables y sentimentales esquinas de barrio donde al evocarlos, se cruza la roja y cilíndrica figura del buzón con su vientre lleno de palabras, arrasado por el progreso.
   Ya está, algo tardía, pero en todo su esplendor la primavera dueña de soles y de caricias; de fantasías y de esperanzas; de pétalos y de abrazos… y también de nostalgias…

Interminable Megacausa del Registro
¿SERÍA POSIBLE QUE TODO PASARA A SER UN
CASO  DE  REVISIÓN VIRTUALMENTE  INÉDITO?
 
   En nuestro país desde 2014 funciona el “Proyecto Inocente”, iniciativa surgida en los EE.UU, y difundida a más de 20 países, que  busca revertir condenas equivocadas. En todos los casos se trata de encontrar errores en la investigación y en el juicio, que producen la condena de un inocente. 
   En el análisis de Argentina se consideró que había problemas en cómo los operadores judiciales valoran las pruebas y cómo las consideran; cómo los jueces justifican y argumentan sus decisiones, y también, casos de corrupción y problemas de ética.  
   En tal contexto, y retomando la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, recordé el dictamen de un Juez, en el que confirmaba la prisión preventiva a dos imputados pese a reconocer que se carecía de pruebas contra ellos, como podrían ser firmas o escritos de su parte y que no se contaba tampoco con ningún testigo que los hubiera visto o acusado. 
   El apego al diccionario enseña a considerar al error como un concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada, o precisamente, en Derecho, como vicio causado por equivocación de buena fe que puede anular el acto jurídico. Debe ser inevitable que los jueces, limitados y falibles, puedan equivocarse, aun poniendo empeño y dedicación en su trabajo, pero, en este caso, no se puede hablar de errores de valoración, consideración, justificación o argumentación, porque el mismo juez reconoce no tener nada para valorar, considerar, justificar o argumentar.
   Lógicamente, estos imputados fueron absueltos después de casi tres años de prisión injusta. Hubo concepto equivocado, juicio falso, acción desacertada y vicio judicial.  Es difícil saber, y cuesta creer, si de buena fe, o si puede orientarse hacia la corrupción y la ética.
 
Una inexplicable dejadez oficial…
LOS PREVISIBLES INCENDIOS PARECE QUE HAN
QUEDADO POSTERGADOS DE LAS PRIORIDADES
 
