13 de junio de 2021

S.L.B.: DIPLOMACIA, ARTE RESERVADO A LOS ENTENDIDOS - ¿POR QUÉ SÍ A LOS SUPER Y NO A GALERÍAS Y PASAJES? – ANGURRIA POR RECAUDAR PARA PAGAR EL DESPILFARRO – ESTAMOS LEGÍTIMAMENTE ORGULLOSOS - LENTA PERO SEGURA AVANZA LA MEGACAUSA – LA CARESTÍA DE LA VIDA ENFRENTADA CON LA SORDERA DEL PODER – SIGUEN LAS DEMORAS PARA LA SEGUNDA DOSIS - A VECES SON CURIOSAS LAS EXPLICACIONES SOBRE VACUNAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 677 emitida el 13/06/21 en dúplex por AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¿Para qué existe la diplomacia?
ARISTÓTELES:  “NO  SE  SIENTE  TANTO  LA OFENSA
DEL ENEMIGO COMO LA QUE SE RECIBE DEL AMIGO”
 
   No sé si entre los gobiernos de Argentina, Brasil, México y  Perú había  amistad tan estrecha e inconmovible, pero tengo la plena certeza que entre sus pueblos hubo una histórica fraternidad que ahora, por una o dos pavadas, ha sufrido una penosa fractura que llevará tiempo superar porque desde aquí partió la torpeza que lesionó gratuitamente los lazos que consolidaban una hermandad sin tiempos.
   El tono despreciativo de algunas declaraciones que pretenden ser inteligentes, logra consolidar eso tan cierto que las injurias a veces ingresan a la desmemoria, a diferencia de aquel desprecio que jamás se olvida y eso en la percepción de los anémicos de personalidad, pasa a ser parte de la propia negligencia y de la dispersión conceptual que se padece, pero se oculta o se maquilla con pretendidas altisonancias discursivas enemistadas con la realidad.
   A veces el desmedido agrande se empina de tan exagerada manera que eleva o mejor dicho finalmente derrumba a quienes por propia bajeza, creen estar hablando desde la tarima de una falsa superioridad, como escudo que busca proteger la íntima y poco avergonzada convicción de ser inferior.
   Por una simple cuestión de consideración hacia la máxima investidura no pretendo calificar levemente como inoportuna o desafortunada la deplorable intervención, porque resulta difícil pensar que nadie de la Cancillería -dirigida por alguien que en la materia no tiene los suficientes y necesarios pergaminos como para lucirse- tuvo la prudencia de aconsejarlo al menos en cuanto a la calificación de ciertos detalles relacionados con los orígenes étnicos y otras menudencias que se aludieran con tremenda e imprudente y ofensiva liviandad.
   Mexicanos y brasileros orgullosos de sus orígenes no abdicarán de su propia historia porque a un extranjero con poder lejano se le ocurra plantear comparaciones absurdas, improcedentes y ominosamente vejatorias, porque arrastran una historia propia que no necesita revisores ni cuestionadores extraños a su idiosincrasia por eso de la sagrada propiedad de lo ancestral.
   Y los peruanos con quienes nos hermanaran las glorias sanmartinianas, no merecen intromisiones aventuradas ni oráculos que les anticiparan el futuro inmediato, empujados por coincidentes corrientes de pensamiento y buscando consagraciones por las que es preciso esperar y más en el caso de los argentinos, ajenos al proceso electoral de ellos, tal como deploramos cuando alguien pretende inmiscuirse en nuestras contingencias electorales. 
   En estas espinosas cuestiones de la diplomacia o de su carencia tan notoria como nociva, lo más aconsejable es buscar conclusiones más prácticas que políticas al calificar a ciertos de nuestros dirigentes ebrios de poder, pero con bebidas truchas o de segundas marcas, hasta hacerles entender una vieja sentencia de un relevante músico, convencido que el arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que dejar de lado la batuta para no molestar a la orquesta.
   Sobre todo en un escenario como lo es la realidad nacional y popular, con músicos con más mañas que sapiencia entrenados vivencialmente para otros procederes y no para ofrecer como ahora viene ocurriendo, conciertos más pentagramados con la violencia y la ignorancia, que con acordes de la democracia y del imprescindible respeto.
   Por eso es que muchas veces, los altos dignatarios de la política a quienes les encanta el onanismo oral de escucharse y gozar, dejan de lado todo lo que represente sensatez, discreción, cordura, moderación y equilibrio para sacar a pasear sus reprimidos instintos de poder, preponderancia y dominio de situaciones ajenas, sin medir las consecuencias de papelones emergentes que no dejan margen ni siquiera para explicaciones pueriles e inaceptables.
   Así son las cosas, y que en este caso no signifique una improcedente irrespetuosidad para calificar a una anterior, ya universalizada mediáticamente, partiendo de esa gran verdad que un tonto siempre encuentra otro más tonto que lo admira.
   Esa es la base de las ofensas que no tienen remedio.
   Ahora roguemos a todos los dioses que los ofendidos y menoscabados mexicanos, brasileros y peruanos no dejen de ser amigos nuestros y no sólo enemigos de los gobernantes que nos rigen.
   La histórica y sólida hermandad internacional en la que muchos hipócritas confían y esperan, no puede quebrarse y ni siquiera resentirse ante expresiones imprudentes disfrazadas de elocuencia discursiva. 
   No son tiempos de peroratas sino de encarar la crisis sin engaños, manipulaciones y con la sinceridad, por parte del poder, que todos merecemos.
   Todo esto que acabo de expresar sea dicho con especial respeto y formal pedido de disculpas a dos embajadores radicados en lejanas geografías: al mejicano don Miguel Angel Isidro y al brasileño don Mauro de Holanda.
   Y que tanto nuestros hermanos mexicanos como brasileros o peruanos, sepan también que no todos los argentinos somos iguales…
 
Pierden las galerías
ALGUIEN  DEBIERA  EXPLICAR ESA ODIOSA
SELECTIVIDAD A LA HORA DE LOS CIERRES


