11 de julio de 2021

S.L.B.: VIA LIBRE PARA LOS VACUNATORIOS "VIP" - EL HAMPA CRECE PORQUE NO HAY QUIEN LA FRENE - ALGÚN DÍA GOZAREMOS LA INDEPENDENCIA QUE FESTEJAMOS CADA 9 DE JULIO - LA MEGACAUSA, ESCENARIO PARECIDO A GUANTÁNAMO - EL INADI, LA SRA. DONDA Y ALGUNOS CONTRASENTIDOS - EL SUPERMINISTRO CAFIERO, QUEJOSO - LA CIUDAD, CAOS CALLEJERO Y EL BOLETO URBANO QUE NO SUFRIRÍA AUMENTO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” nº 681 del domingo 11/7/21 emitido por la AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba.

Un disfraz de impunidad
VACUNATORIOS VIP NO SON SIQUIERA UNA
INTRASCENDENTE  VIOLACIÓN  DE  LA  LEY
 
   Tiempo atrás, por aquello que las situaciones críticas parecieran modificar los ritmos de vida cotidiana y la marcha de los relojes y los almanaques, quedó el inicio de aquel escándalo de los vacunatorios elitistas y los vacunados que por exhibir alguna notoriedad superior a la de la gente del llano, mostraron uno de los costados más misérrimos de nuestra variopinta sociedad ventilando la angurria de los muchos que se consideran superiores al resto por su cargo político, su trascendencia sindical y otros atributos de cartón, cuando debieron ser parte del rebaño que necesita inmunización sin acomodos.
   Es claro que desde el comienzo, desde el más alto nivel del poder nacional se sostuvo que “saltarse en la fila” de quienes aguardaban ser inoculados no configuraba delito, dicho por un catedrático en materia de derecho, que más que un cachetazo a eso que le llaman igualdad ante la ley tuvo más el carácter de burla, de “avivada”, de “picardía criolla” que algunos imbéciles le llaman.
   Pasó el tiempo, el ministro GGG debió enfundar sus intenciones de seguir trepando políticamente y no le quedó otra que mandarse a mudar sin tener la hidalguía de reconocer que se había equivocado, que la intrascendencia que le asignó al brote pandémico fue producto de su ignorancia o desinformación o buscó transformar sus conceptos en una esperanza para que la gente se lo creyera y no cayéramos al pánico que naturalmente sobrevino frente a la magnitud del drama.
   Casi olvido que el fracasado ministro a quien le quedaba grande hasta una simple secretaría ni siquiera reconoció haber ordenado la vacunación privilegiada de Eduardo Duhalde y familia, procedimiento que casi con certeza es para suponer que reiteró con algunos otros carteludos nacionales y populares.
   Dirigentes de toda laya desfilaron por esos lugares reservados a personajes de cierto nivel y en la mayoría de los casos y como burlona demostración de su poder, no tuvieron mejor idea que divulgar el momento del pinchazo por las redes sociales mientras la desesperación de la gente crecía por imperio de las demoras, los contrasentidos, las peripecias de los vuelos, las improvisaciones y los remiendos que eran peores que el daño que pretendìan reparar.
   Llegamos a ocupar penosos lugares mundiales en cuanto a las estadísticas de contagios, cantidad de personas inmunizadas, número de muertos con relación a los habitantes y ahora, con 100.000 cadáveres que rebaten cualquier disculpa, pretexto o salida medianamente decorosa, debemos resignarnos en miles de casos a la espera que la ciencia determine, sin medias tintas ni ocultamientos, que las mezclas de dosis entre vacunas de distintas marcas, ideologías y precios, pueden servir para asegurar no tan sólo la tranquilidad, sino la vida de todos los argentinos que siguen aguardando.
  Para colmo la Justicia, esa justicia que a veces exageramos su valía escribiéndola con mayúsculas, determinó que no es delito la existencia ni el funcionamiento de los vacunatorios VIP, cubriendo con su manto de generosa impunidad el caradurismo y la insensibilidad de todos los elegidos que primerearon, cagándose en los derechos comunitarios que eran para ser respetados.
   Ya sé que debemos esperar el juicio de la historia para los sátrapas que se aprovecharon de su notoriedad para disfrazar su miedo y postergaron a miles de personas que tenían los mismos derechos.
   Pero alguna vez y es un ferviente deseo que compartimos miles de argentinos, que se respete aquello de la igualdad ante la ley y que la ética, muchas veces, debe ser tomada con mayor seriedad que los códigos.
   Porque a la ética se la maneja con el corazón y desde el alma, por convicciones y compromisos, mientras que a los códigos los escriben, los promulgan los aplican o los niegan, seres humanos perfectibles, sujetos a errores y equivocaciones.
 
Hasta ahora, fracaso en la lucha
EL HAMPA EN  CÓRDOBA  CRECE  PORQUE
NO HAY QUIEN LE PONGA UN PUNTO FINAL
 
   No son momentos de andar gastando los mismos argumentos ya vetustos, pero que mantienen una deplorable vigencia entre los cordobeses que advertimos de qué manera el hampa avanzó hasta apoderarse de la tranquilidad de miles de habitantes de esta ciudad -y podemos incluir también a la provincia- donde el delito ha pasado a ser una penosa costumbre por su crecimiento y la impunidad que gozan los que se enriquecen, destrozan y matan con su práctica.
   Y vemos también con angustia indisimulable ya, de qué manera fracasan todas las medidas que dicen que se toman, porque los resultados son cada vez más míseros y se fortalece esa certeza de saber que los cordobeses vivimos entre rejas, alarmas, etcétera y los delincuentes andan sueltos burlándose de todo aquello que se proclama como realidad pero que, vale reiterarlo, no se advierte como  resultado, porque los asaltos, crímenes, y toda la gama de violaciones de la ley, crecen sin freno.
   Para colmo de males el paso de los días viene demostrando otra alarmante situación, que es la aparición de efectivos de la fuerza que debiera protegernos, involucrados en hechos resonantes, lo que se agrega a la numerosa cantidad de delitos perpetrados dentro de asentamientos policiales, como el robo de armas en la mismísima Jefatura, muchas de las cuales aparecieron después en asaltos y otras violaciones de la ley.
   Tampoco se pueden explicar los casos en que se perpetran delitos en las narices de la policía, a escasos metros de precintos y que no exista la manera de terminar con eso que es también un maltrato sicológico para los vecinos, que ven crecer el miedo y la impotencia.
   En el frente de la Jefatura, en un alarde de aplicación del márketing con el anhelo de mejorar su decrépita imagen ante la sociedad, se han colocado carteles con enunciación de consignas, pero en ninguna se advierte la aplicación de la prevención, que es la mejor manera de luchar contra la delincuencia que de paso sea dicho, cada día aumenta la violencia de su accionar y eso en gran medida se debe a la cantidad de armas que están en manos de la delincuencia.
   Es hora de tomar las cosas en serio y dejando de lado los compromisos políticos a la hora de aumentar el número de efectivos, porque si no se encara ese cometido basándose en la profesionalización y en la rigurosa selección, nada cambiará y la gente se ha cansado de tal manera, que cientos de delitos no se denuncian porque los afectados lo consideran una pérdida de tiempo.
   La situación de la inseguridad no debe emparentarse con la pobreza, pero si eso que se llama “la fabricación de pobres” continúa sin pausa, habrá que ver si el concepto se mantiene cuando sea el hambre, pero no ese hambre de no tener zapatillas a la moda o el último modelo de celular, sino ese hambre de no comer.
   Será entonces cuando tomaremos real dimensión de un drama que se avecina pero con dolor llegaremos a no dudar que no existieron la inteligencia ni la operatividad para prevenirlo.
 
