9 de mayo de 2021

S.L.B.: ¿FEDERALISMO? HISTÓRICAMENTE SIEMPRE SE GOBERNÓ DESDE EL PUERTO – LA VACUNACIÓN, LOS SACRIFICIOS Y CIERTOS MANEJOS – LOS PRECIOS AL CONSUMIDOR NO TIENEN TECHO A LA VISTA – NO DEJA DE PREOCUOPAR EL TEMA DE LA MEGACAUSA – HUMILLANTE Y GROSERA PRESIÓN IMPOSITIVA – EL ARCHIVO, FACTOR ALIADO A LA MEMORIA Y A LA HISTORIA – CULEBRÓN POLÍTICO EN EL MINISTERIO DE ECONOMÍA – LA MALSANA COSTUMBRE DE MALTRATAR A NUESTRA MONEDA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 9/5/21 emitido en dúplex por AM50 y FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

La verdad, desde siempre…
EL PUERTO, HISTÓRICO PADRE  DE  INJUSTICIAS
E INEQUIDADES QUE DAÑAN AL RESTO DEL PAÍS
 
   Ese tan viejo dicho que Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires tiene vigencia virtualmente eterna, porque poco ha cambiado el panorama general con los años, por el centralismo porteño al que pretenden maquillar de federalismo.
   Que alguien me diga que las grandes cuestiones nacionales no se resuelven si no pasan por la Capital Federal, pero que sea con fundamentos tanto históricos como prácticos, pese a que años atrás a un presidente de la Nación se le ocurrió trasladar a un sur no tan remoto la capital, pero fueron más fuertes los portentosos intereses económicos y políticos que hicieron papilla aquella intención que alentara Raúl Alfonsín, anunciada el 16 de abril del ‘86 pensando en las vecinas Viedma como capital federal y Carmen de Patagones, rio de por medio, que hubiera sido la circunscripción número veinticinco de Argentina después de las veintitrés provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
   A la finalización de la presidencia radical, en 1989 el proyecto fue congelado por su sucesor Carlos Menem y durante años existió la discusión entre los juristas por la vigencia de la ley 23512, ya que las leyes provinciales que ceden los territorios establecían un plazo de cinco años para materializar el proyecto.
   Las restantes son alternativas ya incorporadas a la historia, pero vale recordar la explosión inmobiliaria de aquellos tiempos, con la sobrevalorización de todo terreno, campo o viviendas de aquellas ciudades y en varios kilómetros a la redonda.
   Obviamente los intereses del puerto quedaron a resguardo porque más allá de la idea de descentralizar, prevaleció la contraria de no innovar, porque es precisamente en el histórico enclave donde se resuelven todas las situaciones conflictivas aunque tengan escenarios lejanos en el enorme territorio nacional: la economía se maneja desde allí y no hay vueltas que darle.
   Pero así como naufragó aquel proyecto hecho ley aún en discusión acerca de su vigencia, en los últimos tiempos y de acuerdo con una realidad que se ha transformado en cotidiana, vemos que en esta especie de negado doble comando para pilotear el país, una cosa es la Casa Rosada u Olivos y otra es el Instituto Patria, organismo creado por la conducción kirchnerista, de donde surgen muchas de las trascendentes medidas que cuentan luego con el beneplácito y la consecuente aprobación presidencial.
   Las provincias alineadas o no con el nivel ideológico nacional se debaten en la maraña de sus propios y agudos problemas y la sumisión parece ser la única salida que les queda si de contar con ayuda económica se trata, aunque ciertos actos de rebeldía, en el tiempo, han significado y motivado arteros golpes a las economías provinciales por la rebelión, manifiesta o silenciosa de sus autoridades.
   La concentración en torno del puerto lógicamente determina idéntico crecimiento demográfico que a su vez incrementa el valor estratégico del emplazamiento humano porque es donde más votos se suman y allí se concentra la atención desde el poder, al considerarlos distritos electorales de trascendental importancia.
   Que junto a la opulencia se instale la pobreza parece no ser tan importante para los que mandan, cuando el asistencialismo reemplaza a la preocupación por disminuir la falta de oferta laboral, transformando a los carenciados en rehenes de las urnas, como rédito por los que llaman planes de ayuda o subsidios.
   En pocas palabras y dentro de lo que pueden calificarse como divagaciones, así como el federalismo en la práctica es más cercano a las utopías que a las realidades, casi las mismas dudas se plantean a la hora de visualizar quién manda en nuestro país: si lo hace el que fuera elegido por la mayoría o por quien buscara asociarse a un candidato para moverse a su propia sombra, con apoyo ideológico exterior, simpatías ganadas durante su vigencia oficial, carisma o por aquello tan humano de asegurarse la libertad.
   De todas maneras, al puerto se le rinde una necesaria pleitesía provinciana porque es desde allí que los grifos se abren o se cierran, aunque desde ese poder debieran entender que hay regiones capaces de mantenerse por su cuenta, sin ruedas de auxilio que después les resulten más onerosas que el coche.
   No se trata de llegar al delirio de pensar en unir a Mendoza, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Entre Rios pàra hacer “rancho aparte” sino de hacerle entender al poder central que así como se pregona que al país lo sacamos adelante entre todos, se respete también sin especulaciones, artilugios ni presiones, un federalismo en serio, al que podemos considerar como la única manera de salvarnos.
   Salvarnos todos y no tan sólo el puerto…
  
Dos conceptos acerca de las vacunas
APLAUSO A QUIENES SE SACRIFICAN BRINDÁNDOLAS
Y REPUDIO A LOS DEMAGOGOS QUE  LAS MANIPULAN
 