   Existe una especie de desacuerdo a la hora de interpretar especialmente las conductas de la gente con relación a los encierros, privaciones e imposiciones que lejos de conformar por su sentido preventivo, sirven para enervar reacciones y desacatar las indicaciones de quedarse en casa y de respetar, en ciertos casos, las limitaciones que desde el poder se imponen.
   La verdad es que los desajustes y las improvisaciones conspiran contra la efectividad de esas determinaciones porque pareciera que depende de ciertos factores, que las exigencias se cumplan parcialmente y de manera caprichosa como si subsistieran privilegios para ciertos sectores de la ciudad. En Buenos Aires la situación algo se ha flexibilizado en concordancia con una baja en las estadísticas de los contagios y ya se anticipa que habrá una reanudación de las clases presenciales y rehabilitación de gimnasios y otros lugares destinados al esparcimiento como así también el regreso de las reuniones familiares de hasta una decena de participantes.
   En Córdoba mucho se habla de los exitosos operativos de hisopados y de vacunación en algunos casos durante las 24 horas en puntos clave de la ciudad, pero los números en cuanto a contagios no ceden y aumentan con lo que es para pensar con fundamento estadístico que de poco valieron las medidas restrictivas adoptadas, que no surtieron efecto por una razón que asoma como fundamental: fueron insuficientes y demasiado permisivos los controles en los lugares de actividades restringidas. Ahora, cuando ya es tarde para lamentaciones se endurecen las determinaciones de no reunirse, de prolongar la prohibición de actos sociales y religiosos, los deportes tienen una serie de limitaciones y seguirá esa obsesión por cerrar las galerías comerciales y los pasajes céntricos mientras se permiten las concentraciones donde si, se incrementa el peligro del contagio. Y es como si no se tomara en cuenta el padecimiento de tantas familias que pierden su diario sustento al prohibírseles el desarrollo de la actividad comercial en momentos tan cruciales.
   Lo mejor sería ponerse de acuerdo con lo que se determina en cuanto a prohibiciones pero poniendo el acento en el cumplimiento de tales medidas, para que resulten efectivas y no actúen para el efecto contrario como multiplicadores de la expansión virósica. Es toda una cuestión de sentido común y organización para ayudar con la prevención a que disminuyan los niveles de contagio, aumenten las recuperaciones y comience a disminuir la curva ascendente de muertos por Covid que al superar diariamente el medio centenar, fortalece el espanto de los terribles momentos que nos tocan vivir.
   Si se mantienen o profundizan las limitaciones, se respeta el control estricto y eso ayuda a que nos encaminemos hacia la superación de los penosos efectos de la pandemia, habremos ganado aunque más no sea, una batalla en esta terrible guerra que por lo que se adelanta desde la ciencia, aún no ha llegado al límite de su mortal gravedad: el país llora a más de 85 mil muertos…
   Sintetizando, eso de cerrar los pasajes y las galerías y liberar el acceso a los supermercados, es una medida absurda e inconducente que en nada contribuye a garantizar la salud pública y consigue, como resultado, que el malestar social se acentúe y afecte a mucha gente trabajadora y empresarios que no merecen padecerlo.
 
No evalúan que vivimos una enorme crisis?
LA INSENSIBILIDAD QUE APORTA LA ANGURRIA POR
RECAUDAR PARA HACER  FRENTE AL DESPILFARRO
 
   No faltarán quienes ahora pretendan sostener que es un error suspender entre otras cosas los planes de construcción de caminos, por ejemplo, porque las prioridades humanas acosan con sus urgencias que son impostergables por encima de cualquier otro argumento, en favor de desconocer que la crisis tanto sanitaria como económica ha modificado todo el panorama social con miras al futuro inmediato.
   Por otra parte algunos gastos evitables por su condición de veladas promociones partidistas en un año electoral, son los válidos argumentos que debieran impulsar una revisión no tan sólo de lo que se gasta, sino que se despilfarra sin pudor y sin medida, cuando se impone que la mayoría de los recursos se afecte a la intensa lucha planteada entre una ciudadanía enclaustrada e imposibilitada de protestar frente a lo que muchos consideran encierro exagerado por sus limitados efectos preventivos.
   Y cuanto el Estado asume como ofensiva prioridad el mecanismo de la presión y del acoso sobre sus contribuyentes, es signo inequívoco de la desesperación que existe por alimentar sus cajas exhaustas, agotadas por la demanda de partidas que se destinan y no siempre subliminalmente, a posicionar a sus candidatos a costa del sacrificio de quienes pagan onerosos impuestos que debieran ser asignados a otros más nobles destinos que alimentar egos, muchos de ellos en decadencia.
   La persecución que es una manera poco sutil que tiene el hostigamiento, pisar los talones y no dejar ni a sol ni a sombra de fatigar, no son métodos para cargar en las espaldas de los procuradores porque ellos, sin dudas, son leales cultores de la obediencia debida por eso de “cumplir órdenes superiores” como era la pueril excusa de quienes asaltaron el poder allá en aquel lejano 1976, pero que dejó herederos que tomaron tales injurias como método de coacción despiadada, dejando de lado por una parte la indefensión de los amenazados y todo asomo de sensibilidad social en momentos tan críticos como los que vivimos desde hace más de un año.
   No se trata de condonar deudas, sino de cumplir con dos preceptos fundamentales: por una parte ofrecer plazos razonables o moratorias con intereses no abusivos tratando de no imitar los desbordes de las empresas de servicios para tales situaciones, y lo más importante de todo, cumplir con lo que insistentemente se promete: eso de brindar seguridad, justicia, educación, vivienda, salud, vida digna y otros promocionados beneficios por los cuales al contribuyente se le reclama el pago, sin cumplirle con lo que mañosamente se le anuncia.
   No me pidan ejemplos porque eso es lo que sobra con solo mirar la complicada realidad que nos rodea.
   No se asombren después si el hastío y la desesperación de la gente conducen a la rebelión fiscal, porque el poder debe evitar llegar a esos extremos que no tienen retorno y no necesitan, como están las cosas, que alguien se ocupe de alentar.
   Es preferible que la historia recuerde a quien salvó más vidas que a quien hiciera kilómetros de caminos, pintara calles, colocara plantas y limpiara basurales, para una población desencantada y agobiada por sus deudas.
  
Superamos el medio millón de visitas
EL ESTÍMULO DE CRECER NOS ACERCA CADA DÍA
MÁS A LOS OBJETIVOS  QUE NOS  IMPUSIÉRAMOS
 
   Les pido que no vayan a pensar que vamos a descorchar burbujas, que haremos un festejo especial, que organicemos algún encuentro clandestino, pero debo confesar que nos sentimos henchidos de orgullo por un logro que acariciamos desde que comenzamos esta aventura de lanzarnos a las redes sociales con la versión compendiada de “Síganme los buenos” y su blog actualizado casi diariamente.
   Lógicamente empezamos desde cero o mejor dicho desde menos cero porque los temores y la inexperiencia restan entusiasmo, pero en lugar de ese efecto, multiplicamos tanto el esfuerzo como aquel entusiasmo que fue adquiriendo crecientes dimensiones propias.
   Cuando llegamos a los 10.000 visitantes nos pusimos contentos, imaginen lo que habremos sentido con 100.000 mil y ahora navegamos entre nubes de satisfacción, que nos lleva a ese ansiado cielo y al momento de reconocer el esfuerzo denodado y permanente de nuestro equipo.
   Locutoras, productora, operadores y operadoras, telefonista, técnicos de planta, desinteresados colaboradores, pasantes, anunciantes y más que nadie, ustedes que nos siguen, nos sostienen y nos alientan, aparte del merecido agradecimiento a esta titánica empresa que es la de los SRT.
   El abrazo especial y cariñoso al sacrificado equipo de posproducción y a un ladero incondicional como lo es nuestro orientador en cuestiones de gente mayor, el abogado “Maco” Silvestro.
   Casi me olvido del motivo de esta euforia: ayer superamos el medio millón de visitas y considero que, pese a un escenario de angustias, bien se merece que lo celebremos.
 