   Si alguien llegara a sostener desde el poder político del cordobesismo o desde cualquier otro origen donde se tomaran el conocimiento y las decisiones que no están ya enterados, bien pudiera ser asumido como un caso de supina ignorancia, desconocimiento de la realidad o simple desidia a la hora de las medidas de prevención que protejan a la sociedad y a sus bienes materiales si los responsables de tales omisiones no asumieran la importancia de comunicarlo en tiempo y forma.
   Los incendios de campos en zonas consideradas como eternas candidatas al daño por el fuego con sus consecuencias tan espantosas como calculadas, vienen siendo una pesadilla para los gobernantes que es como si no las tomaran en cuenta,  para quienes las ocupan como vivienda o son las sedes de industrias determinadas dentro de la actividad productiva del campo.
   Pero que para las autoridades pueda ser una sorpresa, ya suena a broma porque es como si a un experto en astronomía se le pasara por alto la presencia con año, mes, día y hora de un asteroide, un satélite espía o algo parecido.
   Pero entre nosotros, la situación es tan grave como si a las autoridades se les ocurriera confesar que un eclipse se les olvidó pese a que se conocía, que tal espectáculo ya tenía determinada su trayectoria y fecha de aparición.
   Con los incendios pasa más o menos lo mismo, si es que se le ocurriera a algún funcionario justificarse con que no sabía que a esta altura del año, con humedad baja, verano adelantado, presencia del sol en tiempos no siempre reiterados y otros detalles, no figuraban en el catálogo de las predicciones lógicas de cualquier meteorólogo de los tantos que desfilan por las pantallas de la televisión mundial y Córdoba no es precisamente la excepción.
   Entonces me pregunto: ¿de quién o de quiénes es la culpa que los incendios más o menos tengan una fecha medianamente certera de su aparición? Porque si alguien de ese nivel y que ocupa un lugar en la administración gubernamental, está obligado a saberlo y se le pasa por alto, es casi como para acusarlo de cierta responsabilidad y culpa por los daños emergentes de su olvido u omisión de aviso… Y por otra parte, ¿es para preguntarnos acaso a dónde fueron a parar los cuantiosos fondos que sin dudas se recaudaban o todavía se cobran, si mal no recuerdo en las boletas por consumo eléctrico o en los impuestos municipales, en el rubro “manejo del fuego”?  
   Demasiado trágicos son los incendios que año tras año se vienen repitiendo y si los causantes son personas dañinas que los perpetran por alguna razón y si ya se han practicado varias detenciones en tal sentido, ¿cuándo se sabrá de quienes se trata y que pasó con ellos y la aplicación de las leyes?
   No es posible que en estos casos, los silencios sean más dañinos que las pérdidas en bienes materiales y en vidas humanas que ocasionan estas lacras…
   Después de todo, la indulgencia observada desde el poder para estos casos tan terribles, nos impulsa a seguir sosteniendo que desde la cúpula del cordobesismo, si se alientan las obras de maquillaje y embellecimiento que pueden esperar, y no se priorizan las medidas de protección que reclama la sociedad, es para que lisa y llanamente se la califique como una actitud displicente, que al no respetar las prioridades, provoca un daño incalculable a la economía provincial que tanto pregonan defender y alentar.Y desde la cúpula lo hacen en aras de paisajes bonitos, plazas con flores y juegos, calles con canteros y gente rezando para que llueva y los bomberos, siempre sacrificados más allá de los límites humanos, que merecen estar protegidos por la tecnología y los presupuestos, pero en cambio son el precio que deben pagar frente a las omisiones gubernamentales que trabajan para el aplauso fácil…
 
Los silencios que más inquietan…
¿LA  CORRUPCIÓN ‘DETECTADA’ EN LA FUERZA
AZUL ACRECENTÓ EL CLIMA DE INSEGURIDAD?
 
   Es una impresión personal, o tengo la duda si es real que hace tiempo no se dan a conocer cifras reales y creíbles, y no dibujos alusivos acerca de los porcentajes de delitos que se perpetran en esta Córdoba sorprendente, donde por omisión, las autoridades han conseguido revertir la situación con el resultado que los delincuentes están sueltos, y la gente honesta debe enclaustrarse aterrorizada en sus casas donde creen estar más protegidos, pero eso es sólo un espejismo.
   La última crisis registrada en el seno de la fuerza azul con los resultados y las consecuencias harto conocidas, han producido algunos curiosos efectos, como por ejemplo el cambio de modalidad en eso que le llaman prevención pero no es tal, por tratarse de un recurso de hacerse ver, que reemplaza a la inutilidad de los controles de motociclistas y automovilistas en los puentes que abundan en la ciudad, a lo que suman algunos aislados controles de alcoholemia virtualmente inútiles a la hora de la prevención delictual, porque el ladrón prefiere “operar” como ellos dicen, ‘mambeados’ con la droga y no borrachos, porque después pueden quedar prisioneros en una chimenea o entre las rejas de una casa.
   La verdad, se desconocen las cifras, pero poco se logra de la manera en que se hacen los procedimientos, las demoras en concurrir a donde se los llama y solo dependen de lo que puedan descubrir en la sala donde se monitorean los domos, cuyas ubicaciones también conocen detalladamente los cacos que se cuidan muy bien de pasar por allí.
   Y para eso que llamaban andar patrullando, algunos “juanes” me comentaron que no alcanza el combustible para los coches o que están en el taller…
   Una vez más, vale repetirlo: la policía estática de poco sirve y menos cuando plantan a los pibes en algunas esquinas, celulares en mano, casi siempre hablando…
   Pero eso, para la prevención, de poco sirve, porque debo volver a lo mismo de siempre, ante la falta total y ya vieja de una auténtica, estudiada, sancionada y controlada aplicación de una política integral de seguridad.
   Porque si la fuerza azul en la que aún militan valiosos, sacrificados y honestos elementos humanos no puede, no sabe o no la dejan limpiar meticulosamente su interior, poco podrán hacer para limpiar la mugre de afuera…