   No alcanzan las palabras y es una realidad innegable, para agradecer el esfuerzo, el compromiso, la dedicación y el sacrificio de todo el personal afectado a las tareas inherentes al manejo de las prestaciones relacionadas con la pandemia.
   Por experiencias personales, es para aplaudir de pie a estos servidores, desde los infectòlogos especialistas, los médicos, enfermeras y enfermeros, administrativos y en fin, todas aquellas personas que tienen algo que ver con los operativos de hisopados y vacunación.
   Es para resaltar una diferencia acerca de esta situación tomando en cuenta el notable crecimiento de los contagios que parecen amesetarse, pero súbitamente aumentan, para volver a deprimirse las cifras y otra vez alcanzar niveles casi desesperantes.
   Es complicado evaluar la realidad planteada en torno de esta cuestión, porque una cosa es la prevención a través de los hisopados y otra muy distinta es la vacunación, en un escenario donde se publicitan como repetidas epopeyas cada viaje a lejanos puntos del planeta para traer vacunas, pero los resultados no aparecen en concordancia con la exagerada manera de proporcionar su provisión, tomando como referencias las cifras de beneficiarios del pinchazo salvador.
   La información que se maneja en torno de la validez de la primera dosis para los casos de impensadas demoras para la aplicación de la segunda, más que confusa suele caer en dolorosos silencios por algunos días, hasta que se anuncia la aplicación a segmentos etarios que lejos están de los mayores de 70 años ya inoculados con la mitad del medicamento y han sido casi condenados no tan sólo a la demora sino al peligro del olvido.
   Esa situación aparte de confusión aporta angustia y desesperación a quienes no saben si están o no inmunizados con la aplicación parcial, porque las vertientes científicas discrepan acerca de los tiempos que deben respetarse entre una y otra dosis para hacer realmente efectiva la inmunización, porque unos sostienen que se deben respetar los plazos de entre 21 y 28 días y otros aseguran que el paso de dos, tres meses o más, resultan más beneficiosos.
   Hay países que han vacunado a la mayoría de su población y no es por poner de ejemplo a Israel, donde ha sido inoculado con la vacuna toda su población, sino que preocupa el bajo porcentaje registrado en Argentina, mientras crece el número de infectados, de internados en terapia intensiva y de fallecidos.
   Se impone que lo antes posible, las autoridades se pongan de acuerdo con los científicos referentes para disipar cualquier duda que exista, en cuanto a fechas de inoculación de la segunda dosis marca por marca de la vacuna, y la priorización de aquellos más vulnerables por la edad más allá de las ocupaciones laborales que tengan.
   Lo peor sería que siguieran existiendo los privilegios para personajes notables o carteludos de cualquier actividad, para que podamos sostener que las cosas se están haciendo íntegramente correctas y no tan sólo para resaltar la encomiable tarea de los centros de vacunación, cuando hay vacunas, y de los sacrificados laburantes de la prevención y detección del coronavirus.
   No son momentos de aportar confusión, sino de imponer claridad, conocimiento, credibilidad y seriedad en lo que se informa.
 
No hay techo para los abusos
SE LLEGA AL HAMBRE CUANDO NO HAY QUIEN
PONGA  FRENO A LOS AUMENTOS DE PRECIOS
 
   Mire, la verdad, no es hora adecuada ni son cómodas las circunstancias para ponernos a evaluar y preguntar quiénes son en realidad los verdaderos formadores de precios, porque es como si todos se hubieran puesto malignamente de acuerdo para negarse entre ellos esa controvertida y escondida condición.
   Que los productores, que el mayorista, que el intermediario, que el minorista, la cuestión es que los precios se enloquecieron y es la sufrida población argentina la que asiste a esta especie de insano festival de los precios inalcanzables para una buena parte de nuestra ciudadanía.
   Dicen que la culpa de todo está en las intermediaciones, donde se paga peaje en cada etapa hasta llegar a un precio final inalcanzable, que dista enormidades con relación al valor original de un producto y nunca se conocerá la verdad acerca de este planteo en el que no interesan las explicaciones, sino sus nocivos e irreversibles efectos en el seno de una sociedad abrumada por otras realidades, como por ejemplo tener un permanente y acuciante riesgo de perder su vida.
   Que en materia de indumentaria el incremento anual haya llegado al 70 por ciento poco importa, porque la gente a la hora de las prioridades opta por comer más que por vestirse, renovar su guardarropas o conformarse con repetir las pilchas que guardó con cada cambio de estación, total no hay muchas ocasiones de lucirse con el atuendo.
   Nunca dieron resultado los controles de precios, ni esa aventura de los precios cuidados porque al no tener vigencia ningún tipo de control, la actividad se transforma en tierra de nadie, donde el único que se jode es el consumidor.
   Así las cosas y como virtualmente estamos en una especie de guerra contra un mal de figura insignificante pero poderoso a la hora de hacer daño, desde el poder se debiera legislar y obrar en consecuencia, pero no tan sólo en la etapa declamatoria sino en la aplicación de medidas de emergencia, ejemplificadoras e innegociables.
   Duras sanciones para las subas artificiales de precios, cerrado control de las operaciones entre mayoristas y minoristas, contralor también de existencia de productos para evitar el acaparamiento con lo que se hace crecer la demanda y la consecuencia es un aumento desmesurado del precio, y otras medidas que sean para proteger al que compra por necesidad, más que al que especula por angurria.
   De lo contrario asistiremos a un crecimiento no tan solo de la pobreza sino del hambre, de ese hambre de no comer, porque los productos de primera necesidad son los más expuestos a manejos desmedidos en sus precios. No poder comer carne ni tomar leche ni comer pan en el país de las vacas y del trigo, suena a broma draculiana más que a un reflejo de una realidad que no merecemos estar padeciendo.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
FRENTE  A  TANTAS  DUDAS, ES
QUE SEGUIMOS PREGUNTANDO
 
   Si hemos hablado de poner en tela de juicio la prisión preventiva sistemática dictada en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la lectura de varios fallos emitidos por la Procuración y la Corte Suprema de Justicia de la Nación como respuesta a las quejas recibidas, contribuyen a sumar leña a esta hoguera. 
   Puede leerse que desde los tribunales superiores consideran que la prisión preventiva dictada en la provincia no se conforma con los criterios de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre esta materia. Manifiestan que los dictámenes restan relevancia, sin analizarlas, a las circunstancias personales invocadas a favor de los imputados como la ausencia de antecedentes penales, la contención familiar con que cuentan, la existencia de domicilio fijo, el desarrollo de un trabajo permanente y el sometimiento voluntario a la actuación de la justicia, aduciendo de manera dogmática que las condiciones deben exceder las del caso, pero sin delinearlas. 
   También se les señala que de manera dogmática afirman que los imputados poseen capacidad para sortear obstáculos y eludir controles legales, sin explicar mínimamente a qué obstáculos y controles se hace referencia. Y aclaran, además, que no indican en ningún momento que los imputados hubieran intentado eludir la acción de la justicia o el curso de la investigación.
  Asimismo pude rescatar algunas expresiones bastante aproximadas a lo textual como que la fundamentación a favor de esta prisión preventiva es sólo aparente, que el fundamento no es válido, que significa un trato idéntico al de un condenado y que la arbitrariedad debe interpretarse de una manera más amplia incluyendo elementos de incorrección e injusticia. 
   Un reto superior difícil de encajar en un Poder Judicial que hace gala de una de las mejores formaciones académicas.  
   Es por todo eso, precisamente, que seguimos preguntando.
 