A 205 años de Tucumán
LLEGARÁ EL DÍA DE CELEBRAR LA INDEPENDENCIA
QUE  LARGAMENTE  MERECEMOS LOS ARGENTINOS
 
   Anteayer celebramos -de alguna manera hay que calificarlo- un nuevo aniversario de nuestra independencia, nada menos que dos siglos más un lustro, que no acaba de concretarse pese al paso de los años.
   Y como no es tanto lo que ha cambiado en los últimos tiempos, me permito refrescar algunos conceptos emitidos en aniversarios anteriores porque de alguna manera o de varias, seguimos dependiendo y no poco.
   En lo económico, por ejemplo, de los caprichos de la banca internacional que nos tiene agarrados de allí donde te dije. En lo productivo, de lo que decidan el campo, la industria y otros sectores en nombre de todos, como si todos tuviéramos soja, sembráramos trigo, cosecháramos maíz o fabricáramos aviones, autos o motos.
   En lo político, el interior depende del basculante humor porteño, de las trenzas que se arman, de acuerdos que se concretan, de fidelidades que se exijan, de broncas que se generen o de las mentiras a las que estaríamos obligados a tomar como verdades bíblicas.
   En lo deportivo, dependemos de cómo se estructuren los campeonatos, de cómo se comporten los árbitros y de qué apoyo económico estatal reciban nuestras instituciones. En lo cultural, de qué música nos impongan como moda, qué ropa nos insten a usar, qué comidas y bebidas nos sugieran casi como enfermiza obligación de consumo.
   Y de nuestro pasado inmediato y del presente abrumador, la inmisericorde irrupción de la pandemia pese a que inicialmente se le restara su aterradora importancia por eso de la distancia, y después de una vacilante reacción entráramos a una vorágine de intereses económicos, ideológicos y geopolíticos de cuya trama también seguimos siendo dependientes.
   La memoria colectiva jamás dejará de lado la existencia de ventajas y miles de privilegiados “bendecidos” por la franquicia de adelantarse en la fila de las inoculaciones, al amparo presidencial que declamó -aunque fuera jurídicamente cierto- que tal maniobra antiética y en ciertos aspectos inhumana no era delictiva y se instauró como práctica reservada al padrinazgo de los poderosos, transformando al argentino medio en ansioso dependiente de caprichos y apetencias internas.
   Seguiremos siendo dependientes de otros, de afuera como de adentro, mientras no asentemos nuestra propia identidad y aprendamos de nuestra rica historia que el camino al procerato es arduo, sacrificado y patriótico más allá de las ambiciones materiales y la vocación por las inclinaciones dinásticas. Esto se resolverá cuando entendamos y obremos con coherencia de Nación, respeto a la paciencia y sentido de argentinidad. Aquel 9 de julio de 1816 en Tucumán conquistamos en parte lo que todavía es uno de los principales motivos de la lucha diaria de los actuales 44 millones de argentinos.
   Anteayer en Tucumán, el Sr. Presidente de la Nación, quien cuenta con un ejército de asesores, escribas y amanuenses para referirse a los asuntos de Estado, pronunció un discurso por el 9 de julio y entre otros conceptos dijo: “Güemes armó una suerte de guerra de guerrillas por orden de San Martín. Lo hizo acompañado por una mujer, por varias mujeres”, aseguró el Presidente y agregó: “Macacha Güemes, su esposa, pero también por una mujer emblemática para la libertad de América Latina: Juana Azurduy”.
   El abogado penalista y profesor universitario Alberto Fernández, cometió el error de confundir a Magdalena Dámasa Güemes de Tejada como la esposa del militar, cuando en verdad ella era su hermana. Macacha también es reconocida como una de las mujeres más destacadas de la Independencia argentina y de la provincia de Salta y allí diversas plazas y calles le rinden merecido homenaje.      
   No es necesario inventar prohombres ni heroínas ni fabricar más bronce del que nos señalan el tiempo, la memoria y el respeto por nuestra castigada historia.
 
Guantánamo y la Megacausa del Registro
¿EN QUE FUTURO LA JUSTICIA PODRÁ ASEGURAR
HABER TRIUNFADO  CON  RESPETO A LAS LEYES?
 
   Guantánamo es un campo de concentración que EEUU posee en la isla de Cuba, donde prisioneros extranjeros, muchos de ellos ciudadanos comunes, son encerrados de manera arbitraria e indefinida sin gozar de los derechos de presunción de inocencia y juicio justo. Sufren coerción física y psicológica equivalente a la tortura para forzar declaraciones de culpabilidad o acusaciones a otras personas y son juzgados por comisiones especiales, lo que ha ocasionado muerte y enfermedades de numerosas personas. 
   No es difícil encontrar un paralelo de esta situación con la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba si tenemos en cuenta que personas comunes, sin antecedentes, son encarceladas arbitrariamente para investigar, sin gozar de los derechos y garantías que otorga nuestra Constitución y permanecen encerradas hasta tres años sin juicio, situación muy cercana a la tortura física y psicológica.
   Y el juicio, cuando llega, está a cargo de una comisión especial única, que confirma, aunque sea con íntima convicción, condenas ya cumplidas. La causa carga con varios presos muertos sin juzgar y quién sabe cuántos enfermos, entre quienes fueron separados de familia, casa, afectos y trabajo. 
   Organismos de todo el mundo han denunciado a Guantánamo como símbolo de falta de respeto a los derechos humanos y a las normas internacionales.  En esta causa, un fallo de nada menos que de las Naciones Unidas y varios nacionales, han establecido la arbitrariedad de las actuaciones judiciales cordobesas, colocando al Poder Judicial en un camino demasiado cercano al del campo de concentración, y generando inevitable intriga de sus motivos. 
 