Megacausa del Registro de la Propiedad
UNA  CUESTIÓN  QUE NO  HEMOS  DEJADO DE
SEGUIR DURANTE CASI UNA DÉCADA Y MEDIA
 
   La verdad y como meros espectadores del acontecer tribunalicio de Córdoba, nos subleva advertir, entre otros defectos, que la prisión preventiva que es la excepción sujeta a ciertas circunstancias, se ha transformado en regla configurando una violación a preceptos constitucionales y dictámenes de organismos internacionales defensores de los derechos humanos.
   Existen en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, documentos y testimonios que permiten reconstruir una penosa historia de abusos judiciales y desprecio por la ley. Se trata de personas, a las que sin poseer antecedentes penales, se las mantuvo en prisión preventiva prolongada siendo mayores de edad, padeciendo enfermedades graves o con hijos discapacitados a cargo, destacándose por su crueldad, el caso de una mujer con cáncer terminal que fue juzgada estando presa y en medio de sus sesiones de quimioterapia, permitiéndole que regresara a su casa un mes antes de morir.
   Existe gente a la que se le negó un traslado a una cárcel de su provincia, obligando a la familia a viajar cientos de kilómetros cada semana para la visita, y un caso en el que faltando quince días para cumplir los tres años de prisión preventiva y ya habiéndose recibido el Fallo de la Corte Suprema que estableció la arbitrariedad de las prisiones, se le fijó una fianza impagable que hizo continuar el encierro. 
   Dado que en todos los casos nos referimos a personas en prisión preventiva, situación que por ley debiera ser excepcional, más que estricta actitud justiciera, lo relatado estaría relacionado con acciones carentes de humanidad, crueldad, dolor físico, psicológico, castigo, que el diccionario define bajo los términos de saña y tortura. 
   Pero lo más llamativo de todo, es que respecto a los altos funcionarios denunciados, acusados y señalados en los juicios, siempre en libertad, los mismos juzgadores aplican los términos de benevolencia e indulgencia, comprendiendo, tolerando, sobreseyendo y archivando sus causas.
   Realmente se trata de una administración de justicia tan diferenciada, que produce estrépito en la razón.
 
Acciones dañinas e incontrolables
DE NADA SIRVE PROTESTAR ANTE LA CRECIENTE CARESTÍA
EN LOS PRECIOS, AGRAVADA POR LA SORDERA DEL PODER
 
   Tengo entendido que todas las medidas que a lo largo de los tiempos se tomaron en nuestro país para evitar los abusos en los aumentos de precios cuando no existían factores que los justificaran, estuvieron condenados al fracaso muchas veces estrepitosos.
   Y cuando la memoria -bien vale reiterarlo hasta el cansancio- que es el lápiz de la historia acude en mi ayuda, me aporta imágenes que en su momento y siendo mozalbete pude apreciar vívidamente, de la aplicación durante el primer mandato peronista, allá promediando el siglo pasado, de la Ley contra el agio y la especulación que penaba severamente, en muchos casos con elevadas sanciones dinerarias, prisión o deportación para los transgresores extranjeros, los excesos que cometían en los precios de los más variados artículos, especialmente en los comestibles.
   Esos atropellos en tiempos en que la inflación y el deterioro salarial estaban aún sin materializarse, ni ser parte de la cotidianeidad, recibían el rigor de la ley y como escarmiento que cundía en el ámbito productivo, empresario  y comercial e impactaba gratamente en una sociedad al borde del agotamiento por aquel despotismo de la extralimitación en que incurrían los violadores de aquella ley.
   La verdad, mi memoria más reciente no registra hasta qué momento rigió esa ley de alto contenido social, que protegía de manera especial a los segmentos más postergados de la población, situación que recobró gravedad cuando aparecieron la inflación, el endeudamiento interno y externo y otros factores negativos.
   ¿Qué es lo que hace imposible tener bajo control de honestidad y sin exceso los precios al consumidor? ¿Cuál es el secreto inaccesible que posibilite recuperar no tan solo la costumbre de confiar? ¿De tal manera aumentó la cantidad de “peajes” entre el productor y el consumidor, como para que en cada uno se sume exageradamente?
   Más de un economista supongo habrá pensado en su momento que el aumento de la tecnología reduciría costos y sería posible controlar todo aquel producto sujeto a un precio, pero la realidad muestra que no fue -o es- nada más que una utopía.
   Apelamos a la sabiduría muchas veces disimulada de los políticos para que encuentren y apliquen medidas que protejan al ciudadano, sin desmedro de las lógicas utilidades por las que trabajan los productores y las otras etapas intermedias de la comercialización, sin abusos ni “estaciones” prescindibles.
   Es probable que un producto al pasar por tantas manos e instancias, vaya cargando su precio y está en la creatividad encontrar la manera de terminar con esas odiosas y prescindibles etapas encarecedoras que son simples “pasamanos”, lo suficientemente gravosas como para perjudicar sensiblemente al último eslabón que es el consumidor.
   Si no es con el rigor de la prisión otrora exitoso, que se apele a la imaginación para encontrar la forma que las extralimitaciones y el despotismo comercial pasen a ser historia, después de haber logrado sanos objetivos, como lo fuera aquella Ley peronista contra el agio y la especulación.
 
Hay dilaciones inexplicables
¿LA SEGUNDA  DOSIS  PARA  LOS  MAYORES DE 80
SE ACERCA AL VENCIMIENTO DE SU EFECTIVIDAD?
 