 

 

 

18 de septiembre de 2022

S.L.B.: ENERGÍA AVASALLANTE DE LA JUVENTUD A UN PASO DE LA PRIMAVERA - NUEVO FRACASO DE LOS ENCUESTADORES PREELECTORALES - LA HIPOCRESÍA NO ES BUEN CAMINO HACIA LA CONCORDIA - MEGACAUSA Y FÚTBOL CON CIERTAS SEMEJANZAS - PÉSIMA COSTUMBRE DE HACER SINÓNIMOS POBREZA Y DELINCUENCIA - ALARMANTE CEGUERA DE NEGAR UNA REALIDAD QUE OPRIME - ¿LA INFLACIÓN ES UNA CONDENA A PERPETUIDAD?, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 744 del domingo 18/09/22 emitido en dúplex por la AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.
 
Dicho sea con algo de envidia…
A POCAS HORAS  DE LA  PRIMAVERA, ASOMA
LA AVASALLANTE ENERGÍA DE LA JUVENTUD
 
    Me provoca un enorme placer evocar las expectativas con que esperábamos cada 21 de septiembre, porque eran mayores que para la nochebuena, el año nuevo o el propio cumpleaños. Y más allá del clásico picnic junto al río, del acné, de la primera curda con sangría o del piquito que robamos a la compañera de banco, estaba aquella maravillosa actitud de saberse joven, mucho más joven que los anticuados y vetustos viejos de 30 años.
   Esperábamos ese día, el Día de la Primavera, el Día del Estudiante, sin conocer ni sospechar la preocupación de alguna profesora, que debía ingeniárselas para contener a esa banda mafiosa de 40 vándalos que aguardaban de ella algo más que el pancho, la medialuna y la coca, sino a veces descubrirla como mujer, hipnotizados en el escote o en las piernas.
   Bariloche estaba demasiado lejos, no era moda y entonces el Parque Sarmiento, los Pozos Verdes, la pileta San Cayetano, las costas del Lago San Roque o las orillas del Suquía en La Calera eran las accesibles metas de nuestra liberada, evidente, húmeda e irrefrenable revolución hormonal.
   Nadie por entonces tenía la idea del paco, del raviol ni del porro, sino la fijación del Saratoga o el Wilton a escondidas y del porrón, en los tiempos que el fernet era un remedio.
   La mayoría de los enfervorizados varones asumía en la secundaria -esperando que atendiera el farmacéutico- la sonrojada vergüenza de comprar un preservativo, dentro de la mayor ignorancia acerca de su colocación y uso práctico.
   ¡Eramos tan pavos!, como inequívoco signo de nuestra edad.
   Y ellas tan bellas, esquivas y deseables, como lo imponía nuestra libido en los gloriosos tiempos de su crecimiento y explosión.
   Pero ahora, antes de encarar la inevitable tarea de plumerear el nicho y por una cuestión de nostalgia, asumimos pese a todo la íntima llegada de la mejor estación del año, imaginando en sueños que los almanaques y los relojes se hubieran detenido.
   Porque es una cuestión de saber vivir.
   De saber crecer y madurar con dignidad, porque es una afrenta a los tiempos empeñarnos en ser eternamente jóvenes.
   Lo trascendente, es evitar la pena de sentirse viejo.
   Por esa juventud de hoy a la que miramos con el amor y el respeto de la inútil envidia, mi cariño y el brindis jubiloso.
   Como todos los jóvenes se lo merecen.
   Y que nosotros, alguna vez, también lo merecimos.
 