Consecuencia de soslayar las prioridades
LA PRESIÓN TRIBUTARIA  POR  DESESPERACIÓN 
RECAUDATORIA ES INOPORTUNA Y HUMILLANTE
 
   Es entendible que una provincia y una municipalidad que marginan las verdaderas prioridades lleguen a un estado casi calamitoso de sus finanzas con marcado endeudamiento en moneda extranjera y a plazos no muy amplios, pero no se entiende por qué a esas penosas y evitables equivocaciones se la hagan pagar a la gente, en momentos tan dramáticos cuando el dinero pasa a ser un elemento secundario para quien lo tiene, simplemente porque lo tiene, y parte de su vida para quien no lo posee y para colmo de males, endeudado por circunstancias de las que no arrastra culpa.
   Toda la economía desmadrada y sigue sin pausa ese metejón por hacer cosas que dos años atrás eran necesarias pero que la actualidad ya rotuló como inoportunas llámense caminos, puentes, diques u otros emprendimientos edilicios cuyo hecho de estar o no estar, en nada modifica el ritmo de vida de los cordobeses.
   Por eso es aún más indignante la manera que asumió el cordobesismo y su socio municipal capitalino, de reclamar el pago de deudas impositivas de una manera apremiante y desmedida apelando a las amenazas de juicios, embargos, remate de propiedades y otras coacciones más propias de las maffias que de los gobiernos.
   Es entendible que los procuradores, a quienes se encomienda la poco grata tarea de apremiar y amenazar, tengan esa actividad como fuente de recursos, pero si el Estado humanizara aunque más no fuera un poquito su conducta casi confiscatoria, encontraría en la población una respuesta en la medida de las posibilidades que brinda un estado de excepción sanitaria como el que estamos padeciendo.
   Cuando se habla llenándose la boca de eso que le llaman sensibilidad social, pareciera que tal virtud no existiera en cierto prominente nivel de funcionarios que para colmo han apuntado sus armas de la demagogia en dirección a futuros actos comiciales, sin advertir el daño ni las angustias que están provocando.
   Para colmo con la Unicameral de vacaciones y los ediles en reposo, es como si todas las medidas, en lugar de contar con una base institucional, fueron nada más que el resultado de apetencias de poder por parte de quienes, desde arriba, las están instrumentando.
   Y tal acción, más que repudiable, es peligrosa por su gravedad institucional.
   ¿Qué haría el poder si la ciudadanía, con todo derecho, le reclamara por todas sus innumerables deudas con la sociedad?
   Porque seguridad, salud, vivienda, justicia, orden en la ciudad, limpieza, transporte, son parte de lo que históricamente vienen debiendo, cuando debieran tomar conciencia que a la hora de los votos, en cada urna habrá un procurador que buscará cobrar todo lo que nos deben y la gente, mucha gente, también piensa en desalojos…
 
Guzmán en la cuerda floja
ASOMA  PESADO EL TEMA DE CIERTAS
INTRIGAS EN EL CORAZÓN DEL PODER
 
   Se comenta que el ministro de Economía, Martín Guzmán, tiene su renuncia firmada, pero cosida en uno de sus bolsillos esperando lo que suceda en torno del sainete que vive esa importante cartera del gobierno nacional.
   Aunque dicen que doña Ella considera a Guzman un virtual empleado del Fondo Monetario Internacional, la disputa por su permanencia alcanza también al presidente Fernández y su posición algo así no como conciliadora, sino como una especie de espectador más que de protagonista.
   Guzmán le pidió la renuncia al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, hombre de La Cámpora y funcionario que responde a la vicepresidenta Cristina Kirchner, quien se encargó de frenar los aumentos en el precio de la energía eléctrica y en otras prestaciones. “Esas tarifas son para ricos” dijo ella.
   Por lo pronto, Basualdo dijo que resiste en el cargo y la actualización en la tarifa de luz en la city porteña y en el conurbano bonaerense será del 9 por ciento, tal como lo exigían conmilitones cercanos a la vicepresidencia.
   Cuando recién hablamos del poder del Instituto Patria, corazón del kirchnerismo de paladar negro, la realidad está confirmando su peso específico en las decisiones fundamentales y trascendentes del gobierno nacional, hasta el punto que -se comenta- tendrían el nombre del candidato y eventualmente la candidata a ocupar el sillón que Guzman tendría que abandonar.
   Es bien sabido que Guzman tiene buenas relaciones y llegada al Papa Francisco y habrá que ver qué papel juega el Pontífice interviniendo en la disputa, aunque muchos lleguen a negar que participe.
   Curioso este caso en que se repudiaba al FMI hasta que fue necesario negociar con ellos.
 
Contra una percudida negación del ayer
LA TECNOLOGÍA ES UN ALIADO IMPRESCINDIBLE
PARA NO ALTERAR LA MEMORIA NI  LA HISTORIA
 
   Hay tanto y tanto para decir cuando se nos viene a la cabeza y desde el alma, la palabra “memoria” que a veces se nos presenta en momentos inoportunos, siempre y cuando encierre en su espíritu algún detalle negativo porque es muy cierto que los instantes felices son inolvidables.
   Debe ser por eso que uno de los avances mejor logrados en la evolución del mundo es todo lo nuevo que a diario nos regala la tecnología, avasallante y más que nada imprescindible, para mejorar la calidad de vida de una sociedad y del individuo en particular.
   Los archivos, por eso de la humana intención de no olvidar, vienen adquiriendo una notable trascendencia porque más que nada representan una fundamental y grata ayuda a la memoria -que bien vale repetirlo, es el lápiz de la historia- como tantas veces me ha tocado definirla.
   Y si a eso le sumamos el aporte de los sistemas que se aplican en el armado de material que individualmente son nada más que recuerdos pero que editados adquieren la categoría de memorables, nos encontramos con algunas joyitas que son dignas de atesorar, pero también de hacer conocer por esa avidez que existe de escuchar definiciones de ciertos personajes que son protagonistas de la historia actual o de la más reciente.
   Este es el caso que quiero presentarles ahora y por eso de la memoria auditiva, no es necesario siquiera aportar los nombres ni los tiempos en que quedaron grabados estos importantes testimonios.
   Lo escuchemos y si quiere y puede, grábelo porque en algún momento decisivo, de opciones a futuro, será bueno tenerlos presentes…
   (El audio al que se hace referencia puede ser escuchado buscándolo en la sección respectiva, ubicada en la parte superior de la columna en el costado derecho de este blog)
 