   Es absolutamente entendible que en los grandes acontecimientos de la vida surjan problemas que muchas veces modifican, agravan o simplifican acciones emprendidas en situaciones conflictivas, hasta el punto de hacerlas fracasar o coronar con el más resonante de los éxitos
   Es oportuno entonces mirar un poco hacia atrás, cuando poco a poco fueron apareciendo las gratas nuevas del descubrimiento o la elaboración de una vacuna, cuya aplicación masiva permitiría destruir a ese agazapado fantasma de la peste que poco a poco pero sin detenerse en su alocada expansión, destruía fronteras y venía causando estragos en nuestra humanidad azorada por el creciente número de víctimas fatales y tengamos presente, recién lo expresamos: el país llora a más de 85 mil muertos.
   Poco a poco también fuimos enterándonos que científicos de diversos países habían descubierto el costado débil del virus y con resultados aceptables lo estaban enfrentando, hasta que el vértigo del apuro empujado por la desesperación mundial empezó a mostrar los resultados que hasta poco tiempo atrás se esperaban únicamente por la vía del milagro.
   Dejemos de lado los costados ideológicos, los intereses políticos y el aspecto económico para centrarnos en la validez preventiva de la inoculación de cualquiera de las vacunas consideradas aptas, que comenzaron a ser distribuidas para agigantar las esperanzas de la supervivencia.
   Aparecieron las dos dosis, sin las cuales el peligro seguía firme y en general se coincidió en que debían transcurrir de 21 a 28 días entre una y otra aplicación, lo que se empezó a cumplir y no es momento de evaluar el éxito o la seriedad con que cada país asumió la campaña de prevención.
   Entre nosotros comenzaron a espaciarse los embarques cuando miles de primeras dosis ya estaban haciendo lo suyo, correctamente y ajustándose a los tiempos pero como no siempre la perfección demuestra su vigencia, entraron las dudas acerca de la efectividad de la vacuna cuando se había superado el plazo que inicialmente se aseguró que era imperioso respetar entre una inoculación y la otra, la definitiva, la que sellaba la ansiada inmunización integral.
   Algo falló en la logística, en los plazos de pago, en las condiciones de algún acuerdo internacional, en preferencias según factores ideológicos o la improvisación que caracteriza a quienes piensan y sostienen que la pericia operativa, viene de regalo a la mentalidad de cada funcionario.
   Nada mejor entonces que remendar la impericia ampliamente demostrada, sosteniendo que la dilación por algunos meses entre un pinchazo y el otro, en muchos casos optimizaba los resultados de la vacuna pero advertimos y en muchos casos con más desesperación que confianza, que las segundas dosis no llegan para las franjas etarias más comprometidas privilegiando a la juventud -que también merece ser atendida- como si los viejos pasaran a la categoría de descartables, impresión consolidada por ciertas versiones que reconocían que podíamos llegar a la disyuntiva de seleccionar para beneficiar a unos y abandonar a los otros.
   Si no es así; si eso es el fruto de una fantasía alimentada por las ansiedades, los miedos y las angustias, es bueno que con creíble fundamento científico desde el poder pongan las cosas en claro, con la seriedad que merece una situación extrema como la que estamos viviendo.
   No hacerlo, dilatarlo o negarlo, sería la confirmación de una penosa conducta que nos transformaría en una sociedad en la que solamente y como privilegio, merecen salvarse los elegidos.
   Ese es el peor de los fantasmas de nuestra actualidad que a muchos les quita el sueño.
 
Llamativos conceptos de un gobernador
NO SIEMPRE SON CON BASE CIENTÍFICA
LAS  EXPLICACIONES  SOBRE VACUNAS
 
   El más variado repertorio que pasea impunemente por el mundo desde el rigor científico hasta risueñas interpretaciones acerca del conocimiento sobre vacunas, es una moda que se ha instalado en la sociedad no sabemos si como recurso dilatorio o es un simple distractivo para aflojar lógicas tensiones.
   Desde aquellas ahora lejanas aunque inolvidables afirmaciones de GGG cuando sostenía que el virus tardaría en llegar o no lo padeceríamos nunca por la distancia entre China y nosotros, fueron apareciendo burdas explicaciones de índole casera, por cierto brumosas o inentendibles pero que al menos, en estos tiempos de zozobra y encierros rigurosos, han servido para la distensión, el análisis informal y la diversión de la gente.
   Lo gracioso en tiempos de crisis no deja de ser un ansiado bálsamo que atempera sufrimientos, dudas y esperas que se hacen eternas, hasta que aparece algún iluminado que aporta lo suyo, desde la política y la acción, al menos para entretenernos.
   Uno de esos casos nos dejará para la memoria parte de declaraciones que hiciera no hace muchos días el Sr. Gobernador de la provincia de Buenos Aires, el simpático
Axel Kicillof y nada mejor entonces que escucharlo, dentro de una ingeniosa edición de audios mezclados:
 *************************************************************************************
El audio con las aludidas declaraciones del primer mandatario bonaerense puede ser escuchado íntegramente buscándolo en el sitio correspondiente, ubicado en la parte superior de la columna situada en el costado derecho de este blog.
  *************************************************************************************
 

 


7 de junio de 2021

¡Feliz Día del Periodista!

BIEN VALE  ALGUNAS VECES
CONVOCAR A LA NOSTALGIA

   Malcolm Forbes no era tonto para pensar y tiempo atrás sostuvo que “La jubilación mata más gente que el trabajo”. Como me encantan los manjares, el buen vino, viajar y esquivarle a las penurias, no me jubilé de mi vocación y he seguido firme en su ejercicio, para llegar a cumplir 63 años ininterrumpidos en el periodismo que para mí no es una obligación laboral sino una pasión, una adicción, un saludable vicio.
   Ni me acuerdo por cuántas redacciones de diarios, revistas, radios, noticieros de cine y estudios de canales de televisión he pasado en distintos tramos de mi vida con una curiosa simultaneidad, que a la hora de hacer números, suman una exageración que no es para Guinnes, sino mía: 112 años efectivos.
   No se trata de un acontecimiento social ni es para tapa de diarios, recibir distinciones, reconocimientos, estatuillas, ser ciudadano ilustre o que me envíen almidonados saludos protocolares.
   Los que abrazamos esta profesión, sin dudas la más invadida del universo, sabemos que nuestra lucha es hacia fuera y hacia adentro, contra los oportunistas, los paracaidistas, los improvisados y los avivados de siempre que se cuelgan de una ideología, de un personaje o de una promesa; pontifican aquí y allá, a los cuatro vientos, juegan a que son comunicadores impolutos y por su militancia política, más que por la profesión, reciben jugosos beneficios.
   Puede que para ellos sea divertido, que les permita facturar y socializar mejor que si fueran carpinteros, talabarteros o taxistas -solo por citar casos distintos- pero cuando desnudan su liviandad de conceptos o el compromiso es solo parcial, interesado y sectorizado, es cuando quedan al descubierto los intrusos a los que anteriormente me refería.
   Lo festejé simbólicamente, sin ceremonias, misas de acción de gracias ni nada parecido, sino renovando el cotidiano y rutinario placer de trabajar.
   Todavía tengo amigos de fierro y colegas a los que admiro y frecuento, porque quiero seguir aprendiendo y lo mejor fue celebrarlo evocando momentos, mirando fotos amarillentas, trayendo al alma instantes únicos, recordando a los afectos que me acompañaron y me acompañan: a mi familia que le tocó sufrir las persecuciones que me agobiaron, las presiones, las amenazas y los malos ratos y de no ser por ellos, probablemente hubieran tambaleado mis convicciones y al primer traspié hubiera cedido al retiro que era como abandonar el ring estando lúcido aunque golpeado.
   Debo ser agradecido con los que me enseñaron, cuando el periodismo se ejercía por vocación propia y elección patronal y no había aulas para cultivarse y aprender y no me apena ni avergüenza confesar que mi universidad fue la calle. Aprendí de las angustias, conocer el mundo, acercarme al horror, vivir instancias mágicas, llorar a escondidas y ser feliz con la sencillez de un abrazo, de una caricia o de un oportuno consejo.
   Porque pese a los contratiempos, al sufrimiento, a la marginación laboral de algunos sectores, cada uno de nosotros tiene el mejor antídoto contra eso, que es sentirse libre y con la certeza de saberse útil.
   Solo esto quería decirles, como una confesión de vida, que en casi 63 años de trabajo me colmó de sorpresas.
   En este mundo, aquí donde nadie regala nada salvo que sea un despreciable demagogo, no existe placer mayor que seguir trabajando; no abandonar lo alcanzado, porque la meta está siempre enfrente de nosotros.
   Y los malos momentos, la indiferencia y las traiciones, en lugar de amontonarlos para que te hagan daño, hay que seguir el dictado de Roberto Stevenson, quien tuvo la genialidad de decir “Mi memoria es magnífica para olvidar”.
   A mi edad y con tantos años de periodismo sobre mis hombros y dentro del alma, no es necesario tocarle el timbre a la nostalgia.
   Esa dama sensual e imprescindible, tiene siempre sus puertas abiertas.
   Entrar a visitarla es siempre una delicia
   Y para mis colegas auténticos, amigos o no, ¡feliz día…!
Gonio Ferrari
 

