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6 de diciembre de 2020

S.L.B.: HUMILLARON A LOS JUBILADOS Y LUEGO SE ARREPINTIERON, SUMADOS AL ESPANTO DEL HAMBRE INFANTIL - LA DOCTA CORDOBA NO MERECE SER PARAISO DE LA MUGRE - EL IMPUESTO A LA RIQUEZA, FAVALORO Y LA INFLACIÓN - CUMPLE 15 AÑOS LA MEGACAUSA PERO NO LO FESTEJA - EL CORDOBESISMO ESPERA CLEMENCIA DE SUS ACREEDORES - AIMÉE BOUDOU LIBRE ES UN "PIANTA INVERSIONES", ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición del 6/12/20 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba:


Improvisaciones, remiendos, etc.
HUMILLARON A LOS VIEJOS CON UNA MISERIA, SE
VOLVIERON ATRÁS Y LUEGO, NIÑOS CON HAMBRE
 
   “Se empieza a ser viejo cuando uno se decide a no expresar en público más ideas que las que son gratas a quien las escucha”, supo decir don Alejandro Casona con toda razón, por aquello tan gastado que los ancianos, cariñosamente viejos, no estàn para pelear por sus derechos porque ya lo hicieron durante bastantes años contra la desidia, las demagogias y la indiferencia que por lo general demostró el poder político hacia su respetuosa y veterana condición.
   Es hasta cierto punto lógico que las diferencias etarias conllevan disparidades de criterios y
eso de las expectativas por el futuro son muy distintas entre los jóvenes, con relación a las que se plantean los ya atropellados por los almanaques.
   Debo confesar, por ser uno de ellos aunque todavía con ganas de luchar y de no entregarme, que eso de bajar los brazos y de acuerdo con lo que se sinceran aquellos que les tocó hacerlo, pareciera ser la actitud que el gobierno vive esperando de la clase que le llaman pasiva, por eso de la dolorosa resignación que les impusiera el autoritarismo del poder que los considera prescindibles, como si los vivieran obligando a plumerear el nicho con cada injuria de las muchas que les perpetran.
   Iba a referirme a la más reciente que les asestaron a los jubilados pero de antemano debo enmendar el concepto, porque seguramente no será la última injuria que deban soportar con el obligado estoicismo de su escaso poder de fuego porque ellos no marchan, no hacen piquetes, no se tapan las caras, no llevan palos, no queman autos ni rompen vidrieras, no vandalizan el mobiliario urbano que pagamos todos ni atruenan con sus bombas que están expresamente prohibidas pero toleradas por los contingentes policiales que acompañan a los revoltosos.
   Pomposamente se anunció días pasados que se les otorgaba un aumento del 5 por ciento ahora, en este mes, que representan moneda más o moneda menos, unos 30 pesos diarios lo que no les alcanza ni para comprar una aspirina.
   Pero como muchos en el poder viven en su propia nube flatulenta y creyeron haber mostrado sensibilidad social frente a la crisis, recibieron el rechazo, la repulsa y la merecida catarata de insultos y desvalorizaciones a una gestión cuyos dirigentes han caído en la soberbia de creerse dueños de la eterna juventud.
   Cuando el aluvión adverso pasó a ser tema central en la consideración de la gente, más
allá de las edades, llegó el consabido agregado entre tinieblas y otras situaciones que acaparaban la atención, y no pienso separar de esta maniobra el acontecimiento que significó la muerte de un  famoso deportista que fue la cortina de humo y desde el mismo poder se resolvió que esa mísera suma del 5 por ciento mensual era a cuenta de aumentos futuros, y que sería descontado con la mensualidad de marzo, toda una canallada inadmisible.
   Quiero hacer un paréntesis porque no resulta simple mezclar el drama de los más viejos con el lacerante dolor del hambre de los más pequeños, que para la doctrina peronista en ayeres que aún recuerdo eran los únicos privilegiados, para los tiempos en que el viejo líder consideraba como de “la nueva Argentina”.
   Es ofensivo y desgarra el alma, saber que más de un 65 por ciento de los niños compatriotas nuestros, son víctimas del hambre que debe ser la privación más inhumana que puede existir en la vida. Y más duele porque esto se viene agravando en un país inmensamente rico, tan rico como desequilibrado en sus estructuras sociales como para que subsista una situación de tamaña gravedad.
   Es ridículo que se pregone y pontifique sobre la necesidad de achicar el Estado y que de allí surgirían los recursos como para ir paliando de a poco pero sostenidamente esta enorme injusticia social, porque está visto que eso que llaman justicia social es sólo para los privilegiados de la dirigencia política y sindical y para el empresariado que al menos produce.
   No creo que por vergüenza el gobierno haya decidido recular en chancletas con aquello del
descuento en marzo de la miseria que les tiran a los viejos, porque si ese hubiera sido el fundamento, ya tendrían que haber decretado, por necesidad y urgencia reales, una drástrica reducción en todos los sueldos de la dirigencia, los regalos de pasajes, el encubrimiento de viáticos inexistentes, las sobrefacturaciones por obra pública y todas las otras gangas que gozan desde que alcanzan un cachito ínfimo de poder.
   No se dan cuenta estos badulaques, cerebros de cascote de las dirigencias, que pasarán a la historia como los responsables de haber formado tres o cuatro generaciones de carenciados, de vagos a quienes se les dinamitó la cultura del trabajo y los transformaron en dependientes del populismo.
   Vamos a ver quiénes tienen los cojones suficientes para hacer la punta en esta actitud que reclama la mayor de las urgencias. Ahora.
   Ya mismo porque luego será màs que tarde, imposible de concretar y así como desde el autoritarismo de los que mandan creen ser los elegidos por el Destino y por eso gozan privilegios inadmisibles, que dejen de acrecentar el sufrimiento de los dos extremos etarios de la sociedad: los viejos y los niños.
   Porque cuando evaluamos la realidad, que nadie pretenda hacerme creer que el pueblo argentino aún tiene paciencia, esa actitud que cuando se agota -lo decía Perón- hace tronar el escarmiento.
   Después no anden llorando pesares ni las hipocresías de siempre…
 