Complicada situación
EL INADI, LA SEÑORA  DONDA Y ESE
PARAISO DE LOS CONTRASENTIDOS
 
   Era de esperarse alguna reacción caliente más que cerebral, pero las cosas se fueron dando de a poquito, como para que la comprensión de la situación no tuviera obstáculos.
   Cuando el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que dirige Victoria Donda, ampliamente conocida por su fanatismo militante con el oficialismo nacional, asegurara que aquella frase del presidente Alberto Fernández que levantó polvareda acerca del origen de los argentinos, brasileños y mexicanos no corresponden a un acto de discriminación, la oposición le salió al cruce.
   Desde tal sector, concretamente me refiero a Juntos por el Cambio, el diputado nacional Waldo Wolff se refirió a la resolución de la entidad y fue categórico: “Hay que cerrar el Inadi porque es un comisariato político”.
   Rodriguez Larreta por su parte dijo en declaraciones periodísticas que había trabajado en una institución que fue socia fundadora del Inadi, la DAIA, expresando que “ver que a este Inadi no le llama la atención a un Presidente que dice que los brasileños salieron de la selva, a mí me da vergüenza”. Y luego fue más tajante al sostener: “¡Los trató de monos a los brasileños! Dijo que salieron de la selva. ¡Los trató de animales!”.
   En esa línea crítica, el diputado nacional Wolff comentó qué hubiera hecho en lugar de Donda ante una situación similar. “Si yo fuera funcionario diría: ‘Busquemos la manera de no pegarle al Presidente, pero llamémosle la atención’ agregando que el INADI “está al servicio del gobierno y si mañana me sanciona a mí por algo que digo, me río porque no tiene ningún tipo de legitimidad”, sentenció.
   Pocas horas atrás el instituto dirigido por Victoria Donda se expidió sobre este tema a través de un comunicado, sosteniendo que “Los dichos efectuados en el marco de la visita del Primer Ministro español no reflejan las acciones del gobierno de Alberto Fernández, que, lejos de promover la discriminación y la invisibilización de los pueblos originarios, es un gobierno que promovió intensamente la igualdad de los grupos históricamente vulnerabilizados”.
   O sea que ahora cualquiera, tomando en cuenta esos episodios de “espadeo” entre posiciones antagónicas, puede desvalorizar a su antojo la personalidad o los valores humanos de quien se le cante, con la frescura de saber que nadie le podrá tirar de sus orejitas acusándolo de discriminar u ofensas parecidas.
   Si doña Donda hubiera tenido la misma firmeza de convicciones acerca del respeto a su prójimo, jamás hubiera caìdo a la bajeza de tener por más de una década a una empleada doméstica en negro y que cuando le fue recriminada esa acción, le ofreció nombrarla en un puesto dentro del organismo que tiene a su cargo.
   En pocas palabras, un asco de censurable proceder no tanto por la discriminación laboral y sus consecuencias, sino por la insensibilidad demostrada hacia una persona legalmente indefensa.
 
Dimes y diretes…
SUPERMINISTRO CAFIERO Y CIERTAS
ALUSIONES A “UN  PAÍS  DE  MIERDA”
 
   El jefe de Gabinete Nacional, algo así como un super ministro, ante el Consejo Multisectorial de la Juventud en la Casa Rosada, tuvo críticos conceptos hacia  los medios de comunicación, sosteniendo “la Argentina no es ese país de mierda que a veces nos tratan de retratar”, y remarcó que la pobreza no se soluciona con planes sociales, sino con trabajo, y también destacó que “el destino para nuestras juventudes no puede ser Ezeiza; tiene que ser desarrollarse en un país que brinde todas las condiciones económicas, sociales y culturales para hacerlo”.
   El alto funcionario cuestionó asimismo el rol de los medios de comunicación desde que Alberto Fernández asumió su cargo. “Desde que empezó nuestro gobierno hay notas y notas de argentinos exitosos que se fueron del país. Argentinos que se fueron del país a trabajar en cosas que acá no estarían dispuestos a trabajar, como si eso fuera un destino común para el país”, expresó.
   Tenemos un país maravilloso, dijo, y tenemos que defenderlo entre todos, no lo defiende un gobierno, agregando que “Argentina es uno de los 12 países en el mundo que hacen vacunas contra el COVID-19. Tan malos no somos. Somos uno de los 15 países que desarrollan satélites”, agregó con la idea de refutar las críticas opositoras. En tanto, pidió “una juventud activa que debata y no les tenga miedo a las opiniones que se reproducen en los medios dominantes”.
   Otro de los párrafos salientes de su discurso fue “Cuando se pensó que mejor que los dirigentes políticos eran los militares, se fracasó estrepitosamente y con un baño de sangre. Toda la sociedad retrocedió. Cuando se decidió que era tiempo de empresarios, que podían exhibir un compromiso pura y exclusivamente con su empresa, sin tener una mirada de dirigencia gremial o militancia, sino pura y exclusivamente enfocada en la dirección de una empresa, tampoco fue un modelo que funcionó en la Argentina. Tampoco los jueces están capacitados para dirigir nuestro país”, aseguró.
   En verdad, se trató de una radiografía a la comunidad y sus comportamientos, pero enfocada como es de suponer, desde el prisma de un gobierno negacionista de una realidad que no es la que desde allí se nos pinta.
   Ni una palabra de los nichos de corrupción, del brutal endeudamiento, de la pretendida impunidad que con desesperación se busca, de los baches en el manejo de la pandemia, del aislamiento internacional que tanto costó recuperar, para terminar ahora alineados con China, Cuba, Rusia, Venezuela, El Salvador…
   Realmente lo que esperamos es que alguna vez tengamos un gobierno que nos lleve a todos esos fantasiosos paraísos que nos pintan, ahora más cercanos a las utopías que a lo que puede considerarse como un futuro venturoso.
   Será un país de mierda cuando volvamos a reconocer fracasos, cuando nos despojemos de la soberbia que somos los mejores del mundo porque le ganamos a Brasil o que hemos dominado la pandemia con vacunas argentinas.
   Si los planes sociales no son la solución, que dejen de usarlos como mecanismo para comprar votos y en lugar de la dádiva y el asistencialismo, generen trabajo genuino que de paso restituya la perdida dignidad del esfuerzo.
   Hay un solo camino que lleva a la grandeza y es el que transita por el trabajo, el sacrificio, el respeto para que no seamos, en lugar de un país con la eme de mierda, dejemos de tener como característica ante el mundo y hacia adentro de nosotros, la eme de mentira.
 