 

6 de junio de 2021

S.L.B.: EL PODER, MOLESTO FRENTE A CRÍTICAS - EL PIBE PÍCARO DE C5N QUISO SER IRÓNICO - LA POLICÍA ANTRO DE SILENCIOS Y COMPLICIDADES - MEGACAUSA Y OPINIONES PERSONALES – EXAGERABAN 30.000 DESAPARECIDOS Y AHORA CON 80.000 MUERTOS MANEJAN LOS NÚMEROS - NO ES SIMPLE LOGRAR AUMENTO SALARIAL SIN PARITARIAS NI PIQUETES – MAÑANA CELEBRAMOS NUESTRA CONDICIÓN DE PERIODISTAS, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” nº 676 del 6 de junio de 2021 emitido en dúplex por la AM580 y la FM88.5 ambas dependientes de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Intolerancia desde el poder
LA PRETENSIÓN YA NO TAN OCULTA ES QUE EL
PERIODISMO APLAUDA EN LUGAR DE CRITICAR
 
   En los tiempos actuales y en la coyuntura de la pandemia mundialmente instalada y que se resiste tenazmente mientras se retroalimenta con nuevas cepas, como esquivando a la ciencia universal que le va siguiendo su evolución, es complicado el ejercicio de informar por ciertos detalles que por fortuna, la gente viene comprendiendo, evaluando y asumiendo una realidad que le pintan de mil formas y colores.
   Y más complicado todavía es opinar por la enorme cantidad y entidad de los intereses que están en juego tanto políticos e ideológicos, aunque lo económico se sobrepone en trascendencia a cualquier otro que se interponga no tan sólo por aquello de “poderoso caballero es don dinero” sino que consolidado el tema financiero, todo lo demás por lo general tiene arreglo o en el peor de los casos, una reparación.
   Y volviendo a eso de informar, desde el poder y como siempre, se pretende que el periodismo sea siempre portador de buenas noticias, especialmente aquellas que lo benefician, lo consolidan o contribuyen a su crecimiento no del periodismo y su ejercicio sino de “los ellos”, los dueños del poder, aunque sea cierto aquel viejo dicho periodístico tan contundente: “el avión que llega no es noticia”.
   Así es que la crítica que puede ser interesada o bien intencionada se asume de acuerdo con el pensamiento y la inclinación de quienes mandan, lo que transforma a la misión periodística en un cierto riesgo frente a las interpretaciones que pudiera tener por parte de las cúpulas gobernantes.
   Es cierto que los poderosos aún persisten en su costumbre de pensar y sostener que con dinero de por medio es casi un juego de niños comprar aplausos o premiar silencios mediáticos, maniobra a la que pocas veces se resisten quienes sostienen ser impermeables a las tentaciones y tratan de disimular su dependencia de opinión suavizando comentarios o endulzándolos con beneplácitos.
   Es por todo esto que molesta sobremanera esa propensión por parte de los oficialismos, de inclinarse por creer que todos los formadores de opinión tienen un precio y que es casi una obligación mediática aplaudir por lo bueno que hacen y evitar eso de resaltar los errores que suelen resultar muy costosos a la hora de pagar su precio político, lo que se agrava a medida que se hace inminente una elección.
   Desde sectores claramente identificados con el oficialismo se acusa a todo aquel periodista o medio que critique errores, acciones u omisiones en la lucha contra la pandemia, de estar cometiendo el pecado de la desinformación que es ciertamente perjudicial para los loables fines que se persiguen, cuando se trata de actos embusteros o deformados con relación a la realidad.
   En una palabra, es como si para los gobiernos los errores propios no existieran, las culpas fueran siempre ajenas y anteriores y las equivocaciones son aisladas por imperio de circunstancias.
   No es ser antipatriota sostener que muchas cosas se hicieron y se están haciendo mal, fuera de tiempo y sujetas a parches por improvisaciones emergentes.
   No es ser destituyente seguir sosteniendo la existencia de privilegiados a la hora de recibir partidas de vacunas o turnos para las inmunizaciones, en cuanto a lo individual.
   No es de mala leche pedir que ahora, ya, lo antes posible, se pongan en claro todas las dudas acerca de la compra de vacunas y las frustraciones registradas en ese campo, como los detalles de la asociación con Rusia para decir que somos uno de los pocos países que elabora una vacuna, cuando en muchos países se la rechaza, posiblemente por cuestiones puramente ideológicas que superan a las científicas que se poseen como antecedentes, o la carencia de ellos.
   El periodismo sano, ejercido con plenitud de libertad no necesariamente está para aplaudir sino también para orientar, para señalar errores u omisiones siempre y cuando tal estilo de informar sea para beneficio comunitario y no para que los gobernantes se aplaudan entre ellos, porque lo peor es verlos cantarse loas para disimular o disminuir los efectos nocivos de los errores que se cometen pese a lo cual se los niega.
   Los periodistas, si criticamos, vemos en la mayoría de los casos que si se hubieran tomado en cuenta ciertos detalles que se desnudan a través de los medios, distintos y positivos hubieran sido los resultados. Para que desde el poder terminen por entenderlo y respetarlo: no tenemos la obligación cívica ni profesional de aplaudir lo que se está haciendo mal…
   Y no se pierdan este párrafo: “El periodismo es, sin duda, el mejor antídoto contra la desinformación, los silencios y las mentiras que, premeditadamente, generan movimientos interesados ​​en el desequilibrio de las instituciones y de la sociedad. Intereses que se multiplican con igual rapidez que el propio coronavirus, generando una situación grave y confusa, dañina para todos los que la estamos padeciendo”.
   Rotunda y reciente definición de Fernando de Yarza López-Madrazo, presidente de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores.
  Es para tener en cuenta y no olvidar…
 
