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25 de abril de 2021

S.L.B.: DEMORAS, SILENCIOS E IMPROVISACIONES EN EL ESQUEMA VACUNATORIO - YA SE HABLA DE UN BOLETO DE 100 PESOS EN EL TRANSPORTE URBANO - LAS AMENAZAS PARA EL COBRO DE TRIBUTOS NO CEDEN - ¿NO HAY MANERA DE DISMINUIR LA CRECIENTE INSEGURIDAD? - LA MEGACAUSA CON "DERRAPES" PARA UN JUGOSO ANECDOTARIO – NO HAY QUE ESQUIVAR LAS COMPARACIONES - DOS BECARIOS DE LA BUENA ESTRELLA: BOUDOU Y GRABOIS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 670 que emitiera la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba, el domingo 25/04/21

Desorientación y expectativas
LA POLÍTICA DEL PARCHE REAFIRMA EL ESTILO DE
IMPROVISACIÓN  EN  EL  ESQUEMA  VACUNATORIO
 
   Es entendible que en tiempos de apuros y de prisas es como si los relojes y los almanaques aceleraran su marcha inexorable para pulverizar urgencias, adormecer esperanzas o condicionar para bien o para mal la vida de cualquiera de nosotros.
   En estos luctuosos tiempos de pandemia nos queda la impresión del vértigo, de algo así como si estuvieran juntos dos o tres martes, o sábados, como si ese tiempo se hubiera ocupado de saltearlos para envejecernos sin que nos diéramos cuenta.
   Para aquellos rehenes de la paciencia ilimitada de esperar la prometida segunda dosis, es como si más aún se abreviaran los días porque se suman de a dos o de a tres o más, alentados por esa presunción del olvido, o de la falla administrativa, o de la mentira lisa y llana de ir postergándolos en algunas ocasiones, por ser parte de aquella generación por muchos considerada descartable y no me acusen de ser exagerado, porque de esos casos hay cifras y testimonios.
   El tema es que se plantean las dudas más extremas que van desde la falta de vacunas, las equivocaciones en los envíos, las cancelaciones de vuelos, la reprogramación del esquema vacunatorio y de otros factores conexos a esta tarea ciclópea de inmunizar a casi 45 millones de personas, de seres humanos, de prójimos, cumpliendo con los anuncios oportunos de meses atrás, para que ahora la realidad nos convenza que fueron gruesos errores o el simple y pernicioso ejercicio de la demagogia.
   “Mirar el rio hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los otros pasan como el agua”, supo decir Jorge Luis Borges en uno de sus celebrados e históricos poemas y no es un desubique citarlo porque para muchos de los que mandan, las demoras son sólo contingencias que de ninguna manera los afectan en SU salud.
   La seriedad impone terminar con los parches y los remiendos a los que desde tiempo atrás hacemos alusión porque siguen existiendo y pocos son los que se hacen cargo de su propia responsabilidad, afirmándose en esa penosa costumbre de evitar la autocrítica y sostener que los errores siempre son ajenos.
   Una manera de agradecer la dura tarea de los equipos de salud, su sacrificio, su entrega, su contacto permanente con el contagio y sus consecuencias, decenas de ellas que terminaron en casos fatales, es mejorar la calidad del operativo para que nadie siquiera vuelva a pensar en un relajamiento, sino en un refuerzo en la voluntad de ser eficientes.
   Dejemos de lado todo aquello que en su momento llevó a comparaciones de tipo dinerario exponiendo lo que reciben los beneficiarios de planes, los presos en las cárceles, el festival de subsidios y los pocos pesos que se dispusieran para quienes viven más cerca de la fatalidad que de la vida, y exijamos del poder una necesaria cuota de seriedad y amplitud, especialmente a la hora de informar a un país plagado de expectativas, de miedos y de encierros.
   Que por favor las autoridades retomen el perdido respeto a los tiempos.
   Y que se graben en el alma esas sencillas palabras de un grande de la literatura universal como lo fue Sèspier, o mejor dicho Shakespeare para que lo entiendan todos los gobernantes: “El tiempo es un magistrado muy antiguo que más tarde o más temprano llama a todos a su tribunal”.
 