Es bueno tenerlos presentes
SOBRE NUESTROS SÍMBOLOS PATRIOS
PARA ATESORARLOS  EN LA  MEMORIA

   Con relación al próximo comentario con el que pondremos fin a nuestra edición de hoy, bien vale hacer algo de docencia radial para aportar datos de la historia argentina que mucho tienen que ver con el tema que servirá de cierre para esta entrega número 672 de “Síganme los buenos”.
   Son fechas y hechos realmente trascendentales: La Bandera, creada por Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, fue adoptada como símbolo patrio el 20 de julio de 1816. El Escudo tiene su origen en el Sello que usó la Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, ordenado por esta misma Asamblea el 12 de marzo de 1813. La Escarapela, creada por Antonio Luis Beruti y Domingo French, fue instituida por un decreto del 18 de febrero de 1812 del Primer Triunvirato. El Himno Nacional, escrito por Vicente López y Planes y musicalizado por Blas Parera, fue aprobado por la Asamblea General Constituyente, el 11 de mayo de 1813.
   Esto nos ayudará a comprender el espíritu que nos anima al hablar luego de nuestra moneda nacional. 
 
¿La moneda de un país es un símbolo patrio?
DUELE LA MANERA CON  QUE SE MALTRATA AQUÍ A
LOS BILLETES, POSIBLE CASO ÚNICO EN EL MUNDO
 
   La definición de símbolos patrios, académicamente hablando, es que son aquellos que representan a estados, naciones y países, y que son reconocidos por otros estados. Los símbolos patrios de la República Argentina son la Bandera, el Escudo, la Escarapela y el Himno nacional, algo que nos enseñan en la escuela primaria y tenemos la obligación cívica de saberlo sobre todo a la hora de olvidar algún tirón de orejas que antaño solíamos merecer de la maestra por ignorarlo, aunque ahora esa reprimenda sea delito.
   Tenemos mil formas de manifestar nuestro cariño y respeto por esos símbolos y cada pueblo tiene sus maneras de hacerlo que no siempre son coincidentemente aplicables en las distintas geografías mundiales: en Inglaterra hasta los calzoncillos tienen su bandera igual que en los Estados Unidos; en Italia he visto juegos de cama con su bandera y en España hasta las cortinas de un hotel lucían los colores y el formato de su enseña nacional.
   Las imágenes de su majestad el dólar o el euro están presentes en cada rincón de la vida en aquellos países donde son moneda corriente, y ni se le ocurra hacer circular en cualquier parte del viejo continente o en el más recóndito pueblito yanky, un billete con alguna inscripción, dibujo, caricatura o deformación del original, porque en lo pràctico no tienen validez corriente y son rechazados.
   Y no todos los bancos de esas latitudes los cambian ni los reciben y aquí entre nosotros hay vivarachos que los toman para cambio, pero reconocen alrededor de un 60 por ciento de su valor, como si aplicaran una especie de multa a la estupidez de alterarlos y después, si, los reemplazan a valor real en el país de origen.
   ¿Por qué los argentinos o al menos entre los que bien pueden ser rotulados como imbéciles, nació y persiste esa costumbre de ridiculizar a nuestra moneda-papel?
   Les escriben mensajes, sentencias religiosas, ofertas sexuales, números telefónicos, consignas deportivas, arengas políticas, les ponen bigotes, anteojos o parches a los próceres y otras variadas boludeces que de hecho, debieran ser tomadas como adulteraciones motivantes de rechazo.
   Aparte de ser una expresión de incultura no deja de ser una ofensa a la historia; un insulto a quienes por alguna valedera razón han merecido aparecer en miles de billetes de los tantos millones y millones que circulan y aumentan, porque esa es otra de las consecuencias de la descontrolada inflación.
   Si alguna vez nuestros legisladores tuvieran la aislada, ocurrencia de promover un instrumento legal que determinara la inhabilitación de esos billetes para su utilización corriente, seguramente con el tiempo los estúpidos iconoclastas aprenderían a respetar a nuestra moneda como a los símbolos, porque no deja de ser uno de ellos -el más corriente de los íconos- aunque oficialmente no haya sido declarada como tal.
   Maltratar y ultrajar a nuestra moneda impresa es más o menos como mancillar la Bandera, la Escarapela, el Escudo o tomar en joda al Himno Nacional.
   Como ciudadano, tengo la convicción que nuestra moneda, aunque injuriada y atropellada por las circunstancias y los vaivenes de nuestra inestable economía, no deja de ser un símbolo patrio.
   Y como tal, merece el mayor de los respetos.

 

 