Controversia desde el puerto
EL PORTEÑO EN LAS SIERRAS QUE SE CREE PÌCARO
SEGURO  LLAMA “YACARÈ  DE  RÍO” A UNA ANGUILA
 
   El curioso sainete se inició el pasado martes a la mañana en la pantalla de C5N, un canal de abierto perfil oficialista cercano al máximo poder nacional, cuando una moto con una cámara del canal recorría la avenida Córdoba, tradicional calle ancha porteña.
   Diego Iglesias, periodista de ese medio estaba en el estudio y comentó: “Es Córdoba, la avenida del mal. La avenida del infierno. Una avenida que de no existir, la Argentina seguro sería potencia. Pero lamentablemente, Córdoba existe”.
   Tales conceptos de Diego Iglesias fueron interpretados
como una chicana política, una ofensa, y varios diputados opositores cuestionaron a ese mal bicho. “Para C5N los cordobeses somos ‘la avenida del mal, la avenida del infierno’ y agrega que si no existiéramos ‘la Argentina sería potencia’. Así son: destilan odio y desprecio por el que piensa diferente. ¿Yo? ¡Más cordobesa que nunca!”, escribió en su cuenta de Twitter la diputada nacional por el PRO, la cordobesa Soher El Sukaria.
   Por suerte el programa al que hacemos referencia lleva el título de “Mañanas argentinas”… Integrador si los hay…
   Posteriormente este muchachito con pinta de cheto canchero y actitud sobradora explicó sus dichos que se refería a la provincia, aunque siempre con la alegoría sobre la avenida: “Más allá de mi posición ideológica, que la planteo con firmeza respecto a la avenida Córdoba. No le tengo miedo a los poderes fácticos, reales. Voy a seguir diciendo lo que pienso de Córdoba”, agregó en tono desafiante. Luego, otro conductor del canal agregó: “Existe y tiene carriles menos, reducidos, tanto de la derecha como de la izquierda”.
   Tras la polémica iniciada por los dichos del periodista Iglesias sobre la avenida Córdoba, la legisladora El Sukaria redobló su apuesta al sostener que “Si fue un chiste, nadie lo entendió”, dijo la vicepresidenta del bloque PRO en la Cámara baja.
   Hay tanto para decir del percudido y poco creativo humor porteño, que todavía recuerdo el robo descarado que en los programas de allá hacían del material de la revista “Hortensia” sin citar la fuente y divulgaban como propio.
   Y si es por anécdotas que los pintan de cuerpo entero, recuerdo a un colega porteño que solía venir a descansar en la casa que los periodistas teníamos a la vera del lago San Roque -no sé si aún existe- y me refiero a la casa y no al lago, que una vez con toda seriedad y una piedra en la mano que había recogido en el patio, me preguntó “¿me la puedo llevar?”, lo que agrego al otro caso de que muchos porteños volvían ufanos a su puerto con una lata cerrada, del mismo formato que las actuales de birra, con una inscripción que decía “Genuino aire de las sierras cordobesas” y me consta que las exhibían ante sus amigos…
   Y otra más, en un río, el porteño con su familia viendo al más pequeño de sus niños junto a una anguila que se acercó a sus pies, allí en el agua bajita, cuando era transparente, y fue que empezó a gritar: “Atento a todos… ¡saquen a los pibes, saquen a los pibes…! ¡Aquí hay un yacaré de río…!
   Incunable, después de esa puta costumbre que tienen de pintar sus nombres en las sacrosantas piedras serranas que lucen su secular belleza y antigüedad, haberlos visto y filmado, cómo los charlaban algunos lugareños que les vendían, por así decirlo, un lugar en alguna montañita cercana al Uritorco, donde a una hora determinada podrían ver de cerca un ovni.
   Tengo grabada en mi memoria la queja de uno de aquellos porteñitos que al verme junto a un camarógrafo mientras elaborada un informe turístico sobre las sierras, amargamente se quejaba al decirme “Mire maestro de qué manera me estafaron… Hace como cinco horas que estoy sentado, aplastando el orto, esperando por lo que pagué, y ni siquiera se asomó un Ovni… ¿A usted le parece que esa es manera de fomentar el turismo?
   Y después, que un porteñito galancete juegue a ser pícaro con nosotros…
   Eso sí que es una falta de respeto, que es un atropello a la razón.
   Y si el tango lo dice…
 
Corrupción oculta
MALA IMAGEN SI LA POLICÍA PASA A SER
ANTRO DE SILENCIOS Y COMPLICIDADES
 
   La policía no deja de ser una corporación como lo son los abogados, los militares, los periodistas, los políticos, los médicos y los exponentes de variadas profesiones u ocupaciones como tampoco pueden negar que lo son los repuesteros, muebleros, madereros, empleados públicos o empleadas domésticas y también los estudiantes y los deportistas.
   Y es lógico suponer para mal, que las corporaciones como tales son cerradas y ligadas a códigos no escritos pero por lo general respetados si de amparar a un colega en desgracia se trata,
   Probablemente ese haya sido el talón de Aquiles en la policía de la Provincia de Córdoba a la luz de los numerosos actos de corrupción en que han sido descubiertos muchos de sus integrantes y no tan solo en las jerarquías más bajas, sino en importantes niveles de conducción como si se protegieran sin medir los riesgos ni el daño que gratuitamente se asesta a la sociedad.
   El hecho de haberse descubierto que una alta jerarquía en la lucha contra el narcotráfico junto a su pareja están acusados de pertenecer a esa actividad tan despreciable como ilegal, refuerza la idea de la pudrición que subyace en el seno de la institución azul.
   Que de nada o de muy poco sirvieron los promocionados cambios registrados desde la cabeza y que el aumento de la delincuencia es un fiel reflejo de la falta de conducción, de los errores cometidos y de las omisiones en cuanto a controlar y castigar la acción de los elementos indeseables que revistan en sus filas.
   De poco han servido las costosísimas adquisiciones de equipos de comunicaciones, armamento, movilidad, etc. si el error permanece flotando en el personal, especialmente en las incorporaciones que se hicieron por apresuramiento y compromiso político o partidario, sin tomar estrictamente en cuenta antecedentes personales ni pericia en muchos aspectos que se requieren para la integridad funcional de un policía.
   Entonces, señores y señora, es hora de mover las cachas con seriedad, prontitud e inteligencia, porque Córdoba ni los cordobeses merecemos estar dependiendo en cuanto a vidas y bienes, de una fuerza que día a día viene mostrando un marcado deterioro no tanto en su imagen sino en su operatividad, especialmente en lo atinente a la prevención del delito, rubro en el que el hampa y duelo decirlo, la viene superando con comodidad.
   Ahora que el caso Blas Correa pasa a instancia de juicio renacen mis esperanzas de limpieza seria en la fuerza azul: una buena purga y no sólo un suave laxante.
 