Transporte urbano
DEMORÓ DEMASIADO PERO AL FINAL SE CONCRETÓ LA
PREVISIBLE  EXIGENCIA DE UN AUMENTO  INOPORTUNO
 
   Desde el 1 de enero de este año, la tarifa vigente para el boleto del transporte urbano de pasajeros está “enyesado” en 43 pesos, aunque realmente no haya sido utilizado con la intensidad que suele ser habitual en aquellos tiempos sin pandemia que tantas actividades limita o condiciona
   Es absolutamente cierto que la vorágine inflacionaria no hizo excepciones y que todo, absolutamente todo aquello que tiene precio, sufrió aumentos en algunos casos brutales y alejados de la realidad, aunque desde algunos sectores se esgrimiera la excusa que se trataba de productos estacionales y en tal sentido, me permito imaginar que el transporte colectivo también lo es en cierta y justa medida, por aquello de la demanda en períodos de actividad escolar.
   Y como actualmente vivimos y padecemos tiempos de ajustes de manera especial en los servicios a la comunidad, era de extrañar que los empresarios del transporte de pasajeros de Córdoba, siempre más preocupados en elevar las tarifas que en mejorar sus prestaciones de modo especial para hacer más rentable la actividad, no hubieran reaccionado en demanda de conciliar la implantación de un nuevo precio del boleto.
   Por allí trascendieron algunas intenciones alentadas desde el sector empresario del transporte colectivo, que hablan de una tarifa técnica, en caso de ser actualizada, de alrededor de 100 pesos y es para suponer que para el pasajero sería menor, por eso de los subsidios estatales que cubren parte del valor total del pasaje urbano.
   Se sabe que existen conversaciones con el poder concedente que es la Municipalidad, donde reconocen –tonto sería negarlo- que el panorama económico ha cambiado de tal manera que es imposible en muchas actividades mantener los valores que regían a comienzos de este año.
   Si bien el servicio -me comentaron que dicen en la FETAP- se cumple en un 85 por ciento lo que mucho dista de la realidad, si es que alguien se toma el trabajo de controlar las paradas, ha sufrido algunas alteraciones en los recorridos y disminuye sensiblemente por no sostener que desaparece, a medida que las oscuridades van venciendo a la luz diurna.
   Pero falta un detalle, o sea la repetición histórica de la mancomunada dupla demandante de aumentos que conforman, juntas y asociadas a tal efecto, la FETAP y la dirigencia sindical de la UTA, siempre dispuesta a dar ese empujón que se requiere para que una multitud de rehenes presione ante la comuna, para que una vez más y nunca se sabe por cuánto tiempo, los dejen de a pié.
   Absurdo sería que en tiempos de pandemia, cuando la sociedad reclama actitudes solidarias, alguna de ellas despertara en el sector empresario y cediera aunque más no fuera un mínimo porcentaje en beneficio del usuario, que es el más afectado por un sistema perverso que lo utiliza y basta con ver los resultados de las demandas y de los caprichos de la FETAP y de los gremialistas de la UTA.
   La historia nos viene mostrando que a esa solidaridad, un montón de veces, también la dejaron a pata…
 
Insensibilidad oficial en pandemia
NO AFLOJAN LAS AMENAZAS COMO ESTILO
IMPUESTO A LA RECAUDACIÓN TRIBUTARIA
 
   Hay que entender la crítica situación de las economías provinciales, para lo que basta una somera mirada a una realidad social que se complica a medida que transcurren los días sin que se avizoren soluciones, aunque se busque atemperar las tensiones con anuncios no siempre consistentes sino más bien esperanzadores de tiempos mejores.
   Porque al supermercado, a la despensa, el surtidor de combustible, a las escuelas privadas o a la feria barrial hay que ir con dinero contante y sonante dado que esas esperanzas que son moneda corriente, no sirven como medio de pago.
   En la misma medida que el drama individual o familiar pero multiplicada por millones -especialmente de dólares- es la preocupación de los gobernantes para cumplir con las previsiones presupuestarias sin dejar las obras necesarias, pendientes, en ejecución e imprescindibles para la gente, la atención de la salud, la seguridad, la justicia, la educación y los servicios que reclama cualquier comunidad.
   Es una simple cuestión de prioridades y la gente, el pueblo, es la principal.
   Debe ser por eso que pocas veces mirando hacia atrás podamos recordar algo parecido a la actual desesperación estatal por recaudar y esto se advierte en todos los niveles tanto nacional como provincial y municipal.
   Se instrumentaron planes flexibles para ponerse al día con las obligaciones tributarias, se legislaron quitas en muchos casos apreciables, financiaciones extendidas y otras ventajas para que el ciudadano se pusiera al día y fuera bajando el nivel de endeudamiento generalizado, porque la consigna ahora parece ser pague ya, aunque pague menos de lo que debe, pero pague ya, hoy, a lo sumo mañana, pero déjele dinero a un Estado exhausto y comprometido seriamente por los requerimientos propios de la atención de una situación pandémica como la que padecemos.
   Pero que las cosas se hagan con suavidad y respeto, debiera ser una obligación del Estado y no apelar a la amenaza directa de acciones judiciales, secuestro de bienes, remates y otras consecuencias con las que aprieta a gente mucho más necesitada que ellos, que tienen la maquinita y no siempre la utilizaron para beneficiar a la ciudadanía.
   Es cierto que los procuradores viven de eso, pero no es cuestión de aprovecharse de esta situación extrema para asestarle en la cabeza y en el corazón de la gente, una severa preocupación más.
   Para mucha gente, esas amenazas de ejecución son peores que el virus, porque a la vacuna, que es la sensibilidad social, la tienen los que mandan, que son quienes los están amenazando.
   Porque a eso, por lo general, lo hacen los desalmados.
   Y los usureros…
 
Parece que las soluciones no existen
¿ES QUE EL PODER  NO  ENCUENTRA  LA  MANERA POR
LO MENOS DE DISMINUIR LA INSEGURIDAD CRECIENTE?
 