Más que limpiarla, no hay que ensuciarla
LA DOCTA CIUDAD CON SU MUGRE INDÓMITA YA
LISTA PARA ESPERAR LA AFLUENCIA TURÍSTICA
 
   ¿Alguien puede discutir o cuestionar que nuestra Córdoba es bella, acogedora, anfitriona de lujo, generosa con el visitante?
   Es al menos el concepto predominante que suelo recoger aunque ahora no con tanta frecuencia, en mis tiempos de viajes tan lejanos como interminables, donde solía
encontrarme con extranjeros -y también connacionales- que atesoraban bellos recuerdos de su paso o estadìa entre nosotros, aunque ahora el tema al que quiero referirme se circunscribe a nuestra docta capital.
   Primero, que es una exageración llamar docta, una calificación que se aplica a quien ha adquirido màs conocimiento que los comunes, si nos remitimos a la definición del diccionario de nuestra rica lengua española con todos los arreglos y agregados de la cordobesa creatividad que no es poca.   
   Veo exagerado el rótulo para aquellos que como si vivieran felices entre la mugre, se ocupen puntillosamente de ensuciar la ciudad amparados en eso que dicen borrachos de agrande “yo pago impuestos para que limpien” y hacen lo inimaginable para aportar basura y focos infecciosos.
   Es cierto que desde años venimos padeciendo, salvo algunos lamparazos de eficiencia aislados por cierto, la pésima elección de quienes cobran millones de pesos para atender a la ciudad en su higiene, pero han acumulado tanto poder que son ellos quienes condicionan a las autoridades cuando se trata de obligarles a cumplir con los contratos suscriptos.
   Los camiones pasan cuando quieren, cumplen los recorridos que quieren, se toman feriados de prepo e incumplen su cometido de mantener limpia a nuestra Córdoba.
   No es nada simple pelear con empresas que vienen creciendo a costillas del no cumplimiento de pliegos, cuya ejecución por ser costosa, les resta utilidades.
   Pero exijamos del poder la aplicación de un control más severo en los trabajos de recolección de basura, limpieza de calles y otras obligaciones.
   El desagradable y hediondo festival de las bolsas con residuos acumulados durante días
sin que nadie las lleve y en lugar de pasar diariamenete lo hacen dos veces por semana, no son el mejor paisaje que les podemos ofrecer a nuestros visitantes.
   Lo peor, es que ofende también toda esa mugre a los que vivimos aquí y debemos soportar esta situación que se agrava con los calores que ya estamos teniendo.
   Y un detalle real, para tener muy en cuenta: que la gente deje de ser sucia, que no tire la basura en cualquier parte y que de esa simple manera colabore con la salud de todos.
   Porque una ciudad limpia no es tan sólo la que está bien atendida, sino la que sus habitantes menos ensucian.
 
Memoria y verdad…
EL  NUEVO  IMPUESTO A LA RIQUEZA  Y  UNA
CERTERA SEMBLANZA SOBRE LA INFLACIÓN
 
   Realmente no estoy en condiciones de saber con detalles cómo anda el tema del nuevo impuesto a la riqueza, o contribución para ayudar a combatir la crisis sanitaria o qué otro motivo le encontraron para mangar legalmente, cuando si al país lo administraran con miras en el trabajo, el sacrificio y la producción pasaríamos al frente en poco tiempo, siempre y cuando le agregáramos aquel impactante dicho del gremialista Luis Barrionuevo, cuando aconsejaba dejar de robar por dos años para recuperar nuestra vapuleada economía.
   Vivimos tiempos de zozobra vaya paradoja por todo lo que nos falta, pero desde algunos sectores continúan con su reprobable costumbre de tirar manteca al techo, total el problema
es de la clase media y su imparable decadencia y de los más postergados que siguen aumentando, precisamente por los que eran clase media y ahora los están invadiendo.
   Porque subir, no son muchos los que suben y es un privilegio reservado a quienes cuentan con prominentes cargos o los industriales, empresarios y comerciantes que haciendo bien las cosas, consiguen progresar o al menos recuperarse en estos tiempos de carencias materiales y acosadora pandemia.
   Lo miremos como se nos antoje, pero seguramente vamos a coincidir que el mayor cáncer del país -no… no se adelante insultándome que no voy a decir que se trata de esos que usted piensa que yo sostengo que son los culpables históricos- de la debacle que nos viene acompañando.
   Creo firmemente y estoy casi convencido, que el mal argentino engorda con la inflación, un detalle que en mis años juveniles no se conocía pero que después con el paso de no tanto tiempo, nació y fue creciendo hasta erigirse en el factor determinante del éxito o del fracaso; de la prosperidad o del hambre; del despìlfarro o de las carencias.
   La inflación tiene su historia cronológica y la otra, la fantasiosa que muchos admiran porque son beneficiarios de sus nocivos efectos en la sociedad.
   Y como es muy complicado y sería sumamente extenso hacer una perorata sobre la
inflación, quiero que escuche a un personaje que la define y la desmenuza en tres minutos, con una maestría abrumadora. Cuando termine, le voy a decir de quién se trata.
   Escúchelo…
El audio con los comentarios del Dr. René Favaloro puede ser consultado en el apartado correspondiente, ubicado en la parte superior, columna de la derecha de este blog.
   ¿Qué le pareció? Personalmente lo considero un análisis certero e ideológicamente alejado de los extremos.
   Hemos escuchado al Dr. René Favaloro, un hombre de convicciones tan fuertes, que lo
llevaron hasta el sacrificio de su vida por respetarlas.
   Que descanse en paz…
   Sólo me resta agregar una expresión de anhelos.
   Que si fuera posible, cuando se reglamente la ley que imponga el pago de impuesto a la riqueza, que cada uno de los involucrados en esa categoría, tenga la obligación de aclarar el monto real de sus bienes y la justificación plena y absoluta del origen de sus dineros y que la herencia sea descartada.
   Todos, sin que nadie se salve.
   Ni siquiera los legisladores que propiciaron ese cuerpo legal, a lo mejor en la creencia que salvarían su ropa.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
LA SRTA. CUMPLE 15 AÑOS, NO VIAJA A MIAMI NI
A BARILOCHE, PERO SIGUE DANDO QUE HABLAR
 