3 de mayo de 2021

Derecho consagrado

 REFLEXIONES PARA EL DIA DE
LA  LIBERTAD  DE  EXPRESIÓN
 
   Suele ser un argumento de los gobiernos autoritarios, sostener que otorga a los medios periodísticos y por ende a la ciudadanía, el beneficio o la gracia de poder decir lo que se les antoje. La necedad está en que ningún gobierno debiera asumir esa temeraria potestad, porque es un derecho consagrado en nuestra Constitución y es básico en los genuinos sistemas democráticos.
   Si desde el poder se pregona la generosidad de dejarnos opinar o hablar, es cuando más se esconde la censura disfrazada de varias sutiles maneras, como son el condicionamiento económico a través de la pauta publicitaria que suele ser llamativamente generosa, la discriminación a la hora de informar eligiendo al destinatario según sea como piense, o el perverso y tan aplicado sistema de premios y castigos.
   Existe entre nosotros y ya es conocida por su práctica habitual, la malsana costumbre oficial de suponer que con la onerosa y por lo general inoportuna y exagerada publicidad de los actos de gobierno, que es un disfraz de promoción partidaria, se compran aplausos.
   O que con los montos siderales que se destinan a los medios de mayor audiencia, se pagan silencios. Ambas posturas, en definitiva, son dos de las visiones que nos aporta esa insuperable vocación por la hipocresía que caracteriza a muchos de nuestros malos políticos, y más aún cuando manejan eso tan sensual que es el poder.
   Después de todo, el hecho de sentirse salvajemente libre está en cada uno de nosotros, con una sutil diferencia: los que tomamos esa actitud como una forma de vida, y los grises que al quedar bien con Dios y con Satanás, creen que transmiten una imagen de libertad, de independencia o de equilibrio en el pensamiento.
   Y a la hora de hablar de libertad de expresión, mi abierto desdén profesional a los que se dicen colegas y todavía, cerca y lejos y a veces con orientado perfil de apoyo e indulgencia  -que es el estilo que aplican cuando son poder- siguen amparados en esa curiosa figura del “periodismo militante” y persisten en su actitud de cero autocrítica porque a lo propio lo ven perfecto, pese a lo cual no asumen la realidad y operan más que informan o comentan, como si nada negativo estuviéramos viviendo, mirando  a través de la propia lente selectiva que se apoya en su amnesia colectiva y reniega de la memoria y de la historia.  
   Por suerte, nos conocemos todos.
Gonio Ferrari

 

2 de mayo de 2021

S.L.B.: CORRUPCIÓN RESIDUAL DE VACUNATORIOS VIP SE EXTENDIÓ A EZEIZA - HACE 47 AÑOS QUE PERÓN ECHÓ DE LA PLAZA DE MAYO A LOS MONTONEROS - SEGUNDAS DOSIS: MÁS DUDAS QUE CERTEZAS - HASTA EN LAS ESTADÍSTICAS GANA EL HAMPA - LA MEGACAUSA Y EL REINO DE LAS SOSPECHAS - TRABAJADORES DIGNOS DE RESPETO POR SU SACRIFICIO - EL SAINETE INTERNO DEL PODER, LA ÍNTIMA GRIETA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 2/5/21 emitido por la AM580 Radio Universidad, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.

Mientras no haya escarmiento…
LA CORRUPCIÓN RESIDUAL DE VACUNATORIOS PARA
ELEGIDOS  REPLICÓ EN  EL AEROPUERTO  DE  EZEIZA
 
   En nuestro íntimo interior argentino no tan solo nacional & popular sino seguidores de cualquier corriente de pensamiento, albergamos esa curiosa certeza de ser pícaros, ventajeros y más vivos que cualquier otro, con el agregado que esas actitudes cuando trascienden en hechos concretos, despiertan simpatía en algunos y repulsa en muchos otros.
   Eso de adelantarse haciéndose el bobina en la cola para la caja del súper, en la de esperar el ómnibus o para la ventanilla del banco o del cajero automático, más se acercan a chiquilinadas que a vocación por sacar partido de las distracciones ajenas.
   Aquella hijaputesca picardía de beneficiar con primicia vacunatoria a notorios personajes de la política, el mundillo legislativo, del deporte, el empresariado y otros especímenes acostumbrados a los privilegios y más si son gratuitos, ha venido consolidando nuestra fama de aprovechadores y en tal sentido como tales nos tienen por ejemplo los hermanos chilenos que nos vendieron atados a los ingleses, los uruguayos que viven del turismo argentino, los paraguayos del campo rentado de la política sucia que cruzan el rio para votar en nuestras urnas y otros terráqueos de distintas latitudes que no caen en cuenta que, a su modo, también son ventajeros.
   La trascendencia mundial que tuvieron las maniobras urdidas desde la anterior gestión de GGG, nos ubicó en la consideración mundial con acciones de seriedad en baja en la bolsa universal de la confianza, tras lo cual se conocieron otras vacunaciones preferenciales a capitostes del sindicalismo -esos que pregonan la igualdad entre todos- incluyendo a sus familiares que no les movieron las agujas de la autocrítica para asumir algo que desde la mismísima presidencia de la Nación se proclamó que ni siquiera se trataba de un delito.
   No se tuvo en cuenta, por eso de algunos que sienten un especial desprecio por la vida y el sufrimiento ajeno, que una de esas vacunas reemplazaba a la de algún prójimo vulnerable que ahora mira crecer el pasto desde abajo.
   El naufragio del sentido solidario de algunos egoístas no forma parte de las excepciones que pueden ser íntimamente sentidas, dejando prevalecer aquella inclinación hacia la trampa, hacia el atajo, todo direccionado en función de apetencias personales que no toman en cuenta el daño que a cabal conciencia lastima a sus semejantes.
   No habían pasado los efectos de aquel papelón internacional de los vacunatorios VIP instrumentados desde algunos personajes estrechamente vinculados con el poder, cuando sucedieron otros hechos repudiables tomando el del médico trucho que dependía del Estado y nadie se hizo cargo de haber instrumentado ni tolerado esa patraña, hasta que el caso se diluyó en un absurdo taponamiento del hecho porque quien apadrinó al peligroso impostor no debe figurar, seguramente, en los niveles medios de la conducción provincial sino algún escalón más encumbrado.
   Y llegamos a Ezeiza, donde se montó una especie de industria de la estafa a la vida propia, sin dudas nacida de la maldita creatividad de quienes, vale repetirlo, sienten un insano desprecio por la salud ajena.
   Dos minitributistas inscriptos en el nivel de los kioskos de barrio, se llenaron de dinero mintiendo hisopados a los inocentes e incautos que creyeron estar protegidos por un Estado ausente a la hora de los controles y de las verificaciones.
   Luego del daño aplicado se conoció la verdad y la situación pasó al ámbito de la Justicia.
  Roguemos que ese caso, doloroso y criminal, no se diluya como aquello del médico que sin ser descubierto en sus bisoños 19 años, dictó clases, certificó defunciones, indicó medicamentos y provocó, lo que hasta ahora se sabe, al menos una muerte evitable.
   Es hora que el poder, en materia de prevención y más en tiempos de pandemia, actúe con algo de seriedad.
   No es mucho lo que se pide, aunque resulte políticamente costoso hacerlo realidad.
   Franklin fue certero en su comentario: “Si los pícaros fuesen capaces de conocer las ventajas que hay en ser hombres de bien, serían hombres de bien por picardía”…
 