   A decir verdad, muchos fuimos los cordobeses que celebramos por acertadas, las últimas modificaciones impuestas por las autoridades provinciales en su intento por optimizar los servicios policiales y por ende, hacer que la inseguridad cediera terreno a un perdido y añorado ambiente de decencia ciudadana y un fracaso de los mercaderes de la violencia, del asalto, del crimen y del daño.
   Poco es lo que se ha conseguido en materia de recuperación de la tranquilidad porque los delitos no han disminuido en su cantidad, han aumentado en cuanto a su violencia y la ciudadanía vive sobre ascuas y ha pasado a ser determinación de riesgo salir con la certeza absoluta de regresar indemne.
   Los narcos se florean por las calles y de noche atruenan con sus poderosos coches, sus ruidosas motos que cuestan más que esos autos, se sabe dónde están sus madrigueras, quienes son sus operadores para el estiramiento, venta mayorista y al menudeo pero es secreto el detalle de quienes los apadrinan para consagrarles de tal manera una impunidad tan dañina y mortal.
   ¡Bahh! La gente no es tonta, tiene sus sospechas y las afirma en algunos súbitos enriquecimientos, en ciertos despliegues de poderío y en otros detalles que no se les debieran pasar por alto a las autoridades, enamoradas ahora de la compra de insumos y nuevo material para la fuerza azul, de la anunciada formación profesional de los candidatos a los que convoca y de otros espejitos y piedritas de colores con las que muchos se hipnotizan.
   Los barrios que antes fueron catalogados y estigmatizados han recuperado cierta tranquilidad no porque hubieran conquistado la paz, sino porque la situación se igualó para abajo: toda la ciudad es ahora una gigantesca e incontrolable zona roja donde el delito reina por encima de la decencia, de la tranquilidad quebrada y de la paz que ya no existe.
   Se han probado varios sistemas de ataque a la delincuencia en lugar de centrar el esfuerzo y el gasto en la prevención, pero se insiste en sostener que se acude con urgencia a un hecho, cuando con la prevención adecuada, ese hecho se hubiera evitado.
   En fin, son puntos de vista de los técnicos, pero el común de la gente no necesita asesores, magos, siquiatras o estudiosos para llegar a la conclusión que únicamente la presencia de policías honestos y comprometidos con la ética, es lo que ahuyenta a los malvivientes.
   Y otro detalle, que alguna vez se coordine con la Justicia una actuación diligente, sin trabas ni tantas exigencias hacia aquellos ciudadanos voluntariosos que quieren ayudar no en función de batidores, sino de custodios de sus semejantes, pero les exigen tantos detalles de los sospechoso o ejecutores de un delito, que la pérdida de tiempo asegura el fracaso de ese cometido de colaborar.
   Es para rogar que esas intenciones de profesionalizar y adecentar en serio a la fuerza, tarea que lleva su tiempo, esfuerzo y sacrificio, no se detenga, en homenaje a toda la gente que sufrió y sufre a la delincuencia y a los abnegados policías que perdieron sus vidas precisamente por falta de protección y de vigencia de una política integral de seguridad.
   Roguemos que de aquí a un año no tengamos que usar este mismo comentario porque las cosas en nada cambiaron…
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
RISUEÑOS “DERRAPES” COMO PARA ENTENDER
VARIAS  DUDAS QUE RODEAN A ESTA CUESTIÓN
 
   De tantos años de reclamos se pueden rescatar curiosas perlitas del accionar judicial en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. Una de ellas cuando un testigo, citado por la misma Fiscalía, manifestó que un alto funcionario a cargo, a quien mencionó con nombre y apellido, no podía desconocer lo que sucediera en el Registro, ya que nada se hacía sin consultarlo, motivando que los camaristas de la comisión especial, ordenaran apagar la cámara de filmación, que no era de ningún canal, sino contratada por el Poder Judicial a pedido de los imputados del juicio.
   Otra más cuando una mujer, trabajadora de un campo, manifestó que el primer día del juicio, después que le leyeron la acusación, dijo que se hacía cargo porque su Asesor, el defensor oficial del estado, le dijo que tenía que mentir, porque si no, la iban a meter presa.
   Hay otras, como el escrito del Juez de Control que mantiene a dos imputados en prisión reconociendo que no existen pruebas contra ellos, ni testigos que los acusen, ni firmas, ni escrituras de su parte, pero que él está convencido de su culpabilidad, o el caso del hombre acusado de apropiarse de un inmueble de su legítima propiedad, al que después de juzgarlo y condenarlo se lo devolvieron.
   Y de respetable tamaño e incidencia, el novelón judicial en el que el Fiscal de la causa acusó al Juez de haber cobrado coimas para liberar a un preso y el Juez le respondió reprochándole todas las veces que le había dado la razón (evidentemente por sus palabras, sin que la tuviera). Hay muchas más, como para hacer un collar, que difícilmente podrá ostentar o lucir justicia. 
 