Dos dramas crecientes
LA CIUDAD, SU CAOS URBANO Y UN ABUSO EN EL
PRECIO  DEL BOLETO “QUE NO IBA A AUMENTAR”
 
   Hay tantos aspectos a tener en cuenta a la hora de analizar la situación de zozobra y desorientación que provoca entre otros males urbanos, el caos en la circulación vehicular, que cuando hablamos de “ciudad vivible” no se nos cruzan en la mente las calles estrechadas, los colores que les encajan a ciertos lugares, la prolijidad de los cordones de las veredas, la presencia de los chalecos celestes y otros detalles que mucho tienen que ver con la vida en comunidad.
   Es para suponer que los urbanistas también lo han pensado, que al estrechar las calles con intensa circulación, las que se establezcan como alternativas estarán aún más congestionadas, si partimos desde la lógica más allá de las ganas de introducir cambios que pudieran tener las autoridades, ansiosas por mostrar cosas nuevas porque no dejan de ser parte de la campaña proselitista en un año electoral, y todo debe ser aprovechado incluyendo el desborde publicitario para anunciarlas, que es para suponer que resulta más costoso que muchas de las obras que promocionan.
   En estos tiempos de pandemias, la escasez de inspectores que regulen el tránsito es uno de los motivos por los cuales se emputece de tal manera, que el circular por el centro a ciertas horas y pese a los encierros, el uso del automóvil pasa a ser una especie de rally ciudadano.
   Otro de los detalles que afecta la normalidad ciudadana es la cantidad de protestas que se realiza, especialmente con cortes de puentes, cuando la ley  impone la liberación de al menos un carril, lo que no se respeta en lo más mínimo, con el agravante que la policía obviamente cumpliendo órdenes, se ubica en las manifestaciones protegiendo a quienes protestan y permitiendo que se perjudiquen aquellos que necesitan ir a trabajar o simplemente desplazarse, con las garantías que consagra la Constitución Nacional pero que muchos se las pasan ya sabemos por qué partes.
   Y en verdad, también desde la Justicia se ignoran estas situaciones porque sería para pensar que en esos casos, la actuación debiera ser instantánea y de oficio por flagrancia.
   Esa falta de respeto al ciudadano, se complementó ahora con el aumento en el precio del boleto y no estoy del todo seguro, pero creo recordar que hace no mucho, el intendente municipal aseguró que no habría nuevos ajustes en el precio del viaje en ómnibus o en troles.
   Ahora a 50 pesos el boleto contra los 18 pesitos que se pagan en la capital federal, es para suponer que cuando un cordobés por obligación o imposición se deja afanar 50 pesos para hacer un viaje en bondi, le está pagando a algunos porteños que reciben con placer nuestra generosidad.
   Entonces cabe pensar si los dirigentes quieren hacer política costosa para evitar conflictos, que lo hagan con su dinero y no con el de la gente, porque a la gente le cuesta mucho más ganarlo, que aquellos dependientes del Estado.
   El caos céntrico es el peor forúnculo en mala parte que sin dudas aqueja y molesta a muchos funcionarios…

9 de julio de 2021

A 205 años de Tucumán

LLEGARÁ EL DÍA DE CELEBRAR LA
INDEPENDENCIA QUE MERECEMOS
 
   Hoy estamos celebrando -de alguna manera hay que calificarlo- un nuevo aniversario de nuestra independencia, nada menos que dos siglos más un lustro, que no acaba de concretarse pese al paso de los años.
   Y como no es tanto lo que ha cambiado en los últimos tiempos, me permito refrescar algunos conceptos emitidos en aniversarios anteriores porque de alguna manera o de varias, seguimos dependiendo y no poco.
   En lo económico, por ejemplo, de los caprichos de la banca internacional que nos tiene agarrados de allí donde te dije. En lo productivo, de lo que decidan el campo, la industria y otros sectores en nombre de todos, como si todos tuviéramos soja, sembráramos trigo, cosecháramos maíz o fabricáramos aviones, autos o motos.
   En lo político, los del interior dependemos del basculante humor porteño, de las trenzas que se arman, de los acuerdos que se concretan, de las fidelidades que se exijan, de las broncas que se generen o de las mentiras a las que estaríamos obligados a tomar como verdades casi bíblicas.
   En lo deportivo, dependemos de cómo se estructuren los campeonatos, de cómo se comporten los árbitros y de qué apoyo económico estatal reciban nuestras instituciones. En lo cultural, de qué música nos impongan como moda, qué ropa nos insten a usar, qué comidas y bebidas nos sugieran casi como una enfermiza obligación de consumo.
   Y lo más reciente de nuestro pasado inmediato y del presente abrumador, la inmisericorde irrupción de la pandemia pese a que inicialmente se le restara su aterradora importancia por eso de la distancia, y después de una vacilante reacción entráramos a una vorágine de intereses económicos, ideológicos y geopolíticos de cuya trama también seguimos siendo dependientes.
   La memoria colectiva jamás dejará de lado la existencia de privilegios y miles de privilegiados “bendecidos” por la ventaja de adelantarse en la fila de las inoculaciones, al amparo presidencial que declamó -aunque fuera jurídicamente cierto- que tal maniobra antiética y en ciertos aspectos inhumana no era delictiva y se instauró como práctica reservada al padrinazgo de los poderosos, transformando al argentino medio en ansioso dependiente de caprichos y apetencias internas.
   Resumiendo, seguiremos siendo dependientes de otros, tanto de afuera como de adentro, mientras no asentemos nuestra propia identidad y aprendamos de nuestra rica historia que el camino al procerato es arduo, sacrificado y patriótico más allá de las ambiciones materiales y la vocación por las inclinaciones dinásticas.
   Esto se resolverá cuando entendamos y obremos con coherencia de Nación, respeto a la paciencia y sentido de argentinidad. Aquel 9 de julio de 1816 en Tucumán conquistamos lo que todavía es uno de los principales motivos de la lucha diaria de los actuales 44 millones de argentinos.
   No es necesario inventar prohombres ni fabricar más bronce del que nos señalan el tiempo y la memoria.
Gonio Ferrari

  

 

6 de julio de 2021

¡Felices 448 años!