   Bajo el postulado de combatir delitos económicos se inauguró hace ya 15 años la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba. Se define como delitos económicos o de cuello o de guante blanco a ilícitos propios de personas de status social alto y con poder, en general íntimamente relacionados con los negocios y la política.
   Se describe además como característico, que estas personas pertenezcan a estratos sociales privilegiados, cuenten con un buen pasar económico y tengan contactos con ciudadanos poderosos y bien vinculados que les permitan poder influir sobre la legislación y los medios de comunicación a fin de mantener su impunidad.    
   Así las cosas, es oportuno recordar en esta década y media que el proceso comenzó encarcelando sistemáticamente bajo prisión preventiva a un centenar de personas con empleos y trabajos comunes de mediano sueldo, acción a la que también sumaron jubiladas y jubilados, amas de casa, cuidadores de campo, enfermos con cáncer terminal e incluyendo aunque suene a exageración, a personas mayores de 80 años.
   Ni con la más empeñosa imaginación, se podría haber encontrado en estas personas el status de privilegio, ni el buen pasar económico, ni el poder, ni los contactos, ni las influencias que se necesitan para cumplir con la definición. Lo que significa que, pese a los años de proceso, los infinitos gastos en recursos de todo tipo, la inútil ocupación carcelaria y la costosísima propaganda mediática, han errado bastante el camino para encontrar a los culpables de estos delitos.
   Esta inquietud, siempre y cuando que encontrarlos y no ignorarlos y protegerlos haya sido alguna vez el objetivo. 
 
“Bola de nieve” de la deuda
ROGUEMOS  QUE  EL  CORDOBESISMO OBTENGA
LA CLEMENCIA QUE LE PIDE A SUS ACREEDORES
 
   Si tuviéramos que sintetizar la situación de extrema gravedad en la que estamos los cordobeses con relación a lo que debemos a diestra y siniestra, bastaría con apelar a ese tan viejo como contundente dicho: estamos hasta las manos, o no hagan olas, o que el último que se vaya del panal deje las llaves o alguna otra ocurrencia alusiva.
   Voy a reiterar mi casi eterno pedido de disculpas por mi supino e insuperable analfabetismo en materia de evaluaciones económicas, pero por considerarme un intuitivo, me dejo llevar por las informaciones corrientes aunque mejor lo haría si pudiera acceder a lo fino que se conoce de la situación financiera de esta Córdoba sorprendente.
   No es que le debamos a cada santo una vela, sino una fábrica de cirios a cada santo del
almanaque, porque no son muchos ni pormenorizados los datos que suelen trascender en una situación que requiere precisiones numéricas que son las más complicadas de obtener.
   Y para evitar el sanateo, esa costumbre en la que supo caer por consejo ministerial un alto funcionario, o fue al revés y muy bien no lo recuerdo, estamos tan apretados que por poco nos mandan oficiales de justicia que embarguen entre otras cosas nuestros puentes, caminos, costaneras, diques, edificios ministeriales, los de tribunales, la jefatura, las comisarías y los hospitales y aunque nos nombraran depositarios de esos bienes, ellos serían los auténticos propietarios que cobrarían así lo que les debemos.
   El tema es aún más grave, porque aparte de seguir tomando más y más créditos que les llaman blandos aunque no lo sean pero queda bonito nominarlos así, seguimos gastando en
cosas que dejaremos para que pague el que sigue.
   Y lo màs peor y perdón por la animalada idiomática, es que hay que pagar por lo menos los intereses y ni raspando el fondo de la alcancía vamos a encontrar ni siquiera la borra de dinero, llevado en gran medida por la atención del drama sanitario que nos abruma.
   ¿Queda alguna otra salida?
   Si… la más obvia, que es seguir aumentando los impuestos, los servicios, rogar al poder central que regrese a la generosidad macrista con nosotros, pero eso tiene un elevado precio que es consentir imposiciones y caprichos del puerto para legislar medidas que sólo a ellos benefician.
   En fin, es una situación engorrosa y complicada al máximo porque las medidas que seguramente tendrá que tomar el “cordobesismo” no serán las que caigan simpáticas pero al menos nos aliviarían el “defól” en el que estaremos sumergidos en pocos días, si es que desde Baires no aflojan su alcancía y nos tiran algunos huesos.
   Porque en política, alguna vez la gente tendrá que entender que nada es gratis, y que todo -y todes- tienen su precio.
 