Cómo estamos con relación al mundo
HAY  SITUACIONES  EN  QUE  COMPARAR ES UNA
FORMA DE AYUDAR A QUE MEJOREN LAS COSAS
 
   Vivimos en una sociedad altamente competitiva en todos los aspectos más allá de lo deportivo porque en política, en economía, en medición de inflación, pobreza o desocupación nos desvivimos por ser los mejores o al menos solemos conformarnos con ocupar un lugar en el podio y los menos pretenciosos son felices con no ser los últimos de la tabla, esos con destino al descenso de categoría.
   El tema Covid 19 no es una competencia como para que podamos enorgullecernos acerca de los índices de mortalidad por número de habitantes, cuando nuestra preocupación debiera concentrarse en mejorar las prestaciones sanitarias para que pudiéramos salir airosos y felices por el logro de la supervivencia, que es en realidad el claro objetivo que cada uno de nosotros atesora en el fondo del alma. No es cuestión de mutar el hecho de sobrevivir por la desgracia de sobremorir, porque eso equivale a entregarse a la fatalidad sin luchar.
   Las estadísticas mundiales batallan por erigir a sus protagonistas en líderes universales, cuando el objetivo de la Humanidad en su conjunto y sin excepciones debiera ser acrecentar el sentido solidario para salvarnos los que podamos, pero sin olvidar al prójimo sufriente que está disminuido por cualquier razón para encarar su lucha contra la adversidad.
   Serìa de imbecilidad absoluta y de egoísmo irreparable bajar los brazos, por aquello de nuestro natural instinto de conservación, pero que sea sin egolatrías ni tontos individualismos porque todos, ahora, somos de riesgo sin respetar edad, condición social, conductas negacionistas ni actitudes de rebeldía.
   No perdamos de vista las tendencias dominantes ni los ejemplos así sean lejanos, porque es una buena manera de nutrir conocimientos acrisolando experiencias ajenas, pero lo hagamos sin el espíritu ni la práctica de una competencia absurda.
  Poco importa si estamos décimos, terceros o encabezando los números fatales de muertes, de contagios o de internados y nos hagamos fuertes en el acatamiento de quienes desde el poder nos guían, siempre y cuando los objetivos no sean ideológicos o políticos ni persigan metas personales o partidarias.
   No es un campeonato mundial ni una competencia universal, eso de pelearla al lado de la ciencia para quedarnos en este mundo, sino se trata de darle una manito casi insignificante individualmente pero sumamente valiosa en su conjunto, a las generaciones que vienen después de la nuestra.
   En cuanto a estadística de supervivencia pos-Covid al menos estamos dentro de los 15 líderes aunque se trate de una paraguaya nacionalizada argentina hace décadas: se trata de doña Casilda Benegas, actualmente radicada en Mar del Plata, ciudad en la que se vacunó después de haber sido atacada por el virus unos meses antes.
   Sería una noticia más dentro del cúmulo de buenas y malas nuevas con las que mediáticamente tanto se nos abruma y bombardea sin misericordia.
   Lo cierto es que el caso de “la abuela Coca” es más que especial, por tratarse de un claro ejemplo de supervivencia: la vacunaron unos días atrás, cuando cumplió… escuche bien… cuando cumplió 114 años.
   También ocupa el tercer puesto de América Latina y el 13° del mundo en cuanto a longevidad.
   La mujer más longeva de Argentina es un himno a la vida…  
 
Grabois y Boudou, afortunados…
DOS “BECARIOS” DE  LA BUENA SUERTE, LA “CÁRCEL”
CONFORTABLE Y LA BENDICIÓN DEL PAPA FRANCISCO
 
   Es tan cierto aquel dicho popular que sostiene aquello que muchos nacen con estrellas y otros estrellados, y no hace otra cosa que resumir parte de una realidad cotidiana no tan sólo de los argentinos, sino de cualquier ser humano, desde los esquimales del frío hasta los abrasados por los soles de todos los desiertos.
   En los últimos tiempos, si alguien ahondara en la búsqueda de especímenes representativos de esas dos resultantes de la vida y dejando por respeto a los que ya partieron, a los estrellados, para encontrar dos exponentes de los nacidos con estrellas, nos bastaría con mencionar a este emprendedor y vaticano muchacho de apellido afrancesado que no sé si llamarlo Grabois o Graboá, ustedes me sabrán perdonar mi derrape idiomático, en realidad uno de tantos.
   Y el otro caso, vaya casualidad, algo tiene que ver con los galos, porque aunque en su documento diga “Amado” sus íntimos le dicen cariñosamente “Aimée” y de apellido Boudou o Budú.
   Uno de ellos, y aunque a lo mejor dentro de un tiempo le pudiera hacer falta, en lugar de hacer realidad aquello de “hacete amigo del juez” optó por algo muchísimo más elevado y carteludo por excelencia, como haberse hecho amigo del Papa Francisco.
   En el otro caso quien para muchos inexplicablemente llegó a donde llegó, es probable que con el paso del tiempo y las gracias de las prescripciones, despierte más envidias que rechazos, dada su vocación por la multiplicación de billetes, dado que está preso con condena firme por haber intentado vender la maquinita enorme que los imprime.
   Lo que son las cosas y los juegos del destino: uno ahora pese a que se imaginaba dentro de este gobierno nacional & popular como ministro de algo, ha sido nombrado en un cargo de no sé qué ni viene al caso, en el mismísimo Vaticano.
   Dejará entonces de incitar a la toma de tierras, cortes de rutas, aprietes en general y acciones prepotentes, para no perder la santidad que sin dudas le ha sido conferida.
   Y Aimée, o Amado a secas, podrá gozar de sus ahorros conseguidos en la función pública porque ahora la juega de decente y nos quiere enseñar a los periodistas cuál es la mejor manera de informar sin distorsionar la verdad.
   ¿Sabe qué estoy sospechando? Y no lo tome como palabra santa ni conocimiento supino, sino por mera intuición: es capaz de sostener que sus motos Harley y otros bienes como propiedades, seguramente campos y algún autito con patente en un lejano pueblito, son la emergente del cobro en dólares de sus recitales como músico y cantante.
   No me vaya a batir que se lo conté, pero me comentó uno de sus ex amigos (porque perdió a varios pero ganó cómplices) supo confiarme que en un recital ejecutó como cinco temas sin parar y la gente ya mostraba algunos gestos de incomodidad y fastidio.
   Interrumpió su recital e inocentemente preguntó ¿qué quisieran escuchar ahora?
   Cuando alguien desde la platea le contestó “¡la radio!” el festival se terminó.
   Pese a todo él y Grabois o Grabuá pueden considerarse afortunados…