47 años atrás en la memoria y la historia
CUANDO PERÓN LOS ECHÓ DE PLAZA DE MAYO JAMÁS
HABRÍA  IMAGINADO  QUE  REGRESARÍAN  CON  PODER
 
   Bullía la Plaza de Mayo, las expectativas eran enormes aquel Día del Trabajador en que Juan Domingo Perón, 47 años atrás, pronunciaría su discurso de circunstancias, en momentos difíciles para el país.
   Las columnas de partidarios llegaban al gigantesco escenario enfrente de la Casa Rosada portando sus banderas, estandartes, cartelones y entonando las clásicas consignas del histórico folklore peronista, aguardando que salieran triunfalmente al amplio balcón los principales actores de esa fiesta multitudinaria, sonora y entusiasta hasta los límites del delirio.
   La aparición del líder levantó una de las ovaciones de mayores decibeles que recuerden los memoriosos, y fueron repitiéndose los vítores hacia Isabelita, tercera esposa de Perón, su secretario José López Rega y los otros integrantes de la plana mayor gobernante.
   Pero en la plaza no todo era paz: las derechas y las izquierdas peronistas -ideológicamente distantes, por supuesto- se enfrentaron por obtener la mejor ubicación y desde la columna de montoneros que portaban un cartel de grandes dimensiones, partieron algunos estribillos que molestaron a Perón.
   Pocos minutos después las cosas se fueron agravando hasta que desde la misma columna de izquierda surgieron algunos agravios que despertaron no la ira, sino la palabra dura, pensada y expresada con vehemencia oratoria por alguien que de luchas internas conocía más que todos los asistentes a la plaza.
   Fue cuando se escucharon no más de dos minutos, cuando Perón hablaba de esos muchachos que vociferaban, y fue cuando dijo…
   (La grabación de ese tramo del encendido discurso de Perón puede ser consultada en el sitio de los audios, ubicado en la columna de la derecha, parte superior, de este blog)
   A medida que crecía el fervor de Perón, los montoneros se iban retirando con toda su parafernalia militante, aunque no para siempre.
   Los tiempos modernos y la ausencia de Perón contribuyeron a que los viéramos en una especie de tardía resurrexión, incluyendo a la “Pato” Bullrich por si alguien no lo sabe, queriendo jugar a que son respetuosos del pueblo y de la democracia.
   Y así seguimos transcurriendo una historia que no nos contaron, sino que fuimos y seguimos siendo protagonistas.
   Los tocadores de oído, debieran ser respetuosos y llamarse a silencio…
   Porque cuando Perón los echó de la Plaza de Mayo, jamás hubiera imaginado que regresarían con poder.
 
Vienen, no vienen o ya vinieron?
LAS SEGUNDAS DOSIS TIENEN DESARROLLADO
SU  SENTIDO  DEL  AMAGUE  Y  DEL  ESCONDITE
 
   Es tan incierto el panorama y tan dispersa la comunicación entre el poder y la ciudadanía con relación a los detalles del sistema vacunatorio implementado y su logística pendular, que la desorientación domina especialmente a todos aquellos comprendidos en segmentos etarios alternativamente postergados, vueltos a convocar, informados que la espera es beneficiosa y los otros, a quienes no les llega ni siquiera la palabra del consuelo o la resignación que no sirven para nada pero a veces son palabras de aliento.
   Lo que sí con inexplicable frecuencia inunda pantallas de TV, frecuencias de radio y expresiones del periodismo gráfico son las idas y regresos de los aviones de nuestra línea de bandera y otros de empresas extranjeras que salen a Rusia, a China, a otros destinos y regresan, pero se dice que traen y traen, que nos envían lo que estaban debiendo, pero poco se dice dónde ni en qué condiciones se almacenan, qué destino tienen y a quiénes se beneficiará con el pinchazo salvador.
   La primera dosis, se sostenía con el rigor científico inicial se aplicaba y la segunda, entre los 21 y los 28 días posteriores o la inmunización fracasaba.
   Cuando sobrevinieron las demoras inexplicables, surgió una excusa frente a la tardanza, con mayor base política que científica, sosteniendo que mientras más tiempo transcurriera entre las dosis, se trataba de una alternativa que aumentaba los efectos de la inmunización.
   Realmente frente a la disyuntiva de a quién creerle, en la gente prevaleció la atención puesta en los resultados reales, que eran las convocatorias a vacunarse con la segunda dosis a los que inicialmente habían sido postergados.
   Pero estamos como hace muchos días, más desorientados que Adán en el Día de la Madre y demasiado próximos a la desesperación y la sospecha de haber sido engañados en la reiterada y repugnante práctica de esa costumbre que dentro del poder gana día a día mayor cantidad de adeptos: la demagogia.
   Se impone entonces, aunque la iniciativa seguramente no encontrará eco en los niveles oficiales porque ellos han estructurado las cosas de manera distinta, que así como con bombos y platillos se viene anunciando y mostrando la salida y el regreso de cada avión desde cualquier punto de la geografía terrestre, se instrumente un micro de sólo 10 minutos diarios por cadena nacional de radio y TV, que así servirían para algo con ese estilo que tanto éxito tuviera en inolvidables 12 años de nuestra historia reciente, para dar a conocer finamente el esquema vacunatorio a implementarse en todo el país, provincia por provincia incluyendo a esos otros países que son cada cual por su cuenta Buenos Aires y la Capital Federal.
   Así, de paso, llegaríamos a volver a creer en el federalismo…
 
Nadie se hace cargo del fracaso
¿QUÉ SENTIDO TIENE HABLAR DE LA INSEGURIDAD
SI SOLO CON LAS ESTADÍSTICAS GANA EL HAMPA?
 