¿Privilegios “legales”?
CON  BOUDOU  LIBRE MENOS CONFIANZA
INSPIRAMOS PARA CAPTAR INVERSIONES
 
   La verdad los sainetes dejaron de entretenerme desde que abusaron de ellos en Buenos Aires y de alguna manera trascendían tierra adentro al interior de la Patria aunque fueran motivos extraños para nosotros y ajenos a nuestra geografía.
   Por eso el tema del buen muchacho Aimé Boudou me hartó porque para este ciudadano que soy, fue como en Semana Santa y muchos años atrás ir al cine del barrio a ver la película La pasión, que todos, desde el catecismo, ya le conocíamos el final.
   Varios se adelantaron a opinar que lo dejarían entre rejas, que se cumpliría con el respeto
al trato que reciben los que delinquen y son condenados a prisión por comprobarles su violación a la ley, que ya no le quedaban palenques donde rascarse y otros argumentos de mayor o de menor peso.
   La cuestión es que así como al principio lo habían soltado junto a otros ladrones que nadie sabe qué rumbo tomaron si en el país o en el exterior, los sucesivos niveles de la Justicia fueron recibiendo el caso y no se sabe si por obediencia debida residual o por què corno, el tema es que se llegó a rumorear que volvería a su celda coquetamente decorada y sería recibido en triunfo por sus colegas, los condenados.
   Pero no fue así y de acuerdo con lo que me comentaron, quien desde la Justicia decidió dejarlo en libertad, fue apelando al pretexto que Aimé era el
único sostén de su familia entre la que hay, me comentaron, unos mellicitos de corta edad.
   Hay que entender que un tipo que estuvo preso y cobró un paquete de guita con retroactividad por su condición de encumbrado funcionario y que le asignaron un sueldo mensual que debe estar orillando el millón de pesos, pasaría a la categoría de despilfarrador si no hubiera habilitado al menos un chanchito, y no una piara completa, para encanutar tantos cospeles, tanto de los nuestros con animales como de los verdes con próceres.
   Y como si todo esto fuera poco, no debemos olvidar la maravillosa sensación que se debe percibir, y un cosquilleo en
los bolsillos, por ir caminando hasta casi conseguir ser el dueño de esa imprenta donde se imprimen tanto sueños e ilusiones como deudas y desengaños.
   Aimé está libre aunque en lo personal no creo que íntimamente se sienta así, si es que mientras se sustanciaban todas las instancias de su recorrido judicial, la conciencia al menos no le dio un tironcito de
orejas, en mi ánimo de no ofender a otras partes de su humanidad que seguramente mantuvo en carcelario reposo.
   Habrá que ver con el paso del tiempo, las derivaciones de este caso en el plano internacional, especialmente en aquellos países donde muchos empresarios comenzaron a cambiar su opinión acerca del respeto por la Justicia que tanto se había deteriorado entre nosotros y el respeto de la justicia por la vigencia plena de las leyes.
   Ahora bien puede decirse, con científico fundamento, que Rolando al menos tiene una mancha que le encajó la ley, y que no es pequeña…
 

22 de noviembre de 2020

S.L.B.: UN IMPUESTO A LA RIQUEZA Y ACHICAMIENTO DEL ESTADO: LUIS JUEZ HABLA DEL TEMA – OTRA VEZ EL ABORTO EN EL ESCENARIO DEL DEBATE - ¿EXISTE RELAJAMIENTO EN EL CUIDADO SANITARIO? – LA MEGACAUSA NO DEJA DE MOVERSE – LOS JUBILADOS Y LA GENEROSIDAD DEL PODER: VÍCTOR HUGO MORALES Y SU EXPLICACIÓN MILITANTE – LA MUNICIPALIDAD Y EL SINDICATO, EN PAZ RELATIVA – EL HAMPA SIGUE “MARCANDO LA CANCHA”, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 648 del 22/11/20 emitido en dúplex por la AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad Nacional de Còrdoba.
 
Que el sentido del sacrificio venga desde arriba hacia abajo…
SI SE OBLIGA A PAGAR A LOS  QUE  MÁS  TIENEN, LÒGICO
SERÌA QUE LOS POLÌTICOS DIERAN PATRIÒTICO EJEMPLO
 