6 de diciembre de 2020

S.L.B.: HUMILLARON A LOS JUBILADOS Y LUEGO SE ARREPINTIERON, SUMADOS AL ESPANTO DEL HAMBRE INFANTIL - LA DOCTA CORDOBA NO MERECE SER PARAISO DE LA MUGRE - EL IMPUESTO A LA RIQUEZA, FAVALORO Y LA INFLACIÓN - CUMPLE 15 AÑOS LA MEGACAUSA PERO NO LO FESTEJA - EL CORDOBESISMO ESPERA CLEMENCIA DE SUS ACREEDORES - AIMÉE BOUDOU LIBRE ES UN "PIANTA INVERSIONES", ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición del 6/12/20 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba:


Improvisaciones, remiendos, etc.
HUMILLARON A LOS VIEJOS CON UNA MISERIA, SE
VOLVIERON ATRÁS Y LUEGO, NIÑOS CON HAMBRE
 
   “Se empieza a ser viejo cuando uno se decide a no expresar en público más ideas que las que son gratas a quien las escucha”, supo decir don Alejandro Casona con toda razón, por aquello tan gastado que los ancianos, cariñosamente viejos, no estàn para pelear por sus derechos porque ya lo hicieron durante bastantes años contra la desidia, las demagogias y la indiferencia que por lo general demostró el poder político hacia su respetuosa y veterana condición.
   Es hasta cierto punto lógico que las diferencias etarias conllevan disparidades de criterios y
eso de las expectativas por el futuro son muy distintas entre los jóvenes, con relación a las que se plantean los ya atropellados por los almanaques.
   Debo confesar, por ser uno de ellos aunque todavía con ganas de luchar y de no entregarme, que eso de bajar los brazos y de acuerdo con lo que se sinceran aquellos que les tocó hacerlo, pareciera ser la actitud que el gobierno vive esperando de la clase que le llaman pasiva, por eso de la dolorosa resignación que les impusiera el autoritarismo del poder que los considera prescindibles, como si los vivieran obligando a plumerear el nicho con cada injuria de las muchas que les perpetran.
   Iba a referirme a la más reciente que les asestaron a los jubilados pero de antemano debo enmendar el concepto, porque seguramente no será la última injuria que deban soportar con el obligado estoicismo de su escaso poder de fuego porque ellos no marchan, no hacen piquetes, no se tapan las caras, no llevan palos, no queman autos ni rompen vidrieras, no vandalizan el mobiliario urbano que pagamos todos ni atruenan con sus bombas que están expresamente prohibidas pero toleradas por los contingentes policiales que acompañan a los revoltosos.
   Pomposamente se anunció días pasados que se les otorgaba un aumento del 5 por ciento ahora, en este mes, que representan moneda más o moneda menos, unos 30 pesos diarios lo que no les alcanza ni para comprar una aspirina.
   Pero como muchos en el poder viven en su propia nube flatulenta y creyeron haber mostrado sensibilidad social frente a la crisis, recibieron el rechazo, la repulsa y la merecida catarata de insultos y desvalorizaciones a una gestión cuyos dirigentes han caído en la soberbia de creerse dueños de la eterna juventud.
   Cuando el aluvión adverso pasó a ser tema central en la consideración de la gente, más
allá de las edades, llegó el consabido agregado entre tinieblas y otras situaciones que acaparaban la atención, y no pienso separar de esta maniobra el acontecimiento que significó la muerte de un  famoso deportista que fue la cortina de humo y desde el mismo poder se resolvió que esa mísera suma del 5 por ciento mensual era a cuenta de aumentos futuros, y que sería descontado con la mensualidad de marzo, toda una canallada inadmisible.
   Quiero hacer un paréntesis porque no resulta simple mezclar el drama de los más viejos con el lacerante dolor del hambre de los más pequeños, que para la doctrina peronista en ayeres que aún recuerdo eran los únicos privilegiados, para los tiempos en que el viejo líder consideraba como de “la nueva Argentina”.
   Es ofensivo y desgarra el alma, saber que más de un 65 por ciento de los niños compatriotas nuestros, son víctimas del hambre que debe ser la privación más inhumana que puede existir en la vida. Y más duele porque esto se viene agravando en un país inmensamente rico, tan rico como desequilibrado en sus estructuras sociales como para que subsista una situación de tamaña gravedad.
   Es ridículo que se pregone y pontifique sobre la necesidad de achicar el Estado y que de allí surgirían los recursos como para ir paliando de a poco pero sostenidamente esta enorme injusticia social, porque está visto que eso que llaman justicia social es sólo para los privilegiados de la dirigencia política y sindical y para el empresariado que al menos produce.
   No creo que por vergüenza el gobierno haya decidido recular en chancletas con aquello del
descuento en marzo de la miseria que les tiran a los viejos, porque si ese hubiera sido el fundamento, ya tendrían que haber decretado, por necesidad y urgencia reales, una drástrica reducción en todos los sueldos de la dirigencia, los regalos de pasajes, el encubrimiento de viáticos inexistentes, las sobrefacturaciones por obra pública y todas las otras gangas que gozan desde que alcanzan un cachito ínfimo de poder.
   No se dan cuenta estos badulaques, cerebros de cascote de las dirigencias, que pasarán a la historia como los responsables de haber formado tres o cuatro generaciones de carenciados, de vagos a quienes se les dinamitó la cultura del trabajo y los transformaron en dependientes del populismo.
   Vamos a ver quiénes tienen los cojones suficientes para hacer la punta en esta actitud que reclama la mayor de las urgencias. Ahora.
   Ya mismo porque luego será màs que tarde, imposible de concretar y así como desde el autoritarismo de los que mandan creen ser los elegidos por el Destino y por eso gozan privilegios inadmisibles, que dejen de acrecentar el sufrimiento de los dos extremos etarios de la sociedad: los viejos y los niños.
   Porque cuando evaluamos la realidad, que nadie pretenda hacerme creer que el pueblo argentino aún tiene paciencia, esa actitud que cuando se agota -lo decía Perón- hace tronar el escarmiento.
   Después no anden llorando pesares ni las hipocresías de siempre…
 