AMO A ESTA CORDOBA, CAPITAL DE
SILENCIOS, ENCIERROS Y BARBIJOS
 
   Es como si el tiempo, las ansiedades, los lamentos y las esperanzas hubieran acordado una tregua para cualquier celebración porque no es grato -por ejemplo- liberar burbujas en un funeral, como arrepentirse de los pecados en las puertas del infierno.
   Nuestra e innegociable sigue siendo la Córdoba de las campanas, de la tonada, de su cuatrisecular universidad, del cuarteto, del fernet, del humor y de las chichís pero ahora distinguiéndose con otra ropa como si un virósico vendaval de barro la hubiera castigado y el encierro fuera impuesto como inicial alternativa frente a la inmisericorde invasión.
   Hoy es la misma Córdoba de siempre: apasionante, sensual, acogedora, solidaria, insegura, industrial, caótica aunque señorial, masiva y espontánea fabricante de apodos, madre y protectora de protestas sociales, enfermizamente tolerante a los ataques a la libertad de circular, ciclotímicamente iluminada o condenada a las tinieblas y las oscuridades, “perfumada” por sus cloacas colapsadas, obligada a la caminata cuando le esconden su transporte público, resignada a la castración parcial de muchas de sus calles, dueña de un río urbano con vocación de bravura, generosa con el estudiantado foráneo que se aquerencia, fanática de sus clubes y en suma, orgulloso enclave mediterráneo rodeado en partes iguales por cariños, admiraciones y envidias.
   Ella cumple 448 años prisionera en una gigantesca cárcel sin rejas ni candados pero con miedos, angustias y adioses. Las universidades de sus médicos, abogados, ingenieros y todos los otros profesionales que de esos claustros surgieran plenos de altivez y porvenir, son al igual que sus veredas y peatonales el permanente desfile de barbijos, máscaras plásticas y otros aislantes, como si el Destino quisiera disfrazarnos a todos para que nos desconociéramos y no pudiéramos abrazarnos, rozar mejillas húmedas, sentir el latir de corazones ajenos...
   En el momentáneo recuerdo y en la evocación de los viejos que sobreviven, quedaron atesorados los mágicos instantes de las juntadas, el crepitar de los carbones con techo de parrillas, las señas y las picardías de la mesa de truco y las caminatas por los shopping en siestas donde el alpedismo pasa a ser una barata y agradable costumbre.
   Esta Córdoba que por lo general perdona sin olvidar y disimula sin guardar rencores, puede llegar a coincidir con aquel célebre pensamiento que en su incomparable cobardía, la sociedad contemporánea prefiere legalizar los errores antes que combatirlos, lo que para los cordobeses en estos momentos críticos pasa a ser tolerancia, convivencia y respeto por el dolor tanto propio como ajeno.
   De todas maneras, que la ilusión de encontrar la luz -la buena luz- al final del túnel en el que nos ha enclaustrado la pandemia, tengamos la grandeza cívica, con auténtico orgullo cordobés, de apagar las velitas que casi cuatro siglos y medio atrás imaginariamente encendiera don Jerónimo Luis de Cabrera hacia la posteridad y que antes de la desgracia actual festejáramos jubilosos cada 6 de julio.
   No habrá pandemia, adversidad, tragedia o tormenta que doblegue nuestro espíritu combativo, contestatario y con vocación de grandeza, que nos impida gozar ese enorme orgullo de ser y sentirnos cordobeses.
   Para el final de los miedos, de los barbijos, de los adioses, de los silencios y por el regreso a la plenitud ¡Salud Córdoba, Patria de siempre…!

Gonio Ferrari

4 de julio de 2021

S.L.B.: EL TIEMPO Y LOS RELOJES NO SIEMPRE ESTÁN DE ACUERDO - PLANES, SUBSIDIOS, DEMAGOGIA Y VOTOS CAUTIVOS DEGRADAN A LA DEMOCRACIA - FESTEJARON EL DÍA DEL LOCUTOR - LA MEGACAUSA, LO ARBITRARIO Y SUS ABUSOS - SE VISLUMBRAN TRENZAS EN LA POLÍTICA - CONVERSACIÓN CON EL DR. LUIS JUEZ - EL "PATO" CABRERA DEBE RESPONDER A LA JUSTICIA - PARTIÓ AL INFINITO EL CONTROVERTIDO "QUITO" MARIANI, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición nº 680 del 4/7/21 emitido por la AM580 dependiente de Radio Universidad Nacional de Córdoba.

¿Perdimos la noción por encierro?
EL TIEMPO Y LOS RELOJES MUCHAS VECES
LEJOS  ESTÁN  DE   PONERSE DE ACUERDO
 
   Por allí uno ansía que alguien, con razones o sin ellas, con argumentos o sin ellos, con emociones o sin ellas, nos explique cómo es esa maravillosa máquina que maneja los tiempos, para tener al menos un motivo que nos lleve a respetarlo.
   Estamos viviendo situaciones extremas, codeándonos con el peligro, el drama, con la muerte misma sin adioses ni postreras despedidas, porque la realidad nos viene empujando hacia la tragedia pese a todos los esfuerzos de la ciencia por recuperar una forma de vida que no tiene enemigos porque es la vida misma.
   Es entonces que mirándonos hacia adentro, entendemos que el paso del tiempo, esa incontenible marcha de los relojes, de los días y de los meses para muchos se aceleró hasta el vértigo y para otros es como si se hubiera detenido en una meseta desde donde oteamos dentro de nuestros propios tiempos, lo que le pasa a la Humanidad, castigada por un mal de origen desconocido que ha sacado de su letargo a los fabricantes de albures que se pasean entre un incontrolado escape de laboratorio, hasta las intenciones hegemónicas de alguna corriente de pensamiento que pretende quedar como única a costa del sacrificio universal.
   Tantos son los factores que están condicionando nuestras vidas que los días se nos escapan de las manos, las noches ahora no son tan solo para dormir, reposar, amar, leer o soñar, sino espacios que nos hacen avanzar por una bruma de incertidumbres que nunca habíamos experimentado.
   Y así estamos, conscientemente o no, peleando para detener la marcha de los relojes en un intento por apartarnos de una realidad que nos cambió la vida, que modificó el pasado y que de ninguna manera nos garantiza el porvenir, o sea que es como si recién ahora, estuviéramos aquilatando el real valor de eso que transcurre pase lo que pase, que es el tiempo.
   “Cada momento es único”, aseguraba Goethe pero no creo que lo comprendamos en estas instancias inéditas del Universo e intentemos al menos beber la profundidad de Séneca, quien sostenía que todas las cosas nos son ajenas, sólo el tiempo es nuestro y a eso debiéramos asumir en la práctica, intentando ser mejores, ser solidarios, ser obedientes de las leyes, ser respetuosos del prójimo…
   “Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los otros pasan como el agua” nos sonaría como un jeroglífico borgesiano, pero lo entendamos así, por aquella simpleza que el tiempo pasa.
   Aquello de ofender a los relojes se me presenta como el peor pecado que podemos cometer, más allá de los postulados de cualquier religión o expresión de culto, porque en estos tiempos de zozobra se me antoja que cada uno de nosotros es el sacerdote, obispo y pontífice de su propia religión.
   Todos los involucrados en esta guerra mundial de intereses que se juegan en esta lucha contra un mal que se multiplica y nos penetra el alma, debieran contemplar y llevar a la pràctica ese antiguo postulado de Shakespeare (Séshpier, para que todos lo entendamos) que ha ocupado más de un comentario en este espacio: “No deplores lo que es ya irremediable y busca remedio a lo que deploras. El tiempo es padre y creador de todo bien. El tiempo es un magistrado muy antiguo que más tarde o más temprano llama a todos a su tribunal”.
   Jamás dejemos de respetar tamaña sabiduría.