   “Hay gente que se preocupa más que los pobres por el dinero: son los ricos” sostenía Oscar Wilde y humildemente considero que le asistìa la razón, aunque màs o menos en las antípodas de la opinión se ubica a John Kennedy, autor de esa sentencia que dice “Nadie puede ser verdaderamente rico si sus vecinos son pobres” y además sostenía que “Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.
   Y una vez más me dejo seducir y caer en la inteligente maraña de grandes pensadores porque es donde mejor se puede abrevar el conocimiento, por lo que estimo ineludible mencionar a Eurìpides quien predicaba que “Es mejor soportar la miseria que nos abruma que la insolencia de los ricos”.
   Pasemos entonces a la desesperación gubernamental por estar enfrentada a una deuda monstruosa, que cada gobierno en las últimas décadas se encargó prolijamente de acrecentar y como una especie de burla a la historia y a la memoria, tuvieron idéntico empeño a la hora de asignar culpas a los demás que estuvieron antes, que están ahora o que vendrán después, sin que nadie cayera a la sana y patriótica costumbre de la autocrítica.
   Sería una bolsiqueada de lujo, a la alta escuela, confiscar con una sonrisa toneladas de dinero a empresarios que por costumbre la juntan en pala, la invierten en propósitos productivos o la bardean a gusto y placer por la sencilla razón que ese dinero es de ellos. Y yo y cualquiera con mi plata hago lo que se me antoja.
   Pero en este caso el poder y pido disculpas por lo elemental del planteo, mira el paisaje que lo rodea y cierra los ojos cuando le toca mirarse hacia sus entrañas; hacia su angurriento interior y busca soluciones a sus dramas, pero que las paguen los demás, nunca ellos.
   ¿Cuánto recaudarán obligando a los ricachones a ponerse con un porcentaje de sus jugosas utilidades? Tres mil millones de dólares al año o una cifra que ni siquiera cabe en las pantallas de las calculadoras…  
   Parece mentira pero el detalle es lo de menos, porque lo importante, lo trascendente está al alcance de sus manos y de sus firmas, pero se niegan a verlo.
   Un Estado insaciable por una parte y dispendioso a la vez por otra parte, eligió
por intermedio de su poder ciertamente legítimo, la vía más complicada y traumática para lograr su objetivo, en lugar de achicarse a la dimensión que la gente y la realidad necesitan en un escenario de crisis económica y sanitaria como lo que estamos padeciendo.
   Ahora en realidad y vaya contrasentido, somos los ricos más pobres del mundo con una clase dirigente angurrienta y un pueblo donde la pobreza supera a la mitad de sus habitantes, mientras vemos no con sorpresa pero sí con indignación e impotencia, que su dirigencia sigue firme con su vocaciòn por el derroche y el supino desconocimiento o vistagordismo hacia las reales prioridades.
   ¿Por qué carajo -me pregunto- no empiezan por contribuir ellos a la recuperación del país? ¿Cuál es el porcentaje real de funcionarios públicos por habitante? ¿Cuántos asesores, parientes, amigotes, amiguitas, etc. tiene cada legislador nacional,  provincial o municipal?
   Si conseguimos achicar a un Estado preso del gigantismo, con seguridad no habremos ganado la guerra pero si una de sus batallas màs trascendentes que suele ser la primera en acaecer.
   Lo curioso es que uno de los coautores de la iniciativa de emular a Robin Hood es un legislador propenso al ahorro pero sin plena justificación de lo atesorado.
   Y debo entonces volver a los pensamientos ajenos.
   La descalificación de San Mateo es terminantemente bíblica: “Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos”, concepto nacido mucho, muchísimo antes dela vigencia de los grandes latifundios, del reinado del dinero, y más cerca de nuestra realidad actual, de la corrupción en el manejo del poder y del crecimiento exponencial e impune de la delincuencia y del narcotráfico.
   Estos dos últimos factores citados, son los que seguramente mueven las más abultadas,
envidiables y fabulosas cifras de dinero en el mundo, que seamos capaces de imaginar.
   Y Argentina, lo recordemos, es parte del mundo actual.
   Dentro de quienes, concepto más o concepto menos coinciden con este enfoque està el legislador nacional por Córdoba, Dr. Luis Juez. En el recinto, asì definìa su postura. Lo escuchemos…
El audio con el breve discurso del Dr. Luis Juez puede ser consultado en la sección correspondiente, ubicada en la parte superior de la columna derecha de este blog.
 
Inminente debate parlamentario
OTRA VEZ EL ABORTO EN  EL CENTRO DE LA
ESCENA CON SUS HISTÒRICAS DIFERENCIAS
 
    Voy a dejar de lado esa especie de imprudencia política cometida hace unas horas por el Sr. Presidente de la Naciòn, cuando adelantò que esta vez tiene suficientes votos como para asegurar que será aprobada la pràctica del aborto.
   Tres años atrás abordábamos en este espacio el inminente tratamiento de la legalización o no de la interrupción de la vida que existe desde la concepciòn y en lo personal fijaba posición en términos que aùn sostengo y decía que “La aparición de la palabra “aborto” en la habitualidad mediática es uno de los ejemplos, como en algún tiempo no lejano lo fueran el divorcio, las relaciones del Estado con la Iglesia, la pena de muerte, el voto obligatorio, la compra-venta de niños, el matrimonio igualitario y algunas otras cuestiones que durante un tiempo acapararon la atención de la opinión pública desviándola de verdaderos conflictos sociales, políticos o de otro orden.
   Obviamente que se enfrentan opiniones definidas, en todos los casos por el sí o por el no, polarizando criterios sin dejar alguna alternativa intermedia o posiciones superadoras en la contienda temática.
   Y lo más grave de todo; lo que desvirtúa la seriedad al considerar cada conflicto, es la participación casi folklórica de los opinadores amateurs patéticamente convencidos de ser dueños de la verdad absoluta, cuando han sido simples y meros espectadores de una realidad en la que tocan de oído, con escasos fundamentos científicos, desconocimiento de
las leyes y ebrios de ideología que en lugar de contribuir a que el panorama se disipe, sólo aportan nubarrones y oscuridades.
   Y sinceramente analizando es para incluir dentro de esa curiosa logia del apresuramiento, la ignorancia y el juego de intereses, a ciertos personajes con acceso al mundo de la comunicación, que es donde a veces más se desnudan las torpezas conceptuales y el idiotismo que suman tinieblas a materias en discusión que merecen alcanzar un nivel no tan pobre de argumentos y razones, alejado de la coherencia y del respeto que merece.
   Están los abortistas con su criterio y sus intereses y están los opuestos a esa práctica por considerarla un asesinato, y dejando de lado a la chantocracia que busca debatir sin fundamentar con seriedad y rigor científico, están los respetuosos por el conocimiento de aquellos capacitados para el debate, más allá de la pasión y el fervor que puedan exhibir quienes discuten más con el corazón que con la sabiduría, dejando de lado como debiera
corresponder a los que nunca faltan aunque lo nieguen, de fundamentar desde el bolsillo.
   En buena hora que un ámbito de la democracia como lo es el Congreso asuma la enorme responsabilidad de legislar sobre el aborto, siempre y cuando la discusión tenga el necesario nivel de conocimiento que requiere, para no caer precisamente en medidas efectistas y marketineras que deformen el espíritu de un instrumento legal necesario, si tomamos en cuenta los distintos criterios aplicados en otros países con marcado desarrollo.
   Por estas razones, y desde mi posición de periodista, no me parece serio ni positivo pontificar acerca del aborto y dejar que lo hagan aquellas personas capacitadas, para evitar ser parte de una mediatización que solamente agrega confusión a cualquier debate.
   Porque lo que más necesitamos no son posturas políticas, ideológicas o mercantilistas: lo que necesitamos es adecuarnos a la realidad, aunque sea dolorosa”.
   Hasta aquí lo de casi tres años atrás. Ahora sigo siendo un ferviente defensor de las dos vidas y sostengo con mayor convicción lo bueno que es debatir respetuosa y apasionadamente el tema, porque quienes participan en el intercambio de ideas y fundamentos pueden hacerlo libremente gracias al maravilloso hecho de haber nacido.
 