Más que limpiarla, no hay que ensuciarla
LA DOCTA CIUDAD CON SU MUGRE INDÓMITA YA
LISTA PARA ESPERAR LA AFLUENCIA TURÍSTICA
 
   ¿Alguien puede discutir o cuestionar que nuestra Córdoba es bella, acogedora, anfitriona de lujo, generosa con el visitante?
   Es al menos el concepto predominante que suelo recoger aunque ahora no con tanta frecuencia, en mis tiempos de viajes tan lejanos como interminables, donde solía
encontrarme con extranjeros -y también connacionales- que atesoraban bellos recuerdos de su paso o estadìa entre nosotros, aunque ahora el tema al que quiero referirme se circunscribe a nuestra docta capital.
   Primero, que es una exageración llamar docta, una calificación que se aplica a quien ha adquirido màs conocimiento que los comunes, si nos remitimos a la definición del diccionario de nuestra rica lengua española con todos los arreglos y agregados de la cordobesa creatividad que no es poca.   
   Veo exagerado el rótulo para aquellos que como si vivieran felices entre la mugre, se ocupen puntillosamente de ensuciar la ciudad amparados en eso que dicen borrachos de agrande “yo pago impuestos para que limpien” y hacen lo inimaginable para aportar basura y focos infecciosos.
   Es cierto que desde años venimos padeciendo, salvo algunos lamparazos de eficiencia aislados por cierto, la pésima elección de quienes cobran millones de pesos para atender a la ciudad en su higiene, pero han acumulado tanto poder que son ellos quienes condicionan a las autoridades cuando se trata de obligarles a cumplir con los contratos suscriptos.
   Los camiones pasan cuando quieren, cumplen los recorridos que quieren, se toman feriados de prepo e incumplen su cometido de mantener limpia a nuestra Córdoba.
   No es nada simple pelear con empresas que vienen creciendo a costillas del no cumplimiento de pliegos, cuya ejecución por ser costosa, les resta utilidades.
   Pero exijamos del poder la aplicación de un control más severo en los trabajos de recolección de basura, limpieza de calles y otras obligaciones.
   El desagradable y hediondo festival de las bolsas con residuos acumulados durante días
sin que nadie las lleve y en lugar de pasar diariamenete lo hacen dos veces por semana, no son el mejor paisaje que les podemos ofrecer a nuestros visitantes.
   Lo peor, es que ofende también toda esa mugre a los que vivimos aquí y debemos soportar esta situación que se agrava con los calores que ya estamos teniendo.
   Y un detalle real, para tener muy en cuenta: que la gente deje de ser sucia, que no tire la basura en cualquier parte y que de esa simple manera colabore con la salud de todos.
   Porque una ciudad limpia no es tan sólo la que está bien atendida, sino la que sus habitantes menos ensucian.
 