 
¿Ya estamos en plena campaña?
PLANES,  SUBSIDIOS,  DEMAGOGIA Y LOS  VOTOS
CAUTIVOS, PELIGROSA MEZCLA EN DEMOCRACIA
 
   Los populismos siguen firmes en el respeto a su estilo eterno y universal que es una curiosa mezcla de demagogia, fabricación de pobres para luego asistirlos, festival de bonos, subsidios y otros obsequios con todo lo cual se busca -y en la mayoría de los casos se consigue- un estado de cierto bienestar en los sectores más postergados, todo esto en lugar de generar trabajo genuino que más allá de conducir a una recuperación de la dignidad, contribuya a fortalecer la producción y bien sabemos que producción es crecimiento y ese crecimiento aporta bienestar.
   Aquí desde un tiempo a esta parte se optó por la comodidad de generar inflación y crear grietas sociales con tal de estar en condiciones reales de brindar ayuda económica sin contraprestación laboral, en la enorme mayoría de los casos, aunque esa contraprestación que debiera darse, por ejemplo, pintando escuelas, arreglando caminos, atendiendo asilos, construyendo viviendas, se concreta a la hora de las urnas, con la simple lógica de pensar a quiénes van a votar aquellos beneficiarios que regalaron aquella dignidad de la que hablábamos, que se transformó a fortalecer una marcada inclinación hacia la vagancia.
   Todo este impúdico proceso se viene reiterando y la manera de desterrarlo no está, de ninguna manera, en la aplicación del voto calificado porque el mismo derecho cívico le asiste al poderoso empresario, al encumbrado profesional, como a los obreros rasos, a los ciudadanos desocupados, en fín, a cualquier persona que cumpla con los requisitos impuestos por la ley electoral.
   Pero aunque se discuta ese asunto, debiéramos averiguar cuáles son los resultados en aquellas experiencias en sociedades avanzadas donde existen la ayuda social, el apoyo económico y en todo sentido a los desocupados a quienes hasta se provee de vivienda gratuita, pero allí la contraprestación tiene sus condicionamientos y sus plazos, ya que toda la ayuda tiene una vigencia determinada en el tiempo y mientras tanto, esos ciudadanos están marginados de los padrones para evitar precisamente que la ayuda se transforme pasando a ser rehenes de quienes los ayudaron, a la hora de las urnas.
   Es claro que en esas circunstancias, los gobernantes procuran superar tal situación generando empleo genuino y no tan solo dependiendo del Estado, como aquí que en miles de casos ese Estado que somos todos, se transforma en bolsa de trabajo para quienes los apoyan siendo gobierno e integran fuerzas de choque cuando sus benefactores deben disputar acciones frente a la oposición.
   Esta situación no fortalece a la Democracia sino que la degrada y la debilita, con el agravante que muchas veces suma conflictividad evitable manejada por una dirigencia gremial en ciertos casos millonaria, con masa laboral inmersa en la pobreza.
   Como se vienen dando las cosas, es para pensar que la campaña proselitista ya comenzó, con la enorme ventaja del gobierno y la utilización a mansalva de la pauta publicitaria oficial, donde más que anunciar realizaciones, se esmera en mostrar a sus candidatos.
   El festival de planes, subsidios y otras ayudas son comprensibles en países donde la indigencia es histórica, creciente y estructural y no en un país como el nuestro, donde las riquezas en un tiempo llegaron a ser un distintivo mundial, pero ocurre que ahora no las encontramos.
   ¿Será que a veces, para el poder, lo mejor es ocultarlas?
  
Locutores/as
AYER FESTEJARON SU DÍA LOS
ARTESANOS  DE   LA  PALABRA
 
    Ya pasó el día y van quedando los ecos de algún festejo llevado a cabo dentro de los encierros y las limitaciones; de algún modesto brindis con más palabras y anécdotas que burbujas y bocaditos, pero siempre es bueno celebrar el placer que cada quien pueda tener al referirse a su trabajo que bien puede ser inclinación, obligación o costumbre.
   Pedro cuando se trata de vocación por algo es que el respeto hacia esa elección se multiplica en su valor porque es seguir o adoptar una forma de vida, de relación con el prójimo, de comunicación por encima de los estruendos, de las penas, de las alegrías y de los alaridos.
   El locutor y la locutora son por lo general personas especiales no porque no puedan estar calladas sino porque su ansia permanente es esa: hablar, hacerse escuchar, convencer, sugerir, recomendar…
   Muchos de los profesionales que ahora pueblan muchas radios cordobesas y televisoras, de otras provincias e incluso que alcanzaron nivel internacional salieron de esta casa, que es una especie de universidad para el aprendizaje, la práctica y el perfeccionamiento.
   Grandes locutores y locutoras se formaron por la generosidad de tantos y tantos maestros y maestras que trascendían por estos cordobesísimos micrófonos, desde Doña Tremebunda, aquella veterana de la audición de niños, por niños y para niños, de poco antes de mediar el siglo pasado, hasta la pléyade de artesanos de la palabra que nos deleitan, nos informan, nos orientan con sus voces.
   Sería una torpeza de mi parte hacer nombres porque seguramente de alguien me olvidaría y eso sería imperdonable, por ese sentido de la fraternidad que despiertan sus voces, actuales o lejanas.
   Por todos ellos y ellas, en la problemática realidad actual y en el jardín de los recuerdos más perfumados, bien vale un brindis aunque sea virtual, por la calidad y la calidez de su tarea: ¡Salud…!      
 
Una década y media …
LA MEGACAUSA  DEL  REGISTRO SIEMPRE APORTA
NOVEDADES DEBIDO A SU ELEVADA COMPLEJIDAD 
 
   Ya se ha dicho que en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictaminó que la prisión preventiva no se ajusta a los requerimientos constitucionales y no respeta la Convención Americana de Derechos Humanos, que establece que nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios. 
   Dicho término -arbitrario- ha sido utilizado infinidad de veces en esta causa, por imputados, defensores, Organismos intervinientes en el tema y por el Grupo de Trabajo contra la detención arbitraria de la ONU, que se expidió con respecto a un caso, considerando como arbitraria la totalidad de privación de la libertad sufrida y recomendando la inmediata libertad. 
   La obligada consulta al diccionario dice que “arbitrario” es algo sujeto a la libre voluntad o al capricho, antes que a la ley o a la razón, pudiéndose encontrar como sinónimos las palabras ilegal, injusto, abusivo, autoritario, despótico, tiránico, improcedente, injustificado, inmotivado, parcial y muchas otras.
   Todos estos calificativos podrían aplicarse entonces a los tres años de prisión preventiva sin juicio, los interminables plazos de investigación, los testigos anónimos, los encierros  reconociendo que no existen pruebas, la contradictoria rotulación de la causa como una sola y como muchas independientes al mismo tiempo, a fin de que una comisión especial juzgue todos los casos, la exigencia del pago de multas no firmes a cambio de libertad, la indiferencia ante fallos internacionales, etc, etc. 
   Reemplazando términos, un accionar de libre voluntad, caprichoso, sin ley y sin razón.
   ¿Será también sin motivo?
 
Modas y tendencias siempre se imponen
LAS TRENZAS ASEXUADAS EN NADA ENVIDIAN
A LAS  QUE  SE VISLUMBRAN  EN  LA  POLÍTICA
 
   No es por nada especial, pero lo tomo como inicio del comentario por tratarse de alguien estrechamente ligado a esta Córdoba cada día más sorprendente, ya que doña Alejandra Vigo, la señora esposa del gobernador Schiaretti, fue una de los diputados que le dijo no a Pfizer con su voto para vacunar a niños con enfermedades graves tales como fibrosis quística, severas cardiopatías, parálisis cerebral y otras dolencias.
   No es por mezclar temas pero viene al caso: tiempo atrás las trenzas eran una forma de peinado que de muchas formas y extensiones resaltaban los rostros de las mujeres, hasta que la evolución de los tiempos y las costumbres llevó a los hombres y los no tanto, a la moda de las rastas y otras innovaciones capilares, que no dejaban de ser trenzas.
   Y las trenzas también, en su momento y para quedarse, hicieron su irrupción en la política, especialmente en los ámbitos legislativos.
   Por allí muchas veces no se comprenden ciertas actitudes que más allá de significar el pago de arcanos compromisos políticos o ideológicos, desnudan la oculta personalidad de algunos legisladores que en ciertas ocasiones y por lo general para la tribuna o el aplauso, demuestran profunda sensibilidad frente a casos concretos y en otras pasan a ser confesiones de íntimas posturas que se asumen -por qué negarlo- como expresiones de obediencia debida.
   Haciendo un breve paréntesis, quiero contarles que ayer o anteayer, muy bien no tengo la precisión, una pareja de gente mayor pasaba por la vereda de mi casa, cuando justo salía para cruzarme a hacer una compra.
   Ella llevaba con la correa a un perrito más bien de razas mezcladas y el pichicho no encontró mejor lugar que detener su marcha, sentarse a medias y hacer su caca allí.
   Fue inmediata la reacción del señor que acompañaba a la dama: me miró como pidiéndome disculpas y sacó de uno de sus bolsillos una bolsita de plástico y de otro bolsillo una pequeña palita con lo que levantó y embolsó el regalito que me había dejado su mascota.
   Volvamos a lo que estaba comentando y perdón por la digresión.
   Cuando después me enteré que más o menos era lo que había ocurrido con eso que sin dudas ella mandara a votar de manera inhumana, para que luego mediante un decreto de necesidad y urgencia transformara al villano en héroe, se me ocurrió una analogía con el tema del perrito y su caca en mi vereda.
   ¿Más o menos lo toma así, doctor Luis Juez…?
 
La conversación entre el diputado nacional Dr. Luis Juez y el periodista Gonio Ferrari se extendió por varios minutos y el legislador fijó su posición acerca de la situación planteada cuando la Cámara se negó a tratar un proyecto de la oposición para modificar la ley que dinamizaría la compra de vacunas contra el
Covid/19, recomendada para niños y adolescentes pero de manera especial para aquellos pacientes de graves dolencias como fibrosis quística, severas cardiopatías, parálisis cerebral y otros males. El bloque opositor Juntos por el Cambio
presionó para votar el proyecto que elimina la palabra "negligencia" de la Ley de Vacunas -una de las trabas para el acuerdo Pfizer- y otro para garantizar la vacunación de chicos y adolescentes con comorbilidades, pero el oficialista Frente de Todos bloqueó el tratamiento. Posteriormente un DNU presidencial puso las cosas en orden. El audio de la conversación entre el Dr. Juez y el conductor de “Síganme los buenos” puede ser consultado en la sección respectiva, ubicada en la parte superior, columna derecha de este blog
 
Visto desde la ignorancia jurídica
El “PATO” CABRERA  LUCHARÁ EN UN LINK DE
CÉSPED MEZCLADO DE JUSTICIA E INTERESES
 
   Debo aclarar antes que nada, la postura profesional que como periodista observo y sostengo cada vez que, como hace más de una década, me refiero a la megacausa del Registro de la Propiedad con todas sus alternativas y pormenores que no siempre trascienden mediáticamente, por aquello de los tantos intereses económicos como políticos que están en juego.
   Y lo reitero que no soy fiscal, defensor, juez ni verdugo sino un simple ciudadano que pretende razonar con elementos más lógicos que jurídicos y el caso del “Pato” Cabrera me empuja a que actúe de esa manera, pidiendo disculpas por lo que conceptualmente pueda equivocarme.
   Me parece que las acusaciones contra el golfista no tienen la gravedad de otros casos que tuvieron sangrientas derivaciones por eso del maltrato entre parejas, y son tantos los elementos que al deportista le juegan tanto a favor como en contra, que estamos frente a una causa más que compleja.
   Otra cosa es el nivel de cholulismo de la gente, que reclama estos casos judiciales resonantes para erigirse en tribunales íntimos y particulares, encerrados en la geografía hogareña y ser motivo de discusiones y exposición de posturas no siempre coincidentes.
   Y me parece que sería bueno antes que nada separar dos aspectos del caso: el penal por una parte y el emergente civil, según creo, que sería otro asunto, porque se me ocurre atisbar un cierto interés de llevar las cosas hasta el nivel de la victimización exagerada y del escándalo mediático, que es cuando más se sensibiliza a la gente hasta el punto de tomar partido por uno u otro de los protagonistas de la historia.
   El caso de un muchacho de origen humilde enfrentado a una, dos o tres mujeres -aún todo estaría en duda- que dicen haber sido maltratadas por quien llegó a ser estrella mundial del golf, un deporte que muchos sostienen que es para elegidos y sin embargo conozco que varios de los consagrados, comenzaron llevando las bolsas con palos y es como aprendieron los secretos más escondidos de ese deporte.
   Y al ser una estrella, el “Pato” Cabrera llegó a cobrar interesantes sumas de dinero en moneda extranjera, lo que le habría permitido mitigar sus privaciones de niño y de joven en una especie de revancha con la vida.
   Ocurre que cuando se dan esos casos en que intervienen famosos, supongo que es numerosa la cantidad de abogados que pugnan por acudir en apoyo tanto del denunciado como de quienes acusan y en este sentido es para suponer -puede que esté totalmente equivocado- que la humana tentación por reclamar cifras elevadas en la acción civil motive de manera especial a algunos letrados que muchas veces salen a exhibir blasones alcanzados, pero ocultan, callan u olvidan los sapos que seguramente supieron cometer.
   En este caso del “Pato” Cabrera -con quien nunca jamás ni siquiera intercambié un saludo a la lejanía- es para especular que en las dos puntas del conflicto habrá cotizadas espadas, una para atacar y otra para defender.
   Lo importante es que no existan alternativas desleales -no son pocas las que han sabido presentarse- que oscurezcan el claro objetivo tendiente a la aplicación de justicia.
   A lo mejor no son tan graves las acusaciones ni tan fundadas las defensas, pero no por eso deja de aparecer algo así como un aroma a dólares, perfume de angurria y contrapartes que apelarán a toda su aquilatada sapiencia para que alguna sea la triunfadora.
   Lo importante es que pase lo que pase, quien pierda la partida tenga la hidalguía de aceptarlo y de reconocerlo ante la sociedad, demostrando así que nadie, aunque diga y proclame tener el cartel de tal, es infalible.
 
“Quito” Mariani
SU CONTROVERTIDA  FIGURA  YA  REPOSA
DESPUÉS DE TANTAS DÉCADAS DE LUCHA
 
   Realmente cuando muere algún notable que en la sociedad cordobesa haya abierto una brecha acerca de las reacciones que despertaba, es que la conmoción es mayor especialmente cuando se desatan las pasiones por endiosarlo o por descalificarlo.
   Así y todo, nadie puede negar el trascendente papel de evangelizador que caracterizara al “Quito” Mariani, quien encontró en la cripta de Arguello su lugar en el mundo; su reserva en la religión, su hogar de creencias, apoyos, requerimientos, presencia, consejo, orientación y consuelo.
   Se fue a evangelizar otros predios el “Quito” Mariani, quien tuvo en su momento la osada valentía de enfrentar a la autoridad eclesiástica en sus diferencias ideológicas, las mismas diferencias que hicieron nacer algo así como una inédita rareza mediterránea, la práctica de esa curiosa doctrina del cristianismo izquierdoso.
   Profundo, solidario, generoso, el “Quito” Mariani dejó para sus seguidores desde aquellos tiempos en su natal Villa del Rosario, la certeza que morirse no es ausentarse o morir.
   Porque en muchos aspectos, sus enseñanzas germinaron para quedarse.


1 de julio de 2021

Juan Domingo Perón, 47 años atrás

UN INÉDITO  CASO EN LA  HISTORIA
ESO DE SER MITO ANTES DE MORIR
 
   Aquel gris día inicial de julio de 1974 moría una parte de la vívida historia argentina para parir, simultáneamente aunque ya fuera leyenda, un mito que nos viene acompañando y así lo seguirá haciendo por los años y los años. Que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en el tiempo en la derecha europea, fue Juan Domingo Perón, cariñosamente llamado “El Potro” quien primero aplicó masivamente aquella desusada costumbre de la justicia social que produjo un saludable cambio en la calidad de vida de los argentinos. Tres veces elegido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país, supo industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   El remanente de fanáticos, herederos sin vivencias testimoniales, son los más encerrados en su incondicional fogosidad que por el camino de la lealtad llegaron a la idolatría que devino en pernicioso sectarismo que es la antesala del fervoroso endiosamiento.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las grietas virtualmente insalvables, de las caprichosas y ciclotímicas variaciones ideológicas.  
   No son pocos, asimismo, los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo entornaran, tan nefastas de un extremo a otro en el arco del pensamiento como lo fueron López Rega, Mario Firmenich y muchos otros referentes del caos y de la violencia. Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido entre los argentinos; el que aun y sin que lo afectaran los tiempos despierta pasiones y odios: el paladín de las lealtades para unos y artífice de las traiciones para otros. Irrespetuoso del mandato popular e instrumento de la antidemocracia golpista y cuartelera, supo servirse de esa democracia ofendida para acceder al poder y allí consolidarse por un largo tiempo de bonanza, hasta que el agotamiento sectorial de la paciencia llevara a que parte de sus huestes militares hicieran tronar el escarmiento que tuvo inicial destino de destierro y posterior revancha a través del voto.
   Puede que por todo eso y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas que antes que político, Juan Domingo Perón, histórico jinete del caballo pinto, fue militar de alma y General de la Nación. Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento civil inicial y popular, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo…
   Llama la atención y muchas veces desorienta, la bruma que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La emblemática marcha partidaria casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos a convivir con él.
   Los principios sociales se vieron y aún se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que es el padre de la vagancia y de la indignidad que degrada al esfuerzo y al sacrificio.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la estatura política del tres veces presidente, a 47 años -casi medio siglo- de su muerte.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la enfermiza apropiación de consignas y estandartes y la vocación por la impunidad que lucen muchos de los usurpadores de su doctrina, suelen desvalorizar el bien ganado respeto -valorado a no- hacia los grandes muertos.
   Así es que vivimos la ruin manera de ver arrebatar derechos humanos que son de todos, incluso de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Apoyar, seguir, discutir o cuestionar a personajes relevantes como Perón son respetables actitudes que pasan a ser parte de la memoria y se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar. Pero olvidarlos, aunque fuera parcialmente, no deja de ser una injusticia.
   Han transcurrido 47 años y todavía, algunos de los tantos que se disfrazaron de peronistas, no terminan de matarlo.
Gonio Ferrari