¿Hay un relajamiento en la prevención?
MAS DE ¡OCHO MESES! DE CASI ENCIERRO
SIRVEN PARA DESQUICIAR A CUALQUIERA
 
   Si se me ocurriera buscar conceptos adecuados acerca de la autoridad, me bastaría con recordar palabras que según rescata la historia, pertenecerían a Plutarco cuando dijo que un ejército de ciervos dirigido por un león es mucho más temible que un ejército de leones mandado por un ciervo.
   Pienso en consecuencia que si desde el poder se dispuso un encierro allá por marzo de ocho meses atràs y aún subsiste, es para pensar que alguna razón le asiste aunque alguien no le encuentre punto de comparación con aquello del león y los ciervos y viceversa.
   Las órdenes mal que muchas veces nos pese, están para ser cumplidas y al principio el miedo que se instaurara vino de perlas para que ni siquiera nos asomàramos a la puerta de calle y se hizo sentencia inapelable eso de la distancia social, la prohibición de reuniones y otras actividades grupales, los ritos de distintas religiones, la actividad deportiva, el cine, el teatro y muchas como variadas manifestaciones humanas que significaran concentración de personas.
   El barbijo pasò a ser la estrella, como seguramente lo fuera en su momento la invención del
pañuelo cuando hasta entonces la neutralización y el dominio de los mocos quedaban reservados a las mangas de las vestimentas, hasta el punto que transcurrido el tiempo, alguien tuvo la brillante idea de colocarles botones allí, donde no había ningún ojal pero que persisten hasta la actualidad.
   Y es entonces que ahora no llama tanto la atención pero es preocupante, advertir que hay un marcado relajamiento en los cuidados preventivos que veníamos cumpliendo como ritos religiosos dentro y fuera de la casa, aconsejados hasta el hartazgo desde el poder aunque muchos de sus representantes se esmeraron en transgredir.
   Las reuniones de cualquier tipo especialmente sociales que pasaron a ser recuerdo, han
vuelto en forma contundente pasando desde la criolla costumbre de la clandestinidad hasta su desembozada pràctica en las narices de la autoridad y pese a las amenazas de castigar esas actitudes beligerantes con el máximo rigor y elevadas penalizaciones en dinero, en la creencia que tocarnos el bolsillo nos produce un severo llamado de atención y alerta máxima de pagar una barbaridad por haber cometido una estupidez evitable.
   Basta recorrer cualquier calle de la ciudad, céntrica o barrial y llevar mentalmente la cuenta de cuántas personas olvidaron colocarse el barbijo o son cultores de eso tan sabroso que suele ser la transgresión, equivalente a espiar como antes lo hacíamos, por el ojo de la cerradura.
   Los controles policiales en los puentes siguen mostrando su absoluta ineficacia y transforman a los guardianes del orden en señaleros que se limitan a indicar que los
automovilistas deben circular y de vez en cuando paran a un motoquero para pedirle papeles.
   Todo eso es caro y no sirve.
   Se impone hacer respetar el rigor de las indicaciones que se imparten, porque su cumplimiento es la única garantía que tenemos de suavizar la agresividad y cercanía del virus que nos ataca sin piedad.
   Roguemos que para las tradicionales fiestas que ya las tenemos encima, se instrumenten operativos serios, con fundamento científico, para evitar que nuestra vocación por burlarnos de la ley se transforme en un compromiso ciudadano para el cuidado personal y de respeto hacia el prójimo.
   De lo contrario, con el fervor navideño y findeañero, si nos empeñamos en burlar al peligro y superar los miedos, llegaremos a escribir una oscura página de nuestra historia.
  
La Megacausa del Registro
SI TODO SE HACE AL REVÉS, NO  ME VENGAN
CON EL CUENTO QUE SE TRATA DE ERRORES
 
   Si en el buscador de Google se combinan palabras como prisión, injusticia, condena, inocente o similares se da paso a una larga lista de personas que después de pasar distintos tiempos en prisión fueron absueltas. Casos similares que no han sido pocos, ocurrieron también en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba.
   Estos mal llamados errores judiciales, que pocas veces se reconocen y nunca se reparan, de seguro podrían limitarse de seguir con apego la normativa establecida a tal fin. Sin embargo, en esta causa llama la atención que la prisión preventiva que debe ser excepcional se transformó en regla, los jueces que deben nombrarse por sorteo se reemplazaron por una comisión especial, los imputados que deben ser acusados con una duda razonable se acumularon sumando parientes, vecinos y allegados y las condenas que deben basarse en pruebas se fundamentaron en una delgada íntima convicción.
   No puede hablarse de errores cuando se hacen las cosas exactamente al revés de lo establecido. 
   Pero no termina en ese punto porque en verdad, más que una investigación, la causa se asemeja a un gran shopping o tienda frente a la inminencia del cierre, con ofertas de rebajas por declararse culpable, descuentos de pena por aportar un nuevo sospechoso, cupones de salida por aceptar lo que el fiscal lea o la garantía de que pagará más caro si pierde la oportunidad judicial. 
   Un combo que no suena demasiado casual y que posiblemente no carezca de interesados beneficiados.
 