Encuestas preelectorales
FORTALECIENDO  UNA  CLARA  TENDENCIA
REITERARON SU INCLINACIÓN AL FRACASO
    Alguna vez aprenderemos a diferenciar dos resultados ampliamente diferentes en cualquier competencia, cuando debamos calificar a los pronósticos como errores, equivocaciones, procedimientos inadecuados o lisa y llanamente evitables papelones, como lo han venido siendo todos los sapos perpetrados por organizaciones dedicadas a las encuestas preelectorales a la luz de una realidad que pese a todo, algunos aún se empeñan en pasar por alto.
   Es claro: una cosa es errarle por algunas décimas, dos o tres puntos y muy diferente cuando con relación a los vaticinios, el resultado final muestra una diferencia casi alevosa que supera los 15 puntos.
   El más cercano de los ejemplos es lo acontecido en la elección de intendente municipal en un pueblo geográficamente alejado de las grandes urbes como lo es Marcos Juárez, en nuestra provincia, histórica cuna de la coalición que en su momento llevó a la presidencia de la Nación a Mauricio Macri, donde los rentados agoreros habían vaticinado en el peor de los casos eso del “empate técnico” que es una manera pretendidamente elegante de cubrirse de un error cuando se decide por escasas diferencias.
   Los casi 17 puntos de ventaja que obtuvo la fuerza política nacida allí, fue un duro golpe que le asestó el electorado a los gurúes que sostenían la existencia de cierta paridad que les permitía, salieran como salieran los números, mantenerse en un nivel medianamente decoroso ante la ciudadanía.
   Un resultado adverso que sembró un mal disimulado pánico en las filas de la corriente peronista kirchnerista e hizo estallar el entusiasmo de quienes por la calidad de su gestión, obtuvieron un resonante apoyo pese a la tenaz y onerosa campaña que se instrumentara y solventara desde el Panal, en realidad pagada por la ciudadanía más que por el partido político.
   Una demostración más, como si hubiera sido necesaria, que los mecanismos de las encuestas siguen mostrando más fisuras que coherencias y llevan a pensar con mayor firmeza, que las estimaciones previas tienden a satisfacer a quien las paga como que si al ser sinceras anticiparan una derrota, les impediría cobrar por tal servicio.
   En los últimos tiempos, esa impresión es la que ha venido ganando terreno de la mano de una verdad indiscutible, basada en una realidad que con anticipación y con cierto grado de eso que le llaman picardía política, se hubiera pretendido modificar.
   Y dentro de la maraña de pronósticos que se instalara en la mente ciudadana antes de las elecciones en Marcos Juarez, es justo destacar que la única encuestadora que acertó fue la consultora cordobesa Feedback liderada por Gastón Toro que anticipó la victoria de Majorel.
   No dejó de ser un baño de frescura en un panorama altamente competitivo, donde por lo general y a la luz de las experiencias, se anticipan triunfos como inducción al voto, aunque luego la realidad los despierte de un sueño que termina en pesadilla.
   Y si no, que alguien le pregunte al cordobesismo cuántos millones -que pagamos todos- les salió la joda.
 
Vocación por la incoherencia
NO HABRÁ DIÁLOGO NI ACERCAMIENTO SI
SE INSISTE EN PRACTICAR LA HIPOCRESÍA
 