Memoria y verdad…
EL  NUEVO  IMPUESTO A LA RIQUEZA  Y  UNA
CERTERA SEMBLANZA SOBRE LA INFLACIÓN
 
   Realmente no estoy en condiciones de saber con detalles cómo anda el tema del nuevo impuesto a la riqueza, o contribución para ayudar a combatir la crisis sanitaria o qué otro motivo le encontraron para mangar legalmente, cuando si al país lo administraran con miras en el trabajo, el sacrificio y la producción pasaríamos al frente en poco tiempo, siempre y cuando le agregáramos aquel impactante dicho del gremialista Luis Barrionuevo, cuando aconsejaba dejar de robar por dos años para recuperar nuestra vapuleada economía.
   Vivimos tiempos de zozobra vaya paradoja por todo lo que nos falta, pero desde algunos sectores continúan con su reprobable costumbre de tirar manteca al techo, total el problema
es de la clase media y su imparable decadencia y de los más postergados que siguen aumentando, precisamente por los que eran clase media y ahora los están invadiendo.
   Porque subir, no son muchos los que suben y es un privilegio reservado a quienes cuentan con prominentes cargos o los industriales, empresarios y comerciantes que haciendo bien las cosas, consiguen progresar o al menos recuperarse en estos tiempos de carencias materiales y acosadora pandemia.
   Lo miremos como se nos antoje, pero seguramente vamos a coincidir que el mayor cáncer del país -no… no se adelante insultándome que no voy a decir que se trata de esos que usted piensa que yo sostengo que son los culpables históricos- de la debacle que nos viene acompañando.
   Creo firmemente y estoy casi convencido, que el mal argentino engorda con la inflación, un detalle que en mis años juveniles no se conocía pero que después con el paso de no tanto tiempo, nació y fue creciendo hasta erigirse en el factor determinante del éxito o del fracaso; de la prosperidad o del hambre; del despìlfarro o de las carencias.
   La inflación tiene su historia cronológica y la otra, la fantasiosa que muchos admiran porque son beneficiarios de sus nocivos efectos en la sociedad.
   Y como es muy complicado y sería sumamente extenso hacer una perorata sobre la
inflación, quiero que escuche a un personaje que la define y la desmenuza en tres minutos, con una maestría abrumadora. Cuando termine, le voy a decir de quién se trata.
   Escúchelo…
El audio con los comentarios del Dr. René Favaloro puede ser consultado en el apartado correspondiente, ubicado en la parte superior, columna de la derecha de este blog.
   ¿Qué le pareció? Personalmente lo considero un análisis certero e ideológicamente alejado de los extremos.
   Hemos escuchado al Dr. René Favaloro, un hombre de convicciones tan fuertes, que lo
llevaron hasta el sacrificio de su vida por respetarlas.
   Que descanse en paz…
   Sólo me resta agregar una expresión de anhelos.
   Que si fuera posible, cuando se reglamente la ley que imponga el pago de impuesto a la riqueza, que cada uno de los involucrados en esa categoría, tenga la obligación de aclarar el monto real de sus bienes y la justificación plena y absoluta del origen de sus dineros y que la herencia sea descartada.
   Todos, sin que nadie se salve.
   Ni siquiera los legisladores que propiciaron ese cuerpo legal, a lo mejor en la creencia que salvarían su ropa.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
LA SRTA. CUMPLE 15 AÑOS, NO VIAJA A MIAMI NI
A BARILOCHE, PERO SIGUE DANDO QUE HABLAR
 
   Bajo el postulado de combatir delitos económicos se inauguró hace ya 15 años la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. Se define como delitos económicos o de cuello o de guante blanco a ilícitos propios de personas de status social alto y con poder, en general íntimamente relacionados con los negocios y la política.
   Se describe además como característico, que estas personas pertenezcan a estratos sociales privilegiados, cuenten con un buen pasar económico y tengan contactos con ciudadanos poderosos y bien vinculados que les permitan poder influir sobre la legislación y los medios de comunicación a fin de mantener su impunidad.    
   Así las cosas, es oportuno recordar en esta década y media que el proceso comenzó encarcelando sistemáticamente bajo prisión preventiva a un centenar de personas con empleos y trabajos comunes de mediano sueldo, acción a la que también sumaron jubiladas y jubilados, amas de casa, cuidadores de campo, enfermos con cáncer terminal e incluyendo aunque suene a exageración, a personas mayores de 80 años.
   Ni con la más empeñosa imaginación, se podría haber encontrado en estas personas el status de privilegio, ni el buen pasar económico, ni el poder, ni los contactos, ni las influencias que se necesitan para cumplir con la definición. Lo que significa que, pese a los años de proceso, los infinitos gastos en recursos de todo tipo, la inútil ocupación carcelaria y la costosísima propaganda mediática, han errado bastante el camino para encontrar a los culpables de estos delitos.
   Esta inquietud, siempre y cuando que encontrarlos y no ignorarlos y protegerlos haya sido alguna vez el objetivo. 
 