   Es para imaginar con amplio sentido de equidad y justicia, que no debe ser tarea simple ni estimada en cuanto a tiempos, eso de manejar la seguridad de una ciudad tan multifacética como lo es Córdoba, a lo que hay que sumarle la provincia que padece el mismo flagelo aparentemente sin solución, al menos para las últimas autoridades que tuviéramos en las dos pasadas décadas o algo más.
   En realidad lo que deben acostumbrarse a manejar las autoridades del área no es la seguridad, porque es difícil y más diría imposible, ocuparse de algo que no existe, razón por la cual lo correcto sería que el ministerio respectivo sea rebautizado como “de inseguridad”, porque como verdad dolorosa, es lo que hay.
   Cambian hombres, compran armas, establecen directivas tan vetustas como inútiles, actúan de forma tan previsible que el hampa siempre les lleva ventajas, incorporan personal ahora con un poquito más de exigencias, porque anteriormente era una bolsa de trabajo para aplicar pago de militancia y otras dilaciones con lo que consiguen que la delincuencia, siempre activa, les siga ganando de mano.
   Esto ocurre y seguirá ocurriendo mientras no terminen de concretarse dos factores fundamentales: la instauración de una política integral de seguridad basada en la prevención real y en la profesionalización humana y mayor esmero en eso de cuidar los ingresos, porque debo repetirlo por enésima vez, si la Policía no sabe, no quiere o no puede limpiar íntegramente la mugre interna, nada podrá hacer para limpiar la mugre de afuera.
   Días pasados con no poco asombro escuché declaraciones del actual ministro del área, Alfonso Mosquera, quien vaya novedad reconoció que la delincuencia es un flagelo, dijo que lo que más le inquietaban eran los asesinatos y confesó que están viviendo este momento “con profunda preocupación” y dijo que los últimos asesinatos son el tema que más inquieta a las autoridades provinciales.
   “Comprendemos los reclamos, la indignación y el hartazgo de los vecinos”, aseguró y agregó: “Entendemos la realidad”. En ese sentido, Mosquera aseguró que, gracias a que Córdoba está en Fase 4, todos los recursos policiales están dispuestos para la prevención del delito y no sólo para los controles por la pandemia, pero con ver pasar el tránsito por los puentes no hacemos nada.
   El Dr. Mosquera analizó el panorama nacional y lamentó que “la actividad delictiva y la violencia social se esparcieron por todo el país”. Y advirtió que “la pandemia puede dejar graves huellas a nivel social” que incidan en el nivel de delincuencia.
   Personalmente, no había llegado al límite de mi asombro profesional, hasta que frente a cámaras de TV el ministro aseguró que “en Córdoba no hay sectores tomados por los narcos”, a la vez que reclamó estar “muy atentos para que no ocurra lo que pasa en otras ciudades del territorio nacional”.    
   Ministro: respetuosamente le pido no haga comparaciones porque a la gente no le interesan: vivimos en Córdoba y el resto del mundo es otra cosa.
   Hasta aquí puedo llegar porque a veces me enternecen los contenidos de inocencia o de candidez y por eso de no ingresar a la categoría de “buchón” o de “batidor”, es para sugerir que con un simple encuentro que el integrante del gabinete provincial mantuviera con el equipo de inteligencia policial, tendría -si se lo quieren suministrar- un detalle de donde se recibe la droga, se estira, se fracciona y en un mapa los puntos de distribución, de venta mayorista y al menudeo y cada precio....
   Todo radica en la voluntad de hacerlo en beneficio de la gente, aunque a veces la prudencia y el instinto de conservación le aconsejen mirar hacia otro lado.
   Porque la vida, dentro de todo, es demasiado bella…
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
ESTÁ EN ESCENA  ALGO  PARECIDO
A UN FESTIVAL DE LAS SOSPECHAS
 
   La expresión “bajo sospecha” significa poner en tela de juicio algún hecho o alguna afirmación. En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, en la que se juzgaron supuestas maniobras fraudulentas millonarias que desbarataron la seguridad jurídica de la provincia, no deja de caer “bajo sospecha” el hecho de que no haya ningún alto funcionario ni miembro del poder político responsabilizado, pese a haber sido denunciados, y que el asunto pretenda darse por solucionado culpando, encarcelando y condenando a empleados, trabajadores y personas comunes sin fortuna.  
   Bajo sospecha resultan  también la sistemática prisión preventiva dictada a casi todos los imputados, contrariando las normativas nacionales e internacionales vigentes, la comisión especial y única designada para juzgar todos los casos, las amnesias de los investigadores judiciales que olvidan en los juicios lo que declararon frente al Fiscal, los testigos anónimos, a quienes nadie puede ver, escuchar, ni confrontar;  los compradores de buena fe, que lejos de  ser defendidos por la justicia, son sindicados como cómplices de la situación y los condenados por íntima convicción. Y podemos seguir con los extorsionados a declararse culpables a cambio de libertad, en contraposición a los disculpados emparentados con el Poder, en cualquiera de sus dimensiones.  
   El diccionario define así a “sospecha” creencias, conjeturas o dudas que se generan a partir de ciertos indicios o indefiniciones. En esta causa más que indicios, hay hechos concretos de avasallamiento de garantías, convalidados por instancias superiores autorizadas en la materia, razón por la cual, poner en “tela de juicio” los verdaderos motivos que existen ocultos, no es más que estricto ejercicio de inteligencia promedio y elemental sentido común.
 
Día del Trabajador y pandemia de por medio
LOS  VERDADEROS  MÁRTIRES  MERECEN EL
HOMENAJE DE ESTE DÍA POR SU SACRIFICIO
 