   La novela con muchos ingredientes de suspenso, imaginación, creatividad e inventiva circula por distintos carriles de la comunidad argentina con dispar aceptación en cuanto a la veracidad o no de todo lo que se declara, de lo que se investiga y de las conclusiones que con cuentagotas están surgiendo y tomando estado público.
   Para muchos es un tema serio, preocupante, está en duda la calidad de protección para los más altos funcionarios y por otra parte se especula en que todo se armó con el propósito de llevar la situación a un límite tal de dudas, que electoralmente beneficien al oficialismo, tan golpeado y jaqueado en estos últimos meses por la inflación descontrolada, la caída del poder adquisitivo de nuestra moneda en un 70 por ciento según lo que sostienen los especialistas, la creciente e impune inseguridad con elevados índices que jamás nos habían tocado padecer, la desocupación, el crecimiento exponencial del narcotráfico y otros conflictos emergentes de la delicada situación económica que venimos padeciendo.
   Así las cosas como en toda puesta en escena, existen los libretos impecables pero también debemos dar espacio y atención a las sobreactuaciones y en tal sentido no son pocos los analistas que han tomado como simbólica muestra, una de las últimas expresiones de quien aparecía como víctima de una conjura para terminar con su vida y que vaya a saber por qué circunstancia, el sicario no exhibió calidad de tal sino que con su precariedad operativa y las imprudencias que habría cometido en la preparación del atentado, es casi como que ya hubiera confesado, sin presión externa alguna, la autoría del que fue intento de magnicidio con una pistola poco operativa.
   Sicarios eran los de antes, refería un novelista, al asegurar que nunca actúan en soledad sino que tienen apoyo para terminar con el encargo, en caso de alguna falla que impidiera la concreción de la tarea por la que cobraron una parte, y el resto se paga cuando se confirma el resultado letal.
   Es raro que aparezcan protectores divinos en esos momentos tan espantosos y cruciales porque si esa fuera la norma Kennedy se hubiera salvado, John Lennon también, Rucci otro tanto y hay otros varios ejemplos que nos refiere la historia más reciente.
   Pero agradecer la buena fortuna a Dios y a la Virgen, suena más a una injuria que a un milagro.
   ¿Por qué tal percepción?
   Simplemente porque si se quisiera incorporar esa afirmación divina a los campos de la hipocresía, sería bienvenida solamente por el rigor histórico del juicio que merecería quien la utilizara en beneficio propio.
   Basta con recordar esas asquerosas imágenes que recorrieron el mundo mostrando a militantes opositores tomando como baño para sus meos y sus cacas, el atrio del templo católico, apostólico y romano más venerado del país, en desacuerdo con ciertas medidas que se anunciaban, con las que no estaban de acuerdo, en tiro por elevación contra el bueno de Francisco.
   Porque a lo mejor por no saberlo -en este caso no cabe ni una pizca de ignorancia- que en esa casa, la casa de Dios, la Catedral porteña, habitan precisamente Dios y la Virgen, quienes con su bondad y el sentido cristiano del perdón, seguramente pasaron por alto una ofensa tan inmerecida.
   La hipocresía no es el mejor camino para llegar a la concordia imprescindible que aleje a los fantasmas de la desintegración social.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
SON CAMPANAS DE MADERA  LAS  QUEJAS
POR LOS ABUSOS DE PRISIÓN PREVENTIVA
 
   Un ingenioso texto compara al más popular de los deportes, el fútbol, con los conceptos de Justicia y Poder Judicial. Así expresa, por ejemplo, que el Poder Judicial está representado por el árbitro y los jueces de línea, el primero como el máximo representante de la justicia y los otros preservando los límites para que el juego no escape de su línea y, en situaciones dudosas, operando como consultores para introducir una cuota de deliberación en la decisión judicial.
   Dice que ningún juez es infalible, y que grandes son los árbitros, no cuando no cometen errores, sino cuando después del partido así lo reconocen. Pero lo más importante de todo, es que el árbitro no sólo debe aparecer como justo sino que además debe serlo. Si existe la sospecha de que el soplapitos ha sido "comprado" ya sea por una mafia o por un gobierno, el partido de fútbol está arruinado antes de su comienzo. 
   Si tomando ejemplo de tal texto, hacemos un pequeño paralelo con la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, nos encontramos con varias situaciones irregulares como la prisión preventiva sistemática en lugar de la excepción; la comisión especial para juzgar en lugar del sorteo; testigos anónimos en lugar de confrontables, condenas por convicción en lugar de pruebas o impunidad de funcionarios en lugar de igualdad ante la ley, por mencionar algunas.
   Dado que en la causa tanto organismos nacionales como internacionales han señalado errores (o que se escapó de la línea), sería bueno que estos árbitros judiciales, no infalibles, pudieran revisar lo actuado, y ser grandes, al reconocerlos.
   Lo grave no sería el error, sino que el árbitro haya sido "comprado", porque entonces la causa, (como el partido) está arruinada desde antes de comenzar.
 