La injuriosa burla de 30 pesos diarios
PENOSAS  DISYUNTIVAS  EN  LAS MENTES
DE LOS JUBILADOS, FRENTE AL AUMENTO
 
   Seguramente la plañidera legisladora Mirta Tundis, la que públicamente lloraba por la pena que le provocaban los jubilados y sus privaciones, aùn no ha tomado conciencia del enorme beneficio que puede llegar a mejorar la penosa situación económica que viene atravesando su familia ya que los hijos, las nueras, un hermano y algún otro pariente están empleados en su órbita pero en plena -llamémosle- actividad y lejos de jubilarse.
   Porque si estuvieran en las filas de los pasivos, tampoco al igual que miles de argentinos, no sabrían de qué manera agradecer a su gobierno tamaña generosidad a la hora de adecentar las jubilaciones ya que 30 mangos diarios que les suman representan una enormidad.
   No ven la hora de jubilarse para seguir engrosando su patrimonio, que familiarmente
engorda mensualmente en más de un millón de pesos. Dejando de lado este caso patéticamente emblemático, la estampida que provocò el anuncio de la mejora impactó espectacularmente en la esfera del comercio y la industria en sus distintos rubros: las concesionarias de autos tuvieron que dar turnos para atender a los desesperados compradores de su primer 0 km pese a la edad; los municipios debieron modificar su legislación prolongando hasta los 90 años el límite para el otorgamiento de la licencia de conductor; las casas de electrodomésticos contribuyeron a la disminución del desempleo porque debieron incorporar a miles de vendedores, se agotó la existencia de televisores de màs de 50 pulgadas, grandes firmas -como Louis Vuitòn, Hermés, Gucci y Rolex- agrandaron sus factorías, Corega asimilò el impacto e incrementò su producción al igual que los laboratorios del comprimido azul y quedaron virtualmente agotadas las reservas para idílicos cruceros especialmente en aguas
del Caribe y del Mediterráneo.
   Y como un himno a la vida, se produjeron masivas cancelaciones de compras en cuotas de terrenos en los cementerios parque, cayeron en desgracia los acompañantes terapéuticos, los especialistas en gerontología se vieron empujados a un impensado alpedismo y disminuyeron notablemente los pedidos de asistencia sacerdotal para extremaunciones.
   Todo esto cambió en el país por la módica suma de 30 pesos diarios que como fabuloso incremento pasarán a cobrar todos los viejos que para el Estado (así lo expresaron algunos funcionarios) son un estorbo y un inútil gastadero del dinero que tenían ya preparado para aplicar a otros menesteres.
   Porque en verdad y con la mirada fija en el panorama que nos rodea, la realidad indica con pena, dolor, angustia e indignación, que aquellos que dejaron buena parte de su vida en el
sacrificio del esfuerzo y en la dignidad del trabajo han sido nuevamente estafados porque ellos con sus aportes, les prestaron dinero al Estado para que lo administrara y no para que fuera producto de saqueo, rapiña y de otros absurdos destinos.
   La realidad demuestra que con esos 30 manguitos, a cada jubilado apenas le alcanza para incrementar su botiquín con dos aspirinas diarias…
   Y como estas inteligentes y generosas medidas que adopta el gobierno injuriando a los más vulnerables no para todos son limosnas, entenderán ustedes que no se trata de una ofensa a los jubilados y peor aún, el bueno del uruguayo Víctor Hugo Morales en su caso ofendiendo nuestra inteligencia, pretende vender una imagen de sensibilidad por parte del poder, que es preferible escucharla no para indignarse, sino para juzgar una posición abiertamente en las antípodas de la verdad.
   No es un imitador: es el propio y eufórico Vìctor Hugo…
El audio con la inteligente evaluación del beneficio otorgado a los pasivos, por parte del conocido relator deportivo uruguayo Víctor Hugo Morales, puede ser consultado en el sitio respectivo, ubicado en la parte superior de la columna derecha de este blog.

 

La justicia y el fiel de la balanza
EN LAS BATALLAS SINDICALES SE GANA, SE
PIERDE Y A VECES UN EMPATE NO ES JUSTO
 