La Megacausa del Registro
ACATAR  IMPORTANTES FALLOS NO ES
CUESTIÓN DE OPINIONES PERSONALES
 
   Hace unos años, y con motivo de la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la Corte Suprema de Justicia de la Nación le ordenó al Tribunal Superior de Justicia de Córdoba flexibilizar las prisiones preventivas, indicándole al máximo cuerpo cordobés que actuara conforme a derecho, es decir a lo que manda la Constitución, con lo que quedó claro que se estaba abusando de algo que debiera ser excepcional, que es el principal argumento que nos sostiene en la cobertura periodística de este asunto por más de una década y sin faltar ni en una sola edición.
   Este fallo supremo vino a poner un broche a lo dictaminado previamente por otros organismos de reconocida y respetable opinión y trayectoria, que se habían expedido en igual sentido. 
   El tema no es cuestión de opiniones personales.
   El reconocido jurista Jiménez de Asúa expresó con mucha claridad que la interpretación es un acto de conocimiento y no un acto de voluntad creadora de preceptos jurídicos, que se dirige a establecer aquello que fue establecido por la norma y no lo que el intérprete estime conveniente. 
   A la luz de este concepto, bastante fácil de entender aun para quienes no somos especialistas en la materia, resulta complejo asimilar las acciones/interpretaciones judiciales cordobesas en la causa del Registro, que convirtieron en regla la prisión preventiva, el encierro hasta el juicio, la culpabilidad hasta demostrar la inocencia, la condena anticipada, la comisión especial para juzgar y los juicios repetidos a las mismas personas. 
Más que un acto de conocimiento, parecería una voluntad caprichosa y arbitraria, de la que habrá que "interpretar" la verdadera intencionalidad.
 
La vida, el derecho humano más trascendente
ANTES EXAGERABAN CON 30.000 Y AHORA A UN PASO
DE LOS 80.000 SE  PRETENDE  MINIMIZAR  EL  HORROR
 
   En cuestiones amplia e históricamente conflictivas, el manejo de los números suele ser el camino que lleva a la verdad descarnada, pese a la frialdad natural del método que es como si deshumanizara la situación que se pone en duda.
   Uno de los ejemplos más recientes lo constituye el número de víctimas fatales y desaparecidos durante los negros años de la dictadura que entronizó a Videla y otros secuaces en la cúpula del poder y la historia emergente de la que todos asumimos el papel de protagonistas, y es uno de los detalles que forma parte de la actual grieta entre los argentinos.
   Las dudas son enormes por una vereda y por la otra, hasta el punto que desde la legalidad y como fruto de una memorable investigación que culminó con el informe titulado “Nunca más” sostiene el denominado “Informe Sábato”, un balance provisional de 8.960 desaparecidos forzosos durante la dictadura aunque Amnistía Internacional estimó en los ‘80 que el número de víctimas superaba las 15.000, mientras que las Madres de Plaza de Mayo siempre hablaron de no menos de 30.000 entre muertos y desaparecidos.
   En 2003, el exdictador Reynaldo Bignone, comentó en un reportaje que “nuestro presidente [Néstor Kirchner] habla de 30.000, pero sólo fueron 8.000, de los cuales 1500 bajo el gobierno de ellos, los peronistas” con lo que se fortalecían las dudas, incluyendo el caso del exfuncionario Darío Lopérfido, que cuando era ministro de Cultura porteño opinó que “en Argentina no hubo 30.000 desaparecidos” sino que “se arregló ese número en una mesa cerrada para conseguir subsidios”, lo que despertó una amarga polémica.
   Graciela Fernández Meijide recordó en un reportaje que en los gobiernos kirchneristas se dio como oficial el número de 30.000 desaparecidos, pero que la CONADEP solo pudo comprobar 7.954 casos.
 “Pasaron los años, se acabó el miedo", supo comentar Graciela Fernández Meijide, miembro de la Conadep: ¿Me van a decir que hay 20.000 familias que no han denunciado la desaparición de un miembro?”.
   En realidad, todos estos antecedentes son para refrescar memorias acerca del manejo de números que se practica entre nosotros en casos tan especiales y de resonancia mundial.
   Y es inevitable que ahora preguntemos: ¿son reales las cifras que diariamente se divulgan desde el poder acerca de contagiados, internados en terapia intensiva y casos de fatales desenlaces? ¿Puede que exista una manipulación de esas estadísticas a lo mejor con el ánimo de no aumentar el actual estado de zozobra acerca del futuro inmediato? ¿Es acaso un mecanismo para mantener el estado de encierro mientras en otras áreas de la vida nacional se instrumentan severas medidas en procura de recuperar la desquiciada economía?
   A comienzos de la pandemia íbamos sumando de a poco y ahora lo hacemos de a miles, mientras siguen faltando las vacunas aunque desde el poder lo nieguen, en el marco de una curiosa aplicación de las prioridades para inmunizar.
   Se pensó al comienzo, más allá de aquella desafortunada explicación del científico GGG, que el virus era algo así como una gripe y era difícil por la distancia, que llegara a nosotros, que a lo sumo con un par de meses de quedarnos en casa superaríamos la situación y resulta que ahora estamos en los primeros puestos mundiales en cuanto a contagios por habitante, muertes en el mismo escenario y colapso de las disponibilidades de camas para internaciones en terapia intensiva.
   Mientras, el escenario de la economía es una historia de rumbo incierto con exponencial aumento del costo de vida, la desocupación y los quebrantos no tan sólo de empresas y comercios sino de miles y miles de hogares que se incorporan al estado de indigencia.
   Procuremos ahora no apresurarnos en el juicio y la condena, papeles que sin dudas asumirán la memoria y la historia en su momento, sin dejar de lado los cuantiosos intereses que están en danza con el tema de la fabricación de vacunas y su venta mundial.
   La dura e incontrastable realidad nos indica que Argentina llora alrededor de 80 mil muertos en una escalada que cada día que pasa nos aumentan el espanto y la incertidumbre, mientras vemos que en otras geografías a las que descalificábamos por su accionar restándole valor científico, están siendo encaminadas hacia la normalización de su vida.  
   Ya es tarde para que vuelva a repetir aquello de las improvisaciones, los remiendos y las indecisiones, pero es bueno a veces recordar cosas que sucedieron no en el siglo pasado sino hace alrededor de un año, nada más que hace un año, que por la vigencia de los archivos se nos permite aplicarnos, si, una vacuna contra la amnesia y es bueno lo que decía entonces el Sr. Presidente de la Nación refiriéndose a la situación y sus proyecciones.
   Lo escuchemos…
El audio completo de un minuto escaso con las palabras del Sr. Presidente de la Nación, abogado penalista Dr. Alberto Fernández, puede ser escuchado buscándolo en el segmento respectivo, ubicado en la parte superior de la columna, a la derecha de este blog.
 