Como si todos los pobres fueran ladrones
MALA COSTUMBRE DE HACER  SINÓNIMOS
ENTRE POBREZA E IMPUNE DELINCUENCIA
 
   Cometer la torpeza y la injusticia de hacer sinónimos entre pobreza y delincuencia aparte de ser una posición repudiable desde el punto de vista humano, desnuda un precario conocimiento de la realidad, y es imposible ocuparse precisamente de una realidad que nos agobia y no encuentra eco en materia de soluciones por parte del Estado, que falla en su ineludible obligación protectora.
   Es cierto que los mayores padecimientos se abaten sobre los más vulnerables económicamente hablando; sobre los sectores marginales de la sociedad, pese a que en parte con el indigno mecanismo de los bonos que reemplazan a la dignidad del esfuerzo, resulta algo atenuada la situación, y eso que en un país tan rico como lo es el nuestro, cabe aquello que “nadie se muere de hambre” porque aún no se han dado casos -tengo entendido- de desenlaces fatales no por comer menos, sino directamente por no comer, como sucede en otras geografías donde el hambre es elevado factor de mortandad.
   Atribuir a manera casi de disculpa por la propia incapacidad de aportar soluciones, que la delincuencia no es tan grave ni aumenta en Córdoba sosteniendo que tenemos la tasa delictiva más baja del país, es ofender la inteligencia de un pueblo que ya agotó su paciencia en materia de esperar una mejoría en cuanto a no saber, cada vez que el ciudadano sale a la calle, si va a regresar indemne, un pensamiento que comparte toda la familia en cualquier sector de la provincia, ahora una gigantesca zona roja donde reina el hampa.
   Ya cansamos con el gastado argumento que de nada sirven las onerosas inversiones en armamento, tecnología, movilidad y otros elementos que dicen son para combatir el delito, mientras no se diseñe, legisle, aplique y controle una política integral de seguridad que comience por la profesionalización de la fuerza azul, abandonando su sempiterna condición de bolsa de trabajo para los recomendados del poder.
   Lo peor de todo es que el funcionario encargado del área, tuvo la delicadeza de pronosticar algo positivo, al sostener que disminuyendo la pobreza en la inminente mejoría de la situación del país, también declinaría el accionar de los marginados de la ley.
   Si eso no es hacer sinónimo de pobreza con delincuencia, estamos todos locos, ofendiendo a la condición humana, el sacrificio, el sufrimiento y la honestidad de quienes siguen siendo pobres pero respetuosos de la ley.
 
Creen que negándolos, no existen…
ALARMANTE CEGUERA, JUSTIFICACIÓN DE
SILENCIOS OFENSIVOS E IMPERDONABLES
 