   Ayer fue celebrado el día nuestro, de los que por convicción y alta responsabilidad hemos abrazado desde décadas atrás la cultura del trabajo, que no deja de ser una innegociable actitud frente a la vida que nos enaltece ante la sociedad.
   Y no es tanto para festejar, sino para evocar en el respeto a los mártires de Chicago y su sacrificio de entregar sus vidas en la lucha por reivindicaciones que por aquellos años eran una de las tantas utopías para el reinado del capitalismo. No hay para qué extendernos en discursos, sino más bien en una especie de enunciación de principios, que hacen a la dignidad de trabajar.
   Como siempre y en casi todo el mundo, la celebración del día del trabajo, o del trabajador, es motivo para reuniones multitudinarias como los casos de La Habana, Moscú y la inestable Caracas por ejemplo, o con la parcial inactividad y la sagrada expresión del locro, entre nosotros. Aquí el clima en los años más recientes ha sido adverso para los seguidores del criollo potaje, porque la temperatura más cercana al calor que al fresco, acentúa los efectos de una ingesta descontrolada.
   Esos efectos se advierten recién por la noche o entrada la madrugada, cuando es común en los casos de los matrimonios,  que se produzcan ruidosos y momentáneos divorcios o despavoridos abandonos del lecho, lo que seguramente se potencia con el obligado encierro “interpandémico” que ya superó los 14 meses. 
    Quiero de paso ofrecer un humilde reconocimiento a todos los dirigentes sindicales que ofrendaron buena parte de sus vidas y en muchos casos la vida misma, en la diaria fragua de la lucha gremial, sin claudicaciones ni privilegios. A los que siguieron siendo ejemplo de fervor laboral en su trabajo cotidiano y no vivieron prendidos a la licencia sindical, en cuyo nombre se cometen tantos abusos.
   Y un abrazo enorme, de corazón, para todos los trabajadores afectados a tareas que tienen que ver con la pandemia. Eso sí que es trabajar sacrificada y solidariamente.
   Me impongo eximir de este reconocimiento, por estrictas cuestiones de justicia, a los que se sirven de su condición de dirigentes en provecho propio, de sus familiares, de los amigos y de las amigas, porque no merecen figurar en el cuadro de honor de los honestos sino en la revista “Forbes” que califica a los financieramente poderosos.
    Quiero, en definitiva, valorar el esfuerzo de tantos hombres y mujeres que se dignifican laburando, sacrificando su descanso, buscando siempre algo más para hacer; para sentirse útiles, para saberse capaces, que es la manera más maravillosa de sentirnos libres.  
    El actual marco referencial no es el mejor, con el preocupante número de desocupados reflejado en las estadísticas, el deterioro del salario en su poder de compra, los aumentos en mercaderías y servicios y una inflación agazapada que nos castiga sin misericordia.
    Por otra parte las becas a la vagancia (algunos les llamaban y les llaman planes o subsidios) no hicieron otra cosa que robar la poca dignidad que les quedaba a muchos argentinos, que prefirieron y aún optan por eso: la dádiva en lugar de transpirar, precisamente para dignificar y adecentar lo que cobraban y miles cobran como ñoquis.
   Debemos reconocer también la culpa de muchas empresas, que cuentan con dos curiosos mecanismos destinados a la reducción de sus planteles: las tecnologías aplicadas a mansalva, la utilización de jóvenes necesitados que son “empleados” porque el gobierno paga una parte del sueldo lo que sirve para “desprenderse” de trabajadores que les resultan “más caros” y la injuria del pago en negro, no para beneficiar al trabajador, sino como otra manera de evadir tributos e impuestos.  
   Seguramente con la madurez democrática que pese a todo aún no hemos fortalecido como para aplicarla en plenitud, llegará el momento en que la sinceridad se coloque por encima de la especulación.
   Y se haga carne en los argentinos aquello que sostenía Ghandi: “Dios ha creado al hombre para que gane su sustento trabajando, y ha dicho que aquel que come sin trabajar, es un ladrón”.
 
La grieta no es una sóla…
EL SAINETE INTERNO DEL PODER  OBLIGA A PENSAR QUE LA PELEA ENTRE ELLOS ES HASTA EL NOCAUT O EL ABANDONO
 
   No tan sólo el país, nuestro país sino el mundo entero, atraviesa por momentos cruciales en los que las alternativas aunque parezca escalofriante simplemente pensarlo, son la supervivencia o la eliminación masiva hasta volver a los lejanos inicios de la edad de piedra.
   No se trata de agorerías ni de exageraciones, pero la realidad nos viene mostrando su rostro más tétrico y hablar de cataclismo cada vez se acerca más a lo que vemos acercarse, sin ser fatalistas y sólo con mirar en nuestro alrededor basta para ser parte de lo cotidiano, aunque nos empeñemos en un optimismo más humano por naturaleza que real por circunstancias.
   Es cuando esa realidad acuciante nos lleva a pensar en la necesidad imperiosa e incondicional de abrazarnos sin distinciones ni diferencias políticas ni ideológicas, porque la peste cuando llega no pregunta cómo piensa o cómo siente cada uno de nosotros, los mortales.
   Y es por eso que duele ser espectadores de luchas innecesarias, de una marcada desesperación por la acumulación de poder; por esas ansias de ser superiores al resto, amasijar fortunas y encanutarlas como si el dinero y el poder fueran a inmunizarlos contra la desgracia creciente de la pandemia.
   El hombre primitivo luchaba por su vida y muchas veces contra enemigos muy superiores a él y no le fue del todo mal, porque pese a todo, aquí estamos sobreviviendo o mejor dicho, para algunos agoreros, sobremuriendo y con las esperanzas derrumbadas.
   Si el panorama asoma así de sombrío, volvamos a nuestra tierra para preguntarnos ¿por qué se pelean por espacios de poder, si son parte del poder mismo?
   ¿Por qué se enfrentan en sordas luchas cuyos resultados, sean los que fueren, afectarán a más de 44 millones de seres humanos?
   ¿Qué tienen en lugar de cerebro? ¿Aserrín? ¿O han sido cooptados por el virus del maldito egoísmo con la misión de contagiarnos a todos, de matar al sentido solidario, de transformar en ruinas lo que pese a todo es la convivencia?
   A quien se le ocurrió relevar de funciones a un dirigente político de su palo, no se le cruzó por la cabeza que esa medida caería antipática a otro integrante -o integranta, para ser mal hablado- de su misma corriente de pensamiento, como para generar un entredicho que les afloja el andamiaje interno de ellos, los que conviven bajo los mismos colores partidarios.
   No hablen nunca más, encarecidamente se los pido, de insalvables e insuperables grietas externas.
   Las luchas estériles, aunque para muchos tengan trascendencia fundacional, poco aportan a una grandeza nacional que venimos persiguiendo desde siempre, para que tenga sentido esa certeza de ser un país rico, ubérrimo como lo somos, pero con un permanente pecado de infantilismo político que nos hace dar un paso adelante y dos hacia atrás.
   Lo pensemos nosotros, roguemos que la dirigencia coincida y empujemos todos porque de lo contrario estamos condenados al fracaso, un fracaso que no hace distingos entre quienes piensen y obren distinto, sino que a todo se lo lleva por delante y lo sepulta.
   En estos tiempos de incertidumbres, tengamos la grandeza de ser generosos en el esfuerzo por contribuir a la paz interior, porque si bajo la misma bandera partidaria se trenzan en combate, nada esperemos de una historia que poco a poco, año tras año, nos viene condenando.