Un 40 por ciento sin plan de lucha
SIN PARITARIAS Y CON PARCIAL ABANDONO DE TAREAS LEGISLADORES  NACIONALES SE AUMENTARON  DIETAS
 
   Debe ser espectacular y sorprendente para cualquier sacrificado trabajador, de la actividad que a cada uno le toque en suerte, saber que de buenas a primeras, sin sufrimientos, sin apelar a piquetes, sin presionar al sindicato, sin dejar de cobrar por los días no trabajados y sin existir de por medio un paro salvaje con vandalismo incluido, que de buenas a primeras te enterás que te aumentaron el sueldo y otras gangas en un 40 por ciento.
  Es para pensar íntimamente: “vivo en un país y en una situación irreal” como para ser parte de un sueño y no querer despertar jamás y en el caso de hacerlo, volver a ese vano intento de regresar al sueño y seguir con la misma historia hasta el final y no me diga que nunca le ocurrió algo parecido.
   Esa seguramente habrá sido la reacción de muchos legisladores nacionales a quienes el estado derrochón y a la sombra de la pandemia, les habría entregado a cada uno la enormidad de un incremento salarial que de ninguna manera sería exiguo como en la mayoría de los casos actuales, sino más bien exagerado para “el dolce far niente” de los últimos tiempos en la comodidad hogareña y para un par de días a la semana.
   Esas son las desventajas del vulgo sudoroso y sacrificado, que obligado por las circunstancias y los compromisos contraídos -familiares y del rubro que nos podamos imaginar- que ahora anda penando porque todo aumenta, las mercaderías que dicen se mantienen en sus precios no existen, la provincia y la muni están emperrados en cobrar impuestos atrasados porque se la gastaron a buena parte de sus presupuestos en boludeces no prioritarias y en meterse en deudas dolarizadas que pagará Mongo.
   Y en el medio de este despelote socioeconómico quieren vendernos que la inflación escasamente superò los 4 puntos cuando la realidad nos cachetea para que reaccionemos frente a esa embustera manera de tratarnos, como si fuéramos una privilegiada sociedad de imbéciles que todo lo creemos, nos resignamos y a la hora de votar por lo general nos inclinamos a la comodidad de la amnesia pensando que todo pasa y las crisis también.
   Lejos quedó aquel viejo y sustentado dicho de entonces, cuando el “Potro” Juan Domingo sostenía que “en la nueva Argentina, los únicos privilegiados son los niños” y hay que entenderlo: aquellos niños en muchos aspectos madurativos de la sociedad no se actualizaron y siguen gozando ahora de la antigua bonanza aunque hayan crecido sus cuerpos, pero al corazón y a sus almas los tienen adormecidos mientras duermen en colchones confortables y se abrigan con edredones de plumas.
   Y después hay muchos que dicen que aquí, pese a las diferencias, somos todos iguales…
   ¿Alguien tiene memoria de haber recibido, de un solo saque, el 40 por ciento de aumento?
   Los únicos que pueden dar respuesta afirmativa son la carne, los impuestos, los medicamentos, los combustibles en ese caso en cuotas y los servicios en general.
   Estoy dispuesto a recibir reclamos en tal sentido…
 
7 de Junio, en homenaje a Mariano Moreno
MAÑANA ES EL DÍA QUE CELEBRAMOS
NUESTRA CONDICIÓN DE PERIODISTAS
 
   Mañana se conmemora el Dia del Periodista, instituido en recordación de un nuevo aniversario de la aparición de La Gazeta de Buenos Ayres, inspirada por Mariano Moreno, primera expresión criolla de acuñar ideas en libertad, con el nacimiento de la Patria. La institución de esta fecha surgió en Córdoba durante el gobierno de Amadeo Sabattini, cuando en 1938 deliberó aquí el Primer Congreso Nacional de Periodistas, en cuyo seno nació la iniciativa.  
   Intentando simplificar algo parecido a una definición, el periodista es hilo conductor entre el suceso y su estado público. El periodista de raza no es fiscal, defensor, juez ni verdugo y solo muestra una realidad, a veces descarnada, que no puede modificar y es asimismo un inductor de la toma de conciencia y orientador de opiniones; es quien hurga e indaga; es quien parte de la crítica para ayudar a construir. Pero no son todas delicias las que jalonan la vida del periodista, al menos de aquellos amantes de la libertad.
   Son las primeras víctimas de los autoritarios, de los dictadores y de aquellos que los someten a barrotes o a mordazas. Muchas veces son destinatarios de presiones de conciencia. Son también víctimas en los conflictos armados que los muestran actuando en el frente, junto al máximo peligro.
   Entre nosotros, la libertad de expresión no es ni ha sido la graciosa concesión de ningún gobierno, sino el ejercicio de la tarea periodística al amparo de la Constitución, de las leyes y del sentido ético y los periodistas de ley no necesitamos que nadie nos indique lo que debemos decir o nos impongan lo que debemos callar, porque tenemos pensamiento y criterio propios, siempre que por la pauta publicitaria o por conservar el puesto no vendamos nuestra honestidad. Los periodistas de Córdoba sabemos que mientras impere el respeto a los preceptos básicos, y el pensar distinto no nos transforme en enemigos, no habrá sombras que perturben la certeza absoluta de libertad. Una libertad que no necesita padrinos ni leyes que la regulen, la condicionen o la impongan, porque el único reaseguro de gozarla radica en el simple e innegociable respeto por la Constitución y todo lo demás es inútil y disociante pirotecnia.       
   Bien sabemos los periodistas, que formamos parte de una profesión invadida.   
   Invadida por médicos, deportistas, curas, rabinos, vedettes, manosantas, dietistas, funcionarios, actores, actrices, travestis, pitonisas, empresarios, modelos, abogados, economistas, corredores de autos, políticos en decadencia o cocineros.
   Son ellos, los invasores, los que reivindican la vigencia discepoleana de la biblia junto al calefón, porque la base moral y profesional es el mejor reaseguro para edificar desde allí la honestidad de informar, de opinar, de criticar o de aplaudir.
   Solamente quienes la poseen se sienten libres y están en condiciones de transmitir esa convicción de libertad que se fortalece día a día, solo en la fragua del trabajo y no en las filas de los partidos políticos, o en ese nuevo engendro que se dio en llamar periodismo militante, de donde surge el falso profesionalismo solamente interesado y fogoneado para imponer autoritariamente su ideología y el discurso único, por encima del sano equilibrio y del saludable disenso.
Renueva entonces su vigencia la cita del genial Goethe, cuando sostuvo que “Solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.