   Llegará el domingo en que en lugar de ocuparnos de algún episodio ilegal protagonizado por policías hablemos de cuestiones positivas, porque la depuración de la fuerza hubiera conseguido limpiar la mugre interna y es posible así encarar la lucha frontal y sostenida contra la delincuencia externa, reinstaurando aquella seguridad que supimos gozar años atrás, antes que factores desencadenantes como el narcotráfico y su impunidad, nos cambiaran la vida.
   Nos cambiaron los hábitos a quienes laburamos dignamente mientras que a otros vivillos que pese a ser como los esquimales que no transpiran nunca, gozan utilidades malhabidas, ventajas y otras prerrogativas que reciben, en elevada medida con el conocimiento de las autoridades y su selectivo vistagordismo.
   Hace pocas horas el ministro de seguridad, aunque debiera ser “de inseguridad” porque es lo que predomina, habló de infiltrados en la policía provincial a quienes cargó la responsabilidad de acciones delictivas recientes.
   Entonces es para preguntarnos, con mucho de inocencia cargada de candidez, cuáles son los filtros que fallan; quiénes son los dueños de los agujeros negros por donde se zampan -porque no cabe otro término- los que después resultan el contrapeso con relación a los probos, sacrificados, valientes y arriesgados policías que es de esperar sean mayoría en la fuerza.
   Si uno de esos hombres fue quien asesinó a un adolescente y casi desencadena una masacre, fue autorizado a estar en la calle y con arma, pese a un juicio en su contra por haber delinquido.
   ¿Se sabe quién le firmó el pasaporte a su impunidad?
   Sería lamentable que la responsabilidad para estos tremendos casos hubiera sido del área Recursos Humanos, porque es la Justicia, ahora, la que debe interrumpir ese flujo de equivocaciones que tanto perjudican a la sociedad cordobesa.
   El ministro Mosquera tiene en sus manos los instrumentos para ahondar en la búsqueda de los verdaderos responsables de la debacle institucional de la policía, aplicar los correctivos necesarios y luego recomenzar una ímproba tarea de saneamiento, en la calidad humana de todos los integrantes de la institución, desde el último de los “juanes” hasta la femenina cúpula.
   No es posible que los cordobeses tengamos que seguir soportando la inacción, las protecciones mal entendidas, las omisiones tan evidentes y el percudido discurso que la inseguridad dominante y descontrolada es sólo una sensación.
   Deberá obrar con premura, porque esa sensación a la que aluden, es probable que reviente las urnas cuando quienes la están descuidando pretendan eternizarse en un trono que no merecen.
 
Si es por “crecimiento”, el rubro principal.
¿SERÁ QUE LA INFLACIÓN ES UNA CONDENA
A PERPETUIDAD QUE DEBEMOS SOPORTAR?
 
   De vez en cuando en los momentos de ocio pero de pensamientos hacia adentro, nos cansamos de preguntarnos cómo vivíamos cuando no existía en nuestras vidas ni en el vocabulario corriente de los argentinos esa palabreja que ahora nos quita el sueño, devora los ahorros, desencadena quebrantos, destruye familias, escamotea miles de viviendas, obliga a vender autos propios a precio vil, lleva a remates, endeuda pueblos, capitales, provincias y termina azotando al poder nacional, de cualquiera de los signos políticos que nos tocaran en suerte últimamente y desde mediados del siglo pasado.
   Esa palabreja de solo 9 letras nos quita el sueño, adelgaza los bolsillos, mueve a privaciones y lo que más motiva es el insulto a los inútiles que no encuentran la manera de neutralizarla para bien de la recuperación nacional y a lo mejor también popular.
   Se han hecho decenas de experimentos y el único que dio resultado aunque ahora lo estemos pagando, fue el estilo implantado por el inefable Domingo Cavallo, prócer para muchos que lograron licuar sus abultadas deudas con el fisco y que le llamaron “convertibilidad” que duró algunos años.
   Y esa puta palabreja que por cábala a veces no queremos ni pronunciar, es “inflación”.  
  
Tengo entendido que lo sostiene el diario Clarín y por ende sospechado de inexactitud especialmente por el oficialismo gobernante y sus seguidores más fanatizados y consigna que para el presupuesto del 2023, año electoral, habrá otro “plan platita” porque el gobierno dispondrá un incremento en los planes sociales que supera el 100 por ciento, y creo que pocos se aventuran a pronosticar que asimismo algo instrumentaría el poder -como parte de la campaña proselitista- para la creación de demanda laboral por fuera del Estado.
   En definitiva y para ahorrarnos cálculos y especulaciones, nos abruma una verdad tan incontrastable como la dura sentencia de los números: en 1.000 días de gobierno del Dr. Alberto Fernández, la inflación nacional & popular que nos castiga creció un 221 por ciento.
   Y a tal exactitud, que la discuta Mongo…