   Abrazar la causa sindical suele tener como motivaciones el compromiso con los trabajadores, las imposiciones que pudieran existir, la vocaciòn por el liderazgo que se pueda tener o como suele ocurrir con penosa frecuencia y la realidad nos los muestra, por eso que llaman la sensualidad del poder y sus beneficios recurrentes en cuanto a lo material.
   A lo mejor es también debido a tales atractivos, la vocación que se advierte en la mayoría de la dirigencia gremial al menos en nuestro país, de perpetuarse en las cùpulas y en no pocos casos transformarse en pròsperos empresarios con emprendimientos inmobiliarios, placer por los coches de alta gama, viajes por el mundo, vocación por el ahorro y mejor si es en dólares y la posibilidad que ya se diera para muchos, de incorporarse al quehacer màs que político, partidista.
   Han llegado a fundar imperios comerciales y a fundir ilusiones de sus seguidores.
   Son gente inclinada por la lucha para apoyar demandas o caprichos de sus bases y está en cada uno de ellos la inteligencia o no de apelar a la violencia, no tanto para amedrentar a las patronales -que suele ser el Estado- sino para enfervorizar a sus seguidores y afianzarse en el mando.
   Y en esas luchas se gana, se empata o se pierde pese a que los ahorrativos no pierden jamàs.
   Los empleados municipales desde tiempo atrás instauraron un estado casi de conflicto permanente frente a sus autoridades que en general, optaron por ceder una y cien veces para evitar el agravamiento de la situación general y la fractura de la paz social en la comunidad.
   Dejando de lado la enunciación de los problemas ciudadanos desatendidos por los paros, asambleas, marchas, ocupación de puentes y otras maniobras efectistas, muchos buscaron en la violencia y el vandalismo el estilo de amedrentar a sus autoridades y a la población, para conseguir sus objetivos.
   Pasò lo que tenía que pasar, la Justicia por fin se decidió a salir de su pachorra y actuó con la ley en la mano poniendo freno a los desbordes, muchas veces como la consecuencia de las arengas de una dirigencia instigadora, que eran lisa y llanamente incitación a la violencia.
   Está en los palotes de cualquier negociación negarse a seguir el diálogo, mientras persistan
las presiones y la actuación de las patotas instruidas y alimentadas por los artífices del salvajismo callejero. En ese maligno juego no cayeron las autoridades actuales del municipio e hicieron que se cumpliera la ley sancionando a los dañinos revoltosos y enviando los antecedentes a donde debe ser, que es el ámbito judicial.
   Se reanudaron luego las conversaciones al apaciguarse los ánimos sindicales y se llegó a un acuerdo que si bien no fue para la satisfacción plena de los sectores en pugna, terminó ganando la ciudadanía ya harta de soportar prepotencias, daños materiales y malos tratos de quienes debieran esmerarse, con lo mucho que cobran, por atender a la ciudad.
   No se entiende del todo bien eso de las sumas “no remunerativas” porque si con ello se
margina a los jubilados, desde el poder se estaría avalando otra injusticia contra los más vulnerables.
   Rogamos que ahora todos pongan manos a la obra y recuperemos el atraso pero que trabajen en serio, para evitar que se siga con la costumbre de tercerizar los servicios que deja de prestar la planta de empleados.
   Con màs de 12 mil o una cifra superior de dependientes, es para pensar que ellos bastan para que tengamos, por los altos impuestos que pagamos, una ciudad donde sea un placer caminarla de día o de noche y gozar de sus bellezas.
   Los cordobeses hace tiempo que ampliamente lo merecemos…
 
Delincuencia violenta e incontrolable
EL  HAMPA  HIPER  ACTIVA ¿ES UN MENSAJE A LAS
NUEVAS AUTORIDADES DEL ÁREA DE SEGURIDAD?
 
   Realmente, es como si el hampa tanto la espontanea como aquella estructurada desde tiempo atrás, muchos de cuyos integrantes están sin dudas conectados a infidelidades interiores de la policía, hubiera estado esperando que el panorama de la conducción de la fuerza cambiara, para demostrar con una sucesión de hechos y episodios violentos, que todavía son virtuales dueños de la tranquilidad ciudadana y con sus reiteradas muestras de acción delincuencial, mandan por encima de los ministerios y de otras jerarquías provinciales y mantienen su propio control.
   Es que la situación había llegado a tal deterioro que vimos con enorme inquietud que cada
vez eran más altas las jerarquías de los policías complicados en acciones deshonestas, de las que antes eran unos pocos “juanes” los que aparecían ligados a individuos u organizaciones marginadas de la ley.
   Cuando las cosas estallaron con la mecha que encendiera el resonante caso del joven Blas Correas Laciar en la policía ocurrieron dos fenómenos con mucho de contradictorios: el sentido de la contemplación y de la negación de la realidad hicieron mover las piezas buscando un brusco cambio de las modalidades procedimentales y todo cambiò al menos en las calles con mayor presencia y enorme cuidado a la hora de actuar.
   Pero sin embargo la fuerza azul cayó nuevamente a su inveterada costumbre de ocultar
graves hechos, como si ese silencio hiciera desaparecer las causas que los motivaran basándose en el absurdo principio que si no se divulgaba era como que el hecho no hubiera existido, que es uno de los principios en que se basan los equivocados que sostienen de esa manera que la inseguridad es una sensación que tiene como consecuencia, si la gente se lo cree, que la sociedad se relaja en sus cuidados y baja la guardia.
   Los nuevos aires que trascienden desde el edificio de avenida Colòn con la designación de una mujer al frente de la Policía de la Provincia, aparte de la sorpresa, generaron expectativas que si bien nadie pretenda cambios en lo inmediato, los resultados se advertirán en el mediano y largo plazo siempre y cuando se cumpla con el anuncio de poner el acento
tanto en la calidad de los mecanismos de selección de personal como de su capacitación integral, antes de ponerlos en tareas operativas.
   El cabal conocimiento de las leyes, el respeto por los derechos de todos y no tan sòlo de los delincuentes y la observancia integral de los protocolos de actuación, serán la mejor garantía para que la sociedad vuelva a confiar en una institución que por manejos
políticos y partidistas màs que profesionales, cayera en un oprobioso desprestigio.
   Los buenos policías, que también los hay, no merecen pagar la mala reputación que generan los elementos indeseables que accedieron a la función, al armamento y al uniforme, cuando a la institución se la transformó en bolsa de trabajo para que ingresaran elementos que en sus prontuarios figuraban oscuros antecedentes.
   Y que dentro de todo lo que internamente se modifique para bien, saludable sería que desde la propia fuerza se informara, sin privilegios ni escondrijos apadrinados, todos, que se escuche bien: todos los hechos delictivos y las estadísticas basadas en la realidad y no en dibujos.
   La sociedad exige conocer en qué ciudad vive con relación a su seguridad, porque es la mejor manera de resguardar, con prevención, la seguridad de todos nosotros.