“Bola de nieve” de la deuda
ROGUEMOS  QUE  EL  CORDOBESISMO OBTENGA
LA CLEMENCIA QUE LE PIDE A SUS ACREEDORES
 
   Si tuviéramos que sintetizar la situación de extrema gravedad en la que estamos los cordobeses con relación a lo que debemos a diestra y siniestra, bastaría con apelar a ese tan viejo como contundente dicho: estamos hasta las manos, o no hagan olas, o que el último que se vaya del panal deje las llaves o alguna otra ocurrencia alusiva.
   Voy a reiterar mi casi eterno pedido de disculpas por mi supino e insuperable analfabetismo en materia de evaluaciones económicas, pero por considerarme un intuitivo, me dejo llevar por las informaciones corrientes aunque mejor lo haría si pudiera acceder a lo fino que se conoce de la situación financiera de esta Córdoba sorprendente.
   No es que le debamos a cada santo una vela, sino una fábrica de cirios a cada santo del
almanaque, porque no son muchos ni pormenorizados los datos que suelen trascender en una situación que requiere precisiones numéricas que son las más complicadas de obtener.
   Y para evitar el sanateo, esa costumbre en la que supo caer por consejo ministerial un alto funcionario, o fue al revés y muy bien no lo recuerdo, estamos tan apretados que por poco nos mandan oficiales de justicia que embarguen entre otras cosas nuestros puentes, caminos, costaneras, diques, edificios ministeriales, los de tribunales, la jefatura, las comisarías y los hospitales y aunque nos nombraran depositarios de esos bienes, ellos serían los auténticos propietarios que cobrarían así lo que les debemos.
   El tema es aún más grave, porque aparte de seguir tomando más y más créditos que les llaman blandos aunque no lo sean pero queda bonito nominarlos así, seguimos gastando en
cosas que dejaremos para que pague el que sigue.
   Y lo màs peor y perdón por la animalada idiomática, es que hay que pagar por lo menos los intereses y ni raspando el fondo de la alcancía vamos a encontrar ni siquiera la borra de dinero, llevado en gran medida por la atención del drama sanitario que nos abruma.
   ¿Queda alguna otra salida?
   Si… la más obvia, que es seguir aumentando los impuestos, los servicios, rogar al poder central que regrese a la generosidad macrista con nosotros, pero eso tiene un elevado precio que es consentir imposiciones y caprichos del puerto para legislar medidas que sólo a ellos benefician.
   En fin, es una situación engorrosa y complicada al máximo porque las medidas que seguramente tendrá que tomar el “cordobesismo” no serán las que caigan simpáticas pero al menos nos aliviarían el “defól” en el que estaremos sumergidos en pocos días, si es que desde Baires no aflojan su alcancía y nos tiran algunos huesos.
   Porque en política, alguna vez la gente tendrá que entender que nada es gratis, y que todo -y todes- tienen su precio.
 
¿Privilegios “legales”?
CON  BOUDOU  LIBRE MENOS CONFIANZA
INSPIRAMOS PARA CAPTAR INVERSIONES
 
   La verdad los sainetes dejaron de entretenerme desde que abusaron de ellos en Buenos Aires y de alguna manera trascendían tierra adentro al interior de la Patria aunque fueran motivos extraños para nosotros y ajenos a nuestra geografía.
   Por eso el tema del buen muchacho Aimé Boudou me hartó porque para este ciudadano que soy, fue como en Semana Santa y muchos años atrás ir al cine del barrio a ver la película La pasión, que todos, desde el catecismo, ya le conocíamos el final.
   Varios se adelantaron a opinar que lo dejarían entre rejas, que se cumpliría con el respeto
al trato que reciben los que delinquen y son condenados a prisión por comprobarles su violación a la ley, que ya no le quedaban palenques donde rascarse y otros argumentos de mayor o de menor peso.
   La cuestión es que así como al principio lo habían soltado junto a otros ladrones que nadie sabe qué rumbo tomaron si en el país o en el exterior, los sucesivos niveles de la Justicia fueron recibiendo el caso y no se sabe si por obediencia debida residual o por què corno, el tema es que se llegó a rumorear que volvería a su celda coquetamente decorada y sería recibido en triunfo por sus colegas, los condenados.
   Pero no fue así y de acuerdo con lo que me comentaron, quien desde la Justicia decidió dejarlo en libertad, fue apelando al pretexto que Aimé era el
único sostén de su familia entre la que hay, me comentaron, unos mellicitos de corta edad.
   Hay que entender que un tipo que estuvo preso y cobró un paquete de guita con retroactividad por su condición de encumbrado funcionario y que le asignaron un sueldo mensual que debe estar orillando el millón de pesos, pasaría a la categoría de despilfarrador si no hubiera habilitado al menos un chanchito, y no una piara completa, para encanutar tantos cospeles, tanto de los nuestros con animales como de los verdes con próceres.
   Y como si todo esto fuera poco, no debemos olvidar la maravillosa sensación que se debe percibir, y un cosquilleo en
los bolsillos, por ir caminando hasta casi conseguir ser el dueño de esa imprenta donde se imprimen tanto sueños e ilusiones como deudas y desengaños.
   Aimé está libre aunque en lo personal no creo que íntimamente se sienta así, si es que mientras se sustanciaban todas las instancias de su recorrido judicial, la conciencia al menos no le dio un tironcito de
orejas, en mi ánimo de no ofender a otras partes de su humanidad que seguramente mantuvo en carcelario reposo.
   Habrá que ver con el paso del tiempo, las derivaciones de este caso en el plano internacional, especialmente en aquellos países donde muchos empresarios comenzaron a cambiar su opinión acerca del respeto por la Justicia que tanto se había deteriorado entre nosotros y el respeto de la justicia por la vigencia plena de las leyes.
   Ahora bien puede decirse, con científico fundamento, que Rolando al menos tiene una mancha que le encajó la ley, y que no es pequeña…