12 de abril de 2020

S.L.B.: EL PRESIDENTE FIRME EN SU POSTURA DE PROLONGAR LA CUARENTENA - AÚN NO LLEGÓ LO PEOR Y AFLOJAR EL ENCIERRO PUEDE SER MORTAL - SI CORDOBA NO PUEDE PAGAR SUELDOS Y JUBILACIONES ¿OTRA VEZ EMITIRÁ "BONOS"? - LA MEGACAUSA, EL N° 400 Y ALGUNAS COINCIDENCIAS - LAS PYME, MOTOR DE LA ECONOMÍA, A UN PASO DE LA ORFANDAD - ESPECIAL DOMINGO DE PASCUA Y UN SONETO LUNFARDO, ETC.


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emitieron en vivo desde sus estudios, la AM580 y la 88.5 FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba, el 12 de abril de 2020.

Firmeza ante la pandemia
LOS  CONTRAPESOS DEL PRESIDENTE NO
LOGRAN APARTARLO DE SUS OBJETIVOS
   No es cuestión de sobresalir en inteligencia para caer en cuenta que más allá de los costados políticos e ideológicos que por supuesto arrastra el tema de la pandemia y su consecuente cuarentena, es de buena leche reconocer que las cosas aunque algo tardíamente, se están haciendo bien sobre todo en cuanto a las directivas impartidas.
   Que la estupidez humana siga haciéndose presente en muchas circunstancias es algo inmanejable para cualquier político, salvo que se actúe con rigor extremo como en China, donde a la gente que andaba paseando su alpedismo la hacían entrar en razones a palos o en Nepal, donde a los mismos estúpidos -porque es una condición humana universal- los inmovilizan con ganchos metálicos de dos metros que maneja un policía y así se los llevan para depositarlos en las cárceles.
   Si aquí se hiciera lo propio con los transgresores, no alcanzarían los rebenques ni los ganchos metálicos y el Estadio Kempes sería pequeño para albergar a tamaña caterva de pelotudos sin distinción de sexos, que comprometen su salud y la del prójimo con esa actitud del triunfalista “a mí no me va a tocar”.
   Que la cuarentena está bien extendida es una razón hoy vigente, como lo será cuando sea necesario darle más tiempo a la ciencia a que nos habilite como dignos beneficiarios de la libertad de andar, pasear, viajar y hacer lo que nos venga en gana, siempre dentro de la ley.
   El Presidente de la Nación viene llevando la situación con suma cautela e imagino algunas interferencias que debe tener, porque suele ocurrir que no todos los comandantes de aeronaves -quiero poner este ejemplo- toleran la compañía de un copiloto, aunque se lo haya visto en un sinnúmero de ocasiones dialogar con opositores -de adentro de su partido como de afuera- en una actitud de necesario e imprescindible acuerdo a la hora de tomar decisiones que son vitales no tanto para el hoy sino con proyección de inmediato o lejano futuro, sin caer en apresuramientos y dejando de lado algo de aquel espíritu de parche y remiendo que vivimos en los primeros tramos de la endemia.
   Y el Dr. Fernández le está demostrando a los argentinos que las cadenas nacionales también sirven para unir y no para lucirse o disgregar.
   Un detalle que voy a ventilar aunque es posible que al respecto se haya difundido información, pero ocurre que es tan densa la catarata de noticias, que puede se me hubiera pasado por alto su conocimiento aquí, entre nosotros.
   El diario El País de Madrid publica con fotografía incluida a menos que sea un truco, que efectivos del Ejército Argentino repartieron miles de raciones alimenticias en barrios de la periferia bonaerense, y consigna que fueron muy bien recibidos y aplaudidos por la gente.
   No debiera llamarnos la atención tal actitud, pero es conveniente coincidir en que el “cuco” del milico deba darle espacio al soldado solidario, poseedor de la misma sensibilidad social de cualquiera de nosotros.
   Dejando ese episodio, volvamos a esa afirmación en el sentido que las autoridades nacionales, primero con la desorientación propia de quienes escucharon aquel blooper  que “China está demasiado lejos para que la peste nos llegue”, supieron girar sobre la marcha y encaminar su acción a lo preventivo, especialmente valorando por encima de los fantasmas del derrumbe económico, su vocación de valorar la vida.
   Y en eso están ellos y estamos todos, abroquelados al mismo objetivo de respetar los dictados de la ciencia y no desacatarnos, cayendo al error de dejarnos llevar por la soberbia de pensar que a nosotros no nos va a tocar.
   Cuando ese maldito virus se te mete en el cuerpo, no le interesa cómo pienses, a quién apoyes o a quién odies.
   Es de rogar que a esto no lo olvidemos jamás…

No es joda. Aún no llegó lo peor
LA TONTERA DE PRETENDER QUE AFLOJE LA
CUARENTENA Y PASE  A SER UNA VACACIÓN
   Era para morirse de bronca mezclada con impotencia, ver la actitud de mucha gente -demasiada para mi gusto y para la mayoría- que luego de escuchar por allí el rumor que se levantaría la cuarentena o al menos se atenuarían sus efectos, se lanzaron a las calles, a los shoppings, a las plazas como si el maldito virus hubiera pasado a ser sólo un mal recuerdo.
   En algunos lugares especialmente en los límites urbanos, las canchitas de fútbol se asemejaban salvando lógicas distancias, a la bombonera boquense o al estadio mundialista de los Millonarios, porque hasta referí tenían, aparte lógicamente del público.
   Las peatonales no digo que se veían como en un día cualquiera, pero decayó el porcentaje de los amantes del barbijo y los guantes pasaron a ser una excepción en los caminantes y es para llegar a pensar que hasta los controles en los puentes relajaron sus exigencias y detenían a los vehículos de cuando en cuando.
   Hay que entender la desesperación de los comerciantes, especialmente de aquellos que buscan mantener la pequeñez de sus emprendimientos comerciales por ser la única fuente de sustento y si no venden, no comen. La consecuencia es sencilla de imaginar.
   Es cuando tratando de evaluar las desgracias que pudiera llegar a tener esa peligrosa posibilidad del quebranto que supone la falta total de dinero y por ende de alimento, que se nos viene a la cabeza el pésimo recuerdo de los saqueos por motivos menos abrumadores, calculando también que la desesperación puede buscar en las viviendas particulares el lugar donde proveerse por las buenas o mediante la violencia.
  No es para evaluar si nuestras fuerzas del orden están preparadas para una eventualidad de tal naturaleza y gravedad, pero sí tenemos la obligación de encarecer a las autoridades que sea como fuere, no se olviden de mantener a ese segmento postergado de la sociedad en condiciones de vida y alimentación lo más cercano a la dignidad que fuera posible.
   Si la cuarentena se extiende y la situación económica llega al borde del precipicio allí donde caen el orden, la cordura, el respeto por lo ajeno y la observancia de las leyes, no esperen que la gente que no tiene qué comer actúe más que por desesperación, por humana necesidad.
   Y no olvidar el enfoque político de la situación: fabricar pobreza y no asegurarles comida y un mínimo bienestar, es una actitud históricamente riesgosa.
   Y no estamos preparados ni comprenderíamos un desenlace de esas características.

¿El panal, el faro, etc. a la venta?
SI CÓRDOBA NO TIENE PARA PAGAR SUELDOS
Y JUBILACIONES, QUE  LE  PIDAN A GIORDANO
   A veces siendo benévolos para pensar, se nos cruza por la cabeza que esa indicación como al descuido que hiciera nuestro gobernador, en el sentido que por la caída de la recaudación no le alcanzaría para pagar sueldos ni jubilaciones de abril, tuvo una especie de íntimo eco con sabor a presión hacia el poder central que al no ser parte de la alineación pretendida por el puerto, Schiaretti tendría que rever su postura federalista por excelencia.
   Pero supongamos con algo de mala entraña que al ministro de economía de la Nación no se le moviera un pelo y dejara a Córdoba como Tarzán, en bolas y a los gritos.
   ¿Qué podría pasar? Que los empleados públicos cobren fraccionado y hasta final del año en dos o tres veces, total el gremio que es un apéndice del gobierno no estaría molesto al menos su dirigencia; que los jubilados como no pueden salir a la calle a protestar -y menos ahora por su condición de viejos en riesgo y en cuarentena- la tuvieran que aguantar, o acordarse de la parentela del ministro de economía cordobés que maquinó esa alquimia matemática que les hace creer que cobran el 82 por ciento de los activos, y cada fin de mes los vienen jodiendo en una punta de pesos, y es con esa acción que se inició el deterioro salarial que afecta a los jubilados aunque las mensualidades que reciben son importantes, pero téngase en cuenta que aportaban más que cualquier otro estatal del país.
   ¿Quedan alternativas? La verdad que a simple vista hay dos: la primera, que el gobierno nacional le adelante las sumas requeridas siempre y cuando haya algo parecido a un formal alineamiento de Córdoba con las políticas del puerto.
   La segunda es la más penosa aunque con sentido práctico suena como la más probable: una emisión de moneda local no como dinero porque creo que la ley no la faculta, sino con el disfraz de bonos para pago de impuestos y servicios o algo parecido.
   Así nacieron tiempo atrás los Lecor, hicieron las delicias de los usureros y pasaron a ser moneda corriente. Muchos -o todos, no lo recuerdo en detalle- se imprimieron en Chile y aún ocupa un lugar en la memoria colectiva de los cordobeses la anécdota de aquellos bolsos -también tuvimos los nuestros, ¡qué se creen!- que fueron detectados en el aeropuerto local, flojos de papeles.
   ¡Bahhh! Tiempos pasados aunque difícil es olvidarlos.
   Si esto hubiera ocurrido años atrás, a lo mejor la intervención de Boudou, ahora becado por la Justicia y gozando una libertad inmerecida según las leyes, bien hubiera intercedido para que se imprimieran en nuestra Casa de Moneda, donde tantos amigos tenía.
   Por último: ¿Sería capaz la enorme imaginación de los cordobeses, para bautizar a esos “billetruchos” que en una de esas dentro de poco, serán parte de nuestra habitualidad?
   Porque si somos famosos por la certeza al momento de colocar sobrenombres, a nadie mejor que a un cordobés para que imponga su creatividad. Y buen motivo para ocuparse de algo más allá que de ordenar los placares, cortar el pasto, acomodar la ropa de verano, cambiarle los cueritos a las canillas o enterarse, en una de esas, que ella tenía un lunar que no le había descubierto.
   ¡Manos a la obra!
   Y casi me olvido: la deuda de Córdoba es tan monstruosa, que difícilmente la podamos pagar en tiempo razonable porque la mayoría es en dólares.
   Vendiendo el faro, el panal, el camino del Cuadrado como ejemplo de lo que no se debe hacer, la nueva terminal de ómnibus para que la imiten en Venecia u otras obras que se hicieron sin ningún sentido de la prioridad, no nos alcanzaría ni para cancelar el 2 por ciento de lo que debemos.
   ¡No perdamos las esperanzas!

Registro de la Propiedad
LA MEGACAUSA, PESE A  LA INACTIVIDAD
SIEMPRE GENERA MOTIVOS DE POLÉMICA
   Pascua significa salto o paso. Con diferentes rituales, la Pascua Judía conmemora el salto a la libertad habiendo vencido la esclavitud del pueblo a manos de los egipcios y la Pascua Cristiana  celebra con la resurrección de Jesús, el paso a la vida venciendo a la muerte. 
   Más allá de la connotación religiosa, en ambos casos la historia revela sobradas muestras de injusticia, de opresión del más poderoso, de prisión, juicio y condena de inocentes y de primacía de intereses mezquinos por sobre el de la justicia genuina.  Pero no todo queda en la historia.
En Córdoba, aquí mismo y muy cerca de nosotros,  todas estas injusticias se repitieron en la causa del Registro de la Propiedad, en la que la opresión del poder y el abuso de la prisión preventiva sistemática, de quienes son por principio del Derecho inocentes, recrearon las condiciones de esclavitud y muerte de aquellos personajes de la historia.
   Y no piensen que se trata de una exageración.  
   El encarcelamiento injusto aniquiló sin razón el contacto y la reunión familiar, robando momentos imposibles de recuperar; devoró alegrías, sueños, ilusiones y esperanzas;  significó gratuito escarnio y marginación social, y en casos arrasó hasta con el postrer aliento de la vida.  
   Hace 400 programas  que nos ocupamos de este proceso, que pese a los reiterados reclamos aún aguarda su jubilosa y postergada Pascua de Justicia. 
   Y curiosamente también, vaya coincidencia, fueron 400 los años que, según el relato, duró la esclavitud del pueblo liberado.  Esta causa ya lleva 15, y aunque lo esperable sería repetir la historia de liberación, hagamos votos porque el tiempo y en homenaje a la Justicia y al respeto por la vida,  sea bastante menor.
Absurda marginación

LAS PYME, MOTOR DE LA ECONOMÍA, A
UN PASO  DEL  ESTADO DE ORFANDAD
   Bien sabemos y es de vicio repetirlo, que las PYME’s son el motor principal de la economía por el volumen de dinero que mueven, por ser una trascendente fuente de trabajo y por constituirse, vaya ironía, en el sector menos tenido en cuenta por las autoridades al momento de los salvatajes, o de las consideraciones especiales.
   Se habló mucho de créditos blandos, de intereses convenientes, de facilidades y años de gracia y de mil ventajas que fueron solo una ducha para enfriar algo de la calentura del sector que le teme a las sorpresas desagradables, otra vez postergado para colmo en estos tiempos de crudas y acuciantes necesidades.
   ¿Cómo se las arreglará el poder para solucionar la muerte de la demanda de mano de obra sin las PYME’s?
   Hará como muchas veces ha sucedido una especie de festival para la aglomeración de empleados públicos en organismos del Estado que ni siquiera tengan lugar para sentarse, por la superpoblación?
   ¿Apelará a la costumbre del subsidio que aquí al no haber ni exigir una contraprestación, se transforman, como miles de casos tenemos, en becas a la vagancia?
   Las PYME’s necesitan hoy más que nunca y en vista del panorama poco alentador que se avizora, que el Estado protector les aporte una solución más allá de las promesas y de los remiendos; de las exenciones impositivas que por lo general no abrigan a todos…
   El sector, vale repetirlo, que es el motor de la economía del país, no se arregla con recoger los resultados de impuestos que se cobren a los más ricos, porque ahora esos personajes hacen cola para manifestarse solemnemente pobres.
   Soluciones integrales son las que se necesitan y entre otras, la reactivación de un aparato productivo que detuvo su marcha inexplicablemente, cuando mejor estábamnos creciendo.
   Pero a las PYME´s más que subsidios, hay que darles soluciones que pasen por la digna generación de empleo, lo que necesita la colaboración de la dirigencia sindical que le reste algo de su conflictividad.
   Pero de alguna manera, ese sector merece salir a flote.

El escenario es la crisis mundial
ESTE DOMINGO  DE  PASCUA, ALEJADO DE LO
QUE DEBIERA SER UNA GRATA CELEBRACIÓN
   No es un día cualquiera, más allá de sus connotaciones religiosas para el cristianismo y la Humanidad en general y de algunas nostalgias que nos remiten a jornadas turbulentas de amenazas, caras pintadas y remembranzas de autoritarismos -roguemos- superados por la democracia.
   Pero es, de cualquier manera, un día de reencuentros en la familia que bueno sería proyectarlos a todos los niveles de la sociedad, una sociedad como la nuestra que más se alimenta de desencuentros que de acuerdos.
   Entendamos de una buena vez que hacer sinónimos entre opositores y enemigos, acentuará la postración de la que se intenta salir para superar todos los problemas que nos aquejan y disipar los nubarrones que de tanto en tanto aparecen en el horizonte argentino.
   En un país tan rico como el nuestro, no merecemos padecer los demonios de la corrupción, de la inflación, de la rapiña. Demasiados han sido los sacrificios vividos en los últimos años como para que pongamos a prueba otra vez nuestra capacidad de superar los temporales porque siempre dejan secuelas.
   A la hora del abrazo cuando el tétrico paso de la pandemia lo permita, de augurarnos paz y felicidad, lo hagamos con la íntima y fortalecida convicción del sacrificio y la grandeza por la que tantos cayeron.
   Será el mejor homenaje a quien por nosotros, murió en la cruz.
   Y dejando de lado al estricto ceremonial religioso, viene al caso que le pinte la personalidad de un personaje: Enrique Otero Pizarro fue abogado, juez, educador, ministro y también pintor, poeta y boxeador. Su obra literaria no es abundante.    
   Nacido en Córdoba allá por 1915, fue un atildado sonetista, parafraseó a Lope de Vega y abordó temas tan delicados y hondos como el de ciertos pasajes bíblicos que se refieren a Jesucristo, cuya desacralización no resulta para nada irreverente, aunque sí grotesca por la conjunción de gracia y patetismo que alcanza especialmente con la utilización del lunfardo.
   Acostumbraba a firmar sus sonetos, que quedaron inéditos, con el seudónimo de Lope de Boedo.
   Precisamente de la brillante antología que elaborara Luis Alposta, es para recordar esta magnífica pieza de Otero Pizarro que don Edmundo Rivero me regaló de su puño y letra, en ocasión de una nota que décadas atrás le realizara para La Voz del Interior en una de sus visitas a Córdoba.
   El soneto lleva por título “Dos ladrones” voy a tratar que sientan esta poesía tan maleva como sacra, en toda su intensidad.

DOS LADRONES
Hay tres cruces y tres crucificados.
En la más alta, al diome, el Nazareno.
En la de un güin lloraba el chorro bueno
mangándole el perdón de sus pecados.

Escracho torvo, dientes apretados
mascaba el otro lunfa el duro freno
del odio y destilaba su veneno
con el rechifle de los rejugados.

¿No sos hijo de Dios? ¡¡Dale!! ¡¡Bajate!!
¿Sos el rey de los moishes? ¡¡Arranyate!! *
¿Por qué no te bajás? ¡¡Dale, che guiso!! **

Jesus ni se mosquió. ¡Minga de bola!
Y le dijo al buen chorro estate piola
que hoy zarparás conmigo al Paraíso.

   Como se advierte, de ninguna manera se puede tomar como una expresión ofensiva la utilización de un lenguaje marginal, para un tema de tamaña sacralidad en la historia del cristianismo, sino más bien que es una manifestación del decir popular abordada con el debido respeto.
   Es preferible, siempre, recordar la veracidad de la historia en una reivindicación de la memoria, sin que mucho importe la manera de hacerlo porque en definitiva se hace.
   No hay peor y más cruel desmemoria que el olvido.

*   Arranyate, italianismo que significa “arréglatelas”.
** Guiso equivale a tonto, otario y otras acepciones.

8 de abril de 2020

Para dejar de fumar


UN MÉTODO INFALIBLE BASADO
EN AUTOESTIMA  Y  ARITMÉTICA
   Antes que nada debo confesar, sin ninguna presunción ni soberbia, que soy un tipo de inteligencia estándar como para darme cuenta de ciertas situaciones críticas que a veces nos afectan, pero que eso que le llaman vicio no permite que uno las asuma como tales lo mismo que a sus eventuales consecuencias.
   Hace unos años -era el tercer día de aburrimiento durante un temporal de viento y lluvia- me puse en la matemática tarea de hacer números sumando lo que había gastado en cigarrillos durante el tiempo que transcurriera desde 1955 hasta el 1985, o sean 30 años a razón de cuatro ¡4! etiquetas de Benson & Hedges (“caro pero el mejor” decía su propaganda) por día llevando el gasto a una necesaria y comparativa actualización del precio al día de hoy.
   Pensaba en dos situaciones convergentes con aquella realidad: si a la noche a punto de acostarme caía en cuenta que solamente me quedaban dos cajitas de puchos, cambiaba mi pijama y las pantuflas por ropa ligera y zapatos (por entonces las zapatillas eran sólo para el pobrerío) subía a mi auto y disparaba al centro, porque el único quiosco abierto a esas horas era “El Nacional” en Colón y La Cañada u otro -muy bien no lo recuerdo- a dos cuadras de allí.
   Hago un paréntesis: en forma paralela una década o un poquito más posteriormente, mirándome los dedos índice y medio de la mano derecha y los bigotes amarillos por efectos del humo del alquitrán, llegué a la dolorosa convicción que me estaba suicidando y para colmo pagando demasiado caro para llegar a ese final que en la plenitud de mi vida y mi carrera profesional me parecía una soberana estupidez, por no usar el término “boludez”.
   Y al descartar esa posibilidad de llegar hasta el lento pero implacable suicidio, entendí que mi autoestima me obligaba dulce pero enérgicamente a quererme un poquito, evaluar la dichosa situación familiar, el placer de tener amigos; el sano vicio de jugar al rugby en 1ª división, los progresos laborales y la delicia de no toser; de no molestar al prójimo, de dejar dormir…
   La determinación fue drástica después que tanto en el entorno íntimo como entre los amigos, se mataban de risa cuando les anuncié que dejaría el cigarrillo sabiendo todos que al despertarme, antes de encender el velador de la mesita de luz encendía un pucho. Y que en cualquiera de mis semanales viajes aéreos a Buenos Aires, en la hora que se podía fumar (4 minutos después de decolar y 5 minutos antes de aterrizar) encendía y  consumía ávidamente de 7 a 8 Benson & Hedges.
   Y una mañana en el bar que estaba en la esquina de Colón y Rivera Indarte cumpliendo el ritual del café junto al querido amigo el camarógrafo Héctor “Nito” Negrito, vio con asombro que pasé por dos o tres mesas y empecé a regalar etiquetas de cigarrillos y dos o tres encendedores y me preguntó “¿te volviste loco”? y se sumó un par de minutos después a la pléyade de quienes no creían en mi redención antinicotínica.
   Después de aquello me tocó pasar por numerosas situaciones críticas: motines, terribles accidentes, represión en manifestaciones, los años duros de los ’70, acompañar a colegas extranjeros que habían acordado reportajes con figuras políticas y sindicales en la clandestinidad, inundaciones, terremotos y lo peor, la cobertura final de “Tormenta del desierto”, invasión de Irak a Kuwait y otros conflictos armados.
   Nunca, debo confesarlo ahora, que después de cada uno de esos hechos y cuando ya estando en lugar seguro se alejaba ese indomable temblor en las rodillas que vulgar pero acertadamente se llama cagazo, encendí un cigarrillo y ni siquiera “hice una seca” que descomprimiera tanto espanto concentrado en pocos minutos.
   Y así fue que pude confirmar hacia adentro que era un tipo inteligente porque en base a autoestima, instinto de conservación y posición mentalmente antisuicida, había dominado el vicio de fumar.
   Un detalle revelador que me remite al comienzo de esta experiencia de vida: el resultado de los números que hice me dio como resultado que en 360 meses de fumador o sean 10.800 días, al valor actual de más o menos 115 pesos la etiqueta de los mismos puchos, gasté (actualizado, a plata de hoy) unos 4.968.000 pesos que al cambio oficial Banco Nación de este miércoles 8 de abril ($ 65,25 por dólar) equivaldrían a 76.137 dólares.
   Y no cuento fósforos, encendedores, tusígenos, etc.
   Una cupé Mercedes Benz 200, joya, hoy sale más barata.
   Me fumé un Mercedes Benz y aunque no lo tenga, aún estoy vivo.
Gonio Ferrari

6 de abril de 2020

Raúl Alfonsín moría 11 años atrás

AUNQUE TARDÍO, BIEN VALE EL RECUERDO
HACIA QUIEN FUERA UNA BUENA PERSONA
         No es que se me hubiera pasado por alto, pero la pandemia y su amenaza de luctuosa cercanía ha conseguido incluso no modificar pero si atenuar ciertos sentimientos, por eso tan humano del instinto de conservación que nos lleva a cuidar la vida actual; la propia y la de nuestros afectos. Es por eso que algunas fechas que en su momento nos marcaron fueron quedando “para mañana” como tantas otras cosas que postergamos los argentinos.
   Y el jueves pasado se cumplieron 11 años de la partida al infinito del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín y algo tardíamente vuelvo a rendir homenaje a su memoria, con palabras que más que palabras son sentimientos escritos y al igual que las oraciones religiosas que no tienen edad ni tiempos, me place reiterar lo que año tras año vengo evocando como un rezo:
 “El nuestro debe ser el único país donde los buenos y honestos, para confirmar esas virtudes tienen que morirse, porque hay otros que sin ser buenos ni honestos, reciben el beneficio de algo así como una bondad post morten.
   Raul Alfonsín nos dejó serenamente, como turbulentos fueron los años de su gobierno con una democracia en pañales, unos pañales que todavía tenían el olor a la caca que le habían dejado los uniformados que se fueron y que nunca -si estamos unidos para defendernos- volverán a usurpar el poder.
   Tanto se habló del gran muerto, que me parece una irreverencia seguir abusando de su recuerdo, porque la malsana y reciente costumbre de arrastrar ataúdes es lo que impide que cicatricen las profundas heridas de los argentinos.
   Nos dejó un estadista en serio.
        Se fue once años atrás un ardoroso defensor de lo que actualmente podemos gozar, que es la libertad, que algunos nostálgicos se empeñan en injuriar. Que buscó lo mejor para nosotros, frente a la conducción de un movimiento obrero al servicio de una corriente política cuyos dirigentes no entendieron que los objetivos republicanos, estaban por encima
de su beligerancia y de sus apetencias personales.
   Hizo que la Justicia se aplicara a quienes nos diezmaron en esa sucia bacanal de picanas, capuchas, desaparición y muerte.
   Veló por nosotros no por debilidad, sino para que los dueños de las armas que todavía humeaban ominosas y amenazantes, no volvieran con sus ansias de revancha y su maldito rencor.
   Pero por sobre todas las cosas se murió una buena persona, que como pocos políticos podía darse el gusto de recorrer las calles del país sin custodia, sin vidrios polarizados ni disfraces.
        Si hay algo que sintetice todo lo que hizo Alfonsín por la Democracia, se lo digo en pocas palabras, que me cambiaron la vida.
   Hizo que perdiéramos el miedo a ser libres.
   Eso sólo de por si ya es una enormidad y lo estamos gozando.
Gonio Ferrari


5 de abril de 2020

S.L.B.: CON EL COMPROMISO DE SIEMPRE, DESDE NUESTRO SEGUNDO HOGAR - SI HAY RESPONSABLES DE ESA LOCA IDEA DE PAGAR A JUBILADOS, QUE PURGUEN SU ERROR - ¿QUIÉN DEBE LLEVARSE LA BASURA? - LA CAUSA DEL REGISTRO EN EL TERRENO MITOLÓGICO - DE MISERIAS, APETENCIAS DE PODER E INMENSIDAD MOYANISTA - NUESTRAS MALVINAS, LOS HÉROES Y LOS OLVIDOS, ETC.


Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” edición n° 615 del domingo 5 de abril de 2020 emitido en dúplex por AM580 y la 88.5FM ambas de Radio Universidad Nacional de Córdoba.
  
Con  el compromiso de siempre
EN LA CUARENTENA  NOS SENTIMOS MÁS
UTILES Y CERCA DE LA GENTE EMITIENDO
DESDE LA RADIO Y NO “DESDE DOMICILIO”
   Es cierto. Hay que quedarse en casa y para eso se legisló de urgencia el 19 de marzo cuando entramos a ser parte geográfica de la pandemia que nos agobia, llevándose a muchos compatriotas y dejando secuelas en quienes le vienen esquivando a la desgracia.
   La tarea periodística -aunque muchos lo ignoren pese a su cercanía con este espacio- es una de las exceptuadas de la rígida cuarentena, en atención a la función esencial de informar y de orientar en estos difíciles momentos a una población bombardeada por estímulos noticiosos, no todos destacados por su seriedad, y algunos provistos de elementos ideológicos que de por sí desvirtúan la condición eminentemente destinada al conocimiento de la situación y a fortalecer la solidaridad.
   Algunas voces se levantaron contra nuestra postura de emitir “Síganme los buenos” desde los estudios de los SRT en Marqués de Sobremonte estimando que por mi edad era parte -y lo soy- del sector rotulado como vulnerable. Pero ocurre que en el ámbito físico donde desarrollamos nuestra tarea contamos con todas las medidas de bioseguridad. Y SLB al ser interactivo se habrá podido constatar la elevada participación de los oyentes durante el espacio que ocupamos.
  En el estudio de transmisión somos dos personas separadas por casi dos metros y en el control técnico está una sola persona.
  Se cumple a rajatabla el distanciamiento y todos los elementos -mobiliario, micrófonos, computadoras, teclados, etc.- son prolija y casi constantemente higienizados.
  Así es mi segundo hogar.
   Es donde me siento cómodo y sobre todo útil a la sociedad que en estos duros momentos necesita la distención de la buena música, el aliento de la orientación en  aspectos vitales y la contención que a distancia podemos brindar.
   Lamento que algunos pocos nos cuestionen, pero los SRT nos están regalando inmejorables condiciones, más allá del enorme respeto a expresarnos libremente, que nos hacen sentir útiles a la sociedad. Y algo es cierto: quienes no nos comprenden no alcanzan a entender que si bien podemos no ser imprescindibles como ellos que no lo son, una buena contención es necesaria.
    Agradecemos a tantos que nos siguen y de manera especial a quienes se han incorporado a nuestra audiencia en estas recientes ediciones.
   El cariño especial a los anunciantes que no nos abandonan.
   Estamos trabajando desde nuestro segundo hogar.
   Es parte de una íntima felicidad que nos abraza en medio de tanta zozobra, que es la hermana menor de la congoja.

¿Quebraron la cuarentena?
SI YA ESTÁN LOS RESPONSABLES, JUSTO
SERÍA QUE RODARAN ALGUNAS CABEZAS
   Realmente es el interrogante más doloroso especialmente por las letales consecuencias que puede llegar a tener una sórdida lucha en la que tallaron presiones gremiales, posturas políticas y en menor medida el sentido común y el respeto por la vida.
   Ya el Presidente de la Nación había adelantado días atrás su plausible inclinación por defender la vida más allá de las implicancias y consecuencias económicas que podía sufrir el país por privilegiar tan alto valor, pero quienes defienden esos postulados que apoya la mayoría de la sociedad, no contaron con la sed de poder puesta de manifiesto tanto por la dirigencia gremial bancaria como por el titular del Banco Central.
   Todo indica que el gremio o al menos sus conductores no aceptaban ser declarados como servicio esencial, lo que suponía presentismo con los riesgos en todo aspecto que eso implica, y alejarse de un descanso  pago a la vez que subterráneamente olfeaba con el poder al especular con el dinero que quedaría en las bóvedas y secundariamente, como opinan algunos exaltados, con lo tétrico de los que irían a parar a otro tipo de bóveda.
   Por último tuvo que intervenir otra vez y con mayor energía el Dr. Fernández al ver el deterioro que podía llegar a tener su 70 por ciento de imagen positiva, para nuevamente apoyarse en su respeto por la vida sin tomar como prioridad las emergentes económicas y financieras de su determinación.
   Entonces es para preguntarse ¿a quién se le ocurrió estructurar un sistema masivo de pagos a beneficiarios todos ellos de alto riesgo por la edad? Y eso que pocos tomaron en cuenta que simultáneamente había más de dos millones y medio de planes de 10.000 pesos cada uno para pagar.
   Lo malo de esta situación que cuando el despelote ocasionado en los bancos de todo el país con gente desmayada, otros con reacciones de mayor gravedad y el enorme riesgo para los viejos que suponía una determinación tan demencial de hacerlos dejar sus casas pareció dominarse, desde los sectores responsables hicieron como que no había pasado nada y eso es imperdonable.
   No se trata solamente de la acción punitiva que les correspondería como funcionarios, al haber estructurado una acción que al menos inteligente le hubiera sonado como irresponsable, sino de tomar medidas o sanciones contra los que tuvieron culpas para asumir.
   Porque si nos llevamos por los orígenes de la inicial imprevisión y los posteriores remiendos aplicados por clara indicación presidencial, el primero en rendir cuentas de sus faltas debiera ser el que fue considerado como el salvador de la Patria, Ginés Gonzalez García ministro de Salud Pública, desde el momento que en una explicación infantilmente geográfica minimizó los riesgos de pandemia al sostener que China estaba demasiado lejos.
   Por eso durante unos días lo mantuvieron oculto y alejado de cámaras y de micrófonos, pero nadie podrá ampararlo en su momento cuando tenga que enfrentar al más implacable de los jueces que es la realidad.
   Las cosas algo mejoraron cuando se revisaron las medidas y el tema estuvo mejor organizado y con una dinámica inteligentemente estructurada, que en buen romance se llama logística.
   Como habrá sido, que participaron algunas dotaciones militares en diferentes puntos del país y no salió ningún delirante a gritar que reaparecían los milicos.
   Pero la verdad, alguna vez tendrán que responder los responsables de las improvisaciones y de los parches.
   Y cabe aquí un agregado acerca de esa participación solidaria de efectivos militares, a través del claro pensamiento y la opinión de un célebre argentino a quien se le ocurrió afirmar que “No hay razón para suponer que los militares puedan  gobernar bien.
   Nos llegan del más artificial de los mundos. Un mundo de jerarquías, órdenes, audiencias, arrestos, saludos, marchas, aniversarios, desfiles y ascensos.
   Suponer que un gobierno militar puede ser eficaz es tan absurdo como suponer que puede ser eficaz un gobierno de escritores, de médicos, de abogados, de farmacéuticos o de buzos”
   Lo dijo y en lo personal lo suscribo, el genial Jorge Luis Borges.

Un dilema ciudadano
¿QUIÉN DEBE LLEVARSE LA BASURA
DE LA RECOLECCIÓN DOMICILIARIA?
   Si en la ciudad hay dos modelos de servicios de cumplimiento virtualmente ciclotímico, son el transporte público de pasajeros y la recolección domiciliaria de basura y la limpieza de la capital cordobesa incluyendo el cuidado de parques y plazas.
   Dejando momentáneamente de lado los tiempos de pandemia que estamos padeciendo y rememorando  cercanos ayeres y futuro que suponemos será venturoso a corto plazo, vemos algunas coincidencias que más allá de lo potencialmente graciosas, son dramáticas para quienes pagan -pagamos- impuestos que vaya Dios a saber en qué nubes se dispersan.
   ¿Por qué? Porque en muchísimos casos los camiones de la basura y los colectivos pasan cuando quieren, pasan por donde quieren -los dos servicios- y levantan lo que quieren ya sean potenciales y frustrados pasajeros como bolsas con desperdicios, ramas de poda y otros elementos que la gente ya no utiliza y deja en sus veredas o arroja a las calles.
   Lo que sucede como consecuencia que la mayoría de los cordobeses no nos resignamos a vivir en un chiquero, aparte por ser de ”la docta” sino por una cuestión de autoestima y preservación del medio ambiente, que equivale a buena salud.
   Entonces el vecino hace de recolector y de camión porque debe llevar las bolsas desde su casa hasta los contenedores más próximos, lo que es una muestra de la comodidad y el ahorro de personal que beneficia a la empresa  adjudicataria manejada -si, manejada- por un gremio poderoso cuyos dirigentes pueden darse el lujo de juntar 20 millones de pesos para pagar en efectivo la seña judicial que les permitió salir, por ahora, de la prisión preventiva por otras causas penales que los involucran y andan por allí dando vueltas.
   Y en el tema transporte, el sufrido usuario cordobés que sostiene con la tarifa más alta del país a un sistema perverso de prestaciones caprichosas, debe confiar en la buena voluntad de algún vecino, en la “vaquita” que puedan hacer entre 4 o 5 para tomar un taxi o resignarse a la práctica de la infantería lo que suele ser grato en primavera y verano pero no así cuando el frio aprieta y las tinieblas de una ciudad mal iluminada son un picnic para los ladrones que se multiplican al amparo de la impunidad reinante.
   En suma, sería bueno que cuando se pase esta porquería del virus podamos renacer de entre las botellas de alcohol con gel, de las máscaras y de los barbijos, para que ellas puedan lucir sus maquillajes y ellos puedan gozarlos visualmente, entre otros beneficios.
   Pero así como veníamos, la basura y el transporte llegaron a ser la verguenza ciudadana en una Córdoba que supo tener tiempo atrás, aunque demasiado onerosa, a la mejor mucama urbana del país.
   Pero esos son tiempos pasados, que a veces provoca demasiada bronca e impotencia evocar.

Registro de la Propiedad
ALGUNOS ASPECTOS DE UNA CAUSA
QUE  SE REMONTAN A LA MITOLOGÍA
La verdad se define como la coincidencia entre una afirmación y los hechos o realidad a la que esa afirmación se refiere. El término es bastante viejo, se remonta a la mitología, donde Veritas era la diosa de la verdad para los romanos y Alétheia para los griegos, esta última encargada de quitar los velos y hacer evidente o desnudar lo que está oculto.
Si el asunto es que coincidan las afirmaciones y los hechos, bastante razón les asiste entonces a los imputados que continúan reclamando en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, por un verdadero esclarecimiento, dada la ocurrencia de una serie de acontecimientos que no hacen ningún honor a la verdad: investigadores que aportan testimonios de personas anónimas que no pueden ser citadas a la sala de audiencias, testigos de la acusación que sufren amnesia absoluta ante la mirada del Juez, negocios millonarios atribuidos a personas que trabajan diariamente para poder vivir, complicidades y amistades endilgadas a personas que no se conocen y hasta el colmo de hijos asignados a personas que no pudieron tenerlos.
Y así podríamos continuar con una larga lista de discrepancias entre el discurso judicial y la realidad de los hechos. Y lo más grave de todo, la larga y sistemática prisión preventiva, equivalente a una condena anticipada, materializada antes de confrontar la realidad y de buscar la verdad.
Otros signos patológicos ya habían sugerido una justicia enferma.  En la búsqueda de la cura habrá que agregar ahora la convocatoria divina,  a fin de correr los velos y desnudar, por pura justicia, todo lo que está oculto.

Fue una dura polémica
DE MISERIAS, ANGURRIAS Y DE ALGUNOS
EJEMPLOS NO ACEPTABLES PARA TODOS
   Fue Techint la empresa que pocos días atrás despidiera impiadosamente a más de 1700 empleados y esa medida abrupta y demencial, para los tiempos de crisis que vivimos, le vino como anillo al dedo al Sr. Presidente para encuadrar al empresariado argentino en las huestes de la miserabilidad.
   Algunos asesores seguramente le dijeron al Dr. Fernández que era buena ocasión para sumar credibilidad popular arriba de los 70 puntos logrados por su buen desempeño en el tema del encierro obligatorio.
   Y se remordió como esos futbolistas que le dan puntazos a la pelota y se les va por encima del travesaño, como try convertido.
   Pero ese tiro no estuvo bien dirigido porque paralelamente cometió un error… ¡¡bahh!! una equivocación conceptual porque cuando los poderosos le saltaron a la yugular, declaró en otro ámbito que Hugo Moyano era un enorme dirigente o algo así, creo que utilizó el calificativo de inmenso para resaltar su figura y su generosidad por haber puesto a disposición de los que necesiten atención médica, los sanatorios de los gremios.
   Hasta allí perfecto, pero no faltó el aguafiestas que le recordara algunas páginas del curriculum judicial del camionero para que virtualmente quedara declarada una guerra de impredecibles resultados y por ende, consecuencias.
   No me hagan recrear la historia de la quiebra de una clínica que compró Moyano a precio de oferta y a nombre de su esposa y luego se la vendió a su propio gremio por una suma varias veces multiplicada.
   Está lo otro: su vertiginoso crecimiento patrimonial a ojos vista y en los tiempos de mayor impunidad, para lucimiento casi público despertando odios hacia lo delictual de los llamados ahorros y la impunidad de la que gozaba, al amparo de los poderes de entonces porque Moyano supo coquetear tanto con Mauricio Macri hasta que por fin el matrimonio fue con el kirchnerismo y todavía dura.
   Y la gente empezó a evaluar si realmente el dueño de Techint, afortunado prebendario del macrismo, era tan mala persona porque había dado trabajo a miles de operarios pagando buenos sueldos y en óptimas condiciones de labor.
   Si decidió las cesantías, habrá que averiguar cuáles fueron las causas si las hubo y recién juzgar a su responsable, pero el caso de Moyano y su riqueza familiar es tan evidente que provocan risa las disculpas que muchos esgrimen en defensa del dirigente gremial.
   Por allí algunos que frecuentan mi facebook me sindican como antigremialista, pero la verdad estoy en contra de los mangueros, de los aprovechados de su gente, de los que trenzan con el poder de turno, de los que se enriquecen a costillas de las privaciones ajenas.
   Contra ellos, si, soy un ferviente anti deshonestos porque el firmamento sindical argentino tiene muchas estrellas límpidas de las que pocos se acuerdan de tanto brillo.
   No doy nombres porque sería penoso olvidarme de alguno.
   Pero todos sabemos de quiénes se trata.
   En esa nómina, no veo que aparezca ningún Hugo Moyano, el “inmenso”.

Amnesias e injusticias
MALVINAS  NUESTRAS, A  38 AÑOS
PESE A IMPERDONABLES OLVIDOS
   Mezquino es lo que ha hecho el paso del tiempo para mitigar el intenso dolor que nos provocara la guerra de Malvinas, especialmente en las familias de quienes dejaron allí sus esperanzas, su espíritu de lucha, su inexperiencia y su propia vida.
   Han pasado 38 años y aún se escuchan reclamos de los sobrevivientes, no pocos aún marginados del mercado laboral -más allá de su edad actual- y desatendidos en sus requerimientos de apoyo sicológico y no pocos transformados casi en parias, mientras para otros sectores continúa el festival de subsidios.
   Como si la historia reconociera más blasones y méritos patrióticos a los que se decían románticos y armados setentistas, que a los que debieron ir a enfrentar la superioridad británica apoyados por una tecnología bélica notoriamente obsoleta e insuficiente, empujados al previsible infierno por el desborde etílico del entonces presidente usurpador de la Casa Rosada.
   Algún día llegará la hora de la redención para aquellos que no vacilaron en colocarse muy junto a la muerte, amparados por nuestra bandera y padeciendo el paupérrimo armamento, el frío calando los huesos y el alma, pero con el abrigo de su enorme heroísmo en un escenario adverso que no llegó a congelar su coraje ni sus firmes convicciones.
   Será la hora en que unidos y no tan engañados como estuvimos al menos aquel 2 de Abril, entonaremos nuestro Himno y lo haremos recordando el sacrificado valor de los soldados argentinos.
   Si no hubiera sido por la derrota y el sacrificio de tantos jóvenes inexpertos guiados por quienes siquiera habían jugado a la batalla naval en papel cuadriculado, todavía tendríamos régimen de facto.
   Una de las patas de la democracia recuperada tiene el multitudinario nombre de los titanes del ’82 -antes dolor y luto, ahora cenizas, recuerdos y agradecimiento- cuyo fracaso militar significó que empezáramos a ver una luz de esperanza al final del oprobioso túnel de nuestra historia de aquellos años de plomo, de secuestro, de capucha, de tortura y de muerte.
   Por todo eso y pidiéndoles perdón, sean eternos nuestros héroes que muchos compatriotas amnésicos incluso desde el poder, han optado por olvidar.


“Síganme los buenos”


CON  EL COMPROMISO DE SIEMPRE,
DESDE NUESTRO SEGUNDO HOGAR


   Es cierto.
   Hay que quedarse en casa y para eso el gobierno nacional legisló de urgencia el 19 de marzo, cuando entramos a ser parte geográfica de la pandemia que nos agobia, llevándose a muchos compatriotas y dejando secuelas en quienes le vienen esquivando a la desgracia.
   La tarea periodística es una de las exceptuadas de la que fuera considerada rígida cuarentena no tan respetada, en atención a la función esencial de informar y de orientar en estos difíciles momentos a una población bombardeada por estímulos noticiosos, no todos destacados por su seriedad, que de por sí desvirtúan la condición eminentemente destinada al conocimiento de la situación y a fortalecer el ejercicio y la práctica de la solidaridad.
   Y como parte de esa excepción a las limitaciones para circular, reunirse, etc. seguimos manteniendo la firmeza de nuestro compromiso con los oyentes, que se renueva en cada edición dominical, para contribuir al relax necesario y la contención afectiva que proporciona la buena música.
   Este domingo 5 de abril entre las 16,30 y las 18,30 saldremos desde el estudio mayor de los SRT en el Marqués de Sobremonte en dúplex por la AM580 y la FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba, para renovar con la edición n° 615 de “Síganme los buenos” la vigencia de nuestra obligación cívica de ser útiles a la sociedad.
   Los estaremos esperando allí, donde también es nuestra casa…
Gonio Ferrari y equipo


2 de abril de 2020

La injusticia del olvido


MALVINAS NUESTRAS, A 38 AÑOS
   Mezquino es lo que ha hecho el paso del tiempo para mitigar el intenso dolor que nos provocara la guerra de Malvinas, especialmente en las familias de quienes dejaron allí sus esperanzas, su espíritu de lucha, su inexperiencia y su propia vida.
   Han pasado 38 años y aún se escuchan reclamos de los sobrevivientes, no pocos aún marginados del mercado laboral -más allá de su edad actual- y desatendidos en sus requerimientos de apoyo sicológico y no pocos transformados casi en parias, mientras para otros sectores continúa el festival de subsidios.
   Como si la historia reconociera más blasones y méritos patrióticos a los que se decían románticos y armados setentistas, que a los que debieron ir a enfrentar la superioridad británica apoyados por una tecnología bélica notoriamente obsoleta e insuficiente, empujados al previsible infierno por el desborde etílico del entonces presidente usurpador de la Casa Rosada.
   Algún día llegará la hora de la redención para aquellos que no vacilaron en colocarse muy junto a la muerte, amparados por nuestra bandera y padeciendo el paupérrimo armamento, el frío calando los huesos y el alma, pero con el abrigo de su enorme heroísmo en un escenario adverso que no llegó a congelar su coraje ni sus firmes convicciones.
   Será la hora en que unidos y no tan engañados como estuvimos al menos aquel 2 de Abril, entonaremos nuestro Himno y lo haremos recordando el sacrificado valor de los soldados argentinos.
   Si no hubiera sido por la derrota y el sacrificio de tantos jóvenes inexpertos guiados por quienes siquiera habían jugado a la batalla naval en papel cuadriculado, todavía tendríamos régimen de facto.
   Una de las patas de la democracia recuperada tiene el multitudinario nombre de los titanes del ’82 -antes dolor y luto, ahora cenizas, recuerdos y agradecimiento- cuyo fracaso militar significó que empezáramos a ver una luz de esperanza al final del oprobioso túnel de nuestra historia de aquellos años de plomo, de secuestro, de capucha, de tortura y de muerte.
   Por todo eso y pidiéndoles perdón, sean eternos nuestros héroes que muchos compatriotas amnésicos incluso desde el poder, han optado por olvidar.
Gonio